PÁJAROS Y SICARIOS: Continuidades y Discontinuidades en la Violencia
DIEGO FERNANDO BARBOSA REDONDO
UNIVERSIDAD DEL VALLE
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y ECONÓMICAS
PLAN DE ESTUDIOS DE SOCIOLOGÍA
SANTIAGO DE CALI - 2018
PÁJAROS Y SICARIOS: Continuidades y Discontinuidades en la Violencia
DIEGO FERNANDO BARBOSA REDONDO
TRABAJO MONOGRÁFICO PARA OPTAR AL TITULO DE SOCIÓLOGO
DIRECTOR
ALBERTO VALENCIA GUTIÉRREZ
Violencia y conflicto en Colombia, memoria colectiva, teoría sociológica,
sociología y psicoanálisis.
UNIVERSIDAD DEL VALLE
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y ECONÓMICAS
PLAN DE ESTUDIOS DE SOCIOLOGÍA
SANTIAGO DE CALI - 2018
1
CONTENIDO
INTRODUCCIÓN ....................................................................................................3
CRÍTICA DE LAS FUENTES ................................................................................12
Fuentes Documentales ....................................................................................12
Entrevistas ..........................................................................................................14
EL CONTEXTO POLÍTICO, SOCIAL Y ECONÓMICO EN COLOMBIA ..............16
EL CONTEXTO POLÍTICO, SOCIAL Y ECONÓMICO EN TULUÁ.......................22
LA VIOLENCIA EN TULUÁ ..................................................................................29
LOS “PÁJAROS” EN TULUÁ ................................................................................46
LOS SICARIOS DEL CENTRO DEL VALLE .........................................................51
CONCLUSIONES .................................................................................................61
BIBLIOGRAFÍA .....................................................................................................66
ANEXOS ...............................................................................................................71
Anexo N° 1: Entrevista a Gustavo Álvarez Gardeazábal ......................................71
Anexo N° 2: Entrevista a Francisco Gálvez Osorio ....................................75
Anexo N° 3: Entrevista a Luis Aurelio Bueno ..............................................87
Anexo N° 4: Entrevista a Violet Lozano ........................................................93
Anexo N° 5: Entrevista a "Carlos" ..................................................................95
2
INTRODUCCIÓN
El presente trabajo es un aporte a uno de los aspectos que ha
dominado los estudios sobre el fenómeno de la violencia y sus
manifestaciones que se han realizado en el país, y tiene que ver con la
persistencia con que aparecen algunas manifestaciones violentas en
Colombia, lo cual, hace parecer que existieran de acuerdo con Álvaro
Camacho, “líneas de continuidad entre la Violencia de la década de los
cincuentas y la de los años actuales…”1 y aunque si bien pareciera que
esta persistencia obedeciera a una dinámica propia de la sociedad
colombiana, y que esto la convirtiera en una sociedad violenta en sí
misma, la realidad es que si se hace un análisis que contraste las distintas
manifestaciones violentas que se han presentado en el país a lo largo de
su historia, se podrían identificar, de acuerdo con Camacho,
“manifestaciones en el pasado y en el presente nos permiten ver que más
allá del hecho de muerte se manifiestan diferencias tan fuertes que
invalidan la idea de que la violencia es una sola y que no varía en el
tiempo. Más aún, es posible decir que a pesar de que pueden observarse
algunas expresiones que presentan rasgos que remiten a pensar en
formas de continuidad, otros, por el contrario, se descubren como
fenómenos enteramente nuevos”. De tal manera que es necesario
“entender que hay circunstancias históricas específicas, coyunturales
unas, más estructurales otras, que explican su presencia, y que por lo
mismo las explicaciones tienen que partir del reconocimiento de esas
especificidades”2.
1
El Ayer y el Hoy de la Violencia en Colombia: Continuidades y Discontinuidades, pág. 1 recuperado de
[Link]
2
Ibíd. pág. 1
3
Este es un tema complejo, pues es poca la literatura que sobre esto
se encuentra, en tal sentido se citan los trabajos realizados por Álvaro
Camacho como es La Violencia de Ayer y Las Violencias de Hoy en
Colombia, y El Ayer y Hoy de la Violencia en Colombia: Continuidades y
Discontinuidades, ejercicios –el primero de ellos inédito- que aportan
elementos de análisis y reflexión sobre el fenómeno de la violencia en el
país, y pone en entre dicho con ello el concepto de "Cultura de la
Violencia, con el que en un momento se pretende explicar el permanente
estado de violencia al que ha estado sometido Colombia en las últimas
décadas; ahora bien, como lo afirma Camacho "no aceptar este
reduccionismo pseudo-culturalista, no implica desconocer sus
persistencias históricas y dimensiones culturales, que se concretan en las
diferentes formas particulares de expresión temporal, en sus simbolismos
y en los instrumentos de su prolongación a partir de procesos concretos
de socialización de sus actores, de retroalimentación de sus diferentes
mecanismos y de la mezcla de elementos de diferente historicidad; todo
lo anterior en coyunturas históricas específicas" 3. Lo anterior indica, que
no hay que desconocer el papel que juegan los imaginarios y
significaciones de tipo cultural en las manifestaciones de la violencia
colombiana, pero reducir su análisis y explicación a un concepto, reduce
las posibilidades de enriquecer su conocimiento y comprender su
racionalidad a partir de otros conceptos.
Para trabajar el problema de las continuidades y discontinuidades
en la violencia, se propone analizar dos actores: los “pájaros” y los
sicarios en el municipio de Tuluá, en el centro del departamento del Valle
del Cauca.
3
La Violencia de Ayer y las Violencias de Hoy en Colombia Notas para un Ensayo de Interpretación
documento inédito, pág 4, Universidad del Valle, julio de 1990.
4
La escogencia de estas dos figuras, se justifica por su importante
participación en la violencia colombiana, y por el significado de los
fenómenos sociales en los que han participado. Los primeros fueron
protagonistas de la violencia política de los años cincuenta y los segundos
aparecen como actores en la violencia de los años ochenta asociada al
narcotráfico. Adicionalmente porque por la naturaleza de su accionar y
por el papel que han jugado en la violencia de las dos épocas tienden a
confundirse, lo cual lleva a mirar a los sicarios como una manifestación
de lo que fueron los “pájaros” en los años 50, ya que pareciera que
existiera cierta similitud, tanto en su organización como en su forma de
actuar, pues ambos responden a condiciones organizacionales que les
han permitido desenvolverse de manera efectiva en contextos históricos
particulares.
El problema que se plantea, gira en torno a ¿Cuál es el papel que
jugaron los “pájaros” y los sicarios en la violencia de los años 50 y 80
respectivamente en Tuluá? Para resolver este interrogante, es necesario
establecer una caracterización de cada uno de los actores y
posteriormente situar sus similitudes y diferencias.
Lo que se propone este trabajo, es presentar el papel que jugaron
tanto los “pájaros” como los sicarios en la violencia de la región y del país,
y la forma como estos interactuaron con el contexto social del momento
histórico que les tocó vivir, es decir, como sus acciones influyeron en los
diferentes ámbitos (social, político y económico) y a su vez, como estos
ámbitos influyeron sobre la forma de actuar y organizarse de los dos
actores en cuestión.
La idea es intentar un análisis de las relaciones de causalidad que
5
se dan en estos fenómenos, para ilustrar la importancia de esas
condiciones, en principio externas y objetivas a los actores que se
pretenden analizar, pero que finalmente son relaciones que se construyen
en doble vía, es decir que, si bien afectan a los sujetos, estos últimos con
su accionar modifican, o alteran las primeras.
La mayor dificultad radica entonces en asumir un concepto de
objetividad que no desvirtúe la riqueza de esas relaciones, ya que como
dice Daniel Pécaut4, cuando se indaga por las causas objetivas de un
fenómeno social, se vuelve casi siempre una quimera, porque adquieren
un matiz casi metafísico debido a que se consideran externas al mismo
fenómeno social, cuando en realidad están involucradas en él. Para el
caso particular de la violencia dice Pécaut: "Las famosas causas objetivas
no existen, ya que la violencia no viene de un vacío social, ni viene de lo
meramente económico hasta convertirse en fenómenos sociales". Así
pues, no es muy exacto decir que la violencia tiene causas u orígenes
económicos, ya que lo económico no se transforma gratuitamente en un
fenómeno social. En otras palabras, esas "causas objetivas" no pueden
interpretarse como entes fuera del fenómeno social al cual pertenecen.
Siguiendo con Pécaut, uno de los propósitos de este trabajo es
analizar si existen líneas de continuidad entre la violencia ejercida por los
“pájaros” en los años cincuenta y la violencia que ejerció el sicariato en
los ochenta. Para Daniel Pécaut, no hay líneas de continuidad, sino
formas de continuidad, y además es necesario detectar igualmente las
formas de discontinuidad ya que ante el observador no aparecen solo
formas comunes a ambos periodos, sino soluciones de continuidad que
permiten hablar de interrupciones substanciales en la línea de tiempo de
4
La Violencia en los Años 50, Boletín Socioeconómico N° 20, pág. 35 CIDSE - UNIVALLE, Cali.
6
la violencia.
Pécaut habla de estrategias intencionales, amparando bajo ese
terreno, un complejo de intenciones que daban entidad un poco cerrada
y grupal a los actos violentos cometidos por los diferentes actores que
intervinieron en la violencia de los cincuenta. Decíamos atrás que la
violencia no procede de un vacío social y que, no hay "causas objetivas".
El ajuste de cuentas o el genocidio de personas militantes en el partido
que no era de gobierno, no solo era la eliminación de un oponente rival
más, sino algo que tenía causas y consecuencias de índole económica y
social. Económica, porque muchas veces, casos y zonas de extremo
riesgo, las propiedades muebles e inmuebles de las víctimas, pasaban a
manos del victimario o victimarios, como narra Álvarez Gardeazábal en el
"Último Gamonal", con relación al caso de Leonardo Espinosa, y las
formas que este tuvo para aumentar su patrimonio. Social porque
afectaba la relación interfamiliar y fomentaba el éxodo de las familias más
prestantes del partido rival, como lo narra el doctor Luis Aurelio Bueno,
donde en el caso de Sevilla, dejaban solo las familias liberales más
humildes y de poca relevancia social. "Estas familias de marcada
humildad social, cuando se desplazaban a la periferia rural eran víctimas
a su vez de una horda de pirómanos, violadores y genocidas que los
despojaban de sus escasas pertenencias" (Anexo N° 3). Pécaut al
respecto comenta de los tenderos y mayordomos de fondas y
propiedades de conservadores, usaban a los “pájaros” para apropiarse
de fincas pequeñas aledañas a las suyas que estaban en poder de
familias liberales, y bajo matices o tintes de ideología partidista
aumentaban sus extensiones por medio de delitos pretendidamente
políticos5.
5
Ibíd. pág. 36.
7
Para establecer estas diferencias y similitudes, es necesario
caracterizar su organización y la forma como se inscriben en ella, pues
de acuerdo con Gonzalo Sánchez, "la banda cumple diferentes funciones
aparte de la delictiva, pues no es una simple asociación para delinquir,
esta se desarrolla como una adaptación o una forma ofensiva frente a la
sociedad que la rodea, es decir, la banda puede ser tomada como una
forma de vida o de sobrevivencia que garantiza ingresos, reproduce
valores, creencias, costumbres y códigos culturales" 6. Se puede entonces
afirmar, que el carácter de las organizaciones delictivas, están
directamente relacionadas con la sociedad que las rodea. Especialmente
con sus conflictos políticos, económicos y sociales, lo cual determina la
aparición de actores sociales, es decir, la manera en que los conflictos se
presentan en un medio social, configuran al actor otorgándole un carácter
particular, pues responde solo a las exigencias de dicho medio, que
marca la diferencia incluso entre aquellos actores que poseen estructura
operativa similar. Las afirmaciones anteriores se ejemplifican en el caso
del occidente del país, donde conflictos de orden político, económico y
sociocultural, influyeron en la creación de grupos armados en la época de
la violencia, como es el caso de la aparición de los “pájaros” y los
"bandoleros tardíos", los cuales a pesar de operar en forma similar, se
diferenciaban porque los últimos contaban con el apoyo de sus parientes
y de la población campesina, mientras que los primeros lo hacían bajo la
protección del partido de gobierno de la época7.
Lo que se pretende establecer, es como las interacciones, es decir,
las relaciones que “pájaros” y sicarios construyen con su medio social,
6
Ver Prólogo de Gonzalo Sánchez a 1ª.edición en español de Os Cangaceiros, de María de Queiroz, 1992.
7
Ver "Matones y Cuadrilleros", de Darío Betancourt y Marta L García y "Bandoleros, Gamonales y
Campesinos", de Gonzalo Sánchez y Donny Mertenz.
8
entendido este como el contexto histórico 8, en el cual cada actor se
desenvuelve, los configura y hace que su racionalidad, su organización y
sus acciones respondan a lo que el medio les exige; sin negar que puedan
existir algunas similitudes, que no necesariamente significan que haya
continuidad entre ellos; siguiendo con la idea que "la violencia es
fundamentalmente social, y que como tal responde a condiciones
concretas que explican sus discontinuidades y se enmarca en un conjunto
de relaciones sociales en las que se configuran actores y situaciones
particulares”9.
En síntesis, lo que para los “pájaros” pudo ser un sistema de
adhesiones y adscripciones cruzado por los planteamientos políticos de
los partidos (en especial el de Gobierno) en los años cincuenta, para los
sicarios se convierte en un mecanismo dotado de una racionalidad
distinta, debido a las diferentes dinámicas que interactúan en el medio
social de los años 80's - 90's, tales como la impunidad, el narcotráfico, el
consumo o el deseo de hacer justicia rápida.
Con base en lo anterior, el objetivo general del trabajo es contribuir
a la discusión del problema de las continuidades y las discontinuidades
que se presentan en la violencia colombiana, a través del estudio de dos
actores que han sido significativos en dos momentos históricos. Como
objetivos específicos, se propone en primer lugar establecer las
diferencias que existen entre estos dos actores, tanto en su organización
como en su accionar y en la manera que cada uno de ellos se relacionaba
con el contexto social donde se desenvolvió, y en segundo lugar
caracterizar el contexto social histórico en el que cada uno de ellos
8
Entendido cómo la época a la que cada actor pertenece. Para los pájaros los cincuenta donde prima lo
político como una forma de ordenamiento social. Para los sicarios los ochenta, donde la economía de
mercado marca las relaciones sociales.
9
Álvaro Camacho óp. cit, pág. 6.
9
apareció, para finalmente presentar el papel que han jugado en la
violencia del país.
La tesis de la investigación es que ambos actores, poseen una
organización y una forma de actuar diferentes, ya que en los “pájaros”
estas responden a una forma de adscripción y adhesión de tipo político,
y en los sicarios a una economía de mercado donde se vende un
"servicio". Lo anterior es atribuible a las interacciones que dichos actores
establecen con el medio social donde se desenvolvieron, teniendo en
cuenta en primer lugar, el carácter social de la violencia, y en segundo
lugar que los actores en cuestión no están desligados de su medio social,
sino que por el contrario este último influye en ellos.
El lugar al que se refiere este trabajo es el municipio de Tuluá,
considerado una ciudad – región, por su ubicación estratégica que cuenta
con una zona de influencia bastante amplia y un alto número de población
flotante proveniente de su zona rural y de municipios cercanos del norte
y centro del Valle. Es un municipio de vocación agrícola y comercial por
excelencia. Según proyecciones a 2017 del Censo DANE 2005, Tuluá
tiene una población de 216.619 habitantes y tiene una densidad
poblacional de 258,67 habitantes por km2. El 30,6% de la población es
menor de edad, el 12,8% son adultos mayores y el restante 56,6% es
población en edad productiva.
En su economía sobresalen el comercio, la agricultura y la
ganadería, las dos últimas gracias a la diversidad de pisos térmicos y su
riqueza hídrica. Tuluá congrega el principal mercado comercial del centro
del valle y tiene una sólida estructura de intercambios con su zona rural y
con los municipios vecinos, allí tienen asiento importantes industrias de
impacto nacional e internacional entre las que se cuentan los ingenios
10
San Carlos, Carmelita y Rio Paila, como también importantes empresas
e industrias como Nestlé de Colombia, Colombina, Levapán, entre otras.
Los sectores de mayor importancia por su aporte al Valor agregado
municipal, son: las actividades inmobiliarias (12%), actividades de
servicios a las empresas (11%), el comercio (10%) y la industria
manufacturera (9%).
Este trabajo se organiza en siete capítulos: en el primero se
describen y analizan las distintas fuentes de información utilizadas,
documentales y etnográficas; el segundo capítulo se refiere al contexto
político del periodo conocido como la Violencia de los años 50 en el país;
en el tercer capítulo, se hace una caracterización del contexto político,
social y económico de Tuluá; el cuarto capítulo describe la forma como
se presentó la Violencia en Tuluá en los años cincuenta, época en la cual
hacen su aparición los “pájaros” como uno de los actores protagonistas
de hechos violentos en este municipio y su área de influencia; en el quinto
capítulo se hace un análisis sobre los “pájaros” de los cincuenta, se define
su racionalidad y forma de actuar, a partir de cómo han sido vistas por
estudiosos de la violencia y algunas personas que vivieron esa época; el
sexto capítulo hace una descripción del sicario del centro del valle, y las
diferencias que existen con sicarios de otras regiones del país, se define
su racionalidad y forma de actuar; el séptimo capítulo, está dedicado a las
conclusiones alcanzadas por el trabajo desarrollado.
11
CRÍTICA DE LAS FUENTES
Por el tipo de trabajo que se realizó, y que consistía en hacer una
comparación de dos actores pertenecientes a distintas épocas, se
utilizaron dos tipos de fuentes: documentales, y etnográficas; a
continuación se describen y analizan dichas fuentes de información.
Fuentes Documentales
Inicialmente se propuso consultar fuentes documentales cómo los
periódicos que circulaban en la época de la Violencia 10, y el semanario
que actualmente circula en el centro del Valle "El Tabloide", pero se
descartaron porque su consulta era una tarea dispendiosa y muchos de
los datos que allí se presentaban, podían obtenerse a través de la
consulta de otras fuentes. Así mismo, inicialmente se había planeado
trabajar sobre algunos municipios aledaños, posibilidad que fue
descartada, debido a que se encontró que Tuluá ejerce una gran
influencia en estos municipios, por lo cual se decidió concentrar la
investigación solo en el municipio de Tuluá.
Para el estudio de los “pájaros”, las fuentes utilizadas fueron en
primer lugar documentales, es decir, se consultaron los sumarios de
algunos crímenes cometidos por ellos, y se analizaron novelas literarias
de autores tulueños de la época de la Violencia, que no son muy
conocidas, y que nos dieron una visión de la época, las novelas
consultadas fueron: "El Molino de Dios" de Miguel J Panezo, "Horizontes
Cerrados" y "Crónicas Tulueñas" de Fernán Muñoz Jiménez, "Causas y
Efectos de la Dictadura" de Joaquín Paredes Cruz, en estas novelas,
10
Periódicos como: El Relator y el Diario del Pacífico.
12
aparece el partido liberal cómo la gran víctima del partido conservador,
los relatos se desenvuelven dentro de la ciudad, en medio de un
dramático clima de persecución de los “pájaros” en contra de los
ciudadanos liberales, incluso en una de ellas, en el "Molino de Dios",
aparece el ejército como el gran salvador del país, al derrocar al gobierno
conservador. En "Horizonte Cerrado", aparece claramente, como los
padres les van inculcando a sus hijos desde muy pequeños, el partido
político al que deben pertenecer, es así que aparecen diálogos como el
siguiente, entre un padre y su pequeño hijo, donde le dice: "que fuera
bueno, honrado y un buen liberal cómo él", y aparecen frases como "el
hombre no puede permitir que le cercenen su pasado, es mejor que nos
saquen los ojos, antes de permitir que nos ultrajen eso que está
confundido, revuelto con el río ancestral de nuestra sangre". En esta frase
se puede ver como la filiación a un partido se vive y se interioriza como
un legado ancestral. Además, se describe la vida urbana de Tuluá de la
época, como un ambiente de zozobra y miedo donde se desconfiaba
hasta del mejor amigo.
