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Para otros usos de este término, véase Luna (desambiguación).
Luna
Desde el espacio, la Luna luce como una esfera gris-
blanquecina, con cráteres de varios tamaños.
Categoría satélite natural planetario
Orbita a Tierra
Distancia estelar 356 565 kilómetros
Magnitud aparente -12,6
Elementos orbitales
Inclinación 5,1454 °
Excentricidad 0,0549
Elementos orbitales derivados
Periastro o perihelio 363 300 kilómetros
Apoastro o afelio 405 500 kilómetros
Período orbital sinódico 29 d 12 h 44 m 2.9 s
Radio orbital medio 384 403 km
Satélite de la Tierra
Características físicas
Masa 7,349 × 1022 kg
Volumen 2,1958 × 1010 km³
Densidad 3,34 g/cm³
Área de superficie 38 millones de km²
Radio 1737,1 kilómetros
Diámetro 3474.8 km
Diámetro angular Perigeo 33' 28,8"
Apogeo 29' 23,2"
Medio 31' 5,2"
Gravedad 1,62 m/s²
Velocidad de escape 2,38 km/s
Periodo de rotación 27d 7h 43,7min
Inclinación axial 1,5424°
Albedo 0,12
Composición corteza Oxígeno 43%
Silicio 21%
Aluminio 10%
Calcio 9%
Hierro 9%
Magnesio 5%
Titanio 2%
Níquel 0,6%
Sodio 0,3%
Cromo 0,2%
Potasio 0,1%
Manganeso 0,1%
Azufre 0,1%
Fósforo 500 ppm
Carbono 100 ppm
Nitrógeno 100 ppm
Hidrógeno 50 ppm
Helio 20 ppm
Características atmosféricas
Presión 3 × 10-10 Pa
Temperatura Mínima 40 K (-233 °C)
Media (día) 380 K (107 °C)
Media 120 K (-153 °C)
(noche)
Máxima 396 K
(123 °C)
Composición Helio 25%
Neón 25%
Hidrógeno 23%
Argón 20%
Metano ?
Amoníaco ?
Dióxido de carbono trazas
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La Luna es un satélite natural que tiene la particularidad de ser el único en orbitar la Tierra.[1]
Con un diámetro ecuatorial de 3474,8 km, es el quinto satélite más grande del sistema solar,
mientras que en cuanto al tamaño proporcional respecto a su planeta es el satélite más
grande: un cuarto del diámetro de la Tierra y 1/81 de su masa. Es, además, después de Ío, el
segundo satélite más denso. Se encuentra en relación síncrona con la Tierra, siempre
mostrando la misma cara hacia el planeta. El hemisferio visible está marcado con
oscuros mares lunares de origen volcánico entre las brillantes montañas antiguas y los
destacados astroblemas.
A pesar de ser, en apariencia, el astro más brillante en el cielo terrestre después del Sol, su
superficie es en realidad muy oscura, con una reflexión similar a la del carbón. Su prominencia
en el cielo y su ciclo regular de fases han hecho de la Luna un elemento con importante
influencia cultural desde la antigüedad, tanto en el lenguaje como en el calendario, el arte o la
mitología. La influencia gravitatoria de la Luna produce las mareas y el aumento de la duración
del día. La distancia orbital de la Luna, cerca de treinta veces el diámetro de la Tierra, hace que
se vea en el cielo con el mismo tamaño que el Sol y permite que el satélite cubra exactamente
a la estrella en los eclipses solares totales. La Luna carece de una atmósfera significativa.
La Luna es el único cuerpo celeste en el que el hombre ha realizado un descenso tripulado.
Aunque el programa Luna de la Unión Soviética fue el primero en alcanzar el satélite terrestre
con una nave espacial no tripulada, el programa Apolo de Estados Unidos realizó las únicas
misiones tripuladas hasta la fecha, comenzando con la primera órbita lunar tripulada por
el Apolo 8 en 1968, y seis alunizajes tripulados entre 1969 y 1972, siendo el primero el Apolo
11 en 1969, y el último el Apolo 17. Estas misiones regresaron con más de 380 kg de roca lunar,
que han permitido alcanzar una detallada comprensión geológica de los orígenes de la Luna –
se cree que se formó hace 4 500 000 000 (cuatro mil quinientos millones) de años después de
un gran impacto–, la formación de su estructura interna y su posterior historia.
