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Salud Integral - El Discípulo

La revista El Discípulo, publicada semestralmente por la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Puerto Rico, busca contribuir a la educación cristiana de sus congregaciones. Esta edición especial se centra en la salud integral, abordando temas como autoestima, perdón, ansiedad, duelos, restauración y resiliencia, con el objetivo de ofrecer un refrigerio espiritual y emocional tras los desafíos recientes. El contenido incluye lecciones y artículos que promueven un enfoque holístico del ser humano, considerando su dimensión espiritual, emocional y física.

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Salud Integral - El Discípulo

La revista El Discípulo, publicada semestralmente por la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Puerto Rico, busca contribuir a la educación cristiana de sus congregaciones. Esta edición especial se centra en la salud integral, abordando temas como autoestima, perdón, ansiedad, duelos, restauración y resiliencia, con el objetivo de ofrecer un refrigerio espiritual y emocional tras los desafíos recientes. El contenido incluye lecciones y artículos que promueven un enfoque holístico del ser humano, considerando su dimensión espiritual, emocional y física.

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Colaboradores

EDITOR GENERAL
Rvdo. Eliezer Álvarez Díaz

EDITORA EJECUTIVA
Rvda. Geritza Olivella Santana

DISEÑADORES GRÁFICOS
Sra. Yolanda Bravo
Sr. Luis Bravo
Sra. Melissa Barbosa

CORRECCIÓN DE ESTILO
Sra. Marissa Ortiz Guardiola

ESCRITORES Y ESCRITORAS
Rvdo. Eliezer Álvarez Díaz
Rvdo. Miguel A. Morales Castro
Dra. Ivelisse J. Maldonado Morales
Rvda. Geritza Olivella Santana
Dr. Pablo Jiménez
Dr. Justo L. González
Dr. Waldemar Purcell Gatell
Dr. Héctor F. Ortiz Vidal
Prof. Elena Huegel
La revista El Discípulo es publicada semestralmente por la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Puerto Rico, con el
propósito de contribuir al proceso de educación cristiana de sus congregaciones y feligreses. Los textos bíblicos utilizados en las
lecciones —Reina Valera de 1995 y Versión Popular— tienen los permisos correspondientes de las Sociedades Bíblicas Unidas.
Impreso en Puerto Rico.
ISBN: 978-1-68169-061-2
Derechos de autor © 2021 Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Puerto Rico. Dirija su correspondencia a las siguientes
direcciones:
Rvdo. Eliezer Alvarez Díaz
editor@[Link]
Rvdo. Miguel A. Morales Castro
Apartado 4255
Bayamón Gardens Station
Bayamón, Puerto Rico 00958-4255
[Link]
Contenido

Colaboradores
Presentación
Rvdo. Eliezer Álvarez Díaz, Ph.D.
Editor General

SANIDAD INTEGRAL
Rvdo. Miguel A. Morales Castro

PRIMERA UNIDAD: LA AUTOESTIMA


Dra. Ivelisse J. Maldonado Morales
Colaborador: Dr. Pablo Jiménez

1. SOMOS CREACIÓN DE DIOS


2. SOMOS CAPACES
3. SOMOS DECIDIDOS
4. SOMOS FORTALECIDOS

SEGUNDA UNIDAD: EL PERDÓN


Rvda. Geritza Olivella Santana

5. EL PERDÓN NOS LIBERA


6. EL PERDÓN NOS SANA
7. EL PERDÓN NOS UNE EN AMOR
8. EL PERDÓN NOS TRAE NUEVAS OPORTUNIDADES
9. ATAQUES INESPERADOS

TERCERA UNIDAD: LA ANSIEDAD


Rvda. Geritza Olivella Santana

10. PATRONES REPETIDOS


11. LA ANSIEDAD Y SUS MANIFESTACIONES
12. TRIÁNGULOS TÓXICOS
13. TRIÁNGULOS POSITIVOS

LA FE ANTE EL ENIGMA DE LA PÉRDIDA


Dr. Justo L. González
CUARTA UNIDAD: LOS DUELOS Y SENTIMIENTOS DE PÉRDIDA
Dra. Ivelisse J. Maldonado Morales
Colaborador: Dr. Pablo Jiménez

14. EL MANEJO INTEGRAL DE LAS PÉRDIDAS


15. EL DUELO MIGRATORIO
16. EL DUELO PERINATAL Y LAS PÉRDIDAS
17. LAS PÉRDIDAS, LO VANO Y LO ETERNO

QUINTA UNIDAD: LA RESTAURACIÓN


Rvda. Geritza Olivella Santana

18. DECISIONES Y CONSECUENCIAS


19. LIBRES DEL PASADO
20. LAS IMPLICACIONES DE UNA VIDA NUEVA
21. REGRESOS DIFÍCILES

SEXTA UNIDAD: RESILIENCIA


Dra. Ivelisse J. Maldonado Morales
Rvda. Geritza Olivella Santana
Colaborador: Dr. Pablo Jiménez

22. CRISIS QUE ATURDEN


23. RENOVADOS
24. FORTALEZA EN MEDIO DE LA CRISIS
25. PERSISTENCIA
26. GRATITUD Y PAZ

EDUCACIÓN Y MISIÓN

LA IGLESIA: COMUNIDAD TERAPÉUTICA


Dr. Waldemar Purcell Gatell

LA IGLESIA: COMUNIDAD DE SANIDAD, CUIDADO Y VIDA ABUNDANTE


Rvdo. Héctor F. Ortiz Vidal, Obispo IMPR

OLLAS DE BARRO
Prof. Elena Huegel

NOTAS BIOGRÁFICAS
Presentación

Rvdo. Eliezer Álvarez Díaz, Ph.D.


Editor General

«Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela en tierra seca y árida
donde no hay aguas, para ver tu poder y tu gloria, así como te he
mirado en el santuario».
Salmo 63.1–2

E n medio de la tierra seca y árida no existe nada más alentador y


renovador que un oasis donde podamos reposar y saciar la sed. Jesús
se detuvo en el pozo de Jacob para descansar, tomar agua, renovar sus fuerzas
y, al mismo tiempo, cumplir su misión.

Así como Jesús se detuvo, hemos hecho una pausa en la secuencia


regular de lecciones para publicar esta edición especial, bajo el tema «Salud
Integral». Lo hacemos con la convicción de que los temas a estudiarse serán
un refrigerio para el alma, el cuerpo y el espíritu.

Luego de vivir un tiempo sin precedentes y altamente desafiante, durante


el cual nos hemos esforzado para preservar todo lo esencial para la vida y la
salud, es natural que experimentemos sed y cansancio. Al mismo tiempo, nos
alienta recordar las palabras de quien conoce nuestra fragilidad humana y está
presto a ayudarnos: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y
yo os haré descansar» (Mt 11.28). Por eso nos acercamos confiadamente a la
Palabra Viva para que vivifique nuestras vidas.

Luego de vivir un tiempo sin precedentes y altamente desafiante, durante el cual nos
hemos esforzado para preservar todo lo esencial para la vida y la salud, es natural que
experimentemos sed y cansancio.

En esta edición contamos con un equipo de escritores y escritoras


quienes han hecho una aportación muy valiosa, pertinente y atinada en el
desarrollo de las lecciones y los artículos especiales. Nos referimos al Rvdo.
Miguel A. Morales, Dra. Ivelisse Maldonado, Dra. Geritza Olivella, Dr.
Pablo Jiménez, Dr. Justo González, Dr. Waldemar Purcell, Dr. Héctor F.
Ortiz y Prof. Elena Huegel.

Las lecciones están agrupadas en seis unidades: Autoestima, Perdón,


Ansiedad, Duelos y sentimientos de pérdida, Restauración y Resiliencia.
Éstas se complementan con cinco artículos de fondo: «Sanidad Integral», «La
fe ante el enigma de la pérdida», «La Iglesia: Comunidad terapéutica», «La
Iglesia: Comunidad de sanidad, cuidado y vida abundante» y «Ollas de
barro».

«Yo les traeré sanidad y medicina; los curaré y les revelaré abundancia de paz y de
verdad». Jeremías 33.6
Este material se ha escrito con un enfoque constructivista. Esto significa
que en el proceso de enseñanza y aprendizaje se debe tomar en consideración
las experiencias y las necesidades de los alumnos para que, a la luz de la
Palabra de Dios, la acción del Espíritu Santo, el material de estudio, la
interacción con su prójimo y el medio ambiente; se construya una experiencia
educativa enriquecedora, transformadora y útil para la vida.

Con esto en mente, hemos ampliado el contenido de las lecciones para


alumnos y le incluimos una sección de ejercicios de aplicación. Otra
particularidad es que se publica en un solo volumen para alumnos y maestros.
Al final de cada lección los maestros encontrarán una sección de Recursos
Educativos para el desarrollo de la clase. Además, el diseño gráfico y el
tamaño fueron revisados para procurar más claridad y fluidez en el contenido
de las lecciones. Agradecemos a nuestros artistas gráficos, Yolanda y Luis
Bravo, por su colaboración y a Melissa Barbosa por el diseño de la portada.

Este material se complementa con recursos que podrá encontrar en


nuestra página de Internet, [Link], y el Podcast que se publica
semanalmente en todas las plataformas de audio digital, bajo el nombre El
Discípulo.

Esperamos que la Palabra de Dios fluya cual río de agua viva a través de
cada pasaje bíblico estudiado, fortaleciendo nuestra salud integral para
superar el cansancio físico, la sed del alma y el espíritu quebrantado.

Le invito a acercarse a esta edición especial de El Discípulo recordando


la promesa del Señor a su pueblo:
«Yo les traeré sanidad y medicina; los curaré y les revelaré abundancia de
paz y de verdad».

Jeremías 33.6

¡Somos su pueblo! ¡Que así nos ayude Dios!


SANIDAD INTEGRAL
Rvdo. Miguel A. Morales Castro
Pastor General

«Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu


alma, y con todas tus fuerzas».
Deuteronomio 6.5

«Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma
y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo».

1 Tesalonicenses 5.23

M uy amados y amadas en el Señor, cuán grato es que puedes tener


en tus manos esta importante edición de la revista de educación
cristiana «El Discípulo». La misma pretende atender, Biblia en mano, algunas
de las consecuencias que la pandemia ha provocado en el mundo entero y
que, ciertamente, nos han alcanzado a todos. Para los que vivimos en la isla
de Puerto Rico, los estresores de la pandemia, con todas las ramificaciones
que esta situación acarrea, se suman a una agotadora década de recesión
económica, una masiva emigración que ha fraccionado a multitud de familias,
los estragos de los huracanes Irma y María que aún persisten, y los temblores
al inicio del 2020.
Para los que vivimos en la isla de Puerto Rico, los estresores de la pandemia, con todas
las ramificaciones que esta situación acarrea, se suman a una agotadora década de
recesión económica, una masiva emigración que ha fraccionado a multitud de familias,
los estragos de los huracanes Irma y María que aún persisten, y los temblores al inicio
del 2020.

Al comienzo de la pandemia en que las camas de los hospitales


destinadas para los pacientes del Covid-19 estaban vacías, las camas para
atender la salud mental no daban abasto en Puerto Rico. Se dispararon los
suicidios y de manera particular en la población más joven. Se incrementó la
violencia intrafamiliar, y muchos niños y niñas quedaron cautivos con sus
agresores. Se afectó grandemente la autoestima de muchos y no fueron pocos
quienes sucumbieron como presa fácil de la depresión. En ese momento y
ahora continúa vigente la necesidad de conversar sobre la salud emocional, la
salud física y la salud espiritual del pueblo.

Una de las respuestas de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en


Puerto Rico es esta edición dedicada a la salud integral. Es un llamado a ver
al ser humano de manera holística y siempre con oportunidades para mejorar
y superar los escollos de la vida.

Una de las respuestas de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo)en Puerto Rico es esta
edición dedicada a la salud integral. Es un llamado a ver al ser humano de manera
holística y siempre con oportunidades para mejorar y superar los escollos de la vida.
La realidad humana no es unidimensional porque fuimos creados a la
imagen y semejanza de un Dios que es trino. El ser humano, ciertamente,
tiene un componente biológico que responde al cuerpo. Pero reducir la
totalidad de lo que es solamente al cuerpo es un error. Ese reduccionismo nos
bestializa, equiparándonos al resto de los seres vivientes, cuando la
revelación bíblica nos hace diferentes y únicos dentro de la creación. El ser
humano es más que un mono en evolución, porque el espíritu que habita en
nosotros no es fruto de la evolución. El espíritu es regalo divino que
transciende a lo biológico y temporal. El alma es más que instinto; es vida, es
la esencia del ser y es el asiento de nuestras emociones. En la revelación
bíblica, el ser humano es espíritu, alma y cuerpo. El Dios que nos creó así no
nos fragmenta, sino que nos salva de manera integral. A Él le interesa todo lo
del ser humano, y el ser humano fue creado para la vida en amor, paz y
koinonía.

Dios nos creó para el amor. Nos creó para que le amásemos a Él de todo
corazón, y con toda el alma, y con todas nuestras habilidades y fuerzas.
Como nos hizo a su imagen y semejanza, nos ha capacitado para el perdón, la
restauración y para superar toda barrera que polarice a la raza humana. Nos
creó para amar a nuestro prójimo y sentir beneplácito al hacerlo. Ese es el
diseño para el ser humano. Pero hay otra realidad en nuestra existencia, y es
el pecado y sus nefastas consecuencias. No podemos negar que la inserción
del pecado en la creación ha venido a distorsionar y dañar la imagen de Dios
en el ser humano. El pecado llega con fuerza para afectar negativamente toda
nuestra existencia, partiendo desde lo que esencialmente nos distingue del
resto de la creación, que es el espíritu. Altera la manera en que nos
relacionamos con Dios, con el prójimo y con nosotros mismos. Es la peor
pandemia que ha golpeado el universo. El pecado no solo denigra al ser
humano, ha hecho que el resto de la creación gima por su redención. El fruto
de nuestra redención se manifiesta en el amor.

Dios nos creó para el amor. Nos creó para que le amásemos a Él de todo corazón, y con
toda el alma, y con todas nuestras habilidades y fuerzas. Como nos hizo a su imagen y
semejanza, nos ha capacitado para el perdón, la restauración y para superar toda
barrera que polarice a la raza humana.

Dios nos creó para la paz. El anhelo interno de todo ser humano es
aquella prístina paz del edén. Anhelo que se proyecta en el futuro hacia el
paraíso de Dios. Allí todo era de Dios y, por ende, todos lo podían disfrutar.
No había propiedad privada ni entornos que proteger. Así será también en el
cielo. Todo el espacio es de Dios y es compartido en amor. No existe el
egoísmo, la avaricia o el desprecio, como tampoco existe el odio, la envidia y
la maldad. Sin importar el color de la piel, hay plena conciencia de que todos
somos hijos de Dios y que venimos de una sola carne. El diseño emocional
del ser humano y la interconexión de lo somático con lo psicológico es para
la convivencia, que es en paz y amor. El fruto de la reconciliación es paz.

Dios nos creó para la koinonía. Ser creados para el amor y la paz implica
que no fuimos hechos para la soledad. No es bueno que el ser humano esté
solo. Que un individuo alcance capacidad para ser independiente no es
muestra de madurez. La madurez se alcanza según el diseño, cuando
podemos convivir en una comunidad armoniosa que despliega las virtudes de
la koinonía, que no es otra cosa que vivir en comunión. Como dice el Salmo
133 en su primer versículo: ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los
hermanos juntos en armonía! Es bueno, y hasta deleitable, habitar juntos en
armonía porque fuimos creados para vivir así. La pregunta forzosa es, si ese
es el diseño, ¿por qué no vivimos así? Todo lo que abona para que no
vivamos así es pecado o consecuencia del pecado. Para todo ello hay
salvación o sanidad integral. La solución es la salvación y sanidad que Dios
ofrece al ser humano en la persona de Nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.
La salvación nos llama a la comunión.

En el griego koiné del Nuevo Testamento, la palabra sozo (σῴζω)


significa salvar y la palabra soteria (σωτηρία) significa salvación. En primer
lugar, soteria se refiere a la salvación de un peligro grave, sea en esta vida o
en la venidera. Muchas veces se manifiesta como la intervención de un poder
sobrenatural que extrae a una vida de un gran peligro. De igual manera, se
usa para describir la curación de una enfermedad. En ocasiones, el
significado puede ser o expresar un «retorno seguro». El concepto es amplio,
pero lo fundamental es que expresa la intervención de una fuerza mayor para
rescatar a alguien, sea de un peligro, una enfermedad o, incluso, la muerte.

En la Biblia, la salvación es un regalo de Dios que pretende restaurar


todas las cosas. La salvación puede superar una baja autoestima, errores del
pasado, o dolores del alma que nos atan y llenan de angustia. La salvación
llega con poder para sacarnos de la red de una relación enferma o,
sencillamente, con poder para hacernos sanos, conforme al anhelo divino, que
es para nuestra restauración, sanidad y liberación.

Transitar por este mundo sin sabiduría, sin amor, sin Dios, sin fe y sin esperanza es
como tratar de correr un automóvil sin aceite. El problema no está en el diseño del
motor; el problema es que falta algo.

Dios ama al ser humano completo: espíritu, alma y cuerpo. Para Dios,
nuestro espíritu es importante; nuestra alma y nuestros sentimientos son
importantes. Para Dios, nuestro cuerpo es importante; tan importante que la
Biblia lo compara con un santuario. No es correcto pensar que a Dios solo le
importe el espíritu y que no le interese el cuerpo. A Él le interesa tanto
nuestros cuerpos que ha prometido transformarlos al final de los tiempos para
que continúen eternamente junto a nuestras almas y nuestros espíritus. A
Dios le interesa nuestra sanidad integral.

Hemos sido creados para el amor y las buenas obras. Conocer el manual
del manufacturero es importante. Si un vehículo diseñado para usar aceite en
su motor es encendido por alguien que obvió leer las instrucciones del
fabricante y, por desconocimiento, no puso aceite en el motor, tal vehículo
sufrirá un desgaste que puede causar que se dañe. Es posible que encienda y
que hasta se mueva. Pero, tarde que temprano, se calentará y dejará de
funcionar bien porque fue diseñado para correr con aceite en el motor. Vivir
sin amar, y sin ser amado, puede funcionar por un corto tiempo. Pero, igual
que la analogía del motor, sufriremos las consecuencias de vivir contrario al
diseño. Para nosotros, y lo decimos con humildad, el manual del
manufacturero es la Biblia. De sus páginas aprendemos que fuimos creados a
la imagen de Dios. No somos un accidente y fuimos creados para el amor.

Durante este semestre encontraremos respuestas, consejos y


conocimiento en la palabra de Dios para beneficio de nuestra salud integral.
Reafirmaremos que somos creación de Dios y que nuestras vidas son de gran
valor. Desde las Sagradas Escrituras nos enfocaremos en una adecuada
autoestima. Recibiremos el consejo bíblico del perdón que restaura relaciones
fraccionadas y que levanta al caído. Alumbrados por el bien de la palabra de
Dios recibiremos consejos para enfrentar y superar la ansiedad, los duelos y
los sentimientos de pérdida. Descubriremos el poder de Dios que nos restaura
y nos devuelve la imagen de Dios en nuestras vidas. Estudiando la Biblia
recibiremos el consejo y la sabiduría necesaria para vencer las crisis que nos
aturden y aprenderemos a persistir y a ser resilientes.

Para Dios, nuestro cuerpo es importante; tan importante que la Biblia lo compara con
un santuario. No es correcto pensar que a Dios solo le importe el espíritu y que no le
interese el cuerpo.

Transitar por este mundo sin sabiduría, sin amor, sin Dios, sin fe y sin
esperanza es como tratar de correr un automóvil sin aceite. El problema no
está en el diseño del motor; el problema es que falta algo. Creemos que las
clases de la presente edición de la revista de educación cristiana «El
Discípulo» harán de nuestras aulas centros terapéuticos que abonen a la salud
integral de quienes participen. Estar juntos en armonía aprendiendo de las
Sagradas Escrituras es como recibir el aceite que nuestra vida necesita y es
como el rocío del cielo sobre la tierra. Así lo dijo el Salmista: «Es como el
buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de
Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras; Como el rocío de Hermón, que
desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición, y
vida eterna» (Sal 133.2–3).

Mientras estudias cada lección, inspírate en la Palabra de Dios, ama


como Cristo y sirve en espíritu y en verdad. ¡Que así nos bendiga y ayude el
Señor!
PRIMERA UNIDAD: LA

AUTOESTIMA
LECCIÓN 1:

SOMOS CREACIÓN DE DIOS


TEXTO BÍBLICO: Génesis 1.1-31

TEXTO ÁUREO: Génesis 1.31


«Y vio Dios todo cuanto había hecho, y era bueno en
gran manera».

OBJETIVOS
Distinguir entre los términos autoestima y autoconcepto, para luego,
mediante el texto bíblico, comprender por qué deberíamos tener una
autoestima saludable o positiva.

Identificar en usted sus fortalezas y debilidades (áreas por mejorar).

Identificar aquellas experiencias nocivas que inciden en el desarrollo de


una pobre autoestima y presentarlas a Dios.
Conocer estrategias que fomenten una autoestima saludable o positiva.

VOCABULARIO
«AUTOESTIMA»: Es la valoración que cada persona hace de sí misma, y
puede ser positiva o negativa. Desde el punto de vista afectivo y emocional,
es el sentimiento de aprecio que un ser humano tiene hacia él. Se construye
desde la propia autoevaluación.

«AUTOCONCEPTO»: Es la descripción que una persona realiza de sí a


través del uso de adjetivos relacionados a sus capacidades, habilidades,
virtudes, talentos, conocimientos, creencias, actitudes, valores, ideas, los
rasgos del modo de ser y las cualidades propias.

«FORTALEZAS – DEBILIDADES»: Son las cualidades que definen el


comportamiento humano. Las fortalezas son aquellas que te hacen resaltar
positivamente; mientras que las debilidades pueden ser atributos que nos
llevan a fallar en un área concreta de nuestra vida personal o profesional.
Desde una perspectiva positiva, pueden ser vistas como áreas por mejorar.
LECTURA BÍBLICA
Génesis 1.1-31

RVR VP
1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 1 En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y
2 La tierra estaba desordenada y vacía, las la tierra.
tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el 2 La tierra no tenía entonces ninguna forma;
espíritu de Dios se movía sobre la faz de las todo era un mar profundo cubierto de
aguas. oscuridad, y el espíritu de Dios se movía sobre
3 Dijo Dios: «Sea la luz.» Y fue la luz. el agua.
4 Vio Dios que la luz era buena, y separó la luz 3 Entonces Dios dijo: «¡Que haya luz!» Y hubo

de las tinieblas. luz.


5 Llamó a la luz «día», y a las tinieblas llamó 4 Al ver Dios que la luz era buena, la separó de

«noche». Y fue la tarde y la mañana del primer la oscuridad


día. 5 y la llamó «día», y a la oscuridad la llamó
6 Luego dijo Dios: «Haya un firmamento en «noche». De este modo se completó el primer
medio de las aguas, para que separe las aguas de día.
las aguas.» 6 Después Dios dijo: «Que haya una bóveda
7 E hizo Dios un firmamento que separó las que separe las aguas, para que estas queden
aguas que estaban debajo del firmamento, de las separadas.» Y así fue.
aguas que estaban sobre el firmamento. Y fue 7 Dios hizo una bóveda que separó las aguas:
así. una parte de ellas quedó debajo de la bóveda, y
8 Al firmamento llamó Dios «cielos». Y fue la otra parte quedó arriba.
tarde y la mañana del segundo día. 8 A la bóveda la llamó «cielo». De este modo
9 Dijo también Dios: «Reúnanse las aguas que se completó el segundo día.
están debajo de los cielos en un solo lugar, para 9 Entonces Dios dijo: «Que el agua que está
que se descubra lo seco.» Y fue así. debajo del cielo se junte en un solo lugar, para
10 A la parte seca llamó Dios «tierra», y al que aparezca lo seco.» Y así fue.
conjunto de las aguas lo llamó «mares». Y vio 10 A la parte seca Dios la llamó «tierra», y al
Dios que era bueno. agua que se había juntado la llamó «mar». Al
11 Después dijo Dios: «Produzca la tierra hierba ver Dios que todo estaba bien,
verde, hierba que dé semilla; árbol que dé fruto 11 dijo: «Que produzca la tierra toda clase de
según su especie, cuya semilla esté en él, sobre plantas: hierbas que den semilla y árboles que
la tierra.» Y fue así. den fruto.» Y así fue.
12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba 12 La tierra produjo toda clase de plantas:
que da semilla según su naturaleza, y árbol que hierbas que dan semilla y árboles que dan fruto.
da fruto, cuya semilla está en él, según su Y Dios vio que todo estaba bien.
especie. Y vio Dios que era bueno. 13 De este modo se completó el tercer día.
13 Y fue la tarde y la mañana del tercer día. 14 Entonces Dios dijo: «Que haya luces en la
14 Dijo luego Dios: «Haya lumbreras en el bóveda celeste, que alumbren la tierra y
firmamento de los cielos para separar el día de separen el día de la noche,
la noche, que sirvan de señales para las 15 y que sirvan también para señalar los días,
estaciones, los días y los años, los años y las fechas especiales.» Y así fue.
15 y sean por lumbreras en el firmamento celeste 16 Dios hizo las dos luces: la grande para
para alumbrar sobre la tierra.» Y fue así. alumbrar de día y la pequeña para alumbrar de
16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras: la noche. También hizo las estrellas.
lumbrera mayor para que señoreara en el día, y 17 Dios puso las luces en la bóveda celeste para
la lumbrera menor para que señoreara en la alumbrar la tierra
noche; e hizo también las estrellas. 18 de día y de noche, y para separar la luz de la
17 Las puso Dios en el firmamento de los cielos
oscuridad, y vio que todo estaba bien.
para alumbrar sobre la tierra, 19 De este modo se completó el cuarto día.
18 señorear en el día y en la noche y para
20 Luego Dios dijo: «Que produzca el agua
separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que
toda clase de animales, y que haya también
era bueno.
19 Y fue la tarde y la mañana del cuarto día.
aves que vuelen sobre la tierra.» Y así fue.
21 Dios creó los grandes monstruos del mar, y
20 Dijo Dios: «Produzcan las aguas seres
todos los animales que el agua produce y que
vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en el viven en ella, y todas las aves. Al ver Dios que
firmamento de los cielos.» así estaba bien,
21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos y 22 bendijo con estas palabras a los animales que
todo ser viviente que se mueve, que las aguas había hecho: «Que tengan muchas crías y
produjeron según su especie, y toda ave alada llenen los mares, y que haya muchas aves en el
según su especie. Y vio Dios que era bueno. mundo.»
22 Y los bendijo Dios, diciendo: «Fructificad y 23 De este modo se completó el quinto día.
multiplicaos, llenad las aguas en los mares y 24 Entonces Dios dijo: «Que produzca la tierra
multiplíquense las aves en la tierra.»
23 Y fue la tarde y la mañana del quinto día.
toda clase de animales: domésticos y salvajes, y
los que se arrastran por el suelo.» Y así fue.
24 Luego dijo Dios: «Produzca la tierra seres 25 Dios hizo estos animales y vio que todo
vivientes según su especie: bestias, serpientes y estaba bien.
animales de la tierra según su especie.» Y fue 26 Entonces dijo: «Ahora hagamos al hombre a
así.
25 E hizo Dios los animales de la tierra según su
nuestra imagen. Él tendrá poder sobre los
peces, las aves, los animales domésticos y los
especie, ganado según su especie y todo animal salvajes, y sobre los que se arrastran por el
que se arrastra sobre la tierra según su especie. suelo.»
Y vio Dios que era bueno. 27 Cuando Dios creó al hombre, lo creó a su
26 Entonces dijo Dios: «Hagamos al hombre a
imagen; varón y mujer los creó,
nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; 28 y les dio su bendición: «Tengan muchos,
y tenga potestad sobre los peces del mar, las
muchos hijos; llenen el mundo y gobiérnenlo;
aves de los cielos y las bestias, sobre toda la
dominen a los peces y a las aves, y a todos los
tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre
animales que se arrastran.»
la tierra.» 29 Después les dijo: «Miren, a ustedes les doy
27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen
todas las plantas de la tierra que producen
de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
28 Los bendijo Dios y les dijo: «Fructificad y
semilla, y todos los árboles que dan fruto. Todo
eso les servirá de alimento.
multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; 30 Pero a los animales salvajes, a los que se
ejerced potestad sobre los peces del mar, las
arrastran por el suelo y a las aves, les doy la
aves de los cielos y todas las bestias que se
hierba como alimento.» Así fue,
mueven sobre la tierra.»
29 Después dijo Dios: «Mirad, os he dado toda 31 y Dios vio que todo lo que había hecho
planta que da semilla, que está sobre toda la estaba muy bien. De este modo se completó el
tierra, así como todo árbol en que hay fruto y da sexto día.
semilla. De todo esto podréis comer.
30 »Pero a toda bestia de la tierra, a todas las
aves de los cielos y a todo lo que tiene vida y se
arrastra sobre la tierra, les doy toda planta verde
para comer.» Y fue así.
31 Y vio Dios todo cuanto había hecho, y era
bueno en gran manera. Y fue la tarde y la
mañana del sexto día.

INTRODUCCIÓN
En esta unidad trabajaremos con el tema de la autoestima saludable o
positiva. Mediante el estudio de esta lección, los alumnos podrán entender
que somos creación divina, con autoridad delegada por Dios, valor y
propósito. La aceptación y el entendimiento de lo antes expuesto nos debe
llevar a experimentar una autoestima saludable y el deseo de mejorar en
aquellas áreas de oportunidad o debilidad.

Luego del saludo, invite a que cada alumno repita las siguientes palabras
(dirigidas por el maestro/a pausada y claramente). «Yo quiero que
comprendas que eres creación divina, que vales mucho para Dios y fuiste
creado con un propósito. Quiero que entiendas que eres importante para tu
iglesia y para mí. Yo quiero que recuerdes que nadie te ha de amar más que
Dios. Pero que también es importante que te ames, te valores, te respetes y
aceptes que eres obra de sus manos. Yo quiero que aceptes que lo que te digo
es la verdad».

Comience la lección bíblica con una corta oración, dirigida a presentar la


baja autoestima, depresión o los sentimientos de minusvalía que pueda haber
en los participantes. Posteriormente, invite a los alumnos a completar la
Escala de Autoestima Rosenberg. Los resultados no serán compartidos, cada
participante los mantendrá en absoluta confidencialidad.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Génesis 1.1-31
v. 1: «En el principio...»: con estas palabras tan poderosas comienza
Génesis, el primer libro de la Biblia. Con estas palabras, también la Biblia
afirma una de las doctrinas fundamentales de la fe, tanto judía como cristiana:
Dios es el creador del mundo.

Génesis 1.1 marca el comienzo del relato de la creación. Afirma, de


manera clara y contundente, que Dios es el creador, tanto de los cielos como
de la tierra, y de todo lo que en ella hay.

v. 2: «La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas estaban sobre la


faz del abismo y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas». Esta
es una clara referencia a las aguas del «caos». El acto de la creación implica
establecer orden sobre el desorden que existía en el principio del mundo.

Por lo tanto, la creación es, en primer lugar, un acto por medio del cual
Dios instituye el orden divino en el desorden humano. Dios envía su santa y
divina presencia, su Espíritu Santo, para guiar a la humanidad del desorden al
orden, de las tinieblas a la luz.

vv. 3-25: De los versículos 3 al 25, Génesis 1 describe la creación de la


naturaleza, de la flora y de la fauna. El texto tiene una estructura literaria muy
particular, que evoca una «letanía», es decir, un poema litúrgico escrito para
ser usado como parte de una ceremonia religiosa. Cada acto creativo implica
cuatro pasos:

Dios envía su palabra creadora.

Ocurre lo que Dios ordena que pase.

Dios ve con buenos ojos lo que acaba de crear.

Termina el día de trabajo creativo.

Podemos ver esta estructura claramente en Génesis 1.11 al 13.

vv. 26-31: La descripción de la humanidad se encuentra en los versículos


26 al 27: «Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen,
conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar, las
aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se
arrastra sobre la tierra”. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de
Dios lo creó; varón y hembra los creó».

El texto deja claro que la humanidad se compone de dos géneros, el


masculino y el femenino. Tanto el hombre como la mujer comparten la
imagen divina, por medio de la cual Dios le da autoridad al ser humano para
llevar a cabo su misión en el mundo.

La «imagen» no implica parecido físico, sino que se relaciona con el


tema de la autoridad que Dios ha delegado en la humanidad. Del mismo
modo, el hombre y la mujer son «imágenes» de Dios, cuya mera presencia
afirma la existencia y la autoridad del Dios creador.

¿Cuál es la misión de la humanidad? El propósito de la vida humana se


detalla, primeramente, en el versículo 26, donde se comisiona al ser humano
para ser el «administrador» o «mayordomo» de la creación. A esto se añade
la misión implícita en el versículo 28, que dice: «Los bendijo Dios y les dijo:
Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; ejerced potestad sobre
los peces del mar, las aves de los cielos y todas las bestias que se mueven
sobre la tierra».

Vemos que el ser humano tiene la triple encomienda de multiplicarse,


cuidar de la tierra y velar por el bienestar de la flora, la fauna y la vida
marina. El acto de la creación termina con la aprobación divina, como dice el
versículo 31: «Y vio Dios todo cuanto había hecho, y era bueno en gran
manera». Además, Dios bendice y santifica la creación (Gn 2.3), después
reposa de la obra que había hecho.
El relato de la creación afirma el valor de la humanidad de una manera
extraordinaria. El hombre y la mujer tienen valor porque:

Han sido creados por Dios.

Llevan la imagen de Dios.

Dios ha delegado en ellos la triple misión de llenar la tierra, cuidar la


tierra y administrar la creación.

Y, finalmente, Dios declaró que la creación del mundo y de la


humanidad había sido «buena».

APLICACIÓN
Cuando estudiamos el Génesis y, en específico, el tema de la creación
del ser humano, podemos afirmar que somos creación divina. Somos valiosos
y valiosas para Dios. Mejorar nuestra relación con Dios permite que
tengamos una mejor autoestima y autoconcepto. Cuando tenemos una idea
más clara de quiénes somos, podemos identificar y trabajar con aquellas áreas
de debilidad y aquellos aspectos de nuestra vida que han sido lacerados
durante el desarrollo y transcurso de la vida. Esto en vías de tener la
oportunidad de experimentar lo que es «sanidad integral».
Tener una buena autoestima no solo ayuda a que puedas sentirte mejor
contigo mismo, sino que puede prevenir que experimentemos trastornos
mentales asociados a problemas alimenticios, trastornos de ánimo tales como
la depresión, las fobias sociales y los pensamientos suicidas. Las creencias y
percepciones que tenemos acerca de nosotros en gran medida van a
determinar los pensamientos, sentimientos y las valoraciones con relación a
nosotros. Un dato importante es que, por lo regular, las personas con baja
autoestima no tienen un autoconcepto claro, por lo cual su autoevaluación es
imprecisa y distorsionada.

Una porción importante de nuestra autoestima se va construyendo


durante la infancia y la adolescencia. Aquellas experiencias que vivamos
durante estos años nos ayudan construir las ideas y creencias que tenemos
sobre nosotros. Posteriormente, en la adultez, pueden también ocurrir eventos
que ayudan a perpetuar esas ideas y creencias acerca de nosotros. Si las
experiencias de la infancia, adolescencia y adultez fueron valoradas por
nosotros como negativas, ya sea que estén basadas en la realidad o
percepción, podemos desarrollar una baja autoestima.

Tome unos minutos para pensar en aquellos aspectos de sí mismo que le


disgustan, le entristecen y no le hacen sentir cómodo y seguro con usted.
Pídale al Espíritu Santo que le dé el discernimiento para identificar aquellas
áreas que usted establece como negativas o debilidades. Deténgase y
pregúntese: ¿Por qué yo me percibo y me describo negativamente en estas
áreas?
A continuación, presentamos veinte ejemplos de experiencias que
pueden incidir en el desarrollo de una baja autoestima:

Negligencia o abuso de los padres hacia los hijos.

Castigos constantes infligidos por familiares, encargados o maestros.

Castigos prolongados infligidos por familiares, encargados o maestros.

Críticas constantes proferidas por familiares, encargados o maestros.

Insistencia de familiares, encargados o maestros en enfatizar las


debilidades y no las fortalezas.

Insistencia de familiares, encargados o maestros en enfatizar los


errores y no los logros.

Recibir burlas constantes.

Ser ridiculizado o avergonzado.

Ser rechazado por los grupos.

Ser excluido y aislado.

Ausencia de elogios.

Ausencia de calidez.

Ausencia de interés en sus aspectos de vida de parte de sus familiares,


encargados o maestros.

Pertenecer a una clase social, económica, racial o étnica discriminada.

Tener alguna condición de salud física o mental.


Tener alguna limitación en el aprendizaje.

Acoso laboral.

Relaciones abusivas o de maltrato.

Experiencias prolongadas y sostenidas de estrés o trabajo duro.

Estar expuesto a eventos traumáticos, entre otros.

Mas allá de las dificultades que hemos enfrentado en la vida, podemos


reconocer que somos creación divina y dar espacio a que Dios nos ayude a
ordenar nuestros pensamientos así como hizo al principio del mundo.

Si en el listado anterior has identificado algunas de las experiencias


negativas que pudieran haber fomentado el desarrollo de una baja autoestima
en ti, realiza la siguiente oración:

«Dios todopoderoso, mi presencia en este mundo no es casual, tú me


creaste con amor, soy único e irrepetible. En la vida he experimentado
diversas situaciones que redundan en devaluarme y no amarme como
persona. Situaciones de las que, en muchas ocasiones, no tuve el control ni
fui responsable. Te pido que me ayudes a manejar y sanar todos esos
recuerdos, y me ayudes a entender que «no fue encubierto de ti mi cuerpo,
bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra.
Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas» (Sal 139.16). Ordena mis
pensamientos y sentimientos acerca de mí. Que desde hoy pueda apreciarme
y valorarme porque soy creación perfecta de tuya. Amén».
RESUMEN
Muchas personas pueden experimentar crisis existenciales. A muchos «se
les pasa la vida» intentando descubrir cuál es la razón por la que Dios los
creó y cuál es su propósito de vida. En general, se cuestionan su misión en
este mundo. Su autoestima puede verse afectada cuando no logran obtener
las respuestas a sus preguntas y su motivación para vivir disminuye.
Pueden experimentar ansiedad y depresión, pues no identifican cuál es su
utilidad, se sienten inseguros, sin control y dirección. La palabra del Señor
encomienda al ser humano la triple misión de llenar la tierra, cuidar la
tierra y administrar la creación. ¿Cómo puedes ser buen administrador o
mayordomo de la creación?

Mejorar la autoestima puede conllevar varios factores, sin embargo, tu


voluntad y determinación son importantes. Algunas recomendaciones para
mejorar la autoestima son:

1. Evalúa todas las cosas que Dios te ha confiado y las


responsabilidades que ha delegado en ti. Valora lo que tienes y no
te enfoques en lo que careces.
2. Tu estimación y valor debe estar basado en aquello que trasciende.
Fomenta tus valores cristianos en aquello que perdura y no te
enfoques en tu valor adquisitivo, como puede ser la belleza física.
3. No esperes ser reconocido por los demás. Reconoce tu valor,
acéptate y ámate. Reconoce que ya Dios te valora, te acepta y te
ama.
4. No esperes que alguien te brinde seguridad. Tu mayor seguridad la
adquiriste cuando pusiste tu vida en las manos de Dios.
5. Comienza a dedicar tiempo para trabajar con aquellas áreas que
debes mejorar.
6. Reconoce cuánto Dios te ama, que entregó a su hijo por amor a ti y
a mí. Y que Jesús nunca dudó en dar su sangre por amor a ti y a mí.

Añade a esta lista de recomendaciones aquellas que entiendes te pueden


ayudar a mejorar tu autoestima.

ORACIÓN
Dios, gracias por amarme y aceptarme tal y como soy, con todas mis
fortalezas y debilidades. Ayúdame a trabajar las áreas en que puedo
mejorar. Hoy me valoro más al reconocer que tú te deleitaste viendo que
todo cuanto hiciste «era bueno en gran manera» y esto me incluye. Gracias
por haberme dado vida y por el sacrificio de Jesús para darnos salvación y
vida eterna. En su nombre oramos. Amén.
LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA
PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Génesis 2.1-7
Martes
Salmo 139.13-14
Miércoles
Salmo 24.1-10
Jueves
Salmo 104.1-5
Viernes
Salmo 104.31-35
Sábado
1 Pedro 2.9-10

EJERCICIOS
ESCALA DE AUTOESTIMA DE
ROSENBERG
«Mi respuesta al mensaje»
Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase saludando a los alumnos. Solicite a algún voluntario que


dirija una oración de gratitud a Dios por la oportunidad de aprender acerca
del tema autoestima saludable o positiva para el disfrute de una sanidad
integral.

Introduzca los conceptos presentados en el Vocabulario y en los


Objetivos. Enfatice en que el Vocabulario y la lección servirán de base para
las próximas lecciones que trabajaremos en la Unidad. Fomente una breve
discusión acerca de la pobre autoestima y autoconcepto.
Pausada y claramente, dirija a los alumnos para que realicen la
autoafirmación redactada en la Introducción: («Yo quiero que comprendas
que eres creación…»). Posteriormente, ofrezca un tiempo aproximado de
cinco minutos para que los participantes completen la autoevaluación de la
Escala de Autoestima Rosenberg. Los resultados no se compartirán a la clase,
cada alumno los mantendrá en absoluta confidencialidad.

II. DESARROLLO

Solicite a algún miembro de la clase que lea el pasaje bíblico y utilice el


Análisis de la Escritura como guía para dialogar con los alumnos.

Dirija al grupo a completar el ejercicio enfocado en identificar nuestras


fortalezas y debilidades. Pídanle al Espíritu Santo que les dé el
discernimiento para reconocer aquellas áreas que usted establece como
negativas o debilidades.

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y pregunte:

¿Qué aspectos de mi persona me disgustan, me entristecen y no me


hacen sentir cómodo y seguro? Utilice como guía y referencia el
listado de atributos, fortalezas y debilidades que aparece al finalizar la
lección. Sugerimos que lo lea previamente para relacionarse con
aquellos significados que desconoce.

¿Por qué me percibo y describo negativamente en las áreas que


identifiqué?
Sin realizar autorrevelaciones, discuta en voz alta algunas experiencias
generales que pueden incidir negativamente en el desarrollo de una baja
autoestima.

Asigne a un alumno que realice la oración que está en la sección


Aplicación.

III. CIERRE

Solicite que algún alumno lea los versículos 26-29. Pregunte:

¿Cuál es la misión que encomendó el Señor al ser humano?

¿Cómo podemos ser buenos administradores o mayordomos de la


creación?

Finalice la clase discutiendo las recomendaciones para mejorar la


autoestima que se ofrecen en la lección. Estimule a que los alumnos añadan
las recomendaciones que reconozcan pueden ayudar a mejorar la autoestima.
Solicite a algún voluntario que lea en voz alta la Oración final presentada en
la lección.

MATERIALES:

Biblia

Listado de fortalezas y debilidades


Escala de Autoestima Rosenberg

Hojas de papel o pizarra

Lápiz o bolígrafos

Marcadores
LECCIÓN 2:

SOMOS CAPACES
TEXTO BÍBLICO: Éxodo 3.1-15

TEXTO ÁUREO: Éxodo 3.10


«Ven, por tanto, ahora, y te enviaré al faraón para
que saques de Egipto a mi pueblo, a los hijos de
Israel».

OBJETIVOS
Identificar aquellos complejos de inferioridad que deterioran mi autoestima
porque limitan que cumpla con mis responsabilidades efectivamente.

Deducir las posibles experiencias que pudieron haber generado complejos


de inferioridad en Moisés.
Reflexionar en torno a las fortalezas de Moisés para poder llevar a cabo la
encomienda que Dios le asignó.

Analizar las maneras en que Dios trabajó para mejorar la pobre autoestima
de Moisés.

VOCABULARIO
«COMPLEJOS DE INFERIORIDAD»: El ser es embargado por un
sentimiento de carencia de valor. La situación de sentirse menos es aceptada
como una precisa autodescripción.

«AUTOSABOTAJE»: Son conductas inconscientes que tienden a


obstaculizar la consecución de metas o logros. Son actos que aparecen en los
momentos en que se debe realizar un gran cambio y mantienen a la persona
dentro de su zona confortable.

«TARTAMUDEZ»: Afecta la fluidez del habla. Comienza durante la niñez


y, en algunos casos, dura toda la vida. Este trastorno se caracteriza por las
interrupciones en la producción de los sonidos del habla. El discurso de la
persona que tartamudea con frecuencia incluye repeticiones de palabras o
partes de las palabras, además de prolongaciones de los sonidos del habla.
LECTURA BÍBLICA
Éxodo 3.1-15

RVR VP
1 1 Moisés
Apacentando Moisés las ovejas de su suegro cuidaba las ovejas de su suegro Jetró,
Jetro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a que era sacerdote de Madián, y un día las llevó
través del desierto y llegó hasta Horeb, monte a través del desierto y llegó hasta el monte de
de Dios. Dios, que se llama Horeb.
2 Allí se le apareció el Ángel de Jehová en una 2 Allí el ángel del Señor se le apareció en una
llama de fuego, en medio de una zarza. Al llama de fuego, en medio de una zarza. Moisés
fijarse, vio que la zarza ardía en fuego, pero la se fijó bien y se dio cuenta de que la zarza ardía
zarza no se consumía. con el fuego, pero no se consumía.
3 Entonces Moisés se dijo: «Iré ahora para 3 Entonces pensó: «¡Qué cosa tan extraña! Voy
contemplar esta gran visión, por qué causa la a ver por qué no se consume la zarza.»
zarza no se quema.» 4 Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba
4 Cuando Jehová vio que él iba a mirar, lo llamó a mirar, lo llamó desde la zarza: —¡Moisés!
de en medio de la zarza: —¡Moisés, Moisés! — ¡Moisés! —Aquí estoy —contestó Moisés.
Aquí estoy —respondió él. 5 Entonces Dios le dijo: —No te acerques. Y
5 Dios le dijo: —No te acerques; quita el descálzate, porque el lugar donde estás es
calzado de tus pies, porque el lugar en que tú sagrado.
estás, tierra santa es. 6 Y añadió: —Yo soy el Dios de tus
6 Y añadió: —Yo soy el Dios de tu padre, el antepasados. Soy el Dios de Abraham, de Isaac
Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de y de Jacob. Moisés se cubrió la cara, pues tuvo
Jacob. miedo de mirar a Dios,
Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo 7 pero el Señor siguió diciendo:
miedo de mirar a Dios. —Claramente he visto cómo sufre mi pueblo
7 Dijo luego Jehová: —Bien he visto la aflicción que está en Egipto. Los he oído quejarse por
de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su culpa de sus capataces, y sé muy bien lo que
clamor a causa de sus opresores, pues he sufren.
conocido sus angustias. 8 Por eso he bajado, para salvarlos del poder de
8 Por eso he descendido para librarlos de manos los egipcios; voy a sacarlos de ese país y a
de los egipcios y sacarlos de aquella tierra a una llevarlos a una tierra grande y buena, donde la
tierra buena y ancha, a una tierra que fluye leche leche y la miel corren como el agua. Es el país
y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del donde viven los cananeos, los hititas, los
amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. amorreos, los ferezeos, los heveos y los
9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha jebuseos.
llegado ante mí, y también he visto la opresión 9 Mira, he escuchado las quejas de los
con que los egipcios los oprimen. israelitas, y he visto también que los egipcios
10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré al faraón los maltratan mucho.
para que saques de Egipto a mi pueblo, a los 10 Por lo tanto, ponte en camino, que te voy a
hijos de Israel. enviar ante el faraón para que saques de Egipto
11 Entonces Moisés respondió a Dios: —¿Quién a mi pueblo, a los israelitas.
soy yo para que vaya al faraón y saque de 11 Entonces Moisés le dijo a Dios:
Egipto a los hijos de Israel? —¿Y quién soy yo para presentarme ante el
12 Dios le respondió: —Yo estaré contigo; y faraón y sacar de Egipto a los israelitas?
esto te será por señal de que yo te he enviado: 12 Y Dios le contestó: —Yo estaré contigo, y
cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, ésta es la señal de que yo mismo te envío:
serviréis a Dios sobre este monte. cuando hayas sacado de Egipto a mi pueblo,
13 Dijo Moisés a Dios: —Si voy a los hijos de todos ustedes me adorarán en este monte.
Israel y les digo: “Jehová, el Dios de vuestros 13 Pero Moisés le respondió:
padres, me ha enviado a vosotros”, me —El problema es que si yo voy y les digo a los
preguntarán: “¿Cuál es su nombre?” Entonces israelitas: “El Dios de sus antepasados me ha
¿qué les responderé? enviado a ustedes”, ellos me van a preguntar:
14 Respondió Dios a Moisés:—“Yo soy el que “¿Cómo se llama?” Y entonces, ¿qué les voy a
soy.” Y añadió: —Así dirás a los hijos de Israel: decir?
“‘Yo soy’ me envió a vosotros.” 14 Y Dios le contestó: —YO SOY EL QUE
15 Además, Dios dijo a Moisés: —Así dirás a SOY. Y dirás a los israelitas: “YO SOY me ha
los hijos de Israel: “Jehová, el Dios de vuestros enviado a ustedes.”
padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y 15 Además, Dios le dijo a Moisés:
el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros.” —Di también a los israelitas: “El Señor, el
Éste es mi nombre para siempre; con él se me Dios de los antepasados de ustedes, el Dios de
recordará por todos los siglos. Abraham, de Isaac y de Jacob, me ha enviado a
ustedes.” Éste es mi nombre eterno; éste es mi
nombre por todos los siglos.

INTRODUCCIÓN
En la clase anterior enfatizamos la importancia del autoconocimiento.
Establecimos que si conoces cuáles son tus fortalezas y trabajas con tus
debilidades tendrás un mejor autoconcepto y una autoestima positiva. Es
importante reconocer las siguientes autoafirmaciones positivas:

Tengo mucho valor porque fui creado por Dios.


Tengo un propósito definido dentro de la voluntad de Dios.

Dios conoce mis capacidades y me nombró «administrador o


mayordomo» de la creación.

Luego, se deleitó viendo que todo lo que hizo «era bueno en gran
manera» y esto me incluye.

Si hemos valorado como negativas las experiencias de la infancia,


adolescencia y adultez, ya sea porque nos fundamentamos en la realidad o en
nuestra percepción, podemos desarrollar una baja autoestima y complejos de
inferioridad.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Éxodo 3.1-15

El texto en su contexto
Moisés es la figura dominante del Pentateuco, que son los primeros cinco
libros de la Biblia hebrea. Moisés, quien era hijo de Amran y de Jocabed (Ex
6.20), nació en un momento crítico en la historia del pueblo hebreo, cuando
los israelitas se encontraban bajo el yugo de esclavitud en Egipto (Ex 1). De
manera milagrosa, sobrevivió la política genocida del faraón (Ex 2.1-9) y
terminó viviendo como hijo adoptivo de una de las princesas egipcias (2.10).

Cuando ya era un hombre joven, Moisés vivía entre dos mundos. Por un
lado, se sabía hebreo y se identificaba con su pueblo. Por otro lado, había
crecido entre la realeza egipcia, disfrutando de los privilegios que dan el
poder y la riqueza.

Esa lucha por su identidad étnica y cultural explotó en violencia cuando


Moisés vio a un egipcio que golpeaba a esclavos israelitas (2.11). Moisés
respondió matando al egipcio y enterrándolo en la arena (2.12). Empero, los
israelitas rechazaron su intervención, cuestionando quién lo había nombrado
«príncipe y juez» sobre el pueblo hebreo (2.14). Moisés, pronto se dio cuenta
de que su delito había sido descubierto y decidió huir del faraón, quien
deseaba asesinarlo (2.13-15).

Este hombre bicultural y bilingüe fue rechazado por sus dos culturas. Por
eso, escapó al territorio de Madián, en la parte norte de la península de
Arabia. Allí conoció a un hombre llamado Reuel o Jetro, sacerdote de
Madián, y se casó con Séfora, una de sus hijas (2.16-22).

Hasta aquí, la historia de Moisés es de fracasos. Su desarraigo cultural le


impide relacionarse efectivamente, tanto con los hebreos como con los
egipcios. Moisés muy bien pudo haberse quedado en el exilio el resto de su
vida. Sin embargo, su futuro fue transformado gracias a una decisión divina.
De acuerdo con Éxodo 2.23 al 25, Dios decide liberar a su pueblo esclavizado
y para esto necesita un líder con características muy particulares. Debe ser
una persona que conozca tanto la cultura hebrea como la egipcia, que hable
ambos idiomas y que pueda relacionarse tanto con el israelita esclavo como
con los gobernantes de turno.

vv. 2-5: Dios escoge a Moisés, manifestándose ante él de forma


milagrosa, en una planta de espinas que ardía en fuego sin quemarse (Ex 3.2).
A este elemento visible se une un elemento audible: Dios le habla a Moisés,
llamándolo dos veces por su nombre: «¡Moisés, Moisés!». Sabiéndose ante
una manifestación sobrenatural, responde: «Aquí estoy» (3.4). Dios recalca la
solemnidad del evento diciéndole: «No te acerques; quita el calzado de tus
pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es» (3.5). El acto de quitarse
el calzado es un símbolo de sumisión a la voluntad divina.

vv. 6-9: Después, Dios procede a identificarse: «Yo soy el Dios de tu


padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob» (3.6). De
ahí, surge la misión de liberar al pueblo de Dios, detallada en Éxodo 3.7-9.

vv. 10: Dios delega la tarea misionera en un ser humano, Moisés, a quien
le dice: «Ven, por tanto, ahora, y te enviaré al faraón para que saques de
Egipto a mi pueblo, a los hijos de Israel» (3.10).

vv. 11-15: Moisés respondió con temor a la manifestación divina,


cubriéndose el rostro para no ver a Dios (3.6). Por eso, presenta una serie de
objeciones al llamado que de él recibe. La primera objeción es: «¿Quién soy
yo para que vaya al faraón y saque de Egipto a los hijos de Israel?» (3.11). La
segunda es: «Si voy a los hijos de Israel y les digo: «Jehová, el Dios de
vuestros padres, me ha enviado a vosotros», me preguntarán: «¿Cuál es su
nombre? Entonces ¿qué les responderé?» (3.13). Y la tercera objeción es que
tenía problemas del habla, probablemente tartamudez, como indica Éxodo
4.10.

Dios responde a la primera objeción afirmando de manera contundente:


«Yo estaré contigo» (3.12). La presencia de Dios debe ser suficiente para
aliviar el temor de Moisés.

La respuesta divina a la segunda objeción es más compleja, dado que la


pregunta de Moisés puede interpretarse de diversas maneras. Por un lado,
podemos tomarla como una pregunta lógica y sencilla: «¿A nombre de quién
he de hablar?». Por otro lado, podemos tomarla como un intento de dominar a
Dios. ¿Por qué? Porque en el mundo bíblico se entendía que quien conociera
el nombre de un espíritu podía dominarlo. Esto lo vemos claramente en el
Nuevo Testamento, cuando Jesús pregunta el nombre de los demonios antes
de expulsarlos.

No conocemos la intención de Moisés, pero sí conocemos la respuesta


divina. Dios no le contesta a Moisés. En lugar de declarar su nombre, Dios
responde con un juego de palabras, diciendo: «Yo soy quien soy» (3.14a).
Como los tiempos verbales en hebreo son fluidos, la frase puede traducirse
como «Yo soy quien fui», «Yo soy el que seré» o «Yo soy el ser». En todo
caso, Dios le ordena a Moisés que le diga al pueblo que el gran «Yo soy» es
quien le envía (3.14b).

La respuesta a la tercera objeción es doble. Por un lado, Dios puede


«enseñarle a hablar» (Ex 4.11-12). Por otro lado, Dios designa a Aarón para
que sea el portavoz de Moisés en el proceso de liberación del pueblo hebreo
(4.14-16).

Ese gran «Yo soy» se identifica como el Dios que se revela en la historia
del pueblo de Israel: «El Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el
Dios de Isaac y el Dios de Jacob» (3.15). Y ese es el Dios que proclamamos,
a quien servimos y a quien amamos. El Dios libre, a quien no podemos
manipular. El Dios misionero, que comparte su misión liberadora con la
humanidad.

Ese Dios, el gran «Yo soy», escucha el clamor de los oprimidos y conoce
sus angustias. Ese Dios, el gran «Yo soy», transforma a Moisés, quien pasa
de ser un hombre en busca de identidad y sentido de misión a ser el líder de
un gran movimiento de liberación. Y ese es el Dios de Jesucristo, quien
también se identificó con la frase «Yo soy», diciendo: «Yo soy el camino, la
verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí» (Jn 14.6).

APLICACIÓN
Psicosocialmente, hay muchos factores que pueden llevarnos a
desarrollar complejos de inferioridad que repercuten negativamente en
nuestra autovaloración y aceptación. La desorientación y la ansiedad toman
lugar en el estado emocional de la persona; y esta experimenta profundas
dudas respecto a sí misma, quién es y cuál es su propósito de vida.

En términos históricos, Moisés nació en un tiempo conflictivo. Su


familia biológica, junto a su pueblo, era sometida al yugo de la esclavitud.
¿Entiendes que la procedencia de nacimiento de Moisés y su crianza pudieron
haber generado en él baja autoestima?

Moisés fue adoptado por la hija del faraón. Algunos estudios indican que
a pesar de que los niños adoptados desarrollan un gran sentido de
supervivencia, se les dificulta desarrollar el sentido de pertenencia. Por esto,
se mantienen en una búsqueda constante de sus orígenes.

Evaluemos la historia de Moisés con optimismo. Dios tenía grandes


propósitos con él. Su protección fue evidente desde que era niño: sobrevivió
la política genocida del Faraón (Ex 2.1-9) y terminó viviendo como hijo
adoptivo de la hija del faraón (2.10). Creció entre la realeza egipcia, disfrutó
de los privilegios que dan el poder y la riqueza. Luego, estuvo en el desierto
apacentando ovejas. Dios tenía una gran encomienda para él. Era una pieza
fundamental en la liberación de la esclavitud del pueblo de Israel. Logró tener
la oportunidad de relacionarse con ambas culturas, aprender ambos idiomas.

Recuerdo, un caso muy especial para mí. Un adolescente respetuoso,


agradable, tenía buenos modales, buen aspecto, buena higiene, caballeroso,
inteligente, bilingüe, pero muy pobre autoestima. En las primeras dos
sesiones terapéuticas, logró verbalizar sus sentimientos claramente. Se sentía
triste, frustrado, decepcionado y enojado. Al momento de nacer, su ambiente
familiar no era seguro. Debido a esto, a los pocos días de haber nacido, su
madre accedió a que temporeramente viviera con sus abuelos. Esa protección
temporera pasó de unos días a más de diecisiete años. El adolescente recibió
una educación cristiana, educación bilingüe, valores morales, éticos y
cristianos. Pudo desarrollar su vida en un ambiente seguro sin carencia de
alimentos, vestimenta, disciplina y amor. No obstante, se sentía rechazado
por sus padres y hurtado por sus abuelos. Durante todos esos años tuvo
muchos cuestionamientos en su mente, respecto a la situación. Cuando pudo
apreciar su vida desde otra perspectiva, sin duda reconoció el cuidado
especial y la protección de Dios en su vida. Además de agradecer y reconocer
la formación y la capacitación que hasta el momento había recibido. Ahora
tenía como asignación desarrollar una relación más profunda con Dios para
que todo cuanto hiciera en su vida fuera conforme a su propósito.

Retomando, en la historia de Moisés podemos identificar diversas


experiencias que fueron generando problemas de autoestima, desconfianza en
sí mismo e inseguridades. Esa lucha por su identidad étnica y cultural explotó
en violencia cuando Moisés vio a un egipcio que golpeaba a esclavos
israelitas (Ex 2.11). Moisés respondió matando al egipcio y enterrándolo en
la arena (2.12). Los israelitas rechazaron su intervención, pusieron en duda
quién lo había nombrado «príncipe y juez» sobre el pueblo hebreo (2.14).
Estos cuestionamientos retumbaron en la mente de Moisés durante mucho
tiempo y dieron espacio a que realizara autosabotaje ante la misión que Dios
le encomendó.
El temor, los complejos de inferioridad, los sentimientos de insuficiencia
e incapacidad fueron la base de las objeciones de Moisés ante el llamado y la
encomienda de Dios.

Dios en su amor y misericordia, pudiéramos decir que trabajó


«terapéuticamente» con cada una de las limitaciones u objeciones que Moisés
tenía para poder cumplir con el propósito que le estaba encomendado. Dios se
manifestó de manera sobrenatural para dejarle saber lo valioso e importante
que era para él.

Una de las objeciones que presentó Moisés en el ejercicio de convencer a


Dios de que él no era capaz de llevar a cabo la encomienda que le hizo fue
exponer una de sus debilidades o áreas a mejorar: «¡Ay, Señor! nunca he sido
hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque
soy tardo en el habla y torpe de lengua» (Ex 4.10). Las dificultades de
comunicación para algunas personas que tartamudean solo suceden durante
actividades específicas; por ejemplo, cuando hablan ante muchas personas.
Algunas personas comienzan a asumir un comportamiento esquivo, limitando
su participación en ciertas actividades, tienden a preocuparse por la manera
en que los demás puedan reaccionar y, en ocasiones, llegan a descubrir que se
les excluye de ciertas actividades debido a su tartamudez. La mayoría de los
programas de tratamiento para las personas que tartamudean están diseñados
para enseñarles destrezas o comportamientos que ayuden a tener mayor
fluidez al hablar. Por ejemplo: aprenden a controlar o vigilar la respiración,
para hablar más despacio y con menos tensión muscular. En esta ocasión, el
«Yo soy» le deja saber a Moisés que toda asignación otorgada será
respaldada por él. No solo lo acompañará, sino que trabajará con aquellas
áreas a mejorar como un gran patólogo del habla o un terapista del habla. Por
eso, le promete: «… yo seré en tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar»
(Ex 4.12).

¿Cuáles eran los complejos de inferioridad que experimentaba Moisés?

Mencione las formas en que Dios se manifestó para fortalecer la


autoconfianza de Moisés.

Tome en cuenta sus temores, inseguridades y sentimientos de


incapacidad en algunas situaciones, ¿cómo cambiarían sus
pensamientos y sentimientos si acepta la promesa de Dios «Yo estaré
contigo»?

Tome un tiempo para mirarse al espejo y enfréntese a todo aquello que


hay en usted y le hace sentir incapaz e insuficiente. Póngase frente a un
espejo. Mírese con atención, en silencio. Conecte con su mirada para verse de
forma sincera. Realice de tres a cuatro respiraciones profundas. Conteste:

¿Qué ves en el espejo?

¿Cómo es la persona que te mira desde el espejo? ¿La conoces?

¿Qué fortalezas tiene esa persona?

¿Qué debilidades tiene esa persona?

¿Qué es lo más que te gusta de esa persona?


¿Qué cambiarías de la persona que ves en el espejo?

¿Cómo crees que Dios te ve?

RESUMEN
Moisés no fue esclavizado como el resto de los hebreos, pero se mantenía
preso de sus complejos de inferioridad, inseguridades, limitaciones y, por
consiguiente, de su pobre autoestima.

Cuando Dios nos encomienda una tarea puede ver más allá de nuestras
limitaciones. No faltarán los recuerdos de experiencias que han minado
nuestra autoestima, pero ahí está Dios para recordarnos su permanente
presencia con nosotros. Durante ese acompañamiento, «… el que comenzó
en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo».

Ese Dios, el gran «Yo soy», transformó a Moisés. Este pasó de ser un
hombre en busca de identidad y sentido de misión a ser el líder de un gran
movimiento de liberación. Y ese es el Dios de Jesucristo, quien también se
identificó con la frase «Yo soy», diciendo: «Yo soy el camino, la verdad y
la vida; nadie viene al Padre sino por mí» (Jn 14.6).
ORACIÓN
Padre celestial, gracias por la oportunidad de examinarnos. Pedimos
perdón por todas las objeciones y excusas que hemos expresado para no
realizar las tareas que nos has encomendado. Reconocemos que con tu
acompañamiento somos capaces. Ayúdanos a desechar las inseguridades, los
temores y el menosprecio hacía nosotros mismos. Tú eres el gran «Yo soy»,
quien nos capacita, fortalece y perfecciona cada día más para tu gloria y
honra. En el nombre de Jesús. Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Éxodo 3.16-22
Martes
Éxodo 4.1-17
Miércoles
Éxodo 4.18-31
Jueves
Josué 1.1-9
Viernes
Josué 1.10-18
Sábado
Jueces 6.11-24
«Mi respuesta al mensaje»
Hoy me comprometo con el Señor a:

EJERCICIOS

EJERCICIO 1

ENFRENTÁNDOME A AQUELLO QUE ME HACE


SENTIR INCAPAZ

1. ¿Entiende que la procedencia de nacimiento de Moisés pudo haber


generado baja autoestima en él? Explique.

2. Evalúe las objeciones de Moisés y tome en consideración la


definición ofrecida en el Vocabulario. Deduzca cuáles eran los
complejos de inferioridad que experimentaba Moisés.

Complejos de
Objeciones
inferioridad
«¿Quién soy yo para que vaya al faraón y
saque de Egipto a los hijos de Israel?».

«Si voy a los hijos de Israel y les digo:


«Jehová, el Dios de vuestros padres, me ha
enviado a vosotros», me preguntarán:
«¿Cuál es su nombre? Entonces, ¿qué les
responderé?».

«¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil


palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu
siervo; porque soy tardo en el habla y torpe
de lengua».

Mencione las formas en que Dios se manifestó para


fortalecer la autoconfianza de Moisés.

3. Tomando en cuenta sus temores, inseguridades, y sentimientos de


incapacidad en algunas situaciones, responda la siguiente pregunta:

¿Cómo cambiarían mis pensamientos y sentimientos si


aceptará la promesa de Dios «Yo estaré contigo»?

EJERCICIO 2
Ejercicio del Espejo
Tome un tiempo para mirarse al espejo y enfréntese a todo
aquello que hay en usted.
Instrucciones

Póngase frente a un espejo.

Mírese con atención, en silencio. Conecte con su mirada para verse de


forma sincera.

Silencie todo el ruido mental.

Realice de 3 a 4 respiraciones profundas.

Instrucciones para realizar respiraciones profundas:

1. Inhale por la nariz y exhale por la nariz o por la boca.

2. Haga una inhalación lenta y profunda por la nariz durante 5 segundos,


retenga el aire durante 5 a 7 segundos y exhale lentamente por la nariz o
por la boca durante unos 10 segundos. Puede ser aconsejable que cada vez
que exhale imagine que la tensión se escapa con el aire expulsado. Para
mantener el ritmo, puede ser útil contar del 1 al 5 (inhale), de 1 al 5
(retenga) y de 1 al 10 (exhale).

3. Tras repetir todo esto dos o tres veces debe intentar seguir el ritmo de la
respiración controlada.

Hágase las siguientes preguntas:


PREGUNTAS RESPUESTAS

¿Qué veo en el espejo?

¿Cómo es la persona que me mira


desde el espejo?

¿Lo conozco?

¿Qué cosas buenas tiene esa persona?


(fortalezas)

¿Qué cosas malas tiene esa persona?


(debilidades)

¿Qué es lo que más que me gusta de


esa persona?

¿Cambiarías algo de la persona del


espejo?

¿Cómo crees que Dios te ve?


RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase con una oración de gratitud a Dios y presente las


peticiones de los alumnos. Repase el concepto autoestima que se encuentra
en la lección anterior. Lean al unísono las afirmaciones positivas incluidas en
la Introducción. Pregunte qué conocen sobre la historia de Moisés y su
llamado.

Presente los Objetivos de la lección. Pida a alguna persona voluntaria


que lea en voz alta el Vocabulario y sus definiciones.

II. DESARROLLO

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la


Escritura como guía para un diálogo con la clase.

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y pregunte:


¿Entiende que la procedencia de nacimiento de Moisés pudo haber
generado baja autoestima en él? Explique.

Evalúe las objeciones de Moisés. ¿Cuáles eran los complejos de


inferioridad que experimentaba Moisés?

Mencione las formas en que Dios se manifestó para fortalecer la


autoconfianza de Moisés.

¿Cómo cambiarían nuestros pensamientos y sentimientos si aceptamos


la promesa de Dios «Yo estaré contigo»?

III. CIERRE

Presente los puntos que se encuentran en el Resumen y dirija el


«Ejercicio del espejo». Tome un tiempo para que cada alumno se mire en un
espejo y conteste las siguientes preguntas:

¿Qué ve en el espejo?

¿Cómo es la persona que le mira desde el espejo? ¿Le conoces?

¿Qué fortalezas tiene esa persona?

¿Qué debilidades tiene esa persona?

¿Qué es lo más que le gusta de esa persona?

¿Qué cambiarías de la persona que ve en el espejo?

¿Cómo crees que Dios le ve?


Sugerimos que antes de comenzar el ejercicio ofrezca las instrucciones
de cómo se realiza la respiración profunda y llévela a cabo en, al menos, una
ocasión.

Siéntese cómodamente, cierre suavemente los ojos y coloque una


mano sobre el abdomen, con el dedo meñique justo encima del
ombligo. El abdomen debe elevarse con cada inhalación. Al exhalar, el
abdomen vuelve a su posición original.

Inhale por la nariz y exhale por la nariz o por la boca.

Haga una inhalación lenta y profunda por la nariz durante 5 segundos,


retenga el aire durante 5 a 7 segundos y exhale lentamente por la nariz
o por la boca durante unos 10 segundos. Puede ser aconsejable que
cada vez que exhale imagine que la tensión se escapa con el aire
expulsado. Para mantener el ritmo, puede ser útil contar del 1 al 5
(inhale), de 1 al 5 (retenga) y de 1 al 10 (exhale).

Tras repetir todo esto dos o tres veces debe intentar seguir el ritmo de
la respiración controlada.

Las respuestas a las preguntas de los alumnos en esta área no serán


discutidas, sino que se mantendrán en total confidencia. En la hoja de
ejercicios, los alumnos podrán redactar sus respuestas y continuar el ejercicio
en sus hogares, de ser necesario.

Culmine con la oración que aparece en la lección.


MATERIALES:

Biblia

Hoja de actividades

Lápiz o bolígrafos

Espejo
LECCIÓN 3:

SOMOS DECIDIDOS

TEXTO BÍBLICO: Ester 3.12-13; 4.4-16

TEXTO ÁUREO: Ester 4.16


«Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa,
ayunad por mí y no comáis ni bebáis durante tres días
y tres noches. También yo y mis doncellas
ayunaremos, y entonces entraré a ver al rey, aunque
no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca».

OBJETIVOS
Relacionar los conceptos del Vocabulario con la autoestima saludable.

Conocer algunos de los factores que pudieran influir en los


comportamientos de dependencia y reflexionar respecto a los factores que
inicialmente influyeron en la conducta de Ester.

Identificar algunos de los atributos que Ester manifestó con su conducta y


le beneficiaron en la tarea de intentar preservar la vida de su pueblo.

Analizar algunas recomendaciones para ser personas decididas y evaluar


algunas de las conductas que evidenciaron la asertividad y el
empoderamiento de Ester.

Autoevaluar nuestra relación con Dios.

VOCABULARIO
«DEPENDENCIA»: Necesidad de que otros asuman la responsabilidad en
las principales áreas de nuestra vida. Dificultad para tomar decisiones por uno
mismo y para expresar el desacuerdo con los demás debido al temor de
perder apoyo o aprobación. Temores exagerados a ser incapaz de cuidar de
uno mismo.

«SUMISA»: Persona que se somete y se deja dominar por la fuerza de las


circunstancias o por otras personas, aceptando, sin cuestionar, su autoridad y
voluntad.
«INTERDEPENDENCIA»: Relación de dependencia mutua y equitativa,
donde todas las personas involucradas se benefician, complementan o
cooperan de formas variadas con las demás.

«ASERTIVIDAD»: Es una habilidad social que consiste en conocer y


defender los propios derechos, a la vez que se respeta a los demás.

«EMPODERAR»: Dar a alguien autoridad o conocimiento para hacer algo.

LECTURA BÍBLICA
Ester 3.12-13; 4.4-16

RVR VP
Capítulo 3 Capítulo 3
12 Entonces fueron llamados los escribanos del 12 El día trece del primer mes del año fueron
rey en el mes primero, al día trece del mismo, llamados los secretarios del rey, los cuales
para que escribieran, conforme a todo lo que escribieron las órdenes de Amam a los
mandó Amán, a los sátrapas del rey, a los gobernadores regionales y provinciales y a las
capitanes que estaban sobre cada provincia y a autoridades de cada nación. Estas órdenes
los príncipes de cada pueblo, a cada provincia fueron escritas en la escritura y la lengua
según su escritura, y a cada pueblo según su propias de cada provincia y pueblo, y firmadas
lengua. En nombre del rey Asuero fue escrito, y en nombre del rey Asuero y selladas con el
sellado con el anillo del rey. sello real,
13 Y se enviaron las cartas por medio de correos 13 y enviadas luego por medio de correos a
a todas las provincias del rey, con la orden de todas las provincias del reino. En ellas se
destruir, matar y aniquilar a todos los judíos, ordenaba destruir por completo, y en un solo
jóvenes y ancianos, niños y mujeres, y de día, a todos los judíos, fueran jóvenes o viejos,
apoderarse de sus bienes, en un mismo día, en el niños o mujeres, y apoderarse de todos sus
día trece del mes duodécimo, que es el mes de bienes. El día señalado era el trece del mes
Adar. doce, o sea el mes de Adar.
Capítulo 4 Capítulo 4
4 Las doncellas de Ester y sus eunucos fueron a 4 Las criadas que estaban al servicio de la reina
decírselo. Entonces la reina sintió un gran dolor, Ester y los hombres que formaban su guardia
y envió vestidos para que Mardoqueo se vistiera personal, comunicaron a ésta lo que estaba
y se quitara la ropa áspera; pero él no los aceptó. sucediendo. Entonces la reina se llenó de
5 Entonces Ester llamó a Hatac, uno de los angustia y envió ropa a Mardoqueo para que se
eunucos que el rey había puesto al servicio de cambiara la ropa áspera que tenía puesta, pero
ella, y lo mandó a Mardoqueo para averiguar él no quiso aceptarla.
qué sucedía y por qué estaba así. 5 Ester llamó entonces a Hatac, que era oficial
6 Salió, pues, Hatac a ver a Mardoqueo, a la de la guardia real, y le ordenó que fuera a ver a
plaza de la ciudad que estaba delante de la Mardoqueo y le preguntara qué estaba
puerta real. sucediendo y por qué hacía todo aquello.
7 Y Mardoqueo le comunicó todo lo que le 6 Hatac fue a hablar con Mardoqueo, que

había acontecido, y le informó de la plata que estaba en la plaza de la ciudad, frente a la


Amán había dicho que entregaría a los tesoros puerta del palacio real,
del rey a cambio de la destrucción de los judíos. 7 y Mardoqueo lo puso al corriente de lo que
8 Le dio también la copia del decreto que había pasaba y de la cantidad de plata que Amam
sido publicado en Susa para que fueran había prometido entregar al tesoro real a
exterminados, a fin de que la mostrara a Ester, cambio de que los judíos fueran exterminados.
se lo informara, y le encargara que fuera ante el 8 También le entregó una copia del decreto de
rey a suplicarle y a interceder delante de él por exterminación publicado en Susa, para que se
su pueblo. la diera a Ester y así pudiera ella estar
9 Regresó Hatac y contó a Ester las palabras de informada de todo. También le recomendaba a
Mardoqueo. Ester que hablara personalmente con el rey y le
10 Entonces Ester ordenó a Hatac que dijera a suplicara que interviniera en favor de su
pueblo.
Mardoqueo: 9 Hatac regresó y le contó a Ester lo que
11 «Todos los siervos del rey y el pueblo de las
Mardoqueo le había dicho.
provincias del rey saben que hay una ley que 10 Entonces Ester envió nuevamente a Hatac
condena a muerte a cualquier hombre o mujer
que entre, sin haber sido llamado, al patio con la siguiente respuesta para Mardoqueo:
interior para ver al rey, salvo aquel a quien el 11 «Todos los que sirven al rey, y los habitantes
rey, extendiendo el cetro de oro, le perdone la de las provincias bajo su gobierno, saben que
vida. Y yo no he sido llamada para ver al rey hay una ley que condena a muerte a todo
estos treinta días.» hombre o mujer que entre en el patio interior
12 Llevó a Mardoqueo las palabras de Ester, del palacio para ver al rey sin que él lo haya
13 y Mardoqueo dijo que le respondieran a llamado, a no ser que el rey tienda su cetro de
oro hacia esa persona en señal de clemencia, y
Ester: «No pienses que escaparás en la casa del
le perdone así la vida. Por lo que a mí toca,
rey más que cualquier otro judío.
14 Porque si callas absolutamente en este hace ya treinta días que no he sido llamada por
el rey.»
tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna 12 Cuando Mardoqueo recibió la respuesta de
otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu
Ester,
padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora 13 le envió a su vez este mensaje: «No creas
has llegado al reino?»
15 Entonces Ester dijo que respondieran a que tú, por estar en el palacio real, vas a ser la
única judía que salve la vida.
Mardoqueo: 14 Si ahora callas y no dices nada, la liberación
16 «Ve y reúne a todos los judíos que se hallan
de los judíos vendrá de otra parte, pero tú y la
en Susa, ayunad por mí y no comáis ni bebáis
familia de tu padre morirán. ¡A lo mejor tú has
durante tres días y tres noches. También yo y llegado a ser reina precisamente para ayudarnos
mis doncellas ayunaremos, y entonces entraré a en esta situación!»
ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si 15 Entonces Ester envió esta respuesta a
perezco, que perezca.» Mardoqueo:
16 «Ve y reúne a todos los judíos de Susa, para
que ayunen por mí. Que no coman ni beban
nada durante tres días y tres noches. Mis
criadas y yo haremos también lo mismo, y
después iré a ver al rey, aunque eso vaya contra
la ley. Y si me matan, que me maten.»

INTRODUCCIÓN
En esta lección trabajaremos con los temas de la dependencia,
asertividad y empoderamiento. Los estudios acerca del comportamiento
humano revelan que las personas dependientes tienden a ser muy temerosas
para tomar decisiones, se ven a sí mismas de forma negativa y desarrollan,
por lo regular, una autoestima baja.

Los alumnos podrán conocer cómo una relación de confianza y


obediencia a Dios nos ayuda a ser más decididos, valientes, seguros, libres,
asertivos, empoderados, en fin, personas con mejor autoestima. Analizarán la
historia de Ester, podrán identificar los factores que pudieron haber sido
perjudiciales para su autoconcepto y autoestima. Además, podrán evaluar los
atributos que le beneficiaron para lograr la tarea de preservar la vida de su
pueblo.
Luego del saludo, invite a los alumnos a la autorreflexión. Comience la
lección bíblica con una corta oración, dirigida a presentar la baja autoestima,
las conductas pasivas de dependencia patológica, el temor y la ansiedad que
no nos permiten ser decididos y efectivos en nuestras responsabilidades y
relaciones.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Ester 3.12-13; 4.4-16


El libro de Ester describe un período muy particular en la historia de
Israel: el comienzo de la «diáspora» o «dispersión». Después del final del
cautiverio babilónico, no todos los judíos volvieron a su tierra. Muchos se
quedaron en Babilonia, Egipto o Persia. Este libro describe las experiencias
de una joven judía criada en Persia; una joven humilde, sumisa y temerosa
que llegó a ser reina de Persia y, en el proceso, aprendió a ser asertiva y a
usar su poder para bendecir a los demás.

Este interesante libro de la Biblia comienza narrando cómo el rey Asuero


llamó a la reina Vasti para exhibirla ante sus invitados (1.10-11). La reina
reaccionó indignada ante tal humillación y se negó a obedecer al rey (1.12).
Asuero reaccionó indignado y destituyó a Vasti (1.13-22). ¡Milagrosamente,
no la mandó a asesinar!
A partir de este evento, Asuero comienza a buscar una nueva reina,
siguiendo un formato que hoy parece un híbrido entre un concurso de belleza
y un «reality show» (2.1-4). La doncella escogida fue Ester, una joven judía
que había quedado huérfana y a quien crió Mardoqueo, un sobrino de su
padre. Ester era muy hermosa, como es de esperar, pero también era sumisa.
El texto la describe como una mujer callada y sometida a las figuras
masculinas en su vida; primero su tío y después su esposo. Podemos decir
que «dependía» de estos hombres para tomar las decisiones más importantes
de su vida. Como la mayor parte de la gente bilingüe, tenía dos nombres:
Ester, su nombre judío, y Hadasa, su nombre persa (2.7). Ester decide
esconder su trasfondo étnico-racial, pues su belleza y facciones le permitían
«pasar» como persa.

3.12-13: Surge un complot en contra del pueblo de Israel. Amán, un


hombre poderoso que tenía acceso al rey Asuero, utilizó su influencia para
proclamar un edicto, marcado con la señal del rey, en contra de los judíos.

4.4-12: Dado que el sello real hacía este edicto irrevocable, aseguraba la
destrucción de los judíos. Esto causó gran pesar en Mardoqueo, quien se
vistió de luto y llegó al palacio para hablar con Ester. Esta trató de calmarlo,
pero Mardoqueo insistía. Por medio de un mensajero, Ester trató de salir del
problema y presentó una excusa:

«Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey, saben
que cualquier hombre o mujer que entra en el patio interior para ver al rey,
sin ser llamado, una sola ley hay respecto a él: ha de morir; salvo aquel a
quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá; y yo no he sido llamada
para ver al rey estos treinta días» (Est 4.11).

vv. 13-14: La respuesta de Mardoqueo fue contundente. Advirtió a Ester


que, eventualmente, ella sería identificada como judía y también la
asesinarían. Dicho de otro modo, le advierte que el silencio no es una opción.
Ester tiene que dejar atrás la dependencia y la sumisión.

«No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro
judío. Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación
vendrá de alguna otra parte para los judíos; más tú y la casa de tu padre
pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?» (Est 4.13-
14).

Debemos considerar el impacto de las palabras de Mardoqueo en Ester.


Esta mujer se había formado en una cultura machista, que veía a la mujer
como un ser inferior, y cuyo propósito principal era servir a los hombres que
le rodeaban como hija, esposa o madre. Criada en una sociedad donde su
opinión no contaba, Ester aprende a sobrevivir. ¿Cómo lo hace? Por medio de
la característica que distingue a las mujeres más importantes de los relatos del
Antiguo Testamento: la astucia. Sin embargo, la crisis que enfrentaba el
pueblo judío era tan peligrosa, que en esta ocasión la astucia no sería
suficiente. Ester tenía que comenzar a pensar y, por lo tanto, a actuar de otra
manera. Tenía que dejar atrás a la mujer sometida y limitada a obedecer a los
hombres de quienes dependía, para convertirse en una líder decidida,
valiente, asertiva y segura de sí misma. Tenía que convertirse en una líder
cuyas acciones estuvieran motivadas por la fe en el Dios de Israel y no por el
miedo o por el deseo de sobrevivir.

vv. 15-16: El desafío que Mardoqueo le lanzó a esta mujer la motivó a


tomar acción; la llevó a ser decidida y asertiva. Con valentía, Ester se
presentó ante el rey sin pedir permiso, aun sabiendo que esta acción podía
costarle la vida, pues nadie podía comparecer sin permiso. La buena noticia
es que Asuero, en lugar de castigar a Ester (como había castigado a Vasti), no
solo perdonó su vida, sino que también aceptó sus ideas. Así, Ester puso en
marcha un plan que terminó desenmascarando a Amán, quien terminó
ejecutado de la misma forma como deseaba asesinar a Mardoqueo.

Como el edicto no se podía revocar, Asuero proclamó otro edicto para


permitir que los judíos se defendieran de quienes deseaban exterminarlos.
Así, Ester salvó la vida de su pueblo.

Mardoqueo fue un instrumento de Dios para desafiar a Ester. Por medio


de su familiar, Dios llamó a Ester a afirmar su identidad como creyente,
como parte del pueblo de Dios. Mardoqueo fue un instrumento de Dios para
que Ester pasara de la dependencia y la sumisión a la acción con una actitud
valiente y asertiva. Es ese elemento —la afirmación de su identidad como
mujer, como judía y creyente— lo que le permite encontrar el propósito de su
vida; lo que le permite comprender que había llegado al reino «para esa
hora», para salvar a su pueblo.
APLICACIÓN
La baja autoestima y la dependencia (patológica) están altamente
relacionadas. Desear la cercanía de otros e interaccionar y necesitarles no es
el problema. Más bien, el problema estriba en que se suma el pensamiento y
el sentimiento de ser incapaces de estar solos, el temor a no poder vivir sin la
otra persona y la dificultad de tomar decisiones por sí mismo. Existen
diversos factores para que una persona pueda generar dependencia. Por
ejemplo, cuando:

los cuidadores muestran ansiedad excesiva y la transmiten;

eres educado con un excesivo temor frente al mundo;

creces en un ambiente abusivo (abandonos graves, negligencias,


abusos sexuales, físicos, etcétera);

creces en un ambiente inestable (cambios frecuentes);

permaneces en aislamiento social;

constantemente recibes críticas del entorno;

careces del afecto de las personas significativas (las experiencias


tempranas han sido «frías», «indiferentes», «ambivalentes» o
«erráticas»).
Cuando evaluamos el trasfondo social, cultural y familiar de Ester
podemos identificar diversos factores que pudieron haber contribuido al
desarrollado de comportamientos dependientes. Evaluemos la historia de
Ester con optimismo y positivismo. Los atributos que Ester tenía fueron los
necesarios para poder destacarse entre las demás doncellas, sobrevivir y
convertirse, no solo en reina de Persia, sino en el personaje principal que
había llegado al reino «para esa hora», para salvar a su pueblo.

Aunque vemos unas conductas de sumisión, desde otra perspectiva


podemos observar cómo la astucia, asertividad, valentía, firmeza de sus
convicciones de fe y confianza en Dios son parte de los atributos que
ayudaron a Ester para moverse de la dependencia y obediencia a Mardoqueo,
a la dependencia y obediencia a Dios.

Ester convoca al pueblo y a sus doncellas a acompañarle en ayuno. Pone


en las manos de Dios la situación, solicita su sabiduría y dirección. Vemos
claramente una relación de «interdependencia» entre Ester, Mardoqueo, las
doncellas y el pueblo judío.

Ester fue evidenciando un comportamiento asertivo fundamentado en la


seguridad de que era Dios quien la respaldaba y haría justicia.

Podemos decir que Ester fue una persona empoderada, pero aun siendo
reina vivía en un contexto de desventaja por ser judía y por ser mujer. Sin
embargo, las barreras estructurales de género y etnicidad reforzaron sus
capacidades, iniciativas y estrategias, tanto en el plano individual como
colectivo. Sus atributos y conocimiento (era bilingüe) la empoderaron a tal
grado que logró alcanzar autonomía, participó en las decisiones del reino y,
además, asesoró al rey. Tuvo acceso a los recursos, al reconocimiento y a la
toma de decisiones en las esferas de su vida personal y social.

Es probable que identifiquemos en nuestra vida algún factor que funja


como fundamento para nuestras inseguridades, dependencia, miedo a ser
abandonados y a tomar decisiones. Sin embargo, vemos cómo en este relato,
Ester, una joven humilde, sumisa y temerosa, llegó a ser reina de Persia y, en
el proceso, aprendió a ser decidida, valiente, asertiva y a usar su poder para
bendecir a los demás. Se observa que aprovechó el tiempo para educarse y
preservó sus convicciones de fe en Dios.

Su posición y poder de convocatoria, en primera instancia, fueron


utilizadas para hacer un llamado a sus doncellas y a su pueblo judío para
ayunar junto a ella. Aunque no se ofrecen detalles de las peticiones que
hicieron a Dios, podemos ver como él los favoreció, los libró del exterminio
y la puso en gracia ante los hombres.

RESUMEN
Podemos ver en la persona de Ester una de las virtudes que tiene la fe y la
confianza en Dios: los eventos de nuestro pasado, nuestras inseguridades y
miedos, en vez de limitarnos y detenernos, se convierten en fortalezas para
que podamos alcanzar su propósito. Es entonces cuando comenzamos a
tener un autoconcepto diferente acerca de quiénes somos, y logramos
amarnos y valorarnos como Dios ya lo ha hecho sin excepción ni límites.

Paradójicamente, mientras más dependientes somos en nuestra relación


con Dios, podemos ser más libres, capaces, decididos y valientes. Cuando
nuestras acciones se basan en la obediencia y la voluntad de Dios, aunque
enfrentemos adversidades «…sabemos que a los que aman a Dios, todas
las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son
llamados».

Jesús, el Hijo de Dios, aun sabiendo que su trayecto en este mundo estaba
lleno de retos y adversidades, fue obediente a su Padre. Cumplió su
propósito sirviendo, educando, sanando, libertando, redimiendo a quienes
eran discriminados y oprimidos.

ORACIÓN
Dios mío, doy gracias por tu palabra, porque puedo confirmar que
mientras más dependo de ti soy más libre, capaz y valiente. Hoy hago mía tu
palabra: «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder,
de amor y de dominio propio». Entrego a ti todas mis inseguridades, temores
y ansiedades. En el nombre de Jesús. Amén.
LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA
PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Ester 1.1-22
Martes
Ester 2.1-18
Miércoles
Ester 2.19-23
Jueves
Ester 3.1-11
Viernes
Ester 5.1-14
Sábado
Ester 9.18-32

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

EJERCICIOS

EJERCICIO 1
Haciendo uso del pasaje bíblico y del Análisis de la Escritura, prepare una
lista de algunos factores que pudieron influir en los comportamientos de
dependencia que Ester mostró inicialmente.

EJERCICIO 2

En la Columna 1 encontrará un versículo del libro de Ester que relata un


breve suceso. Analice y luego paree con el atributo de la Columna 2 que
mejor le corresponda.

Columna 1 Columna 2

Suceso Atributo

1 (2.10): «Ester no declaró cuál era su pueblo ni su A. firmeza


parentela, porque Mardoqueo le había mandado que no lo
B. diplomacia
declarase».
C. discreción
2 (2.15): «Cuando le llegó a Ester, hija de Abihail tío
de Mardoqueo, quien la había tomado por hija, el tiempo de D. valor y fe en Dios
venir al rey, ninguna cosa procuró sino lo que dijo Hegai
eunuco del rey, guarda de las mujeres; y ganaba Ester el E. simpatía
favor de todos los que la veían». F. humildad y obediencia
3 (2.20): «Y Ester, según le había mandado G. preocupación por el bienestar de
Mardoqueo, no había declarado su nación ni su pueblo; los demás
porque Ester hacía lo que decía Mardoqueo, como cuando
él la educaba». H. prudencia y paciencia

4 (4.5): «Entonces, Ester llamó a Hatac, uno de los


eunucos del rey, que él había puesto al servicio de ella, y lo
mandó a Mardoqueo, con orden de saber qué sucedía, y por
qué estaba así».
5 (4.16): «Ve y reúne a todos los judíos que se hallan
en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres
días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré
igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea
conforme a la ley; y si perezco, que perezca».
6 (5.3-4) «Dijo el rey: ¿Qué tienes, reina Ester, y cuál
es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará. Y Ester
dijo: Si place al rey, vengan hoy el rey y Amán al banquete
que he preparado para el rey».
7 (5.4) «Y Ester dijo: Si place al rey, vengan hoy el rey
y Amán al banquete que he preparado para el rey».
8 (7.6) «Ester dijo: El enemigo y adversario es este
malvado Amán. Entonces se turbó Amán delante del rey y
de la reina».

