UNIDAD
DIDÁCTICA 2
La neuromotricidad
Objetivos
Definir qué es la neuromotricidad y
reconocer su implicación en el proceso
de aprendizaje.
Demostrar la importancia del
movimiento en el aprendizaje infantil.
Identificar las funciones del sistema
nervioso central.
Desarrollo e integración sensorial
Índice
Introducción
1. ¿Qué es la neuromotricidad?
2. Neurociencia y educación
3. Motricidad y psiquismo
3.1. Introducción
3.2. Objetivos de la psicomotricidad
4. Organización del sistema muscular
4.1. Tipos de músculos
4.2. La corteza cerebral
4.2.1. Introducción
4.2.2. Áreas de la corteza cerebral
4.2.3. El movimiento voluntario
5. Movimiento y aprendizaje
5.1. La importancia del movimiento en el
crecimiento
5.2. Una rama de la neurociencia
5.3. Actividad motriz
5.4. Mucho más que movimiento
5.5. ¿Cómo introducir el movimiento en el
aula?
5.6. A través del movimiento se aprende
Resumen
Desarrollo e integración sensorial
Introducción
La neurociencia se encarga de explicar cómo el cerebro codifica,
elabora, retiene y recupera la información.
Conocer cómo funcionan estos procesos cognitivos puede ayudar a los
educadores a reflexionar sobre su práctica docente y a mejorar el
modelo educativo actual.
Desarrollo e integración sensorial
1. ¿Qué es la neuromotricidad?
Definición
La neuromotricidad es la ciencia que estudia la relación entre las
neurociencias y la motricidad, sin olvidar la parte psicomotriz del
movimiento.
La neurociencia estudia el sistema nervioso. Se ocupa de desvelar
cómo funciona este complicado sistema y cómo produce la variedad de
modelos de conductas que manifiesta nuestro organismo, incluidos los
relacionados con los procesos cognitivos. Es decir, es una ciencia
multidisciplinar que estudia las bases biológicas de nuestra conducta.
Durante años la neurociencia y la educación han ido por caminos
separados. Todavía hoy, siguen alejadas. La neurociencia explica cómo
funciona el cerebro y nuestro sistema nervioso central, pero los
procesos no se aplican para mejorar el aprendizaje en los niños.
Desarrollo e integración sensorial
Nota
Anna Carballo, psicóloga y docta en neurociencias, considera que
“las neurociencias pueden ayudar a repensar las prácticas
educativas, así como mejorar los modelos pedagógicos, siempre
que se haga desde un punto de vista científico y riguroso”.
También, afirma que es clave que los docentes se formen en este
ámbito.
Uno de los puntos que destaca es que es muy importante que los
docentes conozcan a sus estudiantes, en profundidad, saber
cuáles son sus necesidades educativas y diseñar la práctica
pedagógica según estas, ofreciendo experiencias de aprendizaje
ajustadas y accesibles de manera personalizada.
2. Neurociencia y educación
Según el doctor en biología, Hernán Aldana, el aprendizaje tiene que
tener un objetivo, se aprende para usar ese aprendizaje y el
movimiento es muy importante en todo este proceso: estímulos
sensitivos, procesamiento cerebral y respuesta corporal motora.
Además del movimiento, el sueño es otra pieza clave en el aprendizaje,
porque ayuda a consolidar lo aprendido: “lección dormida, lección
aprendida”. Esto quiere decir que los dos estados del cerebro, tanto la
vigilia como el sueño participan en nuestro aprendizaje y tenemos que
mimarlos.
Desarrollo e integración sensorial
3. Motricidad y psiquismo
3.1. Introducción
Definiciones
El término motricidad se emplea para referirse al movimiento
voluntario de una persona, coordinado por la corteza cerebral y
estructuras secundarias que lo modulan. Es la capacidad del ser
humano para producir movimiento desde una parte hasta el todo,
integrando acciones voluntarias e involuntarias, coordinadas e
iniciadas desde el sistema muscular.
La psicomotricidad, según Josep Tomàs Vilaltella en su libro
“Psicomotricidad y reeducación”, se define como la ciencia que
estudia la integración entre lo motor, lo psíquico y lo afectivo del
ser humano, así como el tratamiento de sus trastornos. Ha
evolucionado como disciplina recibiendo influencias de diversas
corrientes teóricas de la psicología, la neurofisiología, la
psiquiatría y el psicoanálisis, hasta la actualidad.