En 1970 la Unión Soviética puso en la superficie el primer vehículo robótico controlado desde
la Tierra: Lunojod 1. El astromóvil fue enviando fotografías y vídeos de la superficie que
recorrió (10 km.) durante casi un año.[2]
Desde la misión Apolo 17, en 1972, ha sido visitada únicamente por sondas espaciales no
tripuladas, en particular por el astromóvil soviético Lunojod 2. Desde 2004, Japón, China, India,
Estados Unidos y la Agencia Espacial Europea han enviado orbitadores. Estas naves espaciales
han confirmado el descubrimiento de agua helada fijada al regolito lunar en cráteres que se
encuentran en la zona de sombra permanente y están ubicados en los polos. Se han planeado
futuras misiones tripuladas a la Luna, pero no se han puesto en marcha aún.
La Luna se mantiene, bajo el Tratado sobre el espacio ultraterrestre, libre para la exploración
de cualquier nación con fines pacíficos.
Etimología
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La palabra que designa al satélite de la Tierra, «luna», procede del latín.[1] En esta lengua era
originalmente la forma femenina de un adjetivo, 'luminoso', que deriva de la raíz *lūc-/lŭc-
('brillar', 'ser luminoso'), de donde proceden
igualmente luceo ('lucir'), lumen ('lumbre'), lux ('luz'), etc. A su vez, esta raíz procede de la raíz
indoeuropea *leuk-, que se encuentra en otras lenguas en términos relacionados con la luz,
como el griego λευκός (leukós), 'blanco', o λύχνος (lýjnos), 'lámpara'.[3] Probablemente, el
epíteto *leuksno-/ *louksno-, 'la luminosa', ya era utilizado para designar a la luna
en protoindoeuropeo.
En protoindoeuropeo también existió un nombre masculino para la Luna, formado sobre la raíz
*mēns-, del que se conservan formas en varias lenguas, como el griego μήν, μηνός (mên,
mēnós, 'mes'); e incluso manteniendo el sentido primitivo, como en el inglés Moon o
en lenguas itálicas como el umbro (ablativo singular) "menzne" ('Luna'). En latín, esta forma
*mēns- ha evolucionado semánticamente para designar el 'mes', que en origen seguía las fases
de la luna. De «luna» procede el término «lunes», que en su original latino designaba al 'día de
la luna' (dies lunae).[4]
Asimismo, el término griego Selene (en griego antiguo Σελήνη Selênē, nombre de la diosa
mitológica asociada a la Luna) ha pervivido en el español y en otros idiomas como una forma
culta para expresar determinados conceptos relacionados con la Luna; como, por ejemplo: las
palabras «selenografía», que designa la cartografía lunar; o «selenita», el gentilicio de los
supuestos habitantes del satélite; o «selenio», elemento químico llamado así por analogía con
el telurio, cuyo nombre procede de la tierra (télos).
Características físicas
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Comparación en escala de la Luna y la Tierra.
La imagen en color de la superficie lunar tiene una saturación de color mejorada, los colores
marrón rojizo y oxidado provienen de los minerales de hierro, y el azulado, de los minerales de
óxido de titanio.
Estructura y características de la Luna.
La Luna es un satélite excepcionalmente grande en comparación con su planeta, la Tierra: un
cuarto del diámetro del planeta y 1/81 de su masa.[5] Es el segundo satélite más grande del
Sistema Solar en relación con el tamaño de su planeta, siendo Caronte el más grande en
relación con el planeta enano Plutón. La superficie de la Luna es menos de una décima parte
de la Tierra, lo que representa cerca de un cuarto del área continental de la Tierra. Sin embargo
la Tierra y la Luna siguen siendo consideradas un sistema planeta-satélite, en lugar de
un sistema doble planetario, ya que su baricentro, está ubicado cerca de 1700 km
(aproximadamente un cuarto del radio de la Tierra) bajo la superficie de la Tierra.[6]
Caras de la luna
90° Oeste
Cara visible
Cara oculta
90° Este
Polo norte de la Luna
Polo sur de la Luna
Rotación de la Luna
Formación
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Artículos principales: Origen de la Luna y Teoría del gran impacto.