Clave: 1-C, 2-E, 3-F, 4-G, 5-D, 6-H, 7-B y 8-A

EJERCICIO 3

Las siguientes preguntas le ayudarán a evaluar su


dependencia de Dios.

Preguntas Respuestas

A la hora de tomar una decisión, ¿presento a


Dios la situación y espero que me guíe?
¿Es indispensable para mí sentir que tengo a
Dios de mi lado para afrontar diferentes
situaciones?

Cada vez que me enfermo, ¿me cuido, pido


ayuda si lo necesito y le presento la situación
a Dios?

Cuando quiero cambiar de trabajo o curso de


estudio, ¿tomo en cuenta el propósito de
Dios en mi vida?

¿Cuánto tiempo del día invierto en mi


relación con Dios?

¿Hago uso de todas las estrategias y los


métodos posibles para mantenerme en
contacto con Dios?

RECURSOS EDUCATIVOS
BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase con una oración de gratitud a Dios y presente las


peticiones de los alumnos. Repase los conceptos autoestima y autoconcepto
que se encuentran en la primera lección de la Unidad. Pregunte a los alumnos
qué conocen sobre la historia de Ester. Presente los Objetivos de la clase.
Solicite que alguna persona voluntaria lea en voz alta el Vocabulario y sus
definiciones.

Tomando en consideración la definición del concepto dependencia,


discuta los diversos factores que pueden generar comportamientos
dependientes en la persona.

II. DESARROLLO

Solicite a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de


la Escritura como guía para dialogar con el grupo.

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga los siguientes


ejercicios:

¿Cómo se describe la conducta inicial de Ester?

¿Entiende que el trasfondo cultural, ético y social pudo haber generado


algún problema de dependencia y temor en el comportamiento de
Ester? Explique.

Haciendo uso del pasaje bíblico y del Análisis de la Escritura, prepare


una lista de algunos factores que pudieron influir en los
comportamientos de dependencia que Ester mostró inicialmente. Vea
el Ejercicio 1.

Discuta el concepto interdependencia y relaciónelo con la encomienda


que Ester delegó a sus doncellas y al pueblo judío.

Mencione los atributos que percibe en Ester y realice el Ejercicio 2.

Reflexione respecto a la lista de recomendaciones para mostrar una


conducta asertiva y evalúe cómo la conducta de Ester reflejó ser
asertiva.

Discuta el concepto empoderamiento y relaciónelo con la intervención


de Ester, el final de Amán, y el futuro de Mardoqueo y el pueblo judío.

III. CIERRE

Presente los aspectos que se encuentran en el Resumen y ofrezca tiempo


a los alumnos para realizar el Ejercicio 3. Por medio de las preguntas
indicadas, los alumnos realizarán una autoevaluación de su relación con Dios.

A la hora de tomar una decisión, ¿presento a Dios la situación y espero


que me guíe?
¿Es indispensable para mí sentir que tengo a Dios de mi lado para
afrontar diferentes situaciones?

Cada vez que me enfermo, ¿me cuido, pido ayuda si lo necesito y le


presento la situación a Dios?

Cuando quiero cambiar de trabajo o curso de estudio, ¿tomo en cuenta


el propósito de Dios en mi vida?

¿Cuánto tiempo del día invierto en mi relación con Dios?

¿Hago uso de todas las estrategias y los métodos posibles para


mantenerme en contacto con Dios?

Será opcional para los alumnos compartir algunas de las respuestas a


estas preguntas. En la hoja de ejercicios, los alumnos podrán redactar sus
respuestas. Culmine con la oración que aparece en la lección.

MATERIALES:

Lápiz o bolígrafos

Marcadores

Biblia

Hoja de ejercicios para la lección


LECCIÓN 4:

SOMOS FORTALECIDOS

TEXTO BÍBLICO: Lucas 9.51-62

TEXTO ÁUREO: Juan 16.32


«He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis
esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo;
mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo».

OBJETIVOS
Distinguir entre los conceptos soledad y desolación.

Analizar qué percepción tenemos de la soledad o de estar solo.

Analizar la relación entre la autoestima y la soledad en un episodio de la


vida de Jesús.
Mencionar qué actividades y tareas podemos hacer en los momentos de
soledad para beneficio nuestro o de otros.

Identificar los diversos momentos de la vida en que se pueden


experimentar sentimientos de desolación.

Mencionar la relación de la oración con la autoestima y con los


sentimientos de desolación.

VOCABULARIO
«SOLEDAD»: Carencia voluntaria o involuntaria de compañía. Pesar y
melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de
algo.

«DESOLACIÓN»: Sensación de hundimiento o vacío provocada por una


angustia, dolor o tristeza. Bíblicamente también se hace referencia cuando el
ser humano se encuentra afligido y desconsolado porque cree que ha sido
abandonado por Dios. La palabra hebrea traducida «desolado» o «solo» en el
Antiguo Testamento significa «único», solo uno; uno que es solitario,
abandonado, miserable.

«SENTIMIENTO DE ABANDONO»: Consiste en un estado anímico en el


cual la persona demuestra estados de angustia, los cuales son expresados
mediante la sensación de que no le importa a nadie o que será abandonada.

LECTURA BÍBLICA
Lucas 9.51-62

RVR VP
51 Cuando se cumplió el tiempo en que él había 51 Cuando ya se acercaba el tiempo en que
de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jesús había de subir al cielo, emprendió con
Jerusalén. valor su viaje a Jerusalén.
52 Y envió mensajeros delante de él, los cuales 52 Envió por delante mensajeros, que fueron a
fueron y entraron en una aldea de los una aldea de Samaria para conseguirle
samaritanos para hacerle preparativos. alojamiento;
53 Pero no lo recibieron, porque su intención era 53 pero los samaritanos no quisieron recibirlo,
ir a Jerusalén. porque se daban cuenta de que se dirigía a
54 Al ver esto, Jacobo y Juan, sus discípulos, le Jerusalén.
dijeron: —Señor, ¿quieres que mandemos que 54 Cuando sus discípulos Santiago y Juan
descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y vieron esto, le dijeron: —Señor, ¿quieres que
los consuma? ordenemos que baje fuego del cielo, y que
55 Entonces, volviéndose él, los reprendió acabe con ellos?
diciendo: —Vosotros no sabéis de qué espíritu 55 Pero Jesús se volvió y los reprendió.
sois, 56 Luego se fueron a otra aldea.
56 porque el Hijo del hombre no ha venido para 57 Mientras iban de camino, un hombre le dijo
perder las almas de los hombres, sino para a Jesús: —Señor, deseo seguirte a dondequiera
salvarlas. Y se fueron a otra aldea. que vayas.
57 Yendo por el camino, uno le dijo: —Señor, te 58 Jesús le contestó: —Las zorras tienen cuevas
seguiré adondequiera que vayas. y las aves tienen nidos; pero el Hijo del hombre
58 Jesús le dijo: —Las zorras tienen guaridas y no tiene donde recostar la cabeza.
las aves de los cielos nidos, pero el Hijo del 59 Jesús le dijo a otro: —Sígueme. Pero él
hombre no tiene donde recostar la cabeza. respondió: —Señor, déjame ir primero a
59 Y dijo a otro: —Sígueme. Él le respondió: — enterrar a mi padre.
Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi 60 Jesús le contestó: —Deja que los muertos
padre. entierren a sus muertos; tú ve y anuncia el reino
60 Jesús le dijo: —Deja que los muertos de Dios.
entierren a sus muertos; pero tú vete a anunciar 61 Otro le dijo: —Señor, quiero seguirte, pero
el reino de Dios.
61 Entonces también dijo otro: —Te seguiré, primero déjame ir a despedirme de los de mi
Señor; pero déjame que me despida primero de casa.
los que están en mi casa. 62 Jesús le contestó: —El que pone la mano en
62 Jesús le contestó: —Ninguno que, habiendo el arado y sigue mirando atrás, no sirve para el
puesto su mano en el arado, mira hacia atrás es reino de Dios.
apto para el reino de Dios.

INTRODUCCIÓN
En esta lección vamos a analizar qué percepción tenemos de la soledad y
a distinguir entre los conceptos soledad y desolación.

Los alumnos podrán conocer cómo permanecer a solas en oración nos


ayuda a sentirnos más seguros, capaces, confiados, fortalecidos y a ser
personas con mejor autoestima. Analizaremos la relación entre la autoestima
y la soledad en un episodio de la vida de Jesús. Además, vamos a identificar
algunas actividades y tareas que podemos hacer en los momentos de soledad
para beneficio nuestro o de los demás.

Luego del saludo, invite a que cada alumno se mantenga autorreflexivo.


Comience la lección bíblica con una corta oración en la que se presenten los
sentimientos de desolación, abandono y la baja autoestima que podemos
experimentar en nuestra vida.
ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Lucas 9.51-62
La Biblia contiene innumerables historias de líderes religiosos quienes
sirvieron a Dios en tiempos de crisis, tanto personales como nacionales.
Podemos traer a la memoria varios episodios de la vida de Moisés, David o
Elías, entre muchos otros.

Sin embargo, Jesús de Nazaret es nuestro modelo por excelencia. Por


eso, hoy ilustraremos el tema de la relación entre la autoestima y la soledad a
través de un episodio de la vida del Maestro Galileo.

v. 51: Este versículo es uno de los textos más importantes del Evangelio
según San Lucas. Este pasaje habla sobre la decisión más difícil que Jesús
tomó. El maestro entendía que tenía una misión muy especial que cumplir;
una misión que le había sido dada por Dios. Esta requería viajar a Jerusalén,
la capital de Judea, para enfrentar a las autoridades políticas y religiosas.
Jesús debía desenmascarar a los líderes falsos que oprimían y mataban al
pueblo. En el proceso de confrontación Jesús se jugaría la vida.

Aunque Lucas no narra lo mucho que seguramente sufrió Jesús en el


proceso de tomar la decisión de viajar a Jerusalén, el evangelio lo da a
entender por medio de un recurso literario. Lucas cuenta que en tres
ocasiones Jesús se retiró a orar por largo tiempo antes de tomar la decisión.
Lucas 5.16 dice que Jesús se retiraba a «lugares desiertos» para orar. Lucas
6.46 cuenta que en una ocasión Jesús pasó toda una noche orando. Lucas 9.28
afirma que Jesús subió a orar con Pedro, Juan y Jacobo, su círculo más íntimo
de líderes.

Podemos inferir que entre las cosas que Jesús presentaba en oración
estaba la decisión de subir a Jerusalén. Este tiempo de oración a solas le
fortaleció espiritualmente, afirmó su identidad como Mesías y su misión de
proclamar las buenas nuevas de salvación.

Lucas 9.51 dice que Jesús «afirmó su rostro» para ir a Jerusalén. Esa es
una frase hermosa, de alto contenido poético. Describe la valentía de Jesús,
quien «le dio cara» a la situación con valentía, arrojo e integridad.

¿Qué habría de encontrar en Jerusalén? Como sabemos, muchos


elementos contradictorios, tales como:

La multitud que lo aclamaría con gozo y lo declararía «Hijo de


David».

El liderazgo religioso tradicional, que lo recibiría con desprecio y


desdén.

La guardia del templo, que lo arrestaría.

El Parlamento judío, conocido como el sanedrín, quien lo juzgaría de


manera ilegal.

El liderazgo político y militar romano, quien lo juzgaría de manera


sumaria y lo condenaría a muerte.
Jesús intuía el terrible costo de su viaje a Jerusalén. Aun así, afirmó su
rostro para ir a Jerusalén.

No debemos perder de vista que, una vez tomada la decisión, muchas


personas se atravesaron en el camino de Jesús. Algunas lo hicieron de buena
fe y otras con agendas ocultas, pero todas terminaron entorpeciendo su
misión.

vv. 52-56: El caso más escandaloso es el de Juan y Jacobo, quienes


responden de manera desmedida a una situación incómoda. Jesús y sus
discípulos fueron rechazados por habitantes de algunas aldeas samaritanas.

Ofendidos, Juan y Jacobo tuvieron el siguiente intercambio con Jesús:


«Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo
Elías, y los consuma? Entonces, volviéndose él, los reprendió diciendo:
Vosotros no sabéis de qué espíritu sois, porque el Hijo del hombre no ha
venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron
a otra aldea».

La pregunta de los discípulos denota ignorancia, pues desconocían el


carácter de Jesús. Es evidente que él nunca hubiera deseado la muerte de los
samaritanos y jamás hubiera usado el poder divino para tomar venganza. Sin
embargo, Juan y Jacobo le hacen perder el tiempo con una pregunta tonta.

vv. 57-58: También se aparecen en el camino otros hombres que se


ofrecen a seguir a Jesús. El primero le dijo con gran entusiasmo: «Señor, te
seguiré adondequiera que vayas». Podemos intuir que el hombre deseaba
seguir a Jesús para alcanzar fama y fortuna, pero Jesús le hizo una
advertencia solemne: «Las zorras tienen guaridas y las aves de los cielos
nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza».

vv. 59-60: El segundo responde ante el llamado al discipulado diciendo:


«Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre». Con esto quería
decir que dedicarse a cuidar de sus padres —quienes probablemente no
estaban enfermos en ese momento— era su prioridad antes de poder seguir a
Jesús. Y recibe como respuesta a sus excusas: «Deja que los muertos
entierren a sus muertos; pero tú vete a anunciar el reino de Dios».

vv. 61-62: El tercero responde de manera similar al anterior, pues se


ofrece a seguir a Jesús solo después de atender sus responsabilidades
familiares. Y, una vez más, Jesús responde con palabras duras, diciendo:
«Ninguno que, habiendo puesto su mano en el arado, mira hacia atrás es apto
para el reino de Dios».

Queda claro, pues, que Jesús tenía una autoestima saludable, alimentada
y fortalecida por los momentos de oración y meditación que disfrutó en
soledad.

APLICACIÓN
El significado que damos a la palabra soledad o al estado de permanecer
solos va a depender en gran medida de lo que hemos aprendido acerca de
ello. Por ejemplo: si de niño aprendiste que no era seguro estar solo, que
debías estar siempre acompañado de un adulto, tu perspectiva de la soledad
no va a ser positiva. A su vez, si permanecías sola como castigo, acompañada
de una serie de palabras ofensivas, es probable que hayas introyectado que
permaneces sola por tu causa, por aspectos negativos de tu persona.

Detenernos a reflexionar y evaluar a nuestro modelo por excelencia,


Jesucristo, nos ayuda a valorar la soledad, a aprovechar el tiempo a solas y a
disfrutar de esos espacios de la mejor manera. Esto puede ser un tiempo
beneficioso para desarrollar y solidificar una autoestima positiva. Jesús tenía
una misión muy especial que cumplir, que le había sido dada por Dios. Tenía
ir a Jerusalén para enfrentar a las autoridades políticas y religiosas. Debía
desenmascarar a los líderes falsos que oprimían y mataban al pueblo. Sobre él
recaía una gran responsabilidad y se mantuvo firme en su misión. En el
ejercicio de su encomienda destacamos que este gozaba de muy buena
autoestima. Cuando la persona goza de buena autoestima observamos algunas
de las siguientes características:

Se mantiene firme en sus convicciones y responsabilidades, no es


manipulable.

A pesar de que pueda existir gran oposición, se mantiene fiel a sus


principios y valores.
Disfruta de diversas actividades, tales como trabajar, estudiar,
relacionarse con otros, aprovechar su tiempo a solas para meditar y
reflexionar acerca de su futuro.

A pesar de las adversidades y dificultades, confía en la capacidad que


tiene para resolver valientemente los problemas.

Pide ayuda sin sentirse mal o temer la crítica de los demás.

Su tiempo no lo consume preocupándose por lo que ha de acontecer o


lo que sucedió en el pasado. Sus fuerzas van dirigidas a cumplir con su
responsabilidad.

Reconoce lo valioso que es. Esto le permite trabajar con seguridad y


autoconfianza.

En tres ocasiones Jesús se retiró a orar por largo tiempo antes de tomar la
decisión de ir a Jerusalén. Ante la gran encomienda debía prepararse a solas
para fortalecer su espíritu, su autoestima y su relación con el Padre.

Los momentos en soledad nos permiten:

Liberarnos de las rutinas y los hábitos que nos imponemos por querer
«ajustarnos» a los estándares sociales.

Desarrollar nuestro liderazgo en la administración de nuestro tiempo


para el crecimiento individual.

Tener el espacio para aprender algo nuevo.


Tener espacios de silencio para la oración, la lectura de la Biblia y la
alabanza.

Tener espacios libres de interferencias para el descanso pleno.

Tener tiempo para desarrollar una intimidad con Dios, para


fortalecernos en él y recibir su dirección.

Todos, en algún momento, hemos experimentado sentimientos de


desolación, tal vez al estar solos. Mi hija llevaba más de noventa días desde
su nacimiento en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (NICU). Una
mañana yo llevaba aproximadamente una hora sin fuerzas ni valor para entrar
al hospital. Durante esa mañana tendría que participar sola de la visita. Tenía
sentimientos de culpa, vergüenza, impotencia e incapacidad, pero lo más que
me embargaba era un fuerte sentimiento de desolación. Necesitaba saber que
Dios no me había abandonado. Durante todos esos meses, la oración, la
adoración, la meditación y el análisis de la palabra de Dios fueron los
recursos que me dieron dirección, significado y fortaleza. Todavía sentada en
el auto, el Señor me regaló la siguiente palabra: «He aquí la hora viene, y ha
venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo;
mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo» (Jn 16.32).

Muchas de las personas que hasta el momento me habían apoyado y


acompañado tenían diversas responsabilidades que cumplir (estaban
esparcidos), sin embargo, yo no estaba sola, Dios estaba conmigo. Su Espíritu
Santo me hizo sentir protegida, segura, confiada, capaz y con la autoridad
necesaria para afirmarme en su palabra, no en las probabilidades, sino más
bien en las posibilidades que ya él me había mostrado.

Cuando Jesús oraba a solas se fortalecía espiritualmente, afirmaba su


identidad como Mesías y su misión de proclamar las buenas nuevas de
salvación. Ante la adversidad y peligrosidad que permeaba en el ambiente,
pudo «dar la cara» con valentía, arrojo e integridad. Llegó a invitar a algunas
personas para que lo acompañaran, pero unos tenían otras prioridades, otros,
unas agendas propias que seguir y otros, a pesar de estar por mucho tiempo
junto a él, no habían entendido la esencia de su visión y misión. Estas
personas y situaciones pudieron haberle debilitado y empobrecido su
autoestima. Sin embargo, queda claro que Jesús tenía una autoestima
saludable, alimentada por los momentos de oración y meditación que disfrutó
en soledad.

RESUMEN
Cuando escudriñamos la palabra de Dios, encontramos muchas promesas
que afirman que él permanecerá a nuestro lado, nos alcanzará con su paz,
su amor y su misericordia. Por lo cual, aun si no estamos rodeados de
personas, Dios está con nosotros, ¿sabes cuándo?, siempre.
Al igual que Jesús, vamos a experimentar diversas adversidades, pero: «El
Señor tu Dios es el que va contigo; no te dejará ni te desamparará» (Dt
31.6).

Moisés, Samuel, David, Daniel, Ester, Ana son algunos personajes bíblicos
que apartaban tiempo para desarrollar su intimidad con Dios. Todos tenían
encomiendas importantes. Su autoestima y seguridad pudieron, en
ocasiones, haberse visto laceradas. Sin embargo, el tiempo de oración fue
evidente en sus vidas y esto los llevó a fortalecerse en el Señor.

La Dra. Ruth Calderón, en su libro Mi Altar Sagrado, recomienda habilitar


un espacio en el hogar para diariamente solos, separarnos y presentarnos a
Dios en oración. Calderón nos dice: «Si quieres tener éxito y prosperar en
todas las áreas de tu vida tienes que meditar en la Palabra de Dios, pero
más aún tienes que: asumir el gran y mayor reto de orar, hablar con Dios
en su lugar sagrado dentro de tu hogar y no solo serás edificado y
bendecido tú, sino tus hijos».

ORACIÓN
Dios y Padre Celestial, gracias por tu palabra que es lumbrera para
dirigirme en todo momento, incluyendo cuando estoy solo(a), o cuando me
abruman los momentos de desolación. Nunca has apartado tu mirada de mí.
Perdóname cuando en ocasiones he dejado de hablarte y no he dedicado un
tiempo de calidad a nuestra relación. Hoy reconozco que el tiempo de
oración me acerca a ti y me permite experimentar tu presencia en mi vida. Tú
me fortaleces, me haces sentir seguro(a) y confiado(a). Hoy me comprometo
a separar más tiempo para ti. En el nombre de Jesús. Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Efesios 6.10-20
Marteso
Lucas 11.1-4
Miércoles
Salmo 16.1-11
Jueves
Jeremías 1.4-19
Viernes
Hechos 2.1-4
Sábado
Hechos 5.12-16

EJERCICIOS
EJERCICIO 1

Haciendo uso de la estrategia «lluvia de ideas» escriba todas las palabras,


frases e ideas que vienen a su mente cuando piensa en la palabra soledad.
Resalte con un marcador aquellas que tienen una connotación positiva.

Soledad Soledad

EJERCICIO 2

Considerando las características que definen a una persona que goza de buena
autoestima y el relato bíblico, indique cuáles fueron las conductas de Jesús
que evidencian el disfrute de una buena autoestima.

EJERCICIO 3

Identifique algunas actividades y tareas que podemos hacer en los momentos


de soledad para beneficio de otros.

EJERCICIO 4

Identifique algunas actividades y tareas que podemos hacer en los momentos


de soledad para beneficio nuestro.
EJERCICIO 5

Mencione qué relación hay entre la oración, la autoestima y los sentimientos


de desolación.

EJERCICIO 6

Enumere cinco personajes bíblicos que se apartaron en oración y los


resultados que obtuvieron.

EJERCICIO 7

Mencione algunos versículos bíblicos que nos fortalecen cuando


experimentamos sentimientos de desolación.

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS
BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Permita que alguno de los alumnos inicie la clase con una oración.
Repase el concepto autoestima que se encuentra en la primera lección de esta
unidad. Pregunte en qué relatos de la Biblia podemos identificar personajes
que experimentaron sentimientos de desolación y abandono. Presente los
objetivos de la clase. Solicite a alguna persona voluntaria que lea en voz alta
el Vocabulario y sus definiciones.

Considerando la palabra soledad, ofrezca tiempo para que los alumnos


realicen una «lluvia de ideas» acerca del concepto. Luego, discuta la
percepción que tienen los alumnos de la soledad y enfatice en las respuestas
que evidencian una percepción positiva del concepto.

II. DESARROLLO

Solicite a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de


la Escritura como guía para un diálogo grupal.

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga los siguientes


ejercicios:

Considerando las características que definen a una persona que goza


de buena autoestima y el relato bíblico, indique qué cualidades de
Jesús evidencian su buena autoestima.

Identifique actividades y tareas que podemos hacer en los momentos


de soledad para beneficio nuestro o de otros.

Haga memoria y prepare una lista de algunos momentos en que ha


experimentado sentimientos de desolación.

Mencione qué estrategia llevó a cabo para dejar de sentirse desolado.

III. CIERRE

Presente los aspectos que se encuentran en el Resumen y ofrezca tiempo


a los alumnos para realizar los siguientes ejercicios:

Repase el concepto desolación.

Mencione qué relación hay entre la oración, la autoestima y los


sentimientos de desolación.

Enumere algunos personajes bíblicos que se apartaron en oración y los


resultados que obtuvieron.

Mencione algunos versículos bíblicos que nos fortalecen cuando


experimentamos sentimientos de desolación.

Culmine la clase con la oración que aparece en la lección.

MATERIALES:
Lápiz o bolígrafos

Marcadores

Biblia

Hoja de ejercicios para la lección


SEGUNDA UNIDAD: EL PERDÓN
LECCIÓN 5:

EL PERDÓN NOS LIBERA

TEXTO BÍBLICO: Génesis 45.1-15

TEXTO ÁUREO: Génesis 45.7


«Dios me envió delante de vosotros para que podáis
sobrevivir sobre la tierra, para daros vida por medio
de una gran liberación».

OBJETIVOS
Definir lo que es el perdón y cuán importante es para el proceso de sanidad
integral.

Analizar la historia de José y sus hermanos como un modelo de perdón y


reconciliación familiar.
Identificar relaciones familiares e interpersonales y experiencias pasadas
que necesitan de nuestra acción para decidir perdonar y así comenzar un
proceso de sanidad liberadora.

VOCABULARIO
«CONTENERSE»: Se refiere a controlarse a sí mismo, refrenar. José no
pudo detener lo que sentía al momento de encontrarse con sus hermanos. Su
reacción fue muy emotiva, sin importar protocolos o la imagen y conducta
que se espera de un gobernante.

«PERDÓN»: Es una acción, una decisión de remitir una deuda u ofensa. El


perdón no necesariamente es unidireccional. Podemos pedir perdón y ser
perdonados. El mayor ejemplo de perdón fue el de Jesús, quien, sin haber
cometido faltas ni pecado, se dio a sí mismo por el perdón de nuestros
pecados.

«TURBADOS»: Atemorizados, aterrorizados. Se refiere a un miedo


paralizador, como el que muchas veces experimentan las personas que
pelearon en una guerra.
LECTURA BÍBLICA
Génesis 45.1-15

RVR VP
1 No podía ya José contenerse delante de todos 1 José ya no pudo contenerse delante de todos
los que estaban a su lado, y clamó: «¡Haced los que estaban a su servicio, y gritó: «¡Salgan
salir de mi presencia a todos!» Así no quedó todos de aquí!» Así que ninguno de sus siervos
nadie con él cuando José se dio a conocer a sus estaba allí con José cuando él se dio a conocer
hermanos. a sus hermanos.
2 Entonces se echó a llorar a gritos; lo oyeron 2 Entonces se puso a llorar tan fuerte que todos
los egipcios, y lo oyó también la casa del faraón. los egipcios lo supieron, y la noticia llegó hasta
3 Y dijo José a sus hermanos: —Yo soy José. el palacio del faraón.
¿Vive aún mi padre? Sus hermanos no pudieron 3 José les dijo a sus hermanos: —Yo soy José.
responderle, porque estaban turbados delante de ¿Vive mi padre todavía? Ellos estaban tan
él. asustados de estar delante de él, que no podían
4 Pero José les dijo: —Acercaos ahora a mí. contestarle.
Ellos se acercaron, y él les dijo: —Yo soy José, 4 Pero José les dijo: —Por favor, acérquense a
vuestro hermano, el que vendisteis a los mí. Cuando ellos se acercaron, él les dijo: —Yo
egipcios. soy su hermano José, el que ustedes vendieron
5 Ahora, pues, no os entristezcáis ni os pese a Egipto;
haberme vendido acá, porque para salvar vidas 5 pero, por favor, no se aflijan ni se enojen con
me envió Dios delante de vosotros. ustedes mismos por haberme vendido, pues
6 Pues ya ha habido dos años de hambre en Dios me mandó antes que a ustedes para salvar
medio de la tierra, y aún quedan cinco años en vidas.
los cuales no habrá arada ni siega. 6 Ya van dos años de hambre en el país, y
7 Dios me envió delante de vosotros para que todavía durante cinco años más no se cosechará
podáis sobrevivir sobre la tierra, para daros vida nada, aunque se siembre.
por medio de una gran liberación. 7 Pero Dios me envió antes que a ustedes para
8 Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino hacer que les queden descendientes sobre la
Dios, que me ha puesto por padre del faraón, tierra, y para salvarles la vida de una manera
por señor de toda su casa y por gobernador en extraordinaria. 8 Así que fue Dios quien me
toda la tierra de Egipto. mandó a este lugar, y no ustedes; él me ha
9 Daos prisa, id a mi padre y decidle: “Así dice puesto como consejero del faraón y amo de
tu hijo José: Dios me ha puesto por señor de toda su casa, y como gobernador de todo
todo Egipto; ven a mí, no te detengas. Egipto.
10 Habitarás en la tierra de Gosén, y estarás 9 Vayan pronto a donde está mi padre, y

cerca de mí, tú, tus hijos y los hijos de tus hijos, díganle: “Así dice tu hijo José: Dios me ha
tus ganados y tus vacas, y todo lo que tienes. puesto como señor de todo Egipto. Ven a
11 Allí te alimentaré, pues aún quedan cinco verme. No tardes.
10 Vivirás en la región de Gosen, junto con tus
años de hambre, para que no perezcas de
pobreza tú, tu casa y todo lo que tienes.” hijos y nietos, y con todos tus animales y todo
12 Vuestros ojos ven, y también los ojos de mi lo que tienes. Así estarás cerca de mí.
hermano Benjamín, que mi boca os habla. 11 Aquí les daré alimentos a ti y a tu familia, y
13 Haréis, pues, saber a mi padre toda mi gloria a todos los que están contigo, para que no les
en Egipto, y todo lo que habéis visto. ¡Daos falte nada; pues todavía habrá hambre durante
prisa, y traed a mi padre acá! cinco años más.”
14 José se echó sobre el cuello de su hermano 12 Mi hermano Benjamín y ustedes son testigos
Benjamín y lloró; también Benjamín lloró sobre de que yo mismo he dicho esto.
su cuello. 13 Cuéntenle a mi padre acerca de toda mi
15 Luego besó a todos sus hermanos y lloró autoridad en Egipto, y de todo lo que han visto
sobre ellos. Después de esto, sus hermanos aquí. ¡Pronto, vayan a traer a mi padre!
hablaron con él. 14 José abrazó a su hermano Benjamín, y
comenzó a llorar. También Benjamín lloró
abrazado a José.
15 Luego José besó a todos sus hermanos, y
lloró al abrazarlos. Después de esto, sus
hermanos se atrevieron a hablarle.

INTRODUCCIÓN
En esta unidad trabajaremos el tema del perdón y cómo este nos conduce
a la sanidad. El perdón, al igual que el amor, es una decisión. A diferencia de
algunas posturas «románticas» que nos presentan las películas, las redes
sociales y otros medios de comunicación, el amor y el perdón son decisiones,
no son sentimientos. Con frecuencia, escuchamos a personas decir «yo
perdonaré cuando lo sienta en mi corazón». La realidad es que si pensamos
de esta manera nunca vamos a perdonar. Perdonar requiere fuerza de
voluntad, introspección y humildad.

Perdonar es un ejercicio multidireccional. Como individuo podemos


recibir perdón y otorgar perdón. En lo colectivo sucede de igual forma. Las
historias bíblicas que estudiaremos en esta unidad nos servirán como modelos
o ejemplos de procesos de perdón y liberación de culpas en medio de
situaciones conflictivas.

Les invito a que nos acerquemos a estos pasajes bíblicos con un corazón
receptivo a lo que Dios quiere decirnos y a lo que su Espíritu Santo quiere
transformar en nuestra vida, familia, iglesia y país. Hagamos un ejercicio de
introspección para identificar relaciones familiares o experiencias pasadas
que ameritan nuestra acción para comenzar un proceso de sanación que
implique la decisión de perdonar, pedir perdón o ambas cosas.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Génesis 45.1-15
Los capítulos previos a la perícopa de esta lección narran lo que pasó con
José y sus hermanos, y cuál fue su historia familiar. Jacob, el padre de José,
había tenido hijos con su esposa Lea, pero no había tenido hijos con Raquel
porque ella era estéril. Dice Génesis 30.22-24 que «Y se acordó Dios de
Raquel, y la oyó Dios, y le concedió hijos. Y concibió, y dio a luz un hijo, y
dijo: Dios ha quitado mi afrenta; y llamó su nombre José, diciendo: Añádame
Jehová otro hijo». La llegada de José tuvo distintos significados para todos
los miembros de esta familia. Recordemos que José fue quien recibió la
túnica de colores que le obsequió su padre, lo que causó que los hermanos de
José le aborrecieran y no pudieran hablarle pacíficamente (Gn 37.3-4). ¿Qué
pasa cuando dos personas o más no pueden hablar pacíficamente? ¿Podemos
pensar con claridad y madurez cuando la envidia y el rencor arropa nuestro
corazón? ¿Cómo esto incide en nuestro comportamiento?

El capítulo 37 de Génesis narra lo que le pasó a José después de haber


sido vendido por sus hermanos. Los capítulos 39 al 41 detallan cómo Dios
vio el corazón de José y lo puso en gracia ante los líderes de su tiempo. Pasó
de ser un esclavo vendido por sus hermanos a ser el gobernante de Egipto.
Como tal tenía una carga pesada sobre sus hombros. Era un tiempo difícil
para gobernar. Reinaba el hambre, la escasez y la necesidad. Esto requería
que, como líder de un pueblo, José tomara decisiones que tenían
implicaciones en otras personas.

vv. 1-3: Este capítulo inicia describiendo la reacción de José al ver


nuevamente a sus hermanos. Estos habían llegado ante José, como
gobernante, para pedir alimento y ayuda. José les había pedido que se fueran
a buscar al hermano menor, Benjamín, quien cuidaba de su padre anciano
(Gn 44.18-34).

«No podía ya José contenerse»: Quiere decir que José no podía


controlarse. Estaba abrumado. José no pudo detener lo que sentía al
encontrarse con sus hermanos. Su reacción fue muy emotiva, sin importar
protocolos o el comportamiento o la imagen y conducta que se esperaba de
un gobernante. Ya no había rigidez ni secreto, ni distancia. José se dio a
conocer abiertamente, exponiendo sus sentimientos y vulnerabilidad ante sus
hermanos. Pidió estar a solas con ellos.

«se echó a llorar a gritos»: El llanto y las emociones que por muchos
años mantuvo en silencio comenzaron a manifestarse.

José reveló su nombre y preguntó por su padre. La reacción de José dejó


atónitos a sus hermanos. Estos quedaron aterrorizados, sobrecogidos por un
miedo paralizador, como el que muchas veces experimentan las personas que
han peleado en una guerra.

vv. 4-8: Ante la reacción atónita de sus hermanos, José abunda un poco
más. «Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto»: Esta
expresión tuvo que haberse sentido como una herida mutilada, como un dolor
punzante en la consciencia, intensificando el sentido de culpa que debieron
cargar todos estos años pensando lo que le habían ocasionado a su hermano.

«…no os entristezcáis…»: La reacción de José no buscaba respuestas ni


enfatizar o enfocar en la maldad ni venganza. Reflejaba la intención de
ayudarles y de testificar lo que Dios había hecho con él durante este tiempo
de separación. José los alertó dejándoles saber que el tiempo de hambre y
escasez todavía no había terminado y que aún faltaban cinco años más de
necesidad. José no aprovechó su posición de poder o ventaja para oprimir a
sus hermanos, sino que entendió que Dios estaba interviniendo para hacer
posible que su familia fuera preservada y libre.
vv. 9-13: José anhelaba encontrarse con su padre. La relación con sus
hermanos y las decisiones de estos no alteraron el concepto que José tenía de
su padre. Mandó a decirle que a pesar de los cinco años de hambre que
sobrevendrán, él y su familia estarán cubiertos con los recursos necesarios
para subsistir.

vv. 14-15: Nos presentan un encuentro muy emotivo entre estos


hermanos, específicamente entre José y Benjamín. El texto describe cómo
ambos se fundieron en un abrazo entre lágrimas. José y Benjamín lloraron.
Luego, José besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos. No queda explícito
si los demás hermanos también lloraron, pero sí sabemos que hablaron con él.
Recreando esta escena, podemos imaginar la perplejidad y el asombro de los
hermanos de José. Después de haber estado poco más de veinte años sin verlo
ni hablarle, se encontraron con el hermano que habían vendido y que
probablemente daban por muerto.

APLICACIÓN
José fue vendido por sus hermanos y su historia tuvo un final inesperado
para ellos. Lo menos que pensaba José era que se encontraría con sus
hermanos y en las circunstancias que esto ocurrió. Lo menos que pensaban
sus hermanos era encontrarse con aquel a quien habían vendido, a quien
abandonaron vilmente, daban por muerto, o lo pensaban esclavo. José se
presentó ante ellos abiertamente, expuso sus sentimientos y vulnerabilidad.
Estaba como un niño herido frente a sus agresores. El llanto de José debió
llamar la atención de aquellos que le conocían como el líder, pero
desconocían su pasado y bagaje familiar. A veces vemos a las personas en
funciones de poder o liderato, vemos sus acciones, las juzgamos, pero
desconocemos su historia. Conocer la información y las experiencias de otras
personas no es tan fundamental. Debemos conocernos, conocer nuestra
historia, conocer nuestras emociones, identificar nuestras heridas y analizar
nuestras acciones. Después de todo, son nuestras acciones las que podemos
controlar y trabajar. No podemos controlar las acciones y decisiones de otras
personas.

Ese encuentro entre hermanos debe servirnos de ejemplo para que


decidamos comenzar un proceso de sanación integral en nuestra vida. Se ha
demostrado que cuando reprimimos emociones que nos hacen daño y
pretendemos ignorarlas, no importa el tiempo que haya pasado, de alguna
manera nuestro cuerpo lo manifestará. En ocasiones, pueden desarrollarse
enfermedades cardiacas, dolores musculares, disfunciones gastrointestinales
u otros. No sabemos si José padecía de alguna afección cardiaca, alta presión
o algún otro malestar físico producto de su asunto sin resolver, pero,
ciertamente, reencontrarse con sus hermanos trajo sanidad a su vida.

Perdonar o pedir perdón es algo que puede ocasionar miedos. Es como


entrar en un terreno desconocido dentro de nuestro propio ser. Una vez
comenzamos a destapar lo dañado, nos puede asustar lo que encontremos. El
miedo paralizador que tuvieron los hermanos de José es el mismo que
muchas veces nos impide acercarnos a las personas que nos han herido o que
hemos herido. Es el miedo que nos impide tener la iniciativa para sanar una
relación. Hoy vemos muchas familias en las cuales sus miembros pelean, se
enchisman y se distancian por asuntos de herencia, desacuerdos, diferencia de
opiniones o por cualquier otro asunto. En esta historia, el herido es quien,
mediante sus acciones, extiende el perdón a quienes le hicieron daño.
¿Alguna vez alguien le ha pedido perdón por algo que usted ni siquiera sabía?
He escuchado historias en que una persona le pide perdón a otra por haber
hablado mal a sus espaldas. La persona afectada nunca se enteró, pero para
quien obró mal, ese acercamiento era necesario para ser libre.

Cuando perdonamos y pedimos perdón hallamos libertad. Como


cristianos, a veces tendemos a pensar que cuando hablamos del perdón
nuestro rol se limita a ser quien otorga el perdón. Rara vez hablamos de lo
importante que es pedir perdón, más allá del arrepentimiento que mostramos
y manifestamos a nuestro Dios. El evangelio de Jesucristo nos revela el mejor
testimonio de perdón. El sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario hace
posible que hallemos perdón para nuestra vida. Cuando eso sucedió ni usted y
ni yo teníamos vida. Pero ese sacrificio es tan real, pertinente y amoroso, que
extiende ese perdón a su vida y a la mía.

Otorgar perdón no nos convierte en dueño de la otra persona. Pedir


perdón tampoco implica que seremos oprimidos o inferiores. El perdón nos
acerca más a Dios, nos acerca a la reconciliación y a la sanidad integral.

José descubrió el propósito de Dios para su vida a pesar de las


dificultades e injusticias que enfrentó. Pudo reconocer que Dios lo había
cuidado aun en los tiempos más duros y difíciles. Vio cómo Dios lo puso en
gracia y le dio la oportunidad de encontrarse con quienes lo habían herido.
Ante ese evento inesperado, José pudo haber optado por castigar a sus
hermanos y pasarle factura por lo que le habían hecho. Pero José escogió
perdonar. Por eso afirmamos que el perdón es una decisión. José escogió
perdonar y ayudar a sus hermanos. Aunque estaba frente a quienes
pudiéramos catalogar como sus agresores o como los responsables de sus
sufrimientos y dolor, José los vio con ojos de amor y perdón. Respondió con
bondad a sus hermanos, procurando su bienestar.

La acción de José hacia sus hermanos abría el camino hacia la libertad


emocional. Una libertad que descartaba la culpa y la venganza. Tristemente,
vemos cómo muchas tragedias, asesinatos e incidentes violentos en nuestro
país suceden entre miembros de una misma familia.

Un detalle importante es que la relación de José con sus hermanos y las


decisiones de estos no alteraron el concepto que José tenía de su padre. Nos
enseña que, aunque podamos estar enemistados con nuestro hermano, Dios
no nos ve como enemigos ni Él debe ser visto de esta manera. A veces
escuchamos a personas culpar a Dios de sus situaciones y piensan que es
quien elabora planes de maldad para vernos sufrir. José no vio a Dios de esta
manera. Lo vio como el Dios que lo acompañó en la cárcel, como el Dios que
le dio el don para interpretar sueños, como el Dios que mostró sus cuidados y
su amor, aun en medio de la prueba.

Debemos preguntarnos y contestar con honestidad:

¿Qué concepto de Dios tenemos cuando atravesamos situaciones


difíciles?

¿Cómo vemos a Dios en medio de la necesidad?

¿Acaso hemos tomado la iniciativa para restaurar relaciones


familiares, pedir perdón y perdonar?

¿Cómo respondemos ante las oportunidades que encontramos en el


camino para enfrentarnos a quienes nos han hecho daño y a quienes
hemos herido

Permitamos que la Palabra de Dios nos moldee, nos ayude a identificar


las áreas que necesitan ser transformadas por Dios y que podamos responder
afirmativamente a su llamado.

RESUMEN
Cuando perdonamos y pedimos perdón hallamos libertad. Como cristianos,
a veces tendemos a pensar que cuando hablamos del perdón nuestro rol se
limita a ser quien lo otorga. Es importante que aprendamos a perdonar y a
pedir perdón, más allá del arrepentimiento que mostramos y manifestamos
a nuestro Dios.

Comenzar a identificar situaciones, conflictos no resueltos, conductas,


sentimientos que entorpecen nuestra paz y desarrollo como seres humanos,
como creyentes, es un proceso que, bien estructurado, traerá salud en todas
las áreas de nuestra vida. Nombrar, lograr expresar en forma verbal o
escrita aquello que nos hiere es una herramienta muy útil. Es importante
recordar que los procesos son individuales; no hay dos procesos iguales.

Es necesario reflexionar, ejercitarnos en la introspección. ¿Cómo pedir


perdón o perdonar a una persona me acerca más a Dios? ¿Qué debo hacer
para sentirme libre de culpa?

ORACIÓN
Amado Dios, te damos gracias por tu perdón. Gracias por tu amor que ve
más allá de nuestras faltas y porque nos das la oportunidad de enfrentar
nuestros miedos para acercarnos más a la plenitud de vida. Te pedimos
perdón por nuestros pecados. Ayúdanos a pedir perdón. Ayúdanos a
perdonar y a sentirnos libres, para la gloria y honra de tu nombre. Por Jesús
oramos. Amén.
LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA
PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Génesis 42.1-24
Martes
Génesis 42.25-38
Miércoles
Génesis 43.1-17
Jueves
Génesis 43.18-34
Viernes
Génesis 44.1-17
Sábado
Génesis 44.18-34

EJERCICIOS

«Caminando hacia el perdón – Parte I»

Instrucciones: Observe la siguiente tabla y escriba el nombre de alguna


persona que le haya herido o de alguna persona a quien haya lastimado. En la
segunda columna, escriba la situación, motivo o acción que lo hirió o en la
que hirió a la otra persona. Esto equivale a identificar la raíz de la enemistad,
del distanciamiento, coraje, rencor o de la amargura. En la tercera columna
incluya qué sentimientos produce en su corazón eso que sucedió. Exprese
cómo ese sentimiento ha afectado su vida, sus decisiones y otras relaciones
interpersonales. En la última columna escriba qué acción desea tomar sobre
ese asunto. Puede que eso que no se ha resuelto involucre personas que ya
han fallecido o que no es posible volver a contactar, pero recuerde que,
aunque no pueda contactar físicamente como lo hizo José con sus hermanos,
sí podemos pedirle al Señor que nos ayude a perdonar y sentirnos
perdonados.
«Mi respuesta al mensaje»
Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase saludando a los alumnos y dirija una oración de gratitud a


Dios por la oportunidad de estudiar su Palabra. Pregunte: ¿Qué sabemos de la
historia de José y sus hermanos? ¿Qué rol desempeña el perdón en la
historia? Permita que los alumnos contesten. Presente el tema del perdón
como relevante en esta historia y pida a un alumno que lea en voz alta los
objetivos de la clase. Más allá de conocer cognitivamente toda la historia de
José, la intención de la clase de hoy es que podamos comenzar un proceso de
perdón que nos conduzca a la sanidad integral. Use el vocabulario para
definir el concepto «perdón». Haga hincapié en que iniciar un proceso de
sanidad integral no es exclusivo para los nuevos creyentes o inconversos. No
importa el tiempo que llevemos en el evangelio, siempre estamos llamados a
autoevaluarnos y a permitir que Dios nos continúe transformando de día en
día.

II. DESARROLLO

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la


Escritura como guía para dialogar con los alumnos.

Preguntas claves para formular en el desarrollo:

¿Cómo catalogan la reacción de José hacia sus hermanos?

¿Qué opinan de la reacción de los hermanos de José?

¿Pueden identificar y compartir un ejemplo semejante a la historia de


José y sus hermanos en nuestro país? ¿Todas tienen el mismo final?

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las siguientes


preguntas reflexivas:

Generalmente, ¿qué concepto de Dios tenemos cuando atravesamos


situaciones difíciles?

¿Cómo vemos a Dios en medio de la necesidad, de la adversidad?

¿Hemos tomado la iniciativa para restaurar relaciones familiares, pedir


perdón y perdonar?
¿Cómo respondemos ante las oportunidades que encontramos en el
camino para enfrentarnos a quienes nos han hecho daño y a quienes
hemos herido?

III. CIERRE

Presente los puntos que se encuentran en el Resumen y dirija el siguiente


ejercicio con los alumnos.

Entregue a cada alumno una hoja de papel y pídale que hagan una tabla
de cuatro columnas. Puede dibujar el modelo en la pizarra o utilizar una
proyección digital. La primera columna debe decir «Nombre», la segunda
«Situación», la tercera «Sentimiento» y la cuarta «Acción». Explique que en
la primera columna de la tabla escribirán el nombre de alguna persona que le
haya herido o de alguna persona a quien haya lastimado. Al lado, en la
segunda columna, deben escribir la situación, motivo o acción que lo hirió o
en la que hirió a la otra persona. Esto equivale a identificar la raíz de la
enemistad, del distanciamiento, coraje, rencor o de la amargura. En la tercera
columna incluirán qué sentimientos produce en su corazón eso que sucedió.
Expresarán cómo ese sentimiento ha afectado su vida, sus decisiones y otras
relaciones interpersonales. Pida que en la última columna escriban qué acción
desean tomar sobre ese asunto. Puede que eso que no se ha resuelto involucre
personas que ya han fallecido o que no es posible volver a contactar, pero
recuérdeles que, aunque no puedan contactar físicamente como lo hizo José
con sus hermanos, sí podemos pedir al Señor que nos ayude a perdonar y
sentirnos perdonados.

Discuta el ejercicio con el grupo. Preserve la confidencialidad de lo que


allí se dialogue. Es un ejercicio para contestar privadamente, pero si los
alumnos desean compartir su sentir, así lo pueden hacer. Diga que si no les
dio el tiempo para terminar el ejercicio lo pueden hacer en sus casas y en la
próxima clase se dará seguimiento a esta actividad. Sugiérales que guarden el
papel y lo traigan a la próxima clase.

Culmine con la oración que aparece en la lección.

MATERIALES:

Biblia

Papel

Lápices

Pizarra o recursos audiovisuales

Tiza o marcadores
LECCIÓN 6:

EL PERDÓN NOS SANA

TEXTO BÍBLICO: Génesis 33.1-11

TEXTO ÁUREO: Génesis 33.4


«Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándose sobre
su cuello, lo abrazó y besó; los dos lloraron».

OBJETIVOS
Presentar la historia de Jacob y Esaú como un modelo de perdón y
reconciliación.

Analizar cómo el perdón nos conduce a la reconciliación, nos sana, nos


acerca más a Dios y nos permite vivir en armonía con nuestro prójimo.

Exponer cómo Dios nos prepara para encuentros de reconciliación y nos da


las fuerzas que necesitamos para que podamos afrontar esos encuentros
que conducen a la sanidad y a la paz.

VOCABULARIO
« SE INCLINÓ A TIERRA SIETE VECES»: Se refiere a una posición de
humillación y reconocimiento de respeto y superioridad hacia otra persona.
Era una señal de respeto que un vasallo demostraba a su señor.

«RECONCILIACIÓN»: Es una acción que nos lleva a sanar y restaurar


relaciones que antes habían sido dañadas, pero ahora conducen a la
institución de la paz y armonía.

«HALLAR GRACIA»: La gracia es una concesión gratuita, que no


presupone mérito nuestro para recibirla o merecerla. Jacob esperaba encontrar
favor, bondad, compasión, amabilidad en su hermano Esaú. Luego de un
proceso de introspección y reconocer que había fallado, esperaba que Esaú le
respondiera con misericordia.

LECTURA BÍBLICA
Génesis 33.1-11
RV VP
1 Alzó Jacob sus ojos y vio que venía Esaú con 1 Cuando Jacob vio que Esaú venía
cuatrocientos hombres; entonces repartió él los acompañado de cuatrocientos hombres, repartió
niños entre Lea, Raquel y las dos siervas. a los niños entre Lía, Raquel y las dos esclavas.
2 Puso las siervas y sus niños delante, luego a 2 Colocó primero a las esclavas con sus hijos,
Lea y sus niños, y detrás a Raquel y a José. luego a Lía con sus hijos, y por último a Raquel
3 Y él pasó delante de ellos y se inclinó a tierra y José.
siete veces, hasta que llegó a su hermano. 3 Luego se adelantó a ellos, y se inclinó hasta
4 Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándose tocar el suelo con la frente siete veces, hasta
sobre su cuello, lo abrazó y besó; los dos que estuvo cerca de su hermano.
4 Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándole
lloraron.
5 Después Esaú levantó sus ojos, vio a las los brazos al cuello, lo abrazó y lo besó. Los
mujeres y los niños y dijo: —¿Quiénes son dos lloraron.
éstos? —Son los niños que Dios ha dado a tu 5 Después Esaú se fijó en las mujeres y en los
siervo —dijo Jacob. niños, y preguntó:
6 Luego vinieron las siervas y sus hijos, y se —Y éstos, ¿quiénes son? —Son los hijos que
inclinaron. Dios le ha dado a tu servidor —dijo Jacob.
7 Vino Lea con sus hijos, y se inclinaron; y 6 Entonces las esclavas y sus hijos se acercaron

después llegaron José y Raquel, y también se y se inclinaron hasta tocar el suelo con la
inclinaron. frente;
8 Preguntó entonces Esaú: —¿Qué te propones 7 luego se acercaron Lía y sus hijos, y se

con todos estos grupos que he encontrado? — inclinaron de la misma manera, y por último se
Hallar gracia a los ojos de mi señor —respondió acercaron José y Raquel, y también se
Jacob. inclinaron.
9 Dijo entonces Esaú: —Suficiente tengo yo, 8 De pronto Esaú preguntó: —¿Qué piensas

hermano mío; sea para ti lo que es tuyo. hacer con todas esas manadas que he venido
10 Jacob replicó: —No, yo te ruego; si he encontrando? —Ganarme tu buena voluntad —
respondió Jacob.
hallado ahora gracia a tus ojos, acepta mi 9 —No, hermano mío; yo tengo suficiente.
regalo, porque he visto tu rostro como si hubiera
visto el rostro de Dios, pues que con tanta Quédate con lo que es tuyo —dijo Esaú.
bondad me has recibido. 10 Pero Jacob insistió: —No, por favor. Si me
11 Acepta, te ruego, el regalo que te he traído, he ganado tu buena voluntad, acepta este
pues Dios me ha favorecido y todo lo que hay regalo, pues verte en persona es como ver a
aquí es mío. E insistió hasta que Esaú lo tomó. Dios mismo, ya que tú me has recibido muy
bien.
11 Te ruego que aceptes el regalo que te he
traído, pues Dios me ha hecho rico, y nada me
falta. Tanto insistió Jacob, que al fin Esaú
aceptó el regalo.
INTRODUCCIÓN
En la lección pasada vimos la historia de José y sus hermanos. En esta
lección estudiaremos el encuentro entre Jacob y Esaú, el padre y tío de José,
respectivamente. Intencionalmente, no seguimos el orden cronológico de los
capítulos y ubicamos este relato bíblico después de la historia de José. Es
importante saber que detrás de muchas de nuestras acciones y decisiones, así
como en las de nuestros antecesores, hay experiencias de vida que han dejado
marcas e inciden en nuestro comportamiento. Ese conocimiento nos puede
ayudar a explicar o ubicar en una mejor perspectiva algunos
comportamientos y reacciones ante eventos, situaciones y circunstancias. Por
ejemplo, es probable que, de aquí a cuarenta años, cuando nuestros nietos y
biznietos nos vean desinfectando todo lo que compramos en el supermercado
nos digan o piensen que somos exagerados, o estamos paranoicos, o que
tenemos «manías de gente vieja». Si ellos llegasen a experimentar lo que es
vivir en medio de una pandemia, seguro entenderían que nuestro
comportamiento no es el resultado de manías o paranoia, sino de experiencias
de vida.

Desconocemos lo que José y sus hermanos pensaban de su tío Esaú.


Tampoco sabemos cómo presenciar ese encuentro de reconciliación les
marcó. Quizás no entendían lo que estaba pasando, o no sabían la gravedad
de lo que su padre y su tío vivieron en el pasado. Hay relaciones entre
algunos miembros de nuestra familia que no entendemos. No comprendemos
por qué no se hablan o por qué se relacionan de manera hostil o tensa. El
encuentro entre Jacob y Esaú nos ayudará a entender que la reconciliación es
posible y nos ayudará a descubrir que, cuando se lo pedimos y estamos
receptivos, Dios puede prepararnos para esos encuentros de reconciliación
que tanta paz y sanidad traen a nuestra vida.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA
La historia de Jacob y Esaú es una muy particular. Son unos mellizos
que, aun estando en el vientre de su madre, desde antes de nacer, ya
anunciaban que eran diferentes. El libro de Génesis narra el nacimiento de
estos mellizos y detalla que después de nacer Esaú, nació Jacob agarrado del
talón de su hermano (Gn 25.19-26). Dice el texto bíblico que físicamente
eran diferentes. Sus intereses y habilidades también lo eran. En ocasiones, las
personas tienen la expectativa de que los hermanos tienen que comportarse o
ser de la misma manera, solo por el hecho de que provienen de la misma
familia y han recibido igual estilo de crianza. Como madre de mellizos,
puedo testificar que no sucede de esta manera. Cada persona es única,
diferente y especial, aun cuando hallan compartido, a la vez, el mismo
vientre.
El capítulo 25 de Génesis presenta el momento en que Esaú vendió su
primogenitura a su hermano Jacob. Este evento fue punta de lanza para un
distanciamiento y desconexión familiar. A esto se añade que después de ese
evento, Jacob engaña a su padre para obtener la bendición que le
correspondía a Esaú como hijo mayor. Otro ingrediente que abonó a este
distanciamiento y disputa entre hermanos. ¿Qué elementos o situaciones
pueden contribuir a una contención entre dos personas?

Jacob obtuvo lo que deseaba, pero con mucha probabilidad no era


totalmente feliz. No podemos hallar plenitud de paz cuando tenemos
conflictos sin resolver ni perdonar. Jacob huyó de Esaú porque temía que este
lo encontrara y lo matara (Gn 27.41). La ansiedad provocó que Esaú tuviera
pensamientos destructivos hacia su hermano y que Jacob huyera por temor al
daño que su hermano pudiera hacerle.

En el capítulo 32 se relata la preparación para el encuentro entre Jacob y


Esaú. ¿Es necesario prepararse para encuentros de reconciliación? Jacob
necesitaba tener un encuentro sanador con Dios, primeramente, para luego
tenerlo con su hermano Esaú. Cuando estamos frente a Dios descubrimos
nuestras faltas y nuestras áreas que necesitan mejorar. Esto permite ver con
mayor claridad las acciones que debemos tomar para enmendar nuestros
errores y estar en paz con Dios y nuestro prójimo.

Lo último que Jacob supo de su hermano Esaú era que tenía deseos de
quitarle la vida. El tiempo pasó y eso era lo que seguía alimentando las
emociones de Jacob. Hay expresiones que decimos y escuchamos que tienen
repercusiones de gran impacto, aunque esa no haya sido la verdadera
intención de quien lo comunica. «Entonces Jacob tuvo gran temor, y se
angustió; y distribuyó el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y
los camellos, en dos campamentos» (Gn 32.7).

vv. 1-3: Cuando Jacob vio a su hermano Esaú acompañado de


cuatrocientos hombres, distribuyó a su familia. «Y puso las siervas y sus
niños delante, luego a Lea y sus niños, y a Raquel y a José los últimos».
Algunos comentaristas entienden que, probablemente, Jacob hizo esto en un
orden preferente: aquellos que más amaba estaban más cerca de él, menos
expuestos al peligro, o a lo que Esaú y sus hombres pudieran hacer, y con la
posibilidad de escapar en caso de ser necesario. Otra posibilidad es que los
puso en orden de precedencia para presentárselos a Esaú en el orden en que
llegaron.

«… y se inclinó a tierra siete veces…»: Jacob está reconociendo mucho


más que el señorío de su hermano Esaú. Trata de enmendar el error de
haberlo decepcionado y de haberle quitado lo que era suyo.

v. 4: La reacción de Esaú contrasta con la expectativa de Jacob, quien


estaba preparado para recibir un ataque de su hermano, pero lo que recibió
fue un abrazo. Esaú se echó sobre su cuello, lloró y le besó. Dice el versículo
que ambos lloraron. Este encuentro rompió los esquemas y con los miedos
que Jacob albergó durante años. Ese abrazo, beso y llanto entre hermanos
abrió paso a una conversación. Fue una manera no verbal de comunicar
perdón. Las defensas habían bajado y ahora estaban prestos para escucharse y
conversar.

vv. 5-7: «¿Quiénes son estos?»: Era una pregunta esperada. Esaú vio a su
hermano acompañado de otras personas. Después de tantos años sin verse y
sin tener comunicación, ambos habían hecho su vida por separado. Jacob
presentó a su familia. Estableció un lenguaje de respeto. Él anhelaba hallar
gracia ante su hermano. Sus gestos revelaban que tenía la necesidad de recibir
perdón y sentirse perdonado. Poner a los pies de Esaú todo lo que le
pertenecía era una manera de dejarle saber que estaba dispuesto a enmendar
los errores del pasado.

vv. 8-11: Jacob continúa tratando de persuadir a Esaú para que acepte
sus presentes en su intento de hallar gracia ante él. «Y dijo Jacob: No, yo te
ruego; si he hallado ahora gracia en tus ojos, acepta mi presente, porque he
visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios, pues que con tanto
favor me has recibido». Después de Jacob haber tenido una experiencia
transformadora con Dios, ese encuentro con su hermano era necesario para su
proceso de sanidad. Recordemos que cuando Jacob luchó con el Ángel
expresó: «Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma» (Gn 32.30). Después
de ver el rostro de Dios en nuestra vida y de experimentar su perdón, su
Espíritu nos mueve a perdonar y a pedir perdón. Jacob entendió que, como
respuesta a esa acción misericordiosa de Dios, él debía arreglar cuentas con
su hermano. Estaba convencido de que Dios lo había favorecido. Finalmente,
Esaú aceptó su ofrecimiento, como señal de otorgamiento de gracia y muestra
de la reconciliación entre ambos.

APLICACIÓN
Esta historia nos enseña que, aunque tratemos de esconder o disimular
cuánto nos afectan las relaciones dañadas y quebradas, Dios nos socorre y
prepara para que tomemos acciones que nos conduzcan a la sanidad integral.
Ese encuentro de Jacob, cuando lucha por la bendición y ve el rostro de Dios,
sirvió como una experiencia sanadora en la cual identificó que había hallado
gracia ante los ojos de Dios.

Hallar gracia ante los ojos de Dios nos lleva a reconocer las instancias en
las que hemos fallado y en las que necesitamos sanar. Cuando estamos frente
a la luz de Dios nos damos cuenta de nuestra oscuridad y de las áreas que
necesitamos trabajar. No siempre nos sentimos capaces de tomar acciones y
tener la iniciativa de pedir perdón. Pero es bueno saber que cuando lo
reconocemos y le pedimos a Dios que nos ayude, Él nos prepara para esos
encuentros de reconciliación. Hay reconciliaciones que conllevan un proceso
más extenso, no ocurren en un primer encuentro, porque son muchos y
diversos los factores que se manejan para sanar y restituir lo quebrado. Por
eso la oración es tan importante. Debemos orar para que Dios prepare nuestro
corazón y el de la otra persona (o las personas involucradas) para que el
proceso de reconciliación sea genuino y, por ende, productivo.

Cuando Jacob se encontró con Esaú, pensaba que este lo atacaría.


Recuerde que Jacob pasó muchos años pensando que Esaú quería matarlo.
Ese fue el mensaje que alimentó sus emociones y pensamiento durante todo
ese tiempo. Eso, a su vez, fomentó el miedo y el distanciamiento. Hay
relaciones familiares en las que impera el distanciamiento y la desconexión.
Puede que la separación ocurra por alguna razón específica. También, puede
darse el caso que la comunicación se interrumpa o suprima sin que
conozcamos los motivos verdaderos.

En la lección pasada estudiamos el encuentro entre José y sus hermanos.


Desconocemos si en medio de ese evento José pensó en el encuentro de su
padre y su tío. Ver a un padre llorar y abrazar a un hermano en señal de
reconciliación es una imagen poderosa, que impacta, y un excelente ejemplo
para seguir. No importa la edad que tengamos, nunca es tarde para hacer
acercamientos de perdón y reconciliación. Nunca es tarde para dar el ejemplo
a nuestros hijos e hijas.

El abrazo, el beso y el llanto entre Jacob y Esaú abrió camino para una
conversación posterior. Cabe señalar que esto no es una fórmula para todas
las reconciliaciones. Hay situaciones en las que la conversación antecede al
abrazo.

En ocasiones, el miedo nos paraliza. Qué bueno y provechoso ha sido ser


testigos de cómo Jacob venció el miedo y caminó hacia adelante. Jacob
esperaba ser atacado, pero Esaú lo recibió con bondad. Hay veces que
estamos preparados para o en el ánimo de atacar, o estamos a la defensiva
porque esperamos recibir un ataque. Pero, si lo que recibimos es una palabra
de bondad o misericordia, generalmente, esa acción, que no esperábamos, nos
desarma y expone nuestra vulnerabilidad.

¿Has tenido un encuentro de reconciliación con alguien que te ha


lastimado o te ha enfadado? ¿Pensaste previamente lo que ibas a decir?
Cuando el encuentro sucedió, ¿los eventos ocurrieron tal y como lo
imaginaste, planificaste o estructuraste? ¿Expresaste todo lo que pensaste
comunicar o la reacción de la otra persona te desarmó y desarticuló tu
estrategia?

Desde otro punto de vista, ¿ha llegado alguien a tu encuentro en actitud


hostil y tu respuesta la ha desarmado, le ha hecho ver que en tu corazón no
hay mala intención? «La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera
hace subir el furor» (Pr 15.1).

Como un punto importante y necesario recalcamos que,


independientemente de si los eventos se dan como lo imaginábamos o
deseábamos, lo medular aquí es que nuestra intención de perdonar y pedir
perdón sea genuina.

En una ocasión me encontraba con mis hijos mellizos en un lugar y


estábamos cenando. Sentada a cierta distancia, se encontraba una dama que
no dejaba de mirar cómo él y ella se comportaban. Con frecuencia, muchas
personas se asombran de ver mellizos o gemelos y en ocasiones se me
acercan para preguntar: «¿son gemelos?», «¿son idénticos?», a lo que con
respeto contesto que son niña y niño, por lo que no son idénticos. Pero
aquella dama miraba mis niños con una mezcla de tristeza y añoranza. Luego
de terminar su comida, la dama se levantó y se me acercó. Me hizo las
mismas preguntas que ya mencioné y me dijo: «Yo soy gemela con otra».
«Qué bien. Me imagino que deben ser muy unidas», le contesté
ingenuamente. La dama suspiró y acto seguido dijo: «A nosotras nos
separaron cuando éramos pequeñas y nos llevaron a vivir a dos familias
distintas. Después, ya de adulta, cuando traté de localizarla, me enteré de que
ya había fallecido. No pude compartir mucho con ella». Se podrá imaginar el
dolor y la tristeza que reflejaba el rostro de aquella mujer. Desconozco cómo
fue la relación de ella con su hermana y cuánto tiempo estuvieron juntas o
separadas. Su corazón anhelaba estar en paz con su hermana, compartir con
ella, tener experiencias de crecimiento juntas y relacionarse como hermanas
que eran. Tristemente, aquella dama nunca pudo tener esa oportunidad.

Aunque pensemos que no tenemos la oportunidad de tener esos


encuentros de perdón y sanidad con nuestros familiares, no perdamos la
convicción de que el Dios que nos mira con amor y misericordia nos quiere
regalar perdón y es su deseo que estemos sanos integralmente. Dios nos
quiere regalar de su paz para que podamos hallar gracia ante Él. Ya no
tenemos que huir por miedo o escondernos como lo hizo Jacob. Dios quiere
que vivamos sanos, libres de culpa. Desea que nos sintamos perdonados por
Él. La confianza en Dios tiene que ser más fuerte que nuestros miedos. Solo
Dios puede ayudarnos, preparar nuestro corazón y sanar toda herida que
podamos tener.

Es importante aclarar que perdón no es sinónimo de perpetuación de


abuso, violencia o maltrato. Jacob y Esaú se perdonaron, pero luego cada uno
continuó su camino. Hay relaciones en las cuales hay perdón, pero no
necesariamente la relación debe continuar. Este es el caso de las relaciones en
las que hay maltrato y violencia, especialmente cuando hay menores de edad
involucrados. Muchas personas que viven relaciones de abuso y maltrato
permanecen en estas porque la persona agresora se escuda en un patrón de
pedir perdón para luego repetir la agresión. Esto no exime que ambas partes
propicien o entren en un proceso de perdón. El perdón no lo otorgamos
porque la otra persona se lo merezca. Perdonamos porque en Cristo Jesús
hemos hallado perdón y en nuestro caminar con Él y en lo que nos revela su
palabra hemos entendido que el perdón nos hace libres, nos sana y nos acerca
más a Él.

RESUMEN
Esta historia nos enseña que, aunque tratemos de esconder o disimular
cuánto nos afectan las relaciones dañadas o distanciadas, Dios nos prepara
para hacernos ver cuán importante es que tomemos acciones que nos
conduzcan a la sanidad integral.

En ocasiones, el miedo nos paraliza. Jacob esperaba ser atacado, pero Esaú
lo recibió con bondad. Hay veces en las que una persona está preparada
para atacar o para recibir un ataque, pero lo que recibe, contrario a su
expectativa, es una palabra de bondad o misericordia. Acciones como estas
nos desarman y exponen nuestra vulnerabilidad.

Hallar gracia ante los ojos de Dios nos lleva a reconocer las instancias en
las que hemos fallado y en las que necesitamos sanar. Cuando estamos
frente a la luz de Dios nos damos cuenta de nuestra oscuridad y áreas que
necesitamos trabajar. No siempre nos sentimos capaces de tomar acciones
y tener la iniciativa de pedir perdón. Pero es bueno saber que cuando lo
reconocemos y le pedimos a Dios que nos ayude, Él nos prepara para esos
encuentros de reconciliación.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Génesis 30.1-24
Martes
Génesis 32.1-21
Miércoles
Génesis 32.22-32
Jueves
Salmo 32
Viernes
Salmo 39.1-7
Sábado
Salmo 51

ORACIÓN
Dios de misericordia, te damos gracias porque en ti hemos hallado
gracia y nos has favorecido con tu amor. Gracias porque nos ayudas a
vencer miedos y nos preparas para tener encuentros de perdón y
reconciliación con nuestro prójimo. Queremos tener encuentros
transformadores contigo en los que podamos verte cara a cara y hallemos
libertad para nuestra alma. Todo esto lo pedimos en el nombre de Jesús.
Amén.

EJERCICIOS

«Caminando hacia el perdón – Parte II»


Instrucciones: Repase el ejercicio de la lección anterior y conteste:

¿Qué sentimientos y emociones experimenté al hacerlo?

¿Qué aspecto descubrí sobre mi persona?

¿Qué aspecto descubrí sobre el carácter de Dios y su obrar en mi vida?

En la quinta columna escriba qué necesita para tomar esa acción y cómo Dios
le puede ayudar en esa preparación que nos conduce a la sanidad.
«Caminando hacia el perdón – Parte II»

Complete la premisa:

He hallado gracia

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase dando la bienvenida a sus alumnos. Tome en


consideración a las personas que asisten por primera vez. Propicie que se
sientan parte del grupo y de la Iglesia del Señor. Resuma brevemente la clase
anterior. Comente que se continúa estudiando la familia de José. Esta vez,
presenciaremos un encuentro entre Jacob y Esaú, el padre y tío de José,
respectivamente.

Presente los objetivos de la clase y pida a un alumno que lea en voz alta
el vocabulario. Pregunte:

¿Qué conocemos sobre Jacob y Esaú?

¿Qué relación tienen con los personajes que analizamos la clase


pasada?

¿Es necesario el perdón para ser sanos?

Utilice la Introducción de la lección para, previo al encuentro de hoy,


repasar la historia de Jacob y Esaú.

II. DESARROLLO

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la


Escritura como guía para un diálogo con los alumnos.

Algunas preguntas claves para formular en el desarrollo son:

¿Qué elementos, factores o situaciones pueden abonar a una disputa,


riña o contención entre dos personas?

¿Cómo una disputa no resuelta puede afectar a una persona, grupo,


familia e iglesia?
¿Es necesario prepararse para encuentros de reconciliación?
Entiéndase por preparación, por ejemplo, orar, pensar y seleccionar
qué se va a decir y cómo se va a decir, dónde se llevará a cabo el
encuentro, etcétera.

¿Qué estamos dispuestos a hacer para enmendar los errores del


pasado?

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las


siguientes preguntas reflexivas:

¿Has tenido un encuentro de reconciliación con alguien que te ha


lastimado o te ha enfadado?

¿Pensaste previamente lo que ibas a decir?

Cuando el encuentro sucedió, ¿los eventos ocurrieron tal y como lo


imaginaste, planificaste o estructuraste?

¿Expresaste todo lo que pensaste comunicar o la reacción de la otra


persona te desarmó y desarticuló tu estrategia?

III. CIERRE

Pida a los alumnos que revisen el ejercicio que llevaron a cabo en la


lección pasada (véase el Cierre de la lección anterior). Pregunte cómo se
sintieron después de haber culminado el ejercicio. Indique que a esa tabla le
deben añadir una quinta columna con el título, «Necesito». Explique que en
ese encasillado deben escribir qué necesitan para tomar esa acción y cómo
Dios los puede ayudar en esa preparación que nos conduce a la sanidad.
Indique que debajo de esa tabla deben escribir la siguiente premisa y
culminar el pensamiento: «He hallado gracia…».

Permita que los alumnos contesten privadamente. Si alguno desea


compartir lo que escribió, permita que así lo hagan, procurando siempre un
clima de profundo respeto.

Presente los puntos que se encuentran en el Resumen de la lección y


culmine con una oración en la que se dé gracias a Dios por esos momentos de
perdón y reconciliación.

MATERIALES:

Biblia

Ejercicio realizado en la lección anterior

Lápices
LECCIÓN 7:

EL PERDÓN NOS UNE EN AMOR

TEXTO BÍBLICO: Nehemías 1.1-11

TEXTO ÁUREO: Nehemías 1.6


«Esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír
la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti,
día y noche, por los hijos de Israel, tus siervos.
Confieso los pecados que los hijos de Israel hemos
cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos
pecado».

OBJETIVOS
Exponer la oración de Nehemías como un ejemplo de confesión de
pecados individuales y colectivos.
Explicar la importancia del perdón como un elemento sanador de una
comunidad y como herramienta de fortaleza para enfrentar situaciones
difíciles.

Ilustrar cómo la confesión de nuestros pecados colectivos nos une en amor


y nos ayuda a trabajar en unidad.

VOCABULARIO
«DUELO»: Proceso por el cual una persona asimila un sufrimiento
emocional causado por una pérdida significativa. El duelo más común que
conocemos es el que se atraviesa cuando un ser querido o significativo
fallece. Una persona puede atravesar un proceso de duelo ante una pérdida de
empleo, una separación, una crisis, tragedia u otros factores.

«CONFESIÓN DE PECADOS»: Es una declaración y confesión de faltas y


pecados. Es una afirmación que, más allá de ser verbalizada, requiere de un
cambio de mentalidad y conducta que evidencie lo enmendado.

«CORROMPER»: Se refiere a alterar o trastocar la forma de algo. Dañar,


echar a perder o pudrir algo. Hacer que algo se deteriore.
LECTURA BÍBLICA
Nehemías 1.1-11

RVR VP
1 1
Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Ésta es la historia de Nehemías, hijo de
Aconteció en el mes de Quisleu, en el año Hacalías. En el año veinte del reinado de
veinte, que estando yo en Susa, capital del reino, Artajerjes, en el mes de Quisleu, yo, Nehemías,
2 vino Hanani, uno de mis hermanos, con estaba en la ciudadela de Susa
algunos hombres de Judá. Entonces les pregunté 2 cuando llegó mi hermano Hananí con unos
por los judíos que habían escapado, los que se hombres que venían de Judá. Entonces les
habían salvado de la cautividad, y por Jerusalén. pregunté por Jerusalén y por los judíos que
3 Ellos me dijeron: «El resto, los que se salvaron habían escapado de ir al destierro.
de la cautividad, allí en la provincia, están en 3 Y me contestaron: «Los que escaparon de ir
una situación muy difícil y vergonzosa. El muro al destierro y se quedaron en la provincia, están
de Jerusalén está en ruinas y sus puertas en una situación muy difícil y vergonzosa. En
destruidas por el fuego.» cuanto a Jerusalén, la muralla ha sido derribada
4 Cuando oí estas palabras me senté y lloré, hice y sus puertas han sido destruidas por el fuego.»
duelo por algunos días, ayuné y oré delante del 4 Al escuchar estas noticias, me senté a llorar, y
Dios de los cielos. por algunos días estuve muy triste, ayunando y
5 Y le dije: «Te ruego, Jehová, Dios de los orando ante el Dios del cielo.
cielos, fuerte, grande y temible, que guardas el 5 Y le dije: «Señor, Dios del cielo, Dios grande
pacto y tienes misericordia de los que te aman y y terrible, que mantienes firme tu alianza y tu
observan tus mandamientos; fidelidad con los que te aman y cumplen tus
6 esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos mandamientos;
para oír la oración de tu siervo, que hago ahora 6 te ruego ahora que atiendas a la oración que
delante de ti, día y noche, por los hijos de Israel, día y noche te dirijo en favor de tus siervos, los
tus siervos. Confieso los pecados que los hijos israelitas. Reconozco que nosotros los israelitas
de Israel hemos cometido contra ti; sí, yo y la hemos pecado contra ti; ¡hasta mis familiares y
casa de mi padre hemos pecado. yo hemos pecado!
7 En extremo nos hemos corrompido contra ti y 7 Nos hemos conducido de la peor manera ante
no hemos guardado los mandamientos, estatutos ti; no hemos cumplido los mandamientos, leyes
y preceptos que diste a Moisés, tu siervo. y decretos que nos diste por medio de tu siervo
8 Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés.
Moisés, tu siervo, diciendo: “Si vosotros pecáis, 8 Recuerda que le advertiste que si nosotros
yo os dispersaré por los pueblos; pecábamos, nos dispersarías por todo el mundo;
9 pero si os volvéis a mí y guardáis mis 9 pero que si nos volvíamos a ti y cumplíamos
mandamientos y los ponéis por obra, aunque tus mandamientos, poniéndolos en práctica, aun
vuestra dispersión sea hasta el extremo de los cuando fuéramos esparcidos hasta el último
cielos, de allí os recogeré y os traeré al lugar rincón del mundo nos recogerías de allí y nos
que escogí para hacer habitar allí mi nombre”. llevarías de nuevo al santo lugar que escogiste
10 »Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los como residencia de tu nombre.
cuales redimiste con tu gran poder y con tu 10 »Nosotros somos tus siervos y tu pueblo, que
mano poderosa. rescataste con tu gran poder y fortaleza.
11 Te ruego, Jehová, que esté ahora atento tu 11 Te ruego, pues, Señor, que atiendas a mi
oído a la oración de tu siervo, y a la oración de oración y las súplicas de tus siervos, cuyo único
tus siervos, quienes desean reverenciar tu deseo es honrarte. Te pido también que me des
nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo y éxito y despiertes hacia mí las simpatías del
dale gracia delante de aquel hombre.» En aquel rey.»
entonces servía yo de copero al rey.

INTRODUCCIÓN
El libro de Nehemías nos presenta un pueblo que reconstruyó unas
murallas que habían sido destruidas. No sólo las murallas estaban destruidas,
sino que su espíritu como pueblo de Dios se había corrompido. Enfrentaron
dificultades, obstáculos y oposición para cumplir con el objetivo. Dios
levantó a Nehemías y lo usó como líder en el proceso de la reconstrucción.
Nehemías significa «Jehová ha consolado». Él desempeñó un rol donde
brindando ánimo al pueblo, manifestaba ese consuelo de Dios que los
fortalecía y hacía posible vencer los obstáculos.

En tiempos de corrupción, de pecado institucional es importante que


veamos el perdón como un asunto colectivo. Hemos pecado en lo colectivo,
como también hemos pecado en lo individual. Nehemías nos sirve como
ejemplo de humillación, confesión e intercesión por nuestras faltas y pecados
colectivos.
Cuando pedimos perdón como comunidad y como pueblo, reconociendo
a Dios nuestros pecados, podemos de esta manera, esforzamos nuestras
manos para bien. Podemos reconstruir lo que fue dañado y derribado. No
volveremos a los estilos pasados y al pecado, sino que nos moveremos en
amor, actuaremos en amor y trabajaremos juntos, en unidad, considerando el
bienestar de los demás, el bien común, y no solamente el bien propio.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Nehemías 1.1-11
Los exégetas bíblicos consideran que los libros de Esdras y Nehemías
son un solo libro en el canon hebreo y en la Septuaginta. El libro de
Nehemías da continuidad al relato de Esdras. Describe una reforma de la
comunidad después de la consagración del Segundo Templo. Narra las
experiencias de la comunidad de los exiliados en Babilonia, cómo Dios les
mostró su fidelidad y les ayudó a reconstruir lo dañado, lo resquebrajado y a
vencer los obstáculos. Este libro comienza con una oración de Nehemías
sobre Jerusalén.

v. 1: Este capítulo inicia ubicando al lector en un marco histórico y


geográfico. Esta fecha es, probablemente, lo que conocemos por los meses de
noviembre y diciembre. Susa era la capital del reino y se encontraba al este
del Tigris, en una provincia de Persia.

Las murallas habían sido derribadas. El pueblo estaba en crisis, aturdido


y consumido en las consecuencias de su propio pecado. Nehemías no estaba
en Jerusalén al cuando surge esta crisis, pero eso no impidió que su corazón y
su espíritu se dolieran ante lo acontecido.

v. 2: Nehemías pregunta por otros detalles para conocer más a fondo lo


que había pasado. Recordemos que en ese tiempo no existía la Internet ni el
teléfono ni las redes sociales, que hoy conocemos y nos permiten compartir y
difundir la información instantáneamente sin importar la distancia geográfica.

v. 3: Nehemías recibe más información y menos aliento en la respuesta.


Cuenta con una descripción más gráfica de cómo había quedado Jerusalén. El
muro estaba derribado y sus puertas quemadas.

v. 4: La reacción de Nehemías reflejaba que estaba muy afectado por lo


que había acontecido. Evidenciaba que ama a su gente, ama a su patria y ama
a su Dios. Estaba distante de Jerusalén, pero estaba cerca de Dios, quien lo
escuchaba y quien era capaz de manifestar su consuelo hacia él y hacia toda
Jerusalén.

«…me senté y lloré, e hice duelo por algunos días»: Nehemías tomó un
tiempo para procesar emocional y espiritualmente lo que estaba pasando. Ese
tiempo de duelo es necesario para detenerse y conectar con nuestras
emociones. Cuando hacemos estas pausas podemos ventilar, expresar
nuestros sentimientos, ordenar nuestros pensamientos y actuar con mayor
claridad. Tomar decisiones por impulso, o dejándose llevar por las
emociones, no siempre nos trae buenos resultados. Cuando una persona evita
exponerse a atravesar su proceso de duelo e intenta esconder sus sentimientos
proyectando una imagen de perfección, con el tiempo se ven las
consecuencias negativas, los estragos de no procesar estos eventos en el
tiempo y de la manera apropiada.

«…y ayuné y oré delante del Dios de los cielos»: La oración estaba
acompañada del ayuno. Nehemías estaba entregando todo su ser, dispuesto a
poner en las manos de Dios todo lo que Él le había dado. Su consagración a
Dios no fue para alcanzar superioridad o perfección, sino que tomó en cuenta
las acciones de su prójimo y, aun a la distancia, su corazón sufría como
también lo hacía el remanente en Jerusalén.

vv. 5-11: Nehemías ora a Dios. Reconoce la grandeza de Dios y su amor,


su fidelidad y misericordia. En su plegaria busca la dirección de Dios. Su
corazón está en Jerusalén, pero también entiende que tiene responsabilidades
que cumplir como copero del rey, lo que le impide regresar.

La oración de Nehemías fue estructurada. Primero, invocó el nombre del


Señor (v. 5). Segundo, confesó sus pecados como individuo y confesó los
pecados de su pueblo (vv. 6-7). Luego, le pide a Dios que se acuerde de su
pueblo y tenga misericordia (vv. 8-10). Finalmente, le pide a Dios que los
ayude a obtener éxito (v. 11).
Después de que Nehemías reconoció la grandeza de Dios y lo alabó,
procedió a pedir perdón. «…esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para
oír la oración de tu siervo»: Alude a dos sentidos: la vista y la audición. No
era extraño apelar a Dios de esta manera (1 R 8.52).

«…y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido
contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado». Confesó los pecados
del pueblo como suyos. Se veía como parte de un colectivo y no como un
ente enjuiciador del pecado ajeno.

«En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los
mandamientos…»: Nehemías tenía claro que, como pueblo, contaban con un
referente y unos estatutos a seguir. El pecado no ha sido el resultado de la
ingenuidad. Hay un contraste entre lo que Dios esperaba de ellos y en su
conducta como individuos y en lo colectivo. El pueblo cedió ante las garras
de la corrupción moral, espiritual, política y social que tanto daño hace a la
humanidad. Cuando un pueblo se corrompe, pierde su norte, como le pasó a
este pueblo que había olvidado guardar los mandamientos de Dios.

«Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo»: Nehemías


apela a la misericordia de Dios, se refugia en sus promesas.

«…pero si os volviereis a mí»: Para ver el cumplimiento de las promesas


es necesario un arrepentimiento, volver a Jehová y demostrar un cambio de
pensamiento y, por ende, un cambio en la conducta, para así manifestar y
constatar la fidelidad del pueblo hacia su Dios.
APLICACIÓN
Aunque la clase que estamos estudiando se limita a examinar el capítulo
1 de Nehemías, sugerimos que durante la semana se culmine la lectura y
estudio de este libro. La oración de Nehemías hizo posible que su corazón
estuviera receptivo para escuchar y seguir la voz de Dios. Dios abrió caminos
y lo dirigió hasta llevarlo a Jerusalén. Allí, Nehemías desempeñó un rol de
liderazgo. Tuvo la visión de caminar e inspeccionar los muros caídos. Más
allá de estructuras físicas deterioradas y destruidas, Nehemías palpó de
primera mano el ánimo de su pueblo, que estaba igualmente destruido y
derribado. Puede que, en muchas ocasiones, las circunstancias traumáticas,
las crisis o tragedias se reflejen en nuestras emociones y en nuestro ánimo. Si
usted vivió en Puerto Rico en el año 2017, después del impacto del huracán
María, pudo apreciar que, así como muchos árboles, el tendido eléctrico,
muchos puentes y estructuras fueron destruidas, los rostros de muchas
personas y sus expresiones se correspondían con aquel panorama desolador y
de desesperanza. Damos gracias a Dios porque, en medio de esa crisis, su
Iglesia se mantuvo en pie. Fue portadora de las buenas nuevas del Evangelio,
compartiendo esperanza y paz mediante la prédica y el servicio.

Cuando Nehemías supo lo que había pasado en Jerusalén se afligió en


gran manera. La imagen que Nehemías hilvanaba en su pensamiento se
agravaba con cada noticia negativa que escuchaba. Estar lejos de gente que
amamos cuando atraviesan una crisis nos genera mayor angustia. Cuando en
Puerto Rico atravesamos la crisis del paso del huracán María, muchos
puertorriqueños que se encontraban fuera del país estaban muy angustiados,
ansiosos y preocupados. Hemos escuchado testimonios de que, al ver las
crudas imágenes del paso del huracán por Puerto Rico, lloraban con dolor. Se
sentían frustrados e impotentes por no poder ayudar a sus seres queridos y al
resto de los habitantes de nuestro país con la prontitud que era necesaria.
Estuviesen físicamente aquí o no, muchos corazones se sentían destruidos. La
distancia física añadía más angustia y dolor.

Nehemías se sentó, lloró. Hizo duelo. Tomó pausas. Es importante hacer


pausas para reflexionar y vivir el proceso del duelo. A veces, somos tentados
a reaccionar impulsivamente y respondemos para resolver una situación, pero
no necesariamente trabajamos con nuestro sentir o la raíz del problema. En
otra unidad de esta revista profundizaremos sobre el duelo y las pérdidas,
pero para fines de esta lección es importante destacar que el proceso de duelo
es importante. Evitar exponernos a un proceso de duelo, aun cuando lo
necesitamos, nos puede pasar factura en el futuro. Particularmente, podemos
exponernos a alguna situación que, para nuestra sorpresa, puede convertirse
en un detonador de un asunto sin resolver. Los asuntos emocionales que no
solucionemos en el presente seguirán latentes en nuestro ser y no nos soltarán
hasta que nosotros decidamos trabajar con ellos, superarlos y soltarlos para
siempre en el nombre de Jesús.
En medio de un mundo individualista como el que vivimos, donde
muchos consideran que sus necesidades y bienestar es «primero yo, segundo
yo, tercero yo y si sobra algo, para mí también», Nehemías nos enseña la
importancia de vernos como comunidad, de confesar nuestros pecados. En
muchas reuniones o actividades cúlticas solemos escuchar a personas decir
desde el púlpito o en una clase bíblica: «ustedes necesitan de Dios», «ustedes
necesitan arrepentirse», «ustedes necesitan pedir perdón y arrepentirse», entre
otras expresiones similares. Predicar la palabra de Dios como quien no
necesita de ella evidencia inmadurez emocional y espiritual. Mientras más la
conocemos y nos acercamos a Dios y vemos su gloria manifestarse, mayor es
el compromiso de que esa transformación debe comenzar con nosotros y
nosotras.

Nehemías en su oración pide perdón porque el pueblo se había


corrompido y había olvidado sus mandamientos. Esa oración podemos
hacerla todos los días y nunca va a perder su vigencia porque vivimos días
difíciles en los cuales, tristemente, muchos se han apartado del Señor. La
corrupción moral, espiritual, social y política continúa presente en nuestro
tiempo.

Cuando una persona o un grupo comete actos de corrupción, se aparta de


los estatutos y mandamientos de Dios, se desvía de la ética que debe regir la
vida, pierde el norte y se encamina a rutas de muerte. Podemos pensar que
estamos eligiendo bien, pero en realidad estamos enfriando nuestro corazón y
alejándonos de lo que Dios tiene para nosotros. «Hay camino que al hombre
le parece derecho; pero su fin es camino de muerte» (Pr 14.12).

Tomando en consideración nuestra realidad y entorno, es bueno


acercarnos a la oración de Nehemías como un referente de intercesión y
confesión de pecados. No solo debemos confesar nuestros pecados como
individuos, sino también presentar los de nuestra tierra y pedir perdón a Dios,
suplicarle que tenga misericordia y se acuerde de sus promesas.

Nehemías tuvo que enfrentar la oposición y burla de Sanbalat y Tobías,


quienes intentaron impedir que la obra de reconstrucción se completara.
Haber atravesado un proceso de duelo, oración y ayuno preparó a Nehemías
para la tarea que Dios le encomendó. Pudo actuar conforme a lo que Dios le
había pedido sin que la presencia y mala intención de los opositores lo
desanimara. El pueblo se unió, se organizó por familias y se preparó para
enfrentar ataques. Reconocieron que, en medio de la circunstancia, Dios
estaba presente para ayudarlos, esforzarlos y darles la victoria.

Ante el liderazgo de Nehemías y su rol como quien da ánimo, el pueblo


respondió: «Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para
bien» (Neh 2.18).

Esta historia nos lleva a reflexionar y a preguntarnos:

¿Qué ejemplos de corrupción podemos mencionar?

¿Cómo la corrupción ha afectado nuestro país?


¿De qué manera, como individuos, hemos contribuido a la corrupción
o al pecado institucional?

¿Qué otros pecados hemos cometido como pueblo en nuestro país y a


nivel mundial?

¿De qué manera hemos sido justos con la creación de Dios?

¿Cómo Dios nos ha mostrado su misericordia?

RESUMEN
En tiempos de corrupción, de pecado institucional es importante que
veamos el perdón como un asunto colectivo. Hemos pecado en lo
colectivo, como sociedad, y también hemos pecado en lo individual.
Nehemías nos sirve como ejemplo de humillación, confesión e intercesión
por nuestras faltas y pecados colectivos.

Es importante hacer pausas para reflexionar y pasar por el proceso de


duelo. A veces somos tentados a reaccionar impulsivamente y
respondemos para resolver una situación, pero no necesariamente
trabajamos con nuestro sentir o la raíz del problema.

Cuando pedimos perdón como comunidad y como pueblo, reconociendo


ante Dios nuestros pecados, esforzamos nuestras manos para bien.
Podemos reconstruir lo que fue dañado y derribado. No volveremos a los
estilos pasados y al pecado, sino que nos moveremos en amor, actuaremos
en amor y trabajaremos juntos, en unidad, considerando el bienestar de los
demás, el bien común, y no solamente el bien propio.

