0% encontró este documento útil (0 votos)
14 vistas30 páginas

Conflicto en Las Organizaciones

El documento aborda la naturaleza y gestión de los conflictos en las organizaciones, destacando la importancia de la mediación como método no adversarial para su resolución. Se exploran las causas y efectos de los conflictos, así como la necesidad de un cambio cultural hacia la mediación y la paz en el ámbito organizacional. Se concluye con propuestas para implementar técnicas de consenso que fomenten la transformación y salud relacional en las organizaciones.

Cargado por

lunitavanderwood
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
14 vistas30 páginas

Conflicto en Las Organizaciones

El documento aborda la naturaleza y gestión de los conflictos en las organizaciones, destacando la importancia de la mediación como método no adversarial para su resolución. Se exploran las causas y efectos de los conflictos, así como la necesidad de un cambio cultural hacia la mediación y la paz en el ámbito organizacional. Se concluye con propuestas para implementar técnicas de consenso que fomenten la transformación y salud relacional en las organizaciones.

Cargado por

lunitavanderwood
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CONFLICTO EN LAS ORGANIZACIONES

Y MEDIACIÓN

INTRODUCCIÓN.

Una década después de que se estrenara este nuevo siglo XXI, todos estamos
experimentando la realidad de que nada permanece, que todo se transforma, y
este momento de cambios radicales y de profundas transformaciones que
vivimos nos invita a realizar una serena reflexión acerca de si estamos o no
preparados para el cambio, si contamos con las habilidades básicas necesarias
para percibir tan importantes cambios en clave de oportunidad: oportunidad de
aprender, de crecer, de desarrollar nuevos paradigmas que nos impulsen hacia
el crecimiento personal y social.

Es una constante histórica que los cambios sociales implican profundas crisis
que propician la aparición de conflictos sociales y personales que, no obstante,
impulsan a la humanidad hacia nuevas y mejores formas de relacionarse y de
organizarse, buscando paradigmas que ayuden al establecimiento de nuevas
fórmulas de cohesión social, de mejoras en las condiciones de vida de las
sociedades y de los individuos que las conforman.

Son muchos los autores que en los últimos años vienen centrando sus estudios
empíricos en los conflictos, dando lugar a una nueva ciencia, la conflictología,
ciencia de carácter abierto que conjuga innumerables sistemas de
conocimiento, disciplinas y tecnologías, de la que surge la sociología del
conflicto desde la que se desarrolla, parafraseando a Eduardo Vinyamata
(2004) una intensa y profunda renovación en la comprensión del ser humano y
de las sociedades y actividades que este conforma y promueve, que trata de
facilitar el tratamiento adecuado en cada persona o sociedad en conflicto, para
que esta misma pueda recuperar su autoestima, su seguridad, satisfacer sus
necesidades, el propio equilibrio y serenidad, su libertad, y de esta manera,
poder solucionar sus propias crisis y conflictos

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


Así, desde la conflictología se viene propugnando la necesidad de un adecuado
conocimiento y tratamiento del conflicto y de su auto-gestión directa por las
propias partes implicadas, con la ayuda de terceros, expertos e imparciales,
que propicien en las partes una mejor comprensión del núcleo del conflicto que
las enfrenta, favoreciendo la comunicación y aproximándolas para que se
responsabilicen de su gestión transformadora y del cambio, restableciendo su
relación y su capacidad para enfrentarse en el futuro a nuevas situaciones
críticas, dando lugar a un nuevo paradigma para resolver los conflictos, sean
de la naturaleza que sean y en cualquier ámbito, mediante el empleo de
fórmulas que impliquen el reconocimiento previo de la situación y la voluntad de
resolución pacífica y auto-gestionada por los propios implicados, entre las que
destaca la Mediación.

El presente trabajo pretende, en primer lugar, aproximar al lector al


conocimiento del conflicto en general, su génesis, naturaleza, diversidad de
causas que lo provocan, formas de afrontarlo y efectos que provoca, invitando
a profundizar en su conocimiento, que resulta básico para comprender los
mecanismos y la filosofía en que se apoya la Mediación, como método no
adversarial y alternativo a la jurisdicción para la gestión y resolución de los
conflictos, que propicia la transformación y prepara para el cambio individual,
colectivo y organizacional, tan necesarios en esta época de cambios profundos
y acelerados; centrando el trabajo a continuación en las distintos fórmulas
existentes para la resolución de los conflictos, exponiendo en detalle en qué
consiste el procedimiento de Mediación y los efectos positivos que conlleva
este recurso.

Para finalizar, el presente estudio concluye detallando las particularidades que


presenta el conflicto en las organizaciones complejas y las bondades que para
su tratamiento y gestión ofrecen la Mediación y las técnicas y herramientas que
le son propias, concluyendo con una propuesta de intervención en el ámbito
organizacional que implique el cambio de la cultura organizacional hacia una
cultura de mediación y paz que propicie su transformación en organizaciones
del “Tercer Lado” y de “Éxito Compartido” mediante la promoción de la salud
relacional, así como la prevención y tratamiento de los conflictos que surjan en
5

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


su seno, valiéndose para su diseño e implementación, a corto, medio y largo
plazo, de las variadas técnicas de consenso grupal existentes, las cuales
favorecen la participación colaborativa de todos los miembros para el cambio y
trasformación individual, grupal y organizacional.

1.- GENERALIDADES ACERCA DEL CONFLICTO.

1.1.- Una aproximación a su concepto

Todos conocemos de forma genérica el término “conflicto”, si bien, definirlo


con precisión es tarea ardua, dada su enorme complejidad.

La Real Academia de la Lengua Española define el término de forma genérica


y con distintas acepciones, como enfrentamiento armado; apuro, situación
desgraciada y de difícil salida; problema, cuestión, materia de discusión;
coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo capaces de generar
angustia y trastornos neuróticos. En relaciones laborales, el que enfrenta a
representantes de los trabajadores y a los empresarios.

Por su parte, autores especialistas en la materia ofrecen diversas definiciones


que difieren entre sí en función del distinto enfoque desde el que puede
concebirse y analizarse el conflicto, lo que resulta determinante para su
concepción, propuestas de análisis y definición.

Así, desde un enfoque psicológico el conflicto se percibe como una disfunción


personal, como una previa alteración o enfermedad del individuo que le
determina a reaccionar o percibir su entorno relacional de forma alterada,
generando conflictos en sus interacciones, por lo que las propuestas de
intervención desde este enfoque se constriñen a la terapia, con la finalidad de
ayudar al individuo a superar sus percepciones y reacciones conflictivas. Su
estudio se enfoca sobre aspectos interiores del ser humano (como el odio).
Freud subrayaba la raíz de los conflictos en procesos y contradicciones
personales (entre el Ello y el Super Yo)

Desde un enfoque estructuralista se sostiene que es la propia organización


político social de los Estados la que genera las tensiones y conflictos entre los
6

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


individuos, por lo que se predica su transformación en la consecución de
sociedades más justas que impidan la generación de tensiones entre sus
individuos. Desde este enfoque se analizan y estudian los macro-conflictos (los
producidos entre Estados y/o grandes grupos, cuyas consecuencias afectan a
gran número de la población) razón por la que en sus definiciones de conflicto
se habla de recursos escasos, sociales-estructurales, de poder y de rivales y/o
contrincantes, referido a conflictos sociopolíticos, situando las causas
conflictivas en la propia sociedad, cultura, estructura y comportamientos que
derivan de ella (conflicto social); por ello realizan propuestas de solución y
afrontamiento complejas y a largo plazo –modificaciones sociales y políticas-
En esta línea se encuentran autores como Coser, Galtung, Hocker y Wilmot,
Katz y Kahn, Dahrendorf entre otros.

