EL PATRIMONIO INDUSTRIAL Y AGROINDUSTRIAL DE MEXICO
Ramón Rivera Espinosa y Jorge Ramón Gómez Pérez (Coordinadores).
DR © Universidad Autónoma Chapingo
DR. © Comité Mexicano para la Conservación del Patrimonio Industrial A.C. CMCPI A.C.
Servicios Académicos Intercontinentales para [Link]. Universidad de Málaga, Málaga, España. 2018
ISBN-13: 978-84-17583-09-5
1" edición
Coordinadores de la obra:
Dr. Ramón Rivera Espinosa
Dr. Jorge Ramón Gómez Pérez
Comité Editorial para esta obra:
Ramón Rivera Espinosa
Jorge Ramón Gómez Pérez
Juliana Bedoya Gutiérrez
Libro sometido a proceso de dictaminación por académicos externos de instituciones educativas universitarias
Iberoamericanas
Primera Edición en español (2018)
DR © Universidad Autónoma Chapingo
Instituto de Investigaciones Socioambientales, Educativas y Humanísticas para el Medio Rural y (IISEHMER). Línea de investigación y Servicio.
Saberes Tradicionales y Conocimiento Científico: Filosofía de la Ciencia y Procesos Ambientales.
Carretera México-Texcoco Km. 38.5, Texcoco, México. C.P. 56230.
E mail: r re959@[Link].
DR.© Comité Mexicano para la Conservación del Patrimonio Industrial A.C.
Diseño de Portada y formateo del texto. foto de cubierta: Detalle exterior exhacienda La trinidad. Tlaxcala. México. (2008). Ramón Rivera Espinosa.
1
Índice
PRESENTACION. 4
TECNOLOGÍAS TRADICIONALES EN LA AGRICULTURA Y PATRIMONIO AGROINDUSTRIAL.
1.1. ECHANDO HUMO. Anaité Galeotti. 9
1.2. LA TECNOLOGÍA AGRÍCOLA COMO PATRIMONIO CULTURAL. (EL PATRIMONIO AGRARIO COMO
PATRIMONIO CULTURAL). Ramón Rivera Espinosa. 26
1.3. TONATICO, UNA INDUSTRIA DE SAL PREHISPÁNICA. Concepción Delia García Guzmán y Oscar
Anides Hernández. 37
1.4. CHINAMPAS EN LA CUENCA DEL LERMA. Irma Ramírez González. 50
1.5. MOLINOS Y HACIENDAS DE PUEBLA. José Eduardo Carranza Luna y Antonio López Vargas.70
1.6. EL MOLINO DE TUZCACOACO SIGLO XVI-XVII. ANTECEDENTES DE LA HACIENDA MOLINO DE
FLORES. Rosana Espinosa Olivares. 92
II. HISTORIA Y ARQUEOLOGÍA INDUSTRIAL
2.1. ENTRE LA FÁBRICA Y LA HACIENDA. Sinhue Lucas Landgrave. 114
2.2. EL PAN, UN RICO PATRIMONIO. Guadalupe Prieto Sánchez. 134
2.3. ARQUITECTURA JESUITA PARA LA PRODUCCIÓN EN EL SIGLO XVIII. Tarsicio Pastrana Saucedo. 151
2.4. EL FOMENTO A LA INDUSTRIA Y LA ECONOMÍA DE MÉXICO POR LUCAS ALAMÁN. Mauricio Karim
Flamenco Bacilio. 171
2.5. LA INDUSTRIA TEXTIL Y HARINERA DE LA FAMILIA RUBIO EN QUERÉTARO, SIGLO XIX. Andrés A.
Torres Acosta. 183
2.6. FÁBRICA DE HILADOS Y TEJIDOS DE LANA LA VICTORIA. Gustavo Becerril Montero. 205
2.7. METODOLOGÍA EN EL ANÁLISIS DE MATERIALES ARQUEOLÓGICOS DE DOS CONTEXTOS
INDUSTRIALES: EL ALMACÉN Y EL HOSPITAL DE LA COMPAÑÍA MINERA DE LAS DOS ESTRELLAS
DE TLALPUJAHUA, MICHOACÁN. Juan Emilio Reyes García. 221
2.8. POR UNA ARQUEOLOGÍA DEL TRANSPORTE. Pedro Aurelio Soto Márquez. 243
2.9. FERROCARRILES Y ESPACIO SOCIAL. Jorge Ramón Gómez Pérez. 255
2.10. LA ESTACIÓN DE FERROCARRIL “CUATRO CAMINOS” EN CAMPECHE, PATRIMONIO INDUSTRIAL.
CLAUDIO Alberto Novelo Zapata y Luis De Jesús Franco Pérez. 272
2.11. LA INDUSTRIA EMBOTELLADORA EN LA CIUDAD DE CAMPECHE: UN TEMA PATRIMONIAL
REFRESCANTE. Lourdes Segovia Magaña y Claudio Alberto Novelo Zapata. 293
2.12. FÁBRICA TEXTIL “EL AGUILA MEXICANA”. SUS VALORES INTANGIBLES. Alfonso Enrique
Arredondo Osuna. 314
2
III. PATRIMONIO INDUSTRIAL INTANGIBLE
3.1. SUSTENTABILIDAD Y PATRIMONIO INDUSTRIAL: DESORDENACIÓN DEL TERRITORIO. Roque Juan
Carrasco Aquino. 331
3.2. CULTURA VERDE, UN PATRIMONIO INDUSTRIAL INTANGIBLE QUE URGE SEA GLOBALIZADO, PARA
EL CABAL RESCATE DE LA TIERRA. Eva Cruz Maldonado. 362
IV. CONSERVACIÓN, REUTILIZACIÓN Y GESTIÓN DEL PATRIMONIO INDUSTRIAL
4.1. HACIENDA DE JALAPASCO TESTIGO HISTÓRICO DEL DESARROLLO DE LA REGIÓN. María Santa Iris
Paredes Bautista Y María Juana Paredes Bautista. 375
4.2 TRANSFORMACIÓN DE LAS HACIENDAS EN EL MUNICIPIO DE MÉRIDA: DE ESTANCIA MAICERA -
GANADERA A HACIENDA HENEQUENERA Y SU REUTILIZACIÓN EN LA ACTUALIDAD. Nicte-Há
Gutiérrez Ruiz y Raúl Enrique Rivero Canto. 395
4.3 RESCATE Y REUTILIZACIÓN DE MONUMENTOS HISTÓRICOS Y BIENES INMUEBLES CON VALOR
CULTURAL EN LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA CHAPINGO. Luis Morett y Xolotl Morett Muñoz.
416
4.4 PRINCIPIOS DE CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DE PATRIMONIO INDUSTRIAL. Lizbeth Celaya
Vargas. 430
V. ARCHIVOS INDUSTRIALES
5.1. LAS PATENTES TEXTILES EN MÉXICO A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX. Gustavo Becerril Montero. 454
5.2. PUBLICACIONES SOBRE LA INDUSTRIA EN MÉXICO DEL FONDO SOCIEDAD CIENTÍFICA ANTONIO
ALZATE. Gustavo Becerril Montero, Francisco Omar Escamilla González, Laura Inés Milán y
Rafael Aguilar y Santillán. 480
3
PRESENTACION
Para obtener una más clara y completa visión de nuestro patrimonio
industrial y agroindustrial es pertinente desarrollar estudios de restos
materiales y formas intangibles de saber y hacer vinculadas a antiguos
y modernos procesos industriales mexicanos y latinoamericanos,
pensándolos como procesos periféricos, alejados de los países centrales
en los que surgió y se desarrolló la moderna sociedad industrializada,
como procesos industriales propios de países que desde mediados del
siglo XIX, han desempeñado principalmente el papel de abastecedores
de materias primas para la grandes industrias europeas y
estadounidenses, y de consumidores de los productos industrializados
de esos mismos países centrales. De hecho, existen ya múltiples
estudios y colecciones de artefactos, referidos a actividades
productivas (incluyendo industrias domésticas o artesanales) de
grupos indígenas y poblaciones antiguas, realizados por, arqueólogos
de la prehistoria, etno-historiadores y etnólogos, los cuales deben ser
reconsiderados.
Valiosos aspectos de la cultura industrial mexicana correspondientes al
período novo-hispano, en sus modalidades artesanales, obrajes o
haciendas, y otros de los siglos XIX y XX, también precisan de una
reconsideración. Hasta el presente son parcialmente retomados y
recreados espontáneamente por la población para realizar las actuales
actividades industriales, pero no han sido estudiados en detalle ni
considerados como patrimonio industrial. A lo más se han realizado
4
algunas labores sistemáticas de registro, preservación o reutilización
de inmuebles y artefactos de esos períodos históricos, desde hace
pocos lustros.
Uno de los fundamentos del creciente interés por todas esas
manifestaciones de cultura industrial, radica en que la moderna
industria presenta multitud de vínculos de continuidad con las
culturas productivas que precedieron a la invención e introducción de
las máquinas–herramienta y a las relaciones de producción
específicamente capitalistas, por ejemplo: las formas organizativas y
arquitectónicas de la hacienda mexicana están presentes en la génesis
de nuestra industria textil maquinizada; diversos aspectos de la cultura
artesanal han tenido gran importancia en la formación y operación de
talleres de los ferrocarriles mexicanos, y es bien sabido que la mayor
parte de los actuales obreros mexicanos, laboran en talleres, o
pequeñas y medianas industrias que muestran una multitud de rasgos
culturales provenientes de modalidades productivas que anteceden a la
industria moderna.
Hoy, se ha difundido ampliamente la idea de que la construcción del
patrimonio cultural de las diversas naciones está enraizada en el
presente, a partir del cual se reconstruye, selecciona e interpreta el
pasado, que no se trata del homenaje a un pasado inmóvil y bien
conocido en todos sus detalles, sino de la invención, a posteriori de la
continuidad social, en la cual la tradición juega un papel central. De
ahí la importancia de realizar encuentros de investigadores que se
constituyan en espacios donde se expongan, discutan y difundan
diferentes puntos de vista y las conclusiones de los estudiosos del
patrimonio industrial.
El Patrimonio Industrial y Agroindustrial Mexicano debe ser
preservado pues da cuenta de las transformaciones que se han
generado durante el desarrollo de las actividades productivas
realizadas en México.
El Comité Mexicano para la Conservación del Patrimonio industrial
A.C., la Universidad Autónoma Chapingo y la Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla han conjuntado esfuerzos para trabajar en torno
a estas temáticas. De la concertación de talentos es que ha surgido la
5
presente obra editorial. La diversidad de trabajos presentados es
evidencia del creciente interés, preocupación y dedicación de
numerosos especialistas que se han comprometido con la preservación
del patrimonio industrial que es un patrimonio colectivo, una
importante parte del patrimonio cultural de todos los mexicanos.
Los escritos que conforman esta obra editorial hacen señalamientos
referidos a las temáticas que se describen a continuación:
Tecnologías tradicionales en la agricultura y patrimonio
agroindustrial
En México y otros países de Latinoamérica, diversos sectores de la
población han preservado importantes tecnologías agrícolas
tradicionales, susceptibles de ser retomadas en beneficio de la
población en general. No obstante, frecuentemente, el conjunto del
patrimonio agroindustrial de estos países ha sido subestimado y
menospreciado por lo que se hace necesario el estudio, rescate y
revalorización de antiguos procesos de producción agrícola, haciendas,
fincas, trapiches, ingenios azucareros, sistemas de riego, empacadoras,
maquinaria, instrumentos de trabajo y otras manifestaciones de lo
industrial vinculado a la producción agrícola.
Historia y arqueología industrial
La historia y la arqueología industrial se nos aparecen, a principios del
siglo XXI, como los principales puntos de vista susceptibles de ser
aplicados para el estudio del patrimonio industrial. Continuamente,
desde estas disciplinas científicas, se realizan estudios que propician la
preservación de valiosas manifestaciones de esta parte de nuestro
patrimonio cultural.
Patrimonio industrial intangible
El patrimonio industrial se ha consolidado como una parte importante
del patrimonio cultural de todos los pueblos. Se han logrado notables
avances en el estudio de sus manifestaciones tangibles (bienes
muebles, inmuebles y grupos documentales). Pero los estudios de
patrimonio industrial intangible (hábitos, costumbres, tradiciones
6
laborales y singulares formas de saber y hacer) también se consideran
indispensables para el cabal rescate de diferentes culturas industriales.
Conservación, reutilización y gestión de patrimonio
industrial
Actualmente se hace necesario propiciar la conservación de valiosas
manifestaciones del patrimonio industrial, mediante la generación de
proyectos de reutilización que no afecten las características esenciales
de los bienes culturales y desarrollando procesos de gestión que lleven
esos proyectos a buen fin.
Archivos industriales
Frecuentemente, durante la exploración de sitios de arqueología
industrial, se descubren importantes grupos documentales que
complementan la información generada por el estudio de bienes
muebles e inmuebles del ámbito industrial. Los escritos, planos,
mapas, logotipos y otras imágenes contenidas en esos documentos son
fuentes inéditas de gran valor histórico y cultural, su rescate, acopio y
estudio se está constituyendo como una actividad de gran
trascendencia.
7
Ramón Rivera Espinosa
Jorge Ramón Gómez Pérez
TECNOLOGÍAS TRADICIONALES EN LA AGRICULTURA Y
PATRIMONIO AGROINDUSTRIAL
8
1.1
ECHANDO HUMO
Anaité Galeotti
CEMCA Guatemala
Resumen
El tabaco tiene una larga historia en nuestro continente y en el resto del mundo. Este cultivo
tuvo entre los pueblos originarios, propiedades terapéuticas y rituales, ya que figuraba de
manera importante en lo que se consideraba como los tres elementos primordiales para
comunicarse con las divinidades: la sangre derramada en sacrificios y auto sacrificios, la luz
y el calor de las velas y el humo de las plantas enteógenas de donde se derivaban
experiencias místicas.
Summary
Tobacco has a long history in our continent and in the rest of the world. This culture had
among the original peoples, therapeutic and ritual properties, since it was important in what
was considered as the three primordial elements to communicate with the gods: the blood
shed in sacrifices and self sacrifices, the light and heat of the candles and the smoke of the
entheogenic plants from which mystical experiences were derived.
Introducción
Ya desde la época prehispánica hay noticias de él, lo cual puede comprobarse
en algunas representaciones encontradas, como la del Templo de la Cruz en
Palenque en donde vemos a una deidad, probablemente Itzamná, fumando
un largo puro. O bien, la representación mexica del Príncipe de las flores,
Xochipilli en donde se muestra entre otras flores la del tabaco,
ornamentando su cuerpo desnudo, así como otras plantas que “alteran la
9
mente”, posiblemente utilizadas en rituales curativos o como plantas
adivinatorias.1
Encontrando también evidencias prehispánicas sobre diferentes usos del
tabaco en códices en cerámicas policromas y en pipas de diversos
materiales.
El 12 de octubre de 1492, los arawak, habitantes de las Bahamas, primer
territorio que encuentra Cristóbal Colón, y al cual bautiza como San
Salvador, ofrecen hojas secas de tabaco al explorador europeo. Sin
comprender su significado, Colón las desecha. El 28 de octubre, manda Colón
a dos de sus hombres, Luis de Torres y Rodrigo de Xerez, a explorar la zona
circundante. Y entre los días 2 y 5 de noviembre, ambos recorren la zona
próxima al lugar de desembarco y se encuentran con los habitantes de la
isla, los indios Taínos. Una de las cosas que más les llama la atención es ver
a hombres y mujeres aspirando el humo de unos cilindros de hojas secas. De
regreso a Playa Blanca, en la bahía, relatan a Colón lo que han visto y éste
hace la siguiente anotación en su diario el día 6 de noviembre de 1492:
[…] "...Iban siempre los hombres con un tizón en las manos (cuaba) y ciertas
hierbas para tomar sus sahumerios, que son unas hierbas secas (cojiba) metidas
en una cierta hoja seca también a manera de mosquete..., y encendido por una
parte dell, por la otra chupan o sorben, y reciben con el resuello para adentro
aquel humo, con el cual se adormecen las carnes y cuasi emborracha, y así diz que
no sienten el cansancio. Estos mosquetes... llaman ellos tabacos".
Hay que destacar las palabras "cuaba", "cojiba" y "tabaco" que utiliza Colón
en su diario. Se cree que “cuaba” es la palabra taína que designaba al rollo
de hojas secas que fumaban y que a no dudarlo dará nombre a la isla (Cuba)
y "tabaco" era el nombre del tubo con el que los indios aspiraban tabaco en
1 Entre las representaciones que muestra Xochipilli se encuentran las flores de tabaco (Nicotiana tabacum), el ololiuhqui o
“vuélvete loco” -como le conocemos en Guatemala- (Turbina corymbosa), el sinicuichi (Heimia salicifolia) y la flor del cacao
(Quararibrea funebris).
10
polvo, aunque hoy es la palabra que se usa en Cuba y República Dominicana
para decir "cigarro" o “puro”.
Cuando Xerez regresa a su pueblo natal de Ayamonte, España, lleva consigo
hojas de tabaco que fumará, por lo que es acusado por los inquisidores de
estar “asociado con el diablo” al ver que sacaba humo de su boca. Por tal
razón estuvo prisionero siete años. Cuando es liberado, fumar se había
transformado en una costumbre en España. Posiblemente Xerez sentó un
precedente sobre lo que sería el polémico futuro que tendría la planta.
Se cree que la planta de tabaco, la "Nicotiana Tabacum", es originaria de la
zona del altiplano andino y que llegó al Caribe unos 2.000 ó 3.000 años
antes de Cristo extendiéndose posteriormente a Mesoamérica, todo México y
el resto de Norteamérica. Es probable que fuera el mismo Colón quien llevó a
España las primeras semillas. Pero sin duda, fueron los soldados y
navegantes que regresaban a sus casas quienes difundieron su consumo en
niveles portuarios y de bajo nivel económico. Pronto se empezaron a
importar grandes cantidades, y en poco tiempo se expandió enormemente su
cultivo ya que el pequeño tamaño de sus semillas favoreció su difusión por
todo el mundo. Durante el siglo XVI los portugueses lo llevaron a África y
China, y los mercaderes judíos por el Mediterráneo, hasta Turquía, desde
donde pasó al interior de Asia.
En 1580, Nicolás Monardes, escribe la Historia medicinal de las cosas que se
traen de nuestras Indias Occidentales, en donde consagra un capítulo entero
al tabaco. Su descripción botánica corresponde a la especie Nicotiana
Tabacum L. Consigna Monardes en su obra que el tabaco poseía muchas
virtudes, especialmente las que poseen las hojas que se aplican calentadas
localmente contra los dolores de cabeza, de estómago, ijada (ingle), muelas
y otras partes del cuerpo; contra las afecciones articulares y las heridas
11
recientes y contra las lombrices a través de enemas (lavativas) preparados
con sus cocimientos.5
También anota que los indígenas lo usaban como narcótico “para quitar el
cansancio” (cumpliendo el mismo papel de la hoja de coca en el mundo
andino), así como en ceremonias religiosas y en la vida cotidiana, iniciando
con sus críticas, uno de los primeros estudios sobre las toxicomanías, que se
conoce. En 1560, Jean de Nicot, embajador de Francisco II de Francia, se
provee de algunas semillas y cuando vuelve a Francia las cultiva y ofrece a la
Reina Catalina de Médicis las primeras hojas secas y trituradas de su
cosecha. Ella lo bautizó como "hierba de Nicot” o Nicotiana, y fue aceptado
en la corte francesa como algo estimulante, divulgándose con rapidez. Dos
siglos después, el botánico sueco Linneo, en memoria de aquel embajador,
llamó a la planta de Tabaco, Nicotiana Tabacum y la clasificó dentro de las
solanáceas.
Desde su primera introducción hasta alcanzar el siglo XVIII, el tabaco fue
difundiéndose paulatinamente por todas las capas sociales ayudado
probablemente por las propiedades medicinales casi mágicas que se le
atribuían, considerado como algo demoníaco, ya que -se decía- convertía en
peleles a sus consumidores. Por ello, durante el siglo XVI se dictaron
recomendaciones en contra de su uso y este se castigó con multas.
Sin embargo, su consumo no dejó de extenderse y ya a finales del siglo XVI
había sido aceptado sin reparos por la aristocracia europea. Empezó
entonces a despuntar la especial aptitud que tiene el tabaco para introducirse
en todas partes y para consumirse en cualquier lugar, tanto que en 1642 el
papa Urbano VIII llegó a dictar la excomunión para aquellos que lo
consumieran, así fuesen sacerdotes o laicos.
12
Origen de los Puros o Habanos:
Inicialmente el consumo del tabaco se realizó bajo la forma de puros,
tabacos o habanos como se les conoció popularmente, tratándose de cigarros
de un grosor particular, utilizando las hojas desecadas del tabaco, enrolladas
de determinada manera. En esta industria destaca inicialmente Cuba –a la
sazón colonia española- para luego expandirse al sur este de los Estados
Unidos, especialmente al estado de Virginia, y a otros países dependientes
de España como Filipinas, el istmo centroamericano y algunas zonas de clima
caliente de países de América del Sur.
Se inicio la producción industrial en Cuba, diseñando varias máquinas que los
ordenaban y facilitaban su empaque, aunque su fabricación siempre se hizo a
mano. Eran obreras quienes los envolvían con suma presteza pues la
demanda fue en aumento a nivel mundial. De ahí que en el imaginario
latinoamericano quedara fija la imagen de la quinceañera enrollando puros
sobre sus tersos muslos virginales. Toda una metáfora del erotismo asociado
al consumo del tabaco.
Se produjeron muchas variedades, entre ellos los curados al aire Tipo
Virginia, con una gran cantidad de nicotina y alquitranes; tabacos de hoja
grande que una vez curados se acondicionaban y añejaban en un largo
proceso de envejecimiento durante el que adquirían las cualidades
requeridas para ser empleados en las labores comerciales. Luego estaban los
curados al aire tipo Burley, con bajo contenido en nicotina y alquitrán y los
que una vez curados, se acondicionaban por el calor y se empleaban después
de un proceso de envejecimiento natural más o menos prolongado. Se
utilizaron y aun hoy se emplean, sobre todo en la mezcla de cigarrillos rubios
tipo americanos.
13
Seguidamente, estaban los llamados tabacos oscuros o Maryland, todos
curados al aire, que se empleaban para la elaboración de cigarrillos negros y
tripas o interiores de cigarros puros y también para las mezclas de pipa.
Estos eran tabacos de hoja grande que una vez curada, adquirían un color
canela oscuro a caoba (típico color tabaco). Y por último tenemos los tabacos
aromáticos llamados orientales (por la provincia de Oriente en Cuba)
producto de plantas de pequeño tamaño y hoja pequeña de color amarillo
claro, con poca nicotina y en general, fuertemente aromáticos, que se
curaban al sol y se empleaban en las mezclas de cigarrillos rubios y para la
pipa.
Para la elaboración del puro o habano primero se preparaba la capa, que era
una hoja escogida por su amplitud y buen estado, la cual se desvenaba con
suma destreza y se aplanaba con la mano2, después se colocaba la tripa o
tabaco deshebrado en su interior, y finalmente, se perfilaba el puro
apretándolo para que quedara firme. Luego se media el tamaño del puro
utilizando la medida de una cuarta con la mano y se pegaban los extremos
con goma arábiga, con miel o como se hacía en Guatemala, con almidón de
yuquilla, cortándose los extremos con un instrumento punzante.
Inmediatamente se colocaban los puros o habanos en una caja medidora en
donde cabían usualmente cincuenta puros, los que se empaquetaban luego
de haberles colocados las vitolas a cada uno.
Fueron los españoles los que desarrollaron la vitola, cintillo de identificación
específica de cada puro habano que describía su marca y tipo. Y esto lo
realizaron en la primera fábrica existente en Sevilla, que data de 1620, todo
ello para evitar las falsificaciones y cuidar la calidad de sus productos.
2 Según la tradición oral, entre las pureras se consideraba que si la hoja o capa se alisaba sobre el muslo de una joven casadera y
bonita, el puro sería de óptima calidad.
14
El Estanco de Tabaco en Guatemala
Se le denominó Estanco de Tabaco al impuesto con que la Corona española
gravó dicho cultivo, pues ya desde el siglo XVII, muchos de los cultivadores
provenían de la parte oriental de nuestro país, colindante con el Salvador. En
1759 se documenta una carta en donde se habla de la baja de precios del
tabaco; no obstante, lo anterior, se decide la construcción en la nueva
Guatemala de la Asunción, de la Dirección General de Tabacos que se
concluye en 1792.
Debemos tomar en cuenta la importancia económica del comercio e industria
del tabaco como moneda comercial con otros países colonialistas como
Inglaterra, antagonista de España, ya que el tabaco como moneda ayudó a
pagar deudas de guerra de distintas independencias, por ejemplo, la de
Estados Unidos.
En 1822, el Emperador Agustín de Iturbide fija normas para el estanco de
tabaco y la administración de las factorías respectivas; asimismo decreta el
restablecimiento en las cinco provincias que componían el antiguo Reino de
Guatemala, del estanco de tabaco, tal cual estaba antes de la independencia.
Al año siguiente, habiéndose ya efectuado la separación del Imperio de
Iturbide, se emite un dictamen de la comisión de Hacienda sobre solicitud
por el Supremo Poder Ejecutivo para que autorice la venta de 2,500
quintales de tabaco a navíos del Perú que llegaron a Acajutla en busca de
añil, producto que está en decadencia.
Entretanto, en 1840, la Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala
según el decreto No. 100, declara suprimido el estanco de tabaco, quedando
libre la siembra y exonerado el tabaco que fuese sembrado, como parte de
las contradicciones políticas en estos primeros años de la Federación, todo lo
cual quedaba reglamentado a nivel legislativo.
15
Los cigarros de “tusa”
La producción de puros en la Guatemala poscolonial y federal, va a dar lugar
a una paralela y próspera industria local, a causa de la escasez de papel para
liar cigarrillos. Se trata de la industria de los cigarros de tusa como se le
llama al envoltorio de la mazorca de maíz, hojas que resultaron muy útiles
para luxar o lujar cigarros de tusa, en cuyo interior se colocaba tabaco
desmenuzado para ser usado como cigarrillo.
La fabricación de cigarros de tusa fue una ocupación casi exclusivamente
femenina. Y no había mujer (independientemente de la clase social a la que
perteneciera) que en esos tiempos no se preciara de tener entre sus bienes
mejor guardados, su hoja de luxador o de lujador como se le decía. La cual
consistía en una piedra de tamaño pequeño que pudiera caber en el puño de
una mano, plana y con estrías en ambas caras de la piedra,3 que servía para
planchar las hojas de tusa a fin de poder utilizarlas convenientemente en la
fabricación de cigarros caseros. Estos cigarrillos se vendían en los cajones del
mercado central, pero también se distribuían a domicilio, y la clientela
usualmente la conformaban hombres y mujeres de todas las clases sociales.
(Ver Imagen 2).
Origen de los cigarrillos
Según consigna el historiador guatemalteco Jorge Lujan en su artículo
referido al tabaco en Nueva España:
[…] “Se atribuye su invención a un tal Antonio Charro, de la ciudad de México, a
principios del siglo XVIII “quien se ocupaba diariamente en el Baratillo” de dicha ciudad.
Rápidamente otros siguieron su ejemplo y la moda se divulgó en otras regiones”
Detallando en el mismo texto que:
3 O en su defecto, una piedra caliza también muy pulida.
16
[…] “Por un tiempo se les llamo a estos cigarrillos “papelitos”, por el material
con que se liaba el tabaco desmenuzado. Parece que pronto por la escasez y el
alto precio del papel, se comenzó a usar tusa para envolver los cigarrillos”
Según unas fuentes el término «cigarrillo» se usó por primera vez en algún
momento indeterminado del siglo XVIII y también se le denominó
«cigarrito», que proviene de la palabra «cigarro», llamado así por su
similitud con una cigarra por su forma alargada. Otras fuentes citan que los
primeros cigarrillos de papel manufacturados y empaquetados fueron
introducidos por mercaderes procedentes de Brasil y llegaron a España hacia
1825 y ya en 1833 aparecen las primeras cajetillas nombrándolos como
«cigarrillos». Este comercio prosiguió su expansión por Portugal y más tarde
por toda Europa.
Hasta principios del siglo XIX fue el tabaco en polvo o rapé el que se
consumía. A partir de entonces fue sustituido por el tabaco para pipa, el puro
y el cigarrillo liado a mano por el propio usuario o por hábiles cigarreras de
las compañías manufactureras. Pero esto duraría poco tiempo, porque a
mediados de ese siglo se inventaba la máquina de liar cigarrillos, lo que
permitiría su producción masiva y su gran posibilidad de expansión y
alcanzar nuevos mercados de las recién creadas compañías tabaqueras.
El tabaco y el Arte
No podemos olvidar las representaciones logradas por Goya, Van Gogh,
Matisse, Magritte, Botero y otros artistas de renombre, que muestran en
distintos contextos el hábito de fumar puro, cigarrillo o pipa como parte de
una identidad humana que se universaliza en el acto mismo.
El tabaco ha sido representado artísticamente innumerables veces, sea a
través de las artes pláticas o a través de la música o de la literatura y el
17
cine. Durante el siglo pasado ¿Quién olvida a Bette Davis fumando su
cigarrillo en una boquilla de marfil, en tantas películas en blanco y negro? ¿O
a María Félix, desafiando los convencionalismos sociales de un México aún
conservador, fumando un puro habano o un cigarrillo de exquisita calidad?
El cine nos envió el mensaje de que fumar era elegante, audaz, pero además
significaba pertenecer –o intentar pertenecer aun siendo del tercer mundo- a
un sector de la población mundial que disponía no solo de bien afirmada
solvencia económica, sino de prestigio y poder. Y en la fotografía, donde
literatura y política se mezclan, dicho hábito también ha dejado su impronta.
No es posible encontrar una foto de Einstein, de Sartre o de Freud y en sus
años mozos, de Fidel Castro, sin su puro habano en los labios; los hicieron
parte de su identidad artística y política. Sin olvidar al comandante Marcos y
su inseparable pipa.
El Tabaco en el IMAGINARIO SOCIAL
Se enciende un cigarrillo para celebrar una alegría y para ahogar una pena,
estando solo o acompañado. El tabaco es un placer de casi todos los sentidos
como argumenta un inveterado fumador chapín:
[…] “Me gusta sentir el paquete en el bolsillo, abrirlo, palpar la consistencia del cigarrillo,
notar el roce del papel en los labios, gustar el sabor del tabaco en la lengua, ver brotar la
llama, arrimarla, llenarme de calor. Solo que ahora este placer se me ha reducido por lo caro
que están los cigarrillos.
Además, la literatura, la pintura, el teatro y el cine nos han convencido de
que tanto el alcohol como el tabaco acompañan muy gratamente el acto de
amor. Por lo general, el vino o el alcohol vienen antes y el tabaco después.
18
A finales del siglo XIX se inicia en Estados Unidos, una impresionante
industria de cajas artísticas tanto de puros habanos como de cigarrillos, los
cuales, -dentro de la corriente estética del romanticismo y luego del art
noveau y art deco- representarán no solo momentos políticos, sino
personajes importantes tanto de Europa como de Estados Unidos, así como
escritores, artistas y músicos de moda o alegorías e inventos que eran
novedad entrando el siglo XX.
Avanzado el XX, las cajetillas van a mostrar modas e influencias sociales,
convirtiendo al cigarrillo en el más democrático de los tabacos, accesible,
barato, popular e irreverente. Con él se podía iniciar cualquier encendida
discusión u ofrecer cualquier creativa declaración de amor. Además, se le
podía fumar en cualquier lugar, en un salón, en un aula e incluso en el cuarto
de baño. Ayudaba muchas veces a romper el hielo, proporcionando
seguridad en la inseguridad, brindando consuelo en el desconsuelo, dándoles
sentido de universalidad a sus devotos o sabrosa sensación de lejanía e
indiferencia frente a la problemática cotidiana.
¿Quién en Guatemala no recuerda las navidades con alegría, no solo por la
emoción de los regalos, sino porque era la época en que nos era “permitido
fumar” por los mayores con el pretexto de quemar nuestros cohetillos?
¿Quién no buscó en el monedero de la mamá o de la abuela, los sagrados
trece centavos para comprarse un paquetito de Payasos y presumir de que
“ya era grande” con sus compañeros de estudio? Siempre el cigarrillo4 nos
acompañó en velorios, casamientos, fiestas de quince años e incluso en
parrandas prohibidas.
4 En Guatemala se usan indistintamente cigarro o cigarrillo para denominar al mismo tipo de objeto elaborado con tabaco.
19
Y claro, ya en esos años de la mitad del siglo XX, ser “sexy” y “exitoso” iba
aparejado con el fumar y con el vestir de determinada manera. En otras
palabras, el cigarro siempre estuvo relacionado con las estructuras del poder,
y en busca de él, miles de millones de personas se fueron atando a su
consumo hasta que llegó a finales del siglo a convertirse en una verdadera
pandemia. Pero ya en otra dimensión menos material que la social, el
tabaco también ha sido un excelente acompañante del “mundo espiritual” en
su versión animista de la realidad, donde se presentan los espíritus burlones,
espíritus de luz o el demonio mismo. En las “mesas” blancas y negras
aparece nuevamente un personaje que está indisolublemente unido a la
identidad guatemalteca, sea esta ladina o maya. Se trata en el primer caso
de San Simón y en el segundo, de Maximon. En cualquier altar de médium o
guía espiritual no puede faltar en la ofrenda a tan poderosa deidad, un vasito
de indita, un pan dulce, un atado de cigarrillos o un buen puro, elementos
con los que se le agasaja en esa dimensión oculta de la fe chapina. En ese
universo intangible nuevamente son las mujeres las que interceden ante
esas fuerzas ocultas para vengar una ofensa infringida o para acercarse a un
amor esquivo o imposible.
La fumadora del puro, casi siempre habitante de barriada, es temida y
reverenciada, porque domina ese umbral de conocimientos prohibidos y
ocultos. Es ella quien a su clientela (porque es profesional sin duda alguna)
pide dos o tres manojos de puros de los Siete Montes y cumple, con
verdadera ética profesional el ritual para el cual ha sido contratada. Siendo
las doce, tanto del medio día como de la noche, las horas propicias para
“fumar el puro”, oficio que a no dudar resulta cansado y desgastante, pero
del cual no solo se sostiene económicamente, sino del que también obtiene
su poder. A esas horas, de profundo contenido mágico, reza de memoria la
llamada “Oración del Puro” para los fines solicitados.
20
“Puro, puro, puro, yo te conjuro por la virtud que tienes y la que Dios te dio,
te pido que penetres en el corazón de N.N. para que no tenga tranquilidad
para comer ni para dormir, ni para diversión ninguna mientras no esté a mi
lado, que no sienta placer con ninguna mujer. Satanás, Satanás, Satanás,
Luzbel, Luzbel, Luzbel, Lucifer, Lucifer, Lucifer, en vos creo, en vos creo, en
vos creo, que has de traerme a N.N. humilde a mis pies, que sueñe conmigo,
que escuche mi voz, que oiga mis pasos.
Espíritu de tres ahogados, espíritus codiciados, alfiler, alfiler, alfiler, Santa
María Furiosa te pido que me los deis o que me los prestéis para que se
penetren en el corazón de N.N. y No Le Dejen Tener Tranquilidad mientras
no venga humillado a mis pies, gallo que canta, niño que llora, pájaro que
chilla, perro que ladra, gato que maúlla, Satanás, Satanás, Satanás, en vos
creo, en vos creo, en vos creo” .
Terminada la oración enciende el puro y lo toma con la mano izquierda para
fumarlo rápidamente con profundas inhalaciones sin tragar el humo. Esta
oración la ejecutan siempre en número impar por día, es decir, fuman un
puro por día o tres puros por día o cinco puros por día, siempre en número
impar y el número de puros fumados tiene que ver con la intensidad y con la
necesidad del cliente para lograr sus fines.
Todos los guatemaltecos sabemos que estas oraciones o conjuros pueden
adquirirse tanto en el Mercado Central como en el de la presidenta, así como
en los alrededores de la Iglesia del Calvario. En este manejo de elementos de
espiritualidad popular, lo negro, lo violento y el lado izquierdo de la persona,
juegan un papel preponderante en contraposición con lo cristiano tradicional
cuyos valores
21
pasan por lo blanco, lo pacifico o manso y el lado derecho. Con fines
espiritualistas o de magia se pueden adquirir puros benditos, puros con chile,
puros con chocolate, puros de los siete montes5 y puros compuestos,
dependiendo a qué tipo de magia se acuda, sea esta blanca o negra, ya que
los vendedores asesoran a las personas de acuerdo a la necesidad que los
lleva a adquirirlos.
Los Avatares del Tabaco Nacional
Hacia los años treinta e inicios de los cuarenta del siglo pasado, se funda en
Guatemala la Tabacalera Nacional S.A., la cual originalmente funcionó en una
amplia casa del barrio de Gerona en la actual zona 1. Dicha empresa produjo
varias marcas de grata recordación, como las Víctor, Club, Raleigh, King Bee,
Payasos y en fechas más cercanas Belmont, Plaza y Regios; en tanto, en el
occidente de Guatemala se fundó Tabacalera La Altense quien presentaba
Pilot extra suaves y Cacique, entre otras marcas.
La Tabacalera, al igual que su homóloga mexicana, obsequiaba todos los
fines de años con elegantes calendarios a todos los dueños de tiendas del
país, que les compraban el producto. Fue así como se popularizaron los óleos
de paisajes de Valentín Abascal, de Humberto Garavito e incluso, los de
Alfredo Gálvez Suárez. También hay que recordar que los diseños de los
cigarrillos Víctor y Payasos fueron elaborados por este último artista arriba
mencionado.
Ya en los años noventa del siglo pasado la Tabacalera Nacional fue adquirida
por una transnacional que procesa los cigarrillos en Honduras, y se
transformó en TACASA, convirtiéndose en una subsidiaria más de la British
American Tobacco. O sea que como industria nacional desapareció abriéndole
campo a las transnacionales.
5 Ruda, albahaca blanca, albahaca morada, mirto, altamisa, chilca y romero
22
No obstante que desde mediados del siglo habían sonado voces de alarma
sobre los peligros de fumar, es hasta los años noventa del siglo pasado que
se empieza a limitar su publicidad y su consumo en espacios públicos. En
Guatemala es con el gobierno civil de Vinicio Cerezo que se penaliza fumar
en las áreas cerradas de oficina u otros lugares, siendo el primer país en
América Latina que lo hace, y más recientemente se han aplicado restrictivas
normas sociales para fumar incluso en espacios abiertos.
En conclusión, puede decirse que una planta cuyos usos iniciales pasaron por
el camino de la espiritualidad y lo sagrado devino en prosaica industria de
consumo afectando a más de la mitad de la humanidad en nuestro tiempo.
Sin embargo, perviven aun los legados tangibles e intangibles del tabaco y
sus derivados, ya que forman parte de nuestra idiosincrasia y de nuestro
imaginario colectivo como guatemaltecos de entre siglos.
Bibliografía
Colón, Cristóbal Diario de navegación, Colección Crónicas, Volumen 3, Primera Edición,
Tipografía Nacional, 2009.
Díaz, Daniel Xochipilli. Príncipe de las Flores in Plantas medicinales prehispánicas
Revista Arqueología Mexicana, [Link], Núm. 39. México, 1999
Eggebrecht, Eva; Nikolai
Grube et al Mundo Maya. Maya Amaq. Fundación Cholsamaj. Primera Edición al
castellano. Edición apoyada por FODIGUA. Guatemala, 2001.
Fresquet-Febrer; José Luis y
María Luz López Terrada Plantas mexicanas en Europa en el siglo XVI, in Plantas
medicinales prehispánicas Revista Arqueología Mexicana, [Link], Núm. 39.
México, 1999
Luján Muñoz, Jorge El establecimiento del Estanco de Tabaco en el Reino de
Guatemala. Mesoamérica No. 41 (Junio de 2001), Págs. 99-136
Ortiz, Fernando Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar. Biblioteca Ayacucho.
Primera Reimpresión. Perú, 2005
Schmidt, Peter; Mercedes de la Garza y Enrique Nalda Los Mayas. Ediciones
CONACULTA/INAH, México, 1998
Fuentes de Archivo
Archivo General de Centro América AGCA B10.5 exp. 3728, Leg. 175, Fol. 1
Dictámenes de la Comisión de Hacienda.
23
AGCA B 6.7 Exp. 2495. Leg. 92 Dictámenes de la Comisión de Hacienda.
AGCA B. 5.8 Exp. 92 796 Leg. 4123. Fol. 56 Dictámenes de la Comisión de Hacienda.
AGCA Exp.92.802 Leg. 4125 Fol. 12 Dictámenes de la Comisión de Hacienda.
AGCA Exp. A.1, 10-1, 142. Leg. 64 Dictámenes de la Comisión de Hacienda.
AGCA B11.5 exp. 4126, Leg. 191 Asamblea Constituyente de Guatemala.
AGCA B12.7 exp. 4869, Leg. 213 Asamblea Constituyente de Guatemala.
AGCA B 6.17 Exp. 92.802 Leg. 4125. Fol. 12 Asamblea Constituyente de Guatemala.
Fuentes Hemerográficas: fotografías de marcas de cigarrillos.
Diario La República: 1890-1900;
Diario de Centro América: 1897, 1900-1910;
El Imparcial: 1920-1950;
Revista Crónica: 1993-95.
24
IMÁGENES:
Imagen 1. Vaso K 8469
25
Imagen 2. Pintura de Castas, De Castizo y Mestiza da Chamizo, cuadro de Miguel Cabrera, circa
1763, óleo sobre tela, 132 x 102 cm. Ubicado en el Museo de América, Madrid, España.
Imagen 3. Ejemplo de caja artística, de empaque de puros y de cigarrillos.
Imagen 4. Capilla de la cofradía de Maximón en Santiago Atitlán, Sololá, Guatemala. Tomada de
la Revista Crónica.
26
1.2
LA TECNOLOGÍA AGRÍCOLA COMO PATRIMONIO CULTURAL6
Ramón Rivera Espinosa
Profesor-Investigador
Universidad Autónoma Chapingo
Introducción
Al hablar de la tecnología agrícola como patrimonio cultural nos referimos a
los bienes tangibles e intangibles, a los valores y a las situaciones que se
generan en el sector agrario, en el ámbito del patrimonio cultural; sean
herramientas, bodegas, graneros, pozos, canales de riego, archivos, saberes,
técnicas, etc. que han dado paso a un conjunto de procesos productivos en el
espacio rural y de creación cultural que influye a la vez en el espacio urbano.
En la intención de dar “con una metodología que sea útil y factible para el
estudio de la actual evolución tecnocientífica”.7 Incorporando la historia de
las técnicas en los procesos productivos en el espacio rural, el cual no puede
estar al margen de las tecnologías industriales.
La creación de instrumentos especiales de labranza surge por la necesidad de
trabajar la tierra, constituyendo una tecnología que se incorpora a la lógica
de la vida en el campo. De allí que sea de gran importancia ver de qué
manera se han estado generando los instrumentos agrícolas.
6 Una parte importante de este articulo está integrada al libro digital: Agricultura Urbana y desarrollo local en la Región Oriente
del Estado de México, en el capítulo 1. Publicado por EUMED 2015. [Link]
Texto de mi autoria.
7 Gille Bertrand. 1978. Introducción a la historia de las técnicas. Critica/Marcombo. España. Pág. 13.
27
A menudo se tiene la idea de que Europa era más adelantada: Si bien el
desarrollo de las fuerzas productivas era superior a América, eso no quiere
decir que en conocimientos agrícolas fueran vanguardia. Los europeos
tuvieron que iniciar la aventura de encontrar mejores condiciones para la
producción alimenticia.
En el valle del Anáhuac, las tecnologías agrícolas posibilitaron alimentar a
una población mayor a 25 millones de habitantes, en donde era evidente el
gran avance ingenieril y de producción alimenticia con la implementación de
campos de cultivo urbanos y semiurbanos como los Calpulli y las
Chinampas.8
Que son estrategias agrícolas sustentables que ponen de manifiesto el
cuidado y conservación de los ecosistemas mesoamericanos y que posibilitó
alimentar a numerosos grupos humanos, en la creencia y acción de las
culturas prehispánicas que conllevan el respeto por la naturaleza. Las rutas
comerciales posibilitaban un crecimiento económico y un desarrollo de
carácter sustentable, ya que la propia naturaleza del indio es respetar la
naturaleza misma.
Los ecosistemas mesoamericanos fueron trastocados por la introducción de
nuevas técnicas de cultivo y la ganaderización de la agricultura que trajeron
los españoles. Trastocando el paradigma productivo y aprovechando
asimismo la manera de acopiarse el tributo, al mantener las rutas de abasto
que habían constituido los mexicas.
En la época novohispana se intensifica la explotación de materias primas con
potencial económico metropolitano y la introducción de tecnologías europeas
para la extracción de metales, de igual forma el diseño urbano está
presentes en la morfología urbana y en la cultura dependiente de España.
Los modelos científicos y tecnológicos de ultramar se implantan en la nueva
8 Elementos presentes dentro del terreno de la hoy llamada Agricultura Urbana.
28
España, aunque se llegaron a considerar algunas tecnologías de producción
local efectivas, como lo fue el tinte extraído de la cochinilla.
