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9 de Julio

El 9 de julio de 1816, los diputados de las Provincias Unidas del Río de la Plata declararon la independencia de Argentina en Tucumán, tras extensas discusiones sobre la necesidad de emanciparse del dominio español. La declaración fue impulsada por la presión de líderes como el General San Martín y el clamor popular por la libertad, a pesar de la resistencia de las autoridades españolas en la región. Además, se reconoce la participación crucial de mujeres en el proceso independentista, destacando figuras como María Remedios del Valle, quien luchó y sirvió en el ejército patriota.

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9 de Julio

El 9 de julio de 1816, los diputados de las Provincias Unidas del Río de la Plata declararon la independencia de Argentina en Tucumán, tras extensas discusiones sobre la necesidad de emanciparse del dominio español. La declaración fue impulsada por la presión de líderes como el General San Martín y el clamor popular por la libertad, a pesar de la resistencia de las autoridades españolas en la región. Además, se reconoce la participación crucial de mujeres en el proceso independentista, destacando figuras como María Remedios del Valle, quien luchó y sirvió en el ejército patriota.

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CALENDARIO ESCOLAR: 9 de julio: Día de la Independencia

En 1816, hace 204 años, en una amplia casa de la ciudad de Tucumán, los diputados representantes de diversas
regiones de las Provincias Unidas del Río de la Plata, declararon la Independencia de la que actualmente –después de
largas luchas, discusiones y acuerdos- es la República Argentina, nuestra patria.

Las y los estudiantes más grandes probablemente se pregunten:

Los patriotas de mayo de 1810, ¿no habían formado un nuevo gobierno, independiente del Virrey y del dominio del
rey de España?
En el año 1808, las tropas francesas habían invadido España y el rey Fernando VII había sido tomado prisionero por
los franceses. Los pueblos de las distintas regiones de España defendieron con gran valentía su territorio; cada región
luchó contra el ejército invasor y creó una Junta de gobierno para enfrentarlo. Cuando los criollos, tiempo después
(porque las noticias tardaban mucho en llegar en aquellos años) conocieron la situación en que se encontraba el rey,
decidieron seguir el ejemplo del pueblo español y, el 25 de mayo de 1810, formaron su propia Junta ya que, el virrey
Cisneros no podía seguir gobernando en nombre del rey Fernando VII porque él, en ese momento, era solo un
prisionero.

Sin embargo, las autoridades españolas continuaron teniendo gran poder en el virreinato del Alto Perú, en la zona
que es actualmente Paraguay y en Montevideo, la actual capital de la República Oriental del Uruguay. Los criollos
debieron organizarse para defender al gobierno que ellos mismos habían elegido. El General Manuel Belgrano se
puso al frente, en primer lugar, de las tropas que marcharon hacia Paraguay y condujo, más tarde, a los ejércitos
hacia el Alto Perú, hacia Tucumán y Salta, al norte de lo que es hoy la Argentina.

¿Qué ocurrió el 9 de julio de 1816?

Como leyeron previamente, desde mayo de 1810 el gobierno las Provincias Unidas del Río de la Plata estaba en
manos de los criollos. Los ejércitos, al mando de Manuel Belgrano, del General San Martín, de Martín de Güemes en
Salta y de otros patriotas, detenían el avance de los españoles que intentaban volver a apoderarse de estas tierras.
Pero en España, el rey Fernando VII había dejado de ser un prisionero de los franceses y había vuelto a estar al frente
del reino. En 1816, muchos criollos pensaban que era necesario expresar con claridad la decisión de no volver a
depender de Fernando VII ni del reino de España. Con el propósito de declarar definitivamente nuestra
independencia, diputados representantes de las Provincias Unidas se habían reunido en una casa que tenía un gran
salón de reuniones, en la provincia de Tucumán. Las discusiones fueron extensas…

En ese año de 1816, el General San Martín era gobernador de Cuyo y, desde allí, organizaba el Ejército de los Andes
dispuesto a atravesar la Cordillera y vencer definitivamente a los españoles que amenazaban desde Chile y desde el
Alto Perú.

