Artículos Boltzmann. (RSEF)
Artículos Boltzmann. (RSEF)
Uno de los problemas conceptuales más importantes de nen vector de posición r y velocidad v se encuentran, des-
la física es cómo hacer compatible la evolución irreversible pués de un intervalo de tiempo ∆t, en r + v ∆t y tienen la
de los sistemas macroscópicos (el segundo principio de la misma velocidad. Como
termodinámica) con la mecánica reversible (las ecuaciones f1 (r + v∆t , v , t + ∆t ) = f 1(r , v , t ), (2)
de Hamilton o la ecuación de Schrödinger) de las partículas
(átomos o moléculas) que los constituyen. Desde que en el límite ∆t → 0, (2) se escribe:
Boltzmann dedujo su ecuación en 1872, este problema ha
∂ t f1 (r, v, t ) = −v ⋅ ∂r f 1(r , v , t ), (3)
dado lugar a amplios debates y el origen de la irreversibili-
dad es, aún hoy en día, controvertido. que es una ecuación invariante bajo el cambio t → −t y
En una de sus primeras publicaciones, Boltzmann obtuvo v → −v. La evolución (3) es, por tanto, mecánica.
en 1866 una expresión de la entropía, que había sido defini- Para incluir ahora el efecto de las interacciones en la
da un año antes por Clausius, basada en conceptos mecáni- ecuación de evolución de f1(r, v, t), puede adoptarse el
cos. Las limitaciones de este trabajo eran que su aplicación siguiente enfoque. Como U(r) es de corto alcance y el gas es
se restringía al estudio de los gases y que el sistema era diluido, la mayor parte del tiempo las partículas se mueven
periódico en el tiempo. Además, Boltzmann no pudo deducir según trayectorias rectilíneas hasta que tiene lugar una “coli-
de su definición de entropía la irreversibilidad del segundo sión” binaria, que está localizada en una región finita (~ a3)
principio de la termodinámica de Clausius. En 1868, basán- del espacio euclídeo. Se supone, por tanto, que no existen
dose en las ideas probabilísticas de Maxwell, obtuvo la dis- interacciones simultáneas de tres o más partículas. Cuando
tribución de equilibrio de un gas de partículas puntuales bajo dos partículas interaccionan, las velocidades de las partícu-
la acción de una fuerza que deriva de un potencial (distribu- las antes de la colisión, v y v1, cambian a v′ y v1′ después de
ción de Maxwell-Boltzmann). En 1872 publicó la denomi- la colisión. Como el momento lineal y la energía se conser-
nada ecuación de Boltzmann para cuya deducción se basó, van en la colisión, se tiene:
aparentemente, en ideas mecánicas. Esta ecuación contiene,
sin embargo, una hipótesis no mecánica (estadística) o v + v1 = v ′ + v ′1 ; | v |2 + | v 1 |2 = | v ′ |2 + | v ′1 | 2 , (4)
“hipótesis del caos molecular” que Boltzmann no apreció de forma que estas cuatro ecuaciones son insuficientes para
como tal, y cuya mayor consecuencia es que, cualquiera que la determinación de v′ y v1′ a partir de las velocidades inicia-
sea la distribución inicial de velocidades de un gas homogé- les v y v1. De (4) se deduce que |v – v1| = |v′ – v1′|, por lo que
neo diluido fuera del equilibrio, ésta evoluciona irreversible- si la colisión se estudia en el sistema de referencia del centro
mente hacia la distribución de velocidades de Maxwell (teo- de masas, la única variable que queda por determinar en la
rema H). A raiz de las críticas de Loschmidt (paradoja de la colisión es el ángulo de desviación χ del vector velocidad
reversibilidad) y Zermelo (paradoja de la recurrencia), relativa. Este ángulo puede determinarse analíticamente co-
Boltzmann acabó reconociendo el carácter estadístico de su mo una función del módulo de la velocidad relativa |v – v1|,
hipótesis y en 1877 propuso una relación entre la entropía S del parámetro de impacto b o distancia del centro de masas a
de un sistema de energía constante y el número de estados cualquiera de las asíntotas de la trayectoria y del potencial de
dinámicos W accesibles al sistema en su espacio de fases; interacción U(r).
esto es, la conocida ecuación S = kB ln W, donde kB es la Con estas consideraciones puede determinarse la con-
constante de Boltzmann. En esta nota, se hace una breve des- tribución de las colisiones a la ecuación de evolución de
cripción de la ecuación de Boltzmann y de la hipótesis del f1(r, v, t) como una ecuación de balance. El término de pér-
caos molecular.
dida P(r, v, t) ∆t es el número total de colisiones en el inter-
La ecuación de Boltzmann describe la evolución tempo-
valo ∆t y en el punto r en el que una de las partículas tiene
ral de un gas diluido de N partículas puntuales de masa m
velocidad v antes de la colisión. El término de ganancia
contenidas en un volumen V que interaccionan a través de un
G( r, v, t) ∆t es el número total de colisiones en el intervalo
potencial de par central repulsivo U(r) de corto alcance a;
∆t y en el punto r en el que una de las partículas tiene velo-
esto es: U(r) 0 (r ≥ a). Como simplificación adicional,
cidad v después de la colisión. En el límite ∆t → 0 se tiene:
considérese que sobre las partículas no actúan campos exter-
nos. Si f1(r, v, t) indica la densidad de partículas que en el ∂ t f1 (r , v, t ) = − v ⋅ ∂ r f 1(r , v , t ) + G (r , v , t ) − P(r , v , t). (5)
tiempo t tienen un vector de posición r y velocidad v, que
Bajo una serie de aproximaciones adicionales pueden
está normalizada en la forma:
determinarse G(r, v, t) y P(r, v, t) para obtener:
∫ dr ∫ dv f (r , v, t ) = N ,
1 (1) ∂ t f1 (r, v, t ) = − v ⋅ ∂r f1(r , v , t) + 2π ∫ dv 1∫ dbb | v − v 1 |
su evolución temporal es la suma de dos contribuciones. En
×[ f1 (r, v ′, t ) f1(r , v ′1, t) − f 1(r , v , t) f 1(r , v 1, t)], (6)
ausencia de interacción, las partículas que en el tiempo t tie-
que es una de las formas de la ecuación de Boltzmann. número total de colisiones de, por ejemplo, partículas con
Nótese que (6) es una ecuación integro-diferencial no lineal velocidades v y v1 es proporcional a φ(v, t) φ(v1, t) para todo
en f1(r, v, t), local en el tiempo y en el espacio, ya que todas t antes de la colisión. Nótese que este producto de funciones
las funciones están evaluadas para los mismos valores de t y de distribución es lo que se denomina independencia esta-
r. En el caso de un sistema homogéneo f1(r, v, t) no depen- dística en la teoría de los procesos estocásticos. Es evidente
de de r, por lo que si se define f1(r, v, t) = ρφ (v, t), donde ρ que si las partículas con velocidades v y v1 están muy aleja-
= N/V es la densidad de partículas, de (1) se tiene: das espacialmente en t = 0, puede admitirse que en ese ins-
tante de tiempo no existe correlación entre ellas y la densi-
∫ dv φ (v, t ) = 1, (7)
dad de probabilidad conjunta es φ(v, 0) φ(v1, 0). Sin embar-
y la ecuación de Boltzmann se escribe: go, en la evolución hacia la colisión, la interacción crea una
correlación de las velocidades de las partículas para t > 0 de
∂ t φ ( v, t ) = 2πρ ∫ dv1 ∫ dbb | v − v 1 |
forma que el número total de colisiones es proporcional a la
×[φ ( v′, t ) φ ( v1′ , t ) − φ (v , t ) φ (v 1 , t )]. (8) densidad de probabilidad conjunta φ2 (v, v1, t) de encontrar
Las aproximaciones necesarias para deducir (6) son las pares de partículas con velocidades v y v1 en el tiempo t.
siguientes. Nótese, por ejemplo, que si f1(r, v, t) está evalua- Como φ2 (v, v1, t) ≠ φ(v, t) φ(v1, t), la ecuación de Boltzmann
da en el tiempo t, la función f1(r, v, t), que es la densidad de no tiene en cuenta la correlación de las velocidades; esto es,
partículas que con velocidad v1 van a colisionar con las que se interrumpe la evolución mecánica del gas sustituyéndola
tienen velocidad v en el tiempo t, debería evaluarse en el por la hipótesis estadística φ2(v, v1, t) = φ(v, t) φ(v1, t).
tiempo t – ∆t. Por un argumento similar, f1(r, v, t) no debe- Existe un ejemplo ilustrativo, debido a Kac, sobre las
ría evaluarse en r, sino en el punto del espacio euclídeo consecuencias de la hipótesis del caos molecular.
donde se encuentran las partículas que con velocidad v1 van Considérese un anillo con N huecos cada uno de los cuales
a colisionar con las que tienen velocidad v en el punto r. Las en el tiempo t = 0 está ocupado por una bola de color blanco
aproximaciones son, por tanto, que f1(r, v, t) es de variación o rojo. Admítase que en este anillo existe un subconjunto A
suave en el intervalo ∆t, si bien en este intervalo tiene lugar de M huecos. Para establecer una ecuación de evolución,
un gran número de colisiones, y de variación suave en el supongamos que en los tiempos t = τ, 2τ, 3τ... cada bola salta
espacio, salvo para distancias mucho mayores que el alcan- al hueco contiguo en el sentido de las agujas del reloj con-
ce del potencial a. servando su color, a menos que la bola se encuentre en uno
La aproximación más importante de la ecuación de de los huecos del subconjunto A, en cuyo caso cambia de
Boltzmann es la denominada hipótesis del caos molecular. color en el salto. Denotemos por NB(t) y NR(t) el número total
Para comprender en qué consiste esta aproximación, consi- de bolas blancas y rojas en el tiempo t, y por NB(A, t) y NR(A, t)
dérese la ecuación de Boltzmann homogénea (8) y defínase el número de bolas blancas y rojas en el tiempo t en el sub-
el funcional: conjunto A. Las “ecuaciones del evolución” son:
H(t ) = k B ρ ∫ dv φ ( v, t ) ln[ ρ h 3φ( v, t)], N B (t + τ ) = N B (t ) − N B ( A, t ) + N R ( A, t ),
(9)
N R (t + τ ) = N R (t ) − N R ( A, t ) + N B ( A, t ), (12)
donde h es la constante de Planck. Derivando esta ecuación
con respecto al tiempo y teniendo en cuenta (8) puede y puede demostrarse fácilmente que este sistema es periódi-
demostrarse que: co. El periodo es de una o dos vueltas al anillo, según que M
d H(t ) sea par o impar, respectivamente. Esta evolución periódica
≤ 0, (10) es, en cierto sentido, equivalente al teorema de recurrencia
dt de Poincaré de los sistemas mecánicos: “Todo sistema de
esto es, la ecuación de Boltzmann predice que H(t) decrece energía finita contenido en una región finita del espacio
monótonamente con el tiempo, para cualquier función de euclídeo después de un tiempo suficientemente grande vuel-
distribución inicial de velocidades φ(v, 0). Puede demostrar- ve tan próximo como se quiera a cualquier estado inicial,
se, además, que H(t) no puede decrecer indefinidamente, excepto para un conjunto de medida nula”.
