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Educacion

El aprendizaje de la historia en el contexto capitalista actual es influenciado por múltiples elementos históricos y sociales que afectan el sistema educativo, el cual ha sido fundamental para mantener relaciones de dominación. A lo largo del siglo XX, la educación en América Latina, y específicamente en Venezuela, ha estado marcada por cambios políticos y económicos que han moldeado su estructura y propósito, desde la cohesión nacional hasta la modernización. La crisis de acumulación a partir de 1973 llevó a una reestructuración del estado y de las políticas educativas, reflejando la transición hacia un capitalismo global y neoliberal.

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El aprendizaje de la historia en el contexto capitalista actual es influenciado por múltiples elementos históricos y sociales que afectan el sistema educativo, el cual ha sido fundamental para mantener relaciones de dominación. A lo largo del siglo XX, la educación en América Latina, y específicamente en Venezuela, ha estado marcada por cambios políticos y económicos que han moldeado su estructura y propósito, desde la cohesión nacional hasta la modernización. La crisis de acumulación a partir de 1973 llevó a una reestructuración del estado y de las políticas educativas, reflejando la transición hacia un capitalismo global y neoliberal.

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Preguntarse por el aprendizaje de la historia en contexto de la actual

sociedad capitalista es un proceso complejo que involucra, paradójicamente,


pensar históricamente la respuesta, lo que nos lleva al terreno de la totalidad
de las relaciones sociales e históricas. Desde esa perspectiva histórica, no es
difícil constatar que el proceso de enseñanza y aprendizaje (no sólo de la
historia sino de cualquier disciplina legitimada en la escuela) está atravesado
por diversos elementos históricos, políticos, económicos, ideológicos, sociales
en general. Son estos elementos históricos y sociales los que van
determinando el hecho que de una u otra manera el sistema educativo y
cultural es un elemento extraordinariamente importante para el mantenimiento
de las actuales relaciones de dominación y explotación.
En el sistema educativo actual, se hace a través de estudios de los
procesos históricos concretos y humanos a partir de los cuales la relación
social capitalista construyó su propia dinámica y logró expandirse
mundialmente. Sus características básicas se definen en la presentación de
diferentes contenidos, muchas veces inconexos entre sí, los cuales sólo
abarcan los momentos relativos a los procesos que darían forma a la
expansión y consolidación del capitalismo como sistema histórico, más, sin
nunca explicitar este proceso, sino limitándose a la enumeración de
acontecimientos vistos desde diferentes perspectivas desarrolladas por las
ciencias sociales (“historia”, “geografía”, “economía”, etc)
Para comprender los procesos y sistemas de educación, es necesario
conocer las fuerzas políticas y sociales, porque generalmente se reflejan en
ellos. La situación histórico y cultural de las diversas naciones ha sido el marco
de referencia para la elaboración de sus respectivos sistemas educativos; dicha
situación se manifiesta en el desarrollo industrial y económico, en la tradición
cultural y religiosa, en la situación política del momento y en las corrientes de
pensamiento imperantes.
El siglo XX en latinoamericana y Venezuela se caracterizó por varios
acontecimientos históricos, políticos, sociales y económicos, como por ejemplo,
las dos Guerras Mundiales, nuevos movimientos políticos fundamentados en el
marxismo y en el liberalismo, el desarrollo científico y tecnológico, el rápido
desarrollo económico de Oriente y su influencia en la economía occidental,
entre otros.
A partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial se inicia un
proceso expansivo de acumulación de capital que se prolongará hasta la
década de 1970. En el curso de este nuevo proceso de acumulación de
posguerra se inicia una fase de reestructuración de capital y de acomodación
de corte keynesiano denominado capitalismo regulado, con las consecuentes
apariciones de su estructura social de acumulación, la redefinición del papel del
Estado de orientación intervencionista, el consenso en torno al crecimiento de
la producción y la redistribución entre las clases y grupos sociales.
El Estado del bienestar fue la expresión de ese nuevo compromiso
histórico entre capital y trabajo, y asumió las regulaciones sobre las
condiciones en que se estableció ese compromiso y el modelo de crecimiento
de la sociedad. En el contexto del capitalismo regulado, que se extenderá a lo
largo del ciclo de posguerra (el largo boom), tendrán lugar dos pactos
socioeducativos: 1) El pacto keynesiano en educación que redefinirá la
orientación de la política educativa en los países de capitalismo avanzado,
estableciendo un marco de formación de capacidades y competencias para
atender las demandas de las escalas de calificación requeridas por la
estructura ocupacional del capitalismo regulado; y 2) el pacto socialdemócrata
en educación con el que amplía la cobertura y derecho a la educación (como
derecho social, esto es, como expresión jurídica del principio político de
igualdad) y que fue parte de la estrategia de legitimación del pacto entre trabajo
y capital.
Con el advenimiento de la crisis de acumulación que se inicia en 1973 se
inicia la recomposición de dos fuerzas políticas, los neoliberales y los
neoconservadores, que establecen una alianza (denominada alianza de la
Nueva Derecha) en aras de implantar un nuevo proceso hegemónico, con dos
objetivos centrales: el desmantelamiento del Estado del bienestar y la
instauración del capitalismo global y su ideología neoliberal.
Es conocido que en crisis pone presión para reestructurar los diversos
aparatos políticos e ideológicos y sus prácticas e impone a la alianza de la