San Martín le escribe una carta a Tomás Godoy Cruz que participaba en el Congreso de Tucumán como diputado por
Mendoza.

CARTA DEL GENERAL SAN MARTÍN “¡Hasta cuándo esperamos declarar nuestra independencia! ¿No le parece una
cosa bien ridícula acuñar moneda, tener bandera propia, y por último hacer la guerra al rey de quien hoy se cree
dependemos. ¿Qué nos falta más que decir que somos independientes? Por otra parte, ¿qué relaciones podremos
emprender con otras naciones? Los enemigos (y con mucha razón) nos tratan de insurgentes, pues nos declaramos
vasallos... Ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas. Veamos claro, mi amigo; si no se
hace LA Independencia, el Congreso es nulo en todas sus partes, porque reasumiendo éste la soberanía, es una
usurpación al que se cree verdadero dueño, es decir, a Fernandito.”

RESPONDEMOS

San Martín exige, como pueden ver, la declaración de la Independencia

A- ¿Por qué creen que dice San Martín que es “una cosa bien ridícula” no declararse independientes del rey de
España? ¿Qué cosas ya se habían hecho como estado independiente?
B- ¿Pudieron observar que se burla un poco del rey de España?
C- ¿Llegaron hasta el final y descubrieron de qué modo se refiere a él?
Finalmente, el 9 de julio de 1816, los diputados reunidos en la casa histórica de la provincia de Tucumán
declaran la Independencia.

Lean la carta qué escribe el diputado José Darregueira, nacido en el Alto Perú, a su amigo Tomás Guido:

CARTA DEL DIPUTADO DARREGUEIRA A TOMÁS GUIDO Fechada en Tucumán el 9 de julio de 1816
Después de una larga sesión de nueve horas continuas desde las ocho de la mañana en que nos declaramos
en sesión permanente hasta terminar de todo punto el asunto de la Declaración de nuestra suspirada
independencia, hemos salido del Congreso cerca del anochecer con la satisfacción de haberla concluido y
resuelta de unanimidad de votos... a favor de dicha independencia que se ha celebrado aquí como no es
creíble, pues la barra, todo el gran patio y la calle del Congreso han estado desde el mediodía llenos de gente,
oyendo los que podían los debates, que sin presunción puedo asegurar a UD que han estado de lo mejor”.

Sin duda la enorme mayoría de las referencias que tenemos de nuestro proceso independentista nos hablan del
protagonismo masculino, pero eso no quiere decir que las mujeres no hayan luchado y participado en él de
distintas maneras. Mujeres de todas las clases sociales asumieron los desafíos de la época y lucharon por una
patria justa y soberana. Guerreras como Juana Azurduy y Manuela Pedraza, tertulianas como Mariquita Sánchez
de Thompson, o enfermeras como María Remedios del Valle. A la sombra de la historia oficial, ellas y muchas
otras mujeres fueron parte fundamental del proceso independentista, desde las tareas domésticas de cuidado
que las ocupaban o bien participando de la vida pública. Dejaron documentos, cartas y textos que es necesario
rescatar: todos testimonios de que la independencia y la patria naciente también tenían un profundo sentido
femenino.

