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Redacción Semana 14

El turismo espacial, impulsado por empresas como Blue Origin y Virgin Galactic, se presenta como un avance tecnológico, pero en realidad representa una amenaza ambiental y una distracción de problemas urgentes como la crisis climática y la pobreza. Esta industria elitista desvía recursos que podrían utilizarse para abordar necesidades fundamentales y contribuye a la contaminación, lo que requiere una regulación inmediata. Es esencial que los gobiernos establezcan marcos legales para limitar su expansión y priorizar el cuidado del planeta.
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El turismo espacial, impulsado por empresas como Blue Origin y Virgin Galactic, se presenta como un avance tecnológico, pero en realidad representa una amenaza ambiental y una distracción de problemas urgentes como la crisis climática y la pobreza. Esta industria elitista desvía recursos que podrían utilizarse para abordar necesidades fundamentales y contribuye a la contaminación, lo que requiere una regulación inmediata. Es esencial que los gobiernos establezcan marcos legales para limitar su expansión y priorizar el cuidado del planeta.
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"Año de la recuperación y consolidación de la

economía peruana"

CURSO: Comprensión y redacción de textos II

DOCENTE:

Alumno

2025-I
ESQUEMA DE PRODUCCIÓN

Turismo espacial: ¿avance tecnológico o amenaza ambiental?


El turismo espacial, antes una fantasía de ciencia ficción, hoy es una realidad impulsada por

empresas privadas como Blue Origin y Virgin Galactic.

Aunque se presenta como un logro de la innovación, consideramos que el turismo espacial

representa una amenaza ambiental seria, especialmente en un momento en que la humanidad

necesita reducir urgentemente su impacto en el planeta.

A continuación, se explicará por qué esta actividad, aún limitada, puede tener efectos

negativos a largo plazo en el medio ambiente, y por qué es necesario regularla antes de que

crezca más.

1. El turismo espacial distrae recursos y atención de los verdaderos problemas urgentes

del planeta, como la crisis climática o la pobreza.

1.1 Invertir miles de millones en viajes recreativos al espacio es una contradicción en

un mundo con desigualdades sociales extremas.

1.1.1 Solo unos pocos millonarios pueden pagarlo, mientras millones de

personas no tienen acceso ni a agua potable ni salud (Fuente 3).

1.1.2 Decir que quieren "hacer el espacio para todos" no tiene sentido cuando en la

Tierra todavía no todos tienen las mismas oportunidades.

1.2 El turismo espacial compite con recursos que podrían usarse para resolver problemas

más urgentes.

1.2.1 Energía, tecnología e investigación científica podrían aplicarse en salud,

educación o lucha contra el cambio climático.

1.2.2 Promover esta industria sin control refuerza el modelo de “contaminar para

divertirse”.
Turismo espacial: ¿avance tecnológico o amenaza ambiental?

Introducción

Lo que alguna vez fue exclusivo del cine o de novelas futuristas, hoy se materializa como un
negocio emergente liderado por empresas como Blue Origin y Virgin Galactic. El turismo
espacial ha dejado de ser un sueño lejano para convertirse en una posibilidad concreta, aunque
solo accesible para una élite económica. A primera vista, podría interpretarse como un logro
del ingenio humano y la innovación tecnológica. Sin embargo, en un contexto global marcado
por la crisis climática, la pobreza extrema y la desigualdad social, resulta pertinente
preguntarse si esta industria representa realmente un avance para la humanidad o una
distracción costosa que refuerza privilegios y riesgos. Desde esta perspectiva crítica,
sostenemos que el turismo espacial no solo constituye un lujo injustificado, sino también una
amenaza ambiental creciente. En las siguientes líneas, explicaremos por qué este fenómeno,
aunque todavía limitado, debe ser regulado con urgencia antes de que sus consecuencias se
intensifiquen.

Desarrollo 1

El turismo espacial representa una actividad que desvía recursos económicos, científicos y
humanos de los verdaderos desafíos que enfrenta la humanidad, como la crisis climática, la
pobreza o el acceso desigual a derechos fundamentales. Invertir miles de millones de dólares
en vuelos recreativos para multimillonarios resulta profundamente contradictorio en un planeta
donde millones de personas aún carecen de agua potable, educación básica y atención médica
digna. Bajo el discurso de “democratizar el espacio”, esta industria se promociona como un
símbolo de progreso, pero la realidad es que solo una minoría extremadamente rica puede
acceder a esta experiencia, perpetuando las desigualdades estructurales. Además, la energía
utilizada en los lanzamientos, los conocimientos científicos aplicados y el capital humano
involucrado podrían orientarse hacia áreas que requieren atención urgente, como el desarrollo
de energías limpias, la mejora de los sistemas de salud o la ampliación del acceso educativo.
En lugar de impulsar un modelo de desarrollo que normaliza el lujo contaminante, deberíamos
apostar por una innovación responsable que responda a las necesidades reales de la mayoría.

Desarrollo 2

Además del desequilibrio social que promueve, el turismo espacial plantea serias amenazas
para el medio ambiente. Cada vuelo suborbital genera entre 60 y 90 toneladas de dióxido de
carbono, una cantidad equivalente a lo que emiten dos o tres personas en todo un año. Estos
viajes, aunque breves, liberan gases en las capas altas de la atmósfera, lo que no solo agrava
el efecto invernadero, sino que también deteriora la capa de ozono, como advierten diversos
estudios citados en las fuentes académicas del curso. Incluso los lanzamientos que utilizan
combustibles supuestamente más limpios, como los de Blue Origin que emiten vapor de agua,
siguen teniendo un impacto ambiental significativo, al que se suman otros factores como la
producción de materiales, el transporte logístico y la huella energética acumulada. Esta
situación se vuelve aún más crítica si consideramos que la industria carece, en muchos casos,
de una regulación ambiental sólida y específica. Permitir que crezca sin restricciones sería
perpetuar un modelo de “contaminación por entretenimiento” que contradice los compromisos
globales por la sostenibilidad. En este escenario, resulta esencial implementar marcos legales
que limiten su expansión y evalúen sus efectos reales sobre el planeta.
Cierre

En conclusión, el turismo espacial no es, como se pretende mostrar, un símbolo de progreso


equitativo o una hazaña tecnológica al servicio de la humanidad. Por el contrario, representa
una actividad elitista que refuerza desigualdades sociales y contribuye a agravar la crisis
ambiental. Como hemos argumentado, destinar recursos esenciales a un entretenimiento
exclusivo mientras millones sufren carencias básicas es éticamente cuestionable, y hacerlo sin
considerar su impacto ecológico es ambientalmente irresponsable. Por tanto, resulta urgente
que los gobiernos y organismos internacionales establezcan regulaciones estrictas para evitar
que esta industria se expanda sin control. Antes de aspirar a colonizar otros planetas o mirar
desde arriba la fragilidad de la Tierra, debemos comprometernos con su cuidado real y tangible.
La verdadera innovación no se mide por quién llega más alto, sino por cuántos pueden vivir
mejor.

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