EFECTO HALO
Historia
Edward Thorndike, conocido por sus contribuciones en el ámbito de la
psicología escolar, acuñó el término "efecto halo" y fue el primero en
demostrarlo con evidencia empírica. Describió este fenómeno en su artículo
"El error constante en la calificación psicológica"
Este efecto ya lo había notado en estudios anteriores, por ejemplo, en 1915
se dio cuenta de que las personas, a la hora de describir rasgos sobre otra
persona, estos rasgos están muy correlacionados entre sí: se valoran a las
personas con rasgos del mismo nivel, la mayoría son positivos o negativos,
en muy pocos casos se daba una combinación de ambos. Fue entonces
cuando decidió llevar a cabo un estudio específico sobre este fenómeno ya
que constituía un "error constante" a la hora de evaluar a las personas.
El efecto halo es un fenómeno psicológico que se refiere a la tendencia de
las personas a evaluar a alguien o algo de manera global, basándose en una
sola característica o impresión inicial. Esto puede llevar a que se atribuyan
cualidades positivas o negativas a una persona o cosa sin tener una
evaluación objetiva y detallada.
El efecto halo puede manifestarse de varias maneras, como:
1. Impresión inicial: Una primera impresión positiva o negativa puede
influir en la percepción general de una persona o cosa.
2. Generalización: Se atribuyen cualidades positivas o negativas a una
persona o cosa basándose en una sola característica.
3. Sesgo: El efecto halo puede llevar a un sesgo en la evaluación, donde se
enfatizan las cualidades positivas o negativas sin considerar otros factores.
El efecto halo puede tener consecuencias en diversas áreas, como:
1. Evaluaciones de desempeño: Un jefe puede evaluar a un empleado de
manera positiva o negativa basándose en una sola característica.
2. Relaciones interpersonales: El efecto halo puede influir en la forma en
que nos relacionamos con los demás, llevando a que nos gusten o disgusten
personas sin conocerlas bien.
3. Decisiones: El efecto halo puede influir en las decisiones que tomamos,
como la elección de un producto o servicio.
Para evitar el efecto halo, es importante:
1. Evaluar de manera objetiva: Considerar múltiples características y
factores antes de tomar una decisión o evaluación.
2. Buscar información adicional: Recopilar información adicional para
tener una visión más completa.
3. Ser consciente de los sesgos: Reconocer y tratar de superar los
sesgos y prejuicios personales.
En resumen, el efecto halo es un fenómeno psicológico que puede influir en
nuestras percepciones y decisiones. Ser consciente de este efecto y tomar
medidas para evitarlo puede ayudar a tomar decisiones más informadas y
objetivas.