Italia
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República Italiana
Repubblica Italiana (italiano)
Emblema nacional
Bandera
Italia
Resto de la Unión Europea
Resto de Europa
Capital
(y ciudad más poblada) Roma
41°53′35″N 12°28′58″E
Gentilicio Italiano, -a
Forma de gobierno República parlamentaria
Fundación
• Risorgimento 1848-1870
• Reino de Italia 17 de marzo de 1861[1]
• Toma de Roma 20 de sept. de 1870[1]
• Marcha sobre Roma 30 de octubre de 1922[2]
• Campaña de Italia 10 de julio de 1943
• Rep. Social Italiana 23 de septiembre de 1943
• Muerte de Mussolini 28 de abril de 1945
• República actual 2 de junio de 1946[1]
Fronteras 1932,2 km
• En verano CEST +2
Membresía
Rodeados por el territorio italiano se encuentran los enclaves constituidos por los micro-
Estados de San Marino y Ciudad del Vaticano. A su vez, un pequeño exclave italiano es el
municipio de Campione d'Italia, rodeado por territorio suizo.[10]
Posteriormente, a principios del siglo XX, y a pesar de haber sido una de las Potencias
Aliadas victoriosas en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Italia entró en un período de
agitación social que condujo al surgimiento del régimen fascista (1922-1943). En la Segunda
Guerra Mundial, Italia fue parte de las Potencias del Eje hasta que fue derrotada por
las Potencias Aliadas (1940-1943), y parte de su territorio quedó ocupado por la Alemania nazi
en cooperación con el fascismo, hasta su liberación (1943-1945). Tras el final de la guerra, el
país reemplazó la monarquía por la actual república, mediante el referéndum constitucional de
1946.
Italia es una república democrática, forma parte del G7, y es un país con un índice de desarrollo
humano muy alto.[30][31] Es una potencia regional y mundial,[32][33][34][35] miembro fundador de
la Unión Europea, y firmante de los Tratados de Roma en 1957. También es miembro fundador
de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y miembro integrante del OTAN
Quint, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), de
la Organización Mundial del Comercio (OMC), del Consejo de Europa, del G-4, del G-12 y
del G20.
La capital del país, Roma, ha sido uno de los centros culturales de la civilización occidental y es
sede de la Iglesia católica y de organizaciones mundiales como la FAO,[36] el IFAD o el WFP.
Otras ciudades italianas importantes son Milán, Nápoles y Turín. Italia es el cuarto país del
mundo que más turistas recibe por año;[37] y tiene 60 patrimonios de la humanidad declarados
por la Unesco, lo que la convierte en el país con mayor número del mundo.[38]
Etimología
El nombre de Italia ha sido usado desde la antigüedad, al menos desde el siglo VIII a. C.,
inicialmente para designar las regiones del sur (y posteriormente también las del centro) de la
que se conoce como península itálica, haciendo referencia a los pueblos itálicos, hablantes de
las lenguas así llamadas.[39]
Según el historiador griego Antíoco de Siracusa, el vocablo Italia designaba, antes del
siglo V a. C.,[40] la parte meridional de la actual región italiana de Calabria —el antiguo Brucio—,
habitada por los itàlii, el grupo más meridional de los itálicos (actualmente esta zona
comprende las provincias calabresas de Reggio, Vibo Valentia y partes de la provincia de
Catanzaro).[41]
Es posible que los itálicos tomaran su nombre de un animal-tótem, el ternero, que, en una
lejana primavera sagrada, los había guiado hasta los lugares en los que se asentaron
definitivamente. También según el arqueólogo Pallottino el nombre de Italia derivaría del
gentilicio de uno de los pueblos itálicos nativos de la región de Calabria, los (v)itàlii, el cual
toma su nombre de su animal sagrado: el ternero (viteliú en idioma
osco, vitulus en latín y vitello en italiano); y que fue usado por los antiguos griegos como
término general para designar a los habitantes de toda la península.[42]
En el siglo II a. C., el historiógrafo griego Polibio llamaba Italia al territorio comprendido entre
el estrecho de Mesina y los Apeninos septentrionales, aunque su contemporáneo Catón el
