Inquebrantables - Daniel Habif
Capitulo 1
• Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los
necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en
recibir”. Hechos 20:35
• Sólo tendiendo las mano a otros, descubrirás la forma de ayudarte a ti mismos.
• Tu pasión hará arder los carbones de otros.
• Jóvenes y emprendedores que han malgastado sus motivos en medios inútiles, han
dejado que las opiniones de los envidiosos, de los realistas y de los dogmáticos les
hagan huecos en la mente y en el espíritu, y han frenado. Si ya no sueñas, al menos
deja de matar los sueños de otros.
• La vida, más que una fiesta, es un increíble desierto, en el cual se necesitas más de
carácter y temperamento que de talentos y dones. El reto del siglo es hacer más con lo
que sabemos.
• Ningún deseo existe sin el poder firme de decisión y de acción, pero antes, debemos
aprender que hay que desaprender. Dile a lo que sabes que ya no te sirve, necesitas
firmeza, no dureza.
• Pronto te sorprenderás con el cumplimiento de cosas que creías perdidas, pero
deberás poner tus pies a correr. Dios espera que camines y creas, pero que creas con
lo poco que ya te dijo y, que aunque no lo veas, no lo puedes negar. Esta, es la fe que
deja de ser un mejor concepto y supera lo natural. Muchos de los cumplimientos llegan
cuando ya no puedes más, cuando tu cuerpo y tu mente están quebrados, es en ese
momento cuando debes volver a creer; espera, pero debes aprender a esperar.
• Refuerza tu fe, y cierra las puertas de la duda. la fe es la cura y el antídoto para el
fracaso y la depresión, ella es más fuerte que el tiempo y más efectiva que la muerte,
es la base de todos los milagros y los misterios que no se pueden analizar con lo lógica
y la ciencia. La fe desquicia la razón y la pone de rodillas. En la fe, encuentras el elixir
eterno, te dota de propósito y te vuelve invencible.
• ¿Recuerdas aquello que hace mucho pediste en oración y que ya no insististe, porque
piensas que ya no sucederá? Te aseguro que tus ojos lo verán, se recompensarán esas
lagrimas derramadas y ese corazón comprimido.