DESCARTES
A finales del siglo XV, comienza la modernidad europea, marcada por un cambio en la
concepción del ser humano y el conocimiento. El ser humano se centra en el dominio de la
naturaleza y el universo, con el antropocentrismo como base. Este cambio se refleja en el
Renacimiento, la Reforma y la Revolución Científica, que cuestionan las ideas medievales.
En filosofía, surge el racionalismo de Descartes, que propone que la razón humana puede
entender la realidad, y se enfrenta al empirismo, que limita el conocimiento a la experiencia.
Este contexto es fundamental para entender las ideas de Descartes.
revolución científica
Entre los siglos XVI y XVII, la Revolución Científica cambió la visión del universo y el
método científico. Copérnico propuso el modelo heliocéntrico, Kepler ajustó las órbitas
planetarias, y Galileo promovió el uso de las matemáticas para entender la naturaleza.
Newton consolidó estas ideas con su teoría de la gravedad. La ciencia pasó a ser vista
como esencial para el progreso, según Francis Bacon, quien abogó por el conocimiento
empírico. Estos avances influyeron en la filosofía, impulsando el cuestionamiento de ideas
previas y el desarrollo del racionalismo y el empirismo.
El Racionalismo y René Descartes
Los filósofos racionalistas, como René Descartes, confiaban en la razón como la fuente
única de conocimiento, rechazando la experiencia sensible. Propusieron las matemáticas
como modelo de conocimiento, basado en principios evidentes y deducción lógica. Estos
principios no derivan de la experiencia, sino que son innatos a la razón. Descartes, en su
obra, propuso que la mente humana no trabaja directamente con los objetos, sino con sus
representaciones.
René Descartes: Vida y obra
Descartes estudió en el colegio jesuita de La Flèche, y después de un período de formación
y experiencias en la guerra de los Treinta Años, se dedicó a la filosofía. En su obra, utilizó el
francés en lugar del latín, buscando difundir sus ideas.
Sus obras más importantes incluyen Reglas para la dirección del espíritu, Discurso del
método, Meditaciones metafísicas y Principios de la filosofía, entre otras.
Método de Descartes: La deducción
Descartes rechazó el método inductivo de Bacon y el método resolutivo-compositivo de
Galileo, optando por la deducción, inspirada en las matemáticas. Según él, la razón es la
misma en todas las áreas del conocimiento, lo que permitió su idea de una ciencia
universal, mathesis universalis, con la filosofía como base.
René Descartes propone un método para alcanzar el conocimiento verdadero y seguro, que
se basa en el uso de la razón. El objetivo es llegar a verdades absolutas sin caer en errores.
Este método se basa en la duda metódica, es decir, dudar de todo lo que no sea
completamente cierto y evidente. La razón se usa para aplicar el análisis y la deducción en
lugar de confiar en los sentidos o las opiniones tradicionales.
El método cartesiano tiene cuatro reglas:
1. Evidencia: No aceptar como verdadero nada que no sea evidente.
2. Análisis: Dividir problemas complejos en partes más simples.
3. Síntesis: Ordenar los pensamientos de lo simple a lo complejo.
4. Enumeración: Asegurarse de no omitir nada.
La duda metódica y el “Cogito, ergo sum”
La duda metódica es el primer paso en el camino del conocimiento según Descartes. No es
una duda escéptica, sino una herramienta para encontrar verdades absolutas. Descartes
duda de todo lo que puede ser puesto en duda, es decir, todo lo que no es absolutamente
evidente. Esto incluye:
1. La duda de los sentidos: Como los sentidos pueden engañarnos (por ejemplo, una
torre que parece redonda desde lejos y cuadrada desde cerca), Descartes duda de
todo lo que conocemos a través de ellos.
2. La no distinción entre la vigilia y el sueño: Si podemos soñar y creer que algo es real
cuando no lo es, ¿cómo sabemos si estamos despiertos o soñando en este
momento?
3. La hipótesis del genio maligno: Descartes también plantea que puede existir un
genio maligno que nos engañe y nos haga pensar que todo lo que sabemos es falso.
A través de esta duda extrema, Descartes llega a la famosa conclusión: “Cogito, ergo sum”
(“Pienso, luego existo”). Lo único de lo que no puede dudar es de su propia existencia como
ser pensante, ya que si duda, necesariamente tiene que existir para poder dudar.
