Escandell Libro
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EL ESTUDIO DE LA CORTESÍA
(1) a. Metemo que su marido no se encuentre muy bien... Real- (3) a. Para ponerlo en marcha, pulse el primer botón de la de-
mente, su situación puede calificarse de bastante grave... recha. Si quiere cambiar de canal, utilice estos botones.
Con su avanzada edad, y dado su deteriorado estado físi- Para subir o bajar el volumen, tiene que darle a esta
co, se requeriría casi un milagro para que lograse superar tecla...
la crisis... Debemos estar preparados para un desenlace b. Para ponerlo en marcha, espero que no le moleste pul-
fatal, que puede ser inminente... sar el primer botón de la derecha. Si quiere cambiar de
b. Su marido ha muerto canal, le agradeceré mucho que utilice estos botones.
Para subir o bajar el volumen, ¿querría darle a esta tecla,
Los enunciados (1)a y (1) pueden utilizarse para el mismo objeti- por favor?
vo: anunciar a una mujer la muerte de su marido. La formulación de
(1) es clara y directa, ajustada al principio de cooperación y a las má- Cuando lo importante es transmitir eficazmente una información,
ximas, y plenamente eficaz desde el punto de vista informativo. Sin y especialmente cuando esa información interesa en particular al des-
embargo, en muchas ocasiones se prefiere recurrir a circunloquios del tinatario, la necesidad de concisión y claridad hacen prevalecer los
tipo de (1)a, partiendo del supuesto de que, cuando la información principios conversacionales por encima de la cortesía.
que se va a transmitir constituye una mala noticia para el destinata- Un caso extremo es el que ofrecen las peticiones de auxilio. Pues-
rio, debe mitigarse su efecto. En este sentido, es fácil ver cómo (1)a to que lo importante es la rapidez de la intervención, la claridad y la
entra en conflicto con casi todas las máximas: va contra las máximas eficacia, se emplean siempre formas directas y explícitas, como (4)a,
de cantidad, ya que el contenido no es todo lo informativo que podría y no como (4)b:
ser; va contra las máximas de calidad, porque se afirma algo que no
es exactamente verdadero —se supone que el que emite (1)a ya sabe (4) a. ¡Socorro! ¡Sálveme, que me ahogo!
que el marido ha muerto—; y, finalmente, va contra varias de las má- b. ¡Socorro! ¿No le importaría salvarme, por favor? Es que,
ximas de manera, puesto que no es ni claro, ni breve, y es vago, e in- verá usted, me estoy ahogando
necesariamente prolijo... En este caso, la cortesía se considera como
un principio superior, que explica y hace legítima la transgresión de Los contrastes que acabamos de examinar sugieren que hay una di-
las máximas. ferencia clara motivada por el tipo de discurso y por sus objetivos
Incluso cuando las situaciones no son tan graves, el uso de estra- prioritarios. Se dice que el intercambio es interaccional, cuando lo que
tegias de cortesía sirve para atenuar el carácter negativo de algunas importa es el mantenimiento de las relaciones sociales, y vence la cor-
afirmaciones. Cornpárense (2)a y (2)b: tesía; y es transaccional, cuando lo importante es la transmisión eficaz
de información, y tienen prioridad los principios conversacionales.
(2) a. Sin duda, a todos nos convendría hacer un poco más de Por supuesto, estas caracterizaciones no constituyen categorías cerra-
ejercicio y perder algo de peso das, sino que representan los puntos extremos de una escala. Cada
b. Estás gordísima enunciado se coloca en un punto intermedio, de acuerdo con las cir-
cunstancias.