Con referencia a los sumarios, estos se convirtieron en una de las
principales fuentes del trabajo, estos se ubican en la ciudad de Buga,
debido a que allí funcionaban durante la Violencia los Juzgados
Superiores, que eran los encargados de asumir la mayoría de las
investigaciones en esa época. Los sumarios son documentos donde
aparecen todos los pormenores de un crimen, cómo los testimonios de
testigos, de los sindicados, sus pasados judiciales, así como las armas,
los posibles móviles del crimen, etc. Estos documentos están compuestos
por folios, que pueden ser tanto las pruebas escritas del proceso, como
las hojas escritas por ambos lados de los interrogatorios a los testigos y
sindicados. En general esta fuente es la más completa de las consultadas.
Para escoger los sumarios, fue necesario en primer lugar revisar una lista,
13
donde aparecen los números de radicación de estos, se escogieron veinte
sumarios, revisados y de estos seis fueron leídos detalladamente, por
considerarlos como los más interesantes y representativos de los
crímenes cometidos por los “pájaros”. Para la consulta de cada sumario
era necesario, comenzar en primer lugar por leer todos los folios (algunos
de más de 500) de los cuales se compone cada proceso, para tener una
idea de la información allí contenida, y después sacar los datos útiles para
el trabajo.
Entrevistas
El otro tipo de fuente utilizada en el desarrollo de este trabajo,
fueron las entrevistas a personas que vivieron muy de cerca los hechos
de aquella época y estudiosos del tema como el escritor Gustavo Álvarez
Gardeazábal, Francisco Gálvez, quien en esa época fue funcionario del
Gobierno Municipal de Tuluá, y fue secretario de la Junta Revolucionaria
formada en Tuluá el nueve de abril de 1948. Se entrevistó también al
abogado Luis Aurelio Bueno, hijo del alcalde de Sevilla en los cincuentas,
y quien fue testigo de la persecución hecha a su padre por ser liberal. Se
logró también realizar una entrevista con Violet Lozano, hija de el
"Cóndor" León María Lozano.
En cuanto a la información sobre los sicarios en Tuluá, esta fue
mucho más difícil de recabar, pues es muy poco lo que sobre el tema se
ha escrito en la ciudad. En tal sentido, se entrevistó a Gustavo Álvarez
Gardeazábal, para que diera su visión sobre el tema. Además, se logró
conseguir una entrevista con una persona que está enterada sobre la
forma como funciona el sicariato en Tuluá, esta persona por razones de
seguridad no quiso que su identidad fuera revelada. Así mismo, se tuvo
la oportunidad de entrevistar a un sicario, para lograrlo, fue necesario
14
enviarle la entrevista escrita con un conocido, durante el ejercicio, se trató
de conseguir una segunda entrevista con otro sicario que estuviera
condenado para ampliar la información y las fuentes sobre el tema, para
tal fin, se realizó una visita la cárcel de Tuluá, pero en ella solo tenían un
detenido, quien era presumiblemente un sicario, pero como solo estaba
sindicado, es decir, apenas lo estaban investigando, se negó la entrevista
por razones de seguridad, pues el individuo podría pensar que era una
jugada de la Fiscalía, o de algún enemigo.
15
EL CONTEXTO POLÍTICO, SOCIAL Y ECONÓMICO EN COLOMBIA
La Violencia de los años cincuenta, fue un fenómeno que abarcó lo
social, lo económico y lo político, "se ha sugerido que especialmente en
las primeras manifestaciones del conflicto lo político tuvo un peso
determinante”11, según Camacho, “esto se reflejó en los escenarios
especialmente en la naturaleza de los aparatos enfrentados: las
organizaciones bélicas campesinas se autodenominarían guerrillas…
para asignarse una condición de combatientes políticos…” 12, las
organizaciones campesinas seguían claros lineamientos partidistas, al
tiempo que organismos del Estado como la Policía intervenían como
actores activos de la confrontación.
De otro lado, la dimensión económica, toma fuerza y se torna cada
vez más significativa en la medida que avanza la confrontación partidista,
de acuerdo con Camacho, esto se ve representado en los hechos de
violencia asociados a la consecución de propiedades o a su ataque, “la
expropiación de tierras mediante la expulsión violenta del campesinado,
el robo de cosechas, la subvaloración de bienes para su compra a precios
reducidos, el recurso de la contribución forzosa, el asesinato por contrato,
fueron prácticas reconocidas del periodo”13
Camacho igualmente reconoce, “que no eran solamente
dimensiones económicas o políticas las que movilizaban el conflicto, lo
ilustran los componentes culturales de los varios escenarios del campo
social: los enfrentamientos por intereses de índole religiosa, la presencia
de la Iglesia Católica como un actor central, las injurias y tropelías
11
Camacho Álvaro, "La Violencia de Ayer y las Violencias de Hoy en Colombia", Pág. 8
12
Ibíd. Pág. 9
13
Ibíd. Pág. 9
16
dirigidas a la familia... las agresiones al calor del alcohol. Los ajustes de
cuentas, las limpiezas, la violencia familiar y la asociada a la
sexualidad".14
Los distintos matices con que se presentó la violencia dejan ver las
múltiples causas que allí se mezclaron y las diversas direcciones que esta
podía tener, aunque inicialmente se presentó bajo un manto político, al
transcurrir el tiempo y los hechos ocurridos se puede observar que detrás
no solo estaban los partidos políticos de la época, sino también
comerciantes, terratenientes, e incluso los mismos “pájaros” que en
ocasiones no solo actuaron a nombre de un partido, sino también movidos
por intereses económicos o de poder. Como advierte Camacho en su
trabajo "Informalidad política y violencia social", así como la economía
formal se estrecha y dificulta para muchos de sus usuarios, llevando a
muchos de estos a una actividad informal que no tiene ni relación con el
salario ni con la economía ortodoxa; así también los partidos políticos
muchas veces son incapaces de satisfacer las necesidades elementales
de sus electores y partidarios (puestos públicos, becas, auxilios de
vivienda, etc.), ni de pagar las materializaciones de actuación de sus
militantes, abriendo así el campo hacia actividades informales de tipo
político que tarde o temprano se concretan en formas delictivas violentas.
Se supone que el Estado ejerce o al menos debe ejercer su
presencia y autoridad formal, siendo los partidos políticos los
amortiguadores o intermediarios entre el Estado y la sociedad civil, el uso
de la violencia aparece cuando la presencia del Estado es nula o su
actuación no garantiza un mínimo de coherencia entre el partido de
gobierno, el partido opositor, la sociedad civil y los partidos se hacen
14
Ibíd. Pág. 10
17
maquinarias obsoletas incapaces y promeseras.
Pero no se puede hablar tampoco de una ecuación en términos de:
“a menor presencia de Estado, mayor proliferación de usos de la violencia
informal”, pues la no presencia del Estado, tan solo es uno de los muchos
factores que pueden generar el uso de la violencia.
Se pregunta Camacho si el Estado que lo monopoliza casi todo,
también monopoliza la violencia15. A esta pregunta podríamos añadir otra:
¿Es la violencia ejercida por los aparatos del Estado la única formal,
condenando a las restantes a ser solo dispersiones de variables caóticas
de la función violenta del Estado? Lo único cierto es que la violencia de
origen estatal es tan solo una de las tantas en el amplio espectro de la
violencia en nuestro país.
Siguiendo con Camacho, el sicario se origina a raíz de vendettas
por cuestiones de cocaína y de negocios irregulares 16. Luego se volvió
mano de obra para objetivos de tipo político, para finalmente ofrecerse
para "oficios varios". Es en su segunda fase de evolución, es decir cuando
el sicario se vuelve mano de obra para objetivos políticos, donde veremos
la relación con el “pájaro” como matón remunerado de distintas formas.
Aclarada dicha situación se evidencia que no una continuidad absoluta,
pero tampoco una discontinuidad total.
La multiplicidad de objetivos indica la amplitud de las metas que
espera lograr la actividad violenta. Muchos de los “pájaros” no solo
cumplieron con la misión de eliminar a un enemigo político, sino que como
15
Boletín Socioeconómico, CIDSE, Universidad del Valle, N° 18. "lnformalidad Política y Violencia Social"
Pág. 12
16
Ibíd. pág. 13.
18
afirma Álvarez (Anexo N° 1), también lo hacían para ejercer poder sobre
otras personas o regiones, con alguna remuneración económica, pero
esencialmente por lo primero. Casi nunca aparece una causa única, ni
una sola forma o dirección, sino una polivalencia de las tres
características.
En su libro "Colombia Ciudad y Violencia", Guzmán y Camacho
afirman que no solo de política vive la violencia, aunque es lícito invertir
la cuestión, diciendo que no solo de violencia vive la política. Aquí
tendríamos la clave del asunto, ya que la violencia aparecería en general
ante el fracaso de los métodos políticos. Al ser incapaz un partido de
resolver las necesidades de sus partidarios y menos de los habitantes de
una nación a través de sus convocatorias electorales llamadas por
Camacho "rituales cíclicos" 17, recurren a formas racionalizadas o no de
violencia. Anteriormente se señaló que entre el Estado y la sociedad civil
están los partidos políticos, pero como en cada periodo de gobierno hay
un partido victorioso, es el partido ganador el que se hace partido de
gobierno y en última expresión del Estado y de sus aparatos de represión.
Sería necesario ubicar históricamente el periodo en el cual un
partido de gobierno se encargue de aplastar las aspiraciones del partido
opositor y si es necesario de censurar o acabar con los partidarios y
aspiraciones de la forma partidista rival. Según decía Gálvez Osorio
(Anexo N° 2) "las raíces inmediatas de la Violencia se ubican en 1947
cuando se perfilaba ya la figura del caudillo liberal de origen popular,
Jorge Eliecer Gaitán como jefe máximo de la colectividad roja, siendo
motivo de honda preocupación para las oligarquías liberales del
momento, quienes, en asocio de conservadores igualmente interesados
17
Ibíd. pág. 13
19
en la inmolación del caudillo, decretaron su desaparición".
Es necesario concretar aún más el asunto con relación a la
ecuación Estado / Partido = violencia. ¿Cómo explicar esta ecuación?
Simplemente si como en el caso de Colombia donde existió un
bipartidismo tradicional, uno de los partidos se hace excesivamente fuerte
como partido de gobierno, desestabiliza la armonía o al menos la mínima
relación dialéctica entre ambas colectividades partidistas ya que introduce
factores de perturbación y desequilibrio en esa convivencia. Y más en un
país donde aparte de las formas bipartidistas tradicionales, la existencia
de formas democráticas a nivel parlamentario y civil son incipientes y casi
nulas. Este es el marco en el que se mueven los “pájaros”, los cuales
actuaron como brazo armado del partido de gobierno (conservador).
En la lista de presidentes que hay desde 1946 hasta 1966, fecha en
que concluye el mandato de Guillermo León Valencia, notamos un
periodo de 20 años de hegemonía conservadora que empieza con
Mariano Ospina Pérez, sigue con Laureano Gómez, Roberto Urdaneta
Arbeláez por quebrantos de salud de Laureano Gómez, Gustavo Rojas
Pinilla, y con una junta militar, hasta la llegada de Guillermo León
Valencia, se nota la omnipresencia y la omnipotencia del partido
conservador. Dijimos que los escenarios daban entidad a los actos
violentos, dotándolos de sustancialidad y facilitando su interpretación. Si
nos introducimos a la maraña fenomenológica de los sucesos de las dos
décadas anotadas (1946 - 1966), o más concretamente a la década 1947
- 1957, anotada por Gálvez Osorio (Anexo N° 2), vamos a ver ciertas
guías que nos permitirán evaluar el conjunto actoral y fáctico. Por un lado,
interesa desentrañar la masa informativa, de otro detectar las múltiples
direcciones, ya que como se estableció anteriormente, no se puede
señalar la violencia como un hecho político exclusivamente, ni que fue
solo ejercida por los conservadores sobre los liberales, pues como lo
20
señala en el Anexo N° 2 Gálvez Osorio, también hubo hechos de violencia
de los liberales hacia los conservadores.
La Violencia puede considerarse como un periodo distinguible en la
historia de Colombia y fue algo así como una epidemia en medio de un
país endémicamente violento. Como señalan Camacho y Guzmán 18, la
naturaleza endémica de la violencia no indica tanto un fatalismo
determinista en la humanidad, como un factor con el cual hay que contar
a la hora de reconstruir la historia social humana y sus principales
fenómenos. La violencia no ha sido función solo de grupos paramilitares
o asunto propio de ajuste de cuentas personales, sino también operación
del Estado y de los partidos que se han turnado el ejercicio de sus
modalidades.
En trabajos publicados en 1986 por Pinzón y Pizarro, citados por
Camacho, se aclara que dos tercios de los municipios colombianos están
bajo la hegemonía de uno u otro partido. Ello significa que solo una
tercera parte de las municipalidades colombianas no están asfixiadas por
el peso dogmático de los partidos tradicionales, ni sometidas tan
indefensamente a sus mecanismos de "paz y guerra".
Camacho afirma que los municipios colombianos están expuestos
tanto al vaivén de los "rituales cíclicos" llamados elecciones, como a los
desbordamientos compulsivos de cada colectividad partidista, cuando es
incapaz internamente de solventar las necesidades de sus electores,
interpartidistamente, cuando el rival de turno despoja al otro partido de
manera sistemática y violenta, negándole el acceso a fuentes que por
convivencia democrática debieran ser pluralistas y no sectarias19.
18
Boletín Socioeconómico N° 20, pág. 53.
19
Ibíd., pág. 17.
21
EL CONTEXTO POLÍTICO, SOCIAL Y ECONÓMICO EN TULUÁ
Tuluá es uno de los municipios más importantes del departamento
del Valle del Cauca, en un artículo publicado por Álvaro Camacho en
colaboración con Alberto Corchuelo20: Estructura de una “Narcocracia
Regional” Villa Pujante: Un Estudio de Caso, se realiza un acertado
análisis de las condiciones sociales y económicas del contexto que se
presentan en el municipio de Tuluá y en su área de influencia, y explican
cómo se dan las condiciones para que allí se presenten actores como los
“pájaros” característicos de los años 50 y los sicarios de los años 80.
Siguiendo el ejercicio realizado por Camacho y Corchuelo, además
de ser el cuarto municipio en importancia del departamento del Valle,
Tuluá o Villa Pujante, nombre que le dan los autores del artículo en su
momento por seguridad, es a su vez “centro de una vasta región que
cubre aproximadamente 15 municipios, a los cuales como cabecera
municipal sirve de centro comercial, industrial y financiero”. Lo cual hace
que este municipio, como ya se ha explicado anteriormente en el
desarrollo de este trabajo, se convierta en referente importante para la
zona centro y parte del norte del departamento del Valle.
De acuerdo al documento citado, “geográficamente se encuentra
localizada en la parte plana de un inmenso valle, en la que se cultiva caña
de azúcar, algodón, sorgo, frutas de varias clases y ganadería. Parte de
su circunscripción municipal se ubica en zonas de ladera y montaña, de
modo que en su espacio se dan también cultivos de zonas medias (café)
y frías (papa, trigo). Similares características tienen los municipios de los
20
inicialmente en forma anónima, fue publicado en Vargas Ricardo (compilador): Drogas, poder y región en
Colombia, Bogotá, Cinep, 1994, pp. 287-313.
22
que es epicentro regional, de modo que Villa Pujante es clave para una
rica y variada región, lo que le otorga una indiscutible importancia tanto
regional como nacional”.
Debido a su ubicación, y a su papel central en el desarrollo de esa
zona, al territorio tulueño, llegaron “oleadas de colonización que distaron
mucho de ser pacíficas. En efecto, los conflictos por las tierras se
conjugaron con pugnas partidistas para convertir a la región en uno de los
lugares más violentos del país en varios momentos… En su región de
influencia se gestaron tipos sociales como los “pájaros”, personajes
famosos que, al servicio de políticos y propietarios de tierra, sembraron
de muerte y desolación vastas áreas de su geografía”.
Lo anterior, de acuerdo con el análisis presentado en el artículo, “la
historia de violencia y de acumulaciones salvajes de capital sin duda
marcaron el carácter de la ciudad…”, y de los imaginarios y
representaciones sociales que en ella se producen por parte de sus
habitantes, de esta manera los autores señalan que nociones como la del
“cuidado de la propiedad privada”, que para ellos es un elemento de un
aspecto que ellos han definido como “la continuidad del pasado y el
presente” y que son componentes sociales que son rasgos característicos
de la zona, según los autores “no es extraño (…) que un propietario de
tierras obsequie algo o auxilie a quien está necesitado. Pero quien intente
hurtar algo recibe un castigo privado que puede llegar hasta la muerte. La
historia de Villa Pujante es pletórica de historias relativas a muertes y
limpiezas de rateros y abigeos, tanto que hoy en día la prensa regional no
oculta los mecanismos por los cuales se evade la acción de las
autoridades estatales y se lavan las afrentas contra la propiedad:
eliminando a los culpables y, si es del caso, a sus familiares”.
23
Igualmente, los autores señalan otra de las prácticas catalogadas
por ellos como “la continuidad del pasado y el presente”, que es
observada aun con el paso del tiempo en el municipio y en su zona de
influencia, es “la tendencia a la privatización de aparatos estatales de
seguridad, para colocarlos al servicio de intereses privados. Ciertamente
este manejo de las autoridades armadas no se restringe a la región, y el
país entero ha sido testigo de ella, al punto que más de un observador de
la escena nacional reconoce que esas fuerzas asumen naturalezas,
identidades y sentidos variables según los intereses dominantes de las
regiones en que operan. Sin embargo, en el área de influencia de Villa
Pujante la historia de los conflictos y luchas por la tierra y por las
hegemonías políticas se tradujo en la exacerbación del fenómeno al punto
de llegar en algunos municipios y momentos a hacer indistinguibles esas
fuerzas y los llamados “pájaros”.
Para los autores, estos elementos ayudan a que nuevos actores
sociales, se configuren, busquen y encuentren acomodo en la estructura
social regional, logren “coexistir con los factores tradicionales de poder
local”. Lo cual, para ellos, “no está exenta de tensiones, y pasa además
por varios condicionantes”. Entre estos condicionantes se encuentra la
tenencia de la tierra, que a pesar y de acuerdo con los autores tuvo “por
base el intenso conflicto violento, que se tradujo en cambios sustanciales
de los patrones de poblamiento aparejados con la concentración de la
propiedad”. No existen en este momento conflictos por la propiedad de la
tierra, aunque si se presentan en defensa de esa propiedad privada,
“contra abigeos y ladrones menores desata episodios de violencia, y que
ocasionalmente se presentan amenazas contra propietarios reacios a
vender sus propiedades, es notorio que las adquisiciones de propiedades
locales hayan sido realizadas mediante compras, sin que se hayan
producido ni evidentes usurpaciones ni evicciones violentas”.
24
Otro de los condicionantes es la “presencia o ausencia de fuerzas
guerrilleras” lo cual, y siguiendo el análisis de los autores ha propiciado la
ausencia de actores como los paramilitares, aunque reconocen que
“existen, claro está, las organizaciones de defensa de los traficantes, que
actúan fundamentalmente, como se señaló, contra los delincuentes
comunes que hay en la región. Son, por así decirlo, verdaderas
autodefensas privadas de los intereses económicos de los nuevos
grandes propietarios de tierras”. Sin embargo, Camacho y Corchuelo en
su investigación, recogen la evidencia de varias confrontaciones entre los
narcotraficantes y el ELN, grupo guerrillero que tenía alguna presencia en
la zona de alta montaña del municipio, por temas de dominio territorial, o
por el secuestro de un jefe del narcotráfico, y que de acuerdo con los
autores, “… este conjunto de episodios dejó no sólo una estela de
sacrilegios y matanzas: también la enseñanza de que no se puede
impunemente atentar contra la vida, libertad o patrimonio de un poderoso
narcotraficante, “hacerse respetar”: se cumplió con la inexorabilidad de
una ley de la naturaleza, y sus efectos fueron suficientes para enviar un
mensaje a la totalidad de la población regional”.