ORACIÓN
Dios perdonador, acudimos a Ti como lo hizo Nehemías, reconociendo
tu grandeza y fidelidad. Te pedimos perdón por nuestros pecados. Te
pedimos perdón por habernos apartado de tus estatutos como individuos,
familias, comunidad y país. Necesitamos que nos ayudes y fortalezcas
nuestras manos para unirnos como pueblo, humillarnos ante ti y enderezar
nuestros caminos. Gracias porque nos ves y nos escuchas con amor. Lo
pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Nehemías 2 – 3
Martes
Nehemías 4 – 5
Miércoles
Nehemías 6 – 7
Jueves
Nehemías 8 – 9
Viernes
Nehemías 10 – 11
Sábado
Nehemías 12 – 13

EJERCICIOS

«Mi oración a Dios»

Instrucciones: Reflexione sobre la oración de Nehemías y conteste:

¿Qué ejemplos de corrupción puedo mencionar?

¿Cómo la corrupción ha afectado nuestro país?

De qué manera he contribuido a la corrupción o al pecado institucional?

¿Qué otros pecados hemos cometido como pueblo en nuestro país y a nivel
mundial?

¿De qué manera he sido injusto con la creación de Dios?

¿Cómo Dios nos ha mostrado su misericordia en mi vida?

¿Cómo Dios nos ha mostrado su misericordia en mi país?


Tomando como ejemplo la oración de Nehemías, escriba una oración de
confesión a Dios en la que pida perdón por nuestros pecados individuales y
por los colectivos.

«Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren,


y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo
oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra» (2
Crónicas 7.14).

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase saludando a los alumnos y dando la bienvenida a las


personas que asisten por primera vez a su clase. Dirija una oración de gratitud
a Dios por experiencia de estudio bíblico que han de tener. Resuma
brevemente las lecciones pasadas de esta unidad y cómo se ha presentado el
tema del perdón en los pasajes bíblicos anteriores. Pregunte:

¿Es correcto disculparse por un error que no cometimos y que lo


cometió otra persona?

Indique que en esta lección hablaremos del perdón como una acción que
nos une como comunidad y como pueblo. Presente los objetivos de la lección
y el vocabulario.

II. DESARROLLO

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la


Escritura como guía para un diálogo con los alumnos.

Dirija al grupo en la discusión de estas preguntas claves:

¿Dónde estaba Nehemías mientras ocurría la crisis?

¿Cómo describes la oración de Nehemías? ¿Qué opinas de ella?

¿De qué manera la oración y la acción de Nehemías afectaba (positiva o


negativamente) a otros?

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las siguientes


preguntas reflexivas:
¿Qué ejemplos de corrupción podemos mencionar?

¿Cómo la corrupción ha afectado nuestro país?

¿De qué manera, como individuos, hemos contribuido a la corrupción


o al pecado institucional?

¿Qué otros pecados hemos cometido como pueblo en nuestro país y a


nivel mundial?

¿De qué manera hemos sido justos con la creación de Dios?

¿Cómo Dios nos ha mostrado su misericordia?

III. CIERRE

Presente los puntos que se encuentran en el Resumen y dirija el siguiente


ejercicio con los alumnos. Explique las siguientes instrucciones y dirija una
«oración comunitaria». Indique que todos los participantes de la clase orarán
en voz alta. Anticipe que usted iniciará la oración con una premisa y luego
cada alumno irá añadiendo una premisa, expresión de perdón o compromiso.
Tomen el modelo de la oración de Nehemías y pidamos perdón a Dios como
pueblo, mencionando los ejemplos de corrupción y pecado que hemos
cometido en lo colectivo.

Cuando culminen la oración, pida a los alumnos que busquen en sus


biblias 2 Crónicas 7.14 y todos lo lean al unísono. «Si se humillare mi
pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro,
y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y
perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra».

MATERIALES:

Biblia
LECCIÓN 8:

EL PERDÓN NOS TRAE NUEVAS


OPORTUNIDADES

TEXTO BÍBLICO: Juan 21.15-19

TEXTO ÁUREO: Juan 21.17


«Le dijo la tercera vez: —Simón, hijo de Jonás, ¿me
quieres? Pedro se entristeció de que le dijera por
tercera vez: «¿Me quieres?», y le respondió: —Señor,
tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero. Jesús le dijo:
—Apacienta mis ovejas».

OBJETIVOS
Presentar cómo el encuentro entre Jesús y Pedro testifica del perdón y de la
redención que la humanidad ha encontrado en Cristo Jesús, mediante su
sacrificio en la cruz.

Explorar cómo está nuestra relación espiritual con Dios e identificar lo que
necesitamos confesarle para sentirnos perdonados y libres de culpa.

Reconocer las oportunidades de perdón, salvación y reconciliación que el


Señor nos ofrece mediante su gracia e identificar cómo podemos responder
en obediencia y fidelidad al llamado que hace a nuestra vida.

VOCABULARIO
«ÁGAPE»: La palabra «amas» que utiliza Jesús en la primera y segunda
pregunta proviene del griego «ágape». Se refiere a un amor único, preciado.
Es el amor que se tiene hacia una persona, basado en una apreciación sincera
y de alta estima.

«FILOS»: La respuesta de Pedro, al referirse al concepto amor, alude a la


palabra de raíz griega «filos». Este concepto se refiere al amor o afecto que se
tiene a una persona basado en asociación, es el amor a un amigo. El amor
filial es más instintivo y afectivo, mientras que el amor ágape contiene un
elemento de intelecto y voluntad.

«APACIENTA MIS CORDEROS»: El amor de Pedro debía reflejarse en


su respuesta y obediencia Jesús. Este lo llamaba a alimentar sus corderos. La
palabra en griego para referirse a corderos alude a una oveja de cualquier
edad o etapa, ya sea oveja, ternero o carnero.

LECTURA BÍBLICA
Juan 21.15-19

RVR VP
15 Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: 15 Terminado el desayuno, Jesús le preguntó a
—Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que Simón Pedro: —Simón, hijo de Juan, ¿me amas
estos? más que éstos? Pedro le contestó: —Sí, Señor,
Le respondió: —Sí, Señor; tú sabes que te tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: —Cuida de
quiero. Él le dijo: —Apacienta mis corderos. mis corderos.
16 Volvió a decirle la segunda vez: —Simón, 16 Volvió a preguntarle: —Simón, hijo de Juan,
hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: — ¿me amas? Pedro le contestó: —Sí, Señor, tú
Sí, Señor; tú sabes que te quiero. Le dijo: — sabes que te quiero. Jesús le dijo: —Cuida de
Pastorea mis ovejas. mis ovejas.
17 Le dijo la tercera vez: —Simón, hijo de 17 Por tercera vez le preguntó: —Simón, hijo
Jonás, ¿me quieres? Pedro se entristeció de que de Juan, ¿me quieres? Pedro, triste porque le
le dijera por tercera vez: «¿Me quieres?», y le había preguntado por tercera vez si lo quería, le
respondió: —Señor, tú lo sabes todo; tú sabes contestó: —Señor, tú lo sabes todo: tú sabes
que te quiero. Jesús le dijo: —Apacienta mis que te quiero. Jesús le dijo: —Cuida de mis
ovejas. ovejas.
18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más 18 Te aseguro que cuando eras más joven, te
joven, te ceñías e ibas a donde querías; pero vestías para ir a donde querías; pero cuando ya
cuando ya seas viejo, extenderás tus manos y te seas viejo, extenderás los brazos y otro te
ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Esto vestirá, y te llevará a donde no quieras ir.
dijo dando a entender con qué muerte había de 19 Al decir esto, Jesús estaba dando a entender
glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: — de qué manera Pedro iba a morir y a glorificar
Sígueme. con su muerte a Dios. Después le dijo: —
¡Sígueme!
INTRODUCCIÓN
Esta lección da cierre a la unidad «El perdón». En la primera lección
examinamos el perdón desde la perspectiva de quien perdona. En la segunda
lección abordamos el perdón desde la perspectiva de la persona que pide
perdón, reconoce su falta y se prepara para un proceso de reconciliación. En
la tercera lección analizamos el perdón desde la perspectiva de quien confiesa
sus pecados individuales y colectivos ante Dios. En esta lección nos
acercaremos al texto bíblico desde una perspectiva de perdón y redención
para toda la humanidad. Las tres lecciones anteriores se enfocaban más en
cómo el perdón incide en nuestras relaciones humanas. Pero en esta ocasión
exploraremos cómo está nuestra relación espiritual con Dios y cómo el
perdón de Dios, y sentirse perdonados por Él, es necesario para vivir libres de
toda culpa y responder a su llamado. Estudiaremos el encuentro entre Jesús y
Pedro: el Cristo resucitado se le aparece, dialoga con él y le otorga la
oportunidad de pedir perdón, sentirse perdonado, y pone en sus manos una
gran responsabilidad.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA
Juan 21.15-19
Los relatos de la pasión en los evangelios narran cómo transcurrieron los
últimos días de Jesús en la tierra, antes de su crucifixión. Entre esos
acontecimientos está la negación de Pedro. Para Jesús no era sorpresa que
Pedro lo negara tres veces. Dentro de su amor, en su naturaleza está darnos
aviso, cuidarnos y prepararnos para el porvenir, aunque en el momento no lo
veamos ni entendamos de esa manera. Jesús dijo: «A donde yo voy, no me
puedes seguir ahora; mas me seguirás después» (Jn 13.36). «Le dijo Pedro:
Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti. Jesús le
respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará
el gallo, sin que me hayas negado tres veces» (Jn 13.37-38).

En ocasiones, escuchamos lo que Dios nos quiere decir, pero no


prestamos atención a todo el mensaje. Se nos dificulta entender a plenitud
aquello que aún no hemos visto ni oído. Este fue el caso de Pedro, quien a
pesar de expresar que no se iba a escandalizar ni negaría a Jesús, a la hora de
la verdad lo negó. Y no fue una vez. Lo negó dos veces. Lo negó una tercera
vez, tal como se lo dijo Jesús. Hacemos hincapié en las tres instancias en que
Pedro negó a Jesús porque en el relato bíblico de esta lección notaremos
cómo el número «tres» es importante.

Luego de la crucifixión y muerte de Jesús, los evangelios testifican su


resurrección de entre los muertos. La tumba quedó vacía y Jesús había
cumplido su promesa. Los discípulos estaban aturdidos y asimilando su
nueva realidad sin el Maestro. Todavía no habían entendido a plenitud lo que
Jesús les había dicho la noche en que cenó con ellos.

Jesús se le aparece a Pedro en el mar de Tiberias. Después de una noche


de pesca sin ver resultados, Pedro se encontró con Jesús, pero no le
reconoció. Jesús dijo: «Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis.
Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces»
(Jn 21.6).

Este trasfondo es esencial para el estudio del texto bíblico de esta lección
y para comprender cómo el perdón nos permite tener nuevas oportunidades.
¿Oportunidades para qué? Para enmendar los errores y decisiones del pasado.
Para dejar atrás la culpa y el dolor, y responder al llamado de Dios a nuestra
vida.

v. 15: Jesús llamó a Pedro por su nombre. Conocía su identidad y lo que


había en su corazón. No pasaba desapercibida la culpa y el dolor que Pedro
debió haber llevado en su corazón luego de haber negado a su amigo,
Maestro y Señor.

«¿Me amas más que éstos?»: La palabra «amas» que utiliza Jesús
proviene del griego «ágape». Se refiere a un amor único, preciado. Es el amor
que se tiene hacia una persona, basado en una apreciación sincera y de alta
estima.

«Sí, Señor; tú sabes que te amo»: La respuesta de Pedro, al referirse al


amor, alude a la palabra de raíz griega «filos». Este concepto se refiere al
amor o afecto que se tiene por una persona, basado en asociación, es el amor
a un amigo. El amor filial es más instintivo y afectivo, mientras que el amor
ágape contiene un elemento de intelecto y voluntad.

«Apacienta mis corderos»: El amor de Pedro debía reflejarse en su


respuesta y obediencia a Jesús. Este lo llamaba a alimentar sus corderos. La
palabra en griego para referirse a corderos alude a una oveja de cualquier
edad o etapa, ya sea oveja, ternero o carnero.

v. 16: Jesús repite la pregunta por segunda vez y obtiene la misma


respuesta de Pedro. Esta vez, Jesús le contesta «pastorea mis ovejas». El
verbo «pastorear» utilizado por Jesús, en el griego implica escuchar, prestar
atención, guiar y ayudar. Se refiere a un rebaño, ya que habla de ovejas en
plural.

v. 17: La tercera vez que Jesús repite la pregunta, no hace referencia al


amor «ágape» como en las dos ocasiones anteriores, sino que utiliza la
palabra derivada del verbo «filos» en griego. Es el mismo concepto que
utiliza Pedro en sus respuestas. Probablemente, esto explica el
entristecimiento de Pedro. La palabra en griego para referirse a «entristeció»
alude también a un duelo o sufrimiento emocional. Con mucha probabilidad,
Pedro estaba procesando emocional y espiritualmente su encuentro con el
Maestro. El tono bondadoso de Jesús al formular sus preguntas, al igual que
su trato, contrasta con la reacción de Pedro cuando lo negó tres veces. Jesús
insiste por tercera vez en su pregunta y en esta ocasión le dice: «Apacienta
mis ovejas».
v. 18: «Cuando eras más joven…», «…mas cuando ya seas viejo…»:
Hay un contraste entre el antes y el después. El Pedro que conocimos al inicio
del ministerio de Jesús era muy distinto al que se encontraba frente al Cristo
resucitado. Aquel hombre impulsivo, dispuesto y arriesgado se había
convertido en un hombre apocado y muy probablemente frustrado. Pedro
volvió a pescar y justo antes de ese encuentro con Cristo, su pesca no había
sido exitosa. Jesús plantea que en la nueva oportunidad que le estaba
ofreciendo las cosas se tenían que hacer de una nueva manera. Ya no se
dirigirá por su voluntad ni puede permanecer escondido tras la culpa. Es
tiempo de reconocer la oportunidad de reconciliación y perdón que Jesús le
brinda.

v. 19: «Sígueme». Esta palabra encierra el desafío del perdón y de


sentirse perdonado. El perdón debe estar acompañado de una acción que
demuestre la nueva manera de enfrentar la vida, las relaciones humanas y
nuestra relación con Dios.

APLICACIÓN
En la lección pasada estudiamos la oración de Nehemías. En ella, el
profeta pide perdón y confiesa sus pecados y los del pueblo. Hoy, vemos
cómo Jesús es la expresión máxima del perdón. Nos enseñó y nos regaló la
oración del Padre Nuestro como el excelente modelo de oración al Padre. En
esta oración se presenta el perdón como un elemento esencial en nuestras
relaciones humanas y en nuestra relación con Dios. «Y perdónanos nuestras
deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores» (Mt 6.12).
Al analizar la oración del Padre Nuestro reconocemos que el perdón es
sustancial para nuestra cercanía con Dios. Reconocemos que somos
pecadores y que somos llamados a arreglar nuestras cuentas con Dios y con el
prójimo. Hay personas que procuran aclarar cuentas con el prójimo, «cuentas
claras conservan amistades», pero ignoran que hay cuentas que tenemos que
aclarar con Dios. ¿Qué sentido de culpa está perturbando nuestro
pensamiento, emociones y espíritu? ¿Qué raíz de amargura, rencor, coraje o
deseos de venganza existen dentro de nosotros todavía? ¿Hemos sido
honestos con el Señor y lo hemos confesado ante Él?

Jesús no enseñó el Padre Nuestro como un elemento pedagógico


desconectado a su práctica y vivencia. Jesús, el Cristo, el Cordero inmolado,
aquel que no cometió pecado fue juzgado injustamente. Fue crucificado y
llevó nuestro pecado. «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por
nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos
nosotros curados» (Is 53.5). Aun estando en la cruz, Jesús dio cátedra de lo
que significa perdonar. Desde la cruz expresó: «Padre, perdónalos, porque no
saben lo que hacen» (Lc 23.34).

Muchas experiencias de vida nos marcan, especialmente cuando no nos


hemos perdonado ni hemos superado nuestra decepción. Cuando fallamos y
pecamos enfrentamos consecuencias. Al confrontar nuestro pecado con la
bondad del Señor se puede experimentar culpa, frustración y minusvalía.

Pedro vivía con el recuerdo de haber negado a Jesús, quien era su


Maestro, pero también era su amigo y Señor. Hay personas que
constantemente recuerdan su pecado y se sienten incapaces de recibir perdón.
Cargan con una culpa muy pesada que les impide vivir a plenitud.

Jesús estaba otorgando a Pedro una nueva oportunidad. Este lo negó tres
veces, pero también pudo confesar que lo amaba tres veces. El Señor nos
regala oportunidades para enmendar nuestros errores. Decimos que «nos
regala» porque es un gesto que nace de su amor y misericordia, no porque lo
merezcamos. Es por gracia.

Cuando pedimos perdón no podemos dar marcha atrás al tiempo ni evitar


el dolor que causamos, pero sí podemos encontrar libertad, pues la culpa ha
sido cancelada. Es saludable asumir una nueva actitud ante la vida y
sobreponernos a cualquier circunstancia, junto a la mano de nuestro Señor.

Esta historia invita a preguntarnos:

¿Qué pudo haber pasado por la mente de Pedro mientras Jesús le hacía
esas preguntas?

¿Qué emociones habrá experimentado ante la nueva encomienda que


el Maestro le estaba dando?

¿Se habrá sentido capacitado para cumplir con esa responsabilidad?


El mejor testimonio de perdón y redención es el que hemos hallado en
Cristo Jesús. Es el testimonio de perdón por excelencia. Trasciende los
tiempos y nuestra limitación humana. El sacrificio de Cristo en la cruz del
Calvario hace posible que hallemos perdón, redención y salvación para
nuestra alma. Él tomó nuestro lugar, se sacrificó para darnos vida y vida en
abundancia.

En la conversación entre Pedro y Jesús, vemos como el Señor lo conduce


suavemente, con respeto a reconocer su error. Lo hace con firmeza y en amor.
Por eso cuando hablamos del perdón que hallamos gracias al sacrificio de
Cristo no podemos ignorar que debe haber un reconocimiento de nuestro
pecado y de nuestra necesidad de ser redimidos, restaurados y perdonados.
No basta con solo saber que podemos ser perdonados. Requiere que
confesemos nuestro pecado.

Ese perdón que hemos hallado en Cristo Jesús no es una licencia para
perpetuar patrones de pecado y apartarnos adrede de lo que Dios tiene para
nosotros. Cuando entendemos y experimentamos lo que verdaderamente
significa e implica el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario nos damos
cuenta de nuestra fragilidad y vulnerabilidad. Cobramos conciencia de que
necesitamos más y más de su presencia en nuestra vida. Reconocemos que
tenemos que humillarnos cada día, pedir perdón y confesar nuestros pecados.

En ese encuentro sanador, Jesús también restauró a Pedro frente a sus


compañeros. Ellos lo habían visto negar a Jesús y ahora lo veían testificando
y confesando su amor hacia él.
Jesús estaba otorgando a Pedro una nueva responsabilidad. Para ello, se
necesitaba que Pedro tuviera un corazón comprometido, dispuesto a poner su
voluntad en lo que el Señor le estaba encomendando. Esto era un nuevo
comienzo para él, una renovación de vida y propósitos, una oportunidad para
demostrar su fidelidad y obediencia. Ya no iba a responder como lo hacía
antes, a su propio parecer, sino que ahora debía seguir la dirección de su
Señor para dirigir, pastorear y alimentar las ovejas encomendadas a su
cuidado.

Así quiere Jesús hacer en nuestras vidas. En Él hallamos absoluto perdón


y salvación. Él desea quitar nuestras culpas y transformar esos pensamientos
de derrota, frustración y culpa en pensamientos de paz, perdón, bondad y
esperanza. Solo necesitamos confesar nuestros pecados y permitir que su
amor nos moldee, que su Palabra nos instruya y su Espíritu nos guíe.
Aceptemos su llamado, respondamos a su voz y sigamos sus pasos.

RESUMEN
Muchas experiencias de vida nos marcan, especialmente cuando no nos
hemos perdonado ni hemos superado nuestra decepción. Cuando fallamos
y pecamos enfrentamos consecuencias. Al confrontar nuestro pecado con
la bondad del Señor se puede experimentar culpa, frustración y minusvalía.
Jesús brinda a Pedro una nueva oportunidad a pesar de que este lo negó
tres veces, aun amándolo. El Señor nos regala oportunidades para
enmendar nuestros errores. Es un gesto que nace de su amor, gracia y
misericordia.

Jesús otorga nuevas responsabilidades. Para ello, necesita que nos


comprometamos, que estemos dispuestos a poner nuestra voluntad en lo
nos encomiende. Ya no podemos responder como lo hacíamos antes,
basándonos en nuestro propio parecer o juicio, sino que ahora la dirección
del Señor es nuestro guía.

ORACIÓN
Señor nuestro, gracias por las oportunidades de perdón que nos regalas
para confesar nuestra fidelidad y obediencia a ti. Gracias por tu inmenso
amor y porque, cuando te confesamos nuestro pecado, nos haces libres de
toda culpa, dolor y frustración. Ayúdanos a seguirte, a obedecerte y a
aprovechar con sabiduría las nuevas oportunidades de vida y perdón que nos
regalas. En el nombre de Jesús te damos las gracias. Amén.
LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA
PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Juan 21.1-14
Martes
Éxodo 34.1-11
Miércoles
Salmo 103.1-13
Jueves
Mateo 6.12-15
Viernes
Marcos 2.1-12
Sábado
1 Juan 1.8-10

EJERCICIOS

«El perdón»

Instrucciones: Lea nuevamente los pasajes bíblicos presentados en esta


unidad y seleccione uno de ellos para contestar las siguientes preguntas:

¿Cómo se presenta el tema del perdón en esta historia?

¿Qué acción o acciones se llevaron a cabo para que se otorgara el perdón?

¿Cómo Dios intervino en esta historia?

¿Qué cambios o consecuencias se manifestaron en las personas


involucradas en el relato?

Reflexione en su relación con Dios y en cómo el perdón de


Dios se ha hecho real en su vida.

¿De qué manera el perdón contribuye y me acerca a la sanidad integral?

¿Qué sentido de culpa está perturbando mi pensamiento, emociones y


espíritu?

¿Qué raíz de amargura, rencor, coraje o deseos de venganza existen dentro


de mí? ¿He sido honesto con el Señor y me he confesado ante Él?

¿Cómo puedo percatarme de las oportunidades que el Señor me quiere


regalar?

¿Cómo puedo responder a estas oportunidades?

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS
BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase saludando a los alumnos. Pida que alguno de ellos dirija
una oración de gratitud a Dios por el perdón. Introduzca los conceptos
presentados en el Vocabulario y los Objetivos.

Indique que esta lección es la última de la unidad que trabaja el tema «El
perdón». Repase los conceptos presentados en las lecciones anteriores,
especialmente la definición de perdón. Fomente un breve diálogo con los
alumnos. Pregunte: ¿Tiene el ser humano oportunidad para enmendar sus
errores? De ser afirmativa la respuesta, añada: ¿qué se necesita?

II. DESARROLLO

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la


Escritura como guía para comenzar el diálogo.

Preguntas claves para formular en el desarrollo:

¿Qué hacía Pedro cuando Cristo llegó a su encuentro?

¿De qué manera ese encuentro afectó, benefició o influyó en la vida de


Pedro?
Si el perdón nos permite tener nuevas oportunidades, ¿para qué nos
sirven estas?

Presente los puntos que aparecen y se comentan en la Aplicación y haga


las siguientes preguntas reflexivas:

¿Qué sentido de culpa está perturbando nuestro pensamiento,


emociones y espíritu?

¿Qué raíz de amargura, rencor, coraje o deseos de venganza existen


dentro de nosotros todavía? ¿Hemos sido honestos con el Señor y lo
hemos confesado ante Él?

¿Qué pudo haber pasado por la mente de Pedro mientras Jesús le hacía
esas preguntas?

¿Qué emociones habrá podido experimentar ante la nueva encomienda


que el Maestro le estaba dando?

¿Se habrá sentido capacitado para cumplir con esa responsabilidad?

¿Cómo podemos percatarnos de las oportunidades que el Señor nos


quiere regalar?

¿Cómo respondemos a estas oportunidades?

III. CIERRE

Presente los puntos que se encuentran en el Resumen de la lección. Dirija


el siguiente ejercicio con los alumnos para resumir y concluir esta unidad en
la que se trabajó el tema «El perdón». Divida la clase en cuatro grupos
pequeños. Cada grupo seleccionará un líder o portavoz. Asigne a cada grupo
un texto bíblico de las cuatro lecciones de esta unidad (Gn 45.1-15; Gn 33.1-
11; Neh 1.1-11 y Jn 21.15-19). Permita unos breves minutos para que cada
grupo, colectivamente, lea el pasaje asignado y conteste las siguientes
preguntas, basándose en la historia bíblica asignada:

¿Cómo se presenta el tema del perdón en esta historia?

¿Qué acción o acciones se llevaron a cabo para que se otorgara el


perdón?

¿Cómo Dios intervino en esta historia?

¿Qué cambios o consecuencias se manifestaron en las personas


involucradas en el relato?

¿De qué manera el perdón contribuye y nos acerca a la sanidad


integral?

Permita que un líder de cada grupo resuma las respuestas de su equipo


frente a la clase. Resalte los puntos más relevantes de las aportaciones y
anime a los alumnos a adentrarnos en un proceso de sanidad y perdón.

Culmine con la oración que aparece en la lección. Puede pedirle a un


alumno que la lea en voz alta o que todo el grupo la lea al unísono.

MATERIALES:
Biblia

Lista de los pasajes bíblicos utilizados como base en todas las lecciones
de la unidad «El perdón».

Lápices

Papel
LECCIÓN 9:

ATAQUES INESPERADOS

TEXTO BÍBLICO: 1 Samuel 16.6-7; 17.28-37

TEXTO ÁUREO: 1 Samuel 16.7


«Pero Jehová respondió a Samuel: —No mires a su
parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo
desecho; porque Jehová no mira lo que mira el
hombre, pues el hombre mira lo que está delante de
sus ojos, pero Jehová mira el corazón».

OBJETIVOS
Definir el concepto «ansiedad» y cómo esta afecta nuestra vida, relaciones
y decisiones.
Analizar la relación entre David y su hermano Eliab como un ejemplo de
situaciones contenciosas que se dan entre los miembros de la familia e
identificar estrategias que nos ayuden a manejar estas situaciones con
madurez emocional.

Evaluar cómo reaccionamos ante eventos estresantes y ataques de otras


personas, especialmente si estos ataques provienen de nuestra propia
familia y reconocer cuándo somos nosotros quienes reaccionamos
atacando a otras personas.

VOCABULARIO
«ANSIEDAD»: Es una reacción automática del ser humano ante una
amenaza real o imaginaria. Es una reacción natural que nos ayuda a estar
alertas para responder en momentos de tensión. La ansiedad en el ser humano
puede ser aguda o crónica. Cuando llega a niveles altos y constantes puede
ser perjudicial y paralizante.

«ATACAR»: Actuar contra algo o alguien con el objetivo de destruirlo.


Comenzar una batalla, tener ánimo de causar daño. Los ataques pueden ser
físicos, amenazando el bienestar del cuerpo y pueden ser verbales,
amenazando y lacerando el componente emocional, mental o espiritual.
«SE ENCENDIÓ EN IRA CONTRA DAVID»: Enojarse, despertar
sentimientos de ira, mostrar un temperamento disgustado.

LECTURA BÍBLICA
1 Samuel 16.6-7; 17.28-37

RVR VP
6 Aconteció que cuando ellos vinieron, vio él a 6 Cuando ellos llegaron, Samuel vio a Eliab y
Eliab, y se dijo: «De cierto delante de Jehová pensó: «Con toda seguridad éste es el hombre
está su ungido.» que el Señor ha escogido como rey.»
7 Pero Jehová respondió a Samuel: —No mires 7 Pero el Señor le dijo: «No te fijes en su
a su parecer, ni a lo grande de su estatura, apariencia ni en su elevada estatura, pues yo lo
porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo he rechazado. No se trata de lo que el hombre
que mira el hombre, pues el hombre mira lo que ve; pues el hombre se fija en las apariencias,
está delante de sus ojos, pero Jehová mira el pero yo me fijo en el corazón.»
corazón.
1 Samuel 17.28-37
1 Samuel 17.28-37 28 Pero Eliab, el hermano mayor de David, que
28 Al oírlo hablar así con aquellos hombres, le había oído hablar con aquellos hombres, se
Eliab, su hermano mayor, se encendió en ira enfureció con él y le dijo: —¿A qué has venido
contra David y le dijo: —¿Para qué has aquí? ¿Con quién dejaste esas cuantas ovejas
descendido acá? ¿A quién has dejado aquellas que están en el desierto? Yo conozco tu
pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu atrevimiento y tus malas intenciones, porque
soberbia y la malicia de tu corazón; has venido has venido sólo para poder ver la batalla.
para ver la batalla. 29 —¿Y qué he hecho ahora —contestó David
29 —¿Qué he hecho yo ahora? ¿No es esto mero —, si apenas he hablado?
hablar? —dijo David. 30 Luego se apartó de su hermano, y al
30 Y, apartándose de él, se dirigió a otros y les preguntarle a otro, recibió la misma respuesta.
preguntó de igual manera; y el pueblo le dio la 31 Algunos que oyeron a David preguntar,
misma respuesta de antes. fueron a contárselo a Saúl, y éste lo mandó
31 Fueron oídas las palabras que había dicho llamar.
David, y se lo contaron a Saúl, que lo hizo 32 Entonces David le dijo a Saúl:
venir. —Nadie debe desanimarse por culpa de ese
32 Dijo David a Saúl: —Que nadie se desanime filisteo, porque yo, un servidor de Su Majestad,
a causa de ése; tu siervo irá y peleará contra este iré a pelear contra él.
filisteo. 33 —No puedes ir tú solo a luchar contra ese
33 Dijo Saúl a David: —Tú no podrás ir contra filisteo —contestó Saúl—, porque aún eres
aquel filisteo, y pelear con él, porque eres un muy joven; en cambio, él ha sido hombre de
muchacho, mientras que él es un hombre de guerra desde su juventud.
guerra desde su juventud. 34 David contestó: —Cuando yo, el servidor de
34 David respondió a Saúl: —Tu siervo era Su Majestad, cuidaba las ovejas de mi padre, si
pastor de las ovejas de su padre. Cuando venía un león o un oso venía y se llevaba una oveja
un león o un oso, y se llevaba algún cordero de del rebaño,
la manada, 35 iba detrás de él y se la quitaba del hocico; y
35 salía yo tras él, lo hería y se lo arrancaba de si se volvía para atacarme, lo agarraba por la
la boca; y si se revolvía contra mí, le echaba quijada y le daba de golpes hasta matarlo.
mano a la quijada, lo hería y lo mataba. 36 Ya 36 Así fuera un león o un oso, este servidor de
fuera león o fuera oso, tu siervo lo mataba; y Su Majestad lo mataba. Y a este filisteo pagano
este filisteo incircunciso será como uno de ellos, le va a pasar lo mismo, porque ha desafiado al
porque ha provocado al ejército del Dios ejército del Dios viviente.
viviente. 37 El Señor, que me ha librado de las garras del
37 Jehová —añadió David—, que me ha librado león y del oso, también me librará de las manos
de las garras del león y de las garras del oso, él de este filisteo. Entonces Saúl le dijo: —Anda,
también me librará de manos de este filisteo. pues, y que el Señor te acompañe.
Dijo Saúl a David: —Ve, y que Jehová sea
contigo.

INTRODUCCIÓN
Hay películas que provocan grandes emociones en el espectador. Esto
sucede mucho con las que presentan historias de personas que han luchado y
triunfado en la vida, superando crisis y dificultades extremas. Sucede también
con los deportes, cuando vemos historias de personas que superaron
obstáculos y alcanzaron sus metas, destacándose en algún deporte. Son
muchos los que prefieren apoyar al novato sin experiencia, al desvalido o al
«underdog», como le dicen en inglés. Este es el caso de la historia de David.
Nadie pensó en él para realizar una tarea importante. No fue considerado
hasta que Dios dio el mensaje de que había sido escogido para la tarea
asignada. Antes de que David se enfrentara a Goliat tuvo que enfrentarse a
los comentarios que su hermano había sembrado en él. Comentarios
despectivos y de menosprecio.

En esta unidad trabajaremos el tema de la ansiedad. Veremos cómo se


manifiesta en el ser humano, cuán crítico puede llegar a ser su impacto si no
trabajamos con ella y cómo podemos manejarla. La ansiedad no es sinónimo
de pecado ni inferioridad. Su presencia es, hasta cierto grado, normal o
provechosa para el ser humano. Es nuestra respuesta y defensa ante los
peligros o las amenazas; nos permite tomar acción protectora y previsora ante
esas circunstancias. El problema con la ansiedad es cuando se convierte en
algo crónico, constante y abrumador. Cuando esto sucede nos paralizamos,
tomamos decisiones poco asertivas y no reaccionamos con madurez
emocional, en proporción a lo que es o percibimos como amenaza.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

1 Samuel 16.6-7; 17.28-37


Para quienes llevan tiempo en el evangelio, la historia de David y Goliat
es muy conocida. En la clase bíblica para la niñez se presenta esta historia
con mucha creatividad y hasta componentes musicales. Ya de adultos leemos
esta historia y pensamos conocerla y dominarla hasta el fin, lo que puede
cerrar nuestros ojos y oídos a nuevas enseñanzas del texto bíblico. Esta
lección no se enfoca en la batalla entre David y Goliat. Exploraremos las
batallas y ataques emocionales que David tuvo que enfrentar antes de su
encuentro con Goliat.

El capítulo 16 de 1 Samuel narra el momento en que Samuel ungió a


David, como Dios se lo pidió (1 Sam 16.3). Vemos que Dios fue guiando a
Samuel hasta llegar donde la persona que ya tenía seleccionada para ser
ungida.

16.6-7: Al llegar Samuel a casa de Isaí, el padre de David, Eliab, el hijo


mayor salió a identificarse como el ungido delante de Jehová. Ante esta
acción debemos destacar que una cosa es tener una autoestima saludable, por
lo que reconocemos las virtudes y los defectos, y otra cosa es ser soberbio.
Eliab era de buen parecer y de gran estatura. Quizás, ante los ojos de otras
personas era quien se merecía ser llamado y ungido. Evidentemente, ante sus
ojos, él debía ser el escogido. Era el hijo mayor. Hay reglas y dinámicas que
se dan en las relaciones humanas que no necesariamente se trabajan de la
misma manera en el reino de los cielos. Los criterios de Dios no eran los
mismos que los que Eliab tenía en su pensamiento. Mientras el ser humano
mira lo que está delante de sus ojos, Dios mira el corazón. Podemos engañar
a otros con lo que proyectamos y decimos. Incluso, podemos engañarnos con
nuestras excusas y pretextos, pero a Dios no lo podemos engañar.
Aquí hay un asunto de integridad en el ser humano, que no
necesariamente es visible, pero es conocido por Dios. David fue el último de
sus hermanos en ser presentado ante Samuel. De hecho, su padre ni pensaba
llamarlo, pero Dios le insistió al profeta para que siguiera preguntando hasta
llegar adonde David. No importa cuán escondido podamos estar o cuán
presos nos podamos sentir en nuestras circunstancias difíciles, Dios siempre
nos va a encontrar. Él nunca nos ha perdido de vista, aunque otros intenten
escondernos, silenciarnos o invisibilizarnos.

17.28: Este capítulo encierra el relato del encuentro entre David y Goliat,
y el encuentro entre David y Eliab. En los versículos previos vimos que el
padre de David lo envió a verificar cómo estaban sus hermanos, que habían
salido para seguir a Saúl a la guerra (1 Sam 17.13-18). David llegó con
provisiones al campamento donde estaban sus tres hermanos: Eliab,
Abinadab y Sama, y preguntó por ellos para saber si estaban bien. Eliab se
percató de la llegada de David y su reacción demuestra que no le alegró su
presencia en aquel lugar. Dice el texto que «se encendió en ira contra David».
Cuando una persona se enciende en ira, evidentemente no está manejando de
manera efectiva su ansiedad, y un posible resultado es la respuesta que
presenciamos en este pasaje: el ataque de Eliab a su hermano. Quizás fue
inesperado para Eliab, como lo fue para David. A veces, nuestras reacciones
ante eventos de trauma o ansiedad nos sorprenden, especialmente si no
conectamos con nuestras emociones ni pensamos o medimos las
consecuencias de nuestras acciones.
Eliab atacó a David con sus preguntas acusadoras, insinuando que había
abandonado su lugar y el rol como un simple pastor de ovejas, para meterse
en asuntos que no eran de su incumbencia. Detrás de sus preguntas
acusadoras había un elemento de juicio, insulto y menosprecio hacia su
hermano.

vv. 29-30: David respondió a las preguntas de su hermano lleno de


confusión ante lo que estaba pasando. David entendía que estaba siendo
obediente, cumpliendo con lo que su padre le había encomendado.
Probablemente, pensó que su hermano lo recibiría con los brazos abiertos y
con agradecimiento por haber llegado hasta allí, dejando atrás por un tiempo
sus responsabilidades y tareas. Pero no hubo gratitud en la respuesta de Eliab.
David no comprendía la reacción desproporcionada de su hermano ante
aquella situación.

vv. 31-33: En estos versículos vemos lo que sucedió cuando Saúl se


enteró de lo que estaba pasando con David y lo mandó a llamar. Ambos
conversaron y David se ofreció a pelear contra el filisteo. Se enfrentó y
cuestionó la reacción de su hermano, y ahora estaba dispuesto a enfrentar a
Goliat.

«No podrás ir tú contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres
muchacho y él un hombre de guerra desde su juventud»: David enfrenta otra
opinión despectiva sobre su persona y sus capacidades. Esas palabras las
expresa Saúl, ante cuyos ojos, y muy seguramente frente a la mayoría de las
personas que estaban en aquel lugar, David no estaba capacitado para ese
enfrentamiento. Saúl se estaba arriesgando demasiado en permitir que David
enfrentara a Goliat. Para él, David y Goliat no pertenecían a la misma
categoría, pues el joven pastor no tenía experiencia como hombre de guerra.

vv. 34-37: David responde con valentía ante las dudas de Saúl. Expuso
su experiencia como pastor de ovejas y cómo haber enfrentado grandes fieras
para proteger a sus ovejas le hacía posible encarar al filisteo que había
provocado al ejército del Dios viviente. Estaba confiado en que si Dios lo
había guardado y ayudado en los enfrentamientos con esas fieras, también le
ayudaría a hacer frente y vencer al filisteo.

«Ve, y Jehová esté contigo»: Saúl quedó convencido. Más allá de los
argumentos expresados por David, lo persuadió la convicción y seguridad
con la que David decía confiar en Dios y en su ayuda.

APLICACIÓN
Esta historia tiene varias enseñanzas para nuestra vida. En primer lugar,
nos enseña que cuando la soberbia abraza el corazón nos cegamos y podemos
tener un concepto distorsionado de nosotros y de nuestras capacidades.
Probablemente, lleguemos a pensar que merecemos ciertos beneficios,
privilegios o bendiciones porque nos lo hemos ganado. La unción a David no
era un premio a su perfección o a una falsa apariencia de perfección. Esa
unción se dio porque fue Dios quien vio lo que había en su corazón y las
capacidades que Él había puesto en David. Ciertamente, no se debía a
méritos.

En segundo lugar, nos enseña que cuando no manejamos saludablemente


la ansiedad podemos tomar decisiones que lastimen a otros. ¿Manejó Eliab su
ansiedad con madurez? Los ataques verbales de Eliab hacia su hermano
David reflejan una ansiedad mal manejada. Sus preguntas acusadoras iban
cargadas de ira, y actuar conforme a ese sentimiento nos puede llevar a no
medir las consecuencias de nuestras acciones. Eliab dejó claro que la
presencia de David no era deseada. ¿Ha llegado usted a algún lugar donde
siente que no es bienvenido? ¿Ha actuado con buena intención, pero solo ha
recibido rechazo? ¡Imagínese cómo se habrá sentido David! Seguramente le
habrá dolido que su hermano lo atacara con mayor crudeza que cuando tuvo
su primer acercamiento con Goliat. El filisteo no fue el primer «bully» que
enfrentó David. Antes que a Goliat, David enfrentó el acoso o el «bullying»
de su hermano.

David fue valiente. Supo enfrentar los miedos, las miradas enjuiciadoras,
la murmuración y el rechazo. No permitió que eso alterara el concepto que
tenía de sí. Vio a Goliat como un reto que podía vencer.

En tercer lugar, nos enseña que los ataques verbales no son saludables
para quien los recibe ni para quien ataca. Estos nos alejan de la sanidad
integral y nos distancian de otras personas. David recibió ataques de un
desconocido como Goliat y de alguien muy cercano a él, su hermano Eliab.
¿Cuál de éstos le habrá dolido más? Muchas veces los ataques que vienen de
las personas que amamos y tenemos cerca son los que más nos duelen y
afectan porque son los que menos esperamos. Independientemente de su
procedencia, nuestra naturaleza es a responder de la misma manera y herir a
la persona con nuestra respuesta.

Muchos descartaron a David. Entre estos, su padre, su hermano, Saúl y


Goliat. Cuando sentimos que otros nos rechazan y somos atacados, ¿con
quién podemos contar cuando no encontramos apoyo o nadie cree en
nosotros? ¿Esto se convierte en una razón para atacar o culpar a los demás
por nuestras decisiones y sus consecuencias? De ninguna manera.

En una ocasión escuché a un conferenciante que era muy reconocido en


su área de especialidad. Tenía muchos títulos universitarios y una larga y
exitosa carrera profesional. Nos contó su historia de vida y cómo venció
muchos obstáculos para alcanzar sus logros. Nos confesó que llegó el día en
que se dio cuenta de que por más títulos académicos que alcanzaba y por más
logros que obtenía, nunca podía silenciar la voz de su papá, quien de pequeño
solía decirle «tú no puedes», «tú no sirves», «no vales nada», «no serás
alguien en esta vida». Desconozco si detrás de la valentía de David estaba el
deseo de silenciar las voces de menosprecio o de demostrar que sí podía estar
a la altura de lo que se esperaba. Lo que sí sabemos es que su acción
demostró valentía en enfrentar sus miedos y en la seguridad de poner en
primado el concepto que Dios tiene de nosotros por encima de lo que otros
piensen.
En cuarto lugar, esta historia nos enseña que los celos y la envidia son
otras maneras tóxicas de manejar nuestra ansiedad e inseguridad. Eliab tuvo
celos de su hermano. Entendía que por ser el hijo mayor iba a ser el ungido y
no David. Dios vio su corazón y lo descartó (1 Sam 16.7). A veces en la vida
eclesial el celo se manifiesta de muchas maneras. Puede mostrarse en algo
sutil, como un pequeño disgusto por no haber sido seleccionado para
pertenecer a un grupo de líderes o porque le dieron una participación a otra
persona a una tarea que usted deseaba hacer. Cuando el deseo de ser ungido o
escogido para una tarea específica se convierte en el deseo de ser un
protagonista admirado, caemos en el error de pensar que lo merecemos y que
nadie más puede ser llamado o escogido por Dios. Hay ocasiones en que ese
deseo de ser el centro y eje de la historia se convierte en algo obsesivo que
nos conduce a la envidia y se convierte en motivo de distanciamiento con
nuestro hermano, como sucedió con Eliab y David.

Como en todo acercamiento a la palabra de Dios, debemos tener una


respuesta. Más allá de conocer la historia, del suceso entre David y Goliat,
esta lección nos presenta que desde antes de Goliat, ya David había
enfrentado el acoso y desprecio dentro de su familia. Esto nos debe llevar a la
reflexión y autoevaluación de nuestra vida, de nuestra relación con Dios, con
nuestra familia y demás personas que nos rodean:

¿De qué manera Eliab manejó su ansiedad al descubrir que no fue el


ungido de Dios?
¿Qué consecuencias tuvieron sus acciones en la vida de quienes le
rodeaban?

¿Cómo sus acciones le afectaron emocional, espiritual y socialmente?

¿Cómo David manejó los ataques de otras personas? ¿Consideras que


lo pudo haber manejado de otra manera?

Hagamos el ejercicio de evaluar cómo reaccionamos ante las


situaciones, ¿somos de los que respondemos con ataques?
¿Disfrazamos los ataques con excusas y justificaciones?

¿Cómo respondemos a los ataques de otras personas?

¿De qué manera podemos manejar nuestra ansiedad y responder a


situaciones sin la necesidad de atacar ni lastimar a nuestro prójimo?

RESUMEN
Cuando la soberbia abraza el corazón nos cegamos y podemos tener un
concepto distorsionado de nosotros y de nuestras capacidades. Puede que
con toda probabilidad lleguemos a pensar que merecemos ciertos
beneficios, privilegios o bendiciones porque nos lo hemos ganado. La
unción a David no era un premio a su perfección o a una falsa apariencia
de perfección. Esa unción se dio porque fue Dios quien vio lo que había en
su corazón y las capacidades que Él había puesto en David.
Cuando no manejamos saludablemente la ansiedad podemos tomar
decisiones que lastimen a otros. Los ataques verbales reflejan una ansiedad
mal manejada. Increpar, hacer preguntas acusadoras, cargadas de ira, nos
puede llevar a no medir las consecuencias de nuestras acciones.

Los ataques verbales no son saludables para quien los recibe ni para quien
ataca. Estos nos alejan de la sanidad integral y nos distancian de otras
personas. Recibir ataques de las personas cercanas y amadas nos duele y
afecta sobremanera porque es lo que menos esperamos. Pero,
independientemente de la fuente, nuestra naturaleza humana tiende a
responder de la misma manera: herimos con nuestra respuesta como un
acto de defensa.

Cuando el deseo de ser ungido o escogido para una tarea específica se


convierte en el deseo de ser un protagonista admirado, caemos en el error
de pensar que lo merecemos y que nadie más puede ser llamado o escogido
por Dios. Hay ocasiones en que ese deseo de ser el centro y eje de la
historia se convierte en algo obsesivo que nos conduce a la envidia y se
convierte en motivo de distanciamiento con nuestro hermano, como
sucedió con Eliab y David.

ORACIÓN
Dios que nos conoces, te damos gracias por tu amor y porque en tu
infinita bondad miras lo que está en nuestro corazón. Ayúdanos a manejar la
ansiedad de manera que no recurramos a ataques ni a acciones que lastimen
a nuestro prójimo. Que siempre podamos recordar que él también es
creación tuya y merece ser visto y tratado con respeto. Ayúdanos a vencer
los miedos y las voces que pretenden hacernos sentir desvalidos, de manera
que podamos enfrentar la vida confiando en ti. En el nombre de Jesús
oramos. Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Filipenses 4.1-7
Martes
Salmo 37.1-9
Miércoles
1 Pedro 5.6-7
Jueves
1 Samuel 16.1-13
Viernes
1 Samuel 16.14-23
Sábado
1 Samuel 17.1-28
EJERCICIOS

«Mi reflexión»

Instrucciones: En una hoja de papel escriba algún comentario despectivo o


hiriente que haya recibido en su vida y que aún repercute en sus
pensamientos, emociones y acciones.

Reflexione sobre el mensaje de esta lección e identifique un zafacón,


envase o canasta. Convierta cada franja de papel en una pequeña bola. Para
fines de este ejercicio, el zafacón o la canasta representa nuestro gigante. Tire
las bolas de papel en el zafacón, como una acción visible de nuestro
compromiso para enfrentar nuestros miedos y ansiedad. Vamos a
desprendernos de ellos. Cada uno de nosotros enfrentamos distintos gigantes,
pero no tenemos que hacerlo solos ni solas. Dios quiere estar con nosotros
como lo estuvo con David.

Lea el pasaje bíblico, reflexione sobre el mensaje aprendido y conteste:

¿Qué consecuencias pueden tener nuestras acciones en la vida de quienes


nos rodean?

¿Cómo mis acciones y decisiones me han afectado emocional, espiritual y


socialmente?

¿De qué manera enfrento los ataques de otras personas? ¿Respondo con
otro ataque disfrazado con excusas y justificaciones?
¿Qué situaciones están provocándome ansiedad?

¿De qué manera puedo manejar la ansiedad y responder a situaciones sin la


necesidad de atacar ni lastimar a nuestro prójimo?

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase con una oración de gratitud a Dios y presente las


peticiones de los alumnos. Introduzca el tema de la ansiedad, el cual
trabajaremos en esta nueva unidad. Pregunte qué conocen sobre la historia de
David. Con mucha probabilidad mencionarán el encuentro entre David y
Goliat. Presente los objetivos de la clase y haga énfasis en que la lección se
enfocará en lo que le pasó a David previo a ese encuentro con el filisteo.
Pregunte: ¿Qué es la ansiedad? ¿Cómo la vemos manifestada en el ser
humano? Pida a alguna persona voluntaria que lea en voz alta el Vocabulario
y sus definiciones.

II. DESARROLLO

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la


Escritura como guía para un diálogo con los alumnos.

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las siguientes


preguntas reflexivas:

¿De qué manera Eliab manejó su ansiedad al descubrir que no fue el


ungido de Dios?

¿Qué consecuencias tuvieron sus acciones en la vida de quienes le


rodeaban?

¿Cómo sus acciones le afectaron emocional, espiritual y socialmente?

¿Cómo David manejó los ataques de otras personas? ¿Consideras que


lo pudo haber manejado de otra manera?

Hagamos el ejercicio de evaluar cómo reaccionamos ante las


situaciones. ¿Somos de los que respondemos con ataques?
¿Disfrazamos los ataques con excusas y justificaciones?

¿Cómo respondemos a los ataques de otras personas?


¿De qué maneras podemos manejar nuestra ansiedad y responder a
situaciones sin la necesidad de atacar ni lastimar a nuestro prójimo?

III. CIERRE

Presente los puntos que se encuentran en el Resumen y dirija el siguiente


ejercicio con los alumnos.

Tenga preparado de antemano franjas de papel para cada uno de sus


alumnos. Pida que en cada franja o pedazo de papel escriban algún
comentario despectivo o hiriente que haya recibido en su vida y que aún
repercute en sus pensamientos, emociones y acciones. Puede entregar más de
una franja o pedazo de papel si así alguien lo solicita. Narre la historia que
aparece en la Aplicación sobre el conferenciante que luchaba con acallar los
comentarios negativos de su padre a pesar de los logros que obtenía.

Ubique en alguna esquina visible del salón un zafacón, envase o canasta.


Pida a cada alumno que convierta cada franja de papel en una pequeña bola.
Muestre el recipiente provisto y diga que representa nuestro gigante. En vez
de atacar a otras personas, vamos a enfrentar nuestros miedos y ansiedad
poniéndole nombre y desprendiéndonos de ellos. Cada uno de nosotros
enfrentamos distintos gigantes, pero no tenemos que hacerlo solos ni solas.
Dios quiere estar con nosotros como estuvo con David.

Luego, permita que, individualmente, cada alumno tire las bolas de papel
en el zafacón, desde una distancia prudente. Si no encesta permita que lo
vuelva a intentar hasta lograrlo. Ese elemento visual y físico de no rendirse
hasta vencer y lograr el objetivo de echar los miedos al zafacón es
significativo en el proceso de sanación y manejo de la ansiedad.

Culmine con la oración que aparece en la lección.

MATERIALES:

Biblia

Franjas o pedazos de papel

Lápices

Zafacón o canasta
TERCERA UNIDAD: LA

ANSIEDAD
LECCIÓN 10:

PATRONES REPETIDOS

TEXTO BÍBLICO: 1 Reyes 11.42-43; 12.1-13

TEXTO ÁUREO: 1 Reyes 12.4


«—Tu padre agravó nuestro yugo. Alivia tú ahora
algo de la dura servidumbre de tu padre y del pesado
yugo que nos impuso, y te serviremos».

OBJETIVOS
Estudiar la historia de Roboam, tras la muerte de su padre Salomón, como
un ejemplo de cómo las cargas autoimpuestas o impuestas por otros
afectan la percepción y el juicio.

Identificar cómo las comparaciones de las que podemos ser objeto y las
expectativas que tienen los demás pueden ser detonadores de ansiedad.
Descubrir patrones tóxicos y positivos que se repiten dentro de nuestras
familias.

Identificar qué conductas, actitudes y modelos deseamos descartar y cuáles


deseamos emular y modelar.

VOCABULARIO
«PATRONES TÓXICOS»: Se refiere a conductas, actitudes y decisiones
que se repiten, consciente o inconscientemente. Estas abonan al
distanciamiento, conflicto, a la inmadurez y a poca o ninguna introspección.
Los patrones tóxicos usualmente cargan en ellos hostilidad, agresión,
violencia y conductas autodestructivas. Están presentes en las relaciones de
familia, en el área laboral, en el ambiente eclesial y en la historia de un país.

«PATRONES POSITIVOS»: Se refiere a conductas, actitudes y decisiones


que se repiten, pero a diferencia de los patrones tóxicos, los patrones
positivos conducen a relaciones de paz, respeto, armonía y bondad. Toda
persona tiene la capacidad para detener los patrones tóxicos que ha
identificado en su familia y decidir crear nuevos y positivos patrones que
fomenten el fortalecimiento y la edificación familiar.
LECTURA BÍBLICA
1 Reyes 11.42-43; 12.1-13

RVR VP
42 42 Salomón
A Los días que Salomón reinó en Jerusalén reinó en Jerusalén sobre todo Israel
sobre todo Israel fueron cuarenta años. durante cuarenta años,
43 Durmió Salomón con sus padres y fue 43 y cuando murió lo enterraron en la Ciudad
sepultado en la ciudad de su padre David. En su de David, su padre. Después reinó en su lugar
lugar reinó su hijo Roboam. su hijo Roboam

1 Reyes 12.1-13 1 Reyes 12.1-13


12 Roboam fue a Siquem, porque todo Israel 12 Roboam fue a Siquem, porque todo Israel
había ido allí para hacerlo rey. había ido allá para proclamarlo rey.
2 Aconteció que lo supo Jeroboam hijo de 2 Pero lo supo Jeroboam, hijo de Nabat, que
Nabat, que aún estaba en Egipto, adonde había estaba todavía en Egipto, adonde había huido
huido del rey Salomón, y donde vivía. del rey Salomón y donde se había quedado a
3 Enviaron a llamarlo, y él se presentó con toda vivir.
la congregación de Israel, y le dijeron a 3 Cuando lo mandaron llamar, Jeroboam y todo
Roboam: el pueblo de Israel fueron a hablar con
4 —Tu padre agravó nuestro yugo. Alivia tú Roboam, y le dijeron:
ahora algo de la dura servidumbre de tu padre y 4 —Tu padre fue muy duro con nosotros; ahora
del pesado yugo que nos impuso, y te alivia tú la dura servidumbre y el pesado yugo
serviremos. que él nos impuso, y te serviremos.
5 Él les respondió: —Idos, y de aquí a tres días 5 Roboam les contestó: —Váyanse, y vuelvan a
volved a mí. Y el pueblo se fue. verme dentro de tres días. La gente se fue,
6 Entonces el rey Roboam pidió consejo de los 6 y entonces el rey Roboam consultó a los
ancianos que habían servido a su padre Salomón ancianos que habían servido a Salomón, su
cuando vivía, y dijo: —¿Cómo aconsejáis padre, cuando éste vivía. Les preguntó: —¿Qué
vosotros que responda a este pueblo? me aconsejan ustedes que responda yo a esta
7 Ellos le hablaron así: —Si te pones hoy al gente?
servicio de este pueblo, lo sirves y le respondes 7 Ellos le dijeron: —Si hoy te pones al servicio
con buenas palabras, ellos te servirán para de este pueblo y les respondes con buenas
siempre. palabras, ellos te servirán siempre.
8 Pero él desechó el consejo que los ancianos le 8 Pero Roboam no hizo caso del consejo de los
habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que ancianos, sino que consultó a los muchachos
se habían criado con él y estaban a su servicio. que se habían criado con él y que estaban a su
9 Y les preguntó: —¿Cómo aconsejáis vosotros servicio,
que respondamos a este pueblo que me ha 9 preguntándoles: —¿Qué me aconsejan
hablado diciendo: “Alivia en algo el yugo que tu ustedes que responda yo a esta gente que me ha
padre nos impuso”? pedido que aligere el yugo que mi padre les
10 Entonces los jóvenes que se habían criado impuso?
con él le respondieron: —Así hablarás a este 10 Aquellos jóvenes, que se habían criado con
pueblo que te ha dicho estas palabras: “Tu padre él, le respondieron: —A esta gente que te ha
agravó nuestro yugo, pero tú alívialo en algo”; pedido que aligeres el yugo que tu padre les
así les hablarás: “El menor de mis dedos es más impuso, debes responderle lo siguiente: “Si mi
grueso que la cintura de mi padre. padre fue duro, yo lo soy mucho más;
11 Ahora, pues, mi padre os cargó con un 11 si él les impuso un yugo pesado, yo lo haré
pesado yugo, pero yo lo haré más pesado aún; más pesado todavía; y si él los azotaba con
mi padre os castigó con azotes, pero yo os correas, yo los azotaré con látigos de puntas de
castigaré con escorpiones.” hierro.”
12 Al tercer día se presentó Jeroboam con todo 12 Al tercer día volvió Jeroboam a presentarse
el pueblo ante Roboam, según el rey lo había con todo el pueblo ante Roboam, como el rey
mandado, cuando dijo: «Regresad a verme al les había dicho.
tercer día.» 13 Pero el rey les contestó duramente, sin hacer
13 Pero el rey respondió al pueblo duramente, caso del consejo que le habían dado los
desechando el consejo que los ancianos le ancianos.
habían dado.

INTRODUCCIÓN
Una expresión popular dice «de tal palo, tal astilla». Muchas veces se
utiliza esta expresión para denotar un aspecto negativo o despectivo que una
persona repite de sus progenitores. Desde que una persona nace está expuesta
a recibir las cargas y los comentarios que contiene una comparación.
Escuchamos comentarios tales como: «Mira, si sacó la misma nariz de su
papá», «Esa niña es la misma cara de su abuela», «Ese bebé es pura madre»,
entre otros.

La mayoría de esos comentarios se hacen con cariño y sin maldad. Se


hacen como una expresión de lo que vemos y nos llama la atención. Pero,
para quien lo recibe, el significado puede tener una carga emocional que le
pesa o duele. Hay personas a quienes le molesta que le digan que se parecen a
su padre, madre u otro familiar. Cuando nos adentramos en las raíces, muchas
veces se debe a que la relación entre ambos no es buena o a la persona le
disgusta algo de la conducta del familiar con quien lo comparan.

En la clase de hoy veremos la reacción de un hijo ante la expectativa de


un pueblo que lo comparaba con su padre. Después de la muerte de Salomón,
a su hijo Roboam le correspondía ocupar el lugar y el rol que había
desempeñado su padre.

Esta historia bíblica nos ayudará a entender cómo las cargas


autoimpuestas o impuestas por otros nos afectan. Nos ayudará a identificar
cómo las comparaciones y expectativas pueden ser detonadores de ansiedad.
Exploraremos patrones dentro de nuestras propias familias y revisaremos qué
conductas, actitudes y modelos deseamos descartar, y cuáles deseamos
emular y modelar.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA
1 Reyes 11.42-43; 12.1-13

El reino unido que existió bajo los reinados de David y Salomón fue
breve. Aunque se proyectaba estabilidad y esplendor, lo que verdaderamente
existía era un estado al borde del colapso económico. Muchos sectores del
norte, lugar que contaba con elementos atractivos para la explotación como la
producción agrícola y la ganadería, sufrían opresión y vejámenes. Cuando
muere Salomón, su hijo Roboam asumió el mando. Los exégetas apuntan a
que aproximadamente tenía cuarenta y un años. Añaden que en aquel
momento la sucesión al trono no era un asunto automático, sino que era un
proceso más complejo. Esto explica por qué Roboam fue a Siquem, que era
considerada una ciudad importante del norte, donde se atendían asuntos
administrativos.

11.42-43: Jeroboam y Salomón habían estado enfrentados. Salomón


procuró matarlo, pero Jeroboam huyó a Egipto y allí estuvo hasta la muerte
de Salomón (1 Re 11.40). Se cree que Jeroboam había sido desleal al rey
Salomón porque un profeta se le había aparecido y le había avisado sobre su
sucesión. Este conflicto no se disolvió con la muerte de una de las partes,
sino que a pesar de que Salomón ya no estaba, Jeroboam dio continuidad a su
conflicto insertando a Roboam, el hijo de Salomón.

12.1-3: Estos versículos narran las primeras acciones de Roboam como


sucesor de su padre, sin todavía ser coronado rey. Vemos la reaparición de
Jeroboam, quien se aparece acompañado del pueblo y presenta una solicitud
ante Roboam.

v. 4: Se denuncia la explotación que, como pueblo, experimentan. Le


atribuyen a Salomón la responsabilidad y culpa de su agravio colectivo. La
petición viene acompañada de un compromiso. Si Roboam se compromete a
disminuir el yugo pesado y mejora las condiciones para ellos, estos prometen
servirle con fidelidad. Todavía Roboam no ha iniciado formalmente un
reinado y ya está siendo comparado con el rey anterior, su padre.

vv. 5-7: Roboam pide tiempo para pensar y tomar una decisión. Busca a
los ancianos que habían estado cerca de su padre Salomón para pedirles
consejos. Algunos exégetas consideran que este grupo de ancianos estaba
compuesto por gente del pueblo, que conocían sus verdaderas necesidades y,
por ende, apelaban a la condescendencia de Roboam para que, por ejemplo,
proveyera exenciones fiscales, que eran típicas de las localidades sede de
santuarios.

vv. 8-11: Roboam busca una segunda opinión en otro grupo de


consejeros. Esta vez se acerca a un grupo de personas más jóvenes, de su
generación y cercanas a él, quienes responden con adulación. En
comparación con los ancianos, este grupo tenía menos experiencia y
madurez. Así lo demuestra el consejo arrogante, autoritario y soberbio que le
dieron a Roboam, incitándolo a responder con mayor agresión, hostilidad e
imposición. Este consejo alimentó el ego de Roboam, quien quería
distanciarse del estilo de su padre para demostrar sus capacidades.

vv. 12-13: Era el momento de otorgar una respuesta. Roboam escuchó


dos consejos distintos. El primero fue dado desde la madurez, la
consideración, el respeto y la diplomacia. El segundo, desde la inmadurez y
altivez. Roboam optó por seguir el segundo consejo y esto trajo
consecuencias negativas. Su respuesta caldeó los ánimos y generó la
animosidad en un pueblo que, esperando cordura, encontró agresividad.

El capítulo 12 de 1 Reyes narra eventos determinantes en la historia de la


división del reino. Nos enseña cómo las decisiones inmaduras y necias nos
dividen, nos desvinculan. En esta historia vemos cómo los nombres y sus
significados nos ayudan a una mejor comprensión. El nombre Salomón
significa «paz», mientras que el nombre Roboam significa «el pueblo se ha
engrandecido» o «el que ha hecho engrandecer al pueblo». Joroboam
significa: «el pueblo se hace numeroso». Vea que después que murió la paz,
el pueblo se engrandeció, se hizo numeroso y hubo división. Cuando
enterramos la paz en nuestras relaciones humanas, especialmente en nuestras
decisiones como líderes, la soberbia se engrandece e impide que escuchemos
claramente el consejo sabio. La carga se convierte en algo muy pesado que
nos separa de Dios y de nuestro prójimo.

APLICACIÓN
Hay conflictos familiares que no se resuelven y se siguen pasando y
reciclando de generación en generación. Muchas veces se desconoce el
origen del enojo, pero sí tienen claro que deben actuar como enemigos, tanto
ellos, como sus hijos, los hijos de sus hijos y demás descendientes.
Esta historia nos ilustra cómo las comparaciones con otros miembros de
nuestra familia pueden afectar nuestras emociones, percepciones, juicio y
decisiones. A veces, una persona está enemistada con su padre y, al quererse
distanciar y demostrar que no es igual a él, se comporta de la misma manera.
Este es otro ejemplo de cómo se puede manifestar la ansiedad en las
relaciones humanas.

Hay personas que todos los días luchan por no ser igual a su madre o a su
padre. Muchas veces esta reacción se debe a que están profundamente
heridos o no recibieron un ejemplo sano y digno de imitar. Esta situación
detona los niveles de ansiedad. Hay otras personas que repiten patrones
tóxicos de sus padres porque fue lo que vieron, aprendieron y no han
descubierto que tienen la capacidad de detener ese patrón tóxico y
transformarlo en positivo.

Cuando hablamos de ansiedad, tenemos que considerar los patrones


repetidos en nuestra familia. Hablamos tanto de patrones tóxicos como de
patrones positivos porque no todos se deben descartar. Hay conductas y
patrones positivos, dignos de imitar y repetir. Más allá de la famosa receta
culinaria que tiene la abuela y que todos desean repetir para que sus platos
sean igual de sabrosos, podemos imitar conductas de respeto, valores y
actitudes que nos conduzcan a bien. Hay patrones tóxicos que encierran
violencia, adicciones, maltrato y vergüenza, que podemos detener y
transformar.
Así como el consejo de los ancianos a Roboam, nosotros tenemos la
oportunidad de escuchar consejos sabios mediante el estudio de la palabra de
Dios, la cual nos guía y revela su misericordia. Podemos escuchar consejo
sabio a través de los labios de personas que nos aman. Debemos estar alertas
porque puede ocurrir que personas que nos aman, no necesariamente nos den
un consejo sabio. Todo consejo debemos filtrarlo a la luz de lo que Dios
espera de nosotros y nos revela en su palabra.

Roboam decidió seguir el consejo de sus pares, quienes ignoraron los


hechos y las circunstancias para optar por la adulación de quien podían
considerar su amigo. Todos los días vemos a adolescentes que se encuentran
en decisiones difíciles y reciben el consejo de sus padres. También reciben el
consejo de sus pares y amigos de escuela. En esa etapa de la adolescencia es
común que el joven prefiera seguir el consejo de sus pares y deseche el de sus
padres. Para ellos, sus padres están «fuera de onda» o no los comprenden
como lo hacen sus compañeros. Es una etapa de vida de muchos cambios,
transiciones e incertidumbre. El adolescente está en su proceso de descubrir
su identidad y definirse como individuo. Cuestiona, pregunta, observa y cree
que «lo sabe todo». Eso es normal. Lo que no debe suceder es que una
persona adulta permanezca en la etapa de la adolescencia, siendo un adulto.
Los estudiosos de la conducta hablan del «síndrome de Peter Pan». Aquí, la
persona decide mantenerse en una infancia psicológica, evitando
responsabilidades y decisiones. Con este asunto no estamos diagnosticando a
Roboam con este síndrome. Lo traemos como una manera de ilustrar que esa
inmadurez emocional puede ser superada si decidimos enfrentar la vida, las
circunstancias y sus desafíos con honestidad y madurez. Eso no siempre es
fácil, especialmente si una persona arrastra cargas emocionales autoimpuestas
o impuestas por otros. Roboam llevó una carga emocional al ser comparado
con su padre. Si él hubiese entendido que no era responsable por las
decisiones de su padre, quizás su disposición para escuchar, para conectar
con sus sentimientos y con el pueblo, para entender su reclamo, y para
responder con asertividad y sabiduría hubiese sido mayor. Ser el hijo de un
rey que fue reconocido como el más sabio debió haber causado presión en
Roboam, quien pudo ver de cerca que su padre, a quien se tenía en tan alta
estima, también cometió errores.

Un hijo o una hija no es una copia de sus padres. De seguro tienen


elementos similares, no solo genéticos, sino de conducta y actitudes que se
aprenden mediante la observación. Pero eso no significa que se les deba
imponer esa carga emocional de ser igual a su madre, padre, abuelo u otro.
Tampoco implica que debe estudiar la misma profesión, amar y acoger el
negocio familiar por obligación. Mucho menos se le debe imponer a ese hijo
o hija que cumpla con los sueños que su padre o madre nunca logró. Cada
persona debe tener la oportunidad de emprender su camino sin la necesidad
de vivir la vida y los sueños de otra persona. Dios desea que toda persona
descubra el propósito para el cual fue creada y disfrute a plenitud de las
bondades, el amor y la misericordia de Dios, respondiendo en obediencia a su
llamado.
Cuando los niños están en la escuela, usualmente les dan una tarea para
que descubran su «árbol genealógico». En grados universitarios se habla de
un genograma, que podemos definir como un árbol genealógico más
específico y detallado. Para fines de esta lección, haremos referencia al árbol
genealógico para aplicar cómo en nuestra familia encontramos patrones
repetidos, ya sean tóxicos o saludables.

Para hacer un árbol genealógico sencillo, podemos utilizar el dibujo de


un árbol y escribir nuestro nombre en el centro de la imagen. Añadiendo
ramas y hojas, escribimos los nombres de nuestros padres hacia arriba en el
mismo árbol. También, hacia arriba, añadimos ramas con los nombres de
nuestros padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y así sucesivamente. Al
lado de nuestro nombre escribimos el nombre de nuestros hermanos. Debajo
de nuestro nombre escribimos el nombre de nuestros hijos, sobrinos, nietos,
ubicando a cada cual con el familiar correspondiente. Una vez haya
completado el ejercicio, piense en esos patrones que se han repetido. Estas
preguntas pueden ayudar a la reflexión:

Las personas que ya han fallecido, ¿cuál fue la causa? ¿Qué edad
tenían? ¿Se repite alguna enfermedad o causa de muerte?

¿Esas personas se casaron, eran solteras? Si ha habido divorcios y


separaciones, ¿fueron separaciones o divorcios contenciosos? ¿Esas
separaciones fueron motivo de distanciamiento y ruptura de relaciones
con otros miembros de la familia?
¿Quién de ellos tenía algún tipo de adicción (drogas, alcohol,
cigarrillo, pornografía, internet, juegos de azar, otros)?

¿Cómo se relacionaban padres e hijos, esposos, abuelos y nietos? ¿Ha


habido relaciones violentas, distanciamientos, chismes, entre otros?

¿Cómo nuestros familiares han manejado la ansiedad? ¿De qué manera


vemos la ansiedad manifestada?

¿Hay algún secreto en la familia? ¿Hay un secreto que todos conocen,


pero nadie habla sobre ello?

¿Qué evento en tu familia te ha marcado negativamente?

¿Qué evento en tu familia te ha marcado positivamente?

¿Qué patrones identificas y no deseas repetir?

¿Qué patrones identificas y sí deseas emular?

Si tus hijos, nietos o bisnietos hicieran este ejercicio, cuando lleguen a


tu nombre en el árbol, ¿qué te gustaría que dijeran sobre ti? ¿Podrán
encontrar patrones sanos para repetir?

Cuando hacemos este ejercicio y analizamos nuestro componente


familiar, descubrimos que hay personas que nos orgullece ver en nuestro
árbol genealógico. Puede darse el caso que encontremos familiares que nos
hagan sentir vergüenza o dolor y que nos gustaría eliminar de nuestro árbol.
Esto añade una carga emocional que nos aturde y nos conduce a tomar malas
decisiones, si no decidimos trabajar con ellas a tiempo.
Si Roboam hubiera tomado otra decisión y escuchado el consejo sabio, el
coraje, autoritarismo y la agresión no hubiesen sido sus respuestas. La
historia que culminó en división pudo haber tenido un desenlace más
alentador. Lo cierto es que no somos los responsables de enmendar los
errores y las decisiones de nuestros padres, pero sí somos responsables de
enmendar los nuestros y de asumir posturas ante las consecuencias de
nuestras decisiones. No debemos tomar como excusa los patrones enseñados
para perpetuar errores, más aún cuando ya hemos reconocido su nivel de
toxicidad. En nuestras manos está identificar esos patrones tóxicos que
queremos detener y no repetir. Dios nos ayude a transformarlos y a emular
los que promueven la paz, la armonía, el perdón y la reconciliación

RESUMEN
El capítulo 12 de 1 Reyes narra eventos determinantes en la historia de la
división del reino. Nos enseña cómo las decisiones inmaduras y necias nos
dividen, nos desvinculan. Cuando enterramos la paz en nuestras relaciones
humanas, especialmente en nuestras decisiones como líderes, la soberbia se
engrandece e impide que escuchemos claramente el consejo sabio. La
carga se convierte en algo muy pesado que nos separa de Dios y de nuestro
prójimo.
Esta historia nos ilustra cómo las comparaciones con otros miembros de
nuestra familia pueden afectar nuestras emociones, percepciones, juicio y
decisiones. A veces una persona está enemistada con su padre y, al
quererse distanciar y demostrar que no es igual a él, se comporta de la
misma manera. Este es otro ejemplo de cómo se puede manifestar la
ansiedad en las relaciones humanas.

Un hijo o una hija no es una copia de sus padres. De seguro tienen


elementos similares, no solo genéticos, sino de conducta y actitudes que se
aprenden mediante la observación. Pero eso no significa que se les deba
imponer esa carga emocional de ser igual a su madre, padre, abuelo u otro.
Tampoco implica que debe estudiar la misma profesión, amar y acoger el
negocio familiar por obligación. Mucho menos se le debe imponer a ese
hijo o hija que cumpla con los sueños que su padre o madre nunca logró.
Cada persona debe tener la oportunidad de emprender su camino sin la
necesidad de vivir la vida y los sueños de otra persona. Dios desea que
toda persona descubra el propósito para el cual fue creada y disfrute a
plenitud de las bondades, el amor y la misericordia de Dios, respondiendo
en obediencia a su llamado.

ORACIÓN
Dios y Señor de la historia. Gracias por mostrarnos que en medio de
nuestra humanidad tú te glorificas y nos ayudas a enfrentar los desafíos.
Ayúdanos a identificar patrones tóxicos en nuestra familia que nos
distancian de ti y de nuestro prójimo. Anhelamos ser imitadores de Cristo y
que nuestros hijos, hijas y descendientes puedan ver en nuestro ejemplo un
testimonio cristiano digno de imitar. Todo esto lo pedimos en el nombre de
Jesús. Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
1 Reyes 9.1-9
Martes
1 Reyes 9.10-28
Miércoles
1 Reyes 10.14-2
Jueves
Proverbios 3.1-18
Viernes
Proverbios 4.1-27
Sábado
Deuteronomio 6.1-9
EJERCICIOS

«Árbol genealógico»

Instrucciones: Prepare su árbol genealógico. El propósito de este ejercicio es


que podamos identificar patrones repetidos en nuestra familia, ya sean
tóxicos o saludables. Escriba su nombre en la imagen del árbol. A lo largo de
las ramas y hojas, hacia arriba, en el mismo árbol, escriba los nombres de sus
padres. Sobre esos nombres añada ramas con los nombres de sus abuelos,
bisabuelos, tatarabuelos y así sucesivamente. Al lado de su nombre escriba el
nombre de sus hermanos. Debajo de su nombre escriba el nombre de sus
hijos, sobrinos, nietos, ubicando cada cuál con el familiar correspondiente.
Piense en esos eventos significativos y en los patrones que se han
repetido en su familia y conteste:

Las personas que ya han fallecido, ¿cuál fue la causa? ¿Qué edad tenían?
¿Se repite alguna enfermedad o causa de muerte?

¿Esas personas se casaron, eran solteras? Si ha habido divorcios y


separaciones, ¿fueron separaciones o divorcios contenciosos? ¿Esas
separaciones fueron motivo de distanciamiento y ruptura de relaciones con
otros miembros de la familia?

¿Quién de ellos tenía algún tipo de adicción (drogas, alcohol, cigarrillo,


pornografía, internet, juegos de azar, otros)?

¿Cómo se relacionaban padres e hijos, esposos, abuelos y nietos? ¿Ha


habido relaciones violentas, distanciamientos, chismes, entre otros?

¿Cómo nuestros familiares han manejado la ansiedad? ¿De qué manera


vemos la ansiedad manifestada?

¿Hay algún secreto en la familia? ¿Hay un secreto que todos conocen, pero
nadie habla sobre ello?

¿Qué evento en tu familia te ha marcado negativamente?

¿Qué evento en tu familia te ha marcado positivamente?

¿Qué patrones identificas y no deseas repetir?

¿Qué patrones identificas y sí deseas emular?


Si tus hijos, nietos o bisnietos hicieran este ejercicio, cuando lleguen a tu
nombre en el árbol, ¿qué te gustaría que dijeran sobre ti? ¿Podrán encontrar
patrones sanos para repetir?

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase saludando a los alumnos. Dirija una oración de gratitud a


Dios presentando la vida de sus alumnos y pida la asistencia del Espíritu
Santo para que estudiemos la palabra de Dios con entendimiento y
receptividad. Repase la lección anterior enfatizando en el tema de esta
unidad.
Mencione las premisas de los siguientes refranes. Permita que los
alumnos contesten:

«De tal palo… tal astilla».

«Hijo de gato… caza ratón».

«En casa de herrero… cuchillo de palo».

«El que a buen árbol se arrima… buena sombra le cobija».

Pregunte:

¿Qué tienen en común estos refranes?

¿En qué se diferencian?

Indique que en la lección de hoy estudiaremos una historia donde se


trabajan temas relacionados a las implicaciones de estos refranes. Presente los
Objetivos de esta lección y pida a un voluntario que lea en voz alta el
Vocabulario.

II. DESARROLLO

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la


Escritura como guía para un diálogo con los alumnos.

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las siguientes


preguntas reflexivas:
¿Cómo describes la respuesta de Roboam?

¿De qué manera se manifiesta la ansiedad en los personajes


presentados en la historia?

¿Debe un hijo ser medido o juzgado con la misma vara que sus
padres? Explica.

III. CIERRE

Para finalizar la clase dirija el ejercicio «Árbol genealógico» con los


alumnos. Dibuje en la pizarra o proyecte la imagen de un árbol donde se vean
con claridad su tronco, raíces, ramas y hojas. Entregue una copia de esta
ilustración a cada alumno. En caso de no conseguir una ilustración, puede
pedirle a cada alumno que en una hoja de papel en blanco dibuje un árbol.

Utilizando como referencia la Aplicación, dirija al grupo en la creación


de un árbol genealógico. El propósito es que podamos identificar patrones
repetidos en nuestra familia, ya sean tóxicos o saludables.

Especifique que cada alumno debe escribir su nombre en el centro de la


imagen del árbol. Añadiendo ramas y hojas, escribirán los nombres de sus
padres hacia arriba en el mismo árbol. También, hacia arriba, sobre el nombre
de los padres, deben añadir ramas con los nombres de sus abuelos,
bisabuelos, tatarabuelos y así sucesivamente. Al lado de su nombre deben
escribir el nombre de sus hermanos. Debajo de su nombre escribirán el
nombre de sus hijos, sobrinos, nietos, ubicando a cada cual con el familiar
correspondiente.

Es probable que algunos alumnos desconozcan algunos nombres, fechas


e incidentes. Eso es parte del ejercicio. Indique que lo completen hasta donde
puedan. En caso de no tener tiempo suficiente en el salón, lo pueden terminar
en sus hogares, como asignación.

Cuando terminen de escribir los nombres de sus familiares, invite a los


alumnos a pensar en esos patrones que se han repetido.

Diríjalos a contestar en privado estas preguntas:

Las personas que ya han fallecido, ¿cuál fue la causa? ¿Qué edad
tenían? ¿Se repite alguna enfermedad o causa de muerte?

¿Esas personas se casaron, eran solteras? Si ha habido divorcios y


separaciones, ¿fueron separaciones o divorcios contenciosos? ¿Esas
separaciones fueron motivo de distanciamiento y ruptura de relaciones
con otros miembros de la familia?

¿Quién de ellos tenía algún tipo de adicción (drogas, alcohol,


cigarrillo, pornografía, internet, juegos de azar, otros)?

¿Cómo se relacionaban padres e hijos, esposos, abuelos y nietos? ¿Ha


habido relaciones violentas, distanciamientos, chismes, entre otros?

¿Cómo nuestros familiares han manejado la ansiedad? ¿De qué manera


vemos la ansiedad manifestada?
¿Hay algún secreto en la familia? ¿Hay un secreto que todos conocen,
pero nadie habla sobre ello?

¿Qué evento en tu familia te ha marcado negativamente?

¿Qué evento en tu familia te ha marcado positivamente?

¿Qué patrones identificas y no deseas repetir?

¿Qué patrones identificas y sí deseas emular?

Si tus hijos, nietos o bisnietos hicieran este ejercicio, cuando lleguen a


tu nombre en el árbol, ¿qué te gustaría que dijeran sobre ti? ¿Podrán
encontrar patrones sanos para repetir?

Permita que algún voluntario comparta cómo se sintió al hacer el


ejercicio y qué descubrió de sí y de su familia al hacerlo. Presente los puntos
que se encuentran en el Resumen y culmine con la oración que aparece en la
lección.

MATERIALES:

Biblia

Pizarra o recursos audiovisuales

Tiza o marcadores

Ilustración de un árbol (una para cada alumno)


LECCIÓN 11:

LA ANSIEDAD Y SUS
MANIFESTACIONES

TEXTO BÍBLICO: Nehemías 4.1-9

TEXTO ÁUREO: Nehemías 4.6


«Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue
terminada hasta la mitad de su altura, porque el
pueblo tuvo ánimo para trabajar».

OBJETIVOS
Estudiar cómo la relación entre Nehemías y sus adversarios nos presenta
un ejemplo de cómo podemos superar los inconvenientes, oposiciones y
los obstáculos para cumplir con las metas propuestas.
Distinguir el liderazgo de Nehemías como uno donde se implementó el uso
de estrategias saludables para manejar la ansiedad y enfrentar la oposición
y los obstáculos.

Contrastar el manejo de la ansiedad en las acciones de Nehemías y en las


actuaciones de sus adversarios e identificar cómo la ansiedad nos puede
afectar cuando atravesamos momentos de crisis o estresantes.

VOCABULARIO
«CONSPIRAR» Unirse para planificar, coordinar una rebelión y desafiar la
autoridad. Los opositores de Nehemías y de Jerusalén se unieron para hacer
daño, causar problema, crear confusión y fomentar un ambiente de hostilidad
y de lucha.

«ALTO FUNCIONAMIENTO U OVERFUNCTIONING»: Es una manera


en la que se manifiesta la ansiedad en el ser humano. La persona asume una
conducta donde pretende abarcarlo todo y asumir un rol acaparador.
Usualmente estas personas se quejan de que los han dejado solos haciendo
todo el trabajo.

«BAJO FUNCIONAMIENTO O UNDERFUNCTIONING»: Es otra


manera de manifestar la ansiedad. Contrario al alto funcionamiento, suele
verse en las personas que actúan de brazos caídos y pretenden que los demás
sean quienes asuman postura, tomen decisiones y carguen toda la
responsabilidad de sus acciones.

LECTURA BÍBLICA
Nehemías 4.1-9

RVR VP
1 Cuando oyó Sanbalat que no-sotros 1 Cuando Sambalat supo que estábamos
edificábamos el muro, se enojó y enfureció reconstruyendo la muralla, se indignó y,
mucho, y burlándose de los judíos, enfurecido, comenzó a burlarse de los judíos
2 dijo delante de sus hermanos y del ejército de 2 diciendo ante sus compañeros y el ejército de
Samaria: —¿Qué hacen estos débiles judíos? Samaria: «¿Qué se creen estos judíos muertos
¿Se les permitirá volver a ofrecer sus de hambre? ¿Acaso piensan que se les va a
sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán permitir ofrecer sacrificios otra vez? ¿O que
de los montones del polvo las piedras que podrán terminar el trabajo en un día? ¿O que de
fueron quemadas? los montones de escombros van a sacar nuevas
3 Y estaba junto a él Tobías, el amonita, el cual las piedras que se quemaron?»
dijo: —Lo que ellos edifican del muro de 3 A su lado estaba Tobías, el amonita, que
piedra, si sube una zorra lo derribará. añadió: «Para colmo, miren el muro que están
4 «¡Oye, Dios nuestro, cómo somos objeto de su construyendo: ¡hasta una zorra lo puede echar
desprecio! Haz que su ofensa caiga sobre su abajo, si se sube en él!»
cabeza y entrégalos por despojo en la tierra de 4 Entonces yo oré: «Dios nuestro: escucha
su cautiverio. cómo se burlan de nosotros. Haz que sus
5 No cubras su iniquidad ni su pecado sea ofensas se vuelvan contra ellos, y que caigan en
borrado delante de ti, porque se han airado poder del enemigo y sean llevados cautivos a
contra los que edificaban.» otro país.
6 Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla 5 No les perdones su maldad, ni borres de tu

fue terminada hasta la mitad de su altura, porque presencia su pecado, pues han insultado a los
el pueblo tuvo ánimo para trabajar. que están reconstruyendo la muralla.»
7 Pero aconteció que oyeron Sanbalat, Tobías, 6 Continuamos, pues, reconstruyendo la

los árabes, los amonitas y los de Asdod que los muralla, que estaba ya levantada hasta la mitad.
muros de Jerusalén eran reparados, pues ya las La gente trabajaba con entusiasmo.
brechas comenzaban a ser cerradas, y se 7 Pero cuando Sambalat, Tobías, los árabes, los
encolerizaron mucho. de Amón y los de Asdod supieron que la
8 Conspiraron luego todos a una para venir a reparación de la muralla de Jerusalén seguía
atacar a Jerusalén y hacerle daño. adelante y que se había comenzado a tapar las
9 Entonces oramos a nuestro Dios, y por culpa brechas, se enojaron muchísimo,
de ellos montamos guardia contra ellos de día y 8 y todos juntos formaron un plan para atacar
de noche. Jerusalén y causar destrozos en ella.
9 Entonces oramos a nuestro Dios, y pusimos
guardia día y noche para defendernos de ellos.

INTRODUCCIÓN
En la segunda unidad, «El perdón», estudiamos el primer capítulo de
Nehemías y vimos cómo pedir perdón por nuestros pecados a nivel individual
y colectivo es igualmente importante y necesario. En la lección de hoy
regresaremos a estudiar parte de esta historia, pero desde una perspectiva de
cómo la ansiedad se manifiesta en un individuo y su comunidad.
Exploraremos cómo la ansiedad, al ser ignorada o mal trabajada, genera
conflictos y tensiones.

Luego de la oración de Nehemías, se nos presenta cómo Nehemías gozó


del favor de Dios y del rey Artajerjes, cómo llegó hasta Jerusalén y animó a
todo el pueblo en la reedificación de los muros y las puertas. Además, se
especifica la estrategia que utilizó Nehemías de agrupar al pueblo por
familias para llevar a cabo la distribución de tareas y enfrentar la oposición y
los obstáculos.
Cuando se lleva a cabo una construcción, no siempre las cosas salen
como se planificaron. No podemos controlar los días de lluvia, de calor
extremo, tormentas y otros fenómenos atmosféricos que ocurren
naturalmente. No siempre conseguimos los materiales a nuestro gusto,
cuando los necesitamos o al costo que se desea o para lo que nuestro
presupuesto alcanza. Rara vez encontramos que en un plan no haya
inconvenientes. Esta historia nos presenta las adversidades que tuvieron que
enfrentar para cumplir con el plan de reconstrucción.

Como se ha establecido en esta unidad, la ansiedad es «contagiosa».


Cuando no la identificamos, esta puede dominarnos y provocar que actuemos
erróneamente o con poco o ningún juicio. En esta lección veremos cómo la
ansiedad se manifiesta, especialmente cuando sentimos que estamos contra el
reloj para culminar una tarea o cuando necesitamos mantenernos enfocados y
encontramos oposición.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Nehemías 4.1-9
El capítulo 4 de narra las precauciones que Nehemías y el pueblo
tuvieron que adoptar para enfrentar a los enemigos. Los capítulos previos nos
presentaron a Sanbalat y Tobías, como quienes escucharon lo que estaba
pasando y se burlaban de Nehemías y del pueblo que intentaba levantarse.

v. 1: «Cuando oyó Sanbalat»: El libro de Nehemías nos presenta varias


veces a Sanbalat y Tobías como personas muy atentas y pendientes a lo que
Nehemías y el pueblo llevaban a cabo. Cada vez que aparecen en la historia
están husmeando lo que acontece planificando cómo burlarse o impedir la
obra (Neh 2.10, 19; 4.1, 7, 15; 6.16). Hay personas que constantemente están
pendientes y alerta a los planes de los demás para identificar faltas y sembrar
desánimo. Ese fue el rol de Sanbalat, quien a lo largo de la historia se
obsesionó con burlarse e impedir la terminación de la reconstrucción.

«se enojó y se enfureció en gran manera»: Sanbalat estaba encendido en


ira, lleno de coraje. No solo bastaba escuchar y curiosear lo que estaba
pasando, sino que Sanbalat estaba emocionalmente involucrado en lo que
Nehemías y el pueblo estaban realizando. Su enojo e ira las manifestó en
burlas hacia Nehemías y el pueblo.

¿Por qué le afectaba tanto a Sanbalat que Nehemías y el pueblo se


levantaran unidos para reconstruir los muros y las puertas? ¿Qué ganaba con
hacerles daño?

v. 2: Sanbalat se dirigió al pueblo para hacer de su burla un circo


mediático. Con una pequeña chispa de ira, si no se detiene, se puede
incendiar una ciudad. Insinuó que el pueblo era débil, trató públicamente de
menospreciarlos y humillarnos.
v. 3: Vemos cómo la ansiedad se está esparciendo. Tobías hace eco de
las palabras destructivas de su líder Sanbalat. Hay personas que hacen eco de
las burlas de otros, solo porque su líder o una persona que tiene en alta estima
lo está haciendo. Repetir las acciones destructivas de otras personas no
beneficia a ninguna de las partes.

vv. 4-5: «Oye, oh Dios nuestro»: Si Sanbalat y Tobías tenían su audición


aguda, pendiente a lo que acontecía, el pasaje nos revela que todo lo que
estaba atravesando el pueblo Dios lo conocía. Si los enemigos estaban
escuchando y creando percepción a base de lo que veían, Nehemías estaba
seguro de que Dios conocía a plenitud las circunstancias, sus intenciones y lo
que había verdaderamente en su corazón y en el del pueblo. Nehemías pedía
a Dios por justicia y no quedar en vergüenza frente a sus opositores.

v. 6: Dios puso en gracia a Nehemías y a todo el pueblo. Les había


ayudado a culminar satisfactoriamente la mitad de la reconstrucción de las
murallas. El pueblo estaba trabajando en unidad y compromiso. Nehemías no
opacó el trabajo del pueblo, pretendiendo ser el protagonista, sino que en su
lenguaje manifestaba el entendimiento de un trabajo comunitario logrado en
unidad.

vv. 7-8: Ahora Nehemías ve que sus opositores están más furiosos que
antes. Ese grupo insistía en manifestar su ira y disgusto hacia Jerusalén.
Conspiraron, se unieron para planificar, coordinar una rebelión y desafiar la
autoridad. Se unieron para hacer daño, causar problemas, crear confusión y
fomentar un ambiente hostil y de lucha.
v. 9: Ante el aviso de ataques planificados y de actos mal intencionados
y malvados, Nehemías responde con una oración. La obra aún no había
culminado. La ofensiva de los opositores amenazaba el ánimo del pueblo y la
culminación de la obra, pero esto no fue excusa para que Nehemías ni el
pueblo se detuvieran.

