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El capítulo 8 aborda el estudio de la cortesía en la comunicación, destacando su dimensión social y su papel como norma cultural que regula el comportamiento adecuado entre individuos. Se exploran diferentes modelos teóricos sobre la cortesía, incluyendo las reglas de Lakoff y el principio de cortesía de Leech, así como el modelo de Brown y Levinson, que enfatizan la tensión entre la cortesía y los principios conversacionales. La cortesía se presenta tanto como un conjunto de normas sociales como una estrategia conversacional que busca mantener buenas relaciones interpersonales.

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El capítulo 8 aborda el estudio de la cortesía en la comunicación, destacando su dimensión social y su papel como norma cultural que regula el comportamiento adecuado entre individuos. Se exploran diferentes modelos teóricos sobre la cortesía, incluyendo las reglas de Lakoff y el principio de cortesía de Leech, así como el modelo de Brown y Levinson, que enfatizan la tensión entre la cortesía y los principios conversacionales. La cortesía se presenta tanto como un conjunto de normas sociales como una estrategia conversacional que busca mantener buenas relaciones interpersonales.

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CAPÍTULO 8

EL ESTUDIO DE LA CORTESÍA

1. La vertiente social de la comunicacién. -- 2, La cortesfa, ¿norma social...


o estrategia conversacional? 3.1. La tensión entre la cortesía y los
principios conversacionales. 3.2. Las reglas de cortesía de R. Lakoff. 3.3. El
principio de cortesía de Leech. 3.4. El modelo de Brown y Levinson.
3.4.1. Puntos de partida. 3.4.2. Conceptos básicos. 3.4.3. El funcionamien-
10 de la cortesía. 3.4.4. Algunas consideraciones finales.

