República Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder Popular para la Salud
Universidad de Carabobo
Núcleo La Morita – Maracay, Estado Aragua
Cuidados Post-Mortem en Enfermería
Profesora: Alumnas:
Verónica Chirinos Albani Torreyes
Enfermería Básica Joselyn Medina
Sección II
Maracay, 27 de mayo del 2024
Cuidados Post Mortem
Cuando hablamos de los cuidados post-mortem, nos referimos a aquellos cuidados
realizados luego de la defunción del paciente, con el objetivo de garantizar un aspecto
digno y limpio al paciente en preparación de su traslado a la casa funeraria. Es el deber
del personal de enfermería encargarse del cuidado del paciente hasta su retiro, orientar a
los familiares en los trámites médico-legales, y a su vez, acompañarlos a la hora del
duelo.
La muerte se puede dividir en dos niveles: clínica funcional o corporal (cese de
funciones biológicas que causa un daño irreversible a nivel cerebral), y encefálica (cese
de actividades celulares e inicio de la putrefacción por ausencia de electricidad en los
músculos y funciones orgánicas; el signo de este puede ser la inactividad bioeléctrica
encefálica, que se demuestra con la ausencia de movimientos oculares, y ausencia de
estímulos nociceptivos, entre otros).
Preparación
6. Antes de la aparición de la rigidez cadavérica, se cierran los párpados de los ojos, con
unas torundas alcoholadas húmedas haciendo presión sobre estos. Se coloca una toalla
enrollada debajo de la mandíbula para evitar que el mentón descienda, presionando la
mandíbula con la mano y reforzando con una venda anudada a la cabeza.
La rigidez cadavérica va apareciendo poco a poco en los músculos de la nuca,
cara, cuello y de las extremidades torácicas y pélvicas; esto es debido a la
coagulación del plasma en los músculos y del glucógeno.
7. Se ordena el espacio o cubículo del paciente para permitir el paso a los familiares, y
brindarle un tiempo para los ritos y costumbres culturales en torno a la muerte.
Al mismo tiempo, se lleva el material necesario para la preparación del cadáver
post visita, y se retiran los materiales que ocupen espacio innecesario en la
habitación, esto con el objetivo de ahorrar tiempo y pérdida de energías a la
enfermera.
8. Se taponan con algodón y pinzas Kelly los orificios naturales del cuerpo (oídos,
fosas nasales, boca, ano, vagina), y se elimina cualquier posible mancha en la piel
utilizando agua y jabón antibacterial, y se seca muy bien el cadáver. Se retira toda la
ropa de cama y se posiciona al paciente en decúbito lateral para realizar el
amortajamiento (se extiende la sábana debajo del paciente).
9. Se centra al paciente en decúbito supino. Se colocan los brazos por sobre el abdomen,
y se atan las muñecas y tobillos cruzados con fracciones de tiras de vendas. Se coloca
un membrete de identificación en tórax y otro en los tobillos.
10. Dependiendo de la técnica de amortajamiento usada, se envuelve al paciente; en este
caso, se usará la sábana en forma de diamante. Se envuelve el tórax, abdomen y
extremidades con las partes distales de la sábana, templándola para asegurar que todas
las partes estén lo más unidas posibles, y se sostienen con esparadrapo. Se envuelven los
pies con la parte inferior de la sábana, cerciorándose de colocar el membrete de
identificación y se fija con adhesivo.
11. Se cubre la cabeza con la esquina superior de la sábana a la altura del cuello, y se
coloca un membrete de identificación, que se fija con esparadrapo luego de la visita del
familiar al difunto.
12. Con ayuda de los camilleros, se traslada el cuerpo desde la cama a la camilla y se
cubre con una sábana en su totalidad, para llevar el cuerpo a los servicios
correspondientes.
13. Por último, se ordena el equipo y material y se procede a la desinfección de la
habitación. Se registran las pertenencias del paciente, sus objetos personales, y se
entregan a los familiares; a su vez, se orienta al familiar sobre el certificado de
defunción y se realizan los trámites administrativos del expediente clínico para el egreso
por defunción.
Bibliografía