Monición de entrada
Queridos hermanos, hoy celebramos el martirio de San Juan Bautista y nos
acercamos con alegría a la casa de Dios para esta Santa Misa.
La figura de Juan el Bautista es admirable por su ejemplo de entereza en la
defensa de la verdad y su valentía en la denuncia del mal. De este santo ya
habíamos celebrado, el 24 de junio, su nacimiento. Hoy recordamos su
muerte, que antes se llamó “la pasión” o “la degollación” y, ahora, “martirio
de san Juan Bautista”.
Comencemos la celebración de estos misterios, de pie, cantando.
Monición a la primera lectura
El joven Jeremías recibe una misión difícil, para la que necesitará toda la fuerza
de Dios. Es una buena figura de profeta, para preparar la de Juan el Bautista.
Escuchemos atentos esta lectura.
Monición al salmo responsorial
El salmo 70 nos recuerda dónde está la fuerza para llevarla a cabo para que los
profetas llevasen a cabo su misión. Acojámonos también nosotros a Dios diciendo
todos:
Monición al Evangelio
Del Evangelio de San Lucas, escucharemos cómo la debilidad de un rey indeciso
y las intrigas de Herodías y de su hija acabaron con la vida del último profeta del
Antiguo Testamento, el precursor del Mesías.
Oración de los fieles
En el día en que recordamos el martirio de San Juan Bautista, pidamos al Señor
que nos sostenga siempre al dar razón de nuestra fe. Hagámoslo diciendo juntos:
Tú eres nuestra fuerza, Señor.
1. Por la Santa Madre Iglesia, guiada y fortalecida por el Espiritu Santo, dé
siempre testimonio de la verdad del Evangelio a todas las naciones. Oremos.
2. Por quienes gobiernan en nuestro país, para que acojan con
disponibilidad las necesidades del pueblo, y con responsabilidad y seriedad dialoguen
para llegar a decisiones que respondan al bien común, dejando a un lado sus intereses
personales y alianzas oportunistas. Oremos.
3. Por los cristianos perseguidos a causa de su fe, para que el fuerte
testimonio de su fe sea para los hombres de hoy, modelos y ejemplos de entrega y
santidad. Oremos.
4. Por los que participamos hoy de esta Santa Misa, para que la Palabra que
hemos escuchado nos anime y fortalezca en nuestra lucha por dar testimonio de Cristo
en un mundo tan complicado y opuesto a los valores del Evangelio. Oremos.
Final
La sangre de nuestros mártires es semilla de cristianos. Dar testimonio de Cristo
es un don que Dios ofrece a personas de su libre elección. Pero todos estamos llamados
a defender nuestra fe y dar testimonio de ella. Nuestros tiempos son difíciles y en el
mundo sobran razones para defender aquello en lo que creemos. Vayamos a dar
testimonio de nuestra fe ahí donde Dios nos ha colocado.