Viejo extendió el concepto territorial de Italia hasta el arco alpino. El término se consolidó de
manera definitiva sobre todo desde que, a partir del siglo V a. C., la ciudad itálica
de Roma unificó gradualmente toda la península conquistando y federando al resto de los
pueblos itálicos peninsulares, empezando por los latinos, de los cuales Roma constituía una
aldea, y terminando con los etruscos hacia el norte y los brucios hacia el sur, unificando así
todo el territorio peninsular bajo un único régimen y dándole el nombre de Italia, la cual,
desde entonces, constituirá el territorio metropolitano de la propia Roma.[19][24]
El nombre de Italia fue usado también en monedas acuñadas durante la guerra Social por la
coalición de los socii (aliados) itálicos, en lucha contra Roma y las demás ciudades itálicas ya
provistas de ciudadanía romana, para obtener, a su vez, la plena ciudadanía romana,[43] la cual
fue otorgada tras la guerra Social a todos los habitantes libres de Italia a través de la Lex Plautia
Papiria.[44] Posteriormente, el norte de Italia (ex Galia Cisalpina), fue añadido oficialmente al
territorio de la Italia romana en el curso del siglo I a. C., llevando así, de iure , el nombre de
Italia hasta los pies de los Alpes;[45] mientras, las islas de Sicilia, Cerdeña y Córcega, no pasarán
a formar parte de Italia hasta el siglo III d. C., como consecuencia de las reformas
administrativas de Diocleciano, aunque sus estrechos lazos culturales con la península
permiten considerarlas como parte integrante.
Historia
Entre el siglo XVII a. C. y el siglo II a. C. existió en Cerdeña la cultura nurágica. Durante la Edad
del Hierro se sucedieron varias culturas que pueden ser diferenciadas en cuatro grandes
núcleos geográficos principales: los oscos, asentados a lo largo de toda la cordillera de
los Apeninos (y pertenecientes al macro-grupo de los pueblos itálicos conocido como osco-
umbros), los latinos del Latium Vetus (pueblo itálico del grupo latino-falisco), los italiotas de
la Magna Grecia y el pueblo preindoeuropeo de los etruscos, en Etruria.[46] Otra cultura,
diferenciada de las ya mencionadas, la de los ligures, constituía un enigmático pueblo
preindoeuropeo que habitaba en el noroeste de Italia.[47]
Los etruscos fueron un pueblo de lengua preindoeuropea cuyo núcleo histórico fue la Toscana,
a la cual dieron su nombre: eran llamados Τυρσηνοί (tyrsenoi) o Τυρρηνοί (tyrrhenoi) por los
griegos, y tuscii o luego etruscii por los romanos; ellos se denominaban a sí
mismos rasena o rašna. Por mucho tiempo los orígenes de los etruscos se creían desconocidos,
sin embargo, las modernas investigaciones sobre el origen de los etruscos, llevadas a cabo por
un grupo de genetistas y coordinadas por Guido Barbujani, miembro del departamento de
Biología y Evolución de la Universidad de Ferrara, llegaron a la conclusión de que,
genéticamente, el origen de los etruscos es autóctono de la península itálica,[48]y que consistiría
en una evolución de la anterior civilización villanoviana.[49]
Desde la Toscana se extendieron por el sur, hacia el Lacio y la parte septentrional de Campania,
donde chocaron con las polis italiotas de la Magna Grecia (sur de Italia); hacia el norte de la
península itálica ocuparon la zona alrededor del valle del río Po, hasta el sur de la actual región
de Lombardía. Llegaron a ser una gran potencia naval en el Mediterráneo occidental, lo cual les
permitió establecer factorías en Cerdeña y Córcega. Sin embargo, hacia el siglo V a. C. comenzó
a deteriorarse fuertemente su poderío, en gran medida al tener que afrontar, casi al mismo
tiempo, las invasiones de los celtas, desde el norte, y la competencia de los cartagineses para
los comercios marítimos, desde el sur. A partir del siglo IV a. C., Etruria (nombre del territorio
de los etruscos) fue gradualmente conquistada y absorbida por la República romana, y los
etruscos, al igual de los demás itálicos, federados por los romanos, pasaron a ser parte
integrante de la Italia romana.[50][51]
Antigua Roma
Como Antigua Roma se designa a una sociedad agrícola surgida a mediados del siglo VIII a. C.
