-Boivin, M., A. Rosato y V. Arribas (compiladores) 2004. Constructores de Otredad.
El trabajo antropológico se estructura en dos elementos. El primero es el objeto, en el
cual la Antropología es definida como el estudio de la otredad cultural, la alteridad
cultural o la diversidad cultural. El segundo se refiere a su "técnica" o "método",
sostiene que la particularidad de la Antropología residiría en su forma de trabajar, en
el modo en que se recolectan, analizan y exhiben sus datos: la observación
participante. No se puede explicar qué hace hoy la Antropología sin referirnos a la
historia de su constitución como parte del campo científico, porque la ciencia es
acumulativa y los componentes que encontramos hoy provienen de las teorías
elaboradas en distintos momentos históricos. Para comprender en profundidad, es
necesario considerar el contexto histórico y social en el que se desarrolló.
Para comprender la Antropología en su forma actual, es indispensable considerar la
historia de su desarrollo. La ciencia, siendo acumulativa, se construye sobre una base
de teorías elaboradas en diversas épocas. En la labor del antropólogo, el contexto
histórico y social de la evolución de la Antropología juega un papel crucial, al igual
que su relación con otras ciencias y los componentes que la conforman (objeto,
teorías, método y técnicas). Estos componentes han experimentado cambios a lo largo
del tiempo, distinguiéndose tres momentos claves en Europa y Estados Unidos:
Finales del siglo XIX.
Periodo entre las dos guerras mundiales.
Posterior a la Segunda Guerra Mundial.
La Antropología ha establecido un modelo del "otro" cultural, siendo este "otro" su
objeto de estudio, el cual ha sido reinterpretado según las diferentes teorías
predominantes en distintos momentos históricos. Cuando la idea de dominación
cultural emergió, el objeto de estudio antropológico se reformuló en torno a la noción
de desigualdad: el "otro" cultural como resultado de dicha desigualdad.
tres momentos de la Antropología:
Fines del siglo XIX: la Antropología se consolidó como ciencia. Durante este
período, la Revolución Industrial provocó nuevas divisiones de clase, nación, etnia y
problemas diversos, que eventualmente se agruparon bajo el término "sociales".
Europa se erigió como el centro del mundo, adoptando una perspectiva eurocéntrica,
y su principal preocupación era el estudio de los "no europeos". Estos eran
clasificados por sus diferencias y comparados en términos de quienes tenían más y
quienes tenían menos, sin tomar en cuenta la opinión de los propios sujetos
estudiados. Así, los europeos definían a los no europeos y se expandieron sobre otros
pueblos y culturas. La teoría predominante en este periodo fue el Evolucionismo
social, que interpretaba las diferencias entre los seres humanos como diferencias
inherentes.
Entre las 2 Guerras Mundiales:En esta etapa, se produce un cambio cualitativo
significativo al reconocer la diversidad del mundo y buscar definir al no europeo. Sin
embargo, no se considera el contexto histórico y las relaciones sociales. Dos eventos
de gran importancia marcaron este periodo para la Antropología europea y
norteamericana: la crisis del evolucionismo como paradigma único y la división de la
ciencia en escuelas nacionales. Esto dio lugar al estructuralismo funcionalista
inglés,y al particularismo histórico en [Link]., a la escuela histórico-cultural en
Alemania y a la escuela sociológica en Francia. El denominador común de estas
teorías era la crítica a las técnicas del evolucionismo. En primer lugar, proponían que
los datos recopilados debían ser de primera mano y que el propio antropólogo debía
investigar, dando origen a la observación participante. Esto implicaba que el
investigador debía trasladarse a las sociedades que deseaba analizar, estudiando
exhaustivamente sus culturas para identificar diferencias y similitudes culturales.
Estas teorías cuestionaban el método comparativo y acusaban a los evolucionistas de
etnocentrismo al observar la cultura como una totalidad interconectada. A medida que
se estudiaban las diferentes culturas en detalle, se encontraban menos elementos en
común. El evolucionismo fue reemplazado por una actitud mas relativa, que no se
centraba en comparar culturas, ya que cada cultura es una configuración única y
comprensible en sus propios términos. La Antropología trabaja sobre las diferencias
para evidenciar la diversidad cultural. Las escuelas de esa época se especializaban en
el estudio de pueblos primitivos. La Antropología social se separó de la cultural,
enfocándose en la organización de las sociedades humanas, mientras que la
Antropología cultural se centraba en cómo las personas vivían, pensaban y se
relacionaban.