Una vez más vemos cómo la oración es la estrategia más poderosa que
utiliza Nehemías para enfrentar las dificultades. La oración a Dios nos
permite bajar los niveles de ansiedad cuando tenemos la convicción de que
hemos puesto a los pies del Señor lo que nos oprime y confiamos en que Él
tiene todo poder para obrar en nuestra vida y circunstancias.

En los próximos capítulos de Nehemías continúa la narración de esta


historia y de la oposición que persistía en medio de los trabajos de
reconstrucción. Nehemías agrupó al pueblo por familias y todos se
prepararon para responder a la embestida de los enemigos. «Porque los que
edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaban; y el
que tocaba la trompeta estaba junto a mí» (Neh 4.18).

Dios continuó esforzando para bien las manos del pueblo y se pudo
terminar la obra: «Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de
Elul, en cincuenta y dos días. Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos,
temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron
humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra»
(Neh 6.15-16). Ante los ojos del pueblo, el proyecto se completó, pero la
oposición no culminó. Hay situaciones que atravesamos con éxito, venciendo
la prueba, pero eso no significa que no volveremos a enfrentar oposición.
Aún después de haber culminado la obra, Nehemías continuó recibiendo
noticias de burla y acoso. «…Y enviaba Tobías cartas para atemorizarme»
(Neh 6.19b).

APLICACIÓN
Desconocemos la historia familiar de Sanbalat, Tobías y sus seguidores.
No sabemos si experimentaron algún trauma en su niñez o qué patrones de
crianza recibieron. No sabemos estos detalles, pero sí podemos decir que su
conducta manifestaba altos niveles de ansiedad. En nuestra sociedad vemos
muchos Sanbalat y Tobías. Son lo que conocemos como «bullies» o
acosadores. Detrás de cada «bully» o agresor hay un niño herido o una niña
herida que no recibió las herramientas ni la ayuda que necesitaba para superar
su crisis. Cuando esto ocurre no aprendemos a manejar la ansiedad ni sus
detonadores. Al sentirnos inseguros o amenazados reaccionamos con ataques
y heridas punzantes.

Muchas personas, cuando se sienten ansiosas o amenazadas, recurren a la


burla y a humillar a otras personas. Se convierten en «bullies» o acosadores,
como Sanbalat y Tobías. Incluso, buscan hacer alianzas con otras personas
que reafirmen, endosen y aplaudan su conducta autodestructiva. Decimos
esto porque, aunque el agresor piense que está lastimando a su enemigo, en
realidad se está haciendo daño él. La ira que no sabe controlar lo va
dominando y lo hace preso de su coraje, amargura y malas decisiones.
Cuando nos domina la ira y el enojo perdemos el enfoque de lo que significa
velar por el bienestar propio y por el bienestar de nuestro prójimo.

Las acciones de «bullying» o acoso por parte de Sanbalat hicieron eco en


la voz de Tobías, quien se dejó llevar por la presión del sistema tóxico y
abonó al contagio de la ansiedad de Sanbalat. Hay personas que buscan
seguidores que aplaudan su conducta y si alguien se atreve a desafiarles, los
atacan y los apartan de sí.

Tobías siguió el liderato de Sanbalat y copió su estilo burlón y acosador.


Esto nos lleva a preguntarnos:

¿Somos conscientes del impacto de nuestro ejemplo en nuestros hijos,


familia y seres significativos?

¿Qué ejemplo estamos dando a nuestros hijos, familia y seres


significativos?

¿Qué tipo de líder somos en nuestra casa, en nuestra familia, en el


trabajo e iglesia?

¿Acaso imitamos las acciones de otros sin pasarlas por el escrutinio de


lo que Dios espera de nosotros?

¿Qué aspectos positivos de nuestra vida, carácter y conducta


anhelamos que otros imiten?
Si nos esforzamos en vivir como Dios espera de nosotros y nosotras,
podremos discernir con claridad lo que necesitamos cambiar de nuestra vida
para que seamos ejemplos de bien y de paz.

Nehemías agrupó al pueblo por familias para trabajar en la


reconstrucción. Como líder, ni pretendió ni acaparó todo el trabajo. No quiso
ser la estrella o el protagonista de la historia. Aquí el centro sigue siendo
Dios; quien los ayudó, restauró y levantó sus manos. Esto es relevante
cuando hablamos de la ansiedad y sus manifestaciones porque, una manera
en la que la ansiedad se manifiesta, especialmente en el liderato, es en el
funcionamiento excesivo o en el bajo funcionamiento. En inglés se le conoce
como «overfunctioning» y «underfunctioning».

Cuando una persona o líder manifiesta un funcionamiento excesivo


(«overfuntioning»), pretende abarcarlo todo, asumir un rol acaparador. Son
personas que ambicionan hacer todo el trabajo sin brindar oportunidad a otros
porque los demás «no saben hacer el trabajo», «hacen el trabajo mal», «nadie
lo hace como yo», o presentan otras excusas. Usualmente, estas personas se
quejan de que los han dejado solos haciendo el trabajo, o como se escucha
mucho en las iglesias, «somos los mismos líderes que trabajamos con
distintos sombreros porque nadie más quiere hacer el trabajo y asumir la
responsabilidad».

En el otro extremo está el bajo funcionamiento («underfunctioning»). Es


otra manera de manifestar la ansiedad, especialmente en el liderazgo. Suele
verse en las personas que actúan de brazos caídos y pretenden que los demás
sean quienes asuman postura, tomen decisiones y carguen con las
responsabilidades. Muchos se recuestan y descansan en el trabajo de los
demás y esperan que otros le digan lo que tienen que hacer.

Ante la presión que sintió Nehemías, seguramente experimentó ansiedad,


pero pudo canalizarla saludablemente. No se comportó como un líder
abarcador o castrante. Tampoco fue descuidado o negligente. Supo entregar a
Dios sus sentimientos, pedir perdón, ayuda y dirección. Inspeccionó los
muros e identificó las áreas que necesitaban reparación esmerada. No
solamente hizo esto con lo relacionado a la muralla, sino también con el
ánimo en el corazón del pueblo que necesitaba aliento y esperanza en medio
de la crisis.

Nehemías no respondió con coraje. Respondió con sabiduría y astucia.


Diseñó estrategias de protección. Esto contrasta con las acciones de Sanbalat
y Tobías, quienes se dejaron dominar por el coraje, la ira y el enojo. Mientras
estos se unieron para maquinar maldad y engaño, Nehemías fomentó la
unidad y el trabajo en equipo. Esto fortaleció, no solo las murallas y las
puertas que trabajaban con sus manos, sino que infundió vigor en un pueblo
que estaba superando una situación muy difícil.

Podemos unirnos para destruir o podemos unirnos para construir y


edificar. En nuestras manos está decidir si nos vamos a dejar arrastrar por la
ansiedad y dominar por el enojo, o si vamos a decidir enfrentar nuestra
ansiedad con madurez, velando no solo por nuestro bienestar, sino por el de
nuestro prójimo.
RESUMEN
En nuestra sociedad vemos muchos Sanbalat y Tobías. Son lo que
conocemos como «bullies» o acosadores. Detrás de cada «bully» o agresor
hay un niño herido o una niña herida que no recibió las herramientas ni la
ayuda que necesitaba para superar su crisis. Cuando esto ocurre no
aprendemos a manejar la ansiedad ni sus detonadores. Al sentirnos
inseguros o amenazados reaccionamos con ataques y heridas punzantes.

Si nos esforzamos en vivir como Dios espera de nosotros y nosotras,


podremos discernir con claridad lo que necesitamos cambiar de nuestra
vida para que seamos ejemplos de bien y de paz.

Ante la presión que sintió Nehemías, seguramente experimentó ansiedad,


pero pudo canalizarla saludablemente. No se comportó como un líder
abarcador o castrante. Tampoco fue descuidado o negligente. Supo
entregar a Dios sus sentimientos, pedir perdón, ayuda y dirección.
Inspeccionó los muros e identificó las áreas que necesitaban reparación
esmerada. No solamente hizo esto con lo relacionado a la muralla, sino
también con el ánimo en el corazón del pueblo que necesitaba aliento y
esperanza en medio de la crisis.
ORACIÓN
Gracias te damos Dios, porque en medio de tiempos adversos podemos
clamar a ti y tú nos escuchas. Mira, oh Dios, nuestras afrentas y ansiedad.
Ayúdanos a verte, a Ti, aun cuando las cosas no salen como planificamos o
esperamos. Necesitamos tu ayuda para fortalecer nuestra vida y para
aprender a manejar saludablemente nuestra ansiedad. En tus manos
depositamos nuestra ansiedad, cargas y preocupaciones, confiando en que tú
obrarás. Lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Mateo 6.25-34
Martes
Salmo 84.1-12
Miércoles
Salmo 97.1-12
Jueves
Isaías 63.7-14
Viernes
Nehemías 13.1-14
Sábado
Nehemías 13.15-31
EJERCICIOS

«Una carta a Sanbalat»

Instrucciones: Imagine cómo probablemente fue la niñez de Sanbalat.

¿Qué factores pudieron incidir en su comportamiento y en su ansiedad


manifestada en agresión?

Considerando las posibles experiencias y heridas de Sanbalat, escriba una


carta dirigida a él. Piense en el niño herido detrás de esa conducta agresiva y
exprésele un mensaje de aliento que contribuya a la sanidad integral.

Querido niño herido:


«Mi respuesta al mensaje»
Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase dando la bienvenida a los alumnos. Pida a un voluntario


que dirija una oración de gratitud a Dios por la oportunidad de estudiar su
Palabra en comunidad. Pregunte:

¿Qué recuerdan de la historia de Nehemías? Comente que, a diferencia


de la unidad «el perdón», donde estudiamos parte de la historia de
Nehemías, la lección de hoy se enfoca en la ansiedad y en sus
manifestaciones.
Repase el concepto ansiedad que se introdujo en la primera lección de
esta unidad. Presente el Vocabulario de esta lección y los Objetivos de la
clase.

II. DESARROLLO

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la


Escritura como guía para un diálogo con los alumnos.

Preguntas claves para formular en el desarrollo:

¿Por qué le afectaba tanto a Sanbalat que Nehemías y el pueblo se


levantaran unidos para reconstruir los muros y las puertas?

¿Qué ganaban con hacerles daño?

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las siguientes


preguntas reflexivas:

¿Somos conscientes del impacto de nuestro ejemplo en nuestros hijos,


familia y seres significativos?

¿Qué ejemplo estamos dando a nuestros hijos, familia y seres


significativos?

¿Qué tipo de líder somos en nuestra casa, en nuestra familia, trabajo e


iglesia?
¿Acaso imitamos las acciones de otros sin pasarlas por el escrutinio de
lo que Dios espera de nosotros?

¿Qué aspectos positivos de nuestra vida, carácter y conducta


anhelamos que otros imiten?

III. CIERRE

Presente los puntos que se encuentran en el Resumen y dirija el ejercicio


«Una carta a Sanbalat» con los alumnos. Pida a los alumnos que, haciendo
uso de su imaginación, piensen en cómo probablemente fue la niñez de
Sanbalat. ¿Ven el retrato de Sanbalat en las imágenes de nuestro país y los
rostros de personas vulnerables, víctimas y agresores? Describan qué factores
pudieron incidir en su comportamiento y en su ansiedad manifestada en
agresión.

Entregue una hoja de papel y un lápiz a cada alumno. Indique que,


considerando los aspectos que mencionaron como grupo sobre las posibles
experiencias y heridas de Sanbalat, escriban una carta dirigid a él. Piensen en
el niño herido detrás de la agresión y exprésenle un mensaje de aliento que
contribuya a la sanidad integral.

Al finalizar el ejercicio, permita que algún voluntario comparta su carta.


Haga énfasis en que ese mensaje que redactaron en la carta, lo podemos
aplicar a nuestra realidad. De esta manera podemos ver con ojos de
misericordia a quienes nos lastiman y podemos orar por ellos.
Culmine con la oración que aparece en la lección y recuerde a los
alumnos la guía de lecturas devocionales de esta semana.

MATERIALES:

Biblia

Papel

Lápices
LECCIÓN 12:

TRIÁNGULOS TÓXICOS

TEXTO BÍBLICO: Mateo 2.1-12

TEXTO ÁUREO: Mateo 2.12


«Pero siendo avisados por revelación en sueños que
no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por
otro camino».

OBJETIVOS
Analizar cómo la ansiedad nos afecta y de qué maneras podemos
canalizarla efectivamente para caminar hacia a una sanidad integral.

Definir los conceptos «triángulo» y «secretos» y describir como éstos se


manifiestan como producto de la ansiedad.
Identificar acercamientos inadecuados que esconden trampas, malas
intenciones y que pretenden contaminar nuestro pensamiento y corazón.

Descubrir estrategias que nos ayuden a responder a esos acercamientos, de


manera que no caigamos en triángulos tóxicos que perjudiquen nuestra
relación con Dios y con nuestro prójimo.

VOCABULARIO
«TRIÁNGULO»: Más allá de su significado como figura geométrica,
hablamos de triángulos como una manera de entrelazar la ansiedad. Los
triángulos pueden manejarse saludablemente. También pueden ser tóxicos, si
se utilizan para insertar a una persona o grupo dentro de un conflicto entre
dos partes ajenas.

«SECRETOS»: Son otra manera en la que vemos la ansiedad manifestada y


entrelazada. Los secretos empeoran los procesos patológicos y tóxicos en las
relaciones familiares. Además, distorsionan las percepciones, dividen
familias, dañan relaciones y perpetúan triángulos.
LECTURA BÍBLICA
Mateo 2.1-12

RVR VP
1 Cuando Jesús nació, en Belén de Judea, en 1 Jesús nació en Belén, un pueblo de la región
días del rey Herodes, llegaron del oriente a de Judea, en el tiempo en que Herodes era rey
Jerusalén unos sabios, del país. Llegaron por entonces a Jerusalén
2 preguntando: —¿Dónde está el rey de los unos sabios del Oriente que se dedicaban al
judíos que ha nacido?, pues su estrella hemos estudio de las estrellas,
visto en el oriente y venimos a adorarlo. 2 y preguntaron: —¿Dónde está el rey de los
3 Al oír esto, el rey Herodes se turbó, y toda judíos que ha nacido? Pues vimos salir su
Jerusalén con él. estrella y hemos venido a adorarlo.
4 Y, habiendo convocado a todos los principales 3 El rey Herodes se inquietó mucho al oír esto,

sacerdotes y escribas del pueblo, les preguntó y lo mismo les pasó a todos los habitantes de
Jerusalén.
dónde había de nacer el Cristo. 5 Ellos le 4 Mandó el rey llamar a todos los jefes de los
respondieron: —En Belén de Judea, porque así
fue escrito por el profeta: sacerdotes y a los maestros de la ley, y les
6 »“Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la preguntó dónde había de nacer el Mesías.
5 Ellos le dijeron:—En Belén de Judea; porque
más pequeña entre los príncipes de Judá, porque
de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi así lo escribió el profeta:
pueblo Israel.” 6 “En cuanto a ti, Belén, de la tierra de Judá, no
7 Entonces Herodes llamó en secreto a los eres la más pequeña entre las principales
sabios y se cercioró del tiempo exacto en que ciudades de esa tierra; porque de ti saldrá un
había aparecido la estrella. gobernante que guiará a mi pueblo Israel.”
8 Y enviándolos a Belén, dijo: —Id allá y 7 Entonces Herodes llamó en secreto a los

averiguad con diligencia acerca del niño y, sabios, y se informó por ellos del tiempo exacto
cuando lo halléis, hacédmelo saber, para que yo en que había aparecido la estrella.
también vaya a adorarlo. 8 Luego los mandó a Belén, y les dijo: —Vayan
9 Ellos, habiendo oído al rey, se fueron. Y la allá, y averigüen todo lo que puedan acerca de
estrella que habían visto en el oriente iba ese niño; y cuando lo encuentren, avísenme,
delante de ellos, hasta que, llegando, se detuvo para que yo también vaya a rendirle homenaje.
9 Con estas indicaciones del rey, los sabios se
sobre donde estaba el niño. 10 Y al ver la
estrella, se regocijaron con muy grande gozo. fueron. Y la estrella que habían visto salir iba
11 Al entrar en la casa, vieron al niño con María, delante de ellos, hasta que por fin se detuvo
sobre el lugar donde estaba el niño.
su madre, y postrándose lo adoraron. Luego, 10 Cuando los sabios vieron la estrella, se
abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes:
oro, incienso y mirra. alegraron mucho.
12 Pero siendo avisados por revelación en 11 Luego entraron en la casa, y vieron al niño

sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a con María, su madre; y arrodillándose le


su tierra por otro camino. rindieron homenaje. Abrieron sus cofres y le
ofrecieron oro, incienso y mirra.
12 Después, advertidos en sueños de que no
debían volver a donde estaba Herodes,
regresaron a su tierra por otro camino.

INTRODUCCIÓN
El pasaje bíblico que estudiaremos en esta lección se acostumbra a
estudiar durante la Navidad. Es parte de la narración bíblica relacionada al
nacimiento de Jesús. Para fines de esta lección, nos acercaremos a este pasaje
resaltando la relación entre los sabios del oriente y Herodes. Probablemente
usted conozca esta historia de memoria y domine los eventos narrados, pero
le extendemos la invitación a que podamos acercarnos a este pasaje
nuevamente, pero examinando cómo la ansiedad se refleja en la reacción de
Herodes y en sus acercamientos.

En esta unidad hemos estudiado cómo la ansiedad nos afecta y de qué


maneras podemos canalizarla efectivamente para caminar hacia a una sanidad
integral. En la lección de hoy conoceremos la definición de triángulos en las
relaciones, veremos cómo los triángulos tóxicos y los secretos se manifiestan
como productos de la ansiedad. Aprenderemos a identificar acercamientos
inadecuados que esconden trampas, malas intenciones y que pretenden
contaminar nuestro pensamiento y corazón. Exploraremos cómo podemos
responder a esos acercamientos, de manera que no caigamos en triángulos
tóxicos que perjudiquen nuestra relación con Dios y con nuestro prójimo.
ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Mateo 2.1-12
El Evangelio de Mateo comienza narrando la genealogía de Jesús. Deja
claro la importancia de establecer que proviene del linaje de David. Además,
resalta que Dios ama, cuida y habla a los gentiles, como lo hace con los
judíos. Uno de esos ejemplos lo vemos con los sabios de oriente en el
capítulo 2.

vv. 1-2: Estos primeros versículos detallan que Jesús ya había nacido en
Belén de Judea. Especifica el reinado de Herodes y nos presenta unos magos
que vinieron de oriente buscando al Rey de los Judíos. Los magos estaban
frente a un rey, pero preguntando dónde estaba el «otro» rey para ir y rendirle
adoración.

v. 3: Para Herodes, quien tenía un ego enfermizo, la pregunta de los


magos fue un detonador de ansiedad. Para él no existía otro rey que no fuese
él. La ansiedad lo llevó a pensar en una estrategia que alimentara su ego y
calmara su ansiedad.

«Porque su estrella hemos visto en el oriente»: Algunos exégetas


sugieren que esta estrella se refiere a un fenómeno astronómico como puede
ser la conjunción de planteas, un cometa o una supernova (la explosión de
una estrella que ha alcanzado el máximo de su luminosidad). Los magos,
quienes se cree eran conocedores de la astronomía, entendieron que ese
fenómeno natural era la señal del cumplimiento de la llegada del rey que
esperaban los judíos.

«…se turbó…»: Herodes estaba perturbado, inquieto, agitado y


alborotado. La pregunta de los magos encendió una chispa de ansiedad e
inseguridad en él que lo llevó a turbar consigo a toda Jerusalén. Contaminó a
otros con su ansiedad. Buscó seguidores que alimentaran su ira y abonaran a
su conflicto interno, insertándolos en un triángulo tóxico.

v: 4: Herodes continuó insertando a otras personas en su lucha


emocional. Esta vez incluyó a los principales sacerdotes y escribas. Estaba
buscando otros sectores de autoridad que lo apoyaran y se involucraran en su
plan, sin que estos necesariamente estuvieran conscientes de sus verdaderas
intenciones.

vv. 5-6: Ante la trampa de Herodes, los líderes religiosos respondieron


citando las Escrituras (Miqueas 5.2). Estas revelaban que el Rey de Reyes
nacería en Belén de Judea. La respuesta de los líderes religiosos confirmó a
Herodes que sus sospechas de la existencia de otra persona que pudiera
usurpar su lugar eran ciertas. Sabemos que Jesús no nació para usurpar el
lugar de nadie. No hay nadie que pueda usurpar el lugar de Jesús. Cuando
pretendemos atribuirnos roles que no nos pertenecen, pensando que somos
autosuficientes o que no necesitamos del Señor, caemos en nuestras propias
trampas y nos autodestruimos.
v. 7: «…llamando en secreto a los magos…»: Aquí vemos otra forma en
la que se entrelaza la ansiedad en un sistema. Estos son los secretos. Herodes
tuvo el cuidado de mantener sus verdaderas intenciones ocultas. Perpetuar el
secreto del estatus y la ubicación del nuevo rey era importante para Herodes.
Mientras menos personas estuviesen al tanto de la información, más fácil se
le hacía controlar o manipular las emociones y acciones de los demás.
Pensaba que si sabía el paradero de este nuevo rey que había nacido, podía
eliminar la amenaza que entendía real e inminente de poder perder su
reinado.

v. 8: Haciendo uso de su posición de poder e influencia, envió a los


magos hacia Belén para que localizaran al rey que había nacido. Fue muy
imperativo al dar sus instrucciones y especificar que, después de que lo
encontraran, regresaran donde él para poder también encontrarle y adorarle.

v. 9: Los magos partieron hacia Belén. Nuevamente, aparece la estrella


para guiarlos en el camino y llevarlos hasta encontrar al niño.

vv. 10-11: Los magos, finalmente, tuvieron un encuentro con el niño.


Hubo gozo, alegría. El encuentro de los magos con el niño Rey contrasta con
el que tuvieron con el rey Herodes. Ambos ambientes manifiestan
diferencias. Con Herodes el ambiente se percibía tenso, lleno de sospechas e
intriga, mientras que el encuentro con Jesús manifestaba un ambiente de
gozo, paz, entrega y consagración. Los magos entregaron a Jesús regalos
preciados, dignos para un rey.
v. 12: «Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a
Herodes…»: Una vez más, los magos reciben una manifestación divina. En
sueños se les reveló que no volvieran donde Herodes. En el Evangelio de
Mateo vemos cómo Dios se revela a través de ellos. Cuando José quiso dejar
a María secretamente tuvo un sueño donde Dios le dejó saber lo que estaba
haciendo en María y la importancia del niño que llevaba en su vientre (Mt
1.20). Mateo también nos presenta cómo un sueño reveló a la esposa de
Pilato que Jesús, quien estaba siendo juzgado, era un hombre inocente (Mt
27.19).

En esta ocasión, los magos reciben un mensaje para que cambien su


rumbo y caminen hacia otra dirección. Sus ojos fueron abiertos ante la trampa
de Herodes y entendieron que no debían regresar a él.

APLICACIÓN
Es de nuestro conocimiento que un triángulo es una figura geométrica de
tres lados y tres ángulos. Cuando hablamos de ansiedad y de las relaciones
interpersonales también nos referimos a los triángulos. Más allá de su
significado como figura geométrica, hablamos de triángulos como una
manera de entrelazar la ansiedad. Hay tres puntas, tres ángulos y tres lados.
Los triángulos tóxicos intentan insertar a una persona o a un grupo dentro de
un conflicto entre dos partes ajenas.

Vemos triángulos en nuestras relaciones familiares, eclesiales, en el


ambiente laboral y en todo lugar donde existen relaciones interpersonales. No
todos los triángulos son tóxicos. La próxima lección de esta unidad nos
mostrará un ejemplo de un triángulo positivo. Los triángulos son complejos y
en muchas ocasiones no nos percatamos de ellos ni cómo inciden en nuestro
comportamiento. En la mayoría de las ocasiones, se convierten en algo
habitual y se pueden observar en eventos, situaciones y patrones de la vida
familiar.

Los triángulos se manifiestan en el sistema emocional de las relaciones


humanas con mayor frecuencia de la que nos percatamos. Muchas personas,
al escuchar el concepto triángulo, más allá de una figura geométrica, piensan
en un triángulo amoroso de infidelidad. Lo cierto es que hay diversos tipos de
triángulos en las relaciones humanas, especialmente en la familia y en la vida
eclesial.

El triángulo que más fácil se nos hace identificar es el que involucra a


tres personas. El ejemplo más común de este tipo es cuando hay una
infidelidad dentro de la relación matrimonial. La Biblia nos presenta
triángulos como el de Abraham-Sara-Agar y Rebeca-Isaac-Jacob, entre
muchos otros. Otro tipo de triángulo es aquel que se desarrolla entre persona–
persona–grupo, como ilustra la lección de hoy. Un tercer tipo de triángulo es
aquel que involucra a persona–persona–problema, como por ejemplo el de
Esaú–Jacob–la primogenitura (Gn 27).

En esta historia vemos varios triángulos tóxicos. El primero se da entre


Herodes –el pueblo–la noticia de un nuevo rey. Cuando Herodes escuchó que
los magos estaban buscando otro rey para adorarle, su ansiedad aumentó y en
su reacción insertó a otras personas en su perturbación, en su conflicto
interno. Agitó las masas provocando una expectativa en el pueblo y una
opinión pública sobre el Rey de los Judíos que buscaban los magos. Hay
personas que, al sentirse amenazadas, alimentan la opinión de otros con
comentarios y valoraciones que no necesariamente son ciertas. Algunos
utilizan sus posiciones de poder para influenciar en la opinión pública y
manipular reacciones y sentimientos.

El segundo triángulo tóxico que vemos en esta historia es el de Herodes-


principales sacerdotes y escribas–la noticia de un nuevo rey. Hay personas
que, sabiendo la respuesta, hacen la pregunta. Su verdadera intención no es
escuchar la respuesta, sino tomar temperatura de la opinión, intuir o entrever
la postura de la otra persona. Cuando la ansiedad aumenta sus niveles en una
persona, esta puede asumir este tipo de actitud, especialmente con una mala
intención detrás de su premisa. Suele proyectar una imagen de templanza y
de que está en control sobre la situación, pero en realidad la ansiedad lo tiene
descontrolado o descontrolada.

El tercer triángulo que vemos es el de Herodes–los magos–la noticia del


nuevo rey. Si nos percatamos y revisamos los participantes de los triángulos
anteriores, veremos que hay dos constantes: Herodes y la noticia de un nuevo
rey.

Intencionalmente, aludimos a la «noticia de un nuevo rey» como una de


las partes del triángulo y no hacemos referencia a Jesús directamente como
alguien insertado en el triángulo. Jesús no estaba presente en el triángulo,
pero sí la percepción que se tenía sobre él. Jesús no estaba al tanto de lo que
se hablaba sobre su persona, pero ya su reputación estaba siendo evaluada y
cuestionada por otros.

En adición a los triángulos tóxicos, otra manera en que vemos la


ansiedad manifestada en esta historia es en los secretos. Herodes se acercó a
los magos en secreto. Los secretos distorsionan las percepciones. Una
persona puede sentirse engañada al no tener una información que necesita
para ver y comprender a plenitud su propia realidad de vida. Más allá del
contenido del secreto, lo perjudicial es la consecuencia de la existencia del
secreto en el proceso emocional de una persona o familia.

Los secretos dividen familias y perpetúan triángulos. Empeoran los


procesos patológicos y tóxicos en las relaciones familiares. Lo común es
pensar que no se pueden divulgar los secretos porque su efecto sería peor que
el mismo secreto. Lo cierto es que al revelarlos es muy probable que las
personas se enfaden y se alteren momentáneamente a causa del contenido del
secreto pero, a la larga, la ansiedad en la familia disminuye y se enfocan las
energías en buscar soluciones para los problemas y no en esconderlos.
Los magos siguieron la estrella y el mensaje que recibieron en sueños
por encima de las instrucciones de Herodes. Después de haberse encontrado
con el verdadero Rey de Reyes se dieron cuenta de lo que era falso. Cuando
nos encontramos con el Señor y le ofrendamos lo que somos, lo que tenemos
y le damos nuestra vida, Él nos dirige. Nos ayuda a discernir nuestra
circunstancia y a tomar decisiones sabias, aunque eso implique cambiar el
rumbo que ya habíamos pensado.

¿Cómo podemos identificar triángulos tóxicos en nuestra familia, en la


iglesia, en el país? ¿De qué manera otras personas han intentado o intentan
manipular nuestras emociones, percepciones y decisiones? ¿Qué comentarios,
expresiones o acciones hemos manifestado con la intención de involucrar a
otras personas en nuestros propios conflictos? ¿Cómo podemos frenar a
quienes se nos acercan con la intención de triangularnos e incluirnos en un
conflicto ajeno?

RESUMEN
Los triángulos se manifiestan en el sistema emocional de las relaciones
humanas con mayor frecuencia de la que nos percatamos. Lo cierto es que
hay diversos tipos de triángulos en las relaciones humanas, especialmente
en la familia y en la vida eclesial.
Los triángulos tóxicos los pueden conformar diversos componentes. En
esta historia vemos varios triángulos tóxicos. El primer triángulo tóxico se
da entre Herodes–el pueblo–la noticia de un nuevo rey. El segundo que
vemos en esta historia es el de Herodes–principales sacerdotes y escribas–
la noticia de un nuevo rey. El tercero que vemos es el de Herodes– los
magos–la noticia del nuevo rey.

En adición a los triángulos tóxicos, otra manera en que vemos la ansiedad


manifestada en esta historia es en los secretos.

Los magos siguieron la estrella y el mensaje que recibieron en sueños por


encima de las instrucciones de Herodes. Después de haberse encontrado
con el verdadero Rey de Reyes se dieron cuenta de lo que era falso.
Cuando nos encontramos con el Señor y le ofrendamos lo que somos, lo
que tenemos y le damos nuestra vida, Él nos dirige. Nos ayuda a discernir
nuestra circunstancia y nos ayuda a tomar decisiones sabias, aunque eso
implique cambiar el rumbo que ya habíamos pensado.

ORACIÓN
Dios y Señor nuestro, te damos gracias porque nos envías señales de
amor que nos conducen a tu presencia. Ayúdanos a discernir tu voz por
encima de cualquier voz que pretenda contaminar nuestro corazón.
Ayúdanos a manejar nuestra ansiedad, de manera que no insertemos a otras
personas en nuestros conflictos. Ayúdanos a no caer en triángulos tóxicos,
secretos ni chismes que entrelacen la ansiedad y perpetúen conflictos. Lo
pedimos en el nombre de Jesús, quien vino a traer luz a nuestra vida. Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Salmo 91.1-16
Martes
Mateo 2.13-23
Miércoles
Marcos 9.33-37
Jueves
1 Corintios 1.10-17
Viernes
Éxodo 16.1-24
Sábado
Éxodo 16.25-36

EJERCICIOS

«Identificando triángulos»
Instrucciones: Identifique los triángulos que aparecen en esta historia (Mt
2.1-12). Escriba los nombres, componentes o situaciones en cada lado del
triángulo.
Mencione otros tipos de triángulos que vemos en las familias, iglesias,
lugares de trabajo y en todo nuestro país.

¿Qué triángulos tóxicos puedo identificar en mi familia?

¿Qué estrategias puedo utilizar para evitar caer en triángulos tóxicos?

¿Qué estrategias puedo utilizar para manejar la ansiedad y no insertar a


otras personas en mis conflictos?

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase dando la bienvenida a los alumnos. Dirija una oración de


gratitud a Dios por su presencia y por la oportunidad de encontrarse como
comunidad de fe para estudiar su Palabra. Resuma la clase anterior
destacando cómo se reflejó la ansiedad en esa historia bíblica.

Dibuje un triángulo en la pizarra o utilice una proyección digital,


pregunte: ¿Qué es un triángulo?

¿A qué nos referimos cuando utilizamos este concepto en las


relaciones humanas?

¿Qué es un secreto?

¿Cómo un secreto puede afectar positiva o negativamente a una


persona, a una familia o un grupo?

Use el vocabulario de la lección para definir los conceptos «triángulos» y


«secretos». Pida a un voluntario que lea en voz alta los objetivos de la clase.

II. DESARROLLO

Indique que el pasaje bíblico que estudiarán es muy conocido y


usualmente lo estudiamos en la Navidad. Exprese que en la clase de hoy nos
acercamos a este pasaje desde otra perspectiva, identificando triángulos
tóxicos que contaminan el corazón.

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la


Escritura como guía para un diálogo con los alumnos.

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las siguientes


preguntas reflexivas:
¿Cómo podemos identificar triángulos tóxicos en nuestra familia, en la
iglesia, en el país?

¿De qué manera otras personas han intentado o intentan manipular


nuestras emociones, percepciones y decisiones?

¿Qué comentarios, expresiones o acciones hemos manifestado con la


intención de insertar a otras personas en nuestros propios conflictos?

¿Cómo podemos frenar a quienes se nos acercan con la intención de


triangularnos e incluirnos en un conflicto ajeno?

III. CIERRE

Señale la imagen del triángulo que tiene dibujada en la pizarra o


proyectada. Pida a los alumnos que identifiquen los triángulos que aparecen
en esta historia y escriba los nombres, componentes o situaciones en cada
lado del triángulo. A medida que identifiquen triángulos, dibuje o proyecte
otros triángulos para añadir las aportaciones de los alumnos.

Pida a los alumnos que mencionen otros tipos de triángulos que vemos
en las familias, iglesias, los lugares de trabajo y en todo nuestro país.
Pregunte:

¿Qué estrategias podemos utilizar para evitar caer en triángulos


tóxicos?
¿Qué estrategias podemos utilizar para manejar la ansiedad y no
insertar a otros en nuestros conflictos?

Presente los puntos que se encuentran en el Resumen y dirija la oración


final que aparece en la lección.

MATERIALES:

Biblia

Pizarra o recursos audiovisuales

Tiza o marcadores
LECCIÓN 13:

TRIÁNGULOS POSITIVOS

TEXTO BÍBLICO: Filemón 1.8-17

TEXTO ÁUREO: Filemón 1.10-12


«Te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en
mis prisiones, el cual en otro tiempo te fue inútil, pero
ahora a ti y a mí nos es útil. Te lo envío de nuevo. Tú,
pues, recíbelo como a mí mismo».

OBJETIVOS
Ilustrar cómo la carta a Filemón presenta un ejemplo de un triángulo
positivo.

Identificar cómo podemos abonar a que nuestras relaciones reflejen nuestro


carácter cristiano, viviendo en fe, esperanza y amor.
Establecer cómo nuestra respuesta y actitudes son clave y determinantes en
la perpetuación de triángulos y en la transformación de un triángulo tóxico
a uno positivo.

VOCABULARIO
«TRIÁNGULOS POSITIVOS»: No todos los triángulos son tóxicos. Hay
triángulos positivos donde todas las partes se relacionan sanamente y en
amor. Por ejemplo: un triángulo entre una esposa – esposo – hijo. Un
triángulo entre hijo – padre – abuelo o un triángulo entre dos amigas y una
buena noticia. Nuestra actitud es clave para determinar si permitimos que ese
triángulo sea uno tóxico o positivo.

«TRIANGULIZAR»: Insertar a otra persona o grupo dentro de un triángulo


con la intención de polarizar un asunto o intensificar un conflicto entre dos
partes.

«FILEMÓN»: Es a quien se le dirige esta carta escrita por el apóstol Pablo.


Su nombre significa «afectuoso».

«ONÉSIMO»: Era el esclavo que el apóstol Pablo hacía referencia en su


carta a Filemón. Su nombre significa «útil».
LECTURA BÍBLICA
Filemón 1.8-17

RVR VP
8 8
Por eso, aunque tengo mucha libertad en Por eso, aunque en nombre de Cristo tengo
Cristo para mandarte lo que conviene, derecho a ordenarte lo que debes hacer,
9 prefiero rogártelo apelando a tu amor, siendo 9 prefiero rogártelo en nombre del amor. Yo,
yo, Pablo, ya anciano, y ahora, además, Pablo, ya anciano, y ahora preso por causa de
prisionero de Jesucristo. Cristo Jesús,
10 Te ruego por mi hijo Onésimo, a quien 10 te pido un favor para mi hijo Onésimo, de
engendré en mis prisiones, quien he llegado a ser padre según la fe aquí en
11 el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora la cárcel.
a ti y a mí nos es útil. 11 En otro tiempo, Onésimo fue para ti un
12 Te lo envío de nuevo. Tú, pues, recíbelo esclavo inútil, pero ahora nos es útil tanto a ti
como a mí mismo. como a mí.
13 Yo quisiera retenerlo conmigo, para que en 12 Te lo envío de nuevo: es el hijo de mis

lugar tuyo me sirviera en mis prisiones por entrañas.


causa del evangelio. 13 Yo hubiera querido que se quedara aquí
14 Pero nada quise hacer sin tu consentimiento, conmigo, para que me sirviera en tu lugar
para que tu favor no fuera forzado, sino mientras estoy preso por causa del evangelio.
voluntario. 14 Pero no quiero hacer nada que tú antes no
15 Quizá se apartó de ti por algún tiempo para hayas aprobado, para que el favor que me haces
que lo recibas para siempre, no sea por obligación sino por tu propia
16 no ya como esclavo, sino como más que voluntad.
15 Tal vez Onésimo se apartó de ti por algún
esclavo, como hermano amado, mayormente
para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la tiempo para que ahora lo tengas para siempre,
carne como en el Señor. 16 ya no como un esclavo, sino como algo
17 Así que, si me tienes por compañero, recíbelo mejor que un esclavo: como un hermano
como a mí mismo. querido. Yo lo quiero mucho, pero tú debes
quererlo todavía más, no sólo humanamente
sino también como hermano en el Señor.
17 Así pues, si me tienes por hermano en la fe,
recíbelo como si se tratara de mí mismo.
INTRODUCCIÓN
Esta lección da cierre a la unidad «La ansiedad». Hemos visto mediante
diversos pasajes bíblicos, cómo la ansiedad se manifiesta y cómo podemos
aprender a identificarla y manejarla. En la lección pasada estudiamos la
historia de los magos del oriente, a quienes Herodes trató de insertar en un
triángulo tóxico, pero al final siguieron el aviso que recibieron en sueños y se
fueron por otro camino, después de haber encontrado y adorado a Jesús.

La lección de hoy se enfoca en los triángulos positivos. Mayormente,


escuchamos de los triángulos en las relaciones como algo tóxico y dañino,
pero hoy veremos que sí es posible estar insertados en triángulos positivos.
Mediante la historia de Filemón, Onésimo y Pablo ilustraremos un ejemplo
de un triángulo positivo. Destacaremos cómo nuestras respuestas y actitudes
son clave y determinantes en la perpetuación de triángulos en las relaciones o
circunstancias. Podemos transformar un triángulo tóxico en uno positivo, si
así nos lo proponemos.

La carta de Pablo a Filemón consiste en veinticinco versículos, por lo


que, aunque esta lección se limita a los versículos 8-17, se aconseja que lean
toda la carta. Usualmente se estudia esta carta para dialogar sobre el tema de
la esclavitud, pero hoy la estudiaremos desde la perspectiva de quien abona a
la disminución de los niveles de ansiedad e interviene para que otros
demuestren bondad.
ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Filemón 1.8-17
La carta de Pablo a Filemón es la más breve del Nuevo Testamento. El
apóstol Pablo se dirige a Filemón para interceder por Onésimo. Este es un
esclavo de Filemón que probablemente se había escapado. Los esclavos no
tenían derechos ni oportunidades. De ser capturados luego de haber escapado,
estaban expuestos a todo tipo de castigo y abuso. Los cómplices de los
esclavos también estaban sujetos a responder ante el amo. Filemón estaba en
posición de tomar una decisión que cambiaría la vida de Onésimo para
siempre.

El apóstol Pablo se encontraba preso al momento de redactar esta carta.


Su estructura es muy sencilla.

Introducción – Saludos

Mensaje sobre el amor y la fe de Filemón

Pablo intercede por Onésimo

Saludos finales y bendiciones

«Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis


oraciones, porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y
para con todos los santos» (vv. 4-5): En su mensaje, Pablo establece que, aun
estando preso, oye del amor y de la fe que Filemón tenía hacia el Señor Jesús.
El testimonio de Filemón hablaba por él. Pablo había escuchado cosas buenas
de Filemón y eso fue lo que precisamente resaltó al inicio de su mensaje.

Hay personas que inician sus premisas con comentarios basados en


chismes o en descripciones negativas. Este no fue el caso. El apóstol Pablo no
insertó a terceras personas en su comunicado para abonar al chisme o a
«rumores de pasillo».

v. 8: El apóstol Pablo reconocía su autoridad como líder, pero no


pretendía imponerse a las decisiones de Filemón.

v. 9: «…te ruego por amor…»: El amor va de la mano con el perdón.


Cuando actuamos en amor se hace posible que consideremos nuevas
perspectivas, que se abran los corazones y pensamientos para ver a la otra
persona con ojos de misericordia y dignidad. Pablo hablaba como prisionero
de Jesucristo. Conocía en carne propia las implicaciones de estar preso y a
merced de otras personas.

vv. 10-11: «te ruego por mi hijo Onésimo»: Hay un apego emocional
entre Pablo y Onésimo. Aun siendo Onésimo considerado como un esclavo,
hay un respeto por parte del apóstol Pablo, quien reconoce el valor Onésimo
y su importancia como ser humano.

v. 12: Pablo continúa su ruego. Solicita a Filemón que reciba a Onésimo


con bondad, hospitalidad y respeto.
vv. 13-14: Nuevamente, el apóstol Pablo reconoce que pudiera hacer el
acercamiento desde una posición de autoridad, pero insiste en respetar la
decisión de Filemón, confiando en su juicio y bondad como seguidor de
Jesucristo.

vv. 15-17: Hay una diferencia entre lo que implicaba recibir a un


hermano y a un esclavo. Pablo está solicitando que no haya esa distinción con
Onésimo. Como lo expresa su nombre, Onésimo era útil. Tenía valor, era
digno. Pablo le pedía a Filemón que recibiera a Onésimo como si lo estuviera
recibiendo a él. Su petición aludía a la hermandad como cristianos que eran.
El apóstol Pablo esperaba que la acción de Filemón reflejara la fe, la
esperanza y el amor que se da en el compañerismo cristiano.

APLICACIÓN
Se cree que Filemón era un hombre desprendido y hospitalario. Pablo lo
tenía en alta estima y por eso apelaba a su amor y bondad para que recibiera a
Onésimo. Hay personas que aparentan ser muy hospitalarias y desprendidas,
incluso hacen donaciones económicas significativas a instituciones de
caridad, pero en su trato con otras personas manifiestan hostilidad y altivez.
Muchas de ellas aparentan una imagen de bondad con extraños o conocidos,
pero en su familia asumen actitudes opresoras, negligentes y hostiles. En
resumen, personas que son luz en la calle y oscuridad en la casa.

El apóstol Pablo tenía una imagen de Filemón que era compatible con la
conducta de un cristiano y seguidor de Jesucristo. También tenía una imagen
positiva de Onésimo, al punto de estar dispuesto a pagar sus deudas (v. 19).

Hay un programa de televisión que consiste en que algunos grandes


jefes, ejecutivos de compañías y corporaciones, se disfrazan y se hacen pasar
por empleados novatos en posiciones de servicio. Lo interesante de este
programa son las dinámicas que se dan entre los empleados y el jefe
clandestino o «undercover». En muchos casos, se ve cómo el jefe de la
compañía comete errores porque no domina esas tareas que realizan sus
empleados. Se ven las reacciones de algunos empleados que, pensando que
esa persona es un novato y es torpe, se burlan de él o de ella, insinuando que
no son aptos para tal trabajo. Otros empleados optan por orientar, guiar y
ayudar a su nuevo compañero de labores, mostrando actos de bondad. La
gran sorpresa se la llevan todos los empleados cuando, luego de varios días
como un empleado novato, este o esta revela su identidad, manifiesta que es
el dueño o la dueña de la compañía para la cual trabajan. Con frecuencia se
ve que quienes se burlaron de ese novato se sienten avergonzados, confiesan
su error y piden perdón. Expresan que si hubiesen sabido que era el dueño de
la compañía para la cual trabajan, lo hubieran tratado con respeto, bondad y
pleitesía.
¿Tenemos que conocer el trasfondo de una persona para tratarla con
respeto?

¿El hecho de que una persona esté en una posición de poder, ventaja o
desventaja y vulnerabilidad nos da derecho a tratarla estableciendo
diferencias?

Como hemos expresado anteriormente, no todos los triángulos son


tóxicos. Hay triángulos positivos. Por ejemplo: un triángulo entre una
esposa–esposo–hijo. Un triángulo entre hijo–padre–abuelo o un triángulo
entre dos amigas y una buena noticia. Podemos estar en muchos triángulos y
nuestra actitud es clave para determinar si permitimos que ese triángulo sea
tóxico o positivo.

Algo hermoso que vemos en esta historia es que el apóstol Pablo


fomentó un triángulo positivo. En primer lugar, inició su carta brindando una
palabra de saludo y afirmación, reconociendo la buena imagen y el alto
concepto que tenía sobre Filemón. Hay personas que inician sus premisas con
comentarios basados en chismes o en descripciones negativas. Esta es una
forma de manifestar la ansiedad. Ante la ansiedad responden con chismes y
secretos.

En la petición del apóstol Pablo para que Filemón recibiera con bondad a
Onésimo, vemos un excelente ejemplo de cómo podemos abonar a que la
paz, el perdón y la armonía se haga real y tangible en las relaciones humanas.
Para que esto se dé, no basta con comportarnos bondadosamente con nuestro
prójimo. Requiere que hayamos experimentado primeramente ese encuentro
con nuestro Dios, quien por gracia nos ha hecho libres. Por amor hemos
hallado misericordia, perdón y hemos entendido que velar por el bienestar de
nuestros hermanos y hermanas es parte de nuestra responsabilidad. Que no
seamos como Abel, quien preguntó: «¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?»
(Gn 4.9).

Somos llamados a velar por nuestro prójimo y a ser embajadores de la


paz de Dios. Fomentamos relaciones y triángulos positivos:

Cuando reconocemos el valor de las demás personas, como seres


creados por Dios y como almas de salvación.

Cuando tratamos con respeto y dignidad a las demás personas.

Cuando escogemos resaltar los aspectos positivos de los demás.

Cuando detenemos chismes y rumores y actuamos movidos en el amor


de Cristo.

Cuando actuamos con misericordia y amamos a nuestro prójimo como


a nosotros mismos.

El nombre de Filemón significa «afectuoso». Él, Pablo y Onésimo


venían de trasfondos muy distintos, pero gracias al vínculo de amor y fe
cristiana podían estar unidos aunque estuviesen distantes físicamente.

La lección de hoy nos lanza el reto de examinar nuestras relaciones y ver


cuánto abonamos a la unidad y al fortalecimiento del vínculo del amor.
Permitamos que ese vínculo perfecto nos ayude a romper paradigmas y
prejuicios, de manera que podamos fomentar, establecer y fortalecer
relaciones sanas que nos conduzcan a la madurez emocional y espiritual. Que
podamos crecer en unidad como familia y como iglesia, considerando a
nuestro prójimo.

«En fin, todos ustedes deben vivir en armonía y amarse unos a otros.
Pónganse de acuerdo en todo, para que permanezcan unidos. Sean buenos y
humildes. Si alguien les hace algo malo, no hagan ustedes lo mismo; si
alguien los insulta, no contesten con otro insulto. Al contrario, pídanle a Dios
que bendiga a esas personas, pues él los eligió a ustedes para que reciban
bendición» (1 Pedro 3.8-10 TLA).

RESUMEN
Cuando actuamos en amor se hace posible que consideremos nuevas
perspectivas, que se abran los corazones y pensamientos para ver a la otra
persona con ojos de misericordia y dignidad.

Fomentamos relaciones y triángulos positivos:

Cuando reconocemos el valor de las demás personas, como seres


creados por Dios y como almas de salvación.

Cuando tratamos con respeto y dignidad a las demás personas.

Cuando escogemos resaltar los aspectos positivos de los demás.


Cuando detenemos chismes y rumores y actuamos movidos en el amor
de Cristo.

Cuando actuamos con misericordia y amamos a nuestro prójimo como a


nosotros mismos.

La lección de hoy nos lanza el reto de examinar nuestras relaciones y ver


cuánto abonamos a la unidad y al fortalecimiento del vínculo del amor.
Permitamos que el amor nos ayude a romper con prejuicios y con
paradigmas equivocados, dañinos, de manera que podamos fomentar,
establecer y fortalecer relaciones sanas que nos conduzcan a la madurez
emocional y espiritual. Que podamos crecer en unidad como familia y
como iglesia, considerando a nuestro prójimo.

ORACIÓN
Amado Dios, gracias por darnos el mejor ejemplo de amor y bondad.
Gracias porque cuando acudimos a ti, tú nos escuchas y respondes.
Anhelamos tener relaciones sanas. En medio de un mundo tan violento y
hostil, ayúdanos a contribuir al amor, a la reconciliación y hospitalidad
cristiana. Que podamos ser luz y reflejar tu amor cada día. Lo pedimos con
acción de gracias en el nombre de Jesús. Amén.
LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA
PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Éxodo 16.25-36
Martes
Santiago 2.14-26
Miércoles
Santiago 3.1-12
Jueves
Salmo 133
Viernes
Génesis 13.1-8
Sábado
Hebreos 13.1-8

EJERCICIOS

«Identificando triángulos positivos»

Instrucciones: Lee la siguiente historia y contesta:

«Petronila era la líder del ministerio de actividades especiales de su iglesia.


Era una líder muy vocal y visible dentro de la iglesia local. Al terminar el año
de servicio, la iglesia decidió darle la oportunidad a Pancho, un joven
universitario que llevaba cinco años en la iglesia, para que dirigiera el
ministerio que Petronila había dirigido durante los últimos trece años. Pancho
coordinó una actividad especial y acordó con el equipo de trabajo decorar el
salón unas horas antes de la actividad, ya que era algo sencillo. Pancho no se
reportó a la actividad especial. Petronila no había aceptado pertenecer al
nuevo equipo de trabajo, pero estaba muy pendiente de lo que estaban
haciendo y cómo lo hacían. Durante la actividad, Petronila se acercó a varios
hermanos de la iglesia para preguntar su impresión sobre la actividad. A
todos les señalaba la irresponsabilidad de Pancho por no haber estado
presente. ‹Si me hubieran dejado como presidenta, jamás cometería tal
irresponsabilidad› –comentaba ella por los pasillos.

Antes de finalizar la actividad, el pastor de la iglesia tuvo una palabra de


saludo y de oración. En su participación, pidió la oración por el hermano
Pancho, quien no había estado presente y se excusó porque su madre se
enfermó y estaba con ella en la sala de emergencias de un hospital».

¿Cómo identificas la ansiedad en esta historia?

¿Qué triángulo o triángulos podemos identificar en la historia?

Si hubieses sido parte del equipo de trabajo de ese ministerio, ¿qué hubieras
hecho?

Si la hermana Petronila se te hubiese acercado para hablarte de Pancho,


¿cómo hubieras reaccionado?

¿Qué triángulos positivos identificas en tu familia?


¿De qué maneras puedo transformar los triángulos tóxicos en triángulos
positivos?

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase saludando a los alumnos y dándoles la bienvenida. Indique


que esta lección da cierre a la unidad «La ansiedad». Pida a un voluntario que
resuma lo discutido en las clases anteriores de esta unidad. Destaque los
conceptos importantes de las lecciones pasadas e introduzca los conceptos de
esta lección que se encuentran en el Vocabulario.

Presente los objetivos de la lección. Indique que, aunque usualmente se


estudia esta carta para dialogar sobre el tema de la esclavitud, hoy la
estudiaremos desde la perspectiva de quien abona a la disminución de los
niveles de ansiedad e interviene para que otros demuestren bondad.

II. DESARROLLO

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico. La carta de Pablo a


Filemón consiste en veinticinco versículos, por lo que, aunque esta lección se
limita a los versículos 8-17, se aconseja que lean toda la carta. Utilice el
Análisis de la Escritura como guía para un diálogo con los alumnos.

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las siguientes


preguntas reflexivas:

¿Tenemos que conocer el trasfondo de una persona para tratarla con


respeto?

¿El hecho de que una persona esté en una posición de poder, ventaja o
desventaja y vulnerabilidad nos da derecho a tratarla estableciendo
diferencias?

Escriba en la pizarra o proyecte las cinco estrategias para fomentar


relaciones y triángulos positivos que aparecen en la lección:

Cuando reconocemos el valor de las demás personas como seres


creados por Dios y como almas de salvación.

Cuando tratamos con respeto y dignidad a las demás personas.


Cuando escogemos resaltar los aspectos positivos de los demás.

Cuando detenemos chismes y rumores, y actuamos movidos en el


amor de Cristo.

Cuando actuamos con misericordia y amamos a nuestro prójimo como


a nosotros mismos.

III. CIERRE

Presente los puntos que se encuentran en el Resumen y lea la siguiente


historia:

«Petronila era la líder del ministerio de actividades especiales de su


iglesia. Era una líder muy vocal y visible dentro de la iglesia local. Al
terminar el año de servicio, la iglesia decidió darle la oportunidad a Pancho,
un joven universitario que llevaba cinco años en la iglesia, para que dirigiera
el ministerio que Petronila había dirigido durante los últimos trece años.
Pancho coordinó una actividad especial y acordó con el equipo de trabajo
decorar el salón unas horas antes de la actividad, ya que era algo sencillo.
Pancho no se reportó a la actividad especial. Petronila no había aceptado
pertenecer al nuevo equipo de trabajo, pero estaba muy pendiente de lo que
estaban haciendo y cómo lo hacían. Durante la actividad, Petronila se acercó
a varios hermanos de la iglesia para preguntar su impresión sobre la
actividad. A todos les señalaba la irresponsabilidad de Pancho por no haber
estado presente. ‹Si me hubieran dejado como presidenta, jamás cometería tal
irresponsabilidad› –comentaba ella por los pasillos.

Antes de finalizar la actividad, el pastor de la iglesia tuvo una palabra de


saludo y de oración. En su participación, pidió la oración por el hermano
Pancho, quien no había estado presente y se excusó porque su madre se
enfermó y estaba con ella en la sala de emergencias de un hospital».

Pregunte:

¿Cómo vemos la ansiedad manifestada en esta historia?

¿Qué triángulo o triángulos podemos identificar en la historia?

Si hubieses sido parte del equipo de trabajo de ese ministerio, ¿qué


hubieras hecho?

Si la hermana Petronila se te hubiese acercado para hablarte de


Pancho, ¿cómo hubieras reaccionado?

¿Cómo se pueden transformar los triángulos tóxicos en triángulos


positivos?

Permita que los alumnos participen y resuma sus aportaciones a la luz


del tema de la unidad. Culmine con la oración que aparece en la lección.
Puede pedirle a un alumno que la lea en voz alta o que todo el grupo la lea al
unísono.

MATERIALES:
Biblia

Pizarra o recursos audiovisuales

Tiza o marcadores
LA FE ANTE EL ENIGMA DE LA
PÉRDIDA
Dr. Justo L. González

E stamos viviendo en tiempos difíciles, entre la amenaza y realidad de


la pandemia del COVID19, y la amenaza y realidad de la perenne
pandemia del prejuicio y la injusticia racial. No creo necesario describir cada
una de estas dos realidades que todos vivimos a diario. Lo que es más, en
cierto modo me preocupa el hecho de que se está diciendo tanto acerca de
ellas, y haciendo tan poco, que las palabras sobran.

En todo caso, cuando consideramos esta doble crisis en su totalidad


desde el punto de vista de la fe, comenzaremos diciendo que en todo esto se
refleja nuestra doble limitación humana, primero, por ser criaturas y no
dioses; y luego, por ser criaturas pecadoras.

La consecuencia práctica de esto es que, primero, tenemos que aclarar


desde el punto de vista teológico que nuestra tarea no consiste en dar
respuesta a todas las preguntas y dudas. Con demasiada frecuencia hemos
creído que, porque tenemos revelación divina, porque gozamos del amor de
Dios, porque tenemos una misión dada por Dios mismo debemos tener
respuesta para todas y cada una de las dudas y preguntas humanas.
…tenemos que aclarar desde el punto de vista teológico que nuestra tarea no consiste en
dar respuesta a todas las preguntas y dudas.

Es aquí donde entra en juego el tema de nuestras limitaciones. Recuerdo


las palabras de Schelling, a quien cita Kierkegaard, en las cuales expone lo
que haría si Dios le ofreciera ambas manos y le dijera «Aquí en mi mano
derecha tienes el conocimiento pleno de toda verdad, y en la izquierda tienes
la constante y perenne búsqueda de la verdad», y luego le dijera «Escoge», él
seleccionaría la mano izquierda y le diría «Dame; la verdad absoluta solo a ti
te pertenece». La tarea de la iglesia no es ser Dios; no es responder a todas las
preguntas que nos planteen; no es defender a Dios.

Digo esto porque en buena parte de lo que veo y escucho en los medios
de comunicación masiva y en las redes sociales –y hasta desde algunos
púlpitos, tanto reales como virtuales– es el intento de tantos líderes en la
iglesia de explicar lo que está sucediendo, ¡como si en realidad pudiéramos
explicarlo! Podemos entenderlo en la medida de las capacidades que Dios nos
ha dado. Podemos analizarlo y encontrar sus causas inmediatas. Pero
explicarlo, ¡no!

Por definición, a pesar de todo lo que hayan dicho Agustín y tantos otros, el mal es
incomprensible. Si pudiéramos explicarlo, ya no parecería tan malo.
En términos un poco más técnicos, lo que estoy diciendo es que la
pregunta acerca de la teodicea –es decir, el problema del mal y cómo
explicarlo– siempre ha permanecido, y permanecerá hasta el día final, entre
signos de interrogación. Por definición, a pesar de todo lo que hayan dicho
Agustín y tantos otros, el mal es incomprensible. Si pudiéramos explicarlo,
ya no parecería tan malo. Frecuentemente pensamos que si, sencillamente, le
decimos a quien ha perdido a su cónyuge de toda la vida que no se preocupe,
pues después de todo lo sucedido se explica de esta o de aquella manera, con
eso le exponemos lo que es el mal, o lo hacemos «menos malo». Otras veces
pensamos que con decir a la madre de un joven negro, cuyo hijo ha muerto a
manos de la policía, que no se preocupe, pues después de todo eso resultará
en bien, con eso resolvemos el problema. O, en ocasiones, creemos que
consolamos y ayudamos a vencer el dolor de ver a su familia empobrecida a
quien ha perdido el empleo y no tiene cómo alimentarlos con solo decirle:
«No te preocupes, esto va a ser para bien». Pero no es así. Lo que hace que el
mal sea terriblemente malo es eso que la Escritura llama «el misterio de la
iniquidad». Si pudiéramos quitarle el misterio, ya no sería tan malo.

Ciertamente, encontramos consuelo en la esperanza, como cuando Pablo


dice «¿dónde está, oh muerte, tu aguijón?». Pero a esa esperanza no se llega
simplemente diciendo que el aguijón no es tan malo como parece, o que no
debe dolernos la muerte de un ser querido, porque después de todo es para
bien. Sabemos que el aguijón no tiene la palabra final pero, entre tanto,
¡duele!
En breve, repito, la misión de la iglesia no es explicar por qué o para qué
el mal sucede. No es, ante todo, buscar el modo de absolver a Dios ante los
ojos de la humanidad. Solo Dios es el juez supremo, y solo Él es quien tiene
verdadero poder para culpar y para absolver.

La misión de la iglesia, la misión del creyente es, ante todo, acompañar.


Es estar junto al afligido en su dolor y sufrimiento, y no tratar de ocultarlo
con explicaciones baratas, supuestamente teológicas o filosóficas. La misión
de la iglesia es imitar a aquel que, siendo en forma de Dios, no tuvo el ser en
forma de Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo y
tomó forma de siervo.

La misión de la iglesia, la misión del creyente es, ante todo, acompañar. Es estar junto al
afligido en su dolor y sufrimiento, y no tratar de ocultarlo con explicaciones baratas,
supuestamente teológicas o filosóficas.

Ese mismo Señor, que se hizo siervo como cualquiera de nosotros, nos
prometió: «conoceréis la verdad, y la verdad os libertará». Sobre la base de
esa promesa, nos hemos creído dueños y administradores de la verdad. Como
conocedores de ella, hemos pensado que nos corresponde dar respuesta
intelectual a toda perplejidad humana. Pero conocer la verdad no es lo mismo
que saber la verdad. La verdad solo Dios la sabe. Nosotros la conocemos
porque conocemos a Dios, y porque le hemos conocido en este siervo
sufriente a quien llamamos nuestro Señor.
Conocer la verdad no es ser árbitros de la verdad. El árbitro es Dios, la
verdad misma. Nosotros no somos sino testigos de este Dios-Verdad a quien
conocemos; de este Dios-Amor que de tal manera nos ha amado que dio a su
Hijo unigénito. Conocer la verdad es, ante todo, saber que la verdad nos
conoce, nos ama y ama a toda su creación. Lo que es más, conocer la verdad
es saber que Dios conoce el dolor de la pérdida. Es conocer al Dios-Padre que
ha perdido al hijo pródigo, al Dios-Mujer que ha perdido una moneda, al
Dios-Pastor que ha perdido una oveja. Es sobre ese fundamento que debemos
responder a toda situación humana. Es sobre esa base que debemos responder
a la crisis de la pandemia, a la injusticia racial y social.

Es sobre ese fundamento que me atrevo, ahora, a lanzar unas ideas


bastante inconexas acerca de nuestra respuesta a las condiciones presentes, en
las que se combinan de manera inusitada las angustias e incertidumbres de la
pandemia con las esperanzas y certidumbres de la justicia; las angustias y
tragedias de injusticia racial junto a la esperanza de que con estas mentes
dadas por Dios lograremos, de alguna manera, detener la pandemia.

Respecto a todo esto, lo primero que tenemos que decir, y lo que más
claramente contradice buena parte de lo que muchos líderes cristianos han
dicho y siguen diciendo, es que cuestionar a Dios no es señal de falta de fe.
En las Escrituras aparecen repetidamente tales cuestionamientos: «Oh Señor,
¿hasta cuándo consentirás esto?» (Sal 35.17). Y nuestro Señor, cuando
colgaba de la cruz, clamó: «¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has
desamparado?». Con esas palabras comenzaba a recitar un salmo que
continúa: «¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi
clamor? Dios mío, clamo de día, y no respondes; clamo de noche, y no hay
sosiego para mí» (Sal 22.1-2).

La verdadera fe no se manifiesta aceptando calladamente todo lo que nos


caiga encima. La verdadera fe se manifiesta confiando lo suficiente en Dios
para quejarnos cuando nos duele lo que acontece. Decimos que Dios es
Padre. Bien recuerdo los días cuando uno de mis padres me prohibía hacer
algo, o me castigaba por lo que había hecho, y me rebelaba contra ellos, me
atrevía a cuestionar su sabiduría y hasta su amor. Pero hoy sé que la razón
por la cual me atrevía a tales cosas era porque en lo más profundo de mi ser
sabía que mis padres me amaban. Si verdaderamente estoy convencido de
que Dios me ama, clamar «¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has
desamparado?» no es señal de falta de fe, sino todo lo contrario. Esa
expresión es señal de que confío de tal modo en el amor de Dios que me
atrevo a cuestionarle porque en lo profundo de mi ser sé que Dios me ama.
Con demasiada frecuencia, los líderes de la iglesia, particularmente los
pastores y las pastoras, hemos dado la impresión de que declarar a Dios
nuestra inconformidad es señal de falta de fe, cuando bien puede ser todo lo
contrario.

Primeramente, ante lo que estamos viviendo, la pandemia y la injusticia


racial y social, tenemos que expresar nuestra frustración al propio Dios. No
porque no le amemos. No porque no le respetemos. No porque no le creamos,
sino porque le amamos, porque le respetamos y porque le creemos. Y,
también, hay que hacer que nuestro pueblo logre ver esto así. Imaginemos
cuán liberador sería para una madre poder decir: «Señor, ¡no entiendo! ¡No
estoy de acuerdo! Quiero creer en ti, pero se me hace difícil». Poder decir,
cuando vemos lo que está sucediendo en los asilos de ancianos: «Señor, ¿qué
haces? ¿Por qué no intervienes?». Y poder decirlo, no porque nos falte la fe,
sino porque la verdadera fe nos da permiso para decirlo.

La iglesia no podrá ya retirarse al refugio de sus templos; no podrá pensar ya que su


misión es dar respuesta a todas las preguntas humanas; no podrá pensar que su fuerza
viene del apoyo de los poderosos. En una palabra, por el poder del Espíritu, ¡la iglesia
será la iglesia!

En segundo lugar, tenemos que dejar a un lado la vieja polémica entre la


fe y la ciencia, que todavía surge una y otra vez. La fe nos dice que el Dios
creador es un Dios de orden y que, por tanto, investigar y tratar de entender
ese orden bien puede ser un acto de adoración. La fe dice que Dios nos ha
dado la mente para que la empleemos y que considerarla cosa inferior y
descartable es una blasfemia contra el Señor que nos la dio. Los científicos
que están buscando una vacuna contra el COVID19 no son, por eso, menos
religiosos ni menos dignos de confianza. Al contrario, están usando
apropiadamente los dones que Dios les ha dado. Como líderes religiosos
tenemos que enseñar a nuestro pueblo, no a dudar de la ciencia, sino a darle
ocasión y apoyo para que haga la obra que Dios le ha asignado. En días en
que aparentemente la ciencia se encuentra en conflicto, no ya tanto con la
religión como con las prédicas de los políticos, con los prejuicios de los
ignorantes y con los intereses de los poderosos, nos compete asegurarnos de
que la fe determine nuestras acciones, y no las políticas de cualquier partido,
ni la ignorancia de los crédulos, ni los propósitos de los privilegiados.

En tercer lugar, tenemos que hablar claramente acerca de lo que el amor


significa en el presente. En siglos pasados, se desataron plagas y muchos
paganos huyeron de las ciudades, mientras los cristianos permanecieron en
ellas para ayudar a los enfermos, enterrar a los muertos y consolar a los
afligidos. Tales acciones fueron prueba del amor que predicaban, pues el
amor no es solo cuestión de sentimientos, sino también de acompañamiento.

Pero hoy tenemos que redefinir el acompañamiento. Los científicos nos


dicen, con razón, que relacionarnos de determinada manera con otras
personas es lo peor que podemos hacer, pues puede que contribuyamos a la
expansión de la pandemia. Luego, por extraño que parezca, hoy el amor se
expresa en distanciamiento físico. No se expresa tanto con una sonrisa como
con una máscara que cubre la sonrisa. Esto apunta a la necesidad de buscar
distintos modos o maneras para seguir acompañando a los enfermos y a los
afligidos, a quienes sufren injusticia social o racial. Tenemos que buscar
modos de responder a la paradoja de un acompañamiento que requiere
distanciamiento físico. Dios nos ha provisto medios de comunicación que no
tuvimos antes, y es importante que los empleemos en nuevas formas de
acompañamiento. Lo que nos compete no es insistir en que las iglesias deben
tener derecho a reunirse, aunque eso conlleve la transmisión del virus, como
algunos parecen pensar. Lo que nos compete es insistir en que, gracias a
Dios, la iglesia tiene otros medios para reunirse, otras formas para
acompañarse unos a otros, y todos acompañar a los enfermos, a los pobres y a
los débiles que nos rodean.

Al mismo tiempo, es necesario decir que, posiblemente, esto redunde en


beneficio de la misión de la iglesia, pues tendrá que buscar nuevas formas de
existir. Hace casi veinte siglos, los discípulos se vieron obligados a salir de
Jerusalén, y gracias a ello el evangelio llegó a tierras lejanas. Siglos después,
dos jóvenes fueron llevados como esclavos a Etiopía, y con ellos llegó el
mensaje a aquellas tierras, donde todavía tiene profundas raíces. Tiempo
después, otro joven fue llevado como esclavo a Irlanda, y luego volvió como
misionero a la tierra de su cautiverio. A mediados del siglo pasado, ya en los
días de mi juventud, un hombre desde una cárcel dejó al desnudo la injusticia
racial, y hoy en su nombre seguimos tratando de realizar su sueño. La sangre
de los mártires se volvió semilla, la prisión de los fieles se volvió cántico de
libertad y el dolor de los exiliados se volvió himno de alabanza.

¿Qué será, entonces, el resultado de la presente pandemia y de la lucha


contra la injusticia? No lo sabemos. Pero una cosa sí sabemos: mañana no
será como ayer. Tras la pandemia y tras las protestas, no volveremos a lo que
antes fue «normal». No volveremos, porque Dios no lo permitirá. Y si somos
verdaderamente fieles, si escuchamos lo que el Espíritu dice a las iglesias, la
Iglesia tampoco será la misma; será diferente. La iglesia no podrá ya retirarse
al refugio de sus templos; no podrá pensar ya que su misión es dar respuesta a
todas las preguntas humanas; no podrá pensar que su fuerza viene del apoyo
de los poderosos. En una palabra, por el poder del Espíritu, ¡la iglesia será la
iglesia!
CUARTA UNIDAD: LOS DUELOS

Y SENTIMIENTOS DE PÉRDIDA
LECCIÓN 14:

EL MANEJO INTEGRAL DE LAS


PÉRDIDAS

TEXTO BÍBLICO: Filipenses 3.4-8

TEXTO ÁUREO: Filipenses 3.8


«Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como
pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo
Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo,
y lo tengo por basura, para ganar a Cristo».

OBJETIVOS
Conocer las diferentes etapas del duelo e identificar los sentimientos que se
experimentan ante las pérdidas.
Reflexionar respecto a cuándo las pérdidas se deben a nuestras conductas
negligentes.

Establecer las bases de una relación saludable y profunda con Dios, que
nos permita sobrellevar y adaptarnos a aquellas pérdidas que se deben a las
circunstancias de vida y concienciarnos respecto a las pérdidas que
podemos evitar.

Fundamentar, a la luz de la palabra, las promesas que Dios nos hace para
ayudarnos a sobrellevar y adaptarnos a las pérdidas.

VOCABULARIO
«DUELO»: Es el proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier
pérdida (pérdida de un empleo, pérdida de un ser querido, pérdida de una
relación, entre otras).

«PÉRDIDAS DE VIDA»: Es un tipo de pérdida total, ya sea de otra persona


o de la propia vida.

«PÉRDIDAS RELACIONALES»: Pueden ser rupturas con la pareja o con


las amistades.
«PÉRDIDAS MATERIALES»: Se incluye el trabajo, la situación
económica, pertenencias y objetos.

«PÉRDIDAS EVOLUTIVAS»: Relacionadas al propio ciclo vital normal,


como puede ser el paso por las distintas etapas o edades: infancia,
adolescencia, juventud, menopausia, vejez, entre otras.

«PÉRDIDAS NO TANGIBLES»: Pueden incluir aspectos emocionales y


sociales, tales como la esperanza, la fe, la valentía, el miedo, la reputación y
la autoridad.

«CONDUCTA NEGLIGENTE»: Implica un riesgo para uno mismo o para


terceros y se produce por la omisión o comisión de una conducta en la cual
no se han evaluado las posibles consecuencias.

LECTURA BÍBLICA
Filipenses 3.4-8

RVR VP
4 Aunque yo tengo también de qué confiar en la 4 Aunque también yo tengo razones para
carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar confiar en tales cosas. Nadie tendría más
en la carne, yo más: razones que yo para confiar en ellas:
5 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, 5 me circuncidaron a los ocho días de nacer,
de la tribu de Benjamín,hebreo de hebreos; en soy de raza israelita, pertenezco a la tribu de
cuanto a la ley, fariseo; Benjamín, soy hebreo e hijo de hebreos. En
6 en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la interpretación de la ley judía, fui del
cuanto a la justicia que es en la ley, partido fariseo;
irreprensible. 6 era tan fanático, que perseguía a los de la
7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las iglesia; y en cuanto a la justicia que se basa en
he estimado como pérdida por amor de Cristo. el cumplimiento de la ley, era irreprochable.
8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas 7 Pero todo esto, que antes valía mucho para

como pérdida por la excelencia del mí, ahora, a causa de Cristo, lo tengo por algo
conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por sin valor.
amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por 8 Aún más, a nada le concedo valor si lo
basura, para ganar a Cristo. comparo con el bien supremo de conocer a
Cristo Jesús, mi Señor. Por causa de Cristo lo
he perdido todo, y todo lo considero basura a
cambio de ganarlo a él.

INTRODUCCIÓN
En esta unidad trabajaremos el tema de las pérdidas y los duelos.
Veremos cómo la adaptación, el manejo de emociones y la expresión
adecuada de sentimientos nos pueden llevar a una sanidad integral luego de
experimentar una pérdida. Cuando pensamos en pérdidas, por lo regular las
asociamos al fallecimiento de alguien significativo en nuestras vidas. Los
ejemplos de pérdidas pueden ser diversos: las pérdidas materiales de objetos
que en ocasiones tienen un valor sentimental (una casa, un automóvil, una
joya, un celular); la pérdida de un trabajo o un negocio; la pérdida de una
extremidad, un órgano, alguna habilidad, alguna destreza o, inclusive, la
memoria. Sin embargo, hay pérdidas que no son debido a muertes, que no
son tangibles y pueden ser muy complejas de sobrellevar y procesar. Como
ejemplo de esto último, podemos mencionar la reputación personal, la
posición social y la autoridad.

Existen otras situaciones en las cuales podemos tener pérdidas y como


resultado experimentar sentimientos de tristeza, dolor, desesperanza, vacío,
desolación, culpa, ansiedad, enojo, entre otros. (Utilice la Tabla 1).

Cada experiencia de pérdida conlleva un proceso de duelo. La persona


debe, no solo aceptar la realidad, sino adaptarse de una manera saludable,
integral y funcional. Existen diversas formas para clasificar las pérdidas.
Durante la lección tendrá la oportunidad de evaluar sus pérdidas y
clasificarlas en la tabla provista. El objetivo principal de la lección es
establecer las bases de una relación saludable y profunda con Dios, que nos
permita sobrellevar y adaptarnos a aquellas pérdidas que se deben a las
circunstancias de vida y concienciarnos respecto a las pérdidas que podemos
evitar.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Filipenses 3.4-8
La historia de Saulo de Tarso es una de las más impactantes que
encontramos en el Nuevo Testamento. Este personaje, cuya historia se
encuentra a partir del séptimo capítulo del libro de los Hechos de los
Apóstoles, pasó de ser el líder de la persecución de la iglesia a ser el líder de
la misión cristiana a las comunidades no judías de la cuenca del mar
Mediterráneo.

Saulo había nacido en la ciudad de Tarso, en Asia Menor, el país que


nosotros conocemos como Turquía. Hijo de una familia judía, se crió en la
ciudad que albergaba la segunda biblioteca más grande del mundo, lo que
daba un matiz muy especial a este lugar. Allí habitaban maestros de retórica y
de filosofía que comunicaban sus enseñanzas a jóvenes ávidos de aprender.

Este chico nacido en la «diáspora», el nombre que se le daba a las


comunidades judías que vivían fuera de la Tierra Santa, estudió las Sagradas
Escrituras hebreas y también la retórica griega. Se crió entre dos mundos,
hablando dos idiomas y relacionándose con dos culturas.

Temprano en su juventud, Saulo se traslada a Jerusalén donde estudia


para ser rabino. Esto no se estudiaba en una escuela como tal, sino que los
jóvenes interesados se acercaban a un maestro de la ley reconocido y le
pedían ser sus discípulos. Los rabinos se identificaban con la secta de los
fariseos, un grupo nacionalista que estaba en contra de la ocupación
extranjera y de la adopción de las costumbres grecorromanas. Los fariseos
vivían de acuerdo con una disciplina muy estricta, observando tanto las leyes
que encontraban en la Biblia hebrea como en las enseñanzas de los rabinos.
Su foco era la pureza ritual, por lo cual trataban de evitar todo aquello que
pudiera contaminarles.
Saulo se destacó tanto entre sus compañeros de fe que pronto fue
escogido por el sanedrín o concilio —la legislatura colonial judía— para
dirigir el proceso de represión contra el movimiento de Jesús. El joven fariseo
se convierte en el líder de la persecución contra la iglesia. Esto explica por
qué la primera vez que lo encontramos en el libro de los Hechos de los
Apóstoles está organizando el linchamiento de Esteban, quien fue asesinado a
pedradas (vea Hch 7.58 y 8.1-3).

Comisionado por el sanedrín o concilio, Saulo se dirigió a la ciudad de


Damasco para apresar a los líderes cristianos que habían escapado de
Jerusalén (Hch 9.1-2). Para su sorpresa, antes de entrar a la ciudad, tuvo un
encuentro con el Cristo resucitado (Hch 9.3), quien le preguntó en tono de
reclamo: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» (Hch 9.4).

Así fue como Saulo pasó de ser el líder de la represión contra el


movimiento de Jesús a ser uno de sus máximos evangelistas. Como las
personas bilingües tienen dos nombres, uno en cada idioma, Saulo hizo
misión bajo su nombre grecorromano: Pablo. El nuevo apóstol se destacó por
su capacidad para establecer iglesias nuevas y su habilidad para escribir
cartas circulares, o epístolas, que transmitían conocimiento teológico a la vez
que ofrecían cuidado pastoral.

Muchas veces pensamos que este proceso fue fácil para Pablo. Sin
embargo, en el tercer capítulo de la carta que le escribió a la iglesia en
Filipos, el apóstol explica cuán difícil fue su proceso de transformación.
Adoptar la nueva vida en Cristo y los valores del Reino de Dios tuvo un costo
muy alto: Pablo renunció a «todo».

vv. 4-6: En Filipenses 3, Pablo describe sus credenciales como líder


fariseo: «Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno
piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo
día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto
a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la
justicia que es en la ley, irreprensible».

vv. 7-8: Fueron muchos los años de esfuerzo, estudio y trabajo


disciplinado que invirtió para alcanzar sus metas como fariseo. Al final, «lo
perdió todo»: «Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado
como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas
como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor,
por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a
Cristo».

Nótese que las pérdidas de Pablo no solo fueron materiales. Por amor a
Cristo perdió su prestigio personal como líder religioso, su posición social y
su poder político. Pasó de ser el hombre que se codeaba con los líderes más
importantes de Jerusalén, a ser un predicador itinerante, que se mantenía
haciendo lonas para que las personas pobres pudieran techar sus casas. Y
nótese, además, que, aunque Pablo estaba satisfecho con el nuevo rumbo que
había tomado su vida, en sus escritos hay una nota de pérdida: «lo he perdido
todo» (Flp 3.8).
La experiencia del apóstol nos enseña que los seres humanos
experimentamos distintos tipos de pérdida. Además, deja claro que aceptarlas
—aun cuando sean necesarias— nunca es fácil. Esto explica por qué pasamos
por un proceso de duelo cuando experimentamos una pérdida significativa.
En esta unidad de estudio, exploraremos ese proceso. Esperamos que quien
estudie estas lecciones pueda procesar sus pérdidas con una salud mental y
espiritual similar a la del apóstol Pablo.

APLICACIÓN
Todos hemos experimentado diversas pérdidas, algunas las adjudicamos
a procesos de vida, a circunstancias ajenas a nuestro control, a momentos en
los que hemos sido negligentes o a la voluntad de Dios. En los últimos años,
en Puerto Rico y en otros países, muchas personas han perdido sus viviendas,
ahorros, autos (en general, sus pertenencias) y hasta su vida, en el peor de los
casos, debido a la alta tasa de desempleo, el alza en los impuestos, los altos
costos de artículos y servicios de primera necesidad. A su vez, los desastres
naturales, epidémicos y ambientales, tales como huracanes, tsunamis,
terremotos, tornados, inundaciones, incendios, pandemia y contaminación,
han tenido también parte en las experiencias de pérdida de muchas familias e
individuos.
En ocasiones, podemos experimentar sentimientos de pérdida ante los
cambios, algunos de estos intencionales y necesarios, así como otros que
hemos tenido que asumir. La fe, la esperanza, la valentía, la reputación y la
autoridad son algunas de las pérdidas que podemos experimentar como efecto
de los cambios. Sin embargo, no todos los cambios ni pérdidas son negativos.

Hay ocasiones en que las pérdidas que afrontamos y sufrimos son el


resultado de la muerte de un ser querido. Cuando esa persona es un paciente
que se enfrenta al diagnóstico de una enfermedad terminal, es probable que
decida dar comienzo a un proceso de aceptación de su muerte. En
correspondencia, su familia puede comenzar un proceso de duelo adelantado.
Esto pudiera generar una asimilación saludable de esta situación y la
aceptación de cambios en el contexto familiar, social y económico. Con
relación a este tipo de pérdida, la Dra. Pilar Pastor señala que «cuando un
familiar fallece, hay factores que influyen en la intensidad y duración del
duelo como, por ejemplo, las circunstancias de la muerte, el tipo de relación
que tenía con la persona fallecida, la personalidad e historia de vida del
doliente, la contención social y familiar, la posibilidad de ver el cuerpo antes
de su despedida, entre otros». (Pastor, P. (2020). Factores determinantes en el
duelo (II). Fundación Mario Losantos de Campos. Recuperado de
[Link]

La manera en que hemos manejado cada una de nuestras pérdidas y


sentimientos de pérdida depende de nuestros recursos emocionales,
cognitivos y espirituales, así como del apoyo de quienes nos rodean y de las
experiencias previas que hemos tenido en nuestra vida. De igual forma, los
sentimientos que experimentamos son diversos y en gran medida se
relacionan con el tipo de pérdida que hayamos tenido. Se espera que luego de
una pérdida, el individuo pueda experimentar el duelo, que es un proceso de
adaptación emocional.

Para poder tener un mejor entendimiento de los procesos de adaptación


ante las pérdidas, la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross estableció cinco etapas
del duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. La primera
etapa del duelo comienza con el «shock» y la inmediata negación de los
hechos. La negación, como mecanismo de defensa inmediato, funge
temporeramente como una medida de protección al conocer la noticia de la
pérdida. La negación nos protege de no sufrir una psicosis (pérdida de
contacto con la realidad). En esta etapa pensamos que lo que ocurre a nuestro
alrededor no es real, que el mundo no tiene sentido alguno, nos sentimos
abrumados y sin dirección. Nos preguntamos cómo vamos a poder seguir
adelante, si lo lograremos, y por qué debemos seguir adelante. La segunda
etapa es la ira o rabia. En esta entendemos que lo sucedido no se puede seguir
negando. Expresamos los sentimientos que hemos mantenido reprimidos,
entre ellos, la culpa y la ira. Durante la tercera etapa del duelo, la negociación
comienza a manifestarse. Como un sentimiento que es normal y temporal se
piensa que la pérdida se pudo haber evitado. En la cuarta etapa se suelen
experimentar síntomas de depresión tales como: llanto, pérdida del deseo de
hacer las cosas que antes disfrutaba, sentimientos de vacío, soledad,
desesperanza, insomnio o hipersomnia, falta de apetito, dificultades para
concentrase, entre otros. Cuando han podido procesarse las etapas anteriores
comienza la adaptación emocional, la asimilación y aceptación de lo
irreversible de la pérdida. Esta fase se caracteriza por sentir cierta paz, no se
experimenta la imperiosa necesidad de hablar del dolor propio. La persona se
ha reconciliado con la realidad. No se trata de una etapa de felicidad y
alegría. Se comienza a tener la esperanza de que se puede estar mejor y que la
vida, a pesar de este dolor inmenso, tiene sentido.

Por medio de la palabra de Dios, aprendemos que Jesús vino para que
tengamos vida y para que la tengamos en abundancia (Jn 10.10). A muchas
personas se les dificulta responsabilizarse de las pérdidas que son
consecuencia de sus conductas negligentes; olvidan que cada uno cosecha lo
que siembra. En Gálatas 6.7-9 dice: «pues todo lo que el hombre siembre, eso
también segará, porque el que siembra para su carne, de la carne segará
corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida
eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos,
si no desmayamos».

Pablo había estudiado por muchos años para alcanzar sus metas como
fariseo. Dentro de su grupo era un hombre con reputación, prestigio y
autoridad. Sin embargo, «lo perdió todo», pero paradójicamente ganó más.
Logró entender que su tiempo, su esfuerzo y energía las había dedicado a
aspectos que luego los describió como «basura». El deseo de Dios es que
sembremos el bien y en el lugar correcto para que, aun cuando tengamos que
enfrentar pérdidas, lo hagamos con esperanza, paz y la seguridad de que con
él nunca perdemos. Participe de la discusión en grupo acerca de la vida de
Pablo. En la Tabla 2, escriba las pérdidas que infiere tuvo Pablo (Saulo).
Luego, deduzca los sentimientos y las emociones que experimentó.

El ser humano, en ocasiones, debido al paso del tiempo, las situaciones


políticas, económicas, epidemiológicas y sociales puede experimentar
diversas pérdidas. Las razones son variadas. Revise nuevamente su lista de
pérdidas y luego clasifíquelas en la Tabla 1, parte C.

RESUMEN
Tener un mejor conocimiento acerca de las emociones que
experimentamos nos permite manejarlas mejor. Cuando tenemos pérdidas,
indudablemente tendremos sentimientos de pérdida y su expresión
dependerá de los recursos que tengamos: recursos emocionales, cognitivos,
espirituales, el apoyo de quienes nos rodean y las experiencias previas que
hemos tenido en nuestra vida.

Si las causas de las pérdidas son circunstanciales o aún por nuestras


conductas negligentes, podemos tener la plena confianza de que en Dios es
viable procesarlas saludablemente y gozar de una sanidad integral. «Él
sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas» (Sal 147.3).
No estamos del todo exentos de experimentar situaciones adversas, pero sí
tenemos la promesa de sentir paz en medio de ellas y de que las podremos
sobrellevar en Cristo Jesús. «Estas cosas os he hablado para que en mí
tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al
mundo» (Jn 16.33).

Tome un momento para recordar y mencionar en grupo las promesas que


Dios nos hace para ayudarnos a sobrellevar las pérdidas.

ORACIÓN
Amado Dios, gracias por darnos el mejor ejemplo de amor y bondad.
Gracias porque cuando acudimos a Ti, Tú nos escuchas y respondes.
Anhelamos tener relaciones sanas. En medio de un mundo tan violento y
hostil, ayúdanos a contribuir al amor, a la reconciliación y hospitalidad
cristiana. Que podamos ser luz y reflejar tu amor cada día. Lo pedimos con
acción de gracias en el nombre de Jesús. Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Salmo 42.1-5
Martes
Juan 16.25-33
Miércoles
Filipenses 4.4-8
Jueves
Salmo 119.49-51
Viernes
Romanos 8.24-28
Sábado
Filipenses 4.10-13

EJERCICIOS

TABLA 1

Identifique y describa algunas de las pérdidas que ha experimentado.


Identifique los sentimientos asociados a ellas.
EJEMPLO: Un automóvil al exceder el límite de velocidad con el
pavimento mojado.

Coraje, tristeza, frustración, culpa, vergüenza y preocupación.

TABLA 2

Infiera las pérdidas que tuvo Saulo (Pablo).


Luego, deduzca los sentimientos y las emociones que experimentó.
Pérdidas
Sentimientos y emociones

TABLA DE SENTIMIENTOS O EMOCIONES


abandonado/a
bondadoso/a
envidia-envidioso/a
impotencia-impotente
paciencia-paciente
abatido/a
bromista
extraordinario/a
inquietud-inquieto/a
paz-pacífico/a
abatido/a
correspondido/a
entusiasmado/a
introvertido/a
pena-apenado/a
abierto
cuidado/a
escéptico/a
inutilidad-inútil
perplejidad-perpleja/a
aburrida/a
confiado/a
espantado/a
inspiración-inspirado/a
revoltoso/a
aceptado/a
celos-celoso/a
encantado/a
insuficiencia-insuficiente
rencor-rencoroso
admirado/a
culpabilidad-culpable
estupefacto
ira-airado/a
rabia-rabioso/a
afligido/a
capaz
enfurecido/a
irritación-irritado/a
relajación-relajado/a
afortunado/a
confusión-confundido/a
enfado-enfadado/a
íntimo
repugnancia-repugnante
agobiado/a
curiosidad-curioso/a
esperanzado/a
impresionado/a
reacio/a
agotado/a
compasión- compasivo/a
energía-enérgico/a
inferioridad-Inferior
resentimiento- resentido/a
agresivo/a
cobardía-cobarde
esperanza-esperanzado/a
inspirado/a
rebeldía-rebelde
aislado/a
codicioso/a
euforia-eufórico/a
indiferente
repudio-repudiado/a
alegría-alegre
conmocionado/a
felicidad-feliz
jubiloso/a
ridiculizado/a
alivio-aliviado/a
consolado/a
flojera-flojo/a
juzgado/a
satisfacción-satisfecho/a
alocado/a
desamparo-desamparado/a
fastidio-fastidiado/a
lástima-lastimado/a
sumisión-sumiso/a
amargado/a
duda-dudoso/a
fortaleza-fortalecido/a
miedo-atemorizado/a
sarcástico/a
amenazado/a
depresión-deprimido/a
fatiga-fatigado/a
melancolía- melancólico/a
seguridad-
seguro/a
amor-amado/a
dolor
gratitud-agradecido/a
manso/a-mansedumbre
sorpresa-sorprendido/a
angustia-angustiado/a
desvalido/a
gozo-gozoso/a
marginado/a
sensibilidad-sensible
animado/a
desasosiego
hastiado/a
misericordia- misericordioso/a
soledad-solo/a
ansiedad-ansioso/a
devaluado/a
hostilidad-hostil
negativismo
traicionado/a
apático/a
disgusto-disgustado/a
herido/a
orgullo-orgulloso/a
tristeza-triste
entristecido/a
apreciado/a
desesperanza- desesperanzado/a
horror-horrorizado/a
optimismo-optimista
temor-atemorizado/a
arrepentido/a
desilusión-desilusionado/a
humillado/a
odio-odioso/a
ultrajado/a
arrogante
diferente
ignorado/a
ordinario/a
vacilante
atacado/a
desesperación-desesperado/a
incertidumbre
preocupación-preocupado/a
valiente-valeroso/a
aterrado/a
desencantado/a
inseguridad-inseguro/a
pesimismo-pesimista
valor-valorado/a
atónito/a
docilidad-dócil
inconformidad-inconforme
poderoso/a
vergüenza-avergonzado/a
aversión
devastado/a
importante
provocador/a
victimizado/a
benevolencia-benevolente
debilidad-Débil
indecisión-indeciso/a
perdonado/a

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Comience la clase saludando a los alumnos. Solicite que alguno dirija


una oración de gratitud por esta oportunidad de aprender acerca del tema de
las pérdidas y cómo trabajar en el proceso de asimilarlas, con la ayuda de
Dios, para disfrutar de una sanidad integral.

Introduzca los conceptos presentados en el Vocabulario y los Objetivos.


