Produccion de Textos
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Había una vez una niña de diez años llamada Luana, que vivía con su mamá y sus abuelos en
una ciudad muy grande, llena de parques, autos, ruidos y edificios. Aunque tenía amigos y
amigas, a veces se sentía sola y soñaba con aventuras mágicas e inolvidables.
Cada noche, terminando de cenar, Luana miraba por su ventana y le pedía un deseo a la luna:
—“Quiero conocer un lugar donde la magia sea real… y donde pueda volar.”, sus ojitos brillaban
siempre al pedir este deseo y esperaba con ansias que se haga realidad.
📝 Página 4: El portal
La luz era un círculo flotante con colores rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta,
iguales a los colores del arcoíris. Cuando Luana, siendo una niña curiosa, lo tocó, ¡fue absorbida
como si entrara a una nube de algodón!
Cuando abrió los ojos, Luana estaba en un campo lleno de flores gigantes, árboles dorados y
ríos que brillaban. ¡Había entrado a otro mundo! Ella muy feliz, agradeció por tremenda
sorpresa y dijo: Q lindo, ¡un mundo mágico!
De entre los árboles apareció un unicornio blanco con manchitas rosadas, con crin plateada y
ojos morados.
—“Hola, Luana”, dijo.
—“¿Cómo sabes mi nombre?” —preguntó sorprendida.
—“Este es el Reino de los Unicornios Brillantes, y te estábamos esperando, amiguita hermosa”
Ponny le contó a Luana que algo malo estaba pasando: los colores del reino estaban
desapareciendo, por eso las flores se ponían grises y los arcoíris se rompían en pedacitos.
Los unicornios creían en una antigua profecía que decía que una niña de la Tierra, con corazón
puro y super bondadosa, llegaría a salvar el reino y estaban ansiosos en encontrar a esa niña.
Luana fue llevada por Ponny al Gran Consejo de Unicornios, donde conoció a otros unicornios
con nombres mágicos: Lunara, Trombolín, Estelión, Brisa y Soléride.
Todos los unicornios le dijeron que debía encontrar los tres Cristales del Arcoíris: uno
escondido en el aire, otro escondido bajo el agua y el último escondido en lo más alto del cielo.
Los unicornios le dieron un mapa que solo brillaba cuando Luana sonreía. Trombolín, uno de
los unicornios le dijo a Luana que Ponny sería su guía, y juntas comenzarían la búsqueda
mágica para encontrar esos cristales del arcoíris.
Luana y Ponny volaron hasta el Bosque de las Nubes Susurrantes, donde el aire se movía
constantemente como si cantara. Allí, el cristal flotaba entre remolinos gigantes.
Para tomarlo, Luana tuvo que sonreír, confiar en su corazón y saltar sin miedo. El viento la
sostuvo y el hermoso cristal cayó en sus manos.
El tercer cristal estaba en lo alto de la Torre de las Nubes Danzantes, donde los rayos del sol
jugaban con las mariposas celestes.
Luana tuvo que encontrar una escalera que solo aparecía cuando decía la verdad. Al confesar
que a veces se sentía insegura e inquieta, la escalera se reveló.
En la cima, encontró el tercer cristal brillando como una estrella. Lo tomó con cuidado y el cielo
se llenó de colores, ella muy contenta, sonrió y agradeció.
Con los tres cristales en mano, Luana y Ponny regresaron al Árbol de la Vida, donde sus amigos
los unicornios esperaban. Cuando llegaron, Lunara, Trombolín, Estelión, Brisa y Soléride les
preguntaron y que como les fue, lograron obtener los tres cristales, a lo que Luana y Ponny
sonrieron y saltaron y les dijeron que ¡Si! Todos felices colocaron los cristales
Cuando colocaron los cristales juntos, salió una luz tan fuerte que el cielo se pintó de mil
colores, las flores revivieron, y el reino fue restaurado. Todos felices sonrieron y comenzaron a
cantar.
Hubo una gran fiesta. Todos bailaron: unicornios, dragones suaves, las flores gigantes, niños
mágicos y hasta árboles que aplaudían con sus ramas.
📝 Página 23: Un regalo especial
Ponny le regaló a Luana una piedra en forma de estrella que brillaría cada vez que alguien
hiciera un acto bueno en la Tierra. Luana emocionada y con los ojos llorosos, abrazó fuerte a
Ponny y le agradeció.
Luana tenía que volver, pero no se sentía triste. Sabía que ese mundo siempre estaría dentro
de su corazón. Todos los unicornios la abrazaron fuerte, y le dijeron que siga con el gran
corazón que tiene.
Cuando volvió al bosque de su abuelita, Luana se despertó bajo un árbol. Todo parecía igual…
excepto por una cosita.
La piedra en forma de estrella seguía brillando en su bolsillo. No había sido un sueño. Ella feliz,
miró al cielo, vio un hermoso arcoíris y mando muchos besos.
Luana regresó a la casa de su abuelita y luego la recogió su mamá. Llegando a casa, Luana subió
a su cuarto y escribió su historia para que otros niños y niñas la leyeran. Les decía que, si creen
en la magia, pueden encontrar su propio reino.