Los inicios de la psicomotricidad aparecen a principios del siglo XX en
la neurología y la psicobiología. E. Dupré observó las relaciones
existentes entre las deficiencias psíquicas y las alteraciones motrices,
resaltando el vínculo entre los aspectos cognitivos y motores.
Wallon, otro referente en la materia, otorga un papel primordial a la
función tónica y a las emociones en el desarrollo de la personalidad del
individuo. A las modificaciones del tono y de las actitudes están
vinculadas la sensibilidad afectiva. Para Wallon, “las emociones tienen
por sostén el tono muscular”.
En la década de los 50 del pasado siglo, se produjo una verdadera
revolución en el conocimiento de la psiquiatría infantil, a partir
de la observación del comportamiento de los niños, desde su
nacimiento, en relación con su ambiente. El trabajo, realizado de forma
bastante independiente en distintos centros de investigación, y desde
perspectivas tan distintas como la etología, la psicología genética, la
pediatría y la neurología, confluyó en una “neuropsicopatología del
desarrollo”, que se desarrolló en los decenios siguientes a partir, sobre
Desarrollo e integración sensorial
todo, de los progresos de las neurociencias. Las consecuencias han sido
de enorme importancia, no solo para la psiquiatría infantil, también
para la del adulto y la del anciano.
Julián de Ajuriaguerra, psiquiatra integral, empezó a prestar una
atención particular a las alteraciones de la corporalidad derivadas de
determinadas lesiones cerebrales y que comprometían la distinción
entre uno mismo y el otro. Siguiendo a Henry Wallon, Julián
Ajuriaguerra se interesó por las relaciones que la afectividad tiene con
el tono muscular, sobre todo en el lactante: “La vida de los demás es
sentida y reflejada por el cuerpo del niño, bajo la forma de reacciones
tónicas, hipertónicas o de pasividad que son a la vez incorporación de
él otro y manipulación de la agresividad propia”.
Según los estudios en psicomotricidad de Pedro Pablo Berruezo,
experto psicólogo y pedagogo en psicomotricidad, la psicomotricidad
no se ocupa del movimiento humano en sí mismo, sino de la
comprensión del movimiento como factor de desarrollo y expresión del
individuo en relación con su entorno. Al pretender estudiar el
movimiento como fenómeno de comportamiento no puede aislarse de
otras cosas. Solo considerado globalmente, en donde se integran tanto
los movimientos expresivos como las actitudes significativas, se puede
percibir la especificidad motriz y actitudinal del ser humano (Fonseca,
1996).
3.2. Objetivos de la psicomotricidad
La psicomotricidad trata de hacer una lectura globalizadora de los
progresos y adquisiciones motrices que marcan la evolución del ser
humano y cuya importancia condiciona el devenir de otros procesos (el
lenguaje, la relación afectiva, los aprendizajes de lectura, escritura y
cálculo, etc.). En este sentido podemos considerar la psicomotricidad
como un área de conocimiento que se ocupa del estudio y comprensión
de los fenómenos relacionados con el movimiento corporal y su
desarrollo.
La evolución psicomotriz se considera uno de los aspectos claves del
desarrollo hasta la aparición del pensamiento operatorio (hacia los 7
años) y no se completa definitivamente, en individuos normales, hasta
la consecución del pensamiento formal (hacia los 12 años). Además del
estudio del desarrollo normal del sujeto se ocupa de la comprensión de
las dificultades o trastornos que pueden aparecer como consecuencia
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de alteraciones en la adquisición de los patrones normales del
movimiento.
La psicomotricidad se propone, como objetivo general, desarrollar o
restablecer, mediante un abordaje corporal (a través del movimiento,
la postura, la acción y el gesto), las capacidades del individuo.
Podíamos incluso decir que pretende llegar por la vía corporal al
desarrollo de las diferentes aptitudes y potencialidades del sujeto en
todos sus aspectos (motor, afectivo-social, comunicativo-lingüístico,
intelectual-cognitivo).
“Manipular, tocar, moverse en general es la mejor herramienta para
activar el mayor número posible de áreas cerebrales”.
