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Profetas Mayores

Los profetas mayores, como Isaías, Jeremías y Ezequiel, son llamados así por la extensión de sus mensajes, y su obra está ligada a períodos históricos clave en la historia de Israel y Judá. A través de sus profecías, se enfatiza la importancia de la obediencia a la ley de Dios y las consecuencias de la desobediencia, advirtiendo al pueblo sobre su idolatría y el juicio venidero. Isaías, en particular, es conocido por su elegante estilo y por profetizar sobre el juicio y la restauración de Israel, así como por su visión del Mesías y el futuro reino de Dios.

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Profetas Mayores

Los profetas mayores, como Isaías, Jeremías y Ezequiel, son llamados así por la extensión de sus mensajes, y su obra está ligada a períodos históricos clave en la historia de Israel y Judá. A través de sus profecías, se enfatiza la importancia de la obediencia a la ley de Dios y las consecuencias de la desobediencia, advirtiendo al pueblo sobre su idolatría y el juicio venidero. Isaías, en particular, es conocido por su elegante estilo y por profetizar sobre el juicio y la restauración de Israel, así como por su visión del Mesías y el futuro reino de Dios.

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IGLESIA CRISTIANA BAUTISTA EL BUEN PASTOR CUMBRIA A.R.

HACIENDO DISCÍPULOS
INSTITUTO BÍBLICO

Profetas mayores
Los profetas mayores no reciben ese nombre debido a su importancia ni a su edad sino a la extensión
que tienen sus mensajes escritos. Se les llama mayores ya que son más extensos que los libros de
los Profetas Menores. Cualquiera de los libros de Isaías, Jeremías o Ezequiel es más largo que todos
los de los profetas menores juntos.

Los periodos históricos y algunos de los libros están relacionados con ellos:
• El reino del norte de Israel cayó y fue tomado cautivo por Asiria entre el año 733 y el 722
2
a.C. Los profetas relacionados con este periodo histórico fueron: Amos, Oseas, Isaías y
Miqueas.
• El reino del sur de Judá cayó y fue tomado cautivo por los babilonios entre los años 606 y
586 a.C. Los profetas asociados a estos acontecimientos fueron: Jeremías, Ezequiel, Habacuc
y Sofonías.
• Los judíos fueron repatriados del exilio en Babilonia a Jerusalén entre el 538 y 444 a.C. Los
profetas asociados con este periodo fueron: Hageo, Zacarías y Malaquías.

Uno de los temas más importantes dentro del


mensaje que fue traído por los profetas es que la
obediencia de la ley de Dios trae bendiciones y la
desobediencia trae consigo graves consecuencias.
Lamentablemente, la nación de Israel -el pueblo que
Dios escogió para que fuera un ejemplo de su camino
de vida- se fue en contra de Él y empezó a adorar
dioses paganos. Una y otra vez, durante muchos
años, Dios mandó profetas fieles para advertir a
Israel y a Judá de las terribles consecuencias de sus
malos caminos.
Esta foto de Autor desconocido está bajo licencia
¿Está cometiendo la generación actual los mismos errores que los antiguos
israelitas cometieron? ¿No es importante para nosotros que evitemos repetir las
mismas transgresiones y como resultado sufrir las mismas consecuencias?

El apóstol Pablo hizo una advertencia, que debemos escuchar: “Y estas cosas les acontecieron como
ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los
siglos” (1 Corintios 10:11).

El apóstol Pedro, en su segunda epístola, exhortó a los cristianos: “Pero el día del Señor vendrá como
ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo
serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas
cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,
esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán
deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!” (2 Pedro 3:10-12).

Es muy importante que seamos tenidos por dignos de reclamar las


impresionantes promesas que Dios nos da y estar en un estado constante de
preparación espiritual. Es a través del constante estudio de la Biblia que
podemos entender mejor la mente de Cristo y su propósito para nuestra vida.
Jesucristo hizo esta exhortación: “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos
de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lucas
21:36).

… Examen diagnóstico…

1. Escribe de memoria tres versículos del libro de Isaías.


3

2. Escribe de memoria tres versículos del libro de Jeremías.

3. Escribe de memoria tres versículos del libro de Ezequiel.

4. ¿Cuál es el mensaje de Lamentaciones?

5. ¿Quién escribió el libro de Lamentaciones?

6. ¿Quiénes son los protagonistas del libro de Daniel?


Isaías
El libro de Isaías fue escrito antes y durante la invasión Asiria y al
final del reino del Norte (Israel). Samaria, la capital, cayó en el 722
a.C. El llamado de Isaías al servicio de Dios empezó en el año en el
que el rey Uzías murió (Isaías 6:1) y abarcó un periodo de 40 años a
través de los reinados de Jotam, Acaz y Ezequías. 4

A la profecía de Isaías se le ha llamado la pequeña Biblia o la Biblia


en resumen porque la Biblia tiene 66 libros y el libro de la profecía
de Isaías tiene 66 capítulos; la primera parte va del capítulo 1 al
capítulo 39 y la segunda parte va del capítulo 40 al capítulo 66, justo
la división que hay entre el Antiguo Testamento y el Nuevo
Testamento.

El Nuevo Testamento inicia con el ministerio de Juan el Bautista, la


segunda sección de Isaías inicia en el capítulo 40 con los versículos

Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. Hablad al


corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido,
que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de
Esta foto de Autor desconocido
Jehová por todos sus pecados.

Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad de
nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo
áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la
boca de Jehová ha hablado.
-Isaías 40: 1-5.

Estos versículos son rescatados en el evangelio de Lucas 3:4-7 como el cumplimiento de la profecía
en el ministerio de Juan el Bautista.

¿De qué habla el Apocalipsis? Apocalipsis habla del reino final, del Reino del Mesías; si vemos Isaías
66 versículos 22 y 23 encontraremos los cielos nuevos y la Tierra Nueva.

Esta foto de Autor desconocido está bajo licencia CC BY-SA-NC


El nombre original de Isaías era Ieshaia que significa Yahveh ha salvado, Dios ha salvado, y el tema
de Isaías es el juicio y restauración de Israel a través del Mesías. Es el cumplimiento de
Deuteronomio 28 al 30.

El profeta Isaías fue un profeta que profetizó al reino del Sur, el reino de Judá, del 739 al 686; a Isaías
le tocó ver la cautividad de Efraín, la cautividad de las 10 tribus del Norte, y le tocó advertir a Judá
que ellos no temieran, que confiaran en que Dios los iba a proteger, pero también les profetizó que 5
al final también iban a ser llevados cautivos y les advirtió que se arrepintieran. Él vio la dispersión
de las 10 tribus y advirtió del cautiverio de Judá.

Toda la escritura de Isaías es sumamente elegante, sería como


el equivalente a Shakespeare en inglés. Isaías, al ser una
persona de la nobleza, tenía acceso a la corte real, porque
llegaba constantemente con el rey y tenía mucha relación con
diferentes reyes en la época de Judá, así que el estilo de Isaías
es muy elegante y hermoso. Las profecías de este libro son tan
hermosas y exactas que muchos críticos de la Biblia dicen que
hubo dos Isaías: el Isaías que escribió la primera parte, y otro
Isaías que escribió del capítulo 40 en adelante, porque hay
cosas tan exactas que predijo que resulta asombroso que con
tanto detalle haya dicho cosas que se iban a cumplir 200 o 300
Esta foto de Autor desconocido está años después, y aún después de los tiempos. Por ejemplo, él
profetizó que un rey llamado Ciro de Media conquistaría a Babilonia (Isaías 45: 1-7) cuando Media
era una simple tribu de nómadas que todavía ni surgían en poder, es como decir “un día Belice será
la potencia mundial”. Y no sólo eso, sino que dijo el nombre del rey de los medos llamado Ciro antes
de que naciera. Nosotros creemos que fue la palabra de Dios, que Isaías fue inspirado por Dios y de
ahí se debe la gran exactitud en sus profecías.

Isaías capítulo 1.
El Señor llama a Isaías y empieza a hablarle acerca de la maldad del pueblo de Israel y de la maldad
de Judá. El capítulo 1 se enfoca en la maldad de Judá. Versículos 4 y 5:

¿Por qué querréis ser castigados aún?

Esa es una pregunta que bien podríamos plantearnos a


nosotros cada que caemos en pecado: ¿por qué
queremos seguir siendo castigados? ¿Por qué queremos
seguir viviendo en pecado? Para estas alturas, ellos ya
habían experimentado una serie muy larga de problemas
con diferentes gobiernos y Dios les preguntaba por qué
querían seguir siendo castigados aún.

