SEMINARIO – ANATOMÍA
Grupo #1
Tema II: Estructura y Función del Sistema Muscular.
TEJIDO MUSCULAR
DEFINICIÓN
Un tejido es un grupo de células que suelen tener un origen embrionario común y
funcionan en conjunto para realizar actividades especializadas. La estructura y las
propiedades específicas de los tejidos dependen de factores como la naturaleza del
medio extracelular que rodea a las células y las conexiones entre las células que
componen el tejido.
El tejido muscular está compuesto por células especializadas para la contracción y la
generación de fuerza. En este proceso, el tejido muscular produce calor que calienta al
cuerpo.
Los tejidos musculares están constituidos por células alargadas que se denominan
fibras musculares o miocitos, que pueden utilizar ATP (adenosintrifosfato) para
generar fuerza. Como resultado, el tejido muscular produce los movimientos del
cuerpo, mantiene la postura y genera calor. También brinda protección. De acuerdo a
su localización y con ciertas características estructurales y funcionales, el tejido
muscular se clasifica en tres tipos: esquelético, cardíaco y liso.
CLASIFICACIÓN
Aunque los diferentes tipos de tejido muscular comparten algunas propiedades,
difieren entre sí en su anatomía microscópica, localización y control por parte del
sistema nervioso y del sistema endocrino.
El tejido muscular esquelético se denomina así porque la mayoría de los músculos
esqueléticos mueven los huesos del esqueleto (unos pocos músculos esqueléticos se
insertan en la piel o en otros músculos esqueléticos y los mueven). El tejido muscular
esquelético es estriado: cuando es examinado con un microscopio, se observan bandas
proteicas claras y oscuras alternantes –estriaciones–. El tejido muscular esquelético
trabaja, principalmente, en forma voluntaria. Su actividad puede ser controlada
conscientemente por neuronas (células nerviosas) que forman parte de la división
somática (voluntaria) del sistema nervioso. La mayoría de los músculos esqueléticos
también son controlados en cierta medida inconscientemente. Por ejemplo, el
diafragma sigue contrayéndose y relajándose de manera alternante sin control
consciente, de modo que usted no deja de respirar. Asimismo, no hay que pensar
conscientemente en la contracción de los músculos esqueléticos para mantener la
postura o estabilizar las posiciones corporales.
Sólo el corazón contiene tejido muscular cardíaco, que forma la mayor parte de su
pared. El músculo cardíaco también es estriado, pero su acción es involuntaria. La
contracción y relajación alternantes del corazón no están bajo control consciente; el
corazón late porque tiene un marcapasos interno que inicia cada contracción. Este
ritmo incorporado se denomina automatismo. Varias hormonas y neurotransmisores
pueden ajustar la frecuencia cardíaca acelerando o enlenteciendo el marcapasos.
El tejido muscular liso se encuentra en las paredes de las estructuras internas huecas,
como vasos sanguíneos, vías aéreas y en la mayoría de los órganos de la cavidad
pélvica. También se encuentra en la piel, unido a los folículos pilosos. Bajo un
microscopio, este tejido carece de las estriaciones del músculo esquelético y cardíaco.
Por esta razón, impresiona no estriado y se lo llama liso. Generalmente, la acción del
músculo liso es involuntaria, y cierto tejido muscular liso –como el que forma los
músculos que propulsan los alimentos a través del tubo digestivo– tiene automatismo.
Tanto el músculo cardíaco como el músculo liso son regulados por neuronas que
forman parte de la división autónoma (involuntaria) del sistema nervioso y por
hormonas liberadas por glándulas endocrinas.
ESTRUCTURA MACRO
ESTRUCTURA MICROSCÓPICA
PROTEÍNAS CONTRACTILES
Las miofibrillas están formadas por tres tipos de proteína: 1) proteínas contráctiles,
que generan fuerza durante la contracción, 2) proteínas regulatorias, que ayudan a
iniciar y detener el proceso de contracción, y 3) proteínas estructurales, que
mantienen la alineación correcta de los filamentos gruesos y finos, confieren
elasticidad y extensibilidad A las miofibrillas y conectan las miofibrillas con el
sarcolema y la Matriz extracelular.
Las dos proteínas contráctiles del músculo son la miosina y la actina, que forman los
filamentos gruesos y finos, respectivamente. La miosina es el componente principal de
los filamentos gruesos y funciona como una proteína motora en los tres tipos de tejido
muscular.
