UNIVERSIDAD LAICA ELOY ALFARO DE
MANABÍ
EXTENSIÓN CHONE
TEMA:
Introducción a la inmunología
ASIGNATURA:
Microbiología y Parasitología
PROFESOR:
Lcdo. Juan Carlos Mero. MSc.
GRUPO # 3
INTEGRANTES:
Helen Eliana Cobeña Malavé
Diana Shirley Delgado Ortega
Aslhy Dayanara Delgado Zambrano
Douglas Mateo Díaz Zambrano
Holger Plutarco Domínguez Jumbo
María Belén Farias Chuqui
PARALELO-CARRERA:
3A – Enfermería
PERIODO:
2025 (I)
GRUPO # 3 1
1) INTRODUCCIÓN
El sistema inmunológico es fundamental para la supervivencia humana, ya que
protege al organismo contra agentes patógenos como virus, bacterias y parásitos, además de
eliminar células anómalas. Su correcto funcionamiento es clave para mantener la salud y
prevenir enfermedades. Este sistema se divide en dos grandes subsistemas: el inmunitario
innato, que actúa como primera línea de defensa de forma rápida y generalizada; y el
adaptativo, que responde de manera más específica y cuenta con memoria inmunológica.
Dentro del adaptativo, existen dos ramas: la respuesta humoral, encargada de
producir anticuerpos a través de los linfocitos B, y el celular, protagonizada por los linfocitos
T, que destruyen células infectadas. Además, existen dos formas de adquirir inmunidad: la
activa, que se desarrolla tras una infección o vacunación; y la pasiva, que se transmite, por
ejemplo, de madre a hijo o mediante anticuerpos administrados. Estos mecanismos trabajan
en conjunto para proteger al cuerpo de amenazas internas y externas.
2) DESARROLLO
2.1) Sistema inmunitario
El sistema inmunitario es el conjunto de órganos, células y moléculas encargado de
defender al organismo frente a infecciones, sustancias extrañas y células anómalas como las
cancerosas. También conocido como respuesta inmune (Romero C. et al., 2018).
Funciones
- Defensa contra infecciones: destruye bacterias, virus, hongos y parásitos.
- Eliminación de células anormales: como células cancerosas.
- Reconocimiento de tejidos extraños: evita rechazar órganos trasplantados.
- Memoria inmunológica: recuerda patógenos ya conocidos, lo que permite
respuestas más rápidas en futuras infecciones (base de las vacunas).
- Mantenimiento del equilibrio interno: destruye células envejecidas o dañadas.
Origen
Entre la segunda y tercera semana de gestación aparecen las primeras células del
sistema hematopoyético, a partir del saco vitelino, llamadas células primordiales. Estas
estructuras dan lugar a todas las células de defensa. Tales como los linfocitos, los monocitos,
los megacariocitos, los granulocitos y otras células de suma importancia, aunque no sea de
defensa: la precursora de los eritrocitos.
Todo el desarrollo del tejido hematopoyético tiene que ver con el sistema
inmunológico, al igual que el desarrollo del tejido linfático. Por lo tanto, habrá órganos con
mayor cantidad de tejido linfático, como los ganglios, el hígado, el bazo y la médula ósea.
Uno de los elementos importantes en el desarrollo del sistema inmunológico es la
formación del timo, cuya función primordial es llevada a cabo en el periodo embrionario.
Cuando el niño nace, el timo involuciona o ya está involucionado, pues ya cumplió su
función de proporcionar información inmunológica a los linfocitos T (Romero C. et al.,
2018).
Características de la respuesta inmune
- Especifica: genera mecanismos de defensa que solo sirven para atacar a un agente
determinado.
GRUPO # 3 2
- Inducible: la respuesta inmune no se da por casualidad, sino solamente cuando
llega una estructura extraña.
- Transferible: que hay manera de que las células o los anticuerpos específicos que
se forman en el organismo se puedan transferir a otro a través de la sangre o
derivados líquidos o celulares.
- Tiene memoria: la primera vez que llega el elemento extraño no lo reconoce,
hasta que lo estudia y genera entonces las defensas adecuadas. Para que cuando
llegue nuevamente lo reconozca y trate de acabarlo (Romero C. et al., 2018).