en el Latium Vetus (actual Lacio), que se expandió desde la ciudad de Roma a toda la península
itálica, unificándola bajo el nombre de Italia, y que creció durante siglos hasta convertirse en
un imperio que, en su época de apogeo, llegó a abarcar desde la península ibérica a Anatolia y
desde las islas británicas hasta Egipto, y produjo un importante florecimiento cultural en cada
lugar en el que gobernó. En un principio, tras su fundación (según la tradición, en 753 a. C.),
Roma fue una monarquía etrusca; más tarde (509 a. C.) se convirtió en República
romana latina, y en 27 a. C. se transformó en un imperio.
El período de mayor esplendor se conoce como Paz romana, debido al relativo estado de
armonía que prevaleció en las provincias[52] (los territorios conquistados por los romanos fuera
de Italia, la cual no era una provincia, sino el territorio metropolitano de la misma Roma y
centro absoluto del Imperio romano),[24] que estaban bajo el dominio romano de Julio César y
luego del emperador Augusto, quien cerró las puertas del templo de Jano (las cuales
permanecían abiertas en periodos de guerra) cuando creyó haber vencido
a cántabros y astures, entre otros pueblos, en el año 24 a. C.. Se suele aceptar como fecha de
inicio de la Paz romana (o Pax Augustea) el 29 a. C., cuando Augusto declara el fin de las
guerras civiles, y su duración hasta la muerte de Marco Aurelio (año 180).
Con el emperador Diocleciano se reorganizó el imperio, pero tras Constantino I no volvió a
estar unificado puesto que Teodosio I lo dividió entre sus dos hijos, Arcadio y Flavio Honorio,
adjudicándoles a uno el Imperio romano de Oriente —con sede en Constantinopla— y al otro
el Imperio romano de Occidente. Las invasiones bárbaras pondrán fin al Imperio occidental en
476, lo que dará paso a la Edad Media.[53] Italia en este periodo quedó como Regnum
Italiae (Reino ostrogodo de Italia), bajo los ostrogodos.
Artículos principales: Reino de Italia (Alta Edad Media), Reino de Italia (Imperio), Repúblicas
marítimas, Estados Pontificios y Ciudades-estado italianas.
Los ostrogodos eran un grupo de godos que habían sido sojuzgados por los hunos; pero, tras
liberarse de estos, Teodorico el Grande, con la bendición del emperador romano de Oriente,
condujo a su pueblo a Roma en 488.[54] En la península itálica gobernaba el hérulo Odoacro,
que en 476 había depuesto al último emperador romano de Occidente, Rómulo Augústulo.
Pero, tras una campaña en el norte de la península, Teodorico tomó la capital, Rávena, y mató a
Odoacro en 493. En 526, la muerte de Teodorico acabó con la paz, pues lo heredó su
nieto, Atalarico, que murió sin hijos, lo que produjo una crisis que llevó al reino a la
desaparición.[54]
Bajo Justiniano I, el Imperio romano de Oriente inició una serie de campañas con el objetivo de
reconstruir la unidad mediterránea. La debilidad del reino ostrogodo, y los deseos del Imperio
de recobrar Roma, convirtieron a Italia en un objetivo. En 535 el
general Belisario invadió Sicilia y marchó a través de la península; tomó Nápoles y llegó a Roma
en 536. Prosiguió hacia el norte y tomó Mediolanum (Milán) y Rávena en 540, y para el 561
había pacificado la zona.[55]
Entre los diferentes pueblos germánicos que habían abandonado su antigua morada para vivir
en mejores tierras se contaban los lombardos, a los que Justiniano I había dejado asentarse
en Panonia, a condición de que defendieran la frontera,[56] y que posteriormente se dirigieron
hacia Italia. La invasión de los lombardos redujo la presencia bizantina al reino de la grupa
del Exarcado de Rávena y marcó el fin de la unidad política de la península durante los
siguientes 1300 años.