Versículos 6 al 8. Todo está hecho un desastre, tanto el


reino del Sur como el reino del Norte, así como a la iglesia
de Laodicea (Apocalipsis 3: 14-22) su maldad los tenía
hechos pedazos. Ya nada más queda la hija de Sión, el
reino de Judá, la Ciudad de Jerusalén, ¿y aun así no se Esta foto de Autor desconocido está bajo licencia
arrepienten? Si no hubiera quedado solamente una pequeña parte del pueblo de Israel, la maldad
habría sido tanta que terminarían siendo destruidos como Sodoma y Gomorra, esto lo retomó
también Pablo En Romanos capítulo 9 versículo 29.

Y ante esta devastación, ante esta debacle espiritual, ¿qué es lo que dice Dios a través de Isaías?
Versículos 18 al 20.

6
Isaías capítulos 2 al 5.
En los capítulos 2 y 3, Isaías sigue hablando acerca del juicio
contra Judá y Jerusalén, y en el capítulo 5 habla de una
parábola de la viña, versículo 1 en adelante. Jesús también
enseña esto a través de la parábola de la viña y los
labradores (Lucas 20: 9-18). La viña era el lugar especial de
Dios, era Israel, pero en lugar de dar buen fruto dio uvas
silvestres; ellos, quienes recibieron toda la revelación desde
el principio, no dieron ese fruto.

Isaías capítulo 6. Esta foto de Autor desconocido está bajo


En el capítulo 6 es el momento en el que Dios llama a Isaías e Isaías ve el trono de Dios y lo ve en el
año en que muere el rey Uzías, que fue un rey que buscó al Señor e hizo lo recto ante los ojos de
Dios (2 Crónicas 26: 3-5), todo iba muy bien en el reinado de Uzías, tan es así que Judá llegó a tener
una nueva época dorada de prosperidad y empezó a tirar los altares y los lugares altos, pero se
perdió y se llenó de orgullo porque al final lo que hizo fue entrar al templo y quiso ofrecer incienso
él mismo (2 Crónicas 26: 16), pero eso, de acuerdo, con la Torá, sólo podían hacerlo los sacerdotes
(Éxodo 30: 7-8; Números 3: 10), y se le presentaron los sacerdotes advirtiéndoles al respecto y se
enojó contra ellos y fue en ese momento que se llenó de lepra y murió leproso (2 Crónicas 26: 17-
21). Y cuando murió, había una gran incertidumbre en Judá acerca de quién habría de ser rey, sobre
todo porque, recordando la historia de los reyes del pueblo de Israel, era uno bueno por varios
malos. Isaías entonces estaba en una situación de incertidumbre: ¿quién se sentará en el trono?
¿quién se sentará como rey? Y en el capítulo 6, Isaías ve el trono de Dios y Dios le dice a Isaías: el
trono no está vacío, yo gobierno, yo reino.

Y cuando Isaías vio lo descrito en los versículos 1 al 4,


cayó al suelo como muerto. Ésa es la respuesta obvia
después de haber tenido un encuentro personal con
Dios, pues todo el orgullo y todo el sentimiento de valor
quedan en el polvo, ¿por qué? Porque tendemos a
compararnos con los demás y cuando lo hacemos vemos
que nosotros no estamos tan mal según nuestra propia
opinión, sin embargo cuando tenemos un encuentro
personal con Dios todo se borra y solamente vemos a
Dios y vemos nuestra bajeza, nuestra bancarrota
espiritual, y por eso dijo Jesús: Bienaventurados los que
Esta foto de Autor desconocido está bajo son pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los
cielos (Mateo 5:3) porque cuando reconocemos nuestra bajeza y nuestra miseria y que estamos
igual que todos, entonces es cuando reconocemos la grandeza de Dios. Por eso Isaías exclamó “¡Ay
de mí! Que soy muerto, porque vivo en medio de un pueblo que tiene labios inmundos”.
En el versículo 6, ya que Isaías había reconocido la grandeza de Dios y su bajeza espiritual, describe
que voló hacia él uno de los serafines con un carbón encendido y en el versículo 7 describe cómo lo
tocó con ese pedazo de carbón en su boca limpiando sus labios y limpiando sus pecados. El rey David
dijo en el Salmo 32: “mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día”, que quiere
decir “cuando no confesé mi pecado, cuando creía que no necesitaba a nadie y estaba bien, mis
huesos envejecieron pues nos llenamos de soledad, nos apartamos, nos amargamos”; entonces
“dije: confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado”.
7

Una vez que Dios te limpia y te quita tu pecado, sigue el llamado, ahora ya eres un vaso útil, ya no
eres demasiado grande para que Dios te use. Versículos 8 y 9. Dios le dijo a Isaías que fuera a decirle
a ese pueblo que ya estaba endurecido en su corazón. Isaías le preguntó en el versículo 11 hasta
cuándo duraría ese engrosamiento de su corazón y Dios le responde acerca de la cautividad.

Isaías capítulo 7.
En el capítulo 7, encontramos el mensaje de Isaías a Acaz, quien estaba reinando en ese momento.
10 tribus, 10 ejércitos, se habían unido en contra del pueblo de Judá, evidentemente todo el temor
se apoderó de él; sin embargo, Isaías llega para decirle “no temas, el Señor dice que no temas”; en
el versículo 11 Dios le dice que pida una señal para que supiera que no iba a haber ningún problema
pero Acaz no quiso y en el versículo 13 responde Isaías “¿no le crees a Dios? ¿Te resulta poco
menospreciar a los hombres que Dios envía y aparte te atreves a menospreciar y dudar de Dios?

Y en los versículos 14 y 15 encontramos la Profecía del Mesías; en el versículo 16 dice que antes de
que ese niño creciera, esos dos reinos habrían de quedar asolados: los reinos de Siria y de Israel.
Israel dejó de ser pueblo en el año 722 antes de Cristo. En la Nueva Versión Internacional no aparece
la palabra virgen sino la palabra joven, y en algunas otras versiones aparece la palabra doncella.
¿Cuál es el problema en esto?
Que a través de las palabras
puede llegar a reducirse la
significancia del milagro, de la
señal que había prometido
Dios. Que una joven doncella
conciba un hijo no es
milagroso, una señal; sin
embargo, que una virgen
conciba a un hijo, eso sí es una
señal milagrosa, nosotros
creemos en ese milagro que
trajo a Cristo al mundo. ¿En
qué consiste el milagro? En
que Judá iba a permanecer,
en que Judá no iba a
desaparecer.
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Isaías capítulo 9.
En el capítulo 9 se manifiesta una vez más acerca de un hijo que va a nacer y este hijo tiene que ver
con un período de tinieblas. El reino del norte, Israel, quedaría totalmente devastado por Asiria; y
la gente de Judá, en lugar de arrepentirse y buscar a Dios y a los profetas para saber qué hacer,
comenzaron a consultar a los adivinos, pensaron que en los astros podrían librarse de la suerte que
venía sobre ellos (8:19).

8
Si una persona, en lugar de
consultar lo que dice la ley y los
profetas, busca la sabiduría
humana, entonces no le ha
amanecido (8: 20). ¿Qué
significa que no les ha
amanecido? Que no han nacido
de nuevo. Pero en el capítulo 9
se muestra la esperanza al
hablar de que no siempre habría
esa oscuridad. En el versículo 6
entendemos las dos partes del
nacimiento del mesías: por un
lado, es un niño que nace en el
terreno humano, pero por el
lado espiritual es un hijo que nos
es dado, el hijo de Dios que nos Esta foto de Autor desconocido está bajo licencia CC BY-SA
es dado. Esta profecía en el corto
plazo se cumplió en el rey Ezequías quién fue un rey por quién Dios decidió retardar el juicio sobre
Judá, sin embargo, la profecía se cumplió de manera completa y total a través del Mesías de quien
el reino no tendría fin.

Galilea de los gentiles sería un espacio donde el pueblo de Israel se había mezclado tanto con los
gentiles que el pueblo de Israel había dejado de ser pueblo y se le denominó Galilea de los gentiles
(9:1). Este era el pueblo que andaba en tinieblas y que moraba en tierra de sombra de muerte ya
que la luz de la Torá no resplandecía sobre ellos y era necesario que Jesús predicara nuevamente
allí para llevar luz (9:2).

Isaías capítulo 11.