Después de la Segunda Guerra: (decada del 50): En este periodo, las sociedades
primitivas experimentaron significativas transformaciones: la desaparición física y la
reducción acelerada de sus miembros debido a la guerra, enfermedades y genocidio.
Esto llevó a una transformación cualitativa hacia las formas de vida occidentales, una
asimilación y un cambio forzado de mentalidades, conocido como Genocidio
Cultural. Como resultado, algunas sociedades desaparecieron físicamente, otras
fueron absorbidas por unidades mayores y otras se transformaron en nuevas naciones.
Aunque estas transformaciones ya se estaban produciendo desde la imposición de
Occidente sobre el resto del mundo, lo nuevo era la perspectiva de la Antropología
sobre otras culturas. Ante estas transformaciones, algunos antropólogos estudiaron los
cambios que sufrían las sociedades no occidentales y descubrieron que las causas de
dichas transformaciones eran resultado de la colonización, un proceso caracterizado
por la dominación de un pueblo sobre otro, generando desigualdad entre culturas.
El antropólogo estructuralista Lévi-Strauss estableció tres niveles en el quehacer
antropológico:
Etnografía: Consiste en aislar y describir los modelos que una comunidad usa para
percibir, relacionar e interpretar sus experiencias.
Etnología: El antropólogo compara el contenido y la organización de los sistemas
culturales para analizar y explicar la diversidad.
Antropología estructural: A través de la construcción de modelos formales, el
antropólogo llega a axiomas básicos y estructuras comunes a todas las culturas.
A partir de la década de 1960, surgieron debates entre las distintas corrientes del
marxismo, que llevaron a revisar los estudios clásicos sobre las sociedades primitivas.
Esto fragmentó la mirada antropológica y promovió la especialización de los
antropólogos en problemas específicos de cada sociedad o cultura. Así nacieron
especialidades como la antropología económica, política, simbólica, entre otras, que
permitieron la aplicación nuevamente del método comparativo.
Durante esta etapa, emergieron los antropólogos nativos, que estudiaban sus propias
sociedades. Frente a la incertidumbre sobre el "otro" y sus diferencias, una respuesta
fue que el propio antropólogo elaborara dicha distinción, introduciendo el
extrañamiento como un recurso metodológico fundamental en la investigación
antropológica. El antropólogo se convirtió en un especialista del "otro" lejano, cuya
tarea era transformar lo exótico en conocido.
Nota propia :
Lévi-Strauss hace uso de leyes universales como por ej: para explicar el paso de
naturaleza a cultura por la regla del incesto. De manera similar que el marxismo usa
conceptos dicotomicos que a partir de la dialéctica llega a una verdad universal
amparada por la superestrutura . Estos análisis hoy son esencialistas y eliminan la
posibilidad de variabilidad o diferencia.
Krotz, Esteban (1994). Alteridad y pregunta antropológica. Revista Alteridades 4
Busca explicar y definir la ciencia antropológica a partir de la pregunta antropológica,
que se centra en el ser humano y la alteridad. Según Krotz, aunque la antropología
como ciencia surgió en el siglo pasado, la pregunta antropológica se ha formulado en
varias ocasiones mucho antes de la existencia formal de la antropología. Esta
pregunta ha evolucionado y se ha transformado en lo que hoy conocemos como la
pregunta de la alteridad.
Para ilustrar su punto, Krotz menciona tres momentos clave: los encuentros entre
diferentes grupos humanos paleolíticos, los viajes y el imperialismo. Lo importante
para el autor no son los detalles específicos de estos encuentros, sino lo que tienen en
común: la presencia de la alteridad. La pregunta antropológica es un intento de
explicar el contacto cultural.
Los grupos humanos del Paleolítico eran pequeños y nómades, dedicados a la caza y
recolección, considerados como la primera sociedad de abundancia. Al desplazarse
constantemente de un lugar a otro, sus miembros se encontraban con integrantes de
otras comunidades. Estos encuentros planteaban un dilema cognitivo: había que
determinar si esas personas diferentes y ajenas al grupo eran de naturaleza humana
(es decir, iguales a ellos) o si se trataba de seres infrahumanos o suprahumanos (es
decir, diferentes a ellos). No obstante, se procuraba reconocer a los humanos
diferentes como iguales y no como seres peligrosos.
