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Modelo VIPER

El Modelo VIPER® de BIG Bienestar promueve habilidades para el bienestar personal y laboral a través de cinco elementos: Visión compartida, Inteligencia positiva, Pasión superadora, Engagement y Re-evolución. Este enfoque busca fomentar un ambiente organizacional saludable, donde los colaboradores desarrollen empatía, autoliderazgo y resiliencia ante los desafíos. La implementación de este modelo se basa en la adaptación y gestión del cambio, promoviendo el crecimiento y la felicidad en todos los aspectos de la vida.
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Temas abordados

  • empoderamiento,
  • autoeficacia,
  • innovación,
  • construcción de sentido,
  • cultura organizacional,
  • engagement,
  • cambio cognitivo,
  • visión compartida,
  • oportunidades,
  • habilidades promotoras
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Modelo VIPER

El Modelo VIPER® de BIG Bienestar promueve habilidades para el bienestar personal y laboral a través de cinco elementos: Visión compartida, Inteligencia positiva, Pasión superadora, Engagement y Re-evolución. Este enfoque busca fomentar un ambiente organizacional saludable, donde los colaboradores desarrollen empatía, autoliderazgo y resiliencia ante los desafíos. La implementación de este modelo se basa en la adaptación y gestión del cambio, promoviendo el crecimiento y la felicidad en todos los aspectos de la vida.
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  • visión compartida,
  • oportunidades,
  • habilidades promotoras

MODELO VIPER

[email protected]

El bienestar y la felicidad no sólo nos aseguran una vida más plena, sino más
productiva, por lo que su logro repercute en todos los aspectos de nuestra vida: personal,
social y laboral.

En BIG Bienestar, desarrollamos un modelo de habilidades promotoras incrementales


del bienestar, que se aplica mediante un proceso de entrenamiento, a todos los niveles de la
organización, potenciando empatía, autoliderazgo y construcción de contextos laborales
saludables.

El Modelo VIPER®, es un enfoque


potenciador de habilidades personales
nómades, que permitan un mayor bienestar
para el trabajo y vida cotidiana de los
colaboradores. Este modelo se compone de 5
elementos:

Visión compartida: lograr una visión existencial funcional, que logre despertar
apreciabilidad en sí mismos, los otros y el mundo.
Inteligencia positiva: capacidad para mantener el entusiasmo, fe y confianza en el
futuro logrando así un enfoque proactivo.
Pasión superadora: atravesar exitosamente los momentos de crisis, fortaleciéndose
en el proceso y obteniendo más seguridad para los próximos desafíos.
Engagement: comprometerse desde diferentes niveles con las actividades laborales y
cotidianas, permitiendo mayor perseverancia hacia los resultados y enfocándose en
desarrollar procesos de calidad en las propias acciones.
Re-evolución: gestionar el cambio interno y externo a fin de lograr mayores niveles de
flexibilidad e innovación cotidiana.

A continuación, brindamos un breve extracto acerca de cada uno de estos elementos.

VISIÓN COMPARTIDA

La visión compartida comienza con una declaración sobre algo que queremos
alcanzar, pararse en el punto de partida, listos para avanzar en la búsqueda de eso
que deseamos. Además, para lograrlo se requiere de la acción el compromiso de otros,
de ahí que sea compartida.

Por tanto, la visión compartida, en un contexto organizacional, se define como


la declaración de un objetivo que queremos alcanzar, y para cuyo éxito, debemos

www.bigbienestar.com
alinear cultura, estructura, estrategias, procesos, personas y por sobre todo
conversaciones.

¿Qué queremos alcanzar?

Saber dónde estamos como organización, con qué recursos contamos, cuáles son
nuestras fortalezas y darle verdadero significado a las personas que trabajan con
nosotros (sus conocimientos, habilidades y actitudes). Si no sabemos, aprendemos.

Establecer pautas claras, precisas para la puesta en acción consecuente es el


primer paso. Pero indefectiblemente, aparecen dudas, miedos, desconcierto.

El punto clave para aprender una nueva manera de responder asertivamente


a esas emociones, es reconocerlas en nosotros mismos, distinguirlos, explorarlos y
encontrar distintas maneras de administrarlos individual y organizacionalmente,
para lograr vínculos, opciones, alternativas…

Queremos construir, y para eso es imprescindible el uso de los correctos y


mejores materiales. Construir una visión que nos dé sentido, de vida y de trabajo. En
el cual deja de ser “mío” o “ de ellos” para convertirse en “nuestro”.

No sabemos muy bien qué tenemos o quizás no confiamos en lo que tenemos.


Por eso es importante un enfoque apreciativo que nos permita comenzar a transitar
el camino.

INTELIGENCIA POSITIVA

Todos entendemos que cuando hablamos de “apreciativo” nos estamos


refiriendo a algo relacionado con el aprecio, el afecto, la valoración, la estimación.
También sabemos que el sufijo “ivo” implica la capacidad para, es decir, indica la
potencialidad del acto de apreciar.