Un condicionante más que ayuda a la configuración de los
narcotraficantes como nuevos actores sociales en la escena del centro y
norte del Valle del Cauca son “las pautas de acumulación de capital y el
lavado de excedentes” y en tal sentido, para Camacho y Corchuelo, “la
propiedad de la tierra ha sido la base de la construcción de los prestigios
y poderes tradicionales en la región. De allí que los narcotraficantes
muestren una notoria predilección por la adquisición de fincas 21, con lo
21
Arango Mario, Impacto del narcotráfico en Antioquia, Medellín, Editorial J.M. Arango, 1988; Álvarez
Gardeázabal Gustavo, ‘El laberinto colombiano’, en La imaginación al poder, Cali, Imprenta Departamental,
1990.
25
que buscan, entre otros fines, lavar sus excedentes, acercarse a las viejas
élites agrarias, participar de asociaciones gremiales, proteger sus
capitales y construir mansiones en las que los lujos y gastos suntuarios
les permitan satisfacer sus insaciables egos.” A esta acumulación de la
tierra, se le suman las inversiones por “mejorar la productividad y las
rentas mediante innovaciones tecnológicas agropecuarias. En ellas han
introducido variedades de ganados importados de mayor rendimiento y
han mejorado los pastos y los insumos. Otros han montado industrias de
transformación de materias primas agropecuarias”; o “la adquisición de
tierras para sembrar caña de azúcar, se han afiliado a la principal
asociación gremial regional y adquirido certificados de exportadores del
producto, con lo que ganan en respetabilidad y lavan una buena porción
de sus excedentes económicos”.
Otra modalidad del lavado de activos por parte de los
narcotraficantes, identificada por los autores, “es la inversión en
actividades comerciales urbanas. En este renglón se dibuja una pauta
muy interesante. Un caso la ilustra: uno de los más conspicuos
empresarios ilegales de la ciudad es copropietario de la nueva
despulpadora de fruta y de una gran hacienda en el vecindario de la
ciudad, además de agrocentros, estaciones de servicio automotor y un
número indeterminado de taxis. También ha invertido en un centro de
diagnóstico médico, el más importante de la región. La inversión en ese
centro ha suscitado entre ciudadanos locales un sentimiento de
admiración y orgullo de que la ciudad haya sido dotada de semejante
instalación, que les da una innegable ventaja en la competencia con Villa
Señorío”.
Lo anterior se suma a un elemento que es fundamental para los
narcotraficantes, y tiene que ver con “el manejo y control de la violencia”,
para el análisis realizado en el artículo, “no hay duda de que éste es un
26
mecanismo para subsistir en el negocio, pero también para garantizar
tanto la no presencia de competidores como el mantenimiento de un
orden local. El control del negocio se puede convertir entonces en un
mecanismo que les facilita a los propietarios locales tradicionales el curso
de sus propias actividades. Así los nuevos empresarios ilegales ganan
aprecio y además un esfuerzo para reducir la violencia a estas formas
requeridas, a fin de no atraer la atención de los aparatos represivos del
Estado que no forman parte de los arreglos y acomodamientos aceptados
localmente.”
De esta manera, para los autores se ha configurado un contexto “en
el caso examinado la historia de la violencia regional se ha introyectado
en el imaginario colectivo de tal manera que opera como un instrumento
de justificación de la violencia actual, no obstante que ésta deba ser
dosificada y dirigida, de modo que no ponga en peligro la estabilidad de
las estructuras sociales y del poder. La práctica histórica de eliminar a los
rateros y abigeos, por ejemplo, sobrevive hoy, aunque repudiada por
muchos ciudadanos, y se ha expandido para liquidar a estigmatizados
sociales”.
Según Camacho en su artículo el Ayer y Hoy de la Violencia en
Colombia, en lo que se refiere a las “violencias asociadas con el
narcotráfico se pueden detectar al menos tres expresiones, y que se
combinan con formas no menos violentas de respuesta estatal: las
destinadas a eliminar competidores internos o de grupos rivales, las
dirigidas contra representantes estatales o políticos que se oponen a su
actividad, y las que buscan hacer desaparecer a las fuerzas democráticas
que intentan realizar un cambio político y social. En cada una de ellas se
conforman diferentes actores y alianzas, y los amigos y enemigos no son
necesariamente los mismos en cada caso”.
27
Sin embargo, de acuerdo con Camacho, “esto no implica que en el
escenario del narcotráfico se agoten las expresiones de violencia
económica: en efecto, los ajustes de cuentas se dan en la vida privada
tanto de otras mafias como de individuos no mafiosos que recurren a ella
por su facilidad y eficacia frente a la impunidad generalizada. El sicariato,
las autodefensas y los paramilitarismos tampoco son herramientas
exclusivas de los narcotraficantes, ya que a ellos han recurrido
terratenientes y propietarios no necesariamente ligados al tráfico de
cocaína: otros intereses económicos de la más variada índole están en
juego. Pero lo económico tampoco se agota en el narcotráfico: el
incremento de la inseguridad ciudadana por la acción de delincuentes:
raponeros, salteadores, extorsionistas, la tendencia creciente a los
secuestros extorsivos, todo esto revela la multiplicidad de escenarios de
conflicto económico que tienen expresión violenta tanto en lo público
como en lo privado.
28
LA VIOLENCIA EN TULUÁ
No existe un documento que establezca con exactitud la fecha y
lugar de la fundación de Tuluá; debido a que su surgimiento fue movido
por intereses comerciales, su fundación no aparece protocolizada en los
archivos reales, precisamente porque dentro de su territorio hubo una
actividad muy diferente para la conformación de su conglomerado. Sus
distintas zonas fueron ocupadas por feudatarios del Rey de España,
estableciéndose primero haciendas sin que se hubiera formado asiento
de población. La versión más generalizada, es que el Capitán Juan de
Lemos y Aguirre (hijo del español Mateo de Lemos Freixas, alcalde
ordinario de la ciudad de Guadalajara de Buga en 1610 y de Francisca de
Aguirre), dueño de la casi totalidad de las tierras de Tuluá, procedió a
construir por los años de 1637 y 1639 una población ubicada en la
desembocadura del río Tuluá. Esta población fue destruida en varias
ocasiones por los indios, lo que obligo a Juan de Lemos a trasladarla al
lugar donde hoy está ubicada la ciudad. Esta circunstancia hace recaer
en dicho capitán la autoría de la fundación de Tuluá 22.
Tuluá ha sido desde su fundación cruce de caminos y zona
equidistante entre el sector norte vallecaucano y la capital del
Departamento, esto ha generado algo así como un espacio de flujos y
reflujos de tipo racial y cultural, como lo advierte Álvarez, en la primera
nota de Anexos. "A Tuluá durante la colonia llegaron, los conquistadores,
y los indios Pijaos. En el siglo pasado y comienzos de este llegaron los
paisas y los caucanos”. En la época moderna, hasta Tuluá llegó el influjo
del cartel de Cali, del cartel de Cartago, y todos los carteles del norte. Por
esto Tuluá ha sido zona de frontera, e igualmente zona de influencia para
22
Tuluá Cronología Histórica 1639 - 1992, Págs. 14 y 15, Joaquín Paredes Cruz, abril de 1992.
29
los municipios del centro del Departamento: Trujillo, Riofrío, Andalucía y
Bugalagrande.
Al representar en un diagrama la situación de la violencia en los
años cincuenta, se vería que de Tuluá partió algo así como un haz de
violencia hacia su periferia inmediata, realizada por los “pájaros”, que en
su mayoría no eran oriundos de Tuluá 23, lo cual hace suponer que solo
un pequeño porcentaje de ellos había nacido en este municipio, y hacían
las veces no tanto de ejecutores físicos, sino de delatores o "señaladores"
como se les llamó en aquellos días.
Poblaciones como Riofrío, Trujillo, Sevilla, al igual que comarcas
aledañas a Tuluá, no solo recibieron las oleadas de violencia originadas
según Álvarez, en el "Happy Bar" de este municipio, sino que a su vez
replicaron hacia Tuluá formas organizadas de violencia como lo relata
Luis Aurelio Bueno: “pájaros” como Marcos Granada (jefe de asesinos en
Sevilla), se reunía con otros y bajan en automóviles a hacer recorridos
por el Valle, hacia el sur o hacia el norte, llegando a Tuluá, Buga, Palmira,
Cartago Zarzal, Obando, matando gente en nombre del partido
conservador".
La diversidad de orígenes de los “pájaros” supone como mínimo,
una importancia central atribuida a Tuluá, ya que convirtieron a este
municipio en una especie de puerto de entrada y salida de toda clase de
actores violentos organizados, que iban desde los mismos “pájaros”,
hasta la policía chulavita, ejército, guerrilleros y matones liberales. Lo que
complicó aún más el mapa de la violencia que vivía la región en esa
época.
23
De acuerdo con la información levantada en las entrevistas, la mayoría de estos provenían de Caldas,
Antioquia, Cauca, y de pueblos vecinos a Tuluá como Salónica, Trujillo, y Sevilla.
30
"En Tuluá el 9 de abril de 1948 no tuvo la connotación sangrienta y
revolucionaria que tuvo en Bogotá o en otras municipalidades Según
Gálvez Osorio, testigo presencial entre el 9 y el 10 de abril hubo en Tuluá
tres alcaldes: Ramiro Lozano, Jaime Colonia Sanclemente y Joaquín
Paredes Cruz, quienes conformaron una Junta encargada llamada
Revolucionaria, pero que era una Junta Cívica encargada de orientar el
destino de Tuluá en esos momentos. (Anexo N° 2).
El 9 de abril no supuso un desbordamiento compulsivo ya que
primaron los aspectos cívicos, por encima del desbordamiento
incontrolado de una explosión social. Se ha discutido mucho el papel de
instituciones como la iglesia en la conformación de la mayor o menor
peligrosidad respirada en la atmósfera de aquellos días. Violet Lozano
(Anexo N° 4), hija de el "Cóndor” León María Lozano-, comenta que su
padre era un hombre casero, cristiano y rezandero. Según Luis Aurelio
Bueno, cada vez que moría un liberal el sacerdote decía "murió un hijo de
Satanás" y, por eso de alguna manera eliminar "masones rojos" era algo
aprobado por algunos religiosos simpatizantes del partido conservador,
que veían en las ideas liberales un atentado contra las estructuras
institucionales de la Iglesia. Según Bueno, "algunos sacerdotes
hostigaron a los “pájaros” contra aquellos liberales que más se
destacaran en la comunidad centro vallecaucana. Se llegó al punto que
ser amigo de los liberales significaba automáticamente ser enemigo de
los conservadores". Gálvez Osorio (Anexo N° 2), afirma que el doctor
Donado Arrieta fue eliminado por ser abogado de los rojos. El ser
defensor de los liberales fue algo que no le perdonaron algunos
conservadores, porque no todos, adoptaron una posición irreconciliable y
violenta, sino más bien temperada y paciente, como don Julio Caicedo
Palau, quien el 9 de abril salía en una marcha cívica enarbolando la
bandera del partido conservador o como el doctor Daniel Potes Lozano,
31
quien desde sus artículos en la prensa invitaba a los tulueños a la cordura,
siendo conservadores.
De acuerdo con Luis Aurelio Bueno (Anexo N° 3), la violencia no
solo era ejercida en la región por los “pájaros”, pues en la región también
hicieron presencia, algunos hombres provenientes del Tolima, que
empezaron a atacar los “pájaros” en la región y en el municipio de Tuluá.
Así se percibe que, al lado de la violencia ejercida por el partido
conservador, había una violencia ejercida por el partido liberal.
Lo anterior quiere decir que, en la región, no solo los “pájaros” se
convirtieron en actores centrales de la violencia, sino que también
existieron otros actores, en este caso "guerrilleros" liberales, que
igualmente realizaron acciones violentas entre la población conservadora
y los grupos de Chulavitas procedentes de Boyacá.
En tal caso, en la literatura de algunos novelistas tulueños, como es
el caso de Gustavo Álvarez Gardeazábal, Fernán Muñoz Jiménez, Miguel
Jerónimo Panezo o Daniel Caicedo, encontramos que el partido
conservador siempre aparece como victimario y verdugo, mientras que la
colectividad roja aparece como la supliciada y perseguida. Se echa de
menos una novelística en la cual se perfile más la perspectiva
conservadora. Aunque inicialmente Álvarez fue conservador militante e
hijo del líder conservador (Evergisto Álvarez), enfoco su novela
"Cóndores no entierran todos los días", desde el ángulo de la maldad
conservadora causante de matanzas en el liberalismo. Como se anotó
antes y según la declaración de Gálvez Osorio (Anexo N° 2), la mayoría
de los “pájaros” que operaban en Tuluá, no eran de esta localidad. Los
célebres "Lamparilla", "Pájaro Verde", "Pájaro Azul" y Celemín Atehortúa,
venían de otras localidades, solo el "Vampiro" Jaime Naranjo, era oriundo
32
de Tuluá y fue el típico pájaro abandonado a su suerte penitenciaria por
los jefes del partido al que prestó sus servicios.
Esta discriminación estadística de los “pájaros” nos da idea de la
multicausalidad y de la polidireccionalidad del fenómeno de la violencia.
En el Anexo N° 4, Violet Lozano aclara que para ella su padre fue un buen
hombre, en el sentido que nunca abandono su hogar y salvó la vida de
muchos perseguidos liberales que buscaron amparo en él, y a los cuales
no dió la espalda ante las pretensiones de los “pájaros” que el gobernaba.
La violencia no se ejerció en un solo sentido, sino en doble sentido,
es decir, fue un recurso utilizado por ambas colectividades. Una mezcla
de factores institucionales (Iglesia y terratenientes, sobre todo), y
administrativos generando las condiciones para que se utilizara la
violencia indistintamente, de acuerdo con Guzmán y Camacho24, este
periodo es fácilmente discernible, ubicándola entre 1947 y 1957. No hay
que olvidar que entre 1946 y 1966, fueron dos décadas de hegemonía
conservadora en la que la violencia parecía fluir del partido de gobierno
hacia el partido de oposición, de tal manera, que se hiciera muchas veces
difícil sino imposible distinguir los crímenes partidistas, o de subgrupos
del partido de los cometidos en nombre del Estado. En el Anexo N° 3,
Bueno comenta que no solo la policía estaba contaminada de partidismo,
también el ejército, ya que solo llevaban a los conservadores para
enseñar el uso y conocimiento de las armas. Igualmente, los oficiales
liberales eran remitidos a los sitios más peligrosos de combate, como el
famoso paralelo 38 de Corea, dejando en Colombia a la oficialidad
conservadora para hacer presencia en la zona del conflicto.
Es importante recalcar que el mayor porcentaje de asesinos que en
24
Ibíd., pág. 53.
33
Tuluá aparecían como del partido conservador, no habían nacido en esta
localidad, y que sus técnicas de tortura fueron traídas, especialmente de
Boyacá y Cundinamarca. Joaquín Paredes Cruz, narra en su libro
"Causas y efectos de una dictadura"; como en Barragán (corregimiento
de la alta montaña tulueña), el sargento Cadavid, sometió a un grupo de
campesinos liberales a la humillación de comer pasto verde y pasarlo con
gasolina25. No satisfecho con esto, los marcó con letras puestas al rojo
vivo y luego les hizo abrir su propia sepultura.
El corte de corbata que consistía en la extracción del órgano lingual
por una incisión practicada en la epiglotis fue puesto en boga por matones
boyacenses, que operaron en la zona de Puerto Frazadas y el Alto de la
Italia. El corte de tabaco que consistía en la emasculación fálica y
posterior colocación del miembro viril en la boca de la víctima, fue
practicado en la periferia occidental de Tuluá, hacia las zonas rurales del
municipio de Trujillo. Finalmente, el corte de franela, que era una
decapitación hecha impecablemente, dejaba a la víctima en una pose
mortuoria grotesca y con un corte alrededor del cuello que simulaba la
forma del cuello de una franela o camiseta. Cuando la cabeza del
ajusticiado era colocada sobre su pecho y sostenida en sus manos se
llamaba el corte de la mica. Como apunte general debemos registrar, que
toda esta fenomenología delictiva, tuvo lugar en el entramado rural de
Tuluá, ya que en el casco urbano los crímenes hacia líderes y familias
prestantes del partido liberal, se limitaban al simple tiroteo a traición sobre
sus humanidades, como en los casos de Andrés y Alfonso Santacoloma,
o del doctor Donaldo Arrieta. Según testimonio de Francisco Gálvez
Osorio (Anexo N° 2), concretamente el 9 de abril de 1948, transcurrió en
relativa calma con relación a la explosión social que hubo en muchos
25
Paredes Cruz Joaquín, Causas y Efectos de una Dictadura, editorial Tuluá Tuluá, 1959.
34
municipios de Colombia. Igualmente, la tipología criminalística, no tuvo
los grados exacerbados de crueldad que tuvo la Violencia en el
Departamento del Tolima y en las partes altas de la montaña tulueña, que
colinda con la región tolimense de Roncesvalles, donde hubo grados
notorios de crueldad.
A manera de ilustración, se citan tres casos ocurridos en la zona
rural de Tuluá, que dejan ver la manera como los “pájaros” actuaron en
estos lugares, los hechos que se presentan son tomados de los sumarios
consultados, para el desarrollo de este trabajo.
El primero de los casos (N° 13873), es de un doble asesinato
ocurrido en el Alto de las Flores, sitio ubicado en Albán (Valle), donde
fueron victimados dos campesinos trabajadores de la finca "Guayabal" de
propiedad de la señora Mira García, la cual estaba siendo amenazada
para que dejara la región, el crimen se encuentra radicado en el Juzgado
Primero Superior de Buga, los implicados en el delito son Lino Fernández
Cárdenas apodado "el araño", Luis Enrique Gil Arboleda, y otros dos
hombres uno apodado "el viejón" y otro llamado Raúl Franco o Raúl
Arango, los hechos según relatos de la Policía y testigos, sucedieron de
la siguiente forma: Los campesinos fueron atacados en el Alto de las
Flores por los cuatro individuos ya mencionados, los esperaron allí toda
la noche, en un rancho al lado del camino, los cuatro individuos fueron
capturados en una finca llamada "la Rivera" de unos señores de apellidos
Ramírez Chica, siendo detenidas todas las personas que allí se
encontraban, escapando "el viejón" y Raúl Franco o Arango, a quien
posteriormente le dieron muerte, al final del proceso fueron absueltos los
Ramírez Chica, quedando presos Lino Fernández Cárdenas y Luis
Enrique Gil, en el momento de la captura, a los individuos se les decomiso
el siguiente armamento: Un revolver "Smith" 38 largo, un revolver
35
"Detective" 32 largo, una carabina "Winchester”, una carabina "Parque la
U", una escopeta de capsula calibre 16, una pistola y dos mil ochocientos
pesos, los testigos citados al juicio no aportaron testimonios contundentes
en contra de los detenidos, se llegó a la conclusión por parte del tribunal
que fue debido al temor a las represalias, ejemplificando lo anterior, en el
testimonio de dos aserradores, que se encontraron con los cuatro tipos
que huían, y cuando llego la Policía dijeron que no habían visto nada,
entonces al ser detenidos por la Policía, confesaron que habían sido
amenazados. Los dos implicados detenidos, alegaron que ellos nada
tuvieron que ver en el crimen, que habían sido obligados por Franco y "el
viejón", a esperarlos en un rancho mientras victimaban los campesinos,
que ellos (Franco y "el viejón”) llegaron al rancho y les dijeron: "caminen
vámonos que ya matamos esos hijueputas".
La policía fue la que aporto los testimonios contundentes en contra
de los dos detenidos, como cuando estos fueron apresados, según
declaración del agente Hildebrando Díaz López, quien se encontraba
prestando servicio en la cárcel del Cairo, donde fueron recluidos los
detenidos el mismo día de los hechos, nos refiere el declarante, que en
conversación sostenida con Lino Fernández Cárdenas alias "el araño",
este le dijo: "que el consuelo que le quedaba, que no era por robo que lo
llevaban, sino porque había matado dos liberales hijueputas", agregando
más adelante, "que ellos habían perdido más de cuatro mil pesos en las
armas que les habían quitado", con lo anterior, el tribunal concluye "que
fue el sectarismo político el móvil subjetivo que impulso a estos criminales
a cometer actos de violencia".
Durante el proceso de la investigación, Lino Fernández fue
declarado como un sujeto de alta peligrosidad, al que se le debe prestar
mayor vigilancia. Tiene una queja por lesiones personales al detenido
36
Luis Jiménez, que fue atacado por Lino Fernández con una pala
dejándolo en muy mal estado, tiene una nota donde se dice: "se le colocan
esposas para una mejor vigilancia, y porque se ha volado de otros
establecimientos carcelarios, él se las quita cuando le da la gana, cada
que se le antoja". Al pedir los antecedentes penales de Lino Fernández,
tenía un sumario por intento de homicidio, y era el jefe de una cuadrilla.
