Profetas Mayores
Profetas Mayores
HACIENDO DISCÍPULOS
INSTITUTO BÍBLICO
Profetas mayores
Los profetas mayores no reciben ese nombre debido a su importancia ni a su edad sino a la extensión
que tienen sus mensajes escritos. Se les llama mayores ya que son más extensos que los libros de
los Profetas Menores. Cualquiera de los libros de Isaías, Jeremías o Ezequiel es más largo que todos
los de los profetas menores juntos.
Los periodos históricos y algunos de los libros están relacionados con ellos:
• El reino del norte de Israel cayó y fue tomado cautivo por Asiria entre el año 733 y el 722
2
a.C. Los profetas relacionados con este periodo histórico fueron: Amos, Oseas, Isaías y
Miqueas.
• El reino del sur de Judá cayó y fue tomado cautivo por los babilonios entre los años 606 y
586 a.C. Los profetas asociados a estos acontecimientos fueron: Jeremías, Ezequiel, Habacuc
y Sofonías.
• Los judíos fueron repatriados del exilio en Babilonia a Jerusalén entre el 538 y 444 a.C. Los
profetas asociados con este periodo fueron: Hageo, Zacarías y Malaquías.
El apóstol Pablo hizo una advertencia, que debemos escuchar: “Y estas cosas les acontecieron como
ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los
siglos” (1 Corintios 10:11).
El apóstol Pedro, en su segunda epístola, exhortó a los cristianos: “Pero el día del Señor vendrá como
ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo
serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas
cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,
esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán
deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!” (2 Pedro 3:10-12).
… Examen diagnóstico…
Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad de
nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo
áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la
boca de Jehová ha hablado.
-Isaías 40: 1-5.
Estos versículos son rescatados en el evangelio de Lucas 3:4-7 como el cumplimiento de la profecía
en el ministerio de Juan el Bautista.
¿De qué habla el Apocalipsis? Apocalipsis habla del reino final, del Reino del Mesías; si vemos Isaías
66 versículos 22 y 23 encontraremos los cielos nuevos y la Tierra Nueva.
El profeta Isaías fue un profeta que profetizó al reino del Sur, el reino de Judá, del 739 al 686; a Isaías
le tocó ver la cautividad de Efraín, la cautividad de las 10 tribus del Norte, y le tocó advertir a Judá
que ellos no temieran, que confiaran en que Dios los iba a proteger, pero también les profetizó que 5
al final también iban a ser llevados cautivos y les advirtió que se arrepintieran. Él vio la dispersión
de las 10 tribus y advirtió del cautiverio de Judá.
Isaías capítulo 1.
El Señor llama a Isaías y empieza a hablarle acerca de la maldad del pueblo de Israel y de la maldad
de Judá. El capítulo 1 se enfoca en la maldad de Judá. Versículos 4 y 5:
Y ante esta devastación, ante esta debacle espiritual, ¿qué es lo que dice Dios a través de Isaías?
Versículos 18 al 20.
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Isaías capítulos 2 al 5.
En los capítulos 2 y 3, Isaías sigue hablando acerca del juicio
contra Judá y Jerusalén, y en el capítulo 5 habla de una
parábola de la viña, versículo 1 en adelante. Jesús también
enseña esto a través de la parábola de la viña y los
labradores (Lucas 20: 9-18). La viña era el lugar especial de
Dios, era Israel, pero en lugar de dar buen fruto dio uvas
silvestres; ellos, quienes recibieron toda la revelación desde
el principio, no dieron ese fruto.
Una vez que Dios te limpia y te quita tu pecado, sigue el llamado, ahora ya eres un vaso útil, ya no
eres demasiado grande para que Dios te use. Versículos 8 y 9. Dios le dijo a Isaías que fuera a decirle
a ese pueblo que ya estaba endurecido en su corazón. Isaías le preguntó en el versículo 11 hasta
cuándo duraría ese engrosamiento de su corazón y Dios le responde acerca de la cautividad.
Isaías capítulo 7.
En el capítulo 7, encontramos el mensaje de Isaías a Acaz, quien estaba reinando en ese momento.
10 tribus, 10 ejércitos, se habían unido en contra del pueblo de Judá, evidentemente todo el temor
se apoderó de él; sin embargo, Isaías llega para decirle “no temas, el Señor dice que no temas”; en
el versículo 11 Dios le dice que pida una señal para que supiera que no iba a haber ningún problema
pero Acaz no quiso y en el versículo 13 responde Isaías “¿no le crees a Dios? ¿Te resulta poco
menospreciar a los hombres que Dios envía y aparte te atreves a menospreciar y dudar de Dios?
Y en los versículos 14 y 15 encontramos la Profecía del Mesías; en el versículo 16 dice que antes de
que ese niño creciera, esos dos reinos habrían de quedar asolados: los reinos de Siria y de Israel.
Israel dejó de ser pueblo en el año 722 antes de Cristo. En la Nueva Versión Internacional no aparece
la palabra virgen sino la palabra joven, y en algunas otras versiones aparece la palabra doncella.
¿Cuál es el problema en esto?