Para Coser (1968), el conflicto es una lucha sobre valores o reclamo de


estatus, poder y recursos escasos en los cuales el objetivo de una de las partes
en conflicto es no solamente obtener valores deseados sino también
neutralizar, perjudicar o eliminar a sus rivales. Y afirma (1956) que un conflicto
es social cuando transciende lo individual y procede de la propia estructura de
la sociedad.

Hocker y Wilmot (1995) definen el término como “una lucha que se expresa al
menos entre dos partes independientes que perciben que los otros poseen
metas, recursos escasos e interferencias incompatibles que les impiden a ellos
alcanzar las suyas”

Katz y Kahn (1977) argumentan que dos sistemas (personas, grupos,


organizaciones) están en conflicto cuando interactúan directamente, de tal
modo que las acciones de uno tienden a prevenir o a impeler algún resultado
contra la resistencia del otro.

Galtung (2003) describe el conflicto en la interacción de tres dimensiones (el


llamado triángulo del conflicto): 1) Las actitudes y presunciones -“dentro”-
aspecto motivacional referido a cómo perciben, sienten y piensan las partes en
conflicto, aspecto que permanece oculto; 2) El comportamiento –“fuera”-

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


aspecto objetivo relativo a cómo las partes en conflicto actúan. Es el vértice
superior del triángulo, parte que se manifiesta en el conflicto; y 3) contradicción
–“entre”- aspecto subjetivo referido a la raíz, al tema real del conflicto, que
también permanece oculto.

Desde el enfoque psicosociológico, desde el que se analizan los micro-


conflictos, se entiende que el conflicto es consustancial a las interacciones
humanas, generadoras de tensiones, por lo que centran el estudio del conflicto
en las personas, el entorno y el proceso que se produce en esa interacción,
proponiendo métodos para abordarlos desde el protagonismo de las personas
en conflicto, tales como la mediación y la negociación. Desde este enfoque
analizan el conflicto autores como JP Lederach (quien ha coleccionado más de
200 sinónimos del término “conflicto” en países centro americanos), Eduardo
Vinyamata, Juan Carlos Torrego, Hunter y Whitten, entre otros.

Torrego (2003) define el conflicto como situación en la que dos o más personas
entran en oposición o desacuerdo porque sus posiciones, intereses,
necesidades, deseos o valores son incompatibles o son percibidos como
incompatibles. Donde juegan un papel importante los sentimientos y las
emociones y donde la relación entre las partes puede salir robustecida o
deteriorada, en función de cómo sea el proceso de resolución

Por su parte Vinyamata (1999) lo define como confrontación de intereses,


percepciones o actitudes entre dos o más personas. Cuando los conflictos
comportan perjuicios para alguna o todas las partes afectadas se puede
concluir que el conflicto en cuestión se encuentra deficientemente gestionado y
eso podría conducir a un enfrentamiento pernicioso.

De todas las definiciones reproducidas se desprenden dos categorías


necesarias en todo conflicto: la percepción que tienen los implicados en el
conflicto de que sus intereses están siendo afectados, o pudieran serlo (pues si
no son conscientes de ello, el conflicto no existe); y las metas incompatibles,
referido a la percepción que tiene el grupo respecto al logro de sus metas, que
si son afectadas, desencadenarán el conflicto (González Consuegra, 2010).

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


Cuando hay incompatibilidad entre las conductas, percepciones, objetivos y/o
afectos de los individuos y grupos es cuando se da una expresión agresiva a la
incompatibilidad percibida (Novel, G. 2010).

Concluiremos diciendo que el contexto del conflicto es el de las interacciones


entre los individuos y los sistemas sociales, que está presente en el pensar,
sentir y hacer. El conflicto no es sinónimo de violencia, aunque no hay violencia
sin conflicto, e implica siempre un proceso conflictivo que se inicia y escala
gradualmente hasta producirse el choque y posterior estancamiento, en tanto
el conflicto se inventa, es el resultado del juego, del enfrentamiento, de la
lucha, de la confluencia entre dos partes (Suarez, M.1992). Por ello lo
realmente importante no es la existencia -inevitable- del conflicto, sino la forma
en que éste se gestione para lograr su transformación constructiva, pues tal
como afirma Galtung (1998) los conflictos no se solucionan, sino que se
transforman por medios pacíficos y creativos .

1.2.- Génesis del conflicto.

Los conflictos se originan por la propia naturaleza conflictiva del ser humano ya
que el hombre es un animal social que responde a tendencias tanto de
competición como de cooperación y cuya agresividad descansa en motivos
biológicos y psicológicos que dan lugar a conflictos, dentro de la interrelación
humana, que nacen de una emoción desbordada y en un contexto de
convivencia social, considerada como una mina de conflictos, donde la fuente
de molestia más abundante son los demás. Por ello, el conflicto se expresa
siempre en un acto ejercido en relación a otros y en un contexto social.

Barnow en su Introducción a la Antropología (1979) resume lo que fue la visión


tradicional del conflicto en la antropología hasta la década de los años 70 y
afirma que los conflictos ocurren en todas las sociedades y esto no es
necesariamente afortunado o peligroso. En algunos casos el conflicto dentro de
un grupo puede ayudar a establecer o restablecer la unidad. En efecto, Lewis
Coser en 1956 argumentó que tales conflictos pueden ser positivamente
funcionales para la estructura social cuando ellos conciernen metas, valores o

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


intereses que no contradicen las presunciones básicas en que se fundan las
relaciones sociales. Sin embargo, el conflicto puede ser percibido como
tensionante y peligroso por los miembros de una sociedad, especialmente por
partidarios del statu quo. Es de su interés y a menudo interés de la mayor
parte de los miembros de la sociedad resolver los conflictos y prevenir su
expansión futura. Llamemos ley o no a esto, alguna forma de resolver los
conflictos debe existir. Esta es otra función de la autoridad política

Por su parte Moreno Catena (2011) nos explica que el conflicto es


consustancial a la vida en sociedad, en pugna por una serie de recursos
escasos y por ello es uno de los fundamentos esenciales de la teoría del
derecho.

1.3.- Formas del conflicto.

Formas no genuinas. Se hace necesario diferenciar dos situaciones que se


pueden confundir con los conflictos reales y genuinos, sin serlo, al no impedir la
satisfacción de las necesidades de una parte las del otro, cuales son:

El pseudo-conflicto, situaciones derivadas de una mala comunicación,


malentendidos y/o desconfianza, estereotipos, o desinformación, o
derivadas de una percepción equivocada del propósito del otro o del
proceso. Pueden mostrarse de forma agresiva, sin embargo no existe
problema, ya que la satisfacción de unas necesidades no impide las
otras, aunque las partes pueden creer que sí (Miller, 1974). Este tipo de
situaciones podrían englobarse dentro de los conflictos de relación o de
comunicación, que son los motivados por fuertes emociones negativas,
percepciones falsas, estereotipos, o por la escasa o mala comunicación
entre las partes, situaciones que llevan a conflictos irreales, innecesarios
o falsos.