A veces, veía mariposas con polvo de estrellas o escuchaba relinchos suaves en el viento. Sabía
que los unicornios la cuidaban.
La verdadera magia, pensaba Luana, no está en los hechizos, sino en el amor, la amistad, el
valor… y en nunca dejar de soñar.
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Había una vez una niña llamada Luna, que vivía en un pequeño pueblo rodeado de montañas y
árboles altísimos. Le encantaba leer libros de magia, dibujar criaturas fantásticas y cuidar a los
animales. Pero lo que más le gustaba era explorar el bosque que quedaba detrás de su casa.
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Un día, mientras jugaba con su gato Copito, Luna vio algo que nunca había visto antes: ¡un
colibrí de colores dorados y plateados! Volaba en círculos y parecía querer que Luna lo siguiera.
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Curiosa, Luna corrió tras el colibrí. Cruzó un arroyo, saltó sobre unas piedras y se metió por un
sendero que nunca había notado. De repente, el bosque empezó a cambiar...
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Luna sintió que el aire olía diferente. Era dulce, como a flores recién abiertas. Los árboles
parecían más altos, las hojas brillaban con colores que nunca había visto y se escuchaban
cantos suaves, como melodías mágicas.
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Luna sintió un cosquilleo en el pecho. ¿Una misión mágica? ¿Ella, una niña normal del pueblo?
—¿Qué tengo que hacer? —preguntó, valiente.
—Debes encontrar las tres joyas escondidas: la de la amistad, la del valor y la de la verdad.
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Ámbar agitó sus alas y apareció un mapa flotando en el aire, hecho de luz.
—Pero no estarás sola —dijo el colibrí—. Tendrás compañía en este viaje.
En ese momento, aparecieron dos figuras más: un zorro de ojos verdes y una niña de su edad.
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—Soy Nube —dijo la niña—. También puedo ver la magia. Soñé contigo anoche.
—Y yo soy Brisna —dijo el zorro, haciendo una reverencia graciosa.
Luna sonrió. La aventura comenzaba.
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Los tres amigos siguieron el mapa hasta el primer lugar: el Jardín de los Espejos.
Cada espejo mostraba cosas distintas: algunos, los sueños; otros, los miedos.
Para encontrar la joya de la amistad, tenían que enfrentarse a lo que veían.
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Luna vio un espejo que mostraba una pelea con su mejor amiga del colegio.
Se sintió mal.
—A veces me enojo muy rápido… —dijo.
Nube la abrazó.
—La verdadera amistad también es perdonar.
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Con una sonrisa, Luna tocó el espejo. De pronto, del suelo brotó una flor azul brillante.
Dentro, estaba la primera joya: una piedra que brillaba como si tuviera el cielo dentro.
¡Habían conseguido la joya de la amistad!
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—No me gusta la oscuridad —susurró Nube.
—A mí tampoco —dijo Luna—. Pero lo haremos juntas.
Brisna les alumbró con su cola brillante. Entraron lentamente a la cueva.
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Dentro de la cueva, todo hacía eco. Pero no eran sus voces: eran sus pensamientos.
—¿Y si me equivoco?
—¿Y si no soy suficiente?
—¿Y si me pierdo?
Eran los miedos de cada una, repetidos por las paredes.
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En la cima, había una esfera flotando. Cuando se acercaron, cada uno vio algo diferente:
Luna vio cuando mintió para evitar un castigo.
Nube, cuando fingió no tener miedo.
Brisna, cuando abandonó a un amigo.
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Los árboles cantaron, los animales salieron a celebrar, y una lluvia de pétalos cayó del cielo.
El bosque volvía a respirar tranquilo.
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Luna regresó a casa. El bosque volvió a verse normal… pero no para ella.
Ahora, en cada flor, en cada hoja, sentía la magia.
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Volvió a ver a su amiga del colegio.
—Perdón por haberme enojado —le dijo Luna—.
Su amiga la abrazó.
—Perdón por no escucharte.
Luna sonrió. Había aprendido mucho.
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Desde aquel día, Luna supo que los colibríes dorados siempre estarían cerca.
Y que el bosque mágico no estaba tan lejos…
Solo había que creer.
FIN 🌸✨
Página 2
Había una vez en una bonita ciudad del departamento de Arequipa, una niña llamada Lulú.
Lulú era una niña muy creativa. Tenía 10 años, usaba moños en el pelo y siempre llevaba su
cuaderno de dibujo a todas partes.
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Un día, mientras limpiaba su escritorio, encontró un lápiz extraño. Era dorado, con estrellas
chiquitas en la punta y olía a chicle de fresa.
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Lulú pensó que era un lápiz común, así que lo usó para dibujar un perrito. Pero cuando
terminó... ¡el dibujo se movió!
—¡Guau! —ladró el perrito de papel.
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Lulú le puso de nombre “Burbujas”. Desde ese día, dibujó muchas cosas mágicas: un helado
gigante, una bicicleta que volaba y un gato que tocaba guitarra.
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Pero también se dio cuenta de algo: ¡todo lo que dibujaba se volvía real! Y a veces... se salía de
control.
Una vez dibujó una nube que lloraba mucho, y ¡casi inunda su cuarto!