El ejemplo de (2)a vuelve a mostrar propiedades semejantes a las Por tanto, la explicación del funcionamiento de la cortesía estraté-
de (1)a: el carácter genérico de la afirmación sirve para evitar la refe- gica presupone, de un lado, una clasificación de los tipos de discurso
rencia directa de (2)b. Nuevamente, las necesidades de la cortesía so- y de los actos que pueden realizarse; de otro, una descripción de los
brepasan los requisitos de los principios conversacionales. tipos de relación social que resultan relevantes; y, finalmente, una ca-
Hay, sin embargo, otras ocasiones en que la situación parece in- racterización detallada de las diferentes estrategias —especialmente
vertirse. En los intercambios de tipo comercial, se suele esperar que el en sus repercusiones lingiifsticas— y de las condiciones que gobiernan
vendedor trate con cierto grado de deferencia al potencial comprador. su adecuación al contexto y la situación. Esta tarea se ha abordado
Sin embargo, si uno está interesándose por el funcionamiento de un desde perspectivas algo diferentes, pero todas tienen en común el con-
televisor nuevo, lo más probable es que el vendedor utilice fórmulas - siderar que el papel fundamental de la cortesía es el de servir a las re-
parecidas a (3)a, y no a (3)b: laciones sociales.
142 INTRODUCCION A LA PRAGMÁTICA EL ESTUDIO DE LA CORTESÍA 143
La cortesía es precisamente el principio regulador de la distancia la «descortesía» intrínseca de estas acciones por medio de otras fór-
social y su equilibrio: gracias a ella, mantenemos o disminuimos la mulas de cortesía relativa que la mitiguen. En caso contrario, la rela-
distancia social. Debe interpretarse y valorarse como el necesario pun- ción corre el peligro de deteriorarse y aumentar la distancia entre los
to de referencia que nos permite medir la adecuación entre el enun- hablantes, No es difícil imaginar lo que ocurre cuando se pide algo sin
ciado y el grado de distancia social que media entre los interlocutores. la cortesía adecuada... Como ejemplos de estas acciones podemos ci-
Este tipo de cortesía recibe el nombre de corresía relativa, ya que de- tar ‘preguntar’, ‘pedir’, ‘ordenar’...
pende decisivamente de las posiciones sociales de los interlocutores. W) Acciones dirigidas frontalmente contra el mantenimiento de la
Además, existe una cortesía absoluta, que es una caracteristica propia relación entre los interlocutores. En ellas, la cortesía relativa está fuera
de algunos actos. Como señala Leech (1983: 83): de lugar, porgue pretenden acrecentar la distancia o destruir las rela-
ciones existentes: ‘amenazar’, 'acusar', ‘maldecir’...
Algunas ilocuciones (por ejemplo, las órdenes) son inheremtemente
descorteses; y otras (por ejemplo, los ofrecimientos) son inherentemen- Por supuesto, estas cuatro categorías no constituyen grupos cerra-
te corteses.
dos, sino que son más bien los puntos-clave de un continuum. La se-
Esta cortesía, entendida en sentido absoluto, se evalúa en una es- gunda categoría, por ejemplo, siempre estará orientada hacia alguna
cala en términos del coste o del beneficio que suponga el cumpli- de las dos limitrofes: como vimos, no es lo mismo informar al desti-
miento de la acción para el destinatario o el emisor. Así, la acción es natario dándole una buena noticia (el beneficio para él es grande), que
intrínsecamente más «descortés» cuanto mayor es el coste para el des- dándole una mala noticia (en la que el coste para él es mayor).
tinatario y menor su beneficio; y es más «cortés» en el caso contrario, Sobre esta clasificación general funcionan dos tipos diferentes de
es decir, cuanto mayor sea el coste para el emisor y mayor el benefi- cortesía: positiva y negativa. En palabras de Leech (1983: 84):
cio para el destinatario:
La cortesía negativa consiste en minimizar la descortesía de las ilo-
(10) EMISOR cuciones descorteses, y la [cortesía] positiva, en maximizar la cortesfa de
menos cortés ——— las corteses.