ACTA DE INDEPENDENCIA 9 DE JULIO DE 1816

“En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán a nueve días del mes de julio de mil
ochocientos diez y seis, terminada la sesión ordinaria, el Congreso de la Provincias Unidas continuó sus
anteriores discusiones sobre el grande, augusto, y sagrado objeto de la independencia de los pueblos que lo
forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del
poder despótico de los reyes de España. Los representantes, sin embargo, consagraron a tan arduo asunto
toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la
suerte suya, la de los pueblos representados y la de toda la posteridad. A su término fueron preguntados si
querían que las provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España y su
metrópoli. Aclamaron primero, llenos del santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su
unánime voto por la independencia del país, fijando en su virtud la determinación siguiente: Nos los
representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al Eterno
que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al
cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia, que regla nuestros votos, declaramos
solemnemente a la faz de la tierra que, es voluntad unánime e indudable de estas provincias romper los
violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e
investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y
metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas
que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo
publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su
voluntad, bajo el seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su
publicación, y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos
fundamentos impulsivos de esta solemne declaración. Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano,
sellada con el sello del congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios. – Francisco Narciso de
Laprida, presidente. –Mariano Boedo, vice-presidente, diputado por Salta. –Dr. Antonio Sáenz, diputado por
Buenos Aires. – Dr. José Darregueyra, diputado por Buenos Aires. – Dr. Fray Cayetano José Rodríguez,
diputado por Buenos Aires. – Dr. Pedro Medrano, diputado por Buenos Aires. – Dr. Manuel Antonio Acevedo,
diputado por Catamarca. – Dr. José Ignacio de Gorriti, diputado por Salta. – Dr. José Andrés Pacheco Melo,
diputado por Chichas. – Dr. Teodoro Sánchez de Bustamente, diputado por la ciudad y territorio de Jujuy. –
Eduardo Pérez Bulnes, diputado por Córdoba. – Tomás Godoy Cruz, diputado por Mendoza. – Dr. Pedro
Miguel Aráoz, diputado por la capital del Tucumán. – Dr. Esteban Agustín Gazcón, diputado por Buenos Aires.
– Pedro Francisco de Uriarte, diputado por Santiago del Estero. – Pedro León Gallo, diputado por Santiago del
Estero. – Pedro Ignacio Ribera, diputado de Mizque. – Dr. Mariano Sánchez de Loria, diputado por Charcas. –
Dr. José Severo Malabia, diputado por Charcas. – Dr. Pedro Ignacio de Castro Barros, diputado por La Rioja. –
L. Jerónimo Salguero de Cabrera, diputado por Córdoba. – Dr. José Colombres, diputado por Catamarca. – Dr.
José Ignacio Thames, diputado por Tucumán. – Fr. Justo Sta. María de Oro, diputado por San Juan. – José
Antonio Cabrera, diputado por Córdoba. – Dr. Juan Agustín Maza, diputado por Mendoza. – Tomás Manuel de
Anchorena, diputado de Buenos Aires. – José Mariano Serrano, diputado por Charcas, Secretario. – Juan José
Paso, diputado por Buenos Aires, Secretario”. Fuente: Acta de la independencia de las Provincias Unidas

Recursos [Link] ([Link]

María Remedios del Valle, la madre de la patria

“La madre de la patria”, así la llamaron a María Remedios del Valle,


una argentina de origen africano que nació en 1766 en la capital del
Virreinato del Río de la Plata. Ella no fue ama de casa, ni periodista, ni
esposa de un político. Su vocación de servicio la llevó a realizar
trabajos de enfermería para auxiliar a quienes defendieron la ciudad
porteña durante la segunda invasión inglesa, en 1807. Sin embargo, su
espíritu patriótico la hizo ir más allá, incluso, para tomar las armas. Así
lo hizo. Estuvo enlistada en distintas batallas como la de Tucumán,
Salta y Ayohúma. Su marido y dos hijos no sobrevivieron a las guerras,
mientras que ella continuó atendiendo a los heridos y arriesgando la
vida por su tierra. Fue Manuel Belgrano quien, deslumbrado por su
compromiso, disciplina y lealtad, la nombró capitana de su ejército. En
sus hazañas se destacó por su gran fortaleza. Se sabe que fue herida
de bala, hecha prisionera por los españoles y sometida como
escarmiento a nueve días de azotes públicos que le dejaron cicatrices para el resto de su vida. Pero pudo
escapar e incorporarse a las fuerzas de Güemes y Juan Antonio Álvarez de Arenales, para otra vez cumplir una
doble función, la de combatiente y enfermera. Cuando cumplió 60 años, ya terminada la guerra, María
Remedios del Valle volvió a Buenos Aires para convertirse en mendiga. Y así murió nuestra madre de la patria,
vendiendo pasteles, tortas fritas y recogiendo sobras en los conventos. Pero su suerte había cambiado a
mediados de la década de 1820, cuando
el general Juan José Viamonte la reconoció pidiendo limosna en las calles de la Ciudad de Buenos Aires, ya
hundida en una extrema pobreza. Una vez elegido diputado, solicitó ante la Sala de Representantes que se le
otorgase una pensión por los servicios prestados a la patria. Así se le reconoció un sueldo correspondiente al
grado de Capitán de Infantería, de 30 pesos, que se le abonaría recién el 15 de marzo de 1827, tras 7 años de
insistencia legislativa. Sin embargo, pasaron casi doscientos años hasta que en octubre de 2010, durante la
sesión de homenaje al Bicentenario, las diputadas Paula Merchan y Victoria Donda presentaron un proyecto en
el Congreso Nacional para levantar un monumento en su honor.