Clasificación
El sistema inmunitario se divide en dos grandes partes:
1. Sistema inmunitario innato (o inespecífico)
2. Sistema inmunitario adaptativo (o específico)
3. Inmunidad pasiva
4. Inmunidad activa
2.2) Inmunidad Innata
La inmunidad innata, también llamada inmunidad natural o no específica, es el
conjunto de mecanismos de defensa con los que nacemos y que protegen al organismo contra
una amplia variedad de agentes infecciosos y sustancias extrañas, sin necesidad de haber
tenido contacto previo con ellos. Es la primera línea de defensa del cuerpo y responde de
forma inmediata ante la invasión de microorganismos, actuando siempre de la misma manera
frente a diferentes amenazas (Chuluyan, 2014).
Características Principales
- Es congénita: está presente desde el nacimiento, no requiere aprendizaje ni
exposición previa a los patógenos.
- Es rápida: responde en minutos u horas tras la entrada de un invasor.
- No es específica: reconoce patrones comunes en muchos microorganismos
(PAMPs), pero no distingue diferencias finas entre ellos.
- No tiene memoria inmunológica: su eficacia no mejora con exposiciones
repetidas al mismo patógeno, a diferencia de la inmunidad adaptativa (Punt
et al., 2020).
Primera línea de defensa: La piel y las membranas mucosas
Barreras Físicas
Piel
- Barrera física y mecánica que impide la penetración de gérmenes.
- Estrato córneo grueso en las zonas de mayor riesgo traumático.
- Su acción de barrera física se ve acompañada del efecto bactericida del pH
ácido del sudor, la secreción sebácea, y ácidos grasos (Trevani & Geffner,
2005).
Membranas mucosas
- La membrana mucosa de la nariz tiene pelos cubiertos de mucus que atrapan
y filtran microbios, polvo y contaminantes del aire inhalado.
GRUPO # 3 3
- La membrana mucosa del tracto respiratorio superior contiene cilios,
Proyecciones microscópicas sobre la superficie de las células epiteliales.
- La acción del barrido de los cilios impulsa el polvo y los microbios inhalados
atrapados en la mucosa hacia la garganta.
- La tos y el estornudo aceleran el movimiento del moco y sus patógenos
atrapados hacia el exterior del cuerpo.
- Al tragar moco los patógenos, se desplazan al estómago, donde el jugo
gástrico los destruye (Trevani & Geffner, 2005).
Barreras Químicas
Las barreras químicas forman parte de la primera línea de defensa de la inmunidad
innata y consisten en sustancias solubles y condiciones químicas que impiden la
colonización y proliferación de microorganismos patógenos en el cuerpo.
- Enzimas antimicrobianas: como la lisozima presente en las lágrimas, saliva y
secreciones mucosas, que destruye la pared celular de bacterias.
- Ácidos: el ácido clorhídrico del jugo gástrico y el ácido láctico en el sudor crean
un ambiente ácido que inhibe el crecimiento microbiano.
- Péptidos antimicrobianos y mucinas: proteínas y glicoproteínas presentes en las
secreciones mucosas que atrapan y neutralizan patógenos.
- Lactoferrina: proteína que secuestra hierro, limitando su disponibilidad para
bacterias y hongos (Trevani & Geffner, 2005).
Barreras Biológicas
Las barreras biológicas son mecanismos del organismo que permiten reconocer,
neutralizar y eliminar sustancias extrañas o agentes patógenos que intentan invadir
el cuerpo. Forman parte del sistema inmunitario y actúan como una defensa esencial
para impedir la infección y mantener la salud.
- Barreras primarias: Son las primeras líneas de defensa y comprenden estructuras
y secreciones que impiden la entrada de patógenos. Incluyen la piel, mucosas,
saliva, lágrimas y otras secreciones que contienen enzimas y sustancias
antimicrobianas.
- Barreras secundarias: Se activan cuando los patógenos logran atravesar las
barreras primarias. Están constituidas principalmente por células del sistema
inmunitario innato, como macrófagos, neutrófilos, eosinófilos, basófilos y
monocitos, que reconocen y eliminan a los invasores mediante procesos como la
fagocitosis y la respuesta inflamatoria inespecífica.