Que a través de las palabras
puede llegar a reducirse la
significancia del milagro, de la
señal que había prometido
Dios. Que una joven doncella
conciba un hijo no es
milagroso, una señal; sin
embargo, que una virgen
conciba a un hijo, eso sí es una
señal milagrosa, nosotros
creemos en ese milagro que
trajo a Cristo al mundo. ¿En
qué consiste el milagro? En
que Judá iba a permanecer,
en que Judá no iba a
desaparecer.
Esta foto de Autor desconocido está bajo licencia CC BY-ND
Isaías capítulo 9.
En el capítulo 9 se manifiesta una vez más acerca de un hijo que va a nacer y este hijo tiene que ver
con un período de tinieblas. El reino del norte, Israel, quedaría totalmente devastado por Asiria; y
la gente de Judá, en lugar de arrepentirse y buscar a Dios y a los profetas para saber qué hacer,
comenzaron a consultar a los adivinos, pensaron que en los astros podrían librarse de la suerte que
venía sobre ellos (8:19).
8
Si una persona, en lugar de
consultar lo que dice la ley y los
profetas, busca la sabiduría
humana, entonces no le ha
amanecido (8: 20). ¿Qué
significa que no les ha
amanecido? Que no han nacido
de nuevo. Pero en el capítulo 9
se muestra la esperanza al
hablar de que no siempre habría
esa oscuridad. En el versículo 6
entendemos las dos partes del
nacimiento del mesías: por un
lado, es un niño que nace en el
terreno humano, pero por el
lado espiritual es un hijo que nos
es dado, el hijo de Dios que nos Esta foto de Autor desconocido está bajo licencia CC BY-SA
es dado. Esta profecía en el corto
plazo se cumplió en el rey Ezequías quién fue un rey por quién Dios decidió retardar el juicio sobre
Judá, sin embargo, la profecía se cumplió de manera completa y total a través del Mesías de quien
el reino no tendría fin.
Galilea de los gentiles sería un espacio donde el pueblo de Israel se había mezclado tanto con los
gentiles que el pueblo de Israel había dejado de ser pueblo y se le denominó Galilea de los gentiles
(9:1). Este era el pueblo que andaba en tinieblas y que moraba en tierra de sombra de muerte ya
que la luz de la Torá no resplandecía sobre ellos y era necesario que Jesús predicara nuevamente
allí para llevar luz (9:2).
En el capítulo 12 habla del cántico de alegría que expresará el pueblo de Dios. ¿Qué es lo que se va
a cantar? Apocalipsis 15: 3-4, el cántico de Moisés.
9
Isaías capítulo 14.
El capítulo 14 se trata de quién está detrás de Babilonia, de Roma y de todos. El capítulo 14 habla
de Lucifer, habla de Satanás, el que acusa (vv. 5-6, 12-14). Pero también habla de cómo son juzgadas
todas las naciones. Del capítulo 15 al capítulo 39, se repiten una y otra vez las profecías a todas las
naciones.
Versículos 6 al 12. ¿Qué interpretación se le puede dar a Esta profecía? Hay quien dice que esta
profecía no está hablando de Jesús sino del pueblo de Israel, el pueblo de Israel llevando los pecados
de todo el mundo. Sin embargo, hay un problema con esa interpretación, porque en el versículo 9
dice que no hubo maldad en él, que nunca hizo maldad, y si leemos la historia de Israel a través de
los libros de Crónicas, de Reyes, de Jueces, podremos darnos cuenta de que el pueblo de Israel no
cumple para nada con esta definición. Y en realidad no hay ninguna persona que haya podido
cumplir con esta característica. Todos somos injustos, “no hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10);
“no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque” (Eclesiastés 7:20); “en extremo
nos hemos corrompido” (Nehemías 1: 7); sepulcro abierto es nuestra garganta (Salmos 5:9); con
nuestra lengua engañamos, veneno de áspides hay debajo de nuestra lengua (Romanos 3:13); no
hemos conocido camino de bien pero hubo alguien que por amor a nosotros se hizo pecado para
que nosotros fuésemos hechos justicia en él.
Y por eso podemos regocijarnos, dice el capítulo 54; y el verso 17 de ese capítulo dice “Ninguna
arma forjada contra ti prosperará, toda lengua que se levante contra ti en juicio. La herencia de los
siervos de Jehová, y su salvación de mi vendrá”.
Si el señor no escatimó ni a su único hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará con él todas las cosas? (Romanos 8:32). En los versículos 10-11 del capítulo 55 se sigue
hablando de las maravillas de Dios para todos nosotros.
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Historia de Cristo
➢ Su nacimiento (Is 7:14).
➢ Su Ascendencia (Is 11:1).
➢ Su Unción (Is 11:2).
11
Misión de Cristo
➢ La Luz del Mundo (Is 9:2).
➢ Juez (Is 11:3).
➢ Reprobador (Is 11:4).
➢ Legislador (Is 42:4).
➢ Libertador (Is 42:7).
➢ Portador de cargas (Is 53:4).
➢ Salvador Sufrido (Is 53:5).
➢ Cargador del Pecado (Is 53:6).
➢ Intercesor (Is 53:12).