sino que alcanza un valor estacionario cuando la función de Imagínese ahora que se resuelven las ecuaciones de evo-
distribución de velocidades φ(v) = φ(v, ∞) es:
2
lución (12) con una hipótesis estadística. Para ello, admítase
φ (v ) = γ e −α v , (11) que N >> M >> 1. Si se lanzan las bolas aleatoriamente sobre
los huecos, cabe esperar que aquéllas se distribuyan unifor-
donde γ y α son dos constantes. La solución (11) es la fun-
memente sobre el anillo, esto es:
ción de distribución de equilibrio del gas ideal clásico (la
distribución maxwelliana de velocidades) y para este estado N B ( A, t ) N R ( A, t ) M
= = . (13)
–H(t) es la entropía por partícula del gas ideal. Así pues, N B (t ) N R (t ) N
–H(t) (t ≠ ∞) puede interpretarse como la entropía por partí-
De (12) y (13) se tiene:
cula fuera del equilibrio. La ecuación de Boltzmann predice,
por tanto, la ley de crecimiento de la entropía (cualquiera que M M
sea la distribución inicial de velocidades del gas, éste llega al N B (t + τ ) = N B (t ) − N B (t ) + NR (t ) ,
N N
equilibrio), a pesar de que, como ya se ha indicado, su M M
deducción está basada aparentemente en ideas mecánicas N R (t + τ ) = N R (t ) − N R (t ) + NB (t ) , (14)
(colisiones). La razón de esta aparente paradoja es que, al N N
evaluar el término de colisión, Bolztmann admite que el Si se define ∆(t) = NB(t) – NR(t), de (14) se deduce que:
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1. Introducción
La Física Estadística (sin entrar en disquisiciones semán-
ticas u otras, incluyamos en ella las denominaciones o sub-
disciplinas Mecánica estadística, Termodinámica estadística
y Teoría cinética) ofrece el puente entre las descripciones
microscópica (clásica antaño, hoy cuántica) y macroscópica
o fenomenológica a la que pertenece la TERMODINAMI-
CA. Esta última, construida con anterioridad a aquella, lo fue
sobre bases firmes, usando leyes o principios negativos
(imposibilidad de los móviles perpetuos de primera y segun-
da especie). Es un cuerpo de doctrina muy bien estructurado,
en particular para la descripción de los estados de equilibrio
(termodinámico) y de transiciones (en tiempos “largos”)
entre los mismos (piénsese en el ciclo de Carnot entre dife-
rentes temperaturas de equilibrio cuyo rendimiento es máxi-
mo pero ofrece potencia nula). La descripción de los estados
fuera de equilibrio y, por tanto, el entendimiento de la evo-
lución macroscópica irreversible no han tenido similar desa-
rrollo formal. Pendiente está el entendimiento de las transi-
ciones en tiempo finito entre estados fuera de equilibrio. En
cualesquiera de esos casos el uso de magnitudes de estado y
sus relaciones funcionales (o ecuaciones) hace prescindible
indagar sobre lo que haya dentro del sistema en considera-
ción (aparte la teoría de Onsager relacionando reversibilidad
microscópica, fluctuaciones y fenomenología cuando la irre-
versibilidad sigue leyes lineales se piensa, desde hace poco Por el siglo XIX, e incluso antes, ya se hablaba de “áto-
tiempo, que no sea así fuera de equilibrio). mos” y una rudimentaria teoría cinética de los gases gozaba
Como el punto de partida de la Física Estadística es la de aceptación y utilidad científica (recordemos los trabajos
descripción microscópica hoy es de uso corriente hablar de de D. Bernoulli, Dalton, Laplace, Poisson, Cauchy, Clausius,
átomos, moléculas,…, partículas, o grados de libertad en Krönig,… y Maxwell). Pero fue Boltzmann quien definitiva-
interacción que mirados colectivamente con la ayuda de la mente profundizó en la cuestión, para el estudio del equili-
estadística nos llevan al nivel macroscópico reobteniendo las brio y, sobre todo, intentando explicar mecánicamente
leyes fenomenológicas, o sea la Termodinámica (en sentido (mecano-estadísticamente) la evolución termodinámica irre-
amplio; piénsese que dar el índice de refracción –una mag- versible y la descripción de los procesos de transporte liga-
dos a ella. No podemos dejar de mencionar la muy signifi-
nitud “óptica”– en función de dos variables, en un sistema
cativa labor que hicieron Gibbs, Einstein, Planck y Fermi,
homogéneo, supone dar una ecuación de estado). Tan senci-
entre otros. Sin la motivación ideológica de Boltzmann,
llo como eso en 2006. Muy distinta era la situación a finales
Gibbs elaboró una bellísima, útil y hoy dominante formula-
del siglo XIX. Muy distinta incluso la visión “filosófica, ya ción (cuerpo de doctrina) de la Termodinámica y Física
que entonces –entre realismo e idealismo– el debate era ¿es Estadística.
la materia continua o discreta? ¿existen las moléculas, áto- Ludwig Boltzmann nació el 20 de febrero de 1844 y
mos,…, o partículas?. No pensamos que Boltzmann creyera murió el 5 de septiembre de 1906. Estudió matemáticas y
en la real existencia de los “átomos” pero sí en su utilidad e física en la universidad de Viena con Andreas von
incluso en su necesidad para comprender las leyes macros- Ettinghausen, Josef Petzval, Josef Stefan y Josef Loschmidt.
cópicas y la evolución irreversible de los fenómenos macros- Cuando defendió su Tesis doctoral en 1866 ya había publi-
cópicos desde una base más fundamental que el nivel feno- cado dos trabajos, el primero sobre fenómenos eléctricos en
menológico. Pero había quien –con autoridad– no creía ni en superficies curvas (1865) y el segundo sobre el significado
su “existencia” ni en su “utilidad”. Este debate no era ajeno mecánico del segundo principio de la termodinámica (1866).
a las tendencias ideológicas, religiosas y usos sociales de A ese segundo tema dedicó la mayor parte de su vida y de su
aquella época porque, en general, la Ciencia es parte de la producción científica y filosófica. Otros maestros o colegas
Cultura y depende de su momento histórico. que le influyeron, personalmente o a través de sus trabajos,
fueron Exner, Toepler, von Helmholtz, Planck, Lorentz (el cuadas), tiende a cero, que es lo que importa. Tal es el lími-
más positivo, según el propio Boltzmann), Gibbs, y Maxwell te de Grad, o de Boltzmann-Grad, para los sistemas “dilui-
(gracias a Stefan), entre otros. Si de los anteriores cabe decir dos” (como es el caso del aire de una habitación normal en
que tuvo el apoyo no cabe olvidar su interacción crítica con condiciones de presión atmosférica y temperatura ordinaria).
Clausius, Mach, Ostwald, Poincaré, Loschmidt y Zermelo Señalemos que la derivación de Boltzmann no fue rigurosa
(algunos fueron amigos porque en ciencia no se suele con- sino fruto de su intuición genial usando entre dudosa e ina-
fundir amistad con concordancia de ideas). ceptable lógica en su argumentación al mezclar cuestiones
En 1869 Boltzmann fue nombrado profesor de Física de dinámica (de choques moleculares) con aspectos probabi-
matemática en la universidad de Graz, donde, en colabora- listas de estadística (para la distribución de velocidades y
ción con Toepler estudió y experimentó sobre las oscilacio- posiciones moleculares). Particularmente difícil de digerir
nes de columnas de aire. Con permiso “sabático” dejó Graz (pasable si pensamos en el límite de Boltzmann-Grad) es su
para pasar intervalos de tiempo en Heidelberg, Berlín,… mencionada hipótesis de “caos molecular” cada vez que va a
donde conoció a Bunsen, Kirchhoff, Sonia Kowaleskaia,… y ocurrir un choque, demandando olvido de anterior recorrido
a Helmholtz. En el laboratorio del último estudió la relación molecular y eventos pasados. No sorprende pues que tuviese
entre la constante dieléctrica de un medio, D, y su índice de críticas fundadas de sus contemporáneos, sobre las que aquí
refracción, η (η es proporcional a D1/2). Fue a su vuelta a no entraremos.
Graz cuando acabó el trabajo, publicado en 1872, sobre una II. Fue Lorentz quien primero usó la ecuación de
ecuación, celebérrima hoy, que lleva su nombre. Tal ecua- Boltzmann y lo hizo para describir la corriente eléctrica en
ción (cinética) integro-diferencial no-lineal describe la evo- sólidos dando un paso significativo por encima del pionero
lución espacio-temporal de la función de distribución (pro- Drude. Aparte la drástica aproximación de tiempo de relaja-
babilista) de las velocidades y posiciones de una “partícula” ción muy utilizada hasta tiempos recientes en diversos con-
(átomo, molécula, etc.) cuando en el curso del tiempo puede textos, Lorentz introdujo un modelo opuesto al browniano
chocar con otras, aunque solo de dos en dos y con la restric- donde partículas ligeras como viento (electrones) se mueven
ción drástica de que hay ausencia de correlaciones –“caos chocando entre sí y con árboles gordos (tales como iones en
molecular”– cada vez que va a ocurrir un choque, por lo que una red cristalina), un modelo del que se han hecho estudios
la ecuación da la evolución en forma cerrada y auto-consis- de interés tanto físico como matemático. Enskog (inspirán-
tente. dose en Hilbert) y Chapman (inspirándose en Maxwell)
De 1873 a 1876 fue profesor de Matemáticas en Viena, enseñaron cómo integrar la ecuación de Boltzmann, abrien-
luego volvió a Graz como catedrático y Director de Instituto do vía a otras diversas aplicaciones (hidrodinámica, propa-
(ganando la oposición contra Mach). Hasta 1890 permaneció gación del sonido, difusión másica, calor, fricción viscosa,
en Graz donde –se cuenta con seriedad– aparte vida familiar termoelectricidad, etc.). Recordemos que Boltzmann encon-
y ciencia intentó hacerse “vaquero” consultando con sus tró como solución de equilibrio de su ecuación una distribu-
colegas biólogos. Su presencia en Graz atrajo las visitas de ción de velocidades antes descubierta por Maxwell (hoy de
investigadores tanto jóvenes (destacaron Arrhenius y Nernst) Maxwell-Boltzmann), por lo que concluyó que así daba base
como otros colegas científicos de diversos países. Tras la microscópica mecánica (teorema H mecano-estadístico) al
muerte de Kirchhoff en 1887, Boltzmann fue invitado a segundo principio de la Termodinámica (estrictamente, evo-
sucederle como catedrático de Física teórica en Berlín. lución de un sistema aislado hacia su “desorden” máximo).
Aunque aceptó y devino miembro de la Academia Prusiana Aunque de relativamente arbitrarias condiciones iniciales
de Ciencias (con elogios oficiales de Helmholtz, Bezold, llegó a la distribución de Maxwell, Boltzmann no resolvió
Kronecker y Siemens) finalmente no aceptó (diversas y hasta adecuadamente el problema de valores inciales de su ecua-
peregrinas razones se han dado de su decisión entre las que ción, recordemos, integro-diferencial y no lineal. Un asunto
aparece su crítica actitud hacia el “formalismo” de la vida sutil en la resolución del problema es que la aproximación al
social berlinesa). La cátedra fue ocupada por Planck en equilibrio termodinámico implica no sólo la tendencia al
1889. A la vista de los nombres que hemos ido dando parece mismo en el espacio de velocidades (momentos), dando así
claro el nivel de la Física, de Berlín a Viena y alrededores, a lo que se denomina equilibrio “local”, sino también –simul-
finales del siglo XIX. táneamente– en el de posiciones (o sea en ambos a la vez –el
De la ecuación de Boltzmann comentemos someramente espacio de fases) para hablar de completo equilibrio. De
sobre: i. su validez, ii. su utilidad, y iii. su generalización. nuevo no sorprende que fuese criticado por alguno de sus
I. Fue H. Grad quien clarificó su dominio de validez pre- contemporáneos tanto por problemas de rigor matemático
guntándose si existe un límite en el que fuese exacta. Si n como por salirse de la ciencia hacia, digamos, la “filosofía”
designa la densidad numérica “molecular” parece sencillo (aunque de ello hay que estarle agradecido).
exigir que n tienda a cero. Pero, fijando las interacciones III. Tratando de compaginar la descripción estadística de
“moleculares”, esto implica en los cálculos la aparición de Gibbs que usó la función de distribución para todas las velo-
ceros o infinitos indeseables. Por ello sugirió tomar como cidades y posiciones de todas las “partículas” (en el espacio
finito el “recorrido libre medio”, 1/nσ2 (σ denota diámetro completo de fases del sistema) y la descripción de
molecular o rango de la interacción molecular), con n ten- Boltzmann donde solo aparece la distribución para una sola
diendo a infinito y σ hacia cero. Esto parece absurdo pues la partícula, fueron N. N. Bogoliubov, Born, H. S. Green,
densidad numérica es divergente (lo que sí ha de ser “gran- Kirkwood e Yvon y, más tarde Prigogine y colaboradores,
de” es el número de moléculas en un volumen también quienes, independientemente (Born y Green juntos), trataron
“grande”), pero la densidad física, ρ = nσ3 (en unidades ade- de generalizar para sistemas arbitrarios (tal como un gas
denso saliendo del límite de Boltzmann-Grad) la ecuación de [6] R. DUGAS, La théorie physique au sens de Boltzmann et ses prolonge-
Boltzmann. No lo consiguieron, aunque el problema fue ana- ments modernes, Griffon, Neuchâtel, 1959.
[7] L. BOLTZMANN, Theoretical Physics and Philosophical Problems
lizado en detalle y su dificultad cubistamente entendida con
(selección de textos editados por B. McGuinness y traducidos por P.
fructíferas consecuencias incluso tecnológicas. Foulkes; colección original publicada en 1905 con el título Populäre
En las referencias que damos, el lector podrá encontrar Schriften, Barth, Leipzig), Reidel, Dordrecht, 1974.
aspectos históricos, biográficos y científicos presentados en [8] L. BOLTZMANN, Escritos de mecánica y termodinámica (introducción,
su debido contexto y con apropiada perspectiva. Indique- selección de textos y traducción de F. J. O. Ordóñez), Alianza
Editorial, Madrid, 1986.
mos, sin embargo, que no siempre los historiadores han
[9] L. BOLTZMANN, Lectures on Gas Theory (traducción de S. G. Brush del
entendido correctamente los conceptos y problemas debati- original publicado como Vorlesungen über Gastheorie, Barth, Leipzig,
dos entre los científicos profesionales. A su vez, los profe- vol.1, 1896; vol. 2, 1898), Univ. California Press, Berkeley, 1964.
sionales de una disciplina suelen cometer errores al rendir [10] L. BOLTZMANN, Vorlesungen über die Principe der Mechanik, vol. 1,
cuenta histórica de lo ocurrido. La colección de contribucio- 1897; vol. 2, 1904, Barth, Leipzig.
nes al libro del centenario de la ecuación de Boltzmann [11] L. BOLTZMANN, Vorlesungen über Maxwells Theorie der Elektizitat
und des Lichtes, vol. 1, 1891; vol. 2, 1893, Barth, Leipzig.
