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06 Colmillo Tango

El libro 'Colmillo—Tango' de la serie Monsters inK presenta la historia de Radan, un híbrido vampiro-canguro que encuentra a su alma gemela, Andrew, un policía que se convierte en vampiro. A medida que Radan intenta salvar a Andrew, ambos se ven envueltos en una danza de seducción y amor, enfrentando sus propios miedos y secretos. La obra contiene contenido homoerótico y es apta solo para mayores de 18 años.
Derechos de autor
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06 Colmillo Tango

El libro 'Colmillo—Tango' de la serie Monsters inK presenta la historia de Radan, un híbrido vampiro-canguro que encuentra a su alma gemela, Andrew, un policía que se convierte en vampiro. A medida que Radan intenta salvar a Andrew, ambos se ven envueltos en una danza de seducción y amor, enfrentando sus propios miedos y secretos. La obra contiene contenido homoerótico y es apta solo para mayores de 18 años.
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ADVERTENCIA

Esta obra posee CONTENIDO HOMOERÓTICO, es decir tiene

escenas sexuales explícitas de M/M y por ello es solo apto para

mayores de 18 años.

Como grupo de traducciones, hacemos este trabajo sin ánimo de

lucro y como un hobby. Un trabajo que consiste en traducir un libro

del inglés al español, corregirlo y editarlo; todo ello lo mejor que

podemos.

Para que podamos seguir beneficiándonos de la buena lectura y

para poder mantenerlo de forma segura y privada queda total

mente prohibido compartir ni hacer publicidad de nuestros libros

fuera de esta web.

Queda terminantemente prohibido modificar los archivos de los

proyectos del grupo.


Serie Monsters inK
Libro 01: Decadencia De Christmas Creek

Libro 02: Vampiro De Alquiler

Libro 03: El Gato Que Arrastró El Vampiro

Libro 04: Colmillos Por Los Recuerdos

Libro 05: Un Gato Sobre El Tejado De Zinc

Libro 06: Colmillo—Tango


Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Resumen
Salvado por un mordisco.

El amor duele, el amor cura, el amor estremece y provoca


derramamientos de sangre...

En Monsters inK hay magia, caos y milagros, y los muchachos


del colmillo-tango enredados en la danza sensual de la seducción y el
amor.

Radan es un híbrido vampiro-canguro, lector del tarot,


desesperanzado de encontrar su verdadero amor. En vísperas de su
centésimo cumpleaños descubre a su alma gemela agonizante en un
contenedor de basura, apestando a pescado, pero cuando los ojos
azules del hombre se abren, es el reconocimiento instantáneo de su
compañero para Rad. La única oportunidad de salvar a su hombre es
cambiarlo inmediatamente a vampiro, pero una transferencia de
sangre hecha sin el amor del hombre puede convertirlo en un
criminal sin escrúpulos. ¿Radan encontró su verdadero compañero
sólo para perderlo en la lujuria de sangre?

Andrew Smith es un policía urbano cuya vida está compuesta


de secretos mortales, incluso su nombre es una mentira. Ha sido
herido en el pasado y nunca quiere enfrentarse a la traición de
nuevo. Así que cuando despierta de su calvario para descubrir que
ahora es un vampiro, y el responsable es un tipo loco que insiste en
que Drew es su pareja, y que es amor al primer mordisco, ¿qué
puede hacer un policía, salvo correr? Excepto que no puede escapar
y todo lo que puede hacer es resistir la seducción sexy de Rad o
morir en el intento.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Por lo tanto, en Monsters inK hay magia, caos y milagros, y los


muchachos del colmillo-tango enredados en la danza sensual de la
seducción y el amor...

5
Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

En memoria;
Mientras escribía este libro, dos animales de compañía
'cruzaron al otro lado'.
Napper, un devoto kelpie1 rojo, y Tess un gato rescatado,
compartimos más de 10 años juntos.
Ahora, ambos atravesaron el puente más allá del arcoíris...

1
NT: Perro pastor australiano, surgió por el cruce de razas en busca del perro pastor perfecto, tiene cabeza
parecida a un zorro con ojos almendrados marrones y orejas muy tiesas.

6
Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Queridos Lectores,

Gracias por vuestro apoyo a mi serie -Monsters inK-. Soy una


escritora australiana, así que notareis que uso ortografía y
gramática australianas.

Esta serie ha crecido a medida que la narro y aunque trato de


hacer cada historia ‘independiente‘, hay cierto solapamiento en la
trama y los personajes de las historias anteriores, inevitablemente,
hacen aparición en cada libro.

Para ayudaros he enumerado los personajes de la serie, así


como los libros.

Si cualquier lector necesita más información me complacerá


responder a su consulta. Por favor enviadme un correo electrónico a
Kopperkat@[Link] y os contestaré.

Espero que disfrutéis de esta última historia de ‘Monsters’.

Con los mejores deseos,

Astrid Cooper.

7
Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Personajes
Santuario de Port Adelaide:
 Sebastián de Seville
 Matt Taylor
 Gyng (el gato)
 Jaidyn
 Leydan
 Erilla
 Bruto
 Camilla
 Tony
 Raymond Connor
 Tajan
 Radan

Santuario de Christmas Creek:


 Severin
 Will Lawrence
 Tarix
 Susan Lawrence
 Magdalen
 Sabir
 Alexander
 Kellyn
 Buzz (el dingo)

Santuario Haven (El refugio, en construcción)

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Capítulo Uno
—Cien años y contando —dijo Matt, levantando su copa de
champaña hacia Radan.

—Esta noche llega tu mayoría de edad —dijo Sebastián,


sonriendo

Sería la única cosa que llegaría, pensó Radan sombríamente,


mientras chocaba la copa con las de sus amigos.

Matt hizo una mueca. —Uh-oh, conozco esa mirada. Nuestro


chico se está volviendo sensiblero, sin ningún amor para sostenerlo.

—¡Compórtate! —Reprendió Bas—. Perdona a mi compañero,


puede ser travieso.

—Es por eso que me amas, por eso y porque doy buenas
mamadas.

Sebastián se atragantó con la bebida.

—Bueno, es así —dijo Matt.

—Entre otras cosas, humano mío. —Bas sonrió, rozando con las
garras la muñeca de su compañero.

Matt se estremeció. —Odio cuando haces eso.

—No fue eso lo que me dijiste anoche cuando usé mi garra


para…

—¡Sebastián, por favor! —Matt se sonrojó.

—Una deliciosa sombra de rojo, chico-Matt. —Radan se echó a


reír, observando a sus amigos y su juguetona discusión amorosa.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Sebastián frunció el ceño a su compañero. —En la época de mi


juventud, tal falta de respeto sería respondida con una buena
azotaina.

—Látigo ¿eh? —Matt puso los ojos en blanco—. La gente paga


buen dinero estos días por unos azotes.

—¿Ahora entiendes lo que debo soportar? —Sebastián suspiró


cansado, como si Matt lo hubiera atormentado hasta los límites de
su resistencia. No engañó a nadie, ciertamente no a Radan que había
conocido a Bas durante cinco años. Bas amaba a Matthew con una
pasión que traspasaba todos los límites -Incluso entre parientes
que amaban a sus compañeros hasta la muerte- y más allá.

—Tienes mis simpatías. Un compañero molesto es una mala


noticia. —Radan tomó su bebida—. ¿Quizás podrías cambiarlo o
enviarlo a un adiestramiento en obediencia?

Bas sonrió, las puntas de sus colmillos descendiendo. —Está


más allá de la redención.

—Ya lo has visto —dijo Matt, riendo, antes de volver su mirada


a Radan—. Así que, cuando hagas tus lecturas a partir de ahora, ¿Te
pondrás el pañuelo?

Radan miró el regalo que yacía sobre la mesa. Una bufanda de


seda púrpura adornada con cuentas de oro y escritura mágica
secreta bordada alrededor de los bordes, reconoció la mano de
Erilla en el regalo. Cuando la bruja y Matt unían fuerzas, todo el
mundo en Monsters sabía que tenía que cuidar sus espaldas. Y si Ley
también participaba, había que esperar el peor y mejor truco o
trato.

Bas resopló. —Radan no necesita recurrir a teatro barato para


impresionar.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Pero el pañuelo púrpura se vería tan genial con su pelo rojo


—respondió Matt.

Radan pasó inconscientemente una mano por su cabello rizado


largo hasta el cuello. El color y la textura inusuales, combinados con
la escasa longitud, denotaban su herencia dual. El rojo provenía de
su madre shifter canguro, los oscuros ojos grises con un resplandor
carmesí eran de su padre vampiro. Todo el mundo insistía en que un
día le crecerían colmillos, mostrando a Jaidyn como un ejemplo de
desarrollo tardío, ya que ahora lucía un conjunto elegante. Radan se
dio cuenta de que era improbable que alguna vez fuera tan
bendecido, porque sus genes estaban revueltos. Y ni una sola vez
había anhelado sangre.

—Mañana por la noche el equipo estará celebrando tu


cumpleaños a su propio estilo. Sev y Will, Ray y Taj también estarán
aquí. Pero Kellyn y Alex pueden estar ausentes, están inmersos en la
celebración fuera del mundo de los compa... ¡Youch! —dijo Matt,
agachándose para frotarse el tobillo que Bas debió haber pateado
bajo la mesa.

—Estoy sin pareja y no es probable que me empareje nunca.


—Radan se encogió de hombros, fingiendo indiferencia, ocultando su
miedo real. Los chicos y chicas en Monsters habían encontrado a
sus compañeros, pero Radan, teniendo sangre de canguro y vampiro
significaba que nunca encontraría verdaderamente a su animal, ni
atraería a un compañero. Caminaba entre ambos mundos y no estaba
en casa en ninguno de ellos.

Bas alcanzó a través de la mesa, su garra acariciando la mano


de Radan.

—Hermano de Sangre.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Esas palabras lo decían todo. Los ojos de Radan ardían de


lágrimas y miró hacia abajo. Sabía que era amado y había sido
inequívocamente acogido en el círculo de Bas.

—Las reformas están comenzando —dijo Matt después de un


silencio incómodo, recorriendo el salón con la mirada.

—Sólo he renovado tres habitaciones. El almacén estaba


podrido. El hechizo de Sev lo apuntaló todo. —Radan había usado
parte de sus ahorros para comprar el edificio adyacente al
complejo de los Monsters, convirtiéndolo en su propio hogar, así
como en su negocio, la tienda ‘Nueva era’ Star Circle2.

—Y Ril dice que tus lecturas del tarot están reservadas hasta
dentro de dos meses.

—Síp, gracias al blog de Gyng y al enlace del sitio web de


Monsters. —La vida era bastante buena. Bebió su copa. Tenía un
hogar, amigos para amar y que lo amaban, pero aun así su cama
estaba fría y vacía.

Bas y Matt intercambiaron miradas. El vínculo psíquico entre el


equipo de Monsters era particularmente fuerte entre los tres
hombres. Cuando sufría, lo sabían.

—Así que, tal vez necesitas leerte las cartas a ti mismo, o


conseguir que lo haga Ril —dijo Matt con suavidad.

Radan hizo una mueca. —La última vez que hice una lectura, me
encontré con la Emperatriz3. ¿Qué coño voy a hacer con una mujer?
Adoro a las mujeres, hermanas o humanas, pero a distancia.

2
NT: El término Nueva era o New age se refiere a la Era de Acuario y nace de la creencia astrológica de que cuando el Sol
«pasa» de un signo del zodíaco al siguiente, se producen cambios en la humanidad, en el caso de la era de acuario hacia
la conciencia y el desarrollo espiritual. Star Circle es círculo de estrellas pero al ser un nombre se deja como en el
original.
3
NT: La Emperatriz en el Tarot representa la femineidad pero también el amor incondicional en el mundo físico. Enseña
que cada persona es bella por sí misma, sin necesidad de cambiar. Nos recuerda que no debemos reaccionar
negativamente a los reveses de la vida.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Matt rio. —¿Distancia es la palabra clave, hey semental? Ley


me contó lo que pasó.

—¿Qué fue? —Preguntó Bas, frunciendo el ceño—. Explícalo


Radan.

Radan sintió el rubor recorrerle desde los dedos de los pies


hasta la coronilla. —Córtalo, Mat —gruñó, pero resultó como un
agudo Tch-Tch , su voz animal hizo reír a todos. No tenía suficiente
canguro en él para hacer una advertencia decente, sólo un puto
Tch-Tch-hic. ¡Mierda! Bebió su copa.
—Una mujer entró en la tienda de Rad y compró uno de los
collares de Kel, ¿recuerdas uno con muchos ópalos y plata? Fue
amor a primera vista para la chica, hasta que puso los ojos en el
semental aquí. Por lo que oí, ella persiguió a nuestro chico-canguro
alrededor de la tienda. Los empujó a él y a Leydan contra las
estanterías de libros.

—¿De verdad? —Bas tuvo la buena educación para permanecer


serio, pero sus ojos chispeaban.

—Sí. La mujer quería hacerlo con Ley y Rad en el mostrador...


¿puedes creerlo?

Radan hizo una mueca. —Leydan se escapó, la cobarde bola de


pelo, y me dejó solo. Con una mujer.

—Escandaloso. —Bas asintió con simpatía, arqueando la boca.

—Envió a Cami al rescate. Ella tenía dos de los niños en el


remolque y…

—Y —dijo Matt, riendo— ella metió una almohada bajo su


jersey, así que se veía de nueve meses, y se acercó a Radan, dejó a
los dos niños con él pidiéndole que se ocupara de ellos mientras ella

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

iba a buscar a los otros chicos a la escuela. Y besó a Rad, un


verdadero beso de tornillo con lengua, según Ley.

—¿Camilla hizo eso? ¿Por qué? —preguntó Bas.

—Sebastián, para un vampiro de cuatrocientos años, eres tan


ingenuo. Cami fingió ser la esposa de Radan, diciendo que tienen
cuatro niños y uno más a punto de caer. La mujer en la tienda puso
una cara rara y corrió tan rápido como sus tacones de quince
centímetros pudieron llevarla. Ley estaba observando desde su
escondrijo, riéndose de su culo si es que conozco a nuestro gatito.
Demonios, imitó el paseo de la mujer en el último espectáculo. ¿Te
lo perdiste? ¿Ese culo y la contracción de la cadera? Te lo puedo
enseñar... —Matt fue a ponerse de pie, pero la garra de Bas le
sujetó la muñeca, manteniéndole a raya.

—Tengo la foto. —Bas sonrió a Radan—. ¿Y la mujer no ha


vuelto?

—No. Ril lanzó un hechizo para protegerme, pero no está


funcionando correctamente.

—¿Oh?

—Tuve tres chicas locales ayer que querían una lectura rápida.
No creo que fuera una lectura del tarot lo que buscaban.

Bas farfulló y bebió su champán.

—Es el pelo, tío. —Matt sonrió—. Los rizos rojos son


simplemente irresistibles. Probablemente quieren asegurarse de
que es natural y la única manera de comprobarlo es verte en cueros.

Bas frunció el ceño. —No te entiendo.

—Oh, nene, tú me lo haces.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Radan sonrió. ‘Tú me lo haces’ entre vampiros significaba una


cierta posición sexual. Posición que era sólo para los
experimentados. La mirada en la cara de Bas era impagable.

—Sí. —Bas miró a su compañero—. Quieres que te lo haga


¿esta noche?

—UH Huh.

Radan se echó a reír. Bas, el pobre Bas, podría ser un señor


vampiro, pero a veces era un colmillo-bebe en el bosque.

—No tienes ni idea —susurró Matt a Radan, sus miradas


atrapadas, los dos amigos en ese momento con sus mentes
sintonizadas, como compañeros del alma.

—¿No tienes idea de qué? —preguntó Bas. Cuando Matt se


encogió de hombros y sorbió su bebida, negándose a responder, el
vampiro volvió su atención a Radan—. Te esperamos mañana por la
noche, seis en punto. Sev trae una sorpresa especial de cinco
niveles para ti.

—¿Una sorpresa huh? ¿El pastel es lo suficientemente grande


como para esconder a un chico bailando dentro? —preguntó Matt.

Radan se echó a reír, pero un escalofrío repentino por su


espina dorsal le hizo estremecer. Chico bailando... La punzada
psíquica retrocedió. ¿Qué infierno…?

Matthew sonrió. —Lo siento, Rad, serán sólo capas de


chocolate y caramelo y un glaseado especial del chico-mago.

La boca de Radan estaba llena de agua. Los postres decadentes


de Sev eran famosos. Sus ventas quincenales de chocolate eran
ansiosamente anticipadas. El camión de reparto tenía un horario
establecido. A las once en punto cada segundo viernes y los clientes
venían desde kilómetros para recoger sus pedidos, entregados en el

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

vestíbulo del edificio de los Monsters. Gyng siempre estaba molesto


porque la gente ¡la gente! a menudo se sentaba en su sillón
esperando a ser atendida.

—Si conozco a nuestro mago, el postre te va a desbaratar


—dijo Matt.

Bas drenó su copa, su mirada roja y chispeante sobre Matt.


Radan conocía esa mirada.

Radan bostezó. —Estoy listo para la cama. Supongo que


vosotros también lo estáis, ¿eh?

Matt se sonrojó y los colmillos de Bas descendieron. Se


pusieron de pie, moviéndose a la entrada del lado privado.

Bas abrazó a Radan, su fuerza de señor-vampiro quitando el


aliento a Radan cuando lo levantó del suelo, besando sus mejillas
antes de devolverlo a sus pies. Matt también lo besó y acarició su
boca con el pulgar.

—Sé feliz, Rad. —Matt sonrió y guiñó un ojo. En ese simple


gesto había un universo de entendimiento. Durante las noches de
insomnio, Matt y él compartieron confidencias sobre vasos de
coñac. Bas probablemente sabía cuándo Matt dejaba su cama, el
vínculo psíquico entre compañeros era intenso, pero nunca mencionó
las visitas nocturnas de Matt al otro lado de la calle. Matt conocía
la profunda soledad de Radan y cuando el dolor era demasiado para
soportarlo, sostenía a Rad en sus brazos y lo dejaba llorar. Matt
también lloraba, por los tiempos pasados cuando no podía llorar,
cuando su padre le golpeaba sin sentido simplemente porque no
podía perdonar a su hijo por el accidente que mató a su esposa, la
madre de Matt. Matt era su amigo más querido y le permitía
extremos de burlas humanas que hace meses le hubieran enviado a
un frenesí. Ambos compartían lágrimas. Y compartían risas,
también.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Infiernos, las relaciones podrían ser complicadas, pero Rad


sabía que daría cualquier cosa por un hombre para sostener y amar.
Radan observó a sus amigos cruzar la calle y entrar en su propio
almacén, la luz se los tragó cuando la puerta se cerró. Esperó hasta
que la luz roja se filtró entre las cortinas de terciopelo del piso de
arriba antes de cerrar la puerta.

Suspirando, regresó a su salón privado, recogió las botellas


vacías de Bollinger y las llevó al contenedor de reciclado de basura
al final de la calle. La luz de seguridad exterior iluminó la vieja calle
empedrada, y volvió a percibir las vidas de aquellos que habían
caminado a lo largo del siglo o así, después de haber sido
construida. Las piedras llevaban una huella que él podía leer porque
sus dones se desplegaban incrementados a través de cristales y
rocas.

Un débil arañazo llamó su atención. Se detuvo. ¿Una rata?


Ciertamente no había gatos. La patrulla semanal de Gyng desalojaba
a los intrusos y a todos los vagabundos que pasaban por allí, Cami y
Ril los llevaban a su granja en las colinas de Adelaida a una casa de
siempre prodigiosos mimos.

Radan levantó la tapa del contenedor. ¡Uf! Hedor. Algún


cretino había utilizado el contenedor de reciclaje para descargar
rellenos de pescado. Ató y dejó caer las botellas en la basura. Algo
se movió ligeramente debajo de todos los desechos. ¿Que…? A
pesar del horror del hedor, se inclinó más cerca, olisqueando.
Sangre humana, la espiga de cobre, inconfundible, pero olía mal.

Se inclinó hacia el contenedor y apartó la basura, revelando


una larga pierna. Reprimió el grito de horror, pensando que la
extremidad estaba cortada, hasta que descubrió otra pierna, un
torso humano... una cabeza, todo unido. Miró al hombre desnudo, su
cuerpo manchado de sangre.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Radan sacó al hombre de la basura. El humano gimió. Su fuerza


vital estaba retorcida y era chocantemente baja. Cerca de la
muerte.

Radan salió del contenedor y levantó cuidadosamente al


hombre, apoyándolo contra la papelera.

—¿Hey, hombre? —susurró Radan.

Los párpados aletearon. Su cabeza se alzó levemente, los ojos


se abrieron. Ojos azules, tan llenos de dolor... Sus miradas se
encontraron.

Un escalofrío corrió por la columna vertebral de Radan. La


conexión. El Reconocimiento. Este moribundo era su compañero.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Capítulo Dos
Radan se quedó mirando al humano, con el cerebro entumecido.
Haber descubierto a su compañero y luego perderlo en el espacio de
minutos sería la ironía más cruel. ¡No! Este hombre no moriría. Lo
levantó en brazos. El hombre gimió, su largo cuerpo delgado se
dobló contra él.

Radan sostuvo a su compañero firmemente mientras corría a


su casa, agradecido por su fuerza vampírica. El humano pesaba quizá
unos setenta kilos, todo músculo. Pateó la puerta lateral abriéndola
con el pie y colocó suavemente el cuerpo en el sofá de cuero en el
salón delantero. La respiración del humano era espasmódica,
luchando por cada aliento.

Radan corrió hacia la oficina y cogió el cristal. Era el último


juguete que Sev había dado a los miembros del equipo de los
Monster. La mayoría de las Líneas de Sangre freían los equipos
eléctricos en algún momento de sus vidas, y Sev regularmente, por
lo que había hecho un comunicador con los cristales encontrados en
la propiedad de Kel y Alex. Llamó a Bas utilizando el enlace del
cristal.

—Vamos, vamos. —El intestino de Rad se revolvió de terror


mientras caminaba, los segundos parecían minutos.

—Uhnnng —la voz de Matt era ronca y sexualmente cargada.


No había premios por adivinar lo que él y Bas estaban haciendo
cuando había enviado el silbido con la señal urgente, nadie la
ignoraba, aunque estuvieran en la agonía del intercambio de sangre.

—Necesita ayuda —dijo Radan.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Minutos después llegaron Bas y Matt, la puerta lateral se abrió


de golpe, los dos hombres corriendo, sin aliento, en la habitación.
Matt, vestido con un par de bóxer de seda roja, los rizos rubios
desaliñados, Bas en su bata negra de brocado, el largo pelo
enredado.

—Está aquí.

—¿Qué es ese maldito hedor? Está en ti, estu... —La voz de


Matt se apagó cuando vio al hombre en el sofá.

Bas olió con la cabeza erguida. Se arrodilló junto al cuerpo, las


manos avanzando, sintiendo. —Uf... pescado. Tiene un cóctel de
drogas dentro.

—Sálvalo.

—¿Qué hace aquí?

—Es mi compañero.

Bas se volvió, con los ojos enrojecidos. Matt jadeó. La


habitación estaba fría y silenciosa, todo lo que Radan escuchaba era
el latido de sus corazones, su corazón humano saltaba, mientras su
corazón vampiro palpitaba.

—¿Este tipo es tu compañero? —La incredulidad de Matt


igualaba la de Radan—. Bas tienes que hacerlo, bebé. Sálvalo.

—Cada célula está envenenada con drogas.

—No es un drogadicto —dijo Matt—. No hay marcas de


pinchazos en los brazos, sólo una herida. Pero incluso si es un
drogadicto, tienes que salvarlo, Sebastián.

—¿Sabes lo que estás pidiendo?

—Él es mi compañero —dijo Radan, con lágrimas en los ojos.

20
Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Siiiiiii —siseó Bas—. ¡Joder!, apesta. ¿Dónde le encontraste?

—En la basura.

Matt tocó el hombro de Bas. —No seas tan escrupuloso, bebé.


Muérdelo y puedes limpiarte los dientes más tarde.

El vampiro suspiró. —Matthew, eres el único humano que he


cambiado. No es fácil. Se está muriendo.

—Inténtalo por favor. Me cambiaste para salvar mi vida, hazlo


por este tipo, y por Radan.

—Pero yo tenía tu permiso, y este hombre no es un iniciado.

—¡Sebastián!

Bas frunció el ceño, luego asintió. —Radan, siéntate en el sofá,


descansa la cabeza en tu regazo. Matt, necesito que me monitorees.
Si las drogas me afectan, tienes que desvincularnos. ¿Puedes hacer
eso, pase lo que pase?

—Ril me ha estado entrenando.

Bas asintió y se inclinó hacia delante, olisqueando al humano.


Inclinando visiblemente la cabeza del hombre expuso la larga línea
del cuello y bajó la cabeza. Matt se arrodilló detrás de Bas, con los
brazos alrededor de su amante, sus labios contra la nuca de Bas. En
la periferia de la conexión mental, Radan sintió a Bas, su fuerza, el
amor de Matt y su propio terror. Se bloqueó rápidamente, por
miedo a interferir con Bas.

Radan envió amor a su compañero, para anclarlo, para


mantenerlo como sólo un compañero podría hacer. Y sólo por un
débil momento, el ser humano respondió, antes de que la oscuridad
bloqueara su mente.

—Bien —dijo Bas—. El enlace está ahí. Me ayudará.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Radan se estremeció cuando la mente humana gritó cuando el


vampiro se hundió en su interior, arrastrándolo de regreso de la
muerte. Sintió el más débil pinchazo en su propia carne, mientras
los colmillos de Bas empalaban el cuello del hombre. Bas tuvo
nauseas de nuevo ante el hedor, antes de que la sangre fluyera a su
boca. La atrajo hacia dentro y luego levantó los labios. Pasaron
segundos, antes de que bajase la cara y besase al humano, enviando
gotas de sangre intercambiada en la boca del ser humano. Al
principio el hombre luchó, retorciéndose, gimiendo. Radan agarró la
cabeza de su compañero, manteniéndolo inmóvil mientras Bas
intercambiaba más sangre. Un momento después, el hombre tragó
ávidamente. Gimió y vomitó.

Minutos después entró en convulsiones.

Radan se aferraba a su pareja por su vida, literalmente lo


sostenía con mente y cuerpo, para que el intercambio del vampiro
pudiera salvarlo. Si no era demasiado tarde. Si las drogas que había
ingerido no lo habían destruido. A veces un vampiro no podía hacer
el cambio lo suficientemente rápido. Y su compañero había sido
abandonado para morir en una basura helada... ¿Cuánto tiempo había
estado allí, mientras él y sus amigos habían bebido Champán en la
calidez y seguridad de su hogar, ajenos a la vida que se drenaba a
pocos metros de su hogar...?

—¡Radan! —exclamó Bas—. Concéntrate en él, en tu amor, nada


más.

—Lo siento. —Radan pasó sus dedos por el oscuro y mate


cabello enmarañado de su compañero y enfocó cada onza de amor y
fuerza en el cuerpo tembloroso.

El humano se retorcía en el sofá, gimiendo, agarrando las


manos que lo refrenaban. Bas se inclinó sobre el hombre,
presionándolo.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Compañero mío... —murmuró Radan, acariciándole las sienes—


Estás a salvo. Seguro.

—¿Qué demonios...? —susurró Matt tembloroso, su mirada fija


en el humano. El brazo del hombre, alrededor de la marca inflamada
de la aguja, estaba excretando una sustancia lechosa teñida con
sangre. El hombre convulsionaba de nuevo y Bas le dio la vuelta
mientras vomitaba, arrojando sangre y productos químicos.

—Demonios —susurró Matt—. ¿Bas esto se va a la mierda?

—Nunca antes había intercambiado con un hombre drogado


—replicó el vampiro, tembloroso—. No tengo ni idea de lo que
sucederá. No debería haber…

—Es mi compañero.

—Lo sé, Radan. —Bas tocó su brazo—. Lo sé. No ha pasado el


peligro, pero tengo que tenerlo limpio para la siguiente fase.

—Yo lo haré —dijo Radan. Lo llevó a la ducha y lo bajó al


cubículo. Se quitó la ropa sucia y se paró bajo los chorros calientes,
apoyando torpemente al hombre contra los azulejos con un brazo
mientras su mano libre frotaba a su compañero con la loción de
sándalo que hizo Alex. Aunque frotó, quitando la sangre y los
detritus, permaneció un tufo de pescado.

Radan sostuvo a su compañero en los brazos, disfrutando de la


sensación del peso del hombre contra él. Sus labios se posaron
ligeramente sobre la oscura cabeza. Infiernos, estar haciendo esto
y pensar el tipo de pensamientos... El hombre estaba inconsciente.
Era un error tomar ventaja. Infiernos sangrientos. Apagó la ducha y
le sacó, envolviéndolo en su bata de baño.

Llevó al humano de vuelta a su sala de estar. El sofá y el suelo


habían sido limpiados, spray de pachuli perfumaba la habitación. Los
vampiros eran melindrosos acerca de los olores, y Matt se veía

23
Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

verde. Bas estaba un poco gris alrededor de los bordes, también.


Radan adivinó que él se veía igual de agobiado.

Suavemente colocó a su compañero en el sofá.

—Vístete, Radan, déjanos. Tengo cosas que hacer. No puedes


mirar.

—¿Bas?

—Déjanos. —Bas raramente usaba su voz de 'señor', pero


cuando lo hacía cualquiera en el extremo receptor seguía sus
órdenes. El vampiro de Radan se encendió indignado por la orden,
¡porque nadie le mandaba alejarse de su compañero!

—Haz como dice. —Matt se puso en pie y se irguió en toda su


altura.

—Hazlo. Ahora. —Se acabó Matt el amigo, en su lugar estaba


Matt, compañero de Bas y lugarteniente del círculo.

Radan alzó las manos y retrocedió, dejando la habitación.

Se secó y se vistió con una camiseta y boxers, caminó arriba y


abajo por el pasillo fuera del salón. Sus nervios saltaban con cada
gemido, susurro y grito. La voz profunda de Bas murmuró
maldiciones. Un cambio siempre se hacía con amor, y
consentimiento, no así, no sin un compañero para consolar, para
conectar la mente y mantener el terror a raya. Sus puños se
curvaron. Quería romper la pared, romper algo, hacer algo...

—Radan —Bas llamó y Rad entró corriendo en la habitación—.


Ahora debes sostener a tu compañero y anclarlo, hasta que el
intercambio final esté hecho. Mi sangre a ti y luego a él.
¿Entiendes?

—Uh-huh. —El pánico levantó su estómago. Nunca había bebido


ni donado sangre. Un vampiro de nombre solamente.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—No va a doler... mucho —dijo Matt, tratando de sonreír,


tratando de aliviar el terror de Radan.

—Confía en mí, Rad, por favor. —Bas envolvió a Radan en sus


brazos, y Matt se quedó detrás de él. Bas inclinó la cabeza de
Radan y le besó el cuello, con los colmillos extendidos. Los
corazones de Radan corrieron, y él jadeó en estado de shock y
vergüenza mientras su pene se hinchaba.

—Está bien —susurró Matt, acariciando la nuca de Radan con


su lengua—. Esto es natural. No hay vergüenza entre nosotros.
Somos tu círculo, recuerda eso. Sin miedo. Sin vergüenza. Sólo
amor. —La boca de Matt chupaba la piel, mientras que los colmillos
de Bas buscaban y perforaban el cuello de Radan. Se puso rígido en
estado de shock, las manos de Bas anclándolo mientras bebía. Radan
cerró los ojos, delirante. Este era el momento más erótico de su
vida y si Bas y Matt no detenían pronto lo que estaban haciendo,
llegaría en sus pantalones cortos. Lloró en éxtasis, las lágrimas
brotando entre sus párpados apretados.

Bas pasó la lengua por el cuello de Radan y se alejó. Matt


refrenó a Radan mientras Bas, de nuevo, se arrodillaba al lado del
humano y bajaba los labios a la boca del hombre. Él intercambió más
sangre a través de la boca y luego se trasladó al cuello,
intercambiando sangre a través de la vena.

—Ahora, Rad, ve a tu compañero —susurró Matt.

Radan se agachó junto al hombre, sosteniendo su mano, con los


dedos entrelazados cuando se hizo el intercambio final. El cuerpo
de Bas brilló de color rojo. Su aura se fusiono con la del humano.
Era fluctuante, blanco, azul, amarillo, y Bas dejó de lado el gris
oscuro, la muerte. Pero el hombre luchó para morir, luchó contra la
invasión de su cuerpo de sangre y colmillos, y la esencia del vampiro.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Minutos más tarde, el humano gritó. Su cuerpo se arqueó y


luego con un profundo suspiro, cayó contra el sofá.

—Eso es todo —Bas se apoyó en los talones y se estremeció.


Matt agarró una silla de un juego de terciopelo, envolviéndose
alrededor de su pareja, manteniéndolo de pie. El vampiro se hundió.

Radan lo miró horrorizado. Nunca había visto así a Bas. Débil,


pálido, tembloroso. —¿Sebastián? —Se puso de pie, con la mano
sobre el brazo de su amigo.

—Estoy bien —susurró Bas—. Drenado. —Miró al humano—.


Vivirá, Radan, pero lo que hice aquí... Y en cuanto a lo que será tu
compañero al despertar, no lo sé. Un ser humano convertido así…

—Se hizo con amor —dijo Radan—. Nuestro amor. El tuyo, el


mío, el de Matt. No será un criminal.

—Pero sí lo es, compañero o no, Radan...

—Conozco las reglas. —Su voz era hueca. Las reglas de las
Líneas de Sangre decían que si cualquier sangre fuera un criminal,
serian cazados y matados por un Assassin. No importaba quien
fuera. Y el que convirtió al forajido, sufriría el mismo destino. Oh
joder... lo que Bas había arriesgado por él, por su compañero ¿Valía
la pena?

Matt acarició la mejilla de Radan. —Para tener un compañero,


cualquier cosa vale la pena el riesgo.

—¿Lo encontraste desnudo? —Preguntó Bas—. ¿Sin


identificación? —¿Quién es y por qué le tiraron cerca de nuestro
edificio?

Radan frunció el ceño hacia su compañero, notando el color en


sus mejillas —Sí, así es como lo encontré. ¿Crees que el desechado
fuera un mensaje?