Títulos de Cristo
➢ Emanuel (Is 7:14).
➢ Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz (Is 9:6).
➢ Rey de Justicia (Is 32:1).
➢ Siervo Divino (Is 42:1).
➢ Brazo de Jehová (Is 53:1).
➢ Predicador Ungido (Is 61:1).
➢ Salvador Poderoso (Is 63:1).
Características de Cristo
➢ Resplandor (Is 42:6).
➢ Sabiduría (Is 11:2).
➢ Discernimiento Espiritual (Is 11:3).
➢ Justicia (Is 11:4).
➢ Fidelidad (Is 11:5).
➢ Silencio (Is 42:2).
➢ Mansedumbre (Is 42:3).
➢ Perseverancia (Is 42:4).
➢ Sufrimiento Vicario (Is 52:14).
➢ Compasión (Is 53:4).
➢ Humildad (Is 53:7).
➢ Sin Pecado (Is 53:9).
➢ Poder de Salvación (Is 53:11).
➢ Grandeza (Is 53:12).
¿Qué te hace sentir el leer todo lo que se habló de Cristo JESÚS, el Mesías prometido, más de 700
años antes de su nacimiento?
Jeremías
El nombre de Jeremías en hebreo Yermiyahu, que significa “a quien Dios ha elegido”. Dios lo eligió
para anunciar la destrucción. El tema de este
libro es el último intento de Dios para salvar a
Judá y a comparación de Jonás, quien tuvo
muchísimo éxito en su predicación, Jeremías no 12
tuvo éxito, al contrario, la gente le tiró piedras y
lo tachaban de loco.
Jeremías es quien con más detalle describe en qué consiste el NUEVO PACTO, aquél que había sido
profetizado por Moisés desde Deuteronomio 30.
El llamado.
Jeremías era un sacerdote, miembro de la familia sacerdotal. ¡Qué difícil para alguien que vive en
medio del sacerdocio el criticar la corrupción que había ahí y profetizar en su contra! (1:1-2). El
llamado de Jeremías lo encontramos en 1:5, que se dio a una edad muy temprana. Lo importante
de este llamado, es que podemos darnos cuenta de que el llamado de Dios no deriva de nuestra
santidad ni de cuán buenos somos como personas, porque desde antes de nacer Dios no conoce y
elige. De ahí la gravedad del aborto, pues Dios nos ha conocido desde la formación de nuestro
embrión. La elección tiene que ver con la soberanía de Dios. Él llama a quien Él quiere llamar.
Martín Lutero quiso reformar la Iglesia Católica Romana, ¿cuál fue el resultado? Nada. No pudo
reformar ese sistema.
¿Qué significa la vara de almendro de 1: 11-12? El almendro es de los árboles frutales que da fruto
antes que todos. Cuando la mayoría fructifica en primavera, el almendro lo hace desde enero. ¿Qué
significaba esto? Que la Palabra de Dios, la profecía de la destrucción de Jerusalén, estaba pronta a
cumplirse. ¿Qué significa la olla hirviendo en 1: 13-14? El hervidero de pecado que había llegado a
tal punto que Dios los entregaría a sus pecados, y hace referencia al imperio babilónico, al norte de
Jerusalén, quienes los conquistarían.
En los versículos 17 al 19, Dios le revela que su ministerio no sería exitoso, pero que Él estaría junto
al profeta para librarlo. El llamado de Jeremías es muy similar al llamado de Pablo (Hechos 9: 15-
16). Dios le advierte a Jeremías que el pueblo no iba a escuchar su mensaje. ¿Qué haríamos nosotros
con un llamado así? Has sido llamado a predicar un mensaje que nadie va a escuchar y todos van a
pelear contra ti, pero, aunque todos te persigan, YO voy a estar contigo.
Advertencias a Judá.
A partir del capítulo dos encontramos la palabra de Dios hablándole a su pueblo. Los versículos 2 y
3 son una mención del tiempo cuando Israel era un pueblo cercano a Dios (el Cantar de los Cantares
habla de este tiempo hermoso), antes de que dejaran su primer amor. ¿Qué les hice de mal a
ustedes? Pregunta Dios a su pueblo (2: 5), cuando todo ese tiempo lo único que buscaba era
bendecirles. El pueblo se olvidó de todo (2: 6-8). En ningún lado se había hecho tanta bendición
como con Israel y ninguna nación había abandonado sus dioses, aunque no eran dioses (2: 10-11
[Quitim era el punto más al Occidente y Cedar era el punto más lejano del Oriente que se conocía
en ese entonces]). ¿Es normal que las culturas dejen sus dioses y su idolatría? No, eso no es normal,
por eso la estrategia de la Iglesia Católica fue adoptar las costumbres y los dioses y modificar
ligeramente adaptándolos a su sistema de creencias [Tonantzin cambió a Guadalupe en México].
¿Cómo es posible que la gente de otros pueblos no cambie a sus dioses falsos, pero a mí, que soy el
DIOS verdadero, me cambiaron? (2: 12-13). ¿Qué es mejor: un manantial o una cisterna? Los
manantiales son fuentes naturales de agua pura, mientras que la cisterna ayuda a guardar agua, a
estancar agua que se va ensuciando. Peor aun si es una cisterna rota que ni para estancar agua sirve.