Representación gráfica de la teoría del gran impacto.
Varios mecanismos han sido propuestos para explicar la formación de la Luna hace
4527±10 millones de años. Esta edad se ha calculado según la datación del isótopo de las rocas
lunares, entre 30 y 50 millones de años luego del origen del sistema solar.[7] Entre ellos están: la
fisión de la Luna desde la corteza terrestre debido a fuerzas centrífugas,[8] que deberían haber
requerido también un giro inicial de la Tierra;[9] la atracción gravitatoria de la Luna en estado de
formación,[10] que hubiera requerido una extensión inviable de la atmósfera para disipar la
energía de la Luna, que se encontraba pasando;[9] y la coformación de la Luna y la Tierra juntas
en el disco de acreción primordial, que no explica la depleción de hierro en estado metálico.[9]
Estas hipótesis tampoco pueden explicar el fuerte momento angular en el sistema Tierra-Luna.
[11]
La hipótesis general hoy en día es que el sistema Tierra-Luna se formó como resultado de un
gran impacto: un cuerpo celeste del tamaño de Marte colisionó con la joven Tierra, expulsando
material en órbita alrededor de esta, el cual se fusionó para formar la Luna.[12] Se cree que en el
Sistema Solar primitivo eran frecuentes impactos gigantescos como este. Los modelados de un
gran impacto por simulaciones computacionales concuerdan con las mediciones del momento
angular del sistema Tierra-Luna y el pequeño tamaño del núcleo lunar; a su vez demuestran
que la mayor parte de la materia de la Luna proviene del objeto que impactó, no de la joven
Tierra.[13] Además, ciertos meteoritos demuestran que las composiciones isotópicas del oxígeno
y el tungsteno de otros cuerpos del Sistema Solar interior tales como Marte y (4) Vesta son
muy distintas de las de la Tierra, mientras que la Tierra y la Luna tienen composiciones
isotópicas prácticamente idénticas. La mezcla de materia evaporada tras el impacto entre la
Tierra y la Luna pudo haber equiparado las composiciones,[14] aunque esto es debatido.[15]
La importante cantidad de energía liberada en el gran impacto y la subsecuente fusión del
material en la órbita de la Tierra pudo haber derretido la capa superficial de la Tierra,
formando un océano de magma.[16][17] La recién formada Luna pudo también haber tenido su
propio océano de magma lunar; las estimaciones de su profundidad varían entre 500 km y el
radio entero de la Luna.
Distancia a la Luna
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Representación a escala del tamaño y distancia relativa entre la Tierra y la Luna, 500 km por
píxel.
Comparación de tamaño aparente de la Luna
entre el perigeo-apogeo.
En astronomía, una distancia lunar (LD) es la medida de la distancia desde la Tierra hasta la
Luna. La distancia media entre la Tierra y su satélite es 384 400 kilómetros;[1] equivalente a la
distancia que recorre la luz en el vacío en 1,28 segundos aproximadamente. La distancia real
varía a lo largo de la órbita de la Luna.
Se realizan mediciones de alta precisión de la distancia a la Luna midiendo el tiempo que tarda
la luz en viajar entre las estaciones LIDAR en la Tierra y los retrorreflectores colocados en la
Luna.
La Luna se aleja de la Tierra a una tasa promedio de 3,8 cm por año, como lo detectó
el experimento de medición lunar láser.[18][19][20] La tasa de la recesión se considera
anormalmente alta.[21] Por coincidencia, la diagonal de los cubos de los retrorreflectores en la
Luna también es de 3,8 cm.[22][23]
La primera persona que midió la distancia a la Luna fue el astrónomo y geógrafo Hiparco en el
año 150 a. C., para lo que se basó en el dato del diámetro de la Tierra calculado
por Eratóstenes 100 años antes, y obtuvo una distancia de 348 000 km. Para este cálculo utilizó
la curvatura de la sombra que proyecta la Tierra sobre la Luna en un eclipse lunar, un método
ideado por Aristarco de Samos.[24] Es notable el pequeño error, dada las limitaciones de la
época, que es de solamente de unos 36 000 km, lo que representa menos de 10 %.