- Barreras terciarias: Corresponden a la inmunidad adaptativa, donde linfocitos T
y B reconocen específicamente a los antígenos, producen anticuerpos y generan
memoria inmunológica para respuestas más efectivas en futuras exposiciones
(Cedeño et al., 2020).
Células de defensa
Las células de defensa son los principales componentes celulares del sistema
inmunitario innato, encargadas de reconocer, atacar y eliminar microorganismos patógenos
y sustancias extrañas que invaden el organismo. Estas células actúan de forma rápida y no
específica, formando la primera línea de defensa del cuerpo.
GRUPO # 3 4
- Neutrófilos: Son los leucocitos más abundantes y actúan fagocitando y
destruyendo bacterias y hongos. Son de respuesta rápida y se movilizan hacia el
sitio de infección para eliminar patógenos.
- Macrófagos: Derivados de los monocitos, fagocitan microorganismos, células
muertas y restos celulares. También secretan citocinas para reclutar otras células
inmunes y presentan antígenos para activar la inmunidad adaptativa.
- Monocitos: Circulan en sangre y se diferencian en macrófagos o células
dendríticas al migrar a tejidos. Participan en la fagocitosis y en la regulación de
la respuesta inmune.
- Células dendríticas: Capturan antígenos y los presentan a linfocitos T, actuando
como puente entre la inmunidad innata y adaptativa.
- Células NK (Natural Killer): Linfocitos citolíticos que destruyen células
infectadas por virus o células tumorales sin necesidad de reconocimiento previo
específico.
- Eosinófilos: Participan en la defensa contra parásitos y en reacciones alérgicas,
liberando sustancias tóxicas para los invasores.
- Basófilos: Liberan histamina y otros mediadores químicos que promueven la
inflamación y la respuesta alérgica.
- Mastocitos: Presentes en tejidos, liberan mediadores inflamatorios como
histamina para facilitar la llegada de otras células inmunes al sitio de infección
(Díaz Martín et al., 2017).
Sustancias químicas
- Enzimas antimicrobianas: como la lisozima, presente en lágrimas, saliva y
secreciones mucosas, que degrada la pared celular bacteriana, contribuyendo a su
destrucción.
- Ácidos: el ácido clorhídrico en el jugo gástrico y el ácido láctico en el sudor crean
un ambiente ácido que impide el crecimiento microbiano.
- Péptidos antimicrobianos y mucinas: Proteínas y glicoproteínas que se
encuentran en las secreciones mucosas y que atrapan y neutralizan patógenos.
- Lactoferrina: proteína que secuestra hierro, un nutriente esencial para muchos
microorganismos, limitando así su proliferación (Díaz Martín et al., 2017).
2.3) Inmunidad adaptativa
La inmunidad adaptativa, también conocida como inmunidad adquirida o específica,
es una parte del sistema inmunológico que se desarrolla en respuesta a una exposición a un
patógeno específico, como una bacteria o un virus. A diferencia de la inmunidad innata, que
es una defensa inmediata y general, la inmunidad adaptativa es más lenta pero específica,
con la capacidad de "recordar" los patógenos que ha enfrentado previamente y desarrollar
una respuesta más rápida y efectiva en caso de una nueva exposición.(Definición de
Inmunidad Adaptativa - Diccionario de Cáncer Del NCI - NCI, n.d.)
La inmunidad adaptativa tiene cuatro características principales: especificidad,
versatilidad, memoria y tolerancia. Cada característica permite al sistema inmunitario
adaptativo responder eficazmente a las infecciones.
La especificidad se refiere a la capacidad del sistema inmunitario para reconocer y
responder a antígenos específicos. Los linfocitos T, a través de sus receptores de linfocitos
T (TCR), y los linfocitos B, a través de sus receptores de linfocitos B (BCR), pueden
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identificar y responder a una amplia gama de antígenos. Esta respuesta dirigida les permite
atacar y eliminar patógenos específicos.
La versatilidad es la capacidad del sistema inmunitario adaptativo para responder a
diversos antígenos. Durante su desarrollo en la médula ósea roja, las células precursoras se
diferencian para producir una población diversa de linfocitos.
