ASPECTOS DE FORMA
Elementos del nivel morfológico
1. La línea
La línea puede leerse como un punto en movimiento o como la historia del movimiento de un
punto. Además de
una posición suelen crear direcciones hacia algún elemento de interés, fronteras entre áreas
(p.e.: yuxtaposición
de tonos), sensación óptica de profundidad o movimiento y organizan la estructura de la
imagen, en ocasiones
llegando a constituirse en el protagonista principal de la misma. En función del efecto que,
como elementos
gráficos, pueden provocar, las líneas pueden utilizarse como vectores de dirección (dirigir la
mirada) o como límites
de separación (para realizar una zonificación de la imagen o para evitar que la mirada se dirija
a determinadas
zonas). Las líneas presentes en una escena deben estar de acuerdo con el simbolismo
pretendido de la imagen o,
al menos, no interferir con él.
Hay dos grupos fundamentales de líneas: rectas y curvas. Las primeras tienen un sentido de
propósito,
llevándonos directamente hacia una determinada área de la imagen. Y puesto que el marco
(límite) de la imagen
está constituido por líneas rectas, interactúan con éste por comparación. Las curvas –
genéricamente– “suavizan”
el trayecto de la mirada, adquiriendo más importancia cuanta menos información haya en los
límites del marco.
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Las líneas horizontales son en cierto sentido la base de la composición, nuestra forma de mirar
tiene esa
orientación, al igual que la lectura en la cultura occidental. Las líneas horizontales pueden
expresar estabilidad,
calma, una base protectora y fría, o la amplitud de un lugar. Las verticales, alineándose con el
otro borde del
marco, pueden asociarse con una barrera o soporte, expresando fuerza o poder, son asertivas
y directas. Al igual
que las horizontales sólo un buen motivo justifica su situación en el centro. Si en una
composición un elemento
lineal en vertical atraviesa de lado a lado la foto, se produce cierto efecto de doble imagen, en
la que ambas partes
de la foto pueden ser entendidas por separado, incluso con sus propias reglas compositivas
distintas.
Las líneas diagonales, las quebradas en Z o los ángulos expresan más energía, pudiendo
representar el
desequilibrio de las verticales, y expresar velocidad o dirección de forma más intensa, al
representar tensiones,
en mayor o menor grado en función de su relación con la gravedad. La convergencia de líneas
horizontales o
verticales con el uso de objetivos angulares crea sensación de profundidad a través de las
diagonales formadas.
Una diagonal de esquina a esquina puede crear una composición estática al igual que una
vertical centrada.
Las líneas curvas nos dirigen la mirada de manera más suave, pudiendo esta progresión dotar
de ritmo a la
imagen, expresando elegancia, continuidad y fluidez. Los sucesivos cambios de dirección de
una curva compuesta
en “s” evitan la interferencia con el marco. Las curvas que siguen el camino de la lectura, de la
izquierda y arriba
hacia la derecha y abajo tendrá una intensidad más marcada (se podría aplicar lo mismo a las
diagonales).
Recuperado de [Link]
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2. El plano: Es el espacio escénico que vemos en el marco del visor de la cámara.
4. La forma
Las formas se crean a partir de puntos o líneas, incluidas las líneas del marco del encuadre, que
interactúan con
otras de un modo que podemos alterar girando el encuadre o bien inclinando la cámara con un
angular.
Los triángulos representan fuerza y estabilidad cuando el lado de abajo se alinea con la
horizontal, tanto más
cuanto más grande es esta base, y todo lo contrario cuando hacia abajo se alinea un vértice.
Los círculos son las formas más sencillas, y representan el conjunto, la totalidad. Tienen
además efecto de cierre,
llevando la mirada a su interior, llegando a aislar la atención del espectador de lo que hay
fuera.
Los rectángulos abundan en las estructuras artificiales, pero no así en la naturaleza. Su relación
con el marco
debe ser estricta, pequeñas desviaciones son muy apreciables y fácilmente corregibles.
5. La textura
Entendemos por textura las propiedades que presenta una superficie al tacto. Desde el punto
de vista fotográfico
debemos trasladar esta sensación táctil a nuestros ojos, de manera que lo que estamos viendo
parezca que lo
estamos tocando o proporcione una sensación de tridimensionalidad. Básicamente asociamos
una textura fina y
suave con la armonía, la belleza, la tranquilidad, el equilibrio. Al contrario, asociamos la textura
rugosa y áspera
con la dureza y la tensión. Por otra parte la ausencia de textura también es un recurso
interesante para lograr
efectos minimalistas.
Recuperado de [Link]
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6. El color
El profesor Justo Villafañe (1987, p. 118) define, acertadamente, una serie de funciones
plásticas del color:
• El color contribuye a crear el espacio plástico de la representación. Según el modo de
utilización del color,
nos hallaremos ante una representación plana o ante una representación con profundidad
espacial.