El conflicto latente que es el que no se muestra de forma agresiva ya


que una o ambas partes no perciben la contraposición de
intereses/necesidades o valores por lo que no se abordan o ni tan solo
se reconocen como conflictos, bien porque no han explotado o porque
10

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


no existen signos de violencia directa. Esto hará que sigan creciendo por
su propia dinámica, llegando a desembocar en una situación
genuinamente conflictiva.

Formas genuinas. Por el contrario las formas genuinas de conflicto son


aquellas que se basan en diferencias esenciales y cuestiones
incompatibles referidas a intereses, necesidades, deseos y valores. Por lo que
la comprensión del conflicto se facilita si se distinguen estas distintas facetas, a
saber:

- los asuntos o áreas de discrepancia o incompatibilidad que se


han de tratar para solucionar el problema,
- los intereses o razones por la que cada uno de estos asuntos
importan a la persona;
- las necesidades, referidas a lo indispensable, lo mínimo que hace
falta para satisfacer a una persona.

Por ello, para arreglar bien el conflicto hay que penetrar en las posiciones y
llegar a la base del problema, distinguiendo claramente estas tres facetas, lo
que puede entenderse a través de este ejemplo: Dos vecinos discuten por la
propiedad de un árbol limítrofe entre propiedades. La propiedad del árbol es el
asunto. Los intereses son la razón por la que importa el asunto (beneficiarse
del árbol) Las necesidades son el mínimo satisfactorio para cada una de las
partes: uno de los contendientes no está dispuesto a perder los frutos que caen
en su propiedad, y el otro no está dispuesto a perder la sombra del árbol en su
propiedad, de tal forma que las necesidades son el fruto y la sombra.

Y así, dentro del conflicto genuino una primera clasificación general se realiza
en consideración al número de personas implicadas o a las que puede afectar
la situación, esto es, según el nivel en el que se desarrollan, distinguiéndose
dos grandes categorías:

Los macro conflictos: que son aquellos que surgen entre grupos definidos
dentro de cada Estado o entre Estados, donde las consecuencias de los
enfrentamientos afectan a un gran número de población. El estudio de su
11

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


origen, causas y propuestas de intervención se realiza desde un enfoque
estructuralista. Y

Los micro conflictos, que son analizados desde el enfoque psicosociológico y


que Rahim y Bonoma (cit Peiró 1984) sub-clasifican en:

o Intra-personales: referidos al propio individuo y como


proceso psicológico intenso en el que diversas fuerzas
psíquicas con dimensiones cognitivas y motivacionales se
oponen.
o Inter-personales: los que representan enfrentamientos
entre individuos
o Intra-grupales: los producidos dentro de un mismo grupo o
departamento
o Inter-grupales: que tienen lugar entre distintos
departamentos
o Intra-organizacionales: los que surgen por desacuerdos en
el interior de la organización, vinculados con el trabajo y las
relaciones que se establecen entre individuos, grupos y
departamentos.

1.4.- Factores, causas y tipos de conflicto

Factores. Galtung, (1998) identifica tres factores que propician la aparición de


un conflicto y que, a la vez, pueden proporcionar las condiciones
indispensables para su gestión. Estos factores, que darían lugar a tres tipos
de violencia, son:

Factores culturales. Que representan la suma de todos los mitos, símbolos,


valores e ideas que sirven para justificar la violencia o la paz. Son todas las
expresiones de la cultura que tienden a legitimar la violencia (machismo,
competitividad, xenofobia, etc.). Este tipo de factores causan la violencia
cultural, entendida como aquella que ejerce la propia sociedad para defender
sus reglas y la cultura que ella misma mantiene, mediante la violencia, para su
imposición y mantenimiento.
12

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


Factores estructurales. Son aquellos condicionantes que perpetúan las
desigualdades, la falta de equidad, la explotación, etc., que tienen que ver con
la existencia de una estructura social que es violenta en sí misma, ya que no
permite satisfacer las necesidades básicas de las personas. Tales factores
propiciarían la violencia estructural que es la ejercida desde las estructuras
socio-politicas de manera coactiva y que es determinante de una situación de
dominio (una condena injusta, por ejemplo, constituiría una violencia de este
tipo)

Factores de comportamiento. Son producto de los factores culturales y


estructurales y se materializan en conductas agresivas (de tipo físico o verbal)
o por el contrario en comportamientos pacíficos de diálogo que favorecen el
entendimiento y el respeto. Estos factores determinan la violencia directa
-física o psicológica- que es la más visible, ya que se manifiesta en conductas y
comportamientos.

Juan Carlos Torrego (2002) afirma que los actos violentos son de lamentar,
pero también la cultura que los ha mantenido y potenciado, así como las
estructuras que los han impulsado y cobijado.

Causas. Del mismo modo, cuando trabajamos el conflicto es imprescindible


averiguar las causas que pueden motivarlo. La mayoría de ellas (Alzate Sáenz
de Heredia -1998-) pueden clasificarse en tres niveles, en función de la
dificultad de su resolución:

• Problemas de recursos. La falta de recursos materiales puede ser causa


de numerosos conflictos. Este nivel de conflicto es el más fácil de
resolver, si se tiene la información necesaria.

• Problemas que provienen de necesidades psicológicas, como la falta de


autoconfianza y la baja autoestima, la dificultad de comunicarse y de
relacionarse con los demás y la falta de control emocional. En este nivel
los conflictos son más difíciles de resolver que los anteriores y requieren
mucho más tiempo.

13

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


• Problemas que impliquen valores culturales y familiares, pilares que
forman nuestra identidad y dan significado a toda nuestra existencia; por
lo tanto, los conflictos que afectan a este ámbito son los más difíciles de
tratar y de resolver.

Tipos de conflicto. Las tres categorías mencionadas dan lugar a una


clasificación de los conflictos, atendiendo a las causas que lo originan (Moore
1995), así:

Conflictos de relación y comunicación. Se deben a fuertes emociones


negativas, a percepciones falsas o estereotipos, o a la escasa falta
comunicación entre las partes. Llevan a conflictos irreales, innecesarios o
falsos, aun sin que concurran condiciones objetivas para el conflicto. Y pueden
conducir a una espiral de escalada progresiva del conflicto destructivo.

Conflictos de información. Se deben a la falta de información necesaria para


tomar las decisiones adecuadas, por lo que se interpreta de manera diferente
la situación o no se le asigna el mismo grado de importancia.

Conflictos de intereses. Se deben a la competición entre necesidades


incompatibles o percibidas como tales, referidos a cuestiones sustanciales
(dinero, recursos físicos, tiempo, etc), de procedimiento (acerca de la manera
en debe ser resuelta la contienda) y psicológicas (percepciones de confianza,
deseo de participación, respeto). Es necesario un acuerdo en los tres niveles
para alcanzar la completa satisfacción de los contendientes.

Conflictos de valores. Causados por sistemas de creencias incompatibles. Los


valores son creencias que dan sentido a la vida de las personas (qué es
bueno/malo, justo/injusto/ verdadero/falso). Si bien los valores no son la causa
del conflicto, sino que éste surge cuando se intenta imponer unos valores
sobre otros, o no se admiten los diferentes.

Conflictos estructurales (o de roles). Causados por estructuras opresivas de


relaciones humanas. Definiciones de roles, de poder, de autoridad y de acceso
a los recursos. Se deben a pautas destructivas de comportamiento, de
14

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


desigualdad en el control o distribución de recursos, de desigualdad de poder y
autoridad, de restricciones del tiempo, en estructuras organizativas, etc.