Hay que señalar la importancia que tuvo la ciencia y el saber humanista en el
periodo virreinal, alimentada por los criollos; quienes conformaron y
aportaron al necesario avance científico y tecnológico.
Imagen 1. Implementos agrícolas tradicionales en México. (RRE 2004).
La agricultura se hizo extensiva en el ámbito regional y local por la necesidad
de tener alimentos en zonas mineras cercanas. El bajío es un ejemplo de
cómo la agricultura se vincula con la explotación minera de San Luís Potosí y
Guanajuato.
Se gestan tecnologías tradicionales, con sus consecuentes medios e
instrumentos productivos.9 Sin embargo, el desgaste del suelo y la
necesidad de liberar el trabajo posibilitaron que se hayan inventado un
9 Lo arduo del trabajo en el medio rural, y las necesidades de fuerza de trabajo incentivan la costumbre campesina de procrear
numerosos vástagos para continuar laborando la tierra.
29
sinnúmero de instrumentos, como consecuencia de la revolución industrial y
de la tecnificación de la agricultura.
Los instrumentos de uso frecuente tienen un carácter regional, ya que se
adaptan a las necesidades específicas del trabajo y representan
simbólicamente el esfuerzo de los usuarios, quienes consideran sus
instrumentos de trabajo como extensión propia de la cotidianeidad.
Es conveniente señalar el patrimonio que ha conformado el Museo Nacional
de Agricultura de la UACh, como institución que ha tenido el encargo de
realizar un acopio en el ámbito nacional de los instrumentos de labranza y
que en su colección permanente incorpora un sinnúmero de artefactos y de
piezas con alto contenido histórico y tecnológico; desde la coa al tractor.
Imagen 2. Artefactos de corte
Necesariamente tenemos que referirnos al concepto de Ciencia, Sociedad
Tecnología, donde es imprescindible considerar los contextos sociales y
culturales; para el caso que nos ocupa, la agricultura: en ésta se expresan
las maneras de proponer estrategias alimentarías y en dónde; si bien los
30
ciclos son similares para la mayoría de los productores agrarios; hay
maneras particulares de trabajar la tierra y de concebir, diseñar y fabricar
instrumentos de trabajo, dependiendo de las condiciones del suelo y de la
cosecha.
Vale decir que todo lo creado por el hombre es patrimonio cultural de la
humanidad y con mayor razón todo aquello que es herencia de los orígenes
del hombre mismo en el proceso de creación cultural, desde una perspectiva
compatible con la naturaleza y no como consecuencia del dominio de ésta.
De aquí que considerar que la cultura es de mayor rango por encima de
Natura, sea plantear una posición etnocentrista, homocentrista y conducir a
la devastación de la Humanidad misma.
Consideramos la cultura como expresión de la convivencialidad y del
desarrollo de ésta, de forma tal, que la tecnología agrícola es una parte
importante del patrimonio cultural. Entendida como el primer paso de la
creación humana en el largo recorrido del capital material y cultural
manifestado al ir arribando al patrimonio industrial. Vale decir que todo lo
creado por el hombre es considerado patrimonio cultural de la humanidad y
con mayor razón todo aquello que es herencia de los orígenes del hombre
mismo en el proceso de creación cultural, desde una perspectiva compatible
con la naturaleza y no como consecuencia del dominio de ésta. De aquí que
considerar que la cultura es de mayor rango por encima de Natura, sea
plantear una posición etnocentrista o antropocentrista donde lo cultural se ha
desvirtuado y llega a ser dominante sobre lo natural, en una trayectoria
civilizatoria negativa en al cual no se ha manifestado el respeto a la
naturaleza, de aquí que debamos tener cuidado de lo que hacemos, pues los
seres humanos tenemos gran capacidad creativa pero también destructiva.
31
Imagen 3. Artefactos curvos de corte
Como etapa inicial en la presentación de las condiciones en las cuales surgen
las tecnologías agrícolas es necesario referirnos al proceso inventivo que se
expresa como necesidad de transformación de la realidad, y aquí es donde
encontramos elementos referidos a la masa crítica y al conocimiento
tecnológico, entendido como patrimonio intangible que se difunde en el
propio ámbito de la creación que puede ser la empresa, el taller, la
universidad, en fin el lugar propicio para ser expresado en materialidad, en
instrumentos de invención. En patrimonio cultural tangible;
Para el caso de México, con una enorme diversidad cultural es posible ver
como existen una enorme variedad de instrumentos para el trabajo agrario,
como antecedentes de la maquinaria agrícola; la que actualmente tiene una
gran importancia en la producción moderna. Y que según las características
del terreno no siempre es requerida, ya que el trabajo manual, en
numerosas ocasiones para cultivos delicados, garantiza calidad en la pizca
que no daña el fruto en regiones de difícil acceso. (Café, Uva)
32
Tecnologías Tradicionales
El conocimiento de los procesos de creación de tecnologías tradicionales es
de gran importancia para comprender las características históricas de los
procesos productivos, que si bien se han desarrollado dentro de la lógica
cultural mexicana como un paradigma propio, hay que valorar que en
muchas ocasiones su expresión es de carácter local y regional y que el
conocer de estos permite eficientar estos mismos y evitar caer en la
frecuencia de importar tecnologías modernas sin ser realmente necesarias,
es decir, se cae en la lógica de transferir tecnologías y no considerar el valor
de las tecnologías alternativas que se manifiestan desde las mismas
condiciones de creación regional.
Es necesario conocer de las tecnologías modernas, pero no creer que estas
sean la panacea, ya que han existido distintas condiciones de creación de
tecnologías actuales y tradicionales. La agricultura de Europa es distinta a la
que se ha manifestado en México y, por lo tanto, los implementos agrícolas
han tenido un diseño muy particular, con relación a sus condiciones
socioambientales y culturales. Es la cultura del trigo a diferencia de
Mesoamérica que tiene como basamento cultural el maíz y en Asia el arroz;
esta condición posibilita distintas maneras de constituir las maneras de la
cultura y del cultivo. Ya que los elementos naturales son distintos, tanto
como las maneras de fabricar las herramientas, con materiales locales.
Además, participan elementos ergonómicos en la fabricación de las
herramientas, de acuerdo a las características físicas de los campesinos; si
son de baja estatura. El azadón tiende a ser más corto en el mango, si es de
mayor estatura, puede ser de más peso, y el trabajo de azadoneo puede
tener más efectividad en el trabajo de siega.
En las fincas encontramos que se constituye el taller para el empleo de la
fragua y debe estar constituido de los siguientes elementos: banco de
33
trabajo metálico, gato y cabria con aparejo diferencial, con sus herramientas
básicas: cinceles, sierra, etc.; los metales más empleados son el hierro, el
cobre y el aluminio. Para los metales de hierro los denominamos de fundición
o hierro colado, aceros y hierro dulce.
La búsqueda de la racionalidad económica está sustentada en la producción y
en el ahorro. Es de suponer que es la intención de la disciplina económica,
sin embargo, no se expresa en la racionalidad ambiental ni en el costo
natural que implica apropiarse de los bienes naturales. (Godelier, 1974)
Cabe mencionar de la necesidad como emergencia de la conservación del
entorno natural y de considerar la legislación de manera que sea posible la
vigilancia no solo de las instancias del Estado sino de la misma sociedad civil.
Imagen 4. Tecnologías modernas
El prototipo de la modernidad es el Tractor, el cual es adaptable a numerosas
situaciones, siendo la expresión del poder que garantiza el motor de combustión
interna. Esta englobado en el status de maquinaria agrícola, convirtiéndose en una
disciplina estudiada en las universidades, donde el lugar natural de los que la
34
desarrollan es la gran empresa capitalista y en la asesora de productores
cooperativistas de mercado.
Es necesaria la maquinaria agrícola, pero en una lógica de trabajo combinado
que no puede sustituir la mano de obra en cultivos delicados y que requieren
mucho cuidado como la vid, el brócoli, la mora, la manzana, la pera etc., del
cual el trabajo emigrante se ha encargado de cumplimentar, con las
consecuencias sociales que esto acarrea.
Los modernos medios de transporte cumplieron un importante papel en el
crecimiento de la agricultura, en muchas ocasiones abarataron costos y
garantizaron que el granjero pudiera colocar sus productos en los mercados,
y desplazar insumos y herramientas. Las comunicaciones han ayudado al
impulso del desarrollo tecnológico.
A mediados del siglo XIX a mediante la investigación científica y la tecnología
fue posible incrementar la producción agrícola, con la introducción de
maquinaria, la química de fertilizantes y materiales orgánicos que brindaban
las colonias, ese fue el caso de Inglaterra, los Países Bajos y Francia.
Para el crecimiento de la producción agrícola, se implementan nuevas
herramientas y maquinaria, lográndose una revolución agrícola sin
precedentes aparejada a la Revolución Industrial, lo que viene a demostrar
que los países que realizan transformaciones en las estructuras de
producción agraria traspasan los umbrales de la Revolución Industrial.
Con la innovación técnica de la introducción de la rotación de cultivos que
llega a sustituir el barbecho, se hizo posible lograr la regeneración del suelo
y “la mejora de las herramientas tradicionales (cambio en la estructura del
arado, mayor utilización de hierro en su elaboración) y la inclusión de otras
nuevas (la guadaña en sustitución de la hoz, la sembradora, en vez del
voleo); el reemplazo del buey por el caballo que permitió arar una mayor
35
extensión por día, unida a la reorganización de la propiedad de la tierra que
se llevó a cabo al mismo tiempo y que supuso la desaparición de formas de
propiedad comunal y de trabajos colectivos, constituyeron otros tantos
factores que incrementaron la productividad”. (Ruiz,2001:8)
Es necesario anotar que cuando la agricultura se deteriora se generan
emigraciones como en el caso de Italia e Irlanda (fechas) donde buscando
salir a la pobreza, los campesinos se desplazan a América, tal como en la
actualidad, los emigrantes mexicanos que, en la búsqueda de mejores
condiciones de vida, viajan a los Estados Unidos, llevando su experiencia
como piscadores, y trabajadores manuales con conocimientos tradicionales.
A manera de discusión
La tecnología tiene su propia especificidad y es expresión del avance de las
fuerzas productivas. De ahí que en una sociedad de corte agrario las
herramientas, inicialmente sean fabricadas de materiales del entorno como la
piedra, la obsidiana, la madera, el hierro forjado, etc. y que pueden ser
procesados en la región. Y en este ámbito confluyen especialistas, como los
que trabajan la fragua y van proponiendo cierto tipo de herramientas para
las actividades básicas del campo.
Hay que mencionar que gracias al apoyo de los gobiernos es como ha sido
posible que se manifieste el desarrollo agrícola, de hecho los numerosos
subsidios han hecho competitivo el campo y ha habido de parte de grandes
empresas interés en la producción agrícola auxiliadas por la biotecnología,
que lamentablemente ha producido alimentos con alto contenido dañino para
la salud.10 Incluso, los sistemas ferroviarios han sido considerados parte
10 Aquí se ve la enorme inversión en ciencia y tecnología, con enorme interés de lucro, en la acción de numerosas compañías
que producen transgénicos y que están inmersas en la lógica de los mercados y las ganancias, sin reparar en los derechos de los
productores ni en la salud de estos.
36
importante de la infraestructura agrícola, por ejemplo, en Cuba, para la
producción de caña de azúcar, en Yucatán, para la producción de henequén,
y en los países Centroamericanos se tendieron grandes redes ferroviarias,
principalmente, con el fin de facilitar el transporte de la producción agrícola.
Hay un campo fértil para estudios del patrimonio agrario y de los cuales se
precisa que las instituciones culturales y agrarias, como Chapingo,
intervengan en la definición de políticas de conservación cultural.
Bibliografía
Bueno C. y Santos M (Coords). 2003. Nuevas Tecnologías y Cultura. Antrophos. UIA.
España.
Derry T.K y Williams Trevor. 2000 de la Tecnología. Desde 1750 hasta 19000 (II). Siglo.
XXI. México.
Elías. (coord.) 2000. Historia de la ciencia y la tecnología. El Colegio de México.
Instrumentos agrícolas tradicionales. Exposición temporal. Octubre 2004 / Marzo 2005.
Museo Nacional de Agricultura. Universidad Autónoma Chapingo.
Foster G. M. 1980. Las culturas tradicionales y los cambios tecnológicos. FCE. México.
García Fernández José y García del Calz Rafael. 1983. Máquinas agrícolas. Boxareu
editores. Barcelona.
Gille B. 1978. Introducción a la historia de las técnicas. Critica/Marcombo. España.
Godelier M. 1974. Racionalidad e irracionalidad en Economía, Editorial. Siglo XXI.
México.
Ruiz S. J. L. 2001. La sociedad del Siglo XIX. Arlanza ediciones. España.
37
1.3
TONATICO, UNA INDUSTRIA DE SAL PREHISPÁNICA11
Concepción Delia García Guzmán12
Oscar Anides Hernández13
En el sitio de El Salitre, en el Municipio de Tonatico, Estado de México, existe
evidencia de explotación de sal que se remonta a la época prehispánica y
que continuó hasta inicios del siglo XX. Sin embargo, el actual desarrollo
urbano de Tonatico pone en riesgo la conservación de las evidencias
arqueológicas de estas tecnologías. En este trabajo se expondrá la
importancia de la producción de sal del sitio para la región sur del Estado de
México y se mostrará los procesos de producción de la industria salinera, que
actualmente ha caído en desuso.
Palabras clave: Importancia de la Sal, Procesos de Producción, El Sitio el
Salitre
Introducción
Desde la época prehispánica hasta hace pocos años la producción salinera en
Tonatico e Ixtapan de la Sal, municipios del sur del Estado de México, fue de
gran importancia. La sal mantuvo un papel relevante en la organización
sociopolítica, económica y religiosa de la región. Esto fue motivado debido
que se consideraba un producto no solo útil para condimentar las comidas,
sino extremadamente estratégico, de extrema importancia al grado que
posiblemente esté bien de subsistencia pudo haber sido utilizado para
intercambio.
Durante la época prehispánica la sal que se obtuvo de las salinas de Tonatico
se utilizó en grandes cantidades para cumplir con el tributo establecido por
11 Trabajo realizado dentro del Proyecto Etnoarqueología en el sur del Estado de México, registrado ante la SIEA de la UAEMex
con clave 3002/2010SF, a cargo de la Arqlga. Vladimira Palma Linares.
12 concepciondelia08@[Link] Universidad Autónoma del Estado de México, CU Tenancingo.
13 correo electrónico: nayaniayashila@[Link] Universidad Autónoma del Estado de México, CU Tenancingo.
38
los Mexicas. En la época Colonial, además de emplearla para consumo
humano, se tiene registro que era trasladada a las minas de la región para
utilizarla en la extracción de los minerales.
Al parecer en la época prehispánica la sal que Tonatiuhco14 producía solo
era para alimento, y era tanta su demanda que este centro se convirtió en
punto de reunión de comerciantes de los cuatro puntos cardinales donde se
ejercitó el trueque de la sal con productos de alfarería, adornos, pieles,
remedios, etc., prolongándose hasta la época de la Colonia, cuando la sal ya
se usa para alimentar el ganado, y más adelante en hacer pinturas con las
cuales se pintaban muros y edificios, proporcionando brillantes y duración,
también se diluía en agua caliente como un gran medicamento para algunas
enfermedades (Quijada López, 1991: 81-83).
El Sitio el Salitre se encuentra dentro del Municipio de Tonatico localizado al
sur del Estado de México, se compone de diferentes áreas de producción de
sal; y cuenta con diversas terrazas y plataformas distribuidas en el sitio en
las cuales se localizan algunas tinas de filtración además del área
habitacional que se ubican fuera del área de producción salinera.
Ubicación y Características Geográficas de Tonatico
El municipio de Tonatico se localiza a los 18° 45' 43" de longitud oeste, a los
18° 48' 42", la cabecera municipal se localiza a 153 kilómetros de la ciudad
de México, 105 de la ciudad de Cuernavaca, 84 de la de Toluca, 68 de la de
Taxco y a 5 de la de Ixtapan de la Sal. La extensión territorial de Tonatico es
de alrededor de 91.98 km2 (INEGI, 2005).15
El Municipio de Tonatico colinda al norte, con Ixtapan de la Sal; al sur, con
Pilcaya, Estado de Guerrero; al oriente, con Zumpahaucán y Villa Guerrero, y
14 Nombre con el que se reconoce a Tonatico en los documentos históricos.
15 Información consultada de la página de INEGI [Link] el
8/Agosto/2011.
39
al poniente con Ixtapan de la Sal y Pilcaya. La mayor parte de su territorio se
ubica a 1 650 metros sobre el nivel del mar. El Cerro de Tlacopan es la
elevación de mayor altura con 2 125 msnm, la cabecera municipal se
encuentra a 1 650 msnm, y la barranca más profunda, Junta de los Ríos, a
1440 msnm.
La topografía de Tonatico es accidentada; la forman cerros, lomas, barrancas
y algunas partes llanas. El Municipio está compuesto de tierras ácidas, en
gran parte deslavada, areno-arcillosas y pobre. Los llanos son tierras fértiles,
barrosas de color negro y tienen desde 30 hasta 80 centímetros de migajón.
Las encontramos en la zona de cañadas de Ixtapan (Quijada López,
1991:74).
Historia de Tonatico
Al finalizar el primer milenio, grupos humanos se asentaron en los territorios
del actual Municipio de Tonatico, se tienen evidencias de ocupación desde la
época prehispánica inicialmente en la gruta de la Estrella y en Tenantitlan
cuya población se encuentra rodeada de profundas barrancas, desde el
Preclásico Temprano.
Aurelio Villegas nos hace mención acerca de la fundación del actual Municipio
de Tonatico hacia el año 1189 d.C. por un grupo derivado de los aztecas
durante su peregrinaje hacia la Cuenca de México, posteriormente el
territorio es conquistado por los Matlatzincas. Es Axayacatl (Cara de agua) el
que en 1472 d.C. llega a estas tierras y conquista Tenantitlan y metros más
al norte funda Tonatihuco, lugar del Sol. (Vázquez Illana, 1975: 78).
Antes de la llegada de los europeos a estas tierras Tonatihuco formaba parte
del gran señorío de Cuauhnahuac (Cuernavaca), del cual era gran señor
Axayacatzin, Tonatihuco en el Códice Coatlán se encuentra representado por
un sol de corte europeo (Vázquez Illana, 1975: 79).
40
Tonatico y la Producción de Sal en la Época Prehispánica
Dentro de la región conocida como Matlatzinco existió la provincia de Ocuilan
a la cual se refiere el Códice Mendocino en su lamina XXXVI, indicando que
dicha provincia comprendía Ocuilan, Tenancingo, Tecualoyan, Tonatihuco,
Coatepec y Cinconzac, provincias que pagaban tributos al emperador
Moctezuma II (1502-1520).
Importancia de la Producción de Sal en Tonatico e Ixtapan de la Sal
Durante la Colonia y en el Siglo XIX
En 1525, una vez dominado Tonatihuco, los españoles fundan más al norte
un pueblo al que llaman Tonaltinco o Tonaltiunco. Dentro de lo que compete
a la llegada de los evangelizadores a la región, se tiene evidencia de un
retablo o exvoto localizado en el Santuario de Ixtapan de la Sal haciendo
referencia a Tonatico.
Durante el Virreinato, Tonatico estuvo unido a Ixtapan de la Sal y perteneció
algunas veces a la alcaldía mayor de Malinalco y Tenancingo y otras a la
alcaldía mayor de Zacualpan y Sultepec.
Durante el período Colonial temprano, Tonatico era una población importante
debido a la producción de sal, esencial para el consumo humano y por
supuesto para la industria minera.
Las “milpas de ixtatl” estaban rodeadas de cercas de piedra, en cuya parte
superior los indígenas moldeaban un pequeño canal hecho de tierra, para
contener agua salada. Con el tiempo por derrame y filtración, la burda cerca
se endurecía como una sola pieza y formaba un excelente lindero. (Quijada
López, 1991: 84).
41
Imagen 1. Canales de Distribución
Descripción Sitio: EL Salitre
El Sitio conocido como el Salitre se localiza en el Municipio de Tonatico
Estado de México; coordenadas 18°49´03´´ Lat. N. y 99°39´57´´ Long. W.
Altura de 1780 msnm, carta Topográfica, Tenancingo E-14-A-58 (Detenal,
1978) el sitio se encuentra en una planicie en donde se hayan terrazas, y
otras estructuras estas se localizan junto a manantiales de agua con gran
concentración de sales minerales.
Es una zona de tipo ceremonial con montículos y estructuras, una salina
prehispánica y otra colonial, plazas y restos de construcción prehispánica
asociada a una zona habitacional y otra de cultivo. Tienen una extensión de
700 m de largo por 500 m de ancho (Quijada López, 1991: 87). Foto II.
En superficie se puede encontrar material cerámico asociada con la lítica. Su
cronología tentativa es del postclásico y colonial (Quijada López, 1991: 88).
Debido a que el sitio se encuentra en una zona de cultivo, existe el saqueo y
con la construcción de casas particulares y su estado de conservación es
mala.
Descripción de Elementos del Sitio
del Salitre
42
Imagen 2. Estructuras
Tonatico Edo. México
Manantiales de aguas termales: manantiales a un existentes los cuales su
función ha ido cambiando con respecto a su utilización del pasado; la
producción salinera. La temperatura de los manantiales fluctúa entre 35 a 40
grados centígrados, esta agua tiene un gran contenido de boratos y
anhídridos carbónicos lo cual demuestra su origen volcánico. Se tienen
registrados 3 borbollones en uso, principalmente los cuales han sido
acondicionados para la utilización de albercas en casas particulares cercanos
al Sitio (Arana Raúl, 1990: 36)
Manantiales fosilizados: manantiales en los cuales solo quedan evidencias
de concentración de travertino lo cual llego a formar la mayoría de las veces
montículos circulares de variados tamaños debido a que han dejado de
funcionar en otras épocas.
Canales de distribución del agua: sistema de distribución de las aguas
termales, integrando una red por toda la sección y con una gran variación en
cuanto a su altura, diámetro y forma (Quijada López, 1991:76). La altura de
estos canales varia ya que va desde el nivel del suelo hasta un poco más de
dos metros en algunos casos, todo depende del declive del terreno y la
distancia a la que se encuentre el manantial (Quijada López, 1991:76).
43
Existen dos tipos de formación de los canales de distribución del agua, el
primero de forma natural el cual consiste en la sedimentación de minerales
que contiene el agua termal que al evaporarse quedan en forma de sarro,
que con el paso del tiempo este sarro va formando capas que se convierten
en roca.
Terrazas: Espacios que se encuentran distribuidos entre los canales en
forma de parcelas, las cuales se adaptaron a superficies planas, en donde se
fueron calcificando a través del tiempo y debido a la deposición y desecación
de las sales que formaron una costra resistente que sirvió de piso (Quijada
López, 1991:76). En estas terrazas corría agua para mantener la tierra
húmeda para su evaporación para formar la costra de sal, esta se
trasportaba posteriormente a las tinas de filtración, existen pequeños
espacios aproximadamente de 4 a 5 metros las cuales son llamadas “melgas”
que estaban divididas por un canal pequeño al mismo nivel y contenían un
pequeño hueco llamado “pozos” en donde se concentraba agua, permitiendo
que se tomara para regar y mantener húmeda la tierra. Foto III.
Tinas de filtración y purificación
del agua: depósito de forma
circular, formado por la
sedimentación de travertino, las
paredes de la tina se encuentran
recubiertas con aplanados de cal
Imagen 3. Canal a Ras de Suelo con Pozos
sus medidas de su diámetro varían
entre 1.80 metros y 3.60 metros,
como su nombre lo dice esta tinas servían principalmente para filtrar y
eliminar los residuos e impurezas, las tinas se pueden encontrar por todo el
sitio,
44
Filtro. Se localiza en la parte inferior del depósito, con una oquedad de
tamaños variables algunos van desde 25 a 40 cm de diámetro
Canal de desagüe: diámetro promedio de aproximadamente 15 cm. Cuya
longitud varia de uno a dos metros. Su función es llevar el agua, libre ya de
sedimentos e impurezas al tanque de captación (Quijada López, 1991:78).
Tanque de captación: tiene una forma rectangular y sus medidas son
variables, está recubierto en sus paredes para evitar la fuga del agua
(Quijada López, 1991:78).
Ollas de almacenamiento: se encuentran distribuidas por todo el sitio,
algunas de estas ollas están recubiertas por cal las cuales sirvieron como
depósitos de almacenamiento de agua salda. Son de diferentes dimensiones
las cuales varían de 80cm. hasta 1.25 m de diámetro y con una profundidad
aproximada de 60 cm. hasta 2 m. Las ollas tienen un fondo plano con
paredes curvo convergentes o rectas convergentes
Tanques de desecación: depósitos
cuya forma es cuadrada o
rectangular, generalmente son de
poca altura ya que no sobrepasan
los 20 cm. de alto, se encuentran
recubiertos por un aplanado de cal,
es aquí donde se depositaba el agua
que se obtenía de las tinas de
filtración. Foto IV. Imagen 5. Tina de Cesación
Proceso de Obtención de Sal en las Salinas de Tonatico, Edo. México
1.- Extracción
45
Consiste en el aprovechamiento del agua de los manantiales que existen en
el sitio. Durante la época prehispánica y colonial, se utilizó piedra caliza y
lodo para formar en el origen de los manantiales, un depósito conocido como
baño, cuya función es controlar el agua para limitar su presión y fuerza y
logar la cantidad necesaria para su aprovechamiento (Quijada López, 1991:
83).
Durante los últimos años en que funcionaron las salinas, solo se utilizaron
para la obtención de sal, los manantiales de la Casa del Obispo y,
principalmente, los que se encuentran en el balneario municipal de Tonatico.
El agua de estos manantiales se conduce hacia los ixtamiles a través de los
canales, que funcionan por medio de gravedad, y forman un sistema de
distribución de agua en toda la zona salinera.
2.- Preparación de los Terrenos donde se Concentra el Agua (o
Ixtamiles)
La preparación de estos terrenos comenzaba colocándoles la tierra, esto se
hacía empleando una parihuela para que la tierra se regara de manera
uniforme, posteriormente se barbechaban utilizando animales de carga,
principalmente caballos, a los cuales se les colocaba una herramienta
conocida como tlalacho ixtamilera, que es como un tipo de azadón de
menores dimensiones, así el animal que es jalado por una persona va
formando los surcos en la tierra para obtener las melgas.
3. Concentración de Cloruros
Una vez que los ixtamiles estaban preparados, se les hacía llegar el agua por
medio de pequeños canales de escurrimiento, sobre los cuales a determinada
distancia se encontraban unas pozas donde el agua se acumulaba. Esta agua
era utilizada para regar la tierra y mantenerla húmeda, para esta función se
utilizó una jícara de un tamaño que no fuera mayor al de las pozas. La tierra
se dejaba secar aproximadamente 15 días hasta que se formaba una costra
de salitre.
46
4. Levantamiento de la Costra de Sal
Ya que se formó la costra de salitre, se utilizaba una estaca de madera
conocida como garrocha, la cual mide cuatro metros de largo y está cortada
de lado en forma de pata de buey, su función era aflojar la costra para que
se pudiera recoger. En el levantamiento de la costra de sal participaban de
12 a 15 personas por ixtamil, principalmente mujeres, quienes la
depositaban en chiquihuites, para que entre 4 o 5 hombres las llevaran a las
tinas de filtración.
5.- Filtración
Los chiquihuites se vaciaban en las tinas de filtración, también conocidas
como temazcales, que contienen en la parte inferior un filtro formado por
tierra y rocas. Ya que la costra de sal estaba aplanada y emparejada, se le
dejaba llegar agua de los manantiales, también utilizando los canales, y a
través del filtro se obtenía el agua de sal o salmuera. Esta agua se recogía
en cántaros de tres asas, con capacidad para 30 litros y se obtenían 20
cántaros por temazcal, los cuales se cargaban en la frente utilizando
mecapales.
6.- Almacenamiento
Cuando el clima no permitía realizar la evaporación de la salmuera, ésta era
llevada a un lugar para almacenarla hasta que se presentaban las
condiciones atmosféricas óptimas para obtener la sal, aunque la mayoría de
las veces, el agua salada también se almacenaba para que estuviera
disponible una vez concluyera un ciclo de producción de sal.
7. Evaporación
Este parte del proceso se realizaba en los tanques de desecación, conocidos
por los trabajadores de sal como estanques. En estos lugares se depositaba
la salmuera para obtener la sal a través de la evaporación. A los 4 días se
comienza a formar una costra en el agua, que hace que se asemeje al vidrio.
47
Esta costra se manda al fondo utilizando un pequeño palo, para dejar que se
forme otra capa de sal en la superficie.
El proceso de evaporación se completaba en 20 días, tiempo en que la sal ya
se podía recoger, aunque podía durar hasta 25 días cuando se presentaba un
clima húmedo. Con esta técnica de evaporación al calor del sol, se obtenía
sal gruesa.
En caso de lluvia era necesario tapar los estanques, porque se tiene que
comenzar de nuevo el proceso si la salmuera se mezcla con otra agua. Para
cubrir los tanques de desecación se hacían toldos con carrizo, los cuales
removidos cuando paraba de llover.
En Tonatico también se realizó sal a fuego, probablemente desde la época
prehispánica, este proceso consistió en colocar la salmuera dentro de ollas
de barro para ponerla a hervir sobre hornillas atizadas con leña y obtener sal
más fina en menor tiempo (Quijada López, 1991: 86).
8. Recolección de Sal
La sal de los tanques de desecación, se recogía con una palita de lámina,
especialmente para esa función cuidando que no llevara suciedad de ningún
tipo, también se utilizaba un raspador para ir acumulando la sal antes de
recogerla y depositarla en costales de azúcar donde se guardaba. Se
recogían 100 cuartillos por cada dos estanques que se levantaban de sal.
Durante la época prehispánica la sal se depositaba en recipientes de barro,
pues era necesario almacenarla y transportarla.
9.- Distribución y Uso de la Sal
La última sal que se obtuvo en Tonatico era exclusivamente para el ganado,
ya que se obtenía con el agua del balneario municipal, lo que la hacía
inservible para el consumo humano. Si consideramos que el balneario de
48
Tonatico se comenzó a construir en 1939, se puede decir que a partir de esa
fecha la sal dejó de utilizarse para consumo humano.
Conclusiones
De acuerdo con el proceso de producción de sal en el siglo XX, puede
determinarse que dicha actividad se ha llevado a cabo desde la época
prehispánica, así mismo durante la época colonial con el mismo proceso.
Sabemos por fuentes históricas que la producción de sal se realizó en la
región, aunque el proceso no es descrito, los elementos que se mencionan
son semejantes a los observados actualmente, los cuales son indicadores
para la realización de inferencias acerca de la producción de sal.
Dentro de lo que respecta a las herramientas utilizadas para la obtención de
sal se cree que fueron elaboradas con diferentes materiales en distintos
contextos de tiempo, en la época prehispánica posiblemente fueron
elaboradas con material perecedero como la madera, en la época de la
colonia con la introducción del hierro probablemente el material con el que se
realizaban algunas herramientas pudo haber cambiado.
En los últimos años se obtuvo sal a fuego utilizando tanques de lámina,
conocidos como pailas, se sabe por fuentes históricas que durante la época
prehispánica también se obtuvo sal secando la salmuera al fuego, las pailas
pudieron haber sustituido recipientes de barro que se calentaban al
colocarlos sobre leña.
De acuerdo con la información etnográfica la sal que se obtiene de evaporar
la salmuera al calor de sol es gruesa y requiere de otro proceso para poder
hacerla más fina, no así la sal que se produce mediante el fuego la cual ya
resulta más fina y no requiere del proceso de molienda.
Bibliografía
49
Dental. Carta Topográfica, Geología, Uso del Suelo y Edafológica Tenancingo
E-14-A-58, Escala 1: 50,000. Secretaria de Programación y
Presupuesto. México, 1978.
INEGI. Información Nacional, por Entidad Federativa y Municipios.
Consultado en Línea el 8/Agosto/2011. Disponible en la web:
[Link]
Martin Arana, Raúl. 1990. Proyecto Coatlán área Tonatico – Pilcaya, Instituto
Nacional de Antropología e Historia, pp. 282. México.
Quijada López, César Armando. 1991 “El Sitio Arqueológico del Salitre,
Tonatico, Estado de México” Expresión Antropológica año 2 No. 5 pp.
69-95
Vázquez Illana, Óscar. 1975. Monografía del Municipio de Tonatico. Gobierno
del Estado de México, pp. 71-85. México.
Curriculum
Nombre: García Guzmán Concepción Delia
Ponencias: Primer Congreso de Patrimonio Cultural en México: Problemática
Actual y Propuestas para su Intervención. Tema: Tonatico, una Industria
Prehispánica de la sal en Peligro. Del 29 de septiembre al 1 de octubre de
2010, Mérida Yucatán.
III simposio de Arqueología “Estrategias en Arqueología”. Tema: Cartel “La
Tierra sin Humanos. Procesos de Formación en Lotes Baldíos.”
Oscar Anides Hernández
Ponencia: Primer Congreso de Patrimonio Cultural en México: Problemática
Actual y Propuestas para su Intervención. Tema: Tonatico, una Industria
Prehispánica de la sal en Peligro. Del 29 de septiembre al 1 de octubre de
2010, Mérida Yucatán.
Participación: XVIII Congreso Nacional de Estudiantes en Ciencias
Antropológicas (CONECA) denominado Patrimonio Cultural “(Cállate la
Boca). Xalapa, Veracruz a 29 de Agosto del 2008.
50
II Congreso Nacional de Estudiantes de Arqueología. EL Quehacer
Arqueológico en México, celebrado en el Centro Universitario UAEM
Tenancingo, 22 al 26 de Junio del 2010.
1.4
CHINAMPAS EN LA CUENCA DEL LERMA
Irma Ramírez González
UAEMEX
El objetivo central de esta ponencia es compartir los resultados de una
investigación realizada en la Cuenca del Alto Lerma, el proyecto estaba
estrechamente relacionado con algunos principios y prácticas de sistemas
agrícolas tradicionales de origen prehispánico como son las chinampas. Estos
sistemas se caracterizan porque utilizan una serie de métodos y técnicas
basados en el uso de la energía biológica y especialmente por el uso
intensivo de la mano de obra campesina, que puede o no, ser de tipo
familiar. Un rasgo característico es que a pesar de no utilizar una tecnología
moderna han demostrado por siglos ser altamente productivos y sostenibles.
Desde la época prehispánica estas cualidades han distinguido al sistema
chinampero y lo han convertido en un testimonio viviente de nuestro pasado.
Lo que llamó nuestra atención sobre este tema, es que en las dos últimas
décadas del siglo pasado el modelo fue retomado por dependencias de varios
estados para tratar de buscar diferentes alternativas de desarrollo para el
campo mexicano, sobre todo en el sureste del país a través de la llamada
51
chinampa tropical, convirtiéndose este modelo en uno de los primeros
intentos de establecer y poner en producción un sistema que durante siglos
ha mostrado ser un sistema eficiente y ventajoso.
En varios municipios del Estado de México también resurgieron estas
técnicas de cultivo tradicionales, las cuales fueron puestas en funcionamiento
mediante un programa de trabajo del Gobierno del Estado, denominado Plan
Chinampas. A las poblaciones ribereñas de la zona lacustre se les presentó
una alternativa diferente para el uso del agua y el suelo como resultado de la
recuperación de una extensa zona desecada al conducir agua para el Distrito
Federal. El proyecto fue denominado Plan Chinampas por la dependencia
gubernamental que lo creó y tuvo a su cargo, siendo este el motivo por el
cual cada vez que hacemos referencia a este tipo de agroecosistemas los
denominamos chinampas y no camellones o campos elevados, como sería la
forma correcta.
Al referirnos a un sistema agrícola tradicional tan altamente especializado
como es el cultivo de chinampas, cabe recordar, que es ésta una de las
técnicas de cultivo de origen prehispánico más eficientes, estables y auto
sostenidas que se conocen hasta nuestros días. El nombre de chinampa
proviene del náhuatl chinámitl, que significa "seto o cerca de cañas; cercado
hecho de palos o varas entretejidas". Los españoles las denominaron
camellones (West y Armillas, 1983;100).
Desde sus orígenes, las sociedades humanas han enfrentado el problema de
satisfacer sus necesidades haciendo uso de su ambiente natural, situación
que ha variado, en el tiempo y en el espacio en función de las diferentes
experiencias que cada grupo humano ha logrado acumular, las que
dependen, en gran medida, del desarrollo tecnológico por ellos alcanzado. En
este sentido, los diferentes sistemas agrícolas tradicionales han sido
52
producto de esas experiencias, de tal forma que la agricultura tradicional
está cimentada en una serie de técnicas y métodos que las sociedades
tradicionales han desarrollado a través de generaciones y es practicada por
millones de campesinos de países en desarrollo. En estos sistemas de cultivo
no se utiliza tecnología moderna, por lo que muchas veces son considerados
como simples o primitivos, sin embargo, por siglos estos sistemas han
demostrado ser altamente productivos y sostenibles debido a que están
sustentados en fuertes bases ecológicas (Jiménez y Gómez-Pompa,
1987:202).
Desde una perspectiva macro, González-Jácome (1993:45) indica que se
pueden considerar como tradicionales a todas aquellas agriculturas indígenas
o nativas de los distintos países del mundo, siempre y cuando presenten una
productividad sostenida y cuenten con bases ecológicas desarrolladas a partir
de una larga permanencia en ese lugar, por lo que considera que la llamada
agricultura tradicional mexicana, reconocida por su origen mesoamericano,
como es el caso especial de las chinampas, es un ejemplo concreto de la
llamada agricultura tradicional.
Con base en lo anterior, la autora establece que, para evitar connotaciones
etnocéntricas y peyorativas relacionando lo tradicional con lo obsoleto o
atrasado, algunos especialistas de ciencias sociales prefieren utilizar
conceptos alternativos cuando se refieren a la llamada agricultura tradicional
y que ésta debe contar con las siguientes características: a) tener origen
antiguo; b) estar organizada sobre bases ecológicas; c) tener capacidad de
sustentación; d) contar con grandes insumos de fuerza de trabajo en lugar
de maquinaria, e) utilizar una tecnología aparentemente muy simple, pero
que a la vez resulta compleja debido a que se tiene que realizar el manejo
integral de sus componentes; f) transmitirse en forma generacional, dentro
53
de los patrones de la educación informal y, g) poseer gran flexibilidad para
adaptarse a las condiciones del mercado (González- Jácome,1993:44).
Autores como Maier (1970:20), Aguilar (1982), Sanders (1983:137),
Jiménez Osornio (1990:160), Rojas (1991) y Cano (1999:214), destacan
también otras características técnicas del sistema chinampero como las
siguientes:
- La manipulación del agua por medio de canales construidos
artificialmente que a su vez sirven como una fábrica de fertilizantes
orgánicos aplicados después a la tierra para enriquecer las chinampas.
- Son islotes artificiales llamados chinampas, los cuales son construidos
en forma manual o con maquinaria especializada, lo que permite
utilizar el mismo lodo sacado de los canales en la elevación del banco
de siembra.
- El suelo es de origen completamente orgánico, por lo tanto,
sumamente fértil debido a las técnicas de fertilización orgánica del
mismo, por lo que no es necesario el empleo de fertilizantes químicos,
insecticidas o pesticidas.
- La calidad del suelo, esponjosa y porosa, facilita el drenaje natural; el
riego por absorción evita, en gran medida, el trabajo de irrigación.
- La poca anchura del banco de siembra permite que el agua de los
canales se permee hacia el centro, presentándose así condiciones
ideales de humedad para el crecimiento de diversos cultivos.
- En general, las chinampas son largas y angostas. De ancho nunca
miden más de 10 metros; de largo pueden llegar a medir de 100 a 200
metros.
- Alta productividad por unidad de tierra basada en el uso de almácigos
que permite la máxima economía de tiempo y de espacio, así como el
empleo de gran cantidad de mano de obra especializa.
54
- Alta productividad con baja inversión de capital, mínimo daño al
ambiente, uso eficiente de recursos renovables y una gran diversidad
biológica.
La mayoría de las plantas que se cultivan en las chinampas se siembran en
almácigos, aunque algunas se siembran de manera directa. Antes de realizar
cualquier trasplante o siembra directa en el área de cultivo, el terreno debe
estar debidamente preparado, lo que implica el empleo de herramientas
como el azadón y el rastrillo para realizar varias actividades como el
barbecho, el emparejado, el surcado o la construcción de camas de siembra
o de melgas y la fertilización. Las camas se hacen levantando más o menos
15 cm. una porción de terreno de aproximadamente 10 metros de largo por
1 a 1.5 metros de ancho; las melgas son porciones mayores de terreno y en
ellas se hacen surcos cuyas dimensiones y distancia que los separa depende
del tipo de plantas que se vaya a sembrar. Debido a que una chinampa bien
trabajada prácticamente casi nunca se deja descansar, la preparación del
terreno es una actividad continua.
La banda perimetral del banco de siembra que se deja sin cultivar tiene
varias formas de aprovechamiento; en ella se depositan las plantas acuáticas
sacadas de los canales, que, al secarse junto con el resto de los cultivos,
sirven posteriormente como abono vegetal. En algunos casos se dejan
tramos sembrados con flores para que éstas atraigan a los insectos y no
perjudiquen a los cultivos (Cano, 1987:7). En las chinampas de la cuenca del
Alto Lerma, objeto de nuestro estudio, la siembra de frijol ayocote
(Phaseolus coccineus) es frecuente y se emplea con el mismo fin.
En relación al uso de abonos son de origen orgánico procedentes del suelo de
las chinampas lo que les imprime las características de ser altamente
55
productivo y fértil lo que se debe, en gran medida, a la forma de manejar la
aplicación constante de agualodo, vegetación acuática y restos de las
mismas plantas cultivadas (Rojas,1991:92). Tradicionalmente se han
empleado dos métodos para abonar las chinampas, la fertilización orgánica y
las prácticas de rotación de cultivo (Aguilar,1987:46). En el primero de los
casos, los restos vegetales de maíz, flores y legumbres combinadas con
heces animales y humanas se mezclan para formar una majada o composta
que permite la descomposición de los elementos que se incorporan, para que
después de un tiempo sean regresados a los campos de cultivo. Es la forma
como la chinampa recicla sus desechos (Cano,1984:10). En el segundo caso,
agregando los residuos de diferentes plantas al suelo, las rotaciones ayudan
a mantener la diversidad biológica (Gliessman, 2002:239).
La tecnología utilizada en las chinampas requiere de mucha mano de obra,
en este sentido, hablar de tecnología chinampera es hacer referencia a este
esfuerzo colectivo, casi siempre familiar, y a los instrumentos que hicieron
posible el aprovechamiento del recurso agua, para fines agrícolas, por
algunas sociedades establecidas en los márgenes de algunos lagos del
altiplano, situación que les permitió satisfacer sus necesidades de
alimentación, mediante el cultivo de plantas conocidas por ellos desde la
época prehispánica y cuyo acervo se vio incrementado por las nuevas
especies introducidas como consecuencia de la Conquista
(Villanueva,1988:99).
Productividad: Se ha mencionado ya, que la chinampa, es una plataforma
donde se cultiva en forma intensiva, y que al ser fabricada por el hombre y
estar rodeada de agua, le garantiza una humedad constante, situación que le
imprime una característica fundamental que es la de producir cuatro
cosechas al año. Según las evidencias, se puede decir que esta productividad
56
se debe al uso de almácigos a través del chapín, cuyo suelo está siempre
renovado, hecho de agualodo y abonado.
Una óptica diferente es empleada por otros investigadores, así, por ejemplo,
Cano (1984:11) plantea que actualmente, a través de sus tres cosechas
anuales, la chinampa permite la producción tanto de grano almacenable
como de verduras de consumo inmediato. De esta manera, los excedentes
pueden realizarse durante todo el año, lo que implica que la fuerza de
trabajo tenga ocupación permanente y como consecuencia los productores
logren ingresos más estables. En este mismo sentido, Jiménez y Gómez
Pompa (1987:209) mencionan que, bajo condiciones ideales el sistema
agrícola chinampero es muy productivo, y en el caso del cultivo de maíz
refieren que según estimaciones hechas en 1950 la producción de maíz en
las chinampas era de 3,000 a 4,000 Kg/ha, siendo la producción promedio
de México de 1,000 kg/ha. Otro hecho importante citado por los autores es
que la producción promedio de maíz en las chinampas, es mayor que las
obtenidas en el CIMMYT (Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y
Trigo), lo que quedó demostrado en 1986 cuando el concurso nacional de
producción de maíz fue ganado por un chinampero de Mixquic.
Cabe destacar, que a lo largo del siglo XIX y principios del XX aumentó el
grado de atención hacia las chinampas por parte de los agrónomos, debido a
su alta productividad. Sin embargo, esto no prosperó porque casi de manera
simultánea se incrementaron también las diversas obras de desagüe
realizadas hacia finales del siglo XIX, lo que produjo desecamiento de los
lagos y con ello la progresiva disminución de las tierras destinadas para
chinampas (González,1992:10). Lo anterior nos lleva a plantear que la
productividad de un área en particular no sólo está sujeta a condiciones
inherentes a los recursos naturales como el clima, la temperatura, la
precipitación, el grado de inclinación de los rayos solares, la humedad
57
ambiental, sino que también tienen que ver tanto con el conocimiento
técnico como con el manejo político de otro tipo de problemáticas sociales
derivadas también de la carencia de ciertos recursos.
