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6 Beneficios de La Evangelización para El Discipulado

La evangelización es fundamental para el discipulado, ya que fortalece la fe de los creyentes y les ayuda a comprender mejor las verdades bíblicas. Compartir la fe no solo fomenta el amor por Dios y el prójimo, sino que también permite a los creyentes enfrentar objeciones y preguntas que fortalecen su fe. Además, la evangelización ayuda a identificar a los no regenerados y puede llevar al crecimiento espiritual a través de la persecución y el sufrimiento por causa del evangelio.

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6 Beneficios de La Evangelización para El Discipulado

La evangelización es fundamental para el discipulado, ya que fortalece la fe de los creyentes y les ayuda a comprender mejor las verdades bíblicas. Compartir la fe no solo fomenta el amor por Dios y el prójimo, sino que también permite a los creyentes enfrentar objeciones y preguntas que fortalecen su fe. Además, la evangelización ayuda a identificar a los no regenerados y puede llevar al crecimiento espiritual a través de la persecución y el sufrimiento por causa del evangelio.

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6 beneficios de la evangelización para el discipulado

“La evangelización cambió mi vida”.— me dijo un taxista cuando íbamos por una
autopista en dirección a una conferencia. “¿Qué quieres decir?” pregunté,
esperando que me explicara cómo alguien le había llevado a Cristo.
Pero eso no fue lo que él quiso decir. Se refería a que evangelizar había cambiado
su vida. Me explicó: “Comenzar a compartir mi fe trajo muchas cosas importantes.
Me ha hecho trabajar en aspectos que nunca había pensado antes. Y llevar a alguien
a Cristo es algo que nunca se olvida. ¡Es como que no puedes parar! ¡Nada se
compara a esto!”. Y la verdad es que cuando un creyente comparte su Fe, fortalece
su Fe.
Todo discípulo debería evangelizar
El Nuevo Testamento nos dice que todo discípulo de Cristo está involucrado —
normal y naturalmente— tanto en la evangelización como en un estudio bíblico, la
oración y en congregarse juntos.
Cristo nos encomendó la gran comisión de “haced discípulos” (Mt. 28:18-20). Cada
creyente debe ser un discípulo que forma discípulos. Para esto, primero es necesario
evangelizar a las personas.
Jesús dijo a sus discípulos que ellos serían sus testigos “hasta lo último de la tierra”
(Hch. 1:8). Los apóstoles enseñaron a la primera iglesia a compartir el evangelio —
de forma normal y regular— con la familia, los amigos y los extraños. Las personas
eran salvas cada día (Hch. 2:47). La evangelización fue inmediatamente parte de la
vida del nuevo discípulo.
Los beneficios de la evangelización
1. La evangelización ayuda a mantener el evangelio en el centro de nuestras
vidas y de nuestras iglesias.
El evangelio (las Buenas nuevas de salvación) es el mensaje principal de la
Iglesia. (1 Co. 15:1-3).
El mundo, nuestra carne y el diablo harán todo lo que puedan para moverlo
fuera de la vista.
D. A. Carson ha dicho que una manera de preservar el evangelio es trabajar
duro para pasarlo a otros.
2. La evangelización nos da un entendimiento más profundo de las verdades más
fundamentales de las Escrituras.
Conversar sobre el evangelio con los no cristianos nos obligan a desear
conocer mejor las verdades centrales y fundamentales de la Palabra de Dios.
Asuntos como el carácter de Dios, su santidad e ira, la creación a la imagen de
Dios, el pecado, la gracia, la cruz de Cristo y el juicio, toman el centro de
atención. Nos hace pensar en cómo explicar estos conceptos a diferentes
personas en distintas circunstancias. Y así aprendemos mejor estas verdades.
a medida que las explicamos a otros.
3. La evangelización con la motivación apropiada hace crecer nuestro amor por
Dios y por el prójimo.
Todas las personas son llamadas a amar con todo el corazón a Dios y a las
personas. (Mr. 12:28-31). Compartir nuestra fe porque amamos a Dios y a las
personas aviva el fuego de este amor. Ver a alguien conocer a Cristo, y cómo
el poder del evangelio transforma a esa persona produce una sensación
increíble. Ver a alguien gozarse en la libertad del perdón me hace querer
experimentarlo aún más. Experimentar el privilegio de guiar a alguien a Cristo
me recuerda que Dios es mucho más poderoso, santo y misericordioso de lo
que nosotros solemos pensar.

4. La evangelización da lugar a preguntas inesperadas y a objeciones de no


cristianos, las cuales pueden aumentar nuestra fe.
Nos ayuda a buscar a Dios para dar respuestas sabias a las peguntas que nos
hacen. No siempre podemos responder a sus preguntas inmediatamente pero
cuando buscamos a Dios y a su Palabra para obtener respuestas, nuestra fe se
fortalece. Compartir mi fe me coloca en una posición para escuchar
objeciones y encontrar respuestas a preguntas que nunca hubiera preguntado
por mí mismo.

5. La evangelización nos protege de asumir erróneamente que los que están a


nuestro alrededor son salvos.
Las personas no regeneradas no pueden ser discipuladas en ningún sentido
bíblico. Ni pueden crecer espiritualmente (Ro. 8:5-8). Un peligro es creer que
todos los que van a la iglesia o que son miembros de una familia cristiana son
salvos.
Si hacemos que el evangelio sea parte de nuestra conversación diaria, hay
probabilidades de que los cristianos nominales nazcan de nuevo.

6. La evangelización incrementa las posibilidades de ser perseguido por el


evangelio, lo cual nos lleva al crecimiento.
Cristo nos promete que algunas veces lo rechazarán a Él y quizá nos
rechazarán a nosotros también (Jn. 15:18-20).
Y Romanos 5:3-5 nos dice que estas circunstancias adversas nos ayudan a
madurar en nuestro carácter. “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos
en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la
paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza;
porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el
Espíritu Santo que nos fue dado”.
Si bien no deberíamos buscar sufrir por el mero hecho de sufrir, deberíamos
estar preparados para abrazar el sufrimiento por causa del evangelio (2 Ti.
1:8; Rom. 8:17).
Muchas veces sufrimos por decisiones poco sabias o por ofensas innecesarias,
pero ser rechazados por causa del evangelio realmente puede aumentar
nuestra Fe al considerar el sufrimiento de nuestro Salvador.

CONCLUSIÓN:
La evangelización debe ser natural y normal en nuestras vidas diarias.
Si tú como creyente muestras pasión por compartir tu fe, las personas nuevas
aprenderán a tener pasión por compartir su fe. Así crecerán como discípulos de
Jesús. Jesús dijo a sus discípulos en la gran comisión: “Haced discípulos […]
enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mt. 28:19).
Cuando hagamos discípulos, asegurémonos de ser un modelo y enseñarles todo lo
que Jesús mandó (incluyendo el gran gozo y la bendición de una vida de
evangelización)

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