(publicación coordinada por Cohen y Thirring) es una fuen-
[12] B. BENSAUDE-VINCENT Y C. KOUNELIS (edts.), Les atomes. Une antho-
te magnífica de información tanto histórica como científica. logie historique, Agora-Presses Pocket, Paris 1991.
Como anécdota notemos que con motivo de ese centenario [13] S. G. BRUSH (introducción y selección de textos), Kinetic Theory, vol.
se publicó en el semanario “Triunfo” un artículo de divulga- 1, The Nature of Gases and of Heat, 1965; vol. 2, Irreversible
ción al que dedicaron la portada con un dibujo en colores de Processes, 1966, Pergamon Press, Oxford.
Saltés (siempre ha habido periodistas y artistas para los que [14] S. G. BRUSH (introducción y selección de textos) Kinetic Theory, vol.
la ciencia forma parte de su cultura). En el libro de 3, The Chapman-Enskog solution of the transport equation for mode-
rately dense gases, Pergamon Press, Oxford, 1972.
Cercignani (con doce capítulos, dieciséis apéndices técnicos [15] S. G. BRUSH, The Kind of Motion we call Heat, vol. 1. Physics and the
y numerosas referencias) se discuten tanto temas gruesos Atomists; vol. 2. Statistical Physics and Irreversible Processes, North-
como cuestiones sutiles en torno a la ciencia desarrollada por Holland, Amsterdam, 1976.
Boltzmann, amén de numerosas anécdotas sobre él y otros [16] S. G. BRUSH, Statistical Physics and the Atomic Theory of Matter.
científicos (además de numerosos artículos matemáticamen- From Boyle and Newton to Landau and Onsager, Princeton Univ.
Press, Princeton, 1983.
te técnicos, Cercignani ha escrito tres libros monográficos
[17] P. y T. EHRENFEST, The conceptual foundations of the statistical
sobre la ecuación de Boltzmann y la teoría cinética de gases). approach in mechanics (traducción de M. J. Moravcsik del original
Los libros de Boltzmann, particularmente sus textos sobre alemán de 1912), Cornell Univ. Press, Ithaca, 1959
Gases, Mecánica y Electricidad (y Luz), muestran su apren- [18] H. GRAD, Principles of kinetic theory of gases, Handbuch der Physik
dizaje, amplitud de miras y recorrido didáctico. Quizá el (S. Flügge, ed.), vol. XII, Sect. 7, pp. 205-294, Springer-Verlag,
énfasis en el estudio los primeros y, sobre todo, el “ruido” Berlin, 1958.
[19] S. CHAPMAN Y T. COWLING, The Mathematical Theory of Non-uniform
filosófico y disputas que tuvo en la parte última de su vida Gases. An account of the kinetic theory of viscosity, thermal conduc-
(entre las referencias que damos un libro provee textos de la tion and diffusion, Cambridge Univ. Press, Cambridge, 3a. ed.(con la
misma) no le dieron oportunidad para profundizar en las cooperación de D. Burnett), 1970 (hay reedición de 1990 con un pro-
ideas, dificultades y consecuencias de la teoría de Maxwell legómeno de C. Cercignani).
que tan cuidadosamente había estudiado. Algunos libros, ya [20] J. HIRSCHFELDER, C. CURTISS Y R. BIRD, Molecular Theory of Gases
and Liquids, Wiley, N.Y., 1954.
clásicos, sobre la derivación, soluciones y aplicaciones de la
[21] G. E. UHLENBECK Y G. W. FORD, Lectures in Statistical Mechanics,
ecuación de Boltzmann, se citan como colofón. American Mathematical Society, Providence, 1963.
[22] S. HARRIS, An Introduction to the Theory of the Boltzmann Equation,
Bibliografía Holt, Rinehart & Winston, Chicago, 1971.
[1] E. BRODA, Ludwig Boltzmann. Man, Physicist, Philosopher (traduc- [23] P. RÉSIBOIS Y M. DE LEENER, Classical Kinetic Theory of Fluids,
ción y actualización del propio autor a partir de su original alemán Wiley-Interscience, N.Y., 1977.
publicado en 1955), Ox Bow Press, Woodbrige, 1983.
[2] E G. D. COHEN Y W. THIRRING (eds.), The Boltzmann Equation: Manuel García Velarde
Theory and Applications, Springer-Verlag, Viena, 1973. está en el Instituto Pluridisciplinar,
[3] M. G. VELARDE, Evolución e irreversibilidad, Triunfo n. 537 (13 enero Universidad Complutense de Madrid
1973), pp. 20-25. y Werner Ebeling
[4] W. STILLER, Ludwig Boltzmann, Barth, Leipzig, 1988
está en el Institut für Physik,
[5] C. CERCIGNANI, Ludwig Boltzmann. The man who trusted atoms,
Oxford Univ. Press, Oxford, 1998.
Humboldt Universität, Berlin
1. Introducción
El objetivo de la Mecánica Estadística (en adelante ME)
es describir las propiedades de los sistemas compuestos por
un número muy grande de entidades, a las que denominare-
mos genéricamente partículas, en función de las propiedades
de dichas partículas constituyentes y de sus interacciones.
Los “padres fundadores” de la disciplina, Maxwell, Boltz-
mann, Gibbs, establecieron desde diferentes puntos de vista
los fundamentos de una teoría que permite entender la rela-
ción entre el mundo macroscópico y el mundo que se
encuentra más allá de la experiencia ordinaria. La ME pro-
porciona los instrumentos necesarios para, al menos en prin-
cipio, obtener las propiedades macroscópicas de un sistema
real a partir de un modelo hamiltoniano del mismo. Un
aspecto cualitativo fundamental que introduce la ME es que
las magnitudes macroscópicas tienen un carácter intrínsica- J. W. Gibbs (1839-1903)
mente aleatorio, de modo que sus valores vienen regidos por cos caracterizados por sus posiciones {ri(t); i = 1,2,..., N} y
leyes probabilísticas. cantidades de movimiento {pi(t); i = 1,2,..., N}. Una vez
En la época en que se elaboraron las ideas fundamentales hecho esto, es necesario elegir la dinámica a la que obedecen
de la ME no existían los métodos de cálculo automático, de las partículas. Si tratamos con un sistema aislado del exterior
forma que la teoría sólo se podía comparar con los datos (lo que no deja de ser una abstracción muy conveniente, pero
experimentales en los casos más sencillos, en los que era abstracción al fin y al cabo) y admitimos que existe un
posible llevar a cabo cálculos explícitos, o mediante aproxi- modelo hamiltoniano microscópico del mismo, toda la evo-
maciones analíticas (es decir, en ciertos límites) en los siste- lución microscópica del sistema viene regida por su
mas más complejos. Con el desarrollo de los ordenadores, Hamiltoniano
sin embargo, se ha dado un salto espectacular en la aplica-
ción de la ME a sistemas reales. El uso de la simulación con H({r},{p}) = K ({p}) + U ({r}), (1)
ordenadores de los modelos microscópicos ha supuesto una donde K y U son las energías cinética y potencial, respecti-
revolución en la capacidad predictiva de la teoría, de modo vamente. Al escribir esta expresión se ha usado la notación
que los Hamiltonianos que se proponen son cada vez más {r} = (r1..., rN) y {p} = (p1..., pN). También hemos admitido
ambiciosos y completos y la estimación de los valores que la enegía potencial es independiente del tiempo y sólo
macroscópicos es cada vez más realística. depende de las coordenadas de las partículas del sistema. En
La teoría desarrollada por Maxwell, Boltzmann y Gibbs una descripción clásica, la integración de las ecuaciones de
trataba de los sistemas cuya dinámica puede describirse Hamilton teniendo en cuenta las condiciones de frontera
mediante lo que hoy llamamos Mecánica Clásica. Sin implicadas por el volumen finito de nuestra caja, nos pro-
embargo, las ideas fundamentales de la ME pueden ser apli- porciona las posiciones y cantidades de movimiento de las
cadas a sistemas a los que es necesario describir mediante la partículas en función de condiciones iniciales arbitrarias
Mecánica Cuántica. En los apartados que siguen se tratará de {ri(0), pi(0); i = 1,2,..., N}. En las condiciones en que se plan-
mostrar como afloran dichas ideas fundamentales en los tra- tea, y en virtud de nuestra hipótesis atomista inicial, las pro-
tamientos actuales de algunos de los problemas que tiene piedades macróscopicas del sistema deben de estar de algu-
planteados la Mecánica Estadística Clásica. na manera relacionadas con las posiciones y cantidades de
movimiento de las partículas. El problema fundamental de la
2. Sistemas aislados en equilibrio ME es extraer de la información mecánica suministrada por
Vamos a considerar que un sistema macroscópico está las soluciones de las ecuaciones del movimiento, la informa-
formado por un conjunto de N partículas que interaccionan ción sobre el estado macroscópico del sistema.
entre sí y que se encuentran encerradas en un volumen V. El cálculo de probabilidades nos proporciona una forma
Esto no es otra cosa que un modelo atomista de la materia. de abordar la descripción microscópica del comportamiento
Aunque los “átomos” son entidades complejas (la construc- del sistema cuando N ⇒ ∞. Como saben muy bien los que se
cion de una teoria de los calores específicos para los gases dedican a calcular la cuantía de las primas a pagar a las com-
poliatómicos, por ejemplo, ya había puesto de manifiesto pañías de seguros, la teoría de probabilidades da resultados
este hecho en tiempos de Boltzmann), vamos a suponer que excelentes cuando se está interesado en propiedades globales
en las condiciones en que se encuentra nuestro sistema es de sistemas compuestos por muchas entidades que se com-
aceptable considerar a las partículas como puntos matemáti- portan de forma análoga. Maxwell aplicó estas ideas a los
había considerado previamente una construcción semejante, medios de las correspondientes variables microscópicas
a la que había denominado ergode. sobre la distribución canónica, esto es, usando la expresión
La estimación de los valores de las variables macroscó- ∫ d Γ An (Γ ) e − β H (Γ )
picas de un sistema aislado en equilibrio a partir de la ley de an = . (14)
eq Z
probabilidad microcanónica es una tarea casi imposible de
llevar a cabo, excepto en situaciones muy ideales. Para sol- Desgraciadamente, la evaluación analítica exacta de estas
ventar esta dificultad se suele hacer uso de la denominada cantidades es imposible excepto en situaciones ideales. El
hipotésis ergódica mediante la cual, los promedios sobre el uso de técnicas perturbativas para evaluar el segundo miem-
colectivo se sustituyen por promedios temporales, esto es, bro de la Ec. (14) queda reservado a leves desviaciones con
respecto a los sistemas ideales. Para modelos hamiltonianos
∫τ ds A n (Γ (s )) realistas, la mejor alternativa es, casi siempre, hacer uso de
An → lim ,
eq τ →∞ τ (11) técnicas de simulación con ordenadores.
Obsérvese que en la formulación de Gibbs de la ME de
siendo Γ(s) una trayectoria en el espacio fásico generada
sistemas en equilibrio con un foco térmico no hay ninguna
mediante la integración (numérica en la práctica) de las
necesidad de analizar trayectorias dinámicas en el espacio
ecuaciones de Hamilton, a partir de un punto fásico elegido fásico del sistema. De hecho, lo único que, en principio, se
convenientemente de acuerdo con la información disponible necesita es un modelo hamiltoniano y un parámetro β. Con
en un cierto momento que tomaremos como instante inicial. estos ingredientes, sólo queda por evaluar las correspondien-
tes integrales. Una posibilidad es hacer uso de la técnica de
3. Sistemas no aislados en equilibrio Monte Carlo para la evaluación de las mismas. Esencialmen-
¿Qué hacer, sin embargo, en el caso mucho más común te, se trata de algoritmos que emplean generadores de núme-
en que el sistema se encuentre en equilibrio con un medio ros pseudoaleatorios para simular cadenas de Markov, de
exterior?. Esta situación resulta ser mucho más cercana a la modo que se garantize una estimación adecuada de las inte-
realidad que la correspondiente a un sistema aislado. Si grales que nos dan las magnitudes de equilibrio.
adoptamos una descripción hamiltoniana nos vemos en la Si optamos por la integración de las ecuaciones de
obligación de ampliar el espacio fásico para incluir los gra- Hamilton y la estimación de los promedios temporales esta-
dos de libertad del medio exterior, así como a introducir el remos haciendo lo que se ha dado en llamar Dinámica
Hamiltoniano del medio y la energía de interacción entre el Molecular. Hay que destacar la enorme trascendencia que
sistema y el medio en el Hamiltoniano del sistema comple- esta técnica ha tenido en el desarrollo moderno de la ME, en
to. Incluso si admitimos que el conjunto sistema+medio la pretensión de esta disciplina de explicar el mundo macros-
exterior forma un sistema aislado, parece que el problema se cópico a partir de una descripción atomista de la materia. Al
complica bastante. Sin ambargo, la observación de que sólo usar la Ec. (11) para calcular promedios y, dado que el siste-
estamos interesados en las propiedades del sistema y no en ma no está aislado, ¿qué trayectoria Γ(s) deberemos escoger
en el espacio fásico asociado al sistema?. Ciertamente, pode-
las del medio y la suposición de que este último es lo sufi-
mos usar una trayectoria obtenida mediante la solución de
cientemente extenso como para que su estado macroscópico
ecuaciones de Hamilton que involucren sólo el Hamilto-
no se vea afectado por los cambios que tengan lugar en el
niano del sistema ya que, a lo largo de ella H = Cte y, por
sistema, llevó a Gibbs a una sencilla expresión para la ley de
consiguiente dicha trayectoria será compatible con el equili-
probabilidad de equilibrio asociada al subespacio fásico defi- brio térmico que exige Lρeq = 0. Sin embargo, no existe nin-
nido por las variables canónicas del sistema, esto es, a la ley guna garantía de que esa trayectoria corresponda a la distri-
de probabilidad del colectivo canónico: bución canónica (12) a la temperatura T.