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Lulú decidió usar su lápiz mágico solo para cosas buenas. Pero una tarde, su hermanito
Sebastián encontró el lápiz y dibujó un ¡dinosaurio!
—¡Sebas, noooo! —gritó Lulú.
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El dinosaurio salió del cuaderno rugiendo. Era enorme, verde y... ¡con patines! Porque
Sebastián no sabía dibujar patas bien.
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El dinosaurio comenzó a patinar por la casa, rompió el jarrón de la abuela y asustó al gato de
verdad.
—¡Tenemos que borrarlo! —gritó Lulú.
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Intentaron borrarlo con goma, con agua, hasta con jabón. ¡Nada funcionaba!
Entonces, Lulú tuvo una idea:
—¡Si lo dibujamos feliz, tal vez se calme!
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Después del susto, Lulú decidió guardar el lápiz mágico en una cajita con llave.
—Solo lo usaré en emergencias mágicas —prometió.
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Pasaron los días, y en la escuela hubo una feria de talentos. Lulú no sabía qué presentar.
Entonces... recordó el lápiz.
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El día de la feria, puso una hoja gigante sobre un caballete y dibujó una mariposa. Todos
miraban.
La mariposa voló entre los niños, dejando brillos.
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CUENTO 5
Página 1
Había una vez, en un colorido frutal llamado Frutilandia, un grupo de frutas muy divertidas que
vivían en paz y armonía. Estaban la fresa Sofi, el plátano Bruno, la piña Carla, y el aguacate Leo.
Todos los días jugaban entre las ramas y las hojas.
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Un día, el gran árbol del centro anunció algo muy especial: ¡Se acercaba la Gran Fiesta Frutal!
Todas las frutas estaban emocionadas. Había bailes, jugos de colores, competencias y hasta
coronaban a una fruta reina o rey.
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Fresa Sofi quería mucho ser la Reina Frutal. Ella era dulce, amable y muy creativa. Su mejor
amiga, Piña Carla, la animaba:
—¡Tú puedes, Sofi! Con tu sonrisa vas a encantar a todos.
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Pero no todo era alegría. Uva Rubí, una uva muy presumida, también quería ser reina.
—¡Esa fiesta será mía! —decía Rubí—. Nadie podrá brillar más que yo.
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Mientras tanto, Plátano Bruno organizaba una carrera divertida por el bosque de ramas. El
aguacate Leo preparaba los batidos para todos. Había frutas trabajando en decoraciones, luces
de luciérnaga y una pista de baile de pétalos.
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Mientras colgaban guirnaldas de hojas, la sandía Wanda practicaba sus pasos de baile. Era la
mejor bailarina de todo Frutilandia y decía:
—¡No hay fiesta sin ritmo sandiesco!
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Por la noche, Sofi la fresa miraba las estrellas y pensaba:
—¿Y si no soy elegida reina? Bueno… igual ayudaré a que todos la pasen genial.
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Muy temprano, las frutas comenzaron a llegar. ¡La Gran Fiesta Frutal había comenzado!
Había jugos burbujeantes de limón, galletas de coco y gelatina de kiwi.
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Plátano Bruno dio la bienvenida con su megáfono de cáscara de plátano:
—¡Bienvenidos a la fiesta más deliciosa del año! ¡Frutas, bailen, rían y disfruten!
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Rubí, la uva, llegó vestida de lentejuelas hechas de hojas secas. Caminaba como en una
pasarela.
—¡La reina frutal ya llegó! —decía mientras posaba.
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Pero en un rincón, la mora Mora se sintió triste.
—Nadie me invitó a bailar —susurró.
Sofi la fresa la escuchó y le dijo:
—¡Yo quiero bailar contigo!
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La pista se llenó de frutas saltando. Hasta la calabaza grandota trataba de girar aunque se caía
mucho y todos reían con cariño.
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De pronto, empezó la competencia de talentos. Sandía Wanda bailó flamenco, Rubí cantó una
canción pop, y Coco Loco hizo malabares con cocos.
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Sofi presentó un poema que había escrito ella solita:
"Las frutas unidas jamás serán partidas, porque en Frutilandia, la amistad es compartida."
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Todos aplaudieron con hojas, ¡hasta el viento aplaudió! Rubí hizo un puchero. No le gustaba
que aplaudieran tanto a Sofi.
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Después vino el juego de “atrapa la semilla”. Era muy gracioso porque algunos se resbalaban,
pero todos jugaban con alegría.
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El gran árbol llamó a silencio. Era hora de anunciar a la fruta que sería reina o rey de la fiesta.
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—Este año —dijo con voz sabia— elegiremos a alguien que nos enseñó el valor de la amistad y
la bondad.
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Rubí se arregló el moño pensando que dirían su nombre… pero…
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—¡Sofi la Fresa! —gritó el árbol.
Todas las frutas gritaron de felicidad.
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Rubí cruzó los brazos. Pero entonces Sofi hizo algo inesperado.
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—Quiero compartir la corona con alguien más —dijo con una sonrisa.
Y miró a Rubí.
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—Rubí, tú también tienes talento. Quiero que seamos reinas juntas.
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A Rubí se le aguaron los ojos.