Situaciones como estas nos indican, que uno de los problemas más grandes
que enfrentan los chinamperos en la actualidad, ya sea en el Valle de México
o en las chinampas construidas en la cuenca del Alto Lerma a iniciativa de la
Coordinación de Equipamiento Rural dependiente de la Secretaría de
Desarrollo Agropecuario del Gobierno del Estado de México, es la escasez, la
contaminación y en general la mala calidad de aguas y suelos, además del
ensalitramiento y la presencia de materiales pesados como cadmio y cromo,
principalmente en las chinampas del Valle de México, que afecta tanto a la
infraestructura como a los sistemas de riego de una actividad agrícola
tradicional tan productiva. Por otro lado, cada vez son más frecuentes
fenómenos como el de la expansión urbana, que ha impactado el área
chinampera del Valle de México y ahora la del Valle de Toluca. Aunado a lo
anterior, no podemos pasar por alto, la atinada observación que hacen
Jiménez y Gómez-Pompa (1987:209) cuando mencionan, que el verdadero
“talón de Aquiles” de la agricultura chinampera ha sido la comercialización de
los productos, ya que desafortunadamente los chinamperos dependen de los
intermediarios quienes controlan la oferta de los productos en el mercado.
El organismo gubernamental bajo cuya responsabilidad se llevó a cabo el
establecimiento del Programa Chinampas en el Estado de México, fue la
Coordinación de Equipamiento Rural; esta dependencia fue creada por
acuerdo del ejecutivo estatal en el año de 1983, como un programa especial
de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y quedó bajo la responsabilidad
del Ingeniero Héctor del Mazo. La existencia de esta dependencia, y por lo
tanto del Programa Chinampas, fue de aproximadamente 4 años, debido a
que el entonces gobernador en turno fue llamado por el presidente Miguel de
58
la Madrid para ocupar la Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal.
El gobernador suplente, que concluyó el periodo sexenal siguió, su misma
línea política y económica, por lo que a este programa se le dio continuidad.
Entre las finalidades de esta Comisión Coordinadora estaban las de planear,
fomentar y estimular la creación de grupos de trabajo gubernamentales,
privados y sociales para la preservación y restauración del equilibrio
ecológico y protección al ambiente; apoyar, motivar y fortalecer a los ya
existentes; planear, coordinar y promover las actividades de ese grupo
tendientes al cumplimiento de los planes y programas para la recuperación
ecológica de la Cuenca del río Lerma, dentro del territorio del Estado (GEM,
Anexo,1993:66).
Al revisar los modelos ecológicos propuestos por la Comisión Coordinadora
para la Recuperación Ecológica de la Cuenca del Alto Lerma, en el Programa
Regional Cuenca Alta del Río Lerma (1993), llama la atención, en el rubro
correspondiente a la estrategia 8, denominada Recuperación de Zonas
Lacustres, que entre las líneas de acción propuestas, se mencione la
intención de “recuperar las antiguas zonas lacustres de la cuenca, partiendo
del modelo de recuperación, de parte de la superficie, a las actividades
agropecuarias o urbanas, mediante el sistema de drenes...”.La falta de
interés se refleja en el hecho de que la única referencia que se hace al
municipio de Lerma, señala que el modelo aplicado responde a un “conjunto
de chinampas” y se les describe a éstas como: parcelas agrícolas con
canales de riego circundantes, donde se siembran carpas
(GEM,Anexo,1993:99).
No obstante, su efímera existencia, durante su corto período de actividades, la
Coordinación de Equipamiento Rural llevó a cabo acciones directas y coordinadas;
las primeras orientadas a la construcción de estructuras filtrantes, a la edificación
de Paradas Obligatorias de Servicios de Seguridad, Transporte, Abasto y Acopio
59
(POSSTAA) y a la construcción de chinampas. Las acciones coordinadas se
realizaron en combinación con Dependencias federales, estatales y municipales,
todo ello con el objetivo de beneficiar a la población rural. Ejemplo es esto es el
Convenio de Colaboración realizado por la Coordinación de Equipamiento Rural y el
Fideicomiso SARH-BANRURAL, cuyo objetivo general era apoyar la producción
agropecuaria, y de manera más específica, la relación de obras mínimas de
infraestructura rural para el apoyo a la producción, destinadas a ejidatarios,
comuneros y pequeños propietarios minifundistas cuya superficie no debía
rebasar la dotación promedio ejidal de acuerdo a las obras de inversión
propuestas como: bordos para riego no mayores de cuatro metros de
cortina, caminos de operación, cercos perimetrales, establecimiento de
praderas, empareje o nivelación: despiedres, obras civiles de riego y
drenaje, perforación de pozos y obras complementarias al desarrollo
piscícola, entre otras.
El tipo de apoyos mencionados evidentemente coincidían con los objetivos de
la Coordinación, que de manera general, pretendía formar Unidades Rurales
Integradas, capaces de ser autosuficientes para lograr elevar el nivel de vida
y de producción y, de manera específica, uno de sus programas, además del
Programa Chinampas, era la construcción de Estructuras Filtran es capaces
de generar un impacto ecológico en la zona, y la edificación de Posstaas que
permitieran iniciar zonas de reserva territorial para futuros asentamientos e
intercomunicación campo-ciudad (Fuente: Documento de Circulación interna
de la CER).
Una de las propuestas de los responsables de la Coordinación de
Equipamiento Rural era organizar Unidades Rurales Integradas, Entre los
objetivos planteados destacan el de promover el mejoramiento del hogar
rural, el fomentar las actividades agropecuarias, despertar el interés por el
manejo cuidadoso de los recursos naturales y el de influir en el desarrollo
económico de las comunidades mediante el fortalecimiento de la unidad
familiar. Los medios para lograr lo anterior estaban orientados hacia la
60
organización de los grupos de trabajo, el empleo de métodos y técnicas
adecuadas a los problemas concretos de cada comunidad, la comunicación
permanente con los grupos de trabajo, la coordinación de actividades con
dependencias y organismos oficiales, lo que posiblemente derivó en la
instrumentación del Programa Chinampas.
Objetivos del Programa Chinampas: En los documentos elaborados
por los responsables del programa se mencionan como objetivos
centrales:
- Utilizar técnicas agrícolas tradicionales para elevar la producción de
alimentos.
- Organizar grupos de trabajo familiares o escolares orientados a la
producción, consumo y venta de productos hortícolas.
- Conducir el esfuerzo familiar para elevar la calidad de su alimentación
mediante el consumo de sus productos hortícolas y piscícolas por ellos
cultivados.
Los medios para alcanzar los objetivos anteriores estaban orientados, en
primer lugar, a la planificación, selección de terrenos y construcción de las
chinampas, lo que implicaba el control del agua por medio de canales
derivadores, bordos de contención y estructuras filtrantes. La segunda fase
se orientaba a la integración y coordinación de las funciones de los
programas hortícola y piscícola, así como a la capacitación sencilla y
adecuada, mediante, el ejemplo, a los grupos de trabajo.
- Establecimiento de chinampas: familiares, escolares y comerciales
- Fomento de una alimentación variada y nutritiva en aprovechamiento
de las plantas de hortaliza.
61
- //Interesar y convencer al campesino de la importancia de una
alimentación sana como factor determinante en el mejoramiento:
social, económico y cultural de las comunidades.
- Capacitar al campesino para la identificación de los problemas en el
campo de las actividades agropecuarias, así como de los recursos cuyo
adecuado aprovechamiento favorece la conservación y restauración de
la salud.
- Recalcar los principios básicos sobre la planificación, coordinación e
integración de las funciones del programa hortícola.
- Orientar y supervisar el trabajo que desarrollen los Comités de
Chinampas.
- Efectuar el estudio del suelo y subsuelo de las tierras que se destinen a
chinampas, tomando en consideración el medio ambiente, suelo, agua
y semilla, así como la situación legal de la tierra.
- Promover el establecimiento de campos de experimentación y de
propagación a fin de probar, aclimatar y propagar nuevas especies y
variedades que incrementen la producción de hortalizas en la región.
Los lugares seleccionados para construir las chinampas fueron:
El ejido de Canaleja, Municipio de Jilotepec donde se construyeron los
primeros cuatro bancos de siembra (pilotos) de 8 x 10 m donde se
sembraron, previo crecimiento en almácigos, acelgas, chícharo, lechuga y
rábano con el apoyo de dependencias de desarrollo rural se sembraron
carpas de Israel en los canales. Las Chinampas sobrevivieron dos años al
cuidado de las mujeres y los niños y después estuvieron otros cuatro años
bajo el cuidado del DIF Municipal. En 1995 se pudo observar que para evitar
el robo de sus productos y protegerlos de los animales los chinamperos
tomaron la decisión de cercar el área.
62
San Pedro del Rosal, Municipio de Atlacomulco, Fue construida y estuvo al
cuidado de profesores y alumnos durante el año escolar; después del período
vacacional la chinampa se encontraba completamente abandonada, la hierba
cubría toda la superficie, las carpas habían desaparecido y el responsable de
su funcionamiento se declaraba incompetente para organizar y motivar a los
alumnos, a los maestros y a los padres de familia. Esta situación se agravó
más aún con el cambio de autoridades municipales quienes no se interesaron
en darle continuidad al proyecto.
Ejido de San José Comalco, Municipio de Temoaya, se presenta la misma
situación que en el caso anterior es decir, al término del ciclo escolar nadie
se responsabilizó de su mantenimiento, ocasionalmente era utilizada como
parcela de demostración por alumnos y maestros, sin tener nada que ver con
el modelo original.
San Pedro Tultepec, Lerma: La superficie cultivable inicial era de 800 m2
que contenían un volumen de 5,400 m3 donde fueron sembradas 1,600
carpas de Israel; existía otra chinampa con una superficie de 2,700 m 2 su
productividad fue sostenida durante más de cuatro años pero posteriormente
se sembraron árboles frutales en casi la totalidad de uno de los bancos de
siembra, como este tipo de árboles ha sido fumigado la repercusión se ha
dejado sentir en cuanto a la muerte de las carpas que se encontraban en los
canales. Recientemente los bancos de siembra se han empleado para cultivar
maíz.
Paraje la Laguna, San Nicolás Peralta, Lerma: Esta chinampa fue una de
las mejores en cuanto a presentación y productividad, años después
63
denotaba un marcado descuido en cuanto a la presencia de maleza y aunque
seguía produciendo no lo hacía en la misma forma ya que constantemente
los vecinos del lugar se robaban tanto los productos hortícolas como las
carpas.
Colonia Agrícola, Ejido de Analco, Lerma: Según su propietario desde la
primera cosecha los resultados fueron excelentes, no obstante que dedicaba
medio tiempo a su chinampa, ya que es propietario de un taxi. Cultivaba
diferentes hortalizas, combinadas con maíz, calabaza y haba. Un año
después las condiciones eran totalmente, adversas debido a las obras del
Sistema Cutzamala. El área estaba completamente inundada y las
expectativas del señor Zarco no eran nada halagadoras.
Chignahuapan, Lerma: Desde sus inicios estas chinampas fueron
consideradas como chinampas piloto de demostración, ya que han sido las
más visitadas por las autoridades gubernamentales y municipales; sus
propietarios siempre estuvieron convencidos de que son altamente
productivas y por lo tanto capaces de generar buenos ingresos.
Posteriormente se empezaron a presentar una serie de dificultades para
mantener el volumen de agua en los canales perimetrales, pues al realizarse
otra fase de las obras de captación de agua hacia el Distrito Federal la
desecación de la ciénaga se ha dado con mayor intensidad. Todos estos
factores llevaron a los propietarios de las chinampas a sembrar maíz durante
los tres últimos años, reservándose sólo una pequeña área para el cultivo de
hortalizas que les permite cubrir sus requerimientos familiares.
Recientemente han tenido que recurrir al empleo de fertilizante químico, lo
que a su vez ha repercutido en la paulatina desaparición de las carpas
depositadas en los canales.
64
Las vicisitudes que había sufrido el Programa Chinampas habían sido
muchas; sin embargo, tal parece que era un proyecto que se negaba a
morir. En los últimos años el responsable del Programa de Restauración
Ecológica de la Cuenca del Alto Lerma realmente parecía que había empezó
a interesarse por las chinampas y todo parecía indicar que el proyecto tenía
posibilidades de seguir como un sub-programa de la Cuenca, al que se le
denominó: Construcción de Chinampas.
Con el objeto de contar con un testimonio lo más reciente posible y poder
estructurar un corolario para esta investigación se realizó una visita a
algunas de las chinampas para saber qué había pasado con el Programa y
sobre todo con los chinamperos, algunos de los cuales han buscado otras
alternativas; las condiciones en que se encuentran son variadas y la
situación en la que se encuentran es la siguiente:
Chignahuapan, Chinampa No. 1: Al llegar al área donde se inician las
chinampas la primera impresión fue desalentadora, el río Ameyalco se
encuentra completamente contaminado y se ha convertido en un tiradero de
basura; la casa del señor Jerónimo Fernández se encuentra deshabitada y
con un marcado deterioro, esta casa que tantas veces visitamos y donde se
podían observar desde patos, gallinas, becerros, con un espacio exclusivo
para preparar la composta, canales limpios con carpas de Israel, bancos de
siembra en constante producción con variadas hortalizas y unos ahuejotes
siempre verdes, no existen más. Desde hace 5 años cuando se desbordó el
Río Ameyalco como resultado de las intensas lluvias en la cuenca del Río
Lerma, la inundación acabó con su casa, sus bancos de siembra y sus
ilusiones.
Actualmente, los bancos de siembra se encuentran completamente
abandonados, los canales perimetrales se encuentran secos y llenos de
65
basura, los ahuejotes a punto de secarse. Finalmente, problemas de salud
obligaron al señor Fernández a vender sus chinampas a una persona de
Ameyalco que se había interesado en instalar un criadero de avestruces, lo
que hasta el momento no ha sucedido.
Chignahuapan, Chinampa No. 2: Su propietario, el señor Carlos
Fernández se encontraba trabajando en uno de los bancos de siembra que
hace 10 años rentó al DIF Municipal. A sus 80 años diariamente acude a sus
chinampas, las que también muestran un marcado deterioro por la falta de
agua en los canales perimetrales. En los bancos ahora siembra, en uno de
ellos haba y en otro maíz, por lo tanto emplea el tractor y fertilizantes
químicos. En ocasiones sembraba acelgas, coles y rábanos que su segunda
esposa también vendía en San Mateo Atarasquillo. Recuerda que nunca tuvo
problemas para colocar sus productos en esa localidad donde él radica ya
que sus vecinos eran sus principales compradores. Reconoce que sus
chinampas no se parecen en nada a las que me mostró hace años y comenta
que sus hijos no continuaron ayudándole debido a que se fueron a trabajar
principalmente a la zona industrial.
Paraje la Laguna, San Nicolás Peralta: El señor Carmelo Nieto
actualmente tiene 68 años y continúa sus actividades en el área de
chinampas a las que les ha dado el nombre de Rancho El Solitario, lo que
tiene una razón de ser debido a que la producción que tiempo atrás tenía se
debía, al trabajo familiar, pero a partir de que fungió como Delegado de la
comunidad durante 3 años, sus problemas se agudizaron y terminaron
finalmente en un proceso de ruptura con su esposa y sus hijos. El área
continúa produciendo, aunque menciona que nunca más volvió a recibir la
visita de los técnicos responsables del programa.
Colonia Agrícola, Ejido de Analco: Las condiciones del área de chinampas
del señor Salomón Zarco, su propietario, han cambiado; después de haber
66
sufrido una grave inundación la última vez que lo visitamos, ahora cuentan él
y los vecinos del lugar, con una bomba de grandes dimensiones que les
ayuda a drenar las zanjas. En uno de los bancos de siembra se encuentra,
desde hace 5 años, un invernadero en el que siembra coliflor, acelga,
cilantro, rábano y lechuga, entre otras; en la parte externa también se
encuentran sembradas coliflores y acelgas. Otro banco se encuentra
sembrado con alfalfa, en uno de los extremos continúa el área dedicada a la
preparación de composta. Los canales tienen agua y, aunque en pequeña
cantidad, se encuentran carpas por lo que en su casa construyó un horno
para prepararlas.
A manera de conclusión
Es por demás sabido, que en todas las sociedades la búsqueda para la
subsistencia es inmediata y urgente que se coloca como prioritaria en
relación a otras actividades humanas. En países como el nuestro esta
responsabilidad recae, en gran medida, en el Estado, de aquí la necesidad de
generar planes, programas y proyectos orientados a elevar el bienestar de la
población. La forma de generarlos, instrumentarlos y aplicarlos ha sido por
demás cambiante y esto se debe a la existencia de diversas dependencias
federales, estatales y municipales responsables de su instrumentación. El
modelo de desarrollo instrumentado en el Estado de México ha seguido las
mismas orientaciones que se han tenido a nivel federal, en particular, las
directrices en materia de la política económica que han sido planteadas por
los sucesivos gobiernos de la federación, han sido asumidas como propias
por los gobiernos locales.
La planeación en México ha sido una acción cada vez más utilizada, pero al
mismo tiempo siempre ha sido un tema muy discutido, siendo además como
sucedió en nuestro caso, una problemática particularmente accesible a un
67
análisis antropológico debido a la existencia de cierto tipo de patrones de
trabajo que fueron aplicados a una tecnología tradicional particular, sobre
recursos también particulares, como fue el caso de la instrumentación del
programa chinampas de la Cuenca de Lerma.
De lo aquí tratado, se puede concluir de manera general, que las metas
esperadas no fueron del todo satisfactorias, ni para los responsables de su
aplicación ni para los beneficiarios, no obstante, los conocimientos y la
experiencia adquirida permitieron a varios de ellos continuar aplicando las
técnicas de una tecnología de origen prehispánico que en su momento se
pensó podía dar resultados satisfactorios en la producción de alimentos. Sin
embargo, el programa no tomó en cuenta a la gente a la que se destinaba, a
los integrantes del grupo familiar no se les explicó y no se les preguntó,
sobre todo en caso de los jóvenes, si querían o no participar y tampoco de
qué manera.
Da la impresión de que los responsables de este proyecto olvidaron que la
planeación se inicia con la formulación, integrada por un diagnóstico y una
imagen objetivo, para lo cual debe aplicarse una técnica normativa o
indicativa, según sea el caso y el sector al que va dirigido ya sea a largo,
corto o mediano plazo a su vez en esta fórmula debe incluirse líneas de
acción concretas, es decir, los programas o proyectos específicos a la par que
la forma de instrumentación que le corresponde a cada uno, sin olvidar el
proceso de ejecución, siendo este el que se encarga de seguir las directrices
establecidas en la primera fase. Punto importante es el control ya que
permite comparar la forma, el método y los alcances de las acciones
realizadas con las actividades programadas y verifica la congruencia de
éstas, sin olvidar, desde luego, que la valoración consiste en una valoración
cuantitativa y cualitativa de los resultados como fue la forma como fue
implantado el proceso.
68
Sirva lo anterior para recordar, que si los diferentes programas y proyectos
de desarrollo tienen como fin último mejorar las condiciones de vida de la
población, como antropólogos tenemos, hasta cierto punto la responsabilidad
de generar las condiciones adecuadas para que nuestras investigaciones den
cuenta de los hechos y los resultados obtenidos como producto de la
instrumentación inadecuada de los mismos y se difundan entre aquellos que
tienen la responsabilidad tanto de planearlos como aplicarlos.
Tal pareciera que, cuando se aplican programas de desarrollo a nivel
comunitario no se toman en consideración ni la experiencia previa ni las
relaciones existentes entre beneficiarios, tanto a nivel familiar como laboral,
olvidando que este es un factor determinante en el éxito o fracaso de los
mismos, como sucedió con el Plan Chinampas, donde los grupos de trabajo
se formaron sin tomar en cuenta la disponibilidad constante de la fuerza de
trabajo, con grupos domésticos heterogéneos, donde las edades, las
actividades y los intereses de sus integrantes eran muy diferentes.
La participación es un elemento importante de la equidad, de no ser así, se
traduce en situaciones de tensión y enemistad, como sucedió en algunas
chinampas de la zona de Lerma, donde la falta de seguridad implica
desaliento, en el sentido de que es mucho esfuerzo para que al final los
productos hortícolas sean robados de los campos de siembra o las carpas de
los canales. Por otra parte, el problema de la cantidad y calidad del agua es
también fundamental en la comprensión del funcionamiento de este tipo de
sistemas y debe estudiarse más, sobre todo en lo relacionado con la
utilización del agua para fines urbanos, que en el Valle de Toluca ha actuado
como un elemento desestabilizador.
69
Finalmente, soló nos resta decir, que aunque el sistema de chinampas ha
sobrevivido hasta nuestros días, son muchos los cambios que ha sufrido, a
tal grado, que en su forma final, establecida ya sea en las zonas tropicales o
en las tierras altas, las condiciones están llegando a ser tan
abrumadoramente adversas que, tal como lo plantean algunas especialistas
como Mac Chapin (1983), el modelo muy pronto existirá solamente en los
libros de historia, ya que de acuerdo a experiencias recientes, es muy
probable que en el México contemporáneo el modelo de chinampa nunca
puede funcionar más que como un área de exhibición científica a pequeña
escala, cuya producción sólo podrá mantenerse a flote mediante costosos
subsidios.
Bibliografía
Aguilar, Jazmine (1989) Las chinampas una Técnica agrícola muy
productiva. México Editorial CEES.
Cano, José (1984) Tecnología Prehispánica: Las Chinampas del Valle de
México. México, Universidad Iberoamericana. Mimeo.
(1999) “Las chinampas del Valle de México”. En:Alba González-Jácome y
Silvia del Amo Rodríguez (Compiladoras) Agricultura y Sociedad en
México. México, Plaza y Valdés Editores, 1999.
(1993) Atlas Ecológico de la Cuenca Hidrográfica del Río Lerma. México,
Comisión Coordinadora para la Recuperación Ecológica de la Cuenca
del Río Lerma, Tomo I Cartografía.
Chapin, Mac, (1983) “The seduction of models. Chinampa Agriculture in
Mexico” En: Grassroots development. Journal of the Inter-American
Foundation. Volume 12, Number 1.
González Jácome Alba Agroecosistemas en las Tierras Altas de México:
Economía y Sociedad. México, Boletín UIA N° 146, 1984
(1992) “Manejo de agua y suelo en la agricultura del suroeste de Tlaxcala”
En: Notas antropológicas No.4, Escuela de Antropología, Universidad
Autónoma del Estado de México, Mayo de 1992.
(1993) “Manejo de suelo, agua y vegetación en sistemas agrícolas de origen
mesoamericano en el altiplano central”. En: Ronal Ferrera y Roberto
Quintero (Editores) Agroecología, sostenibilidad y Educación,
Gliessman, Stephen R. (2002) AGROECOLOGÍA. Procesos ecológicos en
Agricultura Sostenible. Costa Rica, Impresión Litocat. México. Centro
de Edafología, Colegio de Postgraduados Montecillos, Estado de México.
70
Jiménez-Osornio, Juan y Arturo Gómez-Pompa (1987) “Las chinampas
mexicanas” En Pensamiento Iberoamericano No.12 Julio-Diciembre.
Jiménez-Osornio, Juan (1990) “Desarrollo sostenido y las chinampas” En: En
busca del equilibrio pedido. El uso de los recursos naturales en México.
Guadalajara, Jalisco México, Editorial Universidad de Guadalajara.
Maier, Elizabeth (coord) (1979) Chinampa tropical, Una primera evaluación.
México, Centro de Ecodesarrollo.
Rojas Rabiela Teresa (1995) “Las chinamapas del Valle de México” En:
Teresa Rojas Rabiela (coord) Presente, pasado y futuro de las
chinampas, México, CIESAS/Patronato del Parque Ecológico de
Xochimilco A.C.
(1991) "La agricultura en la época prehispánica" En: Teresa Rojas (comp). La
agricultura en tierras mexicanas desde sus orígenes hasta nuestros
días. México, CNCA/ Edit. Grijalbo.
Sanders, William T., J.R. Sanders y R.S. Stanley (1983) The Basin of Mexico.
Ecological processes in the evolution of a civilization. New York.
Academic Press.
Villanueva P. Plácido (1981) "Crisis sociopolítica contemporánea en la región
chinampera. En: Revista Cuicuilco, Año II No.3 Enero.
(1988) “Tecnología chinampera” En: Catalina Rodríguez (Coord.) La
tecnología en las sociedades tradicionales. México, García Valadés
editores.
1.5
MOLINOS Y HACIENDAS DE PUEBLA
71
M. Arq. José Eduardo Carranza Luna16
Arq. Antonio López Vargas
Dra. Aurora Roldan Olmos
M. Arq. Cesar Antonio Barranco Torices
LAS HACIENDAS
La hacienda es una forma de organización económica y sirve para designar
una propiedad territorial de importancia. Las haciendas eran concesiones de
porciones de tierra dadas a nobles menores y a soldados conquistadores de
rango mayor de origen español, dicha concesión incluía a todos los individuos
que vivían en sus dominios, además de otorgarles poder sobre la vida y la
muerte de los indígenas que allí habitaban.
Los hacendados aprovecharon la mano de obra indígena, fundando estancias
agrícolas y ganaderas, huertas, casas habitación que en muy poco tiempo
produjeron cosechas de excelente calidad entre ellas trigo, cebada, maíz y
frijol y mucho ganado tanto mayor como menor.
Hay que aclarar que no todas las haciendas las administraba el patrón sino el
mayordomo, su éxito consistió, además de tener tierra fértil, agua y mano de
obra en abundancia a su ubicación estratégica sobre los caminos que
comunicaban a las poblaciones lo cual permitió la circulación de mercancías y
de personas con la capital y las ciudades más importantes del virreinato.
La hacienda capto y utilizó el conocimiento milenario de los agricultores
nativos en el manejo de las plantas autóctonas, de la tierra, del clima y del
agua, ellos sabían cuándo y cómo sembrar y como protegerse de las
tempestades, de los malos temporales, de las heladas y sequias.
16. Facultad de Arquitectura de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Tel. (222)231-79-23;
educarr_2006@[Link]
72
Estas mercedes y encomiendas de tierra y de personas al inicio se
componían de unas cuantas leguas de terreno y poco a poco se extendieron
hasta abarcar poblaciones enteras convirtiéndose en poderosas unidades
socioeconómicas que le dieron sentido al sistema hacendario colonial
produciendo enormes riquezas a partir de la explotación. La hacienda era el
centro productivo por excelencia que satisfacía las necesidades agrícolas y
ganaderas de una región.
Estructura de la hacienda
Por lo general la hacienda estaba conformada por un centro habitacional
denominado casco, en el que se encontraba la casa grande donde vivía el
hacendado con su familia, habitualmente se encontraban las habitaciones en
torno a un patio con jardín y fuentes en las confluencias de sus trazos,
rodeado de corredores cubiertos y arcadas, había espacios para la cocina, las
bodegas y los baños, además estaban las oficinas de la hacienda, la cárcel,
los establos y la huerta. A veces también había una pequeña escuela o
cuando menos un aula para los hijos de los empleados y alguna estancia
para los maestros particulares de los hijos del patrón. También había una
tienda denominada de raya donde se vendían los productos de consumo
diario a los peones a precios siempre mayores a los del mercado y que se le
adelantaban al peón a cuenta de sus jornales. Algunas haciendas produjeron
sus propias monedas que solo servían en la tienda de raya.
Las haciendas desde su inicio contaron con una red hidráulica a base de
cañerías subterráneas de barro llamadas atenores y por medio de
acueductos, formados por canales de agua sobrepuestos sobre arcos y
pilastrones, los cuales llevaban agua por gravedad hasta los abrevaderos y
aljibes de las haciendas.
73
Las haciendas contaban con un espacio al frente donde se llevaban a cabo
actividades como carga y descarga de granos, paso de ganado y compra
venta de animales, incluso se instalaba a veces un tianguis o mercado al aire
libre.
Dentro del casco se hallaban otras viviendas más modestas, destinadas al
personal de confianza, al tenedor de libros, al mayordomo y a los capataces.
También estaba la capilla y por supuesto las trojes, los establos y un poco
más retirada se construía la calpanería que consistía en una serie de
viviendas de adobe pegadas a un muro para alojar a los peones, cada
habitación era para una familia, con pisos de tierra, sin ventanas y todas
alineadas con un solo frente hacia una calle polvorienta, en medio de la
mayor miseria. Las habitaciones tenían un fogón o tecuil al centro hecho con
3 piedras que formaban el brasero a ras de suelo donde colocaban un comal
y jarros de barro para cocinar sus alimentos.
También había mozos en las haciendas a los cuales se les proporcionaba una
casa y una parcela para que vivieran con su familia y sembraran sus propios
alimentos, a cambio de trabajar sin recibir un solo peso. Las mujeres eran
molenderas, hacían tortillas y daban de comer a los peones y a los animales.
Los jóvenes servían como caballerangos y pastores, y los niños cuidaban las
bodegas, aseaban a los animales, servían a los patrones y ayudaban en las
cosechas.
El casco de la hacienda solía rodearse de una barda perimetral de muros
muy altos y gruesos con torreones desde donde se vigilaba a los peones.
Con la llegada del ferrocarril en la segunda mitad del siglo XIX la
infraestructura de las haciendas se reforzó dándoles un nuevo auge, se
74
introdujeron distintos medios de comunicación como el telégrafo y el
teléfono, aparte de la introducción de la luz eléctrica.
Los molinos
Los molinos estaban fabricados con piedra y barro, tenían muros de una vara
de espesor y hasta 7 mts de altura según la colocación del tejado, en la sala
del molino o texoni (en náhuatl) tenía que haber una sala rectangular de
unos 8 mts de largo, por 6 o 7 mts. de ancho, pues se requerían de cuando
menos 5 mts libres para hacer girar las paletas de la rueda hidráulica. El
molino normalmente era de dos plantas, en el piso bajo estaba el cárcavo o
cárcava que era una sala abovedada donde se albergaba el rodezno (rodete,
árbol o eje, dado, la botana y el aliviador) donde a veces con mulas y
después con agua se movía la maquinaria principal, la cual se encontraba en
la planta alta separada por cuestiones de humedad, aire y polvo, dicha
maquinaria consistía en una tolva, dos muelas de piedra de cantera en forma
circular, hechas de una sola pieza cada una, donde por peso y fricción se
trituraba el trigo, al hacer girar en torno al eje o árbol la piedra voladera,
sobre la piedra fija o solera.
Para establecer un molino se requería solicitar una merced real de tierra o
sitio y agua, la cual le fue concedida en 1543 a Don Antonio de Almaguer y a
Don Juan López de la Rosa, a cambio de 10 pesos de minas además de
cumplir con las ordenanzas de la época que consistían en:
1.- Hacer ante el cabildo una solicitud de sito y agua.
2.- Pregón para verificar si no había inconveniente o prejuicio para
vecinos o para la ciudad.
3.- Otorgamiento de licencia o título de autorización de construcción.
4.- Con el permiso para edificar, tiene oportunidad de comenzar dentro
de los dos meses siguientes y terminarlo en el transcurso de un año.
75
5.- Después de pasado un determinado tiempo, el molino se podía
arrendar o vender.”17
El funcionamiento del molino
Los molinos de trigo que se utilizaron en la Nueva España fueron hidráulicos;
es decir, se aprovechó la fuerza producida por una corriente o salto de agua
para mover todo el mecanismo del molino. Su origen se encuentra en Asia
Menor y Persia, entre los siglos III o IV d. C., de ahí pasó a Roma y luego a
España, donde se generalizó su uso antes del siglo VIII.
El sistema más primitivo que empleó la fuerza hidráulica para moler el grano
fue un pequeño molino de rodezno, o rueda horizontal, de aproximadamente
una vara de diámetro, formado por un eje vertical en cuyo extremo inferior,
tenía adosadas varias paletas, y en su parte superior se unía a la piedra
superior móvil. La rueda podía estar sumergida en la corriente, o recibir el
impacto de un chorro de agua dirigido hacia sus palas. Por su simplicidad,
este tipo de molino requería de un mínimo de infraestructura. A partir de
este sencillo prototipo se desarrollaron todas las variantes del molino de
rodezno.
El molino o la sala del molino
El área central del molino fue la “sala de molino”. El funcionamiento del
molino dependía de la existencia de otros espacios, como el lavadero, el
asoleadero, el pepenadero y las trojes.
Otras áreas ligadas al molino fueron aquellas donde se guardaban los
instrumentos de labranza, las herramientas de trabajo y la leña.
17 Icaza, Leonardo; (1991); “Arquitectura y Producción de Trigo, en la Época virreinal en la región Puebla-Tlaxcala”; serie:
Lecturas Históricas de Puebla 70; Edit. Comisión Puebla V Centenario; Pág. 27-28; Puebla.
76
Rodezno: a) cucharas; b) radios; c) puente; d) alivio; e) paraera; f) llave; g)
maza; h) polahierro; i) sortijas; j) cuñas; k) saetillo; l) suspirón; m) cerchas;
n) camones; ñ) tranca para sujetar el suspirón.
Los molinos de harina llamados de “pan moler”, en Puebla casi todos fueron
hidráulicos, o movidos por la fuerza hidráulica, que previamente se
encausaba hasta depositarla con fuerza por saetín que golpeaba las paletas
de un rodezno.
La sala de molienda donde se encontraba la parte superior de la maquinaria
para realizar la molturación del trigo, tenía varios aditamentos como la
cabría, o pescante que no era otra cosa que una grúa para mover las
muelas, cambiarlas, voltearlas y desplazarlas hasta un sitio donde se volvían
a picar o labrar, generalmente estas cabrías llevaban unas pinzas llamadas
torillos que servían para sujetar las muelas.
Las muelas eran 2 piedras circulares, cuyas caras de fricción tenían una serie
de surcos o estrías (picaduras, necesarias para obtener una harina lo más
refinada posible y así mismo para facilitar su salida), las muelas giraban una
sobre la otra para moler el trigo, la superior era móvil y se llamaba piedra
volandera, que giraba sobre un eje o árbol, la de abajo fija y más gruesa
denominada piedra solera la cual se apoyaba en la bancada.
Para cubrir las muelas se colocaba un cajón de madera llamado
“guardapolvo” el cual recogía la harina y la depositaba en otro cajón de
madera llamado “harinal” normalmente apoyado en el piso. Para moler el
grano, este se vierte en una tolva de madera la cual tiene una canaleta que
se mueve de un lado a otro depositando en el orificio central de la muela
volandera, denominado ojo, el trigo para su trituración.
77
Para regular el refinado de la harina hay un mecanismo o palanca de alivio
llamado puente que es un elemento sobre el que pivota el rodete y todo el
mecanismo del molino para separar o cerrar la apertura de las muelas.
La infraestructura hidráulica
La infraestructura hidráulica del molino estuvo compuesta por el canal, el
cubo y la bóveda. Su función fue conducir el agua hacia el rodete para mover
la maquinaria del molino y llevar a cabo el proceso de molienda.
El agua posteriormente continuaba su curso hacia la huerta; de hecho, los
molinos también funcionaron como presas y alcantarillas con el fin de que el
líquido utilizado no regresara al río y se aprovechara en el riego de las tierras
de labor de la hacienda.
Para mantener la acequia n buen estado era necesario limpiarla de
vegetación una vez al año.
Los instrumentos utilizados en los molinos
Igual que en las trojes, en los molinos había instrumentos para pesar el
grano ante la necesidad de llevar el control de las cargas de trigo que
entraban y salían. De acuerdo con el uso, existieron diferentes tipos de
pesas. En los molinos se utilizaba una balanza romana en forma de cruz
grande con su “garabato” de fierro; medía en arrobas y tenía pilones, o
pesas, con capacidad de ocho a catorce arrobas.
Para el mantenimiento de las piedras de los molinos se requirió de cierto tipo
de herramientas, como la almádena (marro o martillo de mango largo), el
acuñador, las barretas o zapapico (de distintos tamaños), las sierras y las
picaderas.
78
Aunque se prohibió en los territorios de la entonces Nueva España, el 6 de
mayo de 1632, el repartimiento de indígenas; los hacendados no obstante se
siguieron beneficiando de esta concesión hasta finales del s. XVII, cuando
esto definitivamente se prohibió, para poder hacer frente al trabajo de sus
enormes haciendas, contrataban a trabajadores “libres” a cambio de un
salario bajo el esquema de deudas, en sustitución del empleo de esclavos
negros o indígenas. En las haciendas se mantenían acasillados en “viviendas”
o calpanerías a los trabajadores agrícolas o peones, sujetos
permanentemente a castigos y maltrato, a la explotación brutal, cercana a la
esclavitud, con trabajo de sol a sol, sin acceso a la educación ni a la salud, y
sin ninguna posibilidad de mejorar su calidad de vida, endeudados
injustamente pues en las tiendas de raya les daban lo estrictamente
necesario para sobrevivir a un precio mayor que el del salario devengado.
Según (Peralta, 2005) los trabajadores que predominaron en las
haciendas…”fueron los considerados como libres asalariados, quienes se
dividián en residentes y gañanes. Los primeros vivían y laboraban en la
hacienda… como carboneros, boyeros (conductores de bueyes), remuleros
(conductores de mulas), o bien trabajaban en el campo y en el cuidado del
ganado. A los segundos se les encargaban trabajos eventuales y eran
contratados en temporadas de siembra y cosecha del trigo. Aunque
teóricamente eran libres y vivían en sus pueblos, en la práctica estaban
sujetos a la hacienda por las deudas que adquirían, de ahí que hubiera
ranchos de gañanes dentro de los terrenos de la hacienda.
79
La mayoría de los trabajadores, tanto residentes como gañanes, eran
indígenas y gente perteneciente a las castas (mestizaje entre blancos,
negros e indios)”.18
El molino de Santo Domingo
Cuando llegaron los Dominicos al valle de Puebla, Juan López de la Rosa
hacia 1576, donó a la orden religiosa un molino de trigo que había fundado
junto con Antonio de Almaguer en 1543. Los dominicos lo siguieron
trabajando en la producción de harina durante dos siglos, hasta que en 1783
por disposición del padre Manuel López, se lo vendieron a Don Pedro de
García oriundo de Huesca en 60 mil pesos y éste le cambió el nombre
llamándolo “San Pedro Mártir y San Vicente”.
Los dominicos a fin de aprovechar las aguas del Rio Atoyac, para mover el
molino que desde entonces fue conocido como “Molino de Santo Domingo”,
hacia 1607 construyeron una presa y diversas infraestructuras hidráulicas
para aprovechar también las aguas de un manantial ubicado en el “Rancho
Colorado”, la caída del agua del paraje conocido como “Aquilac” (que
significa: de donde se toma el agua en náhuatl) y las del rio Xololtongo o rio
frontera entre Puebla y Tlaxcala, el cual nace de los escurrimientos de la
Malinche, principalmente de la barranca del Conde.
Junto con el molino les cedieron a la orden dominica las dependencias
adjuntas consistentes en unas oficinas, las habitaciones del molinero, y
varias construcciones que sirvieron de trojes o graneros, bodegas para la
harina y los espacios necesarios para los carruajes, además de las
caballerizas y macheros para los bueyes y desde luego el casco y las tierras
de la hacienda donde pudieron producir sus alimentos y otros cultivos
18 PERALTA, Flores Araceli; (2005); “La Hacienda de Santa Clara, Tlalnepantla, Estado de México, Su Historia y Arquitectura”;
Edit. Solar, Servicios Editoriales, S.A. de C.V.; Págs. 74-83, México.
80
comerciales y así obtener recursos para sus otras necesidades, encontrando
en Puebla un mercado adecuado para sus mercancías, trabajadores
indígenas o mano de obra barata tanto para la agricultura como para la
construcción de sus fincas, templos y conventos.
Estas tierras que estaban en las afueras de la ciudad requerían, además,
algunas habitaciones para los frailes que estaban al pendiente de la
producción, ante la imposibilidad de trasladarse diariamente desde el
convento hasta el molino y viceversa,
construyeron un pequeño casco de Imagen 1. Vista de la fachada
principal de la Constancia, donde
hacienda, denominado finca. se encontraba ubicado el antiguo
molino de Santo Domingo.
Las haciendas dominicas tenían
Fuente: Archivo personal, Antonio López V.
una
estructura muy simple, tenían la casa grande que era habitada por los
propios frailes o por el mayordomo y más tarde por los propietarios no
religiosos, tenía además una capilla anexa o próxima a la casa grande,
contaba con establos y bodegas, un patio central que hacia las funciones de
una plaza pequeña y todas las dependencias arriba descritas para el molino
de trigo o de pan moler.
Al igual que las haciendas cerealeras los dominicos realizaron una serie de
construcciones e infraestructura hidráulica para aprovechar el agua del rio,
esto favoreció más tarde la ubicación de la empresa textil encabezada por
Antuñano y Saviñon.
Desde principios del siglo XVIII hubo allí dos
molinos el Chico y el Grande o de la
Rinconada y de Enmedio respectivamente,
El molino Chico siguió moliendo trigo en
1831; más adelante el molino grande dejo
81
de moler trigo19 y para el año de 1835 Don Esteban de Antuñano pago la
cantidad de 178 mil pesos por el antiguo casco y sus construcciones a la
familia Fúrlong la cual se encontraba en poder de la propiedad.20
Para mover la rueda hidráulica de la nueva fábrica textil, Antuñano practico
un ladrón o derivación del canal existente y a partir de eso construyó toda la
infraestructura que necesitaba para mover la maquinaria. Las obras
comenzaron en 1831 y para 1835 ya se tenía concluido el primer edificio en
2 niveles, apoyado en una estructura de vigas de acero y por columnas de
fierro fundido, traídas exprofeso para dicha construcción, tal y como lo
testimonian las placas y las letras en alto relieve que dicen Peubla en vez de
Puebla.
A la muerte de Antuñano acaecida en 1847, sus sucesores: esposa e hijos, la
siguieron trabajando, pero en 1865 la perdieron en un juicio, con un antiguo
acreedor de don Estevan, un francés de nombre Pedro Berges de Zúñiga
quien le había dado créditos de algodón y luego nunca los pagó. Antes de
que se decidiera la posesión, este señor Berges les solicitó un préstamo a
Nerón Hermanos Wittener y Cía., por la cantidad de 36 mil pesos con la
promesa de rentarles el molino, que seguía trabajando ininterrumpidamente,
se ve que lo trabajaron solo 1 año (1865 a 1866) porque solo lograron
amortizar 5 mil pesos. Entonces llegó Manuel García Teruel dueño de 3
haciendas cuyas extensiones eran intercolindantes en el estado de Tlaxcala,
quien se hizo cargo de la operación del molino, pagando 31 mil pesos del
saldo insoluto a Nerón Hermanos Wittener y Cía., con lo que se convirtió en
acreedor del préstamo y arrendatario del molino. Más tarde García Teruel y
su hijo fundaron una compañía que se hizo cargo del molino entre 1870 y
1873, de 1873 a 1895 no se tienen datos sobre en manos de quien estaba
19 Cordero y Torres, Historia Compendiada del Estado de Puebla, p., Tomos 1,2 y 3, Ed. Libsa, España, 1999,
20 Gamboa Ojeda Leticia, Molino de Enmedio, Una joya del patrimonio industrial poblano, ICSH-BUAP, Puebla, 2005, p. 28
82
funcionando pero para 1895 la familia Fúrlong regreso a la propiedad para
rentar el molino al nuevo propietario que era Antonio Couttolenc. Finalmente
en 1906 Francisco M. Conde adquiere toda la propiedad y ya no se vuelven a
tener más noticias del molino. Suponemos que ese es el último año en que
operó.
“El Molino de Huexotitla” se fundó en 1535 por Alfonso Martín Partidor uno
de los fundadores de la ciudad a quién le toco repartir solares. El segundo
dueño don Martín de Oliveros, hijo de un conquistador y avecindado en la
ciudad, quien le realizó algunas innovaciones al construir algunas represas
para obtener mayor cantidad de agua, y al morir Oliveros lo obtuvo su
esposa doña María y en el año de 1601 lo obtuvo Juan Castillo por la
cantidad de 20 mil pesos.
En 1616 su nuevo propietario fue el contador Marco Rodríguez Zapata, al
pagar 40 mil pesos, en 1668 lo compro
el alférez don Antonio Pérez, en 1727
lo obtuvo don Vicente Bravo, quien
construyó una caída de agua de mayor
altura y una represa para instalar una
rueda hidráulica capaz de mover de 4 a
5 pares de piedras, resultando más
económico; otros dueños en 1758 lo
Imagen 2. Vista de Una de las fachadas
fue Francisco Calero; en 1765 Antonio
del inmueble del molino de Huexotitla,
donde se puede apreciar la gran López; en 1766 Antonio Ramírez de
construcción. Arellano que lo obtuvo por medio de un
Fuente: El Sol de Puebla.
remate; en 1774 Pedro García de
Huesca, y en 1797 lo fue Francisco Antonio de Olaguibel, en los años de
1814 a 1847 fue propiedad de don Patricio Furlong, años más tarde fue
adquirido en 1847 por don José Miguel Benítez, don Ramón Benítez Landa y
don Enrique Benítez Reyes, este ultimo personaje introdujo la modernización
83
a este molino y hasta la actualidad aun conserva algunas instalaciones en
buen estado.
Imagen 3. Vista del Molino de Huexotitla, sobre la calle actualmente
calle 2 sur.
Fuente: El Sol de Puebla.