Enfatice en que el Vocabulario y la lección servirán de base para las
próximas lecciones que discutirán en la Unidad. Fomente una breve discusión
acerca de lo que son las pérdidas y los sentimientos asociados a estas.
II. DESARROLLO

Solicite a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de


la Escritura como guía para entablar un diálogo con el grupo.

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las siguientes


preguntas y tareas reflexivas:

Hoy día, ¿qué países han sufrido pérdidas debido a desastres naturales,
cambios ambientales, aspectos políticos y sociales, y cuáles han sido
las consecuencias para la población?

¿Cuáles son las cinco etapas del duelo y los sentimientos asociados a
cada una de ellas?

En las tablas provistas, identifique algunas de las pérdidas que ha


experimentado y los sentimientos asociados a ella.

Participe de la discusión en grupo acerca de la vida de Pablo. En la


Tabla 2, escriba las pérdidas que infiere tuvo Pablo (Saulo). Luego,
deduzca los sentimientos y las emociones que experimentó.

Luego de evaluar las pérdidas que tuvo Pablo, incluyendo las no


tangibles, revise nuevamente su lista de pérdidas y luego clasifíquelas
en la Tabla 1, parte C.

III. CIERRE
Solicite a algunos alumnos que lean o reciten algún texto bíblico que
conozcan, el cual establezca las promesas de Dios dirigidas a fortalecer,
consolar y dar paz luego de una pérdida.

Nota: Antes de que los alumnos se marchen, el maestro informará lo


siguiente: «Deben llevarse las tablas de ejercicios prácticos que utilizaron
para mantener la confidencialidad de las respuestas. Si dejan algún libro en el
lugar de reunión, esas hojas serán rasgadas y desechadas». Culmine la clase
solicitando que algún alumno lea en voz alta la Oración de la lección.

MATERIALES:

Lista de emociones y sentimientos

Ejercicios acerca de las pérdidas y sentimientos asociados

Lápiz o bolígrafo

Biblia
LECCIÓN 15:

EL DUELO MIGRATORIO

TEXTO BÍBLICO: Rut 1.1-22

TEXTO ÁUREO: Rut 1.21


«Me fui llena, con las manos vacías me devuelve
Jehová. ¿Por qué aún me llamáis Noemí, si ya Jehová
ha dado testimonio contra mí y el Todopoderoso me
ha afligido?».

OBJETIVOS
Concienciar en torno a las razones y los factores que llevan a las personas
a emigrar.

Explorar las complejas experiencias y sentimientos que pueden


experimentar los inmigrantes.
Analizar la historia de Rut y evaluar las experiencias migratorias de
Elimelec, Rut y Noemí.

Mencionar los beneficios que experimentan los inmigrantes.


Consideraremos los aspectos individuales, sociales, psicológicos y
espirituales.

VOCABULARIO
«DUELO MIGRATORIO»: Son los procesos complejos que una persona
tiene que asumir para poder adaptarse e integrarse a su nueva realidad (a lo
que le espera, a lo que tiene por delante) luego de emigrar (país, cultura,
idioma, hogar, comunidad) y adaptarse, a su vez, a lo que ha dejado. Se
refiere a las pérdidas y los sentimientos de pérdida que las personas
experimentan al emigrar.

«EMIGRAR»: Dejar, salir de su lugar de origen para establecerse temporal o


definitivamente en otro país o región.

«INMIGRACIÓN»: Término que se utiliza cuando una persona entra en un


país extranjero para vivir, dejando su país de origen. La inmigración implica
un movimiento permanente.
«HAMBRUNA»: Escasez generalizada de alimentos básicos que padece una
población de forma intensa y prolongada.

LECTURA BÍBLICA
Rut 1.1-22

RVR VP
1 Aconteció en los días que gobernaban los 1 En el tiempo en que Israel era gobernado por
jueces, que hubo hambre en la tierra, y un caudillos, hubo una época de hambre en toda la
hombre de Belén de Judá fue a vivir en los región. Entonces un hombre de 2 Belén de
campos de Moab con su mujer y sus dos hijos. Judá, llamado Elimélec, se fue a vivir por algún
2 Aquel hombre se llamaba Elimelec, y su mujer tiempo al país de Moab. Con él fueron también
Noemí; los nombres de sus hijos eran Mahlón y su esposa Noemí y sus dos hijos, Mahlón y
Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, Quilión. Todos ellos eran efrateos, es decir, de
pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí. Belén. Llegaron, pues, a Moab, y se quedaron a
3 Murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó vivir allí.
ella con sus dos hijos, 3 Pero sucedió que murió Elimélec, el marido
4 los cuales se casaron con mujeres moabitas; de Noemí, y ella se quedó sola con sus dos
una se llamaba Orfa y la otra Rut. Y habitaron hijos.
allí unos diez años. 4 Más tarde, ellos se casaron con dos mujeres
5 Murieron también los dos, Mahlón y Quelión, moabitas; una de ellas se llamaba Orfá y la otra
quedando así la mujer desamparada, sin sus dos Rut. Pero al cabo de unos diez años
hijos y sin su marido. 5 murieron también Mahlón y Quilión, y Noemí
6 Entonces se puso en marcha con sus nueras, y se encontró desamparada, sin hijos y sin
regresó de los campos de Moab, porque oyó en marido.
el campo de Moab que Jehová había visitado a 6 Un día Noemí oyó decir en Moab que el
su pueblo para darle pan. Señor se había compadecido de su pueblo y que
7 Salió, pues, del lugar donde había estado, y había puesto fin a la época de hambre.
con ella sus dos nueras, y comenzaron a caminar 7 Entonces decidió volver a Judá y,
para regresar a la tierra de Judá. acompañada de sus nueras, salió del lugar
8 Y Noemí dijo a sus dos nueras: —Andad, donde vivían;
volveos cada una a la casa de su madre. Que 8 pero en el camino les dijo: —Anden, vuelvan
Jehová tenga de vosotras misericordia, como la a su casa, con su madre. Que el Señor las trate
habéis tenido vosotras con los que murieron y siempre con bondad, como también ustedes nos
conmigo. trataron a mí y a mis hijos,
9 Os conceda Jehová que halléis descanso, cada 9 y que les permita casarse otra vez y formar un
una en casa de su marido. Luego las besó; pero hogar feliz. Luego Noemí les dio un beso de
ellas, alzando su voz y llorando, despedida, pero ellas se echaron a llorar
10 le dijeron: —Ciertamente nosotras iremos 10 y le dijeron: —¡No! ¡Nosotras volveremos
contigo a tu pueblo. contigo a tu país!
11 Noemí insistió: —Regresad, hijas mías; ¿para 11 Noemí insistió: —Váyanse, hijas mías, ¿para
qué vendríais conmigo? ¿Acaso tengo yo más qué quieren seguir conmigo? Yo ya no voy a
hijos en el vientre que puedan ser vuestros tener más hijos que puedan casarse con ustedes.
maridos? 12 Anden, vuelvan a su casa. Yo soy muy vieja
12 Regresad, hijas mías, marchaos, porque ya para volverme a casar. Y aunque tuviera aún
soy demasiado vieja para tener marido. Y esa esperanza, y esta misma noche me casara y
aunque dijera: “Todavía tengo esperanzas”, y llegara a tener más hijos,
esta misma noche estuviera con algún marido, y 13 ¿iban ustedes a esperar hasta que fueran
aun diera a luz hijos, mayores, para casarse con ellos? ¿Se quedarían
13 ¿los esperaríais vosotras hasta que fueran sin casar por esperarlos? No, hijas mías, de
grandes? ¿Os quedarías sin casar por amor a ninguna manera. El Señor me ha enviado
ellos? No, hijas mías; mayor amargura tengo yo amargos sufrimientos, pero más amarga sería
que vosotras, pues la mano de Jehová se ha mi pena si las viera sufrir a ustedes.
levantado contra mí. 14 Ellas se pusieron a llorar nuevamente. Por
14 Alzaron ellas otra vez su voz y lloraron; Orfa fin, Orfá se despidió de su suegra con un beso,
besó a su suegra, pero Rut se quedó con ella. pero Rut se quedó con ella.
15 Noemí dijo: —Mira, tu cuñada ha regresado a 15 Entonces Noemí le dijo: —Mira, tu
su pueblo y a sus dioses; ve tú tras ella. concuñada se vuelve a su país y a sus dioses.
16 Rut respondió: —No me ruegues que te deje Vete tú con ella.
y me aparte de ti, porque a dondequiera que tú 16 Pero Rut le contestó: —¡No me pidas que te
vayas, iré yo, y dondequiera que vivas, viviré. deje y que me separe de ti! Iré a donde tú
Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios, mi Dios. vayas, y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será
17 Donde tú mueras, moriré yo y allí seré mi pueblo, y tu Dios será mi Dios.
sepultada. Traiga Jehová sobre mí el peor de los 17 Moriré donde tú mueras, y allí quiero ser
castigos, si no es sólo la muerte lo que hará enterrada. ¡Que el Señor me castigue con toda
separación entre nosotras dos. dureza si me separo de ti, a menos que sea por
18 Al ver Noemí que Rut estaba tan resuelta a ir la muerte!
con ella, no insistió. 18 Al ver Noemí que Rut estaba decidida a
19 Anduvieron, pues, ellas dos hasta llegar a acompañarla, no le insistió más,
Belén. Cuando entraron en Belén, toda la ciudad 19 y así las dos siguieron su camino hasta que
se conmovió por su causa, y exclamaban: — llegaron a Belén. Cuando entraron en Belén,
¿No es ésta Noemí? hubo un gran revuelo en todo el pueblo. Las
20 Pero ella les respondía: —¡No me llaméis mujeres decían: —¿No es ésta Noemí?
Noemí, sino llamadme Mara; porque el 20 Pero ella les respondía: —Ya no me llamen
Todopoderoso me ha llenado de amargura! Noemí; llámenme Mará, porque el Dios
21 Me fui llena, con las manos vacías me todopoderoso me ha llenado de amargura.
devuelve Jehová. ¿Por qué aún me llamáis 21 Salí de aquí con las manos llenas, y ahora las
Noemí, si ya Jehová ha dado testimonio contra traigo vacías porque así lo ha querido el Señor.
mí y el Todopoderoso me ha afligido? ¿Por qué me llaman Noemí, si el Señor
22 Así regresó Noemí, y con ella su nuera, Rut, todopoderoso me ha condenado y afligido?
la moabita. Salieron de los campos de Moab y 22 Así fue como Noemí volvió de Moab con
llegaron a Belén al comienzo de la cosecha de la Rut, su nuera moabita. Llegaron a Belén
cebada. cuando comenzaba la cosecha de la cebada.

INTRODUCCIÓN
En la clase anterior hablamos del duelo y enfatizamos que, aunque por lo
regular pensamos en el fallecimiento de alguien, desde la perspectiva
psicológica se relaciona con diversas pérdidas. Pérdidas tales como el
despido injustificado de un trabajo, un quiebre financiero y la ruptura de una
relación de pareja pueden también llevarnos a experimentar un duelo y
sentimientos de pérdida. Sin embargo, en la lección de hoy estudiaremos
cómo tener que emigrar a otro país conlleva la separación, el adiós y el
distanciamiento a muchas de las situaciones y personas a las que estamos
acostumbrados y amamos Esto trae como consecuencia el duelo migratorio.

Entre los objetivos principales se espera que los alumnos puedan


sensibilizarse ante las diversas experiencias que ocasionan la emigración, y
los sentimientos y emociones que estos experimentan como inmigrantes.

La historia de Rut y Noemí es una narración de esperanza para el


emigrante. La misma comienza con una escena de hambre, muerte,
desconsuelo, desesperanza y termina evidenciando la soberanía de Dios, su
amor y su misericordia.
ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Rut 1.1-22
La historia de Rut es una de las más conmovedoras que encontramos en
la Biblia. Transcurre en el tiempo de los Jueces, cuando las doce tribus de
Israel funcionaban como una confederación que solo se unía en tiempos de
guerra, bajo el mandato de un caudillo o libertador. La Biblia deja claro que
los Jueces dirigieron a Israel en tiempos de crisis, cuando las tribus israelitas
tuvieron que luchar una y otra vez por su libertad.

vv. 1-2: El libro de Rut narra la historia de una familia israelita que
emigró a otro país en busca de un futuro mejor. Elimelec y Noemí, una pareja
israelita, vivían en Belén, una ciudad ubicada en el territorio de la tribu de
Judá. En hebreo, el nombre «Belén» significa «la casa (en hebreo, “beth”) del
pan (en hebreo, “lehem”)». Lo que motiva la emigración de esta pareja es la
hambruna que estaba pasando Judea, donde apenas había qué comer. No
debemos pasar por alto la ironía que encontramos en el texto: En Belén —la
casa del pan— no había pan. Tampoco debemos pasar por alto que esta no es
la primera vez que encontramos familias que emigran a causa del hambre, ya
que Abram y Saraí (Gn 12.10) y los hijos de Jacob (Gn 42.1-2) también
emigraron en tiempos de escasez.
Elimelec, cuyo nombre quiere decir «Mi Dios es rey», y Noemí, cuyo
nombre significa «buena» o «placentera», emigran al territorio de Moab. Este
país lleva el nombre del hijo que Lot tuvo con su hija mayor, con quien
sostuvo una relación incestuosa mientras estaba borracho (véase Gn 19.36-
37). Moab era un territorio relativamente pequeño que quedaba al otro lado
del mar Muerto y hoy pertenece a Jordania, uno de los países que colinda con
Israel.

La pareja tenía dos hijos, llamados Mahlón y Quelión. Sus nombres


significan, respectivamente, «enfermizo» y «débil». Para quienes escuchaban
la historia en hebreo, quedaba claro que los chicos eran propensos a morir
jóvenes, ya que conocían el significado de sus nombres. Mahlón y Quelión se
casaron con mujeres moabitas, llamadas Orfa y Rut (v. 4). El nombre Orfa
significa «cuello» o «cervato» (un ciervo recién nacido), mientras Rut
significa «compañera».

Para un hombre israelita, casarse con una mujer extranjera implicaba


toda una serie de problemas, a distintos niveles. Primero, las mujeres
moabitas tenían mala fama, pues Números 25.1-3 afirma que seducían a los
hombres israelitas y los motivaban a adorar a Baal, un dios falso. Aunque
estos asuntos parecen dos temas distintos, en realidad son una y la misma
cosa. ¿Por qué? Porque Baal y Astarté, su diosa consorte, eran las divinidades
del sexo.

Segundo, la ley de Moisés —la Torá— prohibía el matrimonio entre


personas israelitas y extranjeras. Este impedimento aparece en textos tales
como Éxodo 34.16 y Deuteronomio 7.3. Además, solo las personas nacidas
de madres israelitas eran consideradas israelitas. Por lo tanto, los hijos de
hombres judíos con mujeres extranjeras eran considerados «extranjeros».

vv. 3-5: La historia se complica cuando muere Elimelec, dejando viuda a


Noemí. La historia se torna aún más trágica cuando mueren Mahlón y
Quelión, dejando a las tres mujeres desamparadas. Quedar viuda en los
tiempos del Antiguo Testamento implicaba desprotección, indefensión, ya
que las mujeres no podían trabajar para devengar un sueldo y mantener a su
familia, y la sociedad no tenía redes de bienestar social, como las que hoy
protegen a las viudas.

Las costumbres de la época obligaban a las mujeres viudas que tenían


hijos varones a someterse a un proceso que hoy nos parece grotesco. Un
familiar del difunto —preferiblemente un hermano— tenía que sostener
relaciones con la viuda hasta que ella quedara en estado de embarazo. En
términos legales, los niños que resultaran de dicha relación eran hijos del
difunto. El proceso debía continuar hasta que la mujer tuviera un hijo varón.
La ley que regulaba esta costumbre en Israel se llamaba el «levirato».

vv. 6-8: La historia continúa. Noemí decidió volver a Belén, donde ahora
había abundancia de pan. Comenzó el viaje junto a sus dos nueras. Sin
embargo, pronto comprendió que debía pedirles que volvieran con sus
respectivas familias. ¿Por qué? Porque en el mundo antiguo toda mujer debía
someterse a la autoridad de un hombre. Las viudas debían quedar bajo la
tutela de los familiares del difunto o regresar a sus casas para someterse a la
autoridad de sus padres.

vv. 9-13: Noemí se despide de sus nueras; les desea que puedan
encontrar nuevos esposos. Sin embargo, las jóvenes se niegan a dejarla sola.
Entonces, Noemí se ve forzada a explicarles que ella ya no tiene más hijos
varones que puedan cumplir con la ley del levirato. Aún si Noemí tuviera
más hijos, sus nueras no podían esperar veinte años para casarse con ellos.

vv. 14-17: Después de llorar amargamente, Orfa decidió volver a su


casa. Empero, Rut decidió quedarse con Noemí, su suegra. El diálogo entre
Noemí y Rut es de los episodios más hermosos de la Biblia. Noemí le dice a
Rut que vuelva a «su casa y a sus dioses», tal y como lo había hecho Orfa.
Sin embargo, Rut le contesta: «No me ruegues que te deje, y me aparte de ti;
porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres,
viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres,
moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que
sólo la muerte hará separación entre nosotras dos». Con estas palabras, Rut
no solo confiesa amor por su suegra, sino que también confiesa fe en el Dios
de Israel.

vv. 18-19: Noemí responde con agradecimiento y se dirige a Judá junto a


Rut, donde los familiares de Elimelec debían velar por el bienestar de ambas.
El retorno de Noemí conmovió a los habitantes de la ciudad de Belén, que
vieron a la mujer regresar de Moab con las manos vacías.
vv. 20-22: Noemí había experimentado tantas pérdidas que decide
cambiar su nombre. Rechaza el nombre de «Noemí», que significa «bueno» y
«placentero», y le pide a la gente que la llamen «Mara», que quiere decir
«amargura». «No me llaméis Noemí, sino llamadme, Mara; porque en grande
amargura me ha puesto el Todopoderoso. Yo me fui llena, pero Jehová me ha
vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha
dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?».

APLICACIÓN
Desconocemos las pérdidas que había experimentado Elimelec antes de
partir a Moab. La Biblia nos indica que en Belén había hambruna. Aunque la
Biblia no lo relata, podemos inferir que Elimelec sintió temor al partir en
busca del bienestar para él y su familia. En Puerto Rico y muchos de los
países del Caribe y Latinoamérica, unos en mayor escala que otros, han
sufrido problemas económicos significativos y desastres naturales. Como
consecuencia, han generado elevados índices de emigración hacia otros
países. Por ejemplo, en Puerto Rico, la tendencia emigratoria se agudizó en la
presente década (2010-2017). En términos netos, 458,000 personas emigraron
hacia otras jurisdicciones de Estados Unidos, según la Encuesta sobre la
Comunidad del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, Gobierno de Puerto
Rico, y 737,000 pasajeros aéreos salieron hacia diversos destinos.
Con relación a las secuelas de una hambruna, podemos mencionar a
Venezuela. La organización no gubernamental «Ciudadanía en Acción»
estableció que tan solo en el 2018, las muertes ocasionadas, directa e
indirectamente por el hambre, se contabilizan en, al menos, unas veinticinco
mil. Los ejemplos antes señalados pueden darnos una idea de lo que temía
enfrentar Elimelec y las razones de su emigración a Moab. Inicialmente, el
trayecto que tuvo que recorrer junto a su familia fue atravesar Jericó, la cual
estaba abandonada; luego pasaron por el desierto de Judá, cerca del mar
Muerto, y cruzaron el río Jordán hasta llegar a la tierra de Moab.

Las razones por la cuales se emigra, así como las experiencias que
enfrentan los inmigrantes, son variadas. La manera en que cada persona
procesa el duelo migratorio dependerá de diversos factores tales como: las
condiciones de vida que deja en su país de origen, las condiciones de vida
que le esperan, los recursos de apoyo, la manera en que se integra
socialmente, los recursos personales, entre otros. Cuando hablamos de
recursos personales nos referimos a la facilidad con la que se adapta a los
cambios, la seguridad en sí misma, la disposición para comunicarse y
relacionarse con otros, los recursos psicológicos y espirituales con los que
cuenta. Tener una estrecha relación con Dios le permitirá sentirse confiada de
la dirección y decisión que se ha tomado.

En varias ocasiones, Noemí recomendó a sus nueras que regresaran con


sus padres moabitas. Inicialmente, ambas la acompañaron, pero, ante la
insistencia de Noemí, Orfa se despidió de ella. Sin embargo, Rut fue
categórica al responder, «dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera
que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios». Conocer
con claridad las expectativas y razones por las cuales se emigra no siempre es
tan simple, así como tampoco conocer la diversidad de emociones y
sentimientos que experimentan antes, durante y luego de emigrar. Según
Valentín González, (2005), en su investigación, El duelo migratorio, los
duelos migratorios traen consigo otros duelos:

El duelo por la familia y los amigos: Comprende la separación de la


familia y de las amistades.

El duelo por la lengua: Prescindir de la lengua materna para el uso


cotidiano en la mayoría de los contextos hace dificultoso la expresión
de los aspectos íntimos.

El duelo por la cultura: Se siente una pérdida por aquellos hábitos,


valores, formas de vida propios de la cultura de procedencia.

El duelo por nivel social: La emigración, por lo regular, trae consigo


una pérdida de nivel social. El inmigrante se incorpora al último
escalafón social, independientemente de la posición que ocupaba en su
país de origen. Cuando este estatus se prolonga, la persona tiende a
desmoralizarse, desmotivarse y valorar negativamente su esfuerzo de
adaptación y progreso.

El duelo por el contacto con el grupo étnico: Nuestra mayor


seguridad la obtenemos en el encuentro con el grupo al que
pertenecemos, donde nos identifican, reconocen. Sin embargo, la
confluencia de estar distantes de lo nuestro y las posibles situaciones
de rechazo y aislamiento hace más patente esa pérdida.

Duelo por la pérdida del proyecto migratorio: Algunas personas


tienen un plan más o menos trazado de lo que pretenden hacer,
conseguir, alcanzar para sí y su familia. No llegar a conseguir los
objetivos por los cuales emprendieron el viaje es un factor
desestabilizante, a la vez estresante y que genera culpa.

Duelo por no poder regresar: El deseo de volver siempre está


presente. Si tienen la oportunidad, regresan, pero por lo regular esa
visita momentánea no siempre satisface el deseo de volver (en algunos
casos, ese reencuentro y tener que irse nuevamente se vive como otra
pérdida, y un reinicio del duelo).

Indudablemente, para Noemí no fue fácil emigrar, su estancia en Moab e,


inicialmente, su regreso a Belén. Ella había experimentado tantas pérdidas
que decide cambiar su nombre. Rechaza el nombre de «Noemí», que significa
«bueno» y «placentero», y pide a la gente que la llamen «Mara», que quiere
decir «amargura». La historia de Noemí y Rut en Belén no solo fue de
penurias. Dios, en su amor y misericordia, cumplió su propósito y las
bendijo.

En el capítulo 2 del libro de Rut, el futuro de Noemí y de su nuera toma


un giro diferente. Somos testigos del amor de Dios y su misericordia para con
todos los extranjeros, sin excepción de razas. La protección y el cuidado de
Dios se hace palpable en la figura de Booz (Rt 2.11-12). No podemos
imaginarnos los insultos y las dificultades que hasta el momento Rut había
padecido por ser moabita, extranjera. Y desde ese momento, como
instrumento de Dios, Booz cuida de ellas. Dios cubre bajo sus alas de
protección a los extranjeros que confían en él. Y también desea que su iglesia
sea instrumento en sus manos para cuidar y acompañar a los inmigrantes.

RESUMEN
Las personas que emigran, no solo aprenden idiomas, también desarrollan
habilidades que las hacen más resilientes y aprenden otras maneras de
vivir.

La experiencia migratoria aumenta el autoconocimiento, se descubren


recursos psicológicos inexplorados que, sin duda, contribuirán a aumentar
la autoestima y la satisfacción personal.

Las pérdidas incorporan ganancias, pues la elaboración de un duelo supone


un proceso de crecimiento y reestructuración.

Como cristianos, Dios nos ofrece un espacio en donde aprendemos a


desarrollar una mejor relación con él, reconociendo que nos acompaña,
dirige y cuida en el proceso.

Como iglesia, debemos asumir la responsabilidad de cuidar y acompañar a


los inmigrantes en su proceso de adaptación

ORACIÓN
Amado Dios, gracias por darnos el mejor ejemplo de amor y bondad.
Gracias porque cuando acudimos a Ti, Tú nos escuchas y respondes.
Anhelamos tener relaciones sanas. En medio de un mundo tan violento y
hostil, ayúdanos a contribuir al amor, a la reconciliación y hospitalidad
cristiana. Que podamos ser luz y reflejar tu amor cada día. Lo pedimos con
acción de gracias en el nombre de Jesús. Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Juan 14.1-6
Martes
Juan 14.7-11
Miércoles
Juan 14.12-14
Jueves
Rut 2.1-23
Viernes
Rut 4.1-12
Sábado
Rut 4.13-22

EJERCICIOS
1. Enumere las razones por las cuales cree que las personas,
incluyendo amigos, familiares y hermanos en la fe, han emigrado.
2. Junto a sus compañeros de clase bíblica, evalúe y opine respecto a la
decisión de emigrar que tomó Elimelec. Sostenga su opinión con los
fundamentos bíblicos e históricos.
3. Deduzca ¿cuáles cree que fueron las razones que movieron a Rut
para continuar acompañando a Noemí?

4. Enfocados en Noemí como una inmigrante que vivió en Moab y Rut


en Belén, identifique algunas de las pérdidas que experimentaron, y
deduzca los sentimientos y las emociones asociadas a esta experiencia.
Haga uso de la tabla de emociones y sentimientos (ver sección de
Ejercicios en la Lección 14) para enriquecer su interpretación de los
eventos. Recuerde tener una perspectiva amplia en relación a que
«algunas pérdidas generan ganancias».
5. Mencione otro beneficio que experimentan los inmigrantes.
Considere los aspectos individuales, sociales, psicológicos y
espirituales.

Ej. Conocimiento de una nueva cultura y tradiciones.


«Mi respuesta al mensaje»
Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO
I. INICIO

Comience la clase saludando a los alumnos. Solicite a alguno de ellos


que dirija una oración de gratitud por tener la oportunidad de aprender acerca
del tema de las diversas pérdidas y cómo las podemos trabajar con la ayuda
de Dios para disfrutar de una sanidad integral. Incluya en la oración a
aquellos familiares, amigos y hermanos en la fe que han tenido que emigrar.

Introduzca los conceptos presentados en el Vocabulario y los Objetivos.


Fomente una breve discusión acerca de la emigración y las historias bíblicas
que presentan el tema.

II. DESARROLLO
Solicite a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de
la Escritura como guía para dialogar con el grupo.

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación, haga las siguientes


preguntas y trabaje las tareas reflexivas:

Haga una lista de las razones por las cuales cree que las personas,
incluyendo amigos, familiares y hermanos en la fe han emigrado.

Junto a sus compañeros de clase bíblica, evalúe y emita una opinión


respecto a la decisión que tomó Elimelec de emigrar. Sostenga su
opinión con los fundamentos bíblicos e históricos.

Deduzca ¿cuáles cree que fueron las razones que movieron a Rut para
continuar acompañando a Noemí?

Enfocado en Noemí como una inmigrante que vivió en Moab y Rut en


Belén, identifique algunas de las pérdidas que experimentaron, y
deduzca los sentimientos y las emociones asociadas a esta experiencia.
Recuerde tener una perspectiva amplia en la cual considere que
«algunas pérdidas generan ganancias». Haga uso de la tabla de
emociones y sentimientos para enriquecer su interpretación de los
eventos.

III. CIERRE

Para comenzar a realizar el cierre de la clase, solicite a algunos alumnos


que lean los puntos que se encuentran en el Resumen.
Mencione algún otro beneficio que experimentan los inmigrantes.
Considere los aspectos individuales, sociales, psicológicos y espirituales.

Escriba en un pedazo de papel pequeño el nombre de una familia o


persona que haya emigrado, deposítelo en la caja y comprométase a orar,
llamar o enviarle un mensaje.

Culmine la clase con la oración presentada en la lección. Solicite a algún


estudiante que la lea.

MATERIALES:

Listado de sentimientos y emociones

Hoja de Ejercicios acerca del Duelo Migratorio

Lápiz o bolígrafo

Biblia

Caja plástica o de cartón

Pedazos de papel pequeños (4”x 4”)


LECCIÓN 16:

EL DUELO PERINATAL Y LAS


PÉRDIDAS

TEXTO BÍBLICO: 1 Reyes 3.16-28

TEXTO ÁUREO: Mateo 5.4


«Bienaventurados los que lloran, porque ellos
recibirán consolación».

OBJETIVOS
Identificar las diferentes pérdidas del duelo perinatal.

Mencionar algunas de las intervenciones erróneas durante el duelo


perinatal.

Conocer algunas de las estrategias que podemos llevar acabo como


cristianos para apoyar y acompañar a la familia que experimenta el duelo
perinatal.

VOCABULARIO
«DUELO PERINATAL»: Duelo que se experimenta tras la muerte de un
hijo, cuando el fallecimiento se produce durante el periodo que va desde la
concepción hasta el primer año de vida.

«DOLIENTES»: Personas que padecen el dolor físico, emocional o moral.

LECTURA BÍBLICA
1 Reyes 3.16-28

RVR VP
16 En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres 16 Por aquel tiempo fueron a ver al rey dos
rameras y se presentaron ante él. prostitutas. Cuando estuvieron en su presencia,
17 Una de ellas dijo: —¡Ah, señor mío! Yo y 17 una de ellas dijo: —¡Ay, Majestad! Esta
esta mujer habitábamos en una misma casa, y yo mujer y yo vivimos en la misma casa, y yo di a
di a luz estando con ella en la casa. luz estando ella conmigo en casa.
18 Aconteció que al tercer día de dar yo a luz, 18 A los tres días de que yo di a luz, también
ésta dio a luz también, y habitábamos nosotras dio a luz esta mujer. Estábamos las dos solas.
juntas; ningún extraño estaba en la casa, fuera No había ninguna persona extraña en casa con
de nosotras dos. nosotras; sólo estábamos nosotras dos.
19 Una noche el hijo de esta mujer murió, 19 Pero una noche murió el hijo de esta mujer,
porque ella se acostó sobre él. porque ella se acostó encima de él.
20 Ella se levantó a medianoche y quitó a mi 20 Entonces se levantó a medianoche, mientras
hijo de mi lado, mientras yo, tu sierva, estaba yo estaba dormida, y quitó de mi lado a mi hijo
durmiendo; lo puso a su lado y colocó al lado y lo acostó con ella, poniendo junto a mí a su
mío a su hijo muerto. hijo muerto.
21 Cuando me levanté de madrugada para dar el 21 Por la mañana, cuando me levanté para dar
pecho a mi hijo, encontré que estaba muerto; el pecho a mi hijo, vi que estaba muerto. Pero a
pero lo observé por la mañana y vi que no era la luz del día lo miré, y me di cuenta de que
mi hijo, el que yo había dado a luz. aquél no era el hijo que yo había dado a luz.
22 Entonces la otra mujer dijo: —No; mi hijo es 22 La otra mujer dijo: —No, mi hijo es el que
el que vive y tu hijo es el que ha muerto. —No; está vivo, y el tuyo es el muerto. Pero la
tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive — primera respondió: —No, tu hijo es el muerto,
volvió a decir la otra. Así discutían delante del y mi hijo el que está vivo. Así estuvieron
rey. discutiendo delante del rey.
23 El rey entonces dijo: «Ésta afirma: “Mi hijo 23 Entonces el rey se puso a pensar: «Ésta dice
es el que vive y tu hijo es el que ha muerto”; la que su hijo es el que está vivo, y que el muerto
otra dice: “No, el tuyo es el muerto y mi hijo es es el de la otra; ¡pero la otra dice exactamente
el que vive.”» 24 Y añadió el rey: —Traedme lo contrario!»
una espada. Y trajeron al rey una espada. 24 Luego ordenó:—¡Tráiganme una espada!
25 En seguida el rey dijo: —Partid en dos al Cuando le llevaron la espada al rey,
niño vivo, y dad la mitad a la una y la otra mitad 25 ordenó: —Corten en dos al niño vivo, y
a la otra. denle una mitad a cada una.
26 Entonces la mujer de quien era el hijo vivo 26 Pero la madre del niño vivo se angustió
habló al rey (porque sus entrañas se le profundamente por su hijo, y suplicó al rey: —
conmovieron por su hijo), y le dijo: —¡Ah, ¡Por favor! ¡No mate Su Majestad al niño vivo!
señor mío! Dad a ésta el niño vivo, y no lo ¡Mejor déselo a esta mujer! Pero la otra dijo: —
matéis. —Ni a mí ni a ti; ¡partidlo! —dijo la Ni para mí ni para ti. ¡Que lo partan!
otra. 27 Entonces intervino el rey y ordenó: —
27 Entonces el rey respondió: —Entregad a
Entreguen a aquella mujer el niño vivo. No lo
aquélla el niño vivo, y no lo matéis; ella es su maten, porque ella es su verdadera madre.
madre. 28 Todo Israel se enteró de la sentencia con que
28 Todo Israel oyó aquel juicio que había
el rey había resuelto el pleito, y sintieron
pronunciado el rey, y temieron al rey, pues respeto por él, porque vieron que Dios le había
vieron que Dios le había dado sabiduría para dado sabiduría para administrar justicia.
juzgar.

INTRODUCCIÓN
Uno de los dolores más agudos que pueden experimentar las madres, los
padres y familiares surge como secuela de la pérdida de un bebé. Estudios
biopsicosociales establecen que la pérdida de un bebé ocupa un 9 en la escala
de dolor del 1 al 10, siendo 10 el de mayor intensidad. Acompañados de la
pérdida de la vida, van los sueños, las ilusiones, la esperanza de cargar,
amamantar y ver crecer al bebé. Algunas de las personas que han
experimentado el duelo perinatal lo describen así: «es un sufrimiento
inmenso, es un dolor indescriptible, es un proceso traumático».

Más allá del restablecimiento físico y emocional, se ha encontrado que


una de las razones más significativas para que el duelo perinatal se prolongue
y sea difícil de asimilar es la minimización de la sociedad, pues lo torna en un
duelo negado, silenciado e incomprendido. Aunque la definición del duelo
perinatal no contempla a los bebés que no se han gestado, es importante
entender que estas familias también sufren la experiencia del duelo. La
pérdida de la ilusión, de los sueños y las expectativas de conformar una
familia con hijos son algunos de los efectos en estas familias que no logran
concebir. También experimentan la presión e incomprensión del entorno
social. Esto convierte su duelo en algo «no autorizado», pues se les niega
expresar sus sentimientos y dolor por la pérdida de «algo que jamás han
tenido».

Como objetivos principales de exponernos a este tema se encuentran:


brindar un espacio de sanación a las familias que no han logrado concebir y a
las que han sufrido la pérdida de un bebé, visibilizar su dolor, sensibilizar a
los alumnos de la complejidad de dicho duelo. Además, esta es una excelente
oportunidad para familiarizarnos con estrategias de acompañamiento para ser
más pertinentes y eficaces cuando nos acerquemos y tengamos contacto con
familias que han experimentado o están experimentando un duelo perinatal.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

1 Reyes 3.16-28
En esta lección exploramos el mensaje de un pasaje bíblico muy
conmovedor: El momento cuando Salomón considera la petición de dos
madres en conflicto.

Para comprender el texto debemos, primeramente, saber que Salomón


ascendió al trono de Judá después de la muerte del rey David, su padre. Sin
embargo, su camino al trono fue un tanto atropellado, ya que muchos trataron
de impedir su coronación. Entre sus numerosos enemigos estaban Joab, quien
fuera general del Ejército israelita, y Adonías, su propio hermano (1 Reyes,
caps. 1 y 2).

Ya en posesión del trono, Salomón tuvo una profunda experiencia


espiritual. Estando en el santuario de Gabaón, Dios le habló en sueños y lo
desafió diciendo: «Pide lo que quieras que yo te dé» (3.5). En respuesta, el
joven rey no pidió poder, riquezas o larga vida; pidió sabiduría: «Da, pues, a
tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo
bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?»
(3.9).

Complacido, Dios promete darle la sabiduría que ha pedido, además de


bendecirle con todas las otras cosas que Salomón no había pedido (1 R 3.11-
14).

El episodio donde Salomón pide sabiduría sirve como preámbulo a la


historia que hoy nos ocupa. ¿Por qué? Porque aquí la Biblia demuestra que
Dios cumplió su promesa, dándole inteligencia al rey para tomar decisiones
correctas aun en las instancias más difíciles.

v. 16: La historia es «patética», es decir, es una narración que nos lleva a


experimentar sentimientos que pueden ir del horror hasta la ternura.
Comienza cuando dos mujeres, identificadas como prostitutas, van a ver al
rey para pedirle que juzgue la causa que les dividía.

vv. 17-22: Estas mujeres le presentan a Salomón una situación muy


difícil. La primera le indicó al rey que ambas, quienes vivían en la misma
casa, tuvieron hijos con tres días de diferencia. Una noche, estando las
mujeres solas con sus niños, la segunda mujer mató accidentalmente a su
hijo. La mujer dormía en la misma cama con el niño y, dormida, lo aplastó y
lo sofocó, causando su muerte. Cuando la segunda mujer despertó, cerca de la
medianoche, comprendió que su hijo estaba muerto y lo cambió por el niño
de la primera mujer.
Cuando la primera mujer despertó en la mañana, trató de lactar al bebé,
pero pronto se dio cuenta de que el niño estaba muerto (v. 21a): «pero lo
observé por la mañana, y vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz»
(v. 21b).

Como es de esperar, la segunda mujer no tardó en contradecir a la


primera, diciendo: «No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto» (v. 22).
Pero la primera recalcaba que había sido engañada: «No; tu hijo es el muerto,
y mi hijo es el que vive» (v. 22).

Hoy es relativamente sencillo dilucidar un asunto como este, mediante


pruebas de ADN. Ahora bien, resolver un asunto tan doloroso como este en el
mundo antiguo era prácticamente imposible.

vv. 23-25: ¿Cómo resolver un dilema como este? Salomón recurrió a la


sabiduría que Dios le había dado y sorprende a las madres en conflicto con
una idea aparentemente descabellada: «Y dijo el rey: Traedme una espada. Y
trajeron al rey una espada. En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño
vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra» (v. 25).

Salomón sabía que ambas mujeres estaban pasando por un proceso de


luto, pues una había perdido a su hijo por muerte y la otra por engaño. Hoy
sabemos que la ira es parte del proceso de luto, particularmente en respuesta a
las frustraciones que provocan las pérdidas. Sin embargo, Salomón confiaba
en el poder del amor, por lo cual esperaba que el cariño por el niño
sobreviviente fuera mayor que el rencor.
v. 26: Las respectivas reacciones de las mujeres dejaron claro quién era
la madre. La primera mujer exclamó horrorizada: «¡Ah, señor mío! Dad a
ésta el niño vivo, y no lo matéis»; mientras la segunda demostró que estaba
llena de odio y de rencor, diciendo: «Ni a mí ni a ti; partidlo».

v. 27: Ante este cuadro, la reacción de Salomón fue afirmar que la


verdadera madre era la mujer que había tratado de proteger al niño,
anteponiendo el bienestar del chico a sus propios intereses: «Entonces el rey
respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis; ella es su madre».

Es fácil juzgar con dureza a la madre que mató accidentalmente a su hijo.


Nadie en su sano juicio pensaría en cambiar a su hijo por otro. Y ese es
precisamente el punto: ¿Estaba esta mujer en su «sano juicio»? ¿Cómo
manejó su pérdida?

Aunque no podemos descartar que esta mujer era, sencillamente, una


persona que había perdido el sentido de la moral, hay otras alternativas para
entender esto. Quizás la pérdida de su hijo la dejó estancada en una de las
etapas del proceso de luto, como la negación, la depresión o la ira. Quizás el
luto se complicó con una depresión postparto. O, posiblemente, la culpa que
sentía por haber provocado la muerte de su propio hijo fue tan grande que
perdió contacto con la realidad. No importan las razones, este impactante
texto bíblico ilustra el inmenso dolor que provoca la pérdida de un bebé.
APLICACIÓN
Desde el momento en que se planifica o se conoce del estado de
embarazo, comienza la gestación, no solo del bebé, sino de sueños, ilusiones,
esperanzas, proyecciones y expectativas. Cuando se experimenta la pérdida
de un bebé, la vida y la muerte están tan próximas que se genera un vacío por
alguien que, aun sin llegar o permanecer por mucho tiempo, ocupa un lugar
muy importante en la vida familiar. Mientras otras muertes (familiares y
amigos) representan parte de nuestro pasado, la muerte de un bebé representa
una pérdida de parte de nuestro futuro.

Las pérdidas por duelo perinatal se deben a diversas causas. En el pasaje


bíblico estudiado podemos observar cómo dos madres experimentan la
trágica pérdida de sus bebés. De una parte, uno de los bebés falleció «…el
hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él» (v. 19). De la otra
parte, el bebé fue hurtado, dice la Escritura: «Ella se levantó a medianoche y
quitó a mi hijo de mi lado, mientras yo, tu sierva, estaba durmiendo; lo puso a
su lado y colocó al lado mío a su hijo muerto» (v. 20). No obstante, el
enfoque de la lección no está destinado a emitir juicio sobre la conducta
negligente o criminal de una de las madres, ni acerca de la metodología de
Salomón para hallar la verdad. Más bien va dirigida a acercarnos con
sensibilidad a este asunto de las pérdidas por duelo perinatal, a conocer cómo
se expresa o manifiesta este duelo y la reacción social ante la pérdida de un
bebé.
Socialmente, intentamos evitar hablar y pensar en aquellos temas que nos
generan tristeza y dolor. Sin embargo, la expresión adecuada de emociones
nos permite sanar y estar fortalecidos en el momento de acompañar en el
dolor.

Es importante entender que durante el embarazo se establece una


vinculación que permite la construcción de un espacio físico y emocional.
Los cambios físicos son evidentes: en ocasiones, se percibe el movimiento de
la criatura, se observan las ecografías, se escuchan los latidos, los padres
comienzan a comunicarse con el bebé, en la mayoría de los casos le nombran.
La madre va desarrollando una identidad materna y siente como suyo el ser
que crece en su vientre. Los padres comienzan a soñar sobre el futuro y crean
en su mente un proyecto de vida. No ha nacido, pero ya tiene un lugar
significativo en sus vidas. Pero, abruptamente, los sueños, anhelos, las
esperanzas son interrumpidas tal vez por estas palabras: «no hay latido».

La vida se apaga antes de iniciar. Los padres pudieran sentir deseos


frecuentes de llorar, gritar o culpar a alguien; desaparece el sueño de tenerlo
en sus brazos y verlo crecer. Los padres experimentan «el shock»; las
emociones son diversas: van desde la tristeza, desesperanza, impotencia y
angustia hasta la frustración, el coraje, la culpa e ira. Puede suceder que uno
de los padres sienta deseos frecuentes de hablar de la muerte de su bebé,
deseos de expresar el llanto o enojo y de buscar grupos de apoyo. Mientras, el
otro padre no desea hablar sobre la pérdida y ocupa su tiempo fuera de la casa
para distraerse y no pensar. A su vez, puede creer que tiene la obligación de
ser fuerte, se le dificulte demostrar sus sentimientos, piense que hablar sobre
ellos lo hace más vulnerable o débil y trate de procesar su dolor solo en lugar
de pedir ayuda.

Sin embargo, esta manera diversa de expresar o manejar el dolor puede,


en ocasiones, llevar a una ruptura de la relación. Por eso, es importante
entender que no existe una regla general correcta para procesar los duelos.

Existen algunas recomendaciones que los padres y familiares pueden


implementar para manejar eficazmente el proceso:

Reúna en una caja algunos de los objetos significativos que puedan


evocar el recuerdo de su bebé. Contrario a pensar que existe algún
morbo, esto permitirá recordar que la experiencia es real y debe ser
procesada.

Celebre un servicio conmemorativo o realice un acto simbólico en el


que pueda tener un tiempo para despedirse.

Escriba algunas notas que le permitan ventilar sus sentimientos y


emociones.

Siembre un árbol o un pequeño jardín en honor a su bebé.

La asimilación de un duelo perinatal va a depender en gran medida de los


recursos psicológicos, lo traumático que haya sido el evento, los recursos
espirituales y los recursos de apoyo. Esto incluye el espacio que los dolientes
hayan tenido para expresar sus emociones, sin ser juzgados ni cuestionados, y
el trato del equipo médico. Lamentablemente, sumado al dolor, algo que
caracteriza al duelo perinatal es la minimización con la cual el entorno social
lo maneja. Común y erróneamente, las personas tienden a utilizar diversas
frases que añaden dolor a los padres y familiares en lugar de consuelo y
apoyo. Como ejemplo de estas compartimos las siguientes:

«Ahora hay un angelito en el cielo».

«Todo ocurre por algo».

«Aún no era persona».

«Mejor ahora que estás de pocas semanas que después de varios


meses».

«Para venir mal, mejor que no venga».

«Si no se dio es porque no tenía que nacer».

«Para estar enfermo, mejor así».

«Eres joven todavía».

«Ya tendrás otro».

«Piensa en tus otros hijos».

«Sé fuerte».

«Tienes que mirar hacia delante».

Al ser un duelo que por lo regular es silenciado, es común que no


sepamos cómo acompañar y apoyar de manera acertada. Por eso, incluimos
las siguientes sugerencias:

Escuche atentamente, sin emitir juicios.

Valide sus sentimientos.

Permanezca en silencio, brinde un abrazo, de ser necesario y aceptado.

Permita el desahogo emocional.

Sea empático (ponerse en la posición de los padres y familiares; en


concreto, su hijo o hija falleció).

Acompáñelos en oración.

Puede, a su vez, utilizar alguna de las siguientes expresiones: «Imagino


que el dolor debe ser inmenso», «Siento mucho lo que les ha pasado», «La
verdad no sé muy bien qué decir».

RESUMEN
Todo duelo incluye unas etapas que deben ser procesadas, sin un tiempo
específico. Es importante, sin embargo, que los dolientes entiendan que
dejar de sentir dolor no minimiza lo significativo que es la pérdida.
Tampoco deben sentir culpa de reponerse a la pérdida, ya que el dolor no
es la medida de lo mucho que se ha amado. El tiempo puede variar, sin
embargo: «Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo
tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y
tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo
de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír…» (Ecl
3.1-4).

El dolor, aunque parezca inmenso, no puede resistirse a la intervención de


Dios, quien sostiene y fortalece en todo momento. Puedes decir: «Mi carne
y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios
para siempre» (Sal 73.26). El consuelo, la paz y el amor de Dios no son
solo para algunos momentos. Si te sientes lacerado, recuerda: «Él sana a
los quebrantados de corazón y les venda sus heridas» (Sal 147.3).

Los dolientes necesitarán espacios para ventilar sus emociones, y la iglesia,


como cuerpo de Cristo, debe ser lugar de consolación. «Dichosos los que
lloran porque ellos serán consolados» (Mt 5.4).

ORACIÓN
Dios eterno, venimos delante de ti para traer todos nuestros sentimientos
y dolor. Agradecemos tu presencia en nuestras vidas. Te pedimos que tu
amor, misericordia y consuelo sean con nosotros y las familias que tienen
dificultad en manejar y procesar el dolor ante las pérdidas. Enjuga nuestras
lágrimas, que podamos sentir tu abrazo y fortaleza. En el nombre de Jesús.
Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Juan 14.15-18
Martes
Jeremías 33.1-3
Miércoles
Isaías 43.1-5
Jueves
2 Corintios 12.8-10
Viernes
Salmo 84.1-2, 6-7
Sábado
Isaías 55.8-9

EJERCICIOS
1. Reflexione y luego enumere las pérdidas a las cuales se enfrentan las
madres, los padres y familiares luego de la muerte de un bebé o del
embarazo.
2. Añada algunas recomendaciones que entiende convenientes para
que los padres y familiares ventilen sus emociones y asimilen la
pérdida del bebé de forma sana e integral.

Reúna en una caja algunos de los objetos significativos que puedan


evocar el recuerdo de su bebé. Contrario a pensar que existe algún
morbo, esto le permitirá recordar que la experiencia es real y debe
ser procesada.
Celebre un servicio conmemorativo o realice un acto simbólico en
el que pueda tener un tiempo para despedirse.
Escriba algunas notas que le permitan ventilar sus sentimientos y
emociones.
Siembre un árbol o un pequeño jardín en honor a su bebé.

3. Añada a la lista algunas de las frases e intervenciones que entiende


son erróneas o inapropiadas cuando acompañemos o apoyemos a
madres, padres y familiares en el proceso de un duelo perinatal.

«Ahora hay un angelito en el cielo».


«Todo ocurre por algo».
«Aún no era persona».
«Mejor ahora que estás de pocas semanas que después de varios
meses».
«Para venir mal, mejor que no venga».
«Si no se dio es porque no tenía que nacer».
«Para estar enfermo, mejor así».
«Eres joven todavía».
«Ya tendrás otro».
«Piensa en tus otros hijos».
«Sé fuerte».
«Tienes que mirar hacia delante».

4. Añada a la lista algunas de las frases e intervenciones que entiende


son acertadas para utilizar cuando acompañemos o apoyemos a
madres, padres y familiares en el proceso de un duelo perinatal.

Sugerencias:

Escuche atentamente, sin emitir juicios.


Valide sus sentimientos.
Permanezca en silencio, brinde un abrazo, de ser necesario y
aceptado.
Permita el desahogo emocional.
Sea empático (ponerse en la posición de los padres y familiares; en
concreto, su hijo o hija falleció).
Acompáñelos en oración.

5. Identifique algunos versículos bíblicos que pueda utilizar en el


momento de consolar a los dolientes. Como iglesia, establezca qué
estrategias desarrollaría para acompañarlos.
«Mi respuesta al mensaje»
Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO
I. INICIO

Comience la clase saludando a los alumnos. Solicite que algún voluntario


dirija una oración de gratitud por tener la oportunidad profundizar en el tema de
los diversos duelos y las pérdidas, y en la que se reconozca que en Cristo hay
sanidad. Incluya en la oración a aquellas familias que no han logrado concebir o
han experimentado el fallecimiento de un bebé.

Introduzca los conceptos presentados en el Vocabulario y los Objetivos.


Fomente una breve discusión acerca del duelo que experimentan las familias
que no logran concebir y los duelos perinatales.

II. DESARROLLO
Solicite que un alumno lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la
Escritura como guía para entablar un diálogo con la clase. Enfatice en los
temas relacionados a la pérdida y no en emitir juicio sobre la conducta de los
personajes bíblicos.

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación, haga las siguientes


preguntas y trabaje las tareas reflexivas:

Reflexione y luego enumere las pérdidas a las cuales se enfrentan las


madres, los padres y familiares luego de la muerte de un bebé o luego del
embarazo.

Mencione algunas recomendaciones que entiende convenientes para que


los padres y familiares ventilen sus emociones y asimilen la pérdida de
forma sana e integral.

Haga una lista de algunas de las frases e intervenciones que entiende son
erróneas o inapropiadas al momento de acompañar o apoyar a padres y
familiares en proceso de un duelo perinatal.

Enumere algunas de las frases e intervenciones que entiende son acertadas


cuando acompañamos y apoyamos a padres y familiares en proceso de un
duelo perinatal.

III. CIERRE
Para comenzar el cierre de la clase, solicite a algunos alumnos que lean
los puntos que se encuentran en el Resumen.

Identifiquen algunos versículos bíblicos que pudieran utilizar en el


momento de consolar a los dolientes. Establezcan qué estrategias, como
iglesia, desarrollarían para acompañarlos.

Culmine la clase solicitando que un alumno lea en voz alta la oración


presentada en la lección.

MATERIALES:

Hoja de Ejercicios acerca del Duelo Perinatal

Lápiz o bolígrafo

Biblia
LECCIÓN 17:

LAS PÉRDIDAS, LO VANO Y LO


ETERNO

TEXTO BÍBLICO: Eclesiastés 12.1-8

TEXTO ÁUREO: Eclesiastés 12.1


«Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud,
antes que vengan los días malos, y lleguen los años de
los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento».

OBJETIVOS
Identificar aquellas cosas o acciones que son vanas.

Identificar cómo los elementos «vanos» de la vida adquieren sentido.

Conocer algunas de las razones por las cuales a los seres humanos se les
dificulta morir.
Analizar las pérdidas que trae consigo la vejez.

Evaluar las conductas que como cristianos nos pueden llevar a trascender o
autorrealizarnos.

VOCABULARIO
«VANIDAD»: La palabra «vanidad» es difícil de comprender. Distintas
versiones de la Biblia la traducen de diversas maneras. Eclesiastés 1.2 dice en
la versión Dios Habla Hoy: «¡Vana ilusión, vana ilusión! Todo es vana
ilusión». La Nueva Versión Internacional la traduce: «Lo más absurdo de lo
absurdo, ¡todo es un absurdo!». Y la Traducción en Lenguaje Actual dice:
«¡En esta vida nada tiene sentido! Todo es una ilusión». La palabra hebrea
que se traduce como «vanidad» es el vocablo «ebel». Es la raíz del nombre de
Abel, el hijo de Adán. Literalmente, significa «aliento». Por lo tanto, «ebel»
describe realidades etéreas; describe realidades transitorias, cosas que —al
igual que el aliento— ahora están y en un instante desaparecen.

«AUTORREALIZARSE»: Es la necesidad psicológica más elevada del ser


humano. A través de su satisfacción es que se encuentra una justificación o
un sentido válido a la vida mediante el desarrollo potencial de una actividad.
LECTURA BÍBLICA
Eclesiastés 12.1-8

VP RVR
1 1 Acuérdate
Acuérdate de tu Creador en los días de tu de tu Creador ahora que eres joven
juventud, antes que vengan los días malos, y y que aún no han llegado los tiempos difíciles;
lleguen los años de los cuales digas: «No tengo ya vendrán años en que digas: «No me trae
en ellos contentamiento»; ningún placer vivirlos.»
2 antes que se oscurezcan el sol y la luz, la luna 2 Hazlo ahora, cuando aún no se apaga la luz
y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia; del sol, de la luna y de las estrellas, y cuando
3 cuando tiemblen los guardias de la casa y se aún hay nubes después de la lluvia.
encorven los hombres fuertes; cuando cesen de 3 Llegará un día en que tiemblen los guardianes
trabajar las molineras, porque habrán del palacio y se doblen los valientes; quedarán
disminuido, y se queden a oscuras las que miran tan pocas molineras, que dejarán de moler; las
por las ventanas; que miran por las ventanas, comenzarán a
4 cuando las puertas de afuera se cierren, y se perder la vista.
vaya apagando el ruido del molino; cuando se 4 Cuando llegue ese día, se cerrarán las puertas
escuche la voz del ave, pero las canciones dejen que dan a la calle; el ruido del molino se irá
de oírse; apagando; las aves dejarán oír su canto, pero
5 cuando se tema también a las alturas, y se las canciones dejarán de oírse;
llene de peligros el camino, y florezca el 5 la altura causará miedo, y en el camino habrá
almendro, y la langosta sea una carga, y se peligros. El almendro comenzará a florecer, la
pierda el apetito; porque el hombre va a su langosta resultará una carga y la alcaparra no
morada eterna, y rondarán por las calles quienes servirá para nada.
hacen duelo; Pues el hombre va a su hogar eterno, y en la
6 antes que la cadena de plata se quiebre, se calle se escucha ya
rompa el cuenco de oro, el cántaro se quiebre a los que lloran su muerte.
junto a la fuente y la polea se rompa sobre el 6 Acuérdate de tu Creador ahora que aún no se
pozo; ha roto el cordón de plata ni se ha hecho
7 antes que el polvo vuelva a la tierra, como era,
pedazos la olla de oro; ahora que aún no se ha
y el espíritu vuelva a Dios que lo dio. roto el cántaro a la orilla de la fuente ni se ha
8 «¡Vanidad de vanidades —dijo el Predicador hecho pedazos la polea del pozo.
—, todo es vanidad!» 7 Después de eso el polvo volverá a la tierra,
como antes fue, y el espíritu volverá a Dios,
que es quien lo dio.
8 Yo, el Predicador, repito: ¡Vana ilusión, vana
ilusión! ¡Todo es vana ilusión!
INTRODUCCIÓN
El libro de Eclesiastés se enfoca en dos poblaciones, principalmente: la
juventud y las personas ancianas. En este libro, los jóvenes son aconsejados
sabiamente para el futuro que les depara. Se les invita a estar alegres, al
disfrute de la vida, a tener en cuenta que cada una de sus acciones serán
juzgadas ante Dios. También, se enfatiza en que hay cosas que son vanas,
etéreas y otras que son eternas.

Una vez más, hablaremos de las pérdidas pero, en esta ocasión, sobre la
pérdida del tiempo y el desenfoque de las personas en los placeres y en las
vanidades de la vida. Analizaremos las diversas pérdidas que enfrentamos en
la vejez y cómo manejarlas. Además, evaluaremos las conductas que, como
personas cristianas, nos pueden ayudar a trascender o autorrealizarnos. Se
evaluará cómo en Eclesiastés se exhorta a desarrollar una relación estrecha
con Dios, reconociendo que todo en Él es permanente y tiene beneficio a
corto y a largo plazo, y por la eternidad.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Eclesiastés 12.1-8
El Antiguo Testamento contiene varios libros poéticos, entre los cuales
se destacan Job, Salmos (el libro más largo de la Biblia), Proverbios,
Eclesiastés y el Cantar de los Cantares. De todos ellos, Eclesiastés es el más
singular.

Eclesiastés recoge las sabias palabras de un enigmático personaje


llamado sencillamente «El Predicador». No sabemos quién fue esta persona,
pero sí que estaba relacionado a la corte real de Judá.

Los libros poéticos también se consideran como literatura de


«sabiduría», ya que fueron escritos por personas «sabias» que trabajaban para
los reyes. Eran consejeros de los gobernantes y maestros de sus hijos, quienes
serían los gobernantes del futuro.

Esto explica por qué Eclesiastés habla, principalmente, a dos


poblaciones: la juventud, que está preparándose para ejercer el poder, y las
personas ancianas, que están ejerciendo el poder. El libro comienza y termina
con una frase que transmite su mensaje central: «Vanidad de vanidades —
dijo el predicador— vanidad de vanidades, todo es vanidad» (Ec 1.2, y
compare con Ec 12.8).

La palabra «vanidad» es difícil de comprender. Distintas versiones de la


Biblia la traducen de diversas maneras. Eclesiastés 1.2 dice en la versión Dios
Habla Hoy: «¡Vana ilusión, vana ilusión! Todo es vana ilusión». La Nueva
Versión Internacional la traduce: «Lo más absurdo de lo absurdo, ¡todo es un
absurdo!». Y la Traducción en Lenguaje Actual dice: «¡En esta vida nada
tiene sentido! Todo es una ilusión».
La palabra hebrea que se traduce como «vanidad» es el vocablo «ebel».
Es la raíz del nombre de Abel, el hijo de Adán. Literalmente, significa
«aliento». Por lo tanto, «ebel» describe realidades etéreas; describe realidades
transitorias, cosas que —al igual que el aliento— ahora están y en un instante
desaparecen.

Por lo tanto, cuando la Biblia afirma que «todo es vanidad», afirma que
usted y yo nacimos desnudos y desnudos moriremos. Que todas las
posesiones que podamos adquirir son transitorias. Que todas las relaciones
humanas también lo son. Como el aliento, hoy tenemos un automóvil que
mañana desaparecerá; hoy tenemos una pareja que algún día morirá. Todo lo
que podamos adquirir en este mundo es transitorio; todo es «vanidad».

Ahora bien, Eclesiastés afirma que hay un elemento permanente, pues no


está sujeto a las vanidades de este mundo. Ese elemento es nuestra relación
con Dios. Eclesiastés 12.13 afirma este punto, cuando dice: «El fin de todo el
discurso que has oído es: Teme a Dios y guarda sus mandamientos porque
esto es el todo del hombre».

El temor a Dios —esa actitud de reverencia, obediencia y fidelidad a


Dios— le da sentido a la vida. Todos los elementos «vanos» de la vida
adquieren sentido cuando los colocamos bajo la soberanía de Dios. Vemos
este punto en Eclesiastés 11.9, que nos llama a vivir con una actitud positiva,
alegría y provecho: «Alégrate, joven, en tu juventud y tome placer tu corazón
en los días de tu adolescencia. Anda según los caminos de tu corazón y la
vista de tus ojos, pero recuerda que sobre todas las cosas te juzgará Dios».
v. 1: Cuando pasamos al capítulo 12, encontramos una exhortación a
buscar a Dios «hoy»; a establecer una relación con Dios antes de que sea muy
tarde. El texto nos llama a acordarnos del Dios creador «hoy», antes de sufrir
el deterioro que el tiempo trae a la vida humana. Es necesario buscar a Dios
«hoy», antes de que lleguen los días malos cuando nuestros cuerpos se
envejezcan, perdamos varias de nuestras habilidades físicas y mentales, y no
podamos disfrutar la vida a plenitud.

v. 2: El texto nos exhorta a buscar a Dios «antes que se oscurezcan el sol


y la luz, la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia». Es decir,
busquemos a Dios antes de que nuestra vista se deteriore tanto que veamos
todo gris.

vv. 3-5: Busquemos a Dios antes de que se deteriore todo nuestro


cuerpo, que el texto compara con una casa:

«Cuando tiemblen los guardias de la casa» (v. 3); es decir, antes de


que se debiliten nuestras piernas.

«Y se encorven los hombres fuertes» (v. 3); esto es, antes de que se
debiliten nuestros brazos.

«Cuando cesen de trabajar las molineras, porque habrá disminuido» (v.


3); esto significa antes de perder los dientes con los cuales trituramos
los alimentos.

«Y queden a oscuras los que miran por las ventanas» (v. 3); es decir,
antes de quedarnos ciegos.
«Cuando las puertas de afuera se cierren, y se vaya apagando el ruido
del molino; cuando se escuche la voz del ave, pero las canciones dejen
de oírse» (v. 4); esto es, antes de perder la capacidad de escuchar.

«Cuando se tema a las alturas y se llene de peligros el camino, y


florezca el almendro» (v. 5). La referencia al almendro —cuya flor se
pone blanca— habla de las canas que cubren nuestra cabellera.

«Y la langosta sea una carga, y se pierda el apetito» (v. 5). Esta frase
se debate, pero parece ser una referencia a la pérdida del deseo sexual,
pues «langosta» es un eufemismo y «apetito» sería mejor traducido
como «deseo».

vv. 5-7: Es necesario buscar a Dios hoy porque algún día nos secaremos,
como los pozos, y habremos de morir; «porque el hombre va a su morada
eterna, y rondarán por las calles quienes hacen duelo, antes que la cadena de
plata se quiebre, se rompa el cuenco de oro, el cántaro se quiebre junto a la
fuente y la polea se rompa sobre el pozo; antes que el polvo vuelva a la tierra,
como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio».

APLICACIÓN
El libro de Eclesiastés tiene como tema central las vanidades, descritas
como realidades etéreas, realidades transitorias, cosas que —al igual que el
aliento— ahora están y en un instante desaparecen. Nos enseña que por
naturaleza existe en el ser humano una tendencia a enfocarse en lo transitorio
para darle sentido a su existencia, buscar satisfacción y alegría.

Constantemente, nos quejamos de lo rápido que pasa el tiempo, de las


cosas que no hemos podido disfrutar y llevar acabo. Nos quejamos de la
cantidad de trabajo y de las responsabilidades que hemos adquirido para
obtener otras cosas que al fin y a la postre no podemos apreciar ni gozar por
falta de tiempo. Nos quejamos de la manera en que se nos ha ido la vida, sin
tomar en cuenta la manera en que la hemos administrado. Nos enfocamos en
lo que no tenemos, lo que no hemos logrado y lo que hemos perdido.

El apóstol Pablo, en su carta a los Efesios, les dice: «Mirad, pues, con
diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando
bien el tiempo, porque los días son malos» (Ef 5.15-16). El filósofo Séneca,
en su obra De la brevedad de la vida, expone que «El tiempo que tenemos no
es corto; pero perdiendo mucho de él, hacemos que lo sea, y la vida es
suficientemente larga para ejecutar en ella cosas grandes, si la empleáremos
bien».

En general, cuando las personas reflexionan en términos de la


mayordomía de la vida, tienden a pensar en lo que han ganado y en lo que
han perdido. Al momento de tomar decisiones, con toda probabilidad se
preguntan: ¿qué gano yo con esto? En la primera lección de esta unidad
vimos en el ejemplo del apóstol Pablo la idea de lo errado que, inicialmente,
estaba él. Ocupaba su tiempo, conocimiento, esfuerzo, en general, su vida, en
cosas vanas. «Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado
como pérdida por amor del Señor… y lo tengo por basura, para ganar a
Cristo» (Flp 3.7-8).

Eclesiastés 12.13 afirma este punto, cuando dice: «El fin de todo el
discurso que has oído es: Teme a Dios y guarda sus mandamientos porque
esto es el todo del hombre». Lo demás es «basura», lo demás es «vano». Sin
embargo, el temor a Dios —esa actitud de reverencia, obediencia y fidelidad
a Dios— le da sentido y propósito a la vida. Los elementos «vanos» de la
vida adquieren sentido cuando los colocamos bajo la soberanía de Dios. Las
posesiones recibidas y administradas con agradecimiento a Dios se
convierten en bendiciones. Las relaciones interpersonales colocadas bajo la
gracia divina, también.

El psicoanalista Erik Erikson elaboró una teoría de desarrollo


psicosocial. En esta se presentan diversas etapas de vida que el ser humano
experimenta, en las cuales se desarrollan unas virtudes o unas patologías.
Todo dependerá de cómo se resuelven los conflictos que cada una de las
etapas trae consigo. La última etapa se conoce como integridad del yo versus
desesperanza. La integridad ocurre cuando introyectas que las cosas han
tenido sentido y están dotadas de significados positivos. Esto permite que la
persona pueda disfrutar de una vejez feliz y tranquila; además de la
complacencia en la cercanía de la muerte. Por el contrario, cuando se realiza
un autoanálisis negativo de lo que hasta el momento se ha vivido, se
experimenta la desesperación, lo que trae consigo una resistencia a las
pérdidas y ante la inevitable partida de la vida.

En el capítulo 12 de Eclesiastés encontramos una exhortación a buscar a


Dios «hoy», antes de que lleguen los días malos cuando nuestros cuerpos se
envejezcan, perdamos varias de nuestras habilidades físicas y mentales, y no
podamos disfrutar la vida a plenitud. Indudablemente, «el tiempo pasa
factura». Con la edad, nuestros cuerpos envejecen y perdemos varias
capacidades físicas y mentales.

Existen cinco enfermedades que son más comunes en la vejez; tres de


estas enfermedades son neurodegenerativas: la Demencia Senil (afecta las
funciones intelectuales, y algunos de sus síntomas son la desorientación, la
confusión o la pérdida de memoria); el Alzheimer (corrompe las células
cerebrales, lo que provoca graves daños cognitivos, produce la pérdida
progresiva de memoria, y la mayoría de las habilidades sociales, así como las
actividades cotidianas se vuelven más complejas), y el Parkinson (causa la
muerte de las células cerebrales, y se caracteriza por la producción nula de un
neurotransmisor llamado dopamina, que se encarga de regular la actividad
motora. Esto causa temblores en las extremidades, rigidez del cuerpo,
inestabilidad al caminar y descoordinación).

Además, la Artrosis u Osteoartrosis (se centra en las articulaciones,


degenerando el tejido cartilaginoso y el tejido óseo, y puede ocasionar que la
persona pase largos periodos encamada), y la Arterioesclerosis (afecta a las
arterias encargadas de transportar el oxígeno al corazón y a todas las partes
del cuerpo. Surge cuando las paredes interiores de estas arterias se obstruyen
y, como consecuencia, pierden elasticidad y desarrollan rigidez. Esto hará
que exista mayor probabilidad de formación de coágulos y bloqueo del flujo
de sangre en el sistema circulatorio. Provoca dificultades respiratorias y dolor
en la caja torácica).

Eclesiastés 12.2-5 nos exhorta a buscar a Dios antes de que nuestra vista
se deteriore, nuestras piernas y brazos se debiliten, perdamos nuestros
dientes, la visión y la capacidad de escuchar, nos cubran las canas y
perdamos el apetito, tanto por los alimentos como por el regalo del deseo
sexual. Evidentemente, algún día vamos a morir.

Henri Nowen, en su libro Con el corazón en ascuas (1996), indica que


«si hay una palabra que resuma nuestro dolor, es la palabra “pérdida”.
¡Hemos perdido tanto...! A veces parece incluso que la vida no es más que
una interminable serie de pérdidas». Las pérdidas, en ocasiones, traen
consigo ira, amargura y resentimiento. Sin embargo, «en nuestra vida diaria
tenemos incontables oportunidades de mostrarnos agradecidos, en lugar de
resentidos, aunque al principio podamos no reconocer tales oportunidades.
Muchas veces, antes de comprender algo en su justa medida, ya hemos dicho:
“Es demasiado para mí... La vida no es justa y yo no puedo actuar como si lo
fuera”. Sin embargo, siempre está ahí esa voz que, una y otra vez, sugiere que
estamos cegados por nuestra propia comprensión de las cosas y que, de ese
modo, nos arrastramos unos a otros al abismo. Voz, que nos pide que
miremos nuestra vida de un modo totalmente nuevo: no desde abajo, donde
sólo nos fijamos en nuestras pérdidas, sino desde arriba, donde Dios nos
ofrece su gloria». Eclesiastés afirma que hay un elemento que permanece,
pues no está sujeto a las vanidades de este mundo. Ese elemento es nuestra
relación con Dios.

RESUMEN
La vida, como dice Santiago 4.14: «…ciertamente es neblina que se
esparce por un poco de tiempo, y luego se desvanece». Nuestra fugacidad
por la vida es real, por eso debemos aprovechar nuestro tiempo al máximo
para desarrollar una relación más profunda y estrecha con Dios. Nunca se
considerará una pérdida de tiempo cuando este se emplea en conocer a
Dios por medio de la lectura de la Biblia y la oración.

Se recomienda que usted pueda:

Deducir qué acciones y actitudes serían estimadas como valiosas por


Dios (Juan 13.34-35).

Tomar en cuenta el propósito y el llamado que Dios le ha dado (Mateo


28.19-20).

Considerar el tiempo que invierte con relación a su llamado (Lucas


10.2).
Examinar qué cosas le consumen tiempo (Salmo 90.12).

Establecer sabiamente una lista de prioridades y responsabilidades


(Efesios 5.15-16).

Solicitar a Dios que le dirija en la toma de decisiones y en las


modificaciones que deba llevar a cabo para desarrollar una mejor
relación con Él (Eclesiastés 3.1-15).

Ocupar, intencionalmente, su tiempo en lo que es eterno (Colosenses


3.23-24).

ORACIÓN
Señor, vengo ante ti en este día para entregarte mi vida y mi tiempo.
Gracias por tu amor y misericordia. Necesito que puedas restaurar el gozo
en mi vida y me ayudes a manejar todo mi dolor, tristeza y frustración en
relación con a cómo he utilizado mi tiempo. Perdóname por reemplazarte
por cosas materiales u otras prioridades. Ayúdame a ejercer una
mayordomía responsable de mi vida y, sobre todas las cosas, a vivir bajo el
temor tuyo. En el nombre de Jesús. Amén.
LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA
PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Lucas 11.9-13
Martes
Juan 14.25-27
Miércoles
Eclesiastés 3.1-8
Jueves
Apocalipsis 21.5-7
Viernes
Apocalipsis 22.1-5
Sábado
Salmo 23.1-6

EJERCICIOS
1. Prepare una lista de las cosas que entiende son vanidades o las
acciones que considera vanas.

Cosas que entiende son vanidades


Acciones vanas
2. Realice una autoevaluación de cómo diaria y semanalmente
distribuye su tiempo. Deberá clasificar con una C si utiliza el tiempo
para su disfrute, consumo, necesidades o gustos personales, y con una
I si utiliza el tiempo para obtener ganancias, inversión. Considere la
definición de vanidades cuando haga su clasificación. Evalúe cuánto y
en qué consume el tiempo, y cuánto y en qué invierte el tiempo.
1. Analice y discuta cómo los elementos de la vida que considera
como «vanos» adquieren sentido.

2. Mencione algunas de las razones por las cuales las personas


pueden sentir que no están preparados para, eventualmente,
morir.

3. Evalúe las recomendaciones que se ofrecen, analice los


versículos y deduzca cómo estos validan la recomendación
ofrecida. Añada cualquier otro texto bíblico que se relacione
con cada recomendación y la sostenga.

Recomendaciones

Versículo
Análisis
Deducir qué acciones y actitudes serían estimadas como valiosas por
Dios. (Juan 13.34-35)

Tomar en cuenta el propósito y el llamado que Dios le ha dado.


(Mateo 28.19-20)

Considerar el tiempo que invierte con relación a su llamado. (Lucas


10.2)

Examinar qué cosas le consumen el tiempo. (Salmo 90.12)

Establecer sabiamente una lista de prioridades y responsabilidades.


(Efesios 5.15-16)

Solicitar a Dios que le dirija en la toma de decisiones y en las


modificaciones que deba llevar a cabo para desarrollar una mejor
relación con Él. (Eclesiastés 3.1-15)

Ocupar, intencionalmente, nuestro tiempo en lo que es eterno.


(Colosenses 3.23-24)

6. Haga una lista de aquello que es eterno y cómo puede ocupar su


tiempo en ello.

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:
RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Comience la clase saludando a los alumnos. Solicite que algún voluntario


dirija una oración de gratitud por tener la oportunidad de estudiar, analizar y
conocer diversas alternativas para manejar las pérdidas. Incluya en la oración
a aquellas personas que viven insatisfechos con la manera en que han
ocupado su tiempo, sus fuerzas, su vida, su juventud.

Introduzca los conceptos presentados en el Vocabulario y en los


Objetivos. Fomente una breve discusión acerca de las ganancias y pérdidas
que se experimentan una vez se llega a la vejez.

II. DESARROLLO

Solicite a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de


la Escritura como guía para dialogar con la clase. Enfatice en los temas
relacionados a las vanidades, pérdidas y lo eterno.
Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación. Haga las siguientes
preguntas y tareas reflexivas (ver sección de Ejercicios):

Prepare una lista de las cosas que entiende son vanidades o las
acciones que considera vanas.

Realice una autoevaluación de cómo diaria y semanalmente distribuye


su tiempo. Deberá identificar cuánto y en qué consume el tiempo, y
cuánto y en qué invierte el tiempo.

Analice y discuta cómo los elementos de la vida que puede considerar


como «vanos» adquieren sentido.

Mencione algunas razones por las cuáles las personas pueden sentir
que no están preparadas para, eventualmente, morir.

III. CIERRE

Para comenzar el cierre de la clase, solicite a algunos alumnos que lean


los puntos que se encuentran en el resumen.

Evalúe las recomendaciones que se ofrecen, analice los versículos y


deduzca cómo estos validan la recomendación ofrecida. Añada
cualquier otro texto bíblico que se relacione con cada recomendación y
la sostenga.

Prepare una lista de lo que es eterno y cómo puede ocupar su tiempo


en ello.
Culmine la clase solicitando a algún alumno que lea en voz alta la
oración presentada en la lección.

MATERIALES:

Hoja de Ejercicios

Lápiz o bolígrafo

Biblia

Pizarra

Marcadores
QUINTA UNIDAD: LA

RESTAURACIÓN
LECCIÓN 18:

DECISIONES Y
CONSECUENCIAS

TEXTO BÍBLICO: Jonás 1.1-5, 17; 3.1-5; 4.1-2, 11

TEXTO ÁUREO: Jonás 4.4


«Pero Jehová le respondió: —¿Haces bien en enojarte
tanto?».

OBJETIVOS
Definir el concepto «restauración» en la vida del ser humano.

Ilustrar mediante la historia de Jonás lo que Dios puede hacer en la vida de


otras personas, más allá de nuestros criterios y opiniones.

Analizar la importancia de la restauración en nuestra vida como cristianos


para que podamos compartir el mensaje de Dios con amor, compasión,
bondad y misericordia.

VOCABULARIO
«RESTAURACIÓN»: Es la acción del verbo «restaurar». Se refiere a
recuperar, recobrar, reparar o renovar. Es la acción de volver a poner algo en
el estado original. Partimos de la premisa de que, para ser restaurado, algo
debe estar dañado, roto o quebrantado. Cuando hablamos de la restauración
espiritual se requiere que la persona esté dispuesta a permitir que Dios obre
en su vida y transforme aquello que necesita ser renovado o restaurado.

«OBEDIENCIA»: Es el acto de someterse a la instrucción o comando de


una figura de autoridad.

«MISERICORDIA»: Compadecerse o mostrar bondad ante los sufrimientos


y las miserias ajenas. También se define como un atributo de Dios, quien,
siendo fiel, perdona los pecados y cumple sus promesas. Jonás anunció el
juicio de Dios para Nínive, pero no pidió a Dios por misericordia, como lo
hicieron otros profetas.
LECTURA BÍBLICA
Jonás 1.1-5, 17; 3.1-5; 4.1-2, 11

VP RVR
1 Jehová dirigió su palabra a Jonás hijo de 1 El Señor se dirigió a Jonás, hijo de Amitai, y
Amitai y le dijo: le dijo:
2 «Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, 2 «Anda, vete a la gran ciudad de Nínive y
y clama contra ella, porque su maldad ha subido anuncia que voy a destruirla, porque hasta mí
hasta mí.» ha llegado la noticia de su maldad.»
3 Pero Jonás se levantó para huir de la presencia 3 Pero Jonás, en lugar de obedecer, trató de huir
de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, donde del Señor, y se fue al puerto de Jope, donde
encontró una nave que partía para Tarsis; pagó encontró un barco que estaba a punto de salir
su pasaje, y se embarcó para irse con ellos a para Tarsis; entonces compró pasaje y se
Tarsis, lejos de la presencia de Jehová. embarcó para ir allá.
4 Pero Jehová hizo soplar un gran viento en el 4 Pero el Señor hizo que soplara un viento muy
mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande fuerte, y se levantó en alta mar una tempestad
que se pensó que se partiría la nave. tan violenta que parecía que el barco iba a
5 Los marineros tuvieron miedo y cada uno hacerse pedazos.
clamaba a su dios. Luego echaron al mar los 5 Los marineros estaban llenos de miedo, y
enseres que había en la nave, para descargarla cada uno invocaba a su dios. Por fin, para
de ellos. Mientras tanto, Jonás había bajado al aligerar el barco, echaron toda la carga al mar.
interior de la nave y se había echado a dormir. Jonás, mientras tanto, había bajado a la bodega
del barco, y allí se había quedado
Jonás 1.17 profundamente dormido.
17 Pero Jehová tenía dispuesto un gran pez para
que se tragara a Jonás, y Jonás estuvo en el Jonás 1.17
vientre del pez tres días y tres noches. 17 Entre tanto, el Señor había dispuesto un
enorme pez para que se tragara a Jonás. Y
Jonás 3.1-5 Jonás pasó tres días y tres noches dentro del
1 Jehová se dirigió por segunda vez a Jonás y le pez.
dijo:
2 «Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, Jonás 3.1-5
1 El Señor se dirigió por segunda vez a Jonás, y
y proclama en ella el mensaje que yo te diré.»
3 Jonás se levantó y fue a Nínive, conforme a la le dijo:
2 «Anda, vete a la gran ciudad de Nínive y
palabra de Jehová. Nínive era una ciudad tan
grande, tanto que eran necesarios tres días para anuncia lo que te voy a decir.»
recorrerla. 3 Jonás se puso en marcha y fue a Nínive, como
4 Comenzó Jonás a adentrarse en la ciudad, y el Señor se lo había ordenado. Nínive era una
caminó todo un día predicando y diciendo: ciudad tan grande que para recorrerla toda
«¡Dentro de cuarenta días Nínive será había que caminar tres días. Jonás entró en la
destruida!» ciudad y caminó todo un día, diciendo a
5 Los hombres de Nínive creyeron a Dios, grandes voces: «¡Dentro de cuarenta días
Nínive será destruida!»
proclamaron ayuno y, desde el mayor hasta el 5 Los habitantes de la ciudad, grandes y
más pequeño, se vistieron con ropas ásperas. pequeños, creyeron en Dios, proclamaron
ayuno y se pusieron ropas ásperas en señal de
Jonás 4.1-2 dolor.
1 Pero Jonás se disgustó en extremo, y se enojó.
2 Así que oró a Jehová y le dijo: —¡Ah, Jonás 4.1-2
Jehová!, ¿no es esto lo que yo decía cuando aún 1 A Jonás le cayó muy mal lo que Dios había
estaba en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a hecho, y se disgustó mucho.
Tarsis, porque yo sabía que tú eres un Dios 2 Así que oró al Señor, y le dijo: —Mira,
clemente y piadoso, tardo en enojarte y de gran Señor, esto es lo que yo decía que iba a pasar
misericordia, que te arrepientes del mal. cuando aún me encontraba en mi tierra. Por eso
quise huir de prisa a Tarsis, pues yo sé que tú
Jonás 4.11 eres un Dios tierno y compasivo, que no te
11 ¿y no tendré yo piedad de Nínive, aquella
enojas fácilmente, y que es tanto tu amor que
gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil anuncias un castigo y luego te arrepientes.
personas que no saben discernir entre su mano
derecha y su mano izquierda, y muchos Jonás 4.11
animales? 11 Pues con mayor razón debo yo tener
compasión de Nínive, esa gran ciudad donde
hay más de ciento veinte mil niños inocentes y
muchos animales.

INTRODUCCIÓN
Hay personas que tienen un don para arreglar cosas, aparatos o artículos
dañados. Donde unos ven basura, desastre y pérdida, otros tienen la
capacidad de ver posibilidades y ver ese artículo en todo su esplendor. Hemos
visto restauraciones de aparatos electrónicos o electrodomésticos,
automóviles, y hasta de casas y edificios. Quienes trabajan con la
restauración de alguna de estas cosas, al narrar su experiencia establecen que
el proceso de restauración no es fácil. En muchos casos, requiere un análisis
de la condición original, en qué año se manufacturó, cómo eran las piezas
originales, entre otros criterios. A veces, se necesita saber qué fue lo que
causó la ruptura o el daño en el artículo para determinar qué se necesita para
llevar a cabo la restauración. Las personas que tienen ese arte para renovar
artículos son creativas. No siempre se consiguen los colores de pintura o las
piezas originales, por lo que el ingenio y la creatividad son clave para lograr
el producto final esperado.

Evidentemente, no es comparable la restauración de algo material a la


restauración de un ser humano. Mencionamos la de cosas materiales como un
ejemplo visible de lo que significa cambio. Lo que antes era despreciado y
desechado, cuando es puesto en las manos correctas puede llegar a ser algo
nuevo, distinto, útil, hermoso y valioso.

En esta unidad hablaremos sobre la restauración en el ser humano.


Restauración es la acción del verbo «restaurar». Se refiere a recuperar,
recobrar, reparar o renovar. Es volver a poner algo en el estado original.
Partimos de la premisa de que, para ser restaurado, algo debe estar dañado,
roto o quebrantado.

En esta lección estudiaremos la historia de Jonás. Seremos testigos de lo


que Dios puede hacer en la vida de otras personas, aun cuando, en nuestro
criterio, no son merecedores de recibir tal misericordia. Definiremos lo que
significa la restauración en la vida del ser humano y expondremos su
importancia para la humanidad y para la vida nuestra.
ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Jonás 1.1-5, 17; 3.1-5; 4.1-2, 11


Cuando hablamos de la historia de Jonás, probablemente muchas
personas conocen lo que apunta el conocido cántico: «Jonás no le hizo caso a
la Palabra de Dios, por eso al mar profundo la gente lo tiró. Y vino un pez
muy grande y ¡PUM!, se lo tragó, porque no le hizo caso a la Palabra de
Dios». Si usted es de las personas que conocen el cántico, seguramente leyó
la oración anterior entonando esta canción, comúnmente escuchada en las
clases bíblicas de la niñez. Pero más allá de conocer los datos que nos expone
la letra de este cántico, hay mucho más sobre la historia de Jonás. ¿Cómo se
presenta el tema de la restauración en esta historia? ¿Quién o quiénes
necesitan restauración? ¿Existen criterios para que una persona sea
restaurada? ¿Quién determina qué persona o personas necesitan restauración?

1.1-3: Estos versículos nos presentan al profeta Jonás, hijo de Amitai,


cuyos nombres significan «paloma» y «verdad», respectivamente.

«Levántate y ve …»: Es una cláusula común en el Antiguo Testamento


para indicar una instrucción de Dios a algún profeta, como lo hizo con Elías y
Jeremías (1 Re 17.9, Jer 13.6). Dios encomienda a Jonás que vaya a Nínive y
paso seguido le da una explicación. Esta era una ciudad muy importante, pero
en ella había calamidad. Dios había juzgado la maldad de sus habitantes y, a
pesar de esto, deseaba darles una oportunidad para arrepentirse. Ese era el
mensaje que el profeta debía comunicar.

Algunos exégetas consideran que Nínive puede ser una representación de


la fuerte opresión del imperio asirio. La maldad incesante era tan notable que
la narración no necesitaba especificar sus detalles.

¿Qué información conocía Jonás sobre Nínive antes de que Dios le


hablara y le diera estas instrucciones? ¿Qué imagen tenía Jonás sobre esa
ciudad y sus habitantes? Más importante que la percepción y el conocimiento
de Jonás, es que Dios sí conocía a plenitud lo que acontecía en Nínive. Más
allá de los chismes, las impresiones y opiniones de los seres humanos, nada
escapa el conocimiento de Dios, quien no solo conoce las circunstancias, sino
también lo que hay en cada corazón.

Jonás optó por ir a Jope, un puerto pequeño ubicado en la costa palestina.


En tiempos del Antiguo Testamento, Jope no estaba anexionado a Israel.
Algunos exégetas consideran que Jonás se dirigió a ese lugar porque sabía
que las personas con las que se relacionaría no eran israelitas. Probablemente,
Jonás pensó que al ir a un terreno no israelita, estaría lejos de la presencia de
Dios.

1.4-5: Estos versículos narran la acción de Jehová y la acción de los


marineros que estaban en la barca con Jonás. Este prefería huir de la
presencia de Dios, arriesgarse a morir, antes de ser bondadoso o hacer algo
por los asirios.
1.17: Este versículo es determinante en el proceso de introspección y
reflexión de Jonás. Dentro del vientre del gran pez, Jonás oró a Dios. Sus
planes de escape habían sido fútiles. Había tratado de huir, pero Dios lo
«encerró» por tres días y tres noches.

El capítulo dos presenta la oración de Jonás. En esta se compromete a


obedecer la instrucción de Dios. Después de reconocer que «la salvación es
de Jehová», el pez vomitó a Jonás en tierra (Jon 2.9-10).

3.1-5: Estos versículos presentan la acción de Jonás ante el segundo


reclamo de Dios. Finalmente, Jonás hizo lo que Jehová le había pedido. «de
tres días de camino»: se cree que el trayecto consistía en sesenta millas
aproximadamente, por lo que Jonás caminaría veinte millas diarias.

Jonás anuncia un juicio severo por parte de Dios. No pidió a Dios


misericordia, como lo hicieron otros profetas como Abraham (Gn 18.22) y
Moisés (Ex 32.32). Las personas de Nínive escucharon y respondieron al
mensaje proclamado por profeta Jonás. Hubo arrepentimiento en todas las
clases y sectores, desde el mayor hasta el menor.

4.1-2, 11: A pesar de haber obedecido a la instrucción de Dios, Jonás


aparenta no estar conforme con la decisión de Dios. Manifiesta su enojo y
disgusto, al punto que confronta a Dios y prefiere la muerte. Jonás sale de la
ciudad y acampa hacia el oriente. Allí Jehová se le aparece y continúan un
diálogo que termina con otra explicación de Jehová. Ante los ojos de
cualquier persona, la desobediencia de Jonás no lo hacía merecedor de recibir
explicaciones por parte de Dios, pero a nuestro Padre le plació dialogar con
él, confrontarlo y expresarle su intención.

«…ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano


derecha y su mano izquierda…»: Jehová reconoce la ignorancia e inmadurez
de aquel pueblo que, al oír su mensaje admite su maldad y fija su mirada en
Él.

APLICACIÓN
Es común que cuando hacemos referencia a la historia de Jonás
consideremos la obediencia como el tema central. Esta lección se enfoca en la
restauración. Durante toda la historia se establece que Nínive es quien
necesita escuchar el mensaje de Dios para que abandone la maldad y opte por
el arrepentimiento. Sin embargo, implícitamente vemos que el profeta de la
historia también necesita responder al mensaje que proclamaba.

Sucede en muchas ocasiones que, personas cristianas, especialmente


líderes, se desconectan del mensaje que proclaman y entienden que son los
demás quienes han fallado y necesitan ser restaurados. La situación se agrava
cuando se piensa que tenemos los criterios para decidir quién o quiénes
merecen o no el favor de Dios. Este es el caso de Jonás, quien no solamente
tiene poca introspección sobre su propia necesidad de arrepentimiento, sino
que su terquedad le hace pensar que tiene autorización para establecer los
criterios de quién o quiénes son los merecedores de la gracia y misericordia
de Dios.

Cuando Jehová habló a Jonás y le dio las instrucciones por primera vez
para que fuera a Nínive, su reacción fue escapar. Hay personas que ante los
retos y situaciones que no saben manejar optan por huir. Consideran que esa
desconexión hará que el evento sea olvidado, ignorado o desapercibido. En
las relaciones humanas es posible esconderse sin dejar rastros del paradero y
cortar todo tipo de comunicación. Pero en nuestra relación con Dios eso no es
posible. El salmista expresa: «¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde
huiré de tu presencia?» (Sal 139.7).

Jonás pagó su pasaje y se montó en la barca. Hay personas que piensan


que todo lo que tienen y han alcanzado en la vida es producto de su propio
esfuerzo y trabajo, descartando a Dios del panorama. La autosuficiencia
arropa el corazón y se piensa que no se necesita de Dios porque han
alcanzado éxito en la vida sin su ayuda. Estas personas no se percatan de
quién les ha dado la vida, quién les ha dado salud, quién los ha acompañado,
aunque no lo hayan visto, sentido o reconocido en sus caminos. El hecho de
Jonás pagar su pasaje pudo haberle dado un falso sentido de autosuficiencia
que alimentó el pensamiento de que podía esconderse de la presencia de
Dios.

Un dato interesante en esta historia es que Jonás permaneció dormido en


medio de la tormenta. ¿Cómo en medio de tanto disturbio, ruido y
movimiento pudo haberse mantenido durmiendo? Algunos apuntan a que
podía estar deprimido. La mezcla de resentimiento, terquedad,
autosuficiencia y desobediencia a Dios provoca que nuestro espíritu se
inquiete. «Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el
día» (Sal 32.3), manifestó el salmista. La depresión puede ocasionar que una
persona se aísle y desista de sostener comunicación con familiares y seres
significativos. Muchas veces optan por encerrarse y en otras por mantener un
semblante exageradamente alegre, incluso festivo, que no es auténtico porque
detrás del deseo de llamar la atención hay tristeza extrema o coraje el
corazón. Esa alegría es solo una pantalla.