—¿En serio? Nunca nadie había sido tan amable conmigo…
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Desde ese día, Rubí cambió. Empezó a ser más simpática y ya no pensaba solo en brillar, sino
en ayudar.
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Después de la coronación, bailaron el “twist de frutas” y todos giraban como batidos.
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El aguacate Leo se tropezó con una pepita y se cayó en un charco de jugo. ¡Salpicó a todos!
Y todos rieron a carcajadas.
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Al anochecer, las luciérnagas encendieron la pista. Era mágica. Las estrellas parecían bailar
también.
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Sofi y Rubí dieron un discurso juntas:
—¡Gracias por enseñarnos que ser reina no es ser la mejor, sino hacer lo mejor por los demás!
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Piña Carla les lanzó pétalos de flor de mango y les hizo coronas nuevas con hojitas doradas.
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Coco Loco repartió cocos con sonrisa dibujada.
—¡Coco para todos, porque todo es mejor con coco! —decía siempre.
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Uva Rubí ayudó a limpiar después de la fiesta. Nadie lo esperaba, pero ella quería demostrar
que había cambiado.
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El gran árbol les regaló una semilla mágica para que la plantaran juntas.
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—Esta semilla crecerá si hay amistad y alegría —dijo el árbol.
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Las frutas plantaron la semilla. Cada día le cantaban y le contaban chismes (de los buenos).
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Y un día… ¡nació un arbolito con frutas de muchos colores! Nadie había visto uno así.
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Era el árbol de la unión. Cada fruta podía recoger una nueva fruta que no conocía y hacer
nuevos amigos.
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Frutilandia fue famoso en todo el valle. Hasta los vegetales querían visitar.
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Sofi miró a su alrededor. Vio sonrisas, abrazos, frutas bailando, y supo que la amistad era lo
más dulce de todo.
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Y desde entonces, cada año, en la Gran Fiesta Frutal se celebra no solo la alegría, sino el
corazón de cada frutita.
¡Fin! 🍓👑✨
TRABALENGUAS
Trabalenguas: "El sapo zapatero" 🐸👟
CHISTES
🐸 Chiste 1: La rana en el examen
Mi amiga dijo que había estudiado muchísimo para el examen de
ciencias.
Pero cuando la profesora le preguntó por la metamorfosis, solo
dijo: “¡Croac!”
¡Resulta que estudió tanto que se volvió una rana y no pudo
responder nada más! 😂📘
La profesora preguntó: “¿Quién puede darme un ejemplo de un animal que pone huevos?”
Mi amigo gritó: “¡Mi abuelaaaa!”
1.
—¿Por qué el unicornio no fue a la escuela?
—¡Porque ya sabía todo por arte de magia!
1.
—¿Qué le dijo el lápiz al borrador?
—¡Eres mi héroe! Siempre borras mis errores.
2.
—¿Por qué el helado fue al doctor?
—¡Porque se sentía derretido de tristeza! 🍦😭
FABULAS
🐢✨La Tortuguita y la Luciérnaga Brillante
Había una vez una tortuguita llamada Tina que caminaba despacito por el bosque. Aunque
todos eran amables con ella, Tina se sentía triste porque no brillaba como otros animales.
—La luciérnaga brilla, el colibrí vuela rápido, y yo solo camino lento… —suspiraba Tina.
Una noche, mientras caminaba, conoció a Lumi, una pequeña luciérnaga que lloraba en una
hoja.
Juntas caminaron por horas bajo las estrellas. Tina no se detuvo ni un segundo. Finalmente,
Lumi vio su árbol brillante y gritó de alegría:
Desde ese día, Lumi le iluminaba el camino a su nueva amiga. Y Tina aprendió que no hace falta
brillar por fuera…
¡Lo importante es tener un gran corazón!
🌟 Moraleja:
No importa si vas lento o si no brillas como los demás. La verdadera luz está en ser amable y
ayudar a los otros.
FABULA 2
Había una vez una ratita llamada Mimi, que vivía feliz en el campo. Tenía todo lo que una ratita
podía desear: una madriguera cómoda, amigos buenos y montones de granos de maíz.
Una mañana, Mimi construyó unas alas con hojas secas, palitos y plumas que encontró. Subió a
la rama de un árbol pequeño, cerró los ojos… ¡y saltó!
Pero… ¡pum! Cayó suavemente en un montón de hojas. No voló, pero tampoco se hizo daño.
—¡Ay! Tal vez no fue buena idea… —dijo Mimi sobándose la cola.
Mimi entendió algo importante: no necesitaba volar como los pájaros para ser feliz.
Desde ese día, empezó a escribir cuentos sobre animales voladores y aventuras mágicas.
¡Todos en el campo iban a escuchar sus historias! La ratita soñadora se convirtió en la mejor
cuentacuentos del bosque.
🌟 Moraleja:
No todos volamos con alas. Algunos volamos con la imaginación, con el esfuerzo o con el
corazón
FABULA 3
Había una vez una mariposa llamada Lila que volaba por el jardín luciendo sus alas de colores
brillantes. Cada vez que veía a la abeja Zita trabajar, se reía y decía:
—¡Ay, Zita! ¿Por qué trabajas tanto? Mejor vuela como yo y presume tus alas.
