0% encontró este documento útil (0 votos)
59 vistas13 páginas

Textos - Linguistica

El documento aborda el rol del neuroeducador en el siglo XXI, destacando la importancia de la neuroeducación como una ciencia transdisciplinaria que integra conocimientos de psicología, neurociencia y educación para mejorar el aprendizaje. Se enfatiza que el neuroeducador debe adaptar sus métodos a las necesidades individuales de los estudiantes, promoviendo una enseñanza inclusiva y efectiva. Además, se critica la idea de los estilos de aprendizaje, argumentando que no hay evidencia científica que respalde su efectividad y que pueden limitar el desarrollo educativo.

Cargado por

ploteosaltoke
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
59 vistas13 páginas

Textos - Linguistica

El documento aborda el rol del neuroeducador en el siglo XXI, destacando la importancia de la neuroeducación como una ciencia transdisciplinaria que integra conocimientos de psicología, neurociencia y educación para mejorar el aprendizaje. Se enfatiza que el neuroeducador debe adaptar sus métodos a las necesidades individuales de los estudiantes, promoviendo una enseñanza inclusiva y efectiva. Además, se critica la idea de los estilos de aprendizaje, argumentando que no hay evidencia científica que respalde su efectividad y que pueden limitar el desarrollo educativo.

Cargado por

ploteosaltoke
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Universidad Nacional de San Antonio Abad Del Cusco

Facultad de Educación

Texto expositivo y texto argumentativo

Integrantes
 Atau Huaman Rosa Tatiana
 Benique Ibarra Jose Fernando
 Cahuana Huaman Stephany Aydeluz
 Monge Angulo Luz Maryna Mayly
 Surco Meza Yerson
 Tintaya Gutierrez Daira Sharon
Rol del Neuroeducador en el Siglo XXI”

La neuroeducación es una forma innovadora de entender la enseñanza en la actualidad, la

cual, siendo una ciencia transdisciplinaria se basa en el conocimiento acerca del cerebro, teniendo

como objetivo, comprender y solucionar problemas referidos al aprendizaje, usando como base el

estudio de la psicología, neurociencia y la educación. Aunque este concepto sea llamado moderno,

todavía existen lagunas de conocimientos que no permiten que esta nueva ciencia se desarrolle

adecuadamente.

En este contexto, surge la gran labor de un neuroeducador quien se basa principalmente en

la comprensión del funcionamiento del cerebro en sus procesos de aprendizaje y su eficacia,

enfatizando sus estudios de las funciones cerebrales básicas tales como el lenguaje, la memoria y

la atención, interpretando las necesidades cognitivas, conductuales y emocionales relacionadas al

proceso de aprendizaje del estudiante, llegando a comprender que cada estudiante tiene un perfil

distinto de funcionamiento cerebral, como los casos de dislexia, TDAH o altas capacidades,

permitiendo implementar una enseñanza más inclusiva y diferenciada.

El neuroeducador es un pilar fundamental en el desarrollo de esta ciencia moderna, el

cumplir con determinados parámetros es esencial y distinto a la de los docentes tradicionales,

tomando en cuenta la transdisciplinariedad de sus saberes sobre educación, psicología y cómo

funciona el cerebro, haciendo énfasis en haber estudiado para ser maestro o educador, y a su vez

seguir aprendiendo sobre neuroeducación, permitiendo así una aplicación adecuada y responsable

de los conocimientos neurocientíficos en el campo de la educación (Mendoza, 2022).

A diferencia de un docente tradicional, el neuroeducador, acopla métodos para captar las

emociones y atención del estudiante, facilitando así un aprendizaje más eficaz y significativo,
potenciando de este modo habilidades sociales, emocionales y cognitivas logrando impulsar una

educación integral (Mamani, 2021).

El apoyo o rol del neuroeducador dentro de la educación es romper brechas entre la teoría

y práctica, puesto que dentro de las aulas su labor involucra la detección de problemas de

aprendizaje en los estudiantes. El neuroeducador establece y coordina planes de acción necesarios

para solucionar dichas dificultades, haciendo uso de sus conocimientos de la ciencia y procesos

enfatizados en el funcionamiento del cerebro. (D`Addario, 2019), asimismo, como explica

Betegón Blanca (2022), las metodologías adaptativas permiten que los alumnos "transformen el

aprendizaje implícito en explícito como resultado de la presencia de un pensamiento crítico hacia

sus conductas y las consecuencias de las mismas" (p. 101).

La observación y conocimiento de los procesos emocionales de los estudiantes es

fundamental para el adecuado avance procesos cognitivos puesto que como mencionan Apolo et

al. (2023) “La neurociencia ha demostrado que cuando los estudiantes se sienten seguros y

motivados, sus cerebros liberan neurotransmisores que facilitan la creación de nuevas conexiones

neuronales, potenciando el aprendizaje” (p. 5).