En el capítulo 11, comienza a Dios a hablar de restauración. En el capítulo 10 se habla de cómo Asiria
destruiría el reino del Norte, sin embargo, en el versículo 15 pregunta Dios ¿se gloriará el hacha
contra el que con ella corta? ¿se ensoberbecerá la sierra con el que la mueve?, es decir, Dios estaba
diciendo que Asiria ya había sido instrumento de Dios y nada de lo que había sucedido estaba fuera
del control de Dios. Y en el contexto de devastación de una
tierra desolada, Dios trabajaría la tierra para que saliera un
tronco, una nueva vara, un vástago (11:10). En el versículo 4
dice que con el espíritu de sus labios matará al impío, lo mismo
que dice Pablo en la segunda carta a los Tesalonicenses
capítulo 2 versículos 8 al 10. A partir del versículo 10 en
adelante se habla de lo que sucederá en el reinado justo del
Mesías y fueron precisamente estas declaraciones las que
hicieron que los judíos no creyeran en Jesús como el Mesías, pues ellos esperaban que esto
sucediera en ese momento. Habla de la repatriación de los judíos, se habla de que Efraín, el reino
del Norte, y Judá, el reino del Sur, serán unidos y ya no estarán peleándose.

En el capítulo 12 habla del cántico de alegría que expresará el pueblo de Dios. ¿Qué es lo que se va
a cantar? Apocalipsis 15: 3-4, el cántico de Moisés.

9
Isaías capítulo 14.
El capítulo 14 se trata de quién está detrás de Babilonia, de Roma y de todos. El capítulo 14 habla
de Lucifer, habla de Satanás, el que acusa (vv. 5-6, 12-14). Pero también habla de cómo son juzgadas
todas las naciones. Del capítulo 15 al capítulo 39, se repiten una y otra vez las profecías a todas las
naciones.

Isaías capítulo 52.


En el capítulo 40, dice “voz que clama en el desierto: preparad camino al Señor”, y una vez que ya
se preparó el camino del Señor vamos a Isaías 52 verso 7: hablando del tiempo de la manifestación
del Mesías, dice cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que
anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios
reina! Versículos 13 al 15 del capítulo 52 habla de los sufrimientos del Mesías. Dice que su rostro
iba a ser totalmente desfigurado, tan desfigurado que ni siquiera iba a parecer un ser humano.

Isaías capítulo 53.


En el capítulo 53 Inicia con la pregunta ¿Quién ha creído a
nuestro anuncio? ¿Quién ha creído estas profecías sobre el
Mesías? Y continúa hablando de él: versículo 3, despreciado y
desechado entre los hombres, como varón de quebranto;
como que escondimos de él el rostro; lo mismo que habla Juan
1:11. Los romanos y los judíos pensaron que ellos lo habían
despreciado, que ellos lo habían desechado y que Dios lo había
castigado por haber blasfemado; sin embargo, en el versículo
5 de Isaías 53 dice que él fue herido por nuestras rebeliones,
molido por nuestros pecados.

Versículos 6 al 12. ¿Qué interpretación se le puede dar a Esta profecía? Hay quien dice que esta
profecía no está hablando de Jesús sino del pueblo de Israel, el pueblo de Israel llevando los pecados
de todo el mundo. Sin embargo, hay un problema con esa interpretación, porque en el versículo 9
dice que no hubo maldad en él, que nunca hizo maldad, y si leemos la historia de Israel a través de
los libros de Crónicas, de Reyes, de Jueces, podremos darnos cuenta de que el pueblo de Israel no
cumple para nada con esta definición. Y en realidad no hay ninguna persona que haya podido
cumplir con esta característica. Todos somos injustos, “no hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10);
“no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque” (Eclesiastés 7:20); “en extremo
nos hemos corrompido” (Nehemías 1: 7); sepulcro abierto es nuestra garganta (Salmos 5:9); con
nuestra lengua engañamos, veneno de áspides hay debajo de nuestra lengua (Romanos 3:13); no
hemos conocido camino de bien pero hubo alguien que por amor a nosotros se hizo pecado para
que nosotros fuésemos hechos justicia en él.
Y por eso podemos regocijarnos, dice el capítulo 54; y el verso 17 de ese capítulo dice “Ninguna
arma forjada contra ti prosperará, toda lengua que se levante contra ti en juicio. La herencia de los
siervos de Jehová, y su salvación de mi vendrá”.

Si el señor no escatimó ni a su único hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará con él todas las cosas? (Romanos 8:32). En los versículos 10-11 del capítulo 55 se sigue
hablando de las maravillas de Dios para todos nosotros.
10

Isaías capítulo 56.


Una de las objeciones que a veces se presentan a la hora de exponer los profetas es que las personas
que no entienden el plan de Dios comienzan a decir que entonces se necesita ser judío para gozar
de las bendiciones de Dios. Versículo 6: “aquellos extranjeros que abracen mi pacto”. ¿Qué significa
abracen mi pacto? Que guarden su palabra. Nosotros somos extranjeros que abrazamos su pacto.

Isaías capítulo 60.


Jesús les dijo a sus discípulos que nosotros seríamos la luz del mundo porque andaríamos sobre las
obras que estaban preparadas de antemano para que anduviésemos en ellas (Efesios 2:10; Isaías
60:3). En los versículos 4-5, 8-9, 19 encontramos una profecía sobre el futuro, similar a la que
aparece en Apocalipsis 21: 23; 22:5.

Isaías capítulo 61.


¿Cuál es el contexto en el que sucede el cumplimiento de la profecía? En las sinagogas se lleva un
ciclo anual de lecturas. Un calendario. Y cada shabat, cada día de reposo, se escoge una sección de
la Torá que se recorre en un año, y después de la lección de la Torá se escoge una sección de los
profetas. La explicación de la Torá la da el rabino, pero la de los profetas la lee uno de los asistentes,
y esta sección se leía según el calendario. Hubo una vez, en la ciudad de Nazaret en una sinagoga
donde se llevaba ese calendario, un judío que se
levantó, y al abrir el rollo leyó Isaías 61. Él estaba
leyendo el inicio, pero se detuvo cuando leyó “a
proclamar el año de la buena voluntad de Jehová”
(Lucas 4:18-19), y se detuvo y dijo: esta escritura se
está cumpliendo delante de sus ojos (Lucas 4: 21).
¿Por qué se detuvo? Porque después dice que el día
de venganza del Dios nuestro (v. 2). Vienen días en
los que ya no viene a proclamar la paz, las buenas
nuevas, sino la venganza, pero todavía no era ese
momento; hoy es el Día de Salvación (2 Corintios 6:
Esta foto de Autor desconocido está bajo licencia
12) y llegará el día de la venganza (Isaías 63: 4).

Isaías capítulos 64-66.


El capítulo 64 continúa con la gracia y la misericordia de Dios. Versículos 1-7. Aquí el pueblo de Dios
reconoce que ha pecado, que se ha alejado de Dios. El capítulo 65 refleja la vida del pueblo adoptado
por Dios. El versículo 17 habla del final de los tiempos. Y el capítulo 66 habla del juicio de Dios, no
sin antes establecer en el versículo 2 que mirará a aquel que es pobre y humilde de espíritu y que
tiembla a su palabra (Sofonías 3:12).
Profecías de Isaías sobre Cristo.

Historia de Cristo
➢ Su nacimiento (Is 7:14).
➢ Su Ascendencia (Is 11:1).
➢ Su Unción (Is 11:2).

11
Misión de Cristo
➢ La Luz del Mundo (Is 9:2).
➢ Juez (Is 11:3).
➢ Reprobador (Is 11:4).
➢ Legislador (Is 42:4).
➢ Libertador (Is 42:7).
➢ Portador de cargas (Is 53:4).
➢ Salvador Sufrido (Is 53:5).
➢ Cargador del Pecado (Is 53:6).
➢ Intercesor (Is 53:12).

Títulos de Cristo
➢ Emanuel (Is 7:14).
➢ Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz (Is 9:6).
➢ Rey de Justicia (Is 32:1).
➢ Siervo Divino (Is 42:1).
➢ Brazo de Jehová (Is 53:1).
➢ Predicador Ungido (Is 61:1).
➢ Salvador Poderoso (Is 63:1).

Características de Cristo
➢ Resplandor (Is 42:6).
➢ Sabiduría (Is 11:2).
➢ Discernimiento Espiritual (Is 11:3).
➢ Justicia (Is 11:4).
➢ Fidelidad (Is 11:5).
➢ Silencio (Is 42:2).
➢ Mansedumbre (Is 42:3).
➢ Perseverancia (Is 42:4).
➢ Sufrimiento Vicario (Is 52:14).
➢ Compasión (Is 53:4).
➢ Humildad (Is 53:7).
➢ Sin Pecado (Is 53:9).
➢ Poder de Salvación (Is 53:11).
➢ Grandeza (Is 53:12).