Entre los siglos X y XIII, las repúblicas marítimas italianas gozaron de una gran prosperidad
económica gracias a su actividad comercial, en un marco de amplia autonomía política.
Generalmente, la definición se refiere en especial a cuatro ciudades y sus respectivos
territorios republicanos: Amalfi, Génova, Pisa y Venecia. También otras ciudades del área
gozaban de independencia (gobierno autónomo con forma de república oligárquica, moneda
propia, ejército, etc.), habían participado en las cruzadas, contaban con una flota naval,
tenían fundagos, cónsules que vigilaban los intereses comerciales de sus respectivos Estados
en los puertos mediterráneos, y pueden ser incluidas de pleno derecho entre las repúblicas
marítimas italianas. Entre estas, cabría destacar Ancona, Gaeta y Noli.
Edad Moderna
Durante los siglos XIV y XV, la Italia septentrional se componía de distintas ciudades-Estado,
mientras que el resto de la península estaba ocupado en su mayoría por los Estados
Pontificios y el Reino de Nápoles (partición peninsular del anterior Reino de Sicilia). La mayoría
de las ciudades-Estado estaban subordinadas a soberanías extranjeras, como el Ducado de
Milán, Estado constituyente del Sacro Imperio Romano Germánico. Sin embargo, la mayoría
mantenían la independencia de facto de estas soberanías extranjeras, que habían gobernado
buena parte de la península desde la Caída del Imperio romano de Occidente.
Las más fuertes entre estas ciudades-Estado gradualmente absorbieron los territorios que las
rodeaban, lo que dio lugar a las Signorie, Estados regionales dirigidos por familias mercantes
que fundaban dinastías locales. La guerra entre estas ciudades-Estado era habitual y
principalmente llevada a cabo por bandas de mercenarios dirigidos por capitanes italianos
conocidos como condottieri. Décadas de enfrentamientos dejaron como potencias regionales a
las repúblicas de Florencia y Venecia y al Ducado de Milán, quienes firmaron el Tratado de
Lodi en 1454, que llevó la paz a la región por primera vez en siglos. La paz duraría por los
siguientes cuarenta años.[59]
Durante las Guerras italianas (1494-1559),[61] provocadas por la rivalidad entre el Reino de
Francia y la Monarquía Hispánica, varios Estados italianos perdieron gradualmente su
independencia política y fueron gobernados primero por los Habsburgo de España (1559-1713)
y después por los Habsburgo de Austria (1713-1796). Entre 1629-1631 una fuerte plaga,
consistente en una serie de brotes de peste bubónica, aniquiló el 14 % de la población. La
decadencia del Imperio español en el siglo XVII se llevó consigo a los reinos
de Nápoles, Sicilia y Cerdeña y al Ducado de Milán.[62] En el siglo XVIII, debido a la guerra de
sucesión española, Austria reemplazó a España como principal potencia extranjera. Durante
las guerras napoleónicas, el norte de Italia fue reorganizado como Reino de Italia (1805-1814),
un Estado títere del Primer Imperio francés, mientras que el sur fue gobernado por Joaquín
Murat, cuñado de Napoleón, coronado como rey de Nápoles. En 1814 el Congreso de
Viena restauró la situación del siglo XVIII, aunque los ideales de la Revolución francesa no
fueron erradicados.[63]
Unificación y Reino
El nacimiento del Reino de Italia fue gracias a los esfuerzos unidos de los nacionalistas y
monárquicos leales a la casa de Saboya, para establecer un Estado unificado en la península
itálica. En el contexto de las revoluciones liberales de 1848 que atravesaron Europa, se produjo
una infructuosa primera guerra de independencia contra el Imperio austríaco. El Reino de
Piamonte-Cerdeña atacó nuevamente a Austria en la segunda guerra de independencia
italiana en 1859, con la ayuda de Francia, lo que resultó en la liberación de Lombardía.