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Los Monsters no tienen enemigos humanos, por lo que sé


—dijo Bas—. Pero este hombre es peligroso, lo siento.

—Entonces, ¿por qué...? —Radan mordió las palabras.

Bas inclinó la cabeza. La explicación era innecesaria. Radan


había rogado por la vida de su compañero. Sólo un señor de Sangre
podía responder a esa llamada.

—¿Lo encontré afuera sólo por casualidad?

Bas resopló. —En mi experiencia no hay tal cosa.

—Oh, por favor —dijo Matt—. Esa es tu sangre de vampiro


hablando. Siempre buscando ruedas dentro de las ruedas.
Conspiraciones donde no existen.

—Me ha mantenido vivo durante cuatrocientos años


—respondió Bas con sequedad.

—Sí, bueno, lo averiguaremos cuando llegue. Ahora te voy a


llevar a la cama, Sebastián. Pareces un muerto andante.

—Este hombre necesita alojarse en Monsters. Sin argumentos,


Radan, no estoy de humor. —Bas miró al humano.

—Cuando se despierte, va a estar desorientado y eso es lo


mejor. Si tiene colmillos de inmediato, no tenemos opción.

—Sí. —Radan levantó al hombre en sus brazos—. ¿Usamos el


túnel?

Bas, apoyado en el costado de su compañero, se acercó a la


puerta. —No puedo enfrentar ese túnel ahora mismo.

Matt asintió con la cabeza. —Lo sé, cariño, pero alguien puede
vernos, Bas. El túnel es más seguro.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Son las tres de la mañana. Si alguien nos ve, pensará que


hemos tenido una noche en la ciudad. Medio desnudos y borrachos
—dijo Radan mientras todos caminaban inseguros hacia la puerta
lateral—. Gracias. —Una simple expresión de lo que habían hecho
por él. Su amor brilló intensamente hacia ellos mientras seguía a sus
amigos, dirigiéndose al edificio de los Monsters.

—Me temo que tendremos que cancelar tu fiesta de


cumpleaños de esta noche —dijo Bas.

—Está bien, voy a tener mis manos llenas con mi pareja. No


estoy de humor para fiestas. ¿Se lo dirás a los demás?

—Les contactaré —dijo Matt, levantando a Bas contra él


mientras el vampiro se tambaleaba.

Radan vio la alarma en los ojos de Matt. Probablemente tenía


esa misma expresión.

Haber encontrado a su compañero así... haber hecho el


intercambio sin el consentimiento del receptor, sin el profundo
amor y confianza para guiar y mejorar… podría ir horriblemente
mal. Si su compañero tenía colmillos al despertar, la lujuria de
sangre seguiría: sería un criminal. Y un criminal tenía que morir.
Podían haber salvado la vida del hombre, sólo para verlo morir por la
ley de las Líneas de Sangre.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Capítulo Tres
—Es hora de que te despiertes para mí, compañero mío —dijo
Radan, acariciando el brazo del tipo. Miró fijamente al hombre en la
cama, estudiando cada contorno. Había estado a su lado, vigilando,
durante casi doce horas.

—Mientras más tiempo esté en el sueño curativo, más probable


es que no sea un criminal —dijo Tajan.

Radan se volvió para ver al cambiaformas león parado en la


puerta, los brazos cruzados, el rostro sombrío.

—Y si se despierta con colmillos y lujuria de sangre, ¿Crees


que puedes matarlo, sólo así?

—Por todos nosotros, sí, tengo que hacerlo, Rad. Sabes eso.
—Tajan dio un paso adelante con las manos extendidas—. No
sufriría. Lo haría rápido.

—¿Has matado a criminales antes?

La mirada sombría de los ojos del shifter león respondió a la


pregunta de Rad.

—El pobre bastardo suplicó y entonces estaba en mi garganta,


con garras y dientes tratando de arrancar mi yugular. Mi hermano
assassin lo mató. Estrellas, nunca quiero volver a enfrentarme a un
criminal. —Se acercó y estudió el humano, las fosas nasales se
dilataron—. No huele a forajido, Rad. Sólo humano y vampiro y... un
chorro de pescado. —Sonrió, pero el calor no alcanzó sus ojos.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Sí, Gyng ha estado aquí. El gato tiene un radar de peces


como ninguna criatura que yo conozca. —Su risa fue forzada. Taj le
apretó el hombro.

—Tan pronto como se despierte, me llamas, Radan.

Rad asintió, escuchando la fría insistencia en la voz del


assassin. Taj era el protector del equipo de los Monsters. Bas había
dado órdenes y Taj estaba obligado a seguirlas, sin importar quién o
qué se interponía en el camino.

—Sí —susurró él.

—Funcionará, Rad. Confía en mí. —Tajan se alejó, deteniéndose


en la puerta—. Entonces puedes salir de esta habitación de las
estrellas.

Radan hizo una mueca en el dormitorio. Uno de los dos


apartamentos de invitados dentro del edificio de los Monsters, era
de colores neutros y decoración sencilla. Gracias a los hechizos de
Erilla, la habitación podría ser transformada para cualquier
invitado, para dar cabida a las necesidades y gustos del ocupante,
pero la habitación estaba ahora en su forma más básica y le dio
miedo. Incluso el tono púrpura favorito de Ril sería mejor recibido
que las horribles estrellas de color beige. Ciertamente, su madre
estaría horrorizada. Su decoración de interiores no permitía
colores ni texturas neutros.

Ella siempre estaba redecorando el castillo de la familia, para


disgusto de su compañero vampiro.

Radan estudió de nuevo a su compañero. ¿Edad? En algún


momento a finales de la veintena, pensó. Sin embargo, los seres
humanos podrían ser engañosos. Su pelo oscuro estaba corto a los
lados, pero se encrespaba alrededor de la nuca, ¿tal vez lo llevaba
en una coleta? El estilo destacaba la mandíbula angular. Había un

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

ligero hoyuelo en la barbilla. Sus rasgos eran fuertes, pero con una
boca amplia, sensual. Demonios, él quería besar esa boca besable,
¡besar cada centímetro de su compañero! El resto de su cuerpo era
largo y delgado, musculoso. Rad intentó no devorar visualmente al
chico, sintiéndose como un voyeur. Pero cuando su compañero se
despertara, cuando estuviera mejor, se imaginaba esas largas
piernas envueltas alrededor de su cintura mientras se enterraba a
sí mismo hasta las bolas profundamente en el interior de su hombre.
La boca de Radan se contrajo, su lengua burlándose de sus labios
mientras se preguntaba por el sabor del chico. ¿Cómo se sentiría
tener su amplia polla dentro de la boca, y como se sentiría tenerlo
dentro, para ser tomado? La polla de Radan se endureció ante la
idea y su tripa se retorció. Cerró los ojos ante la deliciosa emoción,
la expectativa subiendo por su columna vertebral, encendiendo,
envolviendo...

Duros dedos sujetaron su muñeca y Radan parpadeó,


sorprendido al descubrir que su mano había estado viajando por el
torso de su compañero, al borde de la sabana, justo por debajo del
ombligo y el rastro de pelo oscuro…

La mirada azul de su compañero era dura. Radan sonrió.


—Buenos días.

—¿Dónde estoy? ¿Quién diablos eres?

La sonrisa de Radan se amplió. La voz de su compañero era


profunda, tan suave como el terciopelo. Ningún rastro de colmillos y
ninguna mancha roja de sed de sangre en sus magníficos ojos. —Soy
Radan. Estás a salvo. ¿Cuál es tu nombre?

El hombre fue a sentarse, volviendo a caer sobre el colchón


con un gemido. —Estarás desorientado durante un tiempo. Bebe
esto. —Radan levantó el vaso de la mesita de noche.

—Huele asqueroso.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—No se puede evitar. Los tónicos de Ril siempre saben a


mierda, pero funcionan bien. Confía en mí. —Había estado en el
extremo receptor de algunas hierbas de Ril. Su compañero sostuvo
el vaso.

—No lo voy a beber. Por lo que sé está drogado. ¿Dónde mierda


estoy?

—En el edificio Monsters. —Radan hizo una pausa—. ¿Cuál es


tu nombre?

Los ojos del hombre se estrecharon y Radan supuso que estaba


viendo una vez más como su compañero decidía qué demonios estaba
pasando. Paciencia, se dijo a sí mismo, pero sus corazones
tamborilearon un furioso baile contra las costillas.

—Andrew. Andrew Smith...

Radan sonrió. ¿Smith, eh? Poco original. Los pseudónimos eran


a veces una forma de vida, un medio de supervivencia para los Línea
de Sangre, y él reconocía una mentira cuando la oía, pero si su
compañero no quería dar a conocer su nombre, aceptaría la mentira,
por el momento. —Por lo tanto, Sr. Smith, ¿quién querría llenarte de
drogas y arrojarte a la basura?

—¿Qué?

Andrew escuchó el breve resumen de cómo lo había


descubierto Radan. —Y menos mal que te encontré, porque los
basureros habrían llegado por la mañana e incluso si hubieras
sobrevivido hasta entonces, habrías sido aplastado en el camión...
Oh infiernos. —Se estremeció Radan. Su compañero habría
muerto... tan fácilmente...

Andrew levantó las cejas. —Sí, eso imagino.

—No puedo imaginarlo. —Radan hizo una pausa—. ¿Quién eres?

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—¿Este es el edificio de los Monsters? ¿El lugar de cabaret


con todos los gays?

Radan resopló. —Conoces el lugar, pero no al personal.

—El cabaret es famoso en la comi… —Andrew se detuvo.

—Vamos a poner esto correcto.

—Será lo único que hay en Monsters que es recto.

Radan sintió que un rubor subía de sus talones a sus oídos. ¿Su
compañero era homofóbico? Infiernos, jodidos infiernos… no había
contado con esto. Se mordió el labio inferior.

Andrew se pasó una mano por el pelo. —Mira, amigo, no me


importa una jodida cómo lo tomes. No es asunto mío, ¿de acuerdo?
Me voy de aquí.

Radan puso la palma de la mano sobre el pecho de Andrew,


distraído por la calidez sedosa de su piel, los latidos de su único
corazón humano. —No. Tienes que quedarte. —frunció el ceño.
¿Cómo decirle a este hombre lo que había sucedido? Bas y el equipo
se habían ido, su deber mensual en la cámara de estrellas les
llamaba. Bas se había retrasado demasiado tiempo, con la esperanza
de que el ser humano despertara cuando todavía estaba en la
residencia. Bas había dejado a Radan con la enorme tarea de iniciar
al hombre, con Taj sosteniendo una escopeta por si el tipo se ponía
difícil. Radan no había iniciado a nadie en su vida y la tarea le
asustaba como el infierno, porque si hacía algo mal... Todo lo qué
pasaría si, llenó su mente mientras miraba a Andrew. Los ojos del
tipo eran como puñales de hielo.

—¿Tengo que quedarme? —repitió Andrew, la voz aguda de ira


y una corriente subterránea de miedo.

Radan sonrió suavemente. —¿Cómo te sientes?

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—¿Que…?

—¿Cómo te sientes? —Exigió Radan con voz quebradiza,


apartándose el pelo de los ojos, inclinándose hacia adelante,
olfateando.

—No está mal teniendo en cuenta lo que me pasó, si esa es la


verdad. —Andrew frunció el ceño, mirando su mano, cerrando el
puño—. Me siento un poco extraño. Como si fuera más fuerte, más
vivo... Bueno, he oído que una experiencia cercana a la muerte hace
eso, toda la adrenalina en la sangre…

—Sí, pero lo que hay en tu sangre no es adrenalina.

—¿Me golpearon con PCP?

Radan se encogió de hombros. —La sangre dentro de ti ha


cambiado. No hay una manera fácil de decir esto. —Radan fue a
tocar el brazo de su compañero, pero Andrew levantó la mano en
señal de advertencia.

—Entonces, ¿estoy infectado? —Su voz era fría.

Radan oyó… sentía el corazón del hombre saltar y golpear con


miedo.

—Infectado, supongo que en cierto modo.

—Sólo dímelo.

—Eres un vampiro.

Andrew se quedó boquiabierto, luego sus ojos se estrecharon.


Su sonrisa era más fría que su mirada. —Sí claro, amigo. No hay tal
cosa como los vampiros. Si se trata del montaje de los Monsters,
entonces conozco la publicidad y…

—Esto no tiene nada que ver con el espectáculo de cabaret.


—Estudió a su compañero, calibrando, tratando de desnudar las

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

capas para encontrar al verdadero hombre. Para un humano, Andrew


lo bloqueaba muy bien—. ¿Quién eres tú? ¿Por qué alguien querría
tirarte a la basura?

—¿Realmente no quieres preguntarme si soy un drogadicto que


tenía un mal viaje y me dieron una paliza?

—No eres un drogadicto, Bas lo habría sabido. Te drogaron una


vez, así que, corta la mierda. Estoy tratando de ayudarte.

Los minutos pasaron, los ojos y las voluntades chocaron.

—Bueno. Soy Andrew Smith, policía uniformado en una misión


especial para la unidad de drogas. ¿Eso es lo suficientemente claro
para ti?

Radan se estremeció. Esto sólo empeoraba un millón de veces.


Monsters inK nunca se había involucrado directamente con la
policía. Si tenían que hacerlo, entonces, Raymond, su abogado lo
resolvía. Su compañero era un policía y lo habían cambiado a
vampiro... Oh, Jodido infierno, estaban tan jodidos. Si no manejaba
los próximos minutos como un señor del círculo... Si tan sólo Bas
estuviera aquí. Pero Bas estaba ausente y solamente quedaba Taj en
el edificio. No, era su responsabilidad, solo su derecho, iniciar a su
compañero. Radan respiró hondo para calmarse.

—Mi nombre es Radan. Radan MacKenzie. Soy un híbrido de


vampiro y cambiaformas. Monsters es el verdadero negocio. Todos
nosotros lo somos.

—MacKenzie, ¿eh? —Andrew curvó la boca—. ¿Qué clase de


nombre es ese para un vampiro?

—La familia de mi padre es escocesa, un largo linaje que se


remonta al siglo XIII.

—Con un castillo desmoronándose en las tierras altas, ¿eh?

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Un castillo sí, desmoronándose, no.

—Correcto. —Andrew se levantó de la cama—. ¿Dónde está mi


ropa?

—Te encontré desnudo y moribundo.

La mirada de Andrew se trabó con la suya. —¿Moribundo?

—Sí, por lo que pudimos deducir te habían drogado con una


mierda potente y después golpeado. Así que, ¿quién intentó
matarte?

—No lo vi venir. —Intentó ponerse de pie y cayó de nuevo en la


cama, gimiendo—. Caray, estoy en una secadora.

—¿Vas a vomitar?

—Nope.

Radan escuchó la determinación en la voz de su compañero. Esa


determinación de acero era probablemente la única cosa que le
impedía arrojar sus tripas. —Es la dualidad de la sangre. Una vez
que el vampiro se asiente con el ser humano, vas a estar bien.

Andrew resopló. —Así que también eres un vampiro, ¿eh?


Muéstrame tus colmillos, entonces.

Radan enrojeció. —No tengo colmillos, todavía. —Si tan sólo


Jai estuviera aquí, podría decirle a este policía exactamente lo que
era esperar a los colmillos mientras la sangre humana controlaba al
vampiro. Pero Jai y Ley estaban lejos, atendiendo su deber en la
cámara estrella con el resto del equipo—. Cuando los demás
regresen, te mostraremos los colmillos y cambiaformas gato y
magia. Hasta entonces, tienes que permanecer aquí y tengo que
iniciarte.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Los labios de Andrew se tensaron. —Estás fuera de tu puta


mente.

—Lo estaba, compañero mío, mientras te monitoreaba,


preguntándome si despertaría un forajido, o no.

—¿Un qué?

—Forajido. Cuando se cambia a un ser humano como a ti, a


veces el cambio muta y…

—No, olvida todo eso. ¿Cómo me llamaste? ¿Compañero mío?

—Sí. Eres mi compañera de vida.

—El infierno que lo soy, amigo.

—El infierno que lo eres —Radan sonrió, a pesar de sí mismo.


Había visto a dos amigos negar la llamada del compañero y habían
bailado como peces al final del anzuelo antes de rendirse y aceptar
la derrota reconociéndolo y aceptando el acoplamiento.

—No soy el compañero de ningún tipo. —Andrew se detuvo,


mirándole fríamente furioso—. Soy heterosexual.

Radan le miró, captando la mentira. Tal vez este hombre no era


consciente de su verdadera naturaleza, o tal vez él no estaba ‘fuera’
por cualquier razón. —Yo adoro a las mujeres. Son lindas, y
totalmente atractivas, pero nada en comparación contigo. He
esperado cien años por ti, compañero mío.

Andrew se rio con genuina diversión. —¿Cien años desde el


último polvo? Infiernos y pensé que mi vida sexual era la peor.

—¿Dije que no me había acostado en el ínterin? Permíteme


aliviarte sobre ese punto. He tenido socios. —Sonrió—.
Simplemente no he tenido vida de apareado ni llegué al quinto nivel.

—¿Qué?

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—El sexo más profundo, el que reserva nuestra Línea de


Sangre para su pareja. ¿Tú has tenido amantes?

La boca atractiva se apretó, los ojos azules se endurecieron.


—No es asunto tuyo, amigo.

Radan sonrió. —¿Voy a ser el primero? —Una delicia.


Inesperado. Y el pensamiento hizo endurecer la polla de Radan,
luchando contra sus pantalones.

—Tú no vas a ser mi primer nada. Ahora, me voy de aquí. Tengo


que reportarme en…

—No —dijo Radan—. Debes permanecer aquí. Tengo mucho que


contarte y en este momento eres un peligro para nosotros, y para ti
mismo.

—Que te jodan. —Andrew se puso de pie y se tambaleo.

Radan admiraba la vista. Despierto y desnudo era mucho más


apasionante que ver a su compañera dormido y desnudo. Podría
disfrutar el dormido y desnudo si Andrew estuviera en su cama,
saciado de una noche de sexo, pero ahora el tipo estaba enojado y
confundido. Él podría simpatizar con su confusión. Y algo más.

—Quiero ropa y quiero salir de aquí. Ahora. —Andrew levantó


la barbilla, los ojos brillantes, las mejillas teñidas de vergüenza—.
¿Te gusta lo que ves?

—Sí. Y mucho. —Radan trató de no sonreír. Fue al armario,


abrió la puerta y sacó un caftán. Lo sostuvo—. Usa esto.

—Es tan probable como encontrar una bola de nieve en el


infierno. No llevo vestidos.

—No es un vestido, compañero mío, se trata de una túnica de


seda pura de Chizan. Los usamos en el Santuario, son mucho más
cómodos que los pantalones. Me sorprende cómo te las arreglas

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

para usarlos durante toda la vida. Ahora mismo siento que estoy
siendo castrado.

—Puedo arreglar eso —gruñó Andrew.

—Me gusta el sonido de los gruñidos de mi compañero. Es muy


sexy.

Andrew retrocedió un paso arrancando la sábana de su cuerpo.

Radan se adelantó, de pie a un brazo de su compañero. El


hombre no se inmutó, pero se encontró con él cara a cara, todo
músculo e indignación. —Sé que esto es d… —Uh, mejor no decir
'duro', Andrew podría estar nervioso, pero dado el aroma de su
compañero, Radan sabía que Andrew tenía una erección que le dolía
como el infierno—. Esto es difícil para ti, pero la realidad es esta…
—Y él procedió a explicar lo que era Monsters, y que eran las Líneas
de Sangre. Radan le explicó sobre Severin y Will y los portales, y la
mayor cantidad de política de las Líneas de Sangre que pudo, pero
apenas había tocado la superficie cuando se detuvo, al ver los ojos
de Andrew brillando.

—Estás loco.

—Respuesta perfectamente natural. Mi madre me dijo que los


seres humanos pueden ser muy difíciles de convencer.

—UH Huh. ¿Y tu mamá es un vampiro, también? —El sarcasmo


teñía esa voz sexy.

—No, ella es una cambiaformas canguro.

—Una… ¿tú qué?

—Ella es uno de los primeros cambiaformas australianos


capaces de cambiar a una criatura indígena. Es un canguro rojo. Mi
padre es un vampiro híbrido. Madre humana, padre vampiro.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—¿Crees toda esa mierda? hombre, necesitas terapia. —Una


oscura ceja se arqueó—. Está bien, pruébalo.

—Vas a tener que aceptar mi palabra, hasta que el equipo


vuelva a casa. Entonces veras colmillos y pieles. Ril podría lanzar
unos cuantos hechizos. Ella tiene una bolsa entera de magia.

Andrew puso los ojos en blanco.

—¿Cómo te sientes? —preguntó Radan.

—Bien.

—Más que bien, supongo. —Radan inclinó la cabeza a un lado,


adivinando la altura magra de su compañero. Tenía que estar cerca
del metro noventa, descalzo—. Puedes probar, oír y ver mejor que
antes. Tu sangre está latiendo. Estas lleno de energía, sientes como
un rápido aumento de la electricidad corre a través de tus venas. Es
el vampiro dentro de ti.

—No tengo vampiro dentro de mí.

—Todavía no —susurró Radan con voz ronca, sus pensamientos


de inmediato desviándose al sexo.

—Nunca. —Andrew hizo una mueca—. Me voy y si intentas


detenerme, vas a salir lastimado. Soy cinturón negro. Aléjate.

Radan sonrió, moviendo la cabeza, e interceptado el puñetazo


de Andrew con su antebrazo. El chico entró de lleno en el karate y
Radan estuvo en apuros para defenderse de él. Pero lentamente su
fuerza prevaleció y él contraatacó a Andrew con una mano.
—Necesitas ser entrenado adecuadamente, no esta pelea humana
femenina. Es necesario un assassin para enseñarte. Taj es el mejor.
—Radan esquivó la furiosa carga de Andrew y perdió el equilibrio.
Cayeron en una maraña de brazos y piernas sobre la cama. El cuerpo
de Radan presionó con fuerza a Andrew, inmovilizándolo sobre el

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

colchón. Levantó los brazos de su compañero por encima de la


cabeza y los sostuvo, bloqueando ambas muñecas, con una mano.

—Vete a la mierda, fuera de mí. —Andrew se retorció contra


él y la sensación de su cuerpo encendió a Radan que gruñó. Un
gruñido de vampiro llenó su garganta, el primero en su vida. Andrew
se quedó inmóvil, con los ojos muy abiertos.

—Un día, cuando estés totalmente centrado, Andrew, tu y yo


estaremos igualados. Por el momento te puedo tomar de cualquier
forma que quiera.

—¿Por lo que me vas a violar? Inténtalo y te voy a romper


todos los huesos del cuerpo.

—No voy a hacerte daño. Ni ahora ni nunca. Compórtate.


—Hizo una pausa, su mirada en los labios entreabiertos de
Andrew—. Déjame besarte. Déjame probarte. Por favor.

—No-lo-hago-con-chicos.

—No soy un chico. Soy un Línea de Sangre y no lo hago con


cualquiera. Los amo y me aman de vuelta.

—No hay tal cosa como el amor, amigo.

Radan se levantó de nuevo, conmocionado hasta al núcleo. —El


amor es la fuerza más poderosa en el universo. ¿Quién te ha herido
para hacerte decir que el amor no existe? ¿Un ex amante? ¿Un
hombre? ¿Una mujer? ¿Quién? —Esperó, respirando lentamente
feromonas calmantes sobre su compañero. No estaba jugando
limpio, utilizando el aroma canguro, pero infiernos, ¿quién habló de
jugar limpio cuando su compañero estaba enloqueciendo?

Andrew tragó saliva y se estremeció, sus pupilas dilatadas.


—Perdí mi virginidad cuando tenía dieciocho años. Se había acabado
en un minuto y dolía como el maldito infierno.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Tu primer amante duró un minuto? ¿Un minuto?

—Suéltame.

—No, quiero respuestas y luego te dejaré. ¿Quién te hirió?

—Sin comentarios. A menos que me des respuestas, también.

—Bueno.

—Déjame levantarme.

—Quiero besarte.

—En tus sueños.

Ahora, ese era un pensamiento. Radan podría infiltrarse en los


sueños de su compañero y erosionar su obstinación. Podría trabajar
como un assassin, acercarse para joder y Andrew nunca lo vería
venir… hasta que fuera demasiado tarde. No… No podía hacer eso a
su compañero, pero la tentación estaba allí. Se apartó de Andrew y
se sentó en el borde de la cama. Andrew se deslizó hacia atrás.

Radan lo estudió. —¿Quién te hirió?

—Mira, no necesito esta mierda. Tengo que salir de aquí y


dejar a mi jefe y su socio saber que estoy bien. El oficial de policía
y todo ese tipo de cosas… Ellos estarán recorriendo la zona
buscándome.

—¿Estabas de servicio cuando te atacaron?

—De vuelta a casa después de la vigilancia. En las calles se dice


que hay otro círculo de drogas formándose…

—Por favor, no utilices la palabra círculo. Eso es para las


Líneas de Sangre.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Correcto, anillo de drogas entonces. Debo haberme acercado


demasiado y me emboscaron, me llenaron de drogas, y me dejaron
como un mensaje de vuelta. Excepto que nunca retrocedo.

—Excepto conmigo.

—Pero tú eres un lunático. —Andrew casi sonrió.

—¿Un lunático? No, la luna no afecta a un cambiaformas


canguro.

—¿Qué pasa con el vampiro?

—Sólo la luna llena cuando me estoy apareando.

—¿Qué... ah... qué pasa entonces?

—Magia.

Andrew rodó los ojos. —La magia no es real, amigo, sólo humo y
espejos. —Se detuvo—. Por lo tanto, tengo que avisar a mi gente…

—Sí, se te permite una llamada telefónica.

—Pero tengo trabajo que hacer. Fuera de aquí.

—Andrew, escúchame. —Radan frunció el ceño, su mirada se


centró en su compañero, todos los juegos a un lado—. Eres vampiro
y humano. Tu existencia se ha alterado. Es necesario que aprendas a
conocer tus limitaciones y fortalezas. Necesitas aprender a
coexistir en este nuevo mundo, de manera que los seres humanos no
sepan que eres diferente. Hay tanto que aprender, y tu vida y las
vidas de un sinnúmero de otros se verán afectadas por lo bien que
lo asimiles. Sebastián me ha pedido que te inicie.

—Mira, yo…

—No, Andrew, esto es muy serio. Si se descubre tu nueva


naturaleza, ¿qué te harían? Muchos seres humanos no pueden

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

tolerarse mutuamente y dañan a cualquier que sea diferente. ¿Que


nos harían a nosotros, los que somos Líneas de Sangre?

—Puedo guardar un secreto. —Andrew hizo una pausa, luego se


rio—. Cristo, pero nada de esto es real.

—Niégatelo a ti mismo a tu propio riesgo.

—¿Es una amenaza?

—Interpretarlo como quieras. —Radan se levantó y se dirigió a


la puerta—. Te voy a traer comida y bebida. Necesitas descansar. Y
después de eso, podemos hablar de nuevo.

—No... —Andrew corrió hacia adelante, golpeando la puerta.

Radan lo encerró, entonces activó los hechizos de Ril.

Radan apoyó la frente contra la puerta, temblando. Su


compañero lo odiaba. Lo percibía. Andrew tenía tanto que entender.
Y había sido herido en el pasado, había sucedido algo que lo
aterrorizaba, y había encerrado en una concha que era impermeable
a sus sentidos, algo más que el follar solo un minuto lo había vuelto
homofóbico. Se apartó de la puerta. Bueno, tenía todo el tiempo del
mundo para tomar el pelo a su compañero por su pasado, pero ¿por
qué sentía Radan que el tiempo para él, estaba terminando?

—Déjame salir jodidamente de aquí, bastardo. —Patada.


Choque. La puerta se estremeció con la furia del ataque de Andrew.
Los hechizos de Ril mantendrían la puerta. Si la madera no
estuviera protegida, la nueva fuerza vampírica de Andrew la habría
hecho añicos en un momento. Y una vez que Andrew descubriera su
fuerza, su centro vampiro, podría hacer a Radan, a cualquiera en el
equipo, daños considerables. Pero para ese momento, Andrew habría
llegado a un acuerdo consigo mismo. O ese era el plan, pero hasta el
momento, pensó Radan, no estaba haciendo un gran trabajo como
iniciador. Todo lo que quería hacer era follar a su compañero sin

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

sentido, flirtear, saborearle... Tenía que dejar a un lado el deseo, y


llevar a Andrew a sus sentidos. Por su propio bien y por el suyo.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Capítulo Cuatro
Andrew dio otra patada a la puerta de la habitación. La madera
debería haberse roto, pero tenía que estar reforzada con algo.
¡Qué diablos! Saldría de esta prisión tan pronto como el tipo
regresara. Radan. ¿Qué demonios era ese nombre? Si estaba en el
edificio de los Monsters, el tipo llevaría su papel de vampiro gay
hasta el límite.

Algunos de los chicos de la comisaría habían estado en el


cabaret de Monsters y volvieron contando cuentos chinos. Unas
pocas del personal femenino también habían estado allí y
regresaron compartiendo sus propias historias en torno a la
máquina de café. Algunos de ellos habían reservado para el cabaret
de Navidad. Bueno, supuso que no podía culparles si los otros tíos de
los Monsters se parecían a Radan... ¿Estaba realmente en el edificio
de los Monsters, o en otro lugar y toda esa mierda de vampiro era
sólo el comienzo de una especie de juego mental, tal vez algún tipo
de venganza de un criminal contrariado? Infierno, ¿quién iba detrás
de su trasero esta vez? Se detuvo, haciendo una mueca. Radan
seguro como el infierno que estaba detrás de su trasero,
literalmente. No había ocultado el hecho con esa basura de
‘compañero mío’.

Por el momento tenía que jugar a este juego. Gracias a Dios


que había dejado la pistola y la placa en su casillero en la comisaría.
La última cosa que cualquier policía necesitaba era a alguien con su
arma, llevando su placa de policía. Está bien, él había llevado su
cartera, por lo que su VISA y las otras tarjetas estaban allí. Bueno,
esa era la menor de sus preocupaciones. Se ocuparía de todo eso
una vez que escapara.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Andrew paseó por la habitación, en busca de vigilancia oculta.


Abrió dos puertas, encontrando una sala de estar con un sofá de
cuero negro y butacas reclinables, el otro era un cuarto de baño y
WC. No había ventanas en ninguna de las habitaciones. Captó su
reflejo en el espejo del cuarto de baño, un claro recordatorio de
que estaba desnudo. Mierda. Si había cámaras ocultas, alguien
estaba recibiendo un espectáculo completo. Su carne se estremeció.
Tal vez esto era una especie de porno gay demente y la acción iba a
empezar, ¿o tal vez ya había comenzado cuando él estaba dormido?
Doble mierda. Se estremeció, el instinto y la mente dando vueltas.

Una hora más tarde, después de registrar las habitaciones, no


había encontrado ninguna cámara oculta. Las habitaciones estaban
‘limpias… Hablando de limpio... Se sorprendió. Aspiró una bocanada
de sí mismo. Sudor rancio. Rancio, chico-Drew, como si te hubieras
arrastrado a través del alcantarillado de una fábrica de productos
químicos. Eso no resultaba sorprendente, ya que había estado lleno
de drogas y probablemente había sudado la droga cuando estaba
inconsciente, mientras que los tipos Monsters le habían curado.

Entró en el baño, una obra de arte técnica, pero clínico en la


decoración, todas las baldosas blancas y cromo. Mierda. Dale lo
retro cualquier día. Abrió la ducha, encontrando lociones y otros
suministros en el armario. Permaneció de pie bajo los chorros del
agua caliente y se frotó el cuerpo con una esponja saturada de
aceite de sándalo.

Ese tipo, Radan, ¿quién diablos era? Había algo extraño en los
ojos, gris, marrón moteado, pero era la intensidad de esa mirada,
como si estuviera mirando en su alma. Infiernos, ¿de dónde había
salido ese pensamiento? Radan era casi tan alto como él, de
estructura más ligera, pero aun así todo músculos, sus vaqueros
deshilachados abrazaban sus caderas y su culo... ¡Joder! Andrew se
frotó con más fuerza, a punto de despegar una capa de la piel.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Andrew apagó la ducha se secó con una toalla, saliendo al


dormitorio. Se detuvo. Radan estaba sentado en la silla contra la
pared del fondo. A su lado, sobre la mesa había una bandeja
cubierta y Andrew olía a comida, especias y pan tostado.

—Te traje algo de mi ropa —dijo Radan con esa voz ronca. Por
un momento el intestino de Andrew se encogió ante el sonido. Un
rubor se deslizo por toda su longitud—. Los pantalones deben
encajar bien. Si necesitas que te dé más…

—Necesito salir de aquí. Te das cuenta de que estás en todo


tipo de mierda, secuestrando a un policía y reteniéndolo. La
detención ilegal conlleva una sentencia de por vida.

Radan sonrió. —Cuando comprendas, Andrew…

—No empieces con esa porquería del vampiro de nuevo, o el


acuerdo para iniciarme. —Andrew fue hacia la cama y levantó la
ropa—. ¿Vas a mirar cómo me visto?

—Voy a cerrar los ojos. Si prometes comportarte. —La sonrisa


de Radan era burlona, su mirada oscura.

Andrew recogió la ropa y se dirigió al cuarto de baño, cerrando


la puerta con el talón. Se puso los vaqueros y camisa, la ropa
moldeaba su cuerpo como una segunda piel. Se miró a sí mismo en el
espejo. Sólo por un momento vio un destello de color rojo en sus
ojos. Parpadeó. Cuando volvió a mirar, era el mismo viejo Drew con
los ojos azules que Kitty llamaba sus ojos de cama. La primera vez
que se lo dijo, cuando estaban pasando el tiempo durante una
vigilancia, él entró en pánico hasta que ella reveló que ella era una
'Les'. Dos semanas más tarde, había presentado a su pareja,
Janelle, una abogada, en la fiesta de Navidad de la comisaria. Ese
anuncio había arruinado las esperanzas de algunos de los
uniformados, que habían estado codiciándola. Era difícil decir si el
ultraje en algunas caras era debido al hecho de que Kitty había

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

salido en silencio, o que su pareja era un abogado. A veces, los


policías y los legales se encontraban cara a cara, trabajando en
lados opuestos de la sala del tribunal.