Pero Zita no le hacía caso. Todos los días recolectaba néctar, ayudaba a sus hermanas y cuidaba
la colmena.
Un día llegó una gran tormenta. La mariposa Lila no tenía dónde refugiarse y sus alas se
mojaron. En cambio, la abeja Zita estaba segura en su colmena con comida guardada.
Moraleja: La belleza brilla por fuera, pero el esfuerzo brilla por dentro.
Fabula 4
Una pequeña tortuga llamada Lila que vivía en un bosque lleno de colores y sonidos suaves.
Lila era lenta, pero muy curiosa. Cada mañana, pasaba junto a una hermosa flor llamada Flori,
que brillaba con pétalos rosados y delicados.
—Hola, Flori —decía Lila—, ¡hoy estás más bonita que ayer!
—Gracias, Lila —respondía la flor—, pero tengo miedo… Un día voy a marchitarme y
desaparecer.
El miedo de Flori
Cada vez que el viento soplaba fuerte o el sol se escondía, Flori temblaba.
Flori comprendió que no debía tener miedo. Aunque algún día marchitara, lo importante era
disfrutar cada día, compartir alegría y ser amable.
Desde entonces, Flori no se preocupó más por el futuro. Y Lila siguió visitándola cada mañana,
enseñándole que lo más bonito… no se ve, se siente con el corazón.
🌟Moraleja:
Lo más hermoso no dura para siempre, pero lo que das con amor, vive en los demás para
siempre.
FABULA 4
1️⃣
Había un ratón llamado Tico,
pequeño, travieso y muy simpático.
Vivía en la casa de una anciana,
que tejía bufandas toda la semana.
2️⃣
Un día en el ático, vio una luz,
era una lámpara con forma de cruz.
Tico la tocó con una patita,
¡y salió un genio con voz muy finita!
3️⃣
—Tres deseos puedes pedir,
pero debes con cuidado decidir.
Tico brincó lleno de emoción:
—¡Quiero un queso del tamaño de un camión!
4️⃣
El queso llegó con gran estruendo,
pero al morderlo, cayó dando un trueno.
Era tan grande que no lo alcanzaba,
y ni moverlo de sitio lograba.
5️⃣
—Segundo deseo —dijo apurado—
¡Quiero ser grande como un tigre rayado!
Entonces creció, pero al dar un paso,
¡rompió la silla, la mesa y el vaso!
6️⃣
Tico asustado miró su cola,
ya no era ágil, ni cabía en la olla.
Con voz bajita y cara de susto,
dijo: —Genio, creo que esto no me gusta.
7️⃣
—Tu tercer deseo, pequeño ratón,
¿quieres seguir con esta situación?
Tico pensó con el corazón:
—Quiero volver a mi pequeño rincón.
8️⃣
Y así aprendió una gran lección:
que no todo lo grande es solución.
A veces ser simple y muy natural,
¡es la magia más especial!
Moraleja: No por querer más vas a estar mejor. A veces lo que tienes ya es un gran tesoro.
Fabula 5
Había una vez una ardillita llamada Nina, que vivía en un árbol muy alto. A Nina le encantaba
recolectar nueces, bellotas y todo lo que pudiera guardar.
—¡Un día me van a faltar, mejor guardo más! —decía mientras llenaba su cueva de cosas.
Guardaba tanto, que ya no tenía espacio ni para jugar. Sus amigas le decían:
Pasaron los días, llegó el invierno… y Nina se dio cuenta de algo triste:
estaba sola y ni siquiera podía moverse en su cueva porque estaba demasiado llena.
La liebre se fue feliz y corrió la voz. Pronto, muchos animalitos fueron a visitarla, y entre todos
hicieron una pequeña fiesta de invierno.
Esa noche, Nina miró su cueva. Ya no estaba tan llena de cosas, pero estaba llena de alegría.
🌟 Moraleja:
Guardar está bien, pero compartir es mejor. A veces lo que guardas no te hace feliz, pero lo que
das... sí.
HISTORIETAS
Michi: ¿En serio eres mágico? ¡A ver qué pasa si deseo una pizza!
Sombrero: ¡Puff!
(Aparece una pizza voladora encima de Michi)
Michi: ¡Yummy… aunque caliente!
Michi: ¡Quiero un castillo de helado, una cama de peluche y un robot que me peine!
(Todo aparece de golpe y lo aplasta un poco)
Michi: ¡Ay! ¡Demasiada magia!
HISTORIETA 2
HISTORIETA 3
Narrador: Luna era una niña muy creativa. Dibujaba dragones, castillos y planetas en su
cuaderno secreto.
Luna: ¡Listo! Hoy hice un dragón con alas de arcoíris. 🐉🌈
Compañera: ¡Ojalá tus dibujos fueran reales!
Narrador: De repente…
(El dragón arcoíris sale del cuaderno y vuela por el cuarto)
Dragón: ¡Hola, Luna! ¡Gracias por dibujarme!
Luna (asustada pero feliz): ¡Wooooow! 😮
🌟 Mensaje final:
La imaginación puede llevarte a los lugares más increíbles... ¡solo tienes que atreverte a soñar!