Autores como Redorta (2004), basándose en que los conflictos siguen patrones
de comportamiento reconocibles e identificables, describe quince tipos
diferentes de conflicto: de recursos escasos, // de poder, // de autoestima, // de
valores // de identidad, // de expectativas, // de inadaptación // de información //
de intereses // de relaciones personales // de inhibición // de legitimación, //
normativos, // atributivos, // estructurales.

1.5.- Estructura del conflicto. Personas. Proceso. Problema

Para analizar y comprender el conflicto, J.P.Ledererach (1992) lo estructura en


tres partes, que se han de diferenciar entre sí y sobre las que hay que actuar :

Personas: los involucrados y afectados por el conflicto. Es la parte psicológica


y emocional del conflicto. Lo primero que hay que hacer para analizar un
conflicto es comprender la magnitud del problema, conocer a los involucrados y
afectados y el papel que desempeñan en la situación de conflicto. Analizar y
comprender cómo se relacionan entre sí y cuál es su influencia. Igualmente
importante es comprender la dinámica del encerrarse en sí mismo referida a la
actitud intransigente e inflexible que se adopta, basada en su propia solución
(posición). Siempre se han de tener en cuenta al analizar el conflicto las
emociones y sentimientos, la necesidad humana de desahogarse y de
justificarse y la necesidad de respeto, por lo que es necesario reconocer la
legitimidad de los sentimientos negativos que radicalizan el problema.

Proceso: forma en que el conflicto se desata y desarrolla y cómo las partes


intentan resolverlo o zanjarlo, la forma como se ha tratado el problema. Un
análisis del proceso siempre ha de tener en cuenta la cuestión del poder y la
mutua influencia o interdependencia, es decir, las relaciones de poder a nivel
económico, educativo o social, de acceso a los recursos, a las fuentes de
información, de control o manipulación. Y así, un desequilibrio de poder muy
marcado dificulta en extremo la negociación para resolver el conflicto, por lo

15

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


que una de las pautas a seguir al intervenir en un conflicto es la de buscar
nivelar el desequilibrio de poder e influencias entre los contrarios.

Problema: palabra muy común en el lenguaje popular. Todo conflicto, por


pequeño o grande que sea se concibe como un problema. Un conflicto es un
proceso interactivo que se da en un contexto determinado y que se diferencia
de la violencia ya que puede haber conflictos sin violencia, pero no violencia sin
conflicto. Y no toda disputa o divergencia implica conflicto, por lo que es
necesario distinguir si el problema en un conflicto real, genuino, entendido
como aquella situación en la que la satisfacción de una parte impide la de la
otra, o por el contrario, es innecesario (o no genuino), en el sentido de que la
satisfacción de las necesidades de una parte no impide las de la otra.

1.6.- Dinámica del conflicto. Indicios, escalada y tiempos.

El conflicto es un proceso de dinámica reconocible, en la que juegan un papel


muy importante las frustraciones, las polarizaciones crecientes, las malas
percepciones, la incomunicación, etc. (Fisas, 1998) y que atraviesa varias
fases: el conflicto se inicia con la existencia de necesidades no satisfechas, con
lo que aparece el problema y por tanto las disputas, ésta situación va
escalando gradualmente hasta que la crisis estalla, de ahí que se hable de
proceso del conflicto.

Es posible anticiparse al conflicto reconociendo sus indicios, escalada y


tiempos, que siguen una secuencia ascendente respecto al nivel de tensión y
de lucha entre las partes enfrentadas (Pastor et al, 2005), siguiendo distintas
fases :

1. Incomodidad. Hay algún aspecto en el entorno o en la relación que no


funciona tal y como lo estaba haciendo hasta el momento. Es la
sensación intuitiva de que alguna cosa no va bien, aunque no se sepa
exactamente de que se trata.
2. Insatisfacción. Se trata de una auto-percepción en la que una de las
partes no se siente a gusto ante una nueva situación o se ha producido

16

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


un cambio, ante el que se tiene una sensación de incertidumbre de la
que derivan discusiones momentáneas.
3. Incidentes. Surgen pequeños problemas que implican discusiones,
resentimientos y preocupaciones que no se tienen en cuenta o se dejan
a un lado.
4. Malentendidos. Las partes hacen suposiciones, generalmente a causa
de una mala comunicación, poca compenetración o percepciones
diferentes de una misma situación, llegando a distorsionar la percepción
de la realidad. El contexto juega un papel muy importante, ya que
habitualmente no ayuda, sino que incrementa los rumores.
5. Tensión. La situación se rodea de prejuicios y actitudes negativas
distorsionando la percepción de las partes implicadas.
6. Crisis. Las partes actúan ante la situación de manera unilateral. Se
pierden las buenas formas dando paso a los insultos, la violencia, la
lucha abierta, el enfrentamiento, etc. En este momento se puede decir
que el conflicto ha llegado al punto más álgido de la escala conflictual.

En el proceso conflictivo y en su gestión proactiva intervienen tres fases o


tiempos:

El tiempo de confrontación (fase de escalada) en el que tienen lugar las


sensaciones, las percepciones y actitudes que llevan a la reafirmación personal
de cada parte en el conflicto.

El tiempo de desacuerdo (fase de estancamiento) durante el que se produce


un distanciamiento entre las partes, su evitación y rechazo mutuo. Es el tiempo
para la reflexión sobre lo sucedido, para la maduración de la situación dolorosa
hacia la reconstrucción relacional.

El tiempo de reencuentro (fase de desescalada) se produce la necesidad


individual de afrontar lo pasado de forma positiva y desemboca en la resolución
proactiva del conflicto.

17

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


1.7.- Estilos de respuesta al conflicto

Los autores han realizado propuestas diferentes respecto a los estilos de


gestión o afrontamiento de los conflictos, comenzando por la diferenciación
entre cooperación y competitividad. Desde los años setenta se estabiliza el
esquema en cinco estilos diferentes. La propuesta de Thomas (1992) es una de
las más conocidas, la cual combina dos dimensiones básicas:

 La asertividad: referida al grado o medida en que la persona intenta


satisfacer sus propios intereses.
 La cooperación: referida al grado o medida en que la persona intenta
satisfacer los intereses de la otra parte.

Los distintos estilos de respuesta resultantes son las combinaciones extremas


de estas dos dimensiones básicas, además de un estilo central :

Estilo de Colaboración (asertivo y cooperativo - ganar/ ganar). Las partes en


conflicto entienden tan importante los objetivos propios como su relación, por lo
que el fin y los medios tienen que ser coherentes entre ellos. Son las partes
contra el conflicto, no entre sí y por ello asumen el enfrentamiento de manera
más abierta y justa. Muestran optimismo hacia el conflicto y tienen compromiso
con sus metas personales y con las de los demás. Comienzan por identificar
los deseos de ambos y no están satisfechos hasta que se logra una solución
mutuamente beneficiosa. Este estilo combina una alta preocupación por las
metas y por las relaciones, asumiendo que pueden alcanzar solución
compartida y trabajan para ello. Por esto es reconocido por muchos autores
como la forma más adecuada y que puede generar resultados más productivos
para ambas partes implicadas (Filley 88; Robbin 98; Codina 08)

Estilo de Competición (asertivo y no cooperativo - ganar/perder). Consiste en la


actitud de querer conseguir lo que uno quiere; hacer valer sus objetivos y
metas es lo más importante, sin importar la otra parte. Esta competición puede
procurar sacar un provecho individual de la situación, o tomarse desde una
conducta agresiva (se combate con una respuesta hostil, violenta y/o militar) o
arrogante (no se reconoce a la otra parte como un interlocutor válido). Quienes
18

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


compiten imponen sus posiciones y permanecen ajenos a las necesidades y
sentimientos de los demás. Creen que los conflictos se arreglan cuando uno
gana y otro pierde. Estos quieren ganar y pelean a cualquier costo, les
interesan enormemente sus metas personales y poco las relaciones.