Kitty siempre bromeaba con Drew y se burlaba de él sin


piedad. Era el novato, en una misión especial, y si lo hacía bien, sería
incluido de forma permanente en el equipo. Tal vez. Si era
inteligente. Kitty y él estaban elaborando estrategias, para lograrlo
a través del sistema, sin que nadie se enterara...

Andrew sacudió la cabeza. Atención. Junta tu mierda y sal


fuera de aquí. Este lugar no es bueno para tu salud. Sonrió
sombríamente a su reflejo. Vio algunos rasguños y moratones
descoloridos en su cuello y cara. ¿Cuánto tiempo había estado
inconsciente? Tiempo de respuestas.

Volviendo a la habitación vio a Radan de pie, apoyado contra la


puerta, con los brazos cruzados.

—No sabía lo que preferías comer. Hay guiso de lentejas y


tostadas. No comemos carne aquí —dijo Radan—. Por favor come.
Entonces podremos hablar.

—No tengo hambre. —El estómago de Andrew gorgoteó,


demostrando la mentira de su declaración.

—Muy bien, señor no tengo hambre, come, solo por si acaso.

—Nop, por lo que sé, está drogado. Aliméntame con ese juego
de vampiros junto con la comida, mantenme atontado y…

—¿Estás atontado ahora?

—No sé. Me siento como una mierda.

—Exactamente. Tu cuerpo ha cambiado, necesitas comer y


dormir algo más. Por favor —ronroneó la última palabra y el
estómago de Drew se apretó en respuesta. Lo que fuera que le

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

habían hecho estaba provocándole espasmos en los momentos más


inoportunos. Nada que ver con Radan observándolo como una
especie de depredador. Los ojos del chico destellaron de nuevo con
un reflejo rojo hacía el. Mierda.

Andrew se acercó a la mesa y se sentó en la silla. Tiró de la


tapa de la bandeja y olisqueó. Se parecía a la comida que cocinaba
su hermana, pero olía mejor. Se llevó una cucharada a la boca. Sabía
divino. Se detuvo, el hambre en guerra con habilidades de
supervivencia arraigadas. No confíes en este tipo. Lanzó la cuchara
hacia abajo. —¿Qué es exactamente lo que quieres de mí?

Radan sonrió. —Comprensión. Aceptación.

Andrew resopló. —No recibirás nada de mí, amigo. Déjame ir


ahora mismo, y podrías ser capaz de hacer un trato con el Fiscal de
la Policía. Reducir la condena... ¿De qué coño te ríes?

—Mi compañero es tan intratable.

—No soy tu compañero.

—Eso es lo que tú dices.

Andrew se levantó lentamente, con los puños apretados. —Si


eres un vampiro, entonces llévame hasta tu líder. ¿Es Drácula?

—No, él murió hace mucho tiempo. El Drácula vive fuera de


este mundo y no se reúne con seres humanos. Es xenófobo.

Andrew se quedó boquiabierto. Casi se rio. Si Radan creía toda


esta basura, sólo podía significar una cosa: su carcelero estaba
totalmente loco. Bueno, eso es lo que salía de toda esa ciencia
ficción y la mierda paranormal en la TV. La propia sobrina de
Andrew estaba totalmente inmersa en todas las cosas tropezando
en la noche y sólo tenía doce años.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Radan inclinó la cabeza hacia un lado, su mirada franca y


admirativa. —Me gusta como los vaqueros te abrazan las caderas y
las piernas. Pero un día espero verte en la bata de seda. Es muy
sexy. Cómo la seda se adhiere a los contornos. Y tus contornos
están construidos para aferrarse.

Eso fue todo. Con una zancada, Andrew estaba sobre su


torturador. Su puño conectando con una mandíbula y Radan cayó y
se quedó inmóvil a los pies de Drew.

Andrew pasó por encima del cuerpo y tiró de la puerta. Se


quedó con ella en las manos. Literalmente. Había sacado la maldita
cosa fuera de sus goznes. La lanzó. Debió causar un daño serio
antes cuando le había dado patadas. Asomándose fuera, vio que el
pasillo estaba desierto. Se deslizó por él, las piedras extrañamente
cálidas contra sus pies descalzos. Si estaba en el edificio de los
Monsters, entonces conocía la distribución, un poco, de los chicos
que habían estado en el cabaret. El almacén renovado con el sótano,
ocupaba toda la manzana. Recorrió el pasillo, pasó ante puertas
abiertas vislumbrado oficinas y dormitorios. Vio una oficina con
equipos de alta fidelidad recubriendo la pared y estantes con
cientos de CDs. Al llegar al final del pasadizo, abrió cuidadosamente
otra puerta y vio otra escalera de escalones de pizarra desgastados
por la edad. Subió las escaleras de dos en dos, la espalda contra la
pared, de nuevo sorprendentemente cálida para la piedra y era
junio, por lo que el lugar debería ser mucho más frío, congelado
como una tumba... Hombre, este lugar me da escalofríos. Llegó a
otra puerta y la empujó. La luz tenue reveló una habitación grande,
cortada en dos por una pasarela. Una barra lujosa contra la pared
del fondo estaba cargada con decenas de botellas de licor. Debe
ser la sala de cabaret. Una lámpara negra adornada de estilo gótico
colgaba de un techo intrincado de oro rosa. Incongruentemente, un
grueso pilar de mármol de color púrpura se asentaba en el centro de

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

la habitación, sus cuatro lados tallados con extraños jeroglíficos. En


la coyuntura de cada diseño vio un gran cristal.

Infiernos, los chicos de la comisaría no habían estado


burlándose cuando habían descrito la sala de cabaret. Era aún más
extraña de lo que habían contado.

El edificio estaba extrañamente silencioso, meditabundo.


Andrew pisó con cuidado alrededor de las mesas y se dirigió a la
masiva escalera de madera tallada, caminando cuidadosamente. Se
detuvo. El pelo de su nuca se erizó, su corazón latiendo. Alguien le
estaba observando. Se volvió. Nada. Se le puso piel de gallina. Dio
más pasos y se detuvo al oír un silbido bajo. Sonaba cerca.

Andrew se agachó, presionado contra uno de los remates con


forma de dragón. El silbido se repitió, esta vez en su oído. Saltó
lejos cuando los ojos del dragón brillaron rojos. Mierda. No, espera.
Esto no era real, no podía serlo. Su cerebro debía estar alucinando
por las drogas. Lo que sea. Me voy de aquí.

Corrió escaleras arriba, derrapando en el vestíbulo de mármol


negro. El techo abovedado estaba entrecruzado con vigas de
madera tallada, y de ellas colgaban tres lámparas de araña de estilo
gótico. Las vidrieras se alineaban en la pared del fondo, y
dominando el centro de la pared había una puerta tachonada de
hierro que se vería en casa en un castillo medieval.

Yowwwelll.
Andrew se quedó sin aliento, saltando hacia atrás, con el
corazón golpeando contra su pecho. Tomó aire con dificultad, al ver
al gran gato de jengibre sentado en una antigua chaise longue
arañada. Los ojos verdes del gato brillaban.

—Bueno, coño —susurró Andrew, acercándose a la puerta.


Agarró el picaporte y...— ¡Maldita sea! —Un dolor ardiente corrió

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

por su brazo. Preparándose agarró, de nuevo, el tirador de la


puerta. Esta vez el dolor fue peor. Se apartó.

La puerta tenía que estar cargada con electricidad. ¿Algún tipo


de trampa? Corrió a la sala de al lado y probó la ventana. sus dedos
casi ardieron con los voltios que pasaron por su carne. Cogió una
silla y la estrelló contra el cristal. La silla rebotó contra la ventana,
enviando ondas de choque a través de Andrew, poniéndolo de
rodillas. Se levantó y volvió al vestíbulo, decidido a romper la puerta
principal. Buscó a través de las habitaciones contiguas, consciente
todo el tiempo de que el gato jengibre supervisaba todos sus
movimientos, con una mirada que era puro gato, divertida.

Andrew encontró un conjunto de atizadores de hierro para el


fuego junto a la gran chimenea del vestíbulo y se dirigió de nuevo a
la puerta. Preparándose, agarró el hierro con las dos manos y
respiró hondo. Exhalando. Inhalando. Limpió su mente, como había
aprendido en el entrenamiento de karate, puso todo su enfoque en
el golpe. La barra de hierro rebotó en la puerta, enviando a Andrew
patinando de culo. En la distancia, oyó el ruido del hierro contra el
suelo de mármol.

¿Qué mierda...? Sacudió la cabeza para aclarársela. Momentos


después, oyó un chirrido sordo, como garras detrás de él, y se
volvió.

¡Caramba!. En la puerta vio a un enorme león y junto a él un


hombre alto, con la mano en la melena del león. Andrew parpadeó,
seguro ahora de que su cerebro estaba alucinando. El maldito león
tenía alas.

—Andrew.

Se volvió al oír la voz de Radan, con el corazón en la garganta,


demasiado sorprendido para hablar.

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—No puedes escapar de aquí, Andrew. —Radan se adelantó, la


mano extendida. El león rugió, dejando al descubierto sus enormes
colmillos. Radan echó un vistazo a la criatura—. Tajan, por favor,
estás asustando a mi compañero.

Andrew se quedó boquiabierto, luchando por ponerse de pie. El


león resopló, su cuerpo brillando en un arco iris de luz. Segundos
después un hombre de cabello dorado, vestido con un faldón de
cuero negro y botas se paró en lugar del león. Él jugueteó con la
larga daga de su cadera, con los ojos entrecerrados, la boca un tajo
apretado.

—Oh, joder —dijo Andrew.

—Eso es más o menos lo que dije cuando Taj apareció en mi


salón —dijo el hombre de cabello oscuro, caminando lentamente
hacia adelante—. Soy Ray Connor. Bienvenido a los Monsters.

—Raymond —siseó Tajan—. Quédate atrás. Ese hombre podría


ser un forajido.

—Nah. Míralo. Ha tenido una conmoción cojonuda. El brandy


medicinal lo cura todo, ¿qué dices? Es Andrew ¿no es así? —Él
sonrió.

—Mmmm.

—Sí. —Raymond asintió—. Definitivamente necesita brandy.

Andrew se estremeció, mirando a su alrededor, tratando de


darle sentido a todo lo que veía. —¿Qué demonios…? La puerta. Las
ventanas…

Radan se acercó a Andrew, levantando la mano para acariciar


su brazo. —Te dije que este edificio está protegido mágicamente
contra la fuga, o la intrusión. Nadie puede entrar con malas

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

intenciones y si estamos encerrados, nadie entra o sale. Lo intentas


y la magia te golpea siete veces más fuerte.

—¿Y el león? —Andrew se quedó mirando al hombre de


cabellos de oro cuya expresión y ojos centelleantes eran siniestros.

Raymond sonrió. —Tajan, mi compañero. Baja, podemos tomar


una copa. Hay muchas cosas que explicar.

El hombre-león sacudió la cabeza. —Este humano te ha hecho


daño, Radan. Veo las contusiones en tu mandíbula y el brazo. —Su
mirada atravesó a Andrew—. ¡Te lo advierto…!

—Sí, ¿qué?

—Soy el protector de todos aquí. Daña a cualquiera y


responderás ante mí.

Radan interpuso su cuerpo entre Andrew y Tajan. —Taj,


olvídalo. Andrew estaba asustado. Olvídalo. ¿Solo esta vez?

—Muy bien, sólo por esta vez. —Su mirada se clavó en Andrew.

—Soy un prisionero, así que mi deber es escapar.

—Eso es cierto, Taj —dijo Raymond—. ¿No lo harías tú? —El


shifter león olfateó, con los ojos entrecerrados.

—Ven, Andrew, tenemos que hablar y tomar ese brandy. —


Radan le tendió la mano y le hizo señas a Andrew hacia la escalera—
. Nos sentaremos en la sala de cabaret.

Andrew se colocó en una mesa y le entregaron un gran vaso de


brandy. Bebió, dejando que el licor quemara a través de su frío, su
conmoción. Tajan y Raymond se sentaron frente a él. Radan acercó
una silla junto a Andrew, poniendo un brazo sobre sus hombros.
Respingó, pero no dijo nada.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Sabía que no me creerías, a menos que tuvieras pruebas.


Quería que salieras de esa habitación —dijo Radan.
—No pareces tú, Radan, queriendo salir de una habitación.

Radan echó una mirada fulminante a Ray. —Lo quiero en mi


habitación, sí.

Andrew bebió más coñac.

—¿Eres el agente Andrew… Smith? —dijo Raymond, levantando


la ceja izquierda en una pregunta silenciosa—. Está bien, será
Smith. Como ya he dicho, soy Ray Connor, el abogado de Monsters
inK. Creo que tenemos que hacer frente a algunos asuntos.

—El primero de los cuales es... —dijo Tajan con frialdad, su


mirada dorada clavándose en Radan—. ¿Por qué no me llamaste en el
momento en que este hombre despertó?

—No era un forajido.

—Ese no es el punto, Rad. Tengo mis órdenes, lo mismo que tú.

—Está bien, Taj —dijo Raymond.

—¿Queréis dejar toda esa mierda de hablar de mí como si yo


no estuviera aquí? —interrumpió Andrew.

El gato jengibre saltó sobre la mesa y Tajan sujetó la botella


de brandy mientras el gato se frotaba contra ella, casi tirándola.

—Gyng, compórtate y ten cuidado. Este brandy que estamos


bebiendo tiene doscientos años de edad —dijo Raymond, pasando la
mano por la espalda del gato. El gato se sentó en medio de la mesa y
se lavó la patas.

—Entonces, ¿quién demonios eres tú? —preguntó Andrew a


Tajan, su voz y mirada duras.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Los ojos de Tajan se estrecharon. Andrew reconocía el peligro


cuando lo veía y este tipo era letal.

—Tajan es un cambiaformas león, y nuestro assassin


residente... er... cazador. Protector. —Raymond acarició la nuca de
Taj, anudando los dedos en las cuentas ensartadas en el pelo
dorado.

—Ya basta, Raymond, sabes lo que pasa cuando me acaricias


así.

—Uh-huh. —Los ojos oscuros de Ray bailaron traviesos—. Está


bien, Andrew. Tenemos que enviar un mensaje a tu gente y hacerles
saber que estas bien. No queremos a nadie husmeando por aquí,
especialmente a la policía.

—No lo harán —dijo Andrew—. Estoy de excedencia.

—Dijiste que ibas a casa desde una vigilancia —respondió


Radan.

—Mentí.

—Lo hiciste muy bien.

—Va con el trabajo. Encubierto. —Andrew miró a los tres


hombres. Infiernos las chicas de vuelta a la comisaría no habían
exagerado. Estos tipos de Monsters eran algo fuera de este mundo.

Radan sonrió. —Cogí ese pensamiento, compañero mío. Sólo


Tajan es de otro mundo. Crecí aquí, y Ray es... era un ser humano. Es
el compañero de Taj.

—¿Tu qué? ¿Sois extraterrestres?

—¿Dónde diablos crees que se originaron los vampiros, magos y


cambiaformas? —dijo Raymond—. Pero hay tanto humano
entremezclado con las Líneas de Sangre, ahora, ¿qué es foráneo y

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

que es humano? —Hizo una pausa—. Bas me dio instrucciones. Se te


permite una llamada telefónica y luego Radan tiene que explicártelo
todo. Una vez que estés bien con todas estas cosas…

—¿Seré libre de irme?

Radan resoplo un ruido de tch-tch. Andrew se estremeció,


pero Ray y Tajan sonrieron.

—Esa voz-canguro me choca cada vez. Suenas como el canguro


de esa serie de televisión Skippy.

—Que te jodan, Raymond —gruñó Radan.

—No, follarlo es mi trabajo —dijo Tajan.

—Lo haces de marrrrrravilla —ronroneó Raymond.

—Por supuesto. —Su compañero sonrió, con los ojos de oro


brillantes.

Entumecido, con la boca seca, Andrew observó, escuchó, sintió


el repiqueteo del sexo entre los dos hombres. Se revolvió contra el
estremecimiento pulsando a lo largo de su columna vertebral. Las
sienes le latían con la realización, la comprensión repentina.

—¿Así que todo lo que me dijiste es cierto? —Andrew se volvió


hacia Radan, con el estómago revuelto. Tragó saliva contra la bilis—.
¿Soy un vampiro?

—No exactamente. El cambio todavía está trabajando a través


de ti. Bas intercambió contigo y es un señor de sangre pura. Entre
las Líneas de Sangre, es potente y poderoso.

—Estoy muerto, como... no-muertos. Vampiros... Caramba.

—No no-muerto. Sólo cambiaste —dijo Radan, acariciando el


brazo de Andrew—. Tú estabas casi muerto. Para salvarte, Bas,

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Matt, y yo, nosotros… iniciamos, intercambiamos. Estuvo cerca de


acabar con Bas, estabas tan lejos.

—¿Quién es Bas?

—Sebastián de Seville, nuestro señor del círculo.

—¿El propietario de los Monsters?

—Ajá —dijo Raymond—. ¿Has oído hablar de él?

—Sólo en la sala de la brigada. Algunos de los detectives y


policías de uniforme vinieron aquí para el cabaret.

—Sí, eso nos dio un susto cojonudo, al ver a nuestra policía


local sentada en la mesa de enfrente —dijo Ray—. El pobre Ley
apenas podía cantar una nota.

—Los encontré atractivos —dijo Tajan—. Me gusta la policía.

—Sí, porque eres un policía por ahí. —Rio Ray.

—¿Por ahí? —susurró Andrew.

—Por ahí fuera. —Raymond volvió sus ojos hacia el cielo—. Es


una verdadera cosa de ‘teletransportame-Scotty’, Andrew. Te
acostumbrarás. Ahora, la llamada telefónica. —Metió la mano en el
bolsillo de los pantalones vaqueros y empujó un teléfono móvil sobre
la mesa—. Tienes que decirle a alguien que estás bien. No queremos
que nadie cause problemas, buscándote.

—Este es un espectáculo de monstruos.

Tajan olfateó y gruñó, sus ojos dorados brillando. El cabello de


la nuca de Andrew se erizó. ¿Qué le habían llamado? ¿asesino? El
protector de los Monsters. Sí, este tío podría acabar con cualquier
oposición.

—Sólo necesito irme a casa —susurró Andrew.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Con el tiempo, cuando el cambio en ti sea estable. Si quieres


regresar.

—¿Si?

—Sí. —Raymond frunció el ceño—. Sé cómo te sientes. Eso me


pasó a mí cuando el chico-gato aterrizó en mi sala de estar, con
todos los dientes y la piel. La verdad golpea duro. Y puesto que
intercambiaste sangre con un señor del círculo, hay muchas
posibilidades de enormes cambios en tu percepción, necesidades y
deseos. No eres el hombre que eras. —Hizo una pausa—. ¿Quién te
lleno de drogas y te dejó por muerto en un contenedor de basura?

Andrew extendió las manos. —Soy policía. Tengo enemigos. Mi


último caso ayudó a cerrar un anillo de drogas que operaban fuera
de los muelles. Encerramos a algunos tipos grandes. Supongo que
era un reembolso.

—¿Supones? —preguntó Raymond.

—Está bien, era una venganza, pero no sé de quién. Era un


mensaje, ya que, si los delincuentes sólo querían verme muerto, me
hubieran matado de inmediato.

—No me gusta esto —siseó Tajan.

—¿Crees que a mí me gusta? —dijo Andrew.

—Debemos encontrar a estas personas que intentaron matarte


y tratar con ellas. —Tajan frunció el ceño—. Voy a aumentar la
vigilancia del barrio en la zona.

—No pasará nada. Estamos a salvo.

—Nunca asumas la seguridad, Rad —respondió Tajan—.


Necesitamos…

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—A su debido tiempo, chico-gato —dijo Raymond—. Primero


tenemos que instalar a Andrew. Por favor, utiliza el teléfono. —
Señaló con la cabeza al móvil.

—Sí, claro. —Andrew se puso de pie y marcó el móvil de Kitty.


Se paseó de un lado a otro—. Hola, Kitty. —Toda la atención se
centró en él. Casi les sonrió. Supuso que la palabra 'Kitty4’ tenía
toda una gama de significados en su nueva realidad—. Sí, chica,
estoy bien. Sólo necesito un descanso. Estoy un poco muerto en mis
pies. —Sonrió a los tres hombres. Sus ojos se entrecerraron en él,
claramente su insinuación fue entendida—. Dile al jefe que
definitivamente estoy tomando esas vacaciones. Estaré en contacto
tan pronto como tenga algo de mierda ordenada. Nah, No puedo
darte ningún contacto, uh... espera... —Su mirada se cruzó con
Raymond, que asentía con la cabeza—. Sí, puedo darte un número de
contacto. Vais a saber que estoy bien, papá y mamá. Te enviaré el
teléfono de contacto. Adiós. —Le devolvió el móvil a Raymond.

—Muerto en tus pies, eso me gusta —dijo Raymond, riendo—.


Radan, tu bebé tiene sentido del humor.

—No soy el bebé de nadie —dijo Andrew. En respuesta, Tajan


olfateó desdeñosamente—. ¿Tienes un poco de pelo en la nariz,
gatito? olfateando así.

—Mejor que tener una pulga en el culo, chico-poli. No tienes…

—Taj, por favor. —Radan extendió las manos—. Perdona a mi


compañero que es nuevo en todo esto.

—No soy tu compañero —gruñó Andrew.

—Ajá —dijo Raymond.

—¿Qué demonios significa eso? ¿Uh Huh?


4
Nota del Traductor: Kitty significa gatito pero se deja sin traducir por ser también el diminutivo de Kathryn
y utilizarse como nombre.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Confía en mí, soy tu abogado. No luches contra el


reconocimiento. La negación puede ser una perra.

—¿Quién era este gatito con el que hablaste? —preguntó


Radan.

—Kitty. Kathryn Mason. Un detective, y mi compañera. Genial.

—Oh —dijo Radan.

—No, Oh. Kitty vive con una mujer.

—¿Ella tiene una mujer-compañera?

—Sí.

Radan sonrió.

—Pero tiene unas piernas para morirse.

Radan hizo el ruido tch-tch de nuevo.

—No es prudente provocar a la propia pareja —dijo Raymond—


. Colmillos y garras tienen la costumbre de aparecer si lo haces. Nos
vamos, Tajan.

—¿Nos vamos? Esto empezaba a ponerse interesante.

—Nos vamos. Ahora.

—¿Vas a estar bien, Radan?

—Sí, está bien. Andrew y yo tenemos mucho que hablar.

Los ojos de Tajan brillaban. —Disfruta de tu conversación.

Raymond tomó el teléfono y tecleó un texto. —Enviaré a tu


detective un texto con el correo electrónico y el número de
teléfono donde puede contactarte. Es la línea privada de Monsters,
en la oficina de Bas. Voy a comprobar los mensajes cada día y te
pasaré los que te lleguen. ¿Cuál es el número de Kitty?

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Andrew se cruzó de brazos. —Yo…

—Mira, tío, no estoy jugando. Esto es negocio. Confía en mí. —


Marcó el número que Andrew le dio, y envió el texto. Unos minutos
más tarde, recibió el reconocimiento de Kitty.

Rio. —Está enfadada contigo. Dice que estás en un buen lío por
no ir a su cena. Tenía un tío preparado para ti.

—Sí, ella siempre tiene esperanzas.

—Esta mujer Kitty y yo necesitamos tener una conversación


seria —dijo Radan con la cara encendida.

Tajan sonrió y salió con Raymond de la habitación.

Andrew se sirvió otro brandy y se bebió el vaso de un trago. —


Asi que…

—Sí, ¿verdad? —respondió Radan—. Siento que esta iniciación


haya sido un shock. Tu cambio no fue según las reglas. Pero tenía
que hacerse, o habrías muerto.

—Tal vez deberías haberme dejado morir. ¿Qué diferencia


habría? ¿A quién le importa?

—La habría —dijo Radan, tocando la mano de Andrew.

—No soy gay, así que haz el favor de dejar de hacer eso.

—Eres mi compañero.

—Eso lo dice todo, ¿eh? De ninguna manera, amigo. De ninguna


manera. —Andrew se inclinó contra la mesa—. La secadora está de
vuelta. —La habitación se alzó y se movió a su alrededor—. Oh,
demonios. —Se tragó las náuseas.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Aquí, deja que te ayude a ir al dormitorio. —Radan levantó el


brazo de Andrew sobre sus hombros—. Es la enfermedad. Ya
pasará.

Andrew llegó al baño y vomitó, todo el rato Radan le acarició la


nuca, calmándolo con palabras que no entendía.

Lo último que sintió fue que estaba acostado en la cama


luchando contra las manos que le quitaban la ropa.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Capítulo Cinco
Despertar, sintiéndose muerto y con una boca tan fétida como
el fondo de la jaula de un pájaro, era una experiencia nueva para
Andrew, ya que nunca había pasado una noche en los azulejos, a
diferencia de algunos de los policías que conocía. Sacó las piernas
sobre la cama, la habitación inclinándose, náuseas acompañando al
mareo. ¡Contrólate, Drew!

Respiró, exorcizando los demonios que ordeñaban sus entrañas.


Casi se rio de su metáfora, porque más que los demonios estaban
furiosos dentro de él. Soy un maldito vampiro. Sacudió la cabeza,
sintiendo la burbuja de histeria esperando estallar. Vio una
ordenada pila de ropa limpia sobre la silla, y sobre la mesita de
noche, un vaso largo de líquido color verde lima con una nota
apoyada en él. Se puso de pie y levantó la nota, frunció el ceño, los
ojos entrecerrados en la escritura.

—¡Lo que sea! —Se bebió el vaso de un trago y se estremeció.


El remedio era peor que la enfermedad. Demonios, sabía horrible,
pero momentos después un calor se propagó a través de él,
calmando la enfermedad.

Andrew entró en el baño y echó un vistazo a su reflejo.


Rastrojos ensombrecían su mandíbula. Abrió el armario y encontró
una navaja y crema de afeitar con las que atacó la barba. Minutos
después, con la cara suave, abrió los chorros de la ducha y se puso
bajo el agua caliente, frotando vigorosamente. Finalmente,
abandonó la cabina sintiéndose un poco más humano.

Se detuvo. Sólo que ya no era exactamente humano, si lo que le


habían dicho era verdad. ¿Quizá estaba sufriendo las secuelas de

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

las drogas? Nope. Él era diferente. Lo sentía. Lo veía en el tinte


rojo de sus ojos en el espejo. Parpadeó. Ahora, los ojos
devolviéndole la mirada eran azules.

Se limpió los dientes dos veces, usando pasta de dientes de


menta y un enjuague bucal astringente. Al entrar en la habitación,
se detuvo, estudiando la puerta y el marco de madera roto. Apretó
el puño. Sí, había hecho eso. Y la puerta no era un peso ligero de
placas de yeso, sino de madera gruesa. Apretó el puño de nuevo y lo
abrió, sintiendo el poder, la fuerza inhumana.

La furia anudó su vientre. Quería romper las paredes, la


puerta, cualquier cosa. Respiró profundamente. Dentro. Fuera. Tal
como había sido entrenado en la clase de karate, los mantras y
katas para enfocarse, para encontrar la calma en medio del caos.

Andrew busco a través de la ropa ordenada, poniéndose un


nuevo par de bóxer de seda negros, vaqueros negros y una camisa
blanca. Frunció el ceño ante las botas de cuero negro con tachuelas
y hebillas. De diseñador, por su aspecto. De ninguna sangrienta
manera era un chico-juguete, de ninguna manera iba a aceptar
regalos, caros o de otro tipo, de cualquier persona, especialmente
no de Radan, cuya fijación era extraña.

Pero... son las botas, chico-Drew, o ir descalzo. Como si tuviera


una opción. Se sentó en el borde de la cama y tiró de las botas,
lanzando silenciosamente blasfemias contra el mundo y un individuo
en particular.

—Estás despierto —dijo la voz de Radan detrás de él.

—Sí.

—Un hombre de pocas palabras. ¿No eres un chico de mañanas,


entonces? —Radan colocó la bandeja que llevaba en la mesita de
noche—. Pensé que podrías estar hambriento.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Él se moría de hambre, más bien. Andrew observó la pila de


panqueques y miel y café recién hecho y se acercó a la bandeja.
Comió. La comida se asentó, poniendo un calor confortable en su
estómago, y bostezó. —Necesito dormir de nuevo.

—Vas a estar durmiendo mucho durante los próximos días. Es


la transición.

—Que te jodan.

—Definitivamente no eres una persona de mañanas —dijo


Radan.

—No tienes ni idea de lo que has hecho. De cómo me siento


—gruñó Andrew.

—Entonces dímelo.

—Arranqué la puerta de sus bisagras. Ahora tengo una fuerza


inhumana. De acuerdo, entonces, voy a tener que contenerme,
tratar de encajar, estar atento a los resbalones.

—Esta es la realidad de la existencia de las Líneas de Sangre,


Andrew. En la sociedad humana, debemos estar atentos, para
enmascarar nuestra verdadera naturaleza. Si somos descubiertos,
nos arriesgamos a ser quemados, encarcelados, convertirnos en
sujetos de experimentación. Es por eso por lo que tenemos
Santuarios, lugares en cada ciudad importante donde las Líneas de
Sangre pueden ir para su tranquilidad. Por lo qué, Sebastián y
Severin están creando un refugio lejos de la ciudad, cerca de
Christmas Creek, para las Líneas de Sangre…

—Eso es inútil para mí, amigo. Soy policía. Soy humano. Odio
esconderme.

—Pero has estado escondido durante toda tu vida —dijo Radan.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—¿Qué? ¿Qué quieres decir? —Andrew sintió el rubor del


miedo recorrerle.

—¿Qué crees? —preguntó suavemente Radan.

—No sé qué demonios pensar. Estoy cansado. Necesito dormir.

—Sí. No tengas miedo, Andrew, estás a salvo, entre amigos.

—¿Amigos que pueden cambiar de forma, arrancarme el


corazón, beber mi sangre, y freírme con magia?

—Sí, amigos. —La mirada gris de Radan se bloqueó con la suya.


Andrew vio el hematoma a lo largo de la mandíbula del chico, donde
le había dado el puñetazo. Se lo merecía. Oh, diablos, no, no lo
hacía. Radan le había salvado la vida.

—Lo siento por ese golpe. ¿Te hice daño?

Radan sonrió. —Mi fuerza esta de tu parte, Andrew. En el


futuro llegarás a apreciar ese hecho. No puedes herirme a menos
que realmente quieras hacerme daño.

—Y tienes un león como respaldo.

—No voy a llamar a la caballería. Vamos a resolver esto en


privado, simplemente tu y yo.

Andrew se dejó caer boca abajo en la cama y abrazó la


almohada contra su rostro. Radan le echó la colcha por encima y él
giró la cabeza para mirarle. —Sal.

—Ahora, estás enojado de nuevo. ¿Por qué?

Andrew se rio sin humor. —¿Quieres una lista? —Tiró de la


colcha sobre su cabeza. Una cosa bastante infantil, pero no
necesitaba que Radan se le comiera con los ojos como un monstruo
enfermo de amor.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

****
Radan miró a Andrew, sus sentidos golpeando contra el muro
mental que el hombre había erigido en torno a sí mismo, en algún
momento de su vida. Bloqueaba muy bien, para un ser humano no
entrenado. ¿Qué le hizo hacer eso? ¿que ocultaba?

Andrew se retorció en la cama, pateando la colcha. Gimió, un


suave sollozo capturado en su garganta. Otro.

Radan se inclinó y quitó las botas de Andrew, lo desnudó,


dejándolo en calzoncillos. Se subió a la cama, y atrajo a su
compañero contra su cuerpo, con la pierna a través de la cadera de
Andrew, sosteniéndolo cerca. Sus manos se desplegaron sobre el
pecho, sintiendo el lento y fuerte latido del corazón, el pulso de la
sangre. La polla de Radan se endureció en un segundo. Infierno, la
intensidad de su excitación era nueva. Pero, por supuesto, este
hombre era su compañero, su único amor verdadero. Acarició la
cabeza de Andrew, burlándose con los dedos a través del pelo
oscuro. Esperaba que un día Andrew se dejara crecer el pelo más
largo, por lo que podría chupar los extremos, ya que chuparía y
jugaría con cada centímetro de su compañero. En respuesta, la polla
de Andrew se hinchó. Radan sonrió. Era una buena señal. Su
compañero estaba reaccionando a él y todo lo que estaba haciendo
era acariciarlo. ¿Cómo sería la reacción de Andrew, cuando lo
abrazase y le besase?

Inhaló y capturó el aroma de Andrew, llevándolo


profundamente a su interior. Exhaló y dejo que Andrew capturase
su aliento. El chico se acurrucó más profundamente en la cama,
apretando su culo contra la ingle de Radan. La erección de Radan
palpitaba.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Andrew se volvió, con los brazos extendidos y bajó a Radan


para acercarlo. La fuerza de ese abrazo hizo a Radan jadear. La
boca de Andrew buscó la suya y por un momento, Radan eludió los
labios que le buscaban. Quería besar a su compañera cuando
Andrew estuviera despierto, no encerrado en algún sueño. Pero la
boca de Andrew era persistente. Tocó a Radan con los labios
húmedos, la punta de la lengua trazando su boca. Persiguió a Radan.
Con un suspiro, le permitió a Andrew besarle y cuando la punta de la
lengua sondeó, abrió la boca, las lenguas tocándose, fusionándose
con la de su compañero. El beso se profundizó, se alargó, las manos
de Andrew enroscadas en su pelo, sosteniendo su cabeza para poder
saquearle. Pero el saqueo era un beso que iba más allá de la ternura,
alimentado por la cruda necesidad, necesidad que había sido negada
durante mucho tiempo.

Por un momento, los párpados de Andrew se abrieron. Sus


miradas se encontraron. Andrew rodó sobre Radan, acostado sobre
él, con las manos por debajo, sosteniendo a Radan en un abrazo
duro, intratable. Radan pasó una pierna a través de la parte
posterior de los muslos de Andrew, con las manos en la cintura de
su compañero. Por primera vez en su vida, Radan deseó tener
colmillos para poder saborear la sangre de su compañero,
regalándose con el placer del beso del vampiro. Cerró la boca sobre
el cuello de Andrew y chupó. Su compañero gimió y lloró. Luego le
devolvió el beso, la boca en la yugular de Radan, chupando la piel en
la boca, mordisqueando con sus romos dientes humanos.