Al mismo tiempo, el neuroeducador no se limita a observar conductas visibles, sino que

paralelamente interpreta los procesos mentales y emocionales del estudiante. En este contexto, la

teoría del cerebro triuno de Paul MacLean (1990) permite entender cómo las conductas instintivas

(cerebro reptiliano), emocionales (sistema límbico) y racionales (neocórtex) se muestran en el aula

y cómo estas pueden influir en el aprendizaje.

Desde la psicología del desarrollo, Jean Piaget (1952) contribuyó con su teoría de las etapas

del desarrollo cognitivo, lo que permite al neuroeducador ajustar los contenidos y métodos a la
madurez mental de sus estudiantes. Comprender si un alumno está en una etapa concreta u

operativa le permite anticipar qué tipo de razonamiento puede aplicar o no, y ajustar su

intervención.

En cuanto a la diversidad, Howard Gardner (1997) propuso la teoría de las inteligencias

múltiples, sosteniendo que cada estudiante tiene capacidades distintas y modos de aprendizaje

diversos. El neuroeducador, al observar estas diferencias, puede identificar fortalezas y debilidades

en cada individuo y diseñar experiencias de aprendizaje personalizadas, fomentando así una

educación más inclusiva y equitativa. Estas observaciones permiten planificar clases que activen

distintas áreas del cerebro, fomenten la autorregulación emocional y respondan a las necesidades

específicas de cada alumno.

La aplicación de la neurociencia en el aula, al diseñar estrategias didácticas basándose en

el funcionamiento cerebral. Analizar cómo opera la atención, la memoria, la autorregulación

emocional o la neuroplasticidad, permite crear ambientes favorables que creen aprendizajes

significativos. Es decir, implementar estrategias didácticas que respeten los ciclos atencionales

mediante pausas activas o usando técnicas que generen emoción por parte del estudiante,

optimizando el aprendizaje, el trabajo y otras actividades que requieren concentración.

El mindfulness en el aula ha demostrado mejorar funciones ejecutivas como la atención, el

autocontrol y la regulación emocional. En un estudio con niños de primaria, Flook et al. (2010)

señalaron que “los estudiantes que participaron en prácticas de atención plena mejoraron

significativamente en regulación del comportamiento y metacognición” (p. 190). Esta evidencia

respalda su aplicación como herramienta clave en la práctica del neuroeducador, en el

mejoramiento de la educación actual.


Además de las prácticas mindfulness, otras estrategias como el uso de mapas conceptuales

también han mostrado efectos positivos en el aprendizaje y la organización cognitiva de los

estudiantes. Estas herramientas permiten estructurar la información de manera visual, facilitando

la comprensión, la memoria y el pensamiento crítico. Desde esta perspectiva, Izci y Akkoc (2023)

resaltan que “los mapas conceptuales tienen un efecto positivo significativo en el rendimiento

académico de los estudiantes, especialmente cuando se utilizan de forma regular” (p. 7). Su

implantación en el aula no solo favorece el análisis de contenidos, también estimula la formación

de conexiones significativas entre ideas, lo cual destaca especialmente valioso desde una

perspectiva neuroeducativa.

Según Betegón Blanca (2022), los procesos emocionales y conductuales del estudiante

deben de adaptarse a su enseñanza. Utilizando instrumentos como el CERQ, que permiten

identificar estrategias asociadas a la autorregulación emocional. De este modo, el neuroeducador

actúa como puente eficiente entre los avances científicos y las prácticas pedagógicas permitiendo

un mejor desarrollo en el proceso cognitivo del educando, logrando diseñar ambientes más óptimos

generando así aprendizajes más significativos adaptados a necesidades individuales de los

estudiantes, dentro de su espacio educativo.

Por lo tanto, la neuroeducación muestra una profunda conexión entre la enseñanza y el

aprendizaje, al integrar conocimientos provenientes de la neurociencia, la psicología y la

pedagogía. Siendo esta misma esencial para una intervención más precisa, inclusiva y efectiva

dentro del ámbito pedagógico, siendo los neuroeducadores los pilares fundamentales para la

adecuada ejecución de los conocimientos científicos de esta nueva ciencia en espacios educativos

impulsando así el correcto desarrollo de una educación integral en el siglo XXI.