Según Laura Isanta, “La apreciatividad es la habilidad de poder percibir y


rescatar lo valioso y significativo de las personas, los sucesos y las cosas. Es la
observación deliberada de lo mejor y lo preciado y sentir una conexión emocional con
ello.”

La aplicación del concepto, es en uno mismo, en los otros y en mundo.

Cuando somos “apreciativos” con nosotros mismos, generamos una mayor


autoestima, poder distinguir, resaltar, pero por, sobre todo, posicionarnos y poner en
funcionamiento nuestros talentos y fortalezas, hacen que accionemos de forma
positiva, podamos crecer y cambiar. Mejorar y ser creativos. Nos genera una apertura
mental para poder resolver conflictos con mayor confianza.

Captar y promover el potencial de las personas, mejoran las relaciones. Lo cual


es fundamental para el desarrollo personal, profesional, académico, afectivo, etc.
Somos sociables por naturaleza, por necesidad. Pero queremos construir mejores
ámbitos, lugares verdaderamente agradables, y las relaciones comienzan por el
respeto hacia el otro.

Cuanto mayor es nuestra capacidad de apreciar el mundo a nuestro alrededor


mayores son las posibilidades de encontrar oportunidades. Cambiar el enfoque de
nuestros juicios para llevar a cabo las decisiones y actuar correctamente.

PASIÓN SUPERADORA

Cuando te centrás en tu zona, es cuando realmente eres consciente de que


aquello que estás haciendo te apasiona y te llena de energía.

Ken Robinson, en su libro “El Elemento” observa la existencia humana como


una concepción dinámica y orgánica, en la que diferentes partes de nuestra vida
interactúan entré sí.

Por lo tanto, entendemos que no somos, estamos ni vivimos estáticos. El


proceso de establecer, estudiar y cumplir metas es un proceso natural hacia la
búsqueda de nuestra felicidad. Y pone a disposición los recursos para crear mejores
contextos, nos convierte en personas mucho más positivas, nos permite generar
hábitos saludables a largo plazo y vivir en el presente tomando lo útil del pasado,
construyendo el futuro.

Es darle sentido a nuestras vidas, pensar en un ¿para qué?

Así como las herramientas en un taller, tienen una utilidad que las diferencia
de las demás y las hace prácticas en cada momento; en nuestras vidas sucede lo
mismo. No es importante tener muchas sino saber usarlas. La imaginación y la
creatividad son habilidades que nos ayudarán a alcanzar nuestros objetivos.

La creatividad es la imaginación aplicada.

A veces, suceden cosas que no podemos controlar, algunas propias de las


relaciones humanas otras simples circunstancias de la vida. Situaciones en las que
sentimos que caemos. Y justamente es cuando debemos cambiar el enfoque, para
entender que no son buenas ni malas, simplemente son situaciones. Y es ahí cuando
aprendemos a ser resilientes.

La resiliencia es un concepto acuñado por la Física. Hace referencia a la


cantidad de energía que absorbe un material después de un impacto y la memoria
para recuperarse de la deformación. Podríamos decir entonces, que la resiliencia es
la capacidad de volver al estado natural.

La Psicología toma este concepto como suyo para referirse a la capacidad de las
personas de superar una adversidad, salir transformados y fortalecidos de ella.
Para sobreponerse a las crisis y salir fortalecidos de ellas, hay un componente
esencial: se debe estar convencido de que es lo que realmente ocurrirá. Confiar en
nuestras acciones para producir un cambio positivo. Aprender y Re-aprender.

Indudablemente, la confianza y la seguridad interior son el motor de la


convicción personal. Y cabe aquí volver a recordar la fórmula de la felicidad de
Seligman: 10% circunstancias, 50% genética y 40% actitud.

ENGAGEMENT

“El compromiso es un acto, no una palabra”. Jean-Paul Sarte. Filósofo francés


(1905-1980).

De las múltiples acepciones que podemos encontrar sobre el significado de


compromiso, optaremos por la que apunta a la obligación contraída o la palabra dada.
Para nuestros propósitos, podríamos definirlo como la asunción profunda de una
obligación, que se materializa en una actitud proactiva para alcanzar la meta.

El compromiso se relaciona con un objetivo, que es aquel hacia el cuál se


orientan los esfuerzos, lo cual supone un alto grado de integración física, emocional e
intelectual del sujeto. Estos objetivos pueden ser personales, sociales o laborales.

Es un acto totalmente voluntario y permanente. Trajo consigo la realidad que


vives actualmente.

Decimos que el compromiso:

• Es una decisión
• Es multidimensional
• No es un atributo de la personalidad.
• Es incondicional: se tiene o no se tiene. No se puede estar un poco comprometido,
no existen grados ni dosis de compromiso.
• Su objetivo es alcanzable. Un compromiso genuino es una intención cuya viabilidad
ha sido validada.