• El contraste cromático es un recurso que contribuye a dotar de dinamismo a la composición
que adquiere,
de este modo, de gran fuerza expresiva.
• El color posee además unas notables cualidades térmicas. Como ya lo señaló Kandinsky, los
colores cálidos
(entre el verde y el amarillo) producen una sensación de desplazamiento hacia el espectador,
favorece la
aparición de procesos de identificación, es decir, definen un movimiento centrípeto de la
actividad
observadora. Los colores fríos (entre el verde y el azul) producen una sensación de alejamiento
del
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espectador, favorece la aparición de procesos de distanciamiento con respecto a la
representación,
definiendo un movimiento centrífugo en la actividad de observación.
7. La iluminación
Si atendemos a la calidad de la luz, se puede distinguir entre:
• iluminación natural e iluminación artificial (mediante el uso de flashes o iluminación
continua).
• iluminación dura (fuerte contraste de luces, con presencia de tonos negros y blancos
intensos) o iluminación
suave (iluminación difusa, con una pobre gradación tonal).
• iluminación en clave alta (predominio de altas luces), iluminación en clave baja (predominio
de las sombras)
o lo que podría denominarse “iluminación clásica o normativa”.
Según la dirección de la luz, podemos hablar asimismo de:
• iluminación cenital
• iluminación desde arriba
• iluminación lateral
• iluminación desde abajo
• iluminación nadir (opuesta a la cenital)
• contraluz
• iluminación equilibrada o clásica, etc.
La iluminación también es un elemento fundamental para definir estilos fotográficos como el
expresionismo, el
realismo, el pictorialismo, etc.
Elementos del nivel sintáctico o compositivo
1. La perspectiva, el ritmo y la tensión
La perspectiva es la ilusión de profundidad espacial que puede generar la imagen, al reproducir
los distintos
objetos cada vez de menor tamaño en la medida en que éstos se alejan del primer plano,
siendo la presencia de
este elemento más notoria en los ángulos visuales amplios.
El ritmo es la repetición de un elemento formal dentro de la escena. (Repetición de líneas,
formas, volúmenes,
tonos y colores). En consecuencia, el ritmo es un concepto que tiene parentesco con el ya
mencionado tema de la
Relación de Partes, debido a que en ambas ocasiones la razón de ser de la fotografía está en
los enlaces visuales
que se producen entre las distintas unidades gráficas que integran la imagen.
La tensión puede ser definida como un estado estructural de la imagen que demanda
resolución para establecer
el equilibrio. La compensación de estas tensiones origina un cierto tipo de equilibrio,
denominado inestable.
Las tensiones, en el esquema compositivo, pueden lograrse con el manejo de los elementos
escalares, como las
proporciones, o los morfológicos, como la forma. Por ejemplo, los formatos rectangulares
adquieren mayor
tensión a medida que se alejan del cuadrado, y las formas irregulares son las que tienen mayor
grado de tensión,
en comparación con las regulares.
2. La proporción, la distribución de pesos y/o la ley de tercios
La proporción es un concepto compositivo que alude a la relación del sujeto/objeto
representado y el propio
espacio de la representación. Las dimensiones cuantitativas del motivo fotográfico también
guardan una
proporcionalidad con las dimensiones del marco de la imagen. Asimismo, también debe
tenerse en cuenta la
proporción que se establece entre los lados de una fotografía, la conocida “ratio” de la imagen.
Algunos de los factores que determinan la distribución de pesos en una imagen serían los
siguientes:
• De manera general, se acepta que un elemento tiene mayor peso cuanto más está situado en
la parte superior
derecha de un encuadre. Este hecho viene determinado por la tradición icónica occidental, y
es de naturaleza
profundamente cultural.
• Un elemento visual de gran tamaño puede ser compensado compositivamente por la
presencia de una serie
de elementos visuales más pequeños.
• Los elementos visuales situados en perspectiva, aunque tengan un tamaño menor, ven
incrementado su peso
visual, dependiendo de su nitidez.
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• El tratamiento superficial de los objetos visuales, su apariencia texturada frente a un
acabado pulido, también
es determinante en el mayor peso de un elemento visual en el encuadre.
La ley de tercios señala que en el recuadro fotográfico deben trazarse imaginariamente dos
líneas equidistantes
verticales y dos horizontales, siendo en torno a alguno de los cuatro puntos de intersección, en
donde debe
colocarse el motivo que deseamos resaltar dentro de la composición. La fuerza visual de un
elemento plástico será
más intensa cuando esté situado en alguno de los puntos de intersección de las llamadas líneas
de tercios.
