Célula
La célula (del latín cellula, diminutivo de cella, ‘celda’)[1] es la unidad morfológica y funcional de todo ser
vivo. De hecho, la célula es el elemento de menor tamaño que puede considerarse vivo. [2] De este modo,
puede clasificarse a los organismos vivos según el número de células que posean: si solo tienen una, se
les denomina unicelulares (como pueden ser los protozoos o las bacterias, organismos microscópicos); si
poseen más, se les llama pluricelulares. En estos últimos el número de células es variable: de unos pocos
cientos, como en algunos nematodos, a cientos de billones (1014), como en el caso del ser humano. Las
células suelen poseer un tamaño de 10 µm y una masa de 1 ng, si bien existen células mucho mayores.
Descubrimiento
Robert Hooke, quien acuñó el término «célula».
Las primeras aproximaciones al estudio de la célula surgieron en el siglo XVII;[9] tras el desarrollo a finales
del siglo XVI de los primeros microscopios.[10] Estos permitieron realizar numerosas observaciones, que
condujeron en apenas doscientos años a un conocimiento morfológico relativamente aceptable. A
continuación se enumera una breve cronología de tales descubrimientos:
1665: Robert Hooke publicó los resultados de sus observaciones sobre tejidos vegetales,
como el corcho, realizadas con un microscopio de 50 aumentos construido por él mismo.
Este investigador fue el primero que, al ver en esos tejidos unidades que se repetían a
modo de celdillas de un panal, las bautizó como elementos de repetición, «células»
(del latín cellulae, celdillas). Pero Hooke solo pudo observar células muertas por lo que no
pudo describir las estructuras de su interior.
Década de 1670: Anton van Leeuwenhoek observó diversas células eucariotas
(como protozoos y espermatozoides) y procariotas (bacterias).
1745: John Needham describió la presencia de «animálculos» o «infusorios»; se trataba de
organismos unicelulares.
Dibujo de la estructura del corcho observado por Robert Hooke bajo su microscopio y tal como aparece publicado
en Micrographia.
Década de 1830: Theodor Schwann estudió la célula animal; junto con Matthias
Schleiden postularon que las células son las unidades elementales en la formación de las
plantas y animales, y que son la base fundamental del proceso vital.
1831: Robert Brown describió el núcleo celular.
1839: Purkinje observó el citoplasma celular.
1857: Kölliker identificó las mitocondrias.
1858: Rudolf Virchow postuló que todas las células provienen de otras células.
1860: Pasteur realizó multitud de estudios sobre el metabolismo de levaduras y sobre
la asepsia.
1880: August Weismann descubrió que las células actuales comparten similitud
estructural y molecular con células de tiempos remotos.
1931: Ernst Ruska construyó el primer microscopio electrónico de transmisión en
la Universidad de Berlín. Cuatro años más tarde, obtuvo una resolución óptica doble a la
del microscopio óptico.
1981: Lynn Margulis publica su hipótesis sobre la endosimbiosis serial, que explica el origen
de la célula eucariota.[12]+--–*---*
Estudio de las células
Los biólogos utilizan diversos instrumentos para lograr el conocimiento de las células. Obtienen
información de sus formas, tamaños y componentes, que les sirve para comprender además las funciones
que en ellas se realizan. Desde las primeras observaciones de células, hace más de 300 años, hasta la
época actual, las técnicas y los aparatos se han ido perfeccionando, originando una rama más de la
biología: la microscopía.
Dado el pequeño tamaño de la gran mayoría de las células, el uso del microscopio es de enorme valor en
la investigación biológica. En la actualidad, los biólogos utilizan dos tipos básicos de microscopio:
los ópticos y los electrónicos.
Un microscopio óptico utiliza la luz visible para el estudio de muestras. Obteniedo imágenes aumentadas
a partir de la desviación de la luz con lentes de cristal. Es utilizado para la observación de tejidos y células
desde su invención en el siglo XVII.
Los microscopios electrónicos son aquellos que utilizan electrones a alta velocidad para el análisis de
muestras. Lo cual ofrece mayores capacidades de aumento que los de tipo óptico. Utilizándose en ramas
como la medicina, y el estudio de materiales a nivel atómico. Además de usarse para la observación de
células, virus y tejidos a nivel subcelular. Sin embargo, estos presentan limitaciones, debido a una cámara
de vacío y a la preparación que requieren las muestras para ser analizadas, no pueden observarse
células vivas.
Tipos de células
La célula procariota
Artículo principal: Célula procariota
Las células procariotas son pequeñas y menos complejas que las eucariotas. Contienen ribosomas, pero
carecen de sistemas de endomembranas (esto es, orgánulos delimitados por membranas biológicas,
como puede ser el núcleo celular). Por ello poseen el material genético en el citosol. Sin embargo, existen
excepciones: algunas bacterias fotosintéticas poseen sistemas de membranas internos. [26] También en
el Filo Planctomycetes existen organismos como Pirellula que rodean su material genético mediante una
membrana intracitoplasmática y Gemmata obscuriglobus que lo rodea con doble membrana. Esta última
posee además otros compartimentos internos de membrana, posiblemente conectados con la membrana
externa del nucleoide y con la membrana plasmática, que no está asociada a peptidoglucano.
La célula eucariota
Artículo principal: Célula eucariota
Las células eucariotas son el exponente de la complejidad celular actual. [15] Presentan una estructura
básica relativamente estable caracterizada por la presencia de distintos tipos
de orgánulos intracitoplasmáticos especializados, entre los cuales destaca el núcleo, que alberga el
material genético. Especialmente en los organismos pluricelulares, las células pueden alcanzar un alto
grado de especialización. Dicha especialización o diferenciación es tal que, en algunos casos,
compromete la propia viabilidad del tipo celular en aislamiento. Así, por ejemplo, las neuronas dependen
para su supervivencia de las células gliales.
Por otro lado, la estructura de la célula varía dependiendo de la situación taxonómica del ser vivo: de este
modo, las células vegetales difieren de las animales, así como de las de los hongos. Por ejemplo, las
células animales carecen de pared celular, son muy variables, no tiene plastos, puede tener vacuolas,
pero no son muy grandes y presentan centríolos (que son agregados de microtúbulos cilíndricos que
contribuyen a la formación de los cilios y los flagelos y facilitan la división celular). Las células de los
vegetales, por su lado, presentan una pared celular compuesta principalmente de celulosa, disponen de
plastos como cloroplastos (orgánulo capaz de realizar la fotosíntesis), cromoplastos (orgánulos que
acumulan pigmentos) o leucoplastos (orgánulos que acumulan el almidón fabricado en la fotosíntesis),
poseen vacuolas de gran tamaño que acumulan sustancias de reserva o de desecho producidas por la
célula y finalmente cuentan también con plasmodesmos, que son conexiones citoplasmáticas que
permiten la circulación directa de las sustancias del citoplasma de una célula a otra, con continuidad de
sus membranas plasmáticas.