Radan explotó, su orgasmo chispeando en rojo detrás de los


parpados apretados. Y contra él, su compañero se vino, su semilla
caliente sobre ambos.

Andrew gimió antes de tirar de él, volviendo la cara primero a


la cama, susurrando, llorando. Radan le acarició la espalda,
arrastrando los dedos a lo largo de su columna vertebral, instando a

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

su compañera en un profundo, y tranquilo sueño. Pero Radan sabía


que no habría paz para él hasta que Andrew lo aceptara. Estaría
subiéndose por las paredes con la frustración, así que, ¿qué había
de nuevo en eso? Radan rio y se acurrucó contra su hombre.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Capítulo Seis
Andrew despertó, se duchó, se vistió y se comió la comida que
quedaba en una bandeja cubierta junto a la cama. Se quedó mirando
la nota de la mesilla de noche. La escritura de Radan era suave y
precisa, diciéndole que estaba libre para explorar el edificio y
sentirse en casa. El hogar nunca fue así, pensó Andrew, tirando de
sus botas.

Frunció el ceño. ¿No se había vestido antes? Sí, lo había


hecho, pero había despertado en un par de bóxer con una erección
increíble. Fragmentos de un sueño le acechaban. Ser sostenido, una
follada-de-lengua de un beso, el recuerdo haciendo agua su boca.

¿Era esto una especie de seducción? ¿Algo para desgastar sus


defensas? Por la sensación de su polla, las defensas no eran el
problema.

Correcto. Salió de la habitación y exploró el edificio de los


Monsters. En el momento en que llegó al alcance de los brazos de la
ventana o la puerta su cerebro comenzó a latir. Trató de tocar la
puerta de entrada de nuevo y el dolor le hizo caer de rodillas.
Retrocedió, sabiendo instintivamente que si persistía, la barrera
psíquica freiría su cerebro, ¿tal vez para siempre?

Estar atrapado y darse cuenta de que no había nada que


pudiera hacer le llevó al límite del vértigo. Evitó a Radan, lo que era
fácil de hacer ya que había visto al chico salir del edificio, entrando
en el almacén al otro lado de la calle y no regresó hasta horas más
tarde. Andrew lo esperó, acorralándolo en el vestíbulo, furioso y
desesperado.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Necesito salir de aquí. Me estoy volviendo loco. Tengo que


correr, necesito aire fresco.

—¿Dónde vas a correr?

—Corro por la playa tres veces a la semana, cinco kilómetros, y


después un baño. Verano o invierno.

—No puedes salir de aquí, te he explicado por qué. Tenemos un


gimnasio en el edificio, así que trabaja allí, deshazte de toda esa
tensión, ¿eh? —Se detuvo, sonriendo—. Cuando regrese Bas podrá
ayudarte con el cambio. Entiendo que estés nervioso. —Radan
extendió una mano sobre su hombro y Andrew se encogió
alejándose.

—¿Supongo que no hay ninguna posibilidad de que puedas


revertir esto del vampiro?

Radan le miraba horrorizado, su cara palideciendo. —Por


supuesto que no. Es por eso que comenzar el cambio, iniciando a un
ser humano nunca se hace a la ligera.

—Se hizo sin mi consentimiento. —Andrew hizo una mueca—.


Así que, ¿no hay salida? ¿Soy un no-muerto para el resto de mi
vida? —Se dio cuenta de lo que había dicho y se rio.

Radan sonrió, y luego se puso serio. —No eres un no-muerto.


Estás vivo, cambiaste. La única forma de salir es la muerte.

—Una estaca en el corazón, ¿no?

—Un vampiro puede ser asesinado con tanta facilidad como un


ser humano. No tenemos muchas enfermedades, pero podemos
morir a causa de accidentes. Vejez.

—¿Qué edad tienes, Radan?

—Llegue a la mayoría de edad el día que cambiaste. Cien años.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Andrew resopló. —Entonces, dime esto. Dijiste que soy tu


compañero, ¿eso significa que cuando muera vives solo, hasta que
mueras como un viejo vampiro?

—El apareamiento es de por vida. Estás atado a mí, como yo


estoy atado a ti. Ahora eres un vampiro, por lo que envejeceremos
juntos. A menudo, cuando un compañero muere, el otro compañero
se deprime y muere. Es una relación agridulce, pero una que con
gusto buscamos. Tu esperanza de vida, ahora, estará en cientos de
años, no el tiempo de vida penoso de la especie humana.

—Correcto, así que por eso las personas iniciadas necesitan


aprender a ocultar sus diferencias, y por eso la necesidad de los
santuarios.

—Ahora comienzas a entender. —Radan fue a alejarse, pero la


mano de Andrew en su brazo lo detuvo. Miró hacia abajo a la mano.

—Te vi entrar en ese edificio al otro lado de la calle. Algún


sitio hippy-dippy, lleno de cristales y cazadores de sueños.

—Esa es mi tienda. Leo el tarot para los clientes. El resto del


almacén lo estoy renovando para hacer mi vivienda particular.

—¿Lees el jodido tarot?

—Sí y, a veces las entrañas de las ovejas, y la mierda de


murciélago. —Radan se alejó. Con la boca abierta, Andrew lo
observó alejarse con paso firme, la columna vertebral retraída y
rígida indicando su furia.

Gyng saltó sobre el sillón y golpeó su mano para que lo rascara.


—Gyng, tu y yo estamos en un circo cojonudo.

Meouew. Purrrrrr.
—Puedes decirlo una vez más. —Andrew suspiró. Su propia
hermana estaba en ese tema de la nueva era, y debido a ello, le

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

tomaba el pelo sin piedad. Pero ella tendría la última risa en todo
esto, el señor Poli Sin Tonterías ahora era un monstruo cuyo
compañero vampiro leía la fortuna y llevaba una tienda de cristales.
Jodido universo con su maldita ironía. Su intestino gruñó. Tenía
hambre de nuevo. Supuso que tenía algo que ver con el cambio que
sucedía dentro de él.

Se dio la vuelta y se dirigió a la cocina de nuevo, Gyng


liderando el camino. El gato tenía un radar que sabía exactamente
cuando se dirigía a la cocina. Cocina significaba comida y Gyng había
elevado la zalamería por comida a un arte.

Andrew apiló su plato con un sándwich triple de queso y


ensalada, Gyng consiguiendo la mayor parte del queso, partido en
pequeños trozos del tamaño de un bocado. El gato había entrenado
bien a Andrew. El primer trozo de queso que lamió, lo golpeó con su
pata antes de deslizarlo de la encimera. Tomó varios intentos a
Andrew antes de que llegara a partir el queso al tamaño adecuado
para el gato. Gyng no era nada sino un maestro paciente.

Sonriendo con el humor negro, Andrew se acercó al cine de la


casa en el rincón más alejado del edificio y se acomodó en uno de
los sillones reclinables de cuero rojo. El teatro tenía la tecnología
más avanzada con sonido envolvente para el cine, y pantalla gigante.
La extensa biblioteca de DVD incluía romance, fantasía, ciencia
ficción, clásicos y comedia y algunas selecciones clasificadas XXX,
así como tres estantes de tema paranormal. Reconoció algunos de
los títulos de su sobrina en la colección. Buffy, Ángel y
Supernatural. Andrew eligió a los hermanos Marx, A Night at the
Opera5 y lo puso en el reproductor.
—¿Te importa si me uno a tí? —preguntó Radan desde la
puerta, llevando un plato de comida y dos botellas de cerveza.

5
Nota del Traductor: “Una noche en la opera” es una comedia clásica de los hermanos Marx, Buffy, Angel y
Supernatural son series de televisión sobre temas paranormales alguna de las cuales sigue emitiéndose.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Andrew se encogió de hombros, con la boca llena.

Radan le dio a Andrew una cerveza y se instaló en otro sillón,


equilibrando su plato y la bebida.

A mitad de la película, Andrew lo apagó. —Lo siento, no puedo


ver esto. Sigo esperando a que me asaltes por sexo o sangre.

Radan le miró fijamente. —No haré nada. No soy un violador.

—Pero eres un vampiro y gay.

—¿Y eso me convierte en un violador?

Andrew lo estudió, el perfil, las contradictorias fuerza y


dulzura. En este momento el tipo estaba furioso, lo vio en la chispa
de color rojo en sus ojos grises. —Eres un vampiro. Los vampiros
beben sangre.

—Sólo con permiso. Y en caso de que no te hayas dado cuenta,


no tengo colmillos.

—Entonces, ¿cómo bebes sangre?

—Nunca he sentido la lujuria de sangre, la necesidad vampírica


que conduce al frenesí.

Andrew tragó saliva. —¿Y cuándo lo tendrás?

—Dudo que suceda alguna vez. Mi genética es tal que no soy


shifter, vampiro o humano, sólo una cría cruzada que es... que es...

—¿Que es…?

—Diferente.

Andrew lo miró fijamente. Atrás quedó la ira. Radan estaba


sufriendo y tratando de ocultarlo. —¿Así que toda esa mierda de
Hollywood sobre vampiros y muertos vivientes es solo fantasía?

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Las Líneas de Sangre no son bestias rapaces, aunque los


forajidos pueden serlo.

—Y sin embargo, me cambiaste, corría el riesgo de ser un


forajido sin escrúpulos. Tú jodiste con mi vida.

—Para salvarte. —La mirada de Radan era oscura, sombría.

—¿O para salvarte a ti mismo de una vida sin un compañero?

Radan se estremeció. —Sí, fue egoísta.

Andrew se quedó mirándole. ¿Qué diablos podía decir a eso?

Radan miró a Andrew. —He estado pensando.

—Sí.

—Bas dijo que no podías salir del edificio, pero pienso que ir al
otro lado de la calle no será ningún problema. Los edificios están
conectados por un túnel subterráneo. Si vinieras a mi tienda, te
daría un cambio de escenario.

—Me gustaría eso. —Andrew estudió a Radan. Estaba pálido,


con la cara demacrada, los ojos un poco más oscuros de lo que
recordaba. ¿Estaba enfermo o algo así?—. Así que, ¿realmente lees
el tarot?

—Sí. Mis amigos me dieron un pañuelo de cabeza como un


regalo de cumpleaños. Los Líneas de Sangre tienen un extraño
sentido del humor. Te acostumbrarás.

—Mi sobrina está en todas esas cosas psíquicas. Tiene doce


años ¿y sabes lo que quiere ser cuando sea mayor? —Hizo una
pausa—. Un cazador de vampiros, como Buffy. Mi padre le hizo una
estaca de madera de juguete para poner al lado de sus muñecas
Barbie. Ella robó agua bendita de la fuente de la iglesia. —Hizo
girar los ojos—. Tío Drew, el policía, tuvo que explicar a Clea, esa es

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

mi sobrina, que no haces ese tipo de cosas. Insistió en que lo


necesitaba como protección contra el vecino que es un hombre lobo.

—No conozco a muchos hombres lobo. Muy pocos viven en los


suburbios. —Radan hizo una pausa—. ¿Por qué me miras así?

—¿Me estás diciendo que los hombres lobo son reales,


también? ¡Caramba!, ¿Clea tiene razón sobre el vecino? ¿Está en
peligro?

—Por supuesto no. Los hombres lobo se adhieren a su propia


especie y no hace daño a los seres humanos, especialmente a las
niñas. ¿Recuerdas Caperucita Roja?

—Sí, el lobo iba a matarla.

—Eso es una mentira. El lobo la estaba salvando de los


diabólicos deseos del humano.

—Me estás tomando el pelo... —Andrew captó la mirada de


Radan—. Correcto, me lo estás diciendo en serio. ¿Qué diablos voy a
hacer, Radan? ¿Cómo les digo lo que soy? Clea va a querer
estacarme.

—A menos que se inicie a un ser humano, nunca pueden


enterarse. Este es nuestro infierno personal. De ahí por qué
tenemos nuestros enclaves.

—Por lo tanto, con todos los que conozco fuera, ¿tengo que
vigilar lo que digo y hago? ¡Infiernos, Radan! —Bueno, era igual de
intenso cuando estaba encubierto, sólo que este papel era para toda
la vida. Bebió más cerveza—. ¿Tienes familia?

—Sí. Mi madre es un cambiaformas, mi padre un vampiro. Hay


sangre humana en mis genes también, pero mi madre es de la
segunda generación de cambiaformas australianos. Una nueva raza.
Canguro. Ya te dije esto.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Sí, por eso el abogado te llama Skippy. Recuerdo. ¿Sin


hermanos? Mi hermana... —Andrew se detuvo.

—Soy hijo único. Te envidio tener una hermana.

—Confía en mí, si conocieras a Samira, no lo harías. Tiene una


lengua que puede desmembrar a un hombre en diez pasos. —Andrew
bebió un sorbo de cerveza—. Es una bailarina cojonuda, sin
embargo.

—¿Bailarina?

—Exótica. Se formó para el ballet, pero no era lo suyo. Hace


baile de salón y baile del vientre y, de ahí el nombre. Samira. Lo
cambió cuando se fue de casa. Era Rebecca, pero Samira se adapta
mejor a ella. —Sonrió, sintiendo el escozor de las lágrimas por la
familia que amaba a muerte. Infierno...

—¿Ella baila tango?

—Sí.

—Jaidyn siempre está buscando nuevos bailarines. Nuestro


cabaret tiene sesiones cada dos semanas, después tenemos que
cerrar para los negocios de las Líneas de Sangre. Nuestro público y
los aficionados exigen más espectáculos de los que podemos
ofrecer. Necesitamos contratar más gente con talento. ¿Tú
hermana tal vez?

Andrew le miró furioso. Uno de los miembros de la familia en


esta cosa de Monsters ya era demasiado. De ninguna manera iba a
volver la vida de su hermana del revés. Pero, diablos, si nunca se lo
contaba, estaría separado de ellos por una mentira y su familia
nunca se mintió uno a otro. Habían pasado por demasiadas cosas
para que hubiera nada más que honestidad incondicional y amor
entre ellos. Suspiró. Tendría que arreglar el enredo un hilo a la vez.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Comenzando con este tipo loco que insistía en el amor a primera


vista.

—Un día, tal vez pueda hablar con mi hermana, cuando mi


propia cabeza no esté frita. —Andrew miró al vampiro—. ¿Ves
muchas películas paranormales?

—Esa es la colección de Matt. Prefiero leer. Tengo una


extensa biblioteca. Los libros, para mí lo son todo, excepto mi
compañero, por supuesto.

—Sí, por supuesto. —Andrew se levantó del sillón y salió de la


habitación. Detrás de él, captó la confusión y el dolor de Radan.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Capítulo Siete
Andrew miró a través de la puerta abierta al largo túnel que se
extendía hacía la oscuridad. Radan bajó por las escaleras y encendió
un interruptor. Las luces de los apliques de la pared parpadearon,
revelando las paredes toscamente talladas, las losas de pizarra gris.

—¿Estás seguro de que tu jefe va a estar de acuerdo contigo


sacándome de la prisión?

—Vamos —dijo Radan, tendiéndole la mano derecha a Andrew—


. Tenemos que tocarnos, para que puedas ir más allá del hechizo de
protección.

—¿Qué hay de ese tipo asesino?

—Tajan se ha ido a casa. Le convencí de que no eres ningún


problema.

—¿Es así?

Radan sonrió. —Ningún problema que no puede manejar.

—¿Sí?

—Sí.

Andrew se puso al lado de Radan y tentativamente tomó su


mano, sintiendo el calor, la fuerza y... algo más. Comodidad. Su
garganta se tensó en un nudo, su boca se secó y su estómago se
cerró. No había sujetado la mano de un hombre en más de ocho
años.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—No voy a saltar en el túnel —dijo Radan, riendo, el sonido


haciendo eco en las paredes—. ¿Tienes miedo a los espacios
cerrados?

—No.

—Bueno. Bas y Jai odian usar el túnel, pero los otros pueden.

—¿Los Monsters construyeron el túnel?

—No, lo encontramos durante las renovaciones. Estaba lleno de


un siglo de basura. La leyenda cuenta que hay túneles en todo el
puerto, utilizados para el contrabando. —Radan tiró de Andrew por
el pasaje.

Andrew sintió un leve escalofrío de poder serpentear por su


columna vertebral hasta su cráneo. Se aferró a la mano de Radan
aterrado de que friera su cerebro. Ajá, eso fue lo que se dijo, pero,
francamente, le gustaba la sensación del agarre de Radan, los largos
dedos... y por un momento se imaginó esos dedos enrollados
alrededor de su polla, sensualmente… Sacudió la cabeza negando sus
propios pensamientos y su reacción a ellos.

Caminaron a lo largo del túnel, llegando a otra puerta al final.


Radan giró la llave y abrió la puerta, apagando las luces detrás de
ellos. Subió las estrechas escaleras y abrió otra puerta, llevando a
Andrew a una habitación forrada de suelo a techo con estantes
tallados, con cajas apiladas en el suelo. Momentos después, Gyng se
detuvo en seco en la sala, la cola erizada, los ojos salvajes.

—Lo siento, Gyng —dijo Radan—. Me olvidé de decirte que me


dirigía aquí. Pero nada se te escapa, eh. Tengo una lata de salmón en
la cocina. ¿Tienes hambre? —El minino se pasó una lengua rosada
por los labios.

Andrew soltó la mano de Radan y caminó por la habitación,


admirando las estanterías, sus volutas y calados.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Radan regresó de alimentar a Gyng y pasó un dedo por la


madera. —Esto es obra de Alex.

—Brillante carpintería. ¿Él es uno de vosotros?

—Humano. Compañero de Kellyn, un cambiaformas lince.


—Radan señalo las cajas con la cabeza—. Esta va a ser mi biblioteca.
Necesito tener este lugar ordenado antes de que llegue la
alfombra. ¿Eres bueno con un rodillo de pintura?

—Sí. Siempre estoy cambiando los colores en la casa de mi


hermana Sami. Ella tiene esta manía del Feng Shui de modificar y
limpiar su casa todos los años.

—Por supuesto. La energía necesita ser renovada. Yo prefiero


usar cristales.

Andrew le miró fijamente, con la mente girando. A su hermana


le encantaría Radan, encontrando en él un espíritu afín. —Entonces
¿quieres que te pinte esta habitación?

—Quizás más tarde. ¿Podrías desembalar las cajas?

—Está bien. —Sus mejillas se calentaron cuando Radan lo


estudió. No solo por la petición, sino por la forma en que el chico lo
miró fijamente, como si lo estuviera desnudando. Y eso hizo un nudo
en sus tripas, y su cuerpo ardió con otro rubor.

—Soy pedante cuando se trata de mi biblioteca. Necesito los


títulos ordenados por materias. Yo mismo empaqueté las cajas.

—Sí claro.

—¿Te puedo dejar, entonces?

—Bueno.

Radan sonrió y se alejó. Andrew abrió cuidadosamente la


primera caja y sacó varios libros de tapa dura y gruesa. Hojeó las

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

páginas de cada uno, luego colocó los libros en el estante. Iba a


tardar una eternidad en hacer esto, pero infiernos, él no tenía nada
más que tiempo para matar en este momento y mucho que pensar.

Se daba cuenta, de vez en cuando, de que Radan lo observaba


desde la puerta, pero Andrew mantuvo su enfoque en el trabajo.

Con un estante terminado, y necesitando un descanso, dado


que sentía los ojos tensos y el comienzo de uno de esos dolores de
cabeza de estrés, Andrew exploró el resto del edificio, viendo la
renovación en marcha. Encontró a Radan en su tienda, abriendo
cajas. Pasó un cuchillo sobre una caja, cortando la cuerda.

—Yeouch —siseó Radan, echando la mano hacia atrás, dejando


caer el cuchillo. Gotas de sangre brotaron de un corte en el pulgar.

Antes de que Andrew supiera lo que estaba haciendo, estaba al


lado de Radan, levantando la mano, la boca descendiendo sobre el
pulgar, chupando. Cerró los ojos, saboreando la sangre caliente,
saboreando el cobre. Su corazón latía en los oídos.

Horas o minutos más tarde, Andrew regresó a sí mismo,


cuando sintió la mano de Radan acariciando su cabeza, la sien. Abrió
los ojos, levantó la cara, y se encontró con la mirada gris de Radan
chispeante de rojo.

—Bebe, compañero mío. Lo necesitas. —Le sonrió suavemente.

—Oh mierda! —Andrew se dio la vuelta, apoyándose contra el


mostrador, deseando estar enfermo, pero queriendo más de esa
sangre. Deseando… Necesitando tanto que destrozaba sus entrañas.

Radan se situó en su espalda, con los brazos a su alrededor, las


manos extendidas sobre el pecho de Andrew. Su cara acurrucada en
el pliegue del cuello de Andrew.

—No te resistas a esto, dulce compañero. Es tu naturaleza.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—El infierno lo es. Maldita sea, déjame en paz. Jódete. —


Andrew corrió, abrió la puerta y corrió por la calle.

—¡Andrew no! —Radan corrió detrás de su compañero,


deteniéndose al final de la calle. Podía seguir el rastro de Andrew
con sus sentidos de vampiro, pero ¿cuál era el punto? Si Andrew
quería escapar, lo haría. Si Andrew no lo quería, no había nada que
pudiera hacer al respecto. Encarcelarlo estaba mal, y al diablo con
las órdenes del Bas. Taj estaría furioso, también. Gimió. Entre el
vampiro y el león, Radan sabía que era pan tostado. Bas
probablemente lo exiliaría, uno no desobedece a un señor, sobre
todo cuando la seguridad del círculo dependía de ello.

Radan caminó lentamente de vuelta por la calle, sus dos


corazones rompiéndose. Luigi, el zapatero lo interceptó.

—¿Ese es el chico para el que compraste las botas? Hermoso.


Volverá si tiene algún sentido, Radan.

Radan sonrió. Luigi era un viejo astuto, un artesano con talento


que hacía las botas y zapatos para todos los chicos y chicas de
Monsters y tomó como un reto personal diseñar tacones de aguja
extravagantes para los trajes de cabaret de Tony. Luigi no era un
iniciado, pero el tipo sabía cosas, de eso Rad no tenía ninguna duda.

De regreso a su tienda, Rad colgó el cartel de ‘cerrado’ en la


puerta. Sentado en su escritorio miraba con tristeza el orbe de
cristal. Debería llamar a Tajan. Debería, pero no pudo. Si Andrew
quería correr, no iba a detenerlo. Sus ojos ardían con lágrimas y se
inclinó hacia adelante, con los brazos sobre el escritorio, la frente
apoyada en las manos. El hambre lo golpeó. Se pasó la lengua por los
dientes romos. Sangre... él tenía hambre de sangre por primera vez
en su vida, pero la única sangre que le aliviaría era la de Andrew. Se
estremeció, suprimiendo salvajemente el deseo.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Justo antes de la puesta del sol Andrew regresó, abriendo la


puerta, inclinándose hacia atrás para cerrarla. Su mirada se
encontró con la de Radan. El vampiro esperó, observando. La cara de
Andrew estaba flaca, pálida.

—Radan.

La palabra lo decía todo. Radan se acercó a Andrew y sostuvo a


su compañero en los brazos. El humano lloraba, profundos sollozos.
Él llevó cuidadosamente a su compañera a la trastienda, sentándole
en el sofá, sosteniéndolo mientras lloraba, entre blasfemias. Cuando
terminaron las lágrimas, Andrew pasó una mano sobre su rostro,
dándole la espalda, una vez más distante.

—Lo siento, me he derrumbado.

—Está bien, Andrew. Las lágrimas son buenas para el alma.

Su compañero hizo una mueca. —Allí fuera, caminando por las


calles que solía patrullar, fue como si se tratara de otro planeta. No
podía manejar todo el ruido, los olores. La gente me miraba
fijamente. Nunca he estado tan asustado en toda mi vida y confía
en mí, como policía encubierto he hecho algo de mierda profunda. —
Andrew se levantó, paseó por toda la habitación, de ida y vuelta,
como un tigre enjaulado. Radan tuvo que sonreír ante eso. Su
hombre era un tigre, si sus besos eran algo a tener en cuenta.

—Regresaste.

—Porque no tenía otro lugar a donde ir. No puedo vivir allí, no


como soy. Estoy encadenado, asustado. Podría agarrar a alguien por
la garganta y beber hasta dejarlo seco. Me encantó el sabor de tu
sangre. Quiero más. Más. —Se pasó una mano por los ojos—. ¿Es
esto lo que se siente, Radan? ¿Es esto lo que es ser un vampiro?

—Hay mucho más. Y, por supuesto, que quieres probar la


sangre. Quiero beber de ti, también. No hay vergüenza en ello.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Somos lo que somos. Sin embargo, no desearas la sangre de otro,


por lo que los seres humanos están seguros. Somos compañeros de
vida. Compartimos entre nosotros, con exclusión de todos los
demás.

—Pero no puedo tener a un chico como compañero.

—¿Por qué? —suspiró Radan—. ¿Vas a decir que no es natural?


Para nuestra especie, el amor es amor, Andrew. Si nuestra pareja
es un ser humano, o un vampiro, o un dragón híbrido... el amor es el
amor. Es así de simple. ¿Nunca amaste a alguien? No cuento ese
minuto de mierda como nada más que lujuria.

Andrew dejó de pasear el tiempo suficiente para mirar a


Radan. Radan frunció el ceño al ver la expresión, ante el miedo que
lo consumía. Andrew aún no había aprendido cómo controlar las
emociones más profundas. —Sí. El hombre... —Tragó saliva.

—¿Sí? ¿has tenido un hombre como amante?

—Sí. Hace ocho años, tuve una relación intensa... mi primer


novio de verdad. Duró tres meses. —Extendió las manos.

—Entonces, es el momento para que seas amado —dijo Radan,


poniéndose de pie despacio.

Andrew se retiró. —No puedo. No lo entiendes. No puedo


confiar en nadie nunca más.

—¿Que te hizo? ¿Qué daño te causo para que me digas esto a


mí, tu compañero de vida?

Andrew se dio la vuelta, apoyado en el mostrador, con la


cabeza inclinada. Radan estaba detrás de él, casi sin tocarle, pero
dándole su fuerza, calor y amor a distancia.

—No puedo decírtelo. Si lo hago, entonces será lo mismo.


—Andrew se detuvo—. No puedo.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—¿Qué puede ser tan terrible? He hecho cosas en mi vida que


me avergüenzan. Pero nunca podre odiarte, Andrew. Por favor,
dime. Comparte el dolor.

Pasaron los minutos, el silencio en la sala era intenso, tangible,


cargado de pasión y miedo. El hedor ácido del miedo de Andrew se
arremolinaba en la nariz de Radan, filtrándose en su piel.

—Había estado saliendo con ese tipo durante semanas. Como


ya he dicho, mi primer novio —se rio suavemente—. El amor de mi
vida y toda esa basura. Era un profesor universitario, más viejo,
conocía su camino alrededor de la cama, por lo que nuestra primera
follada no fue un desastre. Después, cuando nos mudamos juntos, le
conté a Kev mi secreto. Me llamó jodido y me dejó. Sólo una pareja
de amigos y mi familia saben la verdad.

—Los Monsters son tu familia ahora. Puedes confiar en


nosotros. Créeme. Ningún secreto es demasiado horrible para que
no puedas compartirlo conmigo. —Pasó un dedo sobre la nuca de
Andrew. Su compañero se encogió, dibujando una profunda y
temblorosa respiración—. Andrew. —Dio un paso, ese paso final para
acercarse contra el cuerpo de su compañera. Besó la nuca de
Andrew, abrazándole por detrás, con las manos sobre su estómago.
Sintió el ruido sordo del corazón humano, probó el miedo y el terror
y la vergüenza.

—Estoy jodido —dijo Andrew—. Tengo mierda por cerebro. Tú


amas los libros. Y no puedo... apenas puedo leer o escribir una gran
parte del tiempo.

¿Eso era todo? Radan tenía ganas de reír, dar vueltas


alrededor de Andrew y besarlo sin sentido. —Sí —dijo simplemente.

Andrew se estremeció. —¿Eso es todo lo que puedes decir?


¿Sí?

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—¿Qué más puedo decir? Entiendo tu dificultad.

—Lo superé. Tuve otros policías ayudándome con el papeleo


antes de ser asignado con Kitty. Ella hace todo el escribir y leer
cuando estoy teniendo un mal día. A veces puedo dar sentido a todo,
otros días, son como jeroglíficos. Tengo estrategias. La gente como
yo desarrolla habilidades de supervivencia a una edad temprana.
Somos muy hábiles en ocultación.

—Como las Líneas de Sangre —dijo Radan.

—Bueno, yo prefiero ocultar un par de colmillos que tratar de


vivir con esta aflicción todos los días de mi vida. Odio ser
diferente.

—Ah, así que es por eso. —Radan giró suavemente para


enfrentarse a Andrew, ahuecando su rostro entre las manos—. ¿Por
eso estabas tan enojado conmigo? Debido a que has vivido
atormentado toda tu vida, y ahora ser cambiado a vampiro... fue la
última gota. El último paria en un mundo que te ha marginado debido
a tu diferencia. Pero, querido corazón mío, hay muchos Líneas de
Sangre que no pueden leer o escribir. Tajan, el shifter león a quien
has conocido tiene esta diferencia. Su compañero, Raymond,
escribe libros. Se aman.

—Pero no lo entiendes. La dislexia en este mundo…

Radan lo besó suavemente, y Andrew no se retiró. Era un


comienzo. —Dejaste mis libros. Te observaba, tu rostro pálido,
concentrado. Mi petición fue un calvario para ti. Lo siento.

—No lo sabías. —Andrew sonrió—. Los clasifique según el


contenido de las imágenes. Mi cerebro no estaba registrando muy
bien. Sabía que me estabas mirando y me distrajo, hizo que mi
cerebro fallara.

—¿Lo hizo? —Radan sonrió—. Eso es una buena señal.

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—Uh Huh.

—Olvídate de la dislexia. No significa nada para las Líneas de


Sangre. Ya no eres del mundo humano.

—Pero…

—No eres un idiota. Este hombre, que te tomó como amante,


que te traicionó, él es el idiota. ¿Es por eso que me rechazas? ¿Por
secretos y recuerdos de las heridas del pasado? —Radan hizo una
pausa, su mirada sosteniendo la de Andrew—. ¿El pasado va a
interponerse entre nosotros, y negarnos nuestro futuro?

—No lo sé, Radan. Es sólo que no sé. No sé quién soy. Lo que


quiero. He vivido una mentira durante casi diez años.

—¿Que mentira?

Radan observó la lucha de Andrew, sintió el torbellino de


emociones contra de él, pero el más sobrecogedor era el miedo y la
vergüenza. Radan suspiro. Podría empujar el momento, pero eso le
permitiría a Andrew huir de él… de nuevo… y tal vez en esta ocasión
no volvería. Y si vivía exclusivamente fuera con los seres humanos,
el mundo destruiría a su compañero. Tendría que ser paciente, para
calmar a este hombre, para arrebatarle las capas de dolor y
rechazo, la duda de sí mismo.

—Entonces, tal vez un día te conozcas a ti mismo. Y voy a estar


allí para ti. Tal vez podremos compartir más que susurros.

Los ojos de Andrew se empañaron. —¿Eres un maldito ángel, o


algo así?

Radan sonrió. —Nop. No tengo alas y se me cayó la aureola


hace mucho tiempo.

Andrew se rio. —A ti y a mí, amigo.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Es hora de volver al edificio. Gyng necesita alimentarse. ¿Te


apetece comida para llevar de Desert Oasis? Es un café libanés y su
comida es para morirse. Se necesita mucho para que un vampiro
salive…

—Sí, tengo un poco de hambre. Y... —Andrew se detuvo—.


Gracias por escucharme.

Eso es lo que un compañero hace mejor... pero Radan se limitó


a sonreír y asintió.

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Capítulo Ocho
Volviendo de una extenuante sesión de ejercicio en el gimnasio
de los Monsters, con una toalla empapada de sudor alrededor del
cuello, Andrew se detuvo en la puerta, observando a Radan tratando
de bailar con una delgada mujer de pelo oscuro. Sentado en una silla
junto a la pared, un hombre alto tenía la pierna en un taburete, el
tobillo envuelto en yeso, el pie cubierto por un calcetín de rayas
púrpura y rojo con un pompón de plata en el dedo gordo del pie.
Joder. Andrew no sabía si reír o gemir.
La música era una mezcla discordante de tango y bluegrass y
puso de punta los dientes de Andrew. Se frotó los dientes con la
lengua. Le estaban picando mucho hoy.

Se quedó mirando a Radan, su cuerpo delgado envuelto en un


mono negro muy ceñido de cuero con un tutú verde alrededor de las
caderas. Los chicos de la comisaria no habían exagerado tampoco
sobre la ropa de los actores. Pero no le gustaba ver a Radan en ese
traje, exponiéndose... frunció el ceño, sin saber qué pensar de la
sensación retorciéndose en su pecho.

—Oye, Andrew, ven aquí. —Radan detuvo el giro de su


compañera de baile.

—Voy a la ducha. He estado trabajando durante horas en el


gimnasio. Apesto un poco.

Radan levantó la barbilla, las fosas nasales dilatadas. Tch-tch.

Andrew sofocó una carcajada. Uh-oh, el chico se estaba


convirtiendo en Skippy de nuevo. Hacía ese extraño sonido de
canguro cuando sus emociones se agolpaban.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Hueles divinamente para mí, Andrew.

—Sí, claro. —La mirada de Andrew barrió a la mujer.

—Esta hermosa criatura —dijo Radan—, es Camilla.

—Y esta hermosa criatura —replicó el chico con el tobillo


escayolado—, es Tony.

—Oh, por favor —dijo Camilla, rodando los ojos.

—Siempre por favor, Cami-girrrrrl. —Ronroneó Tony.

—Camilla hace nuestros trajes de cabaret y Tony es nuestro


primer bailarín. ¿O lo era, hasta que se rompió el tobillo?

Andrew asintió. —PFO, ¿verdad?

—¿Qué? —preguntó Radan.