En 1860-1861, el general Giuseppe Garibaldi llevó a cabo la Unificación en el Reino de las Dos
Sicilias, haciendo que el conde de Cavour declarara un Reino de Italia unificado el 17 de marzo
de 1861. En 1866, Víctor Manuel II se alió con Prusia durante la guerra austro-prusiana, en
la tercera guerra de independencia italiana que permitió la anexión del Véneto. Finalmente,
después de la guerra franco-prusiana de 1870, Francia abandonó sus intereses en Roma, lo cual
permitió la captura de Roma y el fin de los Estados Pontificios.[64]
En junio de 1914, la Semana Roja de Ancona estuvo marcada por sangrientos enfrentamientos
entre la policía y los trabajadores tras una manifestación antimilitarista. Se convocó una huelga
de 50 000 obreros metalúrgicos (en la que murieron dos obreros a manos de soldados) y todo
el norte de Italia fue barrido por una ola de agitación que movilizó a 100 000 soldados en su
contra.[65]
Italia, aliada de los Imperios alemán y austrohúngaro en la Triple Alianza, en 1915 se unió a
las fuerzas Aliadas en la Primera Guerra Mundial, con la promesa de extender su territorio, con
los terrenos de Carniola Interior, el Litoral austríaco y Dalmacia. El ejército italiano quedó
inicialmente estancado en una guerra de trincheras en los Alpes. En octubre de 1918, los
italianos lanzaron una feroz ofensiva que culminó en victoria en la batalla de Vittorio Veneto. La
victoria aseguró el final de la guerra en el frente italiano. Dos semanas después acababa el
conflicto.[66]
Durante la guerra, murieron 650 000 soldados y muchos civiles,[67] lo que llevó a la quiebra al
reino. Los tratados de Saint Germain, Rapallo y Roma concedieron la mayoría de los territorios
reclamados, mas no la costa dálmata, lo que hizo que varios grupos nacionalistas definieran la
victoria como mutilada. Más adelante, tras la creación del Estado Libre de Fiume por el
poeta Gabriele D'Annunzio, también Fiume fue anexionada.
Dictadura fascista
Artículos principales: Italia fascista, Italia en la Segunda Guerra Mundial y Campaña de Italia
(Segunda Guerra Mundial).
Las agitaciones socialistas que siguieron a la Primera Guerra Mundial, inspiradas por
la Revolución rusa, llevaron a una contrarrevolución y represión. Debido al temor de una
revolución, el pequeño Partido Nacional Fascista, liderado por Benito Mussolini, se convirtió en
una importante fuerza política. En octubre de 1922, las camisas negras del PNF llevaron a cabo
un intento de golpe de Estado (la Marcha sobre Roma), que fracasó en último instante. A pesar
de esto, el rey Víctor Manuel III rehusó declarar el estado de sitio y convirtió a Mussolini en
primer ministro.
En los siguientes años, Mussolini eliminó todos los partidos políticos y libertades personales, y
estableció una dictadura fascista. Estas acciones inspiraron el surgimiento de otras dictaduras
parecidas en Europa, como la Alemania nazi o la España franquista.
En 1935, Italia invadió Etiopía en la segunda guerra ítalo-etíope, lo que provocó la salida del
país de la Sociedad de las Naciones. Italia se alió con la Alemania nazi y el Imperio del Japón, y
apoyó a Francisco Franco en la guerra civil española. En 1939 la Italia fascista se anexionó
Albania, ya protectorado italiano de facto durante décadas. Italia entró en la Segunda Guerra
Mundial el 10 de junio de 1940. Después de haber avanzado inicialmente en la Somalia
Británica y en Egipto, fue derrotada en el Norte de África, en Grecia y en el Frente Oriental.
Después del ataque sobre Yugoslavia de la Alemania nazi y la Italia fascista, la fuerte presión
sobre la resistencia partisana y los intentos de italianización de los eslavos resultaron en los
crímenes de guerra italianos y en la deportación de 25 000 personas a los campos de
concentración.[68] Cerca de 250 000 italianos y eslavos anticomunistas abandonaron el país en
el éxodo istriano.