Estilo de Evitación (no asertivo no cooperativo - perder/perder). Se reconoce la


existencia del conflicto pero sin deseos de enfrentarse a él por ninguna de las
partes. Las personas se apartan del conflicto en la consideración de que no
merece la pena tratar de resolverlo. Evitan a las personas y los asuntos que
puedan causarles conflictos y se sienten incapaces de alcanzar objetivos y
metas. Deciden que lo mejor en evitar y/o retirarse. Con esta actitud no se logra
ni la consecución de objetivos, ni relación idónea para ninguna de las partes
involucradas.

Estilo de Acomodación (no asertivo sí cooperativo - perder/ganar). Consiste en


no hacer valer ni plantear los objetivos propios por tal de no confrontar a la otra
parte. Desean agradar y ser aceptados. Procuran complacer a los demás y
hacen caso omiso a sus propias necesidades en la creencia de que
reivindicarlas puede dañar la relación – tienen gran preocupación por las
relaciones y están dispuestos a renunciar a sus objetivos personales ante el
temor de que el conflicto dañe la relación. De esta manera, no se resuelve el
conflicto puesto que las necesidades de una de las partes no han quedado
satisfechas

Estilo de Compromiso (medianamente asertivo, medianamente cooperativo). La


partes llegan a un acuerdo (negociación/consenso) sin renunciar a aquello que
les es fundamental (intereses/necesidades), pero ceden en lo que es menos
importante; ceden algunas de sus metas si los otros están dispuestos también
en la consideración de que es “mejor ceder un poco y obtener un poco”, por lo
que presionan por algunas metas pero intentan no arriesgar la situación,
permitiendo que el otro obtenga algo de lo que quiere

Cada una de las personas utiliza en un momento u otro cualquiera de los cinco
modelos descritos, aunque sin embargo tienden a depender más de uno que
19

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


de otro. Para Hocker y Wilmot (1995) seleccionar un modelo u otro para
resolver un conflicto específico tiene sus raíces en las actitudes y la filosofía de
cómo enfocar el problema, las metas y las relaciones personales junto a las
capacidades de que disponen los interesados

1.8.- Enfoques teóricos sobre el conflicto.

Entre los autores, existen diferencias respecto al enfoque que dan al conflicto,
en su consideración de que resulte positivo o negativo, o bien de que ello sólo
dependa de la forma en que se gestiones, lo que da lugar a perspectivas
diferentes. Así:

La perspectiva Tradicional - Racionalista considera negativo todo conflicto,


resultado de un organigrama confuso, de una comunicación deficiente o de la
incapacidad de los protagonistas en el conflicto. El conflicto es considerado
como un elemento que acaba por perjudicar gravemente el normal
funcionamiento de la organización. El conflicto es sinónimo de violencia,
destrucción, irracionalidad (Peiró, 2005). A partir de resultados como los de
Hawthorne se insistía en la concepción del conflicto como consecuencia
disfuncional de una comunicación pobre e inadecuada. Sin embargo la visión
de que todo conflicto es malo ciertamente ofrece un enfoque simple para
observar el comportamiento de las partes que lo generan.

La perspectiva Interpretativa considera el conflicto como algo natural de los


grupos y las organizaciones. Las causas de los conflictos se atribuyen a
problemas de percepción individual y/o a una deficiente comunicación
interpersonal. Los conflictos son manifestaciones de la falta de entendimiento
entre las personas en cuanto al sentido de los actos propios o de otros. Son
equívocos que pueden superarse haciendo que los protagonistas se den
cuenta de los errores que contienen sus ideas o creencias. Esta concepción
ignora las condiciones sociales que afectan a los propios sujetos y a sus
percepciones. Desde esta perspectiva se acepta el conflicto, que no puede ser
eliminado, si bien podría beneficiar el desempeño del grupo, en la
consideración de que no es la presencia, sino la ausencia del conflicto lo

20

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


sorprendente y anormal y tenemos buenas razones para mostrarnos
suspicaces cuando encontramos una sociedad u organización social que no
evidencia el conflicto (Dahrendorf, 1970).

La perspectiva interaccionista (socio-crítica o socio-afectiva, hoy predominante)


no subestima el impacto negativo que pueda tener el conflicto en las partes
implicadas, pero ofrece mayor relevancia a su valor desarrollador de la vida
grupal. No sólo acepta el conflicto como algo inherente al individuo o la
organización, sino que éste se aliente (utilización didáctica del conflicto) pues
se considera que contribuye a evitar la apatía de la organización y, por tanto,
constituye un elemento necesario para el progreso organizativo y para el
adecuado desarrollo de sus miembros. Esta perspectiva sobre el conflicto
determina que este no es ni positivo ni negativo, sino que tendrá aspectos
positivos o negativos según se aborde y se resuelva y dependiendo del
proceso que se utilice para llegar a una solución.

Solución constructiva de los conflictos. Supone enfrentar los conflictos


desde un enfoque que acepte el hecho de que surgen como consecuencia de
un antagonismo o una incompatibilidad inicial, pero que son superables,
tratando de llegar a una solución final que sea aceptable para todas las partes
(Fuentes, 2007).

Entre los autores que sostienen esta perspectiva destacamos a Galtung (1984),
(la paz es posible, pensad, discutid, actuad, las alternativas existen), quien
afirma que el conflicto, como dimensión estructural de la relación, como una
forma de relación de poderes, es crisis y oportunidad, ya que el conflicto es
un hecho natural, estructural y permanente en el ser humano, es una situación
de objetivos incompatibles que implica una experiencia vital holística. Los
conflictos no se solucionan, sino que se transforman por medios pacíficos y
creativos, lo que permite su regulación positiva, convirtiendo las situaciones
conflictivas en experiencias pedagógicas de concienciación, de
empoderamiento, de estimulo y desarrollo de la creatividad. Por ello afirma que
concebir el conflicto de manera positiva o negativa está en función de cómo se

21

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


regule. Y para lograr esa regulación trasformadora propone su teoría de las tres
erres:
 Reconstrucción dirigida a afrontar los efectos de la violencia directa.
 Reconciliación de las partes en conflicto.
 Resolución del conflicto subyacente
Por tanto, una perspectiva que permita enfocar el conflicto desde una visión
positiva y transformadora, con voluntad de cambio para conseguir cotas más
altas de justicia, es el punto de partida adecuado desde donde parte la teoría
de resolución de conflictos.

2.- MÉTODOS DE RESOLUCIÓN DE LOS CONFLICTOS.

2.1.- De la Auto-tutela hacia fórmulas Hetero-compositivas y Auto-


compositivas.

De lo hasta aquí visto se confirma que en el ámbito de cualquier tipo de


relación pueden surgir conflictos de cualquier tipo, elemento dinamizador al
que hay que dar solución para evitar el deterioro de la relación y el
enfrentamiento. Una asunción central de las teorías del conflicto es que en una
sociedad, tanto los individuos como los grupos buscan maximizar sus
beneficios, lo que inevitablemente produce cambio social. Paradójicamente,
ese conflicto y cambio buscan lograr un orden, a fin de mantener en forma
estable esos beneficios.