¿Qué te hace sentir el leer todo lo que se habló de Cristo JESÚS, el Mesías prometido, más de 700
años antes de su nacimiento?
Jeremías
El nombre de Jeremías en hebreo Yermiyahu, que significa “a quien Dios ha elegido”. Dios lo eligió
para anunciar la destrucción. El tema de este
libro es el último intento de Dios para salvar a
Judá y a comparación de Jonás, quien tuvo
muchísimo éxito en su predicación, Jeremías no 12
tuvo éxito, al contrario, la gente le tiró piedras y
lo tachaban de loco.

La época en la que transcurren los sucesos de


Jeremías es entre el año 627 A.C. y 580 A.C.
Alrededor de 60 años después de Isaías. Isaías
había anunciado esta destrucción, pero
Jeremías no solo lo anuncia, sino que lo vive. El
propósito de este libro es llamar al
arrepentimiento al pueblo de Dios. La palabra
de Dios muchas veces se compara con la lluvia:
“porque como desciende de los cielos la lluvia y
la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra,
y la hace germinar y producir, y da semilla al que
siembra, y pan al que come, así será mi palabra
que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino
que hará lo que yo quiero, y será prosperada en
aquello para que la envié” (Isaías 55:10-11).
Entonces, si el propósito del libro de Jeremías es
guiar al pueblo de Dios al arrepentimiento, ésta Esta foto de Autor desconocido está bajo licencia CC BY-
debe ser nuestra oración mientras estudiamos SA
este libro, que Dios hable a nuestro corazón.

Este libro se divide en cinco partes:


1. El llamado (capítulo 1).
2. Advertencias a Judá (Capítulo 2 al 38).
3. Sufrimiento y persecución a Jeremías (Capítulos 39 al 45).
4. El juicio a los gentiles (Capítulos 46 al 51).
5. Apéndice histórico. El cumplimiento de la profecía. (Capítulo 52).

Jeremías es quien con más detalle describe en qué consiste el NUEVO PACTO, aquél que había sido
profetizado por Moisés desde Deuteronomio 30.

El llamado.

Jeremías era un sacerdote, miembro de la familia sacerdotal. ¡Qué difícil para alguien que vive en
medio del sacerdocio el criticar la corrupción que había ahí y profetizar en su contra! (1:1-2). El
llamado de Jeremías lo encontramos en 1:5, que se dio a una edad muy temprana. Lo importante
de este llamado, es que podemos darnos cuenta de que el llamado de Dios no deriva de nuestra
santidad ni de cuán buenos somos como personas, porque desde antes de nacer Dios no conoce y
elige. De ahí la gravedad del aborto, pues Dios nos ha conocido desde la formación de nuestro
embrión. La elección tiene que ver con la soberanía de Dios. Él llama a quien Él quiere llamar.

La reacción hacia el llamado la encontramos el versículo 6 del capítulo 1, similar a la reacción de


Moisés (Éxodo 3:11). Jeremías era un adolescente cuando Dios le habla. Continuar leyendo 1: 7-10.
El ministerio de Jeremías consistiría en edificar y plantar; sin embargo, antes de edificar y plantar
sería necesario arrancar, destruir, arruinar y derribar. ¿Por qué? ¿Qué pasa cuando un sistema ya
13
está completamente corrompido? Es imposible
enmendarlo ¿Qué pasa si tratamos de remodelar la casa,
pero nos damos cuenta de que todas las paredes están
inservibles? Lo mejor es tirar todo y empezar de nuevo.
“Nadie pone vino nuevo en odres viejos” (Marcos 2: 22,
Lucas 5: 37, Mateo 9: 17). En la época de Jeremías ya
estaban tan corrompidos el sistema religioso y el sistema
civil que era necesario arrancar todo eso para poder
plantar uno nuevo.

Martín Lutero quiso reformar la Iglesia Católica Romana, ¿cuál fue el resultado? Nada. No pudo
reformar ese sistema.

¿Qué significa la vara de almendro de 1: 11-12? El almendro es de los árboles frutales que da fruto
antes que todos. Cuando la mayoría fructifica en primavera, el almendro lo hace desde enero. ¿Qué
significaba esto? Que la Palabra de Dios, la profecía de la destrucción de Jerusalén, estaba pronta a
cumplirse. ¿Qué significa la olla hirviendo en 1: 13-14? El hervidero de pecado que había llegado a
tal punto que Dios los entregaría a sus pecados, y hace referencia al imperio babilónico, al norte de
Jerusalén, quienes los conquistarían.

En los versículos 17 al 19, Dios le revela que su ministerio no sería exitoso, pero que Él estaría junto
al profeta para librarlo. El llamado de Jeremías es muy similar al llamado de Pablo (Hechos 9: 15-
16). Dios le advierte a Jeremías que el pueblo no iba a escuchar su mensaje. ¿Qué haríamos nosotros
con un llamado así? Has sido llamado a predicar un mensaje que nadie va a escuchar y todos van a
pelear contra ti, pero, aunque todos te persigan, YO voy a estar contigo.

Advertencias a Judá.

A partir del capítulo dos encontramos la palabra de Dios hablándole a su pueblo. Los versículos 2 y
3 son una mención del tiempo cuando Israel era un pueblo cercano a Dios (el Cantar de los Cantares
habla de este tiempo hermoso), antes de que dejaran su primer amor. ¿Qué les hice de mal a
ustedes? Pregunta Dios a su pueblo (2: 5), cuando todo ese tiempo lo único que buscaba era
bendecirles. El pueblo se olvidó de todo (2: 6-8). En ningún lado se había hecho tanta bendición
como con Israel y ninguna nación había abandonado sus dioses, aunque no eran dioses (2: 10-11
[Quitim era el punto más al Occidente y Cedar era el punto más lejano del Oriente que se conocía
en ese entonces]). ¿Es normal que las culturas dejen sus dioses y su idolatría? No, eso no es normal,
por eso la estrategia de la Iglesia Católica fue adoptar las costumbres y los dioses y modificar
ligeramente adaptándolos a su sistema de creencias [Tonantzin cambió a Guadalupe en México].
¿Cómo es posible que la gente de otros pueblos no cambie a sus dioses falsos, pero a mí, que soy el
DIOS verdadero, me cambiaron? (2: 12-13). ¿Qué es mejor: un manantial o una cisterna? Los
manantiales son fuentes naturales de agua pura, mientras que la cisterna ayuda a guardar agua, a
estancar agua que se va ensuciando. Peor aun si es una cisterna rota que ni para estancar agua sirve.

Ante la eminente desolación, Israel quiso acudir a


Egipto (2: 16-18), pero no pudieron salvarse. La
14
consecuencia era inevitable (2: 19). El pueblo de Dios
no solamente abandonó a Dios, sino que recurrió a la
idolatría en incontables ocasiones (2: 20 [los árboles
frondosos eran los lugares de reunión de los cultos
paganos]), por eso su maldad no era posible limpiarse,
debían ser arrasados (2: 22-23). El problema más grave
de Judá no era que hubiera pecado, sino que no lo
Esta foto de Autor desconocido está bajo licencia reconocía [en el valle de Girón incluso se hicieron
sacrificios de niños] (2: 25, 35). No hay respuesta más trágica que cuando alguien dice “pues hazle
como quieras, no voy a cambiar”. ¿Qué se puede hacer ante eso? Pero eran cínicos, y cuando se
encontraban en tribulación entonces buscaban a Dios (2:27). Dios les dice: vayan con sus dioses,
que eran innumerables (2: 28).

Así como el pueblo de Dios, las personas actualmente


tienen un falso sentido de la libertad (2: 31). La libertad
consiste en permanecer en la palabra de Dios, porque “la
verdad os hará libres” (Juan 8:32), no es hacer lo que
queremos.

Deuteronomio 24: 1-4 registra la ley del divorcio, en la


cual se establece que el primer marido de la mujer no
podrá casarse nuevamente con ella si ésta se divorciara
de su segundo marido. En Jeremías 3: 1 se hace referencia
a esta ley, pero Dios les da la oportunidad de
reconciliarse, estaba dispuesto a recibir a su pueblo otra
vez (Jeremías 3: 2-5).