En 3: 6, Dios hace referencia a Israel, a las diez tribus del norte y cómo nunca se apartó de su pecado
(3: 7) y Dios los entregó a su pecado. Judá se dio cuenta de lo que había pasado con Israel (3: 7-10).
¿Cuál fue el pecado de Judá? La hipocresía (Mateo 15: 8; tal como Israel lo hizo en su momento:
Isaías 29: 13), de manera que Dios expresa que Israel resultó más justo que Judá (3: 11), ¿por qué?
Porque ellos no tuvieron un ejemplo, porque ellos no tuvieron un antecesor en cuestión de pecado;
sin embargo, Judá vio lo que sucedió con Israel y ni así se arrepintieron. Aun así, Dios les da otra
oportunidad de recapacitar (3: 12-14). Y si bien lo expresado en el versículo 14 es triste por expresar
que solamente un remanente será rescatado, también es maravilloso pues muestra la misericordia
de Dios de no dejar que su pueblo fuera exterminado.
Así como Dios tuvo misericordia de un remanente escogido de Israel, Dios tuvo misericordia de un
grupo de gentiles a quienes decidió llamar hijos suyos: nosotros. ¡Aleluya!
Y cuando el pueblo de Dios fuera restaurado, ya no estarán preocupados por encontrar el Arca del
pacto de Jehová (3: 16-17) pues la presencia de Dios ya no estará en ella sino en los corazones de
sus hijos (somos templo del Espíritu Santo: 1 Corintios 6: 19) y nosotros le llamaremos Padre (3: 19).
¡Reconozcamos que solamente en Dios hay salvación! (3: 23).
En el capítulo 4, Dios comienza a anunciar la destrucción de Israel, no sin antes apelar nuevamente
al arrepentimiento de Israel, tanto Norte como Sur (4: 1). En el versículo 19, sabiendo que no se iban
15
a arrepentir, dice Dios: “me duelen las fibras de mi corazón… sonido de trompeta he oído”, la guerra
se avecina, la destrucción es inminente. La destrucción misma del templo de Dios es profetizada en
el versículo 20.
En el versículo 22 encontramos una llamada de atención no solamente para Israel sino para
nosotros. La creatividad brota para la inmoralidad, pero para hacer el bien, para servir a Dios nos
conformamos con la mediocridad. Veamos las películas, las producciones más extraordinarias son
las que promueven la inmoralidad, la violencia, la sexualidad, pero las producciones que hablan del
mensaje de Dios son mayormente mediocres, faltas de creatividad.
En el capítulo 5, versículo 31 encontramos una amonestación contra los profetas y los sacerdotes,
quienes, por no perder seguidores, por no hacerse de enemigos, endulzaron el oído del pueblo,
quienes así lo quisieron. Así lo repite en 6: 13. ¿Qué similitud encontramos ahora? Pastores que no
predican la verdad, que no amonestan, por no ofender al pueblo de Dios. Una religión light. ¿Cuál
es la solución? Versículo 16: regresa a las raíces, regresa a las sendas antiguas. Curiosamente, eso
es a lo que más se le huye, lo antiguo, por estar pasado de moda. Eso es lo que vino a hacer Jesús,
regresar al pueblo a las sendas antiguas.
También puso Dios atalayas, anunciadores (6: 17) que dijeran la verdad de Dios. Nadie puede decir
“a mí nadie me dijo, yo no sabía”, al menos no en nuestra sociedad. Cualquiera que no oye la palabra
de Dios, aborrece deliberadamente la palabra de Dios (6: 19; 7: 8-10), a esto se le llama pecado de
muerte (1 Juan 5: 16-17; 1 Corintios 5: 5). Al inicio del capítulo 7, Dios manda a Jeremías que se
coloque en la puerta del templo (¡en la puerta del templo!) y que los reprendiera por su pecado;
Judá estaba muy confiado por tener el templo, era su amuleto, porque ahí estaba la presencia de
Dios y pensaban que no podría pasarles nada (7: 4, 12, 14), pero Dios anuncia que aun su templo
sería destruido.
Era tanta la ira de Dios contra su pueblo que incluso en el versículo 16 le dice a Jeremías: “no ores
por este pueblo”. Cuando Dios dice: “ya no ores por esta persona, ya no ayudes a esta persona”,
significa que la misericordia de Dios terminó y es momento de ejecutar su juicio, y nuestra oración
16
lo impediría (Génesis 6: 3, 7). ¿Quiénes somos nosotros para que el espíritu de Dios nos insista tanto
para que nosotros nos arrepintamos? Una muestra más del amor de Dios. Pero también debemos
entender que su espíritu no siempre va a contender contra los pecadores, llegará el momento en
que Dios, con todo el dolor en su corazón, deje a los pecadores sumidos en sus pecados.
Este concepto es muy duro, muy doloroso, sobre todo si se trata de un familiar, de un amigo nuestro.