La primera resistencia abierta se produjo en marzo de 1943, cuando una oleada de huelgas,
que comenzó en Turín, se extendió por todo el norte de Italia, a pesar de las detenciones,
implicando a 100 000 trabajadores. Su causa inmediata fueron las inmensas dificultades
materiales provocadas por la subida de los precios y los bombardeos. Pero varios activistas
comunistas estaban al frente de la agitación y esperaban socavar el régimen fascista.[65]
La invasión aliada de Sicilia comenzó en julio de 1943, lo cual llevó al colapso del régimen el 25
de julio. El 8 de septiembre se firmó el Armisticio entre Italia y las fuerzas armadas aliadas.
Rápidamente los alemanes tomaron el poder sobre el centro y sur del territorio. El país se
mantuvo como un campo de batalla el resto de la guerra, mientras los Aliados avanzaban
lentamente desde el sur.
Para contrarrestar el avance Aliado se creó la República Social Italiana, un Estado títere nazi,
con Mussolini a su cabeza. Los paisanos organizaron un movimiento de resistencia contra el
nazismo y el fascismo. Ante el avance de los ejércitos aliados y los grupos partisanos, el
régimen fascista se enfrentó a un creciente movimiento de resistencia en las fábricas, con una
gran huelga en Génova en enero de 1944 tras la ejecución de presos políticos, y otra huelga de
300 000 trabajadores en Milán en marzo, que se extendió al Véneto, Bolonia y Florencia.
República
El miedo al triunfo del comunismo fue crucial en la primera elección del país, en abril de 1948,
la cual dio la victoria a la Democracia Cristiana, bajo el liderazgo de Alcide De Gasperi.
Consecuentemente, en 1949 Italia se unió a la OTAN. El Plan Marshall ayudó a revivir a la
economía nacional, la cual vivió una época de auge hasta finales de la década de 1960,
conocida como el milagro económico. En 1957 fue un miembro fundador de la Comunidad
Económica Europea (CEE), que se convirtió en la Unión Europea (UE) en 1993.
Desde finales de los años 1960 hasta finales de los años 1980 se vivieron los años de
plomo (anni di piombo), caracterizados por la crisis económica (especialmente en la crisis del
petróleo de 1973), conflictos sociales y ataques terroristas por grupos de extrema oposición,
debidos a la guerra fría y la intromisión de las inteligencias norteamericanas y soviéticas.[72] La
época culminó con el asesinato del líder democratacristiano Aldo Moro en 1978 y la masacre
de la estación de tren de Bologna en 1980, que dejó 85 muertos.[73]
Las elecciones de 1992 se caracterizaron por el fracaso de los grandes partidos, producto de la
parálisis política, la excesiva deuda y la corrupción del sistema electoral, desvelada por la
investigación Manos Limpias. Se requerían cambios radicales. Los escándalos envolvían a la
mayoría de los partidos, pero especialmente al partido gobernante: la Democracia Cristiana,
que gobernaba desde hacía más de cincuenta años, sufrió una fuerte crisis y se desintegró
entre varias facciones.
En el 2008 el país fue víctima de la recesión. Hasta el 2015, sufrió 42 meses de recesión
económica. La crisis económica fue uno de los principales factores que hicieron que Berlusconi
renunciara en 2011. En 2012 se produce el accidente del Costa Concordia, crucero
semihundido con 32 muertes. En la elección general de 2013, el secretario general del Partido
Democrático, Enrico Letta, formó un nuevo gobierno a la cabeza de la gran coalición.
En 2014, desafiado por el nuevo secretario del PD, Matteo Renzi, renunció y fue reemplazado
por este. Renzi emprendió importantes reformas constitucionales como la abolición
del senado y una nueva ley electoral. El 4 de diciembre el referéndum constitucional fue
rechazado, lo que provocó la renuncia de Renzi 12 días después. El ministro de relaciones
exteriores, Paolo Gentiloni, fue nombrado nuevo primer ministro.