¿A qué estamos comprometidos?

Podemos estar comprometidos a explicar los por qué:

 Contando hechos concretos que sucedieron.


 Diciendo por qué (sí o no).
 Explicando por qué no llegaste a un objetivo.
 Expresando tu observación de las cosas.
 Justificándote.

Podemos estar comprometidos con hacer que las cosas pasen:


 Hablando de todas tus posibilidades.
 Haciendo pedidos para que las cosas pasen.
 Diciendo y actuando en una misma línea.
 Haciendo declaraciones.
 Cumpliendo tus promesas.

RE-EVOLUCIÓN

El cambio es una característica inherente a la naturaleza humana, y lo es desde


dos dimensiones: la biológico-evolutiva (el cambio es cualidad de la vida) y la cultural,
ya que el hombre construye los ámbitos social, político, económico, psicológico,
filosófico, histórico. Y en cada uno de estos ámbitos, cambio, representa una palabra
clave.

Desde la mirada evolutiva del darwinismo, el cambio posibilita un progreso de


supervivencia biológica de los organismos vivos.

En Psicología el cambio se aborda desde las transformaciones estructurales y


funcionales de los procesos cognitivos, emocionales y conductuales de las personas, y
en general, tiene una connotación positiva, ya que la mayoría de las escuelas
psicológicas comparten que el cambio implica desarrollo.

En las Ciencias Sociales el cambio nos permite analizar las transformaciones


en las relaciones del individuo con uno mismo (intrapersonal), con los otros
(interpersonal) y con el entorno (físico y social).

Hablamos de 3 paradigmas de cambio:

1- Adaptación al cambio

Adaptarse al cambio cuando nos acomodamos -y hasta podemos llegar a


modificar nuestra conducta-, ante la situación en la que estamos inmersos.
Acá podemos distinguir dos miradas opuestas: una se centra en pensar que sólo
a partir de un proceso de adaptación es factible la supervivencia, y que quien más
capacidad de adaptación al cambio demuestre, mayor posibilidad de subsistir
tendrás, tanto en el entorno físico, como en el personal y social.
El caer en las zonas de confort sería la mirada contraria, ya que ésta instancia
obstruye la posibilidad de la creación y la proactividad, priorizando la comodidad de
lo que resulta familiar. El opuesto de la adaptación es la resistencia al cambio.
El cambio, en este caso, es visto como algo perjudicial, principalmente porque
supone algo desconocido, implica un escenario que no puede imaginarse.
Existen tres niveles de resistencia personal frente al cambio: no conocer o no
saber (no existe conciencia de la necesidad del cambio), no poder (no hay seguridad
de poder llevarlos a cabo; el cambio atemoriza), no querer (no existe motivación ni
compromiso para el cambio. En este estadio, el cambio descoloca, incomoda).
La adaptación y la resistencia son modelos de cambio producidos por el entorno,
el contexto, las circunstancias.
2- Generación de cambios

Implica un modelo proactivo, en este caso iniciamos el cambio para trasformar


la situación, a partir de la decisión de cambiar. Para generar un cambio no sólo se
debe tener clara la necesidad sino el objetivo que debe ser emocionalmente atractivo
como para fortalecer la voluntad y comenzar el proceso. Acá el cambio es buscado y
provocado por el sujeto. Proviene de decisiones internas (personales u
organizacionales).

3- Gestión del cambio

Representa una de los pasos más importantes del cambio. Una vez instalada
en la conciencia la necesidad del cambio, se ponen en marcha las modificaciones que
permitirán alcanzarlo.
Pero el camino está plagado de temores, ya que no tenemos las certezas de los
resultados y, en definitiva, de si el cambio va a ser beneficioso o no.
Gestionar el cambio implica establecer el plan de acción para que el camino nos
lleve al destino previsto.

Permanencia y Cambio

El Cambio es solo una de las 2 fuerzas permanentes en el universo.

Al igual que el cambio, la permanencia es vital (en el corto y mediano plazo).

Maturana, Humberto (biólogo y filósofo chileno) sostiene: “El cambio tiene


sentido únicamente en relación a lo que se conserva, eso es lo que le da sentido. Por
eso nosotros hablamos de que lo que importa no es lo que queremos cambiar, sino lo
que queremos conservar”.

¿Hacia qué cambiar?

¿Hacia a dónde vamos con el cambio? La respuesta es “vamos hacia el objetivo,


vamos hacia eso que nos motiva”. Cambiamos porque hay algo que no nos gusta, no
nos hace felices. Ese algo puede ser una conducta, una forma de expresarnos, un
bloqueo, creencia, valores, estructuras de pensamientos. La visualización de una
situación diferente, superadora de la realidad que perturba, se convierte en la
motivación mayor para el cambio.

Autor:
Hugo Suraci
PR Manager, BIG Bienestar
[email protected]

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