Pero imaginemos cuánto más duele a Dios quien los creó. El pecado de Judá había llegado a una
idolatría completamente abominable (7: 30-31) al punto de usar el templo como casa de prostitutas
y lugar de orgías, y de sacrificar a los primogénitos a los dioses paganos. Quizá resulte escandaloso
para nosotros sacrificar a nuestros hijos a un dios pagano, pero ¿qué tal los que sacrifican a sus hijos
por su dios “Éxito” ?, ¿o por su dios “Profesión” ?, ¿o por su dios “Negocio”? Pero no los sacrificarían
por el Dios verdadero. “Ligero es mi yugo y ligera mi carga”, dice el Señor (Mateo 11: 30).
Lo único que Dios pedía a su pueblo era que le dieran su corazón (7: 23), no pidió sacrificios ni
holocaustos (7: 22) en los que tanto se afanaban en Judá. Las sacrificios y holocaustos Dios los
estipuló después del suceso del becerro de oro (Éxodo 32) por el pecado de su pueblo, pero no eran
lo más importante. Por eso, cuando en Gálatas 3: 19-29 dice que la ley fue establecida a causa de
nuestras transgresiones está hablando del pacto renovado; con la llegada de Jesús no se eliminó la
ley de Moisés sino la ley levítica, que servía para cubrir momentáneamente las transgresiones del
pueblo. Hebreos 7: 17-19 también habla del nuevo sacerdocio que llegó con Jesús a sustituir a los
sacerdotes levitas.
Ya que se habló del juicio de Judá, en el capítulo 9, Dios pregunta: ¿habrá alguien que sí entienda?
(vv. 12-16). ¿De quién está hablando específicamente en estos versículos? De Judá, quien también
habría de ser dispersado, tal como sucedió con Efraín (Israel, el reino del Norte). Y esta dispersión
también viene a cumplir la promesa a Abraham de que su descendencia nadie la podrá contar
(Génesis 15: 5), pues entre la dispersión nadie sabe cuántos judíos existen.
17
Finalmente, en el capítulo 31, Dios revela el nuevo pacto. Gracias a la eterna misericordia y eterno
amor de Dios a su pueblo, el Señor los rescatará y ellos volverán a danzar (Éxodo 15: 20). El
remanente de Israel (v. 7) dirá: Jehová salva: Yeshúa. Antes de la redención, habrá un momento de
aflicción; cuando Babilonia llevaba cautivo a Judá, caminaron por el desierto y pasaron por Belén,
donde estaba la tumba de Raquel (vv. 15-16; Génesis 35: 19) y nada se podría hacer por ellos porque
muchos de ellos perecerían en Babilonia, pero Dios los regresaría porque se arrepentirían (vv. 18-
20; Lucas 15: 11-32). Estos versículos (15-16) también son la profecía de la matanza de los niños en
Belén (Mateo 2: 16-18).
El nuevo pacto lo encontramos a partir del versículo 27, ¿qué quiere decir “sembraré la casa de
Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal”? La simiente de animal es
el pueblo sin Torá; Israel y Judá se mezclaría con las naciones gentiles (Hechos 10: 9-15). El nuevo
pacto establece también que cada individuo será responsable de su maldad y los padres no podrán
interceder por sus hijos (vv. 29-30). El antiguo pacto
sería renovado pues el pueblo de Dios lo invalidó (v.
32). En el nuevo pacto, la ley estaría escrita en la
mente y en el corazón de las personas, a diferencia
del pacto de Sinaí en el cual la ley estaba escrita en
las tablas del pacto (2 Corintios 3: 6-9). Esto conlleva
una gran responsabilidad, pues la gloria de Dios ya no
es externa a los hombres sino dentro de ellos. Y
ahora, como lo dice Pablo, nosotros somos ministros
del nuevo pacto: las leyes de Dios no escritas en
piedra sino en un corazón de carne (v. 34).
¿Se puede medir el tamaño del universo? Si eso fuera posible, Dios desecharía a su pueblo por todas
sus transgresiones. Gentiles, no se gloríen pues Dios no ha desechado a su pueblo. Dios está
salvando, redimiendo a toda la plenitud de los gentiles y después todo Israel será salvo.
Jeremías, después de estar predicando 40 años sin que le hicieran caso, finalmente vive la
destrucción de Jerusalén; él se va al Monte de los Olivos a ver la destrucción de Jerusalén y ahí
escribe el libro de Lamentaciones, que no es una muestra de orgullo, de se los dije, sino de humildad,
de aflicción por su pueblo que fue destruido. No se sabe bien dónde murió Jeremías, hay quien dice
que se fue a Egipto y allí murió y fue sepultado.
Setenta años duró el cautiverio en Babilonia, tal como lo había profetizado Jeremías (capítulo 25: 1-
14), y al final de este periodo llegaría el imperio Persa y derrotaría a Babilonia y se les permitiría
regresar (2 Crónicas 36: 17-23).
Profecías de Jeremías sobre Cristo.
Lamentaciones.
El tema del libro de las Lamentaciones es la destrucción y la desolación que caen sobre Jerusalén en
el 586 a.C. Dios es reconocido como justo al castigar a su nación elegida por su desobediencia.
Puesto que Dios es fiel, existe la esperanza en la confesión del pecado y una implícita fe en Él.