—Los médicos dicen ‘caer al suelo cabreado6’.

Tony sonrió. —No, a pesar de lo que cree Rad, no me caí


borracho de mis tacones de aguja de 20 cm, tropecé con uno de los
juguetes del niño en el pasillo.

Andrew sonrió. —Oh, ahora te reconozco. Eres el tipo que


baila el colmillo-tango con el otro, el gótico.

—Sí, Leydan y Tony hacen un dúo. —Radan frunció el ceño—. O


lo hacían, hasta que el señor tacones, aquí, se rompió el tobillo. Se
supone que debo sustituirle. Como si pudiera. No sé bailar nada.

—Puedo ver eso. —Tony olfateó con desdén.

—Empiezas con el pie izquierdo —dijo Andrew a Radan.

—¿Yo qué?

6
NT: PFO, Pissed, Fell Over, caer al suelo cabreado, argot de hospital británico para explicar las lesiones de
un paciente borracho.

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—Pie izquierdo. —Andrew se encogió de hombros—. Mi


hermana me enseñó a bailar. Ayudó con... ya sabes mi problema.

Los ojos de Radan se agrandaron. —Entonces, ¿tal vez puedes


bailar para nosotros?

—Oh, sí —dijo Cami—. Por favor, hazlo. Ya ha aplastado mis


dedos de los pies dos veces.

—De ninguna manera. Soy policía no bailarín.

—Oh por favor. Por favor —Cami imploró, retorciéndose las


manos teatralmente.

—Mi señora está en peligro, Andrew. Es tu deber. —rio, Tony—


. Vamos, no seas tímido.

Andrew arrojó la toalla en la silla y se dirigió hacia adelante.


Se puso de pie, indeciso ante Radan y Cami. Tomó a Cami de las
manos, posicionando una en su cintura, el otro brazo extendido, sus
dedos entrelazados. Se inclinó hacia Cami tanto como se atrevió.
Diablos, habían pasado años desde que había bailado con una mujer,
además de su hermana.

—No voy a morderte —susurró ella—. Tony es mi amor, por lo


que estás a salvo conmigo.

Andrew se rio. —Está bien, poned esa música horrible de


nuevo.

Tony golpeó el reproductor. Andrew esperó el ritmo y luego


caminó. Cami se movió instintivamente. Él la hizo girar alejándose, a
continuación, volvió a acercarla, con la mano extendiéndose sobre su
espalda baja.

—Mira, es fácil —dijo Tony a Radan.

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—No puedo seguirlo. —Radan extendió las manos—. Enséñame,


Andrew.

Andrew retrocedió un paso, la cara llameante, su intestino


haciendo un baile propio. —Uh... —

—Vamos, yo tampoco morderé.

Andrew posicionó a Radan, y Tony puso en marcha de nuevo el


reproductor.

—¡Ay! —Andrew hizo una mueca cuando Radan le pisó los dedos
de los pies—. Skippy, te has perdido el principio. Escucha. Música de
nuevo, Tony. —Tres intentos más tarde, Radan tenía el paso
perfeccionado y ellos bailaban el colmillo-tango, Cami se unió en
cuanto el tango se desintegró para formar los movimientos
giratorios del baile en línea, luego de vuelta a dos para el tango.
Asumiendo el liderazgo, Radan hizo girar a Andrew, y lo volcó hacia
atrás, las caras enfrentadas separadas por un centímetro cuando la
música se detuvo. Se miraron el uno al otro. La mirada de Andrew
se estrechó. Su polla estaba dura y sus bolas dolían mientras la
ingle de Radan chocaba con la suya. Sentía la erección clavándose en
él a través del mono de Radan.

—Bailas divinamente —ronroneó Radan.

—Apuesto a que se lo dices a todos los chicos —replicó


Andrew.

—No, nunca baile con un hombre antes. —Radan sonrió—. Así


que vamos a intentarlo de nuevo. Tengo que ensayar.

—Voy a dirigir.

—Si insistes.

—Sí. —Andrew colocó a Radan, sintiendo el cordón de músculos


bajo sus manos, la fuerte carne caliente, el cuerpo esbelto. La

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sangre latía en sus sienes y alcanzó un pico en su polla. Esto era un


error, pero no podía echarse atrás ahora, no sin muchas
explicaciones que serían incriminatorias. Gracias al infierno que
estaba con pantalones cortos sueltos. Apretó los dientes, pensando
en una ducha fría—. Así que sigue —dijo e hizo girar a Radan. El
chico perdió el equilibrio y se estrelló sobre el culo en el suelo.

—Ay —dijo poniéndose de pie, frotándose el trasero—.


Simplemente no tengo los movimientos, Tony. Te dije que esta idea
es una locura. Sin embargo…

Todos miraron a Andrew, contemplando su largo y magro


cuerpo revelado por la camiseta y los pantalones cortos, las piernas
desnudas... Se sonrojó.

—Su cuerpo es para morirse —dijo Tony—. Destacaría en el


traje de cuero negro.

—De ninguna sangrienta manera. Nunca he bailado en público y


seguro como el infierno, que no - no – llevando esa ropa.

—Bueno, lo que significa que Radan, alias Sr. dos pies


izquierdos, tiene un montón de práctica por delante.

Radan se quejó. Tch-tch. —Va a ser un desastre. No puedo


bailar el colmillo-tango.

—Si yo puedo bailar, tú puedes hacerlo, Rad —dijo Andrew.

—Me has llamado Rad —susurró, sus ojos grises se empañaron.

Andrew enrojeció. —Sólo tienes que sacudir las caderas, así. —


Demostró, ondulando su vientre y dejando que sus caderas rodaran
con el movimiento.

—¿Dónde diablos has aprendido a hacer eso? —preguntó Tony.

—Mi hermana enseña danza del vientre. La ayudo a practicar.

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—¿Puedes hacer eso de la sacudida de cadera de nuevo? —


preguntó Tony.

Andrew se vio obligado. Cami imitó la sacudida, y lo mismo hizo


Radan. Formaron una línea, contoneándose a través de la habitación.
Tony aplaudió al compás de la música del iPod y silbó.

—Tenemos que incluir esos movimientos en el próximo


espectáculo. Incluso el Sr. dos pies izquierdos se ve atractivo, pero
tú, chico-poli, vas a robar el espectáculo.

Andrew retrocedió. —No, el chico-poli no baila en público.

—Es tímido —Cami rio—. Qué adorable.

Andrew se alejó a grandes pasos, la conversación alcanzando


sus oídos.

—Te dije que era maravilloso —dijo Radan—. Y puede moverse.

—Por lo tanto, ¿él estaba en el gimnasio cuando decidiste que


necesitabas practicar el baile? —Tony se rio entre dientes—. Eres
incorregible canguro-boy.

Andrew se detuvo en estado de shock. ¿Lo habían preparado?


¡Había sido un puto montaje de Radan! Un tinte de ira corrió a
través de él y entonces se rio. El montaje estaba bien, porque había
sostenido a Radan en sus brazos, sentido al chico, todo de él... y se
sentía tan sangrientamente bien.

Frunció el ceño. ¿Dónde demonio se había originado todo esto?


Estaba cayendo... cortó el pensamiento. De ninguna manera. No
había manera de mierda de que fuera a caer en nada con Radan. Él
se iba tan pronto como pudiera y Radan se iba a quedar muy atrás.
Una vez que estuviera lejos de los Monsters, las cosas volverían a la
normalidad. Pero lo normal para él no existía. Nunca había existido,
a causa de su dislexia. Cristo. Se frotó un dedo sobre los dientes

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delanteros. Ese picor estaba de vuelta y resistió el impulso de


rechinar los dientes.

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Capítulo Nueve
Desde el pasillo Andrew se quedó mirando fijamente a su
dormitorio. La puerta todavía estaba destrozada, pero incluso si
hubiera sido reparada, no podía dormir en esa habitación. Radan se
unió a su lado. Andrew se encogió de hombros. Rad siempre se
acercaba a él. Andrew se había acostumbrado a ello, a veces su
corazón saltaba, como un niño enfermo de amor, cuando oyó esas
pisadas familiares o atrapaba el aroma de especias del vampiro.

—¿Qué pasa? —preguntó Radan.

—Voy a dormir a algún otro lugar. Esta habitación me arrastra.


Vi una oficina por el pasillo, con un sofá.

Radan rió. —Créeme, no se puede dormir allí. Esa es la oficina


de Jaidyn. Ley y él lo hacen todo el tiempo en ese sofá. Las
feromonas de gato me hacen estornudar. ¿Y quieres tratar de
dormir allí? Compañero el olor te atraparía. Tal vez no sea una mala
idea, podría hacer que quieras uno o dos besos míos, ¿eh?

Andrew gruñó.

—Estás sonrojándote de nuevo. —Rio Radan—. Podrías dormir


en la sala de juntas, hay una gran silla de cuero. Pero ¿por qué no
dormir en mi casa?

—Duermo solo.

—Yo también —Radan arqueó la frente—. Tengo un sofá-cama


en la habitación de invitados. Estarías lo suficientemente a salvo de
mí.

—No te tengo miedo.

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—¿No? Siempre estás asustado cuando estoy cerca.

—No lo estoy.

—Confía en mí, haces un pequeño salto hacia atrás o hacia un


lado, como si fuera a saltarte encima. Dije que no lo haré. —Radan
negó con la cabeza, se quitó el pelo de los ojos y levantó la
barbilla—. Asustadizo, nene, así eres tú.

—No me llames nene —susurró Andrew, sonriendo.

—¿Qué voy a llamarte entonces? —La voz de Radan era


profunda, y sensual, su mirada centelleante. Los nervios de Andrew
se dispararon.

—No estás jugando limpio conmigo, Skippy.

—Nunca dije que lo haría, chico-poli.

Sus miradas se encontraron. Punto muerto, pensó Andrew. —


Correcto.

—Entonces, vamos a ir a mi almacén. Nos vemos en el vestíbulo


en media hora. ¿De acuerdo?

****
Salieron del túnel en la trastienda del almacén de Radan.
Radan fue a buscar comida del Oasis del desierto, y una vez que
llegó, se sentaron a la mesa de la cocina, compartiendo los diversos
platos.

Gyng entró en la habitación, saltando sobre la bandeja. En


silencio Radan llenó un plato de cristal de falafel, arroz y filetes de
salmón para el gato.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Voy a abrir la puerta trasera para ti, Gyng. Sé que te gusta


patrullar el callejón. —Sonrió a Andrew—. El gato tiene su propia
ruta, como un policía, y desaloja a cualquier intruso.

—El largo brazo de la zarpa, ¿eh? —dijo Andrew y Radan se


rio.

Después de terminar la comida, se tomaron su coñac en la sala


de estar y se sentaron ante el fuego ardiente. El silencio era
cómodo, y Andrew no sintió la necesidad de mantener una
conversación. Era suficiente con sentarse y ver las llamas y beber
el licor que burlaba de su boca como el beso de un amante. Tosió
con el pensamiento y bebió más Brandy. Se quitó las botas y dejó
que el fuego le calentara los pies.

—¿Andrew?

—¿Mmmm? —Levantó la mirada, los sentidos embotados por el


coñac y el timbre suave como el terciopelo de la voz de Radan.
Infierno, esa voz era tan sedosa. Seductora. Sexy.

—Has dicho antes que estás de excedencia de la policía.


¿Crees que vas a regresar a la fuerza? No pareces un policía, y tu
pelo es demasiado largo.

—He estado trabajando en las calles durante doce meses. El


pelo corto en la nuca y los lados no es parte de la escena. Pero,
diablos, ¿puedo volver al trabajo? Un poli-vampiro ¿eso funcionaría?
—Sonrió con gravedad—. Además, estoy cansado. Cansado de hacer
frente a los malos y muy cansado del papeleo, aunque pudiera
seguirlo. Como he dicho antes, Kitty, mi socia, me cubre, pero no
puedo esperar que lo haga para siempre. Ella tiene sus miras
puestas en la promoción. —Tomó un sorbo de su bebida—. ¿Sabes
como la llaman algunos? La bruja. Y cuando los chicos comienzan a
hacer preguntas acerca de por qué no estoy saliendo, como si
tuviera tiempo, o si hay una función de la policía, consigue que

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

alguna de sus amigas homosexuales se cuelgue de mi brazo. Algunas


de sus chicas son guapísimas. Eso hace que los chicos me dejen en
paz. Estoy cansado de vivir esa doble vida, también. —Andrew
comenzó. ¿Qué coño...? Había dejado escapar todo eso en un
momento. ¿Dónde estaba su cerebro? suspiró. En este momento, su
cerebro estaba en su polla, y estaba palpitante y dura, como uno de
sus dolores de cabeza por la tensión.

—¿Pensé que habías dicho que no eres gay?

—Dije eso ¿no? —Andrew sonrió—. Digo un montón de mierda a


veces. He tenido que esconder mucho. Mi vida ha sido una gran
mentira desde que cumplí dieciséis años.

—¿Por qué?

Andrew suspiró. —Realmente no vas a dejar pasar esto,


¿verdad?

—No.

—Es por mi familia.

Radan asintió. —¿Tu familia no puede aceptar tu… naturaleza?

—El día de mi decimosexto cumpleaños le dije a mi padre que


era gay. Lo recuerdo vívidamente. Estaba en el invernadero de las
orquídeas. Estaba ayudándole a conseguir sus floraciones premiadas
listas para la próxima exposición internacional. Cuando se lo dije,
lloró.

—Lo siento. —Radan extendió su mano a Andrew.

—Demonios no, lloró porque tenía las agallas para decírselo


cara a cara. Dijo que me quería, en cualquier caso. Haría cualquier
cosa por mi familia, por mi padre. Ese día que salí ante él, me hizo
prometer que no perdería mi virginidad hasta que tuviera al menos
dieciocho años y encontrara un chico al que amase, no una follada en

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

la oscuridad. También me hizo prometer no ir nunca a pelo. Padre ha


sido policía durante toda su vida y ha visto cómo se lastiman algunos
chicos homosexuales.

—¿Qué es ir a pelo? —preguntó Radan.

—Uh... relaciones sexuales sin condón.

Radan hizo una mueca. —Las Líneas de Sangre no tienen


ninguna necesidad de tales precauciones, ya no tenemos
enfermedades. Los vampiros son obsesivamente limpios. Y la idea de
hacer el amor con un compañero usando un condón es
desconcertante...

Andrew se tragó la risa con un trago de coñac. Rad solo le


chiflaba a veces. —¿Sabes lo que dice mi madre? —hizo una pausa—.
No, olvídalo. —Estaba a punto de derramar sus tripas de nuevo.
¿Dónde estaba su cerebro? Aún en sus pantalones, por lo que
parecía.

—¿Qué dice tu madre? Por favor dime. Mi madre es una mujer


muy sabia, llena de anécdotas. Probablemente las necesitaba como
alivio, viviendo con un vampiro.

—Sí. Correcto. Mi madre siempre decía que vale la pena


colgarse de un socio que pueda hacerte reír. Mi padre y ella
compartieron un montón de bromas con los años. Calculo que les
mantuvo unidos cuando el trabajo se hizo demasiado extremo.

—¿Y te hago reír? —preguntó Radan, su murmullo ronco y


esperanzado.

—Oh, sí. —Andrew miró al vampiro, sus miradas se bloquearon.


Radan apartó los ojos, ruborizándose.

—Me estabas hablando de tu familia. Tengo la sensación de


que sois muy cercanos.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Oh sí, no tienes ni idea. —Andrew frunció el ceño—. Cause


una división en la familia... Unos meses después de que salí, mi
hermana rompió con su pareja. Fue por mí. Solía quedarme con ella
para las vacaciones de Navidad, pero Gary, su marido, se negó a
dejarme entrar en la casa, debido a Clea, su hija, que entonces
tenía tres años. Pensó que le haría algo. Nosotros discutimos. Él me
dio una bofetada. Y cuando mi hermana intervino, la golpeó,
también.

—¡Andrew!

—Sucede. Tuve más suerte que la mayoría. Mi familia me


apoyó. Otros niños son arrojados fuera y viven en la calle, haciendo
lo que pueden para sobrevivir. —Hizo una pausa—. Cuando mi padre
se enteró de lo que dijo Gary y lo que hizo, fue allí amenazando a
Gary con acusarlo de asalto. De todos modos, me di cuenta ese día
de lo que significaba para la familia que yo fuera gay. Papá se había
presentado para una promoción. Estaba en la bolsa, todos lo
sabíamos, salvo que se perdió. La razón oficial de que carecía de
calificaciones era una carga de barro. Ocultó el hecho de que
alguien en lo alto sospechaba que mi padre tenía un hijo gay. Pensé
que tenía que irme, así tendría una posibilidad. Escogí una pelea con
la familia y salí corriendo.

—Andrew…

—No, déjame terminar. —Andrew dejó escapar un profundo


suspiro—. Pensé que si cortaba todos los lazos con la familia,
salvaría el matrimonio de mi hermana y dejaría a mi padre conseguir
las promociones que se merecía. Como si fuese a suceder. Todo se
fue al carajo. Estaba viviendo en bruto en las calles durante seis
semanas, cuando papá me encontró y me arrastró a casa. Mi
hermana y mi sobrina estaban viviendo de vuelta en casa, también.
Había dejado a Gary. Tuvimos un enfrentamiento familiar. Mi
hermana me desgarró a tiras. Cuando les dije por qué me fui, mi

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

padre se puso furioso. ¿Sabes lo que dijo? Al puto infierno con la


fuerza, sólo me preocupa cuidar de mi hijo. —Andrew pasó un dedo
sobre sus ojos húmedos—. Samira dijo que era culpa suya, su baile
exótico tenía que ser sospechoso para alguien en la dirección.
Entonces papá dijo que era su culpa. Él debió enfrentarse a alguien
durante su tiempo en el uniforme, y el sabotaje de su promoción fue
su venganza. —Sonrió—. Todos éramos rápidos para asumir la culpa.
Para no ser menos, mi madre pensó que podría haber tenido algo que
ver con su abuelo, que era abogado.

Radan sonrió. —Tu familia te ama.

—Oh sí. Por lo tanto, mi padre se quedó dónde estaba en la


fuerza, cuando debería haber sido inspector. Fui a la academia de
policía bajo el pseudónimo de Smith para protegerlo a él y
protegerme a mí mismo, no quería ser conocido como el hijo de
Robert Buchanan.

—¿Por qué no?

—Quería hacerlo por mi cuenta y no quiero llevar cualquier


porquería a su camino. Ya consigue bastante tal como está, con su
línea lateral de cultivo de orquídeas. Los hombres de verdad no
cultivan flores —Andrew se rio—. Algunos de sus colegas no pueden
entender a mi padre. Cuando estaba solo y en uniforme tenía la
reputación de ser un mujeriego. Le llamaban Semental Buchanan
hasta que conoció a mi madre.

—Sí, un compañero domará a cada hombre salvaje, o mujer.

—Sí, Carolyn, mi madre, era una chica de sociedad, pero ella


consiguió al Semental en su corto y arisco primer encuentro y mi
pobre viejo papa fue atrapado. Creo que tanto literal como
figurativamente. Ella puede patear el culo de mi padre mejor que
nadie.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Así que ¿has vivido esta mentira para ahorraros problemas a


ti y a tu familia? ¿A qué costo, nene?

—Sí —dijo Andrew—. No sé quién soy, lo que soy. Y seguro


como la mierda que estoy tan jodido ahora que soy un vampiro. —Se
rio y se pasó una mano por la cabeza—. ¿Cómo diablos voy a contarle
eso a mi familia?

—Creo que lo llevarían muy bien. Suenan muy agradables. Me


gustaría conocerlos.

—Eso haría el año de mi madre. Siempre está detrás de mí


para que encuentre un hombre al que amar. Quiere el final feliz
para siempre para mí. —Andrew resopló—. Como si lo hubiera.

—El felices para siempre existe, Andrew, si sólo pudieras


abrirte a la posibilidad.

—He ocultado lo que soy, mi aflicción, mi sexualidad durante


tanto tiempo. Siento como si estuviera saliendo por primera vez,
como si tuviera dieciséis años de nuevo.

—¡Oh, por favor, no! Dieciséis es demasiado joven para mí.

—Sí, tienes un centenar de años. Hablando de un tipo viejo —


Se rio—. La diferencia de edad, es ¿que...? Setenta años. Eres
algún papi de azúcar, ¿eh?

Radan sonrió. —Entonces ¿estás admitiendo sentimientos por


mí?

—Imagino.

—¿Imaginas? —Radan miró a su compañero.

Andrew se rio. —Sí. —Él frunció el ceño a Radan—. ¿Qué es


este tercer grado?

—Estoy tratando de entenderte.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—No trates, ¿eh? No hay nada que imaginar. —Andrew se


detuvo—. Yo comenzaba a pensar en salir después de que mi padre
se retirase. Está planeando irse antes de Navidad. Luego, cuando la
mierda golpeé el ventilador, seré el único que va a ser alquitranado.
Kitty sobrevivió a su salida. Puedo tratar con mi propia ‘salida’, con
tal de que sea sólo yo quien consiga las críticas.

Radan se retiró el cabello de los ojos. —No tienes que hacer


frente a esto Andrew.

—Sí, lo hago. Los gays tienen que ponerse de pie y ser tenidos
en cuenta. —Se encogió de hombros—. Los muchachos de los
Monsters que he conocido, y las imágenes de la publicidad en la
página web, todos ellos llevan el pelo largo. Tú no. ¿Por qué?

—Soy diferente.

—Puedo ver eso.

—No. Soy diferente. Mi cabello es sensible y no crece muy


rápido. Se enrosca a la menor caricia. Me tenso cuando me tocan.
Viene de mi sangre dual, y del hecho de que soy una segunda
generación de shifter australiano. Somos únicos.

—Pero dijiste que no puedes cambiar a tu animal.

—No, la sangre dual es una perra. Camino en dos mundos y no


estoy realmente en casa en ninguno. Como muchos de los Líneas de
Sangre.

—Entonces, ¿por qué los Líneas de Sangre tienen hijos


híbridos? Parece bastante egoísta.

Radan resopló. —Sólo un humano diría eso. Usa tu pensamiento


auto-vampiro. No siento ninguna desventaja por ser quien soy.
Cuando era mucho más joven, tuve problemas con mi dualidad, pero
mi padre me enderezó. Es un doctor para los Líneas de Sangre y no

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

acepta ninguna mierda de nadie. Al igual que tu padre, me pateó el


culo cuando tenía veinte años. Y cuando un vampiro te patea el culo...
—Negó con la cabeza sonriendo—. Hay un compañero para cada
Línea de Sangre, la dificultad está en encontrarlo a él, o ella. —
Radan observó a Andrew.

Andrew le devolvió la mirada, observando el parpadeo de la luz


del fuego en la cara de Rad, destacando el rojo de su cabello. Se le
formó un nudo en la garganta, y se le secó la boca. Miró fijamente.
Hasta ese momento, nunca se había dado cuenta de la belleza de
Rad, la profunda belleza de su alma.

Nunca había estado en esas cosas de la nueva era, pero tal vez,
solo tal vez, había estado equivocado. Su hermana le había estado
diciendo que se despertara durante años. Bueno, había mucho sobre
el mundo que no conocía, y lo había vislumbrado gracias a su nuevo
yo vampírico. ¿Qué demonios iba a hacer?

—Puedes quedarte aquí, en Monsters hasta que encuentres tu


camino, Andrew. Por eso lo llamamos santuario.

—¿Puedes leer mis pensamientos?

—No exactamente. Un compañero está en sintonía con su


pareja, sentimos las emociones. Un verdadero vinculo mental es
raro. Bas y Matt, por ejemplo, lo tienen. El apareamiento trae
muchos cambios.

—¿Qué pasa si alguien no encuentra su pareja?

—Los hermanos y hermanas de las Líneas de Sangre comparten


el amor y la vida. Nunca estamos solos, pero todos anhelamos esa
persona especial.

—¿Has tenido estos enlaces con los Líneas de Sangre? —


Andrew sintió una punzada de arrepentimiento, y luego celos de que
su hombre hubiese tenido amantes. ¿Su hombre? Sonrió ante el

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

pensamiento. Se sentía bien, no había nada que temer. Sólo así


malditamente correcto.

Radan asintió. —No he saltado a la cama tan a menudo como


piensas, pero algunos Líneas de Sangre son muy activos. —Sonrió—.
Incluso Raymond, nuestro abogado, encontró a su compañero y su
verdadera vocación. Si un abogado puede, entonces, hay esperanza
para todos nosotros. —Riendo, Radan se levantó y se dirigió a la
librería. Volvió con un gran libro de bolsillo comercial con una
escabrosa portada: un héroe semi-desnudo y un héroe vestido de
cuero en un cuerpo a cuerpo—. Raymond escribe novelas románticas
de fantasía. Su siguiente libro es acerca de un cambiaformas gato y
su travieso compañero, que acaba siendo un policía humano.
Interesante. Nuestro Raymond debe haber tenido una premonición.
Te lo leeré, si quieres. — Hizo una pausa—. Con una condición.

—Ya sabía que habría una trampa —dijo Andrew, riendo.

—Me gusta cuando te ríes. Tus ojos chispean. Puedes ser tan
atractivo cuando no estás siendo el Sr. Policía serio.

Andrew hizo una mueca. —Entonces, ¿cuál es la condición?

—Enséñame la danza del vientre. Ese contonearse es el


movimiento más sexy. Si lo hicieras con un caftan de seda, creo que
me volvería loco, incluso más loco que si lo hicieras desnudo.

—Eres un niño muy travieso, Rad.

Le guiñó el ojo. —Lo intento.

El estómago de Andrew se tensó. El guiño tenía que ser la


maldita cosa más sexy, aparte de la sonrisa, aparte de la chispa en
sus ojos grises, aparte de... Joder. Admítelo, chico-Drew, Radan es
sólo sexo en dos piernas. Todo lo que hace te envía en un giro.
Admítelo. Y por primera vez en muchos años, Andrew se sintió a
gusto con la realización de que quería a un chico... Pero no cualquier

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

tipo, este hombre. Su corazón latía en los oídos, deslizando el latido


a través de su cuerpo hasta su polla. Con una mano temblorosa se
sirvió otro coñac y lo bebió de un trago.

—Nunca dejes que Bas te vea tomarte su brandy así. Es muy


especial. Uno tiene que saborear su cosecha. —Radan hizo una
pausa—. Ahora, ¿comienzo en el capítulo uno? —Se reclinó en su
sillón y apoyó el libro en el hueco de la pierna cruzada.

Andrew se instaló contra el respaldo del sillón, con los pies


estirados hacia el fuego. Cerró los ojos y escuchó la profunda y
ronca voz de Radan dando vida a los personajes. El romance de la
ópera espacial, cargado de tensión sexual. Su corazón se expandió
contra las costillas. Sintió el latido y el deslizamiento de la sangre
en las venas. Un calor se desplegó desde el fondo de su vientre para
engullirlo, lenta y profundamente. Se irguió cuando oyó que Radan
se aclaraba la garganta.

—¿Por qué te detienes? —preguntó Andrew.

—Pensé que estabas dormido.

—¡Claro que no! —Frunció el ceño—. ¡Caramba!, ¿el abogado


escribió esto?

—UH Huh.

—Termina la escena.

—Está completamente llena de sexo entre hombres.

—No es como si fuera una virgen ruborizada, Rad.

—No, pero si leo el resto de la escena, no voy a ser


responsable. Estoy excitado.

—Tu y yo ambos. Termina de leer... ¿por favor?

—Dado que mi compañero me lo pide tan bien.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Andrew observó las llamas en la chimenea, escuchando La voz


de Radan. Se hizo pesada, ronca, rezumando sexo cuando la escena
de amor entre el pirata espacial y su cautivo floreció. Infiernos,
¿un tío podría hacerlo de esa manera a otro? El pensamiento se
burlaba en el fondo de su mente, ¿podría gustarle a Radan hacer
eso? Volvió la cabeza, viendo a su bebé. ¿Su... bebé? ¿Cuándo
demonios había sucedido eso? Era solo la maldita escena sexual.

Cerrando los ojos, se movió incómodo en el asiento, con la polla


empujándose contra el interior de sus vaqueros. Sus dedos se
desviaron hasta el botón, se detuvo. ¿En qué diablos estaba
pensando? Estaba caliente, duro y no había manera de que pudiera...

—No, compañero mío, no puedes, pero puedo.

Andrew abrió los ojos. Radan estaba arrodillado a sus pies, sus
manos agarrando los brazos del sillón, la mirada oscura, intensa.

—Rad... es sólo la historia.

—Te advertí sobre las consecuencias. —Tocó el muslo de


Andrew—. Quiero saborearte.

Andrew tragó saliva. —Ningún hombre lo ha hecho nunca.

Sonrió suavemente. —No soy sólo un hombre. Soy tu


compañero. —Radan se levantó y se inclinó hacia él, la boca
persiguiendo a Andrew para un beso. Sus labios se encontraron, una
suave caricia que se intensificó a medida que la boca encontraba la
boca, los labios deslizándose, abriéndose, las puntas de las lenguas
tocándose.

La boca de Radan sabía a almizcle y especias, con un toque de


eucalipto. Era un cambiaformas nativo de Australia, por lo que de
alguna manera había capturado la esencia australiana. Andrew sintió
los dedos de Radan abriendo el botón de sus vaqueros. Deslizó los
dedos detrás de la cintura, los nudillos contra su polla. Su otra

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

mano se burló bajando la cremallera, los nudillos asegurando que la


cremallera no mordiera la erección y por eso Andrew estaba
agradecido, no había ningún maldito espacio entre su polla y la
cremallera. Rad lo protegía y sintió que las lágrimas le picaban los
ojos ante la consideración. El sonido de la cremallera descendente
perforó el silencio absoluto, sexualmente cargado en la habitación.
Olía el aroma de Radan y su propia esencia y almizcle. La polla de
Andrew fue liberada del bóxer con una burla experta y antes de
darse cuenta, la boca del Rad había descendido. Sopló contra la
punta de la polla de Andrew.

—Infiernos... —Andrew se estremeció cuando Rad sopló calor


sobre su polla dolorida.

—Espera un momento —dijo Radan—, déjame quitarte estos. —


Tiró de los vaqueros y el bóxer de Andrew, y los arrojó lejos—.
Ahora... —Volvió, los labios deslizándose sobre la rígida polla. Su
lengua acarició la punta. Levantó la mirada hacia Andrew—. Tienes
un sabor increíble.

Andrew estaba mudo de necesidad. Su mano, temblando,


acarició la cabeza de Radan, anudando los dedos en el cabello. Bajo
su toque Rad convulsionó. ¿Su cabello era tan sensible? Pasó
cuidadosamente los dedos a través de los hilos de color caoba,
envolviendo los rizos alrededor de la muñeca. Los ojos de Radan
destellaron con el rojo vampírico. Andrew frotó suavemente
mechones de pelo entre los dedos.

—Oh, hazlo de nuevo, por favor —susurró Radan, su aliento


contra la polla de Andrew. Le sujetó, sintiendo el escalofrío del
hombre contra su cuerpo.

Radan bajó la cabeza y tomó a Andrew en su boca, la lengua


acariciando el eje de las bolas a la punta. Su mano ahuecaba los

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

sacos de Andrew, un pulgar por debajo rozándole para aplicar una


presión sutil que envió a Andrew a volar.

—Rad... —Andrew se echó hacia atrás, levantando las caderas y


balanceándose cuando Radan gentilmente envió otro dedo hacia
abajo, encontrando el nudo de músculos.

Radan gimió contra la polla de Andrew, levantando a Andrew,


poniendo una pierna alrededor de sus hombros, para poder llegar a
la entrada, extendiéndolo. Andrew silbó ante el toque. Cristo había
pasado tanto tiempo... tanto tiempo desde que quería esto. Se
estremeció y todo el rato la boca de Rad le saqueó, los dientes
rozaron y la lengua lamió, el dedo trabajando en conjunto con la
boca y la lengua.

—Rrrrra... —Andrew trató de advertirle, levantándose,


segundos antes de venirse, gritando, pero Radan no se apartó,
aceptando todo lo que disparó—. Oh... joder, Rad —susurró
mientras se dejaba caer hacia atrás contra la silla, empalándose en
el dedo de Rad.

Andrew abrió los ojos. Radan le miraba sonriendo, su mejilla


contra el estómago de Andrew, la punta de la lengua burlándose de
la ahora flácida polla.

—¿Volaste? —susurró Radan.

—Sí. Cristo, nunca he...

—Por supuesto que no, yo soy tu hombre. Un día, cuando


confíes en mí, te daré el beso del vampiro, una intimidad reservada
sólo para el compañero.

—¿Mi cuello, quieres decir?

—No, hombre-dulce —sonrió.

—¿Rad?

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—¿Mmmm?

—Quiero probarte, también, nene.

Andrew sintió el escalofrío recorrer el cuerpo de Radan, el


calor en bruto contra él.

—¿Drew? ¿Estás seguro?

—Ajá —sonrió—. ¿Qué clase de amante sería si acabara e


ignorara a mi pareja?

La mirada de Radan se endureció. —¿Haces esto sólo para


pagar? ¿Es eso?

—Claro que no, nene. Quiero probarte, pero lo que realmente


quiero es follarte.

—Sí, quiero eso, también. —Radan se puso de pie—. Más que


nada. En ese caso, por favor, frente al fuego.

Andrew bajó los cojines de las sillas y los dispuso frente a la


chimenea. De pie, se apoyó en Radan, sus manos temblaban tanto
que no podían desabrocharle los vaqueros.

—Ahora sabes por qué los Líneas de Sangre usan túnicas.


Todos estos botones, cremalleras y hebillas son tan inconvenientes.
—Radan sonrió, ayudando a Andrew. Se quitó los pantalones
vaqueros, descartándolos. Estaba desnudo, sin ropa interior—.
Quiero que seas el de arriba —susurró Radan y se tumbó sobre los
cojines, tendiendo la mano a Andrew para que se reuniera con él.

Andrew se dejó caer sobre él, su peso corporal sujetándole, su


mano agarrando la polla erecta. Sentía las crestas de Rad, las venas,
los contornos, la dura longitud, las pelotas, la suave carne caliente
de los muslos. Casi se corrió otra vez sólo por el tacto.