El catálogo de objetos cercanos de la NASA incluye las distancias a la Tierra de asteroides y
cometas medidas en distancias lunares.[25]
Revoluciones de la Luna
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Cara oculta de la Luna iluminada por el sol, mientras
cruza entre la cámara del DSCOVR y la Tierra.
La Luna tarda en dar una vuelta alrededor de la Tierra 27 d 7 h 43 min si se considera el giro
respecto al fondo estelar (revolución sideral), pero 29 d 12 h 44 min si se la considera respecto
al Sol (revolución sinódica) y esto es porque en este lapso la Tierra ha girado alrededor del Sol
(ver mes). Esta última revolución rige las fases de la Luna, eclipses y mareas lunisolares.
Como la Luna tarda el mismo tiempo en dar una vuelta sobre sí misma que en torno a la Tierra,
presenta siempre la misma cara hacia el planeta. Esto se debe a que la Tierra, por un efecto
llamado gradiente gravitatorio, ha frenado completamente a la Luna. La mayoría de los
satélites regulares presentan este fenómeno respecto a sus planetas. Así pues, hasta la época
de la investigación espacial (Luna 3) no fue posible ver la cara lunar oculta, que presenta una
disimetría respecto a la cara visible. El Sol ilumina siempre la mitad de la Luna (excepto en los
eclipses de luna), que no tiene por qué coincidir con la cara visible, produciendo las fases de la
Luna. La inmovilización aparente de la Luna respecto a la Tierra se ha producido porque la
gravedad terrestre actúa sobre las irregularidades del globo lunar de forma que en el
transcurso del tiempo la parte visible tiene 4 km más de radio que la parte no visible, estando
el centro de gravedad lunar desplazado del centro lunar 1,8 km hacia la Tierra.
Revolución sinódica o lunación: es el intervalo de tiempo necesario para que la Luna
vuelva a tener una posición análoga con respecto al Sol y a la Tierra. Su duración es de
29 d 12 h 44 min 2,78 s. También se le denomina «mes lunar».
Revolución sideral: es el intervalo de tiempo que le toma a la Luna volver a tener una
posición análoga con respecto a las estrellas. Su duración es de 27 d 7 h 43 min 11,5 s.
Revolución trópica: es el lapso necesario para que la Luna vuelva a tener igual longitud
celeste. Su duración es de 27 d 7 h 43 min 4,7 s.
Revolución draconítica: es el tiempo que tarda la Luna en pasar dos veces consecutivas
por el nodo ascendente. Su duración es de 27 d 5 h 5 min 36 s.
Revolución anomalística: es el intervalo de tiempo que transcurre entre 2 pasos
consecutivos de la Luna por el perigeo. Su duración es de 27 d 13 h 18 min 33 s.
Movimiento de traslación lunar
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Fases de la Luna vistas desde el hemisferio norte (desde el hemisferio sur su orden es inverso).
El hecho de que la Luna salga aproximadamente una hora más tarde cada día se explica
conociendo la órbita de la Luna alrededor de la Tierra. La Luna completa una vuelta alrededor
de la Tierra aproximadamente en unos 28 días. Si la Tierra no rotase sobre su propio eje, sería
muy fácil detectar el movimiento de la Luna en su órbita. Este movimiento hace que la Luna
avance alrededor de 12° en el cielo cada día. Si la Tierra no rotara, lo que se vería sería la Luna
cruzando la bóveda celeste de oeste a este durante dos semanas, y luego estaría dos semanas
ausente (durante las cuales la Luna sería visible en el lado opuesto del Globo).
Sin embargo, la Tierra completa un giro cada día (la dirección de giro es también hacia el este).