La más razonable y natural interpretación sugiere que este libro expresa los sentimientos y las
reacciones de un testigo ocular. Por cuatro décadas, Jeremías había predicho la destrucción de
Jerusalén. Atravesando la ciudad en su camino hacia Egipto, tuvo que haber dirigido una última
mirada a las ruinas de su amada ciudad que por cuatro siglos había representado la gloria y el orgullo
de su nación, Israel.
De forma realista, el autor ve a Jerusalén en ruinas. Una vez fue como una princesa, ahora está
reducida al vasallaje. En contraste a su pasada gloria, ella está entonces en un estado de sufrimiento
y desesperación. Aquellos que la ven no pueden concebir su tristeza. No hay nadie que la consuele.
La ira de Dios se ha mostrado de Sión. El Señor ha terminado con la ley y todas las observancias
religiosas, ha suprimido a los sacerdotes, profetas y reyes, y ha permitido que el enemigo aniquile
sus palacios y su santuario. Expuesta a que silben al verla y la irrisión de los enemigos que la rodean,
quejumbrosamente busca consuelo.
El destino de Sión parece ser peor que el de Sodoma. La brusca destrucción aparece como preferible
a un continuo sufrimiento por el pecado. Conducida por falsos profetas y sacerdotes, Jerusalén ha
derramado la sangre inocente de los justos. Consecuentemente, ella ha sido sometida a su presente
situación, mientras se esperan mejores días.
El capítulo final expresa una oración para la misericordia de Dios. El autor describe vívidamente el
apuro del pueblo de Dios como exiliados en tierras extrañas. ¿Podrá el Señor olvidar a su pueblo?
Sión está en ruinas e Israel parece estar abandonada. Con el corazón doliente y aplastado y
sobrecogido por la pena, el autor hace su dolorosa llamada al Dios que reina para siempre,
implorándole que restaure a los suyos. En la confesión del pecado y una implícita fe en Dios descansa
la apelación final para la restauración.
Ezequiel.
Ezequiel fue un sacerdote que había estado viviendo en Jerusalén durante el primer ataque
babilonio sobre la ciudad (año 587 A.C.), y aunque la ciudad fue liberada, los babilonios tomaron
prisioneros a una primera ola de israelitas y los llevaron al exilio, y Ezequiel estaba entre ellos.
El llamado de Ezequiel.
19
El libro de este profeta comienza cinco años después de ese lamentable hecho (1:2). Aquí,
encontramos a Ezequiel sentado a la orilla de un río en su campo de refugiados israelitas y resulta
que es su cumpleaños número 30 (1:1), año en el que hubiera sido instituido como sacerdote en
Jerusalén (Número 4: 1-3).
Esta aparición es muy similar a lo que encontramos en Éxodo 19: 9, 16; 24: 10, 17. Y esto es lo más
impactante de la visión de Ezequiel. ¡¿Qué está haciendo la gloria de Dios en Babilonia?! Se supone
que esté sobre el Acta del Pacto en el templo en Jerusalén (Éxodo 25: 8).
La primera sección del libro se abre para explorar esa pregunta: ¿Por qué la gloria de Dios está en
Babilonia y no en Jerusalén? Del capítulo 1 al 11, encontramos una serie de acusaciones de Dios
contra Israel, y es para ello que Dios llama a Ezequiel, para que él acuse a Israel por quebrantar de
varias maneras el pacto con Dios (2: 3-7; 3: 4). Israel ha entregado su lealtad a otros dioses y ha
estado adorando ídolos, lo que los llevó a una descomposición social en todos los sentidos. Debido
a ello, Dios envió a Babilonia con un primer ataque sobre esta nación, pero no se detendrá ahí, sino
que habrá otro ataque y Jerusalén y su templo se enfrentarían a una destrucción inminente.
Con el propósito de llamar la atención de Israel, Ezequiel no solamente habló, sino que realizó varios
actos simbólicos (capítulos 4 al 5), una especie de teatro callejero, que fungiría como parábolas de
su mensaje profético.
• Construiría un modelo de Jerusalén y representaría un ataque contra él (4: 1-3).
• Se rasuraría todo el cabello y lo cortaría con una espada (5: 1-4, 12).
• Él debería representar el rol del macho cabrío el día de la expiación, acostado de lado
durante más de un año comiendo alimentos cocinados con excremento como una señal de
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la terrible comida que el pueblo tendría que comer durante el asedio a Jerusalén (4: 4-17).
Pero lo más desalentador de todo esto fueron las noticias que Dios le dio a Ezequiel: nadie iba a
escucharlo (3: 7). Israel lo rechazaría debido a su duro y rebelde corazón (Deuteronomio 29).
Después de aproximadamente un año, Ezequiel tiene otra visión (capítulos 8-11), esta vez acerca
del templo. Él se adentra en un tour virtual y mira lo que está pasando dentro del templo: en el atrio
exterior hay una enorme estatua inmóvil y a los
ancianos adorando ídolos tanto fuera como dentro
del templo, y a las mujeres israelitas adorando a
un dios babilonio llamado Tamuz. La visión
termina con el glorioso carruaje de Dios
alejándose del templo; se está yendo en dirección
al Este, hacia Babilonia, así que en el capítulo 10 y
11: 22-23 vemos porqué la gloria de Dios se
apareció a Ezequiel en Babilonia.