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Se presionó hacia abajo para un beso, sintiendo las manos de


Radan sujetando su cuello mientras sus lenguas bailaban, y sus
cuerpos se movían uno contra otro, polla juntándose con polla, cada
centímetro del cuerpo reclamado. Rodaron, Radan arriba, entonces
se dieron la vuelta.

—Demonios, he echado de menos esto —susurró Andrew. Podía


hablar y follar tan duro como el quisiera con su amante, sus fuerzas
igualadas. Rodaron enredados, fuerte y rápido, con las piernas
entrelazadas. Andrew atrapó la boca de Radan y exploró con la
lengua. La otra lengua respondió acariciándole, los dientes se
rozaron.

—Más fuerte —susurró Radan, esforzándose hacia arriba—. En


mí. Ahora.

—Oh, demonios... —susurró Andrew, levantándose sobre los


codos. Empujó la maraña de pelo rojo de la cara de Rad.

—¿Qué? —Jadeó—. ¿Por qué mierda te detienes?

—No hay lubricante, no hay cascara.

—No conmigo, compañero mío.

—¿Tu qué?

—Te lo dije antes, no hay necesidad de condones, estoy a


salvo. Y cada shifter tiene lubricantes internos naturales para
cuando nos toman, o cuando tomamos. Ssssh, dulce-hombre. Te
quiero. Ahora.

Andrew sacudió la cabeza. Infiernos... nunca había tenido a un


hombre sin protección, o preparación. Iba a lastimar a su hombre.
No podía. Fue a apartarse, pero los brazos y las piernas de Radan lo
encarcelaron.

—Créeme —susurró Radan.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Rad...

—Bésame y fóllame. Ahora. Hazlo. Por favor.

Radan levantó las caderas, acomodándose sobre los muslos de


Andrew. Sus párpados pesados mientras sostenía la mirada de
Andrew. Esa mirada... Radan agarró la polla de Andrew, colocándolo
en su entrada. —Hazme volar, Drew. —Se levantó y Andrew se
estremeció, acariciando su erección en el nido de músculos. Con un
suspiro, Radan bajó lentamente. Andrew entró, poco a poco,
suavemente, permitiendo que su bebé se acostumbrara a su
anchura. Músculos calientes le envolvían. Suave, como la seda. La
cabeza de Rad se retorcía de lado a lado, su pelo enredándose—.
Más fuerte. Te necesito.

Andrew se quedó quieto respirando con dificultad, temblando


por el esfuerzo. Rad tenía que estar sufriendo. Y de ninguna manera
iba a... ¡Cristo! La mirada de Rad sostuvo la suya, sonrió antes de
levantar las caderas y luego se hundió, tomándolo profundamente.
¿Rad lo quería así? Andrew lo sujetó, montándolo como le exigía. Las
piernas de Rad se cerraron alrededor de su cintura, sus talones
clavados en la parte baja de la espalda de Andrew.

Hubo un momento de realidad suspendida, a continuación, esa


fiebre que le volvía del revés, escalofríos a lo largo de su columna
vertebral... Andrew gritó, y en la distancia, oyó el grito de
respuesta de Rad. Rodaron, encerrados en un abrazo de piernas y
brazos, besándose, mordiendo, esforzándose, a través de la
habitación, sin pestañear ante la dureza de la fría loza o el sonido
de algo rompiéndose contra el suelo. Todo lo que Andrew oyó fue la
llamada de Rad pidiendo más, todo lo que sentía era el calor de un
cuerpo duro, todo lo que quería era... más. Más de su compañero.
Más.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Capítulo Diez
Andrew despertó lentamente, desorientado, encontrando un
brazo masculino cruzando su estómago, la mano extendida sobre su
cadera. Casi gritó, hasta que vio a Radan, boca abajo, con la cabeza
vuelta hacia un lado, la sonrisa en los labios, el cabello en desorden,
enmarañado. Extendió la mano para acariciar el cabello, pero se
detuvo. ¿Qué demonios había hecho?

Había jodido a este tipo y le había dejado hacerle cosas a él...


La boca de Rad era tan sangrientamente fenomenal, la lengua
mágica. Pero él no había dejado que Radan lo follara, a pesar de que
había suplicado. Andrew no estaba listo para eso. Un temor sin
nombre le invadía. ¿Alguna vez estaría listo para dejar que un
hombre le montara, otra vez?

Frunció el ceño, estudiando a Radan, dividido entre el terror y


la ternura. Rad le había dicho que hacer el amor era un preludio del
apareamiento real. El 'verdadero acuerdo' incluía la sangre y los
dientes, un intercambio más íntimo que una jodida. Radan era un
vampiro, igual que Andrew. Un día su sangre desearía el intercambio
y no podría negarse. Mientras Rad no tenía colmillos, al parecer, la
sangre podía ser intercambiada por otros medios, pero Rad no lo
había ampliado. Andrew pensó que tendrían que ser agujas
punzantes, tal vez, o cuchillas. Odiaba las dos cosas. ¿Podría
comprometerse con este hombre?

Si sólo fuera él mismo por quien debía preocuparse… sí, podía


amarlo, pero su familia... ¿cómo diablos iban a entender todo esto
de los Monsters? Y si se mantenía en silencio, sabía que su padre le
haría decirle la verdad. Había sido policía durante más de treinta

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

años y sabía cuándo algo iba cuesta abajo... Infierno. Bajando... las
palabras encendieron el recuerdo de la boca del Rad bajando sobre
su polla, chupando, acariciando con la lengua. Seduciendo. Su amante
sabía cómo dar una mamada.

No debería haber hecho esto. Debería haber tenido más


control. De ninguna manera iba a instalarse en la vida de los
Monsters. Pero, chico-Drew, eres un monstruo, un maldito vampiro.
Mientras se alejaba con cuidado del lado de Radan, la mano de su
amante se deslizó sobre la tripa de Andrew, acariciando su erección
matutina.

—¿A dónde vas? —susurró Radan, abriendo los ojos.

—Ahora ¿no es ésta una bonita foto? —vino una voz desde la
puerta.

—¿Qué...? —Andrew se puso en pie de un salto mientras Radan


se volvía, levantándose sobre el codo. El orador entró en la
habitación, la luz del sol brillando sobre la pistola en su mano.

—¿Sorprendido de verme? —El hombre sonrió.

—Bacon —susurró Andrew. Era el apodo del hombre en la calle,


también en su casa... Bacon era un mensajero para la Familia
Anghetti, también su primo lejano, y aunque no había heredado la
apariencia o el cerebro de los Anghettis, era vicioso y astuto.
Andrew se tensó.

—Ni siquiera pienses en ello, o tu perra consigue un disparo.


¿Quién iba a pensar que el hijo del sargento Buchanan es un marica?
Oh, sí, cerdito, se quién es papá. ¡Si piensas que soy un idiota,
piénsalo de nuevo! —Alzó su teléfono móvil—. Tengo unas fotos de ti
y tu perra follando y mamando. Te iba a liquidar, cerdo. Infiernos,
intenté hacer eso antes, pero eres una jodida mierda difícil de
matar. Pero esto va a ser mejor. Lento, con el tiempo, todas estas

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

fotos en la red, el espectáculo ha terminado para ti, tu familia y tu


Papá-niño. Todos vosotros moriréis lentamente, como mi familia va a
morir lentamente en esa cárcel. La Venganza es una perra ¿verdad?
—sonrió, alejándose.

—¿A quién carajo le importa si estoy…?

—A ti te importará y eso es todo lo que importa, jugando para


Papá, el héroe policía. ¿Cómo va a lidiar con esto, viendo la polla y el
culo de su hijo por todo Internet? Y la boca de su hijo trabajando a
un individuo, no tiene precio.

—Que te jodan.

—Ni en sueños. Me va a encantar esto, chico-cerdo. Me


imaginé que algo estaba pasando cuando tu cuerpo no fue
encontrado en el contenedor de basura, así que vigilé. Te vi
corriendo por la calle y eso me dio una desagradable sorpresa, así
que esperé. Te vi regresar y pensé que estabas con estos maricas
degenerados. Intenté entrar, pero no pude, algún tipo de trampa
eléctrica en las puertas y ventanas. Sin embargo, fue realmente
considerado de tu parte dejar la puerta abierta para mí anoche, así
pude entrar y ver la acción.

Andrew enrojeció. Había llevado al enemigo a la puerta y ahora


Rad pagaría por ese error. —Mira, nosotros…

—No, cerdito. Voy a dispararte a la rodilla, así puedo escapar,


pero ¿qué debo hacerle a tu niño bonito?

Andrew resopló. —No es más que una tonta jodida puta. Cien
dólares un polvo. —Se detuvo—. ¿Crees que estaría interesado en
él? Sabes quién es mi padre. Estoy detrás de un juego más grande.

Radan observó a Andrew, incrédulo en medio de un creciente


horror. Andrew se enorgullecía de lo bien que podía mentir. Había
salvado su vida durante las operaciones encubiertas. Ahora,

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esperaba que pudiera mentir lo suficientemente bien para salvar a


Rad. Su amante lo miraba como si se hubiera tragado el cebo para la
rata.

—Está bien, si él significa tan poco para ti, entonces puedo


liquidarlo. Podría ser divertido.

Andrew se tensó de nuevo, colocándose de lado, poniendo su


cuerpo delante de Radan. Su mirada se estrechó, su visión
oscureciéndose en los bordes cuando se centró en el hombre y su
arma. Él podría ser capaz de llegar al tipo…

Radan se puso de pie de un salto. —No puedes salir de aquí.


Espera. —Sus ojos brillaban, con una luz roja.

—¿Qué demonios? —Bacon se estremeció, su arma vacilante.

—Un toque de infierno, sí —dijo Radan—. Ahora, dame el arma


y el teléfono y te puedes olvidar…

—Es más probable que el infierno se congele. Mierda…

Gyng entro en la habitación, aullando, con los ojos como platos.


Bacon lo miró, con la pistola oscilando entre el gato, Radan y
Andrew.

Andrew se movió, al mismo tiempo que el gato. Gyng se lanzó,


con las garras extendidas, golpeando la cabeza de Bacon, mientras
Andrew se apresuraba luchando por el arma. Bacon se aferró a ella
para salvar la vida, aunque la sangre goteaba de sus ojos donde el
gato le había arañado la frente. Andrew agarró la muñeca del
hombre y la retorció. Se oyó un Chasquido. El hueso se quebró, oyó
un sonido en la periferia... La pistola se descargó, el disparo
resonando en su cabeza, el olor quemándole la nariz. Dio un rodillazo
a Bacon y a continuación una patada, su puño conectó con la
mandíbula del tipo. Bacon cayó al suelo, ensangrentado y roto.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Andrew se inclinó hasta el suelo y levantó la pistola, la


formación de seguridad del policía anulando cualquier otro
pensamiento. Los dedos se movieron instintivamente, liberando el
seguro del cargador, expulsando el casquillo. Deslizó el cargador,
expulsando las balas, entrecerrando los ojos en la recámara para
asegurarse de que estaba vacía, antes de arrojar el arma, y el
cargador sobre la silla. Se quedó mirando a Bacon. ¿Lo había
matado? El pedazo de mierda se lo merecía…

—Rad...— Se dio la vuelta. El mundo giró en un caleidoscopio


repugnante de colores y sensaciones. Radan yacía en el suelo en un
charco de sangre, su pecho destrozado donde la bala le había
atravesado.

—Oh, joder, me cago en tu madre. No. —Corrió al lado de su


compañero y cayó de rodillas, haciendo caso omiso de la sangre,
tratando de localizar el pulso, sabiendo incluso antes de tocarle el
cuello que Rad estaba muerto.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Capítulo Once
Andrew abrazó el cuerpo de Rad y lloró, sus lágrimas
mezclándose con sangre en la cara de Rad. Oh, joder, bebé. Joder.
Tomó una respiración temblorosa. Otra. Con cuidado, levantó a
Radan lejos de la sangre y lo acomodó suavemente en el sofá. Gyng
maulló desde la puerta.

La estridente llamada del gato sacudió los nervios de Andrew,


movilizándolo. Toco con el pie la espalda de Bacon, vio el ascenso y
la caída del pecho del hombre. Estaba vivo. Andrew rechinó los
dientes. Quería arrancar la garganta del culo. Arrancarla con los
dientes. Sus manos estaban apretadas en puños.

Correcto. Piensa. Bacon... No puedo llamar a la policía ni a una


ambulancia. Radan era parte de los Monsters... Los Monsters tienen
que tratar con Bacon. Pero infiernos… lo que quería hacer con el
saco de mierda que había matado a su hombre.

Ató a Bacon con largas cadenas de la tienda y le metió un paño


de cocina en la boca. Ahora, tenía que conseguir ayuda. Su mente
estaba lenta, los pensamientos emergiendo como a través de una
niebla. Miró fijamente a Radan. Sus lágrimas cayeron y se tragó los
sollozos. Era su culpa, todo esto.

Andrew se dirigió con paso inseguro al despacho de Radan y vio


el orbe de cristal en su escritorio. Había visto a Rad utilizar la bola
para hablar con Bas, para comprobar su horario. Levantó el cristal
en la palma. Era cálido y tan pesado. Sintió el repiqueteo y escuchó
un sonido como un chirrido-siseo. El cristal se volvió opalescente, a
continuación, brumoso, con una niebla en su interior. Entonces vio el

122
Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

rostro de una mujer de mediana edad con cabello oscuro, una raya
de color morado en la sien.

—Hola —dijo Andrew. Parecía tan frío y distante. él no estaba


en la habitación, ni tratando con esta mierda.

—Hola —dijo la mujer—. ¿Y usted es?

—Andrew.

—Ah, el compañero de Radan. —Ella sonrió.

—Necesita ayuda. Radan... —Se tragó el sollozo, apretando el


cristal, sus manos temblando tanto que tenía miedo de dejar caer la
cosa.

—¿Ayuda? —La mujer endureció la mirada.—. ¡Sebastián!

La imagen en el cristal vaciló. Andrew vio a un hombre, de largo


pelo negro y ojos tan oscuros como la medianoche, penetrantes,
duros, chispeando con el rojo vampiro. UH oh. ¡Este era Sebastián!

—¿Dónde está Radan?

—Le dispararon. Muerto.

Había otras voces alrededor de Sebastián, una ráfaga de


sombras, caras indistintas.

—Estaré allí en cuestión de minutos.

—No voy a ninguna parte. —El cristal se oscureció, se enfrió.


Lo dejó caer sobre la mesa y corrió de nuevo hacia Radan. Gyng
estaba en el sofá, la pata golpeando la mejilla de Radan. Andrew
levantó el gato en sus brazos y lo sostuvo contra el pecho.

Un viento frío se arremolinaba a su alrededor. Oyó la


corriente de aire, las cortinas aleteando en las ventanas cerradas.
Se dio media vuelta, boquiabierto al ver una especie de remolino que

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

se agolpaba en la pared del fondo. Tragó saliva, el corazón


acelerado, la tripa revoloteando. Segundos más tarde, tres hombres
y una mujer salieron del vórtice. Reconoció a Bas, la mujer con el
pelo morado con rayas, otro hombre de pelo rubio. Todos vestían
túnicas negras, el dobladillo y las mangas estampadas con un patrón
geométrico dorado.

Sebastián pasó delante de Andrew sin volver la vista y se


arrodilló junto a Radan, su palma hacia abajo, con los dedos
extendidos.

El hombre de pelo rubio se unió al lado de Bas. Acarició la


cabeza del Rad. —Cariño —sollozó.

—Está muerto —dijo Andrew—. Ese pedazo de mierda humana


lo mató.

El rubio echó un vistazo a Bacon, inconsciente junto a la


puerta.

—Ril —exigió Sebastián.

La mujer corrió hacia delante y se dejó caer de rodillas junto a


Radan. Puso las manos sobre el pecho roto de Radan, las yemas de
los dedos brillando de color púrpura. Los dedos de Bas brillaban
rojos.

El rubio se puso de pie y miró a Andrew, la mirada marchita,


pálido. Se alejó, volviendo momentos más tarde, arrojando un
albornoz a Andrew, que lo atrapó por puro reflejo. Fue entonces
cuando se dio cuenta de que estaba desnudo. Mecánicamente, se
envolvió en el albornoz y ató el cinturón.

—Matthew —dijo Sebastián—. Llama a Ray y Tajan.

—Ya estamos aquí —dijo Raymond corriendo hacia la


habitación—. Taj y yo cogimos la llamada.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Tajan le siguió hasta el salón, sus ojos duros como el pedernal


mientras estudiaba a Andrew.

La vida de Andrew pasó ante sus ojos, sabiendo que el tipo


león-asesino le iba a triturar.

—Trata con el ser humano —dijo Sebastián—. Tenemos que


trabajar en Radan. Ril, ¡ahora!

—Rad está muerto —susurró Andrew.

—Su vampiro se aferra a la vida. —Gruñó Sebastián—. Quitad


al chico de mi vista.

—Vamos, Andrew —dijo Raymond, sacando a Gyng de los


brazos de Andrew, poniendo el gato en la silla—. No hay nada que
podemos hacer aquí.

—Pero quiero quedarme.

—No, no puedes. —El abogado lo atrajo hacia la puerta—. Estas


más seguro fuera de aquí. Bas está enojado. No quieres
interponerte en su camino.

Tajan se arrodilló junto a Bacon. —Este humano apesta.

—¿Vas a matarlo? —preguntó Andrew. En este momento quería


romper algo.

Tajan gruñó, sus ojos dorados brillando.

—Sí, fuera de aquí, Andrew, Taj está furioso, también. —Ray


tiró de él sacándole del despacho de Radan. Se dirigió a la puerta
de atrás, cerrándola, y asegurándola—. No necesitamos más
intrusos. Por lo tanto, ¿qué demonios pasó aquí? —Ray se puso de
pie bloqueando la puerta, los brazos cruzados, los ojos oscuros,
estrechándose.

—¿Dijiste que Radan está vivo?

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Por el momento. Está en buenas manos. Si alguien puede


ayudarle, es Bas. Te salvó cuando había poca esperanza. Tiene a Ril
con él en esta ocasión.

—Pero Rad recibió un disparo al corazón.

—Un vampiro tiene dos. Le dispararon en su corazón animal.

—¿Va a vivir?

—Tal vez.

—Oh, joder. —Andrew se quedó junto a la puerta. Ardientes


lágrimas cayeron, pero no le importaba que le vieran. Que viva. Que
viva. Haré lo que sea. Cualquier cosa. Sólo déjale vivir.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Capítulo Doce
Andrew observó cómo Matthew, Sebastián y Ril unían las
manos, permaneciendo en silencio de pie sobre el cuerpo de Radan.

El poder vibraba en la sala, rallando los dientes de Andrew,


haciendo palpitar su corazón, alcanzando un ápice en su cráneo. Se
balanceó con vértigo, agarrándose al marco de la puerta para
sostenerse.

Fuera lo que fuese que estaban haciendo, les drenaba momento


a momento. Vio sus caras pálidas arrugarse de dolor. Si no lo
supiera mejor, Andrew habría jurado que estaban realizando algún
tipo de sesión de espiritismo, tal vez un hechizo para resucitar a los
muertos. Infiernos, si ayudara bailar desnudo por la calle lo haría.

Sebastián se separó de los demás y se inclinó sobre el cuerpo


de Rad y Andrew jadeó sin aliento, vio los colmillos descender hacia
el cuello de su compañero. Nadie tenía el derecho de tomar la
sangre de Rad... ¡No!

—¡No! —Andrew dio un paso adelante, pero la mano de Tajan le


sujetó el brazo, los dedos como el acero raspando la carne contra el
hueso.

Radan convulsionó una vez cuando los colmillos le abrieron el


cuello. Sebastián se retiró, rascó una garra, una garra ¡oh, mierda!,
en su palma, la sangre carmesí brotando y goteando sobre su piel.
Llevó la palma a la boca y chupó, luego bajó la cabeza contra el
cuello de Radan con los colmillos extrayendo sangre. Levantó la
cabeza y besó a Radan de lleno en la boca.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—El intercambio de sangre —dijo Tajan—. Si esto no funciona,


nada lo hará, y tú, chico-humano, deberás responder ante mí por la
muerte de nuestro amigo.

Andrew no respondió, su mirada fijada sobre Sebastián. ¿Este


era el intercambio de sangre que había mencionado Radan? ¿El
pináculo de la existencia de los vampiros? Las náuseas subieron a su
garganta. Tragó con fuerza contra el terror, y el escalofrío de
repugnancia.

Minutos después, Sebastián se sentó sobre sus talones,


apoyándose contra Matthew.

—Tenemos que llegar al santuario. Los hechizos de allí


ayudarán.

—No estás en condiciones de caminar, Bas —dijo Matthew,


ayudando a su compañero a ponerse en pie.

Tajan se adelantó, inclinándose hacia Radan. —Yo lo llevaré.


Matt. ¿Puedes llevar a Bas? —Su mirada se posó sobre Andrew—.
Puedes hacer algo útil y llevar al humano contigo. Sebastián va a
querer interrogarlo.

—Yo te ayudaré, hombre —dijo Raymond a Andrew—. Te ves


perdido.

Andrew resopló. Se inclinó hacia Bacon y se guardó el teléfono


móvil, recogió la pistola y la revista. Dejó caer el armamento en el
otro bolsillo, consciente de Raymond observando todos sus
movimientos.

Tajan levantó a Radan en sus brazos como si no pesara más que


un niño. Fueron a la habitación de atrás y bajaron la escalera. Bas
frenó. Andrew recordó a Radan diciendo que algunos del equipo de
Monsters 'no podían utilizar el túnel’.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—No podemos ser vistos, Bas —dijo Matthew—. Vamos,


precioso, cierra los ojos y piensa en mí culo. Estaremos al otro lado
del túnel al instante.

—No es divertido, Matt —el vampiro gruñó, preparándose


visiblemente para el descenso. Matt tomó las manos de Bas y tiró,
llevándolo hacia abajo. Ril siguió, a continuación, Tajan con Radan.
Raymond y Andrew cerraban la marcha, llevando al inconsciente
Bacon. Gyng corrió hacia delante, con la cola esponjada, los ojos
brillando en la tenue luz del túnel.

Llegaron al edificio de los Monsters y subieron las escaleras,


emergiendo en la habitación vacía.

—Lleva a Radan a mi oficina —dijo Bas—. Encierra al ser


humano en la despensa.

—Ahora espera un maldito minuto… —comenzó Andrew.

—No tú, esa criatura —dijo Raymond—. Joder, apesta.

—Bacon es una rata de alcantarilla.

—¿El nombre del tío es Bacon? —preguntó el abogado.

—Larga historia.

—Sí, me lo imagino. —Dejaron a Bacon en la habitación y


cerraron la puerta. Ril llevó las palmas de las manos a la puerta y
cantó.

—Eso lo contendrá hasta que Bas tenga tiempo para ocuparse


de este lío. —Su mirada se estrechó hacia Andrew. Calculó que el
‘lío’ lo incluía. Ella se apresuró tras Bas, Tajan y Matthew.

La puerta del despacho de Bas se cerró firmemente en la cara


de Andrew. Caminó arriba y abajo del pasillo, escuchando los
sonidos del canto, los gemidos, quejidos y los silbidos ocasionales.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Ráfagas de luz se colaban por debajo de la puerta. El cabello de


Andrew estaba de punta, sus nervios tensos. Entonces todo quedó
en silencio, salvo por el latido de su corazón.

La puerta se abrió de golpe y un Sebastián flaco, ceniciento, se


enfrentó a él. —Ven conmigo.

Andrew trató de ver a Radan, pero los anchos hombros del


vampiro bloquearon su visión. Tajan se situó a su espalda. Cuando
salieron, la puerta se cerró tras ellos.

Sebastián abrió el camino a la sala de juntas y en silencio le


indicó a Andrew que entrara. Tajan estaba en la puerta, con los
brazos cruzados.

Andrew sintió la furia del vampiro, como un picor corriendo por


encima de su carne. Se mantuvo firme cuando Sebastián se volvió
hacia él. Medio que esperaba ver los colmillos descender.

—Explícame cómo sucedió esto ¿Quién es el humano?

—Bacon es un criminal. El último miembro de una familia que


encerré por tráfico de drogas. Consiguieron veinticinco años. Bacon
fue acusado exclusivamente de pequeños delitos y escapó con una
sentencia suspendida. Debió seguirme hasta aquí y haberme
asaltado, tal vez es así como terminé en el contenedor de basura.
No pensé que tendría el cerebro, o las pelotas, para hacer cualquier
cosa. Estaba equivocado.

—Sí, y por eso tenemos que pagar con nuestras vidas.

Andrew tragó contra el pánico. —¿Rad está muerto?

—Es demasiado pronto para saberlo. —Bas hizo una pausa—. ¿Y


que estabas haciendo fuera del edificio? Di órdenes de que fueras
confinado aquí.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Eso es culpa mía, también. Me estaba volviendo loco


encerrado. Ya que el túnel conecta los dos edificios, nosotros... Creí
que no era como si nos fuéramos del edificio.

Sebastián resopló. —Semántica. Si Radan sobrevive, si…,


tendrá que dar algunas explicaciones.

—¿Quién diablos es usted, un maldito padrino?

—Sebastián es el señor del círculo —dijo Tajan con gravedad.

—¿Y eso lo explica todo?

—Debería —espetó Tajan.

El vampiro más viejo gruñó. —¿De qué hablasteis tú y Radan?


Le dije que te iniciara, no que te entregara libertades que nos
pondrían en peligro a todos nosotros.

Andrew extendió las manos.

Tajan miró el pecho desnudo de Andrew. —¿Sólo charla de


almohada, presumo?

—Presume todo lo que quieras —respondió Andrew, tenso.


Tajan gruñó.

—¡Muchachos, por favor! —susurró Raymond.

—Joder, qué desastre —dijo Matthew, entrando en la


habitación. Se detuvo, con los ojos muy abiertos ante el
espectáculo—. Hey… chicos…

Bas indicó a su compañero silencio. —Este humano, este Bacon,


¿Qué estaba haciendo en el edificio de Radan?

—Me siguió. Tenía la intención de dispararme, ya que su primer


intento de asesinato fracasó. Sólo que decidió que las fotos de mí
ah... trasero desnudo con Rad en la red eran mejor venganza que

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

una bala. El escándalo nos destruiría a mí y a los demás. —Hizo una


pausa antes de añadir en un susurro—, a mi familia.

—Y mi familia, este santuario ha sido expuesto.

—Sólo Bacon…

—¿Sólo el ser humano? ¿Estás seguro? —Bas se apoyó en la


mesa, su pelo largo como un manto negro alrededor del cuerpo. Sus
ojos se encendieron de rojo—. ¿Dónde están esas fotos ahora?

—Aquí. —Andrew sacó el teléfono del bolsillo de la bata.

—Tajan, destrúyelo.

El assassin tomó el teléfono de la mano de Andrew. —¿Y el


prisionero humano?

—Vamos a utilizar el hechizo de olvido, cuando Ril esté lista.


Eso le mantendrá callado.

—Tiene huesos rotos —dijo Tajan, su mirada fría y acusadora


sobre Andrew.

—Malditamente correcto, iba a matar a Rad. Lo derribé. Ahí es


cuando el arma se disparó.

—Esto sucedió porque saliste del Santuario antes de estar


preparado.

—Está bien, ya basta. ¿Quieres que me corté el corazón? Ok.


Fue un accidente. La mierda sucede.

—Raymond, ¿puedes llevar a Taj y al preso? Una vez que Ril le


limpie la memoria, escóndele lejos de aquí y llama a una ambulancia.
Sé discreto.

—Lo tengo —dijo Raymond—. ¿Qué pasa con el arma?

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Tengo eso, también. —Andrew tendió el cargador y la pistola.


Los chicos Monsters se estremecieron—. No está cargada.

—Déjalo sobre la mesa —dijo Bas—. Voy a tener que


atomizarlo. —Andrew lo dejó delante del vampiro. Bas contempló a
Andrew—. Esto es un Santuario. Soy el señor del círculo, y ahora...

—Correcto. —Andrew cuadró los hombros. Conocía esa mirada,


el tono de voz. Como su superintendente, cuando iba a rasgar a
alguien. Excepto que Bas tenía colmillos y garras. Estaría reducido a
astillas de piel… si tenía suerte.

Sebastián sonrió con cansancio. —No voy a castigarte, Andrew.


Por tu aspecto, has tenido más que suficiente. Si Radan te hubiese
iniciado como le pedí, sabrías lo que tienes que hacer ahora. Por
favor, tienes que ir y abrazarlo. Puede que sea demasiado tarde. No
estáis vinculados como verdaderos compañeros, pero si responde,
entonces debes hacer lo que te pida.

—No puedo.

Matthew jadeó y se volvió. —¿Tú qué?

—No somos compañeros.

—¿De qué estuvo haciendo fotos ese humano, si no os


apareasteis?

—Sólo fue una jodida. —Andrew extendió las manos—. No soy


bueno para él. No funcionaría. Le dije que todo eso de la sangre
simplemente no funcionaba para mí. Vi tus colmillos. No puedo hacer
esa mierda.

El silencio en la habitación era espeso, acusador y desolado.

Sebastián lo miró, los ojos brillantes de dolor. —Lo siento, te


traje de vuelta a la vida. Hubiese sido mucho mejor para Radan
sufrir por su compañero de vida y vivir en la esperanza de

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

encontrar el amor verdadero, que tener a su compañero de vida


rechazándole, rompiendo su corazón. No es de extrañar que luchara
tan duro para morir. Debería haberle permitido cruzar.

—Bas, ¡no quieres decir eso! —dijo Matt, acariciándole el


brazo.

—¿No lo hago? Un compañero es un compañero. Vivimos y


morimos por amor. —Bas clavó los ojos en Andrew, sus colmillos
descendiendo—. Sal del Santuario. Las protecciones te dejarán
pasar. Y si alguna vez hablas de nosotros a los de afuera te
encontraré.

—Pon el hechizo sobre él, Sebastián —gruñó Tajan—. Ha


traído el desastre a nuestra puerta. Es la peor forma de vampiro,
no un bebedor de sangre, sino uno que rompe los corazones. Él usa y
destruye. Permíteme matarlo, Sebastián. Por el bien de todos.

—No —respondió Bas.

—Nos traicionará —siseó Tajan.

Andrew apretó los puños. —Que te jodan. Puedo mantener la


boca cerrada. Te debo una por salvar mi vida, no voy a hablar. —Les
miró a todos ellos, antes de girar sobre sus talones y alejarse a
grandes zancadas, su vientre retorciéndose, su cerebro girando.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Capítulo Trece
Andrew caminó por el pasillo, deteniéndose ante la puerta
abierta de la oficina de Bas y mirando a Radan acostado en el sofá,
cubierto con una manta. —Estas mejor sin mí, nene —dijo antes de
alejarse.

Al llegar a su habitación, se puso unos vaqueros y una camiseta,


las botas que Rad le había comprado, y se dirigió al pasillo. Bajó las
escaleras, dos a la vez, cruzando el vestíbulo, sus pasos resonando
contra el suelo de mármol.

Tocó tentativamente el pomo de la puerta delantera, con


dedos temblorosos. Pero, fiel a su palabra, Bas había eliminado las
barreras que lo mantenían prisionero. Andrew agarró el pomo y tiró
abriendo. El aire fresco de la noche, teñido de escarcha le golpeó la
cara. Respiró.

Drew…
Casi se partió la lengua en dos, conmocionado, al oír a Radan
susurrar contra su oreja. Se volvió, pensando que su hombre estaba
detrás de él, su corazón saltando. La sonrisa se congeló en su rostro
cuando vio el vestíbulo vacío.

Andrew apoyó la frente palpitante contra la puerta. Oh


diablos, ¿Por qué esto dolía tanto? ¿Por qué era tan difícil? Tenía
que alejarse. Para salvarlos a todos, tenía que correr. Pero
infiernos, Radan era su compañero. Nunca querría a otro.

¿Que era tan difícil de entender? El amor... No, no podía


amar... pero Rad lo amaba.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Si Rad iba a morir, Andrew estaría a su lado, no corriendo


como un maldito gallina. Correcto. Cerró de un portazo y volvió
sobre sus pasos. Encontró a Bas en la sala de juntas, sentado en una
larga mesa, con la cabeza sobre los brazos, las manos de Matt
sobre sus hombros. Las lágrimas manchaban las mejillas de Matt.
Bas alzó la vista y sus ojos chispearon.

—Voy a ver esto terminar —dijo Andrew, con la mirada clavada


en la de Bas—. Y después de eso, tú y yo vamos a tener un
enfrentamiento. Si Rad vive, lo dejas en paz. No fue culpa suya. Fue
mía, sólo mía.

Matt abrió la boca, su sorpresa obvia. Sebastián se limitó a


sonreír, sus colmillos sobresaliendo. Joder, pensó Andrew, girando
sobre sus talones. Nunca más quería ver de nuevo esos colmillos.

Andrew corrió a la oficina de Bas y se detuvo en la puerta,


viendo a Ril sentada a un lado del sofá, sosteniendo la mano de
Radan.

Se puso de pie mientras Andrew avanzaba, colocando el cuerpo


protectoramente frente a Radan. —El muchacho está muy débil. La
bala pasó directamente a través de su corazón. Mató a su animal,
sólo el vampiro lo está reteniendo aquí. No quiere vivir. ¿Por qué lo
has rechazado?

—Señora, no lo he hecho. Simplemente no hemos resuelto los


problemas.

—El amor es el amor.

—Pero el amor es un mentiroso. El amor traiciona. No tengo


nada que ofrecer…

—Él no quiere a nadie más que a ti.

—¿Él dice eso?

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Sentí... —Ella puso la mano en la muñeca de Andrew, sus


largas uñas acariciando. Ril sonrió—. ¿Crees que no eres lo
suficientemente bueno? Dile eso, si puedes despertarle, y a ver si
está de acuerdo contigo. Yo creo, dulce muchacho, que sólo tienes
que conocer tu verdadero yo, y para hacer eso, le necesitas.

Andrew tragó las lágrimas, con la garganta seca y tensa.


—Simplemente no lo sé.

—Sí, lo haces —dijo Ril—. Trae de vuelta a Radan. Sálvalo y


sálvate a ti mismo.

—¿Y si no puedo?

—Lo lamentarás por el resto de tu vida.