Así, cada día le lleva a la Tierra alrededor de 50 minutos más para estar de frente con la Luna
nuevamente (lo cual significa que se puede ver la Luna en el cielo). El giro de la Tierra y el
movimiento orbital de la Luna se combinan, de tal forma que la salida de la Luna se retrasa del
orden de 50 minutos cada día.
Teniendo en cuenta que la Luna tarda aproximadamente 28 días en completar su órbita
alrededor de la Tierra, y esta tarda 24 horas en completar una revolución alrededor de su eje,
es sencillo calcular el «retraso» diario de la Luna.
Mientras que en 24 horas la Tierra habrá realizado una revolución completa, la Luna solo habrá
recorrido un 1/28 de su órbita alrededor de la Tierra, lo cual expresado en grados de arco da:
Si ahora se calcula el tiempo que la Tierra en su rotación tarda en recorrer este arco,
da los aproximadamente 50 minutos que la Luna retrasa su salida cada día.
Para notar el movimiento de la Luna en su órbita, hay que tener en cuenta su ubicación en el
momento de la puesta de Sol durante algunos días. Su movimiento orbital la llevará a un punto
más hacia el este en el cielo en el crepúsculo cada día.
Movimiento de rotación
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La Luna gira sobre un eje de rotación que tiene una inclinación de 88,3° con respecto al plano
de la eclíptica de la Tierra, por tanto casi perpendicular. Dado que la duración de los dos
movimientos es la misma, la Luna presenta a la Tierra constantemente el mismo hemisferio.[26]
La Luna tarda 27,32 días en dar una vuelta sobre sí misma.[1]
Traslación de la Luna alrededor del Sol
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Al desplazarse en torno del Sol, la Tierra arrastra a su satélite y la forma de la trayectoria que
esta describe es una curva de tal naturaleza que dirige siempre su concavidad hacia el Sol.
La velocidad con que la Luna se desplaza en su órbita alrededor de la Tierra es de 1 km/s.
Libraciones
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Artículo principal: Libración
Libración.
Debido a la excentricidad de la órbita lunar, la inclinación del eje de rotación de la Luna con
respecto al plano de la eclíptica y al movimiento de rotación de la Tierra en el curso de una
revolución sideral, se logra ver, desde la Tierra, un 59 % de la superficie de la Luna —en vez del
50 %—, como si estuviese animado de ligeros balanceos de este a oeste y de norte a sur. Estos
movimientos aparentes se conocen con el nombre de libraciones.
Libración en longitud
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Se debe a que el movimiento de rotación de la Luna es uniforme mientras que su velocidad
angular no lo es. Es máxima en el perigeo y mínima en el apogeo. Debido a esa Libración el
satélite tiene un balanceo de oriente a poniente, gracias al cual se logra ver la superficie
convexa correspondiente a la de un huso de 7°.
Libración en latitud
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Es debido a la inclinación del eje de rotación de la Luna con respecto al plano de su órbita y a la
eclíptica. Dicho eje forma un ángulo de 88° 30′ con el plano de la eclíptica y como el de la
órbita lunar es de 5° con respecto a la eclíptica, entonces el ángulo formado con el eje de
rotación de la Luna con el plano de su órbita es de 6° 30′. Por lo tanto, no solo pueden verse
el polo norte y el polo sur de la Luna sino que se logra ver 6° 30′ más allá del polo sur. Esta
libración es una especie de cabeceo de norte a sur en un tiempo que no es igual a una
revolución sideral pues es de 27,2 días.
Libración diurna
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Se debe al hecho de que el radio terrestre no es despreciable con respecto a la distancia a la
Luna. El valor de esta libración es de casi un grado, valor aproximado a su grado de paralaje.
Sistema binario
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La Luna por su tamaño es el quinto satélite del Sistema Solar. No obstante si se adopta como
criterio de comparación el cociente de masas con su planeta resulta que Ganímedes es
1/12500 la masa de Júpiter, Titán es 1/4700 la masa de Saturno y la Luna es 1/81,3 la masa de
la Tierra. De esta manera se podría considerar el sistema Tierra-Luna como un sistema binario.