El paso decisivo en esta reflexión era reconocer que, a pesar de las diferencias
evidentes, estos seres completamente distintos también eran humanos. En estos
encuentros entre grupos humanos, surge la pregunta antropológica de la igualdad en
la diversidad y de la diversidad en la igualdad. Esto significa que, al enfrentar la
diversidad de otros grupos desconocidos, se buscaba encontrar algo de igualdad en
esa diversidad, y a su vez, hallar algo de diversidad en la igualdad. El objetivo era
poder reconocer a esas personas como "otros".
"La pregunta antropológica sobre los aspectos singulares y la totalidad de los
fenómenos humanos afectados por esta relación, que implica también la alteridad
experimentada como lo propio que le es familiar a uno, es la pregunta por las causas
y los significados de esa alteridad."
El viaje representa otra forma de contacto cultural que surge mucho tiempo después
del contacto entre grupos humanos paleolíticos. Los viajeros, incluyendo guerreros,
comerciantes, exploradores y marineros, llevaban consigo impresiones y narraciones
sobre sus culturas de origen. Durante sus viajes, mostraban su vestimenta, armas,
costumbres y ritos, que eran muy diferentes a los de las regiones que visitaban. Al
regresar a su lugar de origen, compartían relatos y artefactos que ofrecían una visión
de las culturas visitadas.
El viaje se convirtió así en un medio de contacto entre diferentes culturas y
sociedades. Implicaba la posibilidad de adaptarse a lo que inicialmente resultaba
desconocido y aceptar lo que hasta entonces era extraño. En otras palabras, los
viajeros debían transformar lo desconocido en conocido, y en ocasiones, se
sorprendían ante lo que alguna vez les había sido familiar.
Este tipo de contacto cultural tiene similitudes con la antropología, ya que los
antropólogos se desplazan de su lugar de origen, llegan a otra cultura, recogen datos y
regresan para narrar y mostrar sus hallazgos. El viaje, entonces, es una herramienta
para comprender y documentar las diferencias culturales.
El Imperialismo: Otro tipo de contacto entre sociedades y culturas que surgió después
de los viajes fue la expansión y conquista violenta de diferentes territorios: el
imperialismo(fase del capitalismo acuñada por lenin ). La expansión de los imperios
se basaba en una combinación de intereses territoriales, demográficos, económicos,
religiosos y militares. La expansión de Occidente (Europa) por el mundo comenzó a
conectar culturas que nunca antes habían tenido contacto, iniciando una nueva era de
contacto cultural. No obstante, el imperialismo tenía un aspecto oscuro: la
dominación de una cultura sobre otra.
Durante la expansión, siempre existía un choque con "el otro," donde se
institucionalizaba un contacto cultural asimétrico. En este proceso, una cultura
terminaba por absorber a la otra, ya fuera por imposición o conveniencia. Esta
confrontación sociocultural intentaba suprimir tradiciones preexistentes e introducir
nuevas. Cabe mencionar que el autor mantiene una postura neutral en esta parte, sin
emitir juicios de valor. Lo importante aquí es entender el impacto del imperialismo en
el contacto cultural y las dinámicas de dominación que generaba.
La alteridad es inseparable del etnocentrismo: este último sería la condición humana
que posibilita la pregunta antropológica sobre la alteridad. Es decir, la pregunta por la
alteridad sólo puede surgir desde la perspectiva del etnocentrismo, ya que
observamos la cultura del otro desde nuestra propia cultura, percibiéndola como
diferente, extraña y exótica. Así, en el encuentro con el otro surge la pregunta
antropológica. En este contexto, el etnocentrismo puede considerarse “normal” al
menos tendencialmente .
Krotz también menciona la bipolaridad y la tripolaridad. La bipolaridad se refiere a la
existencia de dos entidades: yo y el otro, mi grupo y el grupo extranjero, mi cultura y
la cultura del otro. La tripolaridad, por otro lado, incluye tres entidades: yo (mi
cultura, mi grupo), el otro (la cultura del otro, el grupo extranjero) y una clase de
humano abstracto, casi fantasmagórico, que aparece únicamente en el contacto
cultural.
Argumenta que es más adecuado utilizar el concepto de pertenencia dinámico-
dialéctica en lugar de bipolaridad o tripolaridad. Esta pertenencia se refiere al
conjunto de fenómenos socioculturales que comprenden ambas culturas. Aunque
hablar de "los unos y los otros" puede inducir a una visión estática, la categoría de la
alteridad introduce la dinámica real de la historia humana. La alteridad es dinámica y
no estática, ya que todo cambia constantemente. En el encuentro con el otro, ambos
se transforman; ninguno es el mismo después del intercambio cultural. Incluso ocurre
que un viajero regresa a su tierra natal y se siente extrañado, pues lo familiar se ha
vuelto extraño. Esto sucede porque él mismo ha cambiado tras el contacto con el otro,
llegando a familiarizarse con lo que antes le resultaba exótico.