<—— máscortés
COSTE BENEFICIO Mientras que la cortesía negativa suele resultar imprescindible para
mantener las buenas relaciones, la cortesía positiva es secundaria.
más cortés
<——— menos cortés Dentro de esta perspectiva, uno de los aspectos que despiertan más
DESTINATARIO interés es el de las acciones que pueden entrar en conflicto con la cor-
tesía (las del tipo T). Los actos directivos (aquellos en los que el emi-
sor pide a su interlocutor que lleve a cabo una determinada acción) son
Pues bien, de acuerdo con ello, Leech establece una clasificación
actos que, en algunos casos, pueden amenazar el equilibrio en la rela-
general de intenciones en cuatro categorías principales:
ción social. El grado de posible conflicto se determina en una escala de
1) Acciones que apoyan la cortesia, es decir, que suponen un bene- coste/beneficio, del tipo de la de (11), tomada de Leech (1983: 107):
ficio para el destinatario y un coste para el emisor, y, por tanto, man-
tienen o mejoran la relación social existente entre ellos. Se trata de ac- (11) DESTINATARIO — CORTESÍA
ciones como ‘agradecer’, felicitar”, ‘saludar’, ‘ofrecer’, ‘invitar’... . Coste Menor
1) Acciones prácticamente indiferentes a la cortesía, es decir, en las Pela esas patatas
que no hay un deseguilibrio claro entre coste y beneficio para los in- Pásame el periódico
terlocutores. El empleo de formas de cortesía relativas apoya la rela- Siéntate
ción social. Es el caso de “afirmar”, informar”, ‘anunciar’... Diviértete
m) Acciones que entran en conflicto con la cortesía, esto es, que Tómate otro canapé
implican algún tipo de coste para el destinatario; si quiere mantener- Beneficio Mayor
se o mejorarse la relacióncon el interlocutor, es necesario compensar
146 INTRODUCCIÓN A LA PRAGMÁTICA EL ESTUDIO DE LA CORTESÍA 147
Cuanto mayor es el coste para el destinatario, mayor es la descor- V1) Máxima de simpatia: minimice la antipatia; maximice la sim-
tesía intrínseca de la acción; y cuanto mayor es el beneficio que pue- patía.
de obtener, mayor es la cortesía intrínseca.
Los actos que pueden resultar descorteses suelen dar lugar a for- Todas ellas presentan la doble vertiente: la negativa, que es la más
mas indirectas de expresión. El mismo contenido proposicional se importante, la auténticamente necesaria, que constituye la primera
puede manifestar de forma más o menos directa, dando lugar también parte de la formulación; y la positiva, que tiene una valor secundario.
a una escala: Como resulta evidente por el mismo contenido de cada máxima, no
todas se aplican por igual a todos los tipos de actos: la máxima de tac-
(12) DIRECTO DESCORTÉS to funciona en las peticiones; las de generosidad, aprobación y mo-
Contesta el teléfono destia parecen más generales; y las de acuerdo y simpatía se aplicarán
¿Contestas el teléfono? sobre todo a los actos de tipo aseverativo.
¿Puedes contestar el teléfono? La cortesía es, pues, un principio regulador de la conducta que se
¿Te importaría contestar el teléfono? sitúa a medio camino entre la distancia social y la intención del emi-
INDIRECTO — CORTÉS sor, haciendo posible el mantenimiento del equilibrio social entre los
interlocutores a pesar de que la intención del emisor esté dentro de las
calificadas como inherentemente descorteses. En este sentido, los me-
La cortesía se convierte en el principio que justifica el empleo de
canismos que emplea son estrategias dirigidas a reducir o evitar las
formas indirectas, Éstas resultan más corteses porque no imponen
tensiones en la interacción social.