En esta imagen podemos apreciar un mapa con las colindancias de las tierras
pertenecientes a Huexotitla donde aparece la siguiente descripción,
Imagen 4. Mapa de las tierras pertenecientes al Molino de Huexotitla.
Fuente: Huexotitla, “La propiedad privada del Molino activo más antiguo de América”.
84
levantado…. “Para inteligencia de sus medidas, y figura irregular……” Se
anexo al avalúo del molino, y tierras “a él agregadas”, que se contiene en el
“Testimonio para título de dominio de un molino nombrado San Balthasar,
rematado en el juzgado a Don. Francisco Calero. El avalúo se practicó en
1752, y el juzgado al que se refiere el testimonio era el de Testamento,
Capellanias y Obras Pías de la ciudad. 21
Plano con fecha 22 de febrero de 1798, donde podemos apreciar en la parte
central de color verde el molino de Huexotitlan, el cual se encuentra rodeado
Imagen 5. Plano topográfico del terreno de Huexotilta, donde se puede apreciar sus
colindancias, además de la mancha urbana de la población de San Baltasar.
Fuente: Archivo Histórico Municipal de la ciudad de Puebla.
Ciudad de Puebla
por sus tierras de labor, atravesando de norte a sur un carril que sirvia de
comunicación con el molino de la teja y con el pueblo de San Baltasar,
aparecen, se puede apreciar una acequia la cual servía para abastecer por
medio de sus corrientes de fuerza hidráulica para utilizarla como fuerza
motriz en el molino.
21 Tamayo Marín Fausto, Huexotitla, La propiedad privada del molino activo más antiguo de América, Centro de estudios
históricos de Puebla, Puebla pue., México 1959, p.32
85
En la parte superior del plano aparece la siguiente descripción, ….Plano
corográfico que demuestra la figura y dimensiones del molino de Huexotitla,
levantado por Antonio de Santa María Icháurregui, en junio 23 de 1798. Se
anexa al “testimonio a la letra de los Autos seguidos entre la Nobilísima
Ciudad, y el Capitán Don Francisco Antonio de Olaguivel sobre que se le
restituyen 3 ½ solares de tierra que faltaban a su molino de Huexotitla, y se
hallaban en los ejidos, de que se hizo entrega y dio posesión jurídica.
Imagen 6. Vista de la fachada del antiguo Imagen 7. De paseo por los parajes de
molino de En medio o San Juan de En medio. Molino de En medio, este hombre posó
Fuente: Molino de En medio “Una joya del en la boca-toma del canal de captación
Patrimonio Industrial Poblano (1539-2000). de agua construido en el Atoyac.
Fuente: Molino de En medio “Una joya
del Patrimonio Industrial Poblano
(1539-2000).
Boca-toma del canal de captación de
aguas
construido en el Atoyac.
86
Otro antiguo pero muy importante es el “Molino de Enmedio o San Juan
de Enmedio”, fundado en 1580 según cédula del rey Felipe II, fue llamado
así por estar situado entre los dos ríos que cruzan la ciudad, el Almoloya o
San Francisco y el Atoyac; junto con los molinos de San Juan Bautista El
Grande y San Cristóbal o Batán, después llamado San José Mayorazgo,
fueron los tres más famosos molinos de Amatlán, para 1619 pertenecía al
capitán Francisco Pérez de Salazar y hacia mediados del XVIII fue comprado
por Joaquín Malpica Quiñónez, quien se lo heredó a su hija Anna Gertrudis
pasando a manos de su esposo Diego Furlong Downs por 1776, a la muerte
de la señora Furlong Malpica en 1820, lo heredó su hijo Cosme Furlong el
cual a inicios de la década de 1840 fue transformado en una fábrica textil
algodonera22 y a la muerte de éste en 1861 pasó a su esposa Rosalía
Pescietto; su hijo Tomás Furlong Pescietto formó una sociedad familiar que
primero lo rentó y después lo vendió a la compañía Atoyac Textil quienes
fueron dueños hasta 1989 año en que lo adquirió la compañía Hylsa y lo
transformó en el Centro Social y Recreativo Nova. 23.
Imagen 8. Fotografías interiores de la fábrica textilera de
Mayorazgo
Fuente: Archivo personal: Arq. Eduardo Carranza
Luna archivo personal.
22 Carlos San Juan Mesonada, “La Revolución Industrial”, p. 7.
23 Cordero y Torres, Historia Compendiada del Estado de Puebla, p., Tomos 1,2 y 3, Ed. Libsa, España, 1999,
87
Ventura (2005) nos refiere que …”En el siglos XVI se funda el molino de
Mayorazgo al conceder el cabildo de la ciudad de Puebla licencia a don
Manuel
Imagen . Fotografías exteriores de fábrica textilera de Mayorazgo
Fuente: Archivo personal: Arq. Eduardo Carranza Luna archivo personal.
Imagen. Fotografías exteriores de la fábrica textilera donde antiguamente se encontraba el
Imagen
Molino 9. Toma fotográfica interior de la fábrica textilera donde antiguamente se encontraba el
de Mayorazgo
MolinoLuna
Fuente: Archivo personal: Arq. Eduardo Carranza de Mayorazgo
archivo personal.
Fuente: Archivo personal: Arq. Eduardo Carranza Luna archivo personal.
Mafra para explotarlo y aprovechar las aguas del rio Atoyac.
88
En 1604 pasó a ser propiedad de don Diego de Carmona y Tamariz,
mismo que había adquirido de los herederos de don Joseph de Sandoval las
tierras que lo circundaban y para las que fueron extendidas distintas
mercedes por el cabildo entre 1536 y 153924. Por estas mismas fechas el
molino era mejor conocido como San Juan y San Cristóbal de Amatlán, y el
cual comprendía una gran área de terreno. Como Mayorazgo de la familia
Carmona y Tamariz, el cual le fue heredado a Joaquín de Haro y Tamariz.
Posteriormente en 1839 el molino y la hacienda del Mayorazgo fue comprada
por José Gumersindo Saviñón, precursor en la industrialización textil del
algodón, dicho personaje había sido socio de Esteban de Antuñano.
Para el año de 1841 este molino pasa
hacer una factoría textil esta fábrica se
levantó al lado del molino de Mayorazgo25
Este molino también fue propiedad del
Capitán James Furlong Downes, el cual era
oriundo de Belfast, Irlanda, dicho
personaje figura en la historia de la ciudad de
Puebla, y estaba casado con la señora
Doña Ana Malpica, padre de ocho varones.
En el año de 1540 se inauguró en la
ciudad de Puebla la Hacienda y el “Molino de trigo El Batán o San José
del Puente”, en el terreno que hoy en día ocupa el Hotel Hacienda del
Molino, esta hacienda formaba parte de un jardín señorial perteneciente a
este molino.
24 Jesús Rivero Quijano, “La revolución industria y la industria textil en México”, Joaquín Porrúa, México, 1990, vol. I, p. 172.
25Gamboa Ojeda Leticia, Molino de Enmedio, “Una joya del patrimonio industrial poblano”, ICSH-BUAP, Puebla, 2005, p. 28
89
James (Diego) Fúrlong Daunes, irlandés, era dueño en 1790 del Molino de
Nuestra Señora de Guadalupe, en el río Alseseca y de 2 de los molinos de
Amatlán, el de En medio y el que llaman del Batán, tuvo 8 hijos, Baltasar
Fúrlong fue dueño del molino de Guadalupe desde 1829, fue alcalde, prefecto
y gobernador interino. Cosme Fúrlong le perteneció el Molino de Huexotitla,
también fue regidor, alcalde y gobernador, heredo el Molino de En medio,
Amatlán, situado en la desembocadura del río San Francisco, luego lo
transformó en una fábrica de hilados y tejidos misma que heredo a su hijo
Don Tomás Fúrlong.
Molino del Cristo En el siglo XX, el gobierno
comenzó a realizar el reparto agrario de los
enormes latifundios, conocido como
donaciones ejidales; reparto con el cual la
mayoría de las haciendas fueron objeto de
este tipo de segregación, perdiendo los
terrenos productivos que poseían y junto con
esto la posibilidad de rehacerse; situación que provocaría el abandono, así
como la completa extinción de algunos de estos inmuebles.
Los pocos terrenos de labor con que se
quedaron las haciendas no lograban
producir lo suficiente como para
mantener sus fincas y comenzaron a
fraccionar sus terrenos y venderlos para
zonas residenciales. Algunas lograron
reconvertirse instalando fábricas textiles en
su seno, pero igualmente cuando llegó la crisis a este sector, también
entraron en decadencia y muchas de ellas desaparecieron, sin embargo otras
muchas aún conservan gran parte de sus estructuras originales, pero corren
el mismo riesgo de desaparecer pues no están protegidas por ninguna ley ni
90
tampoco, a pesar de lo que se diga, hay interés de parte de las autoridades
para preservarlas, gestionar apoyos financieros, ni para comprarlas o
expropiarlas para usos gubernamentales de beneficio social.
En Puebla, la mayoría de estas haciendas periféricas se encuentran
precisamente en la zona de expansión urbana, es probable que con el paso
del tiempo y ante el inminente crecimiento poblacional, surjan más viviendas
que podrían poner en riesgo a los inmuebles e incluso pudiesen llegar a ser
destruidos por la perversa especulación inmobiliaria que ejerce enormes
presiones para demoler estas construcciones con el pretexto de su
lamentable estado de conservación, y así satisfacer la demanda de terrenos
que la construcción de viviendas y equipamiento comercial necesita.
Imagen 12. Plano de localización del molino de Mayorazgo y Fotografías de la fábrica textilera
91
Fuente: Cartografía de la Ciudad de Puebla, fotografías archivo personal
Conclusiones
Sin duda alguna los molinos de trigo de esa época contaba con grandes
extensiones de tierra, que era para suministrar su propia materia prima, los
molinos de trigo eran autosuficientes, además de que la mayoría de estos se
encontraban cerca de pueblos o ranchos lo que les permitía tener a la mano
la fuerza de trabajo, esto probablemente le abarataba la fuerza laboral, los
molinos también contaban o estaban conectados con las principales vías de
comunicación lo que les permitía tener el ingreso de su materia prima y
también podían distribuir sus productos, es decir que la industria molinera de
esos tiempos tenía que contar básicamente con tres factores muy
importantes para el correcto funcionamiento de estos que vendría siendo
mano de obra cercana al molino, contar con buenas tierras productivas y de
grandes extensiones y por ultimo debía contar con una serie de caminos que
le permitieran comercializar su producto y garantizar su desarrollo y
crecimiento.
Bibliografía
CARABARÍN Gracia Alberto, Agua y confort en la vida de la antigua Puebla, primera
edición 2005. Puebla, Ed. ICSYH- BUAP
CERVANTES Bello, Francisco Javier, (Coord). Las dimensiones del espacio en la
historia de Puebla (XVII- XIX). Ed. BUAP, 2001.
CORDERO y Torres, Historia Compendiada del Estado de Puebla, p. 240, Tomos 1,2 y
3, Ed. Libsa, España, 1999,
CONTRERAS, Cruz, Carlos y Carmen Blánquez Domínguez, De costas y valles.
.
92
Ciudades de la provincia mexicana a finales de la colonia. México. Editorial
Instituto José María Mora, UV, BUAP, 2003.
ECHEVERRIA y Veytia, Historia de la fundación de la Ciudad de la Puebla de los
Ángeles: en la Nueva España su descripción y presente estado Puebla, Ed. por
el Gobierno del Estado, 1932.
GARCÍA, Carabarín Alberto, Agua y confort en la vida de la antigua Puebla, Primera
edición, 2000. Puebla ICS Y H- BUAP p. 127,
GAMBOA Ojeda Leticia, Molino de Enmedio una joya del Patrimonio Industrial Poblano
(1539-2000). Primera edición, 2005. Puebla ICS Y H- BUAP.
GROSSO, Juan Carlos y Juan Carlos Garavaglia. La región de Puebla y la economía
novohispana: las alcabalas en la nueva España 1776-1821. México Ed. Instituto
José María Luís Mora, ICS Y H- BUAP. 1996.
ICAZA, Leonardo. Arquitectura y producción de trigo. En la época virreinal en la región
Puebla-Tlaxcala, Ed. Secretaria de Cultura y Gobierno del Estado de Puebla,
primera edición reimpresión, 1991.
LEICHT, Hugo. Las calles de Puebla. México, Ed. Secretaria de Cultura y Gobierno del
Estado de Puebla, octava reimpresión, 2007.
TAMAYO Marín Fausto, Huexotitla, la propiedad privada del molino activo más antiguo
de América, Centro de estudios históricos de Puebla, Puebla Pue., México 1959.
93
1.6
EL MOLINO DE TUZCACOACO SIGLO XVI-XVII.
ANTECEDENTES DE LA HACIENDA MOLINO DE FLORES
Rosana Espinosa Olivares
A través de las anchas paredes de
piedra y adobe del enorme
inmueble conocido por miles de
visitantes como la Hacienda del
Molino de Flores, se encierra todo
un ciclo histórico, muy interesante
pero desconocido y confuso. El
desinterés por el estudio del pasado
y la falta de fuentes son claros ejemplos que propician esta realidad.
La indagación histórica comienza cuando se pretende entender algún hecho,
desarrollo o experiencia del pasado, de tal modo que el investigador debe
considerar la naturaleza y los alcances de la interrogante cuya respuesta
desea hallar. Después de tener una noción general, incluso confusa o vaga,
intenta aislar cada uno de los elementos fundamentales que originan la
incertidumbre, para entonces formular un enunciado simple, claro y
94
completo. Antes de continuar, hay que verificar si el problema puede
resolverse mediante métodos de indagación y las fuentes de datos
disponibles.
La siguiente investigación se basó principalmente, en fuentes primarias, es
decir, en documentos de archivo, en especial encontrados en el Archivo
General de la Nación, Archivo Histórico del Agua y en el Archivo Histórico
Municipal de Texcoco.
El presente trabajo tiene como objetivo contribuir a la conservación del
patrimonio histórico de un molino de trigo de más de cuatrocientos años de
existencia y que hasta la fecha se tiene la virtud de poder apreciar.
Este estudio analiza el surgimiento del molino Tuscacoaco, que en la
actualidad, existe como Parque Nacional Molino de Flores, debido a que en el
último tercio del siglo XVII perteneció a la familia Flores de Valdés
adquiriendo el apellido como nombre característico, y para ello, se observan
e interpretan los antecedentes que propiciaron su desarrollo.
En el actual municipio de Texcoco, aproximadamente a cuatro kilómetros de
la ciudad, se encuentran los restos de lo que fue un molino de trigo fundado
por Pedro de Dueñas en 1585, sin embargo, no se puede apreciar a simple
vista lo que existió anteriormente, mencionado en un documento de 1567: el
Batán de Joan Vázquez; herramienta que se utilizó en los obrajes de paños
de lana.
Es una tarea complicada resolver el rompecabezas que engloba este sitio, sin
embargo, la indagación ha sido crucial en este trabajo, la cual conlleva a la
búsqueda constante y paciente de documentos primarios y sobre todo, a la
interpretación de los hechos. En este caso no se puede explicar el origen del
Molino sin comprender el significado que tuvo el Batán; no se trata de
separar los papeles, por lo contrario, de analizar cómo se entrelazan estos
sistemas productivos. El segundo no es ajeno al primero que se construyó
95
dieciocho años antes, es decir, una vez instaurado el Molino no podemos
dejar de lado al Batán ya que ambos actúan bajo los mismos patrones que
más adelante vamos a abordar.
Texcoco ha significado un parteaguas en la historia, no solo en el horizonte
precolombino sino, además, en la época colonial significó un lugar
estratégico y rico en muchos aspectos como por ejemplo, en tierras fértiles,
clima, agua, mano de obra, entre otros. De esta manera, la Corona
desconocedora de la realidad imperante de estos territorios, ordenó que todo
asentamiento español se realizara en sitios propicios y de condición favorable
para el desarrollo de la nueva economía a la que se le dio una temprana
apertura. En este aspecto, la Corona salía beneficiada al crear términos
fiscales, la captación de impuestos derivados de la nueva organización
económica que se crea al interior de la sociedad hispana, la media anata, la
alcabala, etc.
Con base al documento escrito en 1567, nos damos cuenta de que Joan
Vázquez se le otorgó una Merced Real, con la cual pretendía desarrollar
ampliamente la producción de textiles utilizando la fuerza hidráulica y mano
de obra indígena del lugar, en el denominado barrio Tuscacoaco. Es
necesario mencionar que el objetivo de la instauración de la merced real era
limitar que una sola persona fuera dueña de inmensas dimensiones
territoriales y, también, de la apropiación por parte de la Iglesia.
No cabe duda, que desde las primeras décadas después de la conquista, la
población indígena estuvo encargada del trabajo relacionado con la cría de
ovejas, trasquila, hilado y tejido de lana. Las nuevas técnicas de tejido
traídas por los españoles para realizar telas con lana de oveja involucraban
especialmente, el trabajo del tejedor varón y requirieron de nuevos espacios,
de talleres urbanos a costumbre europea. Esto requirió de la necesidad de
96
maestros tejedores y oficiales europeos expertos que enseñarán a los
indígenas.
Estas manufacturas se ubicaron preferentemente en las urbes, donde se
concentraba el mercado de telas de lana y en las riveras de los ríos cercanos
de las ciudades por depender del agua para el lavado y teñido de los textiles.
Precisamente, Joan Vázquez decide fundar un batán a orilla del Río
Coscacuauco, muy cerca de la ciudad de Texcoco.
Se requería de abundante agua tanto para la primera lavada de lana como
para lavar los textiles ya listos. Había que lavarlos puesto que la lana se
engrasaba con manteca para poderse cardar e hilar. También, para el
proceso del teñido era importante el acceso al líquido. Las grandes empresas
textiles que contaban con un batán, requerían forzosamente de la energía
hidráulica para accionar esta máquina golpeadora.26
La lana recién trasquilada que llegaba al obraje, tenía que ser apartada, es
decir, se separaba la mejor lana para la elaboración de las telas finas. Las
telas finas eran los paños seiscenos, llamados así por el número de hilos que
llevaba la urdimbre; otras lanas, por ejemplo, la de buen filamento se usaba
para telas y bayetas ordinarias, y la cañonea para frazadas y sapares.27 La
mezcla de diferentes tipos de lana daba como resultado paños de mala
calidad.
Una vez que los trabajadores apartaban la lana, pasaba a los trabajadores
que la lavaban en una solución tibia de orina vieja, utilizada por el amoniaco,
y en agua; después la metían en agua fría para quitar la grasa que poseía la
lana y demás suciedades. Posteriormente, se revisaba que la lana no tuviera
nudos e impurezas. Todo el proceso era realizado por trabajadores múltiples
quienes en verdad no necesitaban mucha instrucción.
26 Brígida Von Mentz, Trabajo, Sujeción y Libertad en el centro de la Nueva España, Esclavos, aprendices, campesinos y
operarios campesinos, siglos XVI-XVIII, México, CIESAS, 1999, p. 230.
27 Ibidem, p. 233.
97
El teñido se solía realizar en distintas fases según el tipo de color.28 El añil y
la grana no se aplicaba a la lana pura, sino después; en cambio, los colores
verde, escarlata y amarillo de aplicaban a la lana pura antes de hilar. Las
materias primas para el teñido eran variadas y requerían con frecuencia de
fijadores especiales, como el alumbre. De ese proceso se encargaba el
tintorero, un trabajador de mucho conocimiento al respecto, por ejemplo, de
químicos, de diversos mordentes y ácidos, como el sulfúrico, lo que implicaba
que fuera un trabajo peligroso y sofocante, ya que se necesitaba de fuego
para calentar tinas para el tinte. “Para terminar la preparación de la lana se
untaban las fibras con manteca para darles flexibilidad, de esto se
encargaban los emborradores; en los obrajes se denominaban las salas
donde se preparaban las fibras del emborrizo”.29 Posteriormente, pasaba la
lana a ser cardada en un taller que por lo general era de mayores
dimensiones, era donde se concentraban los trabajos de hilar y peinar lana.
Una vez terminado, el hilo pasaba al área de tejido donde eran trabajadas las
telas en telares horizontales europeos.
La última fase era el lavado y el terminado del tejido, para ello se usaban
prensas grandes y un batán. Los batanes de paños tuvieron como objeto
golpear, desengrasar y compactar los paños de lana para mejorar su calidad
y aspecto; este era el proceso final que solo podían efectuar aquellas
manufacturas que contaran con esta máquina; en manufacturas menores no
se podían producir este tipo de textiles de mayor valor.30
La máquina del batán estaba compuesta por martinetes o mazos de madera,
accionados por una rueda hidráulica. Esta rueda transmitía el movimiento
giratorio a un eje horizontal que llevaba cierto número de álabres. Estas
paletas del eje a la vez movían los dientes de la rueda del batán, y al girar
28 Ibidem, p. 234.
29 Von Mentz, Op. Cit. p. 234.
30 Von Mentz, Op. Cit. p. 236.
98
alternadamente levantaban y dejaban caer los mazos o almadanetas
golpeando la tela que se batanaba.
El movimiento de la rueda se usaba solo para mover un eje que con sus
paletas movía a su vez los martinetes que golpeaban el textil para
desengrasar la lana. También, se usaba el batán para ajustar, apretar y
compactar los tejidos.
Por lo anterior, se deduce que el agua corriente era de mayor importancia
para ¿una manufactura textil y este elemento ejerció una influencia decisiva
en cuanto a la ubicación de los obrajes, la cual es una razón muy importante
del batán estudiado en este trabajo.
Lo interesante de este suceso es esclarecer ¿por qué Pedro de Dueñas funda
un molino en un lugar donde ya una persona, en este caso Joan Vázquez,
tenía un obraje de paños? Como lo mencioné anteriormente, el molino, o
mejor dicho, el sistema de funcionamiento, era tan similar al de un batán,
utilizaban la fuerza hidráulica como principal fuerza para hacer girar la
maquinaria necesaria. No obstante, se observa un panorama donde Pedro de
dueñas podía tener muchas cosas resueltas, lo que incluía la producción
textil, por qué es erróneo afirmar que instaurando el molino se deja de lado
la producción de textiles, que solamente se utilizó su estructura, sino que
efectivamente se tomó parte de la estructura del batán pero no con la
finalidad de sustituirlo, al contrario seguir produciendo paños. Refiriéndonos
a este punto, según el documento escrito por el propio Pedro de Dueñas, ya
para 1595, menciona que tiene en una estancia entre dos y tres mil ovejas,
lo que afirma que seguía produciendo lana.31
31 AGN, Tierras, Exp. 254
99
“Pedro de Dueñas aparecía ya entre los compradores de pastel a los primeros
asentistas que realizaron experimentos en los alrededores de Jalapa.”32
Además, revisando una fuente que data de 1583 podemos asegurar que este
personaje tenía antecedentes con respecto a los obrajes.
Analizando la fecha de este documento, nos damos cuenta que Pedro de
Dueñas tenía otro obraje en un pueblo muy cerca de la ciudad de Texcoco,
de hecho a muy poca distancia del pueblo de Chiconcuac; y que éste gozaba
de privilegios al contar con mano de obra indígena, sin embargo, se
menciona que se le está exigiendo que desocupe las casas donde tiene su
producción y deje en libertad a sus trabajadores, lo que nos refiere que
estaba, como en muchos casos, por ejemplo, en Puebla, realizando una
actividad de forma ilegal, pero esta afirmación parecería ser incorrecta, no
obstante, no lo es, ya que como lo dice el documento, se le está ordenando
que pague a sus trabajadores, lo cual nos lleva a pensar que los explotaba
sin darles pago alguno.
La legislación de la mano de obra en los obrajes se inicia con la serie de
ordenanzas del virrey Martín Enríquez. Estas ordenanzas van precedidas de
la cédula real de Felipe II que reglamenta el trabajo asalariado de reos en
empresas privadas. Se tiene que considerar que los recursos naturales de la
zona en esos años fueron muy abundantes, el río Coscacuaco era tan
caudaloso que una pequeña parte de él, bien podía abastecer al molino y al
batán.
Contextualizando el por qué Dueñas fundó el molino hay que considerar la
prioridad que se le daba a la producción de un alimento tan necesitado: el
pan.
Los conquistadores españoles se establecieron en el valle, construyeron su
ciudad sobre Tenochtitlan, cifraron su consumo alimenticio en la producción
32 Jean Pierre Berthe, “El cultivo de pastel en Nueva España” en Historia mexicana, México, vol. IX, núm. 3, p. 380.
100
indígena aprovechando el sistema de tributo ya establecido. A pesar de ello,
los hábitos alimenticios de la población conquistadora eran radicalmente
diferentes y pronto se las ingenió para tener a mano los elementos que eran
parte de su modo de vida. El sistema de producción de maíz estaba
establecido. En éste, y por medio del tributo se basa en gran medida la
alimentación de la población tanto blanca como nativa en los primeros años
de la Colonia. Lo conducente era que las autoridades españolas fijaran la
política de implantar un sistema de cultivo de trigo, que va orientándose
hasta su mejor logro.
Después de que fracasó el intento de hacer que la producción de trigo fuera
carga de la población indígena, y de que fue imposible obtenerlo por medio
del tributo, el esfuerzo del estado fue orientado a que el desarrollo de este
cultivo fuera dirigido por los mismos españoles favorecidos con tierras
otorgadas por mercedes y en disposición de mano de obra indígena, quienes
después de alguna resistencia emprendieron su producción.33
El enlace favorable fue el aumento de la demanda de alimentos en los
centros de población principalmente en la ciudad de México, la que, además
de un crecimiento poblacional por inmigración, se resentía una fractura en el
sistema de tributos. “Los indios daban pocas muestras de aptitud para el
cultivo de cereales cuando no se les dirigía y vigilaba”.34Cabe mencionar que
la población indígena sufrió no solo la invasión y derrota militar, sino fue
golpeada por numerosas enfermedades como la viruela, sífilis y la llamada
matlazahuatl, por mencionar algunas, causantes de un descenso poblacional
impresionante de los nativos.
Por otro lado, las necesidades de expansión de la metrópoli, tratando de
encontrar los preciados metales, provocan que pronto se intente la
colonización hacia el norte, lo que encuentra un apoyo en el deseo de
33 Clara Elena Suárez Argüello, La política cerealera en la economía novohispana. El caso del trigo. México, CIESAS, 1985, p. 18.
34 Francois Chevalier, La Formación de los Latifundios en México. Tierra y sociedad en los siglos XVI y XVII, México, FCE, 1982.
pp. 88-89.
101
riquezas de los conquistadores. Conforme la búsqueda de metales es
satisfactoria, se ganan regiones para la Corona y se desplaza población hacia
esas zonas, formándose nuevos vecindarios en torno a las minas, los que
necesitan alimentarse35.
Todos estos fenómenos provocan que en determinado momento los cereales
sean una mercancía, cuyo valor aumentaba al no haber una oferta suficiente.
Su producción se convierte en una actividad lo suficientemente lucrativa para
prestarle atención, lo que provoca un cambio de actitud en los españoles,
que en un principio rechazaron una relación intensa con la producción
agrícola, pues no permitía un enriquecimiento tan rápido como el de la
explotación de los minerales. Como dice Chevalier “no hay mal que por bien
no venga”, la fabulosa carestía de los víveres llevaba su remedio consigo
misma, puesto que incitó a algunos españoles a producir trigo pese al
poderosísimo atractivo de las minas y a la falta de mano de obra indígena,
razón por la que comenzaron a surgir las haciendas agrícolas.36 En este
contexto hallamos que los precios del trigo que venían de la península
ibérica, tuvieron tendencias constantes al alza, además de que el cosechado
por los nativos disminuyó. “En 1576-1578 se produjo una gran sacudida: la
fanega de trigo, que valía 10, 12 o 15 reales, pasó a 20 y 22, y tendió a
mantenerse en este alto nivel en la capital”.37 La principal causa del alza fue
la gran epidemia que se suscitó entre 1576-1577, que hizo desaparecer
buena parte de la población indígena. “Las relaciones geográficas de 1579-
1581 nunca dejan de hablar de ese desastre: los indios han disminuido en
proporciones terribles, los labradores se encuentran sin brazos, y pierden su
trigo porque no hay quien lo escarde o lo siegue; reducen las superficies
sembradas y algunos abandonan por completo sus explotaciones”.38
35 Ibidem, p. 19.
36 Ibidem, p. 94.
37 Idem.
38 Ibidem, p. 95.
102
En el último tercio del siglo XVI, y a través de diversas instancias políticas se
establece el fomento al cultivo del trigo. Según se observa, los lineamientos
que la Corona emitió fueron favorables para la producción de trigo, pues, era
una semilla sumamente indispensable para los cada vez más inmigrantes
que llegaban a la Nueva España, y a decir que, se presentaba como un
negocio muy redituable para todos aquellos que les interesaba explotar la
tierra, actividad que poco a poco se fue convirtiendo en algo muy solicitado.
De acuerdo con trabajos realizados por Gibson, “la producción de trigo a
gran escala comenzó a finales del siglo XVI”39; proporciona datos
comparativos referentes al cultivo de trigo en el valle de México, haciendo
notar tanto cambio radical en el tamaño de las fincas hacia su expansión,
como un incremento en lo producción a fines del siglo XVI. Chevalier
menciona que se da un aumento de la población blanca y por consiguiente
un aumento en la demanda del trigo.40 Enrique Florescano, bajo la misma
técnica, ubica el desarrollo de una agricultura de carácter comercial en
manos de los españoles, después de 1550, que se dedica a proveer a las
ciudades.41
Por su parte, Borah, aunque reconoce un incremento en la eficiencia para la
producción tanto por parte de los campesinos indígenas como de los
labradores españoles, considera que “el aumento de la producción debe
haber sido casi nulo en relación a las consecuencias de la desaparición de
gran número de agricultores”42, si bien no considera una disminución en la
demanda por la mortandad habida. Antes, al contrario, habla de una
creciente demanda de todos los productos y enfoca principalmente el
problema al abasto de las ciudades, considerando una baja en la
productividad agrícola.
39Charles Gibson, Los aztecas bajo el dominio español, 1519-1810, México, FCE, 1967, p. 332.
40Chevalier, Op. Cit, p. 95.
41Enrique Florescano, “El abasto y la legislación de granos en el siglo XVI” en Historia Mexicana, XIV, abril-junio, pp. 591-592.
42 Woodrow Borah, El siglo de la depresión en Nueva España, México, SepSetentas, num. 221, 1975, p. 77.
103
… el grueso de estas provisiones, maíz, verdura, fruta, pescado, caza,
leña, pastura y paja, provenían directamente de los indios como tributo o
como producto vendido en la ciudad. El trigo y el ganado provenían
principalmente de los ranchos españoles. A la disminución de la población
indígena correspondió el descenso igual de los productos. Con menos
mano de obra los ranchos españoles no produjeron tanto trigo ni tanto
ganado como antes y, mucho menos, lo bastante para satisfacer la
creciente demanda, lo que ocasionó una seria escasez en las ciudades, la
primera desde su fundación.43
Se comprende que el panorama apuntaba que la circunstancia era difícil,
existía relativamente poca mano de obra y una demanda sumamente alta del
grano tan indispensable para el europeo; sobre todo el fomento que brindaba
las autoridades para que se explotara la agricultura.
Por otro lado, como lo menciona Leonardo Icaza, las construcciones
conocidas como molinos, son soluciones arquitectónicas, que junto con una
maquinaria en la que se aprovecha la fuerza del agua sirven para una
actividad entre otras, la de transformar los granos de trigo en harina. Estas
construcciones se van a localizar fuera de las trazas de las ciudades y
vinculadas primordialmente a donde existían las condiciones en donde se
pueda aprovechar una corriente de agua, así como otro tipo de espacios que
dispongan de características para diversos menesteres, lo que es el caso del
Molino estudiado en este trabajo. Para el establecimiento de un molino tanto
para un particular como para un cabildo, había que solicitar una merced real,
así como apegarse a las ordenanzas o normas vigentes para su operabilidad.
De las fuentes documentales se han extraído las disposiciones legales que se
debían cumplir y estas son las siguientes:
Hacer ante un cabildo una solicitud de sitio de agua; pregón para verificar
si no había inconveniente o prejuicio para vecinos o para la ciudad;
otorgamiento de licencia o título de autorización de construcción; con el
permiso para edificar, tiene oportunidad de comenzar dentro de los dos
43 Borah, Op Cit, pp. 77-78.
104
meses siguientes y terminarlo en un transcurso de un año; después de
pasado un determinado tiempo, el molino no se podía arrendar o
vender.44
En el caso del molino de Tuscacoaco, analizando el documento original
realizado en 1585, podemos identificar que el fundador Pedro de Dueñas,
solicita un herido paramolino en un sitio bajo la jurisdicción de Texcoco:
El autor del escrito fue el virrey y arzobispo de México Pedro Moya de
Contreras (1584-1585), donde le otorga a Pedro de Dueñas, español que
vivía en la ciudad de Texcoco, un herido de molino en una hacienda que se
fundó para batán en el sitio llamado Tuscacoaco y que incluso ya era de su
propiedad: “Pedro de Dueñas para 1585 contaba también con una hacienda
de labor, pues en estas fechas solicitó del virrey una meced para un herido
de molino, donde tenía también fundado un batán sobre el río que le llaman
Coscacuauco”45 cerca de la ciudad de Texcoco; para que éste utilice el
excedente de agua del batán existente y lleve de inmediato todo lo necesario.
Carmen Viqueira menciona que los batanes aparecen a menudo asociados
con los molinos, unos y otros movidos por fuerza hidráulica y aprovechando
a veces del sistema prehispánico de canales.46 Los propietarios de molinos
eran personajes que combinaron distintas actividades económicas, desde el
molinero que fabrica harina para su subsistencia, hasta los hacendados,
funcionarios, comerciantes o mineros que lograron establecer verdaderas
empresas agrícolas. Aun cuando los cereales se podían cultivar en pequeña
escala con una reducida inversión de capital, como en el caso de las labores
y de los ranchos, en las grandes haciendas la demanda de capital era
elevada, sus tierras propias para el cultivo las ubicaban cerca de algún río u
ojo de agua ya que el trigo necesitaba ser irrigado, para ello, desde
44 Leonardo Icaza, Arquitectura y producción de trigo en la época virreinal en la región de Puebla-Tlaxcala, México, Gobierno del
estado de Puebla, 1991, p. 28
45Carmen Viqueira y José I. Urquiola, Los Obrajes en la nueva España, 1530-1630, México, CONACULTA, 1986, pp. 248.
46 Viqueira y Urquiola, Op Cit, p. 41.
105
temprana época se construyeron obras hidráulicas para conducir el agua a
las parcelas.
Efectivamente, Pedro de Dueñas era una persona dirigida al comercio de
lleno; como se aprecia en el documento de la petición, identificamos que ya
era dueño del obraje de Joan Vázquez, es decir, era un productor de textiles
de lana y que además, se interesó por la explotación agrícola del trigo con la
intención de producir harina, actividad que no se le negó por ser tan
necesitada por un sector de población blanca. Con esto podemos
comprender, que desde el virrey Conde de la Coruña en 1580, al dejar el
virreinato don Martín Enríquez existió la pretensión de alcanzar la
autosuficiencia alimentaria, siguiendo lo expuesto por el Rey Fernando II:
Por ende, os informareis de todas las tierras de regadío que
hubiere y daréis orden que se siembren de trigo y si hubiere
en ellas algunas estancias de ganado que no tengan título
legítimo sobre las tierras las mandaréis quitar y pasará a otras
partes donde estén sin perjuicio. Daréis orden a los indios que
en las tierras de regadío siembren trigo, que la tierra sea muy
bien abastecida y si tuvieren algún título, llamadas y oídas las
partes haréis de ello justicia.47
Otro punto muy importante, es analizar ¿qué tanto territorio era explotado
con la siembra de trigo? Actualmente, se puede distinguir, que todos los
ejidos de los pueblos que se encuentran alrededor de la Hacienda: San
Miguel Tlaixpan, La Purificación Tepetitla, San Nicolás Tlaminca, Santa María
Nativitas, San Dieguito Xochimancan, y Xocotlan, muestran una erosión
impresionante, e incluso, es notable el cambio de suelo, es decir, hasta la
fecha se notan los límites de los terrenos que posiblemente se explotaban
con trigo.
47 Lewis Hanke, Los virreyes españoles en América durante el gobierno de la casa de Austria, México, Atlas, vol. 1, 1976, p. 195.
106
La creciente demanda interna y externa de productos agrícolas y ganaderos
propició la expansión territorial y económica de las labores y estancias de
ganado y este fenómeno dio origen al surgimiento de la Hacienda. La
primera mención de la palabra Hacienda aparece en un mapa de 1579, y
principalmente surge en la zona cerealera del centro. De acuerdo con Gisela
Von Wobeser, las características estructurales primarias de la hacienda eran:
el dominio sobre los recursos naturales de una zona (tierra y agua), el
dominio sobre la fuerza de trabajo y, el dominio sobre los mercados
regionales y locales.48 La palabra empleada sola y sin más predicciones
tiende a designar una propiedad rural. Las haciendas solían agrupar las
caballerías de cultivo junto con las estancias ganaderas en vastas unidades
territoriales. Las haciendas debían tener una cierta extensión territorial, así
como determinado tamaño de la unidad productiva para que se pudiera dar
la relación de dominio.
La tierra era la inversión más segura de la época, redituaba buenas
ganancias, ya sea trabajándola, arrendándola o cediéndola mediante censo,
y su posesión daba prestigio social y permitía, además, tener acceso a
crédito porque se utilizaba como garantía hipotecaria. Por esta razón, una
parte considerable del capital mercantil y minero se canalizó hacia el campo.
La figura de Pedro de Dueñas, representa al nuevo tipo de empresario.
Careció de encomienda pero se enriqueció mediante el cultivo y el comercio,
llegando a convertirse en uno de los hombres más ricos del lugar. La
adquisición de diferentes propiedades de tierra lo convirtieron en uno de los
terratenientes más importantes de Texcoco. Contaba, además, con otra
hacienda llamada San Telmo, ubicada actualmente, en los ejidos de
Tepetlaxtoc, mencionada en un documento escrito por el hijo de Dueñas en
1632, aclarando que su padre le heredó esa propiedad.49
48 Ibidem, p.51.
49 AHMT, Sección Escribano público, Caja 1, 1606-1634, Año 1632.
107
Para comprender el valor que tenían las tierras que se encontraban alrededor
del molino, en especial, los actuales pueblos de San Miguel Tlaixpan, La
Purificación Tepetitla y San Nicolás Tlaminca, es preciso subrayar que
durante la época prehispánica fueron los jardines del rey Nezahualcóyotl los
cuales eran reservados y no había asentamientos en esos tres sitios.
La élite tetzcocana invirtió gran cantidad de esfuerzo en la construcción y
mantenimiento de los acueductos y canales que conducían el agua desde
los surtidores y manantiales de la serranía hasta las residencias reales del
Tezcotzinco, así como las regiones circundantes. La mayor parte de agua
que corrió por esta compleja red se aprovechó para fines no utilitarios. En
tiempos coloniales este sistema hidráulico de la realeza fue remodelado
con fines utilitarios.50
Desde la época prehispánica fue necesaria la construcción de obras
hidráulicas, debido a la prolongada época de sequía y a las inundaciones
para proteger a la población. Por ejemplo, Musset plantea que en Texcoco se
utilizaron acueductos prehispánicos para hacer funcionar varios batanes y
molinos.51
Con estos parámetros, es posible que desde que Pedro de Dueñas hizo
funcionar su molino, se obligó al desplazamiento de algunos asentamientos
indígenas.
Tal molino se encontraba en el barrio Tuscacoaco y su finca fue ampliada
en 1592. Los tres asentamientos que ocupaban terrenos en ella debieron
desplazarse, con excepción el barrio Tlailotlacan. El primero debió hacerlo
hacia las faldas occidentales del cerro Tecuilachi para formar la comunidad
de san Miguel Tlaixpan; el segundo se desplazó hacia el este para formar
San Nicolás Tlaminca, pero cuyo asentamiento no es el actual, sino aquel
50 Saúl Alcántara Onofre, “El jardín de Nezahualcoyotl en el cerro de Tezcotzinco” en Arqueología mexicana, México, vol. X,
núm. 58, 2002, p. 59.
51 Alain Musset, El agua en el valle de México siglos XVI y XVII, México, Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos,
1992, p. 180
108
que en el ejido de esa comunidad antes de 1735. El tercero debió
desplazarse más hacia el poniente para formar Xocotlan.52
Como lo menciona Olivares Orozco en la cita anterior, en 1592 se expande la
propiedad de la hacienda de Pedro de Dueñas desplazando a los nativos a
consecuencia de las “composiciones de tierras” establecidas en 1591 mediante dos
cédulas capitales. No obstante, el barrio Tlailotlacan, es decir, Santa María Nativitas
no se reubica.
Desplazamiento de las tres aldeas a raíz de la instalación del molino.
Fuente: Juan Carlos Olivares Orozco, “San Nicolás Tlaminca en los siglos XVI y XVII.
Movimientos y reacomodos de los pueblos de la sierra: el nacimiento de San
Miguel Tlaixpan y la Purificación, en Texcoco cultural, México, vol. 1, núm. 7,
septiembre-octubre, 2004
¿Por qué se dieron las composiciones de tierras? En los últimos años del siglo
XVI, la monarquía española se encontraba en una crisis financiera. “Las
composiciones de tierras fueron unos de los expedientes destinados a llenar
las arcas de la Real Hacienda.”53 Esta crisis orilló al rey de España a que los
propietarios de tierras por repartimiento se tuvieran que poner en regla, lo
52 Juan Carlos Olivares Orozco, “San Nicolás Tlaminca en los siglos XVI y XVII. Movimientos y reacomodos de los pueblos de la
sierra: el nacimiento de San Miguel Tlaixpan y la Purificación, en Texcoco cultural, México, vol. 1, núm. 7, septiembre-octubre,
2004, p. 12.
53 Idem.
109
cual requería que se hicieran averiguaciones y quienes no contaran con
documentos legales de propiedad tendría que pagar. En lo correspondiente al
molino de Tuscacoaco, el propietario compró más terrenos, invadiendo los
terrenos indígenas para cultivar trigo; puesto que desde que fundó el molino,
este estaba en segundo término, pues, como lo tratamos anteriormente, el
propietario era desde sus inicios productor de textiles de lana, y que
seguramente, conforme transcurrió el tiempo, el negocio del harina le estaba
generando buenas ganancias, razón por la cual decide invertir más en el
molino comprando más terrenos para la siembra del grano llegando a tener
aproximadamente, cerca de 2,000 hectáreas.
En lo concerniente al funcionamiento del molino Tuscacoaco, es
imprescindible mencionar que pertenece al modelo horizontal, llamado
también griego, escandinavo o rodezno, es el más simple y consiste en un
eje en cuya parte inferior está la rueda introducida en la corriente de agua y
en el extremo superior se une a la piedra de moler. Este tipo de molino
carece de engranajes y de sistemas de transmisión, el movimiento de la
rueda se transmite a la piedra directamente, por lo que la muela móvil
llamada “corredera” o “volandera” da el mismo número de vueltas que el
rodezno. Existe consenso entre los historiadores sobre la difusión del molino
hidráulico de manera espectacular durante la edad media en Europa. El
molino se convierte en testigo de una profunda reorganización social de la
época; en dos o tres generaciones el occidente europeo se cubre de molinos
de agua.
Es claro que los españoles adaptaron en el nuevo territorio conquistado sus
tradiciones alimenticias, de los cuales el pan era uno de los principales
componentes. Básicamente el funcionamiento del molino Tuscacoaco era el
siguiente: el agua se desviaba del río Coscacuauco, por un canal que
abastecía a un cubo o balsa que actúa como depósito de almacenaje. Desde
110
aquí impulsadamente se dirige al molino (concretamente en la sala de
rodetes o infierno) por pequeños conductos inclinados que conducen el agua
a gran presión hacia los rodetes. El giro de éstos, transmitido a través de un
eje vertical o maza, mueve la muela volandera sobre otra inferior que
permanece fija y se denomina solera o "bajera".
Canales en rampa para
hacer presión y poder girar las
piedras de molienda.
Muela del molino
Tuscacoaco
La arqueología industrial nos da elementos para intentar una reconstrucción
sobre el funcionamiento de estos establecimientos, así como las dificultades
a las que se enfrentaron cotidianamente. En lo tocante a ello, las
problemáticas que enfrentó la familia Dueñas se relacionan al impacto de su
negocio, teniendo como fuente principal una serie de demandas expedidas a
partir de 1599, que revelan la magnitud de contaminantes que desechaba el
batán, como lo son jabones, mantecas, orines y greda, que es una especie
de arcilla por lo común de color blanco azulado, usada principalmente para
desengrasar los paños y quitar manchas. Todos estos contaminantes
arruinaban el apropiado consumo del agua que venía de los manantiales,
pues como lo tratamos anteriormente, el molino y el batán solo utilizaban la
fuerza del agua, la contaminaban y la devolvían de nuevo a la corriente del
río, cosa que afectaba a numerosos pueblos de la jurisdicción de Texcoco. No
obstante, lo que se recalca en estos documentos es que españoles de
Texcoco quieren que se tomen medidas contra este mal, manifestación que
se considera tuvo más peso.