Referencias
Apolo Calero, D., Cisneros Espin, C., Mendez Andrade, J., Moreira Lucas, A., Muñoz Santader,

M., y Vázquez Rosas, I. (2023) Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar

Volumen 7, Número – 5. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v7i5.8388

Betegón Blanca, E. (2022). Neuroeducación y funciones ejecutivas: Evaluación y estrategias

educativas frente a la regulación emocional en el aula [Tesis doctoral, Universidad de

Valladolid]. Repositorio Documental de la Universidad de Valladolid.

https://www.scribd.com/document/845048808/Neuroeducacion-y-Funciones-Ejecutivas

D`Addario, M. (2019). Educación y Neurociencia. Comunidad Europea.

Flook, L., Goldberg, S. B., Pinger, L., Davidson, R. J., & Zakrzewski, V. (2024). Effects of an 8-

week mindfulness-based program on cognitive flexibility and socio-emotional learning in

fifth-grade students. Mindfulness in Education Journal, 14(2), 145–160.

https://doi.org/10.1007/s12671-024-02474-8

Gardner, H. (1993). Inteligencias múltiples. La teoría en la práctica. In paidos

Izci, K., & Akkoc, H. (2023). A meta-analysis of the effect of concept mapping on academic

achievement. BMC Psychology, 11, Article 10. https://doi.org/10.1186/s40359-023-

01083-4

Legg, C. (1990). The triune brain in evolution: Role in paleocerebral functions. Biological

Psychology, 31(1). https://doi.org/10.1016/0301-0511(90)90083-9

Mamani Coaquira, H. (2021). La neuroeducación y desempeño docente en la Escuela Profesional

de Educación Primaria UNAP. Repositorio Institucional de la Universidad Nacional del


Altiplano de Puno, 1(1), 1–100.

https://repositorio.unap.edu.pe/handle/20.500.14082/16946

Mendoza Herrera, K. A. (2022). El neuroeducador y el futuro de la educación. UNIR Revista.

https://www.unir.net/revista/educacion/neuroeducador

Piaget, J. (1952). The Origins of Intelligence in Children. Vol. 8 New York, NY: International

Universities Press; 1952. In The origins of intelligence in children.


Mito de las inteligencias múltiples en la enseñanza actual

El llamado mito de las inteligencias múltiples se refiere a la incorrecta interpretación de la

teoría propuesta por Howard Gardner en 1983, aunque Gardner planteó que la inteligencia no es

única ni rígida, sino que cada persona posee un tipo de inteligencia como la lingüística, kinestésica

o alguna otra. Estas no están respaldadas por una investigación científica sólida y con el paso del

tiempo se ha llevado a cuestionar su aplicación en el ámbito educativo.

Diversas investigaciones han demostrado que no existe evidencia consistente que realce la

efectividad de enseñar según estilos de aprendizaje. Pashler, McDaniel, Rohrer y Bjork (2009)

afirman que “aunque la idea de los estilos de aprendizaje es muy popular, no hemos encontrado

estudios adecuados que respalden su uso educativo” (p. 105). Es decir, aunque la creencia es

común, no hay datos que prueben que un estudiante aprende mejor cuando se le enseña según su

estilo preferido o adecuado. De hecho, los autores también explican que para validar esta teoría se

necesitan diversos estudios más rigurosos, con diseños que midan si realmente se mejora el

aprendizaje al adaptar el método de enseñanza al estilo del alumno, lo cual hasta ahora no se ha

logrado demostrar.

Etiquetar a los estudiantes como visuales, auditivos o kinestésicos simplifica en exceso la

manera en que aprendemos y puede traer consecuencias poco favorables en su desarrollo

educativo. Al asumir que una persona solo aprende mejor de una forma específica, se corre el

riesgo de limitar su crecimiento, ya que podría dejar de explorar otras formas útiles de adquirir

conocimientos. Esta clasificación, aunque parezca inofensiva, puede hacer que el estudiante se

encasille y no se atreva a salir de su zona de confort. Kirschner (2017) advierte que enseñar según
el estilo de aprendizaje preferido no solo no mejora los resultados académicos, sino que incluso

podría perjudicar si se evita la exposición a diferentes métodos.

Por ello, en lugar de centrarse en categorías fijas, es preferible que los docentes ofrezcan

experiencias variadas que permitan a los estudiantes desarrollar múltiples habilidades. Una

enseñanza que combine diversas estrategias favorece una mente más flexible, capaz de adaptarse

a distintas situaciones. De este modo, se contribuye a una educación más completa, en la que todos

tengan la oportunidad de aprender de manera efectiva y sin restricciones.

La educación contemporánea debe basarse en evidencias empíricas y no en mitos populares

como la creencia de los estilos de aprendizajes que desvía la atención de prácticas pedagógicas

realmente efectivas. Según Kirschner y Hendrick (2020), la promoción de estilos de aprendizaje

además de carecer de respaldo empírico sólido también puede llevar a una enseñanza escasa y

limitada. Este enfoque perpetúa un modelo obsoleto que no toma en cuenta la complejidad del

proceso de aprendizaje humano.