LEYENDAS
En un bosque escondido entre las montañas vivía una niña llamada Amaranta, que amaba las
estrellas y las flores. Cada noche, salía al jardín y se acostaba en el pasto para mirar el cielo
brillante.
Un día, Amaranta notó que una flor del bosque nunca se abría de día, pero por las noches…
¡brillaba como una estrellita!
Era una flor blanca con pétalos suaves, y cada vez que la luna la tocaba, brillaba con luz propia.
La niña curiosa
Amaranta decidió cuidar la flor y hablarle cada noche. Le contaba cuentos, le cantaba, y le
decía:
—Porque yo fui una estrella triste, y el cielo me dejó venir a la Tierra para aprender a soñar.
Solo brillo cuando la luna me sonríe.
El secreto de la flor
La flor le contó que si una persona buena de corazón la cuidaba, ella podía cumplir un deseo
cada luna llena.
Amaranta nunca pidió nada para sí misma. Solo pidió que las noches fueran bonitas para todos
los niños del mundo.
Desde entonces, las flores que brillan en la noche aparecen en algunos lugares mágicos del
mundo…
Pero solo los que sueñan con el corazón pueden verlas.
🌟 Moraleja:
A veces, las cosas más bonitas no se ven de día, sino cuando tienes paciencia, amor… y mucha
imaginación.
LEYENDA 2
La tristeza de la Tierra
Abajo, en la Tierra, los niños y niñas esperaban con emoción ver el arcoíris. Algunos salían con
sus botas de lluvia y otros con cámaras para tomarle fotos, pero… ¡nada aparecía!
Las flores estaban tristes, y hasta los charcos se aburrían sin su reflejo de colores.
Entonces, una niña llamada Lina, que amaba mirar el cielo, decidió hablarle:
—Querido Rizi, todos te extrañamos. No importa si tus colores no son perfectos. ¡Solo
queremos verte sonreír!
El gran despertar
Rizi escuchó esas palabras tan dulces que se despertó de golpe y con un enorme bostezo, se
estiró por todo el cielo.
Sus colores brillaron más que nunca: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta.
Desde ese día, Rizi prometió no dormirse tanto… y siempre aparece cuando el sol y la lluvia se
abrazan.
🌟 Moraleja:
A veces solo necesitamos que alguien nos diga que nos extraña para recordar lo importantes
que somos.
Leyenda 3
Hace muchos años, en un pueblito alto de los Andes del Perú, vivía una niña llamada Killa, que
quería ser pastora como su abuelita. Todas las mañanas, ayudaba a cuidar a las llamas y
escuchaba las historias que contaban los abuelos en la plaza.
Uno de los cuentos más misteriosos era el del Nevado Encantado, una montaña que, según
decían, tenía vida propia y hablaba con los animales.
Un día, mientras Killa subía con su rebaño, una llama blanca, que nunca había visto antes, se le
acercó. Tenía los ojos celestes como el cielo y un collar de flores que brillaban.
Illari explicó que el Nevado Encantado, llamado Hatun Urku, estaba triste porque los humanos
estaban olvidando cuidar la naturaleza. Las lagunas estaban secándose, y los animales se iban.
—“Si no hacemos algo, el nevado perderá su magia y dejará de proteger el valle”, dijo Illari.
Killa se sintió muy triste. Ella amaba su tierra y no quería que eso pasara.
—“¿Qué puedo hacer yo? ¡Solo soy una niña!” —preguntó Killa.
—“Una niña con un corazón valiente puede hacer más de lo que imagina”, respondió la llama.
Illari le dio un cristal azul que brillaba con la luz del sol.
—“Con esto, podrás hablar con el nevado. Pero cuidado, no todos los que suben lo logran…”
Killa preparó una manta, pan de quinua y agua. Subió sola por los caminos de piedra,
saludando a las vizcachas, cóndores y zorros del camino.
El aire era frío, pero su corazón estaba caliente de emoción. Cuando llegó cerca de la cima, el
cielo empezó a oscurecerse…
Una gran neblina la rodeó. De repente, una figura blanca y gigante apareció frente a ella: era el
espíritu de Hatun Urku, con barba de nieve y ojos de estrella.
1. Escuchar al viento.
Luego, encontró un puente hecho de luz. Lo cruzó sin miedo. Y en la cima, levantó el cristal y
gritó:
—“¡Prometo cuidar mi tierra!”
El nevado sonrió. Un rayo de sol iluminó el cristal, que se convirtió en una flor dorada.
—“Eres digna, Killa. Ahora eres guardiana de la Pachamama.”
Cuando Killa volvió al pueblo, algo había cambiado. El río corría más fuerte, las flores crecían, y
todos los animales regresaban.
Contó su aventura a los mayores, que al inicio no creían, pero al ver la flor dorada, entendieron
que la naturaleza había hablado.
Dicen que si un niño o niña sube con amor en su corazón, puede escuchar la voz del Nevado
Encantado.
LEYENDA 3
En ese pueblo vivía una niña llamada Mayu, que tenía 11 años. Ella era muy curiosa y le
gustaba hacer preguntas. Su abuela le contaba historias mágicas, y su favorita era la del Amaru,
un dragón dormido bajo el lago.
