III.
Legislación específica y técnica aplicada al Proyecto Chadín II
La normativa ambiental específica que regula los proyectos del subsector eléctrico, como es
el caso de la Central Hidroeléctrica Chadín II, está constituida por una serie de
disposiciones técnicas que garantizan la sostenibilidad y viabilidad ambiental del proyecto. A
continuación, se detallan tres ejes normativos fundamentales desarrollados en el Estudio de
Impacto Ambiental detallado (EIA-d): el Decreto Supremo N.° 029-94-EM, los Estándares de
Calidad Ambiental (ECA) y Límites Máximos Permisibles (LMP), así como el Plan de Manejo
Ambiental y Social (PMAS).
3.1 Reglamento de Protección Ambiental en las Actividades Eléctricas (DS N.° 029-94-
EM)
Este reglamento constituye la principal norma sectorial para la protección del ambiente en
las actividades eléctricas, abarcando generación, transmisión y distribución. Exige la
elaboración obligatoria de un Estudio de Impacto Ambiental previo a la ejecución del
proyecto y establece criterios para la prevención, mitigación y control de impactos adversos.
En el caso del proyecto Chadín II, el EIA ha sido formulado en concordancia con esta
norma, incorporando los lineamientos exigidos por el Ministerio de Energía y Minas
(MINEM) a través de su Dirección General de Asuntos Ambientales Energéticos. El estudio
reconoce los riesgos ambientales potenciales derivados de la construcción de una represa y
plantea medidas correctivas específicas, en línea con el principio de prevención ambiental.
Asimismo, se contempla la participación ciudadana mediante audiencias y talleres, y se
prevé la implementación de programas de monitoreo ambiental durante todas las fases del
proyecto.
3.2 Estándares de Calidad Ambiental (ECA) y Límites Máximos Permisibles (LMP)
Los ECA y LMP constituyen parámetros técnicos de referencia para determinar el estado de
calidad del ambiente y los límites admisibles de emisión de contaminantes,
respectivamente. En el EIA de Chadín II, estos estándares han sido utilizados para
caracterizar la línea base ambiental del área de influencia directa e indirecta.
a. Calidad del aire:
Los valores registrados para gases como dióxido de azufre (SO₂), óxidos de nitrógeno
(NO₂), monóxido de carbono (CO), ozono (O₃) y ácido sulfhídrico (H₂S) cumplen con los
límites establecidos por los ECA vigentes para zonas rurales. La única excepción
corresponde al sector de Balsas, donde se reportó una leve perturbación asociada al
tránsito vehicular.
b. Ruido ambiental:
Los niveles de presión sonora oscilan entre 56.4 dB y 58 dB, valores que superan el
estándar nacional referencial para zonas de protección especial. Sin embargo, el estudio
atribuye estos niveles al ruido natural generado por el caudal del río Marañón, no a fuentes
antrópicas.
c. Calidad del agua:
Se evaluaron parámetros físico-químicos y microbiológicos tanto en temporada de estiaje
como en época de lluvias. Si bien la mayoría de valores se encuentran dentro de los ECA
para aguas de categoría 3 (conservación del ambiente acuático), se identificaron
concentraciones elevadas de metales como aluminio, hierro y manganeso. Asimismo, en los
sedimentos del río Marañón se detectaron niveles de arsénico y plata por encima de los
estándares internacionales del CCME y la EPA, lo que evidencia una condición preexistente
de vulnerabilidad ecosistémica.
3.3 Plan de Manejo Ambiental y Social (PMAS)
El PMAS del proyecto constituye el conjunto de medidas diseñadas para prevenir, mitigar,
compensar o controlar los impactos negativos identificados en el EIA. Estas medidas se
agrupan en función de los componentes del medio:
a. Medio físico:
Se prevé el control de la erosión y sedimentación, protección de taludes, mantenimiento de
caudales ecológicos y reducción de partículas en suspensión mediante riego de vías y
control de emisiones.
b. Medio biológico:
Incluye programas de reforestación con especies nativas, rescate y reubicación de fauna,
así como la conservación de ecosistemas sensibles como el bosque seco ribereño, hábitat
de varias especies endémicas y amenazadas.
c. Medio social:
Se contempla el desarrollo del programa de capacitación laboral local (CREER), la
contratación preferente de mano de obra local, la relocalización de familias afectadas por el
embalse y la vigilancia de indicadores sociales, tales como salud, educación y seguridad
alimentaria. Además, se asegura la participación activa de la población mediante
mecanismos informativos y espacios de consulta.
El PMAS se complementa con un Plan de Contingencias, un Plan de Cierre y Abandono, y
una Valoración Económica de los Impactos Ambientales, en cumplimiento del enfoque
preventivo y del principio de mejora continua establecidos en la Ley General del Ambiente.