3. Orden icónico:
El profesor Villafañe distingue, de forma acertada, la existencia de dos tipos básicos de
equilibrio compositivo
(Villafañe, 1987, p. 181):
• Por un lado, el equilibrio estático, caracterizado por la utilización de 3 técnicas: la simetría, la
repetición de
elementos o series de elementos visuales y la modulación del espacio en unidades regulares.
• Por otro, siguiendo la terminología de Arnheim, el equilibrio dinámico, cuyo resultado es la
permanencia e
invariabilidad de la composición, basada en: el modo en que está jerarquizado el espacio
plástico, la
diversidad de elementos y relaciones de naturaleza plástica, y el contraste lumínico y
cromático.
Dondis (1976, pp. 130-147) enumera una serie de situaciones compositivas que oscilan entre
aplicaciones
extremas en el campo del diseño, que podría extenderse sin dificultad al campo de la
fotografía:
• Equilibrio-Inestabilidad.
• Simetría-Asimetría.
• Simplicidad-Complejidad.
• Unidad-Fragmentación.
• Economía-Profusión.
• Predictibilidad-Espontaneidad.
• Actividad-Pasividad.
• Transparencia-Opacidad.
• Realismo-Distorsión.
• Planitud-Profundidad.
• Secuencialidad-Aleatoriedad.
• Agudeza-Difusividad.
4. El recorrido visual
Mediante el recorrido visual establecemos una serie de relaciones entre los elementos
plásticos de la composición.
El profesor Villafañe (pp. 187-190) establece una clasificación de los tipos de direcciones
visuales:
• Por un lado, las direcciones de escena, internas a la composición, estarían creadas por la
organización de los
elementos plásticos presentes en el interior del encuadre que, a su vez, pueden estar
representadas
gráficamente (mediante elementos gráficos como la representación del movimiento, la
presencia de brazos o
dedos que señalan direcciones concretas o la presencia de formas y objetos puntiformes) o
inducidas por las
miradas de los personajes presentes en el encuadre.
• Por otro lado, las direcciones de lectura, en ocasiones, vienen determinadas por la existencia
de los vectores
direccionales presentes en la propia composición. También en este caso podemos sentir el
peso de la tradición
cultural occidental, en la que la lectura se realiza de izquierda a derecha y de arriba abajo.
5. El espacio de la representación
La representación del espacio es una modelización de lo real. En el caso de la fotografía,
debemos ser
conscientes que la imagen obtenida siempre es resultado de una operación de recorte del
continuum espacial.
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El campo fotográfico se define como el espacio representado en la materialidad de la imagen,
y que constituye la
expresión plena del espacio de la representación fotográfica.
6. El tiempo de la representación
En el caso de la fotografía, debemos recordar que, más o menos explícitamente, la
temporalidad está
profundamente ligada a la propia naturaleza del medio fotográfico. Toda fotografía supone un
“corte” del continuo
temporal, una selección interesada de un momento esencial que, según los casos, puede
expresar desde la
singularidad de un instante a narrarnos incluso un complejo relato, con una temporalidad más
o menos dilatada.
La instantaneidad hace referencia a cómo la fotografía constituye siempre la representación y
captación de una
pequeña fracción de tiempo del continuo temporal.
La representación de una duración del tiempo es, paradójicamente, otra opción discursiva del
texto fotográfico.
Las fotografías realizadas a baja velocidad nos ofrecen vistas muy peculiares del mundo que
nos rodea, sobre todo
cuando se emplean prolongados tiempos de exposición. El barrido es asimismo otra técnica
que permite transmitir
esta idea de duración, sumada a la idea de movimiento, ya que consiste en la realización de
una fotografía a media
o baja velocidad siguiendo el movimiento de un sujeto u objeto. Este tipo de vistas producen
en el espectador un
efecto de extrañamiento y, en ocasiones, una representación espectacular del mundo.
El término atemporalidad es utilizado, con frecuencia, como sinónimo de la duratividad, es
decir, de la concepción
y representación del tiempo como duración.
El reconocimiento de la existencia de un tiempo simbólico en la imagen se produce cuando la
representación
fotográfica se aleja de la vocación indicial de la fotografía, en tanto que huella de lo real.
En efecto, el tiempo simbólico del que venimos hablando podría considerarse como un tiempo
subjetivo, en
términos estrictamente semánticos. El reconocimiento de una poética simbólica es algo que
dependerá del sujeto
que realice el análisis.
El orden visual y las direcciones de lectura son algunos factores que resultan determinantes
para reconocer en la
imagen la presencia de una secuencialidad temporal o narratividad en la fotografía.
INDAGAMOS:
Marzal, J. (2020) Propuesta de análisis de la fotografía. Recuperado de
[Link]