Las siguientes tres secciones son sobre los juicios de Dios; primero sobre Israel (capítulos 12-24),
después sobre las naciones alrededor de Israel (capítulos 25-32) y luego solo sobre Jerusalén
(capítulo 33).
Cuando Ezequiel profetizó la cautividad de Israel, el pueblo no quiso escuchar, tal como Dios le había
dicho al profeta que sucedería (3: 7; 12: 2), y en lugar de eso, alegaban que esa profecía se cumpliría
dentro de mucho tiempo (12: 27).
En el juicio de Dios sobre Israel, Ezequiel usa varias parábolas y alegorías. En el capítulo 15
representa a este pueblo como una vara quemada e inútil; en el capítulo 16 lo pinta como una
esposa rebelde; en el capítulo 19 como un león enfurecido que es capturado; y en el capítulo 23 lo
pinta como dos hermanas promiscuas. Todas son descripciones de la rebelión insensata y de la
idolatría de Israel, que resultan en su ruina.
En esta sección, Ezequiel también actúa como un abogado (capítulos 14, 18 y 20), argumentando
que la destrucción de Jerusalén es realmente merecida como consecuencia de siglos de violar el
pacto (14: 23b), y que incluso si las personas más rectas del mundo como Noé, Daniel y Job
estuvieran vivas y rogaran a Dios por misericordia, Él no aceptaría sus oraciones (14: 14); es
demasiado tarde. El exilio se había vuelto inevitable.
Después de esto, Ezequiel habla sobre las naciones inmediatas a Israel: Amón (21: 28-32; 25: 1-7),
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Moab (25: 8-11), Edom (25: 12-14) y Filistea (25: 15-17), y luego se enfoca en los dos imperios más
poderosos de ese tiempo: Egipto y Tiro, naciones con quienes Israel se alió y adoptó sus dioses y sus
ídolos, así que Dios acusa a los reyes de Egipto y Tiro por la arrogancia (30: 6; 31:18) de considerarse
a sí mismo dioses que pueden
definir el bien y el mal en sus
propios términos (28: 2), y
anuncia que Dios usará a
Babilonia para hacerlos caer
después de años de maldad.
En el capítulo 33 encontramos el último juicio de Dios sobre su pueblo. Ezequiel se encuentra con
un exiliado recién llegado, quien reporta que Babilonia ha atacado la ciudad de Jerusalén, que ésta
ha caído y que el templo fue destruido (33: 21).
La esperanza.
Las últimas tres secciones del libro de Ezequiel hablan sobre la esperanza de Dios; primero para
Israel, después para las naciones y luego para toda la creación (capítulos 34-48).
En los capítulos 38 y 39, Dios promete la victoria final de la maldad sobre las naciones, lo que se
personifica con un rey llamado Gog, de la tierra de Magog; este nombre se deriva de una genealogía
de reinos y tierras antiguas de Génesis 10: 1-5, y se refiere a las naciones poderosas del pasado
distante, y Ezequiel toma este nombre como una imagen de todos los reinos violentos, entonces
descubrimos que Gog hizo alianza con siete naciones que vienen de las cuatro direcciones de la
brújula, lo que es una imagen clara que representa a todas las naciones (38: 3-6).
La descripción de Gog es parecida a la descripción que se da del rey de Tiro y del faraón de Egipto,
para Ezequiel, Gog es la amalgama de todos los reinos malvados de la Tierra, es el arquetipo de la
rebelión contra Dios. La historia en estos capítulos es que Gog se resiste a la idea de que Dios
restaure a su pueblo y así, al igual que Faraón en la historia del Éxodo, Gog viene a destruir al pueblo
de Dios, y encontramos muchas escenas que no tienen mucho sentido literal si las leemos en
secuencia, porque primero encontramos que Gog y su ejército son consumidos por un terremoto,
pero luego son consumidos por el fuego en dos ocasiones distintas, pero después de eso Dios viene
y ataca a Gog y su ejército en el campo donde yacen enterrados durante meses… Es claro que estas
escenas están llenas de símbolos e imágenes que muestran cómo Dios está determinado a derrotar
la maldad humana que ha arruinado su mundo, y esto para que Él prepare el camino para una nueva
creación.
En los últimos dos capítulos vemos que Ezequiel describe que frente a las escaleras del templo fluye
un arroyo que se convierte en un río que se dirige al desierto y hacia el Mar Muerto, y luego ese río
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deja un rastro de árboles y vida, y el Mar Muerto es transformado en un mar de vida que está lleno
de plantas y animales. Todas estas imágenes vienen del Jardín del Edén en Génesis capítulo 1 y 2. El
plan de Dios siempre ha sido restaurar a toda su creación.