Con el tiempo, la percepción del otro observado y experimentado también se
modifica. Después de un periodo de estar en el extranjero, la patria ha cambiado, y el
regreso se convierte en el desafío de hacer familiar nuevamente aquello que antes lo
era, pero que ahora ha cambiado.
Nota propia : utiliza ejemplificaciones de corte ideal , lo que genera una concepción
muy restrictiva de la antropología , llena de prejuicios y sin argumentos de peso para
sus afirmaciones . Defecto propio de su formación inicial .El concepto de igualdad
remite al teorías sociológicas altamente refutadas por la filosofía política.
Ruiz, I. (2024). Yo no soy ninguna colla que vive en la mugre. En: Del trabajo de
campo a
la escritura. Emociones, afectos y afectaciones en la práctica antropológica.
Ruiz, describe su experiencia en su primer trabajo de campo en una comunidad colla:
Ruiz, originaria de Jujuy y formada en Antropología en la Universidad Nacional de
Córdoba, centró su investigación en el entramado social y el universo gastronómico
de una comunidad colla. Durante sus primeras visitas, que fueron breves e
irregulares, experimentó un choque cultural al observar las diferencias en higiene y
organización del espacio, lo que lo motivó a planificar una estadía no tan prolongada.
Enfrentó dificultades para adaptarse a las condiciones de vida, especialmente en la
cocina y el baño, provocándole malestar físico y emocional; sin embargo, intentó
cambiar de actitud y buscar estrategias para avanzar en su investigación. Se sintió
culpable por sus reacciones, reflexionando sobre sus propios prejuicios y principios
éticos, reconociendo que sus sentimientos de asco y rechazo tenían raíces en un
racismo estructural de su crianza. Documentó sus experiencias y emociones en un
diario de campo, lo que le permitió reflexionar sobre su proceso de adaptación y
aprendizaje, ayudándole a racionalizar sus sentimientos y mejorar su trabajo de
campo. Con el tiempo, se fue familiarizando con la comunidad, comprendiendo
mejor sus prácticas y entornos, lo que le permitió formular preguntas más profundas
y significativas sobre su objeto de estudio. Finalmente, Ruiz concluyó que las
emociones son una parte integral del proceso etnográfico y que conocer el mundo a
través de ellas enriquece su percepción y construcción del conocimiento social.
logro problematizar sus sentimientos tanto a nivel racional como emocional,
abriéndome a la posibilidad de formular nuevas preguntas sobre el objeto de
indagación. No obstante, le seguio acompañando la sensación de culpa y vergüenza
por reflejarse en los prejuicios racistas de los citadinos con los que crecio en San
Salvador de Jujuy.
Este escrito y esta reflexión le ayudaron a poner en palabras y a valorar la riqueza de
las emociones como herramientas de percepción y construcción de conocimiento
sobre lo social. David Le Breton, en su Antropología de los Sentidos, sostiene que no
existe otra forma de conocer el mundo que dejándonos atravesar por él,
especialmente por aquello que nos sacude e incomoda, obligándonos a repensarnos y
a regresar a un lugar común, humano y contradictorio. Somos humanos con
profundas y comunes contradicciones. Las emociones concebidas en el campo y
luego en el ejercicio de escribir son una parte crucial del proceso etnográfico. Los
datos recogidos carecerían de sentido sin su contexto subjetivo; seríamos máquinas
registrando el funcionamiento de otras máquinas. Nos perderíamos la riqueza y el
potencial de los encuentros humanos y la oportunidad de ampliar nuestro universo de
percepciones, conocimiento y comunicación.
Nota propia : Este método de investigación se basa en la observación de las prácticas
culturales de los grupos sociales y en la participación en ellas, lo que permite
contrastar el discurso (lo que la gente dice) con las prácticas culturales (lo que la
gente hace). Es la técnica de investigación más importante en la antropología social y
cultural.