—Sí, tu jefe ya indicó eso. Creo que mi tiempo de vida se mide


en minutos, aquí, señora, no años.

Ril frunció los labios. —No tengo jefe. Sebastián es nuestro


Señor, somos suyos, él es nuestro. —Ella se alejó, la seda de su bata
rozando en su estela enojada—. Estás en el Santuario. Los que
están dentro de estas paredes no sufren ningún daño —dijo por
encima del hombro.

Andrew se quedó mirando a Radan. —Ah, diablos, Rad. Esto es


una mierda y no hay ningún error. ¿Qué demonios quieres con un
tipo como yo? Un poli idiota, que no puede leer, por el amor de Dios.
—Le vinieron los recuerdos del momento en que Rad había leído en
voz alta algunos capítulos de la novela romántica de Raymond, y su
posterior sesión amorosa...

Se sentó en el lado del sofá y se apoyó en Radan, alisando los


rizos castaños de la sien. Tenía la cara demacrada, pálida. Su
respiración era aterradoramente superficial. Aparto la colcha y las
sabanas e hizo una mueca ante la costura roja en el pecho. La carne
se había unido, supuso que era algo vampírico, o curación mágica, lo

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

que fuera. Entrelazó los dedos con la mano delgada y fría sobre la
colcha.

—¿Rad, compañero? —En respuesta, sintió la más mínima


flexión de la mano que retenía.

Corazón mío.
—Entonces, ¿ahora estamos en la lectura de mentes? Supongo
que va con los cristales y las lecturas del tarot, ¿eh? —Andrew
sonrió, observando el lento ascenso y caída del pecho del Rad—. Oh,
qué coño. Esto me está matando. —Se inclinó hacia delante y besó a
Rad, acariciando la boca que no respondía con la lengua. Deslizó una
mano por debajo de la cabeza de su compañero e inclinó suavemente
su cuello—. No tengo dientes, pero puedo chupar realmente bien.
Fingiremos, ¿eh? Sal de esto, nene, y me cortaré para ti, puedes
beberme, lo que quieras, cualquier cosa, de cualquier lugar. ¿de
acuerdo?

Pero dijiste que yo era una tonta jodida puta. Que no


significaba nada para ti…
—Eso fue una mentira. Pensé que podría salvarte de Bacon.

Andrew sintió una llamarada de calor en la base de su cráneo,


un pensamiento de la mente de Rad directamente a la suya.
¡Caramba! Se estremeció.

¿Querías eso?
—UH Huh. Ahora voy a salvarte. —Andrew tomó a Rad en sus
brazos y apretó la boca y los dientes en el cuello de su compañero
aspirando, lamiendo, mordiendo con los romos dientes humanos. Un
chorro de líquido de sabor a cobre fluyó sobre su lengua, por su
garganta. Tragó saliva. ¿Que…? Puso un dedo en su boca, sacándolo
teñido de sangre. Se tocó la boca con la lengua, sintió algo afilado.
¿Que…? Dientes puntiagudos.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

¿Tengo colmillos? ¡Colmillos! Mierda. Ah, qué demonios...


Andrew bajó la boca, contactando tentativamente, rozando
apenas la marca con la lengua. Levantó la cabeza, tratando de
recordar lo que el otro vampiro había hecho durante el intercambio.
Andrew se mordió el dedo, dejando que la sangre brotara. Puso unas
gotas en su lengua, casi vomitando, y luego inclinó la cabeza hacia
Rad, la lengua acariciando la de su amante, dándole su sangre. ¿Era
suficiente? Se mordió a sí mismo algunas veces más y llevó el dedo a
la boca del Rad. La sangre corría sobre los labios de su compañero.
Rad suspiro, un suave temblor pulsando a través de su cuerpo. La
punta de una lengua buscó cuidadosamente el dedo en la boca.
Andrew exprimió más sangre de su dedo, el estómago revuelto, el
corazón martilleando, no con miedo, sino con el erotismo absoluto
del momento. Si Rad estuviera sano, estaría jodiendo a su amante, o
tal vez, si él era realmente afortunado Rad estaría jodiéndole a él
mientras se mordían e intercambiaban sangre.

—Oh, mierda, diablos, vamos a hacer eso, ¿eh, nene? Mejora,


para que puede probarte, para que me saborees, un buen viejo
trabajo de sangre... trabajo de sangre, o una mamada, elige tu
opción. Tómalo todo. Tómalo, Rad. —Se acostó junto a su hombre y
lo sostuvo en sus brazos, su boca en el cuello de Rad.

—¿Andrew? —El susurro ronco envió ondas de choque a través


de Andrew. Levantó la cabeza. Los ojos grises de Rad refulgieron—.
Tienes colmillos.

Maldita sea si eso no era lo más dulce que su compañero le


había dicho nunca. Se rio y lo abrazó. —Bienvenido de vuelta.

—¿Quieres intercambiar conmigo un poco más? Estoy muy


hambriento.

—¿Cómo lo quieres?

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—La sangre de tu boca a la mía. Amo tu boca, tus labios, tu


lengua.

—Está bien, y después de eso duerme un poco.

—Sólo si duermes a mi lado.

—Trato. —Andrew se inclinó hacia la boca de Rad, saboreando


la dulzura y el cobre de la sangre y el almizcle de vampiro.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Capítulo Catorce
—Siento interrumpir, Andrew, pero tenemos un problema.
Matt se asomó por la puerta. —Tenemos a la detective Kathryn
Mason aquí causando…

—¿Kitty? —Andrew se sentó en el sofá y gimió. Infiernos, se


sentía horrible. Como si le hubieran vuelto del revés. Junto a él,
Radan suspiró—. ¿Qué día es hoy?

—Es viernes a las dos de la tarde. Has dormido un día. —Matt


sonrió, con los ojos empapados en lágrimas—. Nos turnamos para
vigilaros durante el sueño curativo. Estamos encantados de ver que
los dos estáis vivos…

—¿Acabas de decir que Kitty Mason está aquí?

—Sí. Está en nuestro vestíbulo y no va a desaparecer. Dice que


te está buscando y que, si tiene que volver con una orden judicial, y
un pelotón de policías, lo hará. Bas trató de negociar con ella, e
incluso llamó a Raymond, pero no hizo ninguna maldita diferencia. La
chica es un hueso duro de roer. Será mejor que vengas. —Una vez
más, su mirada parpadeó sobre Andrew y Rad—. Lo siento.

Andrew pasó las piernas sobre el sofá y se levantó. El cuarto


se inclinó y por un momento pensó que iba a vomitar.

—Conozco esa mirada, Andrew —dijo Matt—. Es lo que


llamamos la enfermedad de la iniciación. Tenemos un remedio para
eso, te lo traeré. No puedes hacer frente a esa policía sintiendo
que vas a vomitar tus entrañas. Yo también tuve la enfermedad.
Malditamente horrible ¿verdad? —Sonrió con gravedad—. Quédate
aquí.

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—Yo también iré —dijo Rad, levantándose sobre los codos.

—No bebé. Pareces un muerto andante. —Andrew apoyó la


mano en el pecho de Rad—. Casi te perdimos. Descansa. Por favor.

Matthew regresó con dos vasos. Una contenía un líquido rojo,


el otro era de color púrpura. Le entregó el rojo a Radan y el otro a
Andrew. —Traga rápido y sin pensarlo. Son los remedios de Ril,
saben a mierda, pero funcionan como un sueño.

—¡Joder! —dijo Andrew estremeciéndose mientras bebía el


tónico. Detrás de él a Radan le dieron arcadas—. Quédate aquí, no
tardaré mucho.

Andrew se pasó una mano por el pelo, sintiendo los enredos, la


barba en su rostro. Su camisa blanca estaba manchada con la sangre
de Rad y la suya propia, por el intercambio. Siguió a Matt sobre pies
inestables hasta la oficina de Bas. La vista que le recibió le hizo
detenerse. Percibió la tensión, la ira, y la alarma de Bas. El vampiro
lo miró, haciéndole un gesto hacia Kitty.

Kitty, vestida con su habitual traje pantalón impecable estaba


de pie contra la pared del fondo, los brazos cruzados, la mirada
dura y furiosa clavada en Raymond, mientras él trataba de
aplacarla, en el estilo suave del abogado. En la otra esquina Tajan
miraba ceñudo la escena, su cuerpo tenso, listo para saltar.

Kitty vio a Andrew y cargó pasando delante de Raymond y


deteniéndose. —¡Dios mío, Drew!

—Hola, Kitts.

—Has estado desaparecido seis días, entras aquí cubierto de


sangre, ¿y todo lo que puedes decir es hola Kitts?

En dos zancadas Andrew estuvo frente a ella, manteniéndose a


la distancia de un brazo. —¿Cómo me encontraste?

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—Soy un detective, tonto del culo.

—No hay necesidad de insultarle —soltó Bas—. Por favor, sea


educada, señora.

Matt puso los ojos en blanco para Raymond.

—Bas, puedes ser tan jodido a veces —dijo Andrew—. Kitts es


la única persona a la que dejo que me llame tonto del culo. La llamo
maricón. ¿No es así Kitts?

—Sí.

El vampiro asintió, sonriendo. —Ah, ¿motes cariñosos?

Kitty volvió su mirada marrón hacia Bas. Drew había visto a


agentes experimentados retirarse cuando los miraba de esa
manera. Bas parecía divertido y se limitó a encogerse de hombros.

—¿Nos sentamos? Matthew, creo que necesitamos coñac.


Tenemos que hablar. Por favor, Sra. Mason, ¿se sentara?

—Está bien, Kitty. Estos chicos son amigos.

—¿Incluso el abogado? —Kitty tenía fobia a los abogados de


boca inteligente.

—Sí, incluso el abogado. Escribe un malditamente bueno


romance erótico.

Raymond se sonrojó. —¡Andrew!

Kitty se quedó mirando el abogado de cara roja. —Él ¿qué…?

—Siéntate, chica, tenemos algunas cosas que decirte y


necesitas tomar una copa.

—¿Así de mal eh? —Ella sonrió débilmente.

—Um, sí. Tal vez.

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Así que Andrew le habló de cómo había sido encontrado


agonizante en un contenedor de basura y su posterior curación. —
Bebe, chica, hay mucho más que contarte.

—Nunca bebo estando de servicio.

—Haz una excepción.

Ella tomó tentativamente un sorbo de coñac, sus ojos se


iluminaron. —Esto es taaan bueno.

Bas resopló. —Es mi mejor botella de quinientos años.

—Voy a saborear cada gota, entonces —dijo ella, un rastro de


frágil risa en la voz.

Andrew le tomó la mano entre las suyas, frotando su carne


helada. —¿Has oído a algunos de los pelotudos de la comisaria
hablar del equipo de Monsters y el cabaret? Sí, bueno, son
auténticos.

—Busque en internet su sitio web —dijo Kitty—. ¿Qué quieres


decir con que son auténticos?

—Kitty, mírame. Voy a enseñarte algo. Intenta no enloquecer


demasiado. Todavía soy el tipo que conoces. Soy sólo un poco
diferente. ¿De acuerdo?

—Me estás asustando, Andrew.

—No lo estés. Ahora, mira. —Abrió la boca un poco y permitió


que sus colmillos de vampiro descendieran.

—¿Qué es eso? Tienes colmillos.

—Son reales, Kitts.

—El... —Su mirada barrió la habitación, estudiándola,


evaluándola profesionalmente. Todo el mundo estaba tenso,

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nervioso. La mano de Kitty tembló al llevarse la copa a los labios y


beber el licor de un trago. Andrew le sirvió otro trago en la copa—.
Leí todo lo que había en la web, incluso el blog de ese gato con toda
la perorata acerca de la vida y el universo y los vampiros y… los
cambiaformas... ¿Drew? No es real. No puede serlo.

—Me temo que sí —dijo—. Soy un vampiro.

—Yo también —dijo Sebastián—. Y mi compañero, Matthew


está iniciándose.

—Soy sólo un simple ser humano, común y corriente —dijo


Raymond.

—¡Raymond! —Espetó Tajan—. ¡No eres simple o común y


corriente! Eres mi compañero.

—Es un león —dijo Raymond—. Posesivo.

Andrew se echó a reír. —Tajan es un cambiaformas gato.

—León —corrigió Taj. Se transformó en su animal y batió las


alas, antes de volver a su forma humana.

—Cuéntamelo todo —dijo Kitty, su voz suave, al borde de la


histeria. Ella se mantuvo serena por los dos.

—Eres increíble, Kitty. Te amo. —Por lo tanto, Andrew


comenzó con las revelaciones, con los otros añadiendo anécdotas e
información. En el espacio de quince minutos, el mundo de Kitty
estaba patas arriba, al revés. No dijo nada, simplemente sostuvo la
mano de Andrew, la mirada en su rostro. Cuando terminó, se puso de
pie.

—¿Vas a correr gritando por la calle? ¿O desmayarte, o


vomitar?

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—Soy la detective Kathryn Mason. Yo no grito, me desmayo o


vomito.

Bas rio. —Es especial.

—Malditamente correcto —dijo Kitty—. Uh, no tan recta, soy


una rarita, una lesbi. —Ella sonrió, con un poco de calor en sus ojos.

Sebastián se rio entre dientes. —Tu sexualidad no me impacta,


Sra. Masón. ¿Pretendías que lo hiciera? —Arqueó una ceja oscura—.
¿Te das cuenta de que lo que te hemos dicho acerca de los
Monsters es secreto?

—Oh, por favor. Como si fuera a decírselo a alguien. Estaría


completamente fuera de la policía en dos segundos. —Miró a
Tajan—. Puedes descansar ahora, gatito, no voy a hacer ninguna
locura.

—Señora. —Tajan inclinó la cabeza.

—Está bien —dijo Andrew—. Así que siéntate, Kitty, tengo


preguntas. Como la forma en que me encontraste, para empezar.

—Sí, tu llegada a mi puerta causó una gran alarma —dijo Bas


sonriendo.

—Eso es lo esperado, si tienes una conciencia culpable.

Bas agitó la mano teatralmente.

Kathryn se sentó y tomó un sorbo de su bebida. —No compré


toda esa insistencia de que estabas bien durante la llamada
telefónica. Sonabas diferente. Hablé con tu padre. Habías caído
fuera del radar. Te conozco, sé que me entregaste tu placa y
pistola, diciendo que necesitabas tiempo, pero te perdiste la cena
que había planeado. Nunca me harías eso. Intenté rastrear la
dirección de correo electrónico y el número de móvil que me diste
para contactar, eran un callejón sin salida. ¿Supongo que es algún

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tipo de humo y espejos de los Monsters? —preguntó a Bas, quien


asintió—. Sí, me lo figuraba. Por lo tanto, comprobé la cuenta de tu
tarjeta de crédito. Dos movimientos en el puerto. Uno para algunos
comestibles, otro para una sesión de todo el día con Monique en
Madame Whisper.
—¿Me han saqueado la cuenta para contratar el servicio de una
puta?

—Entonces supe que estabas en un buen lío, en alguna parte.


No vas con putas, chicos o chicas. Cancelé tu tarjeta y le hice una
visita a la Señora Whisper. La vieja no quería hablar, pero la
amenace con ciertas… ah… investigaciones y me dio una descripción
del tipo que utilizó tu tarjeta. Me acerqué al sitio de Bacon y
encontré tu ropa y tu cartera. Extendí en la calle que tenía que
hablar con Bacon. Horas más tarde, lo encontré en el hospital, con
la muñeca rota y balbuceando sobre monstruos en el Puerto.

—Imposible —dijo Bas—, le pusimos un hechizo de olvido.

—Lo que sea —dijo Kitty—. Estaba delirando y lo tenían


sedado. Es probable que este en atención psiquiátrica en este
momento. Estaba preocupado por un lugar al que tenía que volver,
una dirección en Toorak. ¡Imagínate a esa bolsa de lodo en la zona
pija de la ciudad! Así que fui allí y encontré una mansión y un sótano
lleno de cosas de víctimas. —Sus ojos se volvieron sombríos—.
Trofeos, Drew. Los forenses están cavando la bodega, hemos
recuperado un conjunto de huesos. Supongo que habrá más.

—Pero Bacon era sólo una cabeza de turco.

—Nah. Es inteligente, y un psicópata total que cree en los


demonios y vampiros. Tenía una sala de operaciones completa en el
sótano. Con hojas de ruta. Imágenes de Satanás y pentagramas y
pasajes de la Biblia y el Corán acerca de Dios y los demonios y la
forma de exorcizar los espíritus. Supongo que estaba

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perfeccionando sus habilidades con las víctimas de la bodega. Su


estantería de DVD estaba llena de películas de terror y snuff
porn7, así como de programas de televisión como Sobrenatural. —
Kitty hizo una pausa—. También tenía fotos del personal de
Monsters inK. Un folleto del programa del espectáculo de cabaret,
y una diana sobre una foto del gato. Estabais en su lista de tareas
pendientes.

—¡Joder! —dijo Matthew.

La cara gris de Bas estaba llena de preocupación. —Haré que


Erilla aumente nuestras protecciones y hechizos. ¿Y esta criatura
Bacon? ¿Tiene evidencias?

—No va a estar en la calle pronto. Estará encerrado un largo


tiempo, porque ¿quién en su sano juicio podría creer que hay
vampiros viviendo en Port Adelaide? —Ella sonrió con gravedad—.
De todos modos, empaquete todo el material de Monsters. Pensé
que podría hacer un trato. Si los Monsters estuvieran involucrados,
entonces negociaría la entrega de las pruebas de los cargos a
cambio de la liberación de Drew. —Sus ojos se llenaron de lágrimas,
su mano se apretó en un feroz puño cerrado en la de Andrew—.
Pensé que estabas muerto, pero no había cuerpo. Miré en el sitio
web de los Monsters y me dirigí hacia aquí. Hablé con un par de
propietarios de tiendas en la calle. Todos ellos insistieron en que
estaban limpios. Sí, claro, pero pensé que no hay humo sin fuego.
También tengo al sargento Buchanan respirando en mi cuello.

—¿Quién? —exigió Bas.

—Mi padre, Robert Buchanan. Está en fraude mayor —dijo


Andrew.

7
Nota del Traductor: snuff porn o porno mortal, las películas o vídeos snuff porn son supuestas grabaciones
de asesinatos, violaciones, torturas, suicidios, necrofilia o infanticidio, entre otros crímenes reales (sin la
ayuda de efectos especiales o cualquier otro truco) comercializadas como porno. Hasta la fecha no se ha
detectado que sean reales.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Matt y Bas intercambiaron miradas. Raymond lo miró


fijamente. —Lo conozco, un hombre duro, pero justo para ser un
policía.

Kitty olfateó. —Y tú podrías ser un tipo legal para ser un


abogado, pero es demasiado pronto para decirlo.

Tajan gruñó. Raymond se rio y acarició la muñeca de su


compañero, con dulzura.

—Entonces, ¿dónde están todas estas fotografías? —preguntó


Sebastián.

—Seguro —dijo Kitty—. Voy a traéroslas.

—¿Había alguna otra evidencia que nos vinculara al pervertido?


—exigió Raymond.

—Fui minuciosa en mi etiquetado y embolsado. Pero voy a tener


acceso a la caja fuerte del caso. Yo uh..., recuperare cualquier
material incriminatorio. No es como si Bacon vaya a protestar si
alguna evidencia de los Monsters se pierde, está atrapado.

—¿Harías eso? —Andrew miró a Kitty. WTF8-Kitty era tan


honesta como gay. Pero acababa de tomar una copa en horas de
servicio, casi gritó, y ahora estaba manipulando pruebas. Triple
WTF.
—Sí, Drew, no va a hacer ningún bien a nadie si todo esto de
los Monsters sale —dijo Kitty.

Bas asintió, haciendo una mueca. —En realidad no.

—Por lo tanto, puedes liberar a Andrew en este momento. —


Cerró la mano sobre su brazo—. Drew, tengo que llevarte a casa.

8
Nota del Traductor: WTF son las siglas del vulgarismo inglés ‘what the fuck’ que puede significar, ¿Que
jodida mierda?, ¿Qué carajo?, ¿Pero qué coño?, ¿Qué cojones?, ¿Me estas jodiendo?

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Saca a tu padre de mi trasero. Tengo que arreglar este desastre y


el banco quiere verte. Yo no puedo retener a los lobos tanto tiempo.

—No puedo salir de aquí ahora mismo, mi compañero me


necesita.

—¿Tu qué...? —Sus ojos buscaron los suyos.

—Mi compañero.

—¿Quién? —Su mirada recorrió la habitación.

—Yo —dijo Radan detrás de ella.

Ella se volvió, su conmoción en guerra con evidente placer


mientras miraba a Rad, midiéndolo de pies a cabeza.

Andrew estaba al lado de su compañero en un segundo,


apoyándolo en la silla. —Te dejé en la cama. ¿Cuánto tiempo has
estado parado allí, escuchando?

—La mayoría del tiempo. Muy esclarecedor. Me dijiste que tu


chica-policía era especial. Lo es. —Sonrió—. Chica especial. Con
piernas increíbles, ¿no lo dijiste?

Kitty se sonrojó.

—Por lo tanto, ¿a dónde vamos desde aquí? —preguntó Andrew


a Bas.

—Creo que necesitas ponerte en contacto con tu familia. No


más policías en estas instalaciones, a menos que estén aquí para ver
el espectáculo.

—¿Es posible que hayamos escapado a la detención? —preguntó


Matt.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Me resulta desconcertante que esta criatura, Bacon, tuviera


una carpeta de recuerdos de los Monsters, pero tal vez no era más
que un psicópata, obsesionado con lo paranormal.

Bas negó con la cabeza. —Tengo una extraña sensación sobre


todo esto.

—Eso es porque eres un vampiro, Bas. Sospechas de todo —


dijo Matt.

—Hablando de sospechas... fue todo culpa mía. —Andrew


extendió las manos.

—¿Qué? ¿Cómo ser asaltado, drogado, golpeado y dejado para


pudrirte en un contenedor de basura, puede ser culpa tuya? —exigió
Radan.

—¿Crees que deberíamos haberte dejado en el contenedor de


basura y alejarnos? —Exigió Sebastián—. Incluso si no fueras el
compañero de Radan, nunca habríamos permitido que murieras. La
vida es preciosa para nosotros.

—No es lo que me dijiste ayer. Recuerdo… —Andrew se


detuvo—. Oh, bien, lo entiendo. Dijiste todo eso para darme una
patada que me pusiera en marcha ¿no es así? Eres un maldito buen
psicólogo.

—Naturalmente, es un señor del círculo —dijo Tajan.

—Pude haber pensado, sólo por un momento, que no valías la


pena, pero me han dicho en ocasiones que estaba equivocado. Creo
que cometí un error el siglo pasado. Podría estar equivocado. —Bas
sonrió. Todos se rieron.

—Y lo que me dijiste, Taj...

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

El sifhter león se encogió de hombros. —Quise decir algo de


eso. Estaba muy enojado. Los Assassins no somos negociadores,
vamos a la garganta. Lo siento.

—No, lo que me dijiste me lo había dicho yo mismo una y otra


vez, así que está bien. ¿De acuerdo? —Andrew apoyó la mano sobre
el hombro de Radan, apretando suavemente—. Kitty, me gustaría
que conocieras a mi compañero. Radan... Kitty.

Radan se levantó, y se inclinó sobre la mano de Kitty,


acariciándole los nudillos con los labios. —Kathryn, encantado.

—Radan. —Kitty miró a Bas—. Entonces, ¿qué te va a pasar,


Andrew?

—Voy a tener una larga y próspera vida.

Radan rio, igual que Raymond y Matthew. Kitty frunció los


labios. —En un momento como este, agente Smith, ¿estás citando
Star Trek ?
—Creo que es apropiado. ¿No es esto ciencia ficción después
de todo? Los Monsters, quiero decir.

—Creo más bien que es Twilight Zone y Buffy —dijo Matt


sonriendo.

—Sí, claro —acordó Andrew—. Bas, ¿puedo pedirte prestado el


teléfono y llamar a mi padre?

Kitty sonrió. —Sí, Semental Buchanan está en un frenesí. El


gato está fuera de la bolsa, Drew. Le dijo a todo el mundo que eres
su hijo. Y ¿sabes qué? La policía pulula por la ciudad buscándote,
reclamando favores y husmeando para obtener información.
Semental es un policía especial, llámale pronto, ¿eh?

Bas parecía confundido. —¿Semental Buchanan?

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Es una larga historia, Bas —dijo Andrew—. Te la explicaré


más tarde.

El vampiro asintió. —Por favor, hazlo. —Se detuvo, su mirada


oscura en Kitty—. Kathryn, el próximo viernes tendremos una
celebración, por el Vínculo de por vida de Andrew y Radan. Me
gustaría darte la bienvenida formalmente en el círculo de los
Monsters. Es un honor. Mi señora del círculo, Erilla, te explicará
todo esto.

—También está la cuestión de la fiesta del centésimo


cumpleaños de Rad —dijo Matt.

—Sí. Una tri-celebración, entonces. —Bas rio entre dientes.

Kathryn asintió.

Unos minutos más tarde Andrew la acompañó hasta la puerta.


Ella le acarició la mejilla. —¿Estás bien, bebé, me refiero a
realmente bien?

—Sí, por primera vez en mucho tiempo. Y gracias por organizar


toda esa mierda de la cuenta bancaria para mí.

—Ya no me necesitas para hacer eso, tienes a Radan. Me gusta.


Piernas sexys.

—No me había dado cuenta.

—Eres un maldito mentiroso —hizo una pausa, su mirada


barriendo el vestíbulo—. Es una cosa cojonuda, ¿no es cierto, Drew,
todo esto? Necesito centrar mi cabeza alrededor de la jerigonza.
Pero en el futuro seré tus ojos y oídos. Si alguna mierda vuela en la
dirección de los Monsters, se lo haré saber al jefe colmillos, ¿de
acuerdo? Es necesario mantener vuestros culos cubiertos. Nos
vemos el viernes. —Abrió la puerta y se alejó.

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Andrew se apoyó contra la puerta, luego se echó hacia atrás,


volviendo a la oficina de Bas. Usando el móvil del vampiro, llamó a su
familia y entre lágrimas y risas, les aseguró que estaba más que
bien. Una vez que su madre se dio cuenta de que su bebé estaba
enamorado, ¡madres!, insistió en que Radan viniese a cenar
inmediatamente. —No puedo ahora, mamá, Rad ha estado enfermo,
y necesita recuperar sus fuerzas de nuevo. Es la razón por la que he
estado fuera de circulación. Puedes llamarme a este número en
cualquier momento. Y papá, no trates de localizar la llamada, no
puedes. Sólo relajaros, ¿de acuerdo? estoy bien.

Después de colgar, fue en busca de Radan y lo encontró boca


abajo sobre la cama de la habitación de invitados, la puerta todavía
no estaba arreglada, y se subió a su lado, sosteniendo a su chico, a
la deriva hasta quedarse dormido, su respiración igualándose a la de
Radan.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Capítulo Quince
—¿Bailas conmigo? —Radan le tendió la mano a Andrew.

—Uh, sabes que no bailo en público.

La sonrisa de Radan era pura travesura. —Pero, dulce-hombre,


esto no es público, esto es la familia.

Andrew echó un vistazo alrededor de la sala de cabaret. Mesas


y sillas habían sido apiladas contra la pared del fondo, despejando
la habitación cavernosa para la fiesta de mayoría de edad de Radan.
Eran las tres de la mañana y la celebración todavía estaba en pleno
apogeo, los miembros de los dos Santuarios reacios a poner fin a la
diversión. Toda la atención estaba sobre ellos, la tensión alta,
preguntándose si bailaría. Al parecer, Tony había hablado a todo el
mundo sobre el baile colmillo-tango contoneándose y una vez que
Leydan oyó hablar de él, el chico era como un perro con un hueso,
exigiendo una demostración, y no dejando olvidar el asunto, aun
cuando Andrew le gruñó, mostrándole los colmillos, insistiendo en
quedarse solo. Andrew había huido del edificio con Raymond y pasó
el día con el abogado persiguiendo los papeles necesarios para
conseguir una nueva cuenta bancaria, y llenando los formularios para
las otras tarjetas que Bacon había robado. También tuvo a Ray
organizando la venta de su apartamento en el norte de Adelaida. No
iba a vivir allí de nuevo, él y Radan tendrían un nuevo hogar juntos.

—Vamos, Drew, es mi cumpleaños. Un vampiro cumple cien


solamente una vez en la vida.

Andrew dejó la copa de champán en la barra. —Bien. Sólo un


baile. Yo guiaré.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Por ahora —dijo Radan, sonriendo, siguiéndolo por el suelo.

Conspiración, pensó Andrew, tan pronto como escuchó la


música del colmillo-tango, la composición de Jaidyn que utilizaban
como final del espectáculo de cabaret. Los chicos tenían un malvado
sentido de la diversión, y todo el mundo era juego justo cuando
estaban jugando.

Radan sonrió, apoyándose en Andrew para su primer colmillo-


tango enredados. —Casi llegué cuando entraste, usando esa túnica,
bebé. Muestra tu cuerpo perfecto.

Andrew hizo una mueca. —No dejo de tropezar con el


dobladillo.

—Te acostumbrarás a las faldas.

—¿Tú crees?

—Bueno, Drew, siempre puedes optar por ir desnudo. no me


importaría.

Radan llevaba una túnica de seda negra a juego, con bordes


plata y rojo, los colores del Santuario de Bas. El señor de los
vampiros tenía una fijación con el rojo. Cosas de la sangre
probablemente.

Andrew llevó a Radan alrededor de la habitación, a


continuación, para la última vuelta, alejo girando a Radan, le giró de
vuelta a él, se inclinó hacia su cuello y mordió suavemente, besando
luego el pinchazo.

Los chicos y chicas en la habitación observaron, y luego, como


si fuera una señal, se trasladaron a la pista de baile, asumiendo una
línea y se deslizaron contoneándose a lo largo de la habitación.
Incluso Severin y su compañero, William, bailaban y el mago hizo los
movimientos como un profesional. Alex y Kellyn bailaban lentamente

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

en la esquina, a pesar de que Leydan les silbaba, tratando de


atraerlos para que se unieran a la línea. Alex alzó el dedo medio
para Ley y se volvió a Kellyn que sujetaba las rastas de Alex,
tirando de la cabeza de su compañero, moviéndole hacia un beso.

Andrew tiró de Radan, girándolo en sus brazos, lejos de los


bailarines. —Feliz cumpleaños bebé.

—Mmm. —Radan levantó la boca, persiguiendo a Andrew por un


beso. Eso terminó con una profunda jodida de su boca con la lengua
en la esquina de la habitación.

—Bésame así, Rad, y voy a hacer el amor contigo aquí y ahora.

Él sonrió. —Esa era la idea general.

Andrew sonrió, inclinándose hacia su amante. Había tenido un


par de días de preocuparse por Rad. Su compañero estaba cansado
y dormía doce horas seguidas, despertando para comer, y luego
dormir como muerto otras doce horas. Bas no dijo nada, pero la
preocupación en sus ojos cuando miraba dormir a Rad decía más que
suficiente. Ril alimentaba a Rad con sus tónicos especiales. Bas
decidió que todo se debía a la pérdida del animal y la cercanía a la
muerte de Rad, pero todos ellos se preocuparon por él. Pero había
estado bien para los juramentos formales del círculo, con la garra
de Bas perforando su palma, uniendo en la sangre y la carne a todos
los miembros del santuario, su propio Círculo y el de Severin.
Entonces, con la actividad formal terminada, llegó el tiempo de la
fiesta.

Kitty estaba en la esquina hablando con Magdalen, Cami, y Ril,


cada mujer vestida con fluidos caftanes. Tan magníficas, que
deslumbraban. Los hombres de los Monsters, todos vestidos con
largas túnicas de seda, se movían por la habitación, incluso
Raymond, pero él se sentía tan cómodo en un vestido como Andrew

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Astrid Cooper
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y dijo lo mismo cuando estaban apoyados contra la barra del bar


bebiendo coñac.

—¿Crees que te va a gustar ser un chico de campo, Drew,


hombre? —preguntó Matt, uniéndose a su lado, subiéndose en un
taburete de la barra.

Andrew arrancó la mirada de Radan, los ojos centrándose en la


sonrisa de Matt.

—¿Qué?

—He oído que tú y Bas habéis tenido otra discusión. Sois


demasiado parecidos para vivir en tan estrecha proximidad y tienes
su sangre en ti, no es una combinación fácil, ¿eh?

—Puedes decirlo una vez más. —Andrew amaba a Bas, pero


como Bas le había cambiado con su propia sangre, eran demasiado
parecidos, y a veces simplemente se gruñían el uno al otro sin
ninguna razón. Bas había descubierto el amor de Andrew por la
jardinería, y le había ofrecido la gestión del Santuario Haven, a cien
kilómetros de Christmas Creek. La propiedad era de dos mil
hectáreas e iba a ser un santuario para los Líneas de Sangre que
necesitaran estirar sus alas, patas o caminar libremente, sin temor
a ser descubiertos por los humanos. Severin había estado con Bas,
cuando se hizo la oferta. No fue coincidencia, se dio cuenta
Andrew, cuando Sev dijo que Radan podía abrir una tienda de la
nueva era en Christmas Creek, ya que los turistas acudían en masa a
la ciudad en su camino hacia el Café Decadence. Sus clientes para la
lectura de tarot podrían venir a la ciudad y alojarse en el lujoso
B&B9 de Creek.

9
Nota del Traductor: Bed and Breakfast: alojamiento y desayuno. hostal familiar en el que el desayuno está
incluido en el precio de la habitación.

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—¿Crees que podemos salir de la fiesta, ahora? —Preguntó


Andrew—. Tengo algunos asuntos pendientes contigo, compañero
mío.

—Sí.

Hicieron las rondas de despedida de la fiesta, besando y


abrazando y con cada adiós, la tripa de Andrew se tensó mucho más
en anticipación.

—Antes de ir al jardín, chico-poli, asegúrate de que tengo una


sesión para aprender los pasos del baile de antes. Quiero usar esa
cosita del contoneo-tango para el final —dijo Tony.

—Veo que el yeso del tobillo se ha ido. ¿Ril te curó? —preguntó


Andrew.

Tony y Radan sonrieron. —Nunca estuvo roto, chico-poli.