Daniel
La historia del libro de Daniel se desarrolla justo después del ataque de Babilonia a Israel. Los
babilonios habían saqueado su ciudad y su templo y se había llevado a los israelitas al exilio (2º
Reyes 24); entre los cautivos estaban cuatro hombres de la familia real: Daniel, a quien después se
le llama Beltsasar; y sus tres amigos: Ananías, Misael y Azarías, mejor conocidos por sus nombres
babilonios: Sadrac, Mesac y Abed Nego. El libro
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da cuenta de sus luchas por mantener la
esperanza en la tierra de sus conquistadores.
Introducción.
Sección en arameo.
Y así, en el capítulo 7, tenemos el centro del libro. Ahora quien tiene un sueño es Daniel, pero él no
es capaz de interpretarlo, sino que necesita ayuda de un ser celestial. En su sueño, Daniel ve una
serie de cuatro bestias: una como león, una como un oso, y luego una como un leopardo alado, cada
bestia es reflejo de un imperio que hace el mal; pero junto a todas ellas se encuentra una bestia
gigante que representa a un imperio verdaderamente malvado, la bestia tiene muchos cuernos, que
son la referencia a los reyes, uno de esos cuernos es mayor a todos, y representa a un rey arrogante
que se exalta a sí mismo por encima de Dios y persigue al pueblo de Dios, que es simbolizado por
una figura llamada el Hijo del Hombre, que cumple dos funciones: representar al pueblo de Dios, y
representar al rey de este pueblo, proveniente del linaje de David.
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Pero, de repente, Dios, llamado el anciano de días, se sienta en su trono, destruye a la súper bestia
y exalta al Hijo del Hombre sobre las nubes para que se siente junto a él y gobierne sobre las
naciones.
El libro de Daniel no muestra un relato simétrico a través de todas estas historias: los capítulos 1, 3
y 6 nos hablan de la persecución sufrida por el pueblo de Dios a causa de su fidelidad a él; los
capítulos 4 y 5 nos muestran que esta persecución es debida a los reyes malvados de los imperios
que con su arrogancia desprecian a Dios. Y en los capítulos 2 y 7, a través de las visiones se da
esperanza al pueblo fiel de que esos imperios serán destruidos por Dios y la justicia restablecida a
través de su reino. Sin embargo, todo esto hace que surja la pregunta de cuándo Dios hará esto. Y
esto es lo que contesta la siguiente sección.
En el capítulo 8, Daniel tiene otra visión acerca de las bestias finales del capítulo 7, pero esta vez son
simbolizadas por medio de un carnero, el cual es un símbolo de los imperios de Media y Persia, y un
macho cabrío, que es la imagen de la antigua Grecia. De la cabeza del macho cabrío sale un montón
de cuernos, uno de los cuales representa al rey malvado del capítulo 7.
Este rey malvado atacará Jerusalén, se exaltará a sí mismo sobre Dios y profanará el templo de Dios
con sus ídolos. Sin embargo, al final él será destruido por Dios, quien exaltará a su pueblo y a su
reino.
En el capítulo 9 se muestra un Daniel confundido respecto de cuándo sucedería todo esto, así que
consulta el rollo del profeta Jeremías, donde Dios dice que el exilio de Israel solamente duraría 70
años, así que para Daniel, los 70 años están por terminar, por lo que le pide a Dios que cumpla su
promesa pronto; sin embargo, un ángel viene y le dice que el pecado y la rebelión de Israel ha
continuado, así que su tiempo en el exilio perdurará aún por 7 veces más de lo que Jeremías
profetizó.
En los últimos capítulos, Daniel tiene una tercera visión, en la cual ve una secuencia de reinos: Persia,
Grecia, con Alejandro el Grande, seguido de reyes menores, todo esto conduciendo al último rey: el
rey del Norte, quien destruirá Jerusalén, pondrá ídolos dentro del templo y se exaltará como Dios.
Luego, de repente, este rey cae en la ruina.
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Ha habido muchos debates acerca de lo que refieren estas visiones. Muchos ven una clara relación
con los ataques del rey Antíoco de Siria en el 160 a. C. Él mató a muchos judíos fieles en Jerusalén y
colocó ídolos en el templo. Otros creen que señala al Imperio Romano y su participación en la
muerte de Jesús y en la posterior destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 d. C. Y otro más
creen que serán cumplidas en eventos futuros cuando Jesús regrese. El problema es que los
símbolos y los números no encajan perfectamente con ninguna de esas posturas, o abren la
posibilidad de que, en un sentido, todas estas interpretaciones tengan razón.
El libro de Daniel ha sido diseñado para ofrecer esperanza al pueblo de Dios en todos los tiempos.
Por ello es por lo que Jesús pudo utilizar símbolos de este libro en sus mensajes, o por lo que el
apóstol Juan pudo adaptar las visiones para describir a la Roma de su tiempo, y también a todos los
imperios opresivos del futuro.
El objetivo esencial.
Pese a todos los debates, podemos establecer que el patrón que sigue el libro de Daniel es que los
reinos y las naciones humanas se vuelven como bestias cuando niegan la soberanía de Dios y
redefinen el bien y el mal, no reconociendo a Dios como su rey verdadero. Pero también ofrece la
promesa de que Dios destruirá a la bestia y traerá su reino lleno de justicia para su pueblo.