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Hongos

Los hongos en las uñas del pie, conocidos como onicomicosis, son infecciones comunes que afectan la apariencia y salud de las uñas, pudiendo causar cambios en su color, grosor y forma. La infección puede ser provocada por diversos factores, incluyendo ambientes húmedos, calzado ajustado y un sistema inmunitario debilitado, y se manifiesta a través de síntomas como engrosamiento, decoloración y mal olor. El tratamiento incluye antifúngicos orales y tópicos, así como medidas de prevención para evitar la propagación y recurrencia de la infección.

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Los hongos en las uñas del pie, conocidos como onicomicosis, son infecciones comunes que afectan la apariencia y salud de las uñas, pudiendo causar cambios en su color, grosor y forma. La infección puede ser provocada por diversos factores, incluyendo ambientes húmedos, calzado ajustado y un sistema inmunitario debilitado, y se manifiesta a través de síntomas como engrosamiento, decoloración y mal olor. El tratamiento incluye antifúngicos orales y tópicos, así como medidas de prevención para evitar la propagación y recurrencia de la infección.

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Los hongos en las uñas del pie, también conocidos como onicomicosis, son una afección común que

afecta a personas de todas las edades. Esta infección puede provocar cambios en el color, grosor y
forma de la uña, generando molestias y afectando la apariencia de los pies. En este artículo, te
explicamos todo sobre los hongos en las uñas del pie: sus causas, síntomas, opciones de tratamiento y
consejos de prevención.

¿Qué son los hongos en las uñas del pie?

Los hongos en las uñas son infecciones provocadas por microorganismos que proliferan en ambientes
cálidos y húmedos. Este tipo de afección es bastante común, ya que diversos factores pueden contribuir
a su aparición. Estos hongos se alimentan de la queratina de la uña, lo que causa su deterioro y cambios
visibles. La infección puede iniciar en una uña y extenderse a las demás si no se trata adecuadamente.

Los hongos responsables suelen pertenecer a varias categorías, incluyendo:

Dermatofitos: Son los más frecuentes y se desarrollan en la capa externa de la uña.

Levaduras: Pueden ocasionar infecciones, especialmente en personas con sistemas inmunitarios


debilitados.

Mohos: Estos hongos también pueden colonizar las uñas, aunque son menos comunes que los
dermatofitos.

La onicomicosis provoca que las uñas afectadas se presenten con características notorias, como su
engrosamiento, decoloración, debilidad o uñas negras. En algunos casos, si no se trata adecuadamente,
puede llevar a complicaciones adicionales.

Las infecciones pueden ser localizadas, pero también pueden extenderse a otras uñas e incluso a la piel
circundante. Con el tiempo, pueden afectar la salud del pie en general, por lo que es relevante prestar
atención a los síntomas y buscar tratamiento si es necesario.

Causas de la onicomicosis

Los hongos en las uñas del pie pueden desarrollarse por diversas razones, entre ellas.

Ambientes húmedos y cálidos: la presencia de humedad y calor constituye un entorno ideal para que los
hongos proliferen. Lugares como piscinas, saunas y duchas públicas son especialmente propensos a la
contaminación, ya que la humedad residual en estos espacios facilita la vida de los microorganismos. Al
descalzarse, las personas pueden entrar en contacto con superficies contaminadas, aumentando el
riesgo de infección.

Uso de calzado ajustado: utilizar zapatos demasiado ajustados crea un ambiente oscuro y húmedo
dentro del calzado. Esta falta de ventilación favorece la aparición de hongos. Los zapatos que no
permiten que los pies respiren son un factor de riesgo significativo, especialmente si se usan durante
largos períodos y en condiciones de calor.
Sistema inmunitario débil por la edad: con el paso del tiempo, el sistema inmunológico tiende a
debilitarse, lo que hace que las personas mayores sean más susceptibles a infecciones. La piel de los pies
también puede volverse más delgada y vulnerable a la penetración de hongos. Los cambios naturales en
la estructura de las uñas con la edad, como su engrosamiento o fragilidad, pueden facilitar el desarrollo
de onicomicosis.

Inmunodepresión: Las personas con sistemas inmunitarios comprometidos, ya sea por enfermedades
autoinmunitarias, tratamientos como la quimioterapia o el uso prolongado de corticosteroides, son más
vulnerables a las infecciones por hongos. La inmunosupresión dificulta la capacidad del cuerpo para
identificar y eliminar microorganismos invasores, aumentando la probabilidad de desarrollar
onicomicosis.

Enfermedades crónicas y diabetes: los individuos con enfermedades crónicas, especialmente la


diabetes, enfrentan un riesgo elevado de desarrollar onicomicosis. Estas condiciones afectan la
circulación sanguínea y la capacidad del cuerpo para combatir infecciones. La diabetes, en particular,
puede provocar cambios en la piel y los tejidos que rodean las uñas, haciéndolos más propensos a la
infección fúngica.