Pablo del Pozo, especialista en neuromotricidad
Bajo estos principios, la neuromotricidad propone modificar el modelo
de clase magistral para conseguir cerebros activos que estén
predispuestos a aprender. Se trata de aprender haciendo; mirar y
escuchar es importante, pero debemos dar un paso más si queremos
conseguir la atención de unas mentes hiperestimuladas por las nuevas
tecnologías.
Esto representa el fin último, pero en la realidad los objetivos del
trabajo psicomotriz deben ser más concretos y adaptados a las
diversas situaciones de este tipo de práctica. El planteamiento
estratégico debe responder a un esquema circular que, partiendo de
un análisis de la situación, se plantea unos objetivos concretos en
función de los cuales abarca unos contenidos que imponen la utilización
de unos determinados métodos. Con todo ello se realiza la práctica que
debe ser evaluada para conducir a una nueva situación. La práctica de
la psicomotricidad se ha desarrollado tanto con un planteamiento
educativo como clínico (reeducación o terapia psicomotriz).
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4. Organización del sistema muscular
4.1. Tipos de músculos
Los músculos son los encargados de ejecutar la repuesta motora de
nuestro cerebro.
Son tres los tipos de músculos que permiten la realización de los
movimientos:
Lisos:
Responsables de los movimientos de las vísceras y órganos
internos (tubo digestivo, vejiga urinaria, vasos sanguíneos).
Cardíaco:
Se halla en el corazón y actúa como músculo liso de una sola
unidad bombeadora de sangre.
Estriados o esqueléticos:
Asociados a los huesos del esqueleto para controlar nuestros
movimientos. La mayor parte de los músculos activados de
manera voluntaria son de este tipo. Además, contribuyen en la
temperatura corporal debido a que pueden generar calor.
En los movimientos de flexión, la contracción muscular de los músculos
esqueléticos implica el encogimiento del miembro.
Los movimientos de extensión implican la contracción de los músculos
extensores o antigravitatorios (se utilizan para estar de pie), que solo
se contraen ante la llegada de instrucciones provenientes de la
motoneurona alfa.
A su vez, las contracciones de estos músculos pueden ser isométricas
(la longitud muscular no cambia) o isotónicas (se produce un
acortamiento muscular que depende no solo de la activación neural,
sino también de la longitud inicial del músculo y de las fuerzas que se
oponen al cambio de longitud).
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4.2. La corteza cerebral
4.2.1. Introducción
La corteza cerebral forma un revestimiento completo del hemisferio
cerebral:
Se estima que tiene alrededor de 10.000 millones de neuronas.
La superficie de la corteza está aumenta por su plegamiento en
circunvoluciones (en la cresta de las mismas es más gruesa) separadas
por fisuras o surcos (donde se hace más delgada).
Consiste en una mezcla de células nerviosas, fibras nerviosas, vasos
sanguíneos y neuroglia.
Es una capa de los hemisferios cerebrales de materia gris, de varios
milímetros de espesor y más externa.
Se divide en cuatro lóbulos: frontal, parietal, occipital y temporal.
4.2.2. Áreas de la corteza cerebral
Las áreas de la corteza son las siguientes:
Corteza motora primaria
Responsable de la ejecución del plan motor voluntario. Es quien manda
la orden a las motoneuronas alfa para la ejecución del movimiento. Se
ubica en el área 4 de Brodmann, por delante de la cisura de Rolando,
ocupando la cincunvolución precentral, región del lóbulo frontal
posterior.
Nota
Reciben el nombre de áreas de Brodmann el conjunto de divisiones
imaginarias en las cuales puede dividirse la corteza cerebral y que
permite la identificación de regiones concretas de esta.
En la estimulación con electrodos, es la zona de la corteza en que con
menor intensidad de corriente se obtiene respuesta motora. En ella
existe una representación somatotópica de los músculos corporales
contralaterales, que son representados como un homúnculo motor y
Desarrollo e integración sensorial
sensorial que orienta las partes específicas del cuerpo y sus respectivas
localizaciones en la corteza cerebral.
La estimulación con electrodos permite generar un mapa de control de
movimientos y también puede generar movimientos involuntarios de
músculos esqueléticos. La proyección corticoespinal originada en la
corteza motora primaria participa en el control de los músculos distales
de los miembros. La corteza motora primaria interviene en la ejecución
de los movimientos voluntarios estableciendo las órdenes de “cuándo”
y “cómo” se deben mover los músculos. Sus neuronas codifican la
fuerza de la contracción muscular y la dirección de los movimientos.