111
Es importante mencionar que a partir de que sube al trono Felipe III,
comienzan a ocurrir algunos cambios. El virrey Gaspar de Zúñiga y Acevedo,
por mandato del rey, comienza a ordenar se inspeccionen los obrajes, ya que
se emite una nueva cedula que señala que no se puede tener trabajando en
ellos a indígenas, debido a la despoblación, que lo permitido son esclavos
negros. Desde esta perspectiva, se puede observar que se empieza a tomar
en cuenta las problemáticas que se generan en los obrajes. Tras la muerte
de Pedro de Dueñas el molino de Tuscacoaco pasa a manos de su hijo Pedro
de Dueñas segundo, quien continúa con el negocio. El auge que alcanzaría
dicho molino fue amenazado por la expansión territorial de otros
terratenientes, que al amparo de la Santa Inquisición pretendían ampliar sus
tierras quitándole extensión a las haciendas. La competencia por el poder
siempre ha estado presente en la historia de los hombres, en este contexto
en el cual Pedro de Dueñas segundo se encontraba con un negocio estable y
próspero, a pesar de las malas condiciones en las que tenía a sus
trabajadores, no podía faltar que se presentaran problemáticas con otros
terratenientes, los cuales esperaban a toda costa que la familia Dueñas
saliera de la jugada. Por ejemplo, en 1623, Pedro De Dueñas hijo demanda a
un terrateniente de Texcoco: Lope de Arguelles, donde se exige que el
culpado ha desviado el agua que abastece a la ciudad de Texcoco para regar
sus sementeras de trigo; Dueñas pide que pague quinientos pesos, y de
inmediato rehaga la presa principal de la ciudad.
A comienzos del siglo XVII, se pueden identificar las familias que conjugaron
actividades agrícolas e industriales: los Dueñas, Arguelles Quiñones y Pasalli,
los cuales competían por el uso del agua y las tierras.
Un dato muy importante que menciona Carmen Viqueira es que en 1616,
Arguelles tomó en arrendamiento la hacienda de doña Agustina Bermúdez,
viuda de Pedro de Dueñas, que contaba con 20 mulas aparejadas, y tres
112
indios del servicio de la recua, además de 11 gañanes que debían 512 pesos
y diversos bueyes y ganado.54
Deduciendo que desde las primeras demandas que se le hicieron a Pedro de
Dueñas primero por contaminar el agua, estaba bajo inspecciones constantes
de visitadores enviados por las autoridades, lo que estorbaba en muchas de
las acciones que quisiere realizar. Es muy probable que el propietario
estuviera endeudado y que constantemente tuviera riñas con los demás
obrajeros y molineros de la zona.
Finalmente, la familia Dueñas pierde su molino aproximadamente en el año
de 1667, a consecuencia de conflictos con terratenientes, y posteriormente,
adquirida por Don Antonio Urrutia de Vergara. La familia Dueñas logró
establecer y mantener un auge exitoso de su obraje de paños y de su molino
de trigo durante más de ochenta años.
A manera de conclusión, el obraje de paños fue un pilar en este estudio para
comprender la historia del origen del molino de Tuscacoaco.
¿Hasta qué punto el obraje de paños significó un apoyo en la economía de la
familia Dueñas? El análisis realizado indica que efectivamente, el obraje que
tenía fundado Juan Vázquez, una vez siendo propiedad de Pedro de Dueñas,
no quedó en segundo término, sino que continúo siendo elemento
importante hasta principios del siglo XVII, ya que de lo contrario, no
existirían demandas en contra de Dueñas por contaminar el río Coscacuauco.
Sin embargo, la producción de trigo en este territorio cambió la forma de
vida de los pueblos nativos y originó el nacimiento de la Hacienda en toda la
extensión de la palabra, es decir, la Hacienda nace a partir de la explotación
de la tierra en este sitio, una vez dada la composición de 1591, ya que,
comprendía tierras de labranza y por supuesto mano de obra.
54 Viqueira y Urquiola, Op. Cit. p. 250.
113
Aún queda mucho por hacer, este trabajo marca muchas interrogantes y
sobre todo abre camino a la crítica y reflexión. La investigación intenta ser la
punta de lanza para futuros trabajos; no se puede pasar por alto la
indagación de la historia de un lugar de suma importancia en la actualidad, y
sobre todo, llamar la atención para la apropiada conservación de este
patrimonio que encierra más de cuatro siglos de historia y que hasta la fecha
se ha dejado desvanecer.
114
Bibliografía
Alcántara Onofre, Saúl, “El jardín de Nezahualcóyotl en el cerro de
Tezcotzinco” en Arqueología mexicana, México, vol. X, núm. 58,
2002.
Berthe, Jean Pierre, “El cultivo de pastel en Nueva España” en Historia
mexicana, México, vol. IX, núm. 3.
Borah, Woodrow, El siglo de la depresión en Nueva España, México,
SepSetentas, núm. 221, 1975.
Chevalier, François, La Formación de los Latifundios en México. Tierra y
sociedad en los siglos XVI y XVII, México, FCE, 1982.
Florescano, Enrique, “El abasto y la legislación de granos en el siglo XVI” en
Historia Mexicana, XIV, abril-junio.
Gibson, Charles, Los aztecas bajo el dominio español, 1519-1810, México,
FCE, 1967.
Icaza, Leonardo, Arquitectura y producción de trigo en la época virreinal en
la región de Puebla-Tlaxcala, México, Gobierno del estado de Puebla,
1991.
Musset, Alain, El agua en el valle de México siglos XVI y XVII, México,
Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 1992.
Olivares Orozco, Juan Carlos “San Nicolás Tlaminca en los siglos XVI y XVII.
Movimientos y reacomodos de los pueblos de la sierra: el nacimiento
de San Miguel Tlaixpan y la Purificación, en Texcoco cultural, México,
vol. 1, núm. 7, septiembre-octubre, 2004.
Viqueira y Urquiola, Carmen y José Ignacio, Los Obrajes en la nueva
España, 1530-1630, México, CONACULTA, 1986.
Brígida Von Mentz, Trabajo, Sujeción y Libertad en el centro de la Nueva
España, Esclavos, aprendices, campesinos y operarios campesinos,
México, C
115
HISTORIA Y ARQUEOLOGÍA INDUSTRIAL
116
2.1
ENTRE LA FÁBRICA Y LA HACIENDA LORETO UNA
FÁBRICA PAPELERA CON UNA LÓGICA PRODUCTIVA
HACENDARIA
Arqlgo. Sinhúe Lucas Landgrave
CMCPI
sinhuell@[Link]
La fábrica papelera de Loreto ubicada en las inmediaciones de San
Ángel al sur de la ciudad de México, representa una larga tradición
productiva del papel que abarca desde la colonia hasta la década de
los ochentas del siglo XX, momento en que dicha factoría transitó de
las funciones productivas fabriles papeleras a una recreativa y de
esparcimiento como plaza comercial. En este lugar por la colindancia
con el río Magdalena se desarrolló un importante corredor fabril en
donde se ubicaron grandes industrias, como fueron la Hormiga y la
Alpina dedicadas a los hilados y tejidos entre otras, incluso en el área
en que se asentó la fábrica de Loreto se dieron lugar distintas
actividades productivas a las del papel, como lo fue primeramente el
Molino de trigo de Mira Flores (1565), un batán de paños (1591),
obrajes en (1604) y una fábrica de hilados y tejidos de algodón para
(1885), respecto a estas actividades productivas Hans Lenz menciona
mediante el uso de un plano, del cual considera su fecha para 1750,
que en el molino de Loreto:
(…) se llevaban a cabo dos actividades: la molienda de trigo y la
elaboración de papel, tal vez empleando uno u otro medio disponible
para ambas cosas. (Lenz, 1990:580)
117
Imagen 1. plano de Loreto posible fecha 1750
Pese a la falta de precisión temporal en el plano, lo cierto es, que en
esta zona se ubicó una de las concesiones coloniales más antiguas
para la producción de papel. Ésta fue una importante tradición en
cuanto a producción papelera se refiere, que se conservó por largos
años, y que durante el México independiente continuó con una nueva
lógica productiva propia del capitalismo industrial. De acuerdo con
Lenz, este nuevo sistema de producción fabril papelero se establece
en la década de los veinte del siglo XIX, combinando en algunos
periodos funciones disímbolas a las papeleras, o incluso con breves
lapsos temporales para dedicarse exclusivamente a los hilados y
tejidos de algodón, pero siempre retornando a las funciones
productivas del papel.
José Manuel Zozaya y Bermúdez arrendó, en 1824, una parte del
edificio y ciertos derechos de agua, e instaló la primera fábrica de
papel del México independiente, misma que inició sus actividades en
1825. (Ibid. 1990:586)
118
La importancia de la fábrica de Loreto como objeto de estudio para la
arqueología radica precisamente en el hecho de su antigua tradición
papelera, se puede considerar a esta fábrica como una empresa
pionera en incorporarse a la lógica productiva del capitalismo
industrial que llegaba a todo el mundo y que se expresaba en cada
punto del orbe de distintas formas. En este sentido es importante
entender cómo la fábrica de Loreto, asume la nueva lógica productiva
y pudo sortear con éxito diversos momentos de crisis como lo son los
procesos políticos y sociales que definieron periodos de apogeo o
depresión.
Imagen 2. foto aérea de Loreto 1933. Imagen 3. foto aérea de Loreto 1956.
Para mediados del siglo XIX las opiniones respecto a la calidad del
papel fabricado en Loreto no se hicieron esperar, en un contexto en el
que México incursionaba en la carrera industrial, sectores poderosos
económica y políticamente hablando de la sociedad de por aquellas
épocas tenían fijas las expectativas de desarrollo del país en fábricas
emblemáticas como la de Loreto.
Lorenzo de Zabala se refirió (1828) a ese “útil y celebre
establecimiento” en el sentido de que mediante más esfuerzo y
eficacia lograría producir tan buen papel como el mejor de los
extranjeros, y afirmaba que el que se fabricaba servía para “usos
bastante delicados, así como para proveer a los principales periódicos
de El Sol, y de El Correo. Según Lucas Alamán, el papel de más alta
119
calidad era el de la fábrica de San Ángel; ésta destinaba su producto
al mercado de la ciudad de México (…) (Ibid. 1990:587)
Posterior a esta etapa de renombre sobrevinieron distintos momentos
de auge y depresión para la papelera, hasta que a principios del siglo
XX se da uno de los sucesos más importantes para esta factoría, y es
que el caso de la fábrica de Loreto resulta emblemático por las
características productivas que desarrolló en 1904 con uno de sus
últimos propietarios, el alemán nacionalizado mexicano D. Alberto
Lenz Adolph. Este personaje no sólo continuó con la larga tradición
productiva papelera que durante años se desarrolló en la misma ya
que también su acertada visión empresarial permitió con el tiempo
consolidar a esta factoría como una de las más importantes y
poderosas industrias de este ramo en nuestro país. De igual manera
para estos primeros años productivos D. Alberto desarrolló en Loreto
una particular forma constructiva que evidencia funciones extras a las
normalmente desarrolladas por las industrias fabriles papeleras de
otras partes del mundo, debido a que dichas funciones hacen suponer
la adaptación de la lógica arquitectónica y productiva de la Hacienda
a los contextos de la industria. Hay que recordar que la hacienda es
un fenómeno productivo único en una porción del continente
americano, que fue abrazada por este empresario alemán creando un
híbrido: una función productiva entre fábrica y hacienda que permitió
una importante bonanza y autosuficiencia para la fábrica de Loreto, lo
que evidencia practicas distintas a lo que en otras partes del mundo
sucedía y que dejaron su impronta en las formas en que los seres
humanos se relacionan para producir, la economía y la propia
arquitectura, generando características únicas.
Las relaciones salariales no desplazaron a las relaciones serviles en
América Latina, por el contrario se mezclaron y articularon con estas
y los segmentos modernos de la economía, antes que eliminar a los
atrasados, en muchos casos los refuncionalizaron articularon o
120
subordinaron; un ejemplo son las diversas relaciones que se
establecen entre las haciendas exportadoras y las comunidades, así
como la variada articulación de formas precapitalistas con la relación
salarial en el interior de la hacienda - peonaje, permanente o
acasillado, endeudado o no, temporal; arrendatarios, aparceros,
medieros, entre otros (…) Aún en las “fábricas modernas” del
porfiriato, que usaban tecnología de punta, convivieron la tienda de
raya, el pago en vales y el trabajo servil como formas de producción
de esa articulación entre modernidad y atraso. Ello otorgo al
capitalismo latinoamericano características particulares. (De la Peña,
2006:42)
Abonando en este mismo sentido Sergio de la Peña y Teresa Aguirre
continúan y dicen que: El modelo de crecimiento que emerge es en
gran parte un producto hibrido (Ibid. 2006:22)
Alberto Lenz Adolph, adquiere en módico precio la fábrica de Loreto
debido a que ésta había sido arrasada por las llamas, sus antiguos
propietarios José Sordo y Agustín Rosada vieron reducida a ruinas las
instalaciones papeleras y textileras en las que habían invertido, por lo
que consideraron oportuna su venta, es así como, Alberto Lenz
adquiere y reconstruye el lugar e inicia nuevamente las labores
asociadas a la industria del papel como única actividad productiva en
Loreto.
121
Imagen 4. Alberto Lenz en compañía de empleados y amistades en Loreto.
Principios del siglo XX. Colección Particular
Prácticamente esta factoría reinicia labores de la nada, salvo algunas
maquinarias que se salvaron. A pesar de ello, dicho empresario sólo
retomó como eje rector productivo a la industria papelera, por lo
menos, así lo da a notar Hans Lenz en su libro “La Historia del Papel y
cosas Relacionadas” quien aparte de ser autor de este libro y una de
las autoridades más competentes en el tema, fue hijo de Alberto Lenz
Adolph empresario que adquiere esta factoría a principios del siglo
XX. Dicho autor sólo menciona la actividad papelera que se desarrolló
en la fábrica un año más tarde a la adquisición de la misma por su
padre en 1904. Es así como, aparentemente por primera vez, se
proyecta a esta fábrica como productora única y exclusivamente de
papel, rompiendo con la larga tradición productiva mixta o intercalada
con otros productos que ya habíamos señalado al inicio de este
trabajo. No obstante, Hans Lenz reconoce tiempos difíciles durante
los primeros años de esta empresa y que complicaron las labores
productivas a raíz de diversos sucesos históricos que marcaron de
forma definitiva y sin lugar a dudas a esta papelera.
La Decena Trágica tuvo lugar en febrero de 1913; en Agosto de 1914
se inició la Primera Guerra Mundial, y también como consecuencia de
los disturbios internos que agitaban al país, el desarrollo del negocio
prácticamente se encontraba paralizado. Había que darse por
satisfecho si se lograba mantener la fábrica en operación. Los efectos
de la situación prevaleciente no tardaron en dejarse sentir, pues cada
vez fue más difícil, y luego imposible, obtener la celulosa, los fieltros
y las telas para la máquina de papel. La falta de celulosa se suplió
con papel de desperdicio y fibras de palma y otras similares. (Lenz,
1990:599)
122
Se agudizaba la situación. Proseguía la Revolución con el constante
vaivén de grupos armados, que con frecuencia y por largas
temporadas ocupaban el patio de la fábrica. Los constantes tiroteos y
cañoneos, que no contribuían a la tranquilidad, no impidieron que la
fábrica siguiera laborando. Hacia 1917 aminoraba la intensidad de la
Revolución, pero la Guerra Mundial aún no había terminado, y a
medida que el tiempo transcurría, el oportuno abastecimiento de la
materia prima se volvía más problemático. (Ibíd. 1990:599-600)
En este contexto de crisis fue menester procurar los recursos
materiales y económicos necesarios para darle continuidad a las
labores productivas papeleras en Loreto, en este punto Lenz no
profundiza en las estrategias adoptadas por dicha compañía para
sortear con éxito los avatares de los hechos históricos más
significativos tanto nacionales como aquellos que se suscitaron fuera
de nuestras fronteras y que perturbaron sensiblemente a las
economías locales, regionales, y nacionales, hechos que de igual
forma afectaron a muchos de los procesos productivos fabriles de
principios del siglo XX, y en general a las empresas de la época,
situación que se vivió no sólo en esta compañía, sino en
prácticamente toda la economía nacional y buena parte del mundo,
sólo algunos indicios de las medidas adoptadas por la papelera se
mencionan, varias de las cuales se fueron implementando al correr de
los años de acuerdo a las necesidades de la época, sin embargo, en
algunos momentos estas serían insuficientes ante el desabasto de
materias primas y los trastornos económicos que se vivieron para
esos primeros años del siglo XX.
Iniciase la producción en 1906. El consumo de papeles que, en
general, había en el país, era bastante reducido, motivo por el cual
fue necesario diversificar las calidades. (Ibíd. 1990:596)
123
(…) el país se encontraba en efervescencia política y, en 1914,
que se desató la primera Guerra Mundial, se dificultó conseguir
las materias primas, las telas y los fieltros para mantener en
producción la fábrica; pero don Alberto no se desanimó y en
una bodega contigua se instaló un telar de mano en el que se
tejían los fieltros que, al utilizarse en la máquina, se enjutaban
y se hacían progresivamente más angostos y más largos.
Como el conflicto en Europa parecía prolongarse y amenazaba la
escasez de materia prima, en 1918 instaló una planta de pasta
madera, construida en México, que funcionó hasta 1924. Una vez
instalada la planta de pasta madera, surgió otro problema: el de
abastecimiento de madera y hubo necesidad de alquilar el bosque de
la Venta, el que más adelante adquirió por compra.
Inmediatamente dio principio al establecimiento del vivero de Tres
Cruces, que años después fue ampliado por el de Peña Pobre, el de la
Venta y el Alberto Lenz. (Linga y Lenz, 1957: 13-14)
La fuente que puede arrojar mayor información sobre la estrategia
que se adoptó en la fábrica papelera de Loreto para sobrevivir a dicho
contexto de crisis a principios del siglo XX, es un plano de 1916. El
plano de Loreto muestra entre otras cosas la manera en que esta
factoría distribuía sus distintas áreas de actividad, los límites
colindantes de esta papelera, acueductos, diques, linderos, puentes,
caminos, canales, ríos, acequias, pozos, la forma que se suministraba
de agua para los diversos procesos productivos propios de la
fabricación de papel y sus respectivos desagües o canalización de sus
aguas residuales, áreas de servicios para los trabajadores, distintos
tipos de talleres, así como la localización de diversas clases de
maquinarias indispensables en los procesos para la fabricación del
papel, barrios aledaños a la fábrica, vías para el tránsito de
ferrocarriles eléctricos en diversas direcciones como la ruta a la
124
ciudad de México y a una cantera local entre otros. ANEXO I55
imagen del planto topográfico. Consultar pdf adjunto, el cual
transcribo a continuación
Plano topográfico de terrenos y construcciones de la Fábrica
de Papel “Loreto” en San Ángel D.F. México Marzo 31 de 1916
escala 1:1000
Superficie Total………….. = 243,100m2
Superficie de los caminos y derecho de vía de los Ferrocarriles
eléctricos………….. = 16,100m2
Queda superficie…………. = 227,000m2 = 22ha 7000 metros
cuadrados.
Lista de las construcciones
26. Regulador eléctrico de la
1. Terreno comprado a Florintino Cuellar. máquina de papel.
2. Casas para obreros. 27. Almacén.
3. Tienda antigua de la Fábrica. 28. Oficina particular.
4. Tienda antigua el triunfo. 29. Pasillo.
5. Casa habitación para empleados de la
fábrica de bolsas. 30. Despacho.
6. Cuartos para empleados. 31. Sala de papel.
7. Nueva casa habitación particular. 32. Excusados.
8. Casa habitación particular. 33.
9. Calderas. 34. Tanques de agua.
10. Chimenea. 35.
11. Depósito para materia prima. 36. Máquina de papel.
55 Plano Topográfico de terrenos y construcciones de la fábrica de Papel “Loreto” en San Ángel, D.F. México. Marzo
31 de 1916 Escala 1:1000 (Colección Particular)
125
12. Fábrica de bolsas de papel. 37. Pilas, Hervidor, Molino etc.
13. Bodega de alumbre. 38. Pozo.
14. Bodega. 39. Garaje.
40. Bomba para extinguir
15. Bodega. incendios.
16. Bodega. 41. Casas para empleados.
17. Cuartos para la portera. 42. Tanque séptico.
43. Baños para empleados y
18. Tinacal. obreros.
19. Bodegas. 44. Excusados.
20. Bodegas. 45. Establo de Puercos.
21. Bodegas. 46. Lavaderos.
22. Establo de vacas y mulas. 47. Casa de Bomba con pozo.
23. Fábrica de pasta madera. 48. Tanque de Fierro.
24. Carpintería. 49. Tanques de agua.
25. Taller mecánico. 50. Casa de transformadores.
Cuadro 1.
Lo que es de llamar la atención en este plano y su respectiva lista de
construcciones en Loreto, es la presencia de amplias áreas destinadas
a funciones distintas a las productivas papeleras, como es el caso de
establos, porquerizas, un gran alfalfar, y una espaciosa huerta,
características espaciales sin lugar a dudas de la arquitectura
hacendaría; pero lo más interesante es la presencia de extensas
áreas para cultivos de magueyes y un tinacal. Estas grandes
superficies de cultivo destinados para este particular tipo de cactácea
supera en varias veces el tamaño del propio casco de la gran factoría,
lo que da a suponer que la producción de pulque dentro de las
instalaciones fabriles para estos momentos fue un proceso tan
importante como era el de la elaboración del papel, lo cual no es de
extrañarse en una economía como lo fue la del porfiriato en donde se
amasaron grandes fortunas a expensas de la producción de la bebida
de los dioses. Sin embargo, lo que causa asombro es que al parecer
el pulque fue un producto estratégico para esta papelera por lo
menos para 1916, el plano refleja sin lugar a dudas que los cultivos
126
de magueyes superan las alternativas de una producción local para
satisfacer la demanda al interior de la factoría; por otro lado también
se puede suponer que estos cultivos podrían ser usados como un
recurso en la búsqueda de fibras vegetales para la elaboración de
papel, como sustituto de la celulosa, experimento que sucedió con el
henequén en la década de los veintes, sin mayor éxito, sin embargo,
el plano no refleja la existencia de un área de procesamiento de este
tipo de materiales, por el contrario claramente se aprecia la
existencia de un tinacal.
Siendo aún de fresca memoria la penuria por la cual la fábrica había
tenido que pasar en cuanto a la disponibilidad de materia prima,
instaló, en 1923, una planta experimental para investigar la
posibilidad para emplear el bagazo del Henequén. Aunque de fibras
muy cortas, se logró elaborar papel delgado con el ciento por ciento,
pero el bajo rendimiento y los altísimos costos de transporte de
Yucatán al distrito Federal, tanto por cabotaje como terrestre, con sus
frecuentes traslados, nulificaron ese intento. (Lenz, 1990:600)
Esta producción no es de auto consumo, sus características tienden a
una elaboración masiva pero modesta, sin llegar a los grandes
desarrollos productivos de las haciendas pulqueras, con el propósito
de satisfacer parte de la demanda del mercado, que en su mayoría
pertenecía a la gran ciudad de México, la cual acaparaba buena parte
del pulque producido en la zona centro del país. De dicha producción
mixta no se tiene noticia de cuándo apareció y cuándo fue su
término, debido a que no se cuenta con registros de las producciones
de Loreto para estas fechas, incluso la familia Lenz y los propios
obreros o los hijos de los mismos no tenían conocimiento de este
dato, seguramente la producción de pulque cesó al momento en que
éste dejó de ser un negocio para la papelera, y se estabilizaron las
relaciones comerciales nacionales y extranjeras, y fueron surtiendo
efecto algunas de las medidas que implementó la compañía, acciones
127
que sumadas a la pacificación interna del país y al término de los
conflictos internacionales, permitieron asegurar una producción
estable y constante de papel.
La decisión original de Alberto Lenz Adolph de hacer de Loreto una
fábrica destinada exclusivamente al papel se vio modificada al incluir
dentro de sus procesos productivos al Pulque, este viraje de decisión
históricamente no se había identificado hasta el hallazgo fortuito de
este plano, los motivos administrativos que orillaron a esta toma de
decisión seguramente nunca las conoceremos a cabalidad, pero al
parecer sus motivaciones deben de buscarse en los momentos
históricos que hicieron necesarias fuentes alternativas de ingresos
económicos que permitieran la subsistencia de la fábrica papelera
hasta el arribo de tiempos mejores, favorables a las necesidades
productivas papeleras de Loreto. Tal parece que en este contexto de
crisis de principios del siglo XX la solución para esta factoría fue
diversificar sus productos, una decisión que seguramente Alberto
Lenz Adolph tomó conociendo de antemano la tradición productiva
mixta que se había desarrollado en la zona desde la colonia y que
incluso dio lugar a características arquitectónicas que no pasaron
desapercibidas por la propia familia Lenz.
No nos fue posible localizar datos sobre el equipo papelero instalado
en fecha posterior a 1852 y hasta 1880. Comparando el plano de
1876 con el de 1750, se observan: la adición de algunas
construcciones en el edificio principal, nuevos salones a la fábrica, un
tanque grande para el almacenamiento de agua, así como bodegas y
habitaciones para los trabajadores. El molino de trigo había
desaparecido. (Ibid. 1990:593)
Ésta conservaba el aspecto exterior que tenía en 1880, quizá aún en
1750, semejante al de una antigua y remota hacienda con sus
torreones que servían para vigilancia y defensa. (Ibid. 1990:593-595)
128
El tema de Loreto no es único, casos análogos a este en términos
constructivos y productivos en el territorio nacional se desarrollaron
ampliamente, lo que ha permitido la identificación de elementos
arquitectónicos y espaciales compartidos en distintos periodos
haciendo visibles las diversas influencias procedentes de la hacienda
mexicana, así como de los talleres coloniales en los contextos
productivos fabriles. Dando lugar a descripciones de sus
características más comunes, algunos investigadores a partir de estos
datos identifican dos momentos de influencia, aquella que se
desarrolla de 1835 a 1880 la denominada influencia Hacienda –
fábrica en contraste con aquella que parte de 1880 a 1910 conocida
como Fábrica – hacienda, en este sentido creo oportuno mencionar lo
que Humberto Morales dice al respecto:
Entre 1835-1880 la expansión del sector manufacturero textil era
notable, y con mucho, era el sector más dinámico de la industria
mexicana en la época. Con las evidencias de investigaciones
arqueológicas en las fábricas de “El Tunal” en Durango, “La Fama” en
Monterrey, “Atemajac y El Salto” en Jalisco, “Bellavista” en Nayarit,
“La Magdalena y San Ángel” en el D.F., “La Constancia” en Puebla,
“La Aurora” de Yucatán y otras en proceso de rescate en Chiapas,
Chihuahua y Aguascalientes, no nos queda ya duda de que el modelo
Hacienda-Fábrica funcionó a lo largo y ancho del territorio nacional
con las siguientes características entre 1835-1880:
a) El espacio agrario diseminado en torno a centros mineros o
de abasto mercantil de grandes polos urbanos fue una
fuente inagotable de manufacturas tipo “hilanderas” y
“telares sueltos”, a lo largo del periodo virreinal, que
prepararon la base económica de la futura fábrica del siglo
XIX.
129
b) El obraje no fue el embrión de la fábrica pero sí fue un factor
de aglutinación de capital humano y de inversión que se
diversificó ante su crisis, en el hinterland agrario regional.
c) Los centros mineros desarrollaron eslabonamientos iniciales
en el siglo XIX
en la creación de “Ferrerías” y Haciendas de Beneficio con
tecnologías que evolucionaron a lo largo del siglo XIX. No
lograron articular un proceso industrializador pero sí
desarrollaron las primeras empresas por acciones desde la
primera mitad del siglo XIX.
d) Las Haciendas trigueras y azucareras fueron la frontera
histórica de las comunidades y los pueblos, donde la
manufactura a domicilio estaba muy desarrollada. La disputa
por la tierra y por el agua, así como por el régimen
tecnológico basado en el control de la fuerza motriz
hidráulica (ruedas para Molinos), permitieron la extensión de
un sistema de fábrica con costos unitarios relativamente
bajos, al aprovechar mano de obra, tecnología, caminos y
mercados de consumo populares relativamente cerca.
e) El sistema fabril mexicano no se explica sin el dinamismo de
las haciendas, el aprovechamiento de las aguas de ríos y
manantiales, acceso a mano de obra de gañanes y peones
de alquiler que tenían ya una cierta tradición manufacturera
doméstica. No se explica sin los mecanismos de inversión de
sociedades familiares de Hacendados y Comerciantes con
tradición.
f) No hay todavía un cálculo económico de la rentabilidad de
las fábricas mexicanas de esta ola industrial hasta 1880. La
130
mayoría eran pequeñas, pero si las estudiamos en el
contexto agrario de los negocios de la hacienda, quizá
descubriremos que muchas de ellas trabajaron bajo un
sistema de compensaciones de ganancias y pérdidas, en
donde muchas de ellas no eran rentables, pero otros
negocios de la hacienda si lo eran. Muchos empresarios
veían a la fábrica como una extensión de su prestigio, honor
y virtud y no como la fuente principal de sus ingresos.
(Morales, 2006: 2,3,4)
Las características antes descritas no se aplican en su totalidad al
caso de Loreto, como ya habíamos mencionado la actividad fabril
papelera de corte capitalista industrial de acuerdo a Hans Lenz nace
en 1824, de corroborarse esta fecha nos encontramos con un
momento previo a la fundación de La Constancia Mexicana, por lo que
la presencia de la fábrica de Loreto no responde a la influencia
industrial de 1835 venida desde Puebla, lo que tampoco quiere decir
que ésta primera influencia industrial parta de San Ángel hacia
territorio poblano, simplemente el caso de Loreto debe de estudiarse
como un fenómeno local con sus propias características.
Por otro lado, desde mi punto de vista, los obrajes para el caso de
Loreto no los podemos considerar como elementos monocausales de
aglutinación de capital humano y de inversión como afirma Morales,
debido a que para esta zona de San Ángel lo que al parecer crea este
efecto de aglutinación, es un fenómeno productivo en el que
intervinieron lo que considero como el sistema molino- obraje- batán,
que crea en San Ángel las condiciones posteriores indispensables
para consolidar las características antes mencionadas y por
consiguiente dar paso a la industria papelera de Loreto de 1824,
aunque probablemente de forma superficial la propia producción
colonial papelera en la zona contribuyo en este mismo sentido.
131
Para el caso del periodo que comprende de 1880 a 1910 es decir la
influencia fábrica - hacienda y que se acerca temporalmente al plano
de Loreto de 1916 Humberto Morales nos dice:
Entre 1880-1910 el ciclo manufacturero mexicano experimentó
cambios importantes. La irrupción de las sociedades anónimas fue
notable, así como la apertura a capitales extranjeros. Con la
excepción de Monterrey cuyas fábricas textiles se habían formado por
acciones desde 1842, el resto de las fábricas mexicanas eran
negocios en Comandita o familiares. En otros estudios he insistido
sobre la inversión del modelo Hacienda-Fábrica por el de la Fábrica-
Hacienda a partir de las políticas porfiristas de fomento industrial. (…)
me permitiré adelantar los siguientes rasgos distintivos de esta
inversión del “modelo” en esta etapa 1880-1910:
a) Las grandes compañías por acciones aprovecharon el sistema
fabril “Hacienda-Fábrica” para subordinar los negocios de la
Hacienda y su entorno agrario a los de grandes empresas
manufactureras. Un ejemplo ilustrativo de esta subordinación
fue el aprovechamiento de las tierras de haciendas para cultivos
agrícolas de subsistencia para obreros en paro laboral. Hay
muchos otros ejemplos, pero éste fue representativo en buena
parte del país.
b) Las empresas manufactureras pretendían ganar los precios de
oligopolio del mercado nacional abaratando costos de la
localización industrial con una clara política de contubernio con
la administración federal, basada en exenciones, subvenciones
y concesiones de orden fiscal y crediticio.
132
c) Recurrieron más a un uso extensivo de la mano de obra que a
una verdadera modernización tecnológica. Mala integración de
la planta industrial, mercados estrechos y pésima planeación de
estrategias de inversión.
d) Conclusión: la ola modernizadora del Porfiriato no rompió los
antiguos lazos del
viejo sistema industrial mexicano del siglo XIX. Se desarrolló
sobre las bases tradicionales de localización y eslabonamientos,
quizá con la excepción del tendido de vías férreas, que fue la
gran novedad de la expansión de finales del siglo. La Fábrica
subordinó a la Hacienda pero los sistemas de trabajo industrial
y las prácticas de control social se anclaron en el viejo sistema.
Desde la perspectiva del régimen tecnológico, es falsa la idea
de que en el siglo XIX y hasta 1910, México experimentó una
transición de la energía hidráulica al vapor y luego a la
electricidad. La fuerza motriz hidráulica fue la dominante y el
vapor y la electricidad no comenzaron a sustituir el régimen
tecnológico de la fuerza motriz sino con posterioridad a la etapa
revolucionaria de 1910. (Ibid. 2006: 4-5)
Pese a que no es precisamente la misma temporalidad que maneja
Humberto Morales podemos afirmar que el caso de la fábrica de
Loreto a partir del estudio de su plano de 1916 es sumamente
interesante, debido a que rompe con varios de los elementos
descritos por este autor, sobre todo en lo que respecta a la
tecnología, ya que dicha factoría una vez que pasó a manos de
Alberto Lenz Adolph en 1904, vivió sus mejores momentos
tecnológicos relacionados con la industria del papel, como así se
evidencia en la lista de construcciones, por lo que podemos afirmar
que esta empresa sí experimento la transición de energía hidráulica al
133
vapor y a la electricidad. Por otro lado lo que Morales menciona como
las prácticas de control social y que fueron aplicadas a los contextos
fabriles provenientes de la tradición explotadora hacendaria, no se
dieron en esta unidad productiva, al parecer la fábrica papelera de
Loreto con Alberto Lenz Adolph como propietario, fincó una nueva
relación obrero-patronal más humana, que no necesariamente se
inscribe en la tradición de algún tipo de experiencia utópica, sin
embargo, es común escuchar referencias de los exobreros, incluso de
hijos y nietos de los mismos, entorno a Alberto Lenz como aquella en
que ‘para este empresario los trabajadores eran como sus hijos’, idea
que ha pasado por varias generaciones.
La explicación del por qué Alberto Lenz decidió que dentro de las
oportunidades de desarrollar una producción mixta tenía que ser
aquella vinculada con el pulque sólo será meramente especulativa por
la falta de documentos, lo cierto es que dejó pasar por alto la energía
que proporcionaba el rio Magdalena para desarrollar otra actividad
productiva que pudiera apuntalar a la del papel y utilizara una fuente
de energía para ambas, lo que le hubiera abaratado los costos de
producción, incluso para estos momentos se contaba con parte de la
maquinaria textil de los dueños anteriores de Loreto y era por todos
conocido el pasado productivo molinero del lugar. En ambos casos
pasó por alto dicha trayectoria y tradición productiva y se inclinaría
por otra en la que tuvo que desarrollar toda una infraestructura que
no existía, a pesar de contar con una gran cantidad de recursos
acuíferos tanto superficiales como de agua de pozo, los cuales se
aprecian en el plano de Loreto, lo que le hubieran permitido
desarrollar otro tipo de actividades productivas no tan complejas
como la elaboración del pulque. También es importante resaltar que
este plano evidencia la transición que experimentaron buena parte de
estas industrias como un requisito para dar el paso del contexto
134
hacendario rural al industrial urbano ya que como bien señala De la
Peña.
(…) las grandes transformaciones que registró la economía de México
en el periodo 1910 – 1952. Se trata de un periodo de intensos
cambios, en que la fisonomía del país se transformó de una
predominantemente rural a otra preeminentemente urbana. Esto se
expresa en el desplazamiento de la primacía del sector agrario y
minero por el industrial, como eje dinámico del crecimiento, y en la
reorientación de la producción del mercado externo al interno. (De la
Peña: 21)
A manera de colofón, podemos mencionar que es fundamental el
estudio de Loreto como una forma adaptativa local en respuesta a la
lógica productiva del capitalismo industrial que llegaba a nuestro país,
en particular a San Ángel, y que se relacionó con las formas
tradicionales locales para producir venidas de la herencia hacendaria,
así como de los molinos, obrajes y batanes y demás talleres
coloniales, que abonaron los terrenos para la fábrica de papel de
1824.
Por otro lado, el plano de Loreto de 1916 si bien corrobora la
presencia de elementos constructivos de la hacienda y demás
tradiciones productivas coloniales aplicados a esta industria, (aunque
físicamente ya no existan y a pesar de que en la memoria colectiva se
haya perdido este registro), evidencia que no todos los elementos
atribuidos a las plantas productivas de inicios del siglo XX se aplican
en su totalidad, lo que indica comportamientos distintos por lo menos
de la fábrica de Loreto con respecto a los casos de puebla y otras
partes.
En términos generales, este trabajo lo que pretende es llamar la
atención de los especialistas en torno al caso de Loreto así como del
corredor industrial que se asentó en el área de San Ángel, con miras
135
a sumar esfuerzos con otros investigadores que están abordado este
mismo asunto, es imprescindible realizar más estudios desde
diferentes enfoques que puedan arrojar mayor información sobre el
tema de la industrialización de este corredor productivo al sur de la
ciudad, estudios desde la arquitectura, la historia, desde la
microeconomía, eh historia oral entre otros, permitirán desarrollar
nuevas propuestas que nos hagan voltear la mirada a casos anómalos
a los de Puebla para tratar de entender cuáles fueron las causas de
dichas diferencias, de un proceso que se ha llegado a considerar
como común, cuando al parecer por las evidencias de Loreto resulta
ser más complejo.
Bibliografía
De la Peña, Sergio y Teresa Aguirre, De la Revolución a la
Industrialización, UNAM-OCEANO, México, 2006.
Lenz, Hans. HISTORIA del papel en México y cosas relacionadas
(1525 – 1950), PORRUA, México, 1990.
Lenz, Hans, y Anuschka Lenz, PASEOS Y VIAJES A SAN ÁNGEL EN EL
SIGLO XIX, Libros de México S.A., México, 1968.
Linga, Carlos, y Hans Lenz, CINCUENTA AÑOS DE LA FABRICA DE
PAPEL LORETO DOS DISCURSOS DE CARLOS LINGA Y HANS
LENZ, Editorial Cultura, México, 1957.
Morales, Humberto. “Pre- industry, proto- industry and industrial
system in Mexico in the XIX century. The factory system in
agrarian landscapes since Borbonic Reforms to 1880”. IEHC
2006 XIV International Economic History Congress, (en línea).
Helsinki, Finland, 21 to 25 August 2006, (consultado10 de
Septiembre 2011). Disponible en la web:
[Link]
136
2.2
EL PAN, UN RICO PATRIMONIO.
La panificación en Puebla y su herencia industrial
Guadalupe Prieto Sánchez
Programa de Estudios Universitarios Comparados (PEU)
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Correo electrónico: gprietosa@[Link]
Introducción
La presente ponencia titulada “El pan, un rico patrimonio. La
panificación en Puebla y su herencia industrial”, es parte de una
investigación, que sobre alimentos industrializados se ha venido
137
desarrollando, desde hace aproximadamente cuatro años, cuando
iniciamos con, “La tecnología utilizada en el proceso de la masa a la
tortilla”. En este caso, debido al perfil de este VI Encuentro Nacional
Sobre Patrimonio Industrial, delimitamos nuestro tema a conocer los
tradicionales hornos de pan que aún subsisten en la ciudad, a partir
de una pequeña reseña histórica, que explica el momento en que se
introduce el pan a la Nueva España, su arraigo con la instalación de
los molinos de harina y su aceptación en la población. Es importante
precisar, que en la actualidad resulta sorprendente encontrar, en
pleno centro de la ciudad de Puebla, un patrimonio material poco
valorado, los hornos tradicionales que le dan un sabor especial,
casero o tradicional al pan y reconocer en el proceso mismo de este
alimento cotidiano, todo un patrimonio inmaterial, artesanal y
artístico, del que aún, se viven familias enteras. Estos hornos tienen
una larga historia que se remonta a la antigüedad europea, ya que,
como sabemos, el pan llegó a América con la colonización. Los
primeros habitantes españoles acostumbrados a su consumo, de
manera inmediata instalaron molinos de harina, hornos de pan y
panaderías, sin embargo, la Nueva España contaba con una gran
población indígena, acostumbrada al consumo de las tortillas, por lo
que no fue, sino hasta finales del siglo XIX y principios del XX, que el
pan comienza a ser parte de la alimentación básica de los mexicanos.
El pan llega a la Nueva España
Cuando se menciona la palabra “pan”, resulta ser un concepto
universalmente entendido como el alimento base del ser humano,
pero en esencia, tiene diversas acepciones de acuerdo a la cultura
que se trate. José Rafael Lovera (1997) indica que el pan, para los
españoles del siglo XV, estaba constituido de trigo y a la vez, esta
semilla tenía un vínculo religioso con el sacramento de la Eucaristía
138
(p. 57). Del mismo modo, el maíz también contaba con una
connotación religiosa muy importante para los mesoamericanos y al
igual que el trigo, son cereales que por sí solos no pueden ser
digeridos y por lo tanto, tienen que ser procesados o molidos para su
consumo, de ahí que desde la llegada de los primeros colonizadores a
América, a la tortilla la asociaran con el pan y al maíz con el trigo.
Acostumbrados al pan europeo, pocos años después de la toma de
Tenochtitlán, en 1521, los españoles introdujeron el grano y el cultivo
del trigo. Sophie Coe (2004), menciona el caso de Antón Carmona,
quien, desde el 7 de mayo de 1527, ya solicitaba el monopolio de
este alimento y aunque no se le otorgó, se establecieron algunos
aspectos importantes para su producción:
…que el pan de trigo debería ser blanco, limpio, bien
amasado, bien cocido, bien aliñado, sin mezcla alguna
de cebada o avena. Se sugería también que se
extendiera un paño sobre la mesa de amasar con el fin
de proteger la masa de las arañas y el polvo que podía
caer del techo, y que la masa debía ser preparada con
agua dulce, la que proviniera directamente de un
acueducto y no de la que era transportada en canoa (p.
327).
El mismo padre Bernardino de Sahagún (2006), que comenzó a
reunir materiales en 1548, para su Historia General de las Cosas de la
Nueva España o Códice Florentino, precisa la actividad de los
panaderos para estas fechas:
El que es panadero tiene estas propiedades, que sabe bien
cernir la harina y amasarla y sobarla, e hinchir los panes y
leudarlos, y hacer tortas y meter en el horno, y cocer bien el
139
pan; y el pan que vende es blanco, bien cocido, tostado y a las
veces quemado o moreno, y por el contrario, mal cocido, y si
está como ha de estar y no está avinagrado; es sabroso,
suave y dulce (p. 551).
Del mismo modo, Sahagún se refiere al que cultiva y vende el trigo,
así como aquel que vende la harina de Castilla, “muy buena” o aquel
que, para aumentarla, le mezcla maíz molido. Estos primeros
españoles que llegaron a tierras americanas experimentaron con la
siembra de la semilla en las nuevas tierras, la instalación de molinos
en ríos y la construcción de hornos.
Los molinos y el pan
A principio de 1525, el virrey de la Nueva España, Don Antonio de
Mendoza, concedió los primeros “reales privilegios” o “mercedes”
para que los colonos españoles establecieran “heridos de molino”,
que aprovechaban las aguas de los ríos de Tacubaya, Tacuba y
Coyoacán. Ramón Sánchez (1980, p. 74) menciona que este
artefacto mecánico, común en la Colonia, consistía en las clásicas
ruedas de álabe, instaladas a orilla del río, cuyo impacto producido
por el agua corriente movía la rueda, su eje y piñones, y esto
proporcionaba fuerza giratoria a las muelas de piedra que trituraban
los granos de trigo o maíz. Diez años después la Corona ordenó y
apoyó el cultivo del cereal en Nueva España y Puebla formó parte de
la principal zona triguera.
La presencia de los molinos en territorio poblano, no se dejó esperar
y así por ejemplo, en el siglo XVI, entre otros, ya se encontraban
cuatro importantes: 1) “Del Carmen”, también conocido como “de
Granados”, ubicado en la ribera del río San Francisco, establecido por
Alonso Martín Partidor, 2) “Santa Bárbara”, también conocido como
140
“Sra. de la Limpia Concepción y Santa Bárbara” o simplemente
“Alseseca”, por estar situado a orillas de este río, 3) “San Antonio” de
Antonio Ordaz, también conocido como “Molino del Batán” y 4)
“Santo Domingo”, establecido a orillas del río Atoyac, este molino de
“pan moler”, fue de los primeros que aparecieron en Puebla, edificado
en 1543, por Juan López de la Rosa, quien en 1576 lo donó al
convento de los dominicos y para el siglo XVIII ya tenía dos molinos
El Chico y El Grande o La Rinconada y En Medio; al adquirirlo Pedro
García y Huesca, los llamó S. Pedro Mártir y S. Vicente.
Molinos, hornos y panaderías no podían subsistir por sí solos, ya que
a manera de cadena, los primeros abastecían de harina a los
segundos y la producción de pan, que desde un principio tuvo un fin
netamente comercial, dependía de su venta en las panaderías, “La
producción de pan a nivel doméstico constituyó una excepción, pues
sólo algunos conventos y hospitales producían el que consumían; el
resto mantenía arreglos con panaderías para que, diariamente, les
entregaran una determinada cantidad de éste” (García, 1997, p.