El cuerpo como evidencia Anahí Ginarte
inicia con una dedicatoria y una introducción sobre Clyde Snow, un destacado
antropólogo forense estadounidense, y menciona su influencia en la creación del
Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Anahí Ginarte comparte sus
experiencias al unirse al EAAF en 1990, participando en la exhumación de fosas
comunes en el cementerio de Avellaneda y relatando un sueño significativo que tuvo
durante el proceso de excavación, lo cual la motivó a continuar su trabajo. Se destaca
la importancia de documentar con precisión el contexto de los vestigios materiales y
se explica cómo las técnicas arqueológicas se aplican a la investigación forense en
escenas de crimen, como las fosas comunes. Los relatos de exhumaciones y la
importancia de los hallazgos para los familiares de las víctimas, como en el caso de la
masacre de El Mozote en El Salvador, junto con testimonios de personas que han
vivido la búsqueda e identificación de sus seres queridos desaparecidos. Se destaca el
proceso de identificación de restos humanos mediante técnicas genéticas y la
comparación con muestras de familiares, con ejemplos de casos exitosos y sus
implicancias emocionales y sociales para las familias. También se explora la relación
entre la antropología forense y la cultura de las comunidades afectadas, como en
Zimbabue, y la importancia de realizar rituales funerarios adecuados para el bienestar
psicológico de los vivos y el descanso de los muertos. Finalmente, se subraya la
necesidad de registrar y documentar meticulosamente todo el proceso forense para su
presentación en juicios, con ejemplos de cómo las evidencias se han utilizado en
tribunales para obtener justicia.
Nota propia: La Arqueología tradicional, una ciencia empírica dedicada al estudio de
la cultura mediante vestigios materiales, no solo se limita a la investigación
académica, sino que también ofrece una metodología valiosa para el ámbito de la
investigación criminal. Es importante destacar los principales aspectos en los que la
arqueología se aplica como método en contextos forenses. En este sentido, la
Arqueología funeraria ha desarrollado metodologías específicas que son plenamente
transferibles al ámbito médico-legal.
Petit, F. y J. Carreras (2023). La relación entre objetos y contextos en Arqueología:
entrevista al Dr. Axel Nielsen. Práctica Arqueológica 6 (1): 57-64.
ejes que pueden preguntar:
¿hay algún interés o alguna pregunta que se haya mantenido presente con el paso
de los años?
Si hay un tema que ha sido central en mi carrera como investigador y arqueólogo, es
la pregunta sobre la política y las formas de organización de los pueblos
prehispánicos. Desde que comencé a hacer arqueología a fines de los 80, cuando la
disciplina tenía una fuerte orientación economicista, siempre me interesó la dinámica
propia de los procesos políticos, más allá de lo económico. Aunque en los primeros
años de mi trabajo abordé este tema desde modelos arqueológicos como el
evolucionismo cultural, que explicaba lo político en función de los procesos
económicos, mi perspectiva cambió al hacer etnoarqueología en el altiplano
boliviano. Viviendo con pastores de llamas y caravaneros, tuve contacto directo con
las instituciones políticas tradicionales andinas, lo que reveló una continuidad en las
prácticas políticas rurales de Bolivia, a pesar de las rupturas coloniales. Esta
experiencia me hizo comprender que los pueblos andinos tenían instituciones
políticas que diferían de los modelos neo-evolucionistas predominantes. La
etnografía andina no solo me ayudó a entender los procesos políticos prehispánicos,
sino que también me inspiró a encontrar nuevas formas de gobierno o
representaciones de poder como también vivir en comunidad. Desde entonces, el
diálogo entre etnografía y arqueología ha sido esencial para profundizar en la
reflexión sobre los procesos políticos.
¿Qué implica en la arqueología actual que un objeto no tenga contexto?
La arqueología obtiene la mayoría de su información de las relaciones entre los
objetos en un sitio arqueológico, no de los objetos aislados. Esto incluye no solo
artefactos reconocibles como puntas de flecha o vasijas, sino también elementos
menos visibles como tierra, polen y microfósiles. Cuando uno de estos elementos se
extrae sin documentar sus relaciones, se pierde una cantidad inmensa de información.
Incluso si el objeto está en buenas condiciones, la falta de contexto limita la
comprensión. Los procesos naturales y actividades humanas que afectaron el lugar
también son cruciales para entender la relación entre el objeto y las prácticas de vida
del pasado. Por tanto, en arqueología, lo esencial no son los objetos aislados, sino los
contextos que los rodean. Las piezas arqueológicas sin contexto específico ofrecen
información muy limitada, y recuperar el contexto es mucho más importante que
salvar un solo objeto.
¿Con qué herramientas cuenta la arqueología para, de alguna manera, ‘reconstruir’
el contexto de este tipo de piezas?