La memoria es una característica definitoria de la inmunidad adaptativa. Una vez que
el sistema inmunitario se encuentra con un antígeno específico, genera células de memoria
que lo recuerdan. Si el mismo patógeno vuelve a invadir el organismo, estas células de
memoria permiten una respuesta inmunitaria rápida y robusta, que a menudo neutraliza el
patógeno antes de que pueda causar un daño significativo. Esta memoria inmunológica es el
principio que sustenta la eficacia de las vacunas, que exponen el sistema inmunitario a una
forma inocua del antígeno, lo que conduce a la creación de células de memoria sin causar
enfermedad.
La tolerancia es la capacidad del sistema inmunitario para distinguir entre lo propio
y lo ajeno. Durante el desarrollo, los linfocitos T y B se someten a un proceso de selección
para eliminar aquellos que reaccionan fuertemente a los antígenos propios. Esta
característica garantiza que el sistema inmunitario reconozca y tolere las células y tejidos del
cuerpo, a la vez que responde eficazmente contra patógenos extraños. Este equilibrio impide
que el sistema inmunitario ataque a las células y tejidos sanos.
Los principales tipos de células implicados en la inmunidad adaptativa son los
linfocitos T y los linfocitos B. Cada tipo desempeña una función única en la defensa del
organismo contra patógenos. Los linfocitos T son responsables de la inmunidad celular.
Identifican y eliminan directamente las células infectadas, lo cual es crucial para controlar
las infecciones virales y bacterianas. Los linfocitos B, por otro lado, contribuyen a la
inmunidad mediada por anticuerpos. Producen anticuerpos, proteínas que pueden reconocer
y unirse a antígenos específicos en la superficie de los patógenos, marcándolos para su
destrucción por otras células inmunitarias.(Inmunidad Adaptativa: Características
Especiales | Anatomía y Fisiología | Vídeo, n.d.)
2.4) Inmunidad adaptativa: Celular
La inmunidad celular es una respuesta inmune mediada por linfocitos T. El linfocito
es una célula de defensa que mide entre 7 y 8 µm, que representa el 20 – 45% del total de
los leucocitos de un individuo, y tienen una vida media que va de meses a algunos años
(Romero C. et al., 2018).
Las células T se desarrollan a partir de células pre – T que migran desde la medula
ósea roja hacia el timo, donde maduran. Razón a la cual deben su nombre. Antes de
abandonar el timo, estas células T, desarrollan inmunocompetencia (capacidad de llevar a
cabo respuestas inmunológicas adaptativas), lo que favorece la fabricación de proteínas que
se ubican en la membrana plasmática actuando como receptores de antígenos.
La inmunidad mediada por células es particularmente efectiva contra:
1) Patógenos intracelulares, incluyendo virus, bacterias u hongos que ingresan en la
célula.
2) Algunas células cancerosas.
3) Trasplantes de tejidos extraños (Tortora, 2018).
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Existen dos tipos de células T maduras: Células T helper (colaborativas) y células
T citotóxicas. Las células T helper se conocen también como células T CD4, lo que significa
que, además de receptores de antígenos, sus membranas plasmáticas también incluyen una
proteína llamada CD4. Por su parte, las células T citotóxicas se conocen también como
células T CD8, pues contienen en sus membranas plasmáticas una proteína llamada CD8.
Existen células denominadas presentadoras de antígeno principalmente los
macrófagos, linfocitos B y células dendríticas, que captan el antígeno, lo procesan y
posteriormente lo presentan al linfocito T, para iniciar la activación de este último (Romero
C. et al., 2018).
La presentación del antígeno al linfocito T se debe hacer por medio de las moléculas
del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH), es un conjunto de genes encargado de
codificar proteínas de superficie celular que desempeñen un papel crucial en la respuesta
inmune. Su función es ayudar a las células T a reconocer a un antígeno como extraño. Los
dos tipos de antígenos del CMH son los de clase I y clase II.
Las moléculas del CMH de clase I (CMH-I) se encuentran en la membrana
plasmática de todas las células corporales, excepto los eritrocitos. Son esenciales para la
respuesta inmune a las infecciones virales. Estas moléculas son reconocidas por las células
T citotóxicas.