En las sociedades primitivas la resolución de la confrontación generalmente se


realizaba mediante el recurso a la fuerza, con imposición coactiva de la
decisión impuesta por una parte sobre la otra (auto-tutela o auto-defensa),
forma que no constituía en sí misma un mecanismo de resolución, sino de
dilación, pues el fin de la controversia mediante la violencia, al depender de la
fuerza, era transitorio ya que disgregaba al grupo social, estimulando la
reapertura del conflicto. A medida que el grupo social crece aumenta la
rivalidad por el aprovechamiento de los recursos escasos, lo que hace que los
conflictos se multipliquen; es entonces cuando surge la necesidad de
solucionarlos con efectos de pacificación y satisfacción y con vocación de

22

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


permanencia. Moreno Catena (2011) afirma que el pacto social que anima el
nacimiento de la sociedad civil arranca de la idea de conflicto, y está dirigido a
ordenar y reglamentar normativamente las controversias, a partir de un orden
que se considera deseable.

Se aprecia así un desarrollo histórico paralelo entre la gradual limitación de la


autodefensa (auto-tutela) y la gradual extensión de la injerencia del Estado en
la defensa de los derechos, mediante la asunción del monopolio de la Justicia,
impidiendo con ello que las personas sobre las que se ejerce el poder del
Estado pudieran tomarse la justica por su mano (Alcalá-Zamora, 1972); de tal
forma que el derecho positivo reacciona frente a la auto-tutela de varias formas,
así: mediante la prohibición de la realización arbitraria del propio derecho (art.
455 Código Penal); con la tipificación del delito de coacciones (art. 172 CP) y
estableciendo el acceso efectivo a los Tribunales de Justicia (art. 24CE)

Calamandrei (1962) afirma que la prohibición de autodefensa es el resultado de


una larga y trabajosa evolución. En una asociación primitiva en la que no
existía por encima de los individuos más autoridad superior capaz de decidir e
imponer su decisión, no se puede pensar para resolver los conflictos de
intereses más que en dos medios: o en el acuerdo voluntario entre dos
interesados en el contrato, dirigido a establecer amistosamente cual de los
intereses opuestos debería prevalecer, o cuando no se llegase a un acuerdo,
en el choque violento de los interesados –autodefensa-.

La humanidad ha dedicado buena parte de sus esfuerzos a encontrar solución


a sus conflictos, unos conflictos que han llegado a ser aceptados como una
desgracia, un problema irresoluble propio de la condición humana que, como
máximo podía aspirar a intentar regular, gestionar o reprimir, lo que ha llevado
a todas las sociedades a dotarse de instituciones que procuren conducir los
conflictos hacia soluciones razonables de convivencia (Vinyamata -2003-).

Es por ello que las funciones de pacificación y de satisfacción impusieron la


creación de lo que podemos llamar vías de composición de los conflictos,
que son diferentes según traten de cumplir predominantemente una función de

23

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


pacificación, una función de satisfacción o que traten de lograr
equilibradamente una y otra”. (Díez Picazo -1993-).

Una función de satisfacción exclusiva es la que se llevaría a cabo mediante la


utilización de un sistema de violencia o fuerza, resolviendo el conflicto mediante
la imposición coactiva de la voluntad de uno de los sujetos sobre el otro (la
auto-tutela), vía hoy descartada y al margen de la Ley.

Una segunda vía de resolución, fundamentalmente de pacificación (y también


de satisfacción emocional o psicológica), es la de la negociación y el arreglo
(formas auto-compositivas, basadas en el consenso).

La tercera vía, en la que confluyen tanto la función de pacificación como la de


satisfacción (jurídica), se produce a través de lo que puede llamarse formas de
hetero-composición de conflictos.

2.2.- Fórmulas Hetero-compositivas

Éstas se caracterizan por la intervención decisoria de un tercero imparcial a


quien las partes acuden, cuya decisión, siempre vinculante, impone la solución
al conflicto. Este sujeto viene obligado, por razón de su oficio o cometido, a
emitir una solución cuyo cumplimiento han de acatar las partes, por lo que este
tercero se sitúa supra partes; si bien su decisión ha de ser motivada, razonada
y razonable, idónea para ser entendida por todos, incompatible con la
arbitrariedad y susceptible de ser sometida a control, lo que constituye un
instrumento imprescindible de legitimación política del poder de decisión.

Estas fórmulas vienen constituidas por la Jurisdicción (proceso jurisdiccional)


y el Arbitraje. En ambas, la imparcialidad del tercero permite la composición
desinteresada del conflicto mediante la aplicación del Derecho objetivo, si bien
existen diferencias entre ellas, así:

 En el arbitraje, la legitimación del árbitro proviene de un contrato


celebrado entre las partes y el tercero, cuyo objeto es la resolución de
determinado conflicto, siempre en el ámbito de los derechos dispositivos,
nunca de los imperativos, agotándose la auctoritas de este tercero con el

24

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


laudo o decisión arbitral. Esta fórmula se diferencia de la jurisdicción en
que participa de ciertos elementos de la forma auto-compositiva de
resolución, en tanto en cuanto las partes enfrentadas mantienen el
control sobre el conjunto de decisiones a resolver y son ellas las que a
través de una negociación previa, legitiman la intervención del tercero
(árbitro), que de esta forma queda investido de la auctoritas necesaria
para decidir la controversia de forma vinculante para ellas, mediante el
laudo o solución final que emita, pero careciendo de potestas para
obligar a su cumplimiento. Si bien éste es un proceso entre contrarios en
el que no hay lugar a la cooperación, al restablecimiento de las
relaciones ni a la promoción de la confianza mutua entre las partes.

 En la Jurisdicción en cambio, el tercero imparcial es un órgano


preestablecido por el Estado para conocer de todos los conflictos
jurídicos que surjan en el seno de la sociedad, estando revestido tanto
de auctoritas para decidir como de potestas para imponer la ejecución
de su resolución (poder de juzgar y ejecutar lo juzgado. Art. 117.3 CE),
función que deviene del imperium reservado al órgano jurisdiccional.
Esta fórmula no es voluntaria y proporciona un marco de absoluta falta
de poder de las partes en la gestión del conflicto (Novel Martí, G-2010-)

Se hace necesario advertir que sólo mediante fórmulas hetero-compositivas se


resuelve “la controversia” de modo definitivo e irrevocable, en el sentido de que
estas fórmulas impiden que se reproduzca el litigio entre las partes
indefinidamente, mediante el instituto de la cosa juzgada. Sin embargo, con la
sentencia o el laudo definitivo se pone fin a la contienda jurídica, pero el
conflicto subyacente tiende a permanecer en el tiempo, al no haber sido
gestionado directamente entre las partes. Por ello estas fórmulas no siempre
resultan las adecuadas ya que el autoritarismo que significa la imposición de la
solución por un tercero parte de la dialéctica vencedor-vencido y sitúa a las
partes en el terreno bélico y adversarial de ganador-perdedor, por lo que
resultan ineficaces para resolver conflictos duraderos o tendencialmente

25

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


duraderos, instalados en determinadas relaciones sociales, que precisarían de
una solución obtenida del consenso, antes que una impuesta.