una obligación, sino que «fingen» abrir al oyente la posibilidad de rea-
El enfoque propuesto por Leech, aunque es básicamente adecuado,
lizar o no el acto solicitado. Ello explica que su uso se restrinja casi
ha recibido algunas críticas. Por un lado, se dice que la proliferación
exclusivamente a los actos inherentemente descorteses, y que resulte
de máximas resulta tal vez excesiva y, sobre todo, no está justificada
extraña cuando el acto ya es cortés por sí mismo:
en virtud de principios independientes. Por otro lado, la cortesía está
(13) a. Tómate otro canapé determinada culturalmente, de modo que quizá las máximas sirvan
b. ¿Te importaría tomarte otro canapé? para una sociedad, pero no para otras. Pero, sin duda, la objeción más
seria es la que pone en tela de juicio la consideración del principio de
El único tipo de situación en que (13)b resulta adecuado sería si el cortesía como un auténtico principio. En el modelo de Grice o en el
emisor deseara que sus invitados, haciendo un último esfuerzo, se ter- de Sperber y Wilson, se da por supuesto que los hablantes observan
minasen la bandeja de canapés: en este caso, el beneficio sería para los principios. Dicho de otro modo, por lo que se refiere al enfoque de
él y no para el destinatario, lo cual justifica el uso de la forma más Grice, hay que suponer que el hablante está siendo cooperativo para
cortés. . explicar la violación aparente de las máximas que da lugar a la impli-
El principio de cortesía de Leech se desglosa también en una serie catura; y en el de Sperber y Wilson, el principio de relevancia está
de máximas: siempre vigente y de ello deriva el cálculo de la interpretación. En
cambio, el principio de cortesía de Leech no puede entenderse en el
1 Máxima de tacto: suponga que usied es el autorizado, y su in- mismo sentido: el emisor puede optar por ser cortés o no; pero no su-
terlocutor es quien debe autorizar. ponemos que está siempre tratando de ser cortés, ni que hay que bus-
1) Máxima de generosidad: minimice su propio beneficio; maxi- car una implicatura que restaure la cortesia cuando ésta parece estar
mice el beneficio de su interlocutor. ausente.
1) Máxima de aprobación: minimice el desprecio hacia el otro;
maximice el aprecio hacia el otro.
1) Máxima de modestia: minimice el aprecio hacia sí mismo; ma- 3.4. EL MODELO DE BROWN Y LEVINSON
ximice el aprecio hacia el otro.
v Máxima de acuerdo: minimice el desacuerdo con el otro; ma- La teoría expuesta por Brown y Levinson (1987) es actualmente el
ximice el acuerdo. intento más elaborado y mejor estructurado de explicar los motivos y
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el funcionamiento de la cortesía en las lenguas. Pretende completar el 1) megativa: deseo de tener libertad de acción, de no sufrir im-
modelo de Grice, añadiéndole la faceta interpersonal de la que carecía. posiciones por parte de los demás, de dominar el propio te-
rritorio.
34.1. Puntos de partida I) positiva: deseo de ser apreciado por los demás, y de que otros
compartan los mismos deseos,
Brown y Levinson parten del supuesto de que toda sociedad tiene
que controlar la agresividad de sus miembros, a la vez que intenta ca- La noción de imagen pública es, en sí misma, universal; y también
nalizar ese potencial de agresividad como instrumento de control in- lo es el modo en que determina los comportamientos sociales: lo que
terno y como fuerza de la que servirse en las relaciones competitivas varía de una cultura a otra son los elementos particulares que confi-
con otros grupos sociales. La cortesía presupone, por tanto, la exis- guran en cada caso los rasgos que constituyen la imagen pública de-
tencia de ese potencial agresivo, y trata de contrarrestario para hacer seable.
posibles las buenas relaciones sociales.
Otro de sus puntos de partida es el de que la comunicación es un 3.4.3. El funcionamiento de la cortesia
tipo de conducta racional, que busca la máxima eficacia. En este sen-
tido, la comunicación está sujeta al principio de cooperación de Grice,
Se parte, pues, de la idea de que todos los individuos tienen su ima-
entendido como el marco socialmente neutro en el que se desarrollan
gen pública, que todos quieren mantenerla a salvo, y que el buen fun-
los intercambios comunicativos, y que presupone su racionalidad y
cionamiento de las relaciones sociales exige el mantener a salvo la de
eficacia. Se supone también que uno sólo se aparta de él cuando tie-
los demás. Ahora bien, como ya hemos visto, hay varios tipos de ac-
ne una buena razón para hacerlo; y la cortesía —la necesidad de man-
ciones que crean conflictos de intereses y que, por tanto, ponen en pe-
tener las relaciones sociales— puede ser una de estas buenas razones.