1.. La vertiente social de la comunicación

Los modelos que hemos examinado se ocupan casi exclusivamente


de la faceta individual, psicológica y cognoscitiva de la comunicación.
La mayoría de ellos reconoce el carácter de acción de los intercambios
comunicativos, pero se centra en los principios que determinan la in-
terpretación de los enunciados inmersos en sus contextos y situa-
ciones.
Sin embargo, como señalábamos en el capítulo anterior, se han le-
vantado ya muchas voces a favor de la necesidad de tomar en consi-
deración la vertiente social. El lenguaje es el más poderoso medio de
relación interpersonal. Por ello, lo utilizamos cuando pretendemos
determinados objetivos, especialmente aquellos cuya consecución de-
pende más o menos directamente de otras personas. No se trata tan
sólo de que el lenguaje sirva de vehículo para las propias intenciones,
sino que debe serlo también de una interacción con los demás.
Conseguir la colaboración del destinatario es una de las tareas fun-
damentales de la comunicación, y constituye el objetivo intermedio
que hay que lograr para alcanzar el resultado final. Por ello, puede
decirse que, en general, el hablante trata de actuar de alguna manera
sobre su interlocutor. En este punto, es fundamental interpretar co-
rrectamente la expresión actuar sobre, sin recargarla de un matiz-pe-
yorativo. Es habitual pensar que el que trata de actuar sobre otro por
136 INTRODUCCIÓN A LA PRAGMÁTICA EL ESTUDIO DE LA CORTESÍA 137
medio de la palabra sólo persigue su propio beneficio. Pero no hay que dental es invitado a una cena por un rico árabe del desierto; ante la
olvidar la existencia de una larga serie de actos cuyo fin primordial no visión del suculento banquete preparado, el invitado se deshace en
es especificamente favorecedor para el hablante, sino más bien para el elogios relativos a los manjares allí expuestos; el anfitrión, algo con-
destinatario. Piénsese, por ejemplo, en acciones como las de aconse- trariado, ordena inmediatamente a sus servidores que retiren todos los
jar, poner sobre aviso, advertir, sugerir, ofrecer, invitar, enseñar, etc.: platos y que preparen una nueva cena: en su cultura, el que un invi-
todas ellas tienen una finalidad beneficiosa para el destinatario, y, sin tado alabe la comida no se interpreta como un cumplido, sino como
embargo, han sido el resultado de que su interlocutor actuase sobre él un signo evidente de desagrado. El protagonista de esta anécdota es el
de una determinada manera. lingiiista británico David Crystal.
Además de estos casos, en el resto de las situaciones, el emisor, por Otro ejemplo bien conocido en los trabajos sobre cortesía es el re-
el mero hecho de dirigirse a otra persona, está entablando con ella un lativo a la manera en que los japoneses ofrecen un regalo. Sabemos
determinado tipo de relación, que queda también reflejado en el uso que la sociedad japonesa es fruto de una educación muy estricta, en
del lenguaje. La naturaleza de esta relación depende de la interacción la que la modestia y la no exteriorización de los propios sentimientos
de una compleja serie de factores sociales: la edad, el sexo, el grado son consideradas normas esenciales de conducta. Pues bien, cuando
de conocimiento previo, la posición social, la autoridad, la jerarguía..., un japonés ofrece un regalo, la cortesía le obliga a minimizar su va-
son algunas de las variables que determinan el grado de distancia en- lor, exagerando sus cualidades negativas, e incluso afirmando categó-
tre ambos interlocutores. ricamente que se trata de una auténtica ofensa regalar tal cosa. La cor-
La realidad presenta una doble vertiente. De un lado, resulta inne- tesía occidental, en cambio, aunque no admite ningún tipo de jactan-
gable que aprender a comportarse de acuerdo con las normas que cla por parte de quien ofrece el regalo, sin embargo tampoco acepta
marca nuestra sociedad —ello no significa seguirlas: incluso para rom- la pauta de conducta japonesa.
per las reglas es necesario conocerlas de antemano— es uno de los ob- Veamos un último ejemplo. Los bibliotecarios de una universidad
jetivos del aprendizaje de la socialización. Como resultado, contamos australiana elevaron una queja a las autoridades académicas acerca
con un cierto conocimiento sobre los patrones que rigen la cortesía, y del comportamiento descortés de los alumnos que provenían de cul-
sabemos distinguir cuándo un acto es cortés y cuándo no. De otro turas orientales. Tras el desconcierto producido por esta afirmación
lado, dentro de una comunicación presidida por algún tipo de princi- —suele considerarse que los orientales son un modelo de cortesia—,
pio general de cooperación, el uso del lenguaje tiende a mantener el se ordenó un estudio sobre los hechos. Los bibliotecarios se quejaban,
equilibrio entre las diferentes posiciones sociales que se relacionan en por ejemplo, de que los alumnos no daban ni las gracias cuando se les
el discurso. entregaba el libro que habían solicitado. Todo se aclaró en cuanto
pudo comprobarse que en las culturas orientales sólo se expresa agra-
decimiento cuando se recibe un auténtico favor, pero no cuando al-
2. La cortesía, ¿norma social... guien simplemente hace algo cumpliendo con su deber o con su tra-
bajo... En este sentido, las normas de cortesía forman parte del apren-
La cortesía puede entenderse, por tanto, de dos maneras diferentes. dizaje no sólo de una determinada lengua, sino de una determinada
Puede concebirse, en primer lugar, como un conjunto de normas so- cultura,
ciales, establecidas por cada sociedad, que regulan el comportamiento Uno de los aspectos en que resulta más patente la interrelación en-
adecuado de sus miembros, prohibiendo algunas formas de conducta tre cortesía y formas lingúísticas es el que se refiere a la formas de tra-
y favoreciendo otras: lo que se ajusta a las normas se considera cor- tamiento o deícticos sociales. Las sociedades organizan a sus miembros
tés, y lo que no se ajusta es sancionado como descortés, Esta cortesía en estamentos más o menos cerrados de acuerdo con cada cultura. La
se ha interpretado como un mecanismo de salvaguardia que estable- clasificación que recibe un miembro depende de dos tipos de rasgos:
cen todas las sociedades para que la agresividad de sus miembros no
se vuelva contra ellos mismos. 1) Propiedades macrosociales:
Puesto que se trata de normas externas, es esperable que lo que a) características: edad, sexo, posición familiar...
puede ser cortés en una sociedad, sea descortés en otra. De hecho, b) propiedades adquiridas: rango, título, posición social...
contamos con ejemplos bien elocuentes de esta diversidad. Un occi- T) Actuación individual. .
INTRODUCCIÓN A LA PRAGMÁTICA EL ESTUDIO DE LA CORTESÍA 139
138
relati- especialmente cuando el hablante debe enfrentarse a un conflicto en-
Cada cual debe tratar al otro de acuerdo con las posiciones tre sus objetivos y los del destinatario, y quiere, a la vez, no romper
ocupen dentro de la escala social; además , esta situa-
vas que ambos sus buenas 'relaciones con él: en este sentido, la cortesía puede enten-
iones necesa -
ción no puede cambiarse mientras no se den las condic derse tzm]:g¡én como un conjunto de estrategias conversacionales desti-
cación imprev ista tiene in-
rias para hacerlo. En efecto, toda modifi nadas a evitar o mitigar dichos conflictos. El término cortesía debe en-
os que es
mediatas consecuencias sociales: en general, considerarem tenderse sin esa connotación peyorativa que, a veces, nos hace verla
socialmente incorr ecto o descor tés el hecho de que una person a se di-
persona de ma- como algo artificial. Como señala Leech (1983: 83):
rija con una repentina y excesiva familiaridad a otra
social y je-
yor rango, de la que le separa una considerable distancia Hay una de_safonun,ada asociación del término [cortesía] con formas
n perfec tament e percept ible
rárquica. Pero la inadecuación es tambié de comportamiento humano superficialmente gentiles pero en el fondo
person as han manten ido siempr e un tra-
en el sentido contrario: si dos insinceras; y por ello es tentador el eliminar la cortesía (al menos en
y repent inamen te una de ellas adopta hacia la
to cordial y familiar, ciertos entornos) por considerarla como un factor superfluo y trivial, que
que ello pue-
otra un tratamiento excesivamente formal, parece claro no es más que un adorno del uso serio del lenguaje. -
ciamiento
de representar un signo evidente de una voluntad de distan
y enfriamiento de esa relación. La cortesía es, más bien, una estrategia para poder mantener las
lingilística
El uso de las fórmulas de tratamiento es la expresión buenas relaciones. Se cuenta que, ante las afirmaciones de su interlo-
nece-
de la estructuración que reconoce una sociedad. Ahora bien, la cutor, que había sostenido que la cortesía era innecesaria y que no era
del siste-
sidad de su empleo dentro de una lengua dada depende no más que aire, un famoso general francés replicó: «También una rueda
social: en japoné s no
ma lingilístico, sino de la forma de organización está llena sólo de aire, , y sin embar: 20 ese aire
ire sirve
si para amortii
marcad as) desde el punto de
hay prácticamente oraciones neutras (no los baches del camino...» P -
, en la mayorí a de las lengua s euro-
vista social; sí las hay, en cambio
peas.
, que
Como hemos visto, es fácil que un miembro de otra cultura 3.1. LA TENSIÓN ENTRE LA CORTESÍA Y LOS PRINCIPIOS
y se compor te de
no domina las reglas específicas, cometa errores CONVERSACIONALES
de que este tipo de cortesí a
una manera inadecuada. Ello es muestra
ología , la etnolo gía o la sociolo gía,
tiene más relación con la antrop Cuand9 Grice establecía su clasificación de las implicaturas, ha-
una buena parte
que con la teoría del lenguaje. Por tanto, y aunque blaba de implicatura no convencional no conversacional para referir-
usio-
de la cortesía entendida como norma social tiene claras reperc se a aquella que se produce cuando el principio que entra en juego
los estudi os prag-
nes en la elección de ciertas unidades lingúísticas, n;i es el de cooperación y sus máximas, sino principios de otra natu-
ir la
máticos se han inclinado más hacia la otra manera de conceb raleza:
cortesía.
Hay, por supuesto, otras clases de máximas (estéticas, sociales, mo-
rales...) tales como «sea cortés», que normalmente son observadas por
3. ..o estrategia conversacional? los participantes en el intercambio comunicativo, y que también pueden
generar implicaturas no convencionales [Grice, 1975: 47].
Si convenimos en que la comunicación verbal es una actitud in-
n con
tencional dirigida a lograr un determinado objetivo en relació
Como sabemos, el principio de cooperación tiene como meta ase-
resulta lógico pensar que el uso adecua do del lengua - gurar una transmisión de información eficaz. La cortesía, en cambio,
otras personas,
éxito del objeti- es una estrategia al servicio de las relaciones sociales. Puesto que se
je puede constituir un elemento determinante para el
que su trata de objetivos diversos, es esperable que entre ellos se puedan
vo perseguido. Sabemos que el emisor debe tener en cuenta
intenc iones y a sus objetiv os, sino crear conflictos de intereses, al igual que ocurría con las máximas con-
enunciado se adapte no sólo a sus
y al papel social del destina tario. Por ello, no versacionales. Y, de hecho, así sucede en numerosas ocasiones. Vea-
también a la categoría
ar la import ancia de utiliza r conven ientem ente todos mos algunos ejemplos:
es difícil imagin
cordial
los medios que posee el lenguaje para mantener una relación
140 INTRODUCCIÓN A LA PRAGMÁTICA EL ESTUDIO DE LA CORTESÍA 141

