A continuación se presenta una versión enriquecida de los cinco temas
solicitados, integrando los conceptos de hiperplasia, neoplasia, clasificación
y magnitud del problema:
---
1. Descripción de la enfermedad y magnitud del problema en Cuba y el
mundo
El cáncer de mama es una neoplasia maligna que se origina en las células
del epitelio ductal o lobulillar de la glándula mamaria. A diferencia de la
hiperplasia simple (aumento difuso y benigno del número de células, que
conservan su morfología y función), en el cáncer de mama existe una
proliferación clonal de células atípicas, con alteraciones morfológicas y
funcionales, capaces de invadir tejidos vecinos y generar metástasis.
Clasificación histológica e histogénica
Carcinomas ductales: los más frecuentes; se originan en el epitelio de los
conductos.
Adenocarcinomas lobulillares: surgen en los lobulillos productores de leche.
Varios subtipos (por ejemplo, carcinoma inflamatorio, micropapilar, tubular),
cada uno con diferente pronóstico y comportamiento biológico.
Estadio anatomo‐clínico (TNM / estadios 0–IV):
Estadio 0 (carcinoma in situ): tumor limitado, sin invasión ni metástasis.
Estadios I–II: invasión limitada a la mama y ganglios axilares.
Estadio III: afectación local avanzada (piel, músculo, nodos múltiples).
Estadio IV: metástasis a distancia (hígado, pulmón, hueso, cerebro).
Magnitud del problema
Mundial: en 2022 se diagnosticaron 2,3 millones de casos nuevos y se
calcularon 670 000 muertes, convirtiéndose en la segunda neoplasia más
frecuente (11,6 %) y la primera causa de mortalidad oncológica en mujeres.
Cuba: incidencia ajustada de 47,2 casos/100 000 mujeres-año y mortalidad
de 15,8 muertes/100 000 mujeres (2019). El cáncer de mama es el tumor
más común en mujeres y el segundo en mortalidad general de la población
desde los 5 años en adelante.
---
2. Aspectos epidemiológicos
A. Incidencia y mortalidad
Global: representa 1 de cada 9 diagnósticos de cáncer en mujeres; la
mortalidad es mayor en regiones de bajos recursos por demora en el
diagnóstico y acceso limitado al tratamiento.
Cuba: a medida que la expectativa de vida y la capacidad diagnóstica han
aumentado, la incidencia crece; en 2002 la mortalidad por tumores malignos
(todas las localizaciones) fue de 155,4/100 000, con seno y pulmón entre las
principales causas de muerte oncológica.
B. Tendencias temporales
El envejecimiento poblacional y los estilos de vida “occidentales” proyectan
un incremento del 38 % de nuevos casos en el mundo para 2050.
En Cuba, la tasa de incidencia pasó de ≈ 40/100 000 (2008) a 47,2/100 000
(2019), reflejando mejor tamizaje y cambio demográfico.
C. Distribución por edad y sexo
Más del 70 % de casos y 79 % de muertes ocurren en mujeres ≥ 50 años.
En hombres la neoplasia de mama es rara (< 1 % de los casos), pero existe y
debe sospecharse ante masas palpables.
D. Variaciones geográficas y étnicas
Las diferencias regionales (p. ej. alta incidencia en Norteamérica y Oceanía,
mortalidad relativa elevada en Melanesia y África Subsahariana) responden a
factores socioeconómicos, hábitos culturales y capacidad diagnóstica.
Ejemplos históricos: menor frecuencia de cáncer de mama en Japón, mayor
en países occidentales; varía con cambios en dieta, actividad física y edad de
embarazo.
---
3. Factores y grupos de riesgo
1. No modificables
Sexo femenino.
Edad (> 40 años, con pico tras los 50).
Antecedentes familiares/genéticos (BRCA1/2, síndromes hereditarios).
Historia personal de carcinoma in situ o neoplasia benigna.
2. Modificables
Obesidad posmenopáusica (IMC ≥ 25 kg/m²).
Consumo de alcohol (incluso moderado).
Sedentarismo (actividad física regular reduce 10–20 % el riesgo).
Terapia hormonal sustitutiva prolongada.
Reproducción tardía (primer embarazo > 30 años) o nuliparidad.
Exposición ocupacional/ambiental a disruptores endocrinos y radiaciones.
3. Grupos de alto riesgo
Mujeres con mutaciones BRCA.
Pacientes con radioterapia previa en tórax.
Poblaciones con baja adherencia a tamizaje.
---
4. Acciones a nivel de comunidad para la promoción y prevención de salud
Detección temprana
Programas de mamografía poblacional (50–69 años) y examen clínico anual
(≥ 30 años).
Capacitación continua de personal de salud en criterios de derivación y
manejo de hallazgos.
Promoción de estilos de vida saludables
Campañas educativas sobre dieta equilibrada, ejercicio y reducción de
alcohol.
Creación de espacios seguros para actividad física (parques, clubes de
caminata).
Participación comunitaria
Formación de “promotores de salud” que realicen visitas domiciliarias y
recordatorios.
Alianzas con organizaciones civiles y líderes locales para diseñar políticas de
entornos saludables (restricción de tabaco, regulación de publicidad de
alcohol, etiquetado de alimentos).
Mejora de la accesibilidad
Jornadas de diagnóstico gratuito y unidades móviles en zonas rurales.
Simplificación de rutas de atención: desde la sospecha hasta la confirmación
histológica y tratamiento.
---
5. Actividades de educación a nivel de la comunidad
1. Talleres interactivos
Explicación de fisiología mamaria, señales de alarma y prácticas de
autoexploración guiada.
Uso de dramatizaciones y materiales visuales para derribar mitos.
2. Materiales educativos impresos y digitales
Folletos ilustrados, guías paso a paso y videos breves para redes sociales.
Mensajería SMS o WhatsApp para recordatorios de citas y consejos
semanales.
3. Entrenamiento de autoexploración mamaria (AEM)
Sesiones prácticas con maniquíes y retroalimentación personalizada.
Complemento de la exploración clínica profesional, no sustituto.
4. Grupos de apoyo y clubes de salud
Caminatas, clases de baile o yoga para impulsar la actividad física y el
soporte mutuo.
Charlas invitando a sobrevivientes para compartir experiencias.
5. Capacitación de educadores y docentes
Incorporación de contenidos en escuelas secundarias y talleres en
asociaciones de mujeres.
Formación de “multiplicadores” que difundan el mensaje en sus barrios y
centros laborales.
---
Conclusión: al entrelazar el conocimiento sobre hiperplasia, neoplasia,
clasificación, magnitud y factores de riesgo con estrategias higiénico‐
epidemiológicas y comunitarias, se refuerza una respuesta integral al cáncer
de mama que abarca desde la prevención primaria hasta la rehabilitación,
adaptada al contexto cubano y alineada con las mejores prácticas
internacionales.