ligro la imagen pública, bien de uno mismo, bien del interlocutor: se
trata de acciones que amenazan la imagen pública (face-threatening
3.4.2. Conceptos bdsicos
acts). En estos casos —y a no ser que se desee realmente amenazar-
la—, lo normal es que el emisor trate de suavizar la potencial amena-
Los individuos, en lo que atañe a la comunicación, presentan, por
za: para ello, es necesaria la cortesía.
tanto, dos propiedades básicas, que sirven para explicar su comporta-
El nivel de cortesia que debe emplearse depende de tres factores:
miento comunicativo:
1) Racionalidad. Cada individuo posee un modo de razonamien- 1) poderrelativo (P) del destinatario con respecto al emisor, y que
to que se puede definir con precisión, y que le conduce de los fines constituye la dimensión vertical de la relación social;
que persigue a los medios necesarios para intentar conseguir dichos T) distancia social (D), que incluye el grado de familiaridad y
fines. Está ligada al principio de cooperación. contacto entre los interlocutores, y que forma el eje horizon-
1) Jmagen pública (en inglés, face). Cada individuo tiene y re- tal de dicha relación; y
clama para sí una cierta imagen pública (un cierto prestigio) que quie- 1) grado de imposición (G) de un determinado acto con respecto
re conservar. Está ligada a la cortesía. a la imagen pública.
El concepto de imagen pública es la noción central dentro de la teo- Todos ellos son de naturaleza social, porque incluso el último de-
ría de Brown y Levinson. De la necesidad de salvaguardaria se derivan pende de la consideración que cada tipo de acto reciba en cada cultu-
todas las estrategias de cortesía. La cooperación entre los hablantes se ra. El riesgo potencial que entraña una determinada acción que ame-
basa precisamente en el supuesto compartido de que la imagen públi- naza la imagen pública (AAIP) se calcula sumando los valores de estos
ca es vulnerable, de que hay que ponerla a salvo, y de que una mane- factores:
ra de hacerlo consiste precisamente en no dañar ni amenazar la de los
demás. Riesgo (AAIP)
x = (D +P+G)x
Esta imagen pública tiene, a su vez, dos vertientes:
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mos habitualmente cortesía, y su carácter respetuoso la hace adecua- rar una petición o un reproche. La violación de las máximas de Grice,
da a las situaciones en que no hay familiaridad o igualdad. En gene- con la generación de las consiguientes implicaturas, es muchas veces
ral, todas las lenguas poseen un conjunto de fórmulas lingtifsticas más el mecanismo empleado.
o menos convencionalizadas que sirven a esta estrategia. La más co- Estas estrategias no deben entenderse como categorías separadas:
mún es el uso de formas indirectas: a pesar de pretender ser encu- no siempre es fácil decidir con precisión cuál es el procedimiento uti-
biertas, su cierto grado convencionalización las convierte en expresio- lizado, entre otras cosas porque muchas veces se mezclan o se com-
nes no ambiguas: binan.
(18) a. Sitienes un rato, puedes revisar estos informes 3.4.4. Algunas consideraciones finales
b. ¿Podría usted revisar estos informes, por favor?