(1) a. Metemo que su marido no se encuentre muy bien... Real- (3) a. Para ponerlo en marcha, pulse el primer botón de la de-
mente, su situación puede calificarse de bastante grave... recha. Si quiere cambiar de canal, utilice estos botones.
Con su avanzada edad, y dado su deteriorado estado físi- Para subir o bajar el volumen, tiene que darle a esta
co, se requeriría casi un milagro para que lograse superar tecla...
la crisis... Debemos estar preparados para un desenlace b. Para ponerlo en marcha, espero que no le moleste pul-
fatal, que puede ser inminente... sar el primer botón de la derecha. Si quiere cambiar de
b. Su marido ha muerto canal, le agradeceré mucho que utilice estos botones.
Para subir o bajar el volumen, ¿querría darle a esta tecla,
Los enunciados (1)a y (1) pueden utilizarse para el mismo objeti- por favor?
vo: anunciar a una mujer la muerte de su marido. La formulación de
(1) es clara y directa, ajustada al principio de cooperación y a las má- Cuando lo importante es transmitir eficazmente una información,
ximas, y plenamente eficaz desde el punto de vista informativo. Sin y especialmente cuando esa información interesa en particular al des-
embargo, en muchas ocasiones se prefiere recurrir a circunloquios del tinatario, la necesidad de concisión y claridad hacen prevalecer los
tipo de (1)a, partiendo del supuesto de que, cuando la información principios conversacionales por encima de la cortesía.
que se va a transmitir constituye una mala noticia para el destinata- Un caso extremo es el que ofrecen las peticiones de auxilio. Pues-
rio, debe mitigarse su efecto. En este sentido, es fácil ver cómo (1)a to que lo importante es la rapidez de la intervención, la claridad y la
entra en conflicto con casi todas las máximas: va contra las máximas eficacia, se emplean siempre formas directas y explícitas, como (4)a,
de cantidad, ya que el contenido no es todo lo informativo que podría y no como (4)b:
ser; va contra las máximas de calidad, porque se afirma algo que no
es exactamente verdadero —se supone que el que emite (1)a ya sabe (4) a. ¡Socorro! ¡Sálveme, que me ahogo!
que el marido ha muerto—; y, finalmente, va contra varias de las má- b. ¡Socorro! ¿No le importaría salvarme, por favor? Es que,
ximas de manera, puesto que no es ni claro, ni breve, y es vago, e in- verá usted, me estoy ahogando
necesariamente prolijo... En este caso, la cortesía se considera como
un principio superior, que explica y hace legítima la transgresión de Los contrastes que acabamos de examinar sugieren que hay una di-
las máximas. ferencia clara motivada por el tipo de discurso y por sus objetivos
Incluso cuando las situaciones no son tan graves, el uso de estra- prioritarios. Se dice que el intercambio es interaccional, cuando lo que
tegias de cortesía sirve para atenuar el carácter negativo de algunas importa es el mantenimiento de las relaciones sociales, y vence la cor-
afirmaciones. Cornpárense (2)a y (2)b: tesía; y es transaccional, cuando lo importante es la transmisión eficaz
de información, y tienen prioridad los principios conversacionales.
(2) a. Sin duda, a todos nos convendría hacer un poco más de Por supuesto, estas caracterizaciones no constituyen categorías cerra-
ejercicio y perder algo de peso das, sino que representan los puntos extremos de una escala. Cada
b. Estás gordísima enunciado se coloca en un punto intermedio, de acuerdo con las cir-
cunstancias.
El ejemplo de (2)a vuelve a mostrar propiedades semejantes a las Por tanto, la explicación del funcionamiento de la cortesía estraté-
de (1)a: el carácter genérico de la afirmación sirve para evitar la refe- gica presupone, de un lado, una clasificación de los tipos de discurso
rencia directa de (2)b. Nuevamente, las necesidades de la cortesía so- y de los actos que pueden realizarse; de otro, una descripción de los
brepasan los requisitos de los principios conversacionales. tipos de relación social que resultan relevantes; y, finalmente, una ca-
Hay, sin embargo, otras ocasiones en que la situación parece in- racterización detallada de las diferentes estrategias —especialmente
vertirse. En los intercambios de tipo comercial, se suele esperar que el en sus repercusiones lingiifsticas— y de las condiciones que gobiernan
vendedor trate con cierto grado de deferencia al potencial comprador. su adecuación al contexto y la situación. Esta tarea se ha abordado
Sin embargo, si uno está interesándose por el funcionamiento de un desde perspectivas algo diferentes, pero todas tienen en común el con-
televisor nuevo, lo más probable es que el vendedor utilice fórmulas - siderar que el papel fundamental de la cortesía es el de servir a las re-
parecidas a (3)a, y no a (3)b: laciones sociales.
142 INTRODUCCION A LA PRAGMÁTICA EL ESTUDIO DE LA CORTESÍA 143