Planeta doble
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Es la denominación que algunos científicos dan al sistema Tierra-Luna debido al desmesurado
tamaño que presenta el satélite con relación al planeta, de solamente 81 veces menor masa y
únicamente 3,6 veces menor de diámetro (si el planeta fuese del tamaño de una pelota de
baloncesto, la Luna sería como una pelota de tenis).
Esta afirmación se apoya en las relaciones existentes entre los distintos planetas del Sistema
Solar y sus satélites, variando estas entre las 3,6/1 veces menor de la Luna y las 8924/1 del
satélite XIII Leda con relación a Júpiter.
Otras relaciones son: V Miranda 105/1 con relación a Urano, II Deimos 566/1 con relación
a Marte o I Ío de 39/1 con relación a Júpiter.
También se apoya esta denominación en la inexistencia de más satélites naturales que orbiten
a la Tierra, pues lo habitual es que no exista ninguno (caso de Mercurio o Venus) o que existan
multitud de ellos como sucede en los planetas del tipo joviano.
Así, cuando se dice que la Tierra describe una elipse en torno al Sol, en realidad se debe decir
que la órbita la describe el centro del sistema Tierra-Luna. Ambos astros, unidos por un eje
invisible, forman algo así como una haltera disimétrica que gira en torno a su centro de
gravedad.
Debido a que la masa de la Tierra es muy superior a la de la Luna, ese centro,
denominado baricentro, que divide a la masa común en dos partes iguales, está situado en el
interior del globo terrestre, a unos 4683 km de su centro. Así, 26 veces al año, la Luna pasa
alternativamente de uno al otro lado de la órbita terrestre.
De esas consideraciones, se desprende que los movimientos de la Luna son mucho más
complejos de lo que se supone, siendo necesario para determinar con exactitud los
movimientos reales de la Luna tener en cuenta nada menos que 1.475 irregularidades en los
movimientos lunares diferentes y que incluyen las perturbaciones de su órbita debidas a la
atracción ejercida por los demás astros del sistema solar, especialmente Venus (el más cercano)
y Júpiter (el de mayor masa), así como entre otros la aceleración secular del movimiento de la
Luna.
Órbita de la Luna
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Artículo principal: Órbita de la Luna
La Luna describe alrededor de la Tierra una trayectoria elíptica de baja excentricidad, a una
distancia media de 384 400 kilómetros[1] y en el mismo sentido (antihorario visto desde el
norte) al movimiento de traslación terrestre alrededor del Sol. La distancia entre la Tierra y su
satélite natural varía, así como también lo hace la velocidad en la órbita.[27]
Dado que la rotación lunar es uniforme y su traslación no, pues sigue las leyes de Kepler, se
produce una Libración en longitud que permite ver un poco más de la superficie lunar a oriente
y poniente, que de no ser así no se vería. El plano de la órbita lunar está inclinado respecto a
la eclíptica unos 5° por lo que se produce una Libración en latitud que permite ver
alternativamente un poco más allá del polo norte o del polo sur de la Luna. Por ambos
movimientos el total de superficie lunar vista desde la Tierra alcanza un 59 % del total. Cada
vez que la Luna cruza la eclíptica, si la Tierra y el Sol están sensiblemente alineados (luna
llena o luna nueva) se producirá un eclipse lunar o un eclipse solar.
La órbita de la Luna es especialmente compleja. La razón es que la Luna está suficientemente
lejos de la Tierra y la fuerza de gravedad ejercida por el Sol es significativa. Dada la complejidad
del movimiento, los nodos de la Luna, no están fijos, sino que dan una vuelta en 18,6 años. El
eje de la elipse lunar no está fijo y el apogeo y perigeo dan una vuelta completa en 8,85 años.
La inclinación de la órbita varía entre 5° y 5° 19′. De hecho, para calcular la posición de la Luna
con exactitud hace falta tener en cuenta por lo menos varios cientos de términos. Además, la
órbita Luna-Tierra se encuentra inclinada respecto al plano de la órbita Tierra-Sol, de modo
que únicamente en dos puntos de su trayectoria, llamados nodos, pueden producirse eclipses
solares o lunares.