e − β H (Γ ) Existen otras muchas propuestas para elegir las trayecto-
ρeq (Γ ) = (12)
Z rias dinámicas que se consideran comúnmente adecuadas
donde para estimar valores medios de sistemas en equilibrio canó-
nico. En el llamado método isocinético de Evans y colabora-
Z = ∫ d Γ e − β H (Γ ) (13) dores, por ejemplo, la temperatura aparece en la dinámica
como una ligadura no-holónoma y es de fácil tratamiento
es la función de partición canónica, H es el Hamiltoniano del dentro de la formulación de Gauss de la Mecánica Clásica.
sistema aislado, esto es, sin tener en cuenta su interacción El método de Nosé-Hoover, por otra parte, propone una
con el baño térmico, y β = (kBT)–1 siendo kB y T, respectiva- ampliación de la Lagrangiana del problema mediante la
mente, la constante de Boltzmann y la temperatura del medio inclusión de variables ficticias que juegan el papel de la tem-
exterior, que en este caso hace el papel de foco térmico. Es peratura.
interesante observar que la temperatura es la única propiedad Otra posibilidad es emplear el método de dinámica esto-
del medio que aparece en las expresiones anteriores. En cir- cástica o browniana. Ahora las ecuaciones de evolución
cunstancias muy particulares en que tanto el sistema como el temporal deterministas para las variables del sistema se sus-
medio precisan de una descripción cuántica, la correspon- tituyen por ecuaciones estocásticas donde aparecen términos
diente distribución de probabilidades canónica tiene una que reflejan la influencia del foco. Así pues, se consideran
expresión bastante más compleja, pues incorpora otras las ecuaciones para las posiciones, {r}, y velocidades, {v}
características del medio aparte de su temperatura. de las partículas del sistema,
Los valores de las variables macroscópicas del sistema en
ri (t ) = v i , (15)
equilibrio con el foco térmico se obtienen como valores
definida en la Ec. (12). Además, las trayectorias de Langevin gas diluido. Mucho más directo fue el programa de Boltz-
son ergódicas (lo cual también se puede demostrar bajo con- mann, quien fue el primero en escribir una ecuación para la
diciones muy generales), lo que garantiza que los promedios evolución temporal de la propia densidad de probabilidad
sobre el colectivo canónico se pueden sustituir por prome- monoparticular f(r, v, t): es la famosa ecuación de Boltz-
dios temporales a lo largo de una trayectoria de Langevin mann,
suficientemente larga. ∂ t f (r , v, t ) + v ⋅ ∂r f (r , v , t ) = J ( f , f ), (20)
Las diversas técnicas de simulación numérica no están
exentas de dificultades. Quizás las más problemáticas desde donde el término de colisión J(f, f ) tiene en cuenta de forma
un punto de vista computacional sean las que presentan los aproximada el efecto de los choques entre pares de partícu-
modelos hamiltonianos que describen sistemas muy comple- las sobre la evolución temporal de la propia función de dis-
jos como las proteínas. Como se muestra en la Fig.1, en tribución de una partícula. Además, mediante la formulación
ellos, la superficie de energía potencial presenta multitud de del teorema-H, Boltzmann obtuvo un criterio para caracteri-
mínimos locales separados por barreras energéticas mucho zar el comportamiento irreversible y, por tanto, una caracte-
mayores que la energía cinética media alrededor de los cua- rización microscópica de la entropía. La ecuación de
les quedan “atrapadas” las trayectorias dinámicas. En conse- Boltzmann representa la primera y más importante de las
cuencia, el espacio de la configuración explorado por las ecuaciones cinéticas. En general, este tipo de ecuaciones
simulaciones en un tiempo razonable es insuficiente para procede de algún tipo de aproximación que permita cerrar la
estimar adecuadamente las expresiones de los diversos descripción de la dinámica del sistema al nivel de la función
momentos de equilibrio dados por la fórmula de Gibbs, Ec. de distribución de una partícula. En el caso de la ecuación de
(14). La “aceleración” de las simulaciones es un problema Boltzmann, dicha aproximación es la famosa hipótesis del
abierto que está recibiendo mucha atención en estos últimos caos molecular o Stossahlanzatz. A partir del planteamiento
años, en los cuales se han desarrollado (y se desarrollan) de Boltzmann es posible deducir las ecuaciones de transpor-
nuevas técnicas para conseguir simular sistemas complejos te obtenidas por Maxwell, por lo que el desarrollo posterior
durante intervalos de tiempo realistas, en los que el sistema de la Teoría Cinética se ha orientado en la generalización de
explore convenientemente el espacio de configuración rele- las ideas de Boltzmann tratando de ir más allá del límite de
diluición infinita en que puede ser justificada la Ec. (20). Zwanzig permite obtener ecuaciones de Langevin y Fokker-
Pero en la Teoría Cinética de Boltzmann, la descripción de la Planck generalizadas para la evolución temporal de las
relajación del sistema hacia el estado asintótico de equilibrio macrovariables a partir de la dinámica de las variables fási-
se hace restringiéndose a la consideración de la función de cas del sistema. Aunque las ecuaciones obtenidas son forma-
distribución monoparticular f(r, v, t), lo que implica que sea les y tienen, por tanto, una utilidad práctica limitada, poseen
problemática su extensión a sistemas arbitrariamente densos. un extraordinario valor pues proporcionan, por un lado, un
Es posible desarrollar una descripción más general de los esquema teórico bastante general para entender los procesos
procesos que tienen lugar en condiciones alejadas del equili- de relajación en sistemas alejados del equilibrio y, por otro,
brio. Recordemos que la Ec. (7) define, con toda generali- pueden ser utilizadas en la descripción de sistemas concretos
dad, la ley de probabilidad asociada a las macrovariables de mediante el uso de simplificaciones adecuadas que permitan
un sistema en función de la correspondiente a sus variables su estudio mediante técnicas analíticas aproximadas o
fásicas. Como hemos esbozado antes, en situaciones de equi- mediante métodos numéricos.
librio, la densidad de probabilidad en el espacio fásico es
conocida de modo que la correspondiente a las macrovaria- Bibliografía
bles puede ser calculada, al menos en principio. Sin embar-
[1] L. SKLAR, Physics and Chance. Cambridge University Press.
go, para situaciones que inicialmente no son de equilibrio, la
Cambridge, 1993.
situación es distinta y bastante más complicada. La descrip-
[2] M. P. ALLEN AND D. J. TILDESLEY, Computer Simulation of Liquids.
ción de la evolución temporal de una macrovariable a partir Clarendon Press. Oxford, 1991; D. FRENKEL AND B. SMIT, Understan-
de situaciones alejadas del equilibrio exige la obtención, ding Molecular Simulations. From Algorithms to Applications. 2nd
bien de una ecuación cinética para P(a, t), bien de una ecua- Edition. Academic Press. San Diego, 2002.
ción de evolución para las propia macrovariable a(t). [3] D. J. EVANS AND G. P. MORRIS, Statistical Mechanics of Nonequili-
Conviene señalar que aunque la evolución de las variables brium Liquids, (http://rsc.anu.edu.au/evans/evansmorrisbook.htm).
fásicas sea hamiltoniana, el flujo temporal asociado con la [4] R. ZWANZIG, Nonequilibrium Statistical Mechanics. Oxford Univer-
dinámica de las macrovariables dista mucho de ser hamilto- sity Press. Oxford, 2001.
niano. Por lo general, las macrovariables son funciones de
José Manuel Casado y Manuel Morillo
las variables fásicas que evolucionan sobre escalas de tiem-
po mucho más lentas que éstas. El método de proyectores de están en el Área de Física Teórica, Universidad de Sevilla
In spite of the identification between entropy and disorder, there are many phase transitions in which an ordered phase emer-
ges and at the same time entropy increases. In this article it will be shown that this paradox gets resolved by making a literal inter-
pretation of the famous Boltzmann's equation S = k log W. Two examples: freezing of a fluid and demixing of a binary mixture, will
illustrate this phenomenon. From them the concept of entropic force or interaction, very useful in polymer or colloid science, will
emerge.
ra sobria de referirse, en realidad, a un número abrumadora- Evidentemente, hemos soslayado algunas sutilezas
mente mayor; en otras palabras, prácticamente todos los importantes que hay que tener en cuenta en casos concretos.
microestados corresponden al macroestado de equilibrio. Por ejemplo, ∆E es función de T y su valor absoluto puede
Esa es la razón por la que es enormemente improbable disminuir con T, de modo que podría no haber ninguna tran-
encontrar el sistema en un microestado que no corresponda sición de fase porque la compensación entre los dos términos
al macroestado de equilibrio. La ecuación (1) proporciona no ocurra más que a T = 0. Pero en términos generales, este
así una excelente explicación del principio de máxima entro- es el origen termodinámico de una transición de fase.
pía (para abundar más en este tema remito de nuevo al artí- Ahora bien, según nuestro argumento, en el ejemplo de la
culo de Lebowitz [1]). cristalización de un fluido molecular, parece que es necesa-
Cuando un sistema está en contacto con un baño térmico rio que haya pozos atractivos de potencial en las cercanías de
a temperatura T la energía deja de conservarse y lo que pasa las moléculas para que un cristal pueda formarse, de lo con-
a ser constante, aparte de la temperatura, es su promedio. La trario, ∆E ≥ 0 y ambos términos contribuirían a ∆F con signo
conservación del promedio de la energía impone una restric- positivo, con lo que la transición de fase no podría darse.
ción al sistema, de modo que la entropía ya no puede alcan- Según esto, un sistema como un gas de esferas duras, partí-
zar su valor máximo. De nuevo la Termodinámica nos dice culas estas cuya única interacción consiste en que dos esfe-
que, en ese caso, lo que se hace máximo es la entropía menos ras no pueden solaparse, como no tienen ninguna interacción
la energía media dividida por la temperatura. Visto de otro atractiva no pueden formar un cristal. A menos que... ¡la
modo: como el calor es Q = TS, otra forma de parafrasear el entropía del cristal sea mayor que la del fluido! Pero, ¿cómo
podría una fase ordenada tener más entropía que una desor-
principio de máxima entropía es decir que el sistema, en
denada?
equilibrio, distribuye la máxima cantidad de energía posible
en grados de libertad que no producen trabajo (en calor). En
ausencia de restricciones esto maximiza el calor Q, es decir,
3. La cristalización de esferas duras
la entropía; si conservamos la energía media, entonces es Primero los hechos. Alder y Wainwright, en el año 1957,
Q – E lo que se hace máximo. La magnitud anterior tiene una llevaron a cabo una simulación de un sistema de esferas
interpretación en Termodinámica: Q – E = TS – E = – F; F es duras [3]. La simulación consistía en situar N esferas en una
la energía libre del sistema, la parte de la energía que puede caja cúbica de volumen V (lo que fija la densidad del fluido
transformarse en trabajo. El principio de máxima entropía se a ρ = N/V) y, asignándoles unas velocidades aleatorias, dejar-
convierte, en un sistema isotermo, en el principio de mínima las evolucionar de acuerdo a las leyes de la Mecánica.
energía libre. Cuando dos esferas se encuentran se produce una colisión
Consideremos ahora un sistema que pueda estar en dos elástica que se resuelve a partir de las ecuaciones de conser-
fases (dos macroestados): una desordenada (D) y otra orde- vación de energía y momento. Al cabo de un tiempo de simu-
nada (O). Para fijar ideas (y este es un ejemplo que retoma- lación, las partículas se encuentran en la fase de equilibrio a
remos más adelante), podemos pensar en un sistema atómi- esa densidad (nótese que, dado que no hay energía de inte-
co: la fase desordenada será entonces la fase fluida, en la que racción, la temperatura pasa a ser un mero factor de escala de
las velocidades, siendo, pues, irrelevante) o, dicho de mane-
no hay ninguna ordenación espacial de las moléculas; la fase
ra más precisa, presentan microestados correspondientes a
ordenada corresponde a un cristal, en que las moléculas se
dicha fase. Alder y Wainwright observaron que las esferas
sitúan en torno a los nodos de una red de Bravais. Conside-
mostraban configuraciones desordenadas cuando la fracción
remos la diferencia entre las energías libres de ambas fases,
de volumen ocupada era inferior al 50%, aproximadamente,
a la misma temperatura y volumen: pero por encima de esa fracción las esferas cristalizaban en
∆F = ∆E – T∆S, (2) una red regular.
donde ∆X ≡ XO – XD es la diferencia entre la magnitud X en
la fase ordenada y en la desordenada. Según el principio de
mínima energía libre, el sistema se encontrará en equilibrio
en la fase desordenada si ∆F > 0, y lo hará en la fase orde-
nada si ∆F < 0. Es razonable suponer que en la fase ordena-
da el sistema disminuye su energía media (por ejemplo, por-
que las moléculas en el cristal ocupen más o menos los pozos
de potencial de las moléculas vecinas), por lo tanto ∆E < 0.