Una vez condenados los dos implicados, el magistrado Ulpiano
Libreros Padilla, declara el juicio nulo, argumentando que había que darle
nueva procedencia, pues a los enjuiciados no se le había garantizado el
pleno derecho a la defensa, el segundo juicio, ratifica la condena del
primero, 24 años de cárcel a cada uno de los implicados. Es importante
decir, que durante el transcurso de las investigaciones, las autoridades
se quejaban porque se trataba de entorpecer el caso con la pérdida de
pruebas, además que el Secretario de Gobierno Departamental no manda
al investigador para dar curso a la investigación y hay que hacerle dos
llamados para que lo haga, cabe anotar también, que a Lino Fernández
se le seguían en el Juzgado Primero Superior de Buga ocho
investigaciones por: homicidio, intento de homicidio, robo, cuadrillero, y
cuando se solicitaron sus antecedentes judiciales, ninguno apareció.
El segundo caso aparece radicado en el Juzgado Primero Superior
de Buga, con el N° 11399, es un crimen cometido el 9 de Julio de 1950,
en el corregimiento de "Manzanillo", municipio de Sevilla, en un lugar
denominado "Dinamarca", el muerto tenía el nombre de Rodrigo Marín, el
crimen fue cometido por Octavio Valencia alias "la Sombra", esta
investigación quedo paralizada sin una razón aparente que lo justifique, y
solo cuatro años después con la nueva captura de "la Sombra", se reabría
el caso. Este personaje que aterrorizó a los habitantes de dicha región
conocida como "la Cuchilla", se dedicó a asaltar, amenazar y chantajear,
37
a todos los pobladores de la zona. Este individuo, andaba en compañía
de otros dos sujetos, uno llamado Miguel Narváez, pájaro conservador al
igual que "la Sombra" y el otro llamado Noé. Otros dos alias de "la
Sombra" eran Cesáreo Valencia o José Duván. El móvil del crimen fue
robo, pero en el transcurso de la investigación aparecen una serie de
contradicciones y hechos que hacen pensar lo contrario.
"La Sombra" alega que durante su estancia en la región, el inspector
del lugar don Luis Duque, la familia Bohórquez, la familia Nieto y otras
personas de la región lo protegieron, le dieron alimentación en sus casas,
lo vistieron, le pagaron, le dieron comida etc., con el ánimo de que
aniquilara unos cuantos personajes de la región, entre ellos a Marín,
porque eran elementos revolucionarios, de mala clase, y liberales nueve
abrileños, así que los conservadores vivían azuzando a la "Sombra" para
que los eliminara. "Enrique Nieto me prestó un revolver con tal que
matáramos a Ramón Marín, que era un elemento de muy mala clase, que
también nos facilitaba porque para ello, a Miguel Narváez y a mí. Jacinto
Bohórquez y Plutarco su hijo me dijeron esto: que yo porque no bregaba
a matarles ese viejo Marín que Enrique Nieto lo aborrecía mucho, que el
ayudaba con lo que necesitáramos... don Jacinto Bohórquez me prestó el
revolver varias veces, y me recalcaron que de cualquier modo bregara a
matar ese viejo que entre Plutarco y el me daba trescientos pesos, y me
sostenían en su casa todo el tiempo".
Cuando capturaron a "la Sombra", los soldados declararon que el
confiesa ser el autor de la muerte de Ramón Marín en "la Cuchilla" y de
Marco Vélez en la Tebaida, no se intentó siquiera indagarlo, ni adelantar
ninguna diligencia en su contra, pues únicamente aparece el
levantamiento del cadáver y la diligencia de necropsia, sin razón que
38
fundamente tal actitud de parte de los funcionarios, estando detenido el
sindicado.
En las diligencias adelantadas por las autoridades, el móvil que
figura es el de atraco. Estas diligencias fueron llevadas hasta el
esclarecimiento, con suficiente recaudo de pruebas, las cuales aparecen
en el despacho, revelando las múltiples fechorías cometidas por Valencia
y sus secuaces, sin embargo, aparece que fue puesto en libertad sin
fundamento alguno.
Los Bohórquez, en su defensa de las acusaciones hechas por "la
Sombra", alegaban que entre la familia Marín y ellos no había enemistad
alguna, que por el contrario eran muy amigos, en cuanto a "la Sombra"
declaran lo siguiente: "llegó fingiendo que era muy conservador, y que
andaba huyendo de la ley, dizque porque había matado a uno o dos, y
que de alguna manera lo auxiliáramos para el conseguir algunos centavos
e irse para otro lado, y mi familia por pesar y por no divulgarlo, lo alojo y
estuvo algunos días allí".
Por su parte, el inspector de Policía de la región Luis Duque,
acusado también por "la Sombra” como uno de los interesados en
eliminar a don Ramón Marín, declara lo siguiente en contra del sindicado:
"llegaba a cualquier casa, intimidaba y amenazaba, y tenían que alojarlo
a la fuerza", y en cuanto a la liberación que se hizo sin motivo alguno de
"la Sombra" de la primera detención que se le hizo por el crimen de Marín,
dijo: "se me vinieron un poco de individuos encima, diciéndome que como
había metido a ese individuo a la cárcel, que ese individuo lo necesitaban,
yo manifesté que había cumplido una orden de la Alcaldía... en ese tiempo
era alcalde don José Dolores Muñoz, a quien informe que lo tenían loco
por la detención de tal sujeto, muchos individuos entre los que recuerdo
39
a Clímaco Arango, Luis Sánchez, y Carlos Viez... don José estaba sin
saber que hacer porque por aquella época, la situación política estaba
muy pesada y decían que como se iba a detener un tipo tan conservador
como "la Sombra", Ignacio Vázquez muerto también, intentó varias veces
matarme por ese asunto, y me echo mucha gente encima, al fin don José
prefirió dejarlo ir... y como a los muchos días lo soltaron en vista de la
situación que se había planteado, y lo requirieron para que se fuera de
esta región y así lo hizo."
Jacinto Bohórquez declaró que: conocido yo a Valencia en
Quebrada Nueva, porque me lo habían presentado dos agentes de
Policía, y me lo habían recomendado como un gran conservador, de
confianza y me insinuaron que me lo trajera para la case..."En contra de
esto "la Sombra" dice "este señor no se recomendado por quien, me llama
la atención y me dijo que se trataba de lo siguiente: Que me llamaba
porque se trataba de la muerte de don Ramón Marín, que había que
matarlo porque era un individuo de muy mala clase, nueve abrileño, que
si yo podía matarlo que él me pagaba trescientos pesos, yo le dije que
era muy trabajoso… pero este señor repuso que era muy fácil que lo
matara, que en la casa de él tenía todo lo necesario, comida, dormida...,
este señor Jacinto, me propuso que me cambiara el nombre, para que si
de pronto mataba a Ramón Marín, no se fueran a dar cuenta, porque era
una cosa hecha la que se iba hacer..., este señor también menciono que
por ahí estaban Pablo Espinosa a quien se podía matar, y también me
nombró a Leónidas Ramírez, que dizque tenía buenas armas y había que
bregar a matarlo.
Finalmente, "la Sombra" coloca un denuncio por encubrimiento en
contra de Luis Duque, Ernesto Nieto y los Bohórquez, pero la decisión
que toman los investigadores del caso, es la de condenar a "la Sombra"
40
a prisión por el atraco y la muerte de Ramón Marín, y no hacer caso de
las acusaciones presentadas por el sindicado en contra de los arriba
mencionados.
El último ejemplo, aparece identificado con el N° 10986, y es un
caso de triple homicidio en contra de Jesús Antonio Bedoya Osorio y
Benjamín Valencia Gallego, ocurrido en la vereda de la Zulia,
corregimiento de Fenicia en las personas de Víctor E Ramírez, Ester Julia
Pérez y el menor Luis E Mejía.
Los hechos del caso son los siguientes: Los sujetos Eleazar Vélez,
Benjamín Valencia y Jesús Antonio Bedoya, se reunieron en la fonda de
un señor Pedro Sarmiento, donde planearon el ataque a la casa de don
Víctor Ramírez, y para allí partieron a eso de las nueve y media de la
noche del día lunes, al llegar Eleazar Vélez llama a la puerta de don
Víctor, diciendo que se levantara que había llegado gente de Trujillo, don
Víctor le contesto que él no le abría la puerta a nadie, entonces Eleazar
tomo un cuartón y tumbo la puerta e hizo unos disparos hacia adentro de
los aposentos, cuando vía que por detrás de la casa salió corriendo un
muchachito, y él lo siguió haciéndole varios disparos al niño. Enseguida
salió don Víctor con una peinilla e hirió a Vélez en la cabeza (herida que
posteriormente le provocó la muerte), Bedoya al ver herido a Vélez atacó
a don Víctor pegándole un machetazo en la cabeza, don Víctor retrocedió
y le mandó un golpe a Bedoya, pero este lo esquivo y le mando otro
machetazo a don Víctor, pegándoselo y haciéndolo caer del corredor al
suelo, cayendo don Víctor a los pies de Valencia, que al ver que este se
iba a levantar, le dio varios machetazos en la cabeza dejándolo allí
inmóvil, esta versión de los sucesos, está basada en las declaraciones de
Jesús Antonio Bedoya, de Benjamín Valencia y la reconstrucción oficial
de los hechos.
41
El móvil del crimen, según la declaración de Benjamín Valencia fue
político porque: "don Víctor una vez que mi persona, Rafael Aguirre, y
Octavio Betancourt, pasábamos por la finca de él, nos dijo, que por ahí
no le daba camino a ningún godo hijueputa".
En el homicidio se utiliza un revolver calibre 38 largo, una peinilla,
un machete y una escopeta de capsula. El ataque fue planeado desde el
sábado en una fonda de Tres Esquinas y se llevó a cabo el lunes en la
noche, los sindicados convidaron a otros para que les ayudaran a realizar
su plan, bajo la disculpa de que don Víctor estaba recogiendo y armando
gente para ir a atacar la región de la Zulia. Los tres individuos salieron el
lunes de la fonda a las siete de la noche, con un revolver 38 largo y dos
peinillas de 18 pulgadas cada una, hay que anotar que cuando las
autoridades hicieron una inspección ocular al sitio del crimen, en la casa
se encontraron impactos de bala de revolver 38 largo, 32 largo y 38 corto,
y en el cuerpo del menor se encontraron dos heridas con escopeta, lo
cual fue confesado después por Valencia, que él le había hecho tiros al
menor de nueve años.
En el interrogatorio hecho a una de las personas que fuera invitada
al ataque pero que se rehusó a ir, cuando los investigadores le
preguntaron qué porque no dio aviso a las autoridades cuando se dio
cuenta de lo que pensaban hacer, este respondió en primera instancia
que creyó que era pura charla, y al ser interrogado por segunda vez, dijo
que el miedo y la timidez le habían impedido dar aviso a la autoridad, hay
que anotar que la persona interrogada aparecía con pasado judicial por
homicidio. En las autopsias practicadas a los cadáveres aparecen las
siguientes heridas: Víctor E Ramírez de sesenta años de edad, presenta
heridas en la cabeza y en la espalda, algunas de catorce a dieciocho
42
centímetros de largo. Ester López de cuarenta años, presenta cinco
impactos de bala, y una herida con arma corto punzante, hay que anotar
que el menor intento huir, pero fue alcanzado por los criminales en la orilla
de un rio que pasaba a unos cien metros de la casa.
Tuluá dentro de los 42 municipios del Valle, tuvo fama exagerada
de ser territorio violento, pero si analizamos la información que hay sobre
los distintos hechos de violencia que se presentaron, se puede observar,
como ya se señaló anteriormente, que la mayoría de los “pájaros” que
actuaron en Tuluá, no eran tulueños de origen, y que la crueldad
implementada por ellos, no alcanzó las expresiones de barbarie de otras
regiones como el Tolima o el Cauca, donde hubo expresiones de sevicia
muy pocas veces alcanzada antes o después del periodo histórico
ubicado.
Los sucesos mencionados en las novelas regionales, exceptuando
los de la matanza de Ceilán) evocados en las narraciones de Álvarez
Gardeazábal y Daniel Caicedo y la de Barragán, rememorada por Joaquín
Paredes Cruz, no excede los niveles de crueldad detallados en manuales
de la época, reiteramos que la muerte de prestantes personalidades
liberales tulueñas, ocurrió en circunstancias que no tenían la crueldad y
la sevicia de otros crímenes realizados en este periodo, especialmente en
la zona rural.
Los “pájaros” no solo cometieron sus crímenes en la zona rural,
también lo hacían en las ciudades, sin importarles horarios ni testigos, la
diferencia de los crímenes en los campos cometidos por los “pájaros”, y
los de la ciudad, eran los grados de sadismo y sevicia con que los
“pájaros” actuaban en la zona rural. Matanzas como las de Ceilán y
43
Betania o las masacres cometidas en las diferentes fincas de las regiones
donde los “pájaros” actuaban, son famosas por las diferentes técnicas
utilizadas para dar muerte a sus víctimas. A nivel urbano también
actuaron, y lo hacían con igual eficacia que en la zona rural como lo
comenta Francisco Gálvez (Anexo N° 2) "...si es que aquí en la ciudad
fueron muchos, en la calle 26 había una tienda y allí venia un señor
Sanclemente, era inspector de Policía, yo estaba en la calle afuera del
carro y salió a comprar ahí unos cigarrillos, y lo acribillaron a las nueve de
la mañana un sábado, uno de apellido Rojas. Arístides Arrieta abogado
liberal defensor de los liberales que iban a la cárcel y que hacía de parte
civil en los procesos contra los conservadores, era un hombre valiente
pero muy temerario. Él fue hacer una diligencia en Alto Frazadas, a
investigar la muerte de ocho personas en una casa a manos de una
cuadrilla de veinte hombres, por esto lo sentenciaron. Un día, iba como a
las cinco de la tarde, con un señor Argemiro Posada, y cruzó la plaza por
la esquina de Carlos Materon, allí había una tienda, Arrieta alcanzó a ver
a un hombre que lo miraba y le dijo a Argemiro, este tipo me enfoco...,
Posada estaba armado, así que no hicieron nada, sino que se metieron
hacia la tienda para darle la vuelta al tipo por el lado de la plaza, y este
llegó y acribillo a Arrieta, Posada con el revolver en la mano corrió a
esconderse para que no lo fueran a matar también, a Alfonso
Santacoloma, lo asesinaron también en la ciudad públicamente...". Pero
además de acribillar la gente en la calle, los “pájaros” tenían otra
modalidad de crimen, que consistía según Francisco Gálvez (Anexo N°
2) "aquí sacaban a la gente de las casas por las noches y las
desaparecían", la mayoría de las veces eran degollados y arrojados al río
Cauca.
Visto todo lo anterior, podemos afirmar entonces que los “pájaros”
no solo persiguieron fines políticos, sino que actuaron también a beneficio
44
propio, claro está camuflados por la situación política del momento, pues
como lo afirma Francisco Gálvez (Anexo N° 2) "a los “pájaros” si les
pagaban, y no como dice Álvarez que a ellos no les pagaban", además
que dicha situación política, los favoreció también en el sentido de ejercer
su propio poder, el cual se basaba principalmente en dos aspectos, en el
miedo que las personas sentían hacia ellos, y en la protección que el
partido de gobierno y la mayoría de sus funcionarios les brindaban.
45
LOS “PÁJAROS” EN TULUÁ
El papel que jugaron los “pájaros” en la Violencia para el partido
Conservador es bien conocido, gracias a la gran cantidad de estudios y
escritos existentes sobre el tema26, básicamente se podría decir como lo
anota Álvarez (Anexo N° 1) que "Los “pájaros” reemplazaron al ejército
conservador del siglo pasado, eran el brazo armado del partido,..." como
ejército, estos respondían a unas jerarquías y racionalidades que
podríamos calificar como una violencia organizada desde las altas
esferas del partido Conservador, lo anterior nos da una idea global del
pájaro como actor de la época de la Violencia, pero para iniciar un estudio
diferente sobre los “pájaros”, y que ayude al objetivo general de este
trabajo, debemos tener en cuenta que, como lo dice Álvarez (Anexo N°
1), "el pájaro se sitúa en un momento de circunstancia política, que
requería fundamentalmente la presencia de alguien que ejerciera,
paralelo a la autoridad un poder político, que hiciera el trabajo que no
podía hacer el Estado...", siendo el Valle del Cauca como lo afirma
Álvarez (Anexo N° 1), "uno de los departamentos más adelantados, con
ciudades y carreteras, circunstancias que ayudaron a que los ejércitos de
“pájaros” se movilizaran fácilmente en vehículos a diferentes zonas".
Los “pájaros” terminaron también siendo perjudicados por la
Violencia al ser traicionados por los caciques y jefes del partido
conservador, que los abandonaron a su suerte, una vez pactado el Frente
Nacional con el partido Liberal, como lo comenta Luis Aurelio Bueno 27
(Anexo N° 3) "Yo, a través de los procesos judiciales, pues fui juez
26
Ver por ejemplo "Los Años del Tropel de Alfredo Molano; "Cóndores no Entierran Todos los Días" de
Gustavo Álvarez G; "La Violencia de los Años 50" de Daniel Pécaut; "Matones y Cuadrilleros: Origen y
Evolución de la Violencia en el Occidente Colombiano" de Darío Betancourt y Marta L García; etc.
27
Ex funcionario de la Rama Judicial, Juez Superior en Roldanillo, ver anexo N° 3.
46
Superior en Roldanillo, di libertad a varios ciudadanos detenidos desde la
época de la Violencia y que eran calificados como “pájaros”, dialogue con
ellos, y según versión de ellos mismos fueron explotados por los grandes
políticos..., y ellos mismos lo dicen, después de ser condenados sus jefes
nunca los volvieron a mirar, los abandonaron totalmente, y esta gente ha
salido con odios hacia estos caciques". Al adentrarnos en el estudio de
archivos, como los Sumarios Judiciales, en la literatura poco conocida de
la época28, en las entrevistas de diversos personajes que por una u otra
razón se vieron involucrados en los hechos, nos damos cuenta que no
solo el partido Conservador saco provecho de la situación política del
momento.
Los “pájaros” por la naturaleza de sus acciones, en muchas
ocasiones escapaban al completo control del partido, y estos montaban
sus dominios en zonas apartadas. Para citar un ejemplo, el siguiente
hecho de sangre que se presentó en marzo 3 de 1954 en un sitio
denominado "Guacas", del corregimiento de Salónica, municipio de Rio
Frio, en la fonda "la Estrella" de propiedad de un conservador, y donde
Jaime Naranjo conocido como "el Vampiro" y Pedro Arbeláez, asesinaron
a un joven, que si bien era de filiación liberal - lo cual fue tomado como
excusa en el momento por Jaime Naranjo para matarlo no fue la razón
principal, pues los “pájaros” - según los testigos lo mataron solo porque
ese día se levantaron con ganas de echarse "uno al buche"29, una vez
muerto el muchacho, lo robaron (el saqueo por parte de los “pájaros” a
sus víctimas, aparece en todos los sumarios de los diferentes hechos
estudiados para el trabajo), después entre varios hombres presentes en
la fonda - incluidos liberales y conservadores tuvieron que ayudar a
28
Ver: "Horizontes Cerrados" y "Crónicas Tulueñas" de Fernán Muñoz Jiménez, "El Molino de Dios" de
Miguel J Panezo, "Causas y Efectos de la Dictadura" Joaquín Paredes Cruz.
29
Juzgado Primero Superior de Buga, hoy Juzgado Cuarto del Circuito Penal Judicial, Radicación N° 11258
Folio 16.
47
enterrar al muerto, bajo la amenaza de que los “pájaros” querían
"tumbarse a otro hijueputa" 30, obviamente nadie los delato por temor. En
este mismo Sumario se narra cómo los conservadores de esa región,
tuvieron que poner la queja al mismo León María Lozano sobre los
atropellos del "Vampiro" contra ellos, los cuales le tenían miedo por su
alta peligrosidad y porque siempre era protegido por policías y
funcionarios cómplices; lo anterior nos hace pensar, que existieron
algunos “pájaros” que más que defender los ideales de un partido político,
al cual pertenecían más llevados por una filiación familiar que por la
misma filosofía del partido, o por las circunstancias como en el caso de
los "recalzados que eran liberales obligados a protestar y a convertirse en
conservadores, lo que hicieron fue montar sus propios dominios donde
robaban, mataban, y hacían lo que querían sin que nadie se les opusiera.