La segunda regla es Ofrezca opciones, y se aplica sobre todo cuan-


3.2. LAS REGLAS DE CORTESÍA DE R. LAKOFF*
do hay equilibrio social entre los interlocutores, pero falta familiari-
El enfoque de la cortesfa propuesto por R. Lakoff (1973) constitu- dad y confianza. Ofrecer opciones equivale a presentar las cosas de
manera que el rechazo de la propia opinión o de la propia oferta no
ye el primer intento de extender la idea de regla de la gramática para
dar cuenta de la adecuación pragmática. Dos son las reglas básicas
se sienta como algo polémico. La réplica de B en el diálogo de (7) pue-
propuestas por esta autora:
de encubrir una estrategia para expresar una creencia sin mostrarla
como algo personal, sin que se le pueda atribuir una discrepancia con
1) Seaclaro respecto a la opinión expresada por su interlocutor, y sin que su re-
T) Sea cortés chazo coloque en una posición incómoda a ninguno de los interlecu-
tores:
La primera quiere expresar el mismo tipo de contenido que las má-
ximas que desarrollan el principio de cooperación de Grice, y va diri- (7) A: —Parece que la situación económica no es muy alentadora
gida fundamentalmente a asegurar una transmisión eficaz de la infor- B: —Sin embargo, algunos estudios recientes han apuntado
mación; la segunda recoge la faceta de la relación interpersonal. La que las perspectivas de recuperación no son malas...
cortesía se entiende como un mecanismo que intenta reducir las ten-
siones creadas en la interacción. Y un enunciado como los de (6) podría convertirse en:
La regla general Sea cortés presenta tres posibilidades o modalida-
des diferentes: (8) Quizá una posibilidad serfa que lo pintara usted de nuevo

1) No se imponga Finalmente, la tercera regla (Refuerce los lazos de camaradería) se


1) Ofrezca opciones adapta perfectamente a las situaciones en que la relación entre los in-
1) Refuerce los lazos de camaradería terlocutores es muy estrecha o muy cercana. Uno de sus objetivos es
colocar al otro en una posición agradable, mostrar interés por sus co-
Cada una de estas reglas tiene un ámbito de aplicación determina- sas... Se utilizan las formas personales, es frecuente que el emisor se
do, de acuerdo con cuál sea el grado de relación existente entre los in- implique a sí mismo en las cuestiones del otro, y se expresan las pro-
terlocutores. pias ideas y sentimientos. Cuando el médico pregunta al enfermo
La regla No se imponga se aplica especialmente en aquellas situa-
ciones caracterizadas por una clara diferencia social entre los interlo- (9) ¿Cómo nos encontramos hoy?
cutores, o simplémente por falta de familiaridad. Ninguno de los par-
ticipantes debe obligar al otro de forma directa a hacer algo. En estos se está valiendo de una estrategia de este tipo.
casos, las estrategias consisten en evitar o mitigar toda posible impo-
sición sobre el otro, pidiendo permiso, utilizando formas indirectas...
3.3. EL PRINCIPIO DE CORTESÍA DE LEECH
(5) ¿Puedo preguntarle, si no es mucha indiscreción, cuánto le ha
costado? Leech (1983) ya no establece reglas, sino que propone un principio
de cortesía, desarrollado en una serie de máximas, al estilo de los de
Se trata también de un tipo de cortesía impersonal, que elude las Grice, y como complemento de sus principios conversacionales.
referencias directas, los pronombres personales, las opiniones pro- Para Leech, la relación existente entre los interlocutores impone
pias... El enunciado de (6)a se sirve de la mención genérica, frente al una serie de selecciones que determinan la forma del enunciado y ma-
de (6)b, que hace una referencia directa y específica: tizan su significación. Los objetivos de la comunicación pueden ma-
nifestarse en dos direcciones: o bien se trata de mantener el equilibrio
(6) a. En estos casos, lo que suele dar mejor resultado es pin-
tarlo de nuevo existente; o bien, de modificarlo (para mejorar la relación o para au-
mentar la distancia).
b. Píntelo de nuevo
144 INTRODUCCIÓN A LA PRAGMÁTICA EL ESTUDIO DE LA CORTESÍA 145