Para Moreno Catena (2011), el conflicto de intereses de que parte el pacto


social exige no sólo posiciones discrepantes, sino que éstas han de ser
incompatibles, lo que hace que entren en colisión, haciendo necesario la
eliminación total o parcial de una de ellas, si bien ha de tenerse en cuenta que
el Derecho es, fundamentalmente, un instrumento selectivo respecto de las
relaciones sociales, de forma tal que el principio de intervención mínima limita
el ámbito de la norma a aquellos sectores, relaciones y situaciones sociales en
las que la regulación jurídica resulta imprescindible para una adecuada
garantía de la convivencia. Por ello, la enorme transcendencia del proceso
judicial no debe hacernos olvidar el hecho de que es sólo uno de los remedios
posibles para la resolución de controversias, pues junto a él están los
mecanismos de hetero-composición arbitral y las fórmulas de la auto-
composición.

2.3.- Fórmulas Auto-compositivas

Están basadas en el consenso. Son mecanismos para la solución de conflictos


por el que las partes deciden ponerle fin, por sí mismas o con la intervención de
un tercero, cuya función se limita a aproximarlos al objeto de favorecer el
consenso, pero sin que pueda imponer coactivamente solución alguna, (es un
tercero inter partes, y no ultra partes) aspecto que distingue claramente las
fórmulas auto-compositivas con intervención de un tercero de las hetero-
compositivas.

Atendiendo al número de voluntades que participan en la finalización del


conflicto o del litigio mediante estas fórmulas, encontramos la siguiente
clasificación (Montero, 1979):

Sin intervención de tercero: se distinguen dos formas:


- Unilateral: el desistimiento, el allanamiento y la renuncia, todas tienen
efectos en el proceso. Mediante cualquiera de ellas una, de las
partes realiza o deja de realizar.

26

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


- Bilateral: la transacción y la negociación, en las que la reciprocidad
es esencial. Su fuerza reside más en el compromiso y la palabra que
en el Derecho. La negociación es un proceso privado y voluntario en
el que las partes discuten entre sí y sin intervención de tercero, con
el fin de alcanzar un acuerdo, lo que les permite mantener el control
sobre el proceso y el acuerdo que de él pueda resultar. Puede ser
competitiva (posicional) con enfoque de ganar-perder en la que
cada parte trata de obtener el mayor beneficio; o colaborativa
(basada en el interés) con enfoque dirigido al ganar-ganar, basada
en la asunción de que la búsqueda de, al menos, un interés común,
permitirá llegar al acuerdo. Con esta forma se facilita la obtención del
acuerdo mediante cinco principios básicos, (Fisher, Ury 2002):

o Separar persona/problema.
o Centrarse en intereses y necesidades, no en
posiciones.
o Generar opciones de mutuo beneficio
o Creación de lazos de confianza que aseguren el
éxito de las presentes y futuras negociaciones
o El resultado ha de apoyarse en criterios de
legitimidad.

Con intervención de tercero :

- La conciliación (intervención espontánea del tercero). El conciliador


hace propuestas de acuerdo, que las partes pueden o no aceptar. Es
un proceso voluntario).
- La Mediación (intervención provocada por las propias partes) que
constituye una experiencia educacional (Femenia 1999) pues
consiste en una negociación asistida por un tercero neutral -el
mediador- en la que los participantes trabajan de modo colaborativo
en el análisis del conflicto y en la mejor manera de resolverlo, con
pleno poder para ello. Es un proceso privado dirigido por el mediador

27

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


pero son las partes quienes dirigen su propio modo de gestionar sus
diferencias y consensuar acuerdos, que se inicia de modo voluntario
y que confiere a las partes autoridad sobre sí mismas.
- La Negociación asistida (fórmula estadounidense en que las partes
son auxiliadas por “facilitadores”, dentro de la que puede enmarcarse
también la mediación (Butts, 2005).

Todas estas formas se basan en el consenso, a través del cual las partes
deciden poner fin al conflicto, por sí mismas, discutiendo su resolución y
controlando su resultado (la negociación), bien a través de un sacrificio
unilateral (el allanamiento y la renuncia), bien mediante variación, por mutuo
acuerdo, de sus posiciones iniciales (el desistimiento, que precisa conformidad
de la contraparte y la transacción), o con la intervención de un tercero que se
limita a aproximar a la partes con el fin de favorecer un consenso (inter partes),
tercero que cuenta con una formación específica y que usa determinadas
herramientas con las que ofrecer a las partes nuevas vías de diálogo y
entendimiento (la mediación y la negociación asistida).

2.4.- Fórmulas de resolución de conflictos alternativas a la


jurisdicción. Las ADR.

En la actualidad existe una importante tendencia al uso de fórmulas


extrajudiciales de auto-composición, genéricamente denominadas ADR
(acróstico de Alternative Dispute Resolution), las cuales engloban fórmulas
auto-compositivas y hetero-compositivas, siglas que responden a la
nomenclatura internacional con la que se designan en su generalidad los
métodos extrajudiciales de resolución de conflictos (o mecanismos alternativos
a la jurisdicción para la solución de conflictos (Moreno Catena -2011-).

2.4.1.- Resolución de Conflictos.

Por Resolución de Conflictos se entiende el proceso por el que un


conflicto –inter personal, inter grupal, inter organizacional o internacional- es
resuelto por medios no violentos y de forma relativamente estable, a través del
análisis e identificación de las causas subyacentes al conflicto y del

28

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


establecimiento de las condiciones estructurales en las que necesidades e
intereses de las partes enfrentada pueden satisfacerse simultáneamente.

Su origen, como objetivo específico de atención por parte de académicos y


profesionales de la ayuda, se vincula al esfuerzo realizado por un grupo de
ellos por prevenir la reaparición de conflictos violentos a escala internacional,
tras la I Guerra Mundial, y cuya labor consistió en aplicar una metodología
científica en la investigación de las causas y procesos de los conflictos
violentos y al desarrollo de métodos para evitar su escalada y resultados
destructivos.

Tras la II Guerra Mundial la investigación en el campo de la resolución de


conflictos adquiere mayor relevancia y en la década de los 50 su ámbito de
aplicación se extiende a ámbitos de movimientos pro-derechos civiles,
feministas y ecologistas.

A partir de los 60 -en que se produjo una sobrecarga de los sistemas judiciales
en EEUU por el uso extensivo de procedimientos judiciales como recurso
principal de resolución de conflictos- se inició la búsqueda de nuevos medios,
más rápidos, menos costosos y no coercitivos para resolverlos y es a partir de
entonces que se desarrollan procedimientos alternativos de resolución de
disputas, fundamentalmente a nivel local y comunitario, integrados en lo que se
dio a conocer como “Movimiento (o modelo) de la Resolución Alternativa de
Disputas” (Jeong, H 1999)

Dentro de éstas fórmulas auto-compositivas destacan, la negociación, la


mediación y el arbitraje en el área de los micro-conflictos; en tanto en la de
los macro-conflictos se han ido desarrollando otros recursos tales como la
búsqueda de consenso, la diplomacia, y organismos internacionales en
solución analítica de problemas y esfuerzos de construcción de la paz.

Si bien, estos procesos requieren como condición previa que el conflicto se


encuentre en un estado de madurez adecuado, caracterizado por la percepción
de las partes de que los costos de la confrontación continuada son más
perjudiciales que los de un hipotético acuerdo.