Esto nos indica que muchos de los “pájaros” actuaban más por cuestiones
de poder, de sentirse con la facultad de disponer de la vida y de los bienes
de otros, y por esto sentirse respetados por los demás. El partido de
gobierno, en este caso el Conservador, aprovecho las circunstancias para
enfocar estas acciones contra los liberales ayudados por la Iglesia que,
desde los púlpitos, pregonaban que "matar liberales no era pecado". Lo
anterior nos lleva a plantear que existieron en la Violencia diversos tipos
de “pájaros”: Uno como León María Lozano, que a pesar de ser jefe de
los “pájaros”, y de cuidar celosamente los intereses del partido de sus
amores, el conservador, fue un tipo como lo dice Francisco Gálvez31
(Anexo N° 2) "muy buena persona, atento que en más de una ocasión le
salvo la vida a los liberales, que nunca mato a nadie, y que además nunca
se robó un peso", pero que defendía mucho a sus muchachos como él
los llamaba, y como lo describe su propia hija Violet Lozano (Anexo N° 4)
"mi padre era un hombre trabajador, honrado, buen conservador, que
30
Ibíd., Folio 22.
31
Historiador, secretario del Juzgado Promiscuo de Tuluá en el periodo de la Violencia.
48
moría por el partido..., que cuido mucho a su familia de los sucesos de la
época y que no permitió que en su casa se hablara de política". Existía
también el pájaro que era tan fiel al partido que no le importaba matar, ni
hacer lo que fuera con tal de defender al partido de los enemigos liberales,
pero que, al contrario de León María, no encargaba el trabajo sucio a
nadie, sino que el mismo gozaba cometiendo las diferentes atrocidades
en contra de su víctima, y de esta forma lograr que el partido continuara
en el gobierno. Y el pájaro que sacó provecho de las circunstancias, se
aprovechó del momento para ejercer el poder que les daba ser
respaldados por el partido de gobierno, como es el caso de "Lamparilla",
el cual según Francisco Gálvez (Anexo N° 2) "había sido liberal y se voltea
a conservador para seguir haciendo fechorías", pues sabían que sus
acciones les significaban una retribución bien fuera con prebendas de tipo
político, económico, o de protección por parte de los funcionarios del
gobierno, lo cual los hacía sentirse en la facultad de atropellar a las
personas, en algunas ocasiones sin discriminar el color político.
El “pájaro” nunca tuvo una visión a largo plazo por decirlo de alguna
manera, como sí lo hicieron los comerciantes, mayordomos de fincas,
tenderos que los patrocinaron y que a la larga, fueron los grandes
beneficiados económicamente hablando, con las acciones de los
“pájaros” en aquella época32, el pájaro solo saco el provecho inmediato
que le otorgaba la situación política del país en el momento, nunca
pensaron en el futuro, en que cuando las circunstancias cambiaran, ellos
iban a pasar a formar parte de la lista de perjudicados de la Violencia,
dejándolos abandonados en las cárceles, o en la pobreza y perseguidos
por los crímenes cometidos la mayoría de las veces a nombre de un
partido político, que al final les volvió la espalda.
32
Ver sobre el tema a: "La Violencia en el Quindío: Determinantes Ecológicos y Económicos del Homicidio
en un Municipio Caficultor" de Jaime Arocha, "La Violencia de los años 50" de Daniel Pécaut.
49
Los crímenes cometidos por los “pájaros” durante la Violencia
fueron muy variados, no solo se dedicaron a conservatizar regiones, es
decir, eliminando a los enemigos del partido conservador, sino también a
robar, eran individuos de una peligrosidad tal, que eran temidos hasta por
los mismos copartidarios y amigos, no dudando en traicionarse entre ellos
si la situación así lo exigía, un ejemplo claro de esto, se presentó durante
el juicio que se le hace a Jaime Naranjo alias "el Vampiro", y Pedro
Arbeláez, donde uno y otro se culpan de la muerte de Gildardo Zapata33,
y el abogado de Pedro Arbeláez, saco a la luz el oscuro pasado del "el
Vampiro", quien además de estar siendo procesado por la muerte de
Gildardo Zapata, se le seguían otros procesos por homicidios, dos en
Bolívar (Valle), uno en Pasto por homicidio doble y uno en Tuluá por
intento de homicidio en contra del doctor Arístides Arrieta 34, alegando
además el abogado de Pedro Arbeláez en procura de la libertad de su
defendido, que los "intereses oscuros", y tenebrosos corrinchos de una
vulgar politiquería que en Colombia llegó a adueñarse de honras, vidas y
haciendas contra todo principio de elemental moralidad" 35, con la anterior
afirmación denunciaban los intereses que tejían algunos políticos en
procura de la libertad del "Vampiro", pues consideraban valiosos los
servicios prestados por este al partido conservador.
33
Juzgado Primero Superior de Buga, hoy Juzgado Cuarto del Circuito Penal Judicial, radicación N° 11258.
34
Ibíd., Folio 171.
35
Ibíd., folio 178.
50
LOS SICARIOS DEL CENTRO DEL VALLE
El contexto social de los ochenta cambio radicalmente en relación
con el contexto social de los años cincuenta en Colombia, "las
transformaciones producidas por el desarrollo capitalista del país han
alterado su estructura social, el acelerado crecimiento urbano, la
diversificación de los aparatos productivos, la reducción de las tasas de
natalidad y fecundidad, la expansión del aparato educativo, en fin,
algunos cambios sustanciales coexisten con la ausencia de reformas
agraria y urbana que reduzcan la enorme diferencia en la distribución de
la riqueza y el ingreso, asociado con la ausencia de justicia y de
pugnacidad en las relaciones sociales"36.
En el artículo “Sicariato y Criminalidad en Colombia”, Olga Lucía
Gaitán, señala que “la irrupción del narcotráfico en nuestro país ha
generado nuevos comportamientos y valores, contrarios a la solidaridad
y a la moral; estos cambios desatan violencia y nuevas formas de
delincuencia”37.
La aparición de actores nuevos con el narcotráfico "empresarios
decididos a conquistar un mercado internacional a partir de una gestión
de erradicación violenta de competidores. Aliados en muchas ocasiones
con miembros de las clases altas tradicionales y hombres de negocios de
limpios antecedentes que encontraron en el negocio una vía rápida de
acumulación de capital; sectores pobres y medios que se aventuran en el
tráfico internacional en su condición de transportadores de pequeñas
cantidades, esperando así una rápida resolución de sus problemas
36
Camacho Guizado Álvaro, "La Violencia de Ayer y las Violencias de Hoy en Colombia". Pág. 13
37
Gaitán Olga Lucía, “Sicariato y Criminalidad en Colombia: Perspectivas y Realidades” en Revista Nuevo
Foro Penal N° 50, Pág. 501
51
económicos o estancamiento social..., políticos que en ocasiones aceptan
dineros para refinanciar gastos de campaña" 38. Esto sumado al afán
consumista de la sociedad moderna, donde los estereotipos culturales de
la sociedad gringa son los modelos a seguir de los jóvenes.
A la par con lo anterior, “la presencia del narcotráfico ocasiona
deterioro y corrupción en las formas de respuesta social capaces de
acabar con el problema. El narcotráfico irrumpe como un poder y trae sus
propios valores, que pronto son asumidos por esas comunidades
marginadas: comunidades que encuentran en los jefes de la droga en
especie de salvadores. Esos valores son el enriquecimiento fácil, el poder
económico como símbolo de todo prestigio, la violencia como medio de
lograr lo que se quiere”39. El contexto anterior, describe cual ha sido el
entorno social y económico en el que han surgido los sicarios como un
nuevo actor violento, en el panorama del país, en tal sentido, el dinero y
la vida fácil son las metas más inmediatas, que conforman el contexto
social en el que se han movido los sicarios.
El sicario en Colombia ha venido a reemplazar la función del Estado
de ejercer justicia, como lo afirma también Álvarez (Anexo N° 1), "el
sicario aprovecha ese deseo de todos de hacer justicia inmediata", esto
quizás derivado de la falta de credibilidad en las instituciones de justicia
del Estado, y en la ineficacia de estas para ejercerla, combinado con el
hecho de que estamos en una sociedad intolerante, que como lo dice
Álvarez ha convertido la muerte en una herramienta, que es utilizada
como la manera más fácil y rápida para resolver problemas y conflictos
de diversa índole.
38
Camacho Guizado Álvaro, "La Violencia de Ayer y las Violencias de Hoy en Colombia". pág. 18
39
Gaitán Olga Lucía, “Sicariato y Criminalidad en Colombia: Perspectivas y Realidades” en Revista Nuevo
Foro Penal N° 50, Pág. 501
52
En síntesis, el sicariato se ha convertido en "una verdadera
empresa, en la que los diferentes actores pueden formar parte de mundos
culturales y tener intereses completamente disimiles... El contratante
puede tener cualquier clase de intereses; el contratista es un empresario
que lucra, y el ejecutor puede ser ese adolescente participe de un
complejo cultural, en la que parecen mezclarse sincréticamente
elementos religiosos y mundanos, tradicionales como el culto a la virgen
y a la madre y la valoración de la muerte; modernos como la música rock,
la pinta punk, el uso de vestimentas presuntamente copiadas de los
jóvenes de clases altas, la motocicleta y la tartamuda (ametralladora)" 40.
Puede afirmarse entonces, que el sicariato es un fenómeno de tipo
económico, pues en él, la muerte entra en una dinámica de mercado
donde prima la oferta y la demanda. De acuerdo a Jorge Cabello López,
psiquiatra estudioso del tema, “es un servicio por encargo o encomienda
que carece de delegación estatal y posee una importante mediación
social que lleva a la pérdida del monopolio legítimo de la fuerza del
estado. Es decir, el sicariato sería no sólo un fenómeno delictivo,
abordable desde las ciencias jurídicas, sino además un fenómeno social,
económico y político”.
En tal sentido, “el sicariato no se reduce a un simple conflicto entre
narcotraficantes o entre bandas criminales, sino entre personas y grupos
que viven en nuestra sociedad y que pertenecen al entramado social,
puesto que dichas actividades sobre todo el narcotráfico ha infiltrado
todas las estructuras sociales, todos los niveles sociales y el sistema
económico en cierta medida, pero además el sicariato se extiende a la
resolución ilegítima de conflictos de diversa índole como son los de
40
Camacho Guizado Álvaro, "La Violencia de Ayer y las Violencias de Hoy en Colombia". Pág. 15.
53
carácter conyugal, sindical, construcción civil, en procesos judiciales y
hasta en conflictos políticos”.
De acuerdo a lo anterior, Cabello López define al sicario como “un
asesino asalariado, recibe un sueldo por matar, se encarga de eliminar a
alguien que resulta inconveniente a los intereses de otro, quienes realizan
este crimen son adultos, pero sobre todo jóvenes y adolescentes, de los
estratos sociales bajos, carentes de oportunidades, que encuentran en el
sicariato una fuente de ingresos fácil y generalmente bien remunerada,
aunque para otros es una oportunidad de ascenso en las bandas
organizadas, que vienen del narcotráfico y otros negocios ilícitos, así
como una forma de obtener reconocimientos en su medio delictivo, barrio
o banda”.
Lo anterior se puede ver ejemplificado especialmente en la ciudad
de Medellín, como lo señala la socióloga Paula García en su monografía
de grado titulada “Sobre el niño sicario en Medellín. Reflexiones en torno
a la nueva Sociología de la Infancia”, “con la irrupción del narcotráfico y
la influencia del cartel de Medellín, en los barrios populares, las bandas
juveniles sufrieron una profunda transformación, muchas de ellas, no
todas; se convirtieron en verdaderas estructuras criminales, que
aumentaron su capacidad destructiva, su disponibilidad de recursos
económicos y su poder; algunas se profesionalizaron en la comisión de
determinados delitos, como el asesinato por encargo, configurándose así
como bandas de sicarios.” 41
De acuerdo con el trabajo realizado por García, algunas de las
características presentadas por dichas bandas de sicarios en la ciudad de
41
García Paula, “Sobre el Niño Sicario en Medellín. Reflexiones en Torno a la Nueva Sociología de la
Infancia”, Monografía de grado. Pág. 47
54
Medellín de los años 80 son:
“La dimensión territorial; la esquina como espacialidad, como lugar
del reconocimiento y como emplazamiento estratégico, debía ser
defendida de pobladores de la misma zona que se oponían a la presencia
de la banda y de otras bandas que se disputaran el control territorial.
Los instrumentos de trabajo de las bandas de sicarios; es decir,
las armas y las motos, debían ser cuidadas y defendidas de la misma
manera que el territorio, pues de ellas dependía la supervivencia de la
banda; la destreza en el manejo de uno u otro de los ‘implementos de
trabajo’, implicaba toda una división del trabajo al interior de la
organización, toda vez que, algunos de los integrantes de las bandas
debían ser avezados conductores, y otros diestros en el manejo de las
armas, las cuales, solían ser pistolas, ametralladoras, mini-uzis y
granadas, estas últimas tenían como propósito facilitar las fugas de la
escena del crimen cuando eran perseguidos.
La presencia de drogas, que aunque usualmente los sicarios
despreciaban a los drogadictos, el consumo de cocaína y marihuana era
frecuente entre ellos.
El gusto por los lujos y la ostentación; aunque la banda de sicarios
requería cierta dosis de anonimato, la ostentación demostraba el éxito
que dicha organización tenía y le asignaba en la comunidad mayor valor
social.
La valoración que hacían de la vida y la muerte; los sicarios al
concebir la muerte como negocio, identificaban su propia muerte como
un riesgo calculado, mientras la supervivencia de su parentela cercana ,
principalmente la de la madre quedara asegurada, morir joven no era
para ellos una tragedia, de ahí su actitud suicida en determinados
momentos.
El sentido religioso ambivalente; el culto a María Auxiliadora, a
quien se encomendaban para que les facilitara los ‘trabajos’, el rezar las
balas, los escapularios y otras prácticas similares, eran tradiciones que
estaban fuertemente arraigadas en los sicarios, producto de la herencia
paisa.
La lealtad y solidaridad entre los miembros de la banda; entre ellos
55
existían fuertes vínculos sociales, que se reforzaban con diferentes
expresiones de solidaridad, y entre las peores infracciones que podía
cometer un sicario se contaba traicionar a sus compañeros y romper su
código de silencio.
Percepción de otras bandas; aunque a veces se podían presentar
afinidades con otras bandas de sicarios, en general, estas relacione s
eran tensas, dado el carácter territorial de estas organizaciones.
La percepción de los organismos del Estado; en general los
sicarios; como muchos ciudadanos, conciben al Estado y las instituciones
encargadas de preservar el orden público, como otras estructuras
criminales, para los sicarios los políticos y los policías son delincuentes y
corruptos.
El argot; un nuevo contexto social, el establecimiento de unas
relaciones sociales contrapuestas en alguna medida a las relaciones
sociales tradicionales, requiere por tanto unos elementos expresivos
igualmente disimiles a los tradicionales, el parlache cristaliza de alguna
forma la visión del mundo del sicario, su identidad marginal, excluida y
resistente a la sociedad dominante” 42
El tema de los sicarios en Colombia, no debe agotarse solo en los
estudios sobre los sicarios de Medellín, hay que entender, que vivimos en
un país conformado por diversas regiones, y que entre cada una de estas
existen marcadas diferencias de tipo cultural, siendo esto así, entonces
porque no pensar que cada región puede producir un sicario diferente del
sicario de Medellín. Al plantearse el sicariato de esta forma, se reconoce
que este no es un fenómeno que se presenta aislado del contexto social
y cultural, sino que por el contrario se ve influenciado por ellos. Con lo
anterior, se quiere mostrar que, si bien el sicario ha hecho de la muerte
su trabajo y su forma de ganarse la vida, esta es solo una de las tantas
características generales entre ellos, y que hay otras diferencias, que
hacen posible plantear esta distinción.
42
García Paula, “Sobre el Niño Sicario en Medellín. Reflexiones en Torno a la Nueva Sociología de la
Infancia”, Monografía de grado. Pág. 48 - 49
56
Es por lo anterior que este capítulo se titula "Los sicarios del centro
del Valle", puesto que hay que reconocer que entre el sicario de Medellín
y el sicario de Tuluá existen diferencias.
El Sicario tulueño es muy distinto al de Medellín puesto que este
último combina factores como "elementos religiosos y mundanos,
tradicionales como el culto a la Virgen y a la madre y la valoración de la
muerte..."43, esto combinado con el hecho de vivir en barrios como las
comunas nororientales de Medellín donde solo el más fuerte sobrevive, y
donde los muchachos luchan unos con otros por llegar a ser el jefe de la
banda, y para esto deben mostrarse, quien es el más valiente, es decir,
ser sicario en Medellín da poder, les otorga el respeto de sus amigos y
enemigos, les da el derecho de tener las mujeres que quieran, les da
dinero para mejorar su situación económica.
El sicario del centro del Valle no combina estos elementos, aquí no
da poder ser sicario en una barriada, y al sicario no le interesa el poder,
es solo por oficio, por el dinero y no más. Álvarez (Anexo N° 1), lo describe
de la siguiente forma, "el sicario de Tuluá es muy distinto al de Medellín,
usted se lee el libro de Salazar, "No Nacimos Pa' Semilla", y lo ve. Yo
hablé con él en una mesa del libro realizada en una Feria del Libro, y me
decía que el sentía esa diferencia..., el sicario de aquí ya es una evolución
de ese gamonal que después de haber sido pájaro entonces ya tiene el
poder, y va dejando a un lado el poder de la religión y va empezando a
utilizar ese poder político para enriquecerse, y ese poder de muerte para
enriquecerse, por eso el gamonal es el intermediario exacto. El sicario de
Medellín combina las dos cosas al estilo del gamonal, combina la religión,
43
Camacho Guizado Álvaro, "La Violencia de Ayer y las Violencias de Hoy en Colombia". Pág. 15.
57
la relación de miedo y dinero, y a su vez la sensación de poder, porque el
ser sicario en una barriada de Medellín si da poder, aquí no, no da poder
ser sicario en una cuadra..., nosotros hemos ido mucho más rápido que
ellos, ese elemento estaba en don Leonardo, en el "Último Gamonal", el
sicario no, ya ellos dieron el salto, ya es solamente por oficio, es clarísima
la diferencia entre el sicario de Medellín y el sicario de aquí, allá ser sicario
en una barriada da poder, como daba poder ser “pájaro” aquí...".
En cuanto al jefe de sicarios o el que los contrata, no está interesado
en mantener una banda propia, como pasa con el jefe de sicarios en
Medellín, quien tiene una doble dimensión, la de contratar al sicario, y la
de capacitarlo, para lo primero acude a zonas socialmente deprimidas y
culturalmente desarraigadas. Allí busca y selecciona el personal que
parece idóneo. Para lo segundo, cuenta con periodos especiales de
formación, haciendo al sicario idóneo en el manejo de armas y
vehículos44. El jefe de sicarios de Tuluá, solo tiene una dimensión, que es
la de buscar al sicario, y si se hace necesario, facilita armas y medios de
transporte, se puede afirmar que el solo es un negociante, que sabe
dónde se encuentra el sicario que puede hacerle el trabajo con precios
favorables.
Para ilustrar lo sostenido antes, se cita una entrevista que no se
deja como Anexo pues ayuda a contrastar las diferencias que existen
entre el sicario de Medellín, y el que surge en Tuluá. La persona que nos
concedió la entrevista es tulueño y fue funcionario judicial, gracias a lo
cual pudo enterarse de algunas de las cosas que nos revela en sus
declaraciones, el pidió por su seguridad no divulgar su nombre.
"Lo primero que debe saber, es que los sicarios de Tuluá
44
Violencia Juvenil, Diagnostico y Alternativas. Primera Edición, Edita Corporación Región, septiembre
1990, Medellín.
