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Control Fiscal en Venezuela
El control fiscal en Venezuela es la actividad del Estado destinada a supervisar y vigilar
la gestión pública en el manejo de los recursos del Estado (ingresos, gastos y bienes),
garantizando su uso conforme a la normativa vigente y fomentando la transparencia . La
Contraloría General de la República define el Sistema Nacional de Control Fiscal como un
conjunto de órganos, estructuras, recursos y procesos, integrados bajo su rectoría, que
actúan coordinadamente para unificar los sistemas de control y contribuir al logro de los
objetivos generales del sector público y al buen funcionamiento de la administración .
En el plano legal, el artículo 23 de la Ley Orgánica de la Contraloría establece que el
sistema tiene por objeto fortalecer la función de gobierno, lograr la transparencia y eficiencia
en el manejo de los recursos públicos, y establecer la responsabilidad por las
irregularidades cometidas en la gestión de las entidades fiscalizadas . La Constitución
(artículo 290) y la Ley Orgánica de la CGR respaldan este enfoque, asignando a la
Contraloría la supervisión general de las cuentas del Estado.
La ley enumera varios principios rectores que orientan las actuaciones de control fiscal:
● Independencia presupuestaria: Capacidad financiera de los órganos de control para
cumplir eficientemente sus funciones.
● Apoliticismo: Gestión fiscalizadora sin sesgos partidistas.
● Carácter técnico: Predominio de criterios técnicos y profesionales.
● Oportunidad: Realización de actuaciones de control en momentos adecuados.
● Economía: Eficiencia en el ejercicio del control, de modo que sus costos no excedan
los beneficios esperados.
● Celeridad: Rapidez en las actuaciones sin entorpecer la gestión pública.
● Participación ciudadana: Incorporación del pueblo en la vigilancia de la gestión
pública .
Siguiendo el orden de ideas, nuestro Sistema Nacional de Control Fiscal está
conformado tanto por órganos externos como por instancias internas y la ciudadanía. De
acuerdo con la Ley Orgánica en su articulo 26 los principales órganos de control externo
son:
● Contraloría General de la República: Órgano rector del sistema.
● Contralorías de los Estados, Distritos y Municipios: Órganos de fiscalización
regionales.
● Contraloría General de la Fuerza Armada Nacional: Control interno de la
administración militar.
● Unidades de auditoría interna: Oficinas de auditoría dentro de cada entidad pública
del Estado.
A estos se suman las máximas autoridades y directivos de cada entidad pública (que
deben implantar controles internos) y, muy importante, los ciudadanos, en ejercicio de su
derecho a participar en la fiscalización de la gestión pública . En la práctica, esto implica
que el control fiscal involucra auditorías externas realizadas por la Contraloría General de la
República y sus delegadas, controles internos internos en cada organismo (previo,
concurrente y posterior al gasto) y mecanismos de rendición de cuentas ante la sociedad.
En las entidades públicas, los sistemas de control interno se encargan de la revisión
previa de compromisos y pagos, así como del seguimiento a la ejecución presupuestaria. La
ley exige que cada órgano público establezca un sistema de control interno que salvaguarde
sus recursos y verifique la veracidad de su información financiera. Cuando el control interno
es eficaz (por ejemplo, al realizar auditorías previas eficientes), parte del control puede ser
transferido a nivel interno con supervisión, según lo establecen normas reglamentarias. A
nivel externo, la Contraloría General y las contralorías regionales practican auditorías
financieras, operacionales y de legalidad: revisan presupuestos, compras públicas,
inversiones y la contabilidad gubernamental.
Emiten seguidamente informes y dictámenes de cuentas, y cuando se detectan
irregularidades inician procesos de responsabilidad fiscal, mediante los cuales pueden
imponer sanciones administrativas, como por ejemplo, exigir la restitución de fondos o la
inhabilitación de funcionarios a quienes causen daños al patrimonio público. En paralelo,
otros órganos como la Fiscalía podrían perseguir los casos bajo el ámbito penal. Así, el
control fiscal funciona mediante la coordinación entre controles internos, auditorías externas
y la eventual participación de la justicia para sancionar desvíos.
Ahora entrando a este mismo enfoque desde mi perspectiva, me gustaría destacar que
el marco normativo del control fiscal en Venezuela es muy amplio y bien definido: la
Constitución y la ley fijan objetivos claros (transparencia, eficiencia, responsabilidad) y
establecen órganos específicos con autonomía para ejercer la fiscalización . Sin embargo,
en la práctica este sistema enfrenta diversos desafíos. En primer lugar, se ha criticado la
politización de algunos nombramientos clave en la Contraloría general y las estadales, lo
que podría debilitar el principio de apoliticismo exigido . Además, la capacidad real de los
órganos de control depende de recursos humanos y materiales adecuados: sin suficiente
personal calificado o tecnologías modernas, las auditorías se limitan a controles formales o
parciales. En muchos casos, los informes contralorales son extensos y técnicos, y no
siempre se publican de forma accesible a la ciudadanía, lo que reduce la transparencia y la
confianza pública.
