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Titulo

El cuento 'Agua' de José María Arguedas, publicado en 1935, explora el conflicto entre indígenas y terratenientes en el Perú, centrado en la lucha por el acceso al agua, un símbolo de poder y justicia social. A través de la perspectiva de Ernesto, un niño que actúa como observador, se retrata la explotación y sufrimiento de los campesinos, así como su resistencia y conexión con la tierra. La obra es un potente grito de denuncia sobre la desigualdad estructural y la importancia de valorar las culturas originarias.
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El cuento 'Agua' de José María Arguedas, publicado en 1935, explora el conflicto entre indígenas y terratenientes en el Perú, centrado en la lucha por el acceso al agua, un símbolo de poder y justicia social. A través de la perspectiva de Ernesto, un niño que actúa como observador, se retrata la explotación y sufrimiento de los campesinos, así como su resistencia y conexión con la tierra. La obra es un potente grito de denuncia sobre la desigualdad estructural y la importancia de valorar las culturas originarias.
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Titulo: “AGUA” de José María Arguedas

Editorial: Nuevo Horizonte

Año de publicación: 1935

Autor de la reseña: Rai Leandro Lolo Rodriguez “4to C”

Reseña literaria: Agua de José María Arguedas

El cuento Agua de José María Arguedas, publicado en 1935 como parte de la colección Agua,
es una obra fundamental para comprender la visión arguediana del Perú. A través de una
narrativa profundamente arraigada en la cosmovisión andina y la realidad social de su tiempo,
Arguedas nos sumerge en el conflicto latente entre dos mundos: el de los indígenas y el de los
mistis (blancos o mestizos con poder), personificado en la lucha por el acceso y control del
recurso más vital: el agua.

El relato se desarrolla en la comunidad de Utek'pampa y se centra en la figura de Ernesto, un


niño que, como Arguedas mismo, actúa como observador y puente entre ambas realidades. La
sequía es el telón de fondo, intensificando la tensión entre los campesinos indígenas, que
dependen del agua para su subsistencia, y los poderosos terratenientes, que manipulan su
distribución para su propio beneficio. El agua no es solo un recurso natural; se convierte en un
símbolo de poder, justicia social y la propia vida para el pueblo andino.

Una cita que ilustra esto con claridad es:

“¡No hay agua!... ¡Los señores nos la quitan!”

Este grito desesperado expresa la impotencia de los comuneros frente a una estructura social
profundamente injusta.

Arguedas utiliza un realismo crudo y conmovedor para retratar la explotación y el sufrimiento


de los indígenas, pero también su resistencia, su dignidad y su profunda conexión con la tierra.
La narrativa se enriquece con elementos culturales quechuas, como cantos y costumbres, que
dotan a la historia de una atmósfera espiritual y ancestral.

En una escena, el narrador observa:

“Los indios estaban sentados, con las caras secas, las bocas apretadas, como si el corazón se
les hubiese secado también.”

Este pasaje muestra cómo el sufrimiento físico se convierte también en una herida emocional
colectiva.

Comparado con otros cuentos como Los escoleros, donde también se retrata la opresión en el
sistema educativo rural, Agua ofrece una visión más amplia de la desigualdad estructural. En
Los escoleros, los niños son víctimas de un maestro abusivo, mientras que en Agua, el conflicto
gira en torno al despojo de los recursos naturales, pero ambos cuentos comparten un mismo
enfoque de denuncia social.
El estilo de Arguedas en Agua es inconfundible. Su prosa es potente y lírica, capaz de transmitir
tanto la belleza del paisaje andino como la crudeza de la injusticia. La voz de Ernesto, a
menudo ingenua pero perspicaz, permite al lector acceder a la complejidad de las relaciones
humanas.

En un momento clave, Ernesto reflexiona:

“Yo también tenía rabia. Pero no sabía contra quién.”

Esta frase resume el dilema interno de un niño que empieza a entender la complejidad del
mundo injusto que lo rodea.

La voz infantil e introspectiva se repite en La muerte de los hermanos Arango, donde el


narrador también adopta una postura reflexiva frente a la violencia y la injusticia. Sin embargo,
Agua se distingue por su intensidad simbólica y su enfoque en la naturaleza como campo de
disputa social.

Agua es mucho más que un cuento; es un grito de denuncia y un testimonio de la realidad rural
peruana. Es una invitación a la reflexión sobre la discriminación, la injusticia agraria y la
necesidad de valorar y respetar las culturas originarias.

Incluso hoy, su mensaje sigue vigente:

“El agua viene del cielo, pero aquí la guardan los patrones.”

Una frase que podría aplicarse a muchos contextos actuales, donde los recursos siguen siendo
objeto de dominación y desigualdad.

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