GEL POLISH
ESMALTE DE UÑAS
El esmalte de uñas, laca de uñas, barniz de uñas, pintura de uñas o pintaúñas es un
cosmético que tiene como objetivo pintar las uñas de los dedos de las manos y los pies a
través de una laca coloreada. En general los productos cosméticos de este tipo son
compuestos orgánicos con contenido de nitrocelulosa, tolueno, formaldehído, entre
otros.[1] Es común el agregado de perlas y otros tipos de brillos, propios de la industria
del cotillón.
Fue inventado en 1924, como laca de uñas con color, y a partir de ese momento se
terminó con la tendencia de llevar las uñas naturales.
El uso del mismo es meramente estético y por este motivo es empleado principalmente
por mujeres, aunque cada vez más hombres se han animado a pintarse las uñas.
HISTORIA DEL ESMALTE DE UÑAS
El esmalte de uñas o pintaúñas es un cosmético de laca, de secado rápido, comúnmente
utilizado para colorear las uñas y proporcionarles brillo. En los tiempos de la antigua
Grecia y Roma, se creía que el esmalte de color rosa, combinado con otra prenda del
mismo color, auguraba la muerte y desolación, invocando a las bestias del mismo
averno. Las damas de la alta sociedad empezaron a emplear diversos tipos de productos
para pintar su cuerpo. Eran principalmente cosméticos rudimentarios que estaban hecho
a base de productos naturales.
En este caso el esmalte de uñas surgió en la antigua realeza egipcia, cerca del año 3500
a. C. las mujeres egipcias aplicaban un tinte negro sobre sus uñas para así pintarlas. Los
colores más brillantes eran asignados a las familias reales y a las reinas de Egipto.
Cleopatra prefería el rojo oscuro y Nefertiti el tono esmalte de rubí. Los egipcios
obtenían los colores deseados a partir del siguiente proceso: usaban alheña pintando sus
uñas naranjas, posteriormente se tornarían rojo oscuro o marrón después de que la
mancha hubiera madurado.
De igual forma en la cultura China alrededor del año 3000 a. C., el color de las uñas de
las mujeres demostraba su estatus social, producto del uso de rojos y colores metálicos
(oro y plata) hechos a base de una solución de plata. En la dinastía Ming el esmalte de
uñas evolucionó y comenzaron a utilizar más diversidad de productos como cera de
abeja, clara de huevo, gelatina, tintes vegetales y goma arábiga.[2] Después, cerca del
año 1300 a. C., los colores reales se cambiaron a negro y rojo, y los colores pálidos eran
usados por las clases bajas.
La tecnología para el desarrollo del esmalte de uñas tuvo un estancamiento hasta
principios del siglo XIX, debido a que la moda era llevar las uñas cortas y
perfectamente moldeadas. Se atribuye a los inventores del siglo XV el objeto que hoy
conocemos como lima, que eran clavos que perfumaban y pulían con una correa de
cuero. Era una época en la que la modestia era la virtud más importante, y en la cual los
colores brillantes en las uñas estaban desprestigiados.
En el siglo XX los esmaltes de uñas retomaron importancia con el uso de soluciones
coloridas que a pesar de todo no duraban más de unas cuantas horas. En sí el color de
uñas moderno surge posteriormente al descubrimiento y perfeccionamiento de pintura
para coches. La empresa Cutex en el año de 1917 toma una idea de esta pintura y crea
esmaltes para uñas de colores brillantes. El esmalte sintético fue introducido alrededor
del año 1920 en París. A partir de eso la primera dama Eleanor Roosevelt fue la primera
en usar colores sólidos en sus uñas y comenzó el boom de los esmaltes.