La cortesía es precisamente el principio regulador de la distancia la «descortesía» intrínseca de estas acciones por medio de otras fór-
social y su equilibrio: gracias a ella, mantenemos o disminuimos la mulas de cortesía relativa que la mitiguen. En caso contrario, la rela-
distancia social. Debe interpretarse y valorarse como el necesario pun- ción corre el peligro de deteriorarse y aumentar la distancia entre los
to de referencia que nos permite medir la adecuación entre el enun- hablantes, No es difícil imaginar lo que ocurre cuando se pide algo sin
ciado y el grado de distancia social que media entre los interlocutores. la cortesía adecuada... Como ejemplos de estas acciones podemos ci-
Este tipo de cortesía recibe el nombre de corresía relativa, ya que de- tar ‘preguntar’, ‘pedir’, ‘ordenar’...
pende decisivamente de las posiciones sociales de los interlocutores. W) Acciones dirigidas frontalmente contra el mantenimiento de la
Además, existe una cortesía absoluta, que es una caracteristica propia relación entre los interlocutores. En ellas, la cortesía relativa está fuera
de algunos actos. Como señala Leech (1983: 83): de lugar, porgue pretenden acrecentar la distancia o destruir las rela-
ciones existentes: ‘amenazar’, 'acusar', ‘maldecir’...
Algunas ilocuciones (por ejemplo, las órdenes) son inheremtemente
descorteses; y otras (por ejemplo, los ofrecimientos) son inherentemen- Por supuesto, estas cuatro categorías no constituyen grupos cerra-
te corteses.
dos, sino que son más bien los puntos-clave de un continuum. La se-
Esta cortesía, entendida en sentido absoluto, se evalúa en una es- gunda categoría, por ejemplo, siempre estará orientada hacia alguna
cala en términos del coste o del beneficio que suponga el cumpli- de las dos limitrofes: como vimos, no es lo mismo informar al desti-
miento de la acción para el destinatario o el emisor. Así, la acción es natario dándole una buena noticia (el beneficio para él es grande), que
intrínsecamente más «descortés» cuanto mayor es el coste para el des- dándole una mala noticia (en la que el coste para él es mayor).
tinatario y menor su beneficio; y es más «cortés» en el caso contrario, Sobre esta clasificación general funcionan dos tipos diferentes de
es decir, cuanto mayor sea el coste para el emisor y mayor el benefi- cortesía: positiva y negativa. En palabras de Leech (1983: 84):
cio para el destinatario:
La cortesía negativa consiste en minimizar la descortesía de las ilo-
(10) EMISOR cuciones descorteses, y la [cortesía] positiva, en maximizar la cortesfa de
menos cortés ——— las corteses.
<—— máscortés
COSTE BENEFICIO Mientras que la cortesía negativa suele resultar imprescindible para
mantener las buenas relaciones, la cortesía positiva es secundaria.
más cortés
<——— menos cortés Dentro de esta perspectiva, uno de los aspectos que despiertan más
DESTINATARIO interés es el de las acciones que pueden entrar en conflicto con la cor-
tesía (las del tipo T). Los actos directivos (aquellos en los que el emi-
sor pide a su interlocutor que lleve a cabo una determinada acción) son
Pues bien, de acuerdo con ello, Leech establece una clasificación
actos que, en algunos casos, pueden amenazar el equilibrio en la rela-
general de intenciones en cuatro categorías principales:
ción social. El grado de posible conflicto se determina en una escala de
1) Acciones que apoyan la cortesia, es decir, que suponen un bene- coste/beneficio, del tipo de la de (11), tomada de Leech (1983: 107):
ficio para el destinatario y un coste para el emisor, y, por tanto, man-
tienen o mejoran la relación social existente entre ellos. Se trata de ac- (11) DESTINATARIO — CORTESÍA
ciones como ‘agradecer’, felicitar”, ‘saludar’, ‘ofrecer’, ‘invitar’... . Coste Menor
1) Acciones prácticamente indiferentes a la cortesía, es decir, en las Pela esas patatas
que no hay un deseguilibrio claro entre coste y beneficio para los in- Pásame el periódico
terlocutores. El empleo de formas de cortesía relativas apoya la rela- Siéntate
ción social. Es el caso de “afirmar”, informar”, ‘anunciar’... Diviértete
m) Acciones que entran en conflicto con la cortesía, esto es, que Tómate otro canapé
implican algún tipo de coste para el destinatario; si quiere mantener- Beneficio Mayor
se o mejorarse la relacióncon el interlocutor, es necesario compensar
146 INTRODUCCIÓN A LA PRAGMÁTICA EL ESTUDIO DE LA CORTESÍA 147