58
trabajan únicamente por plata, la persona que los necesita se dirige a un
contratante que es el que conoce y tiene contacto con los sicarios o
gatilleros. Lo que pasa es que los sicarios de aquí no les gusta que les
digan ni sicarios ni quiñadores, en cambio se sienten bien cuando les
dicen gatilleros.
Cuando tú le dices a uno de ellos, usted es un sicario, un
quiñador, es como cuando al ladrón se le dice vos sos un asesino,
reacciona mal, y a su vez el caso contrario si le dices gatilleros, no
muestran contrariedad alguna, pues dicen que así lo sienten como un
trabajo, y ellos necesitan trabajar, pues lo hacen por un precio. Uno
les pregunta, como empezaron, que como hicieron para tener el
valor, el deseo de matar a otro, porque yo hable con varios que
pertenecen a la banda de "Zarpazo", y me decían que para que a uno le
de rabia, no es sino llegar donde la persona que se va a matar y escupirlo
o mentarle la madre, y allí se hace fácil el matarlo, después de muerto
el primer, es fácil seguir matando, utilizando el factor sorpresa, y tratar
de disparar a quemarropa y a la cabeza para no ir a fallar.
Si usted aquí en Tuluá quiere contratar un sicario, vaya al parque
Boyacá, que allí los encuentra, se habla con el "enano" que es una de las
personas que los maneja, y él le consigue quien le haga el "trabajo". Uno
de los casos que me enteré cuando trabajaba, es que los que se encargan
de conseguir al sicario, persiguen más a los Policías o a los militares, vea
yo me he dado cuenta que hay hasta oficiales metidos en ese cuento, le
voy a explicar la forma en que abordan a la persona que les interesa que
trabaje como sicario.
Primero se estudia a los policías, se averigua quienes son los más
"atravesados", o a quienes son los que utilizan y se prestan para hacer
esas "limpiezas" que usted se debe dar cuenta que hacen aquí en Tuluá
cuando sacan esas listas, o muchas veces se van para pueblitos así como
la Marina a buscar prospectos, una vez hecho esto, eligen a los que sepan
que les puedan servir, y los abordan, los invitan a tomar algo, una
gaseosa, o una cerveza, y mientras van charlando, los van metiendo al
tema, hasta que le proponen, que le tienen un trabajo, donde
básicamente, tienen que hacer lo mismo que hacen en las "limpiezas",
con la diferencia que en este se le va a pagar bien. Si el Policía les dice
que no se presta para eso, le empiezan a decir, por ejemplo, que piense
en la familia, que la plata nunca este demás, que mire que es lo mismo
que siempre le toca hacer, pero que le van a pagar mejor, cosas de esas.
Cuando el policía acepta, si la persona que lo ha buscado tiene algún
59
contrato en el momento, se lo da, sino espera a conseguir uno, y además
le consigue las armas, el vehículo, los pormenores del contrato, y el policía
o quien sea lo ejecuta. Ya ellos saben que la persona que les ha servido
de sicario una vez, va a volver después a preguntar sino tiene otro trabajo
por ahí, porque como les ha ido bien o la paga es buena, les queda
gustando el asunto. El contratante se queda con un porcentaje y el sicario
con otro, así es como básicamente funciona el asunto, y se lo digo porque
yo me di cuenta del caso de más de un policía que le paso lo que le
cuento".
Finalmente, se puede afirmar que los sicarios en Tuluá no solo
trabajan matando gente por encargo, sino que como lo comenta "Carlos"
(Anexo N° 5) "Todas las veces no se trabaja como sicario, pues como se
conoce gente metida en el narcotráfico, uno muchas veces también la
"traquetean, es decir, se trabaja con ellos, en sus cocinas, consiguiendo
base en Tuluá, comprándola a las personas que tienen y por esto uno
recibe comisiones...". Tienen otras relaciones con el narcotráfico,
diferentes a la de ser solo sus matones, ellos trabajan directamente con
los traficantes, ya sea en sus laboratorios, o como los que se encargan
de recolectar los insumos para la elaboración de la droga, se puede decir,
que no son sicarios tiempo completo sino, que lo hacen por temporadas,
lo cual no quiere decir que solo trabajen como sicarios para los
narcotraficantes.
60
CONCLUSIONES
De acuerdo a Álvaro Camacho, "la violencia es fundamentalmente
social”, en consecuencia, ella responde a las condiciones concretas de
los contextos sociales en que se enmarcan, estas condiciones, según
Camacho, “explican sus discontinuidades y se enmarca en un conjunto
de relaciones sociales en las que se configuran actores y situaciones
particulares”. En tal sentido, lo que para los “pájaros” pudo ser un conjunto
de adscripciones y lealtades políticas en los años cincuenta, para los
sicarios se convierte en un mecanismo dotado de una racionalidad
distinta, debido a las diferentes dinámicas que interactúan en el medio
social de los años 80's - 90's, tales como la impunidad, el narcotráfico, el
consumo o el deseo de hacer justicia rápida.
Con este trabajo se busca contribuir a la discusión frente al tema de
las continuidades y las discontinuidades que se presentan en la violencia
colombiana, y para ello, se realizó un estudio que permitió la comparación
del accionar de dos actores que han sido significativos en dicha violencia,
como lo fueron en su momento los “pájaros” y los sicarios. Para ello, se
logró establecer las diferencias que existen entre estos dos actores, tanto
en su organización como en su accionar y en la manera que cada uno de
ellos se ha relacionado con el contexto social donde le tocó
desenvolverse, igualmente caracterizar el contexto social histórico en el
que cada uno de ellos apareció, y presentar el papel que han jugado en
la violencia del país.
La tesis de la investigación es que ambos actores, poseen una
organización y una forma de actuar diferentes, ya que en los “pájaros”
estas responden a una forma de adscripción y adhesión de tipo político,
61
y en los sicarios a una economía de mercado donde se vende un
"servicio". Lo anterior es atribuible a las interacciones que dichos actores
establecen con el medio social donde se desenvolvieron, teniendo en
cuenta en primer lugar, el carácter social de la violencia, y en segundo
lugar que los actores en cuestión no están desligados de su medio social,
sino que por el contrario influye en ellos.
Al realizar la comparación entre el “pájaro” de los años cincuenta, y
el sicario de los ochenta hallamos lo siguiente:
a. El pájaro actuaba bajo influencia política, con retribución
generalmente burocrática y muy raras veces económica.
b. El sicario se origina en las vendettas de las bandas de
narcotraficantes, siendo luego mano de obra para ajuste de cuentas
políticas, para ser finalmente asalariado de "oficios varios".
El “pájaro” al operar en el casco urbano de Tuluá y el sicario de los
años ochenta, se parecen en que usualmente de manera rápida eliminaba
a sus víctimas. El “pájaro” con disparos en el pecho o en la nuca, y los
sicarios en la zona craneal. Sin embargo, al “pájaro” lo movilizaban
intereses de tipo político y eventualmente por algún puesto o prebenda
política para su familia, o por algún arreglo económico, al sicario lo
moviliza principalmente la venta de un “servicio” que es la eliminación de
otro, es decir, por una cantidad de dinero que arregla con el contratista o
jefe de sicarios.
En ambos existe un sentido de jerarquía, hay jefes de “pájaros” y
jefes de sicarios, ambos funcionan bajo la lógica de la banda. Es tan
escaso el funcionamiento aislado tanto del “pájaro” como del sicario, que
cuando ocurre, se confunde con la delincuencia no organizada. En ambos
subyace una noción organizacional, que permite su supervivencia. Como
62
ya se mencionó, Pécaut citaba las formas de continuidad (variedades de
muerte poco cruenta), y no líneas de continuidad, ya que la policausalidad
y la polidireccionalidad son mucho más variadas. Frente al hecho único
del homicidio o del genocidio, el estudio de las causas de estos se hace
complejo, debido a las múltiples variables que intervienen en el proceso.
Comentábamos que el sicario utilizado para objetivos políticos, es una
etapa relativamente nueva e intermedia, ya que originado en las
vendettas de las bandas de narcotraficantes, es decir, con una función
muy específica en el ajuste de cuentas, con relación a negocios sucios de
las citadas organizaciones criminales, paso a ser un ejecutor que recibía
pago por un solo hecho: ultimar a una víctima escogida de antemano, por
diversas causas, usualmente clasificadas en tres: líos de faldas (crímenes
pasionales, encargados al sicario tulueño), deudas económicas no
pagadas y muy raras veces asuntos políticos. Cuando el sicario opera en
el casco urbano de Tuluá lo hace en una atmosfera distinta, ya que no
hay matización política exagerada, ni un conjunto de elementos
determinados por un desequilibrio de la convivencia de las colectividades
partidistas.
Los sicarios en este municipio se ubican en el parque Boyacá, en el
barrio San Antonio y en parte de la Rubén Cruz. Algunos de los sicarios
que operan aquí proceden de Itagüí, Bello y otras localidades con historia
reciente de violencia urbana, que se desplazan a Tuluá, debido al carácter
altamente comercial de este municipio.
En una entrevista hecha a Francisco Norden 45, director
cinematográfico, autor de la película "Cóndores no entierran todos los
días", decía que había escogido la obra de Álvarez Gardeazábal, porque
45
Magazín Dominical del Espectador, N° 84.
63
era la que más se aproximaba a una visión novelística de esa época.
Consideramos por declaraciones contenidas en los Anexos presentados,
que el mismo desparpajo que utilizaban los “pájaros” para cometer sus
crímenes y salir amparados con la sensación de cobertura o de protección
que recibían del partido, lo tiene el sicario, que ya ni siquiera se fija dónde
y delante de quien mata, sino que con el mayor descaro e insolencia
fulmina a sus víctimas seleccionadas en lugares públicos y delante de
numerosas personas y testigos. La concomitancia entre el “pájaro”
perpetrador de homicidios y genocidios de antes y el sicario ejecutor de
hoy, es solo de formas mas no de líneas, ya que, aunque hay elementos
que permiten una cierta analogía, hay otros que impiden hablar de
ubicaciones iguales. Una vez más la policausalidad y la
polidireccionalidad de los sucesos obligan a una consideración más
compleja y no meramente de comparación inmediata. Cuando
comparamos la violencia urbana en Tuluá de la década de los cincuentas
y la ocurrida en la década de los ochentas, se halla una tendencia a
ultimar a las víctimas de una manera rápida y relativamente poco cruenta.
Ahora bien, el “pájaro” surgió alimentado por los sucesos políticos
del periodo conocido como la Violencia, donde se mataba a las personas
por el hecho de ser liberales o conservadores, de lo cual los “pájaros” se
beneficiaron en el momento, y este fenómeno político, les dió fuerza y
poder para ser protagonistas importantes de la historia violenta de
Colombia, por lo menos en la región occidental y más concretamente la
parte del norte del Valle del Cauca. Mientras los sicarios aparecen en dos
circunstancias diferentes a la de los “pájaros”, estas dos circunstancias
son: primero el narcotráfico, que es de donde surge el sicario, en el papel
de ejércitos privados y ajustadores de cuentas de los capos de la droga.
Lo segundo, pero no menos importante, es la poca credibilidad en los
aparatos de justicia del Estado, debido a su inefectividad, corrupción, etc.,
64
donde instituciones como la Policía, los organismos de inteligencia del
Estado y el mismo ejército, son fuente de desconfianza por parte de los
ciudadanos, que prefieren aplicar justicia por su propia mano, y es aquí
donde entra el sicario, a reemplazar una de las funciones del Estado como
es la de administrar justicia.
Podemos decir, resumiendo, que el “pájaro” fue un producto de la
epidemia, y que el sicario es un producto de la endemia. El pájaro tuvo su
racha en la epidemia, en el brote social llamado históricamente Violencia;
mientras que el sicario aparece en la endemia de un Estado perenne de
violencia que, según Guzmán, no es más que un ingrediente de la
sociedad humana. Si la violencia es insoslayable de la misma naturaleza
humana, habrá una línea continua, aunque muchas su continuidad se
haga difícilmente detectable. Algunas veces la discontinuidad no pasa de
ser la difícil lectura que hacemos de la continuidad subyacente, así haya
una cierta comunidad, como dice Pécaut de las formas de violencia que
son continuas y buscan perfeccionarse más en su eficacia.
65
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70
ANEXOS
Anexo N° 1: Entrevista a Gustavo Álvarez Gardeazábal
Escritor tulueño, autor de "Cóndores no entierran todos los días".
Pregunta: ¿Cómo ve los pájaros en este momento?
Respuesta: En el centro del Valle ha habido una tendencia desde mucho
tiempo atrás, y digo mucho tiempo atrás, desde la colonia. Tuluá fue un
sitio especial, hasta aquí llegaron los blancos que se atrevían, y hasta
aquí llegaron los pijaos en el siglo pasado y comienzos de este, hasta
aquí llegaron los paisas y hasta aquí llega la civilización caucana, siempre
uso la palabra hasta aquí. En la época moderna, hasta Tuluá llego el
influjo del cartel de Cali, hasta Tuluá llega el influjo del cartel de Cartago,
los carteles del norte.
(P): ¿Tuluá no tiene un cartel propio?
(GAG): Si puede tenerlo, como tuvo sus “pájaros”, como tuvo todo, pero
el problema es que este es un sitio frontera, ha sido una zona de
influencia, Tuluá le echa la influencia a Trujillo a Rio Frio, a Bolívar, a
Andalucía, a Bugalagrande, es el foco de influencia, y es para lo bueno y
para lo malo, entonces la violencia del centro del Valle empieza a
asimilarse completamente, en la montaña occidental llegaron lo paisas,
en la montaña central llegaron los cundinamarqueses. Son dos formas de
hacer violencia, ¿porque hemos sido violentos y agresivos los tulueños?,
no sé, los que no disparamos y no mandamos a matar, somos
agresivísimos con la lengua, entonces es un fenómeno de agresividad. El
“pájaro” se sitúa en un momento de circunstancia política, la circunstancia
política requería fundamentalmente la presencia de alguien que ejerciera,
paralelo a la autoridad un poder político, que hiciera el trabajo sucio que
no podía hacer el Estado. Se debe seguramente a que nosotros siempre
71
hemos sido más territorio que Estado, y el Estado siempre ha sido
reemplazado por algún estamento de la sociedad. Los “pájaros”
reemplazaron al ejército conservador del siglo pasado, era el brazo
armado del partido. Pero como en ese momento ya el Valle comenzaba
a ser el Departamento de mayor progreso, el Departamento de ciudades,
un Departamento donde había carreteras, y por ende se podían movilizar
en carro, empiezan entonces los primeros bandidos o ejércitos paralelos
motorizados, ya no es la chusma a caballo que recorrió el país entero
matándose entre liberales y conservadores, sino unos señores que andan
en carros y viven en las ciudades y desde las ciudades planifican lo que
pasa en el campo.
(P): ¿Mirado así con el sicariato de ahora?
(GAG): Volvemos al mismo fenómeno, el sicario ha reemplazado la
función del Estado en hacer justicia, y el deseo permanente que tienen
todos de hacer justicia inmediata, y además sin pensarla. Nosotros
explicamos los muertos puntualmente, a fulanito lo mataron porque le
debía plata a perencejo, por no pagarle a fulanejo, porque le hizo una
cagada a tal persona, entonces el sicario reemplaza la justicia que el
Estado no ejerce.
(P): ¿Entonces para Usted, los “pájaros” serían los sicarios de hoy?
(GAG): No, porque el “pájaro” no mataba por plata, no cumplía un oficio
contratado, ejercía un motivo de poder, que eso después le diera alguna
consecuencia económica es probable. Ninguno de los “pájaros” se
enriquecía, era una cuestión de poder, al sicario no le interesa el poder,
le interesa la plata, allí está la diferencia. El sicario trabaja por plata, el
sicario es fruto de una sociedad en donde la muerte se volvía herramienta,
el sicario es fruto de una sociedad donde se cambia la moral del pecado,
por la moral del dinero, ahí hay que situar al sicario, el “pájaro” hacia parte
72
de la moral del pecado, había una relación directa entre ese poder y el
poder religioso, el ejercicio religioso, el “pájaro” que no fuera a misa no
era “pájaro”, León María Lozano tenía que ir a misa todos los días, era el
poder realmente que se ejercía como responsabilidad, la responsabilidad
era defender la religión, conservar las costumbres.
(P): Cuando estuve leyendo "Los Años del Tropel”, de Alfredo Molano,
sentí en lo que leí, que para los “pájaros” era legitimo lo que hacían,
porque era una forma de adelantársele a los liberales. Si ellos no hacen
con los liberales lo que hicieron, los liberales lo hubieran hecho con ellos.
(GAG): Ayer estuvo aquí Molano, estuvimos como unas seis horas en
una larga conversación, estuvimos hablando de esta fisonomía del centro
del Valle, y lo convencí que hiciera un trabajo, entonces nos pusimos a
esbozar todo lo que había que hacer y a él lo desborda lo de aquí, porque
no es entendible muy fácilmente, porque es una sociedad que claudica
ante el pájaro”, es una sociedad que claudica ante el sicario, es una
sociedad que utiliza al “pájaro”, es una sociedad que utiliza al sicario y en
ninguno de los dos casos se levanta contra ellos. En el máximo de los
casos utiliza las mismas armas de ellos para atacarlos. Entonces si hay
un sicario que se esté pasando lo mandan a matar por otro sicario. Tiene
que contextualizarlo es en la sociedad, y porque se da aquí eso. El sicario
de Tuluá es muy distinto del sicario de Medellín. Usted se lee el libro de
Salazar "No Nacimos Pa' Semilla" y lo percibe. Yo hablaba con él hace
tres semanas que estuvimos en una mesa redonda en la feria del libro, él
me decía que sentía esa diferencia. Le dije yo, me crie en Medellín, a mí
me educaron en Medellín, entonces yo sí puedo medir los dos ángulos, el
sicario de aquí ya es una evolución de ese gamonal que después de
haber sido “pájaro” ya tiene el poder, y va dejando a un lado el poder de
la religión y va empezando a utilizar ese poder político para enriquecerse,
y ese poder de muerte para enriquecerse, por eso el gamonal es el
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intermedio exacto. El sicario de Medellín combina las dos cosas, al estilo
del gamonal combina la religión, la relación de medio y el dinero, y a su
vez la sensación de poder, porque el ser sicario en una barriada de
Medellín si da poder, aquí no, no da poder ser sicario en una cuadra.
(P): ¿Aquí no se presentarían los elementos que se presentan en los
sicarios de Medellín, que digamos son la religión, la madre y el dinero?
(GAG): No porque nosotros hemos ido mucho más rápidos que ellos, ese
elemento estaba en don Leonardo, en el "Ultimo Gamonal", el sicario no,
ya ellos dieron el salto, ya es solamente por oficio, es clarísima la
diferencia entre el sicario de Medellín y el sicario de aquí. Allá ser sicario
en una barriada da poder como daba poder ser “pájaro” aquí, es decir,
Medellín está atrasada cincuenta años. Ahora ya con el sicario es
simplemente la plata, y el jefe de los sicarios ni siquiera es poderoso, es
simplemente un negociante. Por eso hay que contextualizar mucho en la
evolución de la sociedad centro vallecaucana, recuerde aquí es la única
parte donde se producen toda una serie de efectos que no se producen
en otras ciudades del Valle que permiten dar resultados como los que
tenemos aquí ahora, una ciudad con servicios, mientras todas las demás
chillan y joden Tuluá no, una ciudad con comercio donde todo el mundo
viene a comprar, una ciudad con vida propia pero donde nadie echa
raíces, el que consigue plata se va, somos muy poquitas las familias
viejas en Tuluá ustedes salen a educarse y se quedan allá, no vuelven.
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Anexo N° 2: Entrevista a Francisco Gálvez Osorio
Historiador, de filiación Liberal, secretario del Juzgado Promiscuo de
Tuluá en el periodo de la Violencia.