En 3: 6, Dios hace referencia a Israel, a las diez tribus del norte y cómo nunca se apartó de su pecado
(3: 7) y Dios los entregó a su pecado. Judá se dio cuenta de lo que había pasado con Israel (3: 7-10).
¿Cuál fue el pecado de Judá? La hipocresía (Mateo 15: 8; tal como Israel lo hizo en su momento:
Isaías 29: 13), de manera que Dios expresa que Israel resultó más justo que Judá (3: 11), ¿por qué?
Porque ellos no tuvieron un ejemplo, porque ellos no tuvieron un antecesor en cuestión de pecado;
sin embargo, Judá vio lo que sucedió con Israel y ni así se arrepintieron. Aun así, Dios les da otra
oportunidad de recapacitar (3: 12-14). Y si bien lo expresado en el versículo 14 es triste por expresar
que solamente un remanente será rescatado, también es maravilloso pues muestra la misericordia
de Dios de no dejar que su pueblo fuera exterminado.

Así como Dios tuvo misericordia de un remanente escogido de Israel, Dios tuvo misericordia de un
grupo de gentiles a quienes decidió llamar hijos suyos: nosotros. ¡Aleluya!
Y cuando el pueblo de Dios fuera restaurado, ya no estarán preocupados por encontrar el Arca del
pacto de Jehová (3: 16-17) pues la presencia de Dios ya no estará en ella sino en los corazones de
sus hijos (somos templo del Espíritu Santo: 1 Corintios 6: 19) y nosotros le llamaremos Padre (3: 19).
¡Reconozcamos que solamente en Dios hay salvación! (3: 23).

En el capítulo 4, Dios comienza a anunciar la destrucción de Israel, no sin antes apelar nuevamente
al arrepentimiento de Israel, tanto Norte como Sur (4: 1). En el versículo 19, sabiendo que no se iban
15
a arrepentir, dice Dios: “me duelen las fibras de mi corazón… sonido de trompeta he oído”, la guerra
se avecina, la destrucción es inminente. La destrucción misma del templo de Dios es profetizada en
el versículo 20.

En el versículo 22 encontramos una llamada de atención no solamente para Israel sino para
nosotros. La creatividad brota para la inmoralidad, pero para hacer el bien, para servir a Dios nos
conformamos con la mediocridad. Veamos las películas, las producciones más extraordinarias son
las que promueven la inmoralidad, la violencia, la sexualidad, pero las producciones que hablan del
mensaje de Dios son mayormente mediocres, faltas de creatividad.

En el capítulo 5, versículo 31 encontramos una amonestación contra los profetas y los sacerdotes,
quienes, por no perder seguidores, por no hacerse de enemigos, endulzaron el oído del pueblo,
quienes así lo quisieron. Así lo repite en 6: 13. ¿Qué similitud encontramos ahora? Pastores que no
predican la verdad, que no amonestan, por no ofender al pueblo de Dios. Una religión light. ¿Cuál
es la solución? Versículo 16: regresa a las raíces, regresa a las sendas antiguas. Curiosamente, eso
es a lo que más se le huye, lo antiguo, por estar pasado de moda. Eso es lo que vino a hacer Jesús,
regresar al pueblo a las sendas antiguas.

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También puso Dios atalayas, anunciadores (6: 17) que dijeran la verdad de Dios. Nadie puede decir
“a mí nadie me dijo, yo no sabía”, al menos no en nuestra sociedad. Cualquiera que no oye la palabra
de Dios, aborrece deliberadamente la palabra de Dios (6: 19; 7: 8-10), a esto se le llama pecado de
muerte (1 Juan 5: 16-17; 1 Corintios 5: 5). Al inicio del capítulo 7, Dios manda a Jeremías que se
coloque en la puerta del templo (¡en la puerta del templo!) y que los reprendiera por su pecado;
Judá estaba muy confiado por tener el templo, era su amuleto, porque ahí estaba la presencia de
Dios y pensaban que no podría pasarles nada (7: 4, 12, 14), pero Dios anuncia que aun su templo
sería destruido.

Era tanta la ira de Dios contra su pueblo que incluso en el versículo 16 le dice a Jeremías: “no ores
por este pueblo”. Cuando Dios dice: “ya no ores por esta persona, ya no ayudes a esta persona”,
significa que la misericordia de Dios terminó y es momento de ejecutar su juicio, y nuestra oración
16
lo impediría (Génesis 6: 3, 7). ¿Quiénes somos nosotros para que el espíritu de Dios nos insista tanto
para que nosotros nos arrepintamos? Una muestra más del amor de Dios. Pero también debemos
entender que su espíritu no siempre va a contender contra los pecadores, llegará el momento en
que Dios, con todo el dolor en su corazón, deje a los pecadores sumidos en sus pecados.

Este concepto es muy duro, muy doloroso, sobre todo si se trata de un familiar, de un amigo nuestro.
Pero imaginemos cuánto más duele a Dios quien los creó. El pecado de Judá había llegado a una
idolatría completamente abominable (7: 30-31) al punto de usar el templo como casa de prostitutas
y lugar de orgías, y de sacrificar a los primogénitos a los dioses paganos. Quizá resulte escandaloso
para nosotros sacrificar a nuestros hijos a un dios pagano, pero ¿qué tal los que sacrifican a sus hijos
por su dios “Éxito” ?, ¿o por su dios “Profesión” ?, ¿o por su dios “Negocio”? Pero no los sacrificarían
por el Dios verdadero. “Ligero es mi yugo y ligera mi carga”, dice el Señor (Mateo 11: 30).

Lo único que Dios pedía a su pueblo era que le dieran su corazón (7: 23), no pidió sacrificios ni
holocaustos (7: 22) en los que tanto se afanaban en Judá. Las sacrificios y holocaustos Dios los
estipuló después del suceso del becerro de oro (Éxodo 32) por el pecado de su pueblo, pero no eran
lo más importante. Por eso, cuando en Gálatas 3: 19-29 dice que la ley fue establecida a causa de
nuestras transgresiones está hablando del pacto renovado; con la llegada de Jesús no se eliminó la
ley de Moisés sino la ley levítica, que servía para cubrir momentáneamente las transgresiones del
pueblo. Hebreos 7: 17-19 también habla del nuevo sacerdocio que llegó con Jesús a sustituir a los
sacerdotes levitas.

Ya que se habló del juicio de Judá, en el capítulo 9, Dios pregunta: ¿habrá alguien que sí entienda?
(vv. 12-16). ¿De quién está hablando específicamente en estos versículos? De Judá, quien también
habría de ser dispersado, tal como sucedió con Efraín (Israel, el reino del Norte). Y esta dispersión
también viene a cumplir la promesa a Abraham de que su descendencia nadie la podrá contar
(Génesis 15: 5), pues entre la dispersión nadie sabe cuántos judíos existen.

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En 9: 25, vemos el próximo juicio de toda la humanidad (Romanos 3: 23), pues todos han pecado
(versículo 26; Eclesiastés 7: 20). Jeremías 16: 14-16 revela que después de la dispersión, Dios
enviaría pescadores (Mateo 1: 17; 4: 19) para encontrar a su pueblo, pero ¿qué pasa con esos
pescadores? Son rechazados e incluso son perseguidos; entonces, ¿qué sucede? Dios enviaría
cazadores y la dispersión se viviría en su máxima expresión, enviando a los judíos a todos los
rincones de la Tierra.

17
Finalmente, en el capítulo 31, Dios revela el nuevo pacto. Gracias a la eterna misericordia y eterno
amor de Dios a su pueblo, el Señor los rescatará y ellos volverán a danzar (Éxodo 15: 20). El
remanente de Israel (v. 7) dirá: Jehová salva: Yeshúa. Antes de la redención, habrá un momento de
aflicción; cuando Babilonia llevaba cautivo a Judá, caminaron por el desierto y pasaron por Belén,
donde estaba la tumba de Raquel (vv. 15-16; Génesis 35: 19) y nada se podría hacer por ellos porque
muchos de ellos perecerían en Babilonia, pero Dios los regresaría porque se arrepentirían (vv. 18-
20; Lucas 15: 11-32). Estos versículos (15-16) también son la profecía de la matanza de los niños en
Belén (Mateo 2: 16-18).

El nuevo pacto lo encontramos a partir del versículo 27, ¿qué quiere decir “sembraré la casa de
Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal”? La simiente de animal es
el pueblo sin Torá; Israel y Judá se mezclaría con las naciones gentiles (Hechos 10: 9-15). El nuevo
pacto establece también que cada individuo será responsable de su maldad y los padres no podrán
interceder por sus hijos (vv. 29-30). El antiguo pacto
sería renovado pues el pueblo de Dios lo invalidó (v.
32). En el nuevo pacto, la ley estaría escrita en la
mente y en el corazón de las personas, a diferencia
del pacto de Sinaí en el cual la ley estaba escrita en
las tablas del pacto (2 Corintios 3: 6-9). Esto conlleva
una gran responsabilidad, pues la gloria de Dios ya no
es externa a los hombres sino dentro de ellos. Y
ahora, como lo dice Pablo, nosotros somos ministros
del nuevo pacto: las leyes de Dios no escritas en
piedra sino en un corazón de carne (v. 34).