Las moléculas del CMH de clase II (CMH-II) se hallan sobre la superficie de las
células presentadoras de antígenos (macrófagos, etc), y son esenciales para la respuesta
inmune a las bacterias y otros patógenos extracelulares. Estas moléculas son reconocidas por
las célulasT helper (Romero C. et al., 2018).
Funciones de los linfocitos o células T helper:
- Conocer al antígeno, previa presentación por interacción con el macrófago.
- Producción de diversas interleucinas (IL).
Funciones de los linfocitos o células citotóxicas:
- Acciones de regulación sobre los linfocitos T, por lo tanto, son elementos de gran
importancia para ir modulando la respuesta inmune.
Mediadores
Son mensajeros químicos que intervienen en el proceso de activación de los linfocitos
T, conocidos como citocinas. Dentro de sus funciones está el control de crecimiento y la
actividad de linfocitos, macrófagos y células dendríticas. Comunicación intercelular,
respuesta inflamatoria, reparación tisular, apoptosis y hematopoyesis.
A las citosinas liberadas por monocitos y macrófagos, se les denomina monocinas,
tales como: el interferón α, factor de necrosis tumoral α, el factor estimulador de colonias y
la interleucina 1. Y las que son liberadas por linfocitos se denominan linfocinas, tales como
interleucinas 2 a 19, interferón β y factor de necrosis tumoral β (Tortora, 2018).
Citocina Función
Interleucina – 1 (IL-1) Producida por los macrófagos. Promueve
la proliferación de células T helper.
Interleucina – 2 (IL-2) Secretada por las células T helper.
Coestimula la proliferación de células T
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(helper y citotóxicas) y células B. Activa
las células natural killer.
Interleucina – 4 (IL-4) Promueve el crecimiento de las células T.
Coestimulador de células B.
Interleucina – 5 (IL-5) Coestimulador de células B. Estimula a
las células plasmáticas a secretar
anticuerpos IgA
Interleucina – 6 (IL-6) Aumenta la proliferación de células B. la
diferenciación de células B en células
plasmáticas.
Factor de necrosis tumoral (TNF) Estimula la acumulación de neutrófilos y
macrófagos en los sititos de inflamación y
estimula la destrucción de microbios.
Interferones (IFN) Activa las células T citotóxicas y las
células asesinas naturales, inhibe la
división celular y suprime la formación de
tumores.
Células citolíticas naturales o linfocitos NK (natural killer)
No requieren activación por contacto previo con el antígeno, ni son reguladas
directamente por un MHC. Estos linfocitos participan especialmente en las infecciones
virales; interactúan con el interferón de las células infectadas. Como resultado de esta
interacción, liberan perforina, que es un elemento que hace perforaciones sobre la superficie
de células tumorales. También participan en la regulación de la respuesta inmune.
Linfocitos K
Son otras células que participan en la respuesta inmune y son capaces de inducir lisis.
Células citolíticas activadas por linfocinas o linfocitos LAK
Proceden de linfocitos NK y tiene como función unirse a células infectadas por virus
y a células tumorales para destruirlas, por lo tanto, son elementos que garantizan que la
respuesta inmune sea más eficiente.
2.5) Inmunidad adaptativa: Humoral
La inmunidad adaptativa humoral es una parte integral del sistema inmunitario
adaptativo, que monta una defensa muy específica contra los patógenos, pero tarda más
tiempo en responder (en comparación con el sistema inmunitario innato).
La inmunidad humoral es el brazo del sistema inmunitario que protege los fluidos
extracelulares de los linfáticos (linfa), el intersticio y el sistema circulatorio (plasma) de la
contaminación microbiana mediada por moléculas solubles. Las células B juegan un papel
importante, produciendo anticuerpos o inmunoglobulinas. Surgidos de la médula ósea, los
linfocitos B se originan a partir del progenitor linfoide común y pasan por etapas para
ensamblar el receptor de linfocitos B. Para volverse completamente funcional, sigue la
activación, y esto puede ser dependiente de células T (que produce células de memoria) o
independiente de células T (que produce una respuesta de corta duración). Cuando se
activan, las células B pasan por procesos que mejoran la afinidad por el antígeno, el cambio
de clase y la diferenciación a células plasmáticas y células de memoria. Las células
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plasmáticas producen los anticuerpos, mientras que las células B de memoria responden a la
reinfección. Existen diferentes isotipos de inmunoglobulinas, generalmente proporcionando
protección inmunológica a través de la activación del complemento, opsonización,
neutralización de toxinas o virus e inducción de lisis celular. La inmunidad adaptativa se
divide en dos grandes ramas: la inmunidad celular y la inmunidad humoral.