Corteza premotora y área motora suplementaria
Se ubican por delante de la corteza motora primaria. Son responsables
de la planificación del movimiento, especialmente de las secuencias de
movimientos complejos en la musculatura distal, aunque cada una de
ellas contribuye en distintos aspectos: la corteza motora suplementaria
se activa un segundo antes de la ejecución del movimiento.
Esta activación se realiza porque las cortezas motoras suplementarias
de ambos hemisferios (derecho e izquierdo) actúan juntas en la
elaboración de un plan de movimiento. En las lesiones de la corteza
motora suplementaria de un hemisferio, se da la dificultad de realizar
movimientos con ambas manos, por ejemplo, enhebrar una aguja. El
programado en el área suplementaria motora comprende dos aspectos
simultáneos: un programa de ejecución que comprende la secuencia
de movimientos propiamente dicha, y un programa de coordinación
postural que comprende ajustes posturales en distintos grupos
musculares para facilitar la ejecución del anterior.
La corteza premotora recibe un alto número de aferencias de la corteza
visual, sensorial o táctil, y se relaciona con la selección de una acción,
entre las distintas posibles, respecto a los estímulos recibidos (por
ejemplo, andar al ponerse en verde el semáforo). Se ubica en el área
6 de Brodmann. La corteza premotora recibe proyecciones de la
corteza somatosensorial primaria, parietal posterior y prefrontal
dorsolateral y envía proyecciones a la corteza motora primaria y otras
estructuras motoras como el haz reticuloespinal del tronco del
encéfalo, el grupo ventromedial de motoneuronas espinales.
Tanto la corteza premotora como la corteza motora suplementaria,
además de elaborar planes de movimiento, están implicadas en el
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aprendizaje de patrones de movimientos complejos (por ejemplo,
conducir).
Nota
La corteza motora primaria se encarga de la ejecución del
movimiento, mientras que la corteza premotora y la corteza
motora suplementaria elaboran el plan del movimiento que la
primera debe ejecutar, con la ayuda de la corteza prefrontal que
recibe y procesa la información sensorial necesaria para la
elaboración del plan del movimiento.
Corteza prefrontal
Ubicada en las áreas 9, 10 y 46 de Brodmann, recibe información de la
corteza de asociación parietal posterior y dispone de la representación
mental de los estímulos a los que el sujeto debe responder. Su función
es guardar la información sobre la localización de los objetos en el
espacio, lo que le permitirá evaluar las consecuencias de futuras
acciones.
Corteza parietal posterior
La información cortical especial sobre el blanco visual o táctil del
movimiento voluntario es provista por la corteza parietal posterior,
ubicada en las áreas 7, 5, 39 y 40 de Brodmann. Recibe aferencias de
las cortezas somatosensorial, vestibular, auditiva y visual y envía
proyecciones a las áreas premotoras y corteza de asociación prefrontal
dorsolateral. La lesión de la corteza parietal posterior, produce
incapacidad para establecer coordenadas espaciales contralaterales.
En la corteza parietal posterior se encuentran neuronas que descargan
solo cuando se alcanza el objeto deseado y otras que lo hacen cuando
se explora un objeto de interés. Esta porción de la corteza cerebral
participa en la decodificación de los estímulos sensoriales utilizados
para guiar el movimiento de los miembros.
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4.2.3. El movimiento voluntario
La corteza cerebral es el nivel superior de la jerarquía motora. Se ocupa
de planificar, iniciar y dirigir movimientos voluntarios.
En todo acto voluntario se debe:
Identificar el objetivo del acto motor (que debe despertar interés
y motivación).
Diseñar un plan de acción motor (para obtener el objetivo
deseado).
Ejecutar el plan de acción.
Estas tres fases son gobernadas por las distintas zonas de la corteza
cerebral, que se ubica en la parte posterior del lóbulo frontal, y se
dividen funcionalmente en: corteza motora primaria (área 4), corteza
premotora, área motora suplementaria y corteza parietal superior
(áreas 5 y 7).
Realizamos movimientos voluntarios continuamente, como caminar,
comer, correr, coger objetos...
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5. Movimiento y aprendizaje
5.1. La importancia del movimiento en el
crecimiento
Nuestras actividades cerebrales tienen sentido porque tenemos un
cuerpo que mover.
Conocer cómo funciona el sistema nervioso abre todo un nuevo campo
de posibilidades para la educación.
