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La orientación espacial hacia cantidades visuales es una habilidad clave que permite
percibir, comparar y organizar cantidades en el espacio, sin necesidad de utilizar
símbolos o contar explícitamente. Esta función depende principalmente de la corteza
parietal derecha, específicamente del surco intraparietal, el cual interviene en el
procesamiento no simbólico de cantidades y en la atención visual hacia estímulos
numéricos. En niños con discalculia del desarrollo, se ha observado una hipoactivación
de esta región, lo que se traduce en dificultades para estimar, comparar conjuntos de
objetos, ubicar números en la recta numérica y organizar operaciones en el espacio.
Estas fallas no provienen necesariamente de un déficit lógico o simbólico, sino de una
alteración en la representación visoespacial de la cantidad. Por ello, las intervenciones
deben incluir actividades que fortalezcan esta capacidad, como juegos de estimación
visual, uso de material concreto y entrenamiento en líneas numéricas, lo que ayudará a
construir una base cognitiva sólida para el aprendizaje matemático (De la Peña, C.,
2018).
La conectividad parieto-frontal es la comunicación entre el lóbulo parietal, que procesa
cantidades y espacio, y el lóbulo frontal, que regula funciones como la atención, la
memoria de trabajo y la planificación. Esta conexión se realiza a través de fibras
nerviosas, como el fascículo longitudinal superior, que permiten que ambas regiones se
coordinen durante tareas matemáticas. En este proceso, el parietal interpreta la cantidad,
mientras el frontal decide qué hacer con esa información, por ejemplo, calcular o
comparar (Arnal, M. y Batres, A., 2020).
En niños con discalculia, la comunicación entre las áreas parietal y frontal del cerebro
se ve afectada, lo que impide que trabajen coordinadamente durante tareas matemáticas.
Aunque puedan entender una cantidad, les cuesta manipularla mentalmente. Esta
desconexión se debe tanto a una baja sincronización funcional como a una reducción en
las conexiones estructurales (sustancia blanca). Como resultado, presentan dificultades
para planificar, mantener datos en la memoria, seguir pasos, concentrarse y cambiar de
estrategia cuando cometen errores (De la Peña, C., 2018).