Fuente: Mujeres que construyeron la patria ([Link]


patria_6279/)

RESPONDEMOS
A- ¿Qué sentido creés que tiene la declaración de la independencia hoy para nosotras y nosotros?
B- ¿Qué significa en estos días la palabra independencia?
C- ¿Qué te parece que nos hace independientes como sociedad?
MÁS DE NUESTRA HISTORIA

Hasta el año 1813, los revolucionarios consideraban que podíamos seguir perteneciendo a España. Sin embargo, a
partir de esa fecha, se producen cambios en el escenario político internacional, consolidándose el absolutismo
español. Por tal motivo se formula la urgencia de declarar la Independencia y de terminar con la dominación del
imperio de Fernando VII. Para 1816, nuestro territorio era la única zona americana que resistía el avance de los
españoles, ya que la situación en México, Venezuela, Nueva Granada y Chile empeoraba con los sofocamientos a sus
revoluciones. Güemes resistía en el norte el avance del ejército español que quería recuperar estos territorios.

El 24 de marzo de 1816 comienzan las sesiones del Congreso en la ciudad de Tucumán para declarar la
Independencia Nacional. El Congreso debía resolver una serie de cuestiones:

¿Por qué SE ELIGIO TUCUMAN PARA DECLARAR LA INDEPENDENCIA?

Es interesante señalar que el Congreso se realizó en Tucumán, por estar ubicada en el centro del Virreinato y
también porque las provincias se negaban a que se realizara en Buenos Aires. Se recibe a los diputados nacionales en
una casa particular del siglo XVIII, perteneciente a Doña Francisca Bazán de Laguna, refaccionada para la ocasión.

¿Quiénes ASISTEN A ESA REUNION?

Representantes de las provincias o diputados En el Congreso de Tucumán no estuvieron representadas todas las
provincias que hoy integran la República Argentina. También asistieron diputados de regiones que en su momento
formaban parte de nuestro territorio pero que ya no lo hacen, por ejemplo las provincias altoperuanas que hoy
integran Bolivia. A su vez, faltaron algunas que hoy conforman el territorio nacional como Santa Fe, Corrientes, Entre
Ríos y Misiones. También estuvieron ausentes las patagónicas y las del nordeste chaqueño, habitadas en esa época
por mapuches, tehuelches, wichís y tobas.

• Los debates Fueron de carácter político y económico. La forma de gobierno y el contenido del debate son muy
difíciles de deslindar. La mayoría de los congresales estaba de acuerdo en una monarquía constitucional, con
distintas características.

En aquel entonces no se declara “la Independencia argentina”, sino la Independencia de “las Provincias Unidas en
Sud América”, según lo consigna el acta del Congreso correspondiente al 9 de julio de 1816, ratificando la
concepción de “Patria Grande” que anima a los revolucionarios” Tras seis años de la Revolución de Mayo, de idas y
venidas, avances y retrocesos, de luchas, cambios internacionales, se declara la Independencia el 9 de julio de 1816.