Cuanto mayor es el coste para el destinatario, mayor es la descor- V1) Máxima de simpatia: minimice la antipatia; maximice la sim-
tesía intrínseca de la acción; y cuanto mayor es el beneficio que pue- patía.
de obtener, mayor es la cortesía intrínseca.
Los actos que pueden resultar descorteses suelen dar lugar a for- Todas ellas presentan la doble vertiente: la negativa, que es la más
mas indirectas de expresión. El mismo contenido proposicional se importante, la auténticamente necesaria, que constituye la primera
puede manifestar de forma más o menos directa, dando lugar también parte de la formulación; y la positiva, que tiene una valor secundario.
a una escala: Como resulta evidente por el mismo contenido de cada máxima, no
todas se aplican por igual a todos los tipos de actos: la máxima de tac-
(12) DIRECTO DESCORTÉS to funciona en las peticiones; las de generosidad, aprobación y mo-
Contesta el teléfono destia parecen más generales; y las de acuerdo y simpatía se aplicarán
¿Contestas el teléfono? sobre todo a los actos de tipo aseverativo.
¿Puedes contestar el teléfono? La cortesía es, pues, un principio regulador de la conducta que se
¿Te importaría contestar el teléfono? sitúa a medio camino entre la distancia social y la intención del emi-
INDIRECTO — CORTÉS sor, haciendo posible el mantenimiento del equilibrio social entre los
interlocutores a pesar de que la intención del emisor esté dentro de las
calificadas como inherentemente descorteses. En este sentido, los me-
La cortesía se convierte en el principio que justifica el empleo de
canismos que emplea son estrategias dirigidas a reducir o evitar las
formas indirectas, Éstas resultan más corteses porque no imponen
tensiones en la interacción social.
una obligación, sino que «fingen» abrir al oyente la posibilidad de rea-
El enfoque propuesto por Leech, aunque es básicamente adecuado,
lizar o no el acto solicitado. Ello explica que su uso se restrinja casi
ha recibido algunas críticas. Por un lado, se dice que la proliferación
exclusivamente a los actos inherentemente descorteses, y que resulte
de máximas resulta tal vez excesiva y, sobre todo, no está justificada
extraña cuando el acto ya es cortés por sí mismo:
en virtud de principios independientes. Por otro lado, la cortesía está
(13) a. Tómate otro canapé determinada culturalmente, de modo que quizá las máximas sirvan
b. ¿Te importaría tomarte otro canapé? para una sociedad, pero no para otras. Pero, sin duda, la objeción más
seria es la que pone en tela de juicio la consideración del principio de
El único tipo de situación en que (13)b resulta adecuado sería si el cortesía como un auténtico principio. En el modelo de Grice o en el
emisor deseara que sus invitados, haciendo un último esfuerzo, se ter- de Sperber y Wilson, se da por supuesto que los hablantes observan
minasen la bandeja de canapés: en este caso, el beneficio sería para los principios. Dicho de otro modo, por lo que se refiere al enfoque de
él y no para el destinatario, lo cual justifica el uso de la forma más Grice, hay que suponer que el hablante está siendo cooperativo para
cortés. . explicar la violación aparente de las máximas que da lugar a la impli-
El principio de cortesía de Leech se desglosa también en una serie catura; y en el de Sperber y Wilson, el principio de relevancia está
de máximas: siempre vigente y de ello deriva el cálculo de la interpretación. En
cambio, el principio de cortesía de Leech no puede entenderse en el
1 Máxima de tacto: suponga que usied es el autorizado, y su in- mismo sentido: el emisor puede optar por ser cortés o no; pero no su-
terlocutor es quien debe autorizar. ponemos que está siempre tratando de ser cortés, ni que hay que bus-
1) Máxima de generosidad: minimice su propio beneficio; maxi- car una implicatura que restaure la cortesia cuando ésta parece estar
mice el beneficio de su interlocutor. ausente.
1) Máxima de aprobación: minimice el desprecio hacia el otro;
maximice el aprecio hacia el otro.
1) Máxima de modestia: minimice el aprecio hacia sí mismo; ma- 3.4. EL MODELO DE BROWN Y LEVINSON
ximice el aprecio hacia el otro.
v Máxima de acuerdo: minimice el desacuerdo con el otro; ma- La teoría expuesta por Brown y Levinson (1987) es actualmente el
ximice el acuerdo. intento más elaborado y mejor estructurado de explicar los motivos y
148 INTRODUCCIÓN A LA PRAGMÁTICA EL ESTUDIO DE LA CORTESÍA 149

el funcionamiento de la cortesía en las lenguas. Pretende completar el 1) megativa: deseo de tener libertad de acción, de no sufrir im-
modelo de Grice, añadiéndole la faceta interpersonal de la que carecía. posiciones por parte de los demás, de dominar el propio te-
rritorio.
34.1. Puntos de partida I) positiva: deseo de ser apreciado por los demás, y de que otros
compartan los mismos deseos,
Brown y Levinson parten del supuesto de que toda sociedad tiene
que controlar la agresividad de sus miembros, a la vez que intenta ca- La noción de imagen pública es, en sí misma, universal; y también
nalizar ese potencial de agresividad como instrumento de control in- lo es el modo en que determina los comportamientos sociales: lo que
terno y como fuerza de la que servirse en las relaciones competitivas varía de una cultura a otra son los elementos particulares que confi-
con otros grupos sociales. La cortesía presupone, por tanto, la exis- guran en cada caso los rasgos que constituyen la imagen pública de-
tencia de ese potencial agresivo, y trata de contrarrestario para hacer seable.
posibles las buenas relaciones sociales.
Otro de sus puntos de partida es el de que la comunicación es un 3.4.3. El funcionamiento de la cortesia
tipo de conducta racional, que busca la máxima eficacia. En este sen-
tido, la comunicación está sujeta al principio de cooperación de Grice,
Se parte, pues, de la idea de que todos los individuos tienen su ima-
entendido como el marco socialmente neutro en el que se desarrollan
gen pública, que todos quieren mantenerla a salvo, y que el buen fun-
los intercambios comunicativos, y que presupone su racionalidad y
cionamiento de las relaciones sociales exige el mantener a salvo la de
eficacia. Se supone también que uno sólo se aparta de él cuando tie-
los demás. Ahora bien, como ya hemos visto, hay varios tipos de ac-
ne una buena razón para hacerlo; y la cortesía —la necesidad de man-
ciones que crean conflictos de intereses y que, por tanto, ponen en pe-
tener las relaciones sociales— puede ser una de estas buenas razones.
ligro la imagen pública, bien de uno mismo, bien del interlocutor: se
trata de acciones que amenazan la imagen pública (face-threatening
3.4.2. Conceptos bdsicos
acts). En estos casos —y a no ser que se desee realmente amenazar-
la—, lo normal es que el emisor trate de suavizar la potencial amena-
Los individuos, en lo que atañe a la comunicación, presentan, por
za: para ello, es necesaria la cortesía.
tanto, dos propiedades básicas, que sirven para explicar su comporta-
El nivel de cortesia que debe emplearse depende de tres factores:
miento comunicativo:

1) Racionalidad. Cada individuo posee un modo de razonamien- 1) poderrelativo (P) del destinatario con respecto al emisor, y que
to que se puede definir con precisión, y que le conduce de los fines constituye la dimensión vertical de la relación social;
que persigue a los medios necesarios para intentar conseguir dichos T) distancia social (D), que incluye el grado de familiaridad y
fines. Está ligada al principio de cooperación. contacto entre los interlocutores, y que forma el eje horizon-
1) Jmagen pública (en inglés, face). Cada individuo tiene y re- tal de dicha relación; y
clama para sí una cierta imagen pública (un cierto prestigio) que quie- 1) grado de imposición (G) de un determinado acto con respecto
re conservar. Está ligada a la cortesía. a la imagen pública.