¿Se puede medir el tamaño del universo? Si eso fuera posible, Dios desecharía a su pueblo por todas
sus transgresiones. Gentiles, no se gloríen pues Dios no ha desechado a su pueblo. Dios está
salvando, redimiendo a toda la plenitud de los gentiles y después todo Israel será salvo.

Jeremías, después de estar predicando 40 años sin que le hicieran caso, finalmente vive la
destrucción de Jerusalén; él se va al Monte de los Olivos a ver la destrucción de Jerusalén y ahí
escribe el libro de Lamentaciones, que no es una muestra de orgullo, de se los dije, sino de humildad,
de aflicción por su pueblo que fue destruido. No se sabe bien dónde murió Jeremías, hay quien dice
que se fue a Egipto y allí murió y fue sepultado.

Setenta años duró el cautiverio en Babilonia, tal como lo había profetizado Jeremías (capítulo 25: 1-
14), y al final de este periodo llegaría el imperio Persa y derrotaría a Babilonia y se les permitiría
regresar (2 Crónicas 36: 17-23).
Profecías de Jeremías sobre Cristo.

El Mesías sería descendiente de David y sería un rey justo.


• Jeremías 23: 5.
• Jeremías 30: 9.
• Jeremías 33: 14-17, 20-21.
18
El Mesías sería digno de acercarse a Dios (pues sería Dios mismo).
• Jeremías 30: 21.

El Mesías reconciliará al hombre con Dios.


• Jeremías 31: 33-34.

El Mesías sería sanador, traería paz y verdad.


• Jeremías 33: 6.

Lamentaciones.

El tema del libro de las Lamentaciones es la destrucción y la desolación que caen sobre Jerusalén en
el 586 a.C. Dios es reconocido como justo al castigar a su nación elegida por su desobediencia.
Puesto que Dios es fiel, existe la esperanza en la confesión del pecado y una implícita fe en Él.

La más razonable y natural interpretación sugiere que este libro expresa los sentimientos y las
reacciones de un testigo ocular. Por cuatro décadas, Jeremías había predicho la destrucción de
Jerusalén. Atravesando la ciudad en su camino hacia Egipto, tuvo que haber dirigido una última
mirada a las ruinas de su amada ciudad que por cuatro siglos había representado la gloria y el orgullo
de su nación, Israel.

De forma realista, el autor ve a Jerusalén en ruinas. Una vez fue como una princesa, ahora está
reducida al vasallaje. En contraste a su pasada gloria, ella está entonces en un estado de sufrimiento
y desesperación. Aquellos que la ven no pueden concebir su tristeza. No hay nadie que la consuele.
La ira de Dios se ha mostrado de Sión. El Señor ha terminado con la ley y todas las observancias
religiosas, ha suprimido a los sacerdotes, profetas y reyes, y ha permitido que el enemigo aniquile
sus palacios y su santuario. Expuesta a que silben al verla y la irrisión de los enemigos que la rodean,
quejumbrosamente busca consuelo.

El destino de Sión parece ser peor que el de Sodoma. La brusca destrucción aparece como preferible
a un continuo sufrimiento por el pecado. Conducida por falsos profetas y sacerdotes, Jerusalén ha
derramado la sangre inocente de los justos. Consecuentemente, ella ha sido sometida a su presente
situación, mientras se esperan mejores días.

El capítulo final expresa una oración para la misericordia de Dios. El autor describe vívidamente el
apuro del pueblo de Dios como exiliados en tierras extrañas. ¿Podrá el Señor olvidar a su pueblo?
Sión está en ruinas e Israel parece estar abandonada. Con el corazón doliente y aplastado y
sobrecogido por la pena, el autor hace su dolorosa llamada al Dios que reina para siempre,
implorándole que restaure a los suyos. En la confesión del pecado y una implícita fe en Dios descansa
la apelación final para la restauración.
Ezequiel.

Ezequiel fue un sacerdote que había estado viviendo en Jerusalén durante el primer ataque
babilonio sobre la ciudad (año 587 A.C.), y aunque la ciudad fue liberada, los babilonios tomaron
prisioneros a una primera ola de israelitas y los llevaron al exilio, y Ezequiel estaba entre ellos.

El llamado de Ezequiel.
19

El libro de este profeta comienza cinco años después de ese lamentable hecho (1:2). Aquí,
encontramos a Ezequiel sentado a la orilla de un río en su campo de refugiados israelitas y resulta
que es su cumpleaños número 30 (1:1), año en el que hubiera sido instituido como sacerdote en
Jerusalén (Número 4: 1-3).

De repente, Ezequiel tuvo una


visión: él mira una nube de
tormenta que se acerca, y
dentro de la nube hay cuatro
seres que tienen sus alas
extendidas y se tocan entre
ellas, y estas criaturas tienen
cuatro caras cada una, y
debajo de cada criatura una
rueda. Entre las cuatro
criaturas soportaban una
plataforma brillante sobre la
cual estaba un trono, y
sentado en el trono una figura
como de un humano, brillante
y lleno de fuego. Y de repente,
Ezequiel se dio cuenta de lo
que estaba viendo, lo llama
como la aparición de la
semejanza de la gloria (kavod) de Dios. Es Dios en su trono, montado sobre su carruaje real.

Esta aparición es muy similar a lo que encontramos en Éxodo 19: 9, 16; 24: 10, 17. Y esto es lo más
impactante de la visión de Ezequiel. ¡¿Qué está haciendo la gloria de Dios en Babilonia?! Se supone
que esté sobre el Acta del Pacto en el templo en Jerusalén (Éxodo 25: 8).

La primera sección del libro se abre para explorar esa pregunta: ¿Por qué la gloria de Dios está en
Babilonia y no en Jerusalén? Del capítulo 1 al 11, encontramos una serie de acusaciones de Dios
contra Israel, y es para ello que Dios llama a Ezequiel, para que él acuse a Israel por quebrantar de
varias maneras el pacto con Dios (2: 3-7; 3: 4). Israel ha entregado su lealtad a otros dioses y ha
estado adorando ídolos, lo que los llevó a una descomposición social en todos los sentidos. Debido
a ello, Dios envió a Babilonia con un primer ataque sobre esta nación, pero no se detendrá ahí, sino
que habrá otro ataque y Jerusalén y su templo se enfrentarían a una destrucción inminente.
Con el propósito de llamar la atención de Israel, Ezequiel no solamente habló, sino que realizó varios
actos simbólicos (capítulos 4 al 5), una especie de teatro callejero, que fungiría como parábolas de
su mensaje profético.
• Construiría un modelo de Jerusalén y representaría un ataque contra él (4: 1-3).
• Se rasuraría todo el cabello y lo cortaría con una espada (5: 1-4, 12).
• Él debería representar el rol del macho cabrío el día de la expiación, acostado de lado
durante más de un año comiendo alimentos cocinados con excremento como una señal de
20
la terrible comida que el pueblo tendría que comer durante el asedio a Jerusalén (4: 4-17).
Pero lo más desalentador de todo esto fueron las noticias que Dios le dio a Ezequiel: nadie iba a
escucharlo (3: 7). Israel lo rechazaría debido a su duro y rebelde corazón (Deuteronomio 29).

Después de aproximadamente un año, Ezequiel tiene otra visión (capítulos 8-11), esta vez acerca
del templo. Él se adentra en un tour virtual y mira lo que está pasando dentro del templo: en el atrio
exterior hay una enorme estatua inmóvil y a los
ancianos adorando ídolos tanto fuera como dentro
del templo, y a las mujeres israelitas adorando a
un dios babilonio llamado Tamuz. La visión
termina con el glorioso carruaje de Dios
alejándose del templo; se está yendo en dirección
al Este, hacia Babilonia, así que en el capítulo 10 y
11: 22-23 vemos porqué la gloria de Dios se
apareció a Ezequiel en Babilonia.