Es mediada principalmente por los linfocitos B y los anticuerpos que secretan. Juega
un papel vital en la neutralización de toxinas, bloqueo de virus, eliminación de bacterias
extracelulares y prevención de la diseminación de infecciones. La respuesta humoral
representa un sistema altamente especializado que se adapta al patógeno específico,
generando una defensa duradera y eficaz.
Características Principales
1. Alta especificidad: Cada linfocito B tiene receptores únicos (BCR) que reconocen
una estructura específica del antígeno.
2. Memoria inmunológica: Tras una primera exposición, se forman células de
memoria que proporcionan protección duradera.
3. Diversidad antigénica: Gracias a la recombinación genética, los linfocitos B
pueden reconocer millones de antígenos distintos.
4. Expansión clonal: Cuando un linfocito B reconoce un antígeno, se multiplica para
formar un clon de células idénticas con la misma especificidad.
5. Dependencia de la ayuda T: En la mayoría de los casos, los linfocitos B requieren
señales de los linfocitos T colaboradores para activarse completamente.
6. Maduración de afinidad y cambio de clase: A lo largo de la respuesta, los
anticuerpos mejoran su afinidad por el antígeno y pueden cambiar de clase.
Componentes de la Respuesta Humoral
1. Linfocitos B
Se originan en la médula ósea. Cada linfocito B expresa en su membrana receptores
específicos (BCR) capaces de unirse directamente a antígenos. Una vez activados, se
diferencian en células plasmáticas, que secretan anticuerpos, y células B de memoria, que
persisten durante años.
2. Anticuerpos (Inmunoglobulinas)
Son proteínas en forma de 'Y' que reconocen antígenos específicos. Tienen funciones
como la neutralización, opsonización y activación del complemento.
Clases:
- IgM: Primer anticuerpo producido.
- IgG: Principal en la sangre; atraviesa la placenta.
- IgA: En mucosas; primera línea de defensa.
- IgE: Alergias y defensa contra parásitos.
- IgD: Actúa en la activación inicial de linfocitos B.
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3. Células T colaboradoras (CD4+)
Interactúan con los linfocitos B mediante el reconocimiento de antígenos presentados
por MHC clase II y liberan citoquinas que estimulan su proliferación y diferenciación.
4. Citoquinas
Moléculas de señalización que regulan la respuesta inmune. Ejemplos:
- IL-4: Promueve el cambio de clase hacia IgE e IgG1.
- IL-5: Favorece la producción de IgA.
- IL-6: Participa en la maduración de células plasmáticas.
Etapas de la Respuesta Humoral
1. Reconocimiento del antígeno por el BCR.
2. Presentación del antígeno a linfocitos T.
3. Activación del linfocito B y proliferación.
4. Diferenciación en células plasmáticas y de memoria.
5. Producción de anticuerpos específicos.
2.6) Inmunidad Activa e Inmunidad Pasiva
En el ámbito de la inmunidad adquirida, se pueden identificar dos tipos
fundamentales: la inmunidad activa y la inmunidad pasiva. Ambas son de suma importancia
para la defensa del organismo, aunque difieren en su modo de adquisición, duración y
respuesta inmunológica.
Inmunidad activa
La inmunidad activa se manifiesta cuando el sistema inmunológico del individuo
sintetiza sus propios anticuerpos y células de memoria como respuesta a la exposición a un
antígeno. Esta reacción puede ser provocada de manera natural o a través de métodos
artificiales (Kaiser, 2022).
Características principales
- Duración Prolongada: La inmunidad activa puede persistir durante años e incluso
a lo largo de toda la vida.
- Generación de Memoria Inmunológica: Este tipo de inmunidad permite una
respuesta más ágil y eficaz frente a futuras exposiciones al mismo antígeno.