Rogowsky, Calhoun y Tallal (2015) evidenciaron la carente diferencia significativa, dentro

del desarrollo de la comprensión lectora cuando los métodos de enseñanza coincidían o no con el

estilo preferido y supuestamente adecuado para el estudiante, lo que solo refuerza la ineficacia de

este enfoque. Por tanto, continuar promoviendo este paradigma desactualizado no solo es

inefectivo, sino que limita seriamente el desarrollo de prácticas docentes realmente

transformadoras. Provocando que la educación no desarrolle la flexibilidad cognitiva.

Sin embargo, otras investigaciones tratan de comprobar la gran influencia que tienen los

estilos de aprendizaje con la forma de captación más eficaz de conocimientos en los estudiantes.

Por ello, según Cabrera (2021) “los alumnos pueden llegar a potenciarse académicamente siempre
y cuando desarrollen estilos y estrategias de aprendizaje adecuados” (p. 7). Dándonos a entender

que todo estudiante incrementa su capacidad de captación y retención de conocimiento, siempre y

cuando, lo involucre con su situación y las adecuadas maneras en las que le es más fácil aprender

significativamente. asimismo, Cabrera (2021, como se citó en Schmeck, 1998) afirma que

La formación del alumno en estilos de aprendizaje no tan solo le ayuda a mejorar su

rendimiento académico, sino también el desarrollo de la comprensión, la síntesis, el análisis, en

los que se basan los procesos de pensamiento y los cuales los profesores demandan de los

estudiantes cuando les piden que sean analíticos, críticos, creativos, seres pensantes. (p. 7)

De este modo, infiriendo que la necesidad de incluir estilos de aprendizaje, en los procesos

educativos es esencial para seguir impulsando habilidades analíticas en los estudiantes, haciendo

que ellos mismos logren romper brechas entre la teoría y practica con el objetivo de mejorar

situaciones de su entorno haciendo uso del pilar fundamental para el desarrollo de la sociedad, el

cual es la educación, además de que dichos estilos de aprendizaje se irán desarrollando durante su

vida formando parte de su personalidad.

Por otro lado, Cabrera (2021), afirma que, “el alto valor heurístico que la teoría de los

estilos de aprendizaje tiene para la investigación educativa y en particular para asumir cualquier

transformación cualitativa referida al proceso de enseñanza- aprendizaje” (p. 8). Por ende, el uso

de los estilos de aprendizaje es fundamental para la creación de nuevos enfoques pedagógicos

siendo muchas veces incluidos en estas mismas como parte de su fundamento como es el caso de

David Kolb, en su modelo del ciclo de aprendizaje experiencial donde describe que cada persona

aprende a través de un estilo preferido como de la experiencia, la reflexión, la conceptualización

y la experimentación.
En conclusión, la idea de que cada estudiante aprende mejor según un estilo específico,

como visual, auditivo o kinestésico, no está respaldada por la ciencia actual y puede limitar el

aprendizaje real. Aunque la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner buscaba mostrar que

las personas tienen desarrolladas diferentes habilidades, se ha malinterpretado al usarla como base

para enseñar de forma rígida. Los estudios demuestran que enseñar según estilos de aprendizaje

no mejora los resultados, incluso puede ser perjudicial. Por ello, es importante dejar de lado estos

mitos educativos y enfocarse en métodos variados y basados en evidencias científicas, que

realmente ayuden a los estudiantes a desarrollar todo su potencial sin reducir su forma de aprender.
Referencias

Cabrera, J. (2021). Los estilos de aprendizaje en el marco de una Educación Superior más

humanista y desarrolladora. https://www.redalyc.org/journal/3606/360670689018/html/

Kirschner, P. A. (2017). Stop propagating the learning styles myth. Computers & Education, 106,

166–171. https://doi.org/10.1016/j.compedu.2016.12.006

Pashler, H., McDaniel, M., Rohrer, D., & Bjork, R. (2009). Learning styles: Concepts and

evidence. Psychological Science in the Public Interest, 9(3), 105–119.

https://journals.sagepub.com/doi/epub/10.1111/j.1539-6053.2009.01038.x

Schwartz, N. H. (2021). Kirschner, P. A., & Hendrick, C. (2020). How learning happens: Seminal

works in educational psychology and what they mean in practice. Routledge. ISBN

9780367184575. TechTrends, 65(1). https://doi.org/10.1007/s11528-020-00565-6

Russell, C., Gyawali, D., Linnerooth-Bayer, J., & Thompson, M. (2023). Disaster risk reduction

reconsidered. International Journal of Disaster Risk Reduction, 96.

https://doi.org/10.1016/j.ijdrr.2023.103895

También podría gustarte