Contacto directo y contagio familiar: El hongo responsable de la onicomicosis puede transmitirse a


través del contacto directo con una persona infectada o mediante el uso compartido de objetos
personales, como toallas, zapatillas o cortauñas. Dentro del hogar, la cercanía y el uso de productos en
común pueden facilitar la propagación del hongo entre miembros de la familia. Una sola persona
infectada puede ser el origen de futuros casos dentro del hogar si no se toman medidas de prevención
adecuadas.

Lesiones en las Uñas: las pequeñas lesiones en la uña o en el lecho ungueal facilitan la entrada de
hongos.

Síntomas de los hongos en las uñas del pie

La presencia de hongos en las uñas del pie puede manifestarse a través de diversos síntomas. Reconocer
estos signos es esencial para abordar la infección de manera adecuada y prevenir su progresión.

Engrosamiento de la uña: uno de los primeros síntomas que puede notarse es el engrosamiento de la
uña afectada. Este fenómeno ocurre porque el hongo se multiplica y afecta la estructura de la uña,
haciéndola más gruesa de lo habitual. Este engrosamiento puede dificultar el corte y cuidado de la uña,
además de provocar incomodidad al caminar.

Decoloración y cambios de color: la uña puede presentar desde un tono blanco o amarillo en las
primeras etapas hasta oscurecerse al avanzar la infección. Estos cambios de color son indicativos de la
presencia de hongos y pueden ser una señal clara de que se requiere atención médica. En casos
avanzados de onicomicosis, la uña puede volverse negra debido a la acumulación de detritos y daño
tisular.
Textura Irregular y Fragilidad: Las uñas infectadas pueden volverse frágiles, desmoronarse o presentar
bordes irregulares o quebradizos. La fragilidad puede incrementar si no se toman medidas para tratar la
infección, afectando así la salud general de las uñas.

Mal Olor: en algunos casos, la infección produce un olor desagradable. Este síntoma puede resultar
embarazoso y es indicativo de la presencia de una infección que requiere atención. Mantener una buena
higiene puede ayudar a reducir este síntoma, aunque no sustituye un tratamiento médico adecuado.

Separación del lecho ungueal: en casos más avanzados de onicomicosis, la uña puede separarse del
lecho ungueal, lo que genera un dolor significativo. Esta separación puede ser muy incómoda y, en
algunos casos, puede llegar a causar infecciones secundarias si no se trata adecuadamente.

Métodos de diagnóstico

La identificación de la onicomicosis es un proceso fundamental para determinar el tratamiento


adecuado. Existen diferentes métodos que permiten a los profesionales de la salud confirmar la
presencia del hongo y diferenciarla de otras afecciones similares. A continuación se describen los
principales métodos de diagnóstico utilizados en la práctica clínica.

Evaluación visual por profesionales de la salud: El primer paso en el diagnóstico suele ser una evaluación
visual realizada por un médico o un especialista en dermatología. Durante esta inspección, el profesional
examina el aspecto de las uñas, buscando signos de infección. Algunos de los indicios que se valoran
incluyen los que hemos mencionado anteriormente.

Pruebas de laboratorio: una vez que se ha realizado la evaluación visual, es frecuente que se realicen
pruebas de laboratorio para confirmar la presencia del hongo. Estas pruebas pueden incluir:

**Raspado de la uña**: Se toma una pequeña muestra de la uña o del material que se encuentra debajo
de ella. Esta muestra se envía al laboratorio para su análisis.

**Cultivo de hongos**: La muestra recolectada se coloca en un medio que favorezca el crecimiento de


hongos, lo que permite identificar el tipo específico de hongo responsable de la infección.

**Tinciones específicas**: Se pueden realizar tinciones en la muestra para observar al hongo bajo el
microscopio, facilitando la identificación de las diferentes especies de hongos.

Los resultados de estas pruebas son fundamentales para decidir el tratamiento más adecuado y para
evitar diagnósticos erróneos que podrían derivar en un tratamiento inadecuado.

Tratamientos farmacéuticos para la onicomicosis

El tratamiento de la onicomicosis puede variar según la gravedad de la infección y las características del
paciente. Existen diferentes enfoques farmacológicos que pueden proporcionar resultados efectivos en
la lucha contra esta afección. A continuación, se presentan las principales opciones disponibles.
Medicamentos antifúngicos orales: los antifúngicos orales son una opción común para el tratamiento de
infecciones más avanzadas o resistentes. Estos medicamentos se absorben en el bloodstream y
permiten que las concentraciones adecuadas lleguen a las uñas afectadas. A continuación, se detallan
los dos antifúngicos orales más utilizados.