El concepto de imagen pública es la noción central dentro de la teo- Todos ellos son de naturaleza social, porque incluso el último de-
ría de Brown y Levinson. De la necesidad de salvaguardaria se derivan pende de la consideración que cada tipo de acto reciba en cada cultu-
todas las estrategias de cortesía. La cooperación entre los hablantes se ra. El riesgo potencial que entraña una determinada acción que ame-
basa precisamente en el supuesto compartido de que la imagen públi- naza la imagen pública (AAIP) se calcula sumando los valores de estos
ca es vulnerable, de que hay que ponerla a salvo, y de que una mane- factores:
ra de hacerlo consiste precisamente en no dañar ni amenazar la de los
demás. Riesgo (AAIP)
x = (D +P+G)x
Esta imagen pública tiene, a su vez, dos vertientes:
150 INTRODUCCIÓN A LA PRAGMÁTICA EL ESTUDIO DE LA CORTESÍA 151

Menor (15) a. iTen cuidado!


b. ¡Presta atención!
Directamente c. ¡Baja la basura!
Abiertamento Cortesia positiva
Riesgo estimado
de desprestigio

Haga la AAIP — > ndirectamente <7


— Encublertamente "\ Cortesía negativa Que resulte o no descortés depende de cuál sea su potencial de
arnenaza a la imagen pública: puede ser apenas inexistente en (15)a,
No haga la AAIP medio en (15)b, y alto en (15)c. También se emplea esta estrategia,
Meyor como vimos, cuando lo decisivo es la rapidez y la eficacia:

Esquema 8.1. (16) ¡Socorro! ¡Sáquenme de aquí!

La estrategia, además de abierta, puede ser indirecta (o con com-


pensaciones). En estos casos, el emisor, sin dejar de mostrar clara-
La conjunción de todos estos factores permite calcular la reper- mente su intención, trata de compensar o reparar de alguna manera
cusión esperada de una AAIP y, si se quiere, elegir las estrategias de el posible daño o amenaza a la imagen pública que supone la realiza-
cortesía destinadas a mitigar el peligro. Los tipos de estrategias exis- ción de un determinado acto. Las compensaciones pueden hacerse uti-
tentes y las circunstancias que determinan la elección de una u otra lizando un tipo de cortesía orientada bien a la imagen pública positi-
pueden resumirse en el esquema 8.1, tomado de Brown y Levinson va, bien a la imagen pública negativa.
(1987: 60). La estrategia abierta, directa y con cortesía positiva se basa en la ex-
Las posibilidades de estrategia reflejadas en el esquema son cinco: presión de aprecio hacia el destinatario y sus descos, y en la similitud
de estos deseos con los del emisor. Quiere ser una muestra de intimi-
D Abierta y directa (on record, without redress) dad, familiaridad y amistad, y construye una plataforma común para
T) Abierta e indirecta, con cortesía positiva (on record, with re- la interacción.
dress, with positive politeness)
m) Abierta e indirecta, con cortesía negativa (on record, with re- (17) a. Tenemos que bajar la basura
dress, with negative politeness) b. ¿Bajarás la basura?
Iv) Encubierta (off record) c. Hoy bajas tú la basura y mañana la bajo yo
v) Evitar la AAIP
Los enunciados de (17) son muestras de esta estrategia. En (17)a
Pueden ejemplificarse, respectivamente, en (14): se crea una terreno común, identificando los deseos de emisor y des-
tinatario; en (17)b se da por sentado que la agresión es mínima y que
(14) a. Préstame mil pesetas se cuenta de antemano con la cooperación del destinatario; en (17)c,
. ¿Me prestas mil pesetas? al ofrecerse la compensación explícita, la reciprocidad disminuye el
e. ¢No te importaría prestarme mil pesetas, por favor? riesgo. Otras estrategias de cortesía positiva consisten, por ejemplo, en
d El cajero no funcionaba y estoy sin dinero usar las marcas de identidad social o de grupo características del des-
tinatario (una jerga o dialecto..]), usar diminutivos cariñosos, chistes
Una estrategia es abierta cuando con ella el emisor muestra clara- y bromas que refuercen los conocimientos compartidos..., etc. Incluso
mente su deseo de hacer partícipe al interlocutor de su intención sin cuando los cumplidos resultan exagerados, lo importante es que el
ocultarla. Además, es directa o sin compensaciones cuando no hay nin- emisor está mostrando abiertamente su deseo de halagar la imagen
gún intento de contrarrestar el daño potencial. La estrategia abierta y pública del destinatario para compensar la posible amenaza.
directa consiste en expresarse literalmente, en seguir las máximas de La estrategia abierta, indirecta y con cortesía negativa se basa en la
Grice: es clara, concisa y no ambigua: expresión de que el acto realizado no pretende limitar la libertad de
acción del destinatario. Es el ejemplo prototípico de lo que considera-
152 INTRODUCCIÓN A LA PRAGMÁTICA EL ESTUDIO DE LA CORTESÍA 153

mos habitualmente cortesía, y su carácter respetuoso la hace adecua- rar una petición o un reproche. La violación de las máximas de Grice,
da a las situaciones en que no hay familiaridad o igualdad. En gene- con la generación de las consiguientes implicaturas, es muchas veces
ral, todas las lenguas poseen un conjunto de fórmulas lingtifsticas más el mecanismo empleado.
o menos convencionalizadas que sirven a esta estrategia. La más co- Estas estrategias no deben entenderse como categorías separadas:
mún es el uso de formas indirectas: a pesar de pretender ser encu- no siempre es fácil decidir con precisión cuál es el procedimiento uti-
biertas, su cierto grado convencionalización las convierte en expresio- lizado, entre otras cosas porque muchas veces se mezclan o se com-
nes no ambiguas: binan.