275). Aunque en la Colonia, los indios ayudaban a la realización del
pan, no fueron ni dueños, ni administradores de panaderías, la
producción de pan se relacionó con la población española
económicamente alta, dueños de molinos que llegaron a ocupar
importantes puestos políticos en la ciudad, como por ejemplo,
Esteban de Manuera, propietario del molino de Santa Bárbara, entre
otros cargos públicos de importancia, fue alcalde en 1793 y
gobernador interino del Estado en 1824 o José Sebastián Furlong,
quien se menciona como representante de los panaderos en 1810,
además de que fue teniente y alcalde segundo en 1818 y 1823, y
tercer alcalde en 1824.
La panificación constituyó un importante negocio para la población
española que continuó llegando durante los siglos XVIII y principio
141
del XIX. Cosechadores de trigo, molineros y panaderos formaban
parte del poderoso grupo económico en Puebla, que había persuadido
al cabildo de revisar la producción y venta de pan, de acuerdo a sus
intereses. En esta época, existían dos tipos de pan de sal: de
primera, elaborado con harina de trigo de alta calidad, llamado pan
especial o floreado, y de segunda, cuya masa contenía una mezcla de
diversas harinas o salvado, con las que se hacían las semitas y los
pambazos o “pan baxo”. Probablemente a la elaboración de este tipo
de pan se dedicaban algunas familias poblanas, como por ejemplo,
los de Ignacio Tamariz y Carmona, quien entre sus valiosas
propiedades, tenían el molino de Mayorazgo y una panadería que
heredaría a los Haro Tamariz. Los Furlong, que además de
panaderías, poseían cuatro molinos de harina: Guadalupe, Batán,
Amatlán y En medio; esta familia acostumbraba llevar harina a las
panaderías de la ciudad en varias carretas y dos carruajes adornados,
cuestión relevante en la época, ya que el poseer tan sólo una carroza,
simbolizaba prestigio entre la sociedad. Los Furlong adquirieron un
gran predominio sobre los molinos y panaderías, ya que “de 1810 a
1830 poseyeron casi la tercera parte de los molinos de harina de
Puebla y la quinta parte de las panaderías de la ciudad” (Thomson
2002, pp. 126-129).
Por otra parte, el panadero Pedro García y Huesca quien llegó a
Puebla en 1760, adquirió el molino de harina de Huexotitla, en 1774 y
años después compró el molino más productivo de la ciudad, el de
Santo Domingo, (Leicht, 2006, p. 17). Para 1800 los hijos de Pedro,
entre otras pertenencias, eran dueños de tres molinos de harina y
panaderías; en ese mismo año y para tener una idea del tipo de pan
que se producía y consumía, en los libros de los gastos del Cabildo,
figuraba una lista para la comida del grupo dirigente, en donde se
incluía el pan blanco, español, francés para sopa y mesa, bizcochos
para el chocolate y pasteles (Quiróz, 2010, p. 8). Como se puede
142
observar, ya aparecen los bizcochos y los pasteles y de esto, vale la
pena precisar que, esos primeros pasteles, probablemente fueron
influencia francesa. Con respecto a la palabra bizcocho, que se deriva
del latín, bis coctus, dos veces cocido, para que se conservara más
tiempo, presenta diversas acepciones de acuerdo al país que se trate;
en México se refiere a la repostería. En definitiva, a estos inicios del
siglo XIX, el bizcocho ya era conocido e incluso en el padrón de 1832,
de la ciudad de Puebla, existía una calle llamada “de los Bizcocheros”,
actualmente conocida como 20 oriente 1400, nombre que se tomó de
Diego el bizcochero, quien no era español, sino natural.
Casi un siglo después, una de las panaderías que en 1913 se
anunciaban como la única casa que elabora el mejor pan francés y
bizcocho, de la ciudad, era La Colorada, situada en calle de Mesones
y Segunda de Santa Teresa N° 13, hoy, 8 oriente y 2 norte. El pan
que ofrecía tenía un costo de tres centavos a un peso (Puebla
Ilustrada, 1913, p. segunda de forros) y entre la variedad se
encontraban el pan francés, español y bizcochos:
Pan francés Pan español Bizcochos de Bizcochos Bizcocho
huevo tiernos de
de sal
manteca
Teleras Distintas Naranjas Ilusiones Estribos
formas
Cajas volcanes alamares roscas
Bolillos batidas rosca torcidos
Bolas picón cortado enredo cajas
picón de tira estrellas sentados
bocados semitas de espinazos
grano
bocados cubiertos virginias
torcidos
roscas de leche
chirimollas
143
galletas
cuernos
cajas
tortas
El precio por libra de la hogaza de pan variaba de acuerdo con los
resultados de la cosecha del trigo y por lo tanto, el precio y peso del
pan se sujetaba a control, desde muy temprano, por las ordenanzas
emitidas por las autoridades:
Esta producción comercial del pan estuvo sujeta, desde muy
temprano, al control por parte de las autoridades municipales. Su
peso y su precio debían sujetarse a las ordenanzas emitidas, la
mayoría de las cuales constituyeron copia fiel de las vigentes en la
metrópoli. Para ello, se registraban los precios a los que se había
comprado el trigo por parte de los dueños de las panaderías, y se
calculaba la postura del pan, esto es, la cantidad de onzas de éste
que debían darse por uno o por medio real. La postura de pan más
temprana de que tenemos evidencia se remonta al año de 1527, en
la cual se menciona que debía venderse la libra de pan a un tomín de
oro (García, 1997, p. 275).
Durante toda la Colonia, el precio del pan subía y bajaba, y los
intentos por regularlo de acuerdo a su peso no se controlaban. Ante
esta situación, los dueños de panaderías llegaron a fabricar su propia
moneda, los “tlacos” o “pilones”, conocidas como “monedas
imaginarias”, hechas de madera, vaqueta, hueso u otros materiales
que tenían un costo menor al medio real. En los inicios del siglo XIX,
de todos los alimentos básicos, el pan era el que más regulaciones
tenía respecto a su precio y calidad, así como a las condiciones de
trabajo en que se producía.
144
En hospitales, conventos y cárceles, el consumo diario era la tortilla,
pero también el pan semita, pambazo o torta común y el pan de
dulce que vendían las mujeres indígenas en la calle. En 1891, en la
Penitenciaria de Puebla, para la alimentación de los presos se incluían
tortas, así por ejemplo, en la mañana, para los frijoles y el café
endulzado con panela, se repartía una pieza de pan de tres onzas, a
las doce y media del día, para el caldo, sopa de arroz, seis onzas de
carne de res y frijoles, se les daban dos tortas de tres onzas cada una
y en la noche, se repetía el mismo alimento de la mañana, de este
modo, sólo se invertían diez centavos diarios para cada preso (El
Presente, 1891). Para esta época el pan ya tenía más diversidad y se
podía consumir en las novedosas cafeterías que comenzaban a
aparecer en la ciudad, como la nevería y café de José Ma. Mendoza,
ubicada en la calle de La Cruz de piedra N.º 1, hoy, 8 poniente 100,
que abría sus puertas a las cinco de la mañana y desde las diez horas
ya ofrecía nieve y helados de varias frutas, dulces al gusto del
público, garantizaba leche pura, café y chocolate de calidad para
acompañar el pan o bizcochos de las mejores panaderías de la ciudad
(El Presente, 1892).
A mediados del siglo XIX había 7 bizcocheros, que vivían en el barrio
de Analco y en 1902 se registraban 58 hornos de pan, de los cuales
42 se localizaban en este mismo barrio, donde además se
encontraban 3 hornos para cemitas (Leicht, 2006, p. 39).
Probablemente, parte de la producción de bizcochos, pasteles y tortas
de estos hornos se vendía en los puestos de los portales Hidalgo,
Morelos e Iturbide, donde además de que las tortas se ofrecían
“compuestas”, se podía conseguir mercería, lencería, alhajas,
perfumes, libros, loza y otras mercancías (Montero, 2002, p. 20).
Veinte años después, la cantina El Giroflé se volvió famosa por sus
tortas compuestas de pollo, queso de puerco, milanesa, riñones,
adobo, pierna, ternera, bacalao, salpicón, tinga, pipián, chorizo,
145
huevo y jamón (Carreño, 1997, p. 46). Cabe mencionar que la torta
de agua, aquella partida a la mitad, de consistencia crujiente, fue
producción poblana, ya que la llamada telera, que tiene dos cortes, es
española.
En un intento por expandir el comercio del pan, algunos panaderos
provenientes de México, llegaron a Puebla y recurrieron a la
publicidad para darse a conocer. De este modo, en enero, la “gran
fábrica de pan” se anunciaba, relacionando la elaboración del pan,
con el desarrollo industrial, en el momento de referirse a la
panadería, como una “fabrica”:
Aviso importante al público de Puebla. Fábrica modelo de pan.
La fabricación del Pan que es el artículo más importante del
alimento humano, en todos los países civilizados no podía
sustraerse en los tiempos que corremos, al sello que el
moderno progreso industrial, ha impreso a todas las
industrias, adquiriendo el carácter fabril y dejando de ser la
rutinaria antigua panadería.
La gran Fábrica de pan de la calle de “Los gallos”56 elabora
toda clase de dicha industria y en particular se ha dedicado al
llamado pan francés. Este último por ser el más usual es el
que hemos llevado a su perfeccionamiento tanto en color
como en su exquisito y sin igual sabor.
Los hornos continuos sistema “Austro Húngaro” reciben
el pan por medio de blancas lonas, de donde sin
necesidad de palas se extrae ya cocido, esto unido a
que en la elaboración no hay contacto del operario con
las masas, resulta la limpieza de la mercancía que hoy
56 Actualmente avenida 6 poniente 300
146
tenemos el gusto de ofrecer a este numeroso público...
(El Presente, 1984, enero)
En el mes de mayo, la “Gran fábrica de Pan francés” indicaba que sus
propietarios eran Albeitero y Arrache, panaderos de la ciudad de
México.
La tecnología utilizada en la elaboración del pan
La historia del pan se ha dado a conocer en diferentes partes, incluso
de manera generalizada la podemos localizar en la Wikipedia y
encontrar que su origen está en la prehistoria, con el cultivo de los
cereales y su desarrollo a partir de los egipcios, quienes fueron los
primeros en erigir hornos cónicos, de adobe, que poseían dos
cavidades: en la inferior se producía la combustión y en la superior se
cocía el pan; los griegos retomaron esta idea del horno de cúpula.
En el México del siglo XVI, las casas de algunos personajes
importantes de la política o la Iglesia, ya contaban con sus propios
hornos de pan, así, por ejemplo, fray Juan de Zumárraga, primer
arzobispo de México, tenía una esclava llamada María, que se
encargaba de hacerle pan y hornearlo (Sophie Coe, 2004, p. 328).
Desde un principio, el tamaño del horno variaba de acuerdo a las
necesidades, los había caseros, pequeños, de panaderías, medianos y
de conventos, muy grandes. De acuerdo con Raúl Guerrero (1987),
esto se debía, a que los frailes hacían grandes y abundantes piezas,
tipo hogaza (p. 32). Por lo general, los conventos contaban con la
despensa o granero y anexo a ello, el horno, tal y como lo menciona
la investigadora Rosalva Loreto:
…consistía en una estructura que al nivel de la cintura
tenía un (sic) pequeña entrada a una bóveda de platillo
147
sumamente baja. En la boca del horno existía un
agujero por el cual los carbones candentes o todo el
carbón era bajado a la fosa construida bajo la bóveda.
Por la parte superior, existía un pequeño vaporario.
Cerca estaba el harinero y el lugar para guardar las
balanzas, los harneros, las cribas y los demás
instrumentos. El horno se localizaba en una esquina del
claustro, lugar necesario para establecer, en torno a un
pequeño patio, primeramente la zona de horno y el
amasijo, un pozo y el granero (Loreto, 1997, p. 484)
La forma o estructura de los hornos antiguos era de adobe o cantera
y se utilizaba leña para encenderlos, aunque cuando se hacía por
primera vez, se realizaba un ritual:
…debiendo espolvorearse la parte superior del cubo, que es la base
del horno propiamente dicha, con una determinada cantidad de sal
común de cocina, en un acto ritual, mágico, con lo cual, según la
leyenda, se obtiene que el “pan de agua” vaporice perfectamente.
Terminada la construcción del horno, antes de encenderlo por vez
primera es bendecido por el cura, con cuyo motivo se organiza una
fiesta…
La bóveda del horno, de forma semiesférica, se hace con ladrillos
rojos de barro cocido, debiendo dejársele un boquete pequeño
para que respire (Guerrero, 1987).
Un ejemplo de los hornos continuos (el concepto es porque, aún
apagado, el calor que permanece puede seguir cociendo) que en la
actualidad se encuentran activos, en la ciudad de Puebla, son los
siguientes:
- En la panadería “La Flor de Puebla”, un horno de 5 x 5 m, con
acero en la cúpula, para que refleje el calor y caja de vapor. Lo
construyó el señor Arnulfo Cuevas, quien vivía en la planta alta,
148
de la casona antigua que aún alberga la panadería. En un
principio, Don Arnulfo se dedicaba a la compra-venta del pan,
pero con su esposa instaló el horno y la panadería, que
posteriormente cambiaría de dueño.
- En la colonia Xanenetla, un horno de 4 x 4 m, construido en
1972, propiedad de José Darío Isasmendi Flores, quien
aprendió el oficio de su hermano Rafael. Con una inversión del
primero se instaló la panadería y posteriormente Rafael
estableció su horno propio.
- En la colonia Xanenetla, un horno de 4 x 4 m, propiedad de
Rafael Isasmendi Flores, quien aprendió el oficio desde
pequeño.
- En la 14 oriente 1011, un horno de 5 de fondo x 4.30 de ancho,
propiedad de los cuatro hermanos Vélez. Se construyó en el
sexenio del gobernador Manuel Bartlet, cuando se instaló el
Centro de Convenciones en el Paseo de San Francisco. Roberto,
uno de los propietarios, cuenta que al probar Bartlet, las tortas
de agua del horno que tenían desde 1964, ubicado en la parte
trasera de la Iglesia de San Francisco, le gustaron tanto que
todos los días las mandaba traer a su panadería. Con la
remodelación traspasaron el horno, al lugar que ocupa
actualmente, sin perder su estructura tradicional, pues conocían
a un maestro albañil que los sabía construir.
Como ya mencionamos anteriormente, en el siglo pasado se requería
de leña para encender el horno, actualmente se utiliza un quemador
de gas, para su funcionamiento, pero la estructura arquitectónica
sigue siendo la misma, de la antigüedad. La entrada para el pan o
boca del horno, que se cierra con una pequeña puerta de acero, se
localiza a la altura de la cintura del panadero, de tal forma que la
estructura se inicia a los 1.20 o 1.50 m, del piso; el espacio que se
crea entre el suelo y el horno se rellena con escombro. Después del
149
relleno se ponen dos capas de arena, donde se instala una estructura
de tubos que trasportan el gas y encima de esto, se pega la solera de
arcilla o cuadrado que formará el piso. La cúpula, de menos de media
esfera, está construida de ladrillo rojo y cabe decir que tanto la solera
del piso, como el ladrillo de la cúpula se pegan con barro, porque en
caso de utilizar cemento, éste se quebraría con el calor. La bóveda,
en su parte exterior se rellena de arena, para guardar el calor.
Los hornos incluyen una “bramadera” o palanca que desde la parte
exterior abre y cierra una pequeña puerta que le sirve al horno para
respirar, en el momento del encendido. La temperatura alcanza los
320 o 340 grados, únicamente para la cocción de la torta, ya que en
caso del biscocho es menor. El encendido del horno es por etapas y
por lo general, cuando se trabaja, se enciende cada media hora
durante 8 o 10 minutos y se apaga para que sólo con el calor se
cueza el pan.
Cabe mencionar que los modernos hornos de metal, introducidos
relativamente hace poco tiempo (segunda mitad del siglo XX),
conocidos como “de columpio”, sólo se utilizan para coser el pan de
dulce, de este modo las panaderías que tienen un hornito de estos,
suelen comprar las tortas o pan francés en los hornos continuos,
donde el pan se cuece en el piso y por eso también se les conoce
como “pan de piso”, de ahí que se crea que el pan de sal adquiere su
sabor, del piso de ladrillo donde fue cocido.
Del mismo modo que estos hornos, la tecnología que complementa la
elaboración del pan era y continúa siendo muy rudimentaria y de
manufactura tradicional, ya que algunos de los utensilios son
producidos de manera artesanal, como los canastos de carrizo tejido,
para transportar el pan, mismos que se han utilizado desde tiempos
remotos, Antonio García Cubas (1960) refiere que el panadero
150
“llevaba sobre la cabeza un gran cesto lleno de pan y cubierto con
una red” (p. 315). Así también, se incluyen aquellos instrumentos de
madera como la mesa grande para amasar y moldear, la artesa o
cajón estrechado hacia el fondo y alargado (1.50 a 2.00 mts.), que
sirve para amasar y dejar reposar la mezcla para la torta, las largas
palas que se utilizan para meter y sacar el pan del horno, también
conocidas como “tablas de pila”, el barredero, que al igual que las
palas, es un instrumento muy largo con una jerga amarrada, en un
extremo, utilizado para limpiar el horno, el rodillo para extender la
masa y los tableros de madera o metal para depositar las charolas de
pan. Así también, no faltan los instrumentos de aluminio o metal,
como las charolas u hojas de aluminio y los raspadores para levantar
la masa pegada a la mesa. Aquellas panaderías que en su producción
incluyen la repostería (pasteles, mantecadas) cuentan con una
grande y moderna batidora eléctrica. Cabe decir que el amasado a
mano aún se utiliza, en el caso de la preparación de la torta, pero
para la repostería y mantecadas se utiliza la batidora y los moldes,
así como la báscula para pesar todos los ingredientes.
Por otro lado, la harina, agua, sal, azúcar, huevo, leche, mantequilla,
canela, grageas, crema, queso, anís, mermeladas, nata, son parte de
los ingredientes que se requieren para elaborar una gran diversidad
de pan, pero la torta de agua tradicional, sólo lleva agua, harina, sal,
un poco de azúcar, malta y levadura. La levadura se utiliza para la
fermentación de la masa, para aumentar de tamaño y de este modo
obtener un mayor rendimiento, por cierto que la acción de las
bacterias que contiene el aguamiel del maguey, hacen el mismo
principio de la levadura, de donde los indígenas produjeron el “pan de
pulque”.
Reflexiones finales
151
A diferencia de los antiguos hornos de pan, que tenían una entrada
superior para el pan y otra inferior para el carbón, los actuales
utilizan como combustión, el gas, mismo que se transporta por medio
de tubos colocados por debajo del piso. La arcilla y la arena,
elementos naturales de la tierra, son parte de los principales
elementos de estos hornos, ya que tanto la solera del piso, como el
ladrillo de la bóveda y la mezcla con las que se unen, es de barro, y
para envolver o cubrir esta bóveda y mantenerla caliente, se utiliza la
arena en la parte baja del piso y arriba del techo. Esta arquitectura
tradicional es parte de un patrimonio material que se encuentra en
peligro de extinción, ya que ni arquitectos o ingenieros los saben
construir. Así como también, se encuentra en peligro de extinción, el
conocimiento que se tiene de los nombres del pan, mismos que
describen la forma, el decorado, sus ingredientes o su composición;
extraordinaria capacidad creativa que posee el pueblo mexicano
desde épocas muy antiguas (Iglesias, 1983). Un ejemplo de esta
creatividad, es el “pan olímpico”, inventado en 1968 por el señor
Gabino, quien trabajaba en la panadería San Javier, ubicada en el
parque de San Luis (10 oriente y 5 de mayo); el pan tenía “bolitas”
enlazadas que simulaban los aros olímpicos. Así también, palabras
como “panadería”, se está sustituyendo por “panificadora” o
“panería”. La charola y las pinzas nos han limitado a pedir el pan por
su nombre y todo esto acrecienta el desconocimiento de un
patrimonio inmaterial que se debe proteger.
Bibliografía
Carreño King, Tania. (1997). El pan de cada día, en La cocina
mexicana a través de los siglos, Fundación Herdez, A.C./Clío.
Coe, Sophie D., (2004). Las primeras cocinas de América. México:
FCE.
Cordero y Torres, Enrique. (1958). Diccionario General de Puebla,
Puebla: Centro de Estudios Históricos de Puebla/Grupo Literario
“Bohemia Poblana”.
152
García Acosta, Virginia. (1997). El pan de maíz y el pan de trigo: una
lucha por el dominio del panorama alimentario urbano colonial.
En Long, Janet (Coord.), Conquista y Comida: Consecuencia del
encuentro de dos mundos, México: UNAM.
García Cubas, Antonio. (1960). El libro de mis recuerdos, México:
Patria.
Guerrero Guerrero, Raúl. (1987). Toneucáyotl, el pan nuestro de cada
día, México: INAH.
Iglesias, Sonia. (1983). Los nombres del pan en la ciudad de México,
México: Museo Nacional de Culturas Populares; Cultura/SEP.
Leicht, Hugo. (2006). Las calles de Puebla, México: Gobierno del
Estado/LunArena.
Loreto López, Rosalva, (1997) Prácticas alimenticias en los conventos
de mujeres en la Puebla del siglo XVIII, en Long, Janet
(Coord.), Conquista y Comida: Consecuencia del encuentro de
dos mundos, México: UNAM.
Lovera José Rafael. (1997). Intercambios y transformaciones
alimentarias en Venezuela colonial: Diversidad de panes y de
gente. En Long, Janet (Coord.), Conquista y Comida:
Consecuencia del encuentro de dos mundos, México: UNAM.
Montero Pantoja, Carlos. (2002). Las colonias de Puebla, México:
BUAP/Museo Amparo.
El Presente. (1891, 2 de mayo). Año I, N° 122, Puebla.
(1892, 9 de marzo). Año II, N° 375, Puebla.
(1894, 20 de enero) Año V, N° 921, Puebla.
(1894, 22 mayo). Año V, N° 1019, Puebla.
Puebla Ilustrada. (1913 octubre y noviembre). Año II, Serie III, N°
10-11, de, p. segunda de forros.
Quiróz, Enriqueta. (2010). De cómo se comía en la ciudad de México
hacia 1800. En Revista Bicentenario, 1810, 1910, 2010, El ayer
y hoy de México, Vol. 3, Nº 9.
Sahagún, Bernardino de. (2006). Historia General de las Cosas de la
Nueva España, México: Porrúa.
Sánchez, Flores, Ramón. (1980). Historia de la tecnología y la
invención en México, México: Fomento Cultural Banamex, A.C.
Thomson, Guy, P.C. (2002). Puebla de los ángeles, industria y
sociedad de una ciudad mexicana, 1700-1850, México:
BUAP/Secretaría de Cultura del Estado de Puebla/U.
Iberoamericana/Instituto de Investigaciones José Ma. Luis
Mora.
153
2.3
ARQUITECTURA JESUITA PARA LA PRODUCCIÓN EN
EL SIGLO XVIII
DR. Tarsicio Pastrana Salcedo57
Introducción
El aceite de oliva es un producto muy apreciado por el hombre,
57. Sección de estudios de posgrado e investigación. Esia. Tecamachalco IPN. taarpaa@[Link]
tpastranas@[Link]
154
cultivado desde hace miles de años y trabajado para extraer a partir
de la oliva su valioso aceite. Es muy probable que como dice Indro
Montanelli (1999:37) en su libro Historia de Roma, uno de los
primeros usos reales además del culinario del aceite obtenido
directamente de la fruta, fuera untado para ayudar a la curación de
las heridas provocadas por el sol, sin embargo casi paralelamente
desde tiempos primitivos los usos fueron diversos, entre ellos el más
importante fue el alimenticio con el paso del tiempo se mantiene el
uso cosmético, se agregan los curativos, el ritual, para la iluminación
entre otros más todos de vital importancia para las sociedades
primitivas, a esto se agregan las cualidades descubiertas ya en el
siglo XX y que lo hacen tan útil en el cuidado de las enfermedades
relacionadas con la circulación, la tan elogiada dieta mediterránea le
debe gran parte de sus virtudes a este aceite.
A estos factores se debe agregar que el aceite de oliva era de vital
importancia en el virreinato, en primer lugar, por ser parte de la dieta
europea, en segundo por su participación en los ritos litúrgicos,
importantes dentro de los procesos de evangelización, la actividad
religiosa no se podía efectuar sin este aceite. Por lo mismo en
muchas zonas la producción de aceite de oliva era muy común, esto
sin contar los diferentes avatares que su producción sufrió a lo largo
del virreinato, aspectos que no son competencia del trabajo, sin
embargo se debe mencionar que esta producción de aceite se
efectuaría de manera local y con fines de autoconsumo, en
Tepotzotlán en los ex colegios jesuitas encontramos en el actual atrio
de San Pedro varios olivos, algunos completamente secos y otros
más todavía vivos, el presente trabajo muestra un análisis previo
para comparar los datos con los sitios donde se pudo realizar esta
producción.
Desarrollo
155
La producción de aceite de oliva requería del machacado y molido de
la aceituna para separar el aceite de la fruta, además de retirar la
avellana del hueso que se consideraba mala para el consumo, por lo
que el principio básico de elaboración paso por la etapa primigenia de
todos los procesos abordados, se molía con piedra. Como segunda
etapa los sistemas se van especializando y no es lo mismo mencionar
un trapiche para producción de caña de azúcar que un molino
aceitero aunque ambos en un origen utilizaron las mismas
maquinarias.
Esto nos lleva a analizar el proceso en dos etapas la primera más
primitiva y que es común en maquinaria a las etapas primitivas de los
otros procesos y la segunda donde el molino aceitero adquiere
características propias que lo hacen diferente. También es importante
mencionar que existieron dos tipos de fuerza motriz la fuerza humana
o animal (molino de sangre) y la fuerza hidráulica aunque esta
segunda fue mucho menos abundante que la primera es importante
incluirla en nuestros análisis principalmente por encontrar este tipo
de molinos aceiteros hidráulicos en los principales tratados
hidráulicos de la época.
La especialización de la maquinaria y la aplicación de la fuerza
hidráulica son los dos factores que determinan una evolución que
continua hasta nuestros días, la diferencia es que la maquinaria ha
cambiado y se ha tecnificado, pero la producción de aceite de oliva es
una de las actividades que continúan en muchas regiones sin
alteración a través del tiempo aunque las máquinas que apoyan su
producción sean las que han ido evolucionando a través del tiempo
conservando en esencia las mismas partes del proceso a través del
tiempo. Sin embargo, es importante mencionar que el espacio de
estudio en Tepotzotlán no presenta evidencias de utilización de la
ingeniería hidráulica para mover el molino de aceite, esto se
156
expondrá con mayor claridad a lo largo del presente trabajo.
Se considera la zona de oriente medio como el origen de la
producción de aceite de oliva, aproximadamente en el año 4000 AC
en la zona mencionada se consumía un fruto aceitoso de un arbusto
pequeño que se encuentra en toda el área mediterránea llamado
oleastro que se puede considerar como un antecedente del olivo
aunque su fruto no es tan aprovechable, una vez más se menciona
una región en específico pero es común que en diversas partes se
descubriera que el aceite de este fruto era muy nutritivo.
El olivo como se conoce al parecer fue una mezcla de arbustos de
este tipo que se fue buscando con la finalidad de obtener el fruto más
aceitoso y de buen sabor. Estas mezclas se logran en el Medio oriente
y se comienza su cultivo y explotación en forma muy temprana en
Egipto, Palestina, las islas griegas y principalmente creta donde se
sabe por evidencia arqueológica que la principal actividad de la isla
era el cultivo del olivo, aunque se desconoce el origen exacto, se
tienen antecedentes de cultivo del acebuche que es un arbusto
salvaje que da una fruta similar a la oliva pero de diferentes
características. (Barbancho & Mataix, 2007:708-709)
Fueron los fenicios los que llevan el aceite por todo el mediterráneo,
siempre su transportación de largas distancias se efectuó en ánforas
de barro que tenían formas características según la región de
producción de origen, esto sirvió para determinar calidades según
orígenes, algo similar a las denominaciones de origen actuales.
Las ánforas eran tapadas por medio de un tapón de cerámica y una
pasta de cal que se solidificaba, creando una superficie continua por
la que no se podía escapar ninguna parte del líquido en los largos
trayectos. El imperio Romano le dio a las rutas del aceite y a su
157
consumo una importancia capital, debemos recordar que el consumo
no era el único uso del aceite por lo que la metrópoli romana se
convirtió en el primer centro receptor de aceite todas las colonias
donde se producía, en Roma se creó una colina artificial en el sitio
donde los pobladores iban a desechar las ánforas ya vacías, el
comercio del aceite de oliva fue de vital importancia a lo largo del
imperio Romano.
A la caída del imperio romano esta gran red establecida para el
consumo y comercialización se desmorona, no así la costumbre de
consumirlo, al convertirse en un artículo suntuoso su consumo se
limitó de manera significativa a los ámbitos religiosos y a los grupos
sociales que podían pagarlo, el pueblo empezó a sustituir el aceite
por otro tipo de grasas principalmente animales. La excepción se
presenta en el norte de África y el sur de España que al estar
dominados por los árabes logran mantener y mejorar el sistema que
existía durante la época romana incrementando y mejorando algunas
partes del sistema productivo.
Imagen 1. Molino aceitero hidráulico la rueda es vertical y
transmite el movimiento a través de una serie de engranes
a una piedra que gira en el interior de un recipiente de
piedra donde se depositan las aceitunas, imagen los 21
158
libros de los ingenios y las maquinas SXVI
Para la cultura árabe el aceite también representaba limpieza y
situaciones asociadas con sus ritos Litúrgicos en los cuales se tenían
que ungir con aceite de oliva, situación conservada en el cristianismo
en toda la edad media.
Los reyes tenían que ser ungidos, al igual que los recién nacidos.
Para la iglesia no se podía prescindir del aceite y fueron unos de los
principales consumidores en la época descrita.
Con el renacimiento y la mejora de los métodos de producción
derivados de la inquietud humana por conseguir mejoras el cultivo y
producción se comenzaron a difundir por amplias zonas del
mediterráneo y el aceite comenzó a venderse nuevamente a
diferentes niveles de la población. Con el descubrimiento de América
y la constitución de virreinatos en América se comienza el cultivo del
aceite de oliva en América principalmente por las órdenes religiosas
58 ya que requerían de este para sus ceremonias. El cultivo del aceite
de oliva se ve favorecido por el clima y por la situación de la Nueva
España en la que se desarrolla la agricultura, los amplios recursos
hídricos, el clima y las zonas de cultivo con buena tierra empiezan a
favorecer la aparición de este y otros cultivos.
58 Las zonas oliveras en La ciudad de México son claramente distinguibles por conservar su nombre ahora en las
colonias de las periferias, un ejemplo de esto es el Olivar de los Padres y el olivar del conde, ambos en la zona
poniente de la ciudad que coincide con la zona de molinos y batanes de la ciudad, esta región contaba con varios
escurrimientos de agua que bajaban de la sierra y hacían propicia la zona para todo tipo de establecimientos
preindustriales entre los que se cuentan los olivares con sus establecimientos anexos de producción de aceite de
oliva, también el nombre de olivar de los padres nos habla de la propiedad de estos una orden religiosa que en un
inicio eran los únicos que tenían los conocimientos técnicos y los recursos para poner en marcha un cultivo de estas
características. En el atrio del convento de Tzin Tzun Tzan encontramos olivos de 500 años que se atribuye fueron
plantados por Vasco de Quiroga.
159
Al principio el cultivo de varias especies y su transformación en
productos de primera necesidad fue incentivado por la corona entre
estos productos estuvieron varios que en los siglos subsecuentes
serian controlados y prohibidos por ejemplo el aceite de oliva.
Durante el siglo XVI, la propia Corona impulsó en las colonias un
proceso de sustitución de importaciones de los principales bienes de
consumo de las comunidades españolas asentadas en el Nuevo
Mundo. Fue así como se inició la producción local de trigo, vino,
aceite de oliva, y textiles en la Nueva España y Perú (Márquez,
2001:25)
La metrópoli desea mantener el monopolio en el cultivo para lo cual y
ante el rápido desarrollo que estaba teniendo el cultivo y producción
crea una prohibición para producirlo en América, Carlos IV firmara la
Cédula Real del 17 de enero de 1774, por la que encargaba a todos
los virreyes no plantar viñedos ni olivos en México. Unos años
después motivado por el mismo deseo de frenar la industria del
aceite de oliva, 1777 en la que ordenaba la completa destrucción de
todos los olivos existentes en México. Cuando Humboldt visita la
Nueva España solo había dos regiones con olivares en toda la cuenca
de México, una era en Tacubaya el llamado olivar de los padres que
pertenecía al clero secular y el otro en la zona de Tláhuac, la corona
había cumplido con su objetivo.
El golpe fue determinante, incluso después de la independencia el
cultivo no se retomó decayendo con el tiempo, el consumo del aceite
no fue favorecido por lo que se sustituye con otros aceites y grasas,
principalmente de origen animal, actualmente que se recomienda
para una dieta más sana el aceite tiene que ser importado a
consecuencia de que la falta de costumbre en su consuno genero una
industria interna débil. Por el contrario, los países exportadores del
aceite entre los que se encuentra España desarrollaron por medio de
160
los métodos tradicionales de producción mejoras en maquinaria y
equipo con lo que la producción de diferentes aceites se realiza de
manera fácil y rápida, el método se conserva intacto a través del
tiempo lo que ha ido cambiando son las máquinas y los accesorios, el
análisis de las máquinas que competen a la época del virreinato en
América.
A diferencia de otros tipos de cultivo, la aceituna tiene que ser
procesada de manera inmediata porque su proceso de fermentaron
empieza inmediatamente además de ser muy rápido, al ser un fruto
con una cantidad elevada de agua esta se combina con los agentes
del medio ambiente y con las características propias del fruto para
producir una fermentación rápida, el aceite que no se puede
combinar con el agua como es sabido, se oxida rápidamente
cambiando las características que lo distinguen. Esto nos limita las
zonas de producción a la cercanía de las zonas de cultivo, situación
que se cumple con facilidad en Tepotzotlán.
La aceituna se procesa el mismo día del corte para evitar tanto la
fermentación como la oxidación todo esto con la finalidad de
preservar el sabor y la calidad del aceite. Es por esta razón que la
parte inicial del proceso de fabricación es la recolección rápida del
fruto y posterior a esta una selección para escoger desde el mismo
momento de la observación en el árbol los frutos más aptos para la
molienda del día.
Cuando el aceitero recolecta la aceituna lo hace por medio de un
proceso selectivo, con las que a simple vista considera que ya están
listas para pasar al establecimiento donde se molerá llamado
almazara, esta recolección puede ser a mano o por medio de
161
rasquetas59 . Se recolectan las aceitunas sin dejar al árbol
completamente sin frutos, seleccionándolas según su proceso de
maduración de esta forma se dejan algunos frutos para la recolección
siguiente, siempre debe de haber frutos para recolectar así la
producción no depende exclusivamente de la cosecha, la cosecha de
las aceitunas en diferentes grados de maduración proporciona
diferentes tipos de aceite, la aceituna negra, produce un aceite, la
verde otro y la blanca otro. El proceso de cosecha es similar al que se
llevaba a cabo hace miles de años, por ejemplo, la aceituna de mesa
se recolecta primero que la aceituna para aceite, esto reafirma la idea
de una cosecha de varios meses en las que se va seleccionando el
fruto dependiendo del uso que se le dará y del tipo de aceite a
obtener. (Barbancho &Mataix, 2007:717)
Una de las consecuencias directas de esta recolección y a su vez de la
situación de rápida fermentación que sufre la aceituna es la ubicación
de la almazara junto al campo de producción, en el caso de los
ingenios y las aceitunas sus molinos tendrán que estar junto al
campo de cultivo.
Imagen 2. Producción de aceite de oliva en el siglo XVI, se observa al frente 3
molinos hidráulicos uno de ellos puede ser usado de manera indistinta con
59 Accesorio que a manera
un animal de rastrillo
de tiro o con permite recolectar
el rodezno, enlas
laaceitunas que ya están
parte frontal maduras
se ven y que no pueden
los depósitos de ser
alcanzadas con la mano.
aceitunas, después de los 3 molinos los recipientes donde se coloca la pasta
que se lleva a las prensas que están162 ubicadas en la parte de atrás, en la parte
central de las prensas las esteras de esparto donde se prensa la pasta, al
centro los recipientes que reciben el aceite y al fondo la hornilla para
procesar los residuos de la pasta y obtener otros tipos de aceite. Imagen los
Una vez que se llega a la almazara con los recipientes llenos de fruto
la aceituna como primer paso se debe de lavar y clasificar, al
necesitar de grandes cantidades de agua se requiere un recipiente o
pileta que permita la manipulación de las aceitunas por una persona y
los sistemas de canales para conducir el agua hacia este recipiente,
encontramos el agua como participante directo, la aceituna se lava
para eliminar las sustancias ajenas que al molerse podrían
transformar el sabor del aceite, esta situación genera un espacio
arquitectónico donde la aceituna espera a ser lavada y donde antes
del lavado se separa, la separación se realiza en primera instancia
por colores y tamaños, además de retirar todo material orgánico que
no deba de molturarse hojas ramas tierra piedras , esta separación
tiene como objetivo obtener un producto uniforme en el momento de
molerlo. De los diferentes tipos de aceituna se obtienen diferentes
tipos de aceite
Debemos recordar que gran parte de la producción se destina a la
fabricación de aceite, pero el fruto del olivo se utiliza para ser
consumido en su estado de fruto, para cocinar platillos para aderezar
alimentos, esta separación determinaba los mejores frutos para la
obtención del aceite, por el contrario, algunas de las aceitunas eran
desechadas, pero se utilizaban para alguno de los usos descritos.
El espacio requerido generalmente es cerrado para que la aceituna no
163
esté al rayo del sol, la aceituna, limpia y lavada, no debe permanecer
más de 48 horas sin moler porque podría fermentar y afectaría a la
calidad del aceite. Se menciona un periodo máximo de 48 horas entre
la recolección y la molienda, en cualquiera de los dos casos se
requiere de espacio de transición y espacio de limpieza, en algunos
lados es un patio junto al que se tiene acceso a las piletas de agua
para el lavado.
Una vez liberado de sustancias ajenas el fruto, se procede a la
molturación, en primera instancia la aceituna es cuidada para no
trozarla antes de la molienda debido a que cualquier aceituna herida
deja escapar su aceite y el agua por la herida comenzando la
fermentación de manera más rápida y agriando toda la producción de
aceite, este cuidado se realiza desde el momento de la recolección y
en todo el manejo, separación, lavado y transporte al molino.
Siendo la molturación una de las partes más importantes, pero al
mismo tiempo más arduas el hombre empezó desde épocas muy
antiguas a generar máquinas que le ayudaran con esta tarea, los
primeros molinos eran de piedra y no había distinción en el producto
que se molería en él, para después en una primera etapa de
especialización técnica separar molinos según el material a molturar.
Los primeros molinos fueron morteros de piedra o de madera, se
colocaban las aceitunas en el receptáculo del mortero para que por
medio de la fuerza humana se formara la pasta en el interior de la
cual se extraía el aceite, el primer molino más tecnificado aunque no
diferenciado por el material a molturar sería el de rueda vertical
sujetada al centro de un espacio circular por un eje este ya lo hemos
visto en otras partes de este trabajo y es el más primitivo de todos,
el siguiente paso es la incorporación de la rueda hidráulica en el caso
de que eso fuera posible, el aceite se convierte en un artículo de
164
primera necesidad que no solo se fabrica en sitios donde hubiera
agua.
Si fuera el agua la principal fuerza motriz los engranes serían los
encargados de transmitir el giro a la piedra que se mantiene
horizontal y que rodara sobre su canto una y otra vez sobre el fruto
hasta trozarlo y formar la pasta, en esta pasta la cáscara el líquido y
el aceite se unen con la avellana del hueso para formar la pasta
mencionada, materia prima ya transformada60.
Algunos de los molinos más antiguos de los que se tiene
referencia trabajaban con una prensa de madera y piedra,
con el principio de prensado de la oliva para extraer el aceite.
Aunque con el tiempo de van dividiendo los tipos de molienda
fundamentalmente porque la rotura de un hueso implicaba el
cambio del sabor del aceite, se realiza una primera molienda
en la que se obtiene una pasta.
60 En el tratado de los 21 libros de los ingenios y las maquinas, se ilustra un molino de aceite que tiene la doble
fuerza motriz, pudiendo ser movido por un rodezno o por un animal de tiro.
165
Imagen 3. Prensa de viga imagen Tarsicio Pastrana
En esta molienda primera es donde se van separando los huesos para
evitar que al pasar a la prensa los huesos se prensen, esto también
determina el diseño del molino, ya que la piedra debe de tener la
fuerza necesaria para machacar sin romper el hueso eso también
modificaría el sabor del aceite. Reafirmando la idea el molino de
sangre o hidráulico de piedra vertical fue uno de los primeros
utilizados para producir el aceite.
Las dificultades que podrían mostrar los molinos de estas
características por su poca superficie de molturación 61 las
necesidades de machacar más aceitunas con el giro y los
inconvenientes de ajuste de las piezas móviles generan cambios en
los molinos como ya se ha mencionado en otros trabajos los cambios
tecnológicos son generados por necesidades de producción mayores,
en el caso de los sistemas caseros- artesanales permanecerán
inmutables a través de milenios, las necesidades de producción
derivadas de lo comercial son las que exigen las implementaciones
tecnológicas.
Para la molturación de las aceitunas se conocen varios molinos, el
primero y más primitivo ya lo mencionamos era la piedra de moler
granos colocada de manera vertical que podía ser accionado por
fuerza hidráulica o fuerza animal, después estos se modifican
derivado de la necesidad de aumentar la superficie de contacto entre
la piedra móvil y la fija, es cuando se obtiene el molino de dos
61 Estos molino solo podrían molturar una pequeña cantidad de material debido a que el contacto de un circulo
(piedra del molino) con una línea recta (pavimento del piso) solo se efectúa en un punto, el cual era ampliado por la
superficie de rodamiento y el ancho de la piedra, sin embargo esto sigue siendo una superficie pequeña para las
necesidades de molturación.
166
piedras cónicas este es el que más se utilizó hasta la mecanización
del proceso ya en épocas tardías.
Imagen 4. Molino hidráulico de piedra para aceitunas imagen Tarsicio
Pastrana
Este está formado por dos piedras cónicas colocadas de canto y
unidas en el centro por un eje que se prolonga hacia la parte superior
para ser encajado en un engrane del cual sale el eje para la rueda
hidráulica62 o para sujetar la collera de los animales, la facilidad de
este molino sobre el anterior es el control que se puede tener del giro
del eje, y la transmisión de este giro a las dos piedras unidas al
centro del eje por cuerdas o elementos metálicos, el labrado de estas
piedras tenía que ver con el tamaño que barrería, es decir un cuerpo
cónico girara de manera concéntrica hacia un punto determinado, al
colocar dos piedras una en un extremo del eje y la otra en frente se
logra barrer con la superficie de molienda una área igual a la medida
de la cara inclinada que termina en la punta del cono, pasada una
pequeña área que quedaría sin barrer se hace un canal recolector. Es
importante mencionar que era más común el uso de los molinos de
sangre, dependiendo del nivel de producción sería el tamaño, el
tratado de los 21 libros ya mencionado aborda las dos posibilidades.
62 Es importante mencionar que era más común el uso del molino de sangre que el hidráulico aunque se
encuentran tratados hidráulicos donde se describen los molinos para aceitunas accionados por ruedas hidráulicas
de diversos tipos, entre ellas las de rodezno.
167
(Keller & Silva, 2004:529)
Este cambio significo mayor superficie de barrido y por lo pronto
mayor área de molturación. Con este tipo de molinos encontramos
que la producción de material molturado en el primer molino rondaba
las 8 a 15 fanegas diarias63
Otra manera de hacer el molino era con una plataforma de piedra
sobre la que giraran las piedras cónicas en el perímetro de la
plataforma que es de forma circular se encuentra un canal
igualmente perimetral donde se recoge le pasta generada por la
molturación. En todos estos casos descritos el eje superior se inserta
en una pieza denominada linterna sobre la que se pueden derivar los
ejes engranes que son movidos por la rueda hidráulica o el bastón
que se fija a la collera del animal.
Del canal perimetral por medio de conductos se llega a los depósitos
de la pasta (si estos existieran) y de ahí se lleva a la prensa de
tornillo, generalmente los aceiteros sacan el aceite del canal
perimetral por medio de recipientes, aunque no era difícil encontrar
canales forjados para canalizar y acumular la pasta producida,
conocida con el nombre de orujo.
Debido a la naturaleza del aceite y a lo valioso de este se trataba de
no desperdiciar material, por lo que las superficies de escurrimiento
tenían que ser de una piedra poco absorbente y en muchos casos se
trataba con algún recubrimiento que cerrara los poros de estas
superficies, de la misma manera que se hacía con las ánforas que
recibirían la producción final.
63 Según este dato de molienda continúa el cual no se ejecutaba de esa manera estaría en los 500 kilos de aceituna
al día, esta molienda se veía fragmentada por la situación de moler solo lo que se va a prensar en esos momentos
que es el siguiente paso después del primer molino.