Según la leyenda, el Amaru era un dragón de agua y luz que cuidaba la naturaleza. Pero hace
cientos de años, la gente contaminó el lago y él se durmió muy triste, esperando que alguien
puro de corazón lo despertara.
Una noche, Mayu soñó que el lago brillaba y una voz le decía:
—“Tú puedes devolverme la vida. Busca los tres colores perdidos del arcoíris.”
Al día siguiente, Mayu fue al lago. Era grande, pero su agua estaba gris y no reflejaba ningún
color. Ni peces había. Mayu se puso triste.
En la orilla encontró una piedra con un símbolo: 🌺. Al tocarla, escuchó una voz que decía:
—“Busca la flor roja en la cima del cerro y escucha su secreto.”
Mayu subió la montaña. Después de mucho caminar, encontró una kantuta roja, brillante
como el fuego. Al tocarla, la flor susurró:
—“El primer color es el rojo, símbolo del valor. El dragón necesita tu coraje.”
Mayu volvió al lago y puso la flor sobre la piedra. De pronto, una parte del agua se tiñó de rojo
y una luz salió del fondo.
📝 Página 9: El pez dorado
Mayu siguió al pez por un sendero secreto entre arbustos. Después de un rato, llegó a una
cueva oscura con cristales colgando.
Dentro de la cueva, cada vez que Mayu hablaba, el eco le respondía con palabras diferentes.
Ella dijo:
—“¿Dónde está el segundo color?”
El eco respondió:
—“Donde hay lágrimas, hay esperanza.”
Mayu vio una piedra húmeda. De ella caían gotas azules. Al tocarlas, se formó una flor de hielo.
El segundo color era azul, el de la tristeza y la esperanza.
Mayu regresó y dejó la flor de hielo junto a la kantuta roja. El lago brilló más fuerte y ahora
tenía dos colores: rojo y azul.
Mayu caminó hasta una llanura donde el sol brillaba más fuerte. Allí encontró un árbol dorado.
Sus hojas brillaban como el oro.
Mayu volvió al lago y puso la hoja dorada con las otras flores. El agua se llenó de colores: rojo,
azul y amarillo. ¡El lago volvió a ser el Lago Arcoíris!
El cielo se iluminó, el agua empezó a moverse, y del fondo del lago salió el gran Amaru, con
escamas de arcoíris y ojos de estrella.
Desde ese día, el pueblo empezó a cuidar el lago, sembraron árboles, reciclaron y enseñaron a
los niños a amar la naturaleza.
Mayu fue llamada “La Guardiana del Arcoíris” y todos la escuchaban con respeto. Ella contaba
su historia a los niños para que nunca olvidaran al Amaru.
Cada vez que llovía, un arcoíris aparecía sobre el lago. Y si uno se acercaba con el corazón
limpio, podía escuchar el canto del Amaru.
Los colores del lago no eran solo colores. Eran emociones vivas: el rojo del amor, el azul de la
paz, y el amarillo de la alegría.
Cada año, el pueblo celebra el Festival del Lago Arcoíris, donde todos visten de colores, bailan,
siembran árboles y hacen promesas a la Pachamama.
Muchos niños y niñas crecieron escuchando la leyenda y querían ser como Mayu: valientes,
curiosos y defensores del planeta.
Aunque ya no se ve al Amaru todos los días, se sabe que él sigue ahí, debajo del lago, vigilando
que nadie dañe la naturaleza otra vez.
ADIVINANZAS
1.
Tengo dientes, pero no como,
me metes en la boca y no me asomo.
¿Quién soy?
1.
Soy redondo y doy vueltas sin parar,
en tus muñecas me gusta estar.
Tiempo mido con precisión,
y siempre marco la ocasión.
👉 Respuesta: ¡El reloj!
4.
Guardo secretos y sueños,
letras trazo cada día;
mis páginas son testigos
de tu vida y fantasía.
👉 Respuesta: ¡El diario!
DESCRIPCION DE UN LUGAR
4. Al entrar, lo primero que se ve es una puerta grande de madera que esta con sus rejas
negras y al costado tiene su portón de madera con rejas negras. Me gusta mucho
porque tiene un timbre que suena como campanitas.
5. Cuando entras, está la sala. Es un lugar muy bonito donde recibimos a las visitas.
6. La sala tiene un juego de muebles color beige y una mesa de centro con un florero que
siempre tiene flores frescas.
7. En la pared hay dos cuadros de fotos, en una está mi mamá de pequeña, cuando tenía
2 años y en el otro cuadro estoy yo de pequeña, cuando tenía 2 años. Es un bonito
recuerdo.
9. Al lado de la sala está el comedor. Es una mesa redonda de madera con ocho sillas que
tienen decoración naranja con beige.
10. En el comedor comemos todos juntos, especialmente los domingos cuando mi papá
descansa y esta todo el día en casa. Al costado del comedor tenemos un escritorio de
madera en el cual hago mis tareas o mi mamá se pone hacer sus trabajos.
11. Cerca del comedor está la cocina. Es una de las partes más importantes de mi casa
porque ahí se preparan cosas ricas y son muy deliciosas.
12. Mi mamá cocina delicioso. La cocina tiene muebles blancos, una refrigeradora, un
microondas y una cocina de cinco hornillas.