Jonás permaneció encerrado en el vientre del pez. Allí tuvo una


experiencia con Dios que lo llevó a cambiar de rumbo y decidir obedecerle.
En muchas situaciones nos podemos sentir atrapados y sin escapatoria.
Podemos decidir echarnos a morir y enterrar nuestro deseo de vivir, o
podemos aprender de las circunstancias, de nuestros errores y decidir superar
los desafíos con las herramientas que tengamos.

Cuando asumimos una actitud de humildad y obediencia debemos estar


en una revisión continua de nuestra vida. La acción de Jonás denotaba
obediencia, pero no necesariamente expresaba su bondad o amor como ser
humano. El lenguaje no verbal es igualmente importante así como el verbal.
¿Con qué actitud ustedes creen que Jonás compartió el mensaje de Dios?
¿Creen que Jonás creyó o estuvo de acuerdo finalmente con el mensaje que
compartía de parte de Dios?
A diferencia de la persona que restaura artículos o automóviles, nosotros
no somos restauradores de personas. Sí necesitamos ser restaurados, pero no
tenemos la capacidad ni potestad para hacerlo. Podemos ayudar a una
persona en su proceso de restauración. Podemos acompañarla, aconsejarla e
interceder por ella, pero no somos restauradores de seres humanos. Tampoco
somos quienes establecemos los criterios para decidir quién merece la
restauración. Si Jonás hubiese tenido esa potestad de determinar los criterios
y de restaurar seres humanos, ¿hubiese seleccionado a Nínive para recibir
misericordia?

Solamente Dios puede restaurar la vida del ser humano. Solamente Él


tiene la potestad de establecer los criterios y nosotros no tenemos por qué
saberlos ni tampoco tenemos que estar de acuerdo. Dios restaura más allá de
nuestros prejuicios y juicios humanos.

Advertimos de lo peligroso que es pensar que somos restauradores de


personas o que tenemos los criterios para decidir quién merece ser restaurado.
En una ocasión escuchaba a una joven cristiana decir que había tenido varios
novios inconversos. Después que terminaban la relación de noviazgo, esa
persona se convertía al evangelio y otra joven era la que «disfrutaba» el
resultado de su trabajo de restauración. Se veía a sí misma como una mujer
que era llamada a «arreglar hombres», sin considerar el alto precio del
maltrato, la violencia y hostilidad que vivía en esas relaciones. Cuando
pensamos que podemos restaurar a una persona caemos en frustraciones,
desilusiones e infelicidad. Todavía no hemos reconocido que esa restauración
necesita comenzar con nosotros y que, para una persona ser renovada
plenamente, necesita estar dispuesta a permitir que la intervención amorosa y
misericordiosa de nuestro Dios se haga real en su vida.

¿En qué se relacionan la desobediencia, autosuficiencia, terquedad y


los prejuicios con la restauración?

¿Podemos identificarnos con Jonás?

Cuando oramos a Dios por otras personas, especialmente por aquellas


que han obrado con maldad, ¿nos acercamos a Dios pidiendo juicio o
misericordia?

RESUMEN
Es común que cuando hacemos referencia a la historia de Jonás
consideremos la obediencia como el tema central. Esta lección se enfoca en
la restauración. Durante toda la historia se establece que Nínive es quien
necesita escuchar el mensaje de Dios para que abandone la maldad y opte
por el arrepentimiento. Sin embargo, implícitamente vemos que el profeta
de la historia también necesita responder al mensaje que proclamaba.

A diferencia de la persona que restaura artículos o automóviles, nosotros


no somos restauradores de personas. Sí necesitamos ser restaurados, pero
no tenemos la capacidad ni potestad para hacerlo. Podemos ayudar a una
persona en su proceso de restauración. Podemos acompañarla, aconsejarla
e interceder por ella, pero no somos restauradores de seres humanos.
Tampoco somos quienes establecemos los criterios para decidir quién
merece la restauración.

Solamente Dios puede restaurar la vida del ser humano. Solamente Él tiene
la potestad de establecer los criterios y nosotros no tenemos por qué
saberlos ni tampoco tenemos que estar de acuerdo. Dios restaura más allá
de nuestros prejuicios y juicios humanos.

ORACIÓN
Dios restaurador, te damos gracias porque a pesar de nuestra maldad
estás dispuesto a restaurar nuestra vida. Ayúdanos a vivir conforme a tu
agrado. Sana nuestra vida, sana nuestros prejuicios. Ayúdanos a mirar a los
demás con misericordia y comienza a restaurarnos primero. Queremos ser
portadores de tu palabra, y hacerlo con alegría, bondad y autenticidad. Lo
pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA
PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Jonás 1.1-17
Martes
Jonás 2.1-10
Miércoles
Jonás 3.1-10
Jueves
Jonás 4.1-11
Viernes
Proverbios 1.1-7
Sábado
Proverbios 1.8-33

EJERCICIOS

«Mi reflexión»

Instrucciones: Lea el pasaje bíblico. Reflexione sobre el mensaje aprendido


y conteste:

¿De qué manera he mostrado resistencia a obedecer la voz de Dios


en mi vida?
¿Puedo identificar algún tipo de resentimiento, disgusto o
desacuerdo al ver el obrar de Dios en mi prójimo?
¿Qué prejuicios puedo identificar en mi pensamiento que inciden en
mis relaciones con otras personas?
¿De qué maneras mi reacción al llamado de Dios y su palabra se
asemejan o diferencian de la respuesta de Jonás?
Cuando oro e intercedo por otras personas, ¿me acerco a Dios
pidiendo juicio? ¿Me acerco pidiendo misericordia?
¿Qué áreas de mi vida necesitan ser restauradas por Dios?

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase dando la bienvenida a los alumnos. Destaque que la


lección de hoy da inicio a una nueva unidad, «La restauración». Utilizando la
Introducción de la lección, pregunte:

¿Qué cosas materiales pueden ser restauradas? (Ejemplo: automóviles,


enseres electrodomésticos, artículos específicos, etcétera).
¿Qué se necesita para alcanzar restauración?

¿Cómo es ese proceso?

¿Qué rol desempeña la persona que restaura?

Indique que en esta lección trabajaremos el tema de la restauración


tomando como base bíblica la historia de Jonás. Presente los Objetivos de la
clase y pida a un voluntario que lea en voz alta los conceptos del Vocabulario
con sus definiciones.

II. DESARROLLO

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la


Escritura como guía para un diálogo con los alumnos.

Preguntas claves para formular en el desarrollo:

¿Cómo se presenta el tema de la restauración en esta historia?

¿Quién o quiénes necesitan restauración?

¿Existen criterios para que una persona sea restaurada?

¿Quién determina qué persona o personas necesitan restauración?

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las


siguientes preguntas reflexivas:

¿Con qué actitud ustedes creen que Jonás compartió el mensaje de


Dios?
¿Creen que Jonás creyó o estuvo de acuerdo finalmente con el mensaje
que compartía de parte de Dios?

¿En qué se relacionan la desobediencia, autosuficiencia, terquedad y


los prejuicios con la restauración?

¿Podemos identificarnos con Jonás?

Cuando oramos a Dios por otras personas, especialmente por aquellas


que han obrado con maldad, ¿nos acercamos a Dios pidiendo juicio o
misericordia?

III. CIERRE

Para culminar la clase invite a los alumnos a contestar por escrito las
preguntas de reflexión y autoanálisis que se encuentran en la lección. Permita
que, de tener tiempo disponible, alguna persona voluntaria comparta cómo se
sintió al contestar las preguntas y qué nuevas inquietudes experimentó.

Sintetice las respuestas de los alumnos y presente los puntos que se


encuentran en el Resumen. Culmine con la oración que aparece en la lección.

MATERIALES:

Biblia

Lápices o bolígrafos

Papel
LECCIÓN 19:

LIBRES DEL PASADO

TEXTO BÍBLICO: Éxodo 2.11-15

TEXTO ÁUREO: Éxodo 4.1


«Entonces Moisés respondió y dijo: —Ellos no me
creerán, ni oirán mi voz, pues dirán: “No se te ha
aparecido Jehová».

OBJETIVOS
Ilustrar, mediante un evento significativo de la historia de Moisés, cómo
algunas acciones del pasado pueden crear estigmas (mala fama) y marcas
negativas.

Analizar cómo pueden afectar a una persona los eventos del pasado que no
han sido sanados y restaurados por Dios.
Identificar cómo podemos enfrentar los estigmas y los errores de nuestro
pasado a la luz de la restauración en Cristo Jesús.

VOCABULARIO
«ESCLAVO DEL PASADO»: Un esclavo es una persona que permanece
atada obligatoriamente a una persona, régimen o circunstancia, y hasta de sus
actos y pensamientos. Es oprimido y, en muchos casos, forzado a realizar
trabajo o alguna acción injusta o desmedida. Cuando se incluye este concepto
en esta frase o expresión se refiere a esas acciones, circunstancias o
decisiones del pasado que pueden atormentar a una persona, provocando
temor, inseguridad, miedo o minusvalía. Ese pensamiento constante impide
que pueda superar esa historia de vida y se vea como Dios lo ve.

«ESTIGMATIZAR»: Es un estigma social. Una marca o señal que se


impone en una persona. Mayormente, la estigmatización hace alusión a
aspectos despectivos o negativos de una persona con la intención de humillar,
descalificar, marginar y dañar su imagen. Pueden ser expresiones,
comentarios o acciones que reflejen prejuicios y estereotipos.
LECTURA BÍBLICA
Éxodo 2.11-15

VP RVR
11 En aquellos días sucedió que, crecido ya 11 Cuando Moisés era ya hombre, salió un día a
Moisés, salió a visitar a sus hermanos. Los vio visitar a sus hermanos de raza y se dio cuenta
en sus duras tareas, y observó a un egipcio que de que sus trabajos eran muy duros. De pronto
golpeaba a uno de sus hermanos hebreos. vio que un egipcio estaba golpeando a uno de
12 Entonces miró a todas partes, y viendo que sus hermanos hebreos.
no había nadie, mató al egipcio y lo escondió en 12 Entonces miró bien a todos lados y, al no ver
la arena. a nadie por allí, mató al egipcio y lo enterró en
13 Al día siguiente salió, vio a dos hebreos que la arena.
reñían, y preguntó al que maltrataba al otro: — 13 Al día siguiente volvió a salir, y vio que dos
¿Por qué golpeas a tu prójimo? hebreos se estaban peleando. Entonces
14 Él respondió: —¿Quién te ha puesto a ti por preguntó al que maltrataba al otro: —¿Por qué
príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas golpeas a uno de tu propia raza?
matarme como mataste al egipcio? Entonces 14 Y aquel hebreo le contestó: —¿Y quién te ha
Moisés tuvo miedo, y pensó: «Ciertamente esto puesto a ti como jefe y juez entre nosotros?
ha sido descubierto.» ¿Acaso piensas matarme, como mataste al
15 Cuando el faraón oyó acerca de este hecho, egipcio? Al oír esto, Moisés tuvo miedo, pues
procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de la se dio cuenta de que ya se había descubierto la
presencia del faraón y habitó en la tierra de muerte del egipcio.
Madián. Allí se sentó junto a un pozo. 15 En efecto, en cuanto el faraón supo que
Moisés había dado muerte a un egipcio, lo
mandó buscar para matarlo; pero Moisés huyó
y se fue a vivir a la región de Madián. Allí se
sentó cerca de un pozo.

INTRODUCCIÓN
Podemos afirmar que la mayoría de nosotros conoce una historia muy
popular en la literatura infantil que habla del niño que avisó que se acercaba
el lobo y nadie le creyó. El niño anunció varias veces que un lobo se acercaba
para hacer daño. Quienes lo escuchaban se preparaban para enfrentar al lobo,
mientras que el niño se reía, burlándose de aquellos que creyeron su mentira.
Llegó el día en que el niño anunció que se acercaba un lobo y nadie le creyó.
Ya habían caído varias veces en sus mentiras y no le creían. Precisamente, el
día en que el niño dijo la verdad, nadie le creyó y el lobo llegó y atacó.

Luchar contra la imagen y percepción que otras personas tienen de


nosotros no es fácil. Lo que Dios está trabajando en nuestras vidas no
siempre es percibido por los demás. Aun cuando nuestro comportamiento y
acciones den fruto de arrepentimiento y cambio, siempre enfrentaremos la
percepción de los demás, especialmente de aquellos incrédulos ante el
cambio. Lo importante es reconocer, ¿hasta dónde permitimos que la opinión,
percepción y juicios de los demás nos afecten? ¿Hasta qué punto nuestro
pasado nos ata e impide ser una nueva criatura en el Señor?

En esta lección continuaremos estudiando el tema de la restauración. Nos


enfocaremos en un evento significativo de la historia de Moisés. Él,
queriendo hacer algo bueno, dañó a otras personas y aún en su presente esa
acción del pasado lo perseguía. Analizaremos cómo los eventos del pasado
que no han sido sanados y restaurados por Dios pueden afectar a una persona,
y cómo podemos enfrentar nuestro pasado desde la restauración en Cristo
Jesús.
ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Éxodo 2.11-15
Justo después de la narración del nacimiento de Moisés aparece el relato
que concierne a esta lección. La vida de Moisés estaba llena de secretos,
especialmente relacionados a su origen. En la unidad «La ansiedad»
hablamos sobre cómo los secretos son una manera de entrelazar la ansiedad.
Desde niño vivió secretos y entre secretos. Su madre, en secreto, lo colocó en
una canasta y lo puso a la orilla del río para librarlo de la muerte ante la orden
del Faraón: todo niño menor de dos años debía morir.

Moisés fue un niño hebreo criado en la casa del faraón en Egipto. Su


madre y su hermana se mantuvieron cerca de él y jugaron un rol significativo
en su crianza, aun cuando los demás desconocían su verdadero vínculo
familiar.

v. 11: «salió a sus hermanos»: Esta expresión denota cierto entusiasmo


en presentar a Moisés identificándose con sus raíces y lugar de origen.
Habiendo crecido en la casa del faraón, los hebreos identificaban a Moisés
como un egipcio más. Aun cuando algunos pudieran conocer su verdadero
origen, el hecho de haberse criado con otras costumbres y con acceso a
oportunidades y ventajas, generaba dudas sobre su verdadera identidad.
Comúnmente, vemos cómo se emiten juicios contra personas,
especialmente artistas o celebridades, que nacieron en Puerto Rico, pero se
criaron en Estados Unidos. ¿Son verdaderamente puertorriqueños? ¿Merecen
ser llamados «boricuas» como aquel que nace y permanece viviendo en su
patria? Vemos la doble vara de opiniones en este asunto. Cuando el artista
alcanza un logro o victoria en el deporte, en el ámbito musical, en las ciencias
u otro campo, al boricua se le hincha el pecho diciendo que se siente
orgulloso de esa persona que, aunque no vive en Puerto Rico, nació aquí. Sin
embargo, cuando una persona que nació en Puerto Rico y reside en otro lugar
comete un acto vergonzoso o criminal se escucha decir que esa persona no es
puertorriqueña y no nos representa. ¿Si nos traen orgullo son de los nuestros,
pero si traen vergüenza los negamos? ¿Cuáles son los criterios que definen la
identidad nacional u origen de una persona?

«…observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos»: Moisés fue


testigo de la opresión, injusticia y hostilidad que enfrentaban los hebreos en
su cotidianidad. Era un escenario muy distinto al de su realidad, que
contrastaba con lo que vivía en la casa del faraón.

v. 12: «mató al egipcio y lo escondió en la arena»: En hebreo, el mismo


verbo para denotar que Moisés «mató» al egipcio es el mismo que se utiliza
en el versículo anterior para expresar que un egipcio «golpeaba» a uno de los
hebreos. Puede significar herir, atacar, destruir, maltratar, golpear, como
también significa «quitar la vida».
v. 13: Moisés vuelve a ser testigo de un enfrentamiento violento entre
dos personas. Esta vez, la pelea era entre dos hombres hebreos. «¿Por qué
golpeas a tu prójimo?»: El enfrentamiento anterior ocurrió entre un hebreo y
un egipcio, donde este último tenía posición de poder y autoridad sobre el
hebreo. En este caso, Moisés ve a dos pares que pertenecen a la misma
descendencia lastimándose mutuamente. Los hebreros resintieron la pregunta
de Moisés, a quien probablemente no reconocían como uno de los suyos.

v. 14: «¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros?


¿Piensas matarme como mataste al egipcio?»: Esas preguntas fueron
reveladoras. Significaban que este grupo de hebreos no veía a Moisés como
uno de los suyos, como uno de sus pares. La razón, probablemente, porque no
vivían la misma realidad y Moisés no experimentaba la opresión ni las
crueles condiciones de vida que enfrentaban los hebreos. Moisés había
observado a su alrededor antes de golpear al egipcio que maltrataba al
hebreo. Pensó que nadie lo vio, que su acción quedaría oculta y desconocida.
Pero ahora, este hombre lo estaba confrontando con su pasado. Acusó a
Moisés de juzgarlo a él por el mismo acto que él cometió anteriormente con
el egipcio.

«Entonces Moisés tuvo miedo»: Las emociones de Moisés se


desestabilizaron. El miedo se apoderó de él y su reacción fue esconderse.

v. 15: La noticia sobre lo que había acontecido dejó de ser un secreto. El


faraón se enteró de lo que estaba pasando y mandó a buscar a Moisés para
matarlo. Una vez más su vida estaba amenazada. De niño fue puesto en una
canasta sobre un río para que, estando lejos, pudiera sobrevivir a la matanza
de los niños. Ahora, siendo un adulto, se promulgó otra ordenanza para
acabar con su vida. Moisés huyó y habitó en Madián.

Los versículos 16 en adelante en este capítulo 2 narran lo que podemos


llamar un «proceso de preparación para la restauración que Dios quería
trabajar en Moisés». En Madián comenzó una vida nueva, con retos y
experiencias inesperadas que lo llevaron a conocer a Dios y experimentar su
poder transformador.

APLICACIÓN
Hay muchos factores, experiencias, emociones o circunstancias que
pueden llevar a que una persona sienta que está presa u oprimida. Muchas
experiencias del pasado pueden traer consigo ataduras que ocasionen
estancamiento, temor, incertidumbre y ansiedad. Cuando una persona comete
un error, falta o pecado es señalada por otros. Como humanos, somos más
prestos a juzgar que a ser compasivos. Somos rápidos en poner sellos,
estigmas o etiquetas en las personas. No nos sentimos bien cuando otros nos
las imponen, pero puede que consciente o inconscientemente las impongamos
a los demás. Todos hemos escuchado frases como: «por ahí viene el
borrachito», «esa es la hija de la muchacha que estuvo presa», «no mires al
drogadicto que viene por ahí», «no le creas a fulano el embustero», entre
otras expresiones. A estas se añaden sobrenombres peyorativos que pueden
perseguir y atormentar a una persona por el resto de su vida: «fulana, la
gordita del salón», «fulano, el tonto del grupo», etcétera. Esas etiquetas
ocasionan daños emocionales y espirituales profundos en la vida de quien
recibe la burla, así como en la vida de quien emite la agresión verbal o la
repite.

Así como el niño que avisó que venía el lobo y no le creyeron porque
había mentido anteriormente, de la misma manera tenemos que enfrentar
nuestra realidad cuando estamos en procesos de restauración. Moisés pensó
que estaba «rescatando» o «defendiendo» a uno de los suyos cuando atacó al
egipcio y lo mató. Probablemente, consideró que estaba defendiendo el honor
de uno de los suyos, pero esa no fue la impresión de los demás. En primer
lugar, Moisés creyó que no había testigos de su acción. Se sorprendió cuando
lo confrontaron con lo sucedido, no solamente porque sus actos salieron a la
luz, sino porque aún a pesar de su gesto, los hebreros no lo aceptaban como
uno de los suyos.

Hay personas que viven buscando la aceptación de los demás. Toman


decisiones basadas en lo que pensarán los demás o con la intención de que los
acepten en un grupo. Esto ocurre con frecuencia en algunos grupos sociales
en las universidades donde, para ser parte y aceptado, se tiene que cumplir
con unos retos arriesgados, peligrosos o dañinos. ¿Hasta dónde está dispuesta
a llegar una persona para sentirse aceptada por otros?
Los capítulos posteriores al que corresponde a esta lección narran lo que
pasó con Moisés en Madián, en su regreso a Egipto y en el desierto
caminando hacia la tierra prometida. Su proceso de restauración no fue
instantáneo. Fue paulatino, por fases. Los procesos no son instantáneos, sino
que toman tiempo. En ese proceso hubo dudas, preguntas, inseguridad, temor,
pero también hubo palabra de Dios, presencia de Dios y promesa de Dios que
se hacía real y tangible en la vida de Moisés.

Cuando Dios restaura a una persona no usa una misma «fórmula», sino
que la individualiza, según la necesidad. Tampoco existe un tiempo
determinado. En una ocasión, una dama atravesaba una crisis muy fuerte. Era
una mujer amante de las ciencias, muy metodológica, planificada y
estructurada. En su proceso de sanidad y restauración se preguntaba:
«necesito saber, ¿cuánto tiempo más voy a experimentar esto? ¿En qué
momento Dios va a terminar su obra conmigo? ¿Cuánto tiempo Dios necesita
para aliviar mi dolor?». Evidentemente, no existen respuestas a sus preguntas.
Son preguntas muy válidas que tarde o temprano en la vida, en los momentos
de crisis, nos hacemos.

Intencionalmente, el texto áureo se encuentra en el capítulo 4: «Entonces


Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz;
porque dirán: No te ha aparecido Jehová» (4.2). Es difícil levantarse para
seguir la voz de Dios y, a la vez, tener que enfrentar el pasado que aún nos
persigue y juzga. Demostrar que las etiquetas que antes nos impusieron ya no
tienen razón de ser es tarea dura. Somos llamados a librarnos de ellas, de todo
lo que nos ha hecho creer que nuestras acciones pasadas impiden nuestra
restauración, madurez y sanación. Cuando decidimos eliminar esas etiquetas
impuestas o muchas veces autoimpuestas, somos libres del pasado que nos ha
esclavizado. Tenemos la apertura para permitir que el Señor siga
restaurándonos y nos haga de nuevo.

Moisés sabía que tenía que enfrentar «el qué dirán», pero venció el
miedo que lo llevó a huir y esconderse, y pudo responder al llamado de Dios
para su vida. No importa las etiquetas que pretendan definir nuestra vida,
identidad y acciones, Dios siempre llega a nuestro encuentro para traer
sanidad, restauración y liberación. Él nos prepara, aunque veamos el desierto
como un tiempo inútil. Ese periodo, en las manos de Dios, nos sirve como
tiempo de sanidad y preparación para lo que Dios quiere hacer en nosotros y
a través de nosotros. Démosle a Dios la oportunidad de trabajar con nosotros
y nosotras. Permitamos que nos transforme y nos ayude a librarnos de esas
etiquetas que nos atan y nos impiden ver lo que quiere hacer.

RESUMEN
Hay muchos factores, experiencias, emociones o circunstancias que
pueden llevar a que una persona sienta que está presa u oprimida. Muchas
experiencias del pasado pueden traer consigo ataduras que ocasionen
estancamiento, temor, incertidumbre y ansiedad. Cuando cometemos un
error, falta o pecado nos señalan. Como humanos, somos más prestos a
juzgar que a ser compasivos. Esas etiquetas ocasionan daños emocionales
y espirituales profundos tanto en la vida de quien recibe la burla, como en
la vida de quien emite la agresión verbal o la repite.

Así como el niño que mentía al avisar la llegada del lobo y no le creyeron
porque había mentido anteriormente, de la misma manera tenemos que
enfrentar nuestra realidad cuando estamos en procesos de restauración.
Moisés pensó que estaba «rescatando» o «defendiendo» a uno de los suyos
cuando atacó al egipcio y lo mató. Probablemente, pensó que estaba
defendiendo el honor de uno de los suyos pero esa no fue la impresión de
los demás.

Cuando Dios restaura a una persona no usa una misma «fórmula» o


método. Cada ser humano es único con una circunstancia particular.
Tampoco existe un tiempo determinado.

Somos llamados a librarnos de ellas, de todo lo que nos llevó a creer que
nuestras acciones pasadas impiden nuestra restauración, madurez y
sanación. Cuando decidimos eliminar esas etiquetas impuestas o muchas
veces autoimpuestas, somos libres del pasado que nos ha esclavizado.
Tenemos la apertura para permitir que el Señor siga restaurándonos y nos
haga de nuevo.
ORACIÓN
Amado Dios, quien nos amas y restauras. Acudimos ante tu presencia
reconociendo nuestra necesidad de ser renovados por ti. Reconocemos que
hay etiquetas que nos han marcado negativamente y que se nos puede hacer
difícil enfrentar las marcas de nuestro pasado. Ayúdanos a superar esos
pensamientos que pretenden atarnos y separarnos de lo que Tú tienes para
nosotros y nosotras. Asístenos para remover esas etiquetas impuestas y
autoimpuestas que tanto nos han destruido. Que podamos vivir para
agradarte, dando testimonio de la transformación que estás haciendo en
nosotros y nosotras. Lo pedimos confiando en ti y en el nombre de Jesús.
Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Juan 8.31-38
Martes
Romanos 6.15-23
Miércoles
Gálatas 5.13-15
Jueves
Éxodo 2.1-10
Viernes
Éxodo 2.16-25
Sábado
Éxodo 4.1-17

EJERCICIOS

«Ya no soy esclavo/a del pasado»

Instrucciones: Utilizando varias etiquetas o «name tags» piense en esos


nombres, insultos, etiquetas, estigmas o circunstancias del pasado que otras
personas le han impuesto a lo largo de su vida. A veces las etiquetas y la
burla hacen referencia a acciones del pasado que ya se han enmendado o
donde ha habido arrepentimiento. En otras, se hace referencia a aspectos
físicos, sociales o culturales. Pegue en el área del pecho de su vestimenta
todas las etiquetas. Párese frente a un espejo y quítese cada etiqueta con
connotación negativa. Por cada etiqueta que se remueva, repita alguna de
estas expresiones u otras que pueda sentir en su corazón:

Soy un hijo/ una hija de Dios.


No soy esclavo del pasado.
Jesús me libertó.
Mis errores del pasado no definen lo que Dios quiere hacer.
Dios es mi restaurador.
Soy importante para Dios.
Me importa más lo que Dios piensa de mí. A Él agradaré y
obedeceré.

«Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que
hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás» (Efesios 2.10 NTV).

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase dando la bienvenida a sus alumnos. Dirija una oración de


gratitud a Dios por la oportunidad de acercarnos a estudiar su palabra en
comunidad. Oren pidiendo la asistencia del Espíritu Santo para que podamos
estar atentos a lo que el Señor desea enseñarnos en este día mediante su
palabra.
Resuma brevemente la clase anterior y el tema de esta unidad. Narre la
historia del niño que avisó sobre el lobo que venía y nadie le creyó. Utilice la
sección Introducción para detalles. Pregunte:

¿En qué se parece la historia de este niño con la historia de Moisés?

Presente los Objetivos de la lección y pida a un voluntario que lea en voz


alta los conceptos de la sección Vocabulario.

II. DESARROLLO

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la


Escritura como guía para el diálogo.

Preguntas claves para formular en el desarrollo:

¿Cómo crees que se sintió Moisés después de haberse enfrentado al


egipcio?

¿Cómo crees que se sintió Moisés cuando fue confrontado por el


hebreo?

¿De qué manera estos eventos pudieron afectar la imagen que Moisés
tenía sobre sí mismo?

¿De qué manera estos eventos pudieron afectar las emociones de


Moisés y su sentir como miembro del pueblo hebreo?
Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las siguientes
preguntas reflexivas:

¿Qué etiquetas se le pueden imponer a una persona o grupo?

¿Cómo estas etiquetas o estigmas afectan las emociones, percepciones


y decisiones?

¿Cómo se presenta el tema de la restauración en esta historia?

¿De qué manera podemos ser libres de las etiquetas que nos oprimen y
del pasado pecaminoso que pretende esclavizarnos?

III. CIERRE

Entregue a cada alumno varias etiquetas o «name tags» en blanco. Invite


a los alumnos a un proceso de introspección y reflexión para que piensen en
esos nombres, insultos, etiquetas, estigmas o circunstancias del pasado que
otras personas le han impuesto a lo largo de su vida. A veces, las etiquetas y
la burla hacen referencia a acciones del pasado que ya se han enmendado o
donde ha habido arrepentimiento. En otras, se hace referencia a aspectos
físicos, sociales o culturales. A pesar de que Dios nos quiere restaurar, no
todas las personas que nos rodean están dispuestas a ver lo que Dios está
haciendo e insisten en ver la etiqueta que enjuicia y hiere el corazón.

Una vez los alumnos hayan escrito esas palabras o frases en las etiquetas,
pídales que las peguen en el área del pecho de su vestimenta. Tenga un espejo
disponible en el salón y dé oportunidad para que cada persona se pare frente
al espejo y se quite cada etiqueta con connotación negativa. Por cada etiqueta
que se remueva, el alumno repetirá una de las expresiones que usted ya
tendrá escritas en la pizarra o proyectadas:

Soy un hijo/una hija de Dios.

No soy esclavo del pasado.

Jesús me libertó.

Mis errores del pasado no definen lo que Dios quiere hacer.

Dios es mi restaurador.

Soy importante para Dios.

Me importa más lo que Dios piensa de mí. A Él agradaré y obedeceré.

Puede añadir otras expresiones y permitir que los alumnos también


expresen lo que está en su corazón, como respuesta al mensaje de Dios.

Pida a los alumnos que busquen en su Biblia Efesios 2.10 y lean en voz
alta ese versículo. «Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo
en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para
nosotros tiempo atrás» (NTV).

Presente los puntos que se encuentran en el Resumen y culmine con la


oración que aparece en la lección.

MATERIALES:
Biblia

Lápices o bolígrafos

«Name tags» o etiquetas (varias para cada alumno)

Espejo

Pizarra o recursos audiovisuales

Tiza o marcadores
LECCIÓN 20:

LAS IMPLICACIONES DE UNA


VIDA NUEVA

TEXTO BÍBLICO: Hechos 26.12-20, 24-25

TEXTO ÁUREO: 2 Corintios 5.17-19


«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura
es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas.
Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió
consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la
reconciliación: Dios estaba en Cristo reconciliando
consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los
hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la
palabra de la reconciliación».
OBJETIVOS
Ilustrar el impacto que puede tener el testimonio de una persona en la vida
de quienes le rodean. El testimonio de Pablo y su conversión serán nuestro
marco de referencia.

Analizar las implicaciones de tener una vida nueva al permitir que Dios sea
nuestro restaurador.

Destacar la importancia de modelar lo que predicamos con nuestro


testimonio, especialmente sobre lo que Dios ha hecho y restaurado en
nuestra vida.

VOCABULARIO
«DURA COSA TE ES DAR COCES CONTRA EL AGUIJÓN»: Algunos
exégetas bíblicos consideran esta expresión como una metáfora que, aunque
no aparece en la literatura judía, sí era común en los escritos grecorromanos.
Un aguijón se refiere a la punta de hierro de una aguijada. Esta es una vara
larga que se utiliza para obligar a andar a los bueyes, mulas u otros animales
que sirven en las labores del campo, mayormente aquellos que trabajan con el
arado. Es una expresión utilizada para denotar lo necio e ilógico que puede
ser resistirse a dejar de hacer algo que te hace daño. En este caso, ilustra que
resistirse a la voluntad de Dios termina siendo un acto necio y sin sentido.

«MINISTRO Y TESTIGO»: La palabra «ministro» en este versículo se


refiere a «mayordomo» o «sirviente», encargado de administrar alguna tarea
asignada y cumplir con la comisión de su maestro o señor. La palabra
«testigo» proviene del griego «mártir», que se refiere a quien da testimonio
de las cosas que ha visto y oído. Después de su conversión, Pablo cumplió
con la comisión que se le asignó, testificando ante judíos, gentiles, griegos,
romanos, reyes y diversos pueblos.

LECTURA BÍBLICA
Hechos 26.12-20, 24-25

VP RVR
12 Ocupado en esto, iba yo a Damasco con 12 Con ese propósito me dirigía a la ciudad de
poderes especiales y en comisión de los Damasco, autorizado y comisionado por los
principales sacerdotes, jefes de los sacerdotes.
13 cuando a mediodía, rey, yendo por el camino, 13 Pero en el camino, oh rey, vi a mediodía una
vi una luz del cielo que sobrepasaba el luz del cielo, más fuerte que la luz del sol, que
resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los brilló alrededor de mí y de los que iban
que iban conmigo. conmigo.
14 Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí 14 Todos caímos al suelo, y oí una voz que me
una voz que me hablaba y decía en lengua decía en hebreo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me
hebrea: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? persigues? Te estás haciendo daño a ti mismo,
Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.” como si dieras coces contra el aguijón.”
15 Yo entonces dije: “¿Quién eres, Señor?” Y el 15 Entonces dije: “¿Quién eres, Señor?” El
Señor dijo: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Señor me contestó: “Yo soy Jesús, el mismo a
16 Pero levántate y ponte sobre tus pies, porque quien estás persiguiendo.
para esto he aparecido a ti, para ponerte por 16 Pero levántate, ponte de pie, porque me he
ministro y testigo de las cosas que has visto y de aparecido a ti para designarte como mi servidor
aquellas en que me apareceré a ti, y testigo de lo que ahora has visto y de lo que
17 librándote de tu pueblo y de los gentiles, a todavía has de ver de mí.
quienes ahora te envío 17 Te voy a librar de los judíos y también de los
18 para que abras sus ojos, para que se no judíos, a los cuales ahora te envío.
conviertan de las tinieblas a la luz y de la 18 Te mando a ellos para que les abras los ojos
potestad de Satanás a Dios; para que reciban, y no caminen más en la oscuridad, sino en la
por la fe que es en mí, perdón de pecados y luz; para que no sigan bajo el poder de Satanás,
herencia entre los santificados.” sino que sigan a Dios; y para que crean en mí y
19 »Por lo cual, rey Agripa, no fui rebelde a la reciban así el perdón de los pecados y una
herencia en el pueblo santo de Dios.”
visión celestial, 20 sino que anuncié 19 »Así que, oh rey Agripa, no desobedecí a la
primeramente a los que están en Damasco y
Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los visión del cielo, 20 sino que primero anuncié el
gentiles, que se arrepintieran y se convirtieran a mensaje a los que estaban en Damasco, luego a
Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. los de Jerusalén y de toda la región de Judea, y
también a los no judíos, invitándolos a
Hechos 26.24-25 convertirse, y a volverse a Dios, y a hacer obras
24 Diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a que demuestren esa conversión.
gran voz dijo: —Estás loco, Pablo! ¡Las muchas
letras te vuelven loco! Hechos 26.24-25
25 Pero él dijo: —No estoy loco, excelentísimo 24 Al decir Pablo estas cosas en su defensa,

Festo, sino que hablo palabras de verdad y de Festo gritó: —¡Estás loco, Pablo! De tanto
cordura. estudiar te has vuelto loco.
25 Pero Pablo contestó: —No estoy loco,
excelentísimo Festo; al contrario, lo que digo es
razonable y es la verdad.

INTRODUCCIÓN
Hemos conocido a personas que se resisten a escuchar el mensaje del
evangelio de Jesucristo, evitan entrar a algún santuario o repelen cualquier
tema de conversación que tenga que ver con la «religión». En la mayoría de
los casos, estas personas que se resisten a escuchar cualquier tipo de mensaje
que puedan relacionar a algo religioso se debe a que en el pasado tuvieron
alguna experiencia de decepción o trauma. Esta circunstancia negativa pudo
haber sido con una persona que decía ser cristiana o en alguna iglesia donde
no le hicieron sentir bienvenido o respetado. Es triste que estas situaciones
ocurran.

Conocemos personas que tienen un concepto distorsionado de Dios y de


la iglesia a consecuencia del mal testimonio de una persona cristiana. Jesús
expresó: «Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y
yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer»
(Jn 15.5). Nuestro comportamiento y testimonio debe reflejar lo que
predicamos como personas cristianas. Si decimos que nuestra vida ha sido
restaurada por Dios, todo lo que hacemos debe manifestar ese cambio.
Quienes nos rodean deben ser testigos de esa vida nueva y renovada por
Cristo Jesús.

El pasaje bíblico que estudiaremos en esta lección nos ayudará a ilustrar


el impacto que puede tener el testimonio de una persona en la vida de quienes
le rodean, tomando como ejemplo el testimonio de Pablo y su conversión.
Analizaremos las implicaciones de tener una vida nueva al permitir que Dios
sea nuestro restaurador. Finalmente, destacaremos la importancia de modelar
con nuestro testimonio lo que predicamos, especialmente sobre lo que Dios
ha hecho y restaurado en nuestra vida.
ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Hechos 26.12-20, 24-25


El libro de los Hechos de los Apóstoles presenta a Saulo de Tarso y
cómo después de su encuentro con el Señor su vida fue transformada. A
partir de ese momento se le llamó Pablo. Interesantemente, vemos la
narración de su conversión (Hch 9.1-19) y encontramos a Pablo dando
testimonio de esta en dos ocasiones (Hch 26.12-18; 22.6-16). El relato de su
conversión que compete a esta lección es el que menos detalles contiene, ya
que no especifica el momento en que perdió la vista ni su encuentro con
Ananías. Pablo insistía en resaltar lo que Dios había restaurado en él.
Destacaba que en su vida hubo un «antes y después» de su encuentro con el
Señor.

Saulo de Tarso había sido un perseguidor de cristianos que se veía a sí


mismo como un fariseo (Hch 26.5, Fil 3.4-6). Después de su conversión, la
vida para él y para quienes le conocían dio un rumbo inesperado. No
solamente su nombre fue transformado, sino también su vida, sus acciones y
su testimonio fueron distintos. Pablo se dedicó a predicar el evangelio de
Jesucristo. Realizó varios viajes misioneros, identificó personas que podían
ser líderes y dar seguimiento a las obras que comenzaba, y se mantuvo en
contacto con estas iglesias y líderes, aun cuando estuvo preso. Pablo fue
arrestado y en varias ocasiones se expresó para defender el mensaje que
proclamaba, y establecer sus intenciones como seguidor de Jesucristo,
haciendo obras dignas de arrepentimiento.

vv. 12-13: Estos versículos están enmarcados en la defensa de Pablo ante


el rey Agripa. Está narrando cómo fue su encuentro con Cristo, que culminó
con su conversión. «…iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los
principales sacerdotes»: Pablo tenía su agenda establecida. Estaba seguro de
lo estaba haciendo y de lo que restaba por llevar a cabo. Sabía que su trabajo
y sus acciones como fariseo, que perseguía a los cristianos, estaba respaldada
por importantes figuras religiosas y políticas. Contaba con su permiso y
autorización para dirigirse hacia Damasco.

«Cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino…»: hubo una


interrupción inesperada. «vi una luz»: No solamente Saulo vio el resplandor,
sino que quienes estaban a su alrededor también fueron testigos de lo que
estaba aconteciendo. En esta ocasión, Pablo no señaló el hecho de que perdió
su vista en aquel momento, como especificó anteriormente (22.11). Esta luz y
su resplandor se asocia con la comisión que recibió para llevar la luz del
evangelio de Jesucristo a toda persona. Su interés no era enfocar el mensaje
en el hecho de que por un breve tiempo estuvo sin poder ver. Su objetivo era
resaltar la intención restauradora de Dios para con él y la humanidad.

v. 14: Al elemento visual se añade el auditivo. La luz vino acompañada


de una voz que Saulo, al igual que quienes lo acompañaban, escucharon
mientras estaban postrados en tierra. Se destaca aquí cómo el Señor apela a
los sentidos de Saulo para llamar su atención y revelar su mensaje.
«Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?»: Saulo estaba cumpliendo el
itinerario de viaje establecido y también con su misión de perseguir a los
cristianos que amenazaban las enseñanzas judías recibidas. Esa voz lo llamó
por su nombre. El perseguidor había sido detenido y quien lo detuvo en el
camino lo conocía muy bien.

«Dura cosa te es dar coces contra el aguijón»: Algunos exégetas bíblicos


consideran esta expresión como una metáfora que, aunque no aparece en la
literatura judía, sí era común en los escritos grecorromanos. Un aguijón se
refiere a la punta de hierro de una aguijada. Esta es una vara larga que se
utiliza para obligar a andar a los bueyes, mulas u otros animales que sirven en
las labores del campo, mayormente aquellos que trabajan con el arado. Es
una expresión utilizada para denotar lo necio e ilógico que puede ser resistirse
a dejar de hacer algo que te hace daño. En este caso, ilustra que resistirse a la
voluntad de Dios termina siendo un acto necio y sin sentido: «Pero si es un
plan de Dios, nada ni nadie podrá detenerlos, y ustedes se encontrarán
luchando contra Dios» (Hch 5.39).

vv. 15-18: «¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien
tú persigues»: Saulo hizo la pregunta más evidente y esperada en una
situación como esa. Para él era necesario saber quién era esta persona que le
hablaba, que lo conocía y que estaba revelando lo que había en su corazón.
Jesús se manifiesta y le da unas instrucciones.

«levántate y ponte sobre tus pies»: Similar al llamamiento del profeta


Ezequiel en el Antiguo Testamento, quien siguió la visión de Dios (Ez 2.1),
Saulo estaba siendo comisionado directamente. Ese es el punto central que
quería resaltar en su defensa ante el rey Agripa. Esa comisión que recibió es
lo que explica su comportamiento y el mensaje de su predicación.

«ministro y testigo»: La palabra «ministro» en este versículo se refiere a


«mayordomo» o «sirviente», encargado de administrar alguna tarea asignada
y cumplir con la comisión de su maestro o señor. La palabra «testigo»
proviene del griego «mártir», que se refiere a quien da testimonio de las cosas
que ha visto y oído. Después de su conversión, Pablo cumplió con la
comisión que se le asignó, testificando ante judíos, gentiles, griegos,
romanos, reyes y diversos pueblos.

vv. 19-20: Pablo decidió obedecer la instrucción que el Señor estaba


depositando en sus manos. Su restauración y cambio de vida se manifestaba
en su fidelidad a Dios y en permitir que este renovara y moldeara su vida,
cambiara su rumbo, entendimiento, discurso y todo su ser.

«anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por


toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen
a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento»: Pablo estaba convencido
de que el arrepentimiento debía tener consecuencias visibles en la vida del ser
humano. Después de todo, eso fue lo que experimentó en su vida,
respondiendo en obediencia a la voz y al mandato del Señor. Arrepentimiento
sin cambio no es arrepentimiento. Una persona que no cambia su forma de
pensar y su conducta después de haberse arrepentido, solamente está
aparentando su experiencia.
vv. 24-25: «las muchas letras te vuelven loco»: La nueva vida de Pablo
incluía enfrentarse constantemente a personas que se resistían a aceptar el
mensaje del evangelio que proclamaba. Ante lo expuesto por Pablo, Festo
insinuó que el pensamiento de Pablo estaba desconectado de la realidad. No
necesariamente le atribuía la insanidad a la ignorancia, sino a su extenso
conocimiento de la literatura y la religiosidad.

APLICACIÓN
La Internet y las redes sociales son fenómenos de comunicación. Toda
persona que tenga acceso a «ese mundo» puede publicar el contenido que
desee. Algo muy común que encontramos son los famosos «reviews» o
comentarios críticos sobre películas, artículos, lugares, alimentos, centros de
servicio, entre otros. Hay quien antes de comprar un artículo o ir a un lugar
busca primeramente los comentarios críticos que otras personas publican en
las redes sociales. Sucede, en ocasiones, que hemos ido a lugares porque los
comentarios en línea eran excelentes, pero cuando llegamos al lugar la
experiencia ha sido pésima. A veces ni las fotografías publicadas en las
promociones se asimila a la realidad del lugar o del artículo. La sorpresa
puede ocurrir a la inversa, leemos críticas negativas y nuestra experiencia es
muy positiva.
En la introducción de esta lección señalamos que conocemos personas
que tienen un concepto distorsionado de Dios y de la iglesia a consecuencia
de un mal testimonio de algún cristiano. Transfieren esos actos de decepción
o heridas recibidas a la imagen de Dios y su naturaleza. Le dan más peso a la
opinión de otras personas y se resisten a darse la oportunidad de conocer
verdaderamente a Dios. La imagen que tenemos sobre Dios puede ser
restaurada si nos acercamos abiertamente para conocerle en realidad. «De
oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven» (Job 42.5). Es necesario que
cada persona tenga la oportunidad de conocer a Dios por quien realmente es y
no por lo que otras personas piensan u opinan o reflejan.

La luz extrema que vio Saulo y que le causó ceguera momentánea ilustra
cómo nuestros ojos se abren cuando nos encontramos con la luz de Jesús.
Mientras más nos acercamos a su luz, más nos percatamos de nuestra
oscuridad y nuestras flaquezas. El concepto que Saulo tenía sobre el
evangelio y sobre Jesús era muy distinto al que tuvo después de encontrase
con Él; su perspectiva cambió. Ya no juzgaba a la luz de los criterios y las
opiniones de otros. Había experimentado en carne propia y de primera mano
ese encuentro con aquel a quien perseguía. Se percató de que su vida tenía un
propósito más edificante, liberador y sanador.

Resistirnos a la restauración integral de Dios en nuestra vida es como dar


coses frente al aguijón. Es como si golpeáramos una pared pensando que la
podemos romper cuando, al final, terminamos con la mano herida y
fracturada. Podemos insistir en nuestra necedad y llegar a pensar que estamos
bien, cuando realmente no lo estamos. No tiene sentido.

La restauración en la vida de Pablo fue evidente. No escondió su pasado


ni quiso maquillar el mal que había hecho. Era consciente de quién fue él
antes de su encuentro y, más importante, estaba seguro de lo que el Señor
había hecho en su vida. Tenía clara su nueva identidad como seguidor de
Jesucristo.

Hay personas que intentan maquillar o esconder quiénes eran antes de


conocer al Señor, implicando que siempre fueron personas buenas y que su
restauración no era tan urgente o necesaria como la de otras personas. Se cae
en el error de entrar en comparaciones para clasificar pecados y establecer
escalas de restauración bajo criterios humanos y equivocados.

Pablo supo reconocer que iba por caminos equivocados y mal enfocados.
No destacó su persona, sino que resaltó la grandeza del Señor. Habló de su
misericordia y del mensaje de salvación del evangelio de Jesucristo. Esto
tuvo implicaciones para su vida y para la vida de quienes le rodeaban.

Tuvo repercusiones en su vida porque hubo cambio y transformación en


él. Hubo restauración en su corazón, pensamiento y en sus actitudes. Incluso,
su reputación fue renovada. Su fidelidad al evangelio también trajo como
consecuencia que lo acusaran y estuviera preso en varias instancias. El hecho
de sentirse amenazado no alteró el mensaje que predicaba. Mientras más
oposición tenía, mayor fuerzas Dios le daba para enfrentar el momento
difícil. Se mantuvo fiel y obediente.
La renovación en la vida de Pablo tuvo impacto en aquellos que le
rodeaban porque fueron testigos del cambio en su discurso, en su actitud ante
el evangelio de Jesucristo y en su comportamiento. Estuvo dispuesto a sufrir
a causa de su fe y asumir las consecuencias legales y políticas de aquel
tiempo. Ser mayordomo, servidor y testigo de las buenas nuevas que
transforman se evidenció hasta su muerte. Muchas personas escucharon el
mensaje predicado por Pablo y se convirtieron al evangelio de Jesucristo. Sus
cartas y su testimonio han trascendido hasta nuestros días, resaltando el poder
de Cristo y edificando a los lectores y receptores del mensaje de salvación.

Ser cristiano y seguidor del evangelio de Jesucristo implica una vida


nueva. Pablo testificó en su segunda carta a los corintios: «Ahora que
estamos unidos a Cristo, somos una nueva creación. Dios ya no tiene en
cuenta nuestra antigua manera de vivir, sino que nos ha hecho comenzar una
vida nueva. Y todo esto viene de Dios. Antes éramos sus enemigos, pero
ahora, por medio de Cristo, hemos llegado a ser sus amigos, y nos ha
encargado que anunciemos a todo el mundo esta buena noticia: Por medio de
Cristo, Dios perdona los pecados y hace las paces con todos» (2 Co 5.17-19
TLA).

Esta historia bíblica nos lleva a la reflexión y a preguntarnos:

¿Cómo contrasta nuestra vida antes y después de habernos encontrado


con Jesucristo?

¿Qué cambios he podido identificar en mí?


¿Qué cambios otras personas pueden identificar en mí?

¿Qué aspectos de nuestra vida aún necesitan ser restaurados por Dios?

¿Qué factores pueden llevar a una persona a tener un concepto


distorsionado de Dios?

¿Qué factores pueden ocasionar que una persona se resista a dar a Dios
la oportunidad de restaurar su vida?

¿De qué maneras podemos dar a conocer el evangelio de Jesucristo a


otras personas?

RESUMEN
La imagen que tenemos sobre Dios puede ser restaurada si nos acercamos
abiertamente para conocerle en realidad. «De oídas te había oído; mas
ahora mis ojos te ven» (Job 42.5). Es necesario que cada persona tenga la
oportunidad de conocer a Dios por quien realmente es y no por lo que otras
personas piensan u opinan o reflejan.

La luz extrema que vio Saulo y que le causó ceguera momentánea ilustra
cómo nuestros ojos se abren cuando nos encontramos con la luz de Jesús.
Mientras más nos acercamos a su luz, más nos percatamos de nuestra
oscuridad y nuestras flaquezas.
Resistirnos a la restauración integral de Dios en nuestra vida es como dar
coses frente al aguijón. Es como si golpeáramos una pared pensando que la
podemos romper cuando, al final, terminamos con la mano herida y
fracturada. Podemos insistir en nuestra necedad y llegar a pensar que
estamos bien, cuando realmente no lo estamos. No tiene sentido.

Pablo supo reconocer que iba por caminos equivocados y mal enfocados.
No destacó su persona, sino que resaltó la grandeza del Señor. Habló de su
misericordia y del mensaje de salvación del evangelio de Jesucristo. Esto
tuvo implicaciones para su vida y para la vida de quienes le rodeaban. Ser
cristiano y seguidor del evangelio de Jesucristo implica una vida nueva.

ORACIÓN
Dios restaurador, gracias por haber llegado a nuestro encuentro.
Anhelamos ser restaurados por ti continuamente. Examina todo nuestro ser y
moldéanos a tu imagen. Ayúdanos a verte tal cual eres y a que podamos
testificar de la luz gloriosa de tu evangelio transformador. Queremos que esa
transformación comience con nosotros y que quienes nos rodean puedan
verte a ti y encontrarse contigo. Queremos demostrar con nuestra vida,
actitudes, comentarios y decisiones que estamos verdaderamente
arrepentidos de nuestros pecados y necesitados de tu restauración y
redención. En el nombre de Jesús. Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
2 Corintios 5.1-11
Martes
2 Corintios 5.12-21
Miércoles
Hechos 26.1-11
Jueves
Hechos 26.26-32
Viernes
Salmo 40.1-17
Sábado
Efesios 4.17-32

EJERCICIOS

«Antes y ahora»

Instrucciones: Identifique qué ha hecho Dios en su vida y cómo lo ha


restaurado a lo largo de los años. En una hoja de papel o cartulina escriba
«ANTES», y en una frase o corta oración exprese cómo estaba su vida o
cómo era su forma de pensar antes de llegar a los pies del Maestro. En la otra
cara del papel o cartulina escriba «AHORA», y exprese cómo se ha
manifestado la restauración de Dios en su vida. Por ejemplo: «ANTES vivía
deprimido, pensando que era un fracaso. AHORA sé que mi vida le pertenece
a Dios y vivo con alegría porque en Él hallé la esperanza».

«ANTES»:
«AHORA»:
«Ahora que estamos unidos a Cristo, somos una nueva creación. Dios ya no
tiene en cuenta nuestra antigua manera de vivir, sino que nos ha hecho
comenzar una vida nueva. Y todo esto viene de Dios. Antes éramos sus
enemigos, pero ahora, por medio de Cristo, hemos llegado a ser sus amigos y
nos ha encargado que anunciemos a todo el mundo esta buena noticia: Por
medio de Cristo, Dios perdona los pecados y hace las paces con todos» (2
Corintios 5.17-19 TLA).

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase saludando a los alumnos y dirija una oración de gratitud a


Dios. Pregunte:
¿Cómo sabemos que una persona ha sido restaurada por el evangelio
de Jesucristo?

¿Qué factores pueden incidir en que una persona se resista a escuchar


o responder al mensaje del evangelio?

Indique que esta lección dará continuidad al tema de la restauración a la


luz de la historia del apóstol Pablo, su conversión y testimonio. Presente los
Objetivos y pida a un voluntario que lea en voz alta el Vocabulario.

II. DESARROLLO

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la


Escritura como guía para dialogar.

Preguntas claves para formular en el desarrollo:

¿Qué cambios hubo en la vida de Pablo luego de su conversión?

¿Qué consecuencias enfrentó Pablo luego de su conversión?

¿Qué impacto tuvo la respuesta de Pablo en otras personas?

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las siguientes


preguntas reflexivas:

¿Cómo contrasta nuestra vida antes y después de habernos encontrado


con Jesucristo?

¿Qué cambios he podido identificar en mí?


¿Qué cambios otras personas pueden identificar en mí?

¿Qué aspectos de nuestra vida aún necesitan ser restaurados por Dios?

¿Qué factores pueden llevar a una persona a tener un concepto


distorsionado de Dios?

¿Qué factores pueden ocasionar que una persona se resista a dar a Dios
la oportunidad de restaurar su vida?

¿De qué maneras podemos dar a conocer el evangelio de Jesucristo a


otras personas?

III. CIERRE

Presente los puntos que se encuentran en el Resumen.

Dirija el ejercicio «antes y ahora» con los alumnos. Entregue una hoja de
papel o una cartulina a cada alumno. Explique que entre todos los
participantes testificaremos de lo que Cristo ha hecho en nuestra vida. Invite
a los alumnos a que en una cara del papel o cartulina escriban «ANTES» y en
una frase o corta oración expresen cómo estaba su vida o cómo era su forma
de pensar antes de llegar a los pies del Maestro. Luego, dígales que en la otra
cara del papel o cartulina escriban «AHORA» y expresen cómo se ha
manifestado la restauración de Dios en su vida. Por ejemplo: «ANTES vivía
deprimido, pensando que era un fracaso. AHORA sé que mi vida le pertenece
a Dios y vivo con alegría porque en Él hallé la esperanza».
Dé oportunidad a que los alumnos participen y compartan
voluntariamente sus cartelones. Enfatice en la importancia de que nuestras
actitudes, nuestro comportamiento, y nuestras decisiones reflejen la
restauración que encontramos en Cristo Jesús y que estas sean congruentes
con el mensaje que predicamos.

Lea el texto áureo y culmine con la oración que aparece en la lección y


anime a los alumnos a realizar las lecturas devocionales para la semana.

MATERIALES:

Biblia

Lápices, bolígrafos o marcadores

Papel o cartulinas
LECCIÓN 21:

REGRESOS DIFÍCILES

TEXTO BÍBLICO: Lucas 15.13-32

TEXTO ÁUREO: Lucas 15.32


«Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos,
porque este tu hermano estaba muerto y ha revivido;
se había perdido y ha sido hallado».

OBJETIVOS
Ilustrar mediante la parábola del hijo pródigo cómo una enemistad o
resentimiento hacia nuestro hermano y prójimo nos puede distanciar del
padre.

Presentar a Dios como el gran restaurador y padre amoroso que nos recibe,
muestra misericordia y nos otorga nuevas oportunidades de vida.
Analizar cómo recibimos a las personas que Dios ha restaurado y cuán
dispuestos estamos a regocijarnos, acompañarlos y discipularlos como
hermanos y hermanas en la fe.

Reconocer nuestra necesidad de ser restaurados y renovados por Dios,


nuestro Padre celestial.

VOCABULARIO
«ARREPENTIMIENTO»: Cambio de mentalidad, no solamente sobre
planes individuales o intenciones particulares, sino que se refiere a un cambio
completo en la persona que abandona su camino pecaminoso para rendirse a
Dios.

«VOLVER EN SÍ»: Expresión que se utiliza para describir la reacción del


hijo menor al reconocer dónde estaba, de dónde venía y qué debía hacer para
enmendar sus errores. Denota un proceso de introspección y autoevaluación.
El hijo menor se estaba viendo a sí mismo como los demás lo veían. «Volver
en sí» implica un reconocimiento de que se necesita un cambio, una acción y
una decisión para transformar el panorama desesperanzador en esperanzador.
LECTURA BÍBLICA
Lucas 15.13-32

VP RVR
13 No muchos días después, juntándolo todo, el 13 Pocos días después el hijo menor vendió su
hijo menor se fue lejos a una provincia apartada, parte de la propiedad, y con ese dinero se fue
y allí desperdició sus bienes viviendo lejos, a otro país, donde todo lo derrochó
perdidamente. 14 Cuando todo lo hubo llevando una vida desenfrenada.
malgastado, vino una gran hambre en aquella 14 Pero cuando ya se lo había gastado todo,
provincia y comenzó él a pasar necesidad. hubo una gran escasez de comida en aquel país,
15 Entonces fue y se arrimó a uno de los y él comenzó a pasar hambre.
ciudadanos de aquella tierra, el cual lo envió a 15 Fue a pedir trabajo a un hombre del lugar,
su hacienda para que apacentara cerdos. que lo mandó a sus campos a cuidar cerdos.
16 Deseaba llenar su vientre de las algarrobas 16 Y tenía ganas de llenarse con las algarrobas
que comían los cerdos, pero nadie le daba. que comían los cerdos, pero nadie se las daba.
17 Volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos jornaleros 17 Al fin se puso a pensar: “¡Cuántos
en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y trabajadores en la casa de mi padre tienen
yo aquí perezco de hambre! comida de sobra, mientras yo aquí me muero de
18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: hambre!
‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 18 Regresaré a casa de mi padre, y le diré:
19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; Padre mío, he pecado contra Dios y contra ti;
hazme como a uno de tus jornaleros.’” 19 ya no merezco llamarme tu hijo; trátame
20 Entonces se levantó y fue a su padre. Cuando como a uno de tus trabajadores.”
aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a 20 Así que se puso en camino y regresó a la
misericordia, y corrió y se echó sobre su cuello casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos,
y lo besó. su padre lo vio y sintió compasión de él. Corrió
21 El hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el a su encuentro, y lo recibió con abrazos y
cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser besos.
llamado tu hijo.” 21 El hijo le dijo: “Padre mío, he pecado contra
22 Pero el padre dijo a sus siervos: “Sacad el Dios y contra ti; ya no merezco llamarme tu
mejor vestido y vestidle; y poned un anillo en su hijo.”
dedo y calzado en sus pies. 22 Pero el padre ordenó a sus criados: “Saquen
23 Traed el becerro gordo y matadlo, y pronto la mejor ropa y vístanlo; pónganle
comamos y hagamos fiesta, también un anillo en el dedo y sandalias en los
24 porque éste, mi hijo, muerto era y ha pies.
23 Traigan el becerro más gordo y mátenlo.
revivido; se había perdido y es hallado.” Y
comenzaron a regocijarse. ¡Vamos a celebrar esto con un banquete!
25 »El hijo mayor estaba en el campo. Al 24 Porque este hijo mío estaba muerto y ha

regresar, cerca ya de la casa, oyó la música y las vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos
danzas; encontrado.” Comenzaron la fiesta.
26 y llamando a uno de los criados le preguntó 25 »Entre tanto, el hijo mayor estaba en el
qué era aquello. campo. Cuando regresó y llegó cerca de la
27 El criado le dijo: “Tu hermano ha regresado y casa, oyó la música y el baile.
tu padre ha hecho matar el becerro gordo por 26 Entonces llamó a uno de los criados y le
haberlo recibido bueno y sano.” preguntó qué pasaba.
28 Entonces se enojó y no quería entrar. Salió 27 El criado le dijo: “Es que su hermano ha
por tanto su padre, y le rogaba que entrara. vuelto; y su padre ha mandado matar el becerro
29 Pero él, respondiendo, dijo al padre: “Tantos más gordo, porque lo recobró sano y salvo.”
años hace que te sirvo, no habiéndote 28 Pero tanto se enojó el hermano mayor, que
desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un no quería entrar, así que su padre tuvo que salir
cabrito para gozarme con mis amigos. a rogarle que lo hiciera.
30 Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha 29 Le dijo a su padre: “Tú sabes cuántos años te
consumido tus bienes con rameras, has hecho he servido, sin desobedecerte nunca, y jamás
matar para él el becerro gordo.” me has dado ni siquiera un cabrito para tener
31 Él entonces le dijo: “Hijo, tú siempre estás una comida con mis amigos.
conmigo y todas mis cosas son tuyas. 30 En cambio, ahora llega este hijo tuyo, que ha
32 Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, malgastado tu dinero con prostitutas, y matas
porque este tu hermano estaba muerto y ha para él el becerro más gordo.”
revivido; se había perdido y ha sido hallado.”» 31 »El padre le contestó: “Hijo mío, tú siempre
estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo.
32 Pero había que celebrar esto con un banquete
y alegrarnos, porque tu hermano, que estaba
muerto, ha vuelto a vivir; se había perdido y lo
hemos encontrado.”»

INTRODUCCIÓN
Con esta lección concluimos el estudio de esta unidad enfocada a la
restauración. Estudiamos las experiencias de Jonás, Moisés y Pablo. Jonás
tuvo coraje al ver que Dios actuó con misericordia a pesar de que Nínive no
cumplía con los criterios humanos que el entendía la hacían merecedora. No
reconoció que él también necesitaba ser restaurado de sus prejuicios,
resentimiento y desobediencia. Moisés tuvo que pasar por el desierto para
entender lo que Dios quería hacer con él. Aun en el exilio, mientras huía por
su vida, Dios lo llamó, lo restauró y lo libró de las etiquetas impuestas y de
sus acciones del pasado que lo atormentaban. Pablo daba testimonio de su
proceso de restauración y de su encuentro con Dios. Dejó atrás su vida como
un perseguidor de cristianos. Se esforzó para cumplir lo que Dios le había
pedido y así proclamar su palabra.

En esta lección veremos la importancia de que todo ser humano


reconozca y reciba esa restauración que solamente podemos obtener mediante
el amor y misericordia de nuestro Dios, el Padre celestial.

El capítulo 15 de Lucas presenta 3 parábolas narradas por Jesús: La


oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo. La primera habla sobre la
oveja que se perdió y su pastor salió a buscarla. La oveja se alejó del redil y
se extravió. La moneda perdida se extravió estando dentro de la casa. En
ambas parábolas, tanto el pastor como la mujer salieron a buscar lo que se
había perdido. En la tercera parábola de este capítulo, quien aparenta estar
perdido es el hijo que se fue de su casa y malgastó todos los bienes que le dio
su padre. En esta parábola, el padre no salió a buscarlo, a diferencia del
pastor de ovejas y la mujer que perdió su moneda. El hijo que se fue
reconoció lo que estaba haciendo y lo que debía hacer para corregir sus
caminos. Sabía que, a pesar de sus acciones, su padre podía recibirlo aunque
fuese como uno de sus jornaleros. En las tres parábolas hubo gozo y
celebración cuando aquello que se había perdido ahora se encontraba.

La parábola del hijo pródigo es muy rica en sus enseñanzas. Es de esas


historias bíblicas que cada vez que nos acercamos a ellas nos enseñan algo
nuevo que no habíamos notado anteriormente. En esta lección estudiaremos
la historia de este padre con sus dos hijos para ver cómo una enemistad o
resentimiento hacia nuestro hermano y prójimo nos puede distanciar del
padre. Expondremos cómo, mediante esta parábola, Dios se presenta como el
gran restaurador y Padre amoroso que nos recibe, muestra misericordia y nos
otorga nuevas oportunidades de vida. Analizaremos cómo recibimos a las
personas que Dios ha restaurado y cuán dispuestos estamos a regocijarnos,
acompañarlos y discipularlos como hermanos y hermanas en la fe.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Lucas 15.13-32
vv. 11-13: La parábola presenta una familia compuesta por un padre y
sus dos hijos. El menor de ellos solicita la herencia que le corresponde y el
padre decide entregar a ambos hijos lo que les correspondía, aunque fue el
hijo menor quien hizo la petición. Este, viendo que tenía recursos disponibles
en sus manos, se preparó para partir y «disfrutar» de los bienes que su padre
le dio. Nos referimos al verbo «disfrutar» intencionalmente en comillas
porque lo que este hijo entendía como placer y disfrute culminó en su
destrucción y pobre administración de esos bienes. Pensó que «disfrutaba» de
ellos, pero realmente los malgastó.
vv. 14-16: «vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a
faltarle»: Después de haber malgastado todo lo que tenía, el hijo menor quedó
vulnerable. No era el único atravesando una crisis, sino que en aquella
provincia en la que se refugiaba, vino una gran hambre y él no tenía tan
siquiera los recursos básicos para alimentarse.

Con la intención de resolver su problema y saciar su hambre, el hijo


menor se acercó a otro ciudadano de aquel lugar pidiendo ayuda. En un
principio, se había ido de la casa de su padre en búsqueda de libertad, pero
ahora trabajaba para otra persona, particularmente apacentando cerdos.

«Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos»:


La algarroba es el fruto del algarrobo. Se cree que era muy común en Siria.
También se le conoce como el «pan de San Juan», basándose en la tradición
de que Juan el Bautista se alimentó de este fruto mientras estuvo en el
desierto. Comúnmente, se utilizaba para alimentar a los cerdos o al ganado,
pero aquellos menesterosos que carecían de alimento y recursos también se
alimentaban de este fruto. El hijo menor tuvo tanta hambre que estuvo
dispuesto a comer lo que se daba a los cerdos. Su caso empeora cuando ni
siquiera consigue quién le dé algarrobas para comer. Había «tocado fondo» y
estaba en el punto más bajo y vulnerable de su vida.

vv. 17-19: «y volviendo en sí»: denota un proceso de introspección y


autoevaluación. El hijo menor se estaba viendo a sí mismo como los demás lo
veían. «Volver en sí» implica un reconocimiento de que se necesita un
cambio, una acción y una decisión para transformar el panorama
desesperanzador en esperanzador.

El hijo menor pudo reconocer dónde estaba, de dónde venía y cuáles


fueron los valores y las enseñanzas que recibió de su padre. Aun estando a la
distancia, esas enseñanzas y valores aprendidos salieron nuevamente a la luz
para hacerle entender que estaba a tiempo para tomar decisiones que
mejorarían su condición. Entendió que si regresaba a su casa y hablaba con
su padre, este lo recibiría. Su expectativa era que su padre le diera la
oportunidad de trabajar como un jornalero o empleado más. Pensó que podía
hacer lo mismo que el ciudadano que le dio la oportunidad de trabajar con los
cerdos. El hijo menor pensó lo que diría, lo visualizó y actuó conforme a lo
que decidió hacer. Regresó a casa de su padre.

vv. 20-21: Estos versículos presentan la reacción del padre cuando su


hijo menor regresó. La misericordia y el amor pudo más que el rechazo. El
padre tenía todo el derecho de decir «te lo dije», pero optó por mostrar
misericordia hacia su hijo. Lo trató como lo que realmente era, su hijo. Le dio
el lugar que le pertenecía. No le «pasó factura» por lo que había hecho ni lo
rechazó al ver su aspecto y semblante. Su hijo llegó sintiéndose derrotado y
él, como padre, le demostró su amor incondicional.

«y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó»: Esa misericordia quedó


evidenciada en sus actos. Hubo contacto físico, disipando toda sequedad o
resentimiento. El padre no esperó a que su hijo llegara donde él, sino que
corrió, lo abrazó y lo besó. Probablemente, el hijo menor estaba sucio, con
parecer desmejorado y maloliente, pero su padre no miró esas condiciones.
Vio que su hijo había regresado a casa. ¿Cuán deseado era ese abrazo para el
padre? ¿Cuán deseado era ese abrazo y recibimiento para ese hijo menor?

«Padre, he pecado contra el cielo y contra ti»: El hijo menor reconoció


sus errores. Confesó que había hecho mal. Se sentía indigno de recibir tal
misericordia. Su padre estaba tan emocionado que interrumpió el discurso de
su hijo, quien había ensayado decirle que lo tratara como a uno de sus
jornaleros.

Irónicamente, el hijo menor salió de la casa buscando libertad y fue preso


del pecado y de su autosuficiencia, pero cuando regresó a casa de su padre
pensando que era un fracasado, este lo trató con bondad, amor y misericordia.

vv. 22-24: El padre da unas instrucciones. Pide vestido, anillo y calzado


para su hijo. Le estaba dando una nueva vestidura, una nueva oportunidad.
Con el anillo evidenciaba el pacto de amor y las promesas de bienestar que
tenía para su hijo. Con el calzado le daba a entender que ya no era esclavo del
pasado ni del pecado. No era como los esclavos que andaban descalzos.
Ahora su hijo era un hombre libre y restaurado. Esa restauración no fue
visible únicamente para el padre, sino que quienes les rodeaban fueron
testigos. Presenciaron que hubo arrepentimiento y reconocimiento de que, ese
hijo que se pensaba estaba perdido y muerto, ahora era evidente que estaba
vivo y había regresado. Esto era motivo de alegría y celebración.

vv. 25-30: Estos versículos narran la reacción del hijo mayor que
siempre se mantuvo físicamente en la casa cerca de su padre, pero el
resentimiento hacia su hermano denota que su corazón estaba lejos. ¿Es
posible perderse estando dentro de la casa del padre?

«Entonces se enojó, y no quería entrar»: El hijo mayor preguntó a uno de


los criados qué estaba pasando. Al oír la noticia se airó y no quiso ser parte
de la celebración. Su padre le extendió la invitación y lo incluyó en esa
celebración.

El hijo mayor se comparó con su hermano, estableció diferencias e


implicó que su hermano no merecía tal recibimiento después de lo que había
hecho. Pudo haber visto la reacción de su hermano como una traición a la
familia, como inmadurez, entre otros factores que, según su criterio, lo
descartaban de merecer tal recibimiento. Para el hermano mayor, el asunto no
radicaba necesariamente en la manera en que se recibió a su hermano, sino en
que nunca hubo reconocimiento a su fidelidad por permanecer en la casa de
su padre.

vv. 31-32: Este capítulo culmina con la respuesta del padre. Este insiste
en que su amor por ambos era real y estaba vigente. La celebración por la
llegada de su hermano no quita que él como padre reconozca y valore su vida
y trabajo. El padre dejó claro, nuevamente, el motivo de la fiesta. Su hijo que
estaba muerto ha revivido. Se había perdido y ahora es hallado.

La invitación a entrar a la fiesta quedó sobre la mesa. Esta es una


parábola con un final abierto. No sabemos lo que finalmente decidió el hijo
mayor, pero lo que sí está claro es la apertura del padre a que ambos hijos
estén reconciliados con él como padre y que estén reconciliados como
hermanos.

APLICACIÓN
En este pasaje bíblico vemos el tema de la restauración desde varias
perspectivas. En primer lugar, este pasaje nos lleva a reconocer que Dios es
nuestro Padre y restaurador. Solamente Dios puede sanar y renovar nuestra
vida.

El hijo menor malgastó lo que tenía. Vivió bajo sus propios criterios,
pensando que nada malo le iba a pasar. No contempló que su plan podía tener
fallas en el camino, como perderlo todo, pasar hambre y caer en lo más bajo.
Actuó como las personas que tienen algún tipo de adicción y piensan que
nada malo les va a pasar, que pueden detener su conducta en el momento que
quieran y que todo lo tienen bajo control. Es como cuando la adicción sigue
agravándose y la persona insiste en que está bien y no necesita ayuda, va de
mal en peor, viviendo las consecuencias negativas de su adicción. El hijo
menor se «intoxicó» con los recursos que tenía. Cuando hablamos de
intoxicar no necesariamente nos referimos a una sustancia dañina. Una
persona se puede intoxicar con la fama, el ego, su trabajo, el dinero, los
reconocimientos, entre otros.
En segundo lugar, esta lección nos presenta el tema de la restauración
cuando nos enseña a reconocer la importancia de identificar nuestro pecado y
arrepentirnos. Decidir dejar a un lado lo que nos ata y tomar acción para que
nuestra realidad sea transformada en las manos del Gran Alfarero. Cuando el
hijo menor «volvió en sí» sus ojos fueron abiertos. Fue una autorevelación de
lo que estaba haciendo, de quién era, de dónde venía, de lo que había
aprendido en su casa y de lo que sus acciones estaban produciendo en la vida
de las personas que lo amaban incondicionalmente.

Cuando reconocemos nuestras faltas, nos arrepentimos y acudimos a


Dios, Él, como el Padre restaurador que es, nos recibe con amor y
misericordia. Nos ama y conoce a plenitud, y sabe lo que le diremos porque
conoce lo que hay en el corazón. «Todavía no he dicho nada, y tú ya sabes
qué diré» (Sal 139.3). El hijo menor no había terminado de expresar su sentir
y ya su padre había actuado y dado órdenes para que lo recibieran con
dignidad, y se preparara la celebración.

En tercer lugar, nos lleva a reflexionar sobre la manera en que recibimos,


reconocemos y aceptamos a las personas que Dios está restaurando. ¿Cómo
el hermano mayor recibió a su hermano? Para el hermano menor su regreso
era difícil. Además de pensar en lo que le diría a su padre, probablemente
pensó en su hermano y en cómo los demás lo recibirían. Cuando una persona
reconoce sus faltas y decide enmendar sus caminos, con frecuencia se
pregunta: ¿Me creerán? ¿Van a reconocer que Dios me está restaurando? ¿Me
cerrarán las puertas? ¿Me darán una oportunidad a pesar de que no la
merezco?

A veces como cristianos o como líderes en la iglesia caemos en una


rutina y olvidamos de dónde Dios nos sacó. Olvidamos lo que Dios ha hecho
en nuestra vida, cómo nos rescató, sanó y restauró. A veces olvidamos que la
restauración es un proceso entre el ser humano y Dios. Cuando somos
espectadores de lo que Dios está haciendo en la vida de otros no somos
llamados a juzgar, a oprimir ni a maltratar las heridas insistiendo en el pecado
de la persona. Si ya reconoció su pecado, se arrepintió y permitió que Dios
trabaje en su vida un proceso de restauración, no seamos piedra de tropiezo.
Entremos a la fiesta y celebremos que un hermano que estaba muerto ahora
está vivo. Ya no está perdido ni perdida. Esa persona ha sido encontrada.
Saber que hemos sido encontrados nos da un sentido de pertenencia e
identidad. Seguimos siendo hijos e hijas de nuestro Padre celestial porque
hemos rendido nuestra vida a Él.

Finalmente, esta lección nos lleva a reflexionar sobre el peligro que


conlleva la poca o ninguna introspección y no entender que necesitamos ser
restaurados por Dios. Es importante reconocer esta necesidad de ser
restaurados. Pensar que por el hecho de que somos cristianos o líderes en la
iglesia esto nos exime de la urgencia de ser restaurados, nos acerca al peligro
de la autosuficiencia. No tenemos que esperar que lleguen las crisis o que las
circunstancias se vuelvan inestables para reconocer nuestra necesidad de
Dios. Cuando no reconocemos nuestra necesidad de ser restaurados por Dios
estamos perdidos dentro de la casa, como estaba el hermano mayor.

El hermano mayor se enojó. Evidentemente, no estaba de acuerdo con la


decisión de su padre. Su actitud se asemeja a la de Jonás, cuando se enojó por
el perdón y la misericordia que Dios tuvo hacia los habitantes de Nínive.
Cuando vemos esa relación entre ambos hermanos nos preguntamos:

¿Cómo habrá sido la relación entre esos hermanos?

¿Habrán tenido algún desacuerdo o conflicto no resuelto?

¿Cómo interpretó el hermano mayor la acción de su padre?

¿Qué realmente deseaba el hijo mayor?

Hay ocasiones en que, cuando personas de una familia están enemistadas


o enojadas se distancian para evitar verse y enfrentar el problema. Eso es
reflejo de ansiedad. Cuando nos enemistamos con nuestro hermano nos
distanciamos del padre. Eso es un hecho que, en ocasiones, se nos dificulta
reconocer e identificar porque tendemos a pensar que la otra parte es quien
está equivocada y quien necesita cambiar. Esta historia nos reta a evaluarnos
y reconocer que, aun siendo personas cristianas, tenemos áreas de nuestra
vida que necesitan ser restauradas por Dios. La clave está en nuestra actitud.
¿Qué vamos a decidir? ¿Cómo podemos dar entrada a Dios para que nos
restaure? Eso es lo hermoso de la palabra de Dios. Nos presenta el mensaje y
nos da la oportunidad para responder. Como establecimos en el análisis del
pasaje, esta parábola es de final abierto. No sabemos, finalmente, la decisión
del hermano mayor. Nosotros conocemos la historia y sabemos que Dios
desea restaurarnos. Si nos arrepentimos y reconocemos nuestro pecado y las
áreas que necesitamos trabajar, Él nos ayuda, nos sostiene, nos recibe, nos
restaura. Nuestro Padre nos viste, nos calza, nos da un anillo, una nueva
oportunidad de vida. La decisión para recibir está en nuestras manos.
¿Queremos ser restaurados? Si no ha tomado la decisión, hoy es un excelente
día para dar ese gran paso. Le invitamos a que permita que Dios transforme
su vida, su familia y todo su ser. ¡Nada es imposible para Dios!

RESUMEN
En este pasaje bíblico vemos el tema de la restauración desde varias
perspectivas. En primer lugar, este pasaje nos lleva a reconocer que Dios
es nuestro Padre y restaurador. Solamente Dios puede sanar y renovar
nuestra vida.

En segundo lugar, esta lección nos presenta el tema de la restauración


cuando nos enseña a reconocer la importancia de identificar nuestro pecado
y arrepentirnos. Decidir dejar a un lado lo que nos ata y tomar acción para
que nuestra realidad sea transformada en las manos del Gran Alfarero.

En tercer lugar, nos lleva a reflexionar sobre la manera en que recibimos,


reconocemos y aceptamos a las personas que Dios está restaurando. A
veces como cristianos o como líderes en la iglesia caemos en una rutina y
olvidamos de dónde Dios nos sacó. Olvidamos lo que Dios ha hecho en
nuestra vida, cómo nos rescató, sanó y restauró. A veces olvidamos que la
restauración es un proceso entre el ser humano y Dios.

Finalmente, esta lección nos lleva a reflexionar sobre el peligro que


conlleva la poca o ninguna introspección y no entender que necesitamos
ser restaurados por Dios. Es importante reconocer esta necesidad de ser
restaurados.

ORACIÓN
Amado Padre celestial. Qué bueno es saber que eres nuestro Padre
amoroso. Te damos gracias por lo que has hecho con nosotros y nosotras.
Gracias por habernos rescatado y restaurado. ¿Dónde estaríamos si no fuera
por tu amor y por tu gracia? Ayúdanos a identificar esas áreas en nuestra
vida que aún necesitan ser transformadas y restauradas por tu amor.
Queremos permitir que hagas tu obra en nosotros y cumplas tu propósito.
Ayúdanos a estar reconciliados con nuestros hermanos y hermanas, y a
regocijarnos cuando otros se reconcilian contigo. No queremos ser piedra de
tropiezo, sino facilitadores para que se cumpla tu voluntad en nuestra vida,
familia y en la de aquellos que nos rodean. Todo esto lo pedimos con gratitud
en nuestros corazones, con acción de gracias. En el nombre de Jesús. Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
1 Juan 4.13-21
Martes
Salmo 71.20-24
Miércoles
Colosenses 3.1-17
Jueves
Colosenses 3.1-17
Viernes
Colosenses 3.18-25
Sábado
Colosenses 4.1-6

EJERCICIOS

«Soy barro en manos del alfarero»

Instrucciones: Utilice una porción de plastilina y un palillo de dientes. Lo


ideal sería que utilice barro, pero puede utilizar cualquier material moldeable.
Descarte el esquema de que solo los niños y las niñas pueden jugar con
plastilina, y permita que este ejercicio contribuya a su proceso de sanación y
restauración. Usando su creatividad, construya un modelo o escultura de su
persona. Utilice los palillos de dientes para esculpir, dar forma e impregnar
detalles en la figura.

Piense en la parábola del hijo pródigo y conteste:

¿Te identificas con alguno de los personajes?


¿Con cuál? Explica tu respuesta.
¿Qué obra, milagro o restauración ha hecho Dios por ti?
¿Cómo te recibió el Señor cuando lo conociste?
¿Qué áreas o aspectos de tu vida Dios sigue trabajando?

Dios nos ayuda a identificar y a trabajar con esos aspectos de nuestra vida
que necesitan ser transformados por Él. Nos recibe amorosamente y anhela
que regresemos a Él y nos mantengamos ante su presencia.

Si usted desea responder afirmativamente a la palabra de Dios y desea ser


restaurado o restaurada por Él entregue su figura o escultura de plastilina en
el altar de Dios. Si no es posible acercarse al altar en ese momento, puede
hacer el ejercicio en el salón de clases o en su hogar. Al acercarse al altar,
desprenda porciones de la figura, dejando la plastilina lo más parecida a su
estado original.

Mientras lo hace, pídale a Dios que sea su restaurador, así como el Gran
Alfarero. Postre su corazón ante Él como el barro en manos del alfarero.
Permita que le moldee a su imagen. Así como dejamos la imagen que
tenemos de nosotros y la derribamos para que Dios haga algo nuevo,
permitimos que Dios haga con nosotros como entienda necesario.

Entone el cántico «Tú eres el alfarero», como una oración a Dios.

//Tú eres el alfarero que con tus manos me has transformado.//


Y mientras pasan los días, pasan los años, más te venero. //

Rompe mi cántaro, rompe mi copa, toma mi vida y hazla de nuevo.//

Presente los puntos que se encuentran en el Resumen y culmine con la


Oración que aparece en la lección. Puede pedirle a un voluntario que la lea en
voz alta o que todo el grupo la lea al unísono.

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO
Inicie la clase dando la bienvenida a los alumnos. Indique que la lección
de hoy da cierre a la unidad que trabaja el tema de la restauración. Resuma
brevemente las historias bíblicas utilizadas en las lecciones de esta unidad,
enfocándose en cómo estas historias reflejan el tema de la restauración.

Presente los Objetivos de la lección y pida a un voluntario que lea en voz


alta los conceptos del Vocabulario.

II. DESARROLLO

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la


Escritura como guía para un diálogo con el grupo.

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las siguientes


preguntas reflexivas:

¿Cómo crees que era la relación entre los miembros de esa familia?

¿Cómo habrá sido la relación entre esos hermanos?

¿Habrán tenido algún desacuerdo o conflicto no resuelto?

El padre recibió a su hijo amorosamente. ¿Cuán deseado era ese


abrazo para el padre?

¿Cuán deseado era ese abrazo y recibimiento para ese hijo menor?

¿Qué interpretó el hermano mayor de la acción de su padre?

¿Qué realmente deseaba el hijo mayor?


¿Qué situaciones vemos en las familias de hoy que se asemejan a la
historia de la familia de esta parábola?

¿Te identificas con alguno de los personajes? ¿Con cuál? Explica tu


respuesta.

III. CIERRE

Dirija el siguiente ejercicio con los alumnos. Este servirá para concluir la
lección y el tema de la unidad. Entregue a cada alumno una porción de
plastilina y un palillo de dientes. Lo ideal sería que utilicen barro, pero
pueden utilizar cualquier material moldeable. Invite a los alumnos a
participar de esta actividad y a dejar a un lado el esquema de que solo los
niños y las niñas pueden jugar con plastilina.

Indique que, usando su creatividad, construyan un modelo o escultura de


su persona. Utilicen los palillos de dientes para esculpir, dar forma e
impregnar detalles en la figura. Una vez los alumnos tengan la figura de su
persona culminada, permita que cada uno presente su modelo, lo explique y
conteste:

¿Qué obra, milagro o restauración ha hecho Dios por ti?

¿Cómo te recibió el Señor cuando lo conociste?

¿Qué áreas o aspectos Dios sigue trabajando en tu vida?


Hable sobre la importancia y la necesidad continua de ser restaurados por
Dios. Señale que Dios nos ayuda a identificar y a trabajar con esos aspectos
de nuestra vida que necesitan ser transformados por Él. Indique que, aquellos
que deseen responder afirmativamente a la palabra de Dios y quieran ser
restaurados por Él entreguen su figura o escultura de plastilina en el altar de
Dios. Deben desprender porciones de la figura, dejando la plastilina lo más
parecida a su estado original, según se acercan al altar.

Si la clase está ubicada dentro del santuario y cerca del altar, si es


posible, pida a cada alumno que pase al altar y deposite su figura de
plastilina. Si están ubicados en un salón y no es posible llegar al altar,
identifique un área del salón donde los alumnos puedan acercarse y depositar
su figura.

Con este ejercicio le estamos diciendo a Dios que sea nuestro


restaurador, así como el Gran Alfarero. Nos postramos ante Él como el barro
en manos del alfarero. Respondemos con el deseo de que nos moldee a su
imagen y no según nuestros parámetros. Así como dejamos la imagen que
tenemos de nosotros mismos y la derribamos para que Dios haga algo nuevo,
permitimos que Dios haga con nosotros como entienda necesario.

Entonen el cántico «Tú eres el alfarero».

//Tú eres el alfarero que con tus manos me has transformado.// Y


mientras pasan los días, pasan los años, más te venero. //Rompe mi cántaro,
rompe mi copa, toma mi vida y hazla de nuevo.//
Presente los puntos que se encuentran en el Resumen y culmine con la
Oración que aparece en la lección. Puede pedirle a un voluntario que la lea en
voz alta o que todo el grupo la lea al unísono.

MATERIALES:

Biblia

Plastilina, barro o cualquier material moldeable

Palillos de dientes
SEXTA UNIDAD: RESILIENCIA
LECCIÓN 22:

CRISIS QUE ATURDEN

TEXTO BÍBLICO: 2 Corintios 1.3-11

TEXTO ÁUREO: 2 Corintios 1.8


«Hermanos, no queremos que ignoréis acerca de la
tribulación que nos sobrevino en Asia, pues fuimos
abrumados en gran manera más allá de nuestras
fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza
de conservar la vida».

OBJETIVOS
Identificar algunos tipos de crisis y reconocer que muchas personas, a nivel
mundial, las experimentan en algún periodo de su vida.
Comprender que las crisis pueden provocar falta de claridad o
entendimiento.

Discutir el concepto resiliencia y analizar los atributos de las personas


resilientes. Luego, deducir cuáles fueron evidentes en la figura de Pablo.

Identificar respuestas y alternativas para el manejo de las crisis.

VOCABULARIO
«ATURDIMIENTO»: Es la sensación de que estás a punto de desmayarte o
de «perder el conocimiento». Muchas veces, el aturdimiento se manifiesta
como una sensación de mareo y en respuesta a alguna afección física.

«CRISIS»: Viene del griego krisis, del verbo krinein, que significa «separar»
o «dividir». Ambos verbos conllevan una acción que requiere de esfuerzo y
un cambio. Las crisis surgen, por lo regular, de manera inesperada. Estas
provocan reacciones físicas, pensamientos y emociones que se presentan ante
una situación que nos pone en peligro o que amenaza nuestra salud integral.

«RESILIENCIA»: Es la capacidad de recuperarse después de la adversidad,


de desdoblarse y no romperse, de caerse y volver a levantarse. Depende de
muchos factores, incluyendo el desarrollo de nuestra fe, el apoyo que
recibimos, y nuestra salud física y emocional.
LECTURA BÍBLICA
2 Corintios 1.3-11

VP RVR
3 3 Alabado
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor sea el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de Jesucristo, pues él es el Padre que nos tiene
toda consolación, compasión y el Dios que siempre nos consuela.
4 el cual nos consuela en todas nuestras 4 Él nos consuela en todos nuestros
tribulaciones, para que podamos también sufrimientos, para que nosotros podamos
nosotros consolar a los que están en cualquier consolar también a los que sufren, dándoles el
tribulación, por medio de la consolación con mismo consuelo que él nos ha dado a nosotros.
que nosotros somos consolados por Dios. 5 Porque así como los sufrimientos de Cristo se
5 Así como abundan en nosotros las aflicciones desbordan sobre nosotros y nosotros sufrimos
de Cristo, así abunda también por el mismo con él, así también por medio de Cristo se
Cristo nuestra consolación. desborda nuestro consuelo.
6 Pero si somos atribulados es para vuestra 6 Pues si nosotros sufrimos, es para que ustedes
consolación y salvación; o si somos consolados tengan consuelo y salvación; y si Dios nos
es para vuestra consolación y salvación, la cual consuela, también es para que ustedes tengan
se realiza en el sufrir las mismas aflicciones que consuelo y puedan soportar con fortaleza los
nosotros también padecemos. mismos sufrimientos que nosotros padecemos.
7 Y nuestra esperanza respecto de vosotros es 7 Tenemos una esperanza firme en cuanto a
firme, pues sabemos que así como sois ustedes, porque nos consta que, así como tienen
compañeros en las aflicciones, también lo sois parte en los sufrimientos, también tienen parte
en la consolación. en el consuelo.
8 Hermanos, no queremos que ignoréis acerca 8 Hermanos, queremos que sepan cuántas
de la tribulación que nos sobrevino en Asia, dificultades tuvimos en la provincia de Asia.
pues fuimos abrumados en gran manera más allá Fue una prueba tan dura que ya no podíamos
de nuestras fuerzas, de tal modo que aun resistir más, y hasta perdimos la esperanza de
perdimos la esperanza de conservar la vida. salir con vida.
9 Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de 9 Nos sentíamos como condenados a muerte.
muerte, para que no confiáramos en nosotros Pero esto sirvió para enseñarnos a no confiar en
mismos, sino en Dios que resucita a los nosotros mismos, sino en Dios, que resucita a
muertos. los muertos.
10 Él nos libró y nos libra y esperamos que aun 10 Y Dios nos libró y nos librará de tan gran
nos librará de tan grave peligro de muerte. peligro de muerte. Confiamos en que seguirá
11 Para ello contamos con vuestras oraciones a librándonos,
nuestro favor; y así, siendo muchos los que 11 si ustedes nos ayudan orando por nosotros.
interceden por nosotros, también serán muchos Si muchos oran por nosotros, muchos también
los que darán gracias por el don concedido a darán gracias a Dios por las bendiciones que de
nosotros. él recibimos.

INTRODUCCIÓN
¿Recuerda algún momento en el cual se sintió tan angustiado e impotente
ante una situación que pensaba y sentía que iba a desmayar o desfallecer?
Hay ocasiones en las que se puede experimentar una crisis y como
consecuencia sentirse aturdido, creer que ya no puede más ni psicológica, ni
física, ni espiritualmente. La palabra «crisis» viene del griego, del verbo
krinein que significa «separar» o «dividir». Ambos verbos conllevan una
acción que requiere de esfuerzo y un cambio.