Es a principios del siglo XX cuando el científico Santiago Ramón y Cajal
describe a las neuronas como unidades de procesamiento de la
información independientes, capaces de conectarse entre sí de forma
cambiante para realizar las funciones necesarias. Es decir, describe el
sistema nervioso como una red dinámica que se comunica a través de
saltos sinápticos.
El psiquiatra español Julián de Ajuriaguerra comienza a introducir, en
1947, la terapia psicomotriz para trabajar a través del movimiento en
determinados trastornos mentales. Y así es como se empieza a
observar la relación directa que existe entre el movimiento y el
desarrollo del sistema nervioso.
Es en 1974 cuando el especialista en el movimiento humano André
Lapierre amplía la visión del movimiento. Es decir, el movimiento no
es solo una herramienta para tratar enfermedades neurológicas o
psiquiátricas. El movimiento es en sí mismo desarrollo nervioso. No
existiría movimiento sin sistema nervioso y el sistema nervioso no se
desarrollaría si no existiera movimiento. Es bajo este paradigma en el
que se introduce por primera vez el término de neuromotricidad. La
neuromotricidad es el proceso cerebral que considera al movimiento
desde el impulso excitatorio de la neurona piramidal cortical, hasta la
contracción muscular o acción motora. Es decir, es simplemente una
visión más amplia del movimiento.
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5.2. Una rama de la neurociencia
La neuromotricidad pasa a ser el campo de la neurociencia que se
encarga de la explicación del movimiento humano. El movimiento no
es solo la acción motora que se observa, sino que detrás de la
locomoción existe un complejo y variado número de estructuras
nerviosas que permiten que esto suceda; y esto ocurre desde el mismo
momento del nacimiento.
La motricidad comienza a desarrollar en el niño todo un sistema de
conexiones nerviosas a través del equilibrio y del tono muscular. Estas
le van a permitir no solo moverse de forma voluntaria, sino que crearán
circuitos neuronales que se usarán en múltiples acciones del día a día.
Las mismas estructuras neuronales que van a permitir al niño ordenar
un movimiento para coger un objeto y llevárselo a la boca, también
permitirán secuenciar aspectos lógico matemáticos.
Importante
La neuromotricidad es una ciencia con una mirada más amplia del
movimiento que no solo lo sitúa como una herramienta para la
mejora de la salud, sino como un elemento imprescindible para el
desarrollo cognitivo y funcional de la persona.
Desarrollo e integración sensorial
5.3. Actividad motriz
La actividad motriz tiene un papel fundamental durante el crecimiento
del niño. Crecer no es lo mismo que desarrollarse, es decir, que el niño
aumente su tamaño anatómico no servirá de nada si no es capaz de
adaptarse al medio físico y cultural en el que vive.
Es en el desarrollo donde la neuromotricidad bien estructurada toma
su sentido educativo. La visión y el tamaño de las extremidades
inferiores aumentarán con el tiempo. Pero no tendrá ningún sentido si
no sirve para desarrollar la coordinación óculo-pédica que permitirá a
la persona adaptarse a la conducción de cualquier vehículo. El trabajo
motor tiene una relación directa en el desarrollo para la vida.
Nota
Edad biológica y cronológica: dos niños con la misma edad
cronológica pueden tener edades biológicas muy diferentes. Que
el niño consiga adquirir capacidades que le permitan adaptarse a
cualquier entorno dependerá de los estímulos y de la educación.
Mientras que la edad cronológica hace referencia solo al tiempo
transcurrido desde el momento del nacimiento, la edad biológica
determina el grado de maduración físico, cognitivo, social y
emocional.
La actividad neuromotriz va a permitir el desarrollo y la maduración del
sistema nervioso. Nacemos con millones de neuronas que no están
conectadas entre sí. Estas van a crecer en número y en tamaño, pero
necesitan ser estimuladas para crear conexiones entre ellas que
permitan la realización de acciones complejas.
Importante
Si en los primeros años no existe un estímulo motor variado y bien
planificado, las conexiones neuronales necesarias para hablar,
escribir o leer estarán inmaduras, lo que provocará diferencias
entre la edad cronológica y biológica.
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5.4. Mucho más que movimiento
El movimiento no es solo una herramienta que permite al niño
interactuar, investigar o aprender, sino que va a permitir crear muchos
canales de información que el niño utilizará para desarrollarse.