—¿Lo preparasteis?

—Sí.

Andrew resopló, tratando de parecer agraviado. —No soy


chico-poli nunca más. He renunciado a la policía.

—Eso oí, ahora vas a hacer agujeros de excavación y meter


árboles. O... meter algo, o... a alguien —dijo Matt riendo, su mirada
en Radan que tuvo la gracia de ruborizarse—. Buenas noches,
Skippy.

—Sí, lo serán. —Radan se alejó, y Andrew le siguió.

—¿Tu lugar o el mío? —preguntó Andrew mientras bajaban al


sótano.

—No quiero volver al almacén —dijo Radan. Desde su disparo


había evitado el lugar, a pesar de que Ril lo había limpiado de la mala
suerte. Andrew adivinó que el recuerdo era demasiado reciente y

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doloroso y para lo que tenía en mente con Rad, no quería que el


chico se sintiera incómodo, fuera de foco...

—Muy bien, mi habitación, ahora que la puerta esta arreglada.


—Tomó la mano de Rad y lo condujo por los pasillos, abrió la puerta,
cerrándola con el pie.

Andrew apoyó a Radan contra la puerta y le besó, abriendo la


boca de su chico con la lengua, hundiéndose en el interior. Radan
respondió a la invasión con un golpe sensual de la lengua y un
mordisco de labio. Andrew quitó la túnica del hombro de Rad, con
los dedos peleando con los botones.

—Ah infierno —susurró, echándose hacia atrás.

—¿Qué? —Los ojos brillantes de Radan le miraron.

—Tenía todo esto calculado, pero demonios, haces que sea


duro.

Radan sonrió, con las manos llegando a la erección de su pareja.


—Sí, duro.

—Travieso. —Andrew sonrió, retirando con una caricia el


cabello de los ojos de Rad—. Quédate aquí, ¿eh?

—No pienso ir a ninguna parte.

Andrew se acercó al armario y encontró sus pantalones


vaqueros. Buscó en el bolsillo trasero, sacó la caja y se volvió, el
corazón acelerado, sintiéndose de repente como un muchacho de
dieciséis años de nuevo. Se adelantó y se arrodilló a los pies de
Radan. —Extiende la mano izquierda, dulce hombre. —Andrew giró
la mano de Rad, la palma de la mano hacia abajo, extendiendo los
dedos. Deslizó la banda de oro en el dedo anular—. Eres mi chico.
Este anillo lo hace oficial para los ojos del exterior, ya que nadie

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

sabe sobre las pulseras de unión de las Líneas de Sangre. No quiero


que nadie te intente seducir.

Los ojos de Radan brillaban con lágrimas. —Bebé…

—Compré otro anillo. ¿Vas a ponérmelo?

Radan se arrodilló y tomó la mano de Andrew, deslizando el


anillo en su dedo anular y besándolo, mordisqueando los dedos,
lamiendo su muñeca. —Te amo —susurró.

—Te amo ahora, y para siempre —dijo Andrew, tirando de


Radan hasta levantarlo—. Ven a la cama, quiero hacerte volar.

—Quiero hacerte volar primero, ¿por favor?

—Me gustaría eso —dijo Andrew. Durante la última semana,


Radan no había estado despierto el tiempo suficiente para más que
un abrazo y un casto beso—. Estoy a punto de explotar de deseo.

—Tu y yo, ambos.

Andrew quitó la túnica de Radan, pero no fue lo


suficientemente rápido para este que tiró de ella, rompiendo los
botones y alejándose mientras se amontonaba a sus pies. Sus bocas
se encontraron en un beso de cruda necesidad, las lenguas
follándose, mientras regresaban a la cama. Radan empujó a Andrew
hacia abajo, apoyándose en él. Lo besó con fuerza. Andrew saboreo
la sangre cuando sus colmillos descendieron, raspando sus propios
labios. Radan bebió profundamente, temblando. Andrew levantó la
cabeza de Radan, mirándolo fijamente a los ojos. —¿Estas bien,
nene?

—¿Estás ciego? Mira hacia el sur. —Miró a su polla—. Estoy


tan tenso que voy a disparar. Quiero esto ahora. Levántate, chico
dulce. —Agarró un puñado de túnica y tiró de él sacándolo por

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

encima del torso de Andrew, por los hombros y la cabeza, arrojando


la prenda lejos.

Andrew jadeó, se tensó cuando la boca y la lengua de Radan


ardían en un caliente rastro húmedo bajando por su cuello, hasta el
pezón derecho contra el que chasqueo la lengua, antes de girarla al
izquierdo para llevarlo a un apretado pico oscuro. Él placer bajó,
más abajo, más abajo, los dedos de Andrew se anudaron en el
cabello de Rad.

—Compañero, mi pelo, ten cuidado, que voy a venirme solo con


ese toque. Oh... haz eso de nuevo...

Andrew entrelazó los dedos alrededor de pelo de Rad, tirando


suavemente, acariciando. Fue su turno de gemir y estremecerse
cuando la lengua de Rad se enroscó alrededor de la punta de su
erección. El sonido de su compañero suspirando, y chupando,
lamiendo su erección fue el momento más intenso. —Voy a... —Pero
en lugar de alejarse, Radan se hundido más sobre la polla de Andrew
mientras explotaba, drenándolo. Se movió hacia atrás sobre
Andrew, besándolo. Andrew probó su propio almizcle sexual en la
boca de su pareja. Andrew aplastó a Rad contra él, la lengua
follando su boca, mientras rodaban sobre la cama, esforzándose,
mordiendo.

La fuerza reuniéndose con igual fuerza, sin tabúes. —Oh


fóllame, Rad, ahora.

Su amante se quedó inmóvil, levantándose sobre los codos, su


cuerpo encajado entre sus muslos. —¿Ahora?

—Si no lo haces voy a morir.

Radan se echó a reír. —No vas a morir, nene, no te dejaré.


Pero…

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Andrew levantó la cabeza para tratar de centrarse en su


compañero. Estaba tan acelerado que no podía ver bien. —¿Pero...?
—su susurro era áspero con la necesidad.

—Esto es nuevo para mí, podría hacerte daño. Ya no soy un


shifter. Necesito lubricante, ya no tengo mi propio...

—Suéltame, chico magnífico. —Andrew llegó al cajón superior


de la mesilla de noche y sacó un tubo—. Es de sabor cítrico —dijo
entregándoselo a Rad.

—Un policía que también es un boy-scout, ¿eh? —preguntó,


riendo, abriendo la tapa.

—No, Leydan lo sugirió. El tipo tiene una mente de una idea


fija.

—Por supuesto, es un gato. —Radan frunció el ceño ante el


lubricante.

—Aquí, dame. Eres como un bebé en el bosque con esto. —


Andrew extendió con cuidado la crema en su palma y se frotó las
manos. Radan frunció el ceño, intrigado, antes de levantar la mirada
hacia Andrew. —Si pongo esto en ti directamente del tubo, es un
infierno frío, Rad, que picaría.

—Cuidas muy bien de mí.

—Por supuesto, eres mi hombre. —Andrew sostuvo la mirada


de Radan y con suaves dedos lubricó cuidadosamente la erección de
su hombre, la intimidad haciendo que sus sentidos rodaran, los
dedos de los pies se doblaran. Radan gimió.

—Basta —gruñó Radan y tiró de nuevo a Andrew en la cama con


su peso. Levantó las piernas de Andrew, colocándolo sobre sus
caderas—. Cruza las piernas en mi espalda, empuja con los talones
en mi espina dorsal. Eso me vuelve loco. Ah...

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—¿Así? —Andrew sonrió, frotando los talones a través de la


base de la columna del Rad.

—Diablossssss. —Radan tomó lubricante en su mano y calentó


la loción entre los dedos antes de insertar uno cuidadosamente en
su compañero. Sus miradas se encontraron mientras trabajaba con
suavidad—. ¿Está bien para ti, nene?

Andrew se estremeció. —Sólo apunta un poco... oh... sí.

Radan sonrió y se retiró, se inclinó y cerró los brazos por


debajo de Andrew, besándole duro y rápido, acariciándole con la
punta de la lengua. Rodaron enrollados en la cama, de un lado a otro,
gimiendo, gruñendo, sus cuerpos y manos enredadas, los dedos
anudados en el cabello del otro. Andrew se sintió alzado, sus muslos
extendidos, descansando sobre las caderas de Radan. Jadeó, la
sangre zumbando en sus oídos, todo su cuerpo un enorme latido
palpitante, el frenético pulso golpeándole en los oídos.

—¿Andrew?

Abrió los ojos y miró fijamente a su compañero, mientras la


punta roma de la polla de Rad tocaba su apertura. El chico era
grande... por un momento entró en pánico, entonces el lento
deslizar, el gentil toque. Se relajó, abriéndose con un suspiro, a
continuación, Radan se inclinó hacia adelante, entrando lentamente
en su interior. Giró un poco hacia un lado y tocó su punto caliente.

—Maaaaldición... caramba...

—¿Ya estas volando bebé? —preguntó Radan.

—En la puta órbita. Oh, haz eso de nuevo. Sí.

Radan acarició el interior, se inclinó y luego se deslizó todo lo


que pudo. Andrew se levantó de la cama y luego gritó cuando Radan
empuñó la mano alrededor de su polla, bombeando lentamente en

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

tándem con los empujones de sus caderas. Andrew se vino, pero


Radan mantuvo el ritmo, lentos y largos empujes, profundos,
intensos y totalmente adormece-huesos. Gemidos profundos
puntuando el silencio sexualmente cargado, el deslizamiento y el
roce de carne contra carne contra las sábanas de seda. Andrew
abrió los brazos con las manos cerradas en puños sobre la cama
mientras luchaba por el control, para mantener el momento durante
todo el tiempo que pudiese. Tragó saliva y apretó los dientes. Ya no
romos sino puntiagudos.

—Mis colmillos...

—Sí —susurró Radan, bajando hacia Andrew—. Muérdeme.


Pruébame. Por favor.

Andrew hundió cuidadosamente sus colmillos en el cuello de


Radan. Radan gimió, y subió a Andrew, exigiendo más del mordisco.
Andrew succionó la sangre, tragándola. Un momento de suspensión
de la conciencia, llegó como Radan al clímax, cada uno derramando
caliente esencia, la mano de Radan bombeándole mientras sus
caderas empujaban. Andrew levantó la boca, para besar, follar a su
compañero, saboreando la sangre, la sal y el almizcle, las lenguas
acariciándose como sus cuerpos se acariciaban, arqueándose,
retorciéndose y luego se calmaron.

—Dame el intercambio de sangre, Drew, por favor. Estoy tan


malditamente hambriento.

Andrew tomó más sangre de su compañero, sosteniéndola,


antes de encontrarse con la boca de Radan en un beso que
intercambió calor y sangre. Rad lamió con avidez, la mirada fija
sobre Andrew.

Andrew besó la mejilla de Rad, acariciando su sien con la nariz,


rozando los mechones de pelo con la boca. Radan se estremeció.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Me encanta, hazlo de nuevo, más fuerte.

—¿Quieres que te chupe el pelo?

—Siiiiiiiiii.

Andrew tomó el pelo de Rad en la boca, jugando con él con la


lengua y los dientes, mientras su compañero se retorcía sobre él,
sus cuerpos manchados de sudor y esencia masculina. El cuerpo de
Rad se arqueó hacía atrás y gritó otra liberación antes de hundirse
contra el abrazo de Andrew. Andrew volvió a subirlos, levantándose
de la cama, arrojando a Rad sobre su espalda, presionando sus
colmillos en el cuello de su compañero, el mundo se tiñó de rojo
mientras bebía más y más profundamente.

—Eso es, nene, bebe. Ah joder, infierno. —Radan gritó y


bloqueó las piernas alrededor de Andrew—. Más. Más.

En el tranquilo interludio, yacieron uno frente al otro, la pierna


de Andrew sobre la cadera de Radan, sus talones en las rodillas de
su chico. Andrew acarició la mejilla de Radan, su mirada desviada
por el brazalete de oro en la muñeca izquierda. Habían
intercambiado brazaletes más temprano en la noche, la declaración
formal de compañeros.

—No sé qué es más hermoso —susurró Radan, pasando el


pulgar sobre la boca de Andrew—. Tus ojos, o tu sonrisa. Esa tímida
sonrisa sexy de niño. Y ese lindo hoyuelo. Sólo tengo que mirarte
para llegar. Nunca voy a cansarme de quererte, amarte, abrazarte.

Andrew se rio entre dientes. —Tu charla de almohada es


genial, hombre dulce. —Acomodó los músculos contraídos y sintió
una punzada de incomodidad. Los ojos de Radan se estrecharon—.
¿Te lastimé? Perdí el control. Lo siento si…

Andrew puso un pulgar en la boca de su pareja. —Fue increíble.


Eres increíble. —Pasó una mano temblorosa por el muslo de Rad.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—¿Puedo amarte, ahora? —Frunció el ceño viendo la


reluctancia. ¿Qué Mierda…?

—Me duele un poco, Drew. Dolor de cabeza de nuevo.

—Llevas teniéndolos mucho desde... —desde que le habían


disparado. ¿Tal vez el chico tenía una especie de síndrome de
estrés postraumático? Como policía sabía de eso y sus peligros. Sólo
tenía que mantener los temores de Rad a distancia y mudarse al
campo y hacer un hogar y una vida en común era la mejor maldita
cura. Tendrían siglos de amor juntos, podía ser paciente—. Está
bien, entonces, simplemente duerme.

—Necesitas sexo de nuevo, lo siento, lo huelo. No puedo


calmarte Andrew... —Sus ojos inundados, las lágrimas deslizándose
por sus mejillas.

—Hey, tranquilo, estoy bien. Sólo quiero abrazarte y dormir


aquí a tu lado. Eso es suficiente para mi.

—Eres un maldito mentiroso.

—Radan, cierra la boca. —Besó a su compañero para retirar la


aspereza de sus palabras y Radan se acurrucó en él.

En algún momento de la noche Andrew escuchó un grito


frenético, seguido por gemidos y llanto. Se despertó, los instintos
de policía le hicieron llegar a la pistola debajo de la almohada, antes
de que estuviera completamente alerta. La luz del baño estaba
encendida y silueteada en la puerta había una figura... ¿Qué carajo?
Saltó de la cama, aterrizando sobre sus pies.

Un remolino de colores, como un arco iris destelló en el baño y


segundos más tarde Radan se arrodilló sobre las baldosas, con la
cabeza inclinada, sollozando. —Estoy entero, Andrew, estoy entero.
—La voz estaba ronca por el miedo. Andrew estaba a su lado en un

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

segundo, acunando el cuerpo de su compañero contra su pecho,


acariciándole la cabeza con dedos temblorosos.

—Suéltame —dijo Radan bruscamente, sus uñas rasgando a


Andrew—. Déjame ir. —Arrojó a su compañero lejos.

Andrew se deslizó hacia atrás sobre el culo. Segundos


después, el remolino de luces absorbió a Radan. Cuando el arco iris
dejó de girar, un canguro rojo, de 1,82 m de altura dominaba el
pequeño cuarto de baño.

Tch-tch. Los grandes ojos grisáceos lo miraban enloquecidos.


—¿Radan?

Tch-tch. El canguro salió disparado, a través de la puerta del


dormitorio. Andrew corrió tras él, gritando su nombre una y otra
vez. El canguro saltó hacia adelante, chocando a través de las
puertas para escapar. Andrew estaba en sus talones cuando el
canguro saltó del piso de arriba al vestíbulo. Tiró una mesa, el
preciado jarrón de Lalique de Bas que contenía las acostumbradas
dos docenas de rosas rojas rompiéndose en el suelo.

—¡Radan! ¡Para! —Andrew trató de acorralar a la criatura. Los


muros resonaron con el eco de los gritos de terror de Radan.
¿Estaba loco su compañero? Y ¿Cómo demonios se había
transformado? Su animal había muerto.

El canguro se alejó, cayendo por las escaleras hacia la sala de


cabaret. Andrew lo arrinconó contra la pared del fondo. Radan se
transformó a humano, llorando, con los ojos aturdidos. Andrew lo
abordó, tirándolo al suelo, sosteniendo su cuerpo que se retorcía.
Se transformó de nuevo al canguro y garras y dientes descendieron.

—Fácil, Rad. Fácil. Que soy yo. —Andrew se puso de pie,


tembloroso y su compañero animal se tambaleó hasta ponerse de
pie, la nariz crispada, la cola golpeando el suelo.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—¿Qué demonios ...? —La voz de Matt cortó el aire. Detrás de


él Andrew vio a Bas, Jai y Leydan.

—Fuera del camino, Matthew —dijo Bas, avanzando,


interponiéndose entre el canguro y Andrew—. ¡Radan! —La voz de
mando del vampiro hizo girar al canguro hacia él.

Tch-tch. El canguro se echó hacia atrás en la cola, levantando


las patas traseras.

—Bas, ten cuidado. Se está preparando para destriparte —dijo


Matt—. Te va a destrozar.

Bas negó con la cabeza. —Radan, vuelve a ser humano. Ahora.

Tch-tch.
—Ahora —Bas gruñó, enseñando los colmillos.

Andrew tragó su terror. Nunca había visto a Bas como un


verdadero señor vampiro, aun cuando habían estado discutiendo.
Ahora Andrew lo vio como un señor infernal del círculo, era
aterrador y magnífico.

—Llámale de nuevo, Andrew. —La mirada de Bas inmovilizó al


canguro.

—Radan. hombre magnífico. Soy yo. Andrew. Vamos hombre,


me estas asustando.

—¿Eso es lo mejor que puedes hacer? —preguntó Bas.

Andrew le lanzó una mirada furiosa. —chico-Rad, vamos,


cariño. Regresa a mí. Quiero um... um... Quiero follarte sin sentido,
besarte desde la cabeza hasta los pies, escurrir tu esencia...
beberte hasta dejarte seco. Vamos, nene, vamos. Vuelve a mí.
Ahora. Por favor.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Los momentos se arrastraron, y todo lo que Andrew escuchó


fue el golpe sordo de su corazón. Su intestino se revolvió, su boca
se secó por el terror.

La luz del arco iris envolvió al canguro y momentos después


Radan estaba inclinado sobre el suelo, apoyado en los brazos,
vomitando. Su cuerpo estaba manchado de sudor. Andrew fue a
correr hacia adelante, pero Bas lo contuvo.

—Fuera de mi camino, maldita sea.

—Espera. Podría transformarse y hacerte pedazos.

—Vamos este es Radan. Mi compañero. Fuera de mi camino,


Sebastián.

El vampiro se hizo a un lado con un suspiro. Andrew se arrodilló


frente a Radan y le acarició la cabeza, la espalda. Lentamente
Radan se sentó en sus talones, con el pecho agitado, tragando en
busca de aire, para controlarse.

—Estoy entero, Andrew, estoy entero. —Se estremeció y


Andrew envolvió los brazos alrededor de su compañero y lo mantuvo
apretado. Radan presionó el rostro en el cuello de Andrew,
sollozando. Andrew besó la cabeza de su compañero, jugueteando
con los mechones de pelo en la boca, mordisqueándolos.

—Oh, mierda Me encanta cuando haces eso. —Miró a su


compañero, luego a los otros que se agolpaban alrededor—. ¿Qué
pasó?

—¡No puedo creerlo! —Jaidyn tocó la cabeza de Rad—. Tu


animal está vivo.

—Murió cuando me dispararon. Soy un híbrido y no puedo


hacer esto.

—Bueno, lo has hecho —dijo Bas—. ¿Cómo te sientes?

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Andrew puso a Radan de pie.

Radan se balanceaba en las inestables piernas humanas. —Me


siento vivo. Me he sentido horrible durante días, como si estuviera
muerto. Tan cansado y hambriento. Incluso la sangre de Andrew no
era suficiente, aunque bebía mucho y con frecuencia. Solo estaba…

—Nunca me dijiste que te sentías así.

—No quería preocuparte.

—Tú y yo vamos a tener una charla acerca de guardar


secretos.

Bas frunció el ceño. —No puedo entender lo que ha pasado.


Pero Shifter y vampiro son una mezcla embriagadora. ¿Tú animal
está bajo control ahora?

Radan se concentró. —Sí.

—Entonces transfórmate de nuevo. Haz una pausa y vuelve a


ser humano. Ahora.

—¿Qué está pasando? —preguntó Andrew.

—Radan es un híbrido y es raro que sean capaces de asumir su


forma animal. Existe el riesgo de que su sangre no sea lo
suficientemente fuerte como para responder a la llamada para
volver a ser humano —dijo Leydan.

—¿Puede quedarse atrapado como canguro?

—Es posible —respondió Bas—. Si es capaz de transformarse y


volver ahora, el peligro habrá pasado. El primer cambio es el más
peligroso.

—Pero ha sido canguro y humano varias veces en los últimos


minutos. —Andrew tenían marcas de dientes y garras que lo
demostraban.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Estaba cambiando en medio del delirio. Esta será su primera


transformación controlada. —Asintió a Radan—. Prueba ahora.

Radan sostuvo la mano de Andrew. —¿Vas a estar aquí?

—No iré a ninguna parte, nene. —Andrew le dio un beso y luego


retrocedió, el corazón acelerado.

Radan se transformó al canguro. El animal se alzó en sus casi


1,83 cm de altura.

No era habitual para un canguro ser tan alto, aunque había


historias de canguros en el interior mucho más grandes... Andrew
contuvo la respiración.

—Es magnífico —susurró Leydan.

Andrew asintió. El pelaje de Rad era de color rojo oscuro,


teñido de oro, sus ojos marrones con motas grises, grandes,
rodeados de pestañas negras.

—Ahora, de vuelta al ser humano, Radan —ordenó Bas.

Radan se transformó. Su mano se extendió a Andrew. —Estoy


completo —susurro—. Puedo ser tuyo de verdad, un compañero
apropiado.

—¿Qué jodida?

—Es una cosa de cambiaformas, Andrew —dijo Leydan—.


Queremos ser perfectos para nuestros compañeros.

—Radan ya lo es.

Radan respondió con un Tch-tch. Mathew estalló en


carcajadas.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Skippy está de vuelta con una venganza. ¿Cómo te sientes


amigo? Se acercó a Radan y envolvió los brazos alrededor de su
amigo, besándole la mejilla.

La tripa de Andrew se tensó. Nadie tocaba a su compañero.


Nadie. Dio un paso hacia adelante, con los puños apretados, los
colmillos picándole. La garra de Bas atravesó la muñeca de Andrew,
el dolor trayéndole de vuelta a sus sentidos.

—Relájate, nadie está robando a tu compañero.

Andrew gruñó.

—Sí, como si pudiera ser robado. Te amo. Sólo a ti. —La mano
de Radan agarró la nuca de Andrew, los dedos acariciándole.

—Bueno, esta ha sido una noche de primeras veces. —Matthew


sonrió—. Primero admitiendo un policía a nuestro círculo, una fiesta
de cumpleaños y una danza que me hizo ver las estrellas y ahora
Skippy. Necesito una bebida.

—Sí —dijo Bas—. Tengo mi último coñac de quinientos años en


el sótano, guardado para una ocasión especial. Creo que esta lo es.
Disculpadme, mientras la consigo.

—¿Escondiéndola de nosotros, Bas? —dijo Leydan.

—Por supuesto. Si alguno de vosotros, bastardos, supiera que


la botella estaba allí, la habríais robado. Es mío —riendo, el vampiro
se alejó.

Andrew ayudó a Radan a sentarse. Los demás se pusieron a


poner mensas y sillas y se sentaron. Andrew les sonrió, poniendo
copas de cristal ante cada hombre. Todos desnudos, despeinados y
ni uno de ellos se preocupaba un higo. El hechizo de calefacción de
Sev mantenía el edificio a una temperatura constante de veinticinco

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

grados centígrados, o de lo contrario sus culos estarían


congelándose. Se rio.

—Sólo tú podrías encontrar esto divertido —acusó Matt—.


¿sabes lo que interrumpió el salto de cadera de Skippy? Mis dedos
de los pies se doblaron.

—Y haré que se enrollen de nuevo, muy pronto, Matthew —dijo


Bas entrando a zancadas en la habitación, sacando el corcho de la
botella.

—¿Os despertamos a todos? ¿Dónde están los demás? —


preguntó Andrew.

—Sev y Will se quedan con Ray y Taj en su casa. Mags y Sabir


optaron por regresar a casa. Kel y Alex se dirigieron de vuelta
fuera del Mundo, hay muchos más clanes que visitar. Los otros
condujeron a su casa. A Ril no le gusta mantenerse alejada de su
colección de animales salvajes y Cami odia dejar a los niños con una
niñera. Por lo tanto, sólo somos nosotros.

—Pero no te preocupes —dijo Matt—. Les voy a hacer una


llamada con todos los detalles.

Andrew se quejó. —Sí, eres un liante de mierda.

—Ese soy yo, chico-Drew.

—Andrew —dijo Bas—. Necesito ver tus lesiones.

—No es nada.

Radan se volvió, sus ojos horrorizados al ver las ronchas en los


brazos de su compañero. —¿Yo hice eso? Oh, demonios, dulce
corazón. ¡Infiernos!

—Las he tenido peor y sobreviví.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Sin embargo... —Bas se levantó y se puso al lado de Andrew.


Él colocó las manos sobre los hombros de Andrew y se concentró. La
luz roja fluyó de Bas sobre Andrew.

—Cristo, es como un enjambre de hormigas…

—Sssh, Drew. No distraigas a un vampiro cuando está


trabajando —dijo Matt. Minutos más tarde, Andrew sintió que Bas
se alejaba y abrió los ojos. Bajó la mirada hacia sus brazos. La
carne estaba curada, le picaba, pero ya no sangraba.

—Bas, ¿qué puedo decir?

—Nada, sólo bebe tu coñac. —El vampiro sonrió y regresó a su


asiento al lado de Matt. Bebieron el coñac, brindando en silencio por
Radan.

—Pero todavía no puedo entender esto, Bas —dijo Matt.

—¿Qué?

—El animal de Rad murió. El vampiro lo salvó, por lo que


necesariamente el vampiro debe ser dominante ahora, pero por lo
que puedo ver y oler, puede que quiera sangre, pero él es más
canguro que colmillo.

Bas suspiro. —Tú sí que tienes palabras, compañero mío. Poco


elegante señalar un fallo. —Tomó un sorbo de coñac—. He vivido lo
suficiente como para nunca subestimar el poder del amor y de la
sangre. Australia es una tierra poderosa, la más antigua de este
planeta. Tiene sus propios misterios y su magia. Un shifter
australiano es un desconocido para las Líneas de Sangre. Radan
intercambió conmigo, pero lo más importante, con Andrew, su
compañero, y esa transferencia, resucitó a su animal. No lo
entiendo, pero la magia sucede.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Más tarde, Matthew ahogó un bostezo mientras se rascaba la


cabeza.

—¿Estás diciendo que es hora de ir a la cama? —preguntó Bas.

—Sip. Buenas noches, Skippy.

Tch-tch. Todos se rieron. Jaidyn y Leydan siguieron a Bas y


Matt fuera de la habitación. Una vez que estuvieron solos, Andrew
se volvió hacia Radan, la furia en guerra con la preocupación.

—Rad, nunca vuelvas a ocultarme secretos —dijo Andrew—.


Especialmente si no estás bien, o te duele. Por el amor de dios, soy
tu compañero.

—Lo siento.

—Serás mi compañero si te mantienes siguiéndome.

—¿Qué vas a hacer? —sonrió Radan.

—Nalguearte.

—Puede que me guste. ¿Podríamos experimentar?

—No estoy jugando, Radan.

—¿No? —Radan se levantó y se deslizó en el regazo de


Andrew, a horcajadas sobre él—. ¿No quieres jugar? Me siento tan
excitado, así que... estoy completo…

—De modo que sigues diciéndolo. —La boca de Andrew se secó


ante la sexy mirada que su compañero le dio, con las manos
ahuecando su culo apretado. La polla de Radan se deslizó contra la
suya, caliente y dura.

—Quiero hacerte el amor.

—¿Aquí?

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Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Aquí. —Radan bajó la boca—. Y después de aquí, en nuestra


cama, de nuevo. —Hizo una pausa, sus ojos grises chispeantes—. Y
entonces quiero que me jodas.

—Me vas a matar —dijo Andrew.

Radan bajó la boca y levantó las caderas, deslizándose tan


suave como la seda en la erección de Andrew. —Te amo. Te he
esperado toda mi vida. —Sonrió, arqueando la espalda.

Andrew jadeó y apretó todos los músculos. —¿Valió la pena la


espera?

—Es demasiado pronto para saberlo.

—Tu… ¿Qué?

—Podría ser capaz de hacer un juicio coherente en un siglo


más o menos. Quiero que me lo hagas.

—¿Qué?

Radan sonrió y se inclinó para susurrarle al oído.

—Me estás tomando el pelo, ¿verdad? Eso es realmente


travieso.

—No, compañero mío, es la posición más erótica para los


amantes vampiro, única de nuestra especie. —Él sonrió y bajó sobre
Andrew, levantándose antes de hundirse sobre su longitud.

La mirada de Andrew se centró en su compañero, la visión


teñida de rojo. —¿Puedo hacértelo, también?

—Por supuesto. Te llevará al quinto nivel. —Radan sonrió—.


¿Estas sorprendido?

—No —sonrió—. Por lo tanto, ¿dónde nos lo hacemos el uno al


otro? ¿Aquí, en la mesa?

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Por supuesto que no. Eso es para nuestra cama, no para una
mesa.

Andrew se levantó, izando a Radan con él, estirándolo sobre la


mesa, levantando sus piernas sobre sus hombros. Sus miradas se
encontraron mientras los cuerpos se movían simultáneamente, con
cada golpe sellando su amor. Radan gimió en la parte posterior de la
garganta, Andrew se quejó. Sus colmillos descendieron.

Toda conciencia excepto su compañero se deslizó lejos


mientras le daba placer, llevando a Radan a un clímax rápido y
violento. Andrew lo siguió hacia el abismo.

Te quiero.
En ese momento el vínculo psíquico con su compañero se
extendió uniéndoles como sus cuerpos se estiraban y unían. Y en el
mundo eso era todo lo que importaba: amar y ser amado. Estar
seguro y tener una familia donde nadie tenía que ocultar su
verdadera naturaleza. No más mentiras, o engaños.

¡Yeeowl...
Andrew levantó la cabeza del cuello de su compañera. Gyng se
sentó en la mesa, los ojos verdes brillantes. —¿Cuánto tiempo has
estado observando? —los bigotes del gato se torcieron—. Eso es
mucho, ¿eh? Bueno, vuelve a la cama, Gyng, porque ahí es donde voy
a estar todo el día.

Radan rio. —¿Es una promesa?

—Sí, es una promesa.

—¿Lo juras? ¿Cruzas tu corazón y esperas no morir?

Ellos rieron. Ambos habían rozado la muerte, para renacer.


Andrew acercó a Radan a sus brazos y lo lanzó por encima del
hombro, llevándolo por los pasillos hacia su dormitorio. Mientras

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

caminaba, Radan hizo cosas muy interesantes a su culo, sus dedos


burlándose y acariciándole.

Al llegar a la habitación, Andrew pasó por encima de los


fragmentos de la puerta del dormitorio.

—La puerta se rompió de nuevo, ¿eh? —preguntó Radan—.


Mejor no arreglarla, porque podríamos romperla de nuevo. Me gustó
cuando me perseguiste. ¿Tal vez podríamos jugar un juego de
policías y ladrones en nuestra propiedad? Te dejaré ser el ladrón,
así puedo detenerte, y esposarte. Me encantaría verte encadenado
a la cama, pidiendo misericordia.

Riendo, Andrew dejó a Radan sobre la cama y lo siguió. —Vas a


pedir clemencia antes de que termine.

Los ojos de Radan chispearon. —Tal vez.

Media hora más tarde, Radan se retorcía contra Andrew,


intentando atraer a su amante para que entrara en él.

—Pero, compañero mío, Te quiero dentro de mí. Por favor.

—No.

Tch-tch-yip. —Por favor. Por favor. —Radan sacudió la cabeza


de lado a lado, mientras los dedos de Andrew le acariciaban
suavemente el estómago, permaneciendo deliberadamente alejado
de la polla caliente. —¿Es... quieres que yo te haga el amor, primero?

—No.

—Aaaargh, ¿entonces qué? —Radan levantó la cabeza—. ¿Qué?


¿Qué? Joder, si no me dices lo que quieres, voy a morir. Por favor.
Te lo ruego…

—Buen chico. —Andrew rodó sobre él—. Te dije que te tendría


suplicando.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

—Y voy a hacerte rogar por ello, también, tú... tú... —Radan


gritó en éxtasis mientras la polla de Andrew tocaba su entrada.

Andrew se rio. —¿Rogaras por más?

Tch-tch-yip-tch-tch. ¡Yip. Yip. Yip! —¿Qué demonios crees que


he estado diciendo todo este tiempo?

—Está bien, Skippy, espera. Tch-tch-yip-tch-tch–yip —El


leguaje canguro de Andrew hizo reír a Radan y luego toda risa murió
cuando él gimió, mientras ambos gemían, los cuerpos fusionándose.
La mendicidad era buena, pero amar era mejor.

Fin.

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Astrid Cooper
Monsters inK 6: Colmillo—Tango

Sobre El Autor

Astrid es propiedad de los gatos. Cuando no está escribiendo,


y eso no es a menudo, está fuera rescatando a animales callejeros,
cualquiera que sea su forma, tamaño o comportamiento. Ha sido
mordida hasta el hueso, lo que ha requerido intervención médica, ha
sido arañada a través de toda su ropa, ha tenido la ropa destrozada,
y pasó muchas noches sin dormir en ‘acecho’ para capturar a un
animal necesitado.

Por lo tanto, se inspira para sus personajes de animales en las


criaturas y experiencias de la vida real.

Es una romántica esperanzada, siempre cree que el amor


triunfa, ¡ciertamente lo hace en sus libros!

El sitio web de Astrid tiene todos sus trabajos y algunas otras


cosas y piezas que podrían gustarte. [Link]

Astrid también tiene página en FaceBook y GoodReads y está


trabajando en su blog. Todavía está tratando de entender Twitter.

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Astrid Cooper

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