(FG): Entre Buga y Tuluá siempre ha habido una especie de emulación,
y resulta que cuando la Violencia en Buga había un jefe político que se
llamaba Ramón Azcarate Rivera, el no dejo entrar la violencia a Buga,
ese sí. En cambio, León María favoreció todos los “pájaros” que llegaron
aquí, los protegió. Él vivía por la carrera 26, más arribita de Salesianos,
cada “pájaro” que cometía un asesinato corría a esconderse a la casa de
él, y por la noche salía protegido de la casa por la Policía, pues aquí
cometían asaltos y cosas y los tipos salían con él. O los metían a la cárcel
y el primero que iba por ellos era él. Yo era un secretario del juzgado en
esa época, el que era promiscuo, nos tocaban muchos negocios, un día
cogieron a un tipo, un pajarraco de Caldas, un bandido. Lo cogieron aquí
en Tuluá los detectives. A nosotros nos dieron un informe y lo retuvimos,
nosotros pedimos información y nos dijeron que lo solicitaban de Pereira,
que era un “pájaro”. Al otro día apareció don León María allá al juzgado,
diciendo que esa era una buena persona, porque él se metía en todo para
ayudarle a esa gente, ese era el plan de él. Empezó a molestar y molestar,
cuando de pronto llega un telegrama de Trujillo diciendo que remitiéramos
al detenido, que estaba sindicado de robo en esa ciudad. Esa fue obra de
León María, pues como manejaba el alcalde de allá. Pero nosotros no
mordimos el anzuelo, y le dijimos que primero lo habían solicitado de
Pereira. Esa misma noche, el retenido se intoxico con una bebida para
que lo sacaran para el hospital, y el policía no dejo. Al detenido se lo
llevaron para Pereira. Imagínese todo lo que hizo León María para
sacarlo. Una vez estaba detenido un tipo en el tribunal, y llegó León María
con Cuatro o cinco “pájaros” al tribunal, y le hizo al magistrado un
75
escándalo, lo amenazó y todo porque no largaban al retenido. Él era así,
era violento en ese sentido. No creo que hubiera matado a nadie, y dicen
que era honrado en cuanto a todo pago no más, ahora ese cuento de la
defensa de los Salesianos es pura paja, yo fui secretario de la Junta
Revolucionaria nueve de abril, cuando Joaquín Paredes Cruz fue el
alcalde encargado, el alcalde primero Mario Osmiro Lianas Molina,
después Jaime Colonia y luego apareció Joaquín Paredes Cruz como
alcalde encargado, es decir, que entre el 9 y el 10 de abril, hubo tres
alcaldes aquí, pero de hecho, de facto, nosotros apenas nombramos al
primero, que había sido Mario Osmiro. Eso se volvió aquí un caos porque
en esa época no había autoridad ni había nada, el alcalde verdadero,
José Victoria Rojas, estaba en la casa escondido. La junta nuestra se
llamaba revolucionaria, pero era una junta cívica prácticamente, porque
nadie mando a matar a nadie, lo único que hicimos fue ordenar el cierre
de cantinas y bares, sellar los licores y mandar gente a cuidar el
acueducto porque se decía que lo iban a envenenar. A nadie se mandó a
agredir, todo eso que cuentan de que fueron a asaltar el colegio
Salesianos es mentira, lo que pasa es que había una manifestación
permanente que recorría las calles obviamente anduvieron por todas
partes, pues tenían que pasar por allá. Y ahora con el paso del tiempo,
resultan con que él fue a defender a Salesianos, pues él no dejaría de
estar allí, cuando eso no tenía tanta fama. Eso fue el nueve de abril
cuando no había empezado la Violencia aquí. La Violencia empezó en el
país después de la caída de los liberales allá en el 46, por la división de
Gaitán y Turbay. Las primeras elecciones posteriores cuando Gaitán
perdió porque Turbay sacó más votos que Gaitán, y Ospina Pérez más
votos que cada uno de ellos, pero menos que los dos unidos. Al ir
divididos el partido Liberal perdió la presidencia. Al otro día Gaitán salió a
decir "hoy empieza la campaña por la reconquista del poder", entonces el
conservatismo se asustó y como Gaitán tenía oratoria populachera, y a él
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le tenían mucho miedo como líder porque había hecho una muy buena
campaña presidencial. Ya en el segundo año de gobierno de Ospina
Pérez empezó la Violencia, porque el partido Liberal en las elecciones
parlamentarias del 47, saco mayoría como de novecientos mil votos, el
conservatismo temió que con la mayoría Liberal podía perder el poder, y
esto se lo oí yo a conservadores, el conservatismo asumió casi que,
desde la jefatura política de Ospina Pérez, empezó a crear la violencia
que fue oficial, para alejar del poder al partido Liberal. Yo viví la época.
Yo fui alcalde de Alcalá en 1947, eso fue dentro de la unión Nacional y no
había violencia política, estuve en el mandato seis meses, ahí apenas
estaba empezando la Violencia. Tanto es así que, en el año 47 por allá
en los pueblos de Santander, de Boyacá y aquí en el Valle, ya había
mucho muerto liberal, porque los conservadores habían enfrentado una
campaña contra el liberalismo para alejarlo de las urnas, ha Gaitán no lo
habían matado todavía. Hay mucha gente que dice que la Violencia
empezó con la muerte de él, y eso no es cierto. En el 47 ya había muertos
por todos lados, recuerde aquella famosa oración por la paz que Gaitán
hizo ante el Presidente Ospina Pérez. Miles de personas desfilaron en
una manifestación silenciosa ante el palacio pidiéndole al Presidente
garantías, ese día Gaitán se hecho un discurso por la paz. Recuerdo que
cuando se celebró en Bogotá una conferencia panamericana, fue cuando
asesinaron a Gaitán, que a Gaitán no lo convocaron porque Ospina Pérez
no lo quería, pues era un hombre orgulloso y además ya tenía el poder
político del partido Liberal. Cuando lo asesinaron ya apareció la violencia
generalizada en todo el país. Ahí fue cuando hubo la matanza en Betania
y aparecieron los chulavitas y trajeron bandidos y policías de por allá de
todos esos lados, y llegaron con esos desconocidos a barrer con todo.
Ellos llegaban y los jefes políticos señalaban a quienes debían meter,
pues ellos no conocían a nadie, y no les importaba nada, esa fue la
cuestión. Era Policía de Caldas, de Antioquia, de Cauca. En cuanto a los
77
“pájaros”, a ellos les pagaban, no como dice Gardeazábal que a ellos no
les pagaban, claro que es diferente al sicario que mata por dinero, hace
un encargo y no más. Los primeros estaban institucionalizados, había
Popol que era la Policía Política, es decir, la Policía del Estado, del
gobierno, y la Policía Chulavita que eran esas gentes que mandaban con
rango de Policía. Porque antes del nueve de abril, había tres clases de
Policía, los municipales, los departamentales y los nacionales, después
del nueve de abril hubo una gran reforma y quedó una nacional y más
cuando Rojas Pinilla que fue el que a cabo de organizarla y la volvió
militar. Para las elecciones del 49 el liberalismo tuvo que retirar su
candidato ante la petición del pueblo para que dejara ir al conservatismo
solo a las urnas, eso calmo un poco la situación. Allí quedo como
Presidente Laureano Gómez. A mí me toco como Juez del circuito de
Roldanillo junto con el notario de Caicedonia ir a escrutar los votos de
Cartago, eso fue en septiembre del 49. Recuerdo que me dieron viáticos
y todo y tenía que ir por obligación. Estando allá, un señor, un doctor
conservador me dijo, vea señor Juez fíjese aquí en esto, a mí me dio rabia
y le dije que se dejara de payasadas que con un solo voto que hubiera en
el país el Presidente seria Laureano Gómez, pues las elecciones habían
sido amarradas en favor de él. La Violencia empezó conservadora con el
objetivo de atajarle el paso al partido Liberal, y esto lo digo porque se lo
escuche a un amigo mío de nombre José Luis Tamayo Salazar, yo trabaje
con él en una oficina de abogados que tuvimos. José Luis se fue para
Estados Unidos, y una vez vino acá a Tuluá y don Julio Caicedo Palau
que era muy amigo de él quiso hacerle una invitación, un homenaje, y me
dijo a mí que los acompañara. Nos reunimos Julio Caicedo, el doctor
Daniel Potes Lozano y Alberto Arbeláez, del que decían que era “pájaro”
y muy sectario, era dueño de la Dulcería Nacional. Yo era el Único liberal
y nos pusimos a tomar cerveza en el Bar Central, al calor de los tragos se
habló de política, y se pusieron hablar de la violencia, aunque ellos no
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eran violentos, porque eso sí, don Julio Caicedo era un conservador muy
sectario, pero no era violento, porque entre otras cosas, don Julio fue el
que entre aquí el diez de abril, día en que vino el Ejercito de Cali y se
tomó la ciudad, y entonces sale una manifestación conservadora de la
Alcaldía y adelante iba el doctor Julio Caicedo con una bandera
conservadora, gritando vivas al partición Conservador y al gobierno. Don
Julio era así, volviendo a lo del Bar Central, que zutano mató a perencejo,
que había muchos muertos, cuando uno de ellos dijo lo siguiente que esta
violencia si había sido oficial, porque nosotros recibimos instrucciones de
Bogotá del propio gobierno, de que teníamos que actuar así, y yo nunca
hice eso. Y a don Julio lo iban a matar los propios conservadores por que
no se prestó para eso, hasta le hicieron un atentado. Esta violencia
comenzó como política y luego se convirtió en económica.
Cuando asaltaron y robaron todos los almacenes de allá, hubo gente que
llegó a pueblos como Versalles y Sevilla a montar sus propios negocios
con la mercancía robada de Ceilán, lo digo porque yo conozco amigos
míos que lo hicieron y por eso no doy nombre. Bueno la cosa empezó
política, luego vino el desenvolvimiento por la división que se presentó
entre Ospina Pérez y Laureano Gómez, que tuvo que retirarse al año del
poder por enfermedad, y encargar a Urdaneta Arbeláez del gobierno, allí
se recrudeció más la violencia, pues Urdaneta quien había sido casi que
hechura de los liberales, que estuvo en el Ministerio de Relaciones
Exteriores representando al gobierno liberal, y la cargo más contra este
partido. Él fue el que hizo quemar el Tiempo y el Espectador, justificándolo
porque acuso a los dos diarios de haber azuzado la violencia, lo cual es
falso, porque Usted no oía hablar de la violencia, sino a partir del 51,
cuando mataron unos soldados, pero eso fueron unos guerrilleros, porque
al comienzo hubo muchos guerrilleros. Incluso muchos jóvenes se fueron
para la guerrilla, yo intente irme, pero me dio miedo. La guerrilla era la
79
Eduardo Franco de los Llanos. Estos guerrilleros luchaban por un ideal
político, no asaltaban fincas para robar y matar, sino que sus acciones
iban dirigidas a recuperar el poder Liberal y mostrar una fuerza que se
opusiera a Rojas Pinilla, aunque se hizo la paz con él y la situación del
país mejoro. Tenemos entonces que la violencia se inició como
conservadora, y para poder hacer la violencia aquí en Tuluá, donde no
tenían personal para hacerla, porque la gente de aquí era más o menos
sana, trajeron a los chulavitas, gente de Antioquia, de Caldas, de Trujillo
y de Salónica donde había mucha pajaramenta. Había “pájaros” de Rio
Frio como Alfredo Rojas y otros matones de Trujillo, y de Salónica, el
famoso "Vampiro", que aquí murió hace poco, "Lamparilla" que había sido
liberal y se volteó a conservador para seguir hacienda fechorías, hasta
que lo asesino otro “pájaro”, un tal Gordillo, al que mataron después.
Gordillo era un tipo del Dovio, yo le metí una vez una multa cuando era
Juez del Circuito Penal de Roldanillo, porque le mandé una vez un
sumario y no me lo devolvió, pero tampoco pagó la multa que era de
veinte pesos, un platal en ese entonces. Claro que en ciertas partes los
liberales también reaccionaron y cometieron abusos con gente que tal vez
era inocente, porque mucho tiempo después de eso hubo una masacre
en Versalles, en un sitio que se llamaba Puente Tierra. Un tipo mato una
familia conservadora en una fiesta, se supone que eran liberales, después
vino la Policía y mató como a diez o doce de los liberales. En el año 49
yo estaba de Secretario de Gobierno, la gente iba a poner quejas en
contra de León María Lozano porque se iba por las montañas con Celino
Guerrero, un señor de la Marina y otro “pájaro”. Como él hablaba mucho
con el Alcalde y yo era el Secretario de Gobierno, a mí me trataban bien,
y me respetaban, yo tome muchas veces aguardiente con León María,
porque me invitaba, era muy atento. Bueno volviendo a lo de las quejas,
gente de la Marina, de Barragán, de la Moralia, eso se volvió terrible, y
venía a avisarle al Alcalde que era conservador.
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La gente decía que por ahí andaban comisiones del directorio
conservador diciendo que el que no les entregara la cedula lo mataban,
eso fue antes de las elecciones para que los liberales no votaran. Yo
recuerdo que el Alcalde llamó a León María y le dijo delante de mí que se
dejara de esas cosas, que andaban colocando muchas quejas de él. Este
respondió que eran pendejadas de la gente y que sus muchachos no
andaban en eso. Yo tengo un recorte de un periódico, que sacó un
clasificado que colocó el Alcalde de Andalucía, donde decía que ese
ciudadano le tocó entregar la cedula para que le respetaran la vida. Aquí
en Tuluá ocurrían casos como la vez que secuestraron a un señor Antonio
Castro que vivía en Salónica, era liberal y hermano de Delfín Castaño
concejal de aquí. Lo secuestraron, lo degollaron y lo tiraron al río, nosotros
en el juzgado tratamos de investigar eso. Vino la familia buscándolo con
un testigo, un señor de apellido Perea que no contó que él venía de Rio
Frio en su carro, cuando alcanzó a ver que venía hacia el río Cauca por
la carretera un Atehortúa y don Antonio. Por este motivo estuvieron
sindicados unos Castro de Salónica y Atehortúa. Mandamos telegramas
a Obando, Zarzal, La Victoria, La Virginia, para averiguar si habían
recogido del río un cadáver con las características de don Antonio. A los
quince días llegó un telegrama de la Virginia con una respuesta positiva.
Con los familiares se identificó el cadáver y seguimos con la investigación,
e indagamos a Atehortúa y el negó todo, los Castros también. El que los
había denunciado era uno que le decían "el mono" Perea que era chofer,
así que hicimos un careo entre ellos, y Atehortúa se le fue encima a Perea
y le pega con un mazo, casi lo mata, lo amenazo que lo iba a matar. A los
ocho días que se solicitó la ampliación de la indagatoria ya el "mono" dijo
que no estaba muy seguro. El apoderado de Atehortúa, el doctor
Francisco Campo nos tenía acosados allá en el juzgado para que
liberáramos a Atehortúa, nosotros tratamos de retenerlo, pero nos toca
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dejarlo ir por que el "mono" se retractó de lo que había dicho. Con esto le
quiero ejemplificar como era la situación en ese momento, era de temor.
León María favorecía a los “pájaros”, aquí en Tuluá sacaban a la gente
en la noche de sus casas y los desaparecían, y los “pájaros” se escondían
en la casa de él.
(P): ¿Entonces los “pájaros” no solamente actuaron en los campos sino
también aquí en la ciudad?
(FG): Si es que aquí en la ciudad fueron muchos. En la calle 26 había una
tiendita y allí venia un señor Sanclemente, era inspector de Policía, ya
estaba fuera del carro y salió a comprar unos cigarrillos allí, y lo
acribillaron a las nueve de la mañana un sábado, uno de apellido Rojas.
Arístides Arrieta, abogado liberal, defensor de todos los liberales que iban
a la cárcel, y que hacía de parte civil en los procesos contra los
conservadores, era un hombre valiente pero muy temerario, una vez fue
hacer una diligencia por allá a Alto Frazadas, a investigar la muerte como
de ocho personas en una casa, llegaron como veinte tipos armados, los
sacaron de la casa y los mataron. Él se desmandaba mucho, tomaba
trago solo, iba a todos los sitios en las afueras de las afuera de la ciudad.
Un día iba a las cinco de la tarde con un señor Argemiro Posada, y cruza
la plaza por la esquina de Carlos Materon, allí había una tiendita y alcanza
a ver un tipo que lo miraba y le dijo a Argemiro, este tipo me enfoco,
estando Posada armado, no hicieron nada, sino que se metieron hacia
allá y fueron a darle la vuelta por la tienda, cuando llego el tipo y lo acribillo
y ahí cayó al frente de Materon. Posada con el revolver en la mano corrió
a esconderse. A Alfonso Santacoloma, lo asesinaron públicamente, con
esto usted puede ver el marco social del momento. Una cosa en la que
yo quería insistir es que el 99% de los “pájaros” que actuaron en Tuluá no
eran de aquí. Atehortúa vivía aquí, pero llego de Caldas, los Castros eran
de Salónica, pero era antioqueño, los únicos vallecaucanos fueron los
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Rojas de Rio Frio y Adriano Aguilera que era de San Pedro, Pascual
Zapata era de Caldas radicado en el Cairo. Ahora que León María que
era un hombre honrado se ganó el apodo del "Cóndor" porque era el rey
de los “pájaros”, la suya fue una tarea más de protección y de auxilio para
ellos, como también lo hacia la misma Policía, no toda, pero si la mayor
parte.
(P): ¿Y León María daba órdenes a los “pájaros”?
(FG): Pues no sé, eso es difícil decirlo, porque el defendió a algunos
liberales como a Mario Grisales, a un tal Ramírez. León María era un tipo
tratable yo converse con el dos veces cuando trabajaba en los Juzgados
Municipales. Entonces había una tienda de un señor Garrido y resulta que
León María todas las mañanas tomaba aguardiente allí, cuando yo
pasaba él me decía, venga pacho tomémonos un aguardiente, yo le decía
que no porque casi no tenía tiempo, pero él me insistía y nos tomábamos
unos tragos, a veces los sábados nos reuníamos allí con Pascual Zapata
un “pájaro”. Una vez yo de irresponsable y con tragos en la cabeza le dije
a él “pájaros” conservadores, y él se enojó mucho y me dijo que también
había “pájaros” liberales, yo le dije que claro. En Salónica hubo muchos
“pájaros”, cuando nosotros hicimos la Junta Revolucionaria nosotros no
atacamos a nadie, por el contrario, mandamos a cerrar las ventas de
licores, las cantinas y mandar gente a que cuidara el acueducto. Los
asaltos que hubo aquí fueron: uno a la ferretería de don Nelson Patiño,
que la saquearon, fue gente que se aprovechó de la situación, pero el que
dirigió el saqueo, un señor Cruz, pagó y fue a la cárcel, es decir,
compenso los daños. El cuartel de Policía si lo iban a atacar con piedras
porque no había más, pero fue porque la Policía durante la manifestación
disparó y mato un hermano de Lino Mora, a un primo mío que era Policía
municipal lo atacaron y tuvo que esconderse en la Iglesia, a él le pegaron
un machetazo en una pierna. Alejandro Arcos echo una bomba. Cuando
83
llegó el Ejército, se subió a la cárcel municipal y como a las once de la
mañana empezó la gente a dispersarse, eso fue el nueve de abril aquí,
no se quien salió con el cuento de que León María había defendido el
colegio Salesiano, por la calle Si había manifestación, pero a nadie se le
ocurrió ir a quemar el colegio Salesiano, claro que era religioso y lo
identificaban con el partido Conservador, que ha sido más parcializado en
las cuestiones de la iglesia, pero más por conveniencia, y como ya dije,
Julio Palau que entre, el diez de abril con la Policía y con un grupo de
gente de aquí a ostentar el poder recuperado, pero que no fue “pájaro”,
sino un hombre valeroso, sectario, pero de acuerdo con sus ideas. Hubo
varios que lo persiguieron por eso, como a los Potes, esa fue una época
de confusión, la gente no sabía dónde estaba parada, el nueve de abril
fue un golpe psicológico, terrible contra el pueblo colombiano por la
muerte de su caudillo, pues todo el mundo reacciona y dio la circunstancia
de que en Bogotá había Policía nacional, en su mayoría liberal, y había
Ejército también en parte Liberal y mucha gente armada, hubo mucho
saqueo por robar. Fue la locura en el país. Aquí el nueve de abril fue
pobre, se forma una Junta Cívica para proteger a la comunidad. En cuanto
a los “pájaros”, yo no recuerdo salvo a León María, que era tulueño, había
señaladores como "rebanada" de apellido Bonilla, era chofer, y el "chomo"
Álvarez.
(P): ¿Antes porque se era Liberal o Conservador?
(FG): Generalmente era por tradición, porque su papá, sus abuelos o tíos
lo habían sido.