Asimismo, la Luna se aleja unos cuatro centímetros al año de la Tierra,[28] a la vez que va
frenando la rotación terrestre —lo que hará que en un futuro lejano los eclipses totales de Sol
dejen de producirse al no tener la Luna suficiente tamaño como para tapar completamente el
disco solar—. En teoría, dicha separación debería prolongarse hasta que la Luna tardara 47 días
en completar una órbita alrededor de nuestro planeta, momento en el cual nuestro planeta
tardaría 47 días en completar una rotación alrededor de su eje, de modo similar a lo que
ocurre en el sistema Plutón-Caronte. Sin embargo, la evolución futura de nuestro Sol puede
trastocar este proceso. Es posible que al convertirse nuestra estrella en una gigante roja dentro
de varios miles de millones de años, la proximidad de su superficie al sistema Tierra-Luna haga
que la órbita lunar se vaya cerrando hasta que la Luna esté a alrededor de 18 000 kilómetros
de la Tierra —el límite de Roche—, momento en el cual la gravedad terrestre destruirá la Luna
convirtiéndola en unos anillos similares a los de Saturno. De todas formas, el fin del sistema
Tierra-Luna es incierto y depende de la masa que pierda el Sol en esos estadios finales de su
evolución.[29]
Un estudio de la Agencia Espacial Europea realizado en 2019, con datos recopilados por el
observatorio SOHO, establece que la Luna orbita dentro de la atmósfera terrestre pues la
región más distante de esta se extiende más allá de la órbita de la Luna y tiene un radio de
630 000 km, 50 veces el diámetro de la Tierra.[30]
Eclipses
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Artículos principales: Eclipse solar y Eclipse lunar.
Los tres tipos de eclipses lunares.
Eclipse lunar total del 14 de marzo de 2025. En
los eclipses de Luna, ésta toma un color rojo causado por la atmósfera.
Un eclipse lunar es un fenómeno astronómico que sucede cuando la Tierra se interpone entre
el Sol y la Luna, generando un cono de sombra que oscurece a la Luna. El diámetro del Sol es
400 veces más grande que el de la Luna, pero también está 400 veces más lejos, de modo que
ambos abarcan aproximadamente el mismo ángulo sólido para un observador situado en la
Tierra. La Luna en un eclipse lunar puede contener hasta tres veces su diámetro dentro del
cono de sombra causado por la Tierra. Los eclipses lunares se clasifican en 3 tipos. Estos sonː
1. Penumbralesː la luna llena pasa solamente por la zona de la penumbra del cono de
sombra terrestre. Su luminosidad relativa muy poco, por lo tanto no se percibe una
vista simple.
2. Parcialesː la luna llena no entra completamente en el cono de sombra de la Tierra, es
decir parte queda en la penumbra y parte en la umbra, será entonces parcial.
3. Totalesː la luna llena entra completamente en el cono de sombra terrestre adquiriendo
distintos colores desde un amarillento, anaranjado, cobrizo suave hasta uno oscuro.
Por el contrario, en un eclipse solar, la silueta oscura de la Luna oscurece por completo la
brillante del Sol (eclipse total) y en determinada parte de su órbita, cuando está más distante,
no llega a ocultarlo del todo, dejando una franja anular (eclipse anular) o no está exactamente
en línea con la Tierra y la Luna solo oscurece parcialmente al Sol (eclipse parcial).
La complejidad del movimiento lunar dificulta el cálculo de los eclipses y se debe tener
presente la periodicidad con que estos se producen (Periodo Saros).
Luna azul
[editar]
Esta sección es un extracto de Luna azul.[editar]
Eclipse lunar de diciembre del 2009 con una Luna
azul.