nueva derecha, una redefinición del papel del Estado hacia una concepción de
Estado liberal minimalista y, por ende, de sus políticas, entre las cuales la
política educativa y curricular asume un proceso de redefinición y ajustes, en su
respuesta a la acumulación del capitalismo global y a la legitimación de su
nueva estructura social.
Durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX la
educación fue básicamente un fenómeno urbano que atendía a sectores
medios sin mayores pretensiones de lograr una cobertura mayor, por supuesto
sin olvidar que en los países de industrialización temprana el sistema educativo
evidenció una dinámica de mayor cobertura que en los países de desarrollo
hacia fuera por las particulares condiciones en cuanto a la existencia de una
estructura social más compleja y exigente tal como se describió más arriba.
Ahora bien, es a partir del llamado proceso de sustitución de importaciones que
comienza en la década de los 50, cuando en muchos países latinoamericanos
se evidencia una verdadera explosión de la matrícula escolar.
Así entonces, la escuela en todo el siglo XX latinoamericano cumplió un
doble propósito, en un primer momento, contribuyó a cohesionar países
fraccionados y desgarrados por las luchas independentista, sentando las bases
para la constitución y legitimación de los Estados nacionales y en un segundo
momento se convirtió en bastión de la modernización pregonada por los
sectores liberales cultores de las ideas positivistas que provenían de Europa.
También hubo gran interés en la educación internacional, fomentada a través
de la UNESCO, creada en 1946. Este aspecto afectó al mundo occidental, en
tanto hubo un mayor empeño por fomentar la paz y la cooperación entre las
naciones mediante la educación. Se valoró a la educación no sólo como
remedio contra el analfabetismo sino también contra la miseria, el subdesarrollo
y la tiranía.
Estos ajustes estructurales sufridos por las economías latinoamericanas
durante la década de los ochenta, como producto entre otras razones, de la
devaluación de la moneda, la inflación galopante, la desaceleración económica,
el peso enorme de la deuda externa y las exigencias de la banca internacional
(BM, FMI) para continuar garantizando la posibilidad de préstamos a fin de
solventar los déficits fiscales de los países, repercutieron de manera decisiva
en la educación. Este programa de ajuste estructural lo han definido algunos
economistas como el conjunto de medidas de política económica,
recomendadas originalmente por el Banco Mundial y tendientes a incrementar
el crecimiento económico, expandir las exportaciones, adoptar el sistema de
precios libres en la economía doméstica, desregularizar la economía, reducir el
rol del sector público e integrar las economías locales a la economía
internacional. Tal paquete de medidas económicas había tenido éxito en
controlar los desequilibrios macroeconómicos, pero los países mostraron
inequívocas señales de regresión en la distribución del ingreso, incapacidad
para solventar automáticamente los contingentes de pobreza y un
comportamiento más bien negativo en la cantidad y calidad de los empleos,
consolidándose el fenómeno de la economía informal con su secuela de
subempleo y marginalidad.
Por su parte, en Venezuela entre los años 1899-1950, el sistema
educativo venezolano se encuentra sustentado en tres estructuras políticas e
ideológicas: liberalismo amarillo, positivismo liberal y Estado democrático,
donde emerge la denominada educación de masas. De esta forma, el ocaso
del siglo XIX, dejaba la estela del guzmancismo que en la órbita educacional
estableció el Decreto de Educación Popular, Gratuita y Obligatoria
De esta manera y durante la primera mitad del siglo XX los gobiernos
centraron su interés en la escolaridad primaria y luego de la segunda guerra
mundial, se extendió la atención hacia la educación media ya que se pretendió
que llegara a mayor número de personas. La llegada de los andinos,
personificados en Cipriano Castro como el preludio al gomecismo. Durante este
tiempo se inicia un proceso de transformación económica, de migraciones
internas, de concentración de la población, de abandono del campo, de cambio
ocupacional, “el país de rural agrícola pasó a urbano y petrolero. Se
modificaron sustancialmente las condiciones de vida…” El petróleo y la
particular política económica de Gómez fueron los factores desencadenantes
de estos cambios.
El largo período simbolizado entre Castro y Gómez es calificado como el
escenario de la educación de las élites liberales, donde las características
fundamentales giraron en torno a la “exposición, formalizada”, estrechos
presupuestos y el cierre de casas de estudios como estrategias de dominación.
También fue un periodo de moldeado por varias corrientes de pensamiento que
lideraron los modelos educativos que va desde una perspectiva conductista el
estudio del aprendizaje enfocado en fenómenos observables y medibles, donde
sus fundamentos hablan de un aprendizaje producto de una relación estímulo –
respuesta.
Para 1911, ya existía la preocupación por elevar la calidad de la
enseñanza, oponiendo la “enseñanza científica” a la “escuela anticuada”. La
educación primaria se caracterizó como: “objetiva, integral y concéntrica” . Para
el Ministro la mera sanción de los programas parecía lograr el propósito de
erradicar las prácticas de la escuela anticuada: “Sólo la memoria alcanzabaen
esta escuela el singular privilegio de que se la ejercitase de modo sistemático

No obstante, ante aquel pavoroso escenario, se presentó una marcada


oposición hacia el régimen gomecista, oposición enfocada en la deplorable
condición de la educación

La educación venezolana en la primera mitad del siglo XX 1899- 1950, ofrece


un panorama de un pasado no tan lejano, donde los planteamientos en torno
al sistema educativo, tuvieron intereses políticos, sectarismo de instituciones
auto ungidas como las protectoras de la educación y la búsqueda de leyes
que abrigaran a cada educando.

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