168
La pasta obtenida y de la cual ya se retiraron los huesos se pasa a la
prensa de tornillo , en la cual bajo una presión muy fuerte se
exprimen los tramos y trozos de fruto y se obtiene agua, aceite y
bagazo, esta separación se realiza a través de la presión y la
separación se realiza por medios físicos ya que los subproductos son
de diferentes densidades, quedando el aceite flotando en la superficie
de la pasta, el agua en la mayor parte de esta y en el fondo los
restos de fruto tronzados.
Otros métodos de prensado muy utilizado y que es anterior a la
utilización de la prensa de tornillo son las prensas de viga que
consisten en una viga de madera de grandes proporciones algunas
llegan a medir hasta 12 o 14 metros largo por 3 de alto, que se
encuentran fijas a un banco de madera que le genera un punto de
equilibrio en el centro o cargado hacia uno de los extremos
permitiendo el movimiento bascular de la viga en cuyo extremo se
encuentra un martillo también de madera que cae sobre un recipiente
que contiene las aceitunas, mismo principio de los molinos que
funcionan con mazos como los batanes y los molinos de papel, pero
con un contrapeso y un tornillo para que todo el peso de la prensa
cayera sobre la pasta y se pudieran separar sus diversos
componentes con este método se prensa la pasta aprovechando el
peso de la viga y del mazo (Cara & López, 1997:4)
Las torres de las almazaras son comunes para el prensado, aplicando
grandes presiones se obtiene la separación de las sustancias, la pasta
prensada se separa en los componentes que contiene. Tanto la
prensa de husillo como la prensa de viga tienen como objetivo aplicar
la mayor presión posible sobre la pasta para extraer todo el aceite
posible, los componentes del líquido restante son los que interesan a
los aceiteros porque entre estos se encuentra el aceite de la oliva. El
producto obtenido era diverso, las calidades del aceite tenían que ver
169
con el número de prensadas y con el procesamiento de los residuos,
el mejor por supuesto es el de la primera prensada, posterior existían
más prensadas que determinaban el cambio de la calidad, hasta
llegar al procesamiento de los residuos de la pasta que provocaba
otro tipo de aceites (el de alpechín y el de orujo).
De hecho el proceso primitivo de obtención del azúcar a partir de la
caña fue derivado de aplicar el proceso ya conocido de obtención del
aceite a la caña, al igual que el molino de granos que es el más
primitivo fue aplicado a diversos materiales por molturar, la caña fue
tratada con el procedimiento que ya se conocía para la obtención del
aceite, posteriormente se fue especializando según la experiencia y
las características de la caña aunque reiteramos que en el origen
tenían el mismo procedimiento de obtención.64
Imagen 5. Almazara, al fondo el molino hidráulico, en medio la prensa de viga y
en primer plano las tinajas semi enterradas para guardar el aceite imagen
Tarsicio Pastrana
64 Tomando como referencia el molino de azúcar ilustrado y explicado en el tratado de los 21 libros de los ingenios
y las maquinas observamos los procedimientos del aceite de oliva en la obtención del azúcar, la caña molturada
para obtener una pasta y la prensa para extraer el jugo de la caña de la pasta, los procesos posteriores de refinado
solo son particulares a la obtención de azúcar.
170
Retomando el tema posterior al prensado la pasta se separaba siendo
sus principales componentes el agua, aceite flotando en su superficie
y bagazo y restos de aceituna en el fondo65, esta separación se hacía
por medio de decantación.
El proceso más tedioso era la decantación, realizada en tinajas que se
enterraban a diferentes alturas a través de las cuales por medio de
ranuras se podía ir pasando de una tinaja a otra siempre la parte que
quedaba más alta, al ser el aceite la parte flotante esta iba pasando
de una a otra en este proceso se liberaban las impurezas que se iban
depositando por gravedad en el fondo de las tinajas, los filtrados que
se realizaban esporádicamente se hacían a través de mantas de
algodón y paños de tejido muy cerrado.
Uno de los subproductos de este proceso de obtención del aceite era
el aceite de orujo, el cual se obtenía del hervido de los residuos del
prensado, la diferencia entre un aceite y el otro radica en la
refinación, el aceite de oliva es virgen porque se obtiene en frío a
través del prensado, en el caso del orujo se tiene que hervir el
residuo para obtener el aceite que haya quedado en sus partes.
Al retirar el aceite de la superficie debe de pasar por procesos de
filtrado para separar las partículas que pudieran ir flotando en el
aceite los filtrados se realizaban con telas de tejido muy cerrado de
algodón que se colocaban en la boca de los recipientes cuando el
aceite era vaciado de unos a otros, esta separación de sustancias
producto de los prensados se realizaba por sedimentación,
decantación, o filtrado el reposo permitía la maduración del aceite y
65 Estos deshechos eran aprovechados para diferentes usos el principal de ellos era la alimentación de ganado,
además de que los residuos podían procesarse para obtener otro tipo de aceite.
171
la sedimentación de los cuerpos que estuvieran flotando en el aceite
que se iban al fondo, en ambos casos se pasaba de un depósito a
otro.
Finalmente antes de la distribución las ánforas de barro eran
grabadas con los símbolos de la región productora de aceite, las
formas de barro las vasijas y demás elementos contenedores tenían
diferentes formas según la región de la que procedían, una situación
en común era la colocación de una tapa de cerámica sellada con una
mezcla de cal que solidificaba y creaba un recipiente cerrado, entre la
forma de la vasija y las marcas de fábrica se obtenía un mayor
control y se sabía la región de origen con lo que también se sabía los
diferentes sabores del olivo.
Las vasijas se podían acomodar por su forma, era tan común el
transporte y el uso de estas vasijas que en roma cerca del foro Boario
se formó una colina artificial que no existía a partir de la acumulación
de vasijas y restos de estas en una zona de los foros que era el
tiradero popular de las vasijas que ya estando vacías no tenían otro
uso, con el tiempo esta superficie fue tan extensa que formo la
colina, la cual con el abandono se cubrió de vegetación, esta colina
llamada el monte testaccio es una fuente documental de primer nivel
del tipo y la procedencia del aceite de oliva que se consumía en Roma
de los 40 millones de ánforas que se han localizado el 50% de las
marcas procede de Hispania. (Garrido, 68-75)
Conclusiones
El estudio previo aquí presentado permitió analizar los espacios
arquitectónicos de los ex colegios jesuitas, en busca de las zonas de
producción de aceite de oliva, esta metodología de análisis
arquitectónico a través de las fuentes y la producción, permitió
172
delimitar la búsqueda a zonas contiguas a la huerta y con las
características obtenidas, los espacios analizados continúan en un
proceso de levantamiento, las investigaciones arqueológicas en
algunos de los sitio se realizaron a finales del siglo xx, el lugar más
probable para esta producción es el actual taller de restauración, en
donde incluso existen vestigios del antiguo molino de aceite, la
identificación de los vestigios y su asociación con la producción de
aceite de oliva fue realizada gracias a este estudio.
Bibliografía
Barbancho Cisneros Francisco y MATAIX Verdú Francisco, (2007) “El
Aceite De Oliva En La Alimentación Mediterránea” en Aceite De
Oliva Y Salud 1er Congreso De Cultura Del Olivo, Universidad
de La Rioja, España.
Cara Barrionuevo Lorenzo y López Rodríguez María Juana, (1997) “Un
Capítulo Casi Olvidado En La Historia Alhameña Las Almazaras
Y El Aceite” en El Eco De Alhama No4, España.
Garrido González Luis, (2007) “El Aceite En España Oro Verde” en La
Aventura De La Historia, No 110, España.
Keller Alexander G, SILVA Manuel, (2004) “Protoindustria: Una
perspectiva desde Los 21 Libros de los Ingenios y las Maquinas”
en: Silva Manuel Ed. Técnica e Ingeniería en España, El
renacimiento, Institución Fernando el católico, Prensas
Universitarias, Real Academia de Ingeniería, Madrid.
Márquez Graciela, (2001) Monopolio Y Comercio En América Latina
173
Siglos XVI-XVII, Centro de Estudios Económicos El colegio de
México, México.
Montanelli Indro, (1999) Historia de Roma, Plaza Janes, Barcelona
2.4
EL FOMENTO A LA INDUSTRIA Y LA ECONOMÍA DE
MÉXICO POR LUCAS ALAMÁN
Mauricio Flamenco Bacilio66
Introducción
66 Licenciado en Historia Por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México
Estudiante de la Maestría en Docencia para la Educación Media Superior (MADEMS-UNAM)
Miembro de la Asociación Civil de Historiadores Palabra de Clío.
174
Buena parte de los políticos mexicanos de las primeras décadas de
vida independiente se caracterizaron por ser personas pertenecientes
a las clases más acomodadas y por tener una educación privilegiada a
comparación del resto de la población. A partir de ello, el acceder a
una educación más privilegiada permitió a estos primeros políticos el
acercarse a las novedades del conocimiento científico, filosófico,
político y económico; así como también al aprendizaje de idiomas y a
buscar el impulso de la cultura y las artes. En el aspecto de la
economía política o ciencia económica existió, en términos generales,
un consenso entre el sistema económico después de consumarse la
independencia: el capitalismo. Aunque la adopción de este sistema en
México fue con distintos matices y diferencias entre los grupos o
actores políticos existentes.
En el presente trabajo se explicará a grandes rasgos el caso de Lucas
Alamán y su propuesta para el desarrollo económico de México
durante la primera mitad del siglo XIX, sus acciones dentro de este
campo y las discrepancias existentes con las teorías de la economía
surgidas en el siglo XVII. Dentro de la biografía de Alamán se
destaca la fundación del Banco de Avío como una institución
encargada para promover el financiamiento de la industria,
principalmente minera y textil, desde 1830 hasta su desaparición y
sustitución por la llamada Dirección de Industria una década más
tarde. De manera paralela a la labor de Alamán en beneficio del
fomento industrial, se expondrá brevemente acerca de la influencia
de los pensadores económicos clásicos en este personaje; por
ejemplo, Adam Smith, David Ricardo, Thomas Malthus o François
Quesnay.
Breviario biográfico e historiográfico de Lucas Alamán y sus
intentos por promover la industria en México.
Lucas Ignacio José Joaquín Pedro de Alcántara Juan Bautista
Francisco de Paula Alamán y Escalada nació el 18 de octubre de 1792
175
en la ciudad de Guanajuato y falleció en la Ciudad de México el 3 de
junio de 1853. Sus padres fueron Juan Vicente Alamán, un rico
minero de Guanajuato y María Ignacia Escalada quién contrajo
segundas nupcias con el padre de Lucas Alamán. Tan pronto como
inició su educación, Alamán estudiaría ciencias e idiomas,
principalmente francés y en menor medida inglés. En la década
transcurrida entre 1810 y 1820 viajó por el continente europeo para
perfeccionar el conocimiento de idiomas y completar sus estudios
sobre minería, donde aprendería las últimas técnicas para la
extracción, la producción y el manejo de metales, lo cual era parte
del oficio familiar de Lucas Alamán. El interés por la minería surgió en
Alamán desde temprana edad y por ello siempre buscaría dentro de
su faceta como político el mejoramiento de esta industria, por encima
de otras como los textiles o la propia agricultura. En su Autobiografía
Alamán comenta:
“…mi padre me aplicó a la minería llevándome todos los días a
aprender el beneficio de los metales en la hacienda del patrocinio
de Nuestra Señora de Guanajuato (…) Por esta primera ocupación
y por haber sido todos mis abuelos maternos mineros, me vino la
afición que he tenido siempre a este ramo”. 67
Tras consumarse la independencia de México, Alamán fue nombrado
ministro de relaciones exteriores y viajó por Francia e Inglaterra.68
Durante sus viajes, Alamán se sintió admirado por los novedosos
métodos educativos de ese entonces, como el sistema de educación
mutua o Lancasteriano, el cual también trató de promover en
México.69 El objetivo de viajar a esos dos países fue para buscar
créditos e inversiones con el afán de reactivar la industria, poniendo
un mayor énfasis en la minería, la cual había sufrido un grave
67Lucas Alamán. Autobiografía. Apud. José C. Valadéz, Alamán: Estadista e historiador. México, 1987. p.25.
68 Robert A Potash. El Banco de Avío de México. El fomento de la industria 1821-1846. México, 1983. p.38. Alamán
promovería el fomento a la industria minera con las compañías inglesas, así como también la importación de
maquinaría más moderna.
69 Ann Staples. Educar: Panacea del México independiente. México, 1985. p. 23.
176
deterioro a causa de la insurrección de 1810. La aversión hacia la
guerra de independencia con la cual se ha identificado a Alamán se
entiende, principalmente, por haber sido su familia económicamente
perjudicada, esta postura se vuelve evidente con la lectura de la obra
historiográfica más conocida de Alamán: Historia de Méjico..70
Incluso él describió en esa obra la toma de la Alhóndiga de
Granaditas por parte de los seguidores de Miguel Hidalgo a quienes
consideró como una simple turba o muchedumbre, además de haber
masacrado a un grupo de “hombres industriosos”.71 Otro hecho
considerado oprobioso por parte de Alamán fue el llamado “Saqueo
de Pachuca”, en el cual algunos oficiales del ejército insurgente
tomaron barras de plata extraídas de las minas de esa ciudad para
derrocharlas.72 Como historiador, Alamán creía en Agustín de
Iturbide como el principal prócer de la Independencia, desdeñando
así al movimiento armado iniciado en 1810 a la cual consideraba una
“revolución vandálica, que hubiera acabado con la civilización y
prosperidad del país”.73 Lo anterior determinaría la postura de
Alamán como un conservador, tanto en la política como en sus
posturas historiográficas.
En esa misma obra, Alamán habla también sobre el desastre
económico e industrial del México de su tiempo, donde
supuestamente se terminó con la bonanza económica y de producción
minera de México como parte de la monarquía española, para dar
paso a un periodo de inestabilidad política, crisis económica,
conflictos internos y desastres militares. Por poner un ejemplo, la
guerra entre 1810 y 1821 provocó un déficit en prácticamente todas
las áreas productivas como la agricultura, la ganadería y la minería.
70 Lira, Andrés. Espejo de discordias. La sociedad mexicana vista por Lorenzo de Zalvala, José María Luís Mora y
Lucas Alamán. México, 1984. p.167. Aquí se enfatiza el rechazo de Alamán a las movilizaciones populares como la
acaecida en 1810.
71 Lucas Alamán. Historia de México. México, 1985. Vol. 1. p. 418-440.
72 Ibid. Vol. 2. p. 580-581.
73 Lucas Alamán. Historia de Méjico. 1969. Vol. 5 p. 231.
177
En el caso de este último sector, Alamán menciona como antes de
1810 se producían 630 000 marcos de plata anualmente, pero en el
periodo de 1814 a 1818 la producción total fue de sólo 240 000
marcos.74 En otras palabras “el país había quedado en estado de
completa ruina”.75 Pero además la producción minera seguía en un
estado preindustrial. Ello supone también la situación de severo
atraso tecnológico tanto en las últimas décadas del virreinato, como
en las primeras de vida independiente. De hecho en aquellos años la
industria minera se encontraba limitada por los intereses de los
gremios, los cuales se oponían al entonces novedoso sistema de
fundición ya empleado en Europa. En aquel entonces en México se
seguía usando malacate de tracción animal para la extracción de
minerales y agua.76
Continuando con su labor legislativa, Alamán seguiría intentando
fomentar a la industria textil y minera. De esta forma surgiría el
Banco de Avío cuya ley para su creación fue aprobada el 16 de
octubre de 1830. También intentó promover la llegada de inversión
extranjera, principalmente de Inglaterra y Alemania, así como la
importación de maquinaria y técnicos especializados para enseñar a
los obreros mexicanos.77 De hecho las primeras compañías inglesas
usarían la máquina de vapor para sustituir al malacate. Aunque
además de ver en la historia un camino hacia el bienestar y el
progreso, Alamán pugnaría por esos mismos ideales en su época
partir de su pensamiento económico.
Pensamiento económico de Alamán
Lucas Alamán fue protagonista de la vida política en el México de las
primeras décadas de vida independiente. Entre las décadas de 1820 y
74 Ibíd. Vol. 5. p. 438-439.
75 Ibíd. Vol. 4. p. 713.
76 Agustín Cue Cánovas. Historia social y económica de México. México; 1977. p.73-75.
77 Ibid. Vol. 5. p. 818. Cue Cánovas. Op. Cit. p. 296-299 Aquí se menciona también la participación de Alamán como
socio de una compañía extranjera aunque no se menciona cual.
178
1850 la mayoría de los políticos, no sólo de México sino del resto de
las nuevas naciones de Iberoamérica estaban de acuerdo en optar
por un sistema económico de libre mercado.78 Lo anterior también
significaba un acercamiento a la Ilustración, no solamente política,
sino también económica, la cual surgiría en el siglo anterior a la
independencia de México.79 Desde las primeras políticas económicas
del México independiente se buscó adaptarse al sistema económico
más novedoso de su tiempo, incluyendo los principios de no-
intervención del Estado en las decisiones económicas, dejando
siempre prioridad a las asociaciones privadas, tal como proponía la
doctrina de Adam Smith. En lo anterior se destaca la labor del primer
presidente mexicano Manuel Félix Fernández, mejor conocido como
Guadalupe Victoria, aunque sin demeritar tampoco al gobierno de
Agustín de Iturbide:
Los gobiernos mexicanos, tanto el imperial como el
republicano, se habían abstenido de la intervención
activa en apoyo de un cambio industrial, en parte
debido a las doctrinas de Laissez-Faire, pero también a
causa de la consideración práctica del costo. La
concesión de exenciones de impuestos interiores era
toda la ayuda del gobierno a la industria
manufacturera.80
Durante la década de 1820, Alamán se haría notar en el congreso mexicano
para la promoción de un sistema económico digno de llevar a su país hacia
la modernidad y el progreso. Es en ese tiempo (específicamente en 1823)
cuando se menciona una notable influencia del pensamiento de Adam
Smith en la teoría económica de Alamán con respecto a la búsqueda y el
origen de la riqueza: “Guiado por Adam Smith, iba a dar el primer impulso
para separar la minería de la dependencia del Estado, la libertad de
comercio poníase [sic] a consideración en la asamblea”.81 No obstante, el
78 Valadéz. p. 132.
79 Phyllis Deane. El Estado y el sistema económico. Introducción a la historia de la economía política. Barcelona:
1993. p. 72.
80 Potash. p. 51.
81 Valadéz. p. 162.
179
argumento anterior sería considerado como una contradicción o
discrepancia con respecto a la teoría de Smith. Alamán pensaba en la
minería como la principal actividad –o tal vez la única- donde se podía
producir una auténtica riqueza, mientras Smith mencionaba la existencia de
un sistema autorregulado de la economía caracterizada por la libre
competencia para llegar a un constante intercambio de productos y así
satisfacer las demandas de la población.82 Si se compara el pensamiento
económico clásico con el ideario económico de Lucas Alamán se tiene
una mayor semejanza con las teorías de la fisiocracia a comparación
del liberalismo de Adam Smith, pues Alamán junto con François
Quesnay o el marqués de Mirabeu creían en el surgimiento de la
riqueza a partir de los recursos naturales. Aunque Alamán pensaría
en un modelo más desarrollado de la industria para darle prioridad a
la minería como principal fuente de satisfactor económico a diferencia
de considerar a la agricultura como la principal actividad según los
fisiócratas.83 Pero sin ser necesariamente un fisiócrata, Alamán
pensaba también en la diversidad de climas existentes en México
para aprovechar la producción de recursos agrícolas.84
Entre los políticos mexicanos mencionados como discrepantes en la
adaptación del modelo capitalista de libre mercado estaba Vicente Guerrero,
quien en su periodo presidencial se caracterizó por buscar una mayor
protección para los productores de textiles ante los competidores
extranjeros sin pensar demasiado en una modernización de la industria.
Asimismo, otros cuantos productores de telas y artesanos se mostraron en
desacuerdo ante la apertura del mercado.85 Sin embargo, hacia la década
de 1830 los gobiernos mexicanos dejarían de seguir al pie de la letra
los conceptos del Laissez-Faire (expresión proveniente del francés
cuyo significado es “Dejad Hacer”) y la total libertad de mercado para
comenzar a contribuir al desarrollo de la economía. Así surgió el
82 Sobre Alamán Vid. Valadéz p. 181 y Potash p.71. Sobre Smith. Vid. Deane p. 69-70.
83 Deane. p. 64.
84 Lira p. 180.
85 Ibid. p. 61.
180
Banco de Avío promovido por Lucas Alamán supuestamente, aunque
también se atribuye su creación al padre de Manuel Payno. Como su
nombre lo indica, el Banco de Avío sirvió para proveer capital y
préstamos para la industria y la administración.86 Al convertirse el
Estado mexicano en una entidad proveedora de recursos financieros
para incentivar el desarrollo industrial, automáticamente se dejaría a
un lado toda intención de librecambio sin ninguna intervención
gubernamental.87 Aunque en aquellos tiempos la participación del
Estado en la economía resultaba necesaria tras el colapso de la
industria resultante tras la guerra de independencia y la intervención
de Estado se haría más notable durante la administración centralista
conservadora a partir de 1836 cuando se promulgaron las llamadas
Siete Leyes. Durante los gobiernos centralistas de los años
posteriores desaparecería el Banco de Avío para dar lugar la llamada
Dirección de Industria, hacia una época donde se propondría un
modelo económico de tipo proteccionista. El 23 de septiembre de
1842 se firmó el decreto por el cual se determinaba la extinción del
Banco de Avío. Entre las causas para la desaparición de dicho banco
se destaca a la falta de recursos públicos, especialmente tras la
rebelión en Veracruz en contra del gobierno de Anastasio
Bustamante, lo cual provocó también el abandono de las incipientes
fábricas de capital extranjero.88 Estos datos demostrarían la
subordinación de la economía con respecto a la política y no al revés
como proponen las teorías del materialismo histórico.
Continuando con Alamán, se deben resaltar otra clase de acciones o
propuestas en términos de la economía política, ya sea como director
del Banco de Avío o dentro de su faceta como legislador o historiador.
Mientras él se hacía cargo del banco y los prestamos industriales,
Alamán también mostró un notable interés por la migración interna
86 Ibid p. 77.
87 Ibid. p. 82.
88 Cue Cánovas. p. 303
181
para promover el desarrollo industrial en otras zonas del país. Para
aquel entonces la población de México era muy poca si se compara
con el territorio extendido por la Alta California, Texas, Colorado,
Chihuahua, Sonora, entre otros estados del norte. Lucas Alamán
propondría una continua migración de mexicanos hacia los estados
antes mencionados, especialmente en Texas para contrarrestar la
influencia de los colonos de origen angloparlante a quienes
consideraba una amenaza, no solamente en el ámbito social, sino
también en el económico.89 Alamán consideraba, además de la
implantación de una cultura extranjera en una parte del entonces
territorio mexicano, la amenaza de recibir la influencia negativa del
sistema económico característico del sur de Estados Unidos en ese
entonces, es decir el esclavismo, lo cual sería una afrenta a la
soberanía mexicana cuyas leyes ya habían abolido la esclavitud para
entonces.90 El estadista e historiador mexicano no se equivocaría
respecto a esta amenaza del sistema económico en Texas, pues
después de su anexión a Estados Unidos se convertiría en uno de los
estados esclavistas.
Respecto al déficit de población mexicana, Alamán pensaba en el
incremento de la población la cual resultaba insuficiente para trabajar
en la industria, así como la implantación de actividades industriales
en otras regiones de México.91 Esta visión es una clara oposición a la
teoría del británico Thomas Robert Malthus, cuya concepción del cero
crecimiento de la población estaría aplicada a una Inglaterra sobre
poblada y con una carestía de recursos más evidentes en esos
años.92 Aunque vale la pena aclarar el desarrollo de las teorías
económicas modernas a partir de dos naciones principales: Inglaterra
y Estados Unidos, las cuales marcarían la pauta del desarrollo
89 Lira. p. 74.
90 Ibid. p. 174, 175.
91 Potash p. 72.
92 Deane. p. 88.
182
económico durante los siglos XIX y XX respectivamente.93 Por otro
lado, Alamán carecería de la astucia para convencer a los ciudadanos
mexicanos para establecerse en el norte del país y también abusó de
una visión centralizada con respecto a la industria y su ubicación. El
Banco de Avío había otorgado créditos para empresarios habitantes
de la Ciudad de México o la zona central del país, ignorando a las
demás regiones.94
A pesar de las deficiencias arriba mencionadas, es indudable el deseo
de Alamán por industrializar al país como un sinónimo de progreso.
Además, si el progreso no es visto como una meta evidente en la
teoría política alamanista, si lo es el deseo de regresar a una
supuesta estabilidad política, económica y social como la existente en
la época virreinal, eso mismo sería una característica de la labor
historiográfica de Lucas Alamán y lo definiría en su faceta como
político conservador. El historiador Alamán sentía una especie de
nostalgia por aquel “paraíso perdido” hacia la época donde se inició la
industrialización mexicana, así como una admiración por los
empresarios de aquella época, haciendo mención de personajes como
Meave y Aldaco, miembros directivos del Colegio de Vizcaínas y
conocidos por ser de los hombres más ricos de la Nueva España.95
Es más, algunos de los empresarios y los grandes propietarios
residentes en la América española solían tener mayores riquezas en
comparación de la nobleza ibérica, incluso se llegaron a hacer
fortunas superiores a las del propio rey de España en aquellos años.
Entre las décadas de 1830 y 1840 se vivió una profunda crisis
económica por las guerras y la inestabilidad política en México.
Aunque con la creación del Banco de Avío y los primeros estímulos
económicos a empresarios se comenzaría la reconstrucción de la
93 Vid. Boucher, Eric Le. « La fin de l'histoire en économie ? » Le Monde. 8 Juillet 2007.
94 Potash p. 188 y ss.
95 Lira p. 170.
183
industria mexicana. El término “reconstrucción” se emplea debido al
surgimiento de primeras industrias y/o fábricas desde finales del siglo
XVIII, cuyo deterioro o abandono durante la Guerra de Independencia
se hizo notar.96 Dicho retroceso económico no debió ser entendido
por gente como Alamán como el proceso del Estado estacionario o
paralizado advertido por David Ricardo, aunque su teoría estaría bien
acoplada al contexto sociocultural del México decimonónico, cuando
se comenzaba un proceso de industrialización pero con una mayoría
de la población habitante en una sociedad pre industrial, si bien la
minería ya había sido la principal actividad económica durante el
virreinato.97 De esta forma se considera a las políticas económicas
de las primeras décadas de vida independiente como las impulsoras
de la industrialización de México, aunque fuera por la influencia de las
teorías de la economía clásica.
Conclusión
Los esfuerzos de gente como Alamán en aquella época darían paso a
la modernidad en México, aunque las consecuencias en el corto y
mediano plazo resultaran infructuosas. Además, si a Alamán se le
identifica como miembro del partido conservador, en el aspecto
económico buscó una apertura comparable a la de sus adversarios
políticos, es decir de los liberales.
En el contexto histórico de Alamán, ya existían fábricas en algunas
ciudades y con maquinaría importada, aunque la mayor parte de esa
maquinaria se encontraba en un gran atraso tecnológico comparado
con la industria de Europa y Estados Unidos.98 Aunque la situación
de los obreros resultaba igual tanto en el caso mexicano como en las
primeras economías industrializadas. Las jornadas laborales eran en
todos los contextos muy pesadas. En el caso de México sólo se
96 Potash p. 21 y 22. Desde finales del Siglo XVIII Alexander von Humboldt había mencionado la existencia de un
proceso, aunque fuera incipiente de industrialización en México. No obstante algunos estudios aseguran un mayor
desarrollo industrial en México para aquel entonces.
97 Deane. p. 104, 107, 108.
98 Potash p. 91.
184
suspendían actividades durante los días de festividades religiosas y
aún se estaba lejos de la propuesta de humanizar la economía y el
capitalismo como propondría David Ricardo en un principio. Mucho
menos se pensaba en querer enfatizar y denunciar los abusos a la
clase obrera como mencionaría Marx en los capítulos XXIII y XIV de
El Capital.99
Como se ha mencionado, existió un consenso entre la clase política
mexicana para adoptar el sistema más moderno de la economía y la
política. En los términos económicos se comenzaría a dar los pasos
hacia la economía capitalista desde la década de 1830, aunque la
consolidación de dicho sistema no llegaría hasta más de medio siglo
después durante el régimen de Porfirio Díaz. Hacia la época de
Alamán se debió lidiar con las diferencias políticas y los proyectos de
república, resultantes de la inestabilidad política. En otras palabras,
para lograr una estabilidad económica y desarrollo industrial, primero
se debe tener un sistema político estable.
Bibliografía
Alamán, Lucas. Historia de México. México: Instituto Cultural
Helénico, Fondo de Cultura Económica, 1985. 5v.
------------ Historia de México. Desde los primeros movimientos que
prepararon su independencia en el año de 1808 hasta la época
presente. 2ª Ed. Méjico: Jus, 1969. 5v.
Cue Cánovas, Agustín. Historia social y económica de México (1521-
1854). México: Trillas, 1977. 442p.
Deane, Phyllis. El Estado y el sistema económico. Introducción a la
historia de la economía política. Barcelona: Crítica, 1993. 217p.
Guedea, Virginia. (coord. e introd.) “El surgimiento de la
historiografía nacional” en: Historiografía Mexicana, vol. III,
99 Ibíd. p. 235. Deane p. 113, 124. Marx, Carlos. El Capital. Crítica de la Economía política. México. 1978. V1. p. 517-
649.
185
coord. Juan Ortega y Medina /Rosa Camelo, México: UNAM,
Instituto de Investigaciones Históricas, 2001, 468 p.
Lira, Andrés. Espejo de discordias. La sociedad mexicana vista por
Lorenzo de Zalvala, José María Luís Mora y Lucas Alamán.
México: Secretaría de Educación Pública, Consejo Nacional de
Fomento Educativo, 1984. 195p.
Marx, Carlos. El Capital. Crítica de la Economía política. Trad.
Wenceslao Roces. 2ª Ed. 13ª Reimp. México: Fondo de Cultura
Económica, 1978. 3v.
Potash, Robert A. El Banco de Avío de México. El fomento de la
industria 1821-1846. Trad. Graciela Salazar y José R.
Rodríguez. México: Fondo de Cultura Económica, 1983. 294 p.
Staples, Anne. Educar: Panacea del México independiente. 1ª Ed.
México: Secretaría de Educación Pública, Dirección General de
Publicaciones, 1985. 159p. (Biblioteca pedagógica).
Valadéz, José C. Alamán: Estadista e historiador. 2ª Reimp. México:
UNAM, Dirección General de Publicaciones, 1987. 576 p.
Ciberografía (Internet).
Boucher, Eric Le. « La fin de l'histoire en économie ? » en [Link]
[Link]
Consultado 22 / III / 2008.100
2.5
LA INDUSTRIA TEXTIL Y HARINERA DE LA FAMILIA
RUBIO EN QUERÉTARO DEL SIGLO XIX
Andrés A. Torres Acosta101
Introducción
100 El mismo texto fue publicado en Le Monde. 8 Juillet 2007.
101 Universidad Marista de Querétaro A.C., Marte No. 2, Colonia Centro, 76000 Santiago de Querétaro, Querétaro,
México, [Link]@[Link].
186
Al terminar la guerra de Independencia, la situación económica de
Querétaro era penosa, al igual que en el resto del país. En 1831 se
formó, por decreto del gobierno del estado, la Junta Directora del
Estado de Querétaro para así apoyar a la creación de la industria
moderna con una fuerte inversión de capital. Este capital se obtuvo
del recién creado, por el gobierno federal, Banco del Avío el cual
proporcionaba créditos para la maquinaria y mejoras de la
infraestructura de las industrias que fueran sujetas de apoyo. Con
este decreto, y la astucia de nuevos emprendedores españoles o
mexicanos acaudalados, se fomentó la nueva industria en muchas
ciudades del país. Entre estos astutos empresarios se encontraba un
español de nombre Cayetano Tomás Miguel Rubio Álvarez.
Muy joven (solo 18 años) don Cayetano Rubio arribó a la Nueva
España en 1809 junto a dos de sus hermanos, quienes abrieron dos
comercios del ramo de transportes en Veracruz y Tampico. La familia
Rubio se convirtió de la noche a la mañana en prestamistas del nuevo
gobierno por lo que fue fácil el conseguir apoyos a cambio de sus
favores. Entre 1830 y 1840 don Cayetano Rubio ya tenía
propiedades en diferentes partes de México como fábricas textiles en
Celaya y Salvatierra, Guanajuato, el Salto y Atemajac en Jalisco y en
1850 La Fama Montañesa en la capital del país, así como haciendas
como La Muralla en San Luis Potosí en 1864, la cual era una salinera
útil en la extracción de plata en esa zona, y una casa en la ciudad de
México conocida como Casa de la Hidalga, nombre que se le da a esta
casa por el conocido arquitecto español quien la construyó, amigo de
don Cayetano Rubio, que también construyó la casa principal de La
Muralla en San Luis Potosí.
La primera Fábrica: El Hércules
187
Fue en 1838 que don Cayetano adquirió el molino de la Cañada (o
Grande), el cual desde que lo adquirió transformó el edificio desde
sus cimientos, y se le bautizó con el nombre de Hércules. Pero estas
renovaciones y permisos para que inicie sus labores no terminaron
hasta el 15 de agosto de 1846, fecha que empieza a funcionar el
antiguo molino como una moderna fábrica de textiles de algodón,
principalmente (Figura 1). Para que su industria funcionara mediante
la fuerza hidráulica que le conferiría el río Querétaro a la altura de la
Cañada, don Cayetano mandó a hacer importantes obras hidráulicas
que antes no se habían realizado en la ciudad hasta ese entonces,
además de la ampliación de la presa del diablo, que ya existía.
Mandó a perforar pozos artesianos mediante maquinaria traída ex
profeso de Europa.
La segunda Fábrica: La Purísima
La segunda obra importante fue la construcción de cámaras filtrantes
o socavones en el cerro de los Servines para sí aumentar el agua
subterránea y llegase al río aumentando así su caudal y fuerza.
Cayetano fue ampliando su emporio en Querétaro y en el año 1854,
que fue un buen año para su recién abierta fábrica del Hércules,
compró el molino de trigo ubicado en Patehé. Este molino, también
conocido como el Molino Blanco, fue ampliado al igual que el Hércules
y después de finalizar las renovaciones la nombró como fábrica de La
Purísima (Figura 2) en honor de la orden papal del mismo año 1854
nombrándolo como “el año de la Purísima Concepción.” En esta
última fábrica también se encontraba construida ya una presa del
mismo nombre.
La tercera fábrica: San Antonio
188
Al momento de la preparación de esta publicación se tiene más
información historiográfica del tercer molino de la Familia Rubio, por
lo que se podrá explicar con más detalle cómo se encontraba este
tercer molino en el S. XIX. Para mediados de este siglo (agosto
1851) el molino de Cortés o de la otra banda era propiedad del señor
José María Fernández de Jáuregui. El plano de la Figura 3a, hecho en
Nueva York en el año de 1844 y grabado sobre acero, en donde se
muestran las perspectivas de los edificios más importantes de
Querétaro de esa época, entre ellos el Molino de Cortés. Como puede
observarse en este plano, la ubicación del molino en ese entonces
estaba a las orillas del río Querétaro, en la parte oriente de la
propiedad. Según el detalle que presenta este plano, se puede
observar que la construcción era de formas muy sencillas y
aparentemente de cal y canto.
El señor Fernández de Jáuregui arrendó el predio y sus pertenencias
a los señores Feliz Malo y Juan Goroztiaga, y el 9 de diciembre de
1854 formaron la compañía Malo y Goroztiaga la cual serviría para “el
fomento y giro del Molino de San Antonio.” Por primera vez se
nombra a este edificio como Molino de San Antonio. El documento
que se presentó para la formalización de la creación de la nueva
compañía estipulaba el deseo de los empresarios por invertir en la
construcción de un moderno Molino de San Antonio en 1855, como se
conoce hoy día. En la Figura 3b se muestra el primer plano, fechado
1845, en donde se ubica y define el lugar exacto del Molino con su
nuevo nombre: Molino de San Antonio [Septién y Septién 1999]. Se
puede observar que en este plano, el Molino tenía una forma
rectangular muy sencilla y se ubicaba a la mitad de la manzana
dibujada en ese punto.
Los señores Malo y Goroztiaga compraron finalmente la finca al señor
Fernández de Jáuregui el 25 de abril de 1856, pero llama la atención
189
que un mes después de que realizar este movimiento de compra
venta, la compañía vendió la finca a don Cayetano Rubio, quien
compró el 16 de mayo de 1856 las dos terceras partes de la
propiedad a don Félix Malo y el 19 de julio del mismo año firmó la
adquisición de la parte que poseía don Juan Goroztiaga. Aunque otro
autor dice que fue creada la fábrica textil en el Molino de San Antonio
hasta 1874 [Soto González 2006].
En el plano de Querétaro de la Figura 3d, fechado en 1870, se
observa de nuevo la localización del Molino y se aprecia un cambio en
la disposición de la planta del edificio principal. Ahora se muestra
que el edificio tiene una planta en escuadra, a diferencia del señalado
en la Figura 3a que data de 1844. Con este dato se podría concluir
que don Cayetano realizó las modificaciones al edificio original para el
mejor funcionamiento de una nueva fábrica textil emplazada en el
mismo lugar que el antiguo Molino, para aprovechar así la fuerza
motriz que el río podría proporcionar a sus maquinarias. Estas
modificaciones se comentarán más adelante. En la historia gráfica
que se tiene registrado y publicado en varios libros del tema [Soto
González 2004, Loyola Vera 1999, Priego y Rodríguez 1989] se tienen
dos fotografías de esta época tomadas, aparentemente, por el
fotógrafo Antonio L. Ruiz (ver Figura 4) las cuales son las únicas
registradas hasta esta fecha y que aparentemente fueron tomadas en
1874 [Priego y Rodríguez 1989].
Es así que se llega a los 250 años de vida de la finca del Molino
cuando se inician los turbulentos años del sitio que se sostuvo para
derrocar al segundo Imperio Mexicano de Fernando Maximiliano José,
Archiduque y Príncipe Real de Austria de la familia Habsburgo.
190
Propiedades de la Familia Rubio durante el Sitio de Querétaro,
1867
La Figura 5 muestra el mapa de Querétaro durante el sitio para
derrocar al Archiduque Maximiliano. En este plano se puede observar
la posición del Molino de San Antonio (letra “g” minúscula) y que éste
estaba siendo retenido por el ejército republicano en su segunda
posición. También se aprecia en este mapa la ubicación del Molino la
Purísima (letra “d” minúscula), y por la zona dibujada se pierde la
fábrica de Hércules. En otro plano de 1917 que actualmente se
encuentran dos originales, uno en el Museo Regional de Querétaro y
otro en el Museo de la Restauración de la República (Figura 6)
muestra que el Molino estuvo rodeado por las tropas del General
Francisco O. Arce y el General Francisco Vélez (ver ampliación de
Figura 6).
La fábrica de San Antonio fue durante el sitio, el cuartel general del
Coronel republicano Julio María Cervantes, que fuera el gobernador
del Estado inmediatamente después de que el Archiduque
Maximiliano fue vencido [Ratz 2005]. En una declaración del 11 de
febrero de 1900 éste confirmó que la negociación tuvo lugar en ese
edificio [Ratz 2005]. Inclusive existen datos que llevan al molino a
ser escenario de la trascendental entrevista el 14 de mayo de 1867
entre el general Mariano Escobedo y el Coronel Miguel López,
llamado “el traidor” para la entrega de la guarnición del templo de La
Cruz, cuartel general del ejército imperialista [Ratz 2005]. Luna
Sánchez [2005] explica que el cuarto, junto a la entrada principal del
molino, en donde se llevó la entrevista, fungía como banco de armas
del ejército republicano.
Se tienen registros que indican que la fábrica de Hércules fue hospital
del ejército republicano [Ratz 2005]. Se conoce también que la
fábrica de La Purísima era el cuartel del General Mariano Escobedo,
lugar en donde también se llevó al cabo una reunión trascendental
191
entre el General Escobedo y el Archiduque Maximiliano unos días
después de que el segundo fue vencido en el Cerro de las Campanas
[Ratz 2005]. El General Escobedo se encontraba enfermo ese día y
manda a uno de los coches de don Carlos Rubio por Maximiliano y el
matrimonio Salm Salm [Ratz 2005]. Así las tres propiedades más
importantes de la familia Rubio estuvieron todo el tiempo del sitio de
Querétaro tomadas por el ejército republicano.
Es importante aclarar que la familia Rubio era conservadora y tenía
nexos con el Archiduque Maximiliano, al grado tal que en una visita
hecha por él y su esposa Carlota el 17 de agosto de 1864 para
realizar lo que él llamó un “golpe de Estado Liberal,” fueron
hospedados en la casa Rubio en la calle de Biombo, hoy andador 5 de
mayo número 39, y conocida como la “Casa de los Cinco Patios”
propiedad de don Carlos Rubio, hijo de don Cayetano [Ratz 2005].
Apoyando la tesis de la relación entre la casa Rubio (principalmente
don Carlos) y Maximiliano, existe también una anécdota en donde de
nueva cuenta don Carlos apoyó la causa del Archiduque Maximiliano
en donde intentó financiar la fuga del Archiduque de su celda en el ex
convento de las Capuchinas promovido por la Princesa Inés Salm
Salm sin éxito [Ratz 2005]. Para finalizar este trágico periodo, el
Archiduque Maximiliano escribió el 16 de junio de 1867 a don Carlos
Rubio, después de enterado de su sentencia de muerte, para
solicitarle apoyo económico en los gastos de traslado de su cuerpo a
Europa y que éstos serían reembolsados de vuelta por sus parientes.
Problemas del agua
Finalizado este capítulo memorable de la historia de la ciudad de
Querétaro y del país en general, las propiedades de la familia Rubio
192
ocupadas por el ejército republicano fueron devueltas el mismo 1867
a sus propietarios continuando sus labores normales, bueno, casi
normales. Se sabe que en 1872 se construye un acueducto desde la
presa de San Isidro hasta un estanque para aumentar el herido del
molino [Loyola Vera 1999]. Estos cambios fueron bien conocidos, y
existe todo un tratado sobre el tema en el libro del Arq. Loyola Vera
[1999] que explica con todo lujo de detalle los puntos del conflicto
entre don Cayetano y los mercenderos del barrio de San Sebastián (o
barrio de indios) que iniciaron el año de 1864.
El problema del uso del agua del río Querétaro tenía antes de este
juicio, historia atrás. Desde 1618 los lugareños se quejaban del
racionamiento del agua para beber y riego en la otra banda del río,
principalmente los indígenas de San Sebastián [Loyola Vera 1999].
En años posteriores siguieron los problemas hasta que en 1654 se
envió por primera vez al debate a la Real Audiencia el pleito para
“buscar una solución al problema del agua” seguido entre el Convento
de Santa Clara y los naturales de Querétaro sobre el uso y
aprovechamiento de las aguas que venían de los ojos de la Cañada y
de Patehé [Loyola Vera 1999]. Cabe aclarar que los tres molinos (el
de la Cañada o Colorado o de monjas; el de la comunidad; y el de la
otra banda o de Cortés) que en esos entonces funcionaban
pertenecían, aunque no de facto, al Convento por ello el pleito fue
con éste.
Para cuando don Cayetano poseía ya los tres molinos, la
congregación de los indios inició un pleito legal contra don Cayetano
para que éste les devuelva lo que les correspondía en cuanto al
volumen de agua para regar sus cosechas [Loyola Vera 1999]. Para
este juicio legal don Cayetano pidió en 1869 al agrimensor y perito
193
Mariano Reyes que generase un plano en donde explicaba las
diferentes obras hidráulicas construidas o rehabilitadas por él (Figura
7), así como realizar mediciones del caudal del río durante un tiempo
finito para así demostrar que el uso del agua del río era adecuado
[Loyola Vera 1999]. Así fue como el gobierno cedió a favor de don
Cayetano, por un tiempo. El problema continuó por el reparto de
aguas en el lugar conocido por Roncopollo, durante varios años más.
Fue hasta 1882 en tiempos del Gobernador Francisco G. de Cosío que
se arregló el problema [Loyola Vera 1999].
De estas épocas se tiene el registro topográfico de la ciudad de
Querétaro y que se muestra en la Figura 8 [Septién y Septién 1999].
En este nuevo plano, el cual es topográfico e hidrográfico, levantado
por los Ingenieros Carlos Alcocer y Adolfo de la Isla en el año 1885 se
puede observar con lujo de detalle la ubicación y forma del Molino de
San Antonio. Es en este plano que por primera vez se conoce con
exactitud la posición y orientación geográfica del Molino. La misma
Figura 8 muestra un detalle del plano tomado directamente de éste
[Sosa 2007]. En este último testimonio topográfico inclusive se
alcanza a notar la forma rectangular del edificio y muy claro se
observa que en las esquinas se encuentran unas zonas circulares que
corresponderían a los torreones actuales. Además es claro observar
que en estas fechas ya se contaba con un contenedor de agua al aire
libre junto a la calzada de San Cayetano que conectaba el canal de
Roncopollo a la fábrica.