- Tiempo Requerido para su Desarrollo: La protección proporcionada por la
inmunidad activa no es inmediata, ya que el organismo necesita un periodo
específico para la producción de anticuerpos.
Componentes
- Linfocitos B: Responsables de la producción de anticuerpos específicos dirigidos
contra los antígenos.
- Linfocitos T: Participan en la destrucción de células infectadas y en la activación
de otras células del sistema inmunitario.
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- Células de memoria: Facilitan una respuesta inmunitaria más rápida y eficaz ante
exposiciones posteriores al mismo antígeno.
Tipos y ejemplos de inmunidad
- Inmunidad activa natural:
Ejemplo: Una persona que contrae varicela y se recupera desarrolla inmunidad de
por vida contra esta enfermedad.
- Inmunidad activa artificial:
Ejemplo: La vacunación contra la hepatitis B estimula al organismo a producir
anticuerpos sin inducir la enfermedad.
Inmunidad pasiva
La inmunidad pasiva se define como el tipo de inmunidad que se adquiere cuando un
individuo recibe anticuerpos generados por otro organismo, sin que se produzca la activación
del sistema inmunológico del receptor. Esta modalidad de inmunidad ofrece una protección
inmediata, aunque de carácter temporal (Elsevier Connect, 2021)
Características principales
- Protección Inmediata: Los anticuerpos son puestos a disposición de manera
instantánea para combatir el patógeno.
- Ausencia de Memoria Inmunológica: El organismo no desarrolla una respuesta
inmunológica duradera ni células de memoria.
- Duración Limitada: La protección proporcionada habitualmente perdura durante
semanas o meses, dependiendo de la vida media de los anticuerpos
administrados.
Componentes
- Anticuerpos (inmunoglobulinas): Son moléculas específicas que reconocen y
neutralizan antígenos.
- Este proceso no involucra la activación de linfocitos ni la producción endógena
de anticuerpos.
Tipos y ejemplos de inmunidad
- Inmunidad Pasiva Natural:
Ejemplo: Los anticuerpos maternos (IgG) que se transfieren al feto a través de la
placenta durante el embarazo.
- Inmunidad Pasiva Artificial:
Ejemplo: La administración de suero antitetánico o inmunoglobulina antirrábica tras
una exposición a los respectivos patógenos.
3) CONCLUSIONES
El sistema inmunológico (SI) es crucial para la protección del cuerpo, dado que
detecta y lucha contra agentes patógenos, además de eliminar células anómalas. Una de sus
características importantes es que posee el SI, es que posee memoria, por ende, reconoce
patógenos que han estado en contacto previo con el individuo, en una segunda exposición.
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La inmunidad innata y adaptativa funcionan de manera complementaria: el primero
actúa de manera general rápidamente, mientras que el segundo proporciona una respuesta
específica y perdurable mediante sus elementos humorales (anticuerpos) y celulares
(linfocitos T).
La inmunidad puede ser obtenida de manera activa o pasiva, siendo la inmunidad
activa la más perdurable al producir memoria inmunológica, mientras que la pasiva ofrece
una protección instantánea pero limitada.
4) REFERENCIAS
Cedeño, J., Reyes, I., Montenegro, A., Parra, C., Machuca, V., Diaz, G., Pérez, H.,
Macias, F., Toala, M., Mendoza, K., López, K., & Llanos, E. (2020). Microbiología Médica
(Primera). Mawil Publicaciones de Ecuador.
Chuluyan, E. (2014). Inmunidad Innata. STALYC.
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Díaz Martín, D., Úbeda Cantera, M., López Suárez, A., & Álvarez de Mon Soto, M.
(2017). Respuesta inmune innata y sus implicaciones fisiopatológicas. Medicine - Programa
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Punt, J., Stranford, S., Jones, P., & Owen, J. (2020). Complejo principal de
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Romero C., R., Romero F., R., & Romero, R. (2018). Microbiología y Parasitología
Humana: Bases etiológicas de las enfermedades infecciosas y parasitarias (Cuarta).
Editorial Médica Panamericana.
Tortora, G. J. (with Derrickson, B.). (2018). Principios de anatomía y fisiología, 15a
edición. Médica Panamericana.
Trevani, A. S., & Geffner, J. R. (2005). Inmunidad innata: Barreras naturales,
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