El 25 de octubre de 1817, el Congreso reunido en Tucumán aprueba una declaración denominada “Manifiesto” que
hace a las naciones el Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas en Sud América, sobre el tratamiento
y crueldades que han sufrido de los españoles y motivado la declaración de su Independencia. La declaración de la
Independencia política no garantizaba la independencia económica. España había hecho todo lo posible, en los años
de dominación, para que las colonias americanas no se desarrollaran, no se fomentó la industria ni el comercio, y la
situación económica era muy débil para ese entonces. Los sectores poderosos llevaron al país a producir materias
primas y a comprar productos manufacturados. Esto conlleva una clara dependencia económica del país comprador
y vendedor que fue Inglaterra, imponiendo, de esta forma, gustos, precios y formas de pago. La superioridad de
recursos económicos y financieros de Buenos Aires le otorgaban supremacía en el gobierno nacional. Las provincias,
por aquel entonces, querían conservar cierta autonomía económica y fiscal, y por lo tanto política, para limitar el
poder central de Buenos Aires. Es así que en esta disputa transcurrieron largos períodos sangrientos de la historia
argentina del siglo XIX.

En esta oportunidad, nuevamente deseamos destacar tanto la participación de tantas


mujeres en las luchas por la Independencia nacional, como en el hacer político de la
Patria y que han sido sistemáticamente invisibilizadas por la historia oficial. Revalorizar
su rol y compromiso político con el que atravesaron el tiempo que les tocó, pero
también para pensar nuestro presente y el porvenir como un tiempo de disputa y
participación en el acontecer nacional y la conquista de los derechos ciudadanos. María
Magdalena Dámasa Güemes, apodada Macacha, y su hermano Martín estuvieron entre
los primeros ciudadanos salteños partidarios de la revolución.
Entre 1813 y 1820 las guerrillas salteñas serían la defensa del norte contra la invasión realista. Y es ahí, en las
campañas, donde Macacha con su hermano coordinaban acciones de espionaje con muchas otras mujeres como
Caledonia Pacheco de Melo, Toribio la Linda, Juana Torino, María Petrona Arias y Andrea Zenarruza de Uriondo.
Conformaban un aparato popular de inteligencia que complicaba el accionar del enemigo. Siempre acompañadas de
niñas, niños y ancianos. Macacha, mujer con grandes habilidades políticas, actuó como mediadora entre su hermano
y las fuerzas del gobierno. Gracias a ello se firma la llamada Paz de Cerillos, que establecía que Salta seguiría con sus
métodos de guerra gaucha bajo la conducción de Güemes y también brindaría auxilio a las tropas enviadas desde
Buenos Aires. Cuando muere Martín, su hermano, queda al frente del partido “Patria Vieja”. El mismo había sido
fundado junto a otras mujeres como su madre y sus sobrinas. En 1821 la encarcelan junto a otras güemistas y se
produce entonces la “Revolución de las Mujeres”, donde se sublevaron y saquearon la ciudad de Salta para que
Macacha quedara en libertad, y que ya en ese entonces la apodaban “Madre del Pobrerío”

“Chocolate por la noticia” ¿Conocen esta frase?

Las iglesias eran uno de los pocos espacios de socialización de las mujeres. La misa era como la gran vidriera de la
sociedad y era el germen de los comentarios que se reproducen en las visitas, en las tertulias y en las charlas de
lavanderías. Los chismes más jugosos eran transmitidos por las esclavas y los esclavos a sus amas. A veces,
dependiendo de la generosidad de las interesadas, se las y los premiaba con una taza de chocolate caliente.
Mientras esto ocurría en la Metrópoli, otras mujeres en otros lugares de nuestro territorio, como Macacha Güemes,
hermana de Martín Miguel de Güemes, coordinaba tareas de espionaje con otras mujeres en la organización de la
campaña al Alto Perú. Escondían en sus polleras mensajes con información sobre los españoles, complicando la vida
a los enemigos. Intervino en actos públicos, en la guerra y tomó las riendas del gobierno salteño en ausencia de su
hermano. Fue considerada la “Madre de los pobres”.

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