En ocasiones, el esfuerzo extremo puede ser agotador y los cambios


requieren de mucha energía, lo que es capaz de generar malestar y hasta
dolor. Sin embargo, en medio de la crisis o pasada la crisis podemos adquirir
mayor conocimiento, mejor capacidad de adaptación, mejores habilidades
para solucionar problemas, fortaleza mental y una estrecha relación con Dios,
entre otros beneficios.

En esta unidad hablaremos de diversas experiencias adversas y cómo


podemos manejarlas. Comenzaremos esta lección estudiando las crisis y la
resiliencia.

Entre las crisis más comunes se encuentran las siguientes:


Ruptura de una relación o separación

Manejo de una infidelidad

Fallecimiento de un ser querido

Grave enfermedad de un ser querido

Pérdida de empleo

Problemas económicos evidentes

Experimentar un suceso estresante como, por ejemplo, un accidente de


tráfico, maltrato psicológico o físico, etcétera

Recibir una noticia grave sobre su estado de la salud

Acoso laboral y hostigamiento laboral

Vivir un desastre natural tal como un incendio, un huracán, un


terremoto, una inundación, etcétera.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

2 Corintios 1.3-11
Aunque hoy vemos al apóstol Pablo principalmente como un teólogo
pastoral, en el libro de los Hechos de los Apóstoles se distingue por fundar
iglesias en distintos puntos de Asia Menor, lo que hoy conocemos como
Turquía, Grecia y Macedonia.
De acuerdo con Hechos 18.1-11, Pablo fundó la Iglesia en Corinto. Esta
era una ciudad importante, capital de la provincia de Acaya, aunque la
provincia incluía la ciudad de Atenas. Corinto era una ciudad portuaria muy
próspera, debido a su ubicación geográfica. Además, es un istmo —como
Panamá—; una franja de tierra entre dos mares. Hacia el oeste tiene el golfo
de Corinto, que pertenece al mar Jónico y conecta a Grecia con Italia. Hacia
el este tiene el golfo Sarónico, que pertenece al mar Egeo y conecta a Grecia
con Turquía. La región tenía dos puertos importantes: el puerto de Corinto,
que se encontraba en el golfo de Corinto, y el puerto de Cencrea, que se
encontraba en el golfo Sarónico. Los puertos estaban a 11 kilómetros o 6.8
millas de distancia. En su punto más estrecho, el istmo de Corinto tiene tres
kilómetros o 3.7 millas de ancho.

¿Por qué Corinto era una ciudad tan próspera? Porque los marinos
mercantes acostumbraban navegar hasta uno de esos puertos y transportar la
carga por tierra hasta el otro, para evitar darle la vuelta a toda la provincia de
Acaya. En algunas ocasiones, también transportaban sus barcos por tierra de
un lado al otro del istmo. Esto les ahorraba mucho tiempo de navegación en
mar abierto. Como podemos imaginar, la abundancia de dinero y el constante
flujo de marineros eran una mala combinación.

Si una ciudad griega necesitaba el impacto del evangelio era Corinto.


Pablo fundó la Iglesia, a pesar de la oposición constante que enfrentó (Hch
18.6). Sus enemigos lo acusaron ante Galión, el procónsul de la región, quien
lo dejó libre, pero permitió que le dieran una paliza frente al tribunal (Hch
18.12-17). Finalmente, Pablo se fue a Éfeso, aunque se mantuvo en contacto
con la Iglesia en Corinto por medio de sus cartas y de las visitas de
compañeros de su equipo misionero.

Sin embargo, algunos líderes de la Iglesia en Corinto traicionaron a


Pablo: dividieron la Iglesia y desataron graves ataques en contra del apóstol.
A pesar de ser su «padre espiritual», los corintios le causaron grandes
sufrimientos.

La segunda carta del apóstol Pablo a los Corintios tiene el propósito de


responder a esos ataques, desenmascarando a los falsos hermanos que
engañaban a la congregación. Después de los saludos tradicionales (1.1-2), se
supone que el autor diera gracias a Dios por los destinatarios de la carta o que
expresara una bendición a Dios.

vv. 3-4: En este caso, Pablo bendice a Dios y declara que es «Padre de
misericordias y Dios de toda consolación». El versículo 4 explica la
expresión anterior. Afirma que Dios nos consuela cuando enfrentamos
grandes sufrimientos, de manera que nosotros también podamos consolar a
los demás «por medio de la consolación con que nosotros somos
consolados».

Podemos afirmar que este pasaje explica la «dinámica del sufrimiento»,


pues afirma la presencia del consuelo de Dios para todo aquel que sufre, de
manera que esa experiencia sirva como base para consolar a los demás. Así
se establece una cadena de bendición, donde las personas consoladas por
Dios se convierten en instrumentos de Dios para esparcir consuelo.
v. 5: Pablo indica que nuestros sufrimientos no son mayores al consuelo
que recibimos de parte de Dios. Por lo tanto, no debemos enfocarnos en el
dolor que provocan las pruebas que podamos experimentar, sino en el
consuelo que Cristo nos da.

vv. 6-7: Además, la «dinámica del sufrimiento» que describe el versículo


4 nos lleva a una conclusión muy importante: El sufrimiento tiene sentido. Si
pasamos por pruebas dolorosas es para usar esas experiencias como base para
ministrar a los demás (v. 6). Esto motiva al apóstol a celebrar la esperanza
que trae saber que todas las personas creyentes en Jesucristo somos
«compañeras», tanto en el sufrimiento como en la consolación (v. 7).

v. 8: El apóstol afirma que estuvo a punto de perder la vida en «Asia», es


decir, en el territorio que hoy llamamos Turquía. Los sufrimientos de Pablo
fueron muchos, como podemos leer en 2 Corintios 11.16-33. Allí dice que su
vida había estado en peligro varias veces (12.23). En una de esas ocasiones,
Pablo tuvo que luchar contra animales peligrosos, como dice 1 Corintios
15.32: «Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras…».

vv. 9-11: Siguiendo la línea de pensamiento, Pablo indica que, si bien


recibió una sentencia de muerte, de parte de los hombres, fue para aumentar
su confianza en Dios (v. 9), quien le libró de la muerte en aquella ocasión y
quien lo volverá a librar de la muerte en el futuro (v. 10). El apóstol
aprovecha la ocasión para pedir a los corintios que continúen orando por él,
de manera que pueda cumplir su misión: evangelizar a las comunidades
gentiles (v. 11).
APLICACIÓN
Por lo regular, cuando pensamos en la palabra «crisis» comienzan a
llegar a nuestra mente eventos e historias que están cargadas de sentimientos
y emociones muy intensas. Las crisis pueden provocar que, en ocasiones,
experimentemos mucho sufrimiento y dolor. Pero, también, pueden ser la
oportunidad para sentir el más grande amor y consuelo otorgado por Dios.
Hemos sido previamente advertidos con relación a que tendremos aflicciones,
pero nuestra confianza debe estar en Jesucristo, quien venció las crisis y
muchas de las aflicciones que hoy pueden experimentarse en el mundo (Jn
16.33).

En medio de las crisis se puede padecer emocionalmente, por ejemplo,


de: ansiedad, inquietud, falta de motivación y concentración, irritabilidad,
frustración, miedos, apatía, tristeza y muchos otros síntomas asociados a la
depresión. Mientras que, en términos físicos, la persona puede sufrir: dolor de
cabeza, tensión muscular, debilidad física, dolor de pecho, fatiga, malestar
estomacal y alteración en los patrones del sueño y apetito. Por otro lado,
lamentablemente, en medio de una crisis se pueden experimentar en términos
espirituales: enojo con Dios y con los hermanos de la fe, sentimientos de
culpa, vacío, desesperanza, dudas, miedo de no ser perdonado, de haber sido
engañado, de no merecer el amor y la misericordia de Dios. El Salmista dijo
en medio de una de las crisis que experimentó: «Porque me han rodeado
males sin número; Me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la
vista. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me
falla» (Sal 40.12).

Desde otra perspectiva, la palabra crisis se relaciona con la palabra


griega krino, que significa cruce de caminos. De manera que «estar en una
crisis» implica experimentar una situación conflictiva, un desequilibrio que
supone una elección. No obstante, cuando las personas atraviesan una crisis
perciben su insuficiencia, y esto no les permite ver las opciones que tienen a
la mano para elegir. Muchas veces, escoger conlleva un esfuerzo, una
dedicación para la cual sentimos no tener fuerzas. Por ejemplo, en estas
palabras se plantea una elección: «Jesús le dijo: ¿No te he dicho que, si crees,
verás la gloria de Dios?» (Jn 11.40). Pero, en el momento de la crisis, creer
conlleva esfuerzo cognitivo y emocional para los cuales, en ocasiones, no
estamos preparados. En medio de la crisis, la sobrecarga emocional puede
superar la capacidad y los recursos que tiene la persona para enfrentarla.

El desequilibrio que produce la crisis trae consigo unos cambios. En la


Física existe un concepto que describe cómo la materia, después de estar
sometida a cambios bajo mucha presión, muestra elasticidad y vuelve a un
estado similar al inicial (no igual, surgen cambios). Este concepto es la
resiliencia. Este término ha cobrado vigencia en investigaciones e
intervenciones psicosociales y es utilizado al definir la capacidad que
demuestran los individuos para sobreponerse a las adversidades. La
resiliencia es la aptitud que posee un individuo para, frente a las
adversidades, mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia,
tenacidad, actitud positiva y acciones que permiten avanzar en contra de la
corriente y superarla.

El pasaje bíblico de hoy nos informa que Pablo había experimentado


diversas crisis y dificultades. Como ejemplo de esto reseña que durante el
proceso de fundar la Iglesia en Corinto encontró mucha oposición, recibió
una golpiza frente al tribunal (Hch 18.12-17), estando en Éfeso algunos
líderes de la Iglesia en Corinto se tornaron en contra de él, el proyecto que
había comenzado con la iglesia fue dividido y los falsos hermanos engañaban
a la congregación. Los corintios le causaron grandes sufrimientos. Él
experimentó lo que significa ser incomprendido, maltratado, abandonado,
olvidado, tratado injustamente y calumniado. Sin embargo, uno de los
personajes bíblicos más resilientes fue Pablo.

Algunos atributos de las personas resilientes son:

Se conocen a sí mismos y tienen buena autoestima.

Saben ser empáticos y entender las dinámicas de sufrimiento por las


cuales atraviesan las personas sin necesidad de haber vivido todas las
experiencias de dolor.

A pesar de no estar en total control de las situaciones que ocurren en


su entorno, se muestran autónomos y reconocen que pueden
influenciar en lo que sucede a su alrededor.
Afrontan la adversidad sin queja, pues intentan identificar las cosas
que pueden aprender y poner en práctica en medio de la prueba.

Su enfoque en medio del problema es el aquí, el ahora (el presente), y


evitan mirar al pasado para autoculparse o responsabilizar a otros y
estresarse por lo incierto del futuro.

Logran adaptarse sin desviarse de la meta. Esto implica ser flexible y,


a su vez, perseverante.

Tienden a cultivar y valorar sus amistades, por lo cual logran crear una
sólida red de apoyo que les puede sostener en los momentos más
difíciles.

Aprenden a lidiar con la incertidumbre y frustración.

Un autor anónimo establece que las crisis tienen tres elementos: una
solución, una fecha de caducidad y una enseñanza para tu vida. Sin embargo,
en medio de estas, ¿qué hacemos? Incluimos unas recomendaciones para
lidiar con las crisis:

En primer lugar, es necesario aceptar la situación, reconocer que es


real y hay que vivirla.

Observar y meditar sobre lo que nos ha llevado a esta situación.

Evitar magnificar el problema. Es necesario reconocer que lo que


vivimos está en el presente. Esto ayuda a aliviar la ansiedad ante el
futuro incierto.
Desarrollar nuevas actitudes y fortalezas para poder hacer frente al
problema. Es muy probable que deba realizar una reestructuración de
pensamiento acerca de la situación o dificultad que enfrenta y su
manejo.

Meditar en las experiencias adversas previas e identificar los recursos


y las estrategias que resultaron útiles.

Evitar el sentimiento de culpa.

Manejar los sentimientos de coraje e ira relacionados con la situación


vivida.

Evaluar los recursos de apoyo que se tienen hasta el momento y, de ser


necesario, solicitar ayuda. Hay que reconocer que muchas veces no
somos capaces de afrontar las crisis solos.

RESUMEN
En medio de la crisis es complicado meditar en la enseñanza que esta
genera en tu vida. Cuando estás en la barca es difícil que puedas pensar en
las ventajas de una buena pesca pues lo que ves a tu alrededor es toda el
agua que pone en riesgo tu seguridad, el esfuerzo sobrehumano que
conlleva tirar de las redes y el dolor que genera que estas corten tu piel. A
la distancia ves muchos observadores en la orilla y te preguntas por qué no
permaneciste allí. Pero cuando fijas tu mirada y confianza en el que va
contigo, Jesucristo, se va el temor, la duda y el lamento se convierte en
gozo.

El aprendizaje que genera haber estado en la barca permite que cuando


otros estén en crisis tú puedas consolarles al igual que como has sido
consolado y protegido con amor, con misericordia, sin juzgar, sin
cuestionar. En ocasiones, con solo tu silencio, tu acompañamiento y
escuchando con atención puedes ayudar efectivamente. La oración es un
instrumento fundamental para buscar siempre la dirección de Dios y recibir
la palabra pertinente y consoladora.

Reflexione en el siguiente versículo: «el cual nos consuela en todas


nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los
que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que
nosotros somos consolados por Dios» (2 Co 1.4).

ORACIÓN
Dios de gracia y poder. Tu palabra dice que tus misericordias son
nuevas cada mañana. Hoy te pido que pongas tu mirada sobre mí, que en
medio de la crisis yo pueda hallar la paz y el consuelo. Que al superarla
pueda decir como el Salmista: te inclinaste a mí y escuchaste mi clamor, que
mis pies fueron sacados del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso,
pusiste mis pies sobre peñas y enderezaste mis pasos. Ayúdame a asimilar
todo lo que quieres que aprenda en medio de la crisis para un día poder, con
el mismo amor que tú me has dado, consolar a otros. En el nombre de Jesús,
quien venció y me ayudará a vencer. Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
2 Corintios 1.12-24
Martes
2 Corintios 2.1-11
Miércoles
2 Corintios 2.12-17
Jueves
2 Corintios 3.1-6
Viernes
2 Corintios 3.7-18
Sábado
2 Corintios 4.1-6

EJERCICIOS
1. Enumere y añada diversos tipos de crisis que el ser humano puede
experimentar. Luego, individual y confidencialmente, marque aquellas
que ha experimentado.

Ruptura de una relación o separación


Manejo de una infidelidad
Fallecimiento de un ser querido
Grave enfermedad de un ser querido
Pérdida de empleo
Problemas económicos evidentes
Experimentar un suceso estresante como, por ejemplo, un accidente
de tráfico, maltrato psicológico o físico, etcétera
Recibir una noticia grave sobre su estado de la salud
Acoso laboral y hostigamiento laboral
Vivir un desastre natural tal como un incendio, un huracán, un
terremoto, una inundación, etcétera

2. Con un marcador para resaltar las palabras, identifique aquello que


hayas experimentado y padecido en medio de una crisis. Añada alguna
otra que no se encuentre en la lista.
3. Analice la lista de atributos de las personas resilientes. Identique
cuáles son evidentes en la figura de Pablo. Luego, reflexione cuáles de
estas le describen.
4. Añada alguna recomendación que crea pertinente y apropiada para
manejar una crisis. (Tome en cuenta los recursos que podemos obtener
de nuestra relación con Dios y nuestros hermanos en la fe).

En primer lugar, es necesario aceptar la situación, reconocer que es


real y hay que vivirla.
Observar y meditar sobre lo que nos ha llevado a esta situación.
Evitar magnificar el problema. Es necesario reconocer que lo que
vivimos está en el presente. Esto ayuda a aliviar la ansiedad ante el
futuro incierto.
Desarrollar nuevas actitudes y fortalezas para poder hacer frente al
problema. Es muy probable que deba realizar una reestructuración
de pensamiento acerca de la situación o dificultad que enfrenta y su
manejo.
Meditar en las experiencias adversas previas e identificar los
recursos y las estrategias que resultaron útiles.
Evitar el sentimiento de culpa.
Manejar los sentimientos de coraje e ira relacionados con la
situación vivida.
Evaluar los recursos de apoyo que se tienen hasta el momento y, de
ser necesario, solicitar ayuda. Hay que reconocer que muchas veces
no somos capaces de afrontar las crisis solos.

... continuación: Añada alguna recomendación que crea pertinente y


apropiada para manejar una crisis. (Tome en cuenta los recursos que
podemos obtener de nuestra relación con Dios y nuestros hermanos en
la fe).

5. Reflexione en el siguiente versículo: «el cual nos consuela en todas


nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los
que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que
nosotros somos consolados por Dios»(2 Co 1.4).

Enumere aquellas recomendaciones que son adecuadas y pertinentes


cuando acompañamos a alguien en crisis.

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Comience la clase saludando a los alumnos. Solicite a alguno de ellos


que dirija una oración de gratitud por tener la oportunidad de estudiar,
analizar el tema y manejo de las crisis. En la oración deben incluir a aquellas
personas que están experimentando una crisis y se sienten desfallecer.
Introduzca los conceptos presentados en el Vocabulario y en los
Objetivos. Fomente una breve discusión acerca los diversos tipos de crisis
que el ser humano puede experimentar. Luego, motive a los alumnos a
realizar el primer ejercicio de la lección.

II. DESARROLLO

Solicite a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de


la Escritura como guía para dialogar con el grupo. Enfatice en los temas
relacionados a las crisis, cómo manejarlas, la resiliencia y las estrategias de
acompañamiento durante las crisis.

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las siguientes


preguntas y tareas reflexivas:

Enumere y añada, en la hoja de ejercicios, diversos tipos de crisis que


el ser humano puede experimentar.

Cada alumno deberá identificar qué palabras describen sus


experiencias en medio de una crisis.

Analice la lista de atributos de las personas resilientes.

Identifique cuáles fueron evidentes en la figura de Pablo.

Reflexione acerca de cuáles de estas le describen a usted.

Evalúe la lista de recomendaciones para el manejo de una crisis.


Añada recomendaciones que crea pertinentes y apropiadas para
manejar una crisis. (Tome en cuenta los recursos que podemos obtener
de nuestra relación con Dios y de nuestros hermanos en la fe).

III. CIERRE

Para comenzar a realizar el cierre de la clase, solicite a algunos alumnos


que lean los puntos que se encuentran en el Resumen.

Luego, reflexionen en el siguiente versículo: «el cual nos consuela en


todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a
los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que
nosotros somos consolados por Dios» (2 Co 1.4).

Enumeren aquellas recomendaciones que son adecuadas cuando


acompañamos a alguien en crisis. Identifiquen aquellas recomendaciones que
se sugieren en el Resumen.

Para culminar la clase, solicite a alguno de los alumnos que lea en voz
alta la oración presentada en la lección.

MATERIALES:

Biblia

Lápiz o bolígrafo

Libro del Alumno - Sección de Ejercicios


Pizarra

Marcadores
LECCIÓN 23:

RENOVADOS

TEXTO BÍBLICO: 2 Corintios 4.7-9, 16-18

TEXTO ÁUREO: 2 Corintios 4.7


«Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que
la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros».

OBJETIVOS
Afirmar nuestra identidad cristiana en los momentos de crisis,
reconociendo el acompañamiento de Dios y su sustento en nuestra vida.

Analizar la importancia de aprender a articular nuestra fe en Cristo Jesús


para poder enfrentar las diversas situaciones de vida.

Ilustrar cómo algunos pensamientos, emociones o planteamientos tóxicos


pueden contaminar nuestra fe y vida espiritual.
Identificar los aspectos de nuestra vida que necesitan ser renovados por
Dios para que, como vasijas de barro, permitamos que el tesoro del
evangelio se manifieste en nosotros.

VOCABULARIO
«FE»: Hebreos 11.1 define la fe como «la certeza de lo que se espera, la
convicción de lo que no se ve». «Confiar en Dios es estar totalmente seguro
de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe,
aun cuando no se pueda ver» (TLA).

«VASIJAS DE BARRO»: Recipientes hechos de un material moldeable que


toma la forma que se le dé. Al entrar en contacto con el calor y el fuego se
solidifica. Una vez endurecida, la vasija o figura que se formó con el barro
debe tratarse con cuidado, pues se torna frágil y puede quebrar o romper
fácilmente. Algunos exégetas consideran que las vasijas de barro, además de
utilizarse para guardar objetos de valor, también se utilizaban como lámparas.
Se confeccionaban de manera que el envase tuviera una capa de barro muy
fina. Mientras más fina era la capa de barro, más frágil era la vasija, pero más
fuerte alumbraba la luz de su interior.

«RENOVAR»: Restablecer una relación u cosa que se había interrumpido.


Es hacer algo como de nuevo, reemplazar o transformar algo.
LECTURA BÍBLICA
2 Corintios 4.7-9, 16-18

VP RVR
7 7
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, Pero esta riqueza la tenemos en nuestro
para que la excelencia del poder sea de Dios y cuerpo, que es como una olla de barro, para
no de nosotros, mostrar que ese poder tan grande viene de Dios
8 que estamos atribulados en todo, pero no y no de nosotros.
angustiados; en apuros, pero no desesperados; 8 Así, aunque llenos de problemas, no estamos
9 perseguidos, pero no desamparados; sin salida; tenemos preocupaciones, pero no
derribados, pero no destruidos. nos desesperamos.
16 Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este 9 Nos persiguen, pero no estamos abandonados;

nuestro hombre exterior se va desgastando, el nos derriban, pero no nos destruyen.


interior no obstante se renueva de día en día, 16 Por eso no nos desanimamos. Pues aunque
17 pues esta leve tribulación momentánea por fuera nos vamos deteriorando, por dentro
produce en nosotros un cada vez más excelente nos renovamos día a día.
y eterno peso de gloria; 17 Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera,
18 no mirando nosotros las cosas que se ven, que pronto pasa; pero nos trae como resultado
sino las que no se ven, pues las cosas que se ven una gloria eterna mucho más grande y
son temporales, pero las que no se ven son abundante.
eternas. 18 Porque no nos fijamos en lo que se ve, sino
en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven
son pasajeras, pero las que no se ven son
eternas.

INTRODUCCIÓN
¿Cómo mantenerse firme en medio de las crisis? ¿Cómo podemos
enfrentar momentos difíciles cuando sentimos que no tenemos fuerzas físicas,
emocionales, mentales ni espirituales? Las crisis nos brindan la oportunidad
de hacer cambios y renovar nuestra manera de pensar y a dar apertura a la
creatividad. En medio de las crisis pueden surgir oportunidades maravillosas
para servir, reinventarse y ver el obrar de Dios.

Cuando llegamos al evangelio, le entregamos nuestra vida al Señor. Nos


arrepentimos, le pedimos perdón por nuestras faltas y pecados. También le
pedimos que nos moldee y ayude a vivir para él. Cuando bajamos a las aguas
bautismales hacemos un pacto con Dios frente a una gran nube de testigos
para afirmar públicamente que hemos entregado nuestra voluntad al Señor
para ser una nueva criatura. En ocasiones, escuchamos a personas que están
en crisis o atravesando conflictos decir «se me va a salir la vieja criatura»
para indicar que están perdiendo el control y están al borde de actuar como
hacían antes de conocer al Señor. Ciertamente, las crisis y los momentos
difíciles estremecen el suelo y sacuden nuestras emociones. Somos tentados a
asumir actitudes de la vieja criatura y a resolver los conflictos a nuestra
manera, que no siempre es la más adecuada ni la más aceptable ante los ojos
de Dios. Podemos herir a los demás y lastimarnos cuando le negamos la
oportunidad al Espíritu Santo de Dios para que nos moldee y dirija.

En esta lección estudiaremos la importancia de afirmar nuestra identidad


cristiana en los momentos de crisis, reconociendo el acompañamiento de
Dios y su sustento en nuestra vida. Analizaremos la importancia de aprender
a articular nuestra fe en Cristo Jesús para poder enfrentar las diversas
situaciones de vida. Ilustraremos cómo algunos pensamientos, emociones o
planteamientos tóxicos pueden contaminar nuestra fe y vida espiritual.
Finalmente, identificaremos los aspectos de nuestra vida que necesitan ser
renovados por Dios para que, como vasijas de barro, permitamos que el
tesoro del evangelio se manifieste en nosotros.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

2 Corintios 4.7-9, 16-18


v. 7: A lo largo de sus escritos, el apóstol Pablo insiste en establecer lo
glorioso del mensaje del evangelio. Insta a resaltar la figura de Cristo y
destacar su relevancia en la historia de la humanidad. La gloria de Dios
contrasta con la realidad del ser humano y su fragilidad. En el Antiguo
Testamento se utiliza la imagen del barro y el alfarero para ilustrar cómo el
Creador no solo le da vida al ser humano, sino que lo transforma, pule y
moldea. «¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de
Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así
sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel» (Jer 18.6).

Algunos exégetas consideran que las vasijas de barro, además de


utilizarse para guardar objetos de valor, también se usaban como lámparas.
Se confeccionaban de manera que el envase tuviera una capa de barro muy
fina. Mientras más fina era la capa de barro, más frágil era la vasija, pero más
fuerte alumbraba la luz de su interior.

El apóstol Pablo utiliza esta ilustración para expresar que lo que


alcanzamos por nuestros méritos no es lo que nos hace fuertes y nos sostiene.
Lo que debe alumbrar y resaltar en nuestra vida es la luz de Jesús. Cristo
debe brillar en nosotros. El poder y la excelencia provienen de él.

vv. 8-9: «…atribulados en todo, mas no angustiados»: Hay situaciones a


nuestro alrededor de las cuales no tenemos control. No tenemos dominio del
tiempo ni de las acciones de los demás; tampoco sobre la vida ni la muerte.
No controlamos algunas crisis que nos sorprenden en el camino, pero sí
podemos controlar nuestra actitud ante la crisis y nuestras acciones sobre
aquello que sí tenemos control y está a nuestro alcance hacer. Puede llegar el
momento en que nos sintamos atribulados y factores externos nos opriman,
pero no necesariamente estaremos en angustia.

«…en apuros, mas no desesperados»: Podemos quedar perplejos antes


las adversidades, pero no necesariamente vamos a perder la compostura
mental, emocional o espiritual. El versículo 9 presenta otras imágenes en las
cuales también se ilustra que, aunque no podamos controlar los factores
externos, nuestra confianza en Dios y saber que él nos sostiene es lo que nos
ayuda a tomar acción sobre lo que sí está a nuestro alcance.

vv. 16-18: El apóstol Pablo testificó del poder de Dios en su vida. En


estos versículos resalta el poder de Dios en levantar a Jesús de entre los
muertos. El apóstol anima a la comunidad de corintios a no desanimarse en
medio de las persecuciones, dificultades y crisis. La fragilidad humana está
frente a la grandeza y el poder de Dios. A pesar de la fragilidad del ser
humano, es Dios quien se glorifica y manifiesta su poder en nuestras
debilidades. Es Cristo Jesús quien debe ser visto, reconocido y exaltado, no
nuestra capacidad o sabiduría humana.

El apóstol Pablo estaba claro en que la muerte de Jesús en la cruz del


Calvario fue dolorosa. Jesús fue acusado injustamente, humillado y burlado
por muchos. Pero ese no fue el fin. La muerte no pudo vencer al Hijo de
Dios, quien se sacrificó para traer salvación y vida eterna a la humanidad. Las
cartas escritas por el apóstol Pablo tienen un contenido altamente teológico
donde el autor articula su fe en Jesucristo. Reconoce que el sufrimiento de
Jesús fue pasajero, pues él vive y reina por toda la eternidad. Las
tribulaciones que enfrentamos día a día ciertamente nos afectan, pero no son
eternas ni definen nuestro final.

Distinguir entre lo pasajero y lo eterno no siempre es sencillo. Cuando se


atraviesan momentos de crisis podemos pensar que el mundo se va a acabar y
que todo ha llegado a su fin. Las dudas y la desesperanza pueden abrumar los
pensamientos, las emociones y el espíritu, pero mientras más conocemos a
Dios y escudriñamos su palabra, más se reafirma nuestra fe.

«…no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven;
pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son
eternas»: Estar seguros sobre lo que afirmamos y estar convencidos de lo que
hemos creído y en quién hemos creído disipa toda duda que nos pueda hacer
tropezar y atacar nuestra fe. Reconocer nuestra identidad cristiana y poner en
práctica el evangelio que predicamos es el fundamento desde el que podemos
enfrentar las crisis.

APLICACIÓN
La publicidad que encontramos en los medios de comunicación utiliza
continuamente expresiones como «fórmula renovada y mejorada», «misma
esencia, pero mejor que antes», entre otras expresiones similares para
presentar sus productos. Pero, realmente, la esencia de la gran mayoría de los
productos no ha cambiado en sí, sino solamente su etiqueta fue cambiada,
«renovada» o «mejorada» con el fin de aumentar las ventas y cautivar a un
público nuevo.

Cuando el apóstol Pablo habla sobre el hombre exterior que se va


desgastando, pienso en ese tipo de publicidad que aparenta cambiar lo de
afuera sin cambiar lo que está adentro. En el contexto en que vivimos, en
donde muchos privilegian las apariencias por encima de lo verdadero, el
mensaje de Pablo puede parecer anticuado para algunos. Lo lógico ante los
ojos humanos es que a medida que lo de afuera se va desgastando el interior
también se desgaste. Aunque parezca incongruente, el evangelio nos plantea
que sí es posible una renovación, aunque en nuestro exterior tengamos dolor,
dificultades, persecuciones. Por eso, aquellos que hemos conocido al Señor y
hemos experimentado el poder de Jesucristo en nuestras vidas podemos
afirmar que es posible tener paz en medio de una tormenta.

Las crisis pueden llevarnos a tener pensamientos tóxicos que contaminen


todo nuestro ser, aunque esos pensamientos no sean verdad. En una ocasión,
un médico le comunicó a su paciente que el resultado de los análisis y
estudios médicos indicaba que tenía una enfermedad muy crítica. El paciente,
que no tenía síntomas patológicos, se sorprendió con la noticia. Se deprimió;
se encerró en su casa y no quería salir de su cama. Sus músculos se fueron
deteriorando. Tenía mucho temor por lo que le podía pasar. No quería
caminar ni sentarse. Su cuerpo, sus emociones y su espíritu se fueron
deteriorando. La noticia de un diagnóstico cambió su manera de pensar, de
actuar y de disfrutar la vida. Para su sorpresa, a las pocas semanas de
escuchar su diagnóstico, el paciente recibió una llamada de su médico para
pedirle que acudiera al consultorio urgentemente. El paciente, acudió a la cita
muy atemorizado. El médico lo notó más delgado, decaído y triste; muy
diferente a su aspecto en la pasada consulta. Le comunicó al paciente que,
inexplicablemente, hubo un error en el manejo de los documentos y los
resultados reales de sus estudios médicos indicaban que no tenía la
enfermedad que inicialmente le diagnosticó. Estaba totalmente sano, según
indicaban los análisis. El paciente se resistió a escuchar lo que le indicó el
médico e insistió en que estaba enfermo y que esa enfermedad causaría su
muerte en cualquier momento.
El pensar que estaba enfermo lo confinó a una cama y a actuar como si
verdaderamente lo estuviera. El paciente nunca estuvo enfermo físicamente ni
fue diagnosticado con alguna enfermedad crítica pero, eventualmente,
terminó enfermo porque él se provocó complicaciones en su salud emocional
y física. Se mantuvo creyendo que aquel diagnóstico era verdad, aunque toda
la evidencia afirmaba lo contrario.

Por otro lado, hemos visto testimonios de personas que sí han sido
diagnosticadas con alguna enfermedad crítica o terminal, pero han decidido
luchar por su vida con la esperanza de que Cristo los acompaña y les
sostendrá sin importar el desenlace. Estas son las personas que, aun con
dolores y quebrantos físicos, pueden brindar aliento, ánimo y esperanza a
quienes les rodean. En nuestra tarea pastoral hemos visitado personas
gravemente enfermas. Nos acercamos a ellas con la intención de brindar una
palabra de esperanza y salimos sorprendidos porque la persona a quien
fuimos a visitar nos ministró con su testimonio, fortaleza, fe y confianza en
Dios. Esa realidad solamente es posible cuando hay una entrega total al Dios
creador y sustentador de la vida. Es posible cuando reconocemos que, como
vasijas de barro, estamos en las manos del Gran Alfarero, quien renueva
nuestro ser.

No se trata de negar la realidad ni escapar de ella. No se trata de vivir


enajenados de nuestro contexto o de aquellos que nos rodean. Se trata de
enfrentar las crisis y las noticias que recibamos con la esperanza de que,
aunque estemos atribulados, no estamos angustiados ni desesperados ni
desamparados ni destruidos. Aceptar nuestra realidad con esperanza y
confianza en Dios nos ayuda a que nuestro interior se renueve y seamos
moldeados y transformados por él.

Los hospitales e instituciones que intervienen con pacientes de cáncer o


con enfermedades terminales utilizan distintas herramientas para ayudar a
que esa persona tenga una mejor calidad de vida. Usan la música, el humor y
muchos trabajan con perros u otras mascotas que son cariñosas y entrenadas
para fines terapéuticos. Una constante en el escenario médico y terapéutico es
que la fe y la oración ayudan grandemente a la persona que está enferma y
también beneficia a los familiares que le acompañan y asisten en ese proceso.
Para nosotros los cristianos esto no es sorpresa. Sabemos que la oración a
Dios y nuestra fe en él nos sostiene y nos ayuda a enfrentar las crisis porque
lo hemos experimentado en nuestras vidas. Estamos seguros de que Dios es
real y es quien brinda un nuevo significado a la vida.

Nuestra fe en Dios nos ayuda a ser resilientes porque reconocemos que


nuestra fortaleza y ayuda provienen de él. Por eso, aprender a articular
nuestra fe nos sostiene en los momentos de crisis. Permite que nos
mantenernos enfocados y firmes en quiénes somos y en quién hemos creído.
En momentos de crisis debemos combatir los pensamientos tóxicos que
pretenden contaminar nuestro ser. Cuando estamos seguros en la fe que
afirmamos y conocemos al Dios que adoramos, podemos vencer esos
pensamientos de derrota, confusión, ansiedad, preocupación y desánimo.
Algunas preguntas que nos ayudan a articular nuestra fe y a afirmar
nuestra identidad cristiana son:

¿Quién es Dios para mí?

¿Quién soy yo para Dios?

¿Qué espera Dios de mí?

¿De qué maneras Dios me ha mostrado su acompañamiento y su


amor?

¿De qué peligros me ha librado Dios en el pasado y me está librando


en el presente?

¿Qué promesas puedo encontrar en la Biblia?

¿Qué pasajes bíblicos me hablan sobre el consuelo de Dios, su amor,


ayuda y fortaleza?

¿Qué personas, recursos y herramientas Dios ha puesto a mi alrededor


para mostrarme su apoyo, compañía y provisión?

¿Qué debo hacer para responder afirmativamente a lo que Dios espera


de mí?

El apóstol Pablo atravesó dificultades en su vida y ministerio, pero


reconoció que a pesar de las dificultades y su fragilidad humana Dios se
glorificó. Aferrarnos a la fe en Cristo Jesús nos ayuda a ser resilientes y a que
nuestro interior se renueve de día en día.
Pueden venir vientos de tormenta, aguas torrenciales, pandemias y
terremotos que amenacen nuestro bienestar y sacudan el suelo, pero en Cristo
Jesús podemos ser renovados y fortalecidos. Podemos mantenernos firmes y
en paz, ser renovados y vencer las dificultades porque a pesar de nuestra
vulnerabilidad, reconocemos lo mucho que necesitamos de Dios. Él ha
prometido estar con nosotros y moldearnos a su imagen. Su palabra nos da
testimonio de tantas promesas de vida, amor y esperanza que tiene para la
humanidad.

Aceptemos la invitación de permitir que Dios renueve nuestro interior.


Conozcámosle más y fortalezcamos nuestra vida espiritual. Alimentémonos
de su palabra y busquemos refugio en su presencia. Oremos para buscar su
dirección y entreguémosle nuestras cargas, preocupaciones, ansiedad y
situaciones difíciles. Seamos genuinos y sinceros. Permitamos que Dios nos
renueve, moldee cada día y que podamos ver las crisis como oportunidades
para acercarnos más a Dios, y para reconciliarnos con Él y con nuestro
prójimo. Pongamos nuestra mirada en aquello que no vemos y confiemos
plenamente en que Dios ha de continuar glorificándose en medio nuestro
pues, por encima de todas las cosas, Él sigue siendo el Dios amoroso que
desea permanecer con nosotros.

RESUMEN
Las crisis pueden llevarnos a tener pensamientos tóxicos que contaminen
todo nuestro ser, aunque esos pensamientos no sean verdad.

Nuestra fe en Dios nos ayuda a ser resilientes porque reconocemos que


nuestra fortaleza y ayuda provienen de él. Por eso, aprender a articular
nuestra fe nos sostiene en los momentos de crisis. Permite que nos
mantengamos enfocados y firmes en quiénes somos y en quién hemos
creído. En momentos de dificultad debemos combatir los pensamientos
tóxicos que pretenden contaminar nuestro ser. Cuando estamos seguros en
la fe que afirmamos y conocemos al Dios que adoramos, podemos vencer
esos pensamientos de derrota, confusión, ansiedad, preocupación y
desánimo.

El apóstol Pablo atravesó dificultades en su vida y ministerio, pero


reconoció que a pesar de las dificultades y su fragilidad humana Dios se
glorificó. Aferrarnos a la fe en Cristo Jesús nos ayuda a ser resilientes y a
que nuestro interior se renueve de día en día.

Aceptemos la invitación de permitir que Dios renueve nuestro interior.


Conozcámosle más y fortalezcamos nuestra vida espiritual.
Alimentémonos de su palabra y busquemos refugio en su presencia.
Oremos para buscar su dirección y entreguémosle nuestras cargas,
preocupaciones, ansiedad y situaciones difíciles. Seamos genuinos y
sinceros. Permitamos que Dios nos renueve, moldee cada día y que
podamos ver las crisis como oportunidades para acercarnos más a Dios, y
para reconciliarnos con Él y con nuestro prójimo.

ORACIÓN
Dios grande y bueno, te damos gracias porque a pesar de nuestra
debilidad tú te glorificas y manifiestas. Reconocemos nuestra necesidad de
ser renovados por ti. Anhelamos una transformación integral en nuestra
vida. Renuévanos y moldéanos a tu imagen. Ayúdanos a ser auténticos y a
poner en práctica nuestra fe, especialmente en los momentos de crisis. Que el
tesoro de tu evangelio de amor sea reflejado cada día en nuestra vida. Lo
pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Santiago 1.1-11
Martes
Santiago 1.12-18
Miércoles
Santiago 1.19-27
Jueves
1 Pedro 1.13-23
Viernes
2 Corintios 5.1-11
Sábado
Salmo 42.1-11

EJERCICIOS
1. «Vasijas de barro»

Instrucciones: Piense en la ilustración de la vasija de barro y el tesoro del


evangelio que Dios nos ha regalado. Reflexione en las preguntas que se
encuentran en la Aplicación de la lección. A pesar de nuestra fragilidad
humana Dios se glorifica, nos sostiene y renueva. Dios nos ayuda a vencer
pensamientos tóxicos que contaminan nuestra vasija y nos impiden ver su
gloria en medio del momento difícil. Conteste las preguntas que se
encuentran en la tabla:
Las vasijas de barro, además de utilizarse para guardar objetos de valor,
también se usaban como lámparas. Se confeccionaban de manera que el
envase tuviera una capa de barro muy fina. Mientras más fina era la capa
de barro, más frágil era la vasija, pero más fuerte alumbraba la luz de su
interior. Lo que nos hace fuertes y resilientes es el poder de Dios y su
misericordia que nos sostiene de día en día. Lo que debe alumbrar y
resaltar en nuestra vida es la luz de Jesús. Cristo debe brillar en nosotros.
El poder y la excelencia provienen de Él.

2. Lea los textos bíblicos y conteste:

«Pero también nos alegra tener que sufrir, porque sabemos que así
aprenderemos a soportar el sufrimiento. Y si aprendemos a soportarlo,
seremos aprobados por Dios. Y si él nos aprueba, podremos estar seguros
de nuestra salvación. De eso estamos seguros: Dios cumplirá su promesa,
porque él nos ha llenado el corazón con su amor, por medio del Espíritu
Santo que nos ha dado». Romanos 5.3-5 (TLA)

«En medio de todos nuestros problemas, estamos seguros de que


Jesucristo, quien nos amó, nos dará la victoria total. Yo estoy seguro de
que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la vida ni la muerte, ni los
ángeles ni los espíritus, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes del cielo
ni los del infierno, ni nada de lo creado por Dios. ¡Nada, absolutamente
nada, podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado por medio de
nuestro Señor Jesucristo!». Romanos 8.37-39 (TLA)
¿Qué me dicen estos pasajes bíblicos sobre el consuelo de Dios, su
amor, ayuda y fortaleza?
¿Qué promesas puedo encontrar?

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO
I. INICIO

Inicie la clase saludando a los alumnos y dé la bienvenida. Pida a un


voluntario que dirija una oración de gratitud a Dios y pida que les ayude a
escudriñar el texto bíblico de esta lección con un corazón dispuesto a ser
renovados y transformados por él.

Repase el concepto «resiliencia» y la definición que se presentó en la


lección anterior. Pida a los alumnos que definan lo que entienden por crisis.
Pregunte:

¿De qué manera las crisis pueden afectar a una persona, a una familia,
a un grupo, a una iglesia, a una comunidad o a un país?

¿Cómo se puede superar una crisis?

¿Qué se necesita para superar una crisis?

Presente los Objetivos de la lección y defina los conceptos incluidos en


el Vocabulario.

II. DESARROLLO

Pida a algún miembro de la clase que lea el pasaje bíblico. Utilice el


Análisis de la Escritura como guía para dialogar con los alumnos.

Preguntas claves para formular durante la discusión del texto bíblico

¿A qué se refiere el apóstol Pablo cuando habla de las vasijas de


barro?

¿De qué manera la fe nos puede ayudar a superar una crisis?

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y destaque la


importancia de fortalecer nuestra fe en Dios, de afirmar nuestra identidad
cristiana como herramienta de ayuda para superar una crisis. Anime a que los
alumnos reflexionen en las siguientes preguntas:
¿Quién es Dios para mí?

¿Quién soy yo para Dios?

¿Qué espera Dios de mí?

¿De qué maneras Dios me ha mostrado su acompañamiento y su


amor?

¿De qué peligros me ha librado Dios en el pasado y me está librando


en el presente?

¿Qué promesas puedo encontrar en la Biblia?

¿Qué pasajes bíblicos me hablan sobre el consuelo de Dios, su amor,


ayuda y fortaleza?

¿Qué personas, recursos y herramientas Dios ha puesto a mi alrededor


para mostrarme su apoyo, compañía y provisión?

¿Qué debo hacer para responder afirmativamente a lo que Dios espera


de mí?

III. CIERRE

Presente los puntos que se encuentran en el Resumen y dirija el ejercicio


«Vasijas de barro». Dé oportunidad a que los alumnos contesten las
preguntas de la tabla y tengan un tiempo de introspección y reflexión. Invite a
un voluntario a compartir cómo se sintió al realizar este ejercicio o cómo este
ejercicio puede beneficiar a una persona que está atravesando una crisis.
Resuma los comentarios y las aportaciones de los alumnos e invítelos a
responder afirmativamente al llamado de Dios y a dejarse moldear por él.
Entonen el cántico «Renuévame, Señor Jesús» como una afirmación de
nuestra entrega y consagración a Dios.

Renuévame, Señor Jesús. Ya no quiero ser igual.

Renuévame, Señor Jesús. Pon en mí tu corazón.

Porque todo lo que hay dentro de mí necesita ser cambiado, Señor.

Porque todo lo que hay dentro de mi corazón necesita más de ti.

Culmine con la oración que aparece en la lección.

MATERIALES:

Libro del Alumno - Sección de Ejercicios

Biblia

Lápices o bolígrafos

Tabla del ejercicio «Vasijas de barro»


LECCIÓN 24:

FORTALEZA EN MEDIO DE LA
CRISIS

TEXTO BÍBLICO: 2 Corintios 12.1-10

TEXTO ÁUREO: 2 Corintios 12.9


«Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder
se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena
gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para
que repose sobre mí el poder de Cristo».

OBJETIVOS
Comprender la importancia del autoconocimiento.

Identificar nuestras fortalezas, oportunidades y debilidades. Además, las


amenazas que se presentan en medio de las crisis.
Descubrir áreas de nuestra vida que podemos mejorar.

Fortalecer nuestra fe y confianza en que la gracia y el poder de Cristo se


perfeccionan en nuestras debilidades.

VOCABULARIO
«RUMIACIONES»: Pensamientos obsesivos, persistentes, que se repiten
una y otra vez, son totalmente circulares, por lo cual no nos llevan a ninguna
finalidad, no conducen a nada productivo y nos consumen mucho tiempo.
Ellos mismos se pueden convertir en un problema.

«BASTA»: Cuando algo es suficiente.

«GRACIA»: Favor o bondad no merecida ni ganada. Uno de los sentidos de


la palabra gracia en el Nuevo Testamento se refiere a un don de Dios
mediante el cual habilita a una persona para actuar por encima de sus
condiciones y circunstancias naturales.

LECTURA BÍBLICA
2 Corintios 12.1-10

RVR VP
1 Ciertamente no me conviene gloriarme, pero 1 Nada gana uno con gloriarse de sí mismo. Sin
me referiré a las visiones y a las revelaciones embargo, tengo que hablar de las visiones y
del Señor. revelaciones que he recibido del Señor.
2 Conozco a un hombre en Cristo que hace 2 Conozco a un seguidor de Cristo, que hace

catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera catorce años fue llevado al tercer cielo. No sé si
del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue fue llevado en cuerpo o en espíritu; Dios lo
arrebatado hasta el tercer cielo. sabe.
3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o 3 Pero sé que ese hombre (si en cuerpo o en

fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), espíritu, no lo sé, sólo Dios lo sabe)
4 que fue arrebatado al paraíso, donde oyó 4 fue llevado al paraíso, donde oyó palabras tan

palabras inefables que no le es dado al hombre secretas que a ningún hombre se le permite
pronunciarlas.
expresar. 5 Yo podría gloriarme de alguien así, pero no
5 De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo,
de mí mismo, a no ser de mis debilidades.
en nada me gloriaré sino en mis debilidades. 6 Aunque si quisiera yo gloriarme, eso no sería
6 Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería
ninguna locura, porque estaría diciendo la
insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, verdad; pero no lo hago, para que nadie piense
para que nadie piense de mí más de lo que en mí que soy más de lo que aparento o de lo que
ve u oye de mí. digo,
7 Y para que la grandeza de las revelaciones no 7 juzgándome por lo extraordinario de esas
me exaltara, me fue dado un aguijón en mi revelaciones. Por eso, para que yo no me crea
carne, un mensajero de Satanás que me más de lo que soy, he tenido un sufrimiento,
abofetee, para que no me enaltezca; una especie de espina clavada en el cuerpo, que
8 respecto a lo cual tres veces he rogado al como un instrumento de Satanás vino a
Señor que lo quite de mí. maltratarme.
9 Y me ha dicho: «Bástate mi gracia, porque mi 8 Tres veces le he pedido al Señor que me quite

poder se perfecciona en la debilidad.» Por tanto, ese sufrimiento;


9 pero el Señor me ha dicho: «Mi amor es todo
de buena gana me gloriaré más bien en mis
debilidades, para que repose sobre mí el poder lo que necesitas; pues mi poder se muestra
de Cristo. plenamente en la debilidad.» Así que prefiero
10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las gloriarme de ser débil, para que repose sobre
mí el poder de Cristo.
debilidades, en insultos, en necesidades, en 10 Y me alegro también de las debilidades, los
persecuciones, en angustias; porque cuando soy
débil, entonces soy fuerte. insultos, las necesidades, las persecuciones y
las dificultades que sufro por Cristo, porque
cuando más débil me siento es cuando más
fuerte soy.
INTRODUCCIÓN
En momentos de crisis o sumamente complejos, ¿cuántas veces has
dicho: ¡Señor pasa de mi esta copa! Sin embargo, continuas en el proceso. En
ocasiones, las situaciones adversas llegan de manera continua, se prolongan y
ocurren con un lapso mínimo de tiempo entre ellas que no permiten el
restablecimiento. La situación puede ser abrumadora; se suman el dolor y el
sufrimiento, y se llega a temer que se pueda perder el contacto con la
realidad, la conciencia, la cordura. Las noches y el descanso tienden a estar
comprometidos con rumiaciones. Estas, constantes e intensas, pueden hacer
que pienses que no tienes control. Es probable que sientas que tus recursos
para enfrentar la situación son limitados.

En la clase haremos un ejercicio que nos ayudará a examinar qué


recursos y limitaciones tenía Pablo para manejar las crisis. Luego,
realizaremos una autoevaluación de nuestros recursos y limitaciones. Para
llevar a cabo un mejor análisis de estos recursos con los que contamos en
tiempos de crisis podemos hacer una adaptación del modelo de trabajo social
comunitario conocido como FODA. Este sirve para evaluar cuatro áreas:
Fortalezas (actitudes y atributos personales que te benefician), Oportunidades
(recursos a tu alcance para tu beneficio), Debilidades (áreas a mejorar) y
Amenazas (factores que ponen en riesgo tus metas con relación al manejo de
la crisis).
Después, vamos a discutir las fortalezas y limitaciones que tenemos
como individuos en el momento de afrontar una crisis. Además,
identificaremos diversas áreas que comúnmente se ven laceradas y deben ser
fortalecidas. Para esto es fundamental estudiar las enseñanzas de la palabra de
Dios.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

2 Corintios 12.1-10
La segunda epístola del apóstol Pablo a los Corintios ocupa un lugar
especial en el cuerpo de las cartas paulinas. Abre una ventana al doloroso
conflicto que surgió entre Pablo y el liderazgo de la Iglesia en Corinto, una
congregación que él había establecido poco tiempo atrás. Fue un conflicto
agudo, que pronto se tornó tan intenso como personal.

Los adversarios de Pablo en Corinto minimizaban sus virtudes y


maximizaban sus defectos. Las acusaciones contra Pablo eran terribles:

«Pablo no tiene autoridad ni credenciales. No está calificado para


ejercer el ministerio» (véase 2 Co 2.16b-17).

«Los verdaderos apóstoles no confían en él y no apoyan su ministerio»


(véase 2 Co 3.1).
«Sus cartas son muy duras, pero sus sermones y enseñanzas no sirven»
(véase 2 Co 10.10).

Con gran dolor en su corazón, Pablo se defiende de las acusaciones


viciosas de esos predicadores que habían llegado a Corinto con el propósito
de destruir la imagen del apóstol y quedarse al mando de la iglesia. Estos
líderes se autoconsideraban como «súper espirituales», y rechazaban a Pablo
tan violentamente que parecían odiarle «en nombre de Dios». El propósito
verdadero y oculto de los falsos maestros era controlar una congregación que
estaba ubicada en una ciudad donde corría mucho dinero y que, por lo tanto,
podía dejarles ganancias.

Pablo se defiende a lo largo de toda la carta. No solo se defiende a sí


mismo, sino que también defiende el evangelio que Cristo Jesús le delegó
para predicar. Su defensa no es solo personal, también es comunitaria. Es
decir, Pablo se defiende en su carácter personal; Pablo defiende a la Iglesia, y
Pablo defiende el evangelio.

Después de ser atacado por la feligresía de la iglesia que él había


fundado en Corinto, Pablo cae en lo que hoy podríamos llamar un estado
depresivo. Probablemente, estaba sufriendo de «fatiga por compasión» (lo
que se conoce en inglés como «Burnout Syndrome»). Esta es una condición
común en personas cuyas profesiones están enfocadas en servir a los demás.
La tensión los lleva a internalizar los problemas de los demás; los hunde en la
depresión.
Leamos las expresiones de dolor que hace el apóstol Pablo en 1 Corintios
4.9-13. Expresa sarcasmo cuando compara ser ministro con ser un gladiador,
y afirma que su sufrimiento es un «espectáculo» que divierte a las masas (v.
9); vuelve al sarcasmo en el versículo 10, y expresa angustia en los versículos
11 al 13: «Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los
apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado
a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres. Nosotros somos
insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros
débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros
despreciados. Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos
desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. Nos fatigamos
trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos;
padecemos persecución, y la soportamos. Nos difaman, y rogamos; hemos
venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos».

Ahora bien, si esta porción bíblica expresa dolor, 2 Corintios 11 expresa


angustia. Allí el apóstol enumera los padecimientos que ha sufrido por causa
del evangelio. Debemos leer este pasaje bíblico a la luz de Hechos 9.16,
donde el Cristo resucitado le dice a Ananías: «Yo le mostraré (a Saulo)
cuánto le es necesario padecer por mi nombre».

vv. 1-5: Pablo se «gloría» en sus sufrimientos. Cuenta la experiencia


espiritual de un hombre que fue «arrebatado» al «tercer cielo», es decir, «al
paraíso», donde escuchó expresiones tan sublimes que no se pueden
transmitir con meras palabras humanas (12.2-4). Pablo afirma que la
experiencia espiritual de ese hombre le llena de orgullo, pero que él solo se
enorgullece de sus propias debilidades (12.5).

vv. 6-8: Aunque Pablo ha tenido experiencias espirituales muy hermosas,


prefiere no contarlas, ya que no desea que la gente piense que dice tales cosas
con el único propósito de promover una imagen ministerial exitosa (12.6).
Dios mismo no desea que Pablo se enfoque en su propio éxito, al punto que
le ha dado un «aguijón», es decir, un problema que le humilla (12.7).
Probablemente, era una condición de salud, porque describe el problema
como un «aguijón en mi carne» (12.7). Quizás se refiere al deterioro de su
visión, al que alude Gálatas 6.11. De todos modos, el problema persiste, a
pesar de que Pablo había pedido a Dios tres veces que lo librara de la
condición (12.8).

vv. 9-10: Dios, en lugar de librarle del «aguijón», le dijo: «Bástate mi


gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad» (12.9). Por esta
razón, el apóstol afirma que solo se enorgullecerá de sus debilidades y de sus
problemas «porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (12.10).

APLICACIÓN
En medio de las crisis, algunas de las estrategias de afrontamiento
utilizadas con mayor funcionalidad son: la oración, la lectura de la Biblia y
escuchar la proclamación de la Palabra de Dios. Una de las formas más
concretas de Dios hablar a nuestras vidas es por medio de su palabra. Esta es
lumbrera en nuestro camino, no importa el valle de sombra y de muerte.
Como ventaja, tenemos la posibilidad de releer la Biblia y escudriñarla una y
otra vez, tanto en el momento de angustia y quebranto, como en el tiempo de
paz y sosiego. Como cristianos no estamos exentos de experimentar el
impacto de las crisis en diversas áreas de nuestra vida. Por eso es importante
estar alertas y fortalecernos previamente por lo que podamos precaver y
atender antes de que surja o se desate una crisis, o tener herramientas eficaces
en medio de ella. Algunos ejemplos son los sentimientos de insuficiencia,
dolor y enojo. Luego de escudriñar la palabra de Dios, analicemos cómo
podemos trabajar con cada una de las áreas afectadas. Dios nos ayudará a
mantener el control, restructurar nuestros pensamientos y nos concederá
sabiduría, fortaleza, seguridad y paz.

En medio de la crisis, el apóstol Pablo experimenta los sentimientos de


insuficiencia, sin embargo, el Señor le dice: «Bástate mi gracia; porque mi
poder se perfecciona en la debilidad». Esta palabra de parte de Dios le
permite aprender, dar gracias y descansar en el Señor: «Por tanto, de buena
gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el
poder de Cristo» (2 Co 12.9). Una de las formas en que se manifiesta la
gracia de Dios es mediante la capacitación que Él imparte a quienes están
atravesando crisis y no cuentan con los recursos naturales para sobreponerse
a estas.
El poder de Cristo es transformador y también su palabra. Cuando las
rumiaciones y pensamientos acelerados se apoderan de su mente, y entran en
conflicto las promesas de Dios y los mensajes negativos que le rodean en
medio de las crisis, es momento de refrenar aquellos pensamientos que llegan
acerca de no necesitar la intervención de Dios.

En su intimidad con Dios pídale que le ayude a tener la mente y la


actitud de Cristo. Piense en todas las cosas a las cuales Jesús fue expuesto
durante su trayecto de vida en la Tierra: desde dejar su trono, conocer cuál
iba a ser su finalidad y aun así mantenerse en obediencia a su Padre. Dirigió a
sus discípulos, educó, consoló, sanó, libertó a los cautivos. Fue tentado, pero
pudo mantener la mente clara para poder cumplir con su encomienda y no
desviarse de su misión.

Cuando enfrentamos y vivimos una crisis, debemos comenzar trabajando


con una reestructuración de nuestros pensamientos y en cómo controlarlos.
La palabra de Dios nos invita a esforzarnos en ello: «Por lo demás, hermanos,
todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo
amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de
alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis
en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros» (Flp 4.8-9).

La crisis, el dolor, el sufrimiento y el temor interrumpen la quietud y la


tranquilidad que tenemos o anhelamos. Al mismo tiempo, son oportunidades
para aferrarnos a las promesas de Dios, aprender y madurar en la fe. Su gracia
suple todo cuanto necesitamos para atravesar el tiempo de crisis y, al igual
que el Salmista, poder testificar: «Convertiste mi lamento en danza; me
quitaste la ropa de luto y me vestiste de fiesta» (Sal 30.11 NVI).

Pablo fue testigo de la promesa del Señor. Su gracia fue suficiente para
sostener al apóstol en medio de sus crisis. En otra de sus cartas le dice a los
filipenses:

«Por nada estéis angustiados,… — Mantengan la calma

…sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios… — Presenten


sus necesidades, inquietudes y anhelos a Dios

…en toda oración y ruego,… — Reconozcan la soberanía de Dios y


admitan sus pecados

…con acción de gracias» (Flp 4.6). Agradezcan lo que él ha hecho y


hará

«Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros


corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» (Flp 4.6-7). Nuevamente,
observamos que los pensamientos, la paz y la fe guardan una estrecha
relación. Cuando ocupamos nuestros pensamientos en la palabra de Dios y en
sus promesas disfrutamos su paz: «Tú guardarás en completa paz a aquel
cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado» (Is 26.3).
RESUMEN
En algún momento de nuestras vidas experimentaremos situaciones
adversas. Recordemos acudir a la gracia de Dios y procurar que su poder
se perfeccione en nuestras debilidades y limitaciones.

En medio de las crisis ocurren muchos cambios y estaremos expuestos a la


incertidumbre. Sin embargo, podemos tener plena confianza en Dios, lo
único constante, cierto y permanente. Al igual que el Salmista podemos
decir: «Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi
socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al
resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni
dormirá El que guarda a Israel» (Sal 121.1-4).

Es importante tomar en cuenta tres cosas:


1. Toda crisis tiene un fin.
2. Las crisis pueden llevarte a ser más capaz.
3. Lo que hará la diferencia en medio de la crisis serán las estrategias de
afrontamiento.

Las debilidades, las limitaciones o las amenazas pueden ser nuestro


«aguijón». No obstante, si ponemos nuestra confianza en Dios, pedimos
sabiduría y dirección, en medio de la crisis tendremos la fortaleza necesaria
para superarla y una nueva oportunidad para crecer espiritualmente.
Las crisis interrumpen nuestra rutina de vida y, por lo regular, no estamos
preparados para manejarlas. De sentir que es muy complejo sobrellevarlas
es adecuado identificar un profesional que pueda ayudarle en el proceso.

ORACIÓN
Padre, hoy vengo para agradecerte por tu fidelidad en medio de las
crisis que he experimentado. Gracias porque me has concedido fortaleza,
sabiduría y dirección. Ayúdame a mantener una mente clara en medio de las
crisis. Abre mis ojos para que pueda ver los recursos de tu gracia. Que tu
poder se perfeccione en mis debilidades, pueda crecer en la fe y disfrutar la
paz que sobrepasa todo entendimiento. En el nombre de Jesús. Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
2 Corintios 12.11-13
Martes
2 Corintios 12.14-21
Miércoles
Salmo 18.1-6
Jueves
Salmo 18.30-36
Viernes
Salmo 9.9-11
Sábado
Salmo 59.16-17

EJERCICIOS
1. ¿Cómo fortalecerse en medio de la crisis?

Haciendo uso de esta hoja de ejercicios y del Análisis de la Escritura,


deduzca qué recursos y limitaciones tenía Pablo para el manejo de las
crisis.

FORTALEZAS
OPORTUNIDADES
DEBILIDADES
AMENAZAS
2. Realice una autoevaluación de sus recursos y limitaciones.

FORTALEZAS
OPORTUNIDADES
DEBILIDADES
AMENAZAS
3. Haga una lista de las estrategias que usted utiliza para afrontar las
crisis.

3a. Haga una lista de cosas en las que usted ocupa su mente cuando
está en medio de una crisis.

3b. Haga una lista de actividades nuevas que hasta ahora no había
considerado para ocupar su mente, sus pensamientos, cuando
atraviese una crisis.

4. Identifique y escriba algunos versículos bíblicos que establecen que


tendremos paz, por ejemplo, al descansar, cuando somos obedientes a
Dios, etcétera.

5. Identifique cuál es su aguijón y evalúe la manera en que usted ha


obrado para, en medio de su situación, fortalecerse.

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS
BOSQUEJO EDUCATIVO
I. INICIO

Comience la clase saludando a los alumnos. Solicite que un voluntario


dirija una oración de gratitud por tener la oportunidad de realizar una
autoevaluación que nos ayudará a conocernos más e identificar los recursos
emocionales y espirituales que tenemos para manejar nuestras crisis. En la
oración debemos incluir a aquellas personas que están experimentando una
crisis y carecen de los recursos o las herramientas adecuadas para manejarlas.

Introduzca los conceptos presentados en el Vocabulario y en los


Objetivos. Fomente una breve discusión de los recursos y las limitaciones
que tenía Pablo para manejar las crisis. Luego, de manera individual, realicen
una autoevaluación de sus recursos y limitaciones. Para esto utilicen el
modelo FODA.

II. DESARROLLO

Solicite a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de


la Escritura como guía para dialogar con la clase. Enfatice en los temas
relacionados a las crisis, su manejo y las áreas que se deben fortalecer para
enfrentarlas efectivamente.
Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las siguientes
preguntas y tareas reflexivas:

Evalúe cuáles son las estrategias que usted utiliza para afrontar las
crisis. Haga una lista.

Prepare una lista con lo que usted hace para ocupar su mente cuando
está en medio de una crisis. Haga una lista alterna que incluya
actividades que hasta ahora no había considerado para ocupar su
mente, sus pensamientos, cuando atraviese una crisis.

Solicite a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de


la Escritura como guía para dialogar con la clase. Enfatice en los temas
relacionados a las crisis, su manejo y las áreas que se deben fortalecer para
enfrentarlas efectivamente.

III. CIERRE

Para comenzar el cierre de la clase, solicite a algunos alumnos que lean


los puntos que se encuentran en el resumen.

Luego, reflexione en el siguiente versículo: «Por lo cual, por amor a


Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en
persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2
Co 12.10).
Haciendo uso de la hoja de ejercicios de manera individual y
confidencial deben mencionar ¿cuál es su aguijón? Luego, evalúe la manera
en que lo ha trabajado para, en medio de su situación, fortalecerse.

Culmine la clase solicitándole a alguno de los alumnos que lea en voz


alta la oración presentada en la lección.

MATERIALES:

Biblia

Hoja de Ejercicios: ¿Cómo fortalecerse en medio de la crisis?

Lápiz o bolígrafo

Libro del Alumno - Sección de Ejercicios

Pizarra

Marcadores
LECCIÓN 25:

PERSISTENCIA

TEXTO BÍBLICO: Filipenses 3.12-14

TEXTO ÁUREO: Filipenses 3.13


«Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya
alcanzado; pero una cosa hago: olvidando
ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo
que está delante».

OBJETIVOS
Ilustrar la importancia de mantener actitudes positivas, humildes y
receptivas a lo que Dios quiere seguir haciendo y transformando en
nosotros.
Distinguir cómo la persistencia nos sirve como herramienta de ayuda para
mantenernos enfocados en la meta y en el plan trazado por Dios que nos
conduce a nuestro crecimiento integral.

Desarrollar un inventario de metas que nos ayuden a ser resilientes en


medio de las crisis.

VOCABULARIO
«PROSIGO A LA META»: Se refiere a moverse rápida y enérgicamente
hacia un objetivo. Pablo estaba determinado y enfocado en permitir que el
propósito de Dios se cumpliera en su vida.

«PERSISTENCIA»: Mantenerse firme o constante en algo.

LECTURA BÍBLICA
Filipenses 3.12-14

RVR VP
12 No quiero decir que ya lo haya conseguido 12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea
todo, ni que ya sea perfecto; pero sigo adelante perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir
con la esperanza de alcanzarlo, puesto que aquello para lo cual fui también asido por
Cristo Jesús me alcanzó primero. Cristo Jesús.
13 Hermanos, no digo que yo mismo ya lo haya 13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya
alcanzado; lo que sí hago es olvidarme de lo que alcanzado; pero una cosa hago: olvidando
queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que ciertamente lo que queda atrás y
está delante, extendiéndome a lo que está delante,
14 para llegar a la meta y ganar el premio 14 prosigo a la meta, al premio del supremo
celestial que Dios nos llama a recibir por medio llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
de Cristo Jesús.

INTRODUCCIÓN
La manera en que decidimos enfrentar las crisis es determinante para que
podamos ser resilientes. Podemos encontrar pequeñas ramas, hojas y algunas
flores que rompen un pavimento de cemento o asfalto. Probablemente, nadie
las imaginaba en ese lugar, pero fueron lo suficientemente resilientes como
para levantarse y romper todo esquema, expectativa o proyección de fracaso
para seguir adelante.

En momentos de crisis, podemos pensar que todo está perdido, que la


vida no tiene sentido o que no hay salida para el problema. Podemos
sentirnos derrumbados y desmotivados. Hay personas que llegan a
cuestionarse su propósito en la vida y «cuelgan los guantes»; dejan a un lado
sus metas, proyectos de vida e intereses.

A través del pasaje bíblico que estudiaremos en esta lección, ilustraremos


la importancia de mantener actitudes positivas, humildes y receptivas a lo que
Dios quiere seguir haciendo y transformando en nosotros. Distinguiremos
cómo la persistencia nos sirve como herramienta de ayuda para mantenernos
enfocados en la meta y en el plan trazado por Dios que nos conduce a nuestro
crecimiento integral. Finalmente desarrollaremos un inventario de metas que
nos ayuden a ser resilientes en medio de las crisis.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Filipenses 3.12-14
El apóstol Pablo fue un fiel predicador del evangelio de Jesucristo. El
Nuevo Testamento incluye varias de sus cartas en las que insiste en
comunicar y defender el mensaje del evangelio y de la obra de Cristo Jesús.
Se estima que, al momento de escribir esta carta a los filipenses, Pablo se
encontraba preso. Estando en una circunstancia difícil, no desmayó, sino que
se mantuvo firme en su fe y en el mensaje que proclamaba. En esta carta,
saluda a los filipenses, les comunica cuál era su circunstancia y cómo, a pesar
de los escollos en el camino, seguía encontrando razones para regocijarse en
el Señor y mantenerse fiel. El testimonio del apóstol Pablo es un ejemplo de
resiliencia y madurez cristiana. Su fe se fortaleció en su caminar mientras las
experiencias de vida lo moldeaban y lo hacían entender que el sacrificio de
Cristo y su amor eran reales y tangibles en su vida. Pablo animó a los
filipenses a mantenerse fieles y firmes. Los instó a continuar hacia la meta,
venciendo la persecución y los obstáculos del camino. Además, les exhortó a
vivir en unidad y santidad.

vv. 12-13: Luego de haber atravesado tantas situaciones difíciles y de


permanecer preso, el apóstol Pablo reconoce que, aunque esas experiencias lo
han marcado y lo han hecho crecer, todavía tiene mucho por recorrer. Acepta
que no domina a plenitud todos los misterios del evangelio ni la culminación
del plan de Dios para él. Conocer plenamente a Dios y profundizar en su
palabra no es algo que de la noche a la mañana se pueda obtener. Nuestra
relación con Dios debe cultivarse de día en día.

En las relaciones humanas, especialmente en el matrimonio, las personas


se van conociendo y a medida que pasan los años descubren cosas que no
conocían. Nos sucede con otras personas y sucede con nosotros mismos. Hay
aspectos de nuestra vida, conducta e, incluso, experiencias que no
recordamos o de las que no nos percatamos, pero en el camino nos vamos
conociendo, descubriendo nuestro interior y definiendo quiénes somos a la
luz de lo que Dios espera de nosotros. Si constantemente estamos
conociéndonos y conociendo a alguien tan cercano e íntimo como un
cónyuge, imagine lo que nos falta por conocer sobre nuestro Dios. Pablo
entendía que, aunque en su caminar de fe conocía a Dios profundamente,
todavía le faltaba mucho por crecer y conocerlo.

«…olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que


está delante…»: Para enfrentar las situaciones del día a día es importante
dejar atrás aquello que en el pasado nos hizo daño. Hay memorias del ayer
que pueden provocar culpas y nos llevan al estancamiento. También, hay
memorias positivas que nos pueden detener en el presente porque,
erróneamente, podemos pensar que no tenemos razones para superarnos ni
seguir adelante. Cuando nos aferramos al pasado se nos dificulta disfrutar el
presente y soñar con un mejor mañana.

v. 14: Podemos alcanzar mucho conocimiento y finalizar metas


propuestas, pero ese no es nuestro fin. Hay una meta más alta que
imaginamos o proyectamos. Nunca conoceremos a plenitud los caminos y
pensamientos de Dios para nosotros, pero es importante que seamos
consecuentes y nos mantengamos firmes en la carrera. «Porque mis
pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis
caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis
caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que
vuestros pensamientos» (Isaías 55.8-9).

«Prosigo a la meta»: Se refiere a moverse rápida y enérgicamente hacia


un objetivo. Pablo estaba determinado y enfocado en permitir que el
propósito de Dios se cumpliera en su vida. Hizo como el corredor que no
vacila ni desvía su mirada durante la carrera, no mira hacia atrás ni se
compara con aquellos que corren a su lado. La mejor recompensa de vida no
es la que necesariamente pensamos o deseamos. Esta nos la da Dios, quien
nos conoce, sabe lo que necesitamos y suple a todas nuestras necesidades.
Conocer a Cristo y experimentar su presencia y sustento es la mejor
recompensa que podemos alcanzar.

APLICACIÓN
Los eventos deportivos que disfrutamos tienen una duración de minutos
u horas breves, dependiendo el deporte. Observamos a los jugadores en su
área deportiva, demostrando lo que han aprendido y practicado. El espectador
solo lo ve unos minutos u horas, un tiempo breve, pero el jugador o atleta
pasa muchos días, semanas, meses y años preparándose para un desempeño
de excelencia en el evento deportivo. Los espectadores acostumbran a animar
a los jugadores, incluso les gritan las jugadas y técnicas que deben utilizar,
aunque estén viendo el partido en la sala de su casa y le hablen a un televisor.
El espectador no necesariamente conoce cuántas horas el jugador ha invertido
en practicar. Desconoce el cuidado que ha tenido en su alimentación y en su
patrón de sueño. Ignora si ha habido lesiones, obstáculos o situaciones que
alteraron el ritmo de prácticas y la disciplina deportiva. El espectador celebra
cuando gana su atleta o equipo preferido. Se atribuye el logro, como si
hubiese practicado con el jugador. Pero si el jugador pierde, el espectador
juzga su desempeño, identifica sus fallas y lo critica negativamente.
En la vida hay momentos de crisis y momentos difíciles en que podemos
sentir que las personas que nos rodean son espectadores que juzgan nuestras
movidas, decisiones y actitudes, pero están muy lejos de conocer todo lo que
hemos vivido y enfrentado. Esta lección nos invita a ser humildes, a ser
prontos para escuchar y empáticos con los demás antes de juzgarlos o
criticarlos por lo que vemos a simple vista. Esa tolerancia, empatía y
solidaridad nos ayuda a ser resilientes, y a que las personas que nos rodean
también puedan serlo en medio de su situación difícil. Nuestro caminar no
está aislado ni desconectado de nuestro prójimo. No competimos con otros ni
pretendemos ser superiores. Aspiramos a ser personas resilientes y a
contribuir para que aquellos que nos rodean también encuentren esperanza y
resiliencia en medio de su situación difícil.

Pablo fue persistente y escribió esta carta desde la cárcel. Algunas


personas pudieron pensar que su ministerio estaba destruido, que no culminó
la carrera y que el evangelio había llegado a su fin. Gloria a Dios que ese no
fue el caso. Dios estuvo con Pablo, lo sostuvo y le dio las fuerzas para que,
aun estando preso y en medio de circunstancias difíciles, el mensaje del
evangelio de Jesucristo siguiera siendo proclamado por diversos lugares.
Pablo ya no podía llegar a visitar las iglesias y personas amadas como
deseaba. Pero eso no detuvo la comunicación. En medio de ese contexto
sociocultural, Dios hizo provisión de la tecnología. Esta se refiere al conjunto
de instrumentos, recursos técnicos o procedimientos empleados en un sector.
En este caso, la tecnología utilizada por Pablo fue una carta escrita. El tiempo
de pandemia que hemos enfrentado en el 2020 nos ha llevado a rescatar la
creatividad y a utilizar la tecnología que Dios ha puesto en nuestras manos
para continuar proclamando el mensaje del evangelio. Por eso, los templos y
santuarios permanecieron y aún permanecen cerrados al momento de redactar
este escrito, pero la iglesia siempre ha permanecido abierta, activa, viva,
resiliente y triunfante. Ha sido de esta manera, no porque tengamos atributos
sobrenaturales y superiores como cristianos, sino porque es el Espíritu Santo
de Dios quien da fuerza y mantiene viva a su iglesia. Es el poder maravilloso
de Dios que, aun estando en medio de la crisis, nos da la respuesta y la salida
para que podamos seguir proclamando y viviendo su palabra con firmeza y
autoridad. Eso es ser resilientes. Podemos ser resilientes en lo individual, al
superar las crisis, pero también podemos serlo en las crisis colectivas como
pueblo, como comunidad de fe. Cuando somos persistentes tenemos un
corazón abierto y una mente receptiva para discernir las herramientas que
Dios pone en nuestras manos para fortalecernos y ayudarnos a continuar
hacia la meta.

Pablo entendía que le faltaba mucho por conocer y aprender. No se


conformó con lo que conocía de Dios, sino que mantuvo esa hambre de
conocerle más y más. Algunos dicen que cuando se llega al evangelio
estamos en el primer amor con Dios. Ese amor apasionado, intenso, que nos
mueve a querer orar en todo tiempo, estudiar la palabra a profundidad, pero, a
medida que el tiempo pasa, la rutina y otros aspectos nos pueden llevar a
bajar la intensidad con la que buscamos a Dios. Ser persistentes en la fe que
profesamos nos conduce a la madurez emocional y espiritual. También nos
ayuda a ser sensibles a la voz de Dios, a permitir que nos moldee y que
podamos crecer y aprender en medio de las crisis.

Este pasaje bíblico nos enseña que es importante trazarnos metas en la


vida. Necesitamos saber hacia dónde dirigimos nuestra mirada y conocer en
quién hemos creído y quién camina con nosotros. Precisamos un rumbo,
dirección y entusiasmo en nuestro caminar. Saber que tenemos una ruta y
meta determinadas nos ayuda a vivir enfocados con firmeza y estabilidad.
Cuando tenemos metas en la vida y nos sorprenden las dificultades en el
camino nos percatamos de aquello que realmente tiene valor y merece nuestra
atención, tiempo y dedicación. En ocasiones, perdemos el tiempo en cosas
banales que no edifican. Pasan las horas, los días, las semanas y los años sin
que aprovechemos el tiempo valioso que nos regala el Señor, pudiéndolo
aprovechar para nuestro crecimiento y desarrollo integral. La pereza,
frustración y procrastinación son obstáculos que debemos vencer.

¿Qué metas has alcanzado? ¿Has comenzado un proyecto de vida y no lo


terminaste? Muchas personas empiezan proyectos o tareas y nunca las
terminan. Los posponen para otro momento, y el tiempo pasa y ese proyecto
o esa tarea inconclusa quedó en el olvido. Lo mismo sucede con las famosas
«resoluciones de año nuevo». ¿Recuerdas las resoluciones que te propusiste
cumplir en este año? Muchas veces, anualmente reciclamos las mismas
resoluciones porque nunca las llegamos a cumplir. Por eso, usualmente son
las mismas. Empezamos la primera semana de enero con mucho ímpetu y
entusiasmo. Poco a poco vamos descuidando eso que nos propusimos y
cuando llega abril ya olvidamos completamente las resoluciones que
pensamos cumplir durante el año. Este ciclo se repite constantemente, pero si
nos proponemos metas trazables y reales que podamos cumplir, aunque
parezca difícil y requiera esfuerzo de nuestra parte, si le pedimos ayuda al
Señor él nos la proporcionará. Dios quiere que soñemos y nos tracemos metas
que nos acerquen a él y fomenten nuestro crecimiento integral. Nunca es
tarde para fijarse nuevas metas y trabajar para alcanzarlas. No pongamos
limitaciones por condiciones de salud o por la edad que tengamos. Tampoco
nos comparemos con aquellos que caminan a nuestro lado. No tenemos que
competir con los demás. Procuremos seguir la dirección de Dios y cumplir su
propósito en nuestra vida.

Trazar metas nos sirve como herramienta de ayuda para superar las
crisis. En las situaciones difíciles nos asaltan pensamientos de minusvalía,
frustración y angustia, pero saber que tenemos metas por alcanzar nos ayuda
a enfocarnos, a sentirnos útiles y a afirmar que nuestra vida tiene valor y
propósito. Tener proyectos nos hace recordar que nuestra vida no ha
terminado y que las promesas maravillosas de Dios para nosotros y nosotras
siguen vigentes y se renuevan cada mañana.

En las Olimpiadas del 1992 que se celebraron en Barcelona, España,


sucedió algo que acaparó los medios noticiosos. En una carrera de
cuatrocientos metros, Derek Redmond corrió representando a Gran Bretaña.
En medio de la carrera se lastimó un tendón y no pudo seguir corriendo. Los
otros competidores siguieron la carrera y, evidentemente, lo dejaron en el
suelo. Lo que nadie esperaba era que su padre rompiera los protocolos y las
reglas del juego para socorrer a su hijo. Llegó hasta donde estaba Derek y lo
ayudó a caminar poco a poco hasta la meta. En los récords oficiales, el atleta
británico aparece como descalificado. Para ellos, Derek no terminó la carrera,
pero ante los espectadores sí la completó, por lo que recibió una ovación de
pie. Para su padre, quien lo socorrió, fue el mejor atleta y estaba orgulloso de
él. Esta escena tan emotiva nos ilustra que, aunque nos caigamos en la carrera
y se nos haga difícil vencer los obstáculos, Dios camina con nosotros, nos
sostiene. Cuando pensamos que fracasamos, él nos levanta y acompaña
mucho más cerca de lo que antes sentíamos. Saber que Dios nos abraza y
sostiene en medio de las crisis nos hace resilientes. La fuerza no proviene de
nosotros, sino que reconocemos que Dios nos alienta y fortalece, que camina
con nosotros y nos dirige hacia la meta del supremo llamamiento en Cristo
Jesús.

RESUMEN
Esta lección nos invita a ser humildes, a ser prontos para escuchar y
empáticos con los demás antes de juzgarlos o criticarlos por lo que vemos
a simple vista. Esa tolerancia, empatía y solidaridad nos ayuda a ser
resilientes y a que las personas que nos rodean también puedan serlo en
medio de su situación difícil.

Podemos ser resilientes en lo individual, al superar las crisis, pero también


podemos serlo en las crisis colectivas como pueblo, como comunidad de
fe. Cuando somos persistentes tenemos un corazón abierto y una mente
receptiva para discernir las herramientas que Dios pone en nuestras manos
para fortalecernos y ayudarnos a continuar hacia la meta.

Este pasaje bíblico nos enseña que es importante trazarnos metas en la


vida. Necesitamos saber hacia dónde dirigimos nuestra mirada y conocer
en quién hemos creído y quién camina con nosotros. Precisamos un rumbo,
dirección y entusiasmo en nuestro caminar. Saber que tenemos una meta y
una meta determinada nos ayuda a vivir enfocados con firmeza y
estabilidad. Cuando tenemos metas en la vida y nos sorprenden las
dificultades en el camino nos percatamos de aquello que realmente tiene
valor y merece nuestra atención, tiempo y dedicación.

Trazar metas nos sirve como herramienta de ayuda para superar las crisis.
En las situaciones difíciles nos asaltan pensamientos de minusvalía,
frustración y angustia, pero saber que tenemos metas por alcanzar nos
ayuda a enfocarnos, a sentirnos útiles y a afirmar que nuestra vida tiene
valor y propósito. Tener proyectos nos hace recordar que nuestra vida no
ha terminado y que las promesas maravillosas de Dios para nosotros y
nosotras siguen vigentes y se renuevan cada mañana.
ORACIÓN
Dios victorioso, te damos gracias porque tienes propósitos de amor para
nosotros y nosotras. Queremos verte en medio de nuestras crisis. Ayúdanos a
trazar metas que nos acerquen a ti y nos moldeen a tu imagen. Anhelamos
mantener nuestra mirada puesta en ti y seguir tu dirección. Sé nuestro
socorro cuando nos caemos y danos las fuerzas para levantarnos y continuar
el camino con persistencia y perseverancia. Lo pedimos con acción de
gracias en el nombre de Jesús. Amén.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA


PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
2 Timoteo 1.1-14
Martes
Santiago 5.7-20
Miércoles
2 Corintios 13.7-14
Jueves
Filipenses 1.1-11
Viernes
Filipenses 1.12-18
Sábado
Filipenses 1.19-26
EJERCICIOS

«Mis Metas»

Instrucciones: Piense en aquellas metas que desea alcanzar o en aquellas


que una vez comenzó y quedaron inconclusas. Menciona metas
específicas para cada aspecto de tu vida. Comience trazando metas
simples y alcanzables a corto plazo. Luego, añada aquellas que desees
cumplir a mediano y a largo plazo.

CRECIMIENTO ESPIRITUAL

¿Qué me gustaría alcanzar, resolver o culminar?


¿Qué sueño he tenido y aún no he culminado?
¿Qué debo cambiar o modificar para alcanzar esta meta?
¿Qué recursos de ayuda o red de apoyo tengo a mi alcance?
¿Qué debo hacer diariamente para acercarme a esa meta?
¿Cómo puedo glorificar a Dios mientras camino y trabajo para
cumplir esa meta?

MADUREZ EMOCIONAL

¿Qué me gustaría alcanzar, resolver o culminar?


¿Qué sueño he tenido y aún no he culminado?
¿Qué debo cambiar o modificar para alcanzar esta meta?
¿Qué recursos de ayuda o red de apoyo tengo a mi alcance?
¿Qué debo hacer diariamente para acercarme a esa meta?
¿Cómo puedo glorificar a Dios mientras camino y trabajo para
cumplir esa meta?

MAYORDOMÍA Y CUIDADO DEL CUERPO

¿Qué me gustaría alcanzar, resolver o culminar?


¿Qué sueño he tenido y aún no he culminado?
¿Qué debo cambiar o modificar para alcanzar esta meta?
¿Qué recursos de ayuda o red de apoyo tengo a mi alcance?
¿Qué debo hacer diariamente para acercarme a esa meta?
¿Cómo puedo glorificar a Dios mientras camino y trabajo para
cumplir esa meta?

RELACIONES FAMILIARES E INTERPERSONALES

¿Qué me gustaría alcanzar, resolver o culminar?


¿Qué sueño he tenido y aún no he culminado?
¿Qué debo cambiar o modificar para alcanzar esta meta?
¿Qué recursos de ayuda o red de apoyo tengo a mi alcance?
¿Qué debo hacer diariamente para acercarme a esa meta?
¿Cómo puedo glorificar a Dios mientras camino y trabajo para
cumplir esa meta?

ASPECTOS FINANCIEROS

¿Qué me gustaría alcanzar, resolver o culminar?


¿Qué sueño he tenido y aún no he culminado?
¿Qué debo cambiar o modificar para alcanzar esta meta?
¿Qué recursos de ayuda o red de apoyo tengo a mi alcance?
¿Qué debo hacer diariamente para acercarme a esa meta?
¿Cómo puedo glorificar a Dios mientras camino y trabajo para
cumplir esa meta?

ESTUDIOS

¿Qué me gustaría alcanzar, resolver o culminar?


¿Qué sueño he tenido y aún no he culminado?
¿Qué debo cambiar o modificar para alcanzar esta meta?
¿Qué recursos de ayuda o red de apoyo tengo a mi alcance?
¿Qué debo hacer diariamente para acercarme a esa meta?
¿Cómo puedo glorificar a Dios mientras camino y trabajo para
cumplir esa meta?

ÁREA LABORAL Y PROFESIONAL

¿Qué me gustaría alcanzar, resolver o culminar?


¿Qué sueño he tenido y aún no he culminado?
¿Qué debo cambiar o modificar para alcanzar esta meta?
¿Qué recursos de ayuda o red de apoyo tengo a mi alcance?
¿Qué debo hacer diariamente para acercarme a esa meta?
¿Cómo puedo glorificar a Dios mientras camino y trabajo para
cumplir esa meta?

OTROS

¿Qué me gustaría alcanzar, resolver o culminar?


¿Qué sueño he tenido y aún no he culminado?
¿Qué debo cambiar o modificar para alcanzar esta meta?
¿Qué recursos de ayuda o red de apoyo tengo a mi alcance?
¿Qué debo hacer diariamente para acercarme a esa meta?
¿Cómo puedo glorificar a Dios mientras camino y trabajo para
cumplir esa meta?

«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece».


Filipenses 4.13

«Mi respuesta al mensaje»


Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase saludando a los alumnos y dándoles la bienvenida.


Resuma brevemente la lección anterior y dirija una oración de gratitud a Dios
por su presencia. Pida a un voluntario que lea en voz alta el Vocabulario y los
Objetivos de la lección.
Pregunte:

¿Qué es persistencia?

¿En qué se asimila o se diferencian la persistencia y la terquedad?

Podemos ser personas tercas al resistir los cambios y negarnos a ser


transformados por Dios. La terquedad puede estar disfrazada de persistencia
en el discurso que justifica nuestras acciones necias. La realidad es que la
terquedad nos mantiene estancados o nos desvía de la meta que trae
bendición. La persistencia, por su parte, nos mantiene enfocados hacia la
meta que nos hace crecer integralmente.

II. DESARROLLO

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la


Escritura como guía para comenzar el diálogo con la clase.

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las siguientes


preguntas reflexivas:

¿De qué manera trazarnos metas y soñar con proyectos de vida nos
ayudan a ser resilientes?

¿Hiciste una lista de resoluciones para el año en curso? ¿Las has


cumplido? ¿Has comenzado a cumplir alguna resolución que
permanece inconclusa u olvidada? Una forma sencilla de establecer
metas es hacer una lista de resoluciones de año nuevo.

¿Cómo podemos ser persistentes cuando atravesamos momentos de


crisis? ¿Qué o quién nos sostiene en tiempos de dificultad?

¿De qué manera el testimonio del apóstol Pablo nos ilustra persistencia
y resiliencia?

III. CIERRE

Dirija el siguiente ejercicio con el propósito de ayudar a que los alumnos


identifiquen metas y estrategias de ayuda para adaptarse a los cambios.
Invítelos a contestar las preguntas que se encuentran al finalizar la lección.
Ayúdelos a mencionar posibles metas que les gustaría alcanzar en diversos
ámbitos de la vida:

Crecimiento espiritual

Madurez emocional

Mayordomía y cuidado del cuerpo

Relaciones familiares e interpersonales

Aspectos financieros

Estudios

Área laboral y profesional

Otros
Para cada área deben contestar:

¿Qué me gustaría alcanzar, resolver o culminar?

¿Qué sueño he tenido y aún no he culminado?

¿Qué debo cambiar o modificar para alcanzar esta meta?

¿Qué recursos de ayuda o red de apoyo tengo a mi alcance?

¿Qué debo hacer diariamente para acercarme a esa meta?

¿Cómo puedo glorificar a Dios mientras camino y trabajo para cumplir


esa meta?

Resuma las respuestas y aportaciones de los alumnos. Anímelos a ser


persistentes y trabajar arduamente para cumplir con sus metas trazadas,
siempre con la ayuda del Señor. Lea en voz alta el texto áureo y pida al grupo
que lea en voz alta al unísono Filipenses 4.13: «Todo lo puedo en Cristo que
me fortalece».

Presente los puntos que se encuentran en el Resumen y culmine con la


Oración que aparece en la lección.

MATERIALES:

Biblia

Libro del Alumno - Sección de Ejercicios

Lápices o bolígrafos
LECCIÓN 26:

GRATITUD Y PAZ

TEXTO BÍBLICO: Filipenses 4.1-9

TEXTO ÁUREO: Filipenses 4.6-7


«Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas
vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y
ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que
sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros
corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús».

OBJETIVOS
Describir cómo la gratitud nos ayuda a sobreponernos de las crisis y a
enfrentar las circunstancias de vida con esperanza y paz.
Ilustrar mediante la carta del apóstol Pablo a los filipenses cómo la gratitud
nos lleva a tomar decisiones sabias e inteligentes.

Analizar cómo la gratitud nos ayuda a descansar y a entregar nuestras


cargas al Señor, y cómo nos ayuda a relacionarnos mejor con quienes nos
rodean.

Detallar un inventario de motivos para dar gracias y razones que nos


inspiran a vivir en plenitud.

VOCABULARIO
«GRATITUD»: Es la percepción de que hemos recibido cosas inmerecidas e
inesperadas. Ser agradecidos produce paz. Además, nos permite ser
conscientes de que tenemos motivos para vivir y de que la crisis no será
eterna.

«REGOCIJAOS»: Se refiere a disfrutar un estado de felicidad y bienestar.


El apóstol Pablo anima a los filipenses a regocijarse en todo tiempo. Esa
alegría intensa o júbilo, que es el regocijo al que se refiere Pablo, no es algo
aislado, no se da en el vacío, sino que está enmarcado en el Señor. Esa unión
con él lo hace posible, incluso en medio de los momentos difíciles. Saber que
Dios está con nosotros es una razón valiosa para permanecer regocijados.
«AFANOSOS»: Se deriva del griego «merimnao» que significa
«preocuparse» o «sentir ansiedad». Para algunos exégetas, el afán al que
Pablo hace alusión se refiere a aquello que ocasiona una ansiedad irrazonable,
donde una persona se preocupa demasiado por aquello que está fuera de su
control.