Pero, por otro lado, la entropía “aumenta con el desorden”,
de modo que ∆S < 0 también. Ambos términos se oponen en
su efecto sobre ∆F: la energía tiende a hacer negativa esta
magnitud, mientras que la entropía, que va con signo menos,
tiende a hacerla positiva. Pero al disminuir suficientemente
T, la contribución positiva de la entropía deja de compensar Figura 2. Naranjas ordenadas en una caja para optimizar espacio.
la negativa de la energía y ∆F cambia de signo. En el valor
de T en el que lo hace, Tc, las propiedades macroscópicas del En vista del análisis de la sección anterior, esto no puede
sistema cambian bruscamente, pasando de estar en una fase ocurrir... y, sin embargo, ocurre. La explicación de este fenó-
desordenada a estar en una fase ordenada. Denominamos a meno es bien conocida por los fruteros (figura 2). Ellos
esto transición de fase.
saben de siempre que la mejor manera de empaquetar naran- es que, de forma efectiva, dichas partículas interaccionan, a
jas (o cualquier otra fruta más o menos esférica), es decir, la una temperatura dada, como si hubiera, de hecho, un volu-
forma en que ocupan menos espacio, es apilándolas en una men excluido, y el fenómeno vuelve a reproducirse. La dife-
red ordenada. Lo que esto significa es que en una red orde- rencia en este caso es que el volumen excluido efectivo
nada, el volumen accesible medio que corresponde a cada depende de la temperatura: a mayor temperatura mayor agi-
partícula es mayor que en una fase desordenada. Esto puede tación térmica, lo que permite un mayor acercamiento entre
resultar chocante: si hay N partículas en un volumen V, ¿no las partículas. Esto hace que la transición de fase dependa de
es V/N el volumen medio por partícula? Bueno, en realidad la temperatura, aumentando la densidad de cristalización a
no, porque hablamos de volumen accesible. Debido a que las medida que ésta aumenta, tal y como se observa en sistemas
esferas no se pueden penetrar, cada una tiene a su alrededor reales (por eso observamos que los fluidos cristalizan man-
toda una esfera de radio 2R, siendo R el radio de las esferas, teniendo la densidad constante y disminuyendo su tempera-
en la que no puede encontrarse ningún centro de masas de tura).
ninguna otra esfera (de lo contrario solaparían con ella). Para ser justos hay que decir que quien primero se dio
Véase la figura 3a. Así que, en principio, el volumen accesi- cuenta de que una ordenación podía aumentar la entropía e
ble medio sería (V – vN) / N, siendo v el volumen excluido inducir así una transición de fase fue Onsager, en 1949 [4], y
por una esfera. Pero esta cuenta sólo es válida a bajas densi- no en relación con la cristalización de esferas duras, sino con
dades, cuando las esferas se encuentran, en promedio, muy la denominada transición isótropo-nemático en cristales
alejadas unas de otras. A densidades superiores, cuando hay líquidos. Los cristales líquidos se caracterizan por tener
un gran número de esferas a una distancia entre centros de moléculas anisótropas. Si dichas moléculas son lo suficien-
masa inferior a 4R, las esferas de exclusión de partículas temente alargadas o planas, a veces, cuando la densidad es
vecinas se solapan (figura 3b), quedando, pues, un volumen alta, les resulta favorable orientarse paralelamente, a pesar
accesible mayor que cuando no lo hacían. Resulta ahora evi- de que eso “ordena” el sistema, ya que con ello los grados de
dente que el volumen accesible total depende de la configu- libertad rotacionales ganan en microestados accesibles. Se
ración concreta de las esferas, y su promedio, por tanto, trata de nuevo del mismo fenómeno. Hay una amplia litera-
dependerá de la fase en la que se encuentren. Así pues, sí tura relacionada con transiciones de fase de origen entrópico
puede ocurrir (y de hecho ocurre) que en la fase cristalina las en cristales líquidos (véase, por ejemplo [5]).
esferas dispongan de más volumen accesible que en la fase
fluida.
4. Segregación de una mezcla: interacción entrópica
Vamos a examinar un segundo ejemplo que nos va a lle-
var al concepto de interacción entrópica. Imaginemos una
mezcla de dos componentes y, como en el caso anterior,
supongamos que no hay energía de interacción. Para concre-
tar, imaginemos que los dos componentes sean esferas duras
de dos radios distintos: R las mayores y r las menores. Para
que el argumento sea más claro, supongamos que r << R.
Figura 3. (a) Esfera de exclusión alrededor de cualquier esfera dura Adoptemos el punto de vista de las esferas pequeñas. Para
en la que no puede haber ningún centro de masas de ninguna otra ellas, las esferas grandes son unos objetos que restringen el
esfera dura. (b) Dos esferas solapando sus esferas de exclusión. volumen accesible de que disponen, debido a la región de
Debido a ello, el volumen accesible se incrementa en una cantidad exclusión que las rodea (una región que consiste en una esfe-
igual al volumen del solapamiento de dichas esferas de exclusión. ra de radio R + r). Pero como hemos visto en la sección ante-
rior (figura 3b), cuando dos esferas grandes están suficiente-
Lo que queda es trivial, recurriendo a la ecuación (1): mente cerca, sus regiones de exclusión se solapan, lo que
más volumen accesible significa un mayor número de micro- induce un aumento del volumen accesible a las esferas
estados, lo que a su vez significa, según esa ecuación, mayor pequeñas.
entropía; la fase ordenada tiene más volumen accesible por Tenemos ahora dos contribuciones distintas a la entropía.
partícula, luego la fase ordenada tiene mayor entropía. Así De un lado, una mezcla tiene mayor entropía que una fase en
de simple. la que los dos componentes estén separados. Este fenómeno,
Este es el mecanismo de la cristalización de esferas estudiado por Gibbs para la mezcla de gases ideales [6], se
duras, un mecanismo de origen puramente entrópico: la debe simplemente a que hay muchos más microestados aso-
ordenación aumenta la entropía y eso induce una transición ciados a la fase de mezcla que a la fase en que los compo-
de fase. Pero las esferas duras no existen en la realidad, son nentes están segregados (algo que resulta bastante intuitivo).
un modelo académico. ¿Qué relevancia tiene entonces este Pero de otro lado, si las partículas grandes se agrupan todas
resultado? Efectivamente, esferas duras no existen en la juntas, sus regiones de exclusión se solaparán, con la consi-
naturaleza (aunque, a todos los efectos, muchas partículas guiente ganancia en volumen accesible a las pequeñas, y a
coloidales lo son), pero en general, todas las partículas que mayor volumen accesible, mayor entropía. Así que la prime-
pueden forman un fluido interaccionan con una fuerte repul- ra contribución tiende a mezclar los dos componentes, mien-
sión a corta distancia. Esta repulsión no llega a generar un tras que la segunda tiende a segregarlos. El balance final
volumen excluido propiamente dicho, pero sí hace que el depende de las densidades de ambos componentes.
coste energético de acercar mucho las partículas sea tan ele- Para ver que el saldo a veces es favorable a la segrega-
vado que en la práctica resulte muy improbable. El resultado ción, esto es, que “ordenarse” (en definitiva, segregar los dos
componentes es introducir una cierta ordenación entre ellos) las partículas, Z(Nc, Nr, L) se determina simplemente contan-
aumenta la entropía, vamos a analizar un ejemplo concreto do el número de configuraciones de Nc cuadrados y Nr rom-
que podemos resolver analíticamente de una forma relativa- bos en una red cuadrada de L celdas. Vamos a asignar núme-
mente sencilla. Se trata de un modelo de red, sobre una red ros de ocupación ni a las celdas, de modo que ni = 1 si la
cuadrada, en la que hay dos componentes: cuadrados, que celda i-ésima está ocupada por un cuadrado y ni = 0 en caso
pueden ocupar los centros de las celdas cuadradas, y rombos, contrario. En ese caso, en (3) podemos reemplazar la suma
que pueden ocupar las aristas de dicha red (véase la figura 4). en Nc por una suma sobre todas las configuraciones de los
La interacción entre todas las partículas es dura, esto es, está números de ocupación {ni}, es decir,
prohibida cualquier configuración en la que haya dos o más
partículas solapándose. Esto hace que los cuadrados exclu-
yan su celda y sólo su celda a otros cuadrados, que los rom-
∑z ∑z
Nc ≥0
Nc
c
Nr ≥0
Nr
r Z (Nc , Nr , L) =
bos excluyan su arista y sólo ella a otros rombos, que los
cuadrados excluyan las cuatro aristas que rodean la celda que = ∑ zcΣi ni ∑z Nr
r Z ( Nr , L | {ni }), (4)
ocupan a los rombos, y que los rombos excluyan las celdas {ni = 0,1} N r ≥0
∑z Z ( N r , L | {ni }) = (1 + zr ) { i } .
Nr M( n )
r (6)
N r ≥0
Ξ= ∑ zcΣi ni (1 + zr )
M ({ni })
. (7)
{ni = 0,1}
Vamos a reflexionar un poco sobre el número M({ni}).
Para empezar, en ausencia de cuadrados, los rombos tienen
Figura 4. Modelo de red de una mezcla binaria de partículas duras. 2L aristas a su disposición. En segundo lugar, cada cuadrado
Los cuadrados se sitúan en los centros de las celdas y la excluyen al resta 4 sitios a los rombos, siempre que esté aislado, pero si
resto de los cuadrados. Los rombos se sitúan en las aristas y las exclu- tiene un cuadrado adyacente a él, en lugar de 8, entre los dos
yen al resto de los rombos. Un cuadrado excluye las aristas que lo
rodean a los rombos, y un rombo excluye las dos celdas adyacentes a
restan 7 aristas a los rombos. Hay, pues, una ganancia de una
la arista a los cuadrados. arista por cada par de cuadrados adyacentes. En total,
M ({ni }) = 2 L − 4∑ ni + ∑ ni nj , (8)
El modelo fue introducido por primera vez por Widom i <i , j >
[7] y más tarde reconsiderado por Frenkel y Louis [8] en el donde la suma sobre < i,j > denota una suma sobre pares de
contexto de la segregación entrópica que estamos conside- próximos vecinos i, j. Esta expresión nos permite escribir
rando aquí. La derivación que vamos a seguir está extraída
de este último trabajo.
Consideremos el sistema en la colectividad macrocanóni-
Ξ = (1 + zr ) 2 L ∑ exp βµ ∑ ni + β ε ∑ ni n j , (9)
ca. Fijando las fugacidades de cuadrados, zc, y de rombos, zr,
{ni = 0,1} i <i , j >
la macrofunción de partición será definiendo
βµ = ln zc − 4ln(1 + zr ),
Ξ= ∑∑z Nc
c zrN r Z ( N c , N r , L ), (3) (10)
Nc ≥ 0 N r ≥ 0 β ε = ln(1 + zr ).
siendo Nc y Nr los números de partículas de cuadrados y rom- Si se interpreta β = (kT)–1, siendo T una temperatura, es
bos, respectivamente; L el número de celdas de la red (L es fácil reconocer en la ecuación (9) (salvo por el prefactor tri-
el volumen máximo que pueden ocupar los cuadrados y 2L vial) la macrofunción de partición del gas de red de Ising.
el que pueden ocupar los rombos, ya que hay el doble de Este modelo consiste en partículas puntuales que ocupan los
aristas que de celdas), y Z(Nc, Nr, L) la función de partición nodos de una red cuadrada (sólo una partícula por nodo); que
del sistema. Debido a la interacción tan simple que hay entre interaccionan con una energía negativa –ε con partículas que
se encuentren en nodos próximos vecinos, y que están en Pero nuestro modelo inicial no es el gas de red de Ising,
equilibrio con un foco de partículas a potencial químico µ. sino la mezcla binaria de la figura 4. A través de las ecua-
La fenomenología del gas de red de Ising se puede dedu- ciones (10) podemos ver que fijar µ = –2ε equivale a fijar
cir de la más conocida del modelo ferromagnético de Ising, zc = (1 + zr)2 y, a su vez, variar la temperatura equivale a
cuya función de partición está dada por variar zr o, lo que es lo mismo, a variar la densidad de rom-
bos (mayor zr corresponde a mayor densidad). Entonces,
Z Ising = ∑ exp β B ∑ si + β J ∑ si s j , (11)
habrá un valor crítico de zr (el correspondiente a Tc), por
encima del cual (es decir, aumentando la densidad de rom-
{si =±1} i <i ,j >
bos) el sistema experimenta una transición de primer orden
donde las variables de espín si, situadas en los nodos de una
de manera que coexisten dos fases, una de baja densidad de
red cuadrada, toman valores ±1, y B y J representan, respec-
cuadrados y otra de alta densidad de cuadrados. Correspon-
tivamente, el campo magnético externo y el acoplamiento
dientemente, en la región de baja densidad de cuadrados
ferromagnético (J > 0). La transformación ni = (si + 1)/2 con-
habrá una alta densidad de rombos y en la de alta densidad
vierte la macrofunción de partición del gas de red de Ising en
de cuadrados habrá una baja densidad de rombos. El efecto
ZIsing (salvo un prefactor trivial), con la relación de paráme-
tros resultante es una transición conocida como segregación o
separación de fases.
