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Día 937

El pasaje de 1 Reyes 22:29-40 narra la muerte del rey Acab en la batalla de Ramot de Galaad, donde se disfrazó para evitar ser reconocido. A pesar de sus esfuerzos, fue herido mortalmente por una flecha y murió, cumpliendo así la profecía de Micaías. El texto invita a reflexionar sobre la inevitabilidad de la muerte y la importancia de estar en paz con Dios.

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Día 937

El pasaje de 1 Reyes 22:29-40 narra la muerte del rey Acab en la batalla de Ramot de Galaad, donde se disfrazó para evitar ser reconocido. A pesar de sus esfuerzos, fue herido mortalmente por una flecha y murió, cumpliendo así la profecía de Micaías. El texto invita a reflexionar sobre la inevitabilidad de la muerte y la importancia de estar en paz con Dios.

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Devocionales del Estudio del Libro de 1 de REYES

Día 937 Muerte de Acab (1 R.22:29–40)


29
Subió, pues, el rey de Israel con Josafat rey de Judá a Ramot de Galaad. 30Y el rey de Israel dijo a Josafat:
Yo me disfrazaré, y entraré en la batalla; y tú ponte tus vestidos. Y el rey de Israel se disfrazó, y entró en la
batalla. 31Mas el rey de Siria había mandado a sus treinta y dos capitanes de los carros, diciendo: No peleéis ni
con grande ni con chico, sino solo contra el rey de Israel. 32Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat,
dijeron: Ciertamente este es el rey de Israel; y vinieron contra él para pelear con él; mas el rey Josafat gritó.
33
Viendo entonces los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, se apartaron de él. 34Y un hombre
disparó su arco a la ventura e hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura, por lo que dijo él a su
cochero: Da la vuelta, y sácame del campo, pues estoy herido. 35Pero la batalla había arreciado aquel día, y el
rey estuvo en su carro delante de los sirios, y a la tarde murió; y la sangre de la herida corría por el fondo del
carro. 36 Y a la puesta del sol salió un pregón por el campamento, diciendo: ¡Cada uno a su ciudad, y cada cual
a su tierra! 37Murió, pues, el rey, y fue traído a Samaria; y sepultaron al rey en Samaria. 38Y lavaron el carro en
el estanque de Samaria; y los perros lamieron su sangre (y también las rameras se lavaban allí), conforme a la
palabra que Jehová había hablado. 39El resto de los hechos de Acab, y todo lo que hizo, y la casa de marfil que
construyó, y todas las ciudades que edificó, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
40
Y durmió Acab con sus padres, y reinó en su lugar Ocozías su hijo. (1 Reyes 22:29-40 Reina Valera 1960)

Es fácil entender por qué el rey Acab de Israel fue a la batalla; él no quería creer que la profecía de Micaías
fuera cierta y quería valientemente oponerse a ella. Para Acab no haría presagiar que fuera su última batalla
porque Dios lo había estimado así. En algún momento todos moriremos. ¿Estas bien con Dios? ¿Sabes que
un DÍA SERÁ TU ÚLTIMO DÍA EN ESTA TIERRA? Arreglemos cuentas con el Creador. Pastor Enrique & Yrma Alban

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