LECTURA BÍBLICA
Filipenses 4.1-9

RVR VP
1 Por eso, mis queridos hermanos, a quienes 1 Así que, hermanos míos amados y deseados,
tanto deseo ver; ustedes, amados míos, que son gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor,
mi alegría y mi premio, sigan así, firmes en el amados.
Señor. 2 Ruego a Evodia y a Síntique que sean de un
2 Ruego a Evodia, y también a Síntique, que se mismo sentir en el Señor.
pongan de acuerdo como hermanas en el Señor. 3 Asimismo te ruego también a ti, compañero
3 Y a ti, mi fiel compañero de trabajo, te pido fiel, que ayudes a éstas que combatieron
que ayudes a estas hermanas, pues ellas juntamente conmigo en el evangelio, con
lucharon a mi lado en el anuncio del evangelio, Clemente también y los demás colaboradores
junto con Clemente y los otros que trabajaron míos, cuyos nombres están en el libro de la
conmigo. Sus nombres ya están escritos en el vida.
libro de la vida. 4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez
4 Alégrense siempre en el Señor. Repito: digo: ¡Regocijaos!
¡Alégrense! 5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los
5 Que todos los conozcan a ustedes como hombres. El Señor está cerca.
personas bondadosas. El Señor está cerca. 6 Por nada estéis angustiados, sino sean
6 No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo conocidas vuestras peticiones delante de Dios
a Dios en oración; pídanle, y denle gracias en toda oración y ruego, con acción de gracias.
también. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo
7 Así Dios les dará su paz, que es más grande de entendimiento, guardará vuestros corazones y
lo que el hombre puede entender; y esta paz vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
cuidará sus corazones y sus pensamientos por 8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es
medio de Cristo Jesús. verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo
8 Por último, hermanos, piensen en todo lo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen
verdadero, en todo lo que es digno de respeto, nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de
en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo alabanza, en esto pensad.
agradable, en todo lo que tiene buena fama. 9 Lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis y
Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz
merece alabanza. estará con vosotros.
9 Sigan practicando lo que les enseñé y las
instrucciones que les di, lo que me oyeron decir
y lo que me vieron hacer: háganlo así y el Dios
de paz estará con ustedes.

INTRODUCCIÓN
En esta unidad estudiamos el tema de la resiliencia. Ser resiliente es
sobreponerse a una situación difícil. No tenemos que esperar a que las crisis,
los problemas u obstáculos lleguen a su fin para ser personas resilientes.
Precisamente, lo que nos hace resilientes es que en medio de la crisis y del
momento difícil decidamos escoger una mejor actitud ante la vida. Podemos
decidir mirar solamente lo negativo o lo perdido; o podemos decidir observar
lo ganado, vivido y aprendido. Las experiencias difíciles no son tiempo
perdido; son ganancias. Para obtener provecho de ellas, nuestra actitud es un
factor determinante.

Encontrar motivos para dar gracias en medio de una crisis no es fácil,


pero sí es posible. Esa actitud y decisión está en nuestras manos. La gratitud
es la percepción de que hemos recibido cosas inmerecidas e inesperadas. Ser
agradecidos produce paz. Nos permite ser conscientes de que tenemos
motivos para vivir y de que la crisis no será eterna.

En esta lección estudiaremos cómo la gratitud nos ayuda a


sobreponernos de las crisis y a enfrentar las circunstancias de vida con
esperanza y paz. Mediante la carta del apóstol Pablo a los filipenses,
ilustraremos cómo la gratitud nos lleva a tomar decisiones sabias e
inteligentes. Veremos cómo la gratitud nos ayuda a descansar en el Señor, a
entregar nuestras cargas y a relacionarnos mejor con quienes nos rodean. Esta
lección también nos ayudará a realizar un inventario de motivos para dar
gracias y razones que nos inspiran a vivir en plenitud.

ANÁLISIS DE LA ESCRITURA

Filipenses 4.1-9
v. 1: El apóstol Pablo continúa su carta a los filipenses. Se dirige a ellos
con afecto y deseos de volverse a encontrar. El sentido de hermandad y amor
que el apóstol sentía hacia estos hermanos le producía gozo y supo
comunicarlo en su mensaje, que iba acompañado de una palabra de aliento y
firmeza.

v. 2: Pablo menciona a dos mujeres: Evodia y Síntique. El texto no


ofrece mucha información sobre ellas, pero sí podemos inferir que ambas
eran líderes en la comunidad y estaban en desacuerdo o en conflicto. Con
mucha probabilidad, ambas mujeres eran líderes de gran influencia en el
pueblo, por lo que su conflicto era evidente y tenía un impacto negativo en la
comunidad. Las actitudes en su desacuerdo no eran ejemplos positivos para
imitar. Pablo intercede como mediador para suplicarles que resuelvan su
conflicto en paz y se pongan de acuerdo. Les pide que tengan un mismo
sentir, como lo hizo previamente en su carta: «Haya, pues, en vosotros este
sentir que hubo también en Cristo Jesús» (Flp 2.5).

La comunidad de Filipo enfrentaba el problema del ensimismamiento y


la altivez de muchos ciudadanos, quienes buscaban satisfacer sus propias
necesidades y servirse a sí mismos. El apóstol Pablo hace un llamado a la
introspección y a seguir el modelo de Jesús, que contrasta con las actitudes de
orgullo y envanecimiento. El testimonio y legado de Jesús enseña sobre la
grandeza del servicio por encima de ser servidos.

v. 3: Pablo percibía que el desacuerdo entre Evodia y Síndique


necesitaría la intervención de otra persona que les ayudara a ponerse de
acuerdo y recobrar la paz. Algunos exégetas consideran que Pablo pudo
haberse dirigido a una persona específica, pero otros coinciden en que se
refería a la iglesia en Filipos como una sola unidad, quien podía interceder en
la desavenencia entre ambas mujeres. Los insta a mantenerse unidos,
descartar las divisiones y trabajar en armonía. Pablo tiene cuidado en no
influir para que los filipenses asuman un bando y sean motivo de separación
en el conflicto. Fomenta un triángulo positivo donde resalta las aportaciones
y fortalezas de ambas mujeres, quienes eran fieles defensoras del evangelio
de Jesucristo.

v. 4: «Regocijaos» se refiere a disfrutar un estado de felicidad y


bienestar. El apóstol Pablo anima a los filipenses a regocijarse en todo
tiempo. Esa alegría intensa o júbilo, que es el regocijo al que se refiere Pablo,
no es algo aislado, no se da en el vacío, sino que está enmarcado en el Señor.
Esa unión con él lo hace posible, incluso en medio de los momentos difíciles.
Saber que Dios está con nosotros es una razón valiosa para permanecer
regocijados.

v. 5: «Gentileza» se refiere a la sensibilidad, disposición y amabilidad en


la conducta de una persona. La gentileza es incitada por el amor. Ante una
comunidad ensimismada, que procuraba servirse a sí misma, el apóstol Pablo
la insta a dejarse mover por el amor. La gentileza en el trato de unos con
otros es evidencia del amor que profesamos. Esta se debe manifestar
consecuentemente, tanto hacia aquellos que conocemos y con quienes
simpatizamos, como hacia aquellos que desconocemos o con quienes
diferimos. La cercanía del Señor nos insta a vivir en integridad, reconociendo
que él es fiel y justo.

v. 6: «Por nada estéis afanosos…»: La palabra «afanosos» se deriva del


griego «merimnao», que significa «preocuparse» o «sentir ansiedad». Para
algunos exégetas, el afán al que Pablo hace alusión se refiere a aquello que
ocasiona una ansiedad irrazonable, una preocupación extrema por aquello
que está fuera de nuestro control. Frente a esto, la mejor respuesta es
descansar en que Dios está cerca y conoce nuestras necesidades. De ahí la
importancia y necesidad de fortalecer nuestra relación y comunicación con
Dios, orando constantemente y dándole gracias.

v. 7: La conjunción «y» con la que inicia este versículo puede ser


traducida como «también» o «entonces». Quiere decir que el resultado de
expresar nuestras peticiones en oración a Dios con acción de gracias es
experimentar su paz en nuestro corazón. La paz de Dios es el resultado de la
gratitud, y contrasta con la ansiedad que domina y pretende controlar nuestras
acciones. Esta paz sobrepasa nuestras expectativas y nos sorprende
favorablemente.

vv. 8-9: En estos versículos, el apóstol Pablo menciona ejemplos de


cómo mantenerse firme en los caminos del Señor y cómo sobrellevar los
momentos difíciles. La ansiedad abruma el pensamiento y nubla el
entendimiento, pero si optamos por pensar en todo aquello que nos lleva a la
excelencia moral y al agrado de Dios, recibiremos su paz como resultado.

APLICACIÓN
Con esta unidad culminamos esta edición especial dirigida a la sanidad
integral. Intencionalmente, es la última porque para ser personas resilientes
debemos tener resueltos los asuntos relacionados a nuestra autoestima.
Necesitamos tener clara nuestra identidad como personas cristianas. Tenemos
que practicar el perdón, ser conscientes de nuestras faltas y limitaciones, así
como reconocer que Dios nos sostiene y nos ayuda a enfrentar las batallas de
la vida. La manera en que identificamos y canalizamos nuestra ansiedad nos
ayuda a ser resilientes. Sobreponernos a las crisis o situaciones difíciles es
posible. Podemos hacerlo cuando permitimos que Dios nos ayude y
aceptamos su amor, dirección y consejo.

El capítulo 4 de Filipenses es muy leído en nuestros cultos,


especialmente cuando la iglesia o alguna familia de la congregación está
atravesando un momento de dificultad. Esa palabra nos recuerda que es
posible hallar regocijo en medio de la crisis y experimentar paz en medio de
la tormenta, como expresa el cántico que también entonamos frecuentemente
en los cultos.

El mensaje principal del apóstol Pablo a los filipenses en este capítulo es


instarlos a mantenerse firmes. ¿Cómo podemos mantenernos firmes en los
momentos de crisis y necesidad? ¿Cómo podemos estar firmes cuando las
crisis nos sacuden el suelo y nos arropa la ansiedad? ¿Cómo permanecer
firmes cuando recibimos noticias devastadoras y desesperanzadoras? ¿Cómo
es esto posible cuando seguimos arrastrando conflictos sin resolver en la vida
eclesial?

El apóstol Pablo menciona a dos mujeres en este capítulo. Se infiere que


eran líderes en la iglesia y que existía entre ambas un conflicto sin resolver. A
veces, las crisis se agravan cuando no resolvemos conflictos y, en otras
ocasiones, se generan conflictos porque no hemos resuelto crisis previas. Son
situaciones dinámicas que ocurren en las relaciones humanas. La manera
respetuosa en la que Pablo se refirió a Evodia y Síntique nos hace pensar en
cómo debemos manejar las situaciones conflictivas que enfrentamos dentro y
fuera de la vida eclesial para evitar enemistarnos, distanciarnos o herir a otras
personas. Ser resiliente no es demostrar que tenemos más poder o autoridad
que otras personas. Es testimoniar que tenemos la apertura para dialogar y
encontrar solución a los conflictos, aún con aquellas personas que piensan
diferente a nosotros. Pablo resaltó las buenas cualidades de ambas servidoras
del evangelio de Jesucristo. El mensaje del evangelio es más importante que
nuestra opinión o criterio; es lo que debe ser resaltado en nuestro discurso y
testimonio.

En la actualidad es común ver muchas personas que son «motivadoras».


Podemos encontrar muchos libros en la sección de autoayuda y escuchar
programas de radio, podcasts y programas de televisión de celebridades que
son «motivadores». Muchos se enfocan en mantener una mente y actitud
positiva ante la vida y en el poder del ser humano para superar sus problemas.
Estos consejos se quedan cortos cuando los contrastamos con lo que nos dice
la palabra de Dios. Sí es importante que mantengamos una actitud positiva y
esperanzadora en la vida, pero eso no puede estar aislado de lo que Dios
desea para nosotros. Para experimentar paz en el corazón y en el pensamiento
necesitamos de Dios. No basta con repetir frases positivas y trilladas. No
basta con leer libros de autoayuda. La sanidad integral del ser humano se
fundamenta en el poder sanador de Cristo Jesús para transformar nuestra
realidad, pues separados de Él nada podemos hacer. Nuestra resiliencia
proviene de reconocer que el Señor es nuestra ayuda. Bien lo expresó el
salmista cuando dijo: «Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi
socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra» (Sal
121.1).

Es desagradable estar rodeado de personas que constantemente se


quejan. He estado en conversaciones donde una persona dice «me duele la
cabeza» y otra persona responde «a mí me duele más. Tengo un dolor muy
fuerte. Me parece que puedo tener un tumor». La conversación se transforma
en una competencia de quién tiene más problemas, dolores y dificultades.
Pueden pasar los minutos, la conversación llega a su fin y nunca se habló de
algo bueno. Esa actitud es contagiosa. Después de todo, es producto de la
ansiedad mal canalizada, tal como se estudió en la unidad donde trabajamos
el tema de la ansiedad.

La gratitud nos sirve como herramienta para ser resilientes. Ser


agradecidos nos ayuda a experimentar paz en el corazón y a enfocar nuestro
pensamiento en todo aquello que nos acerca a Dios y disipa la ansiedad.

Cuando oramos a Dios tenemos la tendencia de expresar nuestras


preocupaciones y peticiones, especialmente si estamos atravesando
momentos difíciles. Si no nos percatamos del contenido de nuestra oración y
no ejercitamos la introspección terminamos en una oración unidireccional,
donde le pedimos a Dios que intervenga pero no nos detenemos a pensar en
lo que Dios ya está haciendo. Cuando somos agradecidos podemos encontrar
motivos para estar gozosos y sensibles para percibir el obrar de Dios.
Podemos discernir cómo Dios ha estado con nosotros y nos abraza, aún en los
momentos de dolor. Dar gracias por el abrazo de Dios nos llena de paz.

Esta lección nos invita a hacer un inventario de todo aquello por lo que
damos gracias a Dios. ¿Qué ha hecho Dios en tu vida y en tu familia? ¿Cómo
hemos visto la mano de Dios en nuestra iglesia? ¿Cómo Dios se ha
manifestado en nuestras crisis pasadas? ¿Qué hemos aprendido de las
experiencias difíciles que Dios nos ayudó a superar?

Cuando somos agradecidos tomamos decisiones sabias porque partimos


de la premisa de que hay esperanza en Cristo Jesús, quien nos acompaña y
nunca nos abandona. También se fortalecen nuestras relaciones
interpersonales porque aprendemos a resaltar lo bueno en las otras personas,
nos escuchamos con amor, y tenemos la apertura para diferir respetuosamente
y resolver los conflictos en paz y armonía. Esto es motivo de regocijo y nos
mueve a continuar confiando en Dios, descansando en sus promesas y
fidelidad. Entreguemos a Dios nuestras preocupaciones, especialmente
aquello que no está en nuestro control cambiar o decidir. Hagamos lo que
está a nuestro alcance y decidamos tener un corazón agradecido. Optemos
por resaltar lo bueno en los demás y pensemos en todo aquello que nos lleva
a la excelencia moral y a la altura de lo que Dios espera de nosotros. Cuando
atravesemos momentos de crisis seamos resilientes, regocijémonos, demos
gracias, oremos a Dios, descansemos en Él y recibamos su paz.
RESUMEN
Ser resiliente no es demostrar que tenemos más poder o autoridad que otras
personas. Es testimoniar que tenemos la apertura para dialogar y encontrar
solución a los conflictos, aún con aquellas personas que piensan diferente a
nosotros.

Para experimentar paz en el corazón y en el pensamiento necesitamos de


Dios. No basta con repetir frases positivas y trilladas. No basta con leer
libros de autoayuda. La sanidad integral del ser humano se fundamenta en
el poder sanador de Cristo Jesús para transformar nuestra realidad, pues
separados de Él nada podemos hacer. Nuestra resiliencia proviene de
reconocer que el Señor es nuestra ayuda.

La gratitud nos sirve como herramienta para ser resilientes. Ser


agradecidos nos ayuda a experimentar paz en el corazón y a enfocar
nuestro pensamiento en todo aquello que nos acerca a Dios y disipa la
ansiedad.

Esta lección nos invita a hacer un inventario de todo aquello por lo que
damos gracias a Dios. ¿Qué ha hecho Dios en tu vida y en tu familia?
¿Cómo hemos visto la mano de Dios en nuestra iglesia? ¿Cómo Dios se ha
manifestado en nuestras crisis pasadas? ¿Qué hemos aprendido de las
experiencias difíciles que Dios nos ayudó a superar?
Cuando somos agradecidos tomamos decisiones sabias porque partimos de
la premisa de que hay esperanza en Cristo Jesús, quien nos acompaña y
nunca nos abandona. También se fortalecen nuestras relaciones
interpersonales porque aprendemos a resaltar lo bueno en las otras
personas, nos escuchamos con amor, y tenemos la apertura para diferir
respetuosamente y resolver los conflictos en paz y armonía. Esto es motivo
de regocijo y nos mueve a continuar confiando en Dios, descansando en
sus promesas y fidelidad.

ORACIÓN
Amado Dios, te damos gracias por tu paz y por la alegría que nos
regalas. En medio de los momentos difíciles queremos sentir tu paz que
sobrepasa todo entendimiento. Ayúdanos a recordar y resaltar todo aquello
que hemos recibido de ti y lo que has hecho por nosotros. Perdónanos por
los momentos en que nos quejamos demasiado y agradecemos poco.
Ayúdanos a tener un corazón agradecido, que aprendamos a confiar en ti y
descansar en tu obrar. Lo pedimos con acción de gracias en el nombre de
Jesús. Amén.
LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA
PRÓXIMA SEMANA:
Lunes
Efesios 4.1-16
Martes
Salmo 98
Miércoles
Filipenses 2.1-11
Jueves
Filipenses 2.12-18
Viernes
1 Tesalonicenses 5.15-28
Sábado
Salmo 100.1-5

EJERCICIOS

«Recipiente de Gratitud»

Instrucciones: Escriba diariamente un motivo de gratitud en una


pequeña franja de papel. Sugerimos que el recipiente sea transparente,
de manera que pueda observar cómo se va llenando el envase todos los
días con acciones de gracias. Cuando lleguen momentos de crisis o días
en que se haga difícil percibir la presencia de Dios cerca de usted, puede
acudir a ese recipiente, seleccionar una o varias franjas de papel y leer
esos motivos de gratitud que previamente escribió. Puede hacer esto con
todos los miembros de su familia inmediata y escoger un momento de la
semana para leer y compartir las expresiones de gracias. Al finalizar el
año, tengan un momento donde juntos lean nuevamente todo lo que
escribieron como una dinámica para despedir el año dando gracias a
Dios.

Puede utilizar las siguientes premisas como ejemplos para completar


en cada franja que escribirá diariamente y pondrá en el recipiente.

Hoy fue un día especial porque…


Hoy logré…
Hoy recibí ayuda de alguien y me sentí…
Algo que agradezco…
Hoy me sentí feliz cuando…
Algo bueno que me pasó hoy…
Hoy aprendí…
Hoy me divertí…
Algo gracioso que me pasó hoy…
Doy gracias a (persona) por…
Lo más que me gustó del día de hoy…
Algo que me gusta de mi esposo/a…
Algo que me gusta de mi familia…
Doy gracias por…
Hoy vi la mano de Dios…
«Mi respuesta al mensaje»
Hoy me comprometo con el Señor a:

RECURSOS EDUCATIVOS

BOSQUEJO EDUCATIVO

I. INICIO

Inicie la clase saludando y dando la bienvenida a los alumnos. Recíbalos


con alegría y siempre diríjase a ellos por su nombre cuando los salude,
especialmente si la persona es nueva en la iglesia. Llamar a una persona por
su nombre provoca que el alumno se sienta parte del grupo y se fortalezca el
sentido de pertenencia en el Cuerpo de Cristo.

Pida a un voluntario que dirija una oración a Dios para dar gracias por
todas sus bendiciones y por la oportunidad de estudiar su palabra en
comunidad. Presente el Vocabulario con sus definiciones y los Objetivos de
la lección. Pregunte:

¿Qué es paz?
¿Cómo una persona puede identificar que siente paz?

¿Qué debe hacer una persona para encontrar paz?

Muchas personas que buscan obtener paz toman decisiones que los
llevan a adicciones, engaños y estafas, distanciamiento familiar y otras
consecuencias negativas. En un mundo que ofrece paz y felicidad pasajera,
Dios es el único que nos ofrece la paz genuina y perpetua que necesita
nuestro corazón.

II. DESARROLLO

Pida a algún alumno que lea el pasaje bíblico y utilice el Análisis de la


Escritura como guía para dialogar con el grupo.

Presente los aspectos que aparecen en la Aplicación y haga las siguientes


preguntas reflexivas:

¿Cómo podemos mantenernos firmes en los momentos de crisis y


necesidad?

¿Qué alternativas plantea el apóstol Pablo para mantenerse firme en


medio de la crisis?

¿Cómo la gratitud nos ayuda a tomar decisiones sabias?

¿Cómo la gratitud fortalece nuestra relación con Dios?


¿Cómo la gratitud fortalece nuestra relación con nuestro cónyuge,
hijos y familia extendida?

Ciertamente, es posible tener paz en el corazón cuando atravesamos una


crisis. Eso es lo que nos permite ser resilientes. Pida a un voluntario que
comparta con el grupo un breve testimonio de cómo experimentó gozo y paz
en medio de un momento difícil.

III. CIERRE

Dirija el siguiente ejercicio en el cual los alumnos realizarán un


inventario de gratitud a Dios. Pídales que piensen en todo aquello por lo cual
le dan gracias a Dios y lo escriban en el espacio provisto en su hoja de
trabajo. Acostumbramos a destacar las peticiones cuando oramos a Dios pero,
en esta ocasión, exhorte a los alumnos a dar gracias por todos los motivos que
mencionaron y luego, entonces, presentar sus peticiones. Hacer el ejercicio de
pensar y escribir todo aquello por lo que estamos agradecidos nos ayuda a
mantener nuestra mirada puesta en lo que Dios sí puede hacer y en lo que
Dios ya hizo y lo que continúa haciendo.

Anímelos a aceptar el reto del «Recipiente de Gratitud». Este consiste en


escribir diariamente un motivo de gratitud en una pequeña franja de papel.
Sugerimos que el recipiente sea transparente, de manera que sea visible cómo
vamos llenando el envase todos los días con acciones de gracias. Cuando
lleguen momentos de crisis o días en que se haga difícil percibir la presencia
de Dios cerca de nosotros, podemos acudir a ese recipiente, seleccionar una o
varias franjas de papel y leer esos motivos de gratitud que previamente
escribimos. Puede hacer esto con todos los miembros de su familia inmediata
y pueden escoger un momento de la semana para leer y compartir las
expresiones de gracias. Al finalizar el año, tengan un momento donde juntos
lean nuevamente todo lo que escribieron como una dinámica para despedir el
año dando gracias a Dios.

Puede hacer este ejercicio en el salón con los alumnos. Muestre el


recipiente donde colocarán las pequeñas franjas de papel con los motivos de
gratitud y cada semana añadan motivos nuevos. Periódicamente, tomen un
tiempo previo a la clase bíblica para leer algunos de los papeles e incluir estos
motivos de gratitud en la oración colectiva de la clase.

Este ejercicio nos ayuda a crear conciencia y tener memoria de la


importancia de ser agradecidos y de tener la sensibilidad necesaria para
percibir lo que Dios está haciendo a nuestro alrededor, en nuestra familia y en
nuestra vida, aún cuando atravesemos momentos de crisis. Es una
herramienta para ayudarnos a ser personas resilientes.

Presente los puntos que se encuentran en el Resumen y culmine con la


Oración que aparece en la lección.

MATERIALES:

Biblia
Libro del Alumno - Sección de Ejercicios

Lápices o bolígrafos

Franjas de papel o libreta de «post-it»

Envase transparente
EDUCACIÓN Y MISIÓN
LA IGLESIA: COMUNIDAD
TERAPÉUTICA
Dr. Waldemar Purcell Gatell

D esde sus inicios, la Iglesia experimenta y anuncia una noción


particular y emblemática sobre las sanidades. Esta emana de la
concepción del ser humano como un ser completo. Por consiguiente, la
iglesia predica la sanidad completa: física, psicológica y espiritual, en línea
con el carácter holístico de la personalidad humana. El mensaje de la iglesia-
que-sana no está centrado en el merecimiento de las criaturas humanas, sino
en el hecho de que Dios les ama a pesar de sus defectos y actúa
unilateralmente para bendecirlas. Es así como el perdón de Dios y su amor se
hacen presentes de manera primaria en la vida y en las interacciones de esta
comunidad. Este hecho propicia que la iglesia sea una comunidad en proceso
de renovación constante, adaptándose a los reclamos de la historia. En
muchos sentidos, la iglesia es, pues, una comunidad terapéutica en esencia y
en propósito. De aquí se infiere que tiene como objetivo ministerial la
sanación y liberación de los sufrientes de la Tierra.

El mensaje de la iglesia-que-sana no está centrado en el merecimiento de las criaturas


humanas, sino en el hecho de que Dios les ama a pesar de sus defectos y actúa
unilateralmente para bendecirlas.
La tesis anterior parte del supuesto de que la iglesia está comisionada
para ser luz del mundo en todas las épocas de la historia, reconociendo que
cada época tiene su propia configuración, características y retos. La iglesia es
terapéutica porque en su medio se sanan sus congregantes, pero también
porque esta sanidad alcanza al resto del mundo. Esto apunta hacia la
redención liberadora y sanadora basada exclusivamente en la gracia de Dios
hecha accesible a todos los seres humanos a través de Jesucristo.

En la comunidad que se reúne alrededor de Jesús, la realidad espiritual que conocemos


por fe no pierde vigencia, aun cuando nuestros sentidos nos comuniquen conflicto y
dolor.

La universalidad del mensaje cristiano y la cobertura de la gracia de Dios


son temas centrales en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, las normas de vida
y de convivencia sana que Jesús definió en las bienaventuranzas no fueron
ofrecidas a los apóstoles con carácter de exclusividad. Jesús sabía que en
aquella multitud había personas en necesidad de sanidad física, psicológica y
espiritual. No obstante, en aquel momento, aquella comunidad transitoria se
convertía en una comunidad terapéutica solamente por el hecho de estar
congregada alrededor de Jesús. En pleno ejercicio de su autoridad, Jesús dijo
lo que nadie en aquel lugar tenía el poder para declarar, pues cada persona
allí presente era consciente de sus limitaciones. Utilizando lenguaje
analógico, Jesús les dice a estas personas, algunas diezmadas por sus
dolencias físicas y otras por sus limitaciones psicológicas, que ellos eran la
sal de la tierra (Mt 5.13) y la luz del mundo (Mt 5.14).

Estas expresiones de Jesús son importantes de dos maneras. En primer


lugar, son importantes en su estructura sintáctica. Jesús comunica su mensaje
en el presente del indicativo: «Vosotros sois…», en vez de decirles «vosotros
seréis». A estas personas que no se sentían ni se veían a sí mismos como la
«sal de la tierra» o como «luz del mundo», Jesús les enseña una verdad
trascendental: que sus problemas y circunstancias no alteran la manera en que
Dios los ve. En la comunidad que se reúne alrededor de Jesús, la realidad
espiritual que conocemos por fe no pierde vigencia, aun cuando nuestros
sentidos nos comuniquen conflicto y dolor. Es el discernimiento de esta
realidad espiritual (que se accede a través de la fe) la que genera una
esperanza sanadora y necesaria para vivir una vida victoriosa en este mundo.
Somos lo que Dios dice que somos, aun en medio de las pruebas y la
angustia. El conocimiento de esta verdad, predicada y custodiada por la
Iglesia, es un nivel de sanidad único que ha sido delegado a la comunidad
eclesial.

En segundo lugar, la expresión de Jesús en Mateo 5.13-14 es importante


por su contenido. Las metáforas sobre la sal y la luz que Jesús utiliza para
describir la identidad de aquellos(as) que forman parte de la comunidad que
escucha sus palabras encierran verdades importantes para discernir el papel
de la iglesia como comunidad terapéutica. En los tiempos de Jesús, la sal era
un preservativo importante utilizado en algunos comestibles. Utilizado
metafóricamente, Jesús hablaba sobre la comunidad de los santos como
preservadora de unos valores necesarios para poder vivir la vida correcta y
sanamente. Se advierte un corolario a esta verdad expresado de forma muy
sutil, es decir, que en la comunidad de los creyentes se conserva un elemento
espiritual que tiene autoridad, aun sobre lo material. Esta es la base de la
resiliencia humana que Jesús ofrece a los miembros de la comunidad de
creyentes como agente de sanidad.

La experiencia terapéutica que viven los integrantes de la comunidad eclesial no excluye


ser conscientes del abismo que a veces existe entre la identidad que sostenemos y vivimos,
y lo que somos llamados a ser en Cristo.

«Vosotros sois la luz del mundo» es la otra aseveración de Jesús que nos
concierne. Para entender la aseveración, hay que entender que la luz no es
algo que vemos, sino el medio a través del cual podemos ver. En ese sentido,
la metáfora sugiere que las otras personas verán la identidad de Jesús que
reside y se desarrolla en nosotros. Somos el depósito de una identidad
particular en Cristo. Él es el primogénito en esta nueva creación y su
presencia en nosotros convoca a otras personas a recibir esa transformación,
que es sanidad completa. Somos embajadores de Cristo para compartir esas
dádivas. «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres para que vean
vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos»
(Mt 5.16). De esa manera, damos testimonio con nuestras vidas sobre la obra
redentora y terapéutica que continúa ocurriendo progresivamente en nuestro
interior. Ese es el proceso de restauración al que nos convoca el mensaje del
Nuevo Testamento.

El mensaje de restauración está presente en forma insigne en el


ministerio de Jesús. En el capítulo 5 del Evangelio según San Marcos, se
narra el encuentro sanador de Jesús con el endemoniado gadareno. Jesús
libera y sana al hombre, pero también ayuda a reconstruir su identidad
después de la cura (ver el versículo 19). Igualmente hace con el paralítico de
Betesda (Jn 5.1-14), sanando su afección física y luego velando, en actitud
pastoral, por su vida espiritual (ver el versículo 14). Este es el nivel de
restauración que la iglesia está llamada a ejercer y que es parte de la
recuperación de toda persona que recibe sanidades.

La experiencia terapéutica que viven los integrantes de la comunidad


eclesial no excluye ser conscientes del abismo que a veces existe entre la
identidad que sostenemos y vivimos, y lo que somos llamados a ser en Cristo.
Nuestra consciencia de pecado podría hacer que nos veamos a nosotros
mismos como apartados del «imago Dei» y, por ende, con la autoestima
lacerada. No obstante, el efecto de la fe obrando en las interacciones humanas
dentro de la iglesia permite que podamos reconocer cómo la misericordia de
Dios opera en nuestras vidas por encima del pecado que nos agobia para
quitar el aguijón de la autoestima lesionada. En ello hay una sanidad
renovadora y reparadora que, en el tiempo, nos ayuda a reconfigurar y
discernir nuestra identidad en línea con la identidad de Jesucristo, el Señor.
Esto es decir, que mientras profundizamos en el conocimiento de Jesús, nos
conocemos mejor, pues el significado de nuestra vida yace escondido en Él.

El poder terapéutico que reside en la vida de la iglesia hace posible la


reconciliación entre los seres humanos que están distanciados por tensiones
de origen psicológico (verbigracia, prejuicios, complejos, actitudes
narcisistas). Es una realidad que la iglesia reúne a personas con marcadas
diversidades. Su papel no es igualar a todas las personas, en el sentido de
eliminar las diferencias individuales. Por el contrario, consiste en permitir
que las diferencias sean redefinidas como oportunidades para el
enriquecimiento mutuo. En este proceso, confiamos pacientemente en la obra
progresiva del Espíritu Santo y en las aportaciones que, a través de nosotros,
Dios quiera hacer. En ese sentido, la iglesia es hogar para la diversidad que se
alimenta de la influencia personalizada de Jesús en cada uno de los seres
humanos para el beneficio del colectivo. Es así como la iglesia nutre el
sentido de pertenencia tan necesario para la salud mental.

El ministerio de sanidades de la iglesia es parte de la provisión del Señor para que


podamos convivir con salud.

El ministerio de sanidades de la iglesia es parte de la provisión del Señor


para que podamos convivir con salud. Como dije anteriormente, este
ministerio nos emplaza, primeramente, a presentar con el ejemplo de nuestra
vida una imagen viva de la personalidad de Jesús. Que la gente pueda ver que
«ya-no-vivo-yo-mas-vive-Cristo-en-mí» es una realidad en proceso en
nuestra vida. No que ya lo logramos, pero nos ubicamos en ese proceso de
vida y nuestra fe da testimonio de esa realidad a los que nos rodean. En esto
consiste vivir una vida apoderada; este es el dominio propio que subyace a
una persona sana como resultado de su participación en el colectivo cristiano.

Nuestra sanidad, para estar completa, tiene que incluir una espiritualidad
sana. Y esta comprende la capacidad para amar, una actitud que trasciende la
percepción y el sentido de lo inmediato, la capacidad para perdonar y el
desarrollo de relaciones caracterizadas por el altruismo, la intimidad y la
entrega. Estos renglones de la vida espiritual dirigen nuestra existencia hacia
un estado de integración. Son estos los que facilitan, también, el
mantenimiento de niveles eficientes de funcionamiento psicológico y los que,
al fin y a la postre, definen el nivel de realización propia.

La iglesia debe advertir que se abre una puerta que Dios había destinado
para que así ocurriera en estos tiempos. «Bienaventurados los que lavan sus
ropas para tener derecho al árbol de la vida y entrar por las puertas en la
ciudad» (Ap 22.14). Oremos para que la comunidad de los creyentes y cada
uno(a) en particular pueda recibir la abundancia de lo que Dios ha preparado
para nosotros y para todos aquellos que han de creer en estos tiempos a través
del testimonio de la iglesia. Esta se reafirma como comunidad terapéutica y
depósito de Dios a la humanidad. Así vigilamos en fe, trabajamos
diligentemente y esperamos en paz.
LA IGLESIA: COMUNIDAD DE
SANIDAD, CUIDADO Y VIDA
ABUNDANTE
Rvdo. Héctor F. Ortiz Vidal, Obispo IMPR

H ablar de sanidad, cuidado y vida abundante es un tema de vital


importancia para la Iglesia en este tiempo que nos ha tocado vivir.

Nuestro archipiélago puertorriqueño vive una larga «noche oscura del


alma», como diría el místico español del siglo XVI San Juan de la Cruz. Una
prolongada depresión económica, la quiebra del Gobierno, la llegada de la
Junta de Control Fiscal, los huracanes Irma y María, la renuncia de un
gobernador luego de grandes protestas, un terremoto y el COVID-19 son
partes de esta.

No hay duda de que esa larga «noche oscura del alma» de nuestro pueblo
ha afectado profundamente nuestra salud biológica, psicológica, espiritual e
interpersonal. La palabra enfermedad se ha definido en algunos círculos
como «una falta de balance en nuestra vida, que tiene como consecuencia la
desintegración de la perfección orgánica de la misma … haciéndonos
susceptibles y vulnerables a la enfermedad».

El Dr. David Hilton, médico, exmiembro de la Comisión Médica


Cristiana del Concilio Mundial de Iglesias ha dicho que «la culpa, el coraje,
los resentimientos y una vida sin sentido han sido catalogados como los
mayores supresores del poderoso sistema inmunológico del cuerpo que
controla la salud, mientras que vivir en una comunidad amorosa lo
incrementa». Aquellos que viven en armonía con Dios, la tierra, otros seres
humanos y consigo mismo, no solo sobreviven mejor el sufrimiento y la
tragedia, sino que crecen más fuertes y saludables.

La antropología bíblica considera al ser humano como una unidad


integral que entrelaza lo biológico, lo psicológico y lo espiritual. El lenguaje
hebreo del Antiguo Testamento utiliza las palabras «ruaj» (espíritu o soplo de
vida), «nephesh» (ser viviente) y «basar» (el cuerpo o la carne) para expresar
la naturaleza de esa unidad. En el Nuevo Testamento también se manifiesta
esa misma unidad integrativa con los términos griegos «pneuma» (Espíritu),
«psique» (mente) y «soma» (cuerpo).

Este artículo y las lecciones de la revista El Discípulo sobre Sanidad


Integral han sido escritas en clave «constructivista». Eso significa que, para
nosotros, la realidad es una construcción creada por quien observa. Es un
proceso mental del individuo, que se desarrolla de acuerdo con la interacción
con el entorno. El conocimiento no se descubre, se construye.

Mi estimado lector, tú eres un constructor de significados, por eso es


importante que te involucres en la tarea de aprender. El lenguaje será tu
herramienta para construir esos nuevos significados. Nunca olvides que las
palabras construyen mundos.

Comparto contigo algunas ideas para lograr esto:


Busca una libreta y un lápiz.

Haz apuntes sobre lo que estás leyendo. Por ejemplo, coloca en forma
de pregunta el título de este artículo: ¿Qué es la Iglesia? y ¿Qué
significa ser una comunidad de sanidad, cuidado y vida abundante?

Haz lo mismo con otros subtemas de este artículo y escríbelos en


forma de pregunta.

Lee el artículo una primera vez y ten en mente las preguntas.

Lee el artículo una segunda vez y busca contestar las preguntas.

Lee el artículo una tercera vez para revisar que se no te haya quedado
nada.

Este artículo nos ofrece un espacio para reflexionar y proponer ideas


sobre la sanidad, el cuidado y la vida abundante en la Iglesia en los
comienzos de la tercera década del siglo XXI.

EJERCICIO 1:
Un Pastor recién llegado a una congregación de la Iglesia Cristiana
(Discípulos de Cristo) en Puerto Rico reúne a un grupo de líderes de su nueva
iglesia. Todos desean hacer de «la sanidad, el cuidado y la vida abundante»
la marca distintiva del ministerio de dicha congregación:

¿Qué título le pondrías (si alguno) a ese ministerio?

¿Qué pasajes bíblicos escogerías para sustentar ese nombre?


¿Cuál sería la misión de ese ministerio?

¿Qué actividades llevaría a cabo ese ministerio?

¿Cómo podrían medir los frutos de su misión?

La Iglesia en el siglo XXI


La palabra iglesia proviene del griego «ecclesia» y del hebreo «qahal», y
significa asamblea o reunión. La Iglesia es una comunidad de creyentes
convocada por el Dios trino, a través del Cristo crucificado y resucitado, y
bajo la guía y el poder del Espíritu Santo para ser su pueblo, su cuerpo y su
morada.

El Nuevo Testamento utiliza tres palabras para referirse a la Iglesia.


Veamos:

pueblo de Dios - pueblo del pacto llamado a crecer en fidelidad y


lealtad a través de su adoración comunitaria.

cuerpo de Cristo - la vida comunitaria como tal, llamada y potenciada


para convertirse en familia de Dios de cara a su identidad como cuerpo
de Cristo que crece en espiritualidad y comunión.

morada del Espíritu Santo - hermandad y morada del Espíritu llamada


a crecer como representante de Cristo y evidenciar el amor al prójimo
en contextos y situaciones particulares.

Tres funciones distinguen a la Iglesia en el Nuevo Testamento.

Veamos:
kerigma - proclamación de las buenas nuevas del amor de Dios.

koinonía - el establecimiento de una comunidad de amor con una


dimensión vertical.

diaconía - expresión de las buenas nuevas a través del servicio


amoroso.

La Iglesia es un medioambiente que utiliza el Dios trino para la sanidad,


el cuidado y la vida abundante de los seres humanos a través de la
proclamación, la vida en comunidad y el servicio.

Comparto siete principios sobre la actividad de sanar, cuidar y ofrecer


vida abundante que el Dios trino realiza en la Iglesia:

El Evangelio de Jesucristo y el Reino de Dios tienen el poder para


sanar, cuidar y ofrecer vida abundante.

La Iglesia, que son personas reunidas en comunidad alrededor de


Jesucristo, ha sido dotada con este evangelio, este poder para sanar,
cuidar y ofrecer vida abundante.

La Iglesia, cuando está enfocada en sanar, cuidar y ofrecer vida


abundante se constituye en un agente de transformación de todo lo
creado.

Algunas veces, la Iglesia necesita sanarse, cuidarse y recibir vida


abundante, y el poder del Evangelio de Jesucristo y el Reino de Dios
es suficiente.
La Iglesia, cuando está enfocada en sanar, cuidar y ofrecer vida
abundante, puede ser un agente de su propia renovación.

Ya sea que la misión de la Iglesia sea sanar, cuidar y ofrecer vida


abundante, también debe enfocarse en la transformación de todo lo
creado.

La tarea principal del Espíritu Santo es conectarnos con el poder del


Evangelio de Jesucristo y el Reino de Dios para guiarnos en la misión
de sanar, cuidar y ofrecer vida abundante, y colaborar con Dios en
transformar todo lo creado.

EJERCICIO 2:
Vamos a leer 1 Pedro 2.9 «Mas vosotros sois linaje escogido, real
sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncies las
virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable…»:

¿Cómo se describe a la Iglesia en este pasaje?

¿Cuál de esas características llama más tu atención? ¿Por qué?

¿Cómo la Iglesia ha bendecido tu vida?

Comunidad
En su clásico ensayo «Vida en comunidad», el mártir y teólogo alemán
Dietrich Bonhoeffer destaca enfáticamente un doble postulado sobre la
Iglesia: por un lado, nos dice que la hermandad cristiana no es meramente un
ideal sino una realidad divina y, por otro lado, señala que por fundarse en
Jesucristo, la comunidad cristiana no es solamente una realidad psicológica y
social sino, sobre todo, es una realidad pneumática o espiritual (del término
griego «pneuma», que significa «espíritu»). Como consecuencia, la Iglesia,
de acuerdo con este doble postulado, es una comunidad diferente a todas las
demás comunidades humanas.

La vida en comunidad es un don de la gracia de Dios; es un regalo del


cielo que exige nuestra entrega. Exploremos los aspectos que la configuran:

Los comienzos de la vida en comunidad son el producto de los


siguientes elementos:

Un hambre profunda que existe en lo más hondo del corazón de cada


ser humano de vivir una vida en comunidad.

El carisma sagrado de la vida en comunidad es el regalo que el Dios


trino le ofrece a la humanidad, pues la Trinidad es comunidad.

Cuando el ser humano en su proceso de autoconciencia despierta a esta


realidad y se compromete con ella, el milagro ocurre y la vida en
comunidad se manifiesta.

Son lugares simples los que utiliza el Dios trino para entretejer los
tejidos de la vida en comunidad. El Dios de la vida utiliza, entre otras
cosas: las tareas que se tienen que realizar en la vida de la comunidad
de fe; una experiencia de enfermedad; una conversación; la vida que se
manifiesta en el interior de la Iglesia, y la forma en que los seres
humanos manejamos nuestro tiempo (es importante sacar tiempo para
cultivar la vida en comunidad).

Las prácticas espirituales que facilitan la vida en comunidad son las


siguientes: orar unos por otros; hablar con honestidad en medio de la
comunidad de fe; afirmar y estimular a los demás; estar presentes en
las actividades de la comunidad, nombrar y reclamar lo bueno que
existe en la comunidad.

Las cosas que pueden bloquear la vida en comunidad son las


siguientes: la fatiga; la fragilidad humana; la pérdida de un
fundamento trinitario claro y la desesperanza.

La vida en comunidad nos llama a estar ceñidos a Cristo; a los demás;


por los demás; a una transformación creativa de los conflictos y a
encarar las preguntas difíciles que surgen continuamente en la vida de
la comunidad.

Los canales que Dios utiliza para formar la comunidad son: las
ordenanzas de la Iglesia (bautismo y santa cena); la proclamación del
evangelio (el kerigma); las diferentes festividades contenidas en el
calendario de la Iglesia y la continua manifestación del poder de la
resurrección en medio de su pueblo.

El Dios trino nos hace un llamado continuo a vivir con pasión la vida en
comunidad. La comunidad cristiana primitiva vivía y comunicaba una clase
especial de sanidad. Digo sanidad especial porque era completa: biológica,
psicológica, espiritual e interpersonal.

En la comunidad cristiana, el individuo es visto como un ser integral. La


comunidad siente con él cuando sufre en un aspecto que llamaremos cuerpo,
o en un aspecto que llamaremos mente, o en un aspecto que llamaremos
espíritu. No importa su origen, las heridas del individuo son de la comunidad,
y se produce la curación que es perdón y aceptación a pesar de todo. El
mensaje de la iglesia primitiva no era que el ser humano pudiera ser
asombrosamente bueno, sino que podía ser tan amado a pesar de su falta de
bondad, y que mientras más pudiera dejarse amar, en esa misma proporción
aumentarían sus posibilidades para el bien.

EJERCICIO 3:
Recuerdas alguna experiencia donde la vida en la comunidad de fe marcó
la diferencia:

¿Cuál fue la experiencia?

¿Quiénes estuvieron presentes?

¿Qué frutos tuvo ese acontecimiento?

Sanidad
Las Sagradas Escrituras afirman los ministerios de sanidad, que en años
recientes han recibido un énfasis renovado en toda la santa Iglesia de Cristo.
La raíz de la palabra «sanidad» en el griego del Nuevo Testamento es
«sozo», la misma raíz de donde surge la palabra «salvación». La sanidad es la
obra que Dios realiza al ofrecer a las personas equilibrio, armonía y sanidad
integral de cuerpo, mente, espíritu y relaciones interpersonales por medio de
la confesión, el perdón y la reconciliación. Por medio de esta sanidad, Dios
obra para efectuar la reconciliación entre él y la humanidad, entre los
individuos y las comunidades, en el interior de las personas, y entre la
humanidad y el resto de la creación. El Nuevo Testamento relata que Jesús
sanó a los alienados y enfermos, y envió a sus discípulos a realizar
ministerios de sanidad. La epístola de Santiago (5.14-16a) también nos llama
a orar por los enfermos y a ungirlos para que puedan ser sanados.

Toda sanidad proviene de Dios. El ministerio de sanidad de la Iglesia no


disminuye en manera alguna los dones que Dios da por medio de la ciencia
médica y la psicoterapia. No es un substituto ni para la medicina ni para el
cuidado adecuado de la salud personal. Antes, también, añade a nuestros
recursos para la sanidad integral.

La sanidad divina tiene como base el gran ministerio del amor de Dios.
Los que ministran la sanidad divina son canales del amor de Dios. Aunque
nadie puede predecir lo que va a suceder en un momento dado, han ocurrido
muchas sanidades maravillosas en la historia de la Iglesia.

Dios no nos promete que vamos a estar exentos del sufrimiento, pero sí
que estará con nosotros en nuestro sufrimiento. Confiar en esta promesa nos
capacita para reconocer la presencia sostenedora de Dios en el dolor, la
enfermedad, las lesiones y la separación. Asimismo, Dios no nos promete que
seremos curados de todas las enfermedades; todos tenemos que enfrentarnos
inevitablemente a la muerte.

Un culto de sanidad no es necesariamente un culto de curación, pero sí


proporciona una atmósfera en la cual la sanidad puede ocurrir. La mayor
sanidad de todas es la reunión o reconciliación de un ser humano con Dios.
Cuando esto sucede, a veces ocurre la sanidad física, a menudo se restaura el
equilibrio mental y emocional, se incrementa la salud espiritual y se sanan las
relaciones. Para el cristiano, el propósito básico de la sanidad integral es la
renovación y el fortalecimiento de la relación con el Cristo vivo.

Los modelos para los cultos de sanidad provienen tanto de las tradiciones
de la Iglesia como de las necesidades del momento. Las oraciones por
sanidad, acompañadas, si se desea, por la unción con la imposición de manos,
pudieran incorporarse a cualquier servicio de adoración congregacional como
respuesta a la palabra de Dios que ha sido proclamada. También se puede
efectuar un culto de sanidad en una ocasión determinada cada semana o cada
mes, o ministrar la sanidad a individuos en privado. Muchos consideran que
no solo la oración, sino también la santa comunión, la imposición de manos y
la unción con aceite son medios de sanidad.

La imposición de manos, la unción con aceite y el gesto «menos formal»


de sostener la mano de alguien muestran el poder del toque sanador, que
desempeña un papel central en las sanidades relatadas en el Nuevo
Testamento. Jesús, en muchas ocasiones, tocó personas, bendijo a los niños,
lavó pies, sanó lesiones o enfermedades y resucitó a varios. El precedente
bíblico se combina con nuestro deseo natural de acercarnos a las personas
que están en necesidad y nos impulsa a tocar suave y amablemente a quienes
nos piden oración por sanidad. Tal acto es una expresión tangible de la
presencia del Cristo sanador que obra en las personas y por medio de las
personas que ministran en su nombre.

Ungir la frente con aceite es señal de que se invoca el amor sanador de


Dios. El aceite apunta a algo más allá de sí y de quienes ungen. Es una
invitación a la acción del Espíritu Santo y a la presencia del Cristo sanador,
que es el ungido de Dios.

Es importante que quienes ministran en cultos de sanidad sean sensibles


a las diferencias que existen entre los asistentes. La predicación y el cuidado
pastoral son esenciales para que los ministerios de sanidad logren su
propósito.

El insigne evangelista metodista E. Stanley Jones ha escrito un artículo


lleno de mucha sabiduría donde nos dice que el Dios vivo sana de diversas
formas y maneras. Según el testimonio de las Sagradas Escrituras y la historia
de la fe, el Dios vivo manifiesta su actividad sanadora de cinco maneras, a
saber:

Transforma nuestra actitud ante la vida. Llena de optimismo y


esperanza nuestra existencia.

A través del personal médico y el de apoyo relacionado con la salud.


Cuando nos libera de temores y culpas que bloquean nuestra salud y
bienestar.

A través del toque directo de su Espíritu Santo.

En la resurrección final en la cual todos los hijos e hijas de la luz


estaremos presentes.

Este verano cumpliré cuarenta y seis de trabajo pastoral. A través de mi


peregrinaje he sido testigo de estas cinco maneras de ver manifestada la
actividad sanadora de Dios en la Iglesia. Quisiera compartir con ustedes
cuatro breves testimonios:

En el verano de 1974 inicié mi peregrinaje pastoral. Fui nombrado a


un circuito de congregaciones metodistas en los barrios Naranjo y
Cejas, de Comerío, y a una misión que recién comenzaba en el pueblo
de Aguas Buenas. Una semana después de haber sido nombrado
pastor, mi madre fue diagnosticada con un cáncer terminal en el
hígado. A pesar de todos los esfuerzos y las oraciones que se hicieron,
mi madre falleció diez meses después, el Viernes Santo de 1975. Con
esa experiencia aprendí que algunos hijos e hijas de la luz deberán
esperar la cura final en aquel gran día de la resurrección al final de este
tiempo. También aprendí el significado de las palabras del apóstol
Pablo en 2da Corintios 12.8-9 cuando dice «…tres veces he rogado al
Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi
poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me
gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el
poder de Cristo».

En el 1977 fui nombrado pastor de otra congregación metodista, la IM


de Río Piedras Heights, y allí tuve otra experiencia de sanidad que me
marcó intensamente. Fue una vivencia muy dura en la que acompañé a
una familia de profundas raíces en la Iglesia Cristiana (Discípulos de
Cristo) en Puerto Rico que en aquel momento histórico perseveraban
en la congregación que tenía el privilegio de pastorear. Viví con ellos
los procesos del diagnóstico, el tratamiento, la terminación del
tratamiento y la sanidad divina de un niño de apenas cinco años, hijo
del distinguido e insigne pastor de esta denominación, Rvdo. Daniel
Narváez Santos y su esposa Lydia. Kenneth Narváez Rivera fue
sanado de leucemia en aquel tiempo, sigue vivo y es un testimonio de
cómo Dios también sana a través del toque directo de su Espíritu
Santo.

A través de estos cuarenta y seis años de trabajo pastoral y ministerio


de consejería y psicoterapia he sido testigo de muchas otras
experiencias de sanidad en personas, parejas y familias que he
atendido.

Aprendí a través de la lectura de un libro escrito por Richard Foster,


distinguido pastor cuáquero (Sociedad Religiosa de los Amigos) y
gran maestro de la espiritualidad cristiana, una oración de sanidad que
dice: «Mi Señor y mi Dios, tengo un millar de argumentos en contra de
la oración sanadora. Tú eres el único argumento a favor de ella… Tú
ganas. Ayúdame a ser un medio a través del cual tu amor sanador fluya
a través de mí para alcanzar a otras personas. Amén»

EJERCICIO 4:
Recuerdas algún momento de sanidad divina en tu vida:

¿Qué sucedió?

¿A qué personas utilizó Dios en esa obra de sanidad?

¿Qué frutos ha dejado en tu vida?

Cuidado
Una comunidad de fe que vive a plenitud el ministerio de la sanidad
aprende el inmenso valor que tiene el «cuidado» de la gente.

El verbo «cuidar» es el verbo más importante para este tiempo que nos
ha tocado vivir, pues significa preservar, guardar, conservar o asistir. El
cuidado es la acción de cuidar.

Por eso, en este tiempo:

Yo me cuido.

Yo te cuido.

Tú te cuidas.

Tú me cuidas.

Nosotros nos cuidamos.


Nosotros cuidamos a otros.

Otros nos cuidan a nosotros.

El insigne consejero pastoral estadounidense Howard Clinebell definió el


término «cuidado» como «un ministerio amplio e inclusivo de sanidad y
crecimiento mutuo dentro de una comunidad de fe y su comunidad
circunvecina a lo largo de un ciclo de vida».

Hay cinco funciones presentes en las Sagradas Escrituras relacionadas


con el acto de cuidar, a saber:

sanar - Una función cuyo objetivo es superar algún tipo de deterioro


restaurando a la persona o familia para que alcancen su plenitud.

sostener - Ayudar a una persona o familia a superar una experiencia


adversa.

guiar - Asistir a personas o familias confundidas para que superen una


circunstancia adversa.

reconciliar - Restaurar relaciones rotas.

El psicólogo clínico Arnold Lazarus, creador de la terapia multimodal,


ha desarrollado un acróstico llamado HELPING (ayudar) para el autocuidado
de los profesionales de la salud mental. Por entender lo valioso que ha sido su
aplicación en mi vida, lo comparto con ustedes:
H - HEALTH - SALUD: Aquí se enfatiza en tener una buena
alimentación, mantener un peso saludable, hacer ejercicios
regularmente y visitar frecuentemente (por lo menos dos veces al año)
a su médico de cabecera.

E - EMOTIONS - EMOCIONES: Aquí se busca el manejo saludable


de las emociones, tener buena inteligencia emocional, y saber
identificar y manejar las emociones dolorosas. Las terapias cognitivas,
conductuales y narrativas son recursos efectivos para aprender a
manejar de forma saludable nuestras emociones.

L - LEARNING - APRENDER: Aquí se enfatiza en la importancia


de tener una jornada de aprendizaje continua como parte del
mejoramiento profesional.

P - PERSONAL RELATIONSHIP: RELACIONES


INTERPERSONALES SIGNIFICATIVAS - Aquí se enfatiza como
imprescindible que un profesional de la salud mental mantenga
relaciones interpersonales saludables. Su efectividad como profesional
en este campo está estrechamente relacionado con eso. Aprender ideas,
destrezas y habilidades que nos permitan crecer en nuestra relación
con los demás es un deber ineludible en todo ser humano y más en un
profesional de la salud mental.

I - IMAGES - IMÁGENES MENTALES: Aquí se enfatiza cómo las


imágenes mentales conque alimentemos nuestra mente son esenciales
para nuestra salud. Una imagen positiva bien puesta en nuestra mente
tiene un poder extraordinario para orientar nuestra existencia. Es
bueno recordar que las tradiciones bíblicas hacen uso constante de la
imaginación.

N - NEEDS TO KNOW - NECESIDAD DE CONOCER: Aquí se


enfatiza la necesidad que tiene un profesional de la conducta humana
de evaluar qué cosas necesita conocer de sí mismo para crecer como
ser humano y profesional.

G - GUIDANCE - GUIANZA: Aquí se enfatiza en la necesidad que


tiene todo profesional de la salud mental de tener maestros o mentores
que le sirvan de guía en su vida profesional.

Pienso que podemos aprender mucho del modelo anterior pues, aunque
fue diseñado originalmente para profesionales de la salud mental, tiene
mucho que enseñarnos a todos.

EJERCICIO 5:
¿Qué recuerdos te evoca la palabra «cuidar»? Repite varias veces, en
forma pausada y audible, la palabra «cuidar» y luego escribe todo lo que
vino a tu mente. Recuerda que las palabras construyen mundos.

Vida abundante
La palabra «vida» se menciona treinta y seis veces en el Evangelio según
San Juan, muchas veces acompañada del adjetivo «eterna». En este
evangelio, la «vida eterna» significa «vivir la vida con la calidad de Dios».
Una vida que se alcanza aquí y ahora a través de Jesucristo. Y también se nos
dice en este evangelio que Jesús «ha venido para que tengan vida, y para que
la tengan en abundancia» (San Juan 10.10 RV1960).

Si en el Antiguo Testamento la existencia humana se decidía frente a la


ley de Dios, en el Evangelio según San Juan esta se decide frente a Jesús.

Estamos con él o contra él.

Tenemos fe en él o somos incrédulos.

En este evangelio, la palabra creer no describe una actividad mental, sino


una experiencia existencial. Creer es responder, obedecer, actuar,
comprometerse, ser fiel.

Escrito a finales del siglo I, fue dirigido a una comunidad cristiana de


origen gentil ubicada en la ciudad de Éfeso, provincia de Asia Menor, que
luchaba por definir su vocación cristiana.

De acuerdo con este evangelio:

Jesús es el «Logos» (Verbo) de Dios (ver San Juan 1.1).

Jesús es la sabiduría encarnada de Dios, quien se hace amigo de


aquellos que lo reciben y también les hace amigos de Dios y del
prójimo.

Su cristología es sapiencial o de sabiduría. Eso significa que Cristo es,


para este evangelio, la sabiduría de Dios encarnada y hay que
comprenderla en clave cristológica, es decir, con los ojos que nos
ofrece la vida, la muerte y la resurrección de Jesús de Nazaret, el
Cristo de Dios.

La Iglesia es la comunidad de aquellos vinculados con y por el


mandamiento del amor y de la presencia de la sabiduría divina en sus vidas.

En este evangelio solo hay siete milagros o señales que enumeramos a


continuación:

Bodas de Caná de Galilea

Sanación del hijo de un oficial romano

Paralítico de Betesda

Panes y peces

Jesús camina sobre el mar

de nacimiento

La resurrección de Lázaro

Este evangelio es famoso por sus siete «Yo soy». Solo aparecen aquí y
evocan la respuesta de Dios dada a Moisés en el monte Sinaí.

Los siete «Yo soy» dicen:

Yo soy la vid verdadera

Yo soy el buen pastor

Yo soy la puerta abierta


Yo soy la luz del mundo

Yo soy el camino, la verdad y la vida

Yo soy el pan de la vida

Yo soy la resurrección y la vida

Las Bodas de Caná de Galilea es el primer milagro narrado en este


evangelio (San Juan 2.1-11). El pasaje nos habla de una fiesta de boda. La
narrativa es una extraordinaria metáfora para descubrir la vida abundante.
Observen lo que este relato nos dice:

Jesús fue invitado a una boda.

Su presencia no fue ornamental, sino muy activa.

En la hora de la crisis se le llamó y el actuó.

Su actuación estuvo matizada de verbos en imperativo («llenen»,


«saquen», «llévenlo»).

La obediencia hizo posible el milagro.

Y el milagro se convirtió en señal («Semeia»).

Así reveló su gloria y sus discípulos creyeron en él.

Cuando Jesús es:

Invitado a venir a nuestras casas…,

como presencia viva, no como ornamento, y


obedecemos sus imperativos

Entonces:

El milagro irrumpe.

Este es señal de su gloria.

Los discípulos creen en él.

La vida abundante se manifiesta en todos los invitados.

La narrativa de las Bodas de Caná de Galilea sirve de espejo y reflejo a


la Iglesia que está llamada a ser un hogar al que se invita cada día a Jesús a
celebrar la gran fiesta de la vida abundante. Una fiesta donde la presencia del
Cristo de Dios llena de amor y sabiduría la vida de los invitados.

Howard Clinebell, en su libro «Anchoring your well being: Christian


Wholeness in a fracture world (1997)», describe en forma magistral cómo la
vida abundante que nos ofrece el Cristo de Dios se manifiesta en nuestra
vida. El distinguido consejero pastoral estadounidense nos invita a cultivar
siete actividades que nos pueden ayudar a descubrir la sanidad y la vida
abundante que el Cristo de Dios nos ofrece a todos:

Experimenta regularmente el poder sanador de Dios. Identifica áreas


de tu vida que necesiten sanidad. No temas pedir a otros una oración
de sanidad por tu persona. Participa en cultos de sanidad que se
ofrezcan en tu iglesia.
Busca diariamente espacios que ayuden a renovarte y cultivar la
trascendencia. Cada día separa tiempo para tu conexión espiritual.

Desarrolla creencias vitales que brinden significado, propósito y


esperanza a tu vida. Deléitate en el estudio en grupo de las Sagradas
Escrituras y cultiva el diálogo bíblico- teológico.

Cultiva valores, prioridades y compromisos de vida centrados en el


amor, la integridad y la justicia que te ayuden a vivir de forma
responsable, cuidándote y cuidando a los demás. Vincula tu estilo de
vivir la vida con el Evangelio de Jesucristo y el Reino de Dios.

Descubre y fortalece tu capacidad espiritual para la sabiduría, la


creatividad y el amor. Cultiva la disciplina del discernimiento
espiritual; actividades que desarrollen tu creatividad, tales como
escribir, componer música, sembrar, pintar, construir, explorar e
investigar, entre otras, y nuevas formas de expresar el amor.

Experimenta nuevas conexiones que te permitan profundizar en tu


relación con otras personas y con la creación de Dios, su naturaleza.
Cultiva la disciplina de la hospitalidad dándole una bienvenida del
corazón a algún extraño que se te acerca o te visita. Conócelo (a),
busca aprender lo más que puedas de él o ella. Cultiva, también, tu
vínculo con la naturaleza. Efectúa en forma periódica un «Lectio
Divina» de la naturaleza que te rodea. Por ejemplo, aprende a «leer» la
naturaleza, meditar en ella, orar dando gracias por ella, contemplar y
disfrutarla.
Aprende disciplinas espirituales que te ayuden a fortalecer tu
confianza, autoestima, esperanza y amor por las personas y la vida.
Esfuérzate en buscar todo lo que te ayude a sanar las heridas que
producen las pérdidas, la culpa, el resentimiento y el rechazo. Tener un
guía o amigo espiritual puede ser un camino para la autorrevelación, la
retroalimentación y adquirir el «insight» de nuestra vida.

La lectura frecuente del salterio (el libro de los Salmos), la


memorización de algunos de ellos en forma completa o parcial, cantar
cánticos inspirados en el libro de los Salmos, orar utilizando los
Salmos y llevar a cabo la Lectio Divina con el libro de los Salmos te
ayudarán a madurar en la vida:

Lectio - Leer - Lectura pausada y repetida de un salmo.

Meditatio - Meditar - Medita durante varios minutos en silencio sobre


el salmo que leíste. Pregúntate: ¿Qué palabras me llamaron la
atención? ¿Qué emociones me evoca esta lectura? ¿Qué enseñanza
tiene lo leído?

Oratio - Orar - Ora dando gracias por la experiencia que has vivido y
pídele dirección a Dios.

Contemplatio - Contemplar – Contempla, en silencio, lo ocurrido.


Disfruta el momento.

EJERCICIO 6:
Luego de leer este artículo contesta las siguientes frases incompletas:
Para mí la Iglesia es

Una comunidad de fe se define como

Hablar de sanidad es

El cuidado es una responsabilidad donde

La vida abundante comienza

Oración de la serenidad
Culmino este artículo con una oración que hace muchos años aprendí
cuando asistía como estudiante de psicología a una reunión de «Alcohólicos
Anónimos». Se le conoce como «la oración de la serenidad» y se adscribe su
autoría a Reinhold Niebuhr, teólogo, filósofo y escritor estadounidense de
origen alemán.

«Señor, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo


cambiar; valor para cambiar las que puedo, y sabiduría para reconocer la
diferencia».

Léela varias veces y de forma pausada. Intenta memorizarla. Escríbela,


eso te ayudará a hacerlo.

Vuelve a leerla y contesta las siguientes preguntas:

¿Qué es serenidad? ¿Qué es su opuesto?

¿Qué significa aceptar lo que no puedo cambiar? ¿Qué cosas no puedo


cambiar?

¿Qué es valor? ¿Qué es lo opuesto al valor?


¿Qué significa cambiar lo que puedo? ¿Qué cosas puedo cambiar?

¿Qué es sabiduría? ¿Qué es su opuesto?

¿Qué significa reconocer la diferencia? ¿Cuál diferencia?

ORACIÓN FINAL
Me despido de ustedes con una oración que el Dios vivo puso en mi
mente y corazón hace varios años. Te invito a que la leas y luego memorízala.
Acostumbro a repetirla frecuentemente en mi vida.

«Tómame tal como soy.

Dime lo que debo ser.

Llena hoy mi corazón.

Y vive en mí».

Bibliografía
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Ediciones SEMILLA, 2007.

Capps, Donald. Reframing: A New Method in Pastoral Care. Fortress Press, 1995.

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León, Jorge A. Psicología pastoral para la familia. Cleveland: Editorial Evangélica, 2009.

León, Jorge A. Psicología pastoral para todos los cristianos, 13ra ed. Buenos Aires: Ediciones Kairós,
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Maldonado, Jorge E. Introducción al asesoramiento pastoral de la familia. Nashville: Abingdon Press,
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Montilla, R. Esteban & Ferney Medina. Pastoral Care and Counseling with Latino/as. Minneapolis:
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Radillo, Rebeca M. Cuidado pastoral contextual e integral. Grand Rapids: Libros Desafío, 2007.

Santos Hugo N. Dimensiones del cuidado y asesoramiento pastoral: aportes desde América Latina y el
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Schipani, Daniel S. The Way of Wisdom in Pastoral Counseling. Elkhart: Institute of Mennonite
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Decatur: AETH, 1997.

Wagner, James K. Una aventura en sanidad y plenitud: el ministerio de sanidad de Cristo en la Iglesia
de hoy, The Upper Room, 1995.
OLLAS DE BARRO
Prof. Elena Huegel

“P orque el mismo Dios que mandó que la luz brotara de la


oscuridad, es el que ha hecho brotar su luz en nuestro corazón,
para que podamos iluminar a otros, dándoles a conocer la gloria de Dios que
brilla en la cara de Jesucristo. Pero esta riqueza la tenemos en nuestro cuerpo,
que es como una olla de barro, para mostrar que ese poder tan grande viene
de Dios y no de nosotros. Así, aunque llenos de problemas, no estamos sin
salida; tenemos preocupaciones, pero no nos desesperamos. Nos persiguen,
pero no estamos abandonados; nos derriban, pero no nos destruyen.
Dondequiera que vamos, llevamos siempre en nuestro cuerpo la muerte de
Jesús, para que también su vida se muestre en nosotros» (2 Co 4.6-10, DHH).

Nuestro cuerpo: Olla de barro, digna y frágil, creación de Dios.

Éramos un grupo de nueve o diez reunidos alrededor de una gran olla de


barro en nuestro primer retiro para adolescentes, hijos e hijas de pastores en
el Centro Shalom, el campamento de la Iglesia Pentecostal de Chile.
Pintamos la olla con figuras que celebraban, cantaban y adoraban a Dios,
cada quien escogiendo colocar su nombre cerca de la que se asemejaba más a
la percepción de su persona al celebrar la obra del Creador. En el culto de
apertura, instalamos la olla al centro del espacio grupal; en su interior no se
alcanzaba a ver la luz de una vela prendida ya que tenía la tapa puesta. Nos
regocijamos en nuestra obra de arte, hasta que alguien se tropezó. La olla se
estrelló. Nos pasamos el resto del campamento pegando el rompecabezas. En
el culto de cierre, allí estaba la olla de barro de nuevo en el centro de nuestro
espacio, ahora con grietas y manchas de pegamento. En su interior brillaba
una vela, la luz escapándose por las imperfecciones y los agujeros donde
faltaban las piezas que no pudimos recuperar. Reconocimos que somos
frágiles y preciosas ollas de barro. La luz transformadora de Dios, brillando
en nuestros corazones, ilumina al mundo por medio de nuestras
vulnerabilidades convertidas en fortalezas, nuestras vergüenzas bautizadas
por la dignidad y nuestros dolores sanados por el amor. «Dondequiera que
vamos, llevamos siempre en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que
también su vida se muestre en nosotros» (2 Co 4.10).

Ejercicio 1 para reconectarse con su cuerpo: Apretar y soltar


Busque un lugar donde pueda acostarse de espalda, ya sea en el suelo o
en una cama firme. Es importante poder estirarse bien para que todo su
cuerpo esté en contacto con el suelo o la cama. Puede poner una música de
relajación para ayudar a tranquilizarse si no puede estar en un lugar al aire
libre o con una ventana abierta.

Lea todas las indicaciones y luego haga el ejercicio:

Sienta todos los puntos donde su cuerpo hace contacto con el suelo
desde la cabeza hasta los pies. Al apretar y soltar las diferentes partes
de su cuerpo en el resto de este ejercicio, manténgase atento a las
sensaciones. Tenga cuidado de no lastimarse, especialmente si
encuentra que alguna parte de su cuerpo está más frágil o vulnerable.
Trabaje el ejercicio en su cuerpo como si fuera una artesana
moldeando el barro con cuidado, atención y entrega, sin juzgarse ni
criticarse.

Apriete el cuerpo hacia el suelo y cuente hasta tres y suelte otra vez.

Repita el mismo ejercicio dos veces más.

Apriete y suelte los músculos de su cuerpo uno a uno comenzando con


el cuello. Apriete el cuello, cuente hasta tres y suelte. Repita una vez.

Apriete los hombros, cuente hasta tres y suelte. Repita.

Haga el mismo proceso con sus brazos, manos, pecho, estómago,


glúteos, piernas y pies.

Apriete todo el cuerpo, cuente hasta tres y suelte. Repita dos veces.

Descanse y relaje todo el cuerpo unos momentos antes de levantarse.


Haga una revisión de su cuerpo. Note si todavía hay alguna parte
tensa, que le duela o que sienta incomodidad. Reconozca que su
cuerpo, con todas sus partes, incluyendo las que están sanas y las que
necesitan sanidad, está en las manos de Dios.

Nuestro cuerpo: Cuenta nuestra historia


«Apapachar» es una palabra que viene del náhuatl, una de las lenguas
originarias de México. Su significado común es dar cariño o mimar. Su
significado más profundo es «acariciar con el alma».
Nosotros podemos apapacharnos, acariciarnos a nosotros mismos con el
alma, reconociendo el cuidado de nuestros cuerpos como una forma de
celebrar, respetar y dignificar la creación de Dios. En su libro El Cuerpo lleva
la cuenta: cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma, el Dr. Bessel
Van der Kolk nos recuerda que nuestro cuerpo acumula la evidencia de los
golpes emocionales, desafíos mentales y relaciones estresantes que hemos
experimentado a lo largo de nuestras vidas, y cuando lo descuidamos, nos
pasará la cuenta con enfermedades, debilidades y dolores. Tanto las
bendiciones como los traumas de nuestras vidas se van depositando en
nuestro cuerpo. Tenemos la responsabilidad y el privilegio de apapacharnos,
agradeciendo al Señor por la maravilla que es el cuerpo humano. Al
reconocer que nuestro cuerpo es una olla de barro, preciosa y vulnerable
creación de Dios y que necesita nuestro cuidado, podemos celebrar y cuidar
nuestra salud con la fuerza para amar a Dios y ministrar a nuestro prójimo.
Cuando no disfrutamos de buena salud física, tenemos la oportunidad de
aprender a descansar en el Señor y en los cuidados de otros, trabajando
nuestras actitudes, pensamientos y emociones, para que la luz de Cristo brille
desde nuestro interior y bendiga a los que nos rodean. En aquella persona
quien se ha dejado moldear por el Espíritu Santo, las grietas del dolor pueden
ser, precisamente, las que permitan que se vea la luz que está limpiando y
transformando su interior.

Ejercicio 2 para reconectarse con su cuerpo: Apapacho de Dios


En México, cuando recibimos una bendición especial de parte de Dios,
decimos que el Señor nos ha apapachado. Este ejercicio es una manera de
hacer tangible en nuestro cuerpo esa sensación de que Dios lo ama y cuida
como parte preciosa de su creación:

Frótese las manos hasta comenzar a sentir calor. Dé gracias a Dios por
su vida y por su cuerpo que le permite disfrutar de las delicias del buen
vivir.

Acaricie su cabeza y pida ayuda para cuidar de su mente y de sus


pensamientos.

Acaricie su corazón y pida ayuda para cuidar de su corazón y de sus


emociones.

Acaricie sus brazos y pida ayuda para cuidar de sus relaciones con
otros.

Acaricie sus rodillas y pida ayuda para cuidar del equilibrio al nutrir
todas las áreas de su vida.

Junte las puntas de los dedos y sienta el calor o la sensación en las


yemas. Pida ayuda para cuidar de su espíritu y su relación con Dios
como base de todas sus necesidades físicas, emocionales, mentales,
espirituales y relacionales.

Nuestro cuerpo: Portador de la luz de Dios


¿Habrá sido el descuido, un accidente, una enfermedad no esperada, u
otra razón emocional, espiritual o relacional por la cual nuestro cuerpo, frágil
y vulnerable olla de barro formada por el Creador, en algún momento se
quebrantó? Ya sea que nuestro cuerpo esté hecho pedazos o que tenga grietas
casi imperceptibles, en ocasiones lo hemos descuidado por ser materia
terrenal y moribunda, sin mayor valor por ser «barro.» Confundimos la
pureza espiritual con una religiosidad que exige que dominemos nuestros
cuerpos con dolor, sufrimiento o angustia. Nuestros cuerpos son obra maestra
de Dios, el «arte-sano», quien hace todas las cosas buenas y bellas. Como
dice el Salmo 139.13-14 (versión DHH): «Tú fuiste quien formó todo mi
cuerpo; Tú me formaste en el vientre de mi madre. Te alabo porque estoy
maravillado, porque es maravilloso lo que has hecho. ¡De ello estoy bien
convencido!».

Hemos dejado como última prioridad en nuestro cumplimiento espiritual


amar a Dios con nuestras fuerzas físicas o amarnos a nosotros mismos,
incluyendo nuestros cuerpos. Hemos dado mayor preferencia a amar a Dios
con nuestros corazones, almas y mentes, como también a nuestro prójimo, en
vez de mantener el equilibrio del amor a Dios, a otros y a nosotros mismos.
Un cuerpo descuidado, deshidratado, estresado, malnutrido, con falta de
descanso y ejercicio, sobrecargado y maltratado no tiene la fuerza ni para
amar a Dios ni al prójimo.

El Dios de la vida busca restaurar nuestro cuerpo, como olla de barro


rota y rechazada, y nos sana con ungüentos, descanso, alimentos y otros
cuidados como si fueran pegamento divino. Nuestro orgullo espiritual puede
causar que hagamos poco caso a las personas que nos ruegan que
consideremos el cuidado de nuestro cuerpo. Las ignoramos, o peor, las
rechazamos, por no ser realmente espirituales. A veces, nos oponemos a sus
consejos e insistencia en cuanto al cuidado de nuestros cuerpos, creyendo que
la santidad solamente implica nuestro ser espiritual. ¿Será que nosotros
somos llamados a ser «arte-sanos» de nuestros propios cuerpos,
transformando esta olla rota en una vasija que alumbra con esperanza y amor
a través de las cicatrices de nuestro dolor?

Si cuidamos de nuestros cuerpos y experimentamos la sanidad integral


de Dios, tendremos la fuerza física, emocional y espiritual para amar a Dios,
al prójimo y a nosotros mismos. Así, nuestros cuerpos restaurados
alumbrarán al mundo con el poder de Dios. «Del mismo modo, procuren
ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que
ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo.» (Mt 5.16,
versión DHH)

Ejercicio 3 para reconectarse con su cuerpo: Amasando el


barro
Estos ejercicios están diseñados para mantener nuestro cuerpo flexible,
desestresado y relajado, como el barro maleable, especialmente al estar
sentados por largos periodos. ¡Se pueden usar durante los cultos o en las
reuniones en línea! Trate de realizar dos o tres de estos ejercicios cada 15 a
20 minutos durante el tiempo que esté sentado. Haga los ejercicios
lentamente, estirando hasta donde pueda, deteniéndose al sentir la primera
señal de dolor. Luego, busque alcanzar a estirar un poquito más cada vez que
hace los ejercicios, sin forzar y sin lastimarse:
Levante un pie y gírelo desde el tobillo varias veces en una dirección y
luego en la otra. Realice el mismo ejercicio con el otro pie.

Levante el talón de ambos pies hasta que estén de puntitas. Repita el


ejercicio varias veces.

Levante los dedos de ambos pies hasta que estén descansando en el


talón. Repita el ejercicio varias veces.

Levante un pie hasta que esté descansando en el talón mientras el otro


pie queda de puntitas. Alterne el levantar los pies varias veces.

Estire una rodilla levantando un pie del suelo. Sostenga. Repita con la
otra rodilla.

Estire las rodillas levantando ambos pies del suelo y sostenga. Repita.

Coloque las manos firmemente sobre la silla y apoye el cuerpo sobre


los brazos y las manos. Sostenga y repita varias veces.

Cruce los brazos y coloque las manos en los hombros. Apriete los
brazos, el pecho y el cuello. Sostenga y suelte. Repita.

Gire la cintura hacia la izquierda hasta cruzar el brazo izquierdo por


sobre el respaldo de la silla. Sostenga. Repita el ejercicio hacia la
derecha.

Gire ambos hombros en círculos para delante y para atrás.

Gire la cabeza a un lado y lentamente hacia el otro lado.

Manteniendo los hombros paralelos al suelo, trate de tocar una oreja


con el hombro sin lastimarse. Repita con la otra oreja.
Nuestro cuerpo: Cuidando esta olla de barro
La resiliencia es la capacidad de recuperarse después de la adversidad, de
doblarse y no romperse, de caerse y volver a levantarse. Nuestra resiliencia
involucra muchos diferentes factores, incluyendo el desarrollo de nuestra fe,
el apoyo que recibimos y nuestra salud emocional, mental y física. La rapidez
con que los individuos o los grupos se recuperan después de experimentar un
trauma depende de lo que ocurrió, cuánto tiempo duró, cuánto apoyo hubo
disponible, la capacidad de resolver problemas, las creencias, la fortaleza
interior, la sabiduría del individuo o grupo y la salud física. (Prestwood-
Taylor y Huegel). Podemos desarrollar y fortalecer nuestra resiliencia
cuidando de nuestra salud integral antes de que vengan los momentos
difíciles para poder superarlos con mayor destreza. Durante algún desafío de
la vida, si tenemos cuidado de nuestra salud, tendremos mayor fuerza para
prevalecer sin perder la esperanza. Después de un evento traumático, si le
damos prioridad al cuidado de nuestra salud física y apapachamos nuestros
cuerpos, tendremos una base firme para la reconstrucción de nuestras vidas.
Tristemente, en muchas ocasiones, el cuidado de nuestro cuerpo queda en
último lugar, dejando secuelas que afectan profundamente nuestra resiliencia,
además de nuestra integración y bienestar. Una olla de barro es una paradoja
de la resiliencia. Por un lado, si se golpea se rompe con facilidad. Por otro
lado, si se cuida y se mantiene, puede servir por años y años. ¡Los frijoles
más ricos vienen de ollas de barro, quemadas y curtidas por años al fuego!
Como hemos visto, aun la olla quebrada puede tener su propia belleza. Las
cicatrices permiten que la luz que brilla en su interior transforme el mundo
que le rodea.

Ejercicio 4 para reconectarse con su cuerpo: Tengo paz como


un río

Escoja una canción, himno o corito que se sepa de memoria y que


hable de la paz, como por ejemplo, «Paz, paz, cuan dulce paz» o «Yo
tengo paz como un río».

Busque un espacio al aire libre para sentarse o hágalo frente a una


ventana abierta.

Mientras canta la canción, dese golpecitos muy suaves en el cuerpo


comenzando por la corona de la cabeza, la frente, las orejas, los
cachetes, la nuca, el cuello, el pecho, los brazos y las manos (primero
de un lado y luego del otro), el estómago, los muslos, las rodillas, las
piernas, los tobillos y los pies.

Termine dando gracias a Dios por su cuerpo. ¡Celebre que toda su vida
está en las manos de Dios! Sienta la sensación de que todo su cuerpo
ha despertado a la paz que el Señor nos da.

Bibliografía
Dios Habla Hoy: La Biblia Versión Popular. México, Sociedades Bíblicas Unidas, 1987.

Prestwood-Taylor, Dra. Beverly, y Elena Huegel. Materiales no publicados del programa Retoños en
las ruinas: esperanza en el trauma. San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México: 2010-2020.

Van der Kolk, Bessel. El cuerpo lleva la cuenta: cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma.
Barcelona, Eleftheria Editorial, 2017.
NOTAS BIOGRÁFICAS
Las siguientes personas han contribuido en la redacción de las lecciones
y en la preparación de los artículos de fondo de la presente edición especial
de El Discípulo.

El Rvdo. Eliezer Álvarez Díaz es ministro ordenado de la Iglesia


Cristiana (Discípulos de Cristo) en Puerto Rico. Actualmente, se desempeña
como pastor en la ICDC en Guaynabo Pueblo, pastor asistente en educación
cristiana de la ICDC en Puerto Rico y director del Instituto Bíblico «Rvdo.
Juan Figueroa Umpierre» de la ICDC en Puerto Rico. Además, sirve como
editor general de las revistas para la educación cristiana El Discípulo y Soy
un Discípulo de Cristo. Posee una maestría en Divinidad del Seminario
Evangélico de Puerto Rico y un doctorado en Filosofía y Teología, con
especialidad en Educación Cristiana, de la Universidad Interamericana de
Puerto Rico. Vive en Guaynabo, Puerto Rico, junto a su esposa, Everlitz, y
sus hijos, Andrés David y Fabián Alejandro. En la presente edición escribió
el artículo «Presentación».

El Dr. Justo González es ministro ordenado de la palabra y sacramentos


de la Iglesia Metodista en Estados Unidos. Posee un doctorado en Filosofía y
Teología de la Universidad de Yale. Por treinta años enseñó en varias
instituciones teológicas. Ha dado cientos de conferencias en Norteamérica,
Sudamérica, Europa y Asia. Ha escrito más de cien libros, aunque es muy
conocido por sus dos volúmenes de Historia del cristianismo y sus tres
volúmenes de Historia del pensamiento cristiano. Este último ha sido
traducido a ocho idiomas. Además de su pasión por conectar la teología a la
vida de la Iglesia por medio de sus publicaciones, la actividad que más valora
y aprecia es la de ser mentor y animar a hispanos y a otros estudiantes de
grupos minoritarios. Hoy, como profesor y ministro retirado de la Iglesia
metodista, dedica su tiempo a la investigación, la escritura y a promocionar la
educación teológica hispana. Vive en Atlanta, Georgia, junto a su esposa, la
Dra. Catherine Gunsalus. En la presente edición escribió el artículo «La fe
ante el enigma de la pérdida».

La Prof. Elena Huegel es maestra, cuenta cuentos, facilitadora y


acompaña procesos de aprendizaje grupal e individual. Ha sido misionera de
Ministerios Globales de la Iglesia Unida de Cristo y la Iglesia Cristiana
(Discípulos de Cristo) en Estados Unidos y Canadá desde hace veintidós
años, y coordina el proyecto Retoños en las ruinas, esperanza en el trauma
en México, Puerto Rico, Chile, Paraguay, Argentina y Nicaragua. Tiene una
doble licenciatura en Recreación y en Literatura Iberoamericana de la
Universidad Bautista de Houston, Estados Unidos, y una maestría en
Transformación de Conflictos y Educación por la Paz de la Universidad
Menonita del Este, Estados Unidos. La familia Huegel ha servido por más de
cien años y por tres generaciones como misioneros de la Iglesia Cristiana
(Discípulos de Cristo) en Estados Unidos y México a través de Ministerios
Globales. Elena describe su misión de la siguiente forma: «Dios me ha
llamado a acompañar procesos de sanidad en las relaciones esenciales de la
vida: con Dios, con otros y otras, con nosotros mismos y con la creación de
Dios». En la presente edición escribió el artículo «Ollas de barro».

El Dr. Pablo Jiménez es ministro ordenado de la Iglesia Cristiana


(Discípulos de Cristo) en Puerto Rico. Posee un doctorado en Ministerio del
Columbia Theological Seminary, una maestría en Divinidad del Seminario
Evangélico de Puerto Rico y una maestría en Teología del Christian
Theological Seminary en Indianápolis. Ha servido en diversas áreas del
ministerio cristiano en Puerto Rico y en Estados Unidos. Actualmente, es
decano asociado para Ministerios Hispanos del Seminario Teológico Gordon-
Conwell ubicado en Hamilton, Massachusetts. Pablo está casado con
Glorimar y tiene tres hijos, Antonio, Paola y Natalia. En la presente edición
escribió el Análisis de la Escritura en las lecciones correspondientes a la Dra.
Ivelisse J. Maldonado Morales.

La Dra. Ivelisse J. Maldonado Morales es miembro activo de la Iglesia


Cristiana (Discípulos de Cristo) en Sierra Linda, Bayamón, Puerto Rico, en la
que ha servido como maestra de escuela bíblica de niños, adolescentes y
adultos, presidenta del ministerio de acción social y vicepresidenta de la Junta
de Oficiales. También es miembro de la Coral Discípulos de Cristo. Posee un
doctorado en Psicología Clínica de la Universidad Carlos Albizu en San Juan,
Puerto Rico. Ha tenido la oportunidad de trabajar en la política pública del
país como asesora legislativa y directora de comisión en asuntos relacionados
a la educación y el bienestar social. Por diecinueve años ha ofrecido servicios
psicológicos, tales como: evaluación, consultoría y terapia a diversos grupos,
incluyendo a víctimas sobrevivientes de abuso sexual y su familia, e
intervenciones en crisis por desastres naturales. Por diecisiete años ha
ejercido como profesora y catedrática en varias de las instituciones
universitarias del país: Universidad Ana G. Méndez y Universidad
Interamericana. Cuatro de estos años los dedicó al desarrollo de destrezas y
competencias de psicólogos en formación, encargándose de la coordinación
de sus prácticas, adiestramientos y la supervisión. Su amor por Dios y su
agradecimiento a él la motivan a combinar con pasión aspectos de la
psicología con la teología y la vida cristiana para poder ofrecer
adiestramientos, talleres y mensajes reflexivos a líderes de iglesias y a la
comunidad de fe en general. En la presente edición colaboró como escritora
de lecciones bíblicas.

El Rvdo. Miguel A. Morales Castro es ministro ordenado de la Iglesia


Cristiana (Discípulos de Cristo) en Puerto Rico. Posee una maestría en
Divinidad del Seminario Evangélico de Puerto Rico y una maestría en
Educación en Matemáticas de New York University. Ha sido pastor de varias
iglesias en Puerto Rico. Ha servido en comités y juntas de la Iglesia en Puerto
Rico y en Estados Unidos. Actualmente, es el pastor general de nuestra
Iglesia en Puerto Rico. Tiene dos hijos: Michelle Enid y Miguel Antonio.
Vive en Bayamón, Puerto Rico, junto a su esposa, Norma. En la presente
edición escribió el artículo «Sanidad Integral».

La Rvda. Geritza Olivella Santana es ministra ordenada de la Iglesia


Cristiana (Discípulos de Cristo) en Puerto Rico. Actualmente, se desempeña
como pastora asociada en familia y crecimiento de iglesias de la ICDC en
Puerto Rico. Es editora ejecutiva de la revista El Discípulo y del proyecto
educativo para la niñez Soy un Discípulo de Cristo. Posee una maestría en
artes con concentración en Trabajo Social de la Universidad Interamericana
de Puerto Rico, una maestría en Divinidad del Seminario Evangélico de
Puerto Rico y un doctorado en Ministerio de Drew University en Nueva
Jersey. Vive en Bayamón, Puerto Rico, junto a su esposo, David J. Cortés, y
sus dos hijos, Emily y David Daniel. En la presente edición colaboró como
escritora de lecciones bíblicas.

El Rvdo. Héctor F. Ortiz Vidal es obispo de la Iglesia Metodista de


Puerto Rico desde el 2016. Está casado con la Sra. Alma Y. Varela Dieppa,
psicóloga clínica, es padre de tres hijos y abuelo de tres nietas. El obispo
Ortiz se distingue por ser pastor, psicólogo clínico y director espiritual. En su
fructífero peregrinaje espiritual ha sido pastor de cinco congregaciones
metodistas, presidente de la Junta del Ministerio Ordenado de la Iglesia
Metodista de Puerto Rico, profesor adjunto en el Programa Doctoral de
Cuidado Pastoral de la Familia del Seminario Evangélico de Puerto Rico,
capellán y psicólogo clínico a tiempo parcial del First Hospital
Panamericano, programa de hospitalización parcial. Su peregrinaje intelectual
lo ha llevado a estudiar y obtener grados académicos en diversas instituciones
universitarias en Puerto Rico y Estados Unidos. Es autor de dos libros y
decenas de artículos que han sido publicados en diversas revistas
profesionales. La tarea pastoral, la terapia de familia, la formación espiritual
y los ministerios de sanidad han captado su atención a lo largo de su vida.
Actualmente, su principal pasión es ser un obispo que vive con la iglesia en el
corazón. En la presente edición escribió el artículo «La Iglesia: comunidad de
cuidado, sanidad y vida abundante».

El Dr. Waldemar Purcell Gatell es miembro de la Iglesia Cristiana


(Discípulos de Cristo) en El Señorial desde hace treinta y cuatro años. Allí ha
servido en varias capacidades: como anciano, predicador laico, en el
ministerio de la tercera edad, ministerio radial, ministerio de intervención en
crisis y otros. Está casado con Frances Servera Rodríguez y tiene tres hijas
adultas, dos nietos y tres nietas. Waldemar completó una maestría en
Psicología en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y, luego de
obtener una beca de la Ford Foundation, viajó al estado de Nueva York
donde obtuvo el doctorado en la Universidad del Estado de Nueva York.
Posteriormente, obtuvo un diploma postdoctoral en Hipnosis Clínica del
Instituto Milton Erickson, Ciudad de México, y un certificado postdoctoral en
Psicotraumatología Clínica y Psicotraumatología de Campo de Florida State
University. Lleva cuarenta y cuatro años en la práctica de la psicología
clínica. Por trece años fue profesor a tiempo completo en el programa
graduado de Psicología de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y se
desempeñó como consultor para el Gobierno y para la industria privada.
Desde el 2000 es profesor en la International Critical Incident Stress
Foundation, institución vinculada a las Naciones Unidas para el manejo de
eventos traumáticos extensos. Ha dedicado mucho de su tiempo a escribir
libros y artículos para la iglesia, donde se integra la psicología con el estudio
bíblico. En la presente edición escribió el artículo «La Iglesia: comunidad
terapéutica».

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