µ De nuevo tenemos que un sistema con interacción dura
B= + ε,
2 (por tanto sin energía interna) se ordena a la vez que aumen-
(12) ta su entropía, como ocurría con la cristalización de esferas
ε
J= . duras. Sin embargo, lo más interesante de este caso es que
4 hemos hecho una equivalencia exacta con un sistema distin-
to: el gas de red de Ising, y la equivalencia nos dice que el
sistema inicial se comporta como si los cuadrados experi-
mentaran una interacción atractiva efectiva, cuya intensidad
está directamente relacionada con zr y, por tanto, con la den-
sidad de rombos (a más densidad de rombos mayor atrac-
ción).
Es decir: la entropía induce interacciones efectivas entre
las partículas. Este efecto es ubicuo en la teoría de coloides.
Concretamente, la interacción atractiva que experimentan las
partículas coloidales como consecuencia de aditivos añadi-
dos al coloide (típicamente polímeros), recibe el nombre de
depleción. Es exactamente la interacción que se produce en
el modelo que acabamos de estudiar. La depleción tiene
Figura 5. Diagrama de fases del modelo ferromagnético de Ising. En muchas aplicaciones industriales y medioambientales; por
(a) se representa el campo magnético externo B frente a la tempera- ejemplo, se puede limpiar el agua de restos de pintura
tura T. Sobre el eje B = 0 se muestra el punto crítico en T = Tc. Por
mediante la adición de polímeros. Los polímeros inducen
debajo de esta temperatura, cruzando el segmento B = 0 el sistema
experimenta una transición de primer orden en la que la imanación una depleción entre las partículas coloidales que forman la
permanente cambia de signo. En (b) se representa la imanación per- pintura haciendo que éstas se agreguen y precipiten.
manente frente a T a campo B = 0, con sus dos posibles valores (posi-
tivo y negativo) para un mismo valor de la temperatura. 5. Interacciones entrópicas en polímeros
Un sistema en el que las interacciones entrópicas son cla-
ves para entender su fenomenología es un polímero. En su
El modelo ferromagnético de Ising tiene el diagrama de
modelado más simple, un polímero no es más que una cade-
fases mostrado en la figura 5. Sobre el eje B = 0 hay un punto
na de N entidades (átomos, moléculas...) unidas por enlaces
crítico a la temperatura Tc (figura 5a), por debajo del cual el más o menos rígidos. Para poner en evidencia el origen
sistema experimenta una transición de fase de primer orden entrópico de las interacciones supondremos que los enlaces
con una imanación espontánea m (figura 5b) con dos posi- son totalmente rígidos. Sin entrar en detalles cuantitativos
bles valores (positivo y negativo) simétricos. Variando el (que pueden consultarse en cualquier libro de texto, como
campo de manera que crucemos el eje B = 0, la imanación por ejemplo [9] o [10]) podemos discutir el efecto de mane-
espontánea cambia discontinuamente de signo. ra cualitativa. Suponiendo que los enlaces pueden orientarse
Convertido al lenguaje del gas de red, la línea B = 0 en cualquier dirección (sin que haya ninguna que sea ener-
corresponde a µ = –2ε. Para este valor del potencial quími- géticamente privilegiada o penalizada) y despreciando el
co, a medida que descendemos la temperatura aparece un volumen excluido que unos elementos de la cadena puedan
punto crítico por debajo del cual el sistema experimenta una ejercer sobre otros, un polímero posee entropía configura-
transición de fase de primer orden en la que se produce una cional debido a todas las posibles maneras en que la cadena
coexistencia de dos fases de distinta densidad (la densidad se (en el modelo que estamos planteando, un simple camino
corresponde con la imanación espontánea del ferroimán de aleatorio de pasos de longitud fija) se puede conformar.
Ising). La transición que emerge es la conocida transición Imaginemos dos situaciones, como las representadas en la
vapor-líquido que experimentan casi todos los fluidos. figura 6, en las cuales los extremos del polímero se mantie-
nen fijos, a distancias d1 y d2 > d1. Como puede verse en la duce en interacciones efectivas que pueden explicar la feno-
figura (y puede entenderse de forma intuitiva), las confor- menología que presentan determinados sistemas. La interac-
maciones posibles del polímero disminuyen a medida que ción atractiva conocida como depleción es el reverso de la
aumenta esa distancia, de manera que la entropía a una dis- moneda de la explicación del fenómeno de la segregación en
tancia d2 es menor que a una distancia d1. El resultado de este una mezcla, como así lo ilustra el modelo de red que hemos
efecto es que necesitamos realizar un trabajo para “estirar” analizado en detalle. Asimismo, son interacciones efectivas
un polímero. Este es el origen de la elasticidad entrópica de de origen entrópico la elasticidad de los polímeros o la repul-
un polímero. sión entre paredes (o partículas) con polímeros anclados en
su superficie. En sí misma, la existencia de estas interaccio-
nes efectivas como efecto directo de la diferencia de entro-
pía no es especialmente sorprendente, a poco que uno lo
piense; sin embargo, si uno no se percata de ellas, se puede
ver sorprendido por sus efectos, que pueden resultar, como
hemos visto, en la creación de fases ordenadas.
Figura 6. Cadena polimérica mostrando dos configuraciones a dos
separaciones distintas entre sus extremos: d1 y d2(> d1). Intuitiva-
mente, el número de conformaciones para d1 es mayor que para d2, lo
que genera una fuerza elástica entrópica en los polímeros.
Y la pregunta es evidente: ¿es (1) una ecuación de la [2] CALLEN, H. B. Termodinámica (AC, Madrid, 1981).
Física? Quizá estamos asistiendo a la caída de las fronteras [3] ALDER, B. J., y WAINWRIGHT, T. E., “Phase transition for a hard
que tradicionalmente han separado las ciencias porque esta- sphere system”, J. Chem. Phys. 27, 1208 (1957).
mos descubriendo que hay un mundo fascinante precisamen- [4] ONSAGER, L., “The effects of shape on the interaction of colloidal
te en esas fronteras, donde los conceptos, fenómenos y efec- particles” Ann. N.Y. Acad. Sci. 51, 627 (1949).
tos típicos de distintas disciplinas interaccionan dándonos la [5] ALLEN, M. P., EVANS, G. T., FRENKEL, D., y MULDER, B., “Hard
clave de problemas hasta ahora no resueltos. ¿Será ésta la convex body fluids”, Adv. Chem. Phys. 86, 1 (1993).
forma de hacer típica de la investigación de nuestro siglo? [6] HUANG, K., Statistical Mechanics, 2ª ed. (John Wiley & Sons, New
Sinceramente, a la vista de los resultados, confío en que así York, 1987).
sea. [7] WIDOM, B., “Plait points in two- and three-component liquid mixtu-
res”, J. Chem. Phys. 46, 3324 (1967).
Agradecimientos [8] FRENKEL, D., y LOUIS, A., “Phase separation in binary hard-core
El autor agradece a Luis Lafuente Molinero su lectura mixtures: an exact result”, Phys. Rev. Lett. 68, 3363 (1992).
crítica de este artículo y sus valiosos comentarios. La inves- [9] PLISCHKE, M., y BERGERSEN, B., Equilibrium Statistical Physics,
tigación del autor está financiada por los proyectos 2ª ed. (World Scientific, Singapore, 1994).
BFM2003-0180 del Ministerio de Educación y Ciencia y [10] DE GENNES, P. G., Scaling Concepts in Polymer Physics (Cornell
UC3M-FI-05-007 de la Universidad Carlos III de Madrid y University Press, Ithaca, 1979).
la Comunidad Autónoma de Madrid, y forma parte del pro- [11] GOMPER, G., KAUPP, U. B., DHONT, J. K. G., RICHTER, D., y
yecto “Modelización y Simulación de Sistemas No Homogé- WINKLER, R. G. (eds.), Physics Meets Biology: From Soft Matter to
neos en Materia Condensada”, MOSSNOHO (S-0505/ESP/ Cell Biology (Forschungszen-trum Jülich, Jülich, 2004).
000299), financiado por la Comunidad Autónoma de
Madrid.
José A. Cuesta
está en el Grupo Interdisciplinar de Sistemas Complejos
Bibliografía
(GISC) del Dpto. de Matemáticas de la Universidad
[1] LEBOWITZ, J. L., “La entropía de Boltzmann y la flecha del tiem- Carlos III de Madrid.
po”, Rev. Esp. de Fís. 14 (4), 26 (2000).
tura entre la racionalidad más sofisticada y la imaginación mecánica, sino una nueva forma de ver la mecánica llamada
geométrica, o así lo pensaban Clausius, Maxwell y él mismo, mecánica estadística. Esta nueva rama de la física, fundada
cuando suponían que una interpretación mecánica de los teo- por Maxwell, alcanzó un notable desarrollo con Boltzmann,
remas que fundaban la termodinámica clásica proporciona- pero llegó a su formulación más simple, elegante e influyen-
ban interpretaciones que aclaraban cuál podría ser el sentido te con el tratado de Josiah W. Gibbs Elementary Principles
de conceptos tan extraños como la energía y, especialmente, in Statistical Mechanics Developed with Special Reference
la entropía. Por eso Boltzmann se embarcó en el problema de to the Rational Foundation of Thermodynamics, publicado
la interpretación mecánica del segundo principio de la ter- en 1902. Cuando Boltzmann se defendió ante las objeciones
modinámica clásica. En una reseña tan breve como ésta no de los que dudaban de la fecundidad de la nueva mecánica,
se puede describir con detalle todos los pasos dados en esta argumentaba contra los colegas científicos que dudaban de la
dirección. Sólo conviene resaltar que la reducción mecánica legitimidad de la interpretación física de las leyes estadísti-
del segundo principio era un problema abierto, y que era cas. Podía quejarse porque su trabajo no era suficiente cono-
común entre los jóvenes físicos que comenzaban su carrera cido, pero los términos de la polémica se mantenían en los
fijarse en problemas semejantes. Después de varios intentos márgenes de cualquier otra discusión entre colegas.
que pretendieron una reducción del teorema de la entropía a Algo muy diferente ocurría cuando se enfrentaba al
un teorema de la mecánica, Boltzmann se adentró en los nue- segundo tipo de objeciones, que se centraban en ataques a su
vos métodos estadísticos abiertos por la física alemana, atomismo. Recibió este tipo de ataques desde dos frentes. El
Gauss, y británica, Maxwell. Un artículo del vienés de 1872 primero del energetismo, una concepción metateórica que
ofreció una propuesta al problema que todos los físicos tuvo gran aceptación sobre todo entre los químicos, que
conocen hoy, pero la solución dependía de una palabra prohi- deseaban liberar la ciencia de la influencia de la mecánica
bida, das moleküle, que figuraba ya en su título Weitere desarrollando una idea superior, la energética, que unificaría
Studien über das Wärmegleichgewicht unter Gasmolekülen la diversidad de las ciencias particulares. La energía fue el
(Otros estudios sobre el equilibrio térmico de las moléculas concepto de moda durante la segunda mitad del siglo XIX;
de gas). El autor hacía uso de hipótesis estadísticas y propo- aunque no encontraba un fácil acomodo en la forma de pre-
nía lo que posteriormente hoy se llama ecuación de trans- sentar las teorías, la generalidad del principio de conserva-
porte o ecuación de Boltzmann. Posteriormente, definió la ción de la energía parecía avalar su pretensión de ser consi-
función H que permitía la extensión de la función entropía y derado como el punto de partida de cualquier análisis cientí-
abría el camino a su interpretación de estados de no-equili- fico. Autores tan alejados en otras cosas como Duhem en
brio. Estas investigaciones le permitieron reinterpretar la Francia y Ostwald y Helm en Europa central escribieron
noción de entropía y establecer en 1877 la ecuación que des- ardorosas defensas del energetismo. Para ello buscaron
pués le hiciera famoso y que está grabada en su tumba, S = k como abuelo intelectual a un filósofo como Leibniz, y llega-
log W, donde se relaciona la entropía con el estado de pro- ron a defender que el principio de conservación de la energía
babilidad del sistema. Posteriormente, ya en la década de los llegaba a tener el mismo valor que los teoremas geométricos
ochenta de su siglo, pudo formular la hipótesis ergódica, elementales. Se convirtieron en unos auténticos dogmáticos
según la cual en el curso del tiempo las coordenadas y velo- de la energía que no aceptaban la irreversibilidad de ningún
cidades de las moléculas toman todos los valores posibles proceso. La realidad última de la naturaleza era la energía y
compatibles con la energía total del gas. no los átomos; la ciencia fundamental no podía ser la mecá-
Después de estas pinceladas, podemos regresar a la cues- nica sino la energética. Los debates que mantuvo Boltzmann
tión del atomismo y a la espinosa cuestión de la mecánica. con estos científicos, algunos como Ostwald buenos amigos
Los trabajos de Boltzmann de sus mejores años, los más cre- suyos, fueron ardorosos y muchas veces públicos. La energía
ativos, usaban moléculas, corpúsculos, entidades discretas y, entendida como entidad absoluta y primigenia era, a juicio
sobre todo, se referían a la mecánica como una ciencia de del vienés, una hipótesis al menos tan arbitraria como la de
referencia. Es decir, Boltzmann se situaba en el lado de la los átomos. Además, las ecuaciones del movimiento no se
denostada atomística. Las consecuencias de sus trabajos se podían deducir exclusivamente del principio de conserva-
referían a los sistemas irreversibles. Los sistemas reales sólo ción de la energía sin ninguna hipótesis adicional. Sin
podían ser irreversibles. Así, las corolarios de sus teoremas embargo, no amargó a Boltzmann esta polémica tanto como
hablaban de consecuencias que algo tenían que ver con las la que mantuvo con los fenomenistas, grupo de científicos
cosmogonías que se habían desarrollado a partir de las tesis que mantenía opiniones filosóficas mucho más refinadas que
de Clausius; la más llamativa era la muerte térmica del uni- las de los energetistas y que era el segundo frente.