(18) a. Sitienes un rato, puedes revisar estos informes 3.4.4. Algunas consideraciones finales
b. ¿Podría usted revisar estos informes, por favor?
c. Quería pedirle, si no es mucha molestia, que revisara es- En muchas ocasiones se ha dicho que este tipo de enfoque presen-
tos informes ta una visión algo paranoide de las relaciones sociales: la imagen pú-
d. Convendría que revisara a fondo estos informes blica aparece como algo extraordinariamente débil y vulnerable, siem-
pre sometida a agresiones potenciales, continuamente amenazada por
En (18)a se expresa claramente la voluntad de no interferir en los actos a veces insignificantes, y que hay que estar reparando constan-
planes del destinatario; en (18), el uso del condicional unido a la for- temente. Sin duda, no les falta razón a quienes apuntan que el pano-
ma interrogativa indican que no se parte del supuesto de que el desti- rama dibujado resulta excesivamente catastrofista, De todos modos, la
natario está dispuesto a hacer la acción, y el uso de por favor pretende teoría de Brown y Levinson constituye un buen punto de partida para
compensar la posible molestia ocasionada; en (18)c, el pasado mitiga adentrarse en el estudio de las relaciones entre formas lingilísticas y
la fuerza de la petición, y la cláusula condicional expresa explícita- estructuras sociales. Lo que parece claro es que las estrategias de cor-
mente la intención de no invadir el terreno del otro; en (18)d, el uso tesfa existen; los hablantes las utilizan de manera sistemática para ase-
de un verbo impersonal desliga al emisor de la petición, que se hace gurar o modificar el estatuto de sus relaciones sociales: para mejorar
no por deseo propio, sino como expresión de una necesidad superior. el trato amistoso, o para establecer un clima de respeto mutuo, o in-
las estrategias se orientan, sobre todo, en tres direcciones: no limitar cluso para distanciarse del destinatario...
la libertad de acción del destinatario; pedir excusas u ofrecer com- De otro lado, el modelo propuesto puede aportar algunos elemen-
pensaciones por la posible limitación; y distanciarse de la responsabi- tos de juicio sobre la tensión entre modelos formales y modelos fun-
lidad de haber efectuado la petición. cionales dentro de la teoría lingúística. Para que las explicaciones
Por último, se puede optar por una estrategia encubierta. Con ella, funcionales resulten interesantes, es preciso encontrar principios fun-
el emisor pretende, en cierto modo, enmascarar o disimular su verda- cionales (o sociales) independientemente motivados. En este sentido,
dera intención. El emisor quiere evitar que le sea atribuida la respon- la tendencia a salvaguardar la propia imagen pública de posibles agre-
sabilidad de haber realizado un acto amenazador. Al llevarlo a cabo siones podría verse como un tipo de universal sociológico que «pre-
encubiertamente, deja al destinatario la tarea de decidir cómo inter- siona» las estructuras lingúísticas. Si esto es cierto puede convertirse
pretarlo. De este modo, el emisor se reserva la posibilidad de no com- en un punto de apoyo importante para las hipótesis funcionalistas, ya
prometerse con la interpretación más amenazadora del enunciado, y que, normalmente, las presiones sociales sobre el sistema lingúístico
poder «refugiarse» en otra. se presentan bajo la forma de extensiones del significado e implicatu-
ras que revierten sobre la forma (es decir, que acaban convencionali-
(19) a. Este informe necesita una revisión a fondo zándose y asociándose a un correlato formal especifica).
b. La basura está empezando a oler mal

El enunciado de (19)a utiliza una estrategia basada en la generali- Lecturas recomendadas


dad absoluta: el emisor siempre puede decir que no pretendía pedir al
destinatario que fuese él quien lo revisara; y (19)b se presenta sólo Los trabajos pioneros en el estudio de la cortesía desde la perspectiva prag-
como la descripción de una situación, pero de hecho puede enmasca- Mática son probablemente Lakoff (1972 y 1973). Además del estudio funda-
154 INTRODUCCIÓN A LA PRAGMÁTICA

mental de Brown y Levinson (1987), pueden verse Kasher (1986), los números
monográficos de la revista Multilingua (editados por Ide) correspondientes a
1988, 1989 y 1993, el número 14 de Journal of Pragmatics (1990), que también
es un número monográfico dedicado al tema de la cortesía, con contribucio-
nes de ámbito general como Fraser (1990) y Kasper (1990), y Watts, Ide y
Ehlich (1992). Sobre la pragmática de la cortesía en español, véase Haverkate
(1987, 1990a, 1991 y 1994).
Los estudios sobre la cortesia han recibido un notable impulso en el cam-
po de la comparación intercultural, con importantes implicaciones para la en-
señanza de segundas lenguas. Sobre todo ello, pueden verse Blum-Kulka, Hou-
se y Kasper (1989), Kerbrat-Orecchioni (1990-94), Wierzbicka (1991), Janney
y Arndt (1992), Kasper y Blum-Kulka (eds.) (1993), y Escandell Vidal (1995b y
1996a). Scollon y Scollon (1995) es un buen manual introductorio. LAS EXPLICACIONES PRAGMÁTICAS

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