La idolatría del pueblo de Israel se había vuelto tan


ofensiva para Dios que Él se alejó de ellos, pues
ellos se alejaron de Él (9: 9-10). Y Dios entrega al
templo para su destrucción; sin embargo, Dios no Esta foto de Autor desconocido está bajo licencia CC
había abandonado a su pueblo, pues no todo su pueblo era malvado (9: 2-6), más bien se fue al
exilio con ellos. Y Dios promete que traerá un remanente de Israel de nuevo a Jerusalén una vez que
haya sustituido su corazón de piedra por un corazón de carne para que ellos realmente puedan amar
y seguir a Dios.

Los juicios de Dios.

Las siguientes tres secciones son sobre los juicios de Dios; primero sobre Israel (capítulos 12-24),
después sobre las naciones alrededor de Israel (capítulos 25-32) y luego solo sobre Jerusalén
(capítulo 33).

Cuando Ezequiel profetizó la cautividad de Israel, el pueblo no quiso escuchar, tal como Dios le había
dicho al profeta que sucedería (3: 7; 12: 2), y en lugar de eso, alegaban que esa profecía se cumpliría
dentro de mucho tiempo (12: 27).

En el juicio de Dios sobre Israel, Ezequiel usa varias parábolas y alegorías. En el capítulo 15
representa a este pueblo como una vara quemada e inútil; en el capítulo 16 lo pinta como una
esposa rebelde; en el capítulo 19 como un león enfurecido que es capturado; y en el capítulo 23 lo
pinta como dos hermanas promiscuas. Todas son descripciones de la rebelión insensata y de la
idolatría de Israel, que resultan en su ruina.
En esta sección, Ezequiel también actúa como un abogado (capítulos 14, 18 y 20), argumentando
que la destrucción de Jerusalén es realmente merecida como consecuencia de siglos de violar el
pacto (14: 23b), y que incluso si las personas más rectas del mundo como Noé, Daniel y Job
estuvieran vivas y rogaran a Dios por misericordia, Él no aceptaría sus oraciones (14: 14); es
demasiado tarde. El exilio se había vuelto inevitable.

Después de esto, Ezequiel habla sobre las naciones inmediatas a Israel: Amón (21: 28-32; 25: 1-7),
21
Moab (25: 8-11), Edom (25: 12-14) y Filistea (25: 15-17), y luego se enfoca en los dos imperios más
poderosos de ese tiempo: Egipto y Tiro, naciones con quienes Israel se alió y adoptó sus dioses y sus
ídolos, así que Dios acusa a los reyes de Egipto y Tiro por la arrogancia (30: 6; 31:18) de considerarse
a sí mismo dioses que pueden
definir el bien y el mal en sus
propios términos (28: 2), y
anuncia que Dios usará a
Babilonia para hacerlos caer
después de años de maldad.

Es interesante notar que en el


capítulo 29: 8-15 se dice que
Egipto no será totalmente
destruido, pero nunca volverá a
ser poderoso. Piense un
momento: ¿Ha escuchado
noticias acerca del país de
Amón? ¿Qué tal del de Moab?
¿Filistea sigue siendo una
nación? ¿Dónde se ubica el país de Edom? ¿Qué hay de Tiro? De estas seis naciones, solamente
Egipto existe en la actualidad, es la única nación que se mantuvo a través del tiempo y es justamente
la única nación sobre la que Dios dijo que no sería totalmente destruida.

En el capítulo 33 encontramos el último juicio de Dios sobre su pueblo. Ezequiel se encuentra con
un exiliado recién llegado, quien reporta que Babilonia ha atacado la ciudad de Jerusalén, que ésta
ha caído y que el templo fue destruido (33: 21).

La esperanza.

Las últimas tres secciones del libro de Ezequiel hablan sobre la esperanza de Dios; primero para
Israel, después para las naciones y luego para toda la creación (capítulos 34-48).

La esperanza para Israel comienza con la promesa de Dios de


levantar un nuevo David (capítulo 34), un futuro rey mesiánico
que será la clase de líder que Israel necesita, pero nunca tuvo.
El nuevo Israel, con el nuevo rey mesiánico, será un pueblo
transformado (capítulo 36); Dios lidiará con su problema de
rebelión dándoles nuevos corazones (36: 26), tal como Moisés
prometió al final del libro de Deuteronomio (capítulo 30), para
que puedan amar y obedecer a su Dios. Esta idea se desarrolla
en la siguiente visión.
En el capítulo 37, Ezequiel miró un enorme valle lleno de esqueletos secos, y Dios le dice que es una
imagen, una metáfora del estado espiritual de
Israel; su rebelión contra Dios resultó en el
exilio y en la muerte literal de muchas
personas, pero también fue la muerte
metafórica de su relación de pacto, y Dios le
22
dice a Ezequiel que su espíritu vendrá para
traer a su pueblo nuevamente a la vida, y así
un viento viene y ocasiona que todos los
huesos se levanten, y los llena de aliento de
vida, y de repente, Ezequiel ve a todas estas
personas paradas frente a él. La única solución a la muerte de Israel es que Dios haga un nuevo acto
de creación para que su pueblo pueda vivir verdaderamente en una relación de amor con Dios y con
los demás.

En los capítulos 38 y 39, Dios promete la victoria final de la maldad sobre las naciones, lo que se
personifica con un rey llamado Gog, de la tierra de Magog; este nombre se deriva de una genealogía
de reinos y tierras antiguas de Génesis 10: 1-5, y se refiere a las naciones poderosas del pasado
distante, y Ezequiel toma este nombre como una imagen de todos los reinos violentos, entonces
descubrimos que Gog hizo alianza con siete naciones que vienen de las cuatro direcciones de la
brújula, lo que es una imagen clara que representa a todas las naciones (38: 3-6).

La descripción de Gog es parecida a la descripción que se da del rey de Tiro y del faraón de Egipto,
para Ezequiel, Gog es la amalgama de todos los reinos malvados de la Tierra, es el arquetipo de la
rebelión contra Dios. La historia en estos capítulos es que Gog se resiste a la idea de que Dios
restaure a su pueblo y así, al igual que Faraón en la historia del Éxodo, Gog viene a destruir al pueblo
de Dios, y encontramos muchas escenas que no tienen mucho sentido literal si las leemos en
secuencia, porque primero encontramos que Gog y su ejército son consumidos por un terremoto,
pero luego son consumidos por el fuego en dos ocasiones distintas, pero después de eso Dios viene
y ataca a Gog y su ejército en el campo donde yacen enterrados durante meses… Es claro que estas
escenas están llenas de símbolos e imágenes que muestran cómo Dios está determinado a derrotar
la maldad humana que ha arruinado su mundo, y esto para que Él prepare el camino para una nueva
creación.

La última sección del libro (capítulos 40 a 48) describe


cómo la presencia de Dios regresará un día a su pueblo y
a su templo trayendo una restauración. Ezequiel,
primero, tiene una larga y elaborada visión sobre un
nuevo templo y una nueva ciudad, acompañado por un
guía celestial, y puede ver que el nuevo templo es mucho
más majestuoso que el templo de Salomón; hay un nuevo
altar, nuevos sacerdotes, y un sistema de adoración
completamente nuevo.

Finalmente, el glorioso carruaje de Dios, que Ezequiel vio


en su primera visión, regresa y entra al nuevo templo. El
significado de estas visiones sobre el templo ha sido fuente de debate durante muchos años.
Algunos cristianos y judíos creen que esta visión ha de cumplirse algún día de manera literal, y los
judíos esperan ansiosos al mesías que traerá el reino de Dios, pero muchos otros creen que esta
visión está llena de símbolos y que representan el regreso de Dios a su pueblo, pero no en forma de
templo. El hecho de que Ezequiel nunca llama a esta ciudad Jerusalén puede ser revelador.

En los últimos dos capítulos vemos que Ezequiel describe que frente a las escaleras del templo fluye
un arroyo que se convierte en un río que se dirige al desierto y hacia el Mar Muerto, y luego ese río
23
deja un rastro de árboles y vida, y el Mar Muerto es transformado en un mar de vida que está lleno
de plantas y animales. Todas estas imágenes vienen del Jardín del Edén en Génesis capítulo 1 y 2. El
plan de Dios siempre ha sido restaurar a toda su creación.
Daniel

La historia del libro de Daniel se desarrolla justo después del ataque de Babilonia a Israel. Los
babilonios habían saqueado su ciudad y su templo y se había llevado a los israelitas al exilio (2º
Reyes 24); entre los cautivos estaban cuatro hombres de la familia real: Daniel, a quien después se
le llama Beltsasar; y sus tres amigos: Ananías, Misael y Azarías, mejor conocidos por sus nombres
babilonios: Sadrac, Mesac y Abed Nego. El libro
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da cuenta de sus luchas por mantener la
esperanza en la tierra de sus conquistadores.