verso, que introducía un sentido temporal en el conjunto de Efectivamente, los fenomenistas defendían puntos de
sistemas físicos. Pero todas estas conclusiones parecían depen- vista más coherentes y menos ambiciosos que los del monis-
der del uso de hipótesis atomísticas epistémicamente perver- mo energetista. Se limitaban a reclamar a los científicos que
sas, luego no podían tomarse en serio por los científicos serios. no fueran más allá de su experiencia. Las teorías científicas
Muchos colegas físicos de universidades centroeuropeas debían ser la traducción de nuestras observaciones directas y
le propusieron objeciones a su análisis de la irreversibilidad de lo que nos proporcionan los instrumentos de medida.
haciendo uso de la mecánica. Tales objeciones se pueden Nada justificaría el uso de tramas ocultas, ni de hipótesis tan
dividir en dos grupos. Las primeras son las que formulaban inverificables como las hipótesis atomísticas. Las leyes de la
aquellos que consideraban que los análisis mecánicos de sis- física de la época se expresaban en ecuaciones diferenciales
temas compuestos de muchas partículas daban como resulta- que no necesitaban hipótesis auxiliares. Muchos científicos
do sistemas periódicos o cuasiperiódicos. De este tipo fueron compartían esa reclamación, y no todos estaban movidos por
las objeciones que propusieron Loschmidt y Zermelo. Ante inquietudes filosóficas. El mismo Kirchhoff, acreditado físico
este tipo de objeciones Boltzmann se defendió diciendo que experimental, consideraba que la física no debía explicar
en sus trabajos no usaba la mecánica racional, la antigua sino describir la experiencia. La actividad de explicar solía
REF Diciembre 2006 http://www.rsef.org
La filosofía de un físico, una mirada retrospectiva a Ludwig Boltzmann 23
requerir entidades ocultas, mientras que la descripción era por F. Hasenhörl en tres volúmenes que aparecieron en 1909
una labor epistémica mucho más honrada. Lo que estaba en con la referencia “Ludwig Boltzmann, Wissenschaftliche
juego era qué se consideraba un teoría física legítima. Sólo Abhandlungen”, editados bajo los auspicios de las academias
así se podrían admitir sus consecuencias en el mundo real, en de ciencias del Imperio lideradas por la Akademie der
el mundo que se abre a nuestros sentidos. Wissenschaften de Berlin. Contiene además una bibliografía
Boltzmann opuso una visión más liberal de las teorías físi- bastante completa que sin embargo no incluye los artículos
cas a la posición tan puritana y restrictiva del fenomenismo. Las de prensa, las recensiones de libros y otros textos menores
teorías físicas no serían el resultado de una traducción de las publicados por Boltzmann. En vida, había publicado un
sensaciones, sino de la invención. Serían una imagen de algún volumen que recogía todos los escritos que no eran estricta-
mundo, pese a que ya entonces se consideraba que el mundo de mente científicos pero que contenían sus tesis filosóficas; en
la física era de una complejidad extraordinaria y que no tenía realidad compilaba artículos y conferencias impartidas a lo
demasiado que ver con la imagen confortable del mundo de largo de su vida, bajo el título Populäre Schriften, editado en
nuestros sentidos. Precisamente por eso, tenía sentido inventar, Leipzig por J.A. Barth en 1905. Era una costumbre relativa-
imaginar, y usar todos los recursos que nos proporciona nuestra
mente habitual que los científicos centroeuropeos de finales
imaginación y nuestra actividad racional. Una física sin hipóte-
del siglo XIX recogieran sus escritos no estrictamente cien-
sis era, a su juicio, una mera ilusión puritana. Era ilusión, ade-
tíficos bajo ese título. Existen varias ediciones parciales en
más, porque incluso los más insignes positivistas usaban enti-
dades discretas en la construcción de las teorías. inglés y en español de este volumen. La primera en el tiem-
Termina esta breve incursión en el pensamiento de po es la de Brian McGuinness y se publicó con el título
Boltzmann explicando el carácter de su atomismo. En primer Ludwig Boltzmann. Theoretical physics and philosophical
lugar, no era un atomismo ingenuo que atribuyera a esas par- problems: selected writings, con un prólogo de S. R. de
tículas invisibles el mismo tipo de realidad que la de un obje- Groot (Reidel Pub. Co., Dordrecht y Boston, 1974). La
to en el mundo macroscópico. Su punto de vista era más refi- segunda se debe a Javier Ordóñez y apareció en 1986, con la
nado. Boltzmann era finitista en lo que se refiere a su plantea- referencia Boltzmann. Escritos de mecánica y termodinámi-
miento matemático y consideraba que las ecuaciones diferen- ca (Alianza Editorial, Madrid). Ninguna de las dos es com-
ciales se obtenían a partir de elementos discretos. Coincidía en pleta, y conviene señalar que tampoco se ha publicado en
esto con muchos colegas, pero la diferencia con alguno de alemán ninguna edición completa desde 1905. En los últi-
ellos era que atribuía a esos elementos un significado físico. mos quince años se publicaron escritos inéditos, correspon-
Uno de sus escritos filosóficos más brillantes se titula Über dencia y ensayos muy interesantes sobre Boltzmann, de los
die Unentbehrlichkeit der Atomistik in der Naturwissenschaf- que se reseñan los siguientes. El primero se debe a Wolfgang
ten, que se tradujo al español como Sobre la inevitabilidad de Stiller en 1989, de título Ludwig Boltzmann, Altmeister der
la atomística en las ciencias de la naturaleza. A su juicio, la Klassischen Physik, Wegbereiter der Quantenphisyk und
atomística fue usada por los físicos más alejados de cualquier Evolutionstheorie (Harri Deutsch, Frankfurt). En 1990 I.M.
forma de corpuscularismo como Fourier. En el artículo men- Fasol-Boltzmann editó las lecciones que había impartido
cionado analizaba cómo Fourier obtuvo la ecuación de trans- Boltzmann entre 1903 y 1906, cuya lectura es fundamental
misión de calor en un sólido que se calentaba por uno de sus para conocer el pensamiento filosófico de nuestro autor; su
extremos y mostraba que en la urdimbre de su argumentación referencia es L. Boltzmann. Principien der Naturfilosofi:
éste usaba elementos diferenciales discretos. No podría haber Lectures on natural philosophy, 1903-1906. La edición
obtenido sus resultados sin esa estrategia; el recurso a entida- incluye dos ensayos de S.G. Brush y G. Fasol y fue publica-
des discretas no es bueno ni malo sino meramente inevitable. do por Springer-Verlag en Berlín. En 1994 Walter
Después, una ley se presentará como no dependiente de lo que Höflechner publicó una parte de la correspondencia conoci-
se ha usado en su construcción, pero no se debe olvidar el da de Boltzmann en un volumen de referencia Ludwig
andamiaje metodológico que la ha hecho posible. Se pueden
Boltzmann, Leben und Briefe, editado en Graz por la
retirar los andamios de un edificio, pero ese edificio fue cons-
Akademische Druck- und Verlagsanstalt. Ya en 1995, John
truido con su ayuda.
Blackmore publicó dos volúmenes sobre la vida y filosofía
En su época, Boltzmann fue el mejor exponente de una
filosofía de la ciencia que no se asustaba de aspectos cultu- de Boltzmann en los últimos seis años de vida con el título
rales de ésta que pudieran mancillar su pureza. No fue un Ludwig Boltzmann: his later life and philosophy, 1900-1906
loco, ni un visionario, ni siquiera un filósofo que sistemati- (Kluwer Acad. Publishers, Dordrecht y Boston, 1995).
zara sus ideas acerca de cómo deben ser la teorías físicas. Se Dentro de esta recuperación de textos, es necesario mencio-
conformó con señalar cómo no eran esas teorías y poner de nar el volumen editado por Dieter Flamm en 1995, de refe-
manifiesto que los físicos de su época, como los de todas las rencia Hochgeehrter Herr Professor! Innig geliebter Louis!:
épocas, usaban todos los recursos heurísticos a su alcance Ludwig Boltzmann, Henriette von Aigentler, Briefwechsel,
para resolver sus problemas. Mostró que a veces eso funcio- (Bohlau, Viena). Y en esta breve reseña bibliográfica no cabe
na, y funciona muy bien. Precisamente por eso ha merecido olvidar la excelente obra de Carlo Cercignani Ludwig
una entrada en la enciclopedia de filosofía de P. Edwards, y Boltzmann, The Man who Trusted Atoms (Oxford University
que el autor de dicha entrada haya sido Paul Feyerabend. Press, 1998). Finalmente, ha de tenerse en cuenta el libro
Para escándalo de muchos. divulgador y desenfadado de David Lindley Boltzmann's
atom, publicado en 2001 por Free Press en Nueva York.
APÉNDICE
Pequeña reseña bibliográfica sobre Ludwig Boltzmann. Javier Ordóñez
Boltzmann publicó artículos y libros desde 1865 hasta está en el Departamento de Lógica y
1905; la mayor parte de ellos fueron recogidos y compilados Filosofía de la Ciencia, UAM
One hundred years ago Ludwig Boltzmann, who was one of the founding fathers of statistical mechanics, passed away. Some
of the developments that have taken place during this century, with special emphasis to the role played by nonlinear dynamics, and
in particular chaos theory, on the foundations of nonequilibrium statistical mechanics and the origin of irreversibility, are descri-
bed in this article. There have been remarkable advances, nevertheless there are still many unsolved open problems waiting for the
contributions of new generations of physicists.
En lo que concierne a la termodinámica de los procesos macroscópicas permanecen constantes en grandes regiones
irreversibles, concretamente al crecimiento de la entropía en del espacio de fases.
dichos procesos, el problema fundamental consiste en recon-
ciliar el aparente comportamiento irreversible de los siste-
mas macroscópicos con el comportamiento reversible y las
leyes microscópicas de la mecánica que subyacen en este
comportamiento macroscópico.
La primera objeción que se puso a dicha teoría fue la lla-
mada paradoja de Loschmidt, y la segunda de ellas el teore-
ma de recurrencia de Poincaré. De acuerdo con la ley de
recurrencia de Poincaré, al cabo de un cierto tiempo el siste-
ma alcanza casi todas las condiciones iniciales. Esto consti-
tuye asimismo la llamada paradoja de Zermelo, la cual nos
lleva a que de facto la derivación de Boltzmann debe de con-
tener algunos elementos puramente no mecánicos. De hecho
se hace uso de argumentos estocásticos en la llamada hipó-
tesis del caos molecular. A pesar de todas estas dificultades
la derivación de la ecuación de Boltzmann constituye una Figura 2. James Clerk Maxwell y Josiah Willard Gibbs
parte especial de la mecánica estadística del no equilibrio.
