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Hobsbawm 2

La Revolución Industrial transformó radicalmente la vida de las personas, destruyendo viejos modos de vida sin ofrecer alternativas claras, lo que afectó especialmente a los trabajadores pobres. Mientras la clase media prosperó, los obreros enfrentaron un trabajo alienante y deshumanizado, marcado por la tiranía del tiempo y la mecanización. A pesar de algunos avances en servicios públicos, la vida de los pobres se limitó a condiciones precarias y espacios improvisados.

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La Revolución Industrial transformó radicalmente la vida de las personas, destruyendo viejos modos de vida sin ofrecer alternativas claras, lo que afectó especialmente a los trabajadores pobres. Mientras la clase media prosperó, los obreros enfrentaron un trabajo alienante y deshumanizado, marcado por la tiranía del tiempo y la mecanización. A pesar de algunos avances en servicios públicos, la vida de los pobres se limitó a condiciones precarias y espacios improvisados.

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Estas cuestiones son importantes, pero también engañosas.

Esta revolución no fue un simple proceso de adición y sustracción, sino un


cambio social fundamental que transformó las vidas de los hombres de
modo irreconocible. O, para ser más exactos, en sus fases iniciales destruyó
sus viejos modos de vida y les dejó en libertad para quC descubrieran o se
construyeran otros nuevos si podían y sabían cómo hacerlo. No obstante,
rara vez les enseñó a conseguirlo.
la industrialización británica afectó escasamente a la aristocracia y pequeña
nobleza.
Las susceptibilidades de tejedores y jornaleros agrícolas no hallaron las
mismas atenciones que las de los clérigos y preceptores, cuando hubo que
introducirlos en m mundo nuevo.
Una consecuencia importante de esta continuidad fue que las nacientes
clases comerciales hallaron un firme patrón de vida aguardándoles. El éxito
social no iba a significar ninguna incógnita, ya que, a través de él,
cualquiera podía elevarse a las filas de la clase superior.
La clase media triunfante y aquellos que aspiraban a emularla estaban
satisfechos. No así el trabajador pobre —la mayoría, dada la naturaleza de
las cosas— cuyo mundo y formas de vida tradicionales destruyó la
Revolución industrial, sin ofrecerle nada a cambio. Esta ruptura es lo
esencial al plantearnos cuáles fueron los efectos sociales de la
industrialización
El trabajo en una sociedad industrial es, en muchos aspectos,
completamente distinto del trabajo preindustrial.
el trabajo preindustrial lo desempeñan fundamentalmente familias con sus
propias tierras de labor, obradores artesanales, etc., cuyos ingresos
salariales complementan su acceso directo a los medios de producción o
bien éste complementa a aquéllos.
Además el proletario, cuyo único vínculo con su patrono es un "nexo
dinerario”, debe ser distinguido del “servid o r1 o dependiente preindustrial,
que tenía una relación social y humana mucho más compleja con su
"dueño", que implicaba obligaciones por ambas partes, si bien muy
desiguales.
La industria trajo consigo la tiranía del reloj, la máquina que señalaba el
ritmo de trabajo y la compleja y cronometrada interacción de los procesos:
la medición de la vida no ya en estaciones o en semanas y días, sino en
minutos, y por encima de todo una regularidad mecanizada de trabajo que
entraba en conflicto no sólo con la tradición, sino con todas las inclinaciones
de una humanidad aún no condicionada por ella.
A partir de 1848 las ciudades comenzaron a dotarse de tales servicios
públicos, pero en las primeras generaciones de la industrialización fueron
muy escasos en las ciudades británicas. La vida del pobre, fuera del trabajo,
transcurría entre las hileras de casuchas, en las tabernas baratas e
improvisadas y en las capillas también baratas e improvisadas donde se le
solía recordar que no sólo de pan vive el hombre.

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