Itraconazol: es un antimicótico que se prescribe frecuentemente para tratar la onicomicosis. Funciona


inhibiendo el crecimiento de los hongos mediante la interferencia con la síntesis de su membrana
celular. Generalmente se administra en ciclos, que pueden extenderse varias semanas, dependiendo de
la evolución de la infección. Es importante monitorizar la función hepática durante el tratamiento, ya
que puede presentar efectos secundarios en este órgano.

Fluconazol: es otro antifúngico oral que se utiliza en ciertos casos de onicomicosis. Al igual que el
itraconazol, actúa afectando la membrana celular de los hongos. Este medicamento se suele utilizar en
tratamientos de mantenimiento, así como en situaciones en las que se requiere la eliminación completa
del hongo. Puede ser necesario realizar pruebas de función hepática y hematológica durante el
tratamiento, para asegurar que el paciente no presenta reacciones adversas.

Aplicaciones tópicas: además de los antifúngicos orales, existen tratamientos tópicos que pueden ser
aplicados directamente sobre la uña afectada. Estos son menos invasivos y suelen ser indicados para
infecciones menos severas o como complemento a los tratamientos orales. A continuación, se detallan
las dos formas más comunes de aplicaciones tópicas.

Esmaltes antimicóticos: Los esmaltes antimicóticos son formulaciones especiales que se aplican
directamente sobre la superficie de la uña. Contienen principios activos que ayudan a combatir la
infección localmente. Suelen requerir un uso diario durante un período prolongado, que puede durar
varios meses. La eficacia de estos esmaltes puede variar, y algunos pacientes necesitan mantener un
seguimiento constante para asegurar su efectividad.

Cremas antifúngicas: Las cremas antifúngicas son otra alternativa y se aplican también directamente
sobre la uña y el área circundante. Estas preparaciones pueden ser útiles para abordar la infección en los
tejidos más blandos que rodean la uña. La duración del tratamiento con cremas suele ser prolongada y
puede ser necesario un enfoque combinado con otros tratamientos para obtener resultados óptimos.

Intervenciones quirúrgicas y otros tratamientos: pueden ser necesarios en casos de onicomicosis severa
o persistente. Estas opciones son consideradas cuando los tratamientos farmacológicos no han sido
efectivos o cuando la uña afecta de manera significativa la calidad de vida del paciente.

Extracción de la uña afectada: la extracción de la uña afectada es una de las intervenciones más
drásticas y se lleva a cabo generalmente en casos en los que la infección es especialmente grave o
cuando la uña está muy dañada. Esta cirugía se realiza para permitir que una nueva uña crezca sin la
presencia de hongos y para aliviar el dolor asociado a la infección. Existen dos tipos principales de
extracción:
Extracción total: En este procedimiento, se retira completamente la uña afectada. Es común que se
realice bajo anestesia local para minimizar el dolor durante la intervención. Tras la extracción, se aplican
cuidados específicos para el lecho ungueal, permitiendo que una nueva uña crezca adecuadamente.

Extracción parcial: La extracción parcial consiste en remover solo una parte de la uña, lo que puede ser
suficiente en situaciones donde la infección no ha afectado toda la uña. Este método tiende a ser menos
invasivo y puede resultar en una recuperación más rápida.

Desbridación del tejido infectado: es otro tratamiento que puede ser utilizado en combinación con o
como alternativa a la extracción de la uña. Consiste en la eliminación del tejido infectado que rodea la
uña. Este procedimiento tiene como objetivo reducir la carga de hongos y facilitar la recuperación del
lecho ungueal. La desbridación puede ser realizada de manera quirúrgica, utilizando herramientas
específicas, o mediante un procedimiento más conservador que involucra productos tópicos que ayudan
a ablandar el tejido infectado para facilitar su remoción. Un adecuado tratamiento posterior es
fundamental para promover la cicatrización y prevenir la reaparición de la infección.

Láser terapéutico: la terapia con láser es una alternativa moderna y efectiva. Este tratamiento utiliza un
láser de alta intensidad que penetra en la uña y destruye el hongo sin dañar el tejido circundante. Es
ideal para personas que no pueden usar medicamentos orales.

Remedios caseros: Algunas personas optan por remedios naturales como el vinagre de manzana, el
aceite de árbol de té o el ajo para combatir los hongos. Sin embargo, su efectividad es limitada y
funcionan mejor como medida preventiva o en casos muy leves.

Prevención de los hongos en las uñas del pie

La prevención es fundamental para evitar el desarrollo de infecciones por hongos en las uñas. Adoptar
buenas prácticas de higiene y cuidado puede disminuir considerablemente el riesgo de contraer
onicomicosis.