(P): ¿Pero cuando la gente se decía por ejemplo que era Liberal, tenía
conciencia de su ideología?
(FG): No, era por tradición, algunos porque tenían recuerdos de que su
papá o abuelos habían peleado en guerras y les contaban sus hazañas,
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entonces se seguía con esa orientación. Digamos que el papá había sido
Liberal, y que a ellos les recordaban mucho a los liberales, las arengas
de Benjamín Herrera, de Uribe Uribe, de todos esos caudillos de la guerra
civil, generalmente de las guerras era que les gustaba nombrar porque se
era de un determinado partido político. Igualmente, los Conservadores
tenían sus arquetipos a seguir.
(P): ¿Los “pájaros” tenían conciencia ideológica política?
(FG): No, mire por ejemplo "Lamparilla", había sido liberal y se volteó a
conservador por conveniencia, o para salvarse la vida. Hasta se volvían
más sectarios que los conservadores, pero sin ninguna conciencia
política.
(P): ¿Pero los crímenes que cometían si eran de tipo político?
(FG): Claro ellos mataban gente por política, pero no siempre era así. A
veces mataban campesinos por el hecho de que eran liberales, por
ejemplo, en Versalles, donde mataban gente porque sí. Allá los “pájaros”
mataban gente inocente, les decían, tienes que irte de aquí. Si los
“pájaros” volvían y no se habían ido los mataban. Mire el ataque a Betania
que era un pueblo liberal y tenían que acabarlo, y llegaron a decir que era
defensa personal que, porque allí estaban preparando un ataque al Dovio
y que ellos les madrugaron, cuando lo que había era un poco de ancianos,
niños y mujeres, eso les hicieron un poco de atrocidades. Hay un libro
donde se defiende el ataque a Betania, diciendo que era para salvar la
religión y al Dovio. La Violencia fue una guerra confusa donde la gente
peleo sin saber por qué. Claro que hubo pueblos donde los “pájaros” no
pudieron entrar como Buga, Palmira, Zarzal, Dagua, Buenaventura. Allí la
violencia no fue como en Tuluá, porque aquí se mezcló de todo.
Imagínese que a esto le llamaban "Corea", porque en ese tiempo estaba
en apogeo la guerra de Corea. Aquí en Tuluá se pagaba para cuidar las
85
casas, a mí me tocaba ver las mulas y los caballos que bajaban de la
cordillera con dos o tres muertos en el lomo, y eran campesinos que
mataban sin ninguna razón. Los señalaban como liberales e iban y los
mataban. Pero eso si le digo, había “pájaros” de todas las condiciones
sociales, porque había gente que tenía fincas, cultivos, ganado y sin
embargo pajariaban. Así como había otros que mataban solo para
demostrar que eran tipos de cuidado.
86
Anexo N° 3: Entrevista a Luis Aurelio Bueno
Ex funcionario de la rama judicial, Juez Superior en Roldanillo.
(LAB): Empiezo a hablarle desde el nueve de abril, para que haya un
orden. Mi padre era alcalde de Sevilla, y yo estudiaba en el colegio
General Santander, por el día domingo llego la tropa a Sevilla, al mando
de un capitán cuyo apellido no recuerdo. llegó, a posesionarse como
alcalde y a encargarse del orden público, a pesar que en Sevilla no
sucedió nada de violencia hacia los conservadores, no porque mi padre
fuera el alcalde, sino porque él supo manejar la situación y cogió a todos
los conservadores que encontró en la calle el mismo nueve de abril y
comenzó a sugerirles que se fueran para sus casas hasta nueva orden,
así lo hizo el sábado hasta el domingo, en ese entonces no existía el
parque la Concordia, sino una plaza de mercado. En una edificación
donde funcionaba el Concejo colocaron una ametralladora, el capitán
ordeno que a los tres toques de corneta se desocupara la plaza, y si no
lo hacían daba la orden de fuego. La gente que estaba allí reunida y que
siempre era numerosa, no quiso acatar las órdenes del capitán. Este le
tuvo que decir a mí padre que lo acompañara personalmente para
disuadir a los ciudadanos. Una vez despejada la plaza, el Capitán quedo
encargado de la alcaldía. Eso fue el nueve de abril. Aunque hay que hacer
un paréntesis pues ese día no solo hubo violencia en la capital del país
sino también en algunas ciudades cercanas a Sevilla como Caicedonia,
donde murieron varios conservadores a manos de la turba liberal
gaitanista. Una vez que hubo calma respecto a estos hechos comenzó
propiamente la Violencia. En Norte de Santander, propiamente en
Arboletes, Chulavita y en Boyacá, especialmente en la población de la
Uvita. Después vino la Policía Nacional que era oriunda de por allá, aquí
al Valle y fueron los que trajeron prácticamente la violencia
institucionalizada, es decir, incorporada a la Policía Nacional. Pues en esa
87
época había Policía Municipal, que era política, pero de acuerdo al color
del alcalde elegido en el municipio. La gran mayoría de los pueblos de
aquí del Valle para esa época eran liberales. Era toda la cordillera
occidental y la central. En si eran muy pocos los pueblos conservadores.
Luego vinieron los nombramientos de alcaldes conservadores. Se relevó
la Policía Municipal por la boyacense y comenzaron a surgir los primeros
crímenes. Entre los que recuerdo mucho esta uno ocurrido el 21 de
septiembre del año 49 en Sevilla, en las horas del día, mataron a Nelson
Mora que era ingeniero, en la finca del papá en la Morada junto con el
agregado. En las horas de la tarde después de la cogida del café, Nelson
salió a recogerlo en un jeep Willis, cuando llegó donde estaban los bultos
le salieron varias personas y lo cerraron. Él comenzó a disparar y le
dispararon también. Un niño que iba atrás en el carro se alcanzó a
esconder debajo de este. El ingeniero alcanzó a matar a uno y herir a otro
en la cabeza, y fue trasladado por sus compañeros al hospital de
Caicedonia donde murió. Al ingeniero lo velaron en Sevilla, en la casa de
Arturo Jaramillo, donde hoy quedan las Empresas Municipales. A escasa
media cuadra de la alcaldía. En la cuadra siguiente, en seguida de la
Escuela Pública de Niñas vivíamos nosotros. Los que lo mataron iban a
colocar una bomba donde lo estaban velando, pero se dieron cuenta de
que había conservadores allí, así que se la metieron a la casa de
nosotros, volaron medio portón. Mi papá se levantó inmediatamente con
nosotros, que somos una familia pequeña, mi mamá, mi papá, mi
hermana y yo. Mi papá saco una caja de munición para una escopeta y
me la entrego, el cogió un revolver y otra caja de munición y esperamos
en el contra portón a ver quién iba a entrar. Mientras tanto mi mamá con
mi hermana se pasó por el patio a la casa de una vecina y allí durmió. Mi
papá y yo amanecimos cuidando la casa y esperando a que alguien
entrara. Y empezó prácticamente desde ese momento la Violencia en
Sevilla. Era mucha la violencia de esa época, eso bajaban las bestias de
88
diferentes pueblos como Manzanillo, la Cuchilla, Cerro Azul, con los
muertos atravesados en el lomo. Mi familia se vio obligada a abandonar
Sevilla. Salimos por la vía a Armenia en el carro del periódico, y luego
coger un tren en esa ciudad para llegar a Tuluá donde unos familiares. Le
dimos aviso a un Sobrino de mi padre que era Teniente, de nombre Mario
Rojas Bueno que estaba en el Pichincha para ver si subía a Sevilla a
recoger a mi papá que se había quedado en el pueblo cambiando de
casas. Todos los liberales comenzaron a desocupar la ciudad. Lo más
peligroso era bajar de allí hacia el Valle, porque en Bugalagrande, en la
Uribe, estaban los “pájaros” acompañados de la Policía interrogando a los
que bajaban, que de dónde venían, a qué partido pertenencia, y los
llevaban al rio Bugalagrande para decapitarlos. A los pocos días subió mi
primo con dos camiones de tropa, en ese entonces el alcalde era Ebencio
Giraldo, quien posteriormente fue notario de Buga. Cuando Mario fue a
salir con mi papa, fue a la alcaldía y le dijo al alcalde que si algo les
sucedía en el camino, se devolvía y al primero que fusilaba era a él, pues
su obligación era velar por la honra y bienes de los ciudadanos como
primera autoridad del municipio, afortunadamente no les sucedió nada,
después entro en apogeo la violencia conservadora patrocinada por
algunos conservadores, pues todos no quisieron participar, pero fueron
muy pocos, pues la gran mayoría participaron de una u otra forma. El que
más lo hizo fue un señor Gregorio Gómez Mejía, que lo llegaron a
comparar incluso con el "Cóndor”. Era dueño del café América, llamado
el Paralelo 38 por la guerra de Corea. Uno iba a cualquier hora del día o
la noche y conocía a toda la pajaramenta, pues allí se reunían "Pájaro
Azul", "Pájaro Verde", que es de los que más recuerdo, "el Pollo", "el
Caricortado", "el Gavilán", "el Vampiro", "la Hiena", Marco Granada y su
primo Guillermo. Recuerdo que para el año cincuenta o cincuenta y uno,
en las fiestas de junio en la plaza de ferias que hoy en día es el barrio
Puyana, en el centro había un kiosco que era un bar y lo manejaba "el
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Tuerto" Onésimo Granada, hermano de Marcos. Para el día de San Pedro
y San Pablo, subió Luis Ángel Sánchez, Carlos Vélez y otra persona que
no recuerdo el nombre a beber donde Onésimo, Al calor de los tragos le
dijeron a Onésimo que él debía gritar vivas al partido Conservador y sonó
en son de charla, porque como era hermano de Marcos Granada que era
jefe de los “pájaros” de la época en Sevilla, y estos eran compañeros de
andanzas de Marcos. Onésimo se llenó de nervios y fue a decide a su
hermano que Luis Ángel, y Carlos Vélez lo habían humillado. Que lo
hicieron arrodillar y gritar vivas al partido Conservador. Estos se habían
ido a beber al café América, estaban en una mesa ubicada en una
esquina. Marcos salir después de las seis de la tarde con su revólver, una
pistola y una ruana. Cuando llegó a la esquina del café y vio que Luis
Ángel y Carlos Vélez estaban allí, les disparó, matando a unos e hiriendo
a otros. En el fondo del café estaba Gilberto Sánchez, hermano de Luis
Ángel, quien al ver lo que había hecho Marcos le disparó y lo hirió de
muerte, así duró varios días hasta que murió. Un día lunes viajaba el
hermano de Marcos, Onésimo, a una riña de gallos cuando Gilberto
Sánchez, "Carecebo", "Canaguay", el "Carnicero" y otros lo cogieron en
la esquina de la plaza y le dispararon. Onésimo se resguardo en el
depósito de don Alberto Montoya, pero lo hirieron en el estómago, lo
llevaron al hospital y al medio día falleció, cuando le dieron la noticia de
que Marcos había muerto. Al otro día fue el entierro de los dos hermanos,
pero su primo Guillermo Granada continuo con la venganza. Antes de
morir Marcos con su primo Guillermo y otros “pájaros” bajaban al valle en
carros a hacer recorridos por Tuluá, Buga, Palmira, matando gente a
nombre del partido Conservador. Luego se regresaban y se iban hasta
Cartago, pasando por Zarzal, Obando, y Roldanillo.
A mí me toca prestar servicio militar, y lo hice en la Escuela de Blindados
que hoy en día se llama Rincón Quiñones, en Bogotá cantón norte. Me
toco el incendio de la casa del doctor Lleras, eso fue el seis de septiembre
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en la avenida Chile, la del doctor López Pumarejo, la quema del Tiempo,
y el Espectador. El día anterior había sido el entierro de varios agentes
de Policía muertos en el Tolima, la gente que había asistido vestidos de
civil, se emborracharon y fueron ellos los que prácticamente iniciaron los
incendios. Yo estaba en el tanque número 3, arrimamos a la casa y vimos
como los bomberos dejaron quemar la casa.
(P): ¿Es verdad que al final de la época de la Violencia detrás de los
crímenes políticos se escondía un interés económico?
(LAB): A través de los procesos judiciales, pues fui Juez Superior en
Roldanillo y di libertad a varios ciudadanos detenidos desde la época de
la Violencia, que eran calificados de “pájaros” dialogué con ellos. Según
sus versiones fueron explotados por los grandes jefes políticos de la
siguiente forma: Ellos trataron de enarbolar la bandera conservadora y se
aprovecharon de eso para comprar fincas a menor precio, a viudas a
quedarse con propiedades de familias que habían sido totalmente
aniquiladas. A los “pájaros” los incentivaron con licor, y diciéndoles que
ellos como partido Conservador, tenían que cumplir con el exterminio del
partido Liberal. Esta gente en el fondo realmente fue explotada, e hicieron
y cometieron muchas de esas fechorías, pensando en que lo hacían por
su partido, como una cosa justa y natural. Vi como el clero también los
estimulo diciéndoles que no era pecado matar liberales, porque ellos eran
hijos del diablo. Ellos mismos lo dicen, que después de ser condenados
sus jefes nunca los volvieron a mirar, los abandonaron totalmente y esta
gente ha salido con odio hacia sus caciques.
(P): ¿Antes porque se hacia uno Liberal o Conservador?
(LAB): Pues prácticamente no había una distinción, sino que había
familias que seguían siendo Liberales o Conservadores, pero no se
encerraba una ideología. Los “pájaros” llegaban a una finca y acababan
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con todo, los dueños de la finca, peones, arrasaban con todo lo que se
movía. A veces ni preguntaban, sino que entraban y era el acabose. Era
demencial, era un odio acentuado. Muchos tipos se distinguieron en la
Violencia como la "Hiena" y el "Vampiro", porque el primero se comía
ciertas viseras del cuerpo de sus víctimas y el segundo porque se tomaba
la sangre de los que mataba. Eso ve uno en la narración del ataque a
Ceilán. En el caso específico de Sevilla, la primera violencia que se dio
fue la conservadora, luego la anapista durante el gobierno de Rojas Pinilla
y por último la violencia Liberal. Ha sido el único pueblo en el Valle que
ha vivido esto.
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Anexo N° 4: Entrevista a Violet Lozano
Hija de León María Lozano "El Cóndor”.
(P): ¿Cómo era don León María Lozano?
(VL): Era un hombre trabajador, honrado, buen conservador, que murió
por el partido político al que pertenecía. Era muy religioso, imagínese que
en su última Semana Santa él sabía que lo iban a matar. Pero él decía
que moría tranquilo porque como buen católico que era, ya se había
confesado y comulgado. Yo acompañaba a mi padre en los viajes que
tenía, hablaba con gente importante, nunca entré a esas reuniones. Le
pongo un ejemplo: una vez lo acompañé a Barranquilla, pues tenía que
hablar con el General Rojas Pinilla, pero yo no me di cuenta de lo que
hablaron. Él cuidaba mucho a su familia de los sucesos políticos de la
época. Por eso en la casa no se hablaba de política. Mi padre nunca tuvo
un solo problema con sus vecinos, a él la gente lo quería mucho. Cuando
nos fuimos de Tuluá del todo, la gente lloró porque nos íbamos, eso fue
el primero de noviembre de 1955. La gente decía que en la casa se
guardaban armas, eso es mentira. A nuestra casa llegaban a cada
momento los detectives y el Ejército a realizar allanamientos buscando
armamento, por lo que se decía en la ciudad, que él era jefe de los
“pájaros” conservadores y manejaba el armamento que estos usaban
para sus crímenes.
León María mí padre, llegó a manejar mucho poder político, pero nunca
se aprovechó de eso, nunca quiso ser alcalde, ni siquiera concejal,
pudiendo haber podido serlo. Pero no lo fue porque para él la verdadera
recompensa estaba en el compromiso de servir al partido Conservador.
El único cargo importante que ejerció, fue el de ser presidente del
Directorio Político Conservador de Tuluá, gracias a él compraron la casa
conservadora "para el servicio del partido" como él decía, es más si usted
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va a la casa conservadora, usted va a ver una placa que hay colocada a
la memoria de León María Lozano, la placa dice: "Es un honor morir por
el partido Conservador, viva la memoria de León María Lozano".
León María murió modestamente, nunca se aprovechó de su posición,
murió defendiendo su partido y sus ideales pues la dignidad para él como
ya le dije antes era servir al partido. Las relaciones de mí padre con los
dirigentes políticos del partido Conservador eran buenas; imagínese que
una vez se entrevistó con el Presidente.
Mi padre no se enriqueció con su trabajo en el directorio, fíjese usted que
siempre hemos vivido en esta casa, y el lote para construirla se compra
en 1936. Mi padre se hubiera podido hacer rico, pero no lo hizo porque
era muy honrado y trabajador. No hizo más que trabajar en la galería, y
eso si no faltaba a misa y eso se lo infundio a su familia, que había que
ser honrados, trabajadores y muy católicos.
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Anexo N° 5: Entrevista a "Carlos"
Sicario tulueño a quien se le cambia el nombre verdadero por razones de
seguridad.
Para realizar la entrevista, fue necesario enviarle las preguntas escritas y
este las respondió de igual forma. Sus respuestas se presentan
reordenadas para que sea entendible.
(C): La familia de donde provengo es pobre, uno se mete a sicario
principalmente por la plata. Desde pequeño siempre estuve rodeado de
dicho ambiente, por ejemplo, mi papá trabajaba para el "Alacrán", y yo
desde niño siempre estuve untándome con la cuestión del narcotráfico,
porque mi padre trabajaba para ellos. Yo muchas veces lo acompañaba
a fiestas en las fincas de los patrones, o él se aparecía en la casa con
amigos que trabajaban con él, y uno lo oye hablar de sus negocios, va
pareciendo algo tan normal que termina uno por meterse en lo mismo.
También me hice amigo de los hijos del patrón de mi papá. Me fui
acostumbrando a la buena vida que ellos llevan, andando en carros caros
y de marca, ropa de moda, visitar sitios caros, ir a fincas con sardinas,
etc. Se trata de seguir con ese ritmo de vida, y como usted se puede
imaginar, se necesita dinero para hacerlo, así que uno se mete en
cualquier cosa con tal de conseguirlo y mantenerlo.
La primera vez que yo mate a alguien no estaba aún metido en lo del
sicariato, fue en una pelea de borrachos, como todos andábamos
armados, le pegue como dos o tres tiros no recuerdo bien, pero si
recuerdo que no pude dormir como en cuatro días porque no se me
borraba la cara del tipo, la tenía fija en la memoria, eso es duro, pero
después se vuelve algo tan normal la muerte, que si usted habla con
nosotros y oyera nuestras conversaciones, que son de que te estas
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calentando, que si estás buscando que te levanten, o que le manden los
amigos de la moto, esas son las chanzas, o cuando alguien se mete con
uno, en lo primero que se piensa es en ir a levantarlo, es decir, matarlo.
Para nosotros los problemas se resuelven pegándole un tiro a otro. Claro
que uno a veces piensa en la familia de la persona que uno va a matar,
pero el trabajo debe hacerse, porque para eso le están pagando a uno
no.
La plata de los trabajos que uno hace se gasta toda por la vida que uno
lleva, nos la bebemos o con sardinas. Muchas veces he tenido que pedir
prestado a mis amigos para poder echarle gasolina al carro, porque no he
tenido ni un peso. Claro que todas las veces no se trabaja solo como
sicario, puesto que como uno conoce gente metida en el negocio
(narcotráfico), pues uno muchas veces también la traquetea, es decir
trabaja con ellos en sus cocinas o consiguiendo base en Tuluá,
comprándola a las personas que la tienen y recibiendo por ello buena
comisión. Pero cuando las cosas se ponen difíciles, que la Policía
comienza a acosar, que el Ejército, entonces toca volver a lo del sicariato.
Se les trabaja no solo a los narcos, sino también a cualquiera que lo
contrate a uno y le pueda pagar lo que se cobra. Eso es como por
temporadas, unas veces se traquetea, y otras se trabaja de sicario.
Básicamente uno se mete es a matar a otro por la plata, no hay otro
motivo principal que lo mueva a uno. Cuando se anda en esto hay que
ponerse serio, es decir, hay que respaldar a los amigos, porque si no se
hace, ya va a quedar como faltón delante de ellos y lo van abriendo y se
puede hasta calentar. Pero después de que uno los respalde, también
tiene el respaldo de ellos y se puede andar tranquilo.
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