Italia fue afectada por la crisis migratoria europea en 2015 debido a que se convirtió en el
punto de entrada y principal destino para la mayoría de los buscadores de asilo en la Unión
Europea. El país recibió sobre medio millón de refugiados, lo que causó gran repudio en la
población y el apoyo a los partidos de extrema derecha y euro-escépticos, basados en el Brexit,
lo que condujo al primer gobierno antisistema de la Unión Europea, en 2018.
Gobierno y política
El poder legislativo está a cargo del Parlamento y del Consejo de ministros. El poder judicial es
independiente del ejecutivo y el legislativo. Además, es un sistema multipartidista. En el sur de
la península y en la isla de Sicilia, la mafia tiene tanto o más poder que el Estado, llegando a
controlar periódicos, jueces y policías.[75]
Sedes de las principales instituciones que ejercen los distintos poderes del Estado
Palacio Chigi, residencia oficial del Presidente del Consejo de Ministros de Italia
Relaciones exteriores
Italia es parte de la ONU, la UE, la OTAN, la OCDE, la OSCE, el CAD, la OMC, el G3, el G10,
el G12, el G20, la Unión Latina, el Consejo de Europa y la Unión por el Mediterráneo, entre
otros. Asimismo, Italia es miembro de grupos de toma de decisiones importantes como el G4,
[79]
el G6, el G7,[80] el «OTAN Quint»,[81][82][83] el Tratado de Compartición nuclear y el Grupo de
contacto.[84]
Fue miembro fundador de la Comunidad Europea, ahora Unión Europea. Fue admitida en
la Organización de las Naciones Unidas en 1955, y es asimismo miembro fundador de la OTAN,
del GATT, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, de la Organización
para la Seguridad y la Cooperación en Europa y del Consejo de Europa. Italia actualmente
cumple un rol importante como Potencia Occidental en la lucha contra el terrorismo,[85] al
liderar varias fuerzas multinacionales y al tener tropas desplegadas en el Medio Oriente, en
países como Libia, Irak y Afganistán.
Fuerzas armadas
Las Fuerzas Armadas de Italia están formadas por el Ejército Italiano, la Marina Militar,
la Aeronáutica Militar y el Arma de Carabineros, todos bajo el Consejo Supremo de Defensa
presidido por el presidente de la República. Desde el año 2005, en el país el servicio militar es
enteramente voluntario.[88] En el año 2010, las fuerzas armadas italianas tenían un personal de
293 202 militares,[89] de los cuales 114 778 eran carabineros.[90] Ese mismo año, el presupuesto
militar de Italia fue el décimo más alto del mundo, equivalente al 1.7 % del PIB de la nación.
Como miembro de la estrategia de reparto nuclear de la OTAN, el país transalpino custodia
noventa armas nucleares estadounidenses, que están almacenadas en las bases aéreas
de Ghedi y Aviano.[91]
Italia es la tercera potencia militar de Europa, tras Francia y Reino Unido,[92] y cuarta potencia
europea en cuanto a gastos en presupuesto militar, tras Francia, Reino Unido y Alemania.[93]
El Ejército italiano es la fuerza militar terrestre, compuesta en el año 2012 por 105 062
efectivos. Sus materiales de combate principales son el vehículo de combate de
infantería Dardo, el cazacarros Centauro, el tanque Ariete o el helicóptero de ataque Mangusta,
desplegado en misiones de la ONU. Además, el ejército italiano dispone de otros vehículos
acorazados como el Leopard 1 y el M113.[94]
La Marina Militare tenía 32 000 militares en el año 2013,[95] y cuenta como naves destacadas
con dos portaeronaves: el Cavour y el Trieste (el cual reemplazó al Garibaldi el 7 de diciembre
de 2024),[96] cuatro destructores (dos de los cuales pertenecientes a la moderna clase Horizon),
doce fragatas (todas de la nueva clase FREMM), y ocho submarinos. En los últimos tiempos la
marina italiana, como miembro de la OTAN, ha participado en varias operaciones de la
coalición en diversas partes del mundo, tales como la Intervención militar en Libia y la Guerra
de Afganistán.