Higiene adecuada de los pies: una correcta higiene de los pies es esencial para mantenerlos sanos y
prevenir infecciones. Esto implica tanto la limpieza regular como el cuidado de las uñas.

Limpieza y secado de los pies: mantener los pies limpios y secos es una de las principales medidas
preventivas. Es importante lavarlos a diario con agua y jabón, prestando especial atención a los espacios
entre los dedos. Tras el lavado, se debe secar completamente cada parte del pie, utilizando una toalla
que no retenga humedad.

Cuidado de las uñas y cutículas: las uñas deben cortarse de forma regular y adecuada. Se recomienda
evitar el corte excesivo de las cutículas, ya que estas cumplen una función protectora. Mantener las
uñas limpias y secas ayuda a disminuir el riesgo de infección.

Uso de calzado adecuado y transpirante: la elección del calzado es crucial en la prevención de hongos.
Los zapatos deben permitir una buena circulación de aire y no ser demasiado ajustados. Optar por
calzado fabricado con materiales transpirables como el cuero o tejidos que faciliten la ventilación puede
reducir la acumulación de humedad. Es aconsejable alternar el uso de diferentes pares de zapatos para
permitir que cada uno se airee adecuadamente.

Uso de chanclas en lugares públicos: en ambientes como piscinas, duchas públicas y gimnasios, el riesgo
de contraer hongos aumenta. Usar chanclas o sandalias en estas áreas puede ser una barrera efectiva
contra el contagio. Esto evita el contacto directo con superficies potencialmente contaminadas, lo que
protege la salud de las uñas.

Cambio frecuente de calcetines: los calcetines también juegan un papel importante en la prevención. Es
recomendable usar calcetines de algodón que permitan la transpiración y cambiarse con frecuencia,
especialmente después de actividades físicas o si se han mojado. Mantener los pies secos es esencial
para frenar el crecimiento de hongos.

¿Los hongos en las uñas son contagiosos?

Sí, los hongos en las uñas del pie son considerados contagiosos. Pueden transmitirse de una persona a
otra, especialmente en lugares donde la humedad y el calor son predominantes, como piscinas,
gimnasios y duchas públicas. El contacto directo con una persona infectada o el uso compartido de
objetos como toallas o calzado también pueden facilitar la propagación de la infección. Por ello, es
recomendable tomar precauciones, especialmente en espacios públicos.

¿Los tratamientos son efectivos?

Los tratamientos para la onicomicosis pueden ser efectivos, aunque no siempre garantizan resultados
inmediatos. Los medicamentos antifúngicos, tanto en forma oral como tópica, son comúnmente
utilizados y pueden ayudar a erradicar la infección. No obstante, es importante tener en cuenta que la
duración del tratamiento es variable y puede requerir varios meses para lograr que una nueva uña
crezca sana. También es posible que algunas infecciones reaparezcan, por lo que es fundamental seguir
las indicaciones del profesional de la salud y mantener medidas de prevención adecuadas.

¿Los hongos en las uñas pueden causar complicaciones?

Las complicaciones asociadas con los hongos en las uñas pueden ser serias, especialmente en personas
con condiciones de salud preexistentes, como diabetes o enfermedades cardiovasculares. Si la
onicomicosis no se trata adecuadamente, puede llevar a infecciones secundarias, dolor y malestar
significativo, así como la reaparición de la enfermedad. En estos casos, es vital intervenir rápidamente
para evitar problemas de salud mayores. La identificación temprana de la infección y la implementación
de tratamientos oportunos son claves para prevenir complicaciones adicionales.

¿Cuánto tiempo tarda en curarse una infección por hongos en las uñas?
El tiempo de curación puede variar dependiendo de la gravedad de la infección y el tratamiento
utilizado. Puede tomar de varios meses a un o dos años para que la uña vuelva a crecer completamente
sana.

¿Los hongos en las uñas del pie son contagiosos?

Sí, los hongos en las uñas pueden ser contagiosos. Es importante evitar compartir calzado, toallas y
utensilios de cuidado de las uñas para prevenir la propagación.

¿Puedo usar esmalte de uñas si tengo hongos?

Es mejor evitar el uso de esmalte de uñas mientras se trata la infección, ya que puede atrapar la
humedad y empeorar la condición.

¿Qué pasa si no trato los hongos en las uñas del pie?

Si no se trata, la onicomicosis puede empeorar y causar daño permanente en las uñas, dolor e
infecciones secundarias.

¿Los remedios caseros son efectivos contra los hongos en las uñas?

Algunos remedios caseros pueden ayudar a tratar infecciones leves, pero su efectividad no está
garantizada. Es importante consultar a un podólogo para obtener un diagnóstico y tratamiento
adecuados.

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