El hecho de que la entropía de un sistema aumente es 3. Mecánica estadística y teoría del caos
debido a algo más que las leyes de Newton. Esto hace que Tras el trabajo de Maxwell y Boltzmann, Gibbs introdu-
tengamos que hacer uso de las leyes de la teoría de la proba- jo el concepto de sistema mixing; usando el símil de una gota
bilidad para poder describir nuestro sistema. La ecuación de de aceite en un fluido inmiscible y considerando una peque-
Boltzmann predice resultados correctos experimentalmente, ña región en el espacio de fases que simule la gota de aceite,
aunque no sea estrictamente correcta, al menos siguiendo las la evolución dinámica contribuiría a llenar todo el espacio de
leyes de la mecánica. En esencia: las paradojas relacionadas fases. Esta idea lleva consigo que para un sistema dinámico
con la reversibilidad de los sistemas mecánicos y con la ley dado, dos puntos suficientemente próximos se separarían de
de recurrencia de Poincaré se basan en principios mecánicos, modo exponencial al cabo de un cierto lapso de tiempo. Este
y los fenómenos correspondientes deben de ser tan raros que concepto viene ligado a la noción de dependencia sensible a
serían altamente improbables. las condiciones iniciales, que está en la base de la dinámica
A la hora de afrontar el estudio de la mecánica estadísti- caótica en dinámica no lineal y que lleva a definir los llama-
ca de los procesos irreversibles, hay que tener en cuenta que dos exponentes de Lyapunov [4,5,6]. El concepto de expo-
por un lado se promedian comportamientos de colectivos de nente de Lyapunov lleva consigo que si un sistema dinámico
sistemas mecánicos idénticos, y para ello se construye un posee algún exponente de Lyapunov positivo entonces estos
espacio de fases, formado por las coordenadas de las posi- puntos o condiciones iniciales se separarían de modo expo-
ciones y los momentos, de modo que un punto en el espacio nencial, y a este tipo de sistemas se les llama sistemas caóti-
de fases constituye un estado físico completo del sistema. El cos, ya que la predicción de la evolución del sistema a largo
colectivo se describe en términos de la distribución del espa- plazo se antoja imposible [7]. Además se da el caso de que
cio de fases dando la densidad de puntos en dicho espacio y un sistema mixing es también ergódico, y si consideramos,
posteriormente se calculan las propiedades promediadas de para este tipo de sistemas, el comportamiento de un conjun-
este colectivo en términos de la distribución del espacio de to de trayectorias en el espacio de fases como una función de
fases y su evolución temporal. distribución, ésta se comporta como una función de distribu-
Sin duda a la hora de una buena comprensión de las pro- ción microcanónica del equilibrio. De modo que si puede
piedades de no equilibrio de los sistemas formados por un probarse que un sistema dado es mixing, éste suministra un
gran número de partículas, se requiere tanto un conocimien- fundamento mecánico para la mecánica estadística tanto del
to de las propiedades mecánicas de las partículas que confi- equilibrio como del no equilibrio.
guran el sistema como la consideración de los aspectos esta- Otro trabajo importante a destacar en este sentido es el
dísticos. Desde luego, tanto Maxwell como Boltzmann sabí- trabajo de Poincaré en mecánica celeste sobre el famoso pro-
an que era necesario suministrar unos fundamentos mecáni- blema de los tres cuerpos donde se mostró que la dinámica
cos más sólidos que sirvieran de base a la formulación del en este sistema puede ser muy complicada. Ese tipo de com-
segundo principio de la termodinámica. Esto dio lugar a la portamiento dinámico esta relacionado con el comporta-
formulación de la hipótesis ergódica que sirvió de punto de miento esperado para un sistema que presente comporta-
arranque para la mecánica estadística del equilibrio. La idea miento ergódico.
fundamental de Boltzmann era que para sistemas con un Podemos decir que desde comienzos del siglo XX ha
gran número de grados de libertad la mayor parte del espa- habido dos grandes líneas de pensamiento que han realzado
cio de fases está ocupado por regiones en donde las corres- el papel de la ciencia no lineal. Por un lado la mecánica
pondientes propiedades macroscópicas tienen valores muy celeste y por otro lado la mecánica estadística. Como se ha
cercanos al equilibrio termodinámico. Esta hipótesis la for- comentado en otros trabajos [4], la hipótesis cuántica y la
muló afirmando que la trayectoria de un sistema mecánico relatividad hicieron que el campo fuera abandonado por los
en el espacio de fases emplea tiempos iguales en zonas igua- físicos y fuera fundamentalmente trabajado por matemáti-
les del espacio. Esto viene a decir que las magnitudes cos, hasta mediados de siglo. En este sentido destacan cien-
propiedades dinámicas de un sistema, tales como sus expo- mecánica estadística pero, como siempre ocurre, abrió nue-
nentes de Lyapunov y sus propiedades de transporte. De vos caminos que sirvieron de estimulo a otros investigadores.
modo que hoy dia se requieren conocimientos tanto de la Precisamente, muy recientemente Jerry Gollub y colabo-
mecánica estadística del no equilibrio como de la dinámica radores publicaron un artículo en Nature [12] sobre una
no lineal para poder comprender trabajos sobre estados de no investigación tanto numérica como experimental en el que
equilibrio. mostraban que la irreversibilidad del mundo macroscópico
Existen dos aproximaciones básicas a la teoría del trans- puede provenir de las interacciones microscópicas reversi-
porte que se han desarrollado en los últimos años y que están bles o fuerzas entre sus constituyentes [13]. La irreversibili-
basadas en la teoría del caos. La primera de ellas es la del dad se piensa que es consecuencia del aumento de la entro-
formalismo de la teoría de la dispersión caótica para el cál- pía, sin embargo en este trabajo se muestra que también
culo de los coeficientes de transporte. Esta ha sido desarro- podría ser de hecho una manifestación del comportamiento
llada por Robert Dorfman de la Universidad de Maryland [3] caótico a nivel microscópico.
y Pierre Gaspard, Gregoire Nicolis y otros colaboradores de Finalmente podríamos decir que, a pesar de todos los
la Universidad Libre de Bruselas [6]. Por otro lado hay que esfuerzos, el problema de derivar la ecuación de Boltzmann
citar también el método del termostato gaussiano desarrolla- desde primeros principios usando la naturaleza caótica de la
do por Nose, Hoover, Evans, Morís, Posch, Cohen y colabo- dinámica y el límite termodinámico, esto es, teniendo en
radores. cuenta que tratamos con un sistema de muchas partículas,
Estos métodos permiten relacionar cantidades de trans- está lejos de estar completamente resuelto. En cualquier
porte macroscópicas, como los coeficientes de transporte, caso, es de reconocer la incansable actividad que ha existido
con cantidades microscópicas dinámicas tales como los a lo largo de todo este último siglo por comprender uno de
exponentes de Lyapunov y la entropía de Kolmogorov-Sinai. los problemas fundamentales de la física.
Finalmente, la ecuación de Boltzmann se convierte en un
método básico para calcular exponentes de Lyapunov y éstos
aparecen de modo natural en la aproximación a través de los Referencias
sistemas dinámicos a los sistemas estocásticos. Precisamente [1] CARLO CERCIGNANI. Ludwig Boltzmann: The Man Who Trusted
Atoms. Oxford U. Press, New York, 2006
uno de los resultados alentadores es ver que las característi-
[2] MIGUEL A. F. SANJUÁN. La Mecánica Estadística del No Equilibrio y
cas presentadas por los sistemas dinámicos hiperbólicos, la Teoría del Caos. Del Caos Dinámico al Caos Molecular. Revista
incluso los de baja dimensionalidad, ofrecen las característi- Española de Física, 9:24-27, 1995.
cas necesarias para entender el origen del comportamiento [3] J. ROBERT DORFMAN. An Introduction to Chaos in Non-Equilibrium
estocástico de los sistemas mecánicos que se suponían pura- Statistical Mechanics. Cambridge University Press, Cambridge, 1999.
mente deterministas. [4] MIGUEL A. F. SANJUÁN Y JOSÉ M. CASADO. Dinámica No Lineal:
Orígenes y Futuro. Revista de la Unión Iberoamericana de
Existe una hipótesis de trabajo que ha sido propuesta por Sociedades de Física, 1(1):23-31, 2005.
Eddie G. D. Cohen y Giovanni Gallavotti y que consiste en [5] RAINER KLAGES. Microscopic Chaos, Fractals and Transport in
tratar a los sistemas fluidos como si fueren sistemas hiper- Nonequilibrium Statistical Mechanics, World Scientific Publishing
bólicos y explorar las consecuencias de ello. Ello constituye Company, 2007.
la hipótesis caótica [10], que sería para los sistemas fuera de [6] PIERRE GASPARD. Chaos, Scattering, and Statistical Mechanics
equilibrio el equivalente a la hipótesis ergódica en la mecá- Cambridge University Press, Cambridge, 2005.
[7] JACOBO AGUIRRE Y MIGUEL A. F. SANJUÁN. Incertidumbre Clásica,
nica estadística del equilibrio. Dispersión Caótica y Estructuras Fractales en Física. Revista
Uno de los resultados más sorprendentes relacionados Española de Física, 18(3):23-27, 2004.
con la formulación en la que se usan sistemas dinámicos [8] Un java applet del billar de Sinai puede verse en http://www.dynami-
hamiltonianos para el análisis de las propiedades de trans- cal-systems.org/sinai/index.html
porte fuera del equilibrio, es que los coeficientes de trans- [9] Un interesante artículo en el que se describe el uso de los billares para
porte deterministas son típicamente funciones fractales introducir conceptos básicos de mecánica estadística puede verse en:
Boltzmann's Dream. Statistical Physics in the Introductory Course
dependientes de los parámetros de control. [2,3,5,6] http://homepage.univie.ac.at/franz.vesely/grc2000/bx/
En este mismo contexto se sitúa el trabajo de Pierre [10] G. GALLAVOTTI. Chaotic dynamics, fluctuations, nonequilibrium
Gaspard y colaboradores en Nature [11], en el que intentan ensembles. Chaos 8, 384-392, 1998.
probar de modo experimental el llamado caos microscópico [11] P. GASPARD, M.E. BRIGGS, M.K. FRANCIS, J.V. SENGERS, R.W.
de átomos y moléculas en fluidos, que podría ser responsa- GAMMONS, J.R. DORFMAN, AND R.V. CALABRESE. Experimental evi-
dence for microscopic chaos. Nature, 394, 865-868, 1998.
ble de sus propiedades de no equilibrio. En particular obser- [12] D. J. PINE, J. P. GOLLUB, J. F. BRADY AND A. M. LESHANSKY. Chaos
vando el movimiento browniano de una partícula coloidal and threshold for irreversibility in sheared suspensions. Nature 438,
suspendida en agua, prueban que su dinámica microscópica 997-1000, 2005.
es sensible a las condiciones iniciales, es decir, es caótica, lo [13] JERRY P. GOLLUB AND DAVID J. PINE. Microscopic Irreversibility and
que justificaría el papel de la inestabilidad dinámica en las Chaos. Physics Today 59, 8-9, 2006.
propiedades de los fluidos fuera del equilibrio. Este trabajo
recibió fuertes críticas posteriormente a su publicación, de Miguel A. F. Sanjuán
modo que dejó abiertos muchos de los problemas que pre- está en el Grupo de Dinámica No Lineal y Teoría del
tendía resolver acerca de la fundamentación dinámica de la Caos. Universidad Rey Juan Carlos
peor grado, las obligaciones administrativas y económicas, co de juventud, ningún otro me ha enganchado (sic) tanto y
que desarrollaba con total dedicación. Por último, hacía con nadie lo hará jamás”. Es bien conocido el comentario del
frecuencia demostraciones públicas de las ondas hertzianas, joven Sommerfeld , uno de los numerosos asistentes a un
aeronáutica y otras novedades “relevantes”. debate con Ostwald en 1895, “Los argumentos de Boltz-
De su actividad y talento para la divulgación nos dan mann arrasaron. Todos los jóvenes estábamos del lado de
buena cuenta sus Escritos Populares. Uno de los más genui- Boltzmann”.
nos, y por buenos motivos, es El viaje de un Profesor alemán Lo que deseo resaltar aquí es lo que esa acogida entu-
a Eldorado (sic), en el que nos cuenta, con un estilo muy per- siasta significaba para el propio Boltzmann y cómo debía de
sonal y seductor, el último de sus extraordinarios viajes (en contribuir al enorme cuidado y detalle con el que preparaba
1905). Compartimos con Boltzmann desde el cochinillo con sus clases y charlas. Por fortuna están editadas las de Física
cerveza de la Estación del Oeste de partida en Viena, hasta el en media docena de volúmenes, pero las de Filosofía, como
gran vino del Rin en el barco de vuelta a Bremen, pasando por se ha dicho al principio, quedaron en preparación.
la interpretación de una sonata de Schubert en el Steinway de La visión general del mundo de Boltzmann era clara y
los Hearst en Berkley. Hasta la llegada a casa, momento más profunda. Le impactó enormemente la propuesta de Darwin
hermoso con diferencia de todo el viaje, en un coche de caba- de la evolución, que calificó como el concepto más impor-
llos (Fiaker), como los que aún circulan por Viena. tante del siglo, y que jugó un papel muy importante en su
Además de la alegría de vivir simpatía y tolerancia de Filosofía, especialmente en la epistemología. Estoy conven-
Boltzmann, en este escrito queda muy claro el enorme valor cido de que su teoría del conocimiento podría servir de base
que daba a la excelencia en las clases (e intervenciones a una solución armónica entre realismos y positivismos, tan
públicas en general). Para recuperarse del largo viaje y adap- necesaria en la interpretación del mundo cuántico. Más aún,
tarse mejor al inglés, se declaró enfermo y se pospuso el Boltzmann creyó en la posibilidad de una nueva Filosofía
curso un par de días. La alegría con que cuenta el éxito de su más próxima, sólida y fiable. Pero esto se trata en otro artí-
primera clase, se corresponde con lo que escribe su esposa culo más cualificado. Despedimos el nuestro animando a la
Henriette a su hija Elsa a propósito de su última lección inau- lectura directa de los numerosos escritos de todo tipo de
gural en Viena en 1905. Son bien conocidos los numerosos Boltzmann como el mejor homenaje a su memoria.
testimonios del impacto de esas clases. El de Lise Meitner es
conmovedor: “Era un gran docente, en mi recuerdo sus cla- Joaquín Sánchez Guillén
ses son las más hermosas e inspiradoras que jamás he oído”. está en el Departamento de Física de Partículas
El de Schrödinger, en su discurso de ingreso en la Academia Universidad de Santiago de Compostela
Prusiana de Ciencias no se queda atrás: “…mi amor científi-