La Aeronautica Militare cuenta con más de 40 000 militares y en el año 2013 operaba 470
aeronaves y seis aviones no tripulados. Entre estos aparatos había 218 cazas de combate y 108
helicópteros.[97] El equipamiento más destacado de la fuerza aérea transalpina son sus 93
cazas Eurofighter Typhoon, a los que sumarán en próximos años otras aeronaves que están
encargadas y que reemplazan a los más antiguos F-16.[98] La aviación tiene también 67 Panavia
Tornado tipo IDS y ECR.
Italia también está adquiriendo 95 Lockheed Martin F-35 Lightning II tipo A (75) y B (20; estos
últimos compartidos entre aviación y marina), capaces de transportar todos los modelos
de B61, incluido el nuevo tipo 12.[99] Las capacidades de transporte aéreo están cubiertas por
doce aviones de carga Alenia C-27J Spartan, cuatro Boeing KC-767 y veintiuna aeronaves de
transporte militar C-130J Super Hercules.
Además, Italia cuenta con un cuerpo autónomo de las fuerzas armadas, el Arma de
Carabineros, que cumple funciones tanto civiles como militares, pues son la gendarmería y
la policía militar italianas.[100]
Derechos humanos
Tratados internacionales
CE CES CC CC CC CE CED C C C C C C CR CR
Italia SC CR- PR PR PR DA AW- A AT R R R R PD PD
R OP - - W OP T - C C- C- C- -
OP OP O O O O OP
1 2- P P- P- P-
DP A SC C
C P
Perte
nenci
a
Organización territorial
De las veinte regiones, cinco (Valle de Aosta, Friul-Venecia Julia, Sicilia, Cerdeña y Trentino-Alto
Adigio) gozan,[112] por motivos históricos y geográficos, de autonomía y de un estatuto especial.
De ellas, Sicilia adquirió su derecho a un estatuto especial autonómico en 1946 debido a su
condición geográfica y política; las otras adquirieron estatuto propio en los siguientes años:
Cerdeña, Valle de Aosta y Trentino-Alto Adigio en 1948, por motivos lingüísticos, y en 1963
Friul-Venecia Julia. La provincia (en italiano: provincia) es una división administrativa de nivel
intermedio entre el municipio o comuna (en italiano: comune) y la región (en italiano: regione).
Apulia
Basilicata
Calabria
Sicilia
Molise
Campania
Abruzos
Lacio
Umbría
Marcas
Toscana
Cerdeña
Emilia-Romaña
Liguria
Piamonte
Friuli
Venecia Julia
Valle
de Aosta
Trentino
Alto Adigio
Véneto
Lombardía
Mar Adriático
Mar Jónico
Mar Mediterráneo
Mar Tirreno
Mar de Liguria
Geografía
Topografía
Foto de satélite y mapa topográfico de Italia.
El resto de Italia, aunque presenta numerosos valles, estos son de escasa extensión, y se
localizan principalmente en el litoral tirrénico, donde algunos están formados por importantes
ríos como el Arno o el Tíber. La cadena de los Apeninos constituye la espina dorsal de la
península italiana, y en ella se distinguen tres sectores: los Apeninos septentrionales, los de
menor altura y de formas más suaves (monte Cimone, 2165 m); los Apeninos centrales,
también denominados Apeninos abruceses, que constituyen el techo de la cadena (Gran Sasso
d'Italia, 2914 m) y presentan modelados de tipo cárstico; y, por último, los Apeninos
meridionales, que tienen su punto culminante en el monte Pollino (2271 m).[116] En ambas
vertientes de la cadena se extienden otras formaciones montañosas menores,
denominadas Subapeninos y Antiapeninos, destacando las del reborde oeste, donde se elevan
algunos volcanes (Vesubio, monte Amiata, Campos Flégreos).
Erupción del Etna fotografiada desde la EEI, 2002.
Clima
La climatología italiana presenta cuatro climas principales: alpino, continental (en la llanura
Padana), mediterráneo y subtropical, pero con notables variaciones regionales. En primer lugar,
por