c. Quería pedirle, si no es mucha molestia, que revisara es- En muchas ocasiones se ha dicho que este tipo de enfoque presen-
tos informes ta una visión algo paranoide de las relaciones sociales: la imagen pú-
d. Convendría que revisara a fondo estos informes blica aparece como algo extraordinariamente débil y vulnerable, siem-
pre sometida a agresiones potenciales, continuamente amenazada por
En (18)a se expresa claramente la voluntad de no interferir en los actos a veces insignificantes, y que hay que estar reparando constan-
planes del destinatario; en (18), el uso del condicional unido a la for- temente. Sin duda, no les falta razón a quienes apuntan que el pano-
ma interrogativa indican que no se parte del supuesto de que el desti- rama dibujado resulta excesivamente catastrofista, De todos modos, la
natario está dispuesto a hacer la acción, y el uso de por favor pretende teoría de Brown y Levinson constituye un buen punto de partida para
compensar la posible molestia ocasionada; en (18)c, el pasado mitiga adentrarse en el estudio de las relaciones entre formas lingilísticas y
la fuerza de la petición, y la cláusula condicional expresa explícita- estructuras sociales. Lo que parece claro es que las estrategias de cor-
mente la intención de no invadir el terreno del otro; en (18)d, el uso tesfa existen; los hablantes las utilizan de manera sistemática para ase-
de un verbo impersonal desliga al emisor de la petición, que se hace gurar o modificar el estatuto de sus relaciones sociales: para mejorar
no por deseo propio, sino como expresión de una necesidad superior. el trato amistoso, o para establecer un clima de respeto mutuo, o in-
las estrategias se orientan, sobre todo, en tres direcciones: no limitar cluso para distanciarse del destinatario...
la libertad de acción del destinatario; pedir excusas u ofrecer com- De otro lado, el modelo propuesto puede aportar algunos elemen-
pensaciones por la posible limitación; y distanciarse de la responsabi- tos de juicio sobre la tensión entre modelos formales y modelos fun-
lidad de haber efectuado la petición. cionales dentro de la teoría lingúística. Para que las explicaciones
Por último, se puede optar por una estrategia encubierta. Con ella, funcionales resulten interesantes, es preciso encontrar principios fun-
el emisor pretende, en cierto modo, enmascarar o disimular su verda- cionales (o sociales) independientemente motivados. En este sentido,
dera intención. El emisor quiere evitar que le sea atribuida la respon- la tendencia a salvaguardar la propia imagen pública de posibles agre-
sabilidad de haber realizado un acto amenazador. Al llevarlo a cabo siones podría verse como un tipo de universal sociológico que «pre-
encubiertamente, deja al destinatario la tarea de decidir cómo inter- siona» las estructuras lingúísticas. Si esto es cierto puede convertirse
pretarlo. De este modo, el emisor se reserva la posibilidad de no com- en un punto de apoyo importante para las hipótesis funcionalistas, ya
prometerse con la interpretación más amenazadora del enunciado, y que, normalmente, las presiones sociales sobre el sistema lingúístico
poder «refugiarse» en otra. se presentan bajo la forma de extensiones del significado e implicatu-
ras que revierten sobre la forma (es decir, que acaban convencionali-
(19) a. Este informe necesita una revisión a fondo zándose y asociándose a un correlato formal especifica).
b. La basura está empezando a oler mal
mental de Brown y Levinson (1987), pueden verse Kasher (1986), los números
monográficos de la revista Multilingua (editados por Ide) correspondientes a
1988, 1989 y 1993, el número 14 de Journal of Pragmatics (1990), que también
es un número monográfico dedicado al tema de la cortesía, con contribucio-
nes de ámbito general como Fraser (1990) y Kasper (1990), y Watts, Ide y
Ehlich (1992). Sobre la pragmática de la cortesía en español, véase Haverkate
(1987, 1990a, 1991 y 1994).
Los estudios sobre la cortesia han recibido un notable impulso en el cam-
po de la comparación intercultural, con importantes implicaciones para la en-
señanza de segundas lenguas. Sobre todo ello, pueden verse Blum-Kulka, Hou-
se y Kasper (1989), Kerbrat-Orecchioni (1990-94), Wierzbicka (1991), Janney
y Arndt (1992), Kasper y Blum-Kulka (eds.) (1993), y Escandell Vidal (1995b y
1996a). Scollon y Scollon (1995) es un buen manual introductorio. LAS EXPLICACIONES PRAGMÁTICAS