La existencia de Dios y del mundo exterior
Descartes, al dudar de todo, llega a la certeza de su existencia con la frase “Cogito ergo
sum” (Pienso, luego existo). Sin embargo, al dudar también de la existencia de la realidad,
se enfrenta a la hipótesis del genio maligno, que podría estar engañándolo. Para superar
esta duda, Descartes busca demostrar la existencia de Dios, ya que, al ser perfecto y
bondadoso, no permitiría el engaño.
Para llegar a esta conclusión, Descartes analiza las ideas en su mente, distinguiendo tres
tipos:
1. las adventicias; provienen del mundo exterior
2. las fácticas creadas por su imaginación
3. las innatas aquellas que están presentes en su naturaleza, como la idea de Dios
Descartes utiliza la idea de la infinitud de Dios como argumento, ya que él, siendo finito, no
podría haber creado una idea de un ser infinito. Además, argumenta que como ser
imperfecto, no podría haberse creado a sí mismo, por lo que debe existir un ser perfecto
como causa de su existencia. Finalmente, sostiene que la idea de un ser perfecto incluye su
existencia, ya que es imposible concebir a un ser perfecto que no exista.
La existencia de Dios es, para Descartes, la garantía de la verdad, pues asegura que lo que
percibimos claramente y con certeza es verdadero, y nos protege del engaño. entonces,
llegamos a la siguiente conclusión;
Voy a explicarlo de forma más clara:
1.Existencia de Dios: Descartes ha demostrado que Dios existe, y esto le da seguridad
sobre la verdad de su conocimiento, porque, al ser un ser perfecto, no puede engañarnos.
2.¿De dónde provienen las ideas sobre el mundo exterior?: Descartes se pregunta de
dónde vienen las ideas que tiene sobre los objetos físicos. Como esas ideas le llegan sin
que él las busque, concluye que no pueden ser causadas por él mismo. Si fueran causadas
por Dios o un genio maligno, su conocimiento sería falso, pero como Dios no engaña, la
causa de estas ideas debe ser la existencia real de los objetos físicos fuera de él.
3.¿Cómo son los objetos del mundo?: Descartes dice que podemos estar seguros solo de lo
que percibimos con claridad y distinción. Las cualidades “primarias” de los objetos (como su
forma, tamaño, o movimiento) son reales y existen tal como las percibimos. Sin embargo,
las cualidades “secundarias” (como el color o el sonido) no están en los objetos mismos,
sino que dependen de cómo los percibe cada sujeto (es decir, de la mente de cada
persona).
La metafísica cartesiana: las sustancias
Descartes cambia el enfoque de la metafísica antigua, que se centraba en estudiar el ser en
general, y se enfoca en el concepto de sustancia.
Sustancia: Según Descartes, es todo lo que existe de manera independiente y no necesita
de nada más para existir.
1. Res infinita: Dios es la única sustancia infinita, porque es el ser perfecto e
independiente.
2. Res cogitans: La sustancia pensante, que es la mente.
3. Res extensa: La sustancia extensa, la sustancia material, cuyo atributo es la
extensión o el espacio que ocupa
El mecanicismo cartesiano
Descartes desarrolla una teoría mecanicista sobre el universo, comparándolo con una gran
máquina que funciona sin propósito final, como un reloj. Según él, Dios crea la materia y la
llena de movimiento, pero este movimiento se mantiene constante. Descartes niega el vacío
y la acción a distancia, proponiendo que el movimiento de los cuerpos celestes se explica
por vórtices (torbellinos de partículas de materia). Esta teoría fue reemplazada más tarde
por la gravitación universal de Newton.
En su visión del mundo, todo es mecánico, incluso los seres vivos. Descartes veía a los
animales como máquinas sin mente, movidas por impulsos mecánicos. Comparaba el dolor
animal con el “chirrido de la máquina”, sugiriendo que los animales no sufren realmente.
En cuanto al ser humano, Descartes establece su famoso dualismo, según el cual el ser
humano está compuesto por dos sustancias: la res cogitans (mente) y la res extensa
(cuerpo). Como estas son independientes, el alma es inmortal y puede existir sin el cuerpo.
Además, la voluntad del alma, al ser pensante, es libre y no está sometida a las leyes del
universo físico, lo que da lugar al libre albedrío.
Sin embargo, Descartes se enfrenta a la pregunta de cómo interactúan alma y cuerpo. Su
solución es que la interacción ocurre en la glándula pineal, en el cerebro, donde los
“espíritus animales” de la sangre permiten que el alma influya sobre el cuerpo.