13. Hay una escalera que da a la azotea, así que cuando cocinamos, entra el sol y se ve
muy bonito.
14. Mi parte favorita de la casa es mi cuarto. Está en el segundo piso y lo pintamos de color
lila, rosado y amarillo.
15. En mi cuarto tengo mi cama con una colcha de las princesas de Disney, una mesita de
noche con mi lámpara, una repisa llena de mis libros, mi aparador con mis juguetes y
mis peluche y mi ropero.
16. También tengo un escritorio donde hago mis tareas y dibujo. Está frente a una ventana
por donde entra el viento fresco.
17. En la pared pego mis dibujos favoritos y los dibujos que le hago a mi mama y unas
frases bonitas que me inspiran cada día.
18. Al lado de mi cuarto está el cuarto de mi mamá. Es más pequeño, pero tiene todas sus
comodidades.
19. Ella tiene una cama quin de 2 plazas y su ropero con 4 puertas y 3 cajones
20. Mi abuelo y mi abuela tienen su cuarto al final del pasillo. Es el más grande de todos.
21. Su cuarto tiene una cama gigante, un televisor y un armario donde guardan muchas
cosas.
22. El baño está entre nuestros cuartos. Tiene azulejos blancos y celestes, y una ducha con
cortina de pececitos.
23. En el baño hay un espejo donde me peino antes de ir al colegio. Siempre se empaña
cuando me baño con agua caliente.
24. En el primer piso hay otro baño también grande que usamos y también se usa cuando
hay reuniones.
25. También tenemos una azotea, en donde está la lavanderia, con la lavadora y también
esta la casita de mi perrito Golfhy. Es color caramelo, es muy juguetón.
26. En la azotea colgamos la ropa cuando hace sol. A veces subo a mirar el cielo y contar
las nubes.
27. Toda mi casa huele a pan tostado por las mañanas y a chocolatito calientite por las
noches. Es un olor que me encanta.
28. Amo mi casa porque cada rincón tiene recuerdos lindos. Es el lugar donde soy feliz,
donde crezco y donde siempre me siento en familia.
DESCRIPCION DE UN ANIMAL
Lo tenemos desde que era un cachorrito chiquitito. Cabía en una caja de zapatos.
Sus orejas se paran cuando escucha algo raro, y cuando lo acaricio, las baja como si sonriera.
Me encanta su colita, porque la mueve como helicóptero cuando está feliz.
También le gusta morder sus juguetes, aunque a veces muerde mis medias sin querer.
Golfhy duerme en su camita en la azotea, pero cuando hace frío, lo dejamos dormir adentro.
Una vez soñó tan fuerte que movía las patitas como si estuviera jugando en sus sueños.
Golfhy es muy curioso. Le gusta oler todo, hasta las bolsas del mercado.
Siempre que ve una mariposa o una paloma, corre detrás, aunque nunca las alcanza.
También le enseñé a dar la patita y sentarse. Aunque a veces se distrae con cualquier sonido.
Cuando me siento triste, Golfhy se acerca, me mira y apoya su cabecita en mis piernas.
Mi perrito también es muy glotón. Le encantan las galletitas para perros y el pollo. Todas las
semanas le compro su paté con sabor a cordero y sus croquetas de Ricocan con sabor a leche y
pollo.
Cuando oye que abro una bolsa, corre pensando que le voy a dar comida.
Yo lo cuido, lo baño, lo cepillo y le digo todos los días que lo quiero mucho.
Tener a Golfhy me hace muy feliz. Es el mejor perrito del mundo y siempre será mi mejor
amigo.
DESCRIPCION DE UN PERSONAJE
Ella tiene el cabello negro y largo, y a veces se lo recoge con una liga con flores.
Sus ojos son negros y brillan cuando se ríe.
Mi mamá es Tecnica en Farmacia, ella sabe mucho de los medicamentos y es muy buena
recetando
Ella dice que todo lo hace por nosotros, por mis abuelos y por mi.
Mi mamá me abraza fuerte y me da muchos besos cuando tengo miedo o estoy triste.
Sus abrazos me hacen sentir segura, como si nada malo pudiera pasar.
En mi cumpleaños, ella siempre hace una torta, me hace una bonita decoración, me hace un
video y me canta una canción.
También me cuenta historias de cuando era niña. A veces me da risa imaginarla chiquita.
Siempre me dice que sea buena persona, aunque los demás no lo sean.
Cuando lloro, ella me seca las lágrimas con sus manos suaves y me abraza fuerte. Me da
muchos ánimos y me lleva a pasear.
Mi mamá es mi ejemplo. Quiero ser como ella cuando sea grande, aunque ella me diga que
tengo que ser mejor que ella.
Ella nunca se rinde. Aunque las cosas estén difíciles, siempre sigue adelante.
En cada cumpleaños de mi abuela, abuelo, el mio y el de ella, decora y nos hace sentir muy
felices a todos.
En Navidad, decora la casa con luces, adornos bonitos de navidad y hace chocolate caliente.
Amo a mi mamá con todo mi corazón, porque ella es mi todo, Ella es mi reina, mi mejor
amiga.