Hansel y Gretel
Había una vez, en un pequeño pueblo junto a un espeso bosque, un pobre leñador que
vivía con sus dos hijos, Hansel y Gretel, y su esposa. La familia pasaba por tiempos muy
difíciles, y apenas tenían qué comer. Una noche, la madrastra le dijo al leñador:
— No hay suficiente comida para todos. Mañana llevaremos a los niños al bosque y los
dejaremos allí.
El leñador no quería hacerlo, pero finalmente aceptó, con el corazón pesado.
Hansel, que había oído todo, salió en secreto al jardín y llenó sus bolsillos de piedritas
blancas que brillaban bajo la luna. A la mañana siguiente, cuando fueron llevados al
bosque, Hansel fue dejando caer las piedritas una por una. Después de que los padres los
abandonaron, los niños esperaron a que oscureciera y luego siguieron el rastro de piedras
hasta encontrar el camino de vuelta a casa.
Pero la madrastra no se dio por vencida. Una noche después, volvió a convencer al leñador
de llevarlos más lejos. Esta vez, Hansel no pudo recoger piedras y solo tuvo migas de pan
para dejar un rastro. Pero los pájaros del bosque se comieron las migas, y los niños se
perdieron.
Tras caminar mucho, encontraron una casita mágica hecha de pan, dulces y chocolate.
Hambrientos, comenzaron a comer. De pronto, la puerta se abrió y una anciana les sonrió.