Se denomina Luna azul (traducción del inglés Blue moon) a la segunda luna llena ocurrida
durante un mismo mes del calendario gregoriano (el usado habitualmente en Occidente), lo
que sucede aproximadamente (en promedio) cada dos o tres años[31]
Basándose el origen del término en el calendario gregoriano, su uso se difundió durante la
época medieval. La traducción castellana no es del todo completa, ya que la expresión proviene
del inglés blue («azul»), el cual a su vez viene de una deformación del inglés antiguo belewe,
que en realidad significa «traidor», ya que una luna adicional en la primavera implicaba
extender el ayuno de la cuaresma.[32] Entre tres y siete veces en cada siglo hay dos lunas
azules en un mismo año. Debido a que el mes de febrero es el único cuya duración es inferior
al ciclo lunar, la primera siempre se produce en enero y la segunda, en orden decreciente de
probabilidad, en marzo, abril o mayo.[33] Se observaron dos lunas azules el 2 y 31 de diciembre
de 2009, coincidiendo que el 31 de diciembre de 2009 hubo un eclipse parcial de luna, cuyo
plenilunio fue en diciembre.
El término belewe quedó abreviado como blwe y luego se transformó en blue, y así pasó a la
cultura latina traducido como "azul". Así, según el significado de belewe se trataría de una luna
traidora, aunque lo que realmente sería traidor es el mes gregoriano de 31 días en el sentido
de que su duración es 2.5 días más que el mes natural marcado por la luna, de 29.7 días. La
propia palabra inglesa month tiene como raíz moon y de hecho significa "lunar", pero ocho de
los "meses" del calendario gregoriano (romano cristiano) no son lunares, y cuando se da la
casualidad de que el inicio de un mes de 31 días coincide con la fase llena se da un mes
belewe o belewe month, blwe month, y de ahí evoluciona por analogía sonora como blue
month y blue moon. Al no ser un evento astronómico sino una curiosidad cultural del
calendario cristiano también se le llama belewe month o mes traidor, denominación menos
popular pero más coherente con el sentido original. El mes traidor no existe en las culturas que
usan calendarios lunares, como la judía y la musulmana, para las que el calendario es sagrado,
creación de Dios (Yahvé, Alláh), y por ello perfecto y parte de la religión para poder ayudar.
Superluna
[editar]
Esta sección es un extracto de Superluna.[editar]
La superluna del 19 de marzo de 2011 (derecha)
comparada con una luna promedio el 20 de diciembre de 2010 (izquierda), vista desde la tierra
La superluna del 14 de noviembre de 2016 estaba a
356 511 kilómetros (221 526 mi) del centro de la Tierra, la más cercana desde 1948. No estará
más cerca hasta 2034. Super luna, Montevideo,
UruguaySe denomina superluna a la coincidencia de la luna llena o luna nueva con el mayor
acercamiento de esta a la Tierra (el perigeo). Esto ocurre debido a que la órbita lunar
es elíptica. En dichos casos se la suele apreciar algo más grande y más brillante de lo normal.[34]
[35]
El fenómeno opuesto, una sizigia de apogeo o una luna llena (o nueva) alrededor del
apogeo, se ha denominado microluna.[36][37]
Las mareas
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Artículo principal: Marea
Efecto de la atracción gravitatoria de la Luna sobre las mareas
terrestres.
En realidad, la Luna no gira en torno a la Tierra, sino que la Tierra y su satélite giran en torno al
centro de masas de ambos. Sin embargo, al ser la Tierra un cuerpo grande, la gravedad que
sobre ella ejerce la Luna es distinta en cada punto.
En el punto más próximo es mucho mayor que en el centro de masas de la Tierra, y mayor en
este que en el punto más alejado de la Luna.
Así, mientras la Tierra gira en torno al centro de gravedad del sistema Tierra-Luna, aparece a la
vez una fuerza que intenta deformarla, dándole el aspecto de un huevo.
Este fenómeno se llama gradiente gravitatorio, el cual produce las mareas.
Al ser la Tierra sólida la deformación afecta más a las aguas y a la atmósfera y es lo que da el
efecto de que suban y bajen dos veces al día (sube en los puntos más cercano y más alejado de
la Luna).
Un efecto asociado es que las mareas frenan a la Tierra en su rotación (pierde energía debido a
la fricción de los océanos con el fondo del mar), y dado que el sistema Tierra-Luna tiene que
conservar el momento angular, la Luna lo compensa alejándose, actualmente, 38 mm[38] cada
año, como han demostrado las mediciones láser de la distancia, posibles gracias a
los retrorreflectores que los astronautas dejaron en la Luna.
Agua en la Luna