Otro punto crítico es la coordinación entre niveles de gobierno: la descentralización
venezolana (estados y municipios) exige que las contralorías regionales tengan la misma
fuerza y criterios que la CGR, algo que no siempre ocurre de manera uniforme. En el nivel
interno, la calidad del control interno varía por entidad; cuando es deficiente, el control fiscal
externo debe intervenir de manera más agresiva. En el contexto económico actual, algunos
expertos señalan que la falta de reglas fiscales claras ha dificultado al control fiscal
ajustarse a la complejidad financiera del país como por ejemplo, algunos ingresos volátiles
del petróleo, lo que obliga a la CGR a centrarse en la legalidad más que en la eficiencia de
la gestión.
En resumen, aunque la normatividad es sólida (con principios como independencia
presupuestaria y participación ciudadana), la efectividad del control fiscal ha sido
cuestionada por limitaciones institucionales y prácticas. Como futuros profesionales en la
materia, observamos que con frecuencia el control se queda en verificar documentación, sin
traducirse en mejoras sustantivas en la gestión del gasto público. Esto se nota
especialmente en periodos críticos: la CGR publica informes de gestión periódicos, pero
muchas veces la sociedad percibe escasas consecuencias para los responsables de
irregularidades de alto nivel. En nuestra opinión, el reto actual es pasar de un enfoque
puramente formal a uno orientado a resultados: que las auditorías contraloras realmente
conduzcan a mejoras en la eficiencia gubernamental y a la rendición de cuentas ante la
población.
Para fortalecer el control fiscal en Venezuela, proponemos las siguientes líneas de
mejora, basadas en análisis previamente realizados:
● Asegurar la independencia institucional: Primeramente se debe reforzar la
autonomía de la CGR y contralorías estadales, garantizando concursos públicos
transparentes para todos los cargos de control . Asegurar que los órganos de control
cuenten con presupuesto suficiente (según el principio 5 de la ley) y autonomía
técnica efectiva .
● Mejorar la transparencia y participación ciudadana: Implementar portales públicos
con información clara sobre auditorías y resultados fiscales. Facilitar mecanismos
para que la sociedad civil vigile la gestión pública (por ejemplo, buzones de
denuncias ciudadanas o audiencias públicas). ONG y académicos han recomendado
robustecer el “acceso a la información” y la “universalidad” del control (que abarque
a todos los funcionarios públicos) .
● Fortalecer el control interno: Capacitar y certificar al personal de auditoría interna de
cada entidad pública (incluyendo gobiernos regionales). Integrar normas
internacionales de contabilidad gubernamental y auditoría, y fomentar la adopción de
tecnologías (sistemas contables electrónicos, análisis de datos) para hacer más
eficientes las revisiones. Un sistema interno robusto (auditorías previas eficientes)
puede aliviar la carga del control externo.
● Enfocar el control en la gestión y el desempeño: Además del cumplimiento
normativo, promover auditorías de desempeño (evaluando impacto y resultados), de
modo que el control fiscal contribuya a la eficiencia del servicio público. Se debe
priorizar las entidades con mayores riesgos financieros o sociales. Asimismo,
ejecutar con rigor las sanciones previstas (responsabilidad fiscal) cuando se
detecten irregularidades, para que el control tenga efecto disuasivo.
● Promover la ética y la cultura del control: Fomentar la formación continua de
contadores y auditores en ética pública y control fiscal. Impulsar la co-
responsabilidad de los funcionarios públicos y de la ciudadanía en la supervisión de
los recursos públicos. Una cultura organizacional que valore la transparencia y la
rendición de cuentas mejora el desempeño del sistema de control fiscal.
Como futuros contadores, se debe considerar que un control fiscal bien implementado
es esencial para preservar la confianza en las finanzas públicas y para garantizar que el
presupuesto estatal sirva efectivamente al desarrollo nacional. Por ello, recomendamos
continuar perfeccionando el marco legal y operativo, incorporando las mejores prácticas
internacionales, y promoviendo la participación activa de la sociedad. En última instancia, el
éxito del control fiscal depende de la voluntad política de aplicar sus normas con
imparcialidad y de la actitud proactiva de los profesionales contables que lo ejecutan.