Las proteínas motoras traccionan de diversas estructuras celulares para lograr
movimiento convirtiendo la energía química del ATP en energía mecánica de
movimiento, es decir, la producción de fuerza. En el músculo esquelético, alrededor de
300 moléculas de miosina forman un solo filamento grueso. Cada molécula de miosina
tiene la forma de dos palos de golf retorcidos juntos . La cola de miosina (mangos de
los palos de golf retorcidos) apunta hacia la línea M del centro del sarcómero. Las colas
de las moléculas de miosina adyacentes son paralelas entre sí y forman el eje del
filamento grueso. Las dos proyecciones de cada molécula de miosina (cabezas de los
palos de golf) se denominan cabezas de miosina. Las cabezas se proyectan hacia
afuera del eje en forma de espiral; cada una se extiende hacia uno de los seis
filamentos finos que rodean cada filamento grueso.
Los filamentos finos están fijados a los discos Z. Su principal componente es la actina.
Las moléculas individuales de actina se unen para formar un filamento de actina que
está enrollado en una hélice (Figura 10.4b). En cada molécula de actina hay un sitio de
unión a miosina, donde se puede fijar una cabeza de miosina.
El filamento fino contiene cantidades más pequeñas de dos proteínas regulatorias:
tropomiosina y troponina.
PROTEÍNAS CONTRACTILES: Proteínas que generan fuerza durante las contracciones
musculares. Son la MIOSINA y la ACTINA.
MIOSINA: Proteína contráctil que forma el filamento grueso; la molécula consiste en
una cola y dos cabezas de miosina, que se unen a los sitios de unión a miosina de las
moléculas de actina del filamento fino durante la contracción muscular.
ACTINA: Proteína contráctil que es el componente principal del filamento fino; cada
molécula de actina tiene un sitio de unión a miosina, al que se une la cabeza de
miosina del filamento grueso durante la contracción muscular.
CONTRACCIÓN MUSCULAR
DEFINICIÓN
CARACTERÍSTICAS
La piel contribuye al aporte de iones de calcio necesarios para la contracción muscular.
TIPOS
Las contracciones musculares pueden ser isotónicas o isométricas.En una contracción
isotónica (iso-, igual; -tónico, tensión), la tensión (fuerza de contracción) desarrollada
por el músculo se mantiene casi constante mientras el músculo modifica su longitud.
Las contracciones isotónicas son las que se requieren para los movimientos corporales
y para trasladar objetos. Los dos tipos de contracciones isotónicas son concéntrico y
excéntrico. En una contracción isotónica concéntrica, si la tensión generada es
suficientemente grande como para superar la resistencia del objeto que va a ser
movido, el músculo se acorta y tracciona de otra estructura, por ejemplo un tendón,
para producir movimiento y reducir el ángulo en una articulación. Levantar un libro de
la mesa implica contracciones isotónicas concéntricas del músculo bíceps braquial del
brazo (Figura 10.15ª). En cambio, cuando se vuelve a apoyar el libro sobre la mesa, el
bíceps previamente acortado se alarga de manera controlada mientras continúa
contrayéndose. Cuando la longitud de un músculo aumenta durante una contracción,
ésta es una contracción isotónica excéntrica. Durante una contracción excéntrica, la
tensión ejercida por los puentes cruzados de miosina resiste el movimiento de una
carga (en este caso, el libro) y enlentece el proceso de alargamiento. Por razones que
no se conocen bien, las contracciones isotónicas excéntricas repetidas (p. ej., caminar
cuesta abajo) provocan más daño muscular y más dolor muscular de aparición tardía
que las contracciones isotónicas concéntricas.
En una contracción isométrica (metro-, medida o longitud), la tensión generada no es
suficiente para superar la resistencia del objeto a mover, y el músculo no modifica su
longitud. Un ejemplo sería sostener un libro con el brazo extendido (Figura 10.15c).
Estas contracciones son importantes para mantener la postura y sostener objetos en
una posición fija. Si bien las contracciones isométricas no producen movimiento
corporal, aun así gastan energía. El libro arrastra el brazo hacia abajo, lo que estira los
músculos del hombro y del brazo. La contracción isométrica de estos músculos
contrarresta el estiramiento. Las contracciones isométricas son importantes porque
estabilizan algunas articulaciones mientras otras se mueven. La mayoría de las
actividades incluyen contracciones, tanto isotónicas como isométricas.