La arqueología trabaja frecuentemente con colecciones que han perdido gran parte de
su contexto original. Esto puede deberse a la falta de documentación sobre las
relaciones entre los objetos y su entorno, o a los cambios en la metodología
arqueológica a lo largo del tiempo. La evolución de la arqueología ha incrementado la
conciencia sobre la complejidad y diversidad de los contextos arqueológicos. Las
investigaciones antiguas a menudo no registraron elementos que hoy consideramos
fundamentales para el contexto de las piezas, incluso aquellas recuperadas por
arqueólogos profesionales. Esto significa que cualquier extracción arqueológica
actual podría estar omitiendo aspectos contextuales que futuras generaciones
valorarán. Por lo tanto, siempre se documenta solo parte del contexto mientras que
otra parte se pierde. La restitución de colecciones a contextos no documentados es un
desafío universal en la arqueología, y su recuperación depende del conocimiento
sobre una clase de objetos, problemática, región o época. Los contextos pueden ser
muy diversos, incluyendo relaciones físicas y otras que no estaban en el lugar, pero
son relevantes para la interpretación. Por ejemplo, una pieza de origen desconocido
puede ser comparada con otras similares bien documentadas para establecer
relaciones de similitud o diferencia, contemporaneidad o comercio interregional. Este
proceso implica un ejercicio de imaginación y creación del contexto a partir del
conocimiento y la capacidad de establecer relaciones.
Material interno. Campos o ramas de la antropología. Realizado por el Equipo
Docente del Curso de Nivelación: Antropología, FFyH, UNC
Introducción
La antropología es una disciplina científica que se divide en varios subcampos:
arqueología, antropología biológica, antropología social y antropología lingüística.
Cada subcampo tiene su propio enfoque, métodos e instituciones, pero todos
comparten un interés común en la diversidad humana, expresada a través de las
relaciones sociales, el lenguaje, las prácticas culturales, la cultura material, la
genética y la oseolitografía. Esta disciplina genera una profunda reflexión informada
empíricamente sobre la vida social. Este trabajo presenta las tres principales
expresiones de la antropología, destacando la importancia de la diversidad en la
comprensión de la vida social y los desafíos y contribuciones de cada subcampo.
Antropología biológica
El estudio de la diversidad humana es una de las primeras cuestiones antropológicas
que tomaron forma de un discurso científico antes de que se estableciera el término
"antropología". Este subcampo se centra en la variabilidad, desarrollo y evolución de
los aspectos biológicos humanos. Inicialmente conocida como "antropología física",
describía los rasgos físicos de diferentes grupos humanos. Con los aportes de Gregor
Mendel y Charles Darwin, la disciplina adoptó una perspectiva cultural e histórica,
evolucionando hacia lo que hoy conocemos como "Bioantropología" o "Antropología
Biológica". Ciencias como la biología, genética, paleontología y medicina son
fundamentales para los estudios bioantropológicos, aportando un contexto cultural e
histórico crucial. Áreas específicas dentro de la bioantropología incluyen biología
evolutiva, genética de poblaciones, antropología nutricional y antropología forense.
Arqueología
La arqueología es una subdisciplina que aborda la otredad a través de los materiales,
enfocándose en la interacción entre la información sobre cómo fueron hechos y
empleados y su influencia en nuestra vida cotidiana. Los materiales que nos rodean
son parte esencial de nuestras vidas y tienen un impacto profundo en nosotros. Los
arqueólogos estudian tanto a personas del pasado como del presente, y sus
conocimientos dependen de su marco teórico-metodológico. La construcción del
conocimiento arqueológico se basa en momentos clave de la investigación: Trabajo
Previo, Trabajo de Campo y Trabajo de Laboratorio.
Antropología social
La antropología social se dedica a comprender cómo cada grupo humano desarrolla
su forma específica de convivencia, enfocándose en sus acciones y pensamientos en
relación con los demás y su entorno. Se interesa en el carácter social del
comportamiento humano, dejando de lado factores individuales para centrarse en la
naturaleza social de las personas. La mayoría de los antropólogos sociales coinciden
en que el objetivo principal de esta ciencia es documentar y explicar la diversidad
social y cultural. Trabajan para disipar prejuicios y suposiciones, acercándose a
diferentes poblaciones y sectores sociales. Utilizan documentos históricos, obras
literarias, películas y otros productos culturales, siendo la etnografía el método más
común y tradicional en este subcampo.