A primera vista, el diseño del libro parece


bastante simple: del capítulo 1 al 6
encontramos historias acerca de Daniel y sus
amigos en Babilonia; mientras que del capítulo
7 al 12 encontramos las visiones de Daniel
acerca del futuro. Pero esta división en dos
partes se hace más interesante por otra
característica: el lenguaje; el capítulo uno está
escrito en hebreo, pero del capítulo 2 al 7 está
escrito en arameo, un lenguaje primo del
hebreo que se hablaba ampliamente entre los imperios antiguos, y del capítulo 8 al 12 el libro vuelve
al hebreo. Esto hace resaltar la importancia de los capítulos 2 al 7 para poder entender los capítulos
posteriores.

Introducción.

El capítulo 1 nos habla de cómo Daniel y sus amigos, al ser


encontrados muy capaces, fueron reclutados para servir en el
palacio real de Babilonia, pero ellos son presionados para
abandonar su identidad como judíos, viviendo y comiendo
como babilonios, y violando las leyes alimentarias judías que
se encuentran en la Torá; así que ellos se niegan y son puestos
en peligro a causa de esto, sin embargo, Dios los libra y ellos
terminan siendo exaltados por el rey de Babilonia.

Sección en arameo.

En el capítulo 2 se narra cómo el rey de Babilonia tiene un


sueño extraño que turbaba al rey, pero Daniel pudo
interpretarlo: se trata de una gran estatua que está
construida de cuatro tipos de materiales; la estatua simboliza
una secuencia de reinos, y la cabeza es Babilonia, pero luego
llega una enorme roca y destruye la estatua para luego convertirse en una enorme montaña. Este
sueño es la primera de muchas visiones.
Daniel dice que la estatua es una serie de reinos que seguirán al de Babilonia, y que todos estos
reinos llenarán la creación de Dios con violencia, pero un día llegará el reino de Dios y humillará a
todos estos reinos, y llenará la creación con su justicia.

En el capítulo 3 se cuenta la famosa historia de los tres


amigos de Daniel quienes se niegan a adorar a la estatua
de un ídolo; esta estatua representa al rey y a su poder
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imperial, así que los amigos son perseguidos y arrojados
a un horno de fuego, pero Dios los salva y por ello son
exaltados por el rey, quien ahora reconoce a su Dios
como el único Dios verdadero.

En los capítulos 4 y 5 tenemos las historias de dos reyes


babilonios: Nabucodonosor y su hijo Belsasar. Ambos
están llenos de orgullo por su poder imperial, y así como
Esta foto de Autor desconocido está bajo
en capítulo dos, Dios les advierte a ambos a través de
sueños y visiones que solo Daniel puede interpretar. Daniel les dice que ambos deben humillarse
ante Dios, pero los dos se resisten con arrogancia, así que Nabucodonosor es golpeado por la locura
y termina como una bestia en el campo, pero luego él se humilla ante Dios y es restaurado como
rey.

La acción de Nabucodonosor es el contraste de lo hecho por su hijo, quien no se humilla delante de


Dios y es asesinado esa misma noche. Esto nos lleva a recordar Génesis 1 y 2, y el Salmo 8, donde
se expresa que los humanos somos hechos a la imagen de Dios y que Él nos ha dado autoridad para
señorear sobre la creación, tomando en cuenta que el verdadero señor de todo es Dios; pero,
cuando los humanos se rebelan y se
hacen dioses a sí mismos, se convierten
en bestias.

El capítulo 6 es paralelo al capítulo 3.


Ahora es Daniel quien es perseguido por
no querer adorar al rey como Dios, y así
como sus amigos, él es sentenciado a
muerte y arrojado a un foso con leones,
pero Dios lo libra de las bestias. Y como
sucedió con aquéllos, el rey exalta a
Daniel y reconoce a su Dios como el único
Dios verdadero.

Y así, en el capítulo 7, tenemos el centro del libro. Ahora quien tiene un sueño es Daniel, pero él no
es capaz de interpretarlo, sino que necesita ayuda de un ser celestial. En su sueño, Daniel ve una
serie de cuatro bestias: una como león, una como un oso, y luego una como un leopardo alado, cada
bestia es reflejo de un imperio que hace el mal; pero junto a todas ellas se encuentra una bestia
gigante que representa a un imperio verdaderamente malvado, la bestia tiene muchos cuernos, que
son la referencia a los reyes, uno de esos cuernos es mayor a todos, y representa a un rey arrogante
que se exalta a sí mismo por encima de Dios y persigue al pueblo de Dios, que es simbolizado por
una figura llamada el Hijo del Hombre, que cumple dos funciones: representar al pueblo de Dios, y
representar al rey de este pueblo, proveniente del linaje de David.
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Pero, de repente, Dios, llamado el anciano de días, se sienta en su trono, destruye a la súper bestia
y exalta al Hijo del Hombre sobre las nubes para que se siente junto a él y gobierne sobre las
naciones.

Simetría del libro.

El libro de Daniel no muestra un relato simétrico a través de todas estas historias: los capítulos 1, 3
y 6 nos hablan de la persecución sufrida por el pueblo de Dios a causa de su fidelidad a él; los
capítulos 4 y 5 nos muestran que esta persecución es debida a los reyes malvados de los imperios
que con su arrogancia desprecian a Dios. Y en los capítulos 2 y 7, a través de las visiones se da
esperanza al pueblo fiel de que esos imperios serán destruidos por Dios y la justicia restablecida a
través de su reino. Sin embargo, todo esto hace que surja la pregunta de cuándo Dios hará esto. Y
esto es lo que contesta la siguiente sección.

La esperanza del pueblo. El Mesías.

En el capítulo 8, Daniel tiene otra visión acerca de las bestias finales del capítulo 7, pero esta vez son
simbolizadas por medio de un carnero, el cual es un símbolo de los imperios de Media y Persia, y un
macho cabrío, que es la imagen de la antigua Grecia. De la cabeza del macho cabrío sale un montón
de cuernos, uno de los cuales representa al rey malvado del capítulo 7.

Este rey malvado atacará Jerusalén, se exaltará a sí mismo sobre Dios y profanará el templo de Dios
con sus ídolos. Sin embargo, al final él será destruido por Dios, quien exaltará a su pueblo y a su
reino.

En el capítulo 9 se muestra un Daniel confundido respecto de cuándo sucedería todo esto, así que
consulta el rollo del profeta Jeremías, donde Dios dice que el exilio de Israel solamente duraría 70
años, así que para Daniel, los 70 años están por terminar, por lo que le pide a Dios que cumpla su
promesa pronto; sin embargo, un ángel viene y le dice que el pecado y la rebelión de Israel ha
continuado, así que su tiempo en el exilio perdurará aún por 7 veces más de lo que Jeremías
profetizó.

En los últimos capítulos, Daniel tiene una tercera visión, en la cual ve una secuencia de reinos: Persia,
Grecia, con Alejandro el Grande, seguido de reyes menores, todo esto conduciendo al último rey: el
rey del Norte, quien destruirá Jerusalén, pondrá ídolos dentro del templo y se exaltará como Dios.
Luego, de repente, este rey cae en la ruina.
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Ha habido muchos debates acerca de lo que refieren estas visiones. Muchos ven una clara relación
con los ataques del rey Antíoco de Siria en el 160 a. C. Él mató a muchos judíos fieles en Jerusalén y
colocó ídolos en el templo. Otros creen que señala al Imperio Romano y su participación en la
muerte de Jesús y en la posterior destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 d. C. Y otro más
creen que serán cumplidas en eventos futuros cuando Jesús regrese. El problema es que los
símbolos y los números no encajan perfectamente con ninguna de esas posturas, o abren la
posibilidad de que, en un sentido, todas estas interpretaciones tengan razón.

El libro de Daniel ha sido diseñado para ofrecer esperanza al pueblo de Dios en todos los tiempos.
Por ello es por lo que Jesús pudo utilizar símbolos de este libro en sus mensajes, o por lo que el
apóstol Juan pudo adaptar las visiones para describir a la Roma de su tiempo, y también a todos los
imperios opresivos del futuro.

El objetivo esencial.

Pese a todos los debates, podemos establecer que el patrón que sigue el libro de Daniel es que los
reinos y las naciones humanas se vuelven como bestias cuando niegan la soberanía de Dios y
redefinen el bien y el mal, no reconociendo a Dios como su rey verdadero. Pero también ofrece la
promesa de que Dios destruirá a la bestia y traerá su reino lleno de justicia para su pueblo.

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