El movimiento dará las pistas para conocer si el sistema nervioso,
imprescindible para el aprendizaje, está madurando o no. La
maduración dental, sexual, morfológica o esquelética son fácilmente
observables. Sin embargo, la maduración nerviosa es difícil de
observar y solo se detecta cuando el niño comienza a tener dificultades
en el aprendizaje de la lectura o la escritura.
Desarrollo e integración sensorial
Es decir, no es hasta los 6 o 7 años cuando se comienzan a observar
fallos en la maduración nerviosa. El movimiento permite conocer la
falta de maduración nerviosa mucho antes. Permitiendo una
intervención temprana y evitando futuros problemas de aprendizaje.
Importante
Conocer el desarrollo motor normal del niño es imprescindible para
padres y educadores. Permite detectar patologías y planificar la
práctica motora hacia aquellos contenidos que serán
imprescindibles para la vida.
5.5. ¿Cómo introducir el movimiento en el aula?
Estas son algunas indicaciones de Pablo del Pozo, especialista en
neuromotricidad, para introducir el movimiento en el aula:
Crear espacios para el movimiento:
Cambiar la distribución y la estructura del aula es necesario para
conseguir espacios más amplios que fomenten el movimiento.
Además, el mobiliario debe ser fácil de mover, facilitando
distribuciones diversas que ofrezcan un mayor número de
posibilidades motrices.
Reglas claras:
El movimiento suele crear ruido y por lo tanto habrá que dejar
claras las reglas de cualquier actividad antes de comenzar a
desplazarse ya que, de no estar claras, será fácil perder el control
de la clase.
Consensuar señales:
Para indicar una nueva variante de la actividad es necesario que
el alumno se centre en la explicación. Para eso, es necesario
tener señales claras. Por ejemplo, cuando el profesor diga ‘eooo
eooo’, los alumnos deben responder a la vez ‘oee’ y permanecer
quietos y en silencio en ese momento. También podemos dar una
palmada y que ellos den dos, o levantar un brazo para que ellos
sepan que estamos pidiendo atención o volver a un ambiente de
aula más calmado.
Desarrollo e integración sensorial
Conocer los nombres:
No es posible solicitar la atención de un alumno concreto si no
conocemos su nombre. No se puede ni reforzar un
comportamiento ni llamar la atención sobre una acción concreta
si el docente no se ha preocupado de conocer y memorizar
correctamente el nombre de los estudiantes. Además, cuanto
más conozcamos a nuestros alumnos más fácil será anticiparnos
a lo que pueda suceder durante el desarrollo de la actividad.
Ambiente confortable:
Si un alumno no se siente integrado o apreciado en clase, no
interactuará con los demás. Por esta razón debemos empezar
cualquier curso con actividades de cohesión grupal, desinhibición
y confianza antes de introducir el movimiento.
Dominio del espacio y concentración:
Una clase que se mueve es una clase activa que requiere la
implicación total del docente durante el desarrollo de la actividad.
El docente también debe moverse por el espacio y concentrar su
atención en el trabajo del alumno para garantizar que todo el
mundo está trabajando.
5.6. A través del movimiento se aprende
Una vez que las bases para introducir el movimiento en las clases estén
claras, tanto para docentes como para alumnos, solo queda crear un
mundo de actividades en movimiento que permitan desarrollar clases
y aulas activas.
La metodología que propone Javier Romero trabaja con la teoría que
hemos estado viendo a lo largo del curso: a través del movimiento se
aprende. Se desarrollan las funciones ejecutivas y esta capacidad es
fundamental en cualquier tipo de aprendizaje.
Los padres y los educadores deben saber que los procesos de atención
y memoria están cambiando y que es importante retomar el
movimiento y el juego en los niños para mejorar su sistema de
aprendizaje.
Desarrollo e integración sensorial
Resumen
El aprendizaje no se establece únicamente en el cerebro. El sistema
nervioso central junto con el movimiento de todo nuestro cuerpo son
los responsables del correcto desarrollo.
La relación entre lo motor, lo psíquico y lo afectivo del ser humano,
que plantea la psicomotricidad tiene como objetivo mejorar la relación
del individuo con su entorno.
El movimiento es el objetivo y el motor del aprendizaje. El cerebro
necesita un cuerpo que mover, si no, no hay aprendizaje.