29

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


Estos métodos parten de una concepción no adversarial del conflicto, en cuya
base está la idea de que los conflictos pueden ser enfrentados desde una
perspectiva constructiva, ya que el tradicional modelo adjudicatorio (hetero-
compositivo) para la solución de disputas no es siempre la mejor aproximación
(Fuentes, M. 2007)

Hay una gran diversidad de ADR con distintas metodologías, pero todas ellas
tienen el objetivo común de resolver una disputa concreta, logrando que las
personas lleguen a acuerdos favorables y constructivos, sin necesidad de
recurrir a litigios y en casos de problemáticas cotidianas que no infrinjan leyes,
y en la consideración empírica de que los acuerdos adoptados por y entre las
partes y en común, se traducen en un grado de cumplimiento mucho mayor
que las decisiones impuestas por una autoridad externa. Ponerse de
acuerdo con la persona con la que existen desavenencias resulta
satisfactorio y además demuestra un interés, no sólo por solucionar el
problema, sino también por mantener y mejorar las relaciones.

Las ventajas que pueden destacarse en el empleo de estas fórmulas auto-


compositivas (ADR) pueden resumirse en que:

- Son menos costosas y precisan de menos tiempo de gestión ya que


son técnicas más plásticas y pragmáticas y de contenido y forma
consensuada.

- Permiten llegar a acuerdos de manera participativa y en un tiempo


más breve que la vía judicial

- Son más eficaces en los resultados y más positivos para las partes,
al permitir obtener acuerdos ganar-ganar, lo que da un margen de
corresponsabilidad y sostenibilidad indudable (Farré 2004)

Mediación transformadora: la transformación del conflicto.

La finalidad de la Mediación transformadora es la de procurar la transformación


de las personas o grupos implicados en la negociación a través de un proceso
de empoderamiento que permita a las partes analizar las necesidades,
30

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


intereses y preocupaciones propias y las del oponente y ganar la capacidad de
resolver sus propios problemas

Estos procesos de pacificación y satisfacción emocional están más


relacionados con la transformación del conflicto, ya que no sólo interesa
eliminar o controlar el conflicto, si no también describir, entender y cambiar las
causas que lo generan.

Los principales efectos de la transformación del conflicto :

- Cambia las formas de comunicación. En momentos de alta tensión la


transformación y la mediación consisten en recuperar las posibilidades de
comunicación entre las partes.

- Cambia las percepciones de uno mismo, de los otros y de los temas que
producen el conflicto. Ofrece una percepción más amplia y generosa de las
personas, sus intenciones y la situación.

- Ayuda en la descripción dialéctica del conflicto. Resalta la naturaleza


prescriptiva de la reconstrucción de las maneras de percibir los conflictos. Por
tanto la transformación del conflicto describe su dinámica y prescribe
alternativas.

De esta forma se comprende que la transformación del conflicto busca el


crecimiento moral desde dos dimensiones que interaccionan: la recuperación
del reconocimiento del otro y el empoderamiento mediante el
fortalecimiento de la propia valía, confianza, capacidades y protagonismo, en
suma, la recuperación del propio poder para decidir sobre la propia vida y la
transformación de las relaciones. Como alternativa a una visión individualista
de los conflictos estas técnicas proponen una visión del mundo relacional.

2.4.2.- El Procedimiento de Mediación.

Dentro de la extensa gama de métodos alternativos de resolución de conflictos


(ADR) se encuentra la Mediación, en que ahondamos en este trabajo por
estimarla una técnica primordial de gestión de los conflictos, siendo
considerada como la intervención en las relaciones personales e inter-grupales,

31

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


principalmente a través del lenguaje, para ayudar a resolver un conflicto (De
Diego y Gullén, 2006), que trata de preservar las relaciones interpersonales
mediante el logro de la comprensión mutua de las partes, que siempre ganan
algo.

2.4.2.1. Orígenes de la Mediación

Se sitúan sus orígenes EEUU, a mediados de los años setenta, cuando la


administración de Jimmy Carter impulsó la creación de los primeros centros de
justicia vecinal (programas de mediación comunitaria) que permitiera a los
ciudadanos reunirse y solucionar sus disputas, con el objetivo de ofrecer una
alternativa a los juzgados (Hoyos Alarte y Viola Orta).

No obstante, autores como Folger y Taylor, (1992), González-Capitel, (2001) y


Singer (1992), defienden que la utilización de la mediación como estrategia o
conjunto de técnicas para afrontar y resolver conflictos tiene sus orígenes
remotos en múltiples tradiciones culturales y coinciden al señalar que en la
mayor parte de las culturas y habitualmente vinculadas a sus sistemas políticos
y religiosos, han existido personas que por su prestigio, por su sabiduría o por
estar investidas de algún tipo de autoridad moral, han actuado como
mediadores “naturales”. Origen tradicional que fuera ya subrayado por Kolb
(1983) que la considera la segunda profesión más vieja del mundo.

Si bien, el sentido que actualmente se le otorga a la Mediación procede


esencialmente del trabajo teórico y aplicado desarrollado durante las tres
últimas décadas, en que ha experimentado una rápida expansión en todo tipo
de ámbitos, alcanzando incluso la consideración de primera opción en la
resolución de problemas familiares, escolares, comerciales, internacionales,
vecinales o comunitario-sociales y organizacionales, a los que se han añadido
otros, como es el caso de los conflictos laborales, sanitarios o ciudadanos.

2.4.2.2 Definiciones.

La diversidad de ámbitos de aplicación que abarca la mediación determina la


existencia de múltiples enfoques y definiciones, de forma que puede decirse
que con el término “mediación” no se alude a un concepto unívoco (Alcover

32

Universidad Internacional de Andalucía, 2013


CMª 2011); si bien para propiciar una aproximación a la Mediación a través de
su concepto, reproducimos algunas definiciones de distintos autores.

Moreno Catena, V. (2011) la define como “Fórmula alternativa a la jurisdicción


a través de la cual las partes en conflicto llegan por sí mismas a una solución
con la ayuda de un mediador que con su formación ofrece a las partes nuevas
vías de diálogo y entendimiento”

Jares, X (2001) como procedimiento de resolución de conflictos que consiste


en la intervención de una tercera parte, ajena e imparcial al conflicto, aceptada
por los disputantes y sin poder de decisión sobre los mismos, con el objetivo de
facilitar que éstos lleguen por sí mismos a un acuerdo, por medio del diálogo y
la negociación.

Para Grover (et al, 1996) Mediación es la intervención en un conflicto de una


tercera parte neutral que ayuda a las partes opuestas a manejar o resolver su
disputa. La tercera parte imparcial es el mediador, quien utiliza técnicas para
ayudar a los contendientes a llegar a un acuerdo consensuado con el fin de
resolver su conflicto. Este acuerdo es con frecuencia un contrato mutuamente
negociado, de obligatoriedad jurídica entre los contendientes. La palabra
“ayuda” es importante en este contexto. Se supone que los mediadores no
fuerzan ni imponen la resolución. En lugar de ello, un mediador capacita a los
contendientes para llegar a su propio acuerdo sobre el modo de resolución del
conflicto, propiciando la discusión cara a cara, resolviendo el problema y
desarrollando soluciones alternativas.

Folger y Taylor (1992) La mediación es una alternativa a la violencia, la


autoayuda o el litigio, que difiere de los procesos de counseling, negociación y
arbitraje. Es el proceso mediante el cual los participantes, con la asistencia de
una persona o personas neutrales, aíslan sistemáticamente los problemas en
disputa con el objeto de encontrar opciones, considerar alternativas y llegar a
un acuerdo mutuo que se ajuste a sus necesidades. (…) La forma más útil de
observar la mediación es considerarla como una intervención de solución de
problemas dirigida a una meta. Tiene el propósito de resolver desavenencias y

33

Universidad Internacional de Andalucía, 2013

También podría gustarte