Constructor de las tres fábricas
194
Se desconoce a ciencia cierta quien realizó las adecuaciones de las
tres fábricas de don Cayetano Rubio, aunque por su similitud se cree
que fue la misma persona. Una hipótesis defiende que el proyecto de
modificaciones fue realizado por el Ing. don Lorenzo Corona y
Camacho, quien también proyectó y construyó la carretera Querétaro
a Tampico que don Cayetano Rubio inició los trabajos y que se
terminó su construcción en Jalpan en la frontera con el Estado de
Hidalgo. Está en duda esta primera hipótesis por que el Ing. Lorenzo
Corona nace en 1845 y las fotos tomadas del molino recién terminado
son de 1847, a menos que la foto sea más reciente. La segunda
hipótesis es que las adecuaciones y ampliaciones de los tres edificios
fueron realizadas por el arquitecto español Lorenzo de la Hidalga,
conocido representante de la arquitectura Neoclásica de mediados del
siglo XIX en México [García Barragán 2002]. Obras como la Catedral
de Tampico, la casa principal de la Hacienda La Muralla, en San Luis
Potosí, y las ampliaciones a la Casa de Moneda en la ciudad de
México (hoy Museo de las Culturas) demuestran un estilo similar a los
pórticos de las tres fábricas de don Cayetano Rubio (Figura 11).
Además de que se sabe que don Cayetano fue dueño de la Hacienda
La Muralla y solicitó él al arquitecto de la Hidalga su construcción
(Figura 11).
El fin de una era
Existe una piedra labrada encontrada a un costado de uno de los
edificios actuales de la finca con la inscripción 1876, fecha dos años
después en que se dice el molino de San Antonio inicia labores como
fábrica textil. También se sabe que en 1875 fallece don Cayetano,
quedando la hipótesis que esa fecha de 1876 corresponde a cuando
don Carlos María Rubio se hace cargo de la fábrica. Para 1868 las
195
industrias fabriles de don Cayetano sufrieron problemas económicos a
tal grado que solicitó préstamos a instituciones bancarias como el
Banco de Londres y México (en donde ahora está ubicado el Banco
Santander Serfín, frente al Jardín Zenea), quedando hipotecadas sus
propiedades del Molino de San Antonio (por 58 mil pesos) y su casa
en Biombo No. 2. Fue hasta noviembre de 1869 que se liberaron de
gravamen ambas propiedades.
No sólo la situación económica para la familia Rubio era el único
asunto de preocupación para don Cayetano pues no finiquitaba el
problema de la energía que moviera sus máquinas (caudal del río
Querétaro). Para abril de 1869 había encargado un estudio detallado
al señor Mariano Reyes sobre la inspección de las instalaciones y la
medida de los caudales del río y su herido [Loyola Vera 1999]. El
estudio explicaba que:
“… de la presa de San Isidro (ver Figura 9) se elevaba el
agua saliendo de una compuerta hacia un punto llamado
Roncopollo, dividiéndose aquí en dos datas abiertas. La
menor lleva agua al barrio de la Otra banda y la mayor entra
a un acueducto de calicanto y sirve al motor de la máquina
hidráulica de reacción que mueve las piedras del molino de
San Antonio; el agua llega a la maquina con un herido de
7.5 metros” [Loyola Vera 1999].
Del mismo estudio realizado por don Mariano Reyes explica:
“… la mala calidad de la máquina de reacción que sirve al
molino de San Antonio y que llaman turbina, hace que se
pierda la mayor parte de la potencia del agua que llega a
aquel punto” [Loyola Vera 1999].
Más adelante en su informe compara al herido de la Purísima con el
de San Antonio y explicó que:
“… de modo que, si la Purísima mueve 300 telares, en San
Antonio podrían mover 250, mientras que hoy según estoy
196
informando, apenas mueve una piedra de molino” [Loyola
Vera 1999].
Lo cual implicaba que, hasta esa fecha de la realización de ese
reporte, 10 años después que don Cayetano construyera el inmueble,
la fuerza hidráulica no movía telar alguno y solo seguía produciendo
harina. En su testamento, elaborado el 18 de febrero de 1875, don
Cayetano explicaba que sí existían molinos de trigo en sus fábricas de
textiles. Aún más que San Antonio, hasta la fecha del testamento,
únicamente funcionaba produciendo harina.
Fallecido don Cayetano sus bienes fueron administrados por su hijo
Carlos María Rubio. De sus principales problemas uno de ellos era el
litigio sobre el reparto del agua, sobre todo en el caso de San
Antonio. Don Carlos María se amparó el 13 de octubre de 1877 pero
los problemas siguieron hasta principios de los 1880’s. Además de
este problema se sumaban las fuertes deudas de don Carlos María
(16 acreedores) con una suma de poco más de 50 mil pesos.
Para abril de 1882 inaugura el gobernador del Estado, González de
Cosío, la Primera Exposición Industrial Queretana dentro de las
instalaciones del entonces palacio de gobierno. El periodista
Celestino Díaz elaboró una guía informativa para los visitantes, y en
ella explicaba cómo se encontraban las fábricas de loa familia Rubio:
“… la maquinaria textil en San Antonio todavía no comienza
a funcionar.”
Es en el mismo año que se resuelve el problema del abasto de agua y
donde se les da la razón a los pobladores de San Sebastián y se le
libera el recurso hídrico, situación que se celebra en el obelisco de la
Figura 9 [Loyola Vera 1999].
Para finales de los 1880’s, y para resolver sus gravámenes con sus
acreedores, don Carlos María fundó la Compañía Industrial
197
Manufacturera Sociedad Anónima (CIMSA), para así éstos, los
acreedores, tuvieran parte de las acciones de sus tres fábricas más
importantes: Hércules, La Purísima y San Antonio. De esas fechas es
la fotografía de la Figura 12 obtenida de la obra de Frías [1910].
Pero para 1888 esta sociedad generó un convenio para enajenar el
consorcio de la familia Rubio. Por más que la familia Rubio quiso
demandar esta situación y fue hasta 1889 que las partes se
arreglaron compensando a los herederos de don Cayetano Rubio y así
dar por concluida la propiedad de la familia Rubio sobre las empresas
Hércules, La Purísima y San Antonio finalizando así con más de medio
siglo de haber mantenido la industria de molienda y textil en el
estado de Querétaro. Esta fecha, 1889, aparece coronando la
chimenea de San Antonio hasta el día de hoy. Lo que hace pensar
que en esa fecha fue remodelado el molino de tal manera que la
chimenea funcionaba y, por lo tanto, maquinaria de vapor era
utilizada también siendo la chimenea el tiro del vapor.
Comentarios finales
La recopilación de la información presentada en este estudio fue
obtenida de documentos variados y lo que se intentó fue el unir todas
las piezas de este rompecabezas para rescatar la memoria que esta
propiedad posee desde el siglo XVII. El haber plasmado lo que hasta
ahora se conoce de su historia promoverá continuar con más
investigaciones en este tenor, ya que muchos hechos han quedado
incompletos como es el caso de descubrir quién fue el constructor de
las remodelaciones de los tres molinos a mediados del siglo XIX. Se
desconoce también si todavía quedan vestigios de la antigua industria
harinera que albergaron estos edificios (se desconoce si la turbina
horizontal continúa enterrada en La Purísima y San Antonio) o el
estado actual del acueducto que dirigía el agua desde La Cañada y la
Presa del Diablo y/o los Socavones hasta “La Presita” en San Antonio,
198
o si los túneles y exclusas encontrados bajo la chimenea de San
Antonio se dirigen hacia un sótano, entre otras interrogantes.
Bibliografía
Frías, V. (1910). “Las Calles de Querétaro,” p. 180.
García Barragán, A. (2002). “El Arquitecto Lorenzo de la Hidalga,” Anales
del Instituto de Investigaciones Estéticas, No. 80, pp. [Link]
Vera, A. (1999). “Sistemas Hidráulicos en Santiago de Querétaro,
siglos XVI-XX,” Histografías Queretanas, Volumen V, Talleres
Gráficos, Gobierno del Estado de Querétaro, Querétaro, Querétaro,
México.
Luna Sánchez, P. (2005). “Molino de San Antonio antes Molino de Cortés.
Inversionistas en la Molinería Queretana (1608-1942),”
decimonoveno título de la colección Documentos de Querétaro,
Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, Querétaro, Querétaro,
México. ISBN: 968-7377-98-4.
Priego Ramírez, P. y Rodríguez, J.A. (1989). “La manera en que fuimos.
Fotografía y sociedad en Querétaro: 1840-1930,” Primera edición,
Editorial Jericó SA de CV, México DF.
Ratz, K. (2005). “Querétaro: Fin del segundo imperio mexicano,” Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes, CONACULTA, Consejo Estatal
para la Cultura y las Artes de Querétaro, Dirección General de
Publicaciones del CONACULTA, Primera Edición, México, DF, México.
ISBN 970-35-0920-7.
Septién y Septién, M. (1999). “Obras de Manuel Septién y Septién,” Tomo
II: Apéndice Cartografía de Querétaro, Gobierno del Estado de
Querétaro, Oficialía mayor, Archivo Histórico, Querétaro, Querétaro,
México.
Sosa Padilla, J. (2007). Colección de fotografías del Molino de San Antonio.
Soto González, F. (2004). “Hércules. Industrialización y Clase Obrera en
Querétaro 1838-1877,” 2ª Edición, Viterbo Editorial, Querétaro,
Querétaro, México. ISBN: 970-93494-0-6.
Síntesis Curricular
Ingeniero Civil por la Universidad Autónoma de Yucatán; Maestro en
Ingeniería y Doctor en Ingeniería Civil por la Universidad del Sur de
la Florida, Tampa, EEUU; Investigador Nacional nivel I del SNI-
CONACYT; Profesor de Cátedra en la carrera de Ingeniería Civil y
Maestría en Ingeniería de Corrosión y Coordinador de Investigación
de la Universidad Marista de Querétaro, Investigador Titular,
Encargado del Área de Materiales en el Instituto Mexicano del
Transporte.
199
FIGURA 1 – Fotografías sin fecha tomadas a la Fábrica del Hércules y a parte de la
infraestructura construida en La Cañada para que ésta funcione como industria textil. [Loyola
Vera, A. 1999; Priego Ramírez, P. y Rodríguez, J.A. 1989; Soto González, F., 2004]
FIGURA 2 – Fotografías, sin fecha, de la época de la Fábrica de La Purísima. [Loyola Vera, A.
1999; Priego Ramírez, P. y Rodríguez, J.A. 1989; Soto González, F., 2004]
200
FIGURA 3 – Detalles de cuatro planos de Querétaro fechados en la segunda mitad del siglo XIX
en donde se aprecia la propiedad del Molino. [Septién y Septién, 1999]
201
FIGURA 4 – Únicas fotografías que se conocen del molino de San Antonio tomadas en 1874.
[Loyola Vera, A. 1999; Priego Ramírez, P. y Rodríguez, J.A. 1989; Soto González, F., 2004]
202
FIGURA 5 – Plano de Querétaro de 1867 en donde se muestran dos de las propiedades de la
Familia Rubio durante el Sitio de Querétaro en 1867.4
203
FIGURA 6 – Plano de Querétaro de 1917 mandado a hacer por Venustiano Carranza y que se
encuentra en el Museo Regional de Querétaro. Fotografía de A. Torres Acosta. Las fotos de los
personajes fueron tomadas de la publicación de Ratz [2005].
204
Figura 7 – Plano del estudio realizado en 1869 por el agrimensor y perito Mariano Reyes como
evidencia técnica durante el juicio entre la Familia Rubio y naturales por el uso del agua.
[Loyola Vera, 1999]
205
FIGURA 8 – Plano topográfico e hidrográfico de Querétaro levantado en 1885. [Septién y
Septién, 1999]
206
FIGURA 10 –
Fotografías de varias
obras del arquitecto
español Lorenzo de la
Hidalga que muestran
similitudes con las
propiedades de la
familia Rubio y un
autorretrato de él.
[García Barragán,
2002]
207
FIGURA 11 – Fotografía del acceso del molino de San Antonio tomada en 1885. [Frías, 1910]
2.6
FÁBRICA DE HILADOS Y TEJIDOS DE LANA LA
VICTORIA
208
Mtro. José Gustavo Becerril Montero102
Introducción
A finales del siglo XIX, la ciudad de México, sobre todo en las
municipalidades de su periferia, resultó atractiva a los empresarios
para instalar sus fábricas. Esto se debió a los bajos costos en la
compra de terrenos de haciendas o renta de terrenos o edificios.
(LÓPEZ MONJARDÍN, 1985:49) En este sentido, experimentados
empresarios aplicaron una lógica productiva para establecer fábricas
con mínimas inversiones mediante la adquisición de fábricas
técnicamente deficientes que tenían a su vez propietarios endeudados
y a punto de quebrar sus negocios manufactureros.
Una de las avenidas que destacaban por ser área de concentración
industrial y lugar de entrada a la ciudad de México fue San Antonio
Abad. En ella se establecieron varias fábricas entre las que se
encontraban del ramo textil, de ácidos, droguerías, almidón, cerveza,
ladrillos, cauchos, mosaicos y sosa cáustica. Otra vía de acceso a la
ciudad de México también muy importante porque era una vía fluvial
de arribo de pequeñas embarcaciones de productos de la región
oriente del Distrito Federal, fue la calzada de la Viga, donde también
se alojaron algunas fábricas. Una de ellas destacó por su producción
de lana y porque fue una de las que abastecía con sus productos al
ejército mexicano: la fábrica de hilados y tejidos de lana La Victoria.
102 Gustavo Becerril: INAH-Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, padawan71@[Link]. -
Licenciado y maestro en Historia por la UAM-I, Profesor-Investigador del INAH-CNMH, Proyecto: establecimientos
fabriles en la Cuenca de México durante el porfiriato, Coordinador del Seminario “procesos de industrialización en
México”, autor del libro: Las fábricas de San Antonio Abad y San Ildefonso, 1842-1910. Producción y tecnología en la
manufactura de algodón y lana.
209
Fábrica de hilados y tejidos de lana La Victoria.
El establecimiento de esta fábrica forma parte de un momento que
tuvo de máxima expansión de la industria textil mexicana marcada
por la etapa de mayor grado de mecanización de los establecimientos
manufactureros y en donde además es posible observar el dominio
del ramo textil de grandes empresas. Durante este tiempo,
sobresalieron también centros fabriles caracterizados por grandes
edificios modernos que contaban con diversos departamentos para su
proceso productivo, así como cuartos de máquinas con chimeneas,
jardines y caseríos de obreros. (TRUJILLO BOLIO, 1997:44) Sin
embargo, ya la rama del algodón despuntaba de su homóloga de la
lana desde algunos años antes. La Victoria junto con San Ildefonso
serán, entonces, de las pocas fábricas que encabezaron la producción
de lana región del Valle de México. Parte fundamental del
renacimiento de esta fábrica se debió a la intervención del empresario
español Manuel Ibáñez, quien caracteriza al industrial fuertemente
capitalizado y apropiadamente relacionado como para tomar en sus
manos una fábrica deteriorada y renovarla en pocos años. Veamos lo
que hasta el momento sabemos de esta historia:
La fábrica textil La Victoria surge en un momento en que había poca
relevancia de la inversión extranjera en la industria fabril. No
obstante, algunos empresarios invirtieron, en familia o en sociedad,
su capital para emprender a andar diferentes ramos productivos.
Lejos estaban los años en que el Banco de Avío aportaba capitales
para la compra de maquinaria y construcción de fábricas. El contexto
de actividades económicas todavía registraba como en la década de
1840, el curtido de pieles y la manufactura en madera, cerámica y
vidrio, así como la elaboración de alimentos. El progreso
manufacturero se limitaba a las ramas productoras de bienes de
consumo y algunas de bienes de producción de arraigo tradicional.
210
(ROSENZWEIG, 1957:19) Esta fábrica de lana perteneció pues a la
generación de nuevos centros fabriles que alcanzaron su apogeo diez
o quince años después, cuando la inversión extranjera ya se traducía
en importantes recursos para la industria textil.
Además de que La Victoria contaba con las condiciones necesarias
para funcionar un factor fundamental que garantizó el inicio de sus
actividades fue la inversión que hizo el español Manuel Ibáñez. La
trayectoria de este personaje está aparejada con la industrialización
del Distrito Federal. Hombre inteligente y capaz de captar la
estimación de banqueros mexicanos y las simpatías de los
comerciantes españoles como el rico capitalista español Faustino
Sobrino, con quien trabajo desde su llegada a México. En
consecuencia, Ibáñez logró establecer una casa de comercio en la
ciudad de México a principios de la década de 1870. Con algunos
años y recursos obtenidos en el comercio de abarrotes, incursionó en
la actividad fabril al establecer la fábrica de hilados y tejidos de San
Antonio Abad. La labor de este capitalista asturiano destaca por su
capacidad para refaccionar fábricas: Ibáñez adquirió en 1882 el
inmueble vacío en quince mil pesos. Ya para 1885 la fábrica de
hilados y tejidos de San Antonio Abad estaba constituida
(ROSENZWEIG, 1957:455) y se valuaba en 350 mil pesos. (ANM,
ROLDAN, 1885, BECERRIL,2006).
Este fue el inicio, posteriormente fue adquiriendo un perfil
empresarial con una amplia visión de los negocios ya que además de
esta fábrica estableció la fábrica San Fernando, (PAZ, 1888:485) en
Tlalpan, en 1883 y, junto a la fábrica La Teja, creo una compañía
manufacturera de percales. (PAZ, 1888:486) Una vez que se
involucró más en la manufactura de textiles y compartiendo negocios
211
con sus cuñado Antonio Basagoiti estableció la sociedad colectiva
“Manuel Ibáñez y Compañía” la que algunos años después adquirió la
fábrica La Victoria. Esta práctica empresarial le aseguró el suficiente
capital para desempeñarse al poco tiempo como un banquero
distinguido en la ciudad de Madrid, lugar en el que tuvo radicar,
después por problemas de salud. (PAZ, 1888:486).
La Victoria prácticamente no sufrió transformaciones después de que,
en junio de 1889, la vendió el industrial José Viadero a la Compañía
formada por Manuel Ibáñez y Antonio Basagoiti, (ANM, ROLDAN,
1889) quien unos años después, y junto a otros españoles
influyentes, buscó construir una casa propia para el Casino Español.
(ARTE, 1910) Ambos socios desempeñaban la gerencia de la
sociedad, aunque Ibáñez poseía el 75 por ciento de las acciones de la
sociedad. Todo indica que la adquisición de San Longinos, nombre de
la fábrica antes de la venta, resultó una buena operación. Los datos
que aparecen en el inventario nos reiteran lo anterior: el valor de la
fábrica era de más de 274 mil pesos y disponía de casa habitación,
bodegas, depósitos, carpintería, fragua, salas, cuartos y
departamentos de trabajo. (ANM, ROLDAN, 1889).
Un elemento que llama la atención de esta fábrica es su la leñera o
almacén donde se guardaba la leña. Esto significa que la base
energética que daba movimiento a las máquinas de la fábrica era el
vapor de leña; si observamos la siguiente maquinaria reforzamos lo
anterior: una caldera con inyector para la tintorería, una caldera
Galloway103 de dos tubos de combinación Cornish multitubular y
depósito de vapor con inyector, una máquina de vapor Fangyes, una
bomba de vapor Deans para incendios.
103 Las Galloway producían suficiente vapor para una constante labor manufacturera. Estas calderas fueron
fabricadas por Chadderton Iron Works Company, Manchester.
212
Esto nos permite afirmar que las fábricas textiles de la periferia de la
ciudad de México, al no disponer de corrientes de agua para accionar
su maquinaria dependían del carbón vegetal y la madera para
trabajar, y en los primeros años del siglo XX también de energía
eléctrica que ya había en la ciudad de México. Como ejemplo de lo
anterior tenemos el caso de la fábrica de San Antonio Abad que se
encontraba cerca de La Victoria y que también dependía de la leña
para alimentar sus calderas y que era abastecida por la hacienda de
Zoquiapán104 (MARTÍNEZ MOCTEZUMA, 1996:304) ambas
propiedades de los hermanos Noriega.
Podemos inferir que la cercanía entre estas dos fábricas y el estrecho
vínculo entre sus propietarios105 (ANM, ROLDAN, 1889) permitía el
abastecimiento de leña y carbón vegetal para ambas fábricas
mediante el circuito del canal de la viga, línea por el cual llegaban los
recursos materiales a San Antonio Abad provenientes de la zona
oriente del Estado de México.
Una vez que identificamos el recurso energético de este
establecimiento podemos compararlo con la capacidad y diversidad
productiva a partir de las máquinas e implementos utilizados: 5
juegos de cardas modernas con alimentadores automáticos, cinco
mulas de 264 husos cada uno, 20 telares de poder patente Knowles,
un telar de poder patente Crompton, cuatro telares de madera para
frazadas y 29 telares de madera para tejer paños y casimires. A
pesar de la existencia de las calderas que se alimentaban con leña,
104Zoquiapan, al igual que la hacienda de Río Frío, producía leña y madera. Con la construcción del ferrocarril de Río
Frío, Iñigo Noriega formó un importante complejo agrícola al enlazar las haciendas de Zoquiapán, Xico, La
Compañía, Venta Nueva y San Juan con la capital para tener acceso económico a ella.
105 Recordemos que Manuel Ibáñez le vendió la fábrica de algodón de San Antonio Abad a los hermanos Noriega
en 1885 y que en durante la compra-venta de La Victoria, en 1889, el empresario Iñigo Noriega fue designado como
árbitro entre José Viadero y Manuel Ibáñez si existía alguna diferencia. ANM, Agustín Roldan, vol. 4276, f. 1331.
213
podemos asegurar que la presencia de energía eléctrica, aunque de
manera reducida, en la fábrica dio movimiento a algunas de estas
máquinas.
A partir de este tipo de maquinaria y los resultados obtenidos por el
profesor de ingeniería mecánica, consideramos que la capacidad
productiva de esta fábrica era suficiente para la diversidad de
productos manufacturados. Si la comparamos con San Ildefonso, de
mayores dimensiones, encontramos que este establecimiento estaba
apenas por debajo de su competidora en el proceso de hilado pero
muy superada en el proceso de tejido: La Victoria contaba con cinco
juegos de cardas, 10 mulas y 54 telares diversos, mientras que San
Ildefonso tenía 14 cardas, 12 mulas y más de cien telares de
diferente manufactura. (BECERRIL, 2006).
Durante los años que perteneció a Manuel Ibáñez, la fábrica La
Victoria pudo mantenerse como un establecimiento textil con una
producción significativa que tendió a diversificarse ya que además de
fabricar piezas de paño106 y casimires107 –corrientes y finos-,
también manufacturó frazadas, cobertores blancos y de colores
surtidos, bayetas,108 y sarapes109 (CASA ARUTA, 1969: 75,123,444
Y 509) colorados y grises. (ANM, ROLDAN, 1889).
La información estadística sobre la producción de las fábricas de lana
es pobre ya que la mayor parte de los datos disponibles aborda la
producción de la industria de algodón. Sin embargo, de lo poco que
106 Nombre dado también al tejido denominado Felpa. Esta voz procede directamente del latín pannus, paño.
107 Tejido de estambre. Originario de la ciudad india de nombre Kazmira.
108 Tela de lana floja y poco tupida.
109 Tejido de lana propio para mantas que tejen con bandas transversales, a dos colores, con diferentes tonos de
gradación entre ellos (difuminado).
214
disponemos, tenemos referencia de los costos de la manufactura de
las fábricas de lana del Valle de México.
Precios corrientes de efectos nacionales y extranjeros en la
Capital durante el primer semestre de 1891
Efectos nacionales Pesos y Precios
medidas
Casimires de San Ildefonso Corte 1.62
Casimires de La Victoria Corte 1.62
Casimires del Águila Corte 1.62
(corrientes)
Casimires del Águila (finos) Vara 2.25
Casimires La Minerva Corte 1.62
(corrientes)
Casimires de San Pedro Corte 1.62
Toluca (corrientes)
Casimires de San Pedro Vara 1.87
Toluca (finos)
Fuente: AGENCIA, 1890, pp. 65-67.
En primera instancia podemos observar homogeneidad en los precios
de fábricas de la ciudad de México y del Estado de México, con una
diferencia en precio y medida entre el casimir corriente y el fino,
mientras que la fábrica de San Pedro vendía el casimir fino en un 17
por ciento menos. Ahora, a pesar que los precios se mantenían con
mínimas diferencias, veamos cuáles eran las condiciones de la planta
productiva que cada una tenía.
215
Si vemos el siguiente cuadro comparativo notamos una mínima
diferencia en la sección de hilados pues San Ildefonso sólo tiene tres
hiladoras más que La Victoria y ésta, a su vez, tiene 3 más que La
Minerva. Caso contrario tiene la sección de tejidos donde San
Ildefonso lleva una ventaja significativa en número y variedad de
máquinas, no obstante, todas las fábricas manufacturaban la
variedad de productos de lana antes mencionados. Finalmente, la
capacidad motriz manifiesta la dicotomía: vapor- hidráulica con una
dependencia importante en las calderas de vapor. Recordemos que
para este momento todavía no se instalaba energía eléctrica en estas
fábricas.
Cuadro comparativo de la estructura productiva de las fábricas
de lana, S. XIX
Fábrica Máquinas de Máquinas de Motor
hilar tejer
San 12 mulas de 282 8 telares de caldera de 8
Ildefonso, malacates y una alfombra, 2 telares caballos, caldera de
Monte Bajo. mula de 260 de alfombra de alta 30 caballos, caldera
malacates lana, 2 telares de de 180 caballos
1895
casimir, 71 telares Niclanse
de mano, 42 telares
Motor Corliss de 80
de poder
caballos
Motor sistema Pilón
de 25 caballos
La Victoria, 5 mulas de 264 20 telares de poder Máquina de vapor
ciudad de husos y 5 mulas Knowles, 1 telar de Fangyes, 2 calderas
México. de 240 husos poder Crompton y 4 una es Galloway
telares de madera
1889
para frazadas
El Águila, Motor de vapor,
San Ángel. turbina, 25 caballos
216
1894
La Minerva, 7 mulas semi- 16 telares de fuerza Máquina de vapor
automáticas con con 4 lanzaderas Buckeye Builders,
ciudad de
240 malacates USA
México. Varios telares de
mano Caldera Galloway
1883
Fuente: AHPM, 1883, s/f; ANM, ROLDAN, 1889; AHDF, Fomento, caja 2, inventario 111,
1894.
Sin embargo, fue hasta 1907 cuando se comenzó a sustituir la
maquinaria de vapor por motores eléctricos de corriente alterna lo
que permitió mover grupos de máquinas de manera independiente.
Durante la práctica de mecánica aplicada, dirigida por el profesor
Pedro G. Sánchez, los alumnos de la escuela nacional de ingenieros
visitaron La Victoria y dejaron de manifiesto lo que abordé en mi
anterior trabajo: la diferenciación tecnológica. Aunque La Victoria se
transformaba, las calderas Galloway y la maquinaria de vapor aun
trabajaban. En su informe el profesor comenta lo siguiente:
…la gran flexibilidad de una instalación sobre dicha base (energía
eléctrica) como lado a lado se encontraban máquinas telares, mulas,
continuas de diversas épocas no pudieron menos que observar la
sencillez relativa de las nuevas, así como la suprema ingeniosidad de
sus mecanismos. Así es que esta visita se puede considerar como un
buen repaso de mecanismos fundamentales y de cómo se simplifican las
perdidas por transmisiones sustituyendo la electricidad y cómo se logra
a la vez de evitar una obra completa en todos los departamentos…
(AHPM, 1907, doc.4)
Una parte fundamental en la producción de manufactura de lana
es el lavado y entintado de la materia prima y en ese sentido La
Victoria disponía de: varias tinas, cajas y calderas; dos bombas
centrífugas Rum Says; una tina de madera de cedro, una caja con
fondo de cobre, cinco tinas grandes de madera con fondos de
217
cobre para teñir, dos tinas para teñir de azul, tres tinas -dos de
cedro y una de cobre- para teñir piezas y una caldera para teñir
lana. (ANM, ROLDAN, 1889) A partir de estos implementos se
comprende la existencia del vapor para la disolución de colorantes
y la preparación de jabones con agua hirviendo para lograr el
lavado de lana.
Existen algunos testimonios sobre los cambios realizados en La
Victoria a finales del Porfiriato que nos permiten conocer las
condiciones en que operaba esta fábrica. Como había comentado para
1907 se instalaron motores eléctricos como energía motriz. Al año
siguiente el notario Juan M. Villela realizó un inventario donde se
hace un interesante recuento de la nueva planta productiva a
principios del siglo XX:
…tres mulas automáticas de 480 malacates cada una, dos afiladores
automáticos, 50 telares mecánicos, un medidor y 6 canilleros mecánicos,
un lavadero mecánico y sus tinas de cemento…
En el mismo inventario el notario enlista los diferentes recursos
energéticos implementados en la fábrica entre los que podemos
identificar el vapor, la hidráulica y la eléctrica:
Instalación de alumbrado eléctrico, nueve motores eléctricos
para fuerza, una caldera Babcock y Wilcox de 162 caballos,
un motor de vapor, pozo pulsímetro artesiano con sus
instalaciones de motores, torre, bomba y tanque. 110(ANM,
VILLELA, 1908)
Sobresale el incremento del valor fiscal que experimentó este
establecimiento respecto al que tenía en 1889. Esto se advierte al
momento de la venta pues el valor de la fábrica y sus mercancías y
110 Inventario practicado en la fábrica La Victoria.
218
refacciones fue de 274 mil pesos para 1908 aumentó a 393 mil pesos
lo cual advierte que resultó ser una buena operación.
La capacidad productiva de La Victoria y sus dimensiones quedan más
claras a partir del plano elaborado por la compañía de seguros
Sanborns en 1909. Según este plano y los datos del acta notarial de
compra venta de 1889, La Victoria se localizaba en el cuartel mayor
número dos manzanas noventa: Estos es, frente al antiguo paseo de
La Viga en la casa conocida con el nombre de Jamaica. Colindaba al
oriente con la calzada de Guerrero, al sur con la que iba al pueblo de
la Resurrección Tultengo, al poniente con el canal que viene de
Chalco y al norte con la propiedad de un particular.
Debemos destacar en primera instancia el entorno en el que se
ubicaba la fábrica. La cercanía con el canal de la Viga le aseguraba
una ruta de acceso de mercancías y recursos materiales provenientes
de la región oriente del Distrito Federal. Cabe destacar la vertiente
del canal que entra en los terrenos de la fábrica lo que nos puede
sugerir la existencia de un muelle de arribo para las trajineras que
descargaban, además de verduras y legumbres, recursos materiales
al interior de La Victoria. El sentido que tenía este tipo de vía
hidráulica como un recurso para el transporte de trajineras cancela la
posibilidad de que utilizaran el agua en del canal para las actividades
productivas y menos para accionar la maquinaria que, como ya
vimos, dependió del vapor en un principio y después de la
electricidad.
Otro elemento para destacar son los puentes de piedra que
conectaban a La Victoria con las calzadas de la Viga y de Guerrero y
que le permitieron a los propietarios implementar, al mismo tiempo
219
que la vía pluvial, carros para el transporte de los productos
manufacturados en la fábrica. Una de estas calzadas, la Viga,
comunicaba con San Antonio Abad, ruta de acceso y salida a la región
sur del Distrito Federal.
Un dato importante que nos proporciona el plano está relacionado con
el material constructivo de los edificios de la fábrica. Las notas
anexas afirman que los colores indican los materiales o sistemas
constructivos empleados en este establecimiento. En este sentido, los
inmuebles de color azul estaban construidos de piedra con rosa los de
ladrillo, con ocre los que están construidos a prueba de fuego, con
amarillo los que tienen estructura normal y con verde los de
estructura especial. (LOMBARDO, 1996:492).
Algunos cronistas de la época ya comentaban las dimensiones de este
establecimiento fabril, mismos que confirma el acta notarial antes
mencionada: el representante de la prensa metropolitana del
semanario Arte y Letras refiere lo amplio de la calzada de La Viga, así
como la “amplitud” de los edificios y la “modernidad” de la
maquinaria. (ARTE, 1910).
La distribución de los espacios que aparecen en el plano nos muestra
una fábrica perfectamente instalada con una capacidad similar a las
que se establecieron al sur de la ciudad de México. No disponemos de
suficientes imágenes que definan el estilo arquitectónico, sin
embargo, las que aquí presentamos muestran grandes muros con
ventanales de madera y protecciones de hierro.
220
La fachada del inmueble se encontraba al norte y para ingresar a uno
de los patios se cruzaba la sala para limpiadoras y revisadoras. (ANM,
ROLDAN, 1889) Una vez dentro, el estilo arquitectónico no era del
todo diferente: las grandes ventanas predominaban lo que aseguraba
áreas perfectamente ventiladas e iluminadas con luz natural.
El acceso principal se hacía por un zaguán de medio punto que
conducía al patio que muestra la fotografía de arriba, donde el
gobernador Landa y Escandón es recibido por obreros, obrera y
propietarios durante su visita en febrero de 1910. Aunque el acto
revistió un carácter político porque se planteó, en los discursos de los
obreros, la fundación de la Sociedad Mutualista y Moralizadora del
Obrero, se hacen pequeñas explicaciones del proceso manufacturero
y de las piezas hechas en este establecimiento:
…sorprendiendo sobre todo el perfecto orden en la
organización de los trabajos; la habilidad de los obreros,
que en forma práctica, explican a los visitantes la manera
de hacer los casimires de excelente calidad que salen de
aquellos talleres muy especialmente la satisfacción que se
vía retratada en los semblantes de aquellos 300 obreros…
(ARTE, 1910)
Siguiendo con el recorrido por la fábrica al oriente y poniente del
establecimiento se alzaban algunas bodegas de lana sucia. Para
acceder al segundo patio se cruzaba la oficina administrativa, una vez
allí se encontraban almacenes para ropa para carretes o bobinas para
la urdimbre. Frente a las oficinas estaba el edificio principal y el de
mayores dimensiones. A su interior estaban el salón principal de
cardas, la bodega de borras y desperdicios, el salón de hiladoras –
mulas- con algunos talleres inmediatos y el departamento de vapor
hacia los límites con la calzada de Guerrero.
221
El salón se prolongaba más allá de las grandes calderas que
abastecían una amplia zona de departamentos de teñido. La Victoria
debió destacar por sus manufacturas teñidas una vez que vemos bien
equipados los talleres de teñido y materiales colorantes. Estas
calderas también dotaban de agua caliente a los lavaderos de lana
sucia, lavaderos de piezas, batanes y alzapelos. Las siguientes áreas
separadas que procedían a la tintorería confirma las grandes
cantidades de lana y piezas que requerían espacio para secarse, una
vez que se teñían o lavaban: el patio de abrazadera para secar ropa y
las plataformas de cemento para secar lana. Inmediatos al límite sur
de la fábrica, que colindaba con el camino al pueblo de la
Resurrección Tultengo. Estos grandes espacios abiertos guardaban en
una de las esquinas –al sur oriente-, al final de la finca, el almacén de
maquinaria antigua.
Frente al gran salón de cardas y telares, estaba otro no menos
grande donde se encontraban los telares de mano y otra serie de
máquinas cardadoras. Compartían este espacio con otro depósito de
materiales colorantes y una gran cisterna que abastecía de agua las
calderas y sobre todo para los procesos de levado y teñido. Cabe
mencionar que, a pesar de compartir el espacio en los grandes
salones, las secciones estaban perfectamente delimitadas y
organizadas conforme al proceso productivo.
Conclusiones
Finalmente, la reconstrucción histórica de la fábrica La Victoria es el
resultado de una ardua búsqueda de fuentes dispersas que dejan
222
entrever la existencia, de aproximadamente cien años de existencia
de esta fábrica, así como su readecuación en una tienda de abasto.
Este ensayo busca abrir una línea de investigación hacia el análisis de
las fuentes históricas que aporten elementos para el estudio de
aquellas fábricas que han quedado olvidadas, de las cuales existe
documentación fragmentada y que fueron representantes de las
primeras fábricas de México del siglo XIX; así como la lógica
empleada por los fabricantes y empresarios de la época para
acondicionar o construir una fábrica.
Bibliografía
(AHDF)
Archivo Histórico del Distrito Federal “Carlos de Sigüenza y Góngora”
Ramo Fomento
(AHPM)
Archivo Histórico del Palacio de Minería
(ANM)
Archivo de Notarias de México
Notario Agustín Roldan, años 1882-1885-1887
AGENCIA (1890) Agencia Mercantil de la República Mexicana. Primer
Directorio Estadístico de la República Mexicana, formado y editado
por F. Navarro y Compañía. México: Eduardo Dublán y Compañía
Impresores. pp. 320-321.
ARTE (1910): Arte y Letras. Semanario Ilustrado. México: Director Lic.
Ernesto Chavero. Año VI, número 150.
BECERRIL MONTERO, José Gustavo (2006): Las fábricas de San Antonio
Abad y San Ildefonso, 1842-1910. Producción y tecnología en la
manufactura de hilados y tejidos de lana y algodón. En prensa.
CASA ARUTA, Francisco, (1969): Diccionario de la Industria Textil, LABOR,
Barcelona.
LOMBARDO DE RUIZ, Sonia (1996): Atlas histórico de la Ciudad de México.
México: Smurfit Cartón y Papel-Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes-Instituto Nacional de Antropología e Historia.
LÓPEZ MONJARDÍN, Adriana (1985): Hacia la ciudad del capital: México
1790-1870. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia.
MARTÍNEZ MOCTEZUMA, Lucía (1996): “Máquinas, naturaleza y sociedad en
el distrito de Chalco, estado de México a fines del siglo XIX”, en
TORTOLERO VILLASEÑOR, Alejandro coord. Tierra, agua y bosques:
historia y medio ambiente en el México central. México: Potrerillo
editores, pp. 253-281.
PAZ, Irineo (1888) Los hombres prominentes de México, México: editor
Irineo Paz.
223
ROSENZWEIG, Fernando (1957): "La industria", en COSIO VILLEGAS,
Daniel coord. Historia moderna de México, v.7 México: Hermes.
TRUJILLO BOLIO, Mario (1997): Operarios fabriles en el Valle de México,
1864-1880. Espacio, trabajo, protesta y cultural obrera. México: El
Colegio de México.
2.7
224
METODOLOGÍA EN EL ANÁLISIS DE MATERIALES
ARQUEOLÓGICOS DE DOS CONTEXTOS
INDUSTRIALES:
El almacén y el hospital de la Compañía Minera de las
Dos Estrellas de Tlalpujahua, Michoacán”
Juan Emilio Reyes García
Introducción
Nuestro país es rico en patrimonio arqueológico prehispánico sobre el
que se basa la identidad nacionalista, razón por la cual los trabajos
arqueológicos se enfocan casi totalmente a él, sin embargo, debemos
ser conscientes que en otros campos, como en este caso del
patrimonio industrial, la arqueología a través del estudio de
materiales arqueológicos puede aportar datos importantes que no
solo complementen lo que encontramos en fuentes históricas y
etnográficas, sino que son una fuente de información en sí misma, así
como lo mencionan Orfila y Cau:
La arqueología como ciencia histórica puede jugar un
papel también en el conocimiento de la historia
contemporánea mediante una metodología muy
concreta que puede aportar datos cruciales para
contrastar la documentación escrita pero además
para aportar datos que nunca quedarían reflejados
en esa documentación (Orfila y Cau, 2002: 115).
Entendemos como arqueología como el estudio de de las relaciones
entre la conducta humana y la cultura material (Schiffer, et. al.,
1975: 864), considerando de esta manera que el sujeto de la
arqueología – conducta humana y cultura material – no tiene barreras
espaciales o temporales (Schiffer, 1999:166).
Pasante en Arqueología, Universidad Autónoma del Estado de México. (Correo electrónico:
juanem87@[Link])
225
De esta manera considero los trabajos arqueológicos en instalaciones
industriales como altamente justificables y necesarios para escribir la
historia de esos sitios que muchas veces no son tomados en cuenta ni
protegidos por nuestra legislación.
Bajo estos argumentos es que surge esta iniciativa de investigación
en la que se están llevando a cabo una serie de trabajos de
investigación en dos espacios de un contexto industrial y el análisis
de los materiales que se han recuperado de ellos para responder a
preguntas de investigación que iremos comentando en esta ponencia.
El proyecto
Como proyecto de tesis para obtener el grado de licenciado en
arqueología por la Universidad Autónoma del Estado de México se
registró el proyecto que lleva por título: “Recuperando Artefactos
Industriales en las Instalaciones de la Compañía Minera Dos Estrellas.
Un estudio del Almacén y el Hospital de la empresa a través de sus
restos materiales”. En dicho proyecto se plantea el estudio de los dos
espacios mencionados en el título desde la arqueología tratando de
responder preguntas referentes a los usos de los espacios al interior
de esos edificios, los procesos de formación que formaron y
transformaron esos contextos arqueológicos y la propuesta de una
metodología pertinente para el estudio de los materiales que se
recolectarían durante trabajos de recorrido de superficie de manera
que éstos ayuden a resolver nuestras preguntas de investigación.
El Contexto
226
Nuestro lugar de estudio se ubica en el municipio de Tlalpujahua, al
oriente del estado de Michoacán, en los límites con el Estado de
México.
La mina Dos Estrellas de Tlalpujahua, Michoacán fue un complejo
industrial de gran magnitud cuyas instalaciones estuvieron en
abandono hasta que se rescató parte de ellas y se creó un museo de
sitio el “Museo Tecnológico del siglo XIX Mina Dos Estrellas”. Aunque
existen investigaciones de tinte histórico sobre la empresa que se
estableció en ese lugar, hasta la fecha no hay ningún estudio que
aborde este espacio desde la arqueología a pesar de su gran
potencial para estudios de esta naturaleza.
La Mina Dos Estrellas marcó la historia de la minería del país, por su
importancia y por ser la cuna de importantes revoluciones
tecnológicas en el trabajo de extracción y beneficio de los minerales,
concretamente por la introducción del sistema de cianuración y la
aplicación de la fuerza eléctrica en el conjunto de las operaciones
minero-metalúrgicas (Uribe, 2005: 63).
La Compañía Minera Las Dos Estrellas en El Oro Y Tlalpujahua S.A. de
capital francés se estableció en el año de 1898 (Uribe, 2003: 22),
tuvo sus mejores años entre 1907 y 1912 ya que las enormes masas
de mineral positivo, su elevada ley en oro y plata, el moderno equipo
tecnológico, la eficiente organización empresarial y la demanda del
oro propiciaron que las acciones de la empresa cuadruplicaran su
valor. (Uribe Salas, 2003: 52). En el año de 1938, los empresarios
franceses de Dos Estrellas “ya suficientemente enriquecidos y
temerosos de los conatos socializantes del régimen”, optan por
vender la empresa a los mineros trabajadores, quedando así
227
constituida la “Sociedad Cooperativa Las Dos Estrellas en El Oro y
Tlalpujahua” (Uribe, 2005: 75), la cual fue registrada formalmente
por la Secretaría de Economía el 19 de abril de 1939 (Uribe, 2005:
213). Después de altibajos productivos de la Cooperativa Minera, en
1959 cerraron las minas y comenzó el proceso de liquidación de la
empresa cerrando así la historia productiva de la Mina Dos Estrellas
(Uribe, 2005: 219).
La empresa minera llegó a abarcar un área de 1133 hectáreas, y con
el paso del tiempo los edificios fueron abandonados y posteriormente
arrasados por la población; fue gracias a un movimiento social de
mujeres en 1963 que se impidió la devastación total del patrimonio
industrial de Dos Estrellas y que se pudieron rescatar 5 hectáreas de
terrenos de las oficinas administrativas , talleres de mantenimiento,
de fundición, mecánico, de fragua, de modelos, pailería, eléctrico y
diversos socavones abandonados. Es en este espacio que para 1998
se funda el Museo Mina Dos Estrellas (Bernal, 2009: 40).
Los espacios de investigación
Para este estudio se seleccionaron dos espacios de entre las
instalaciones del complejo industrial de Dos Estrellas, como lo hemos
mencionado anteriormente nos
referimos al Almacén General y el
Hospital de la Compañía Minera (Fig. 1).
La selección de estos dos espacios no
fue aleatoria; puesto que uno de los
objetivos de la investigación es el
estudio de los procesos de formación
Fig. 1 Los Espacios de 228
Investigación. El Hospital
(arriba) y el Almacén (abajo).
(Foto. Juan Emilio Reyes García)
bajo la perspectiva de la arqueología conductual, se decidió tomar
dos contextos que permitieran esas observaciones. Por un lado
tenemos el Almacén, que ha tenido una continuidad ocupacional que
ha permitido que el edificio se conserve y por otro lado tenemos al
Hospital, que además de ser abandonado pasó por varios procesos de
formación culturales y naturales que gradualmente lo fueron
deteriorando hasta su estado actual, en el que apenas se conservan
algunos muros y pisos; las diferentes ocupaciones y actividades
realizadas en los inmuebles se reflejan en los materiales
arqueológicos que se encuentran sobre o debajo de sus pisos.
Metodología
a) Consideraciones teóricas
Este trabajo se ha llevado a cabo bajo los postulados teóricos de la
arqueología conductual que se define a sí misma como “el estudio de
los objetos materiales independientemente de su temporalidad o
espacio para describir y explicar la conducta humana” (Schiffer, et.
al., 1975: 864). Para aproximarse a ese estudio de la conducta
humana se puede trabajar desde cuatro estrategias que tienen que
ver con la temporalidad de los materiales estudiados y la
temporalidad de la conducta humana que quiere expresarse; de esta
manera si estudiamos cultura material del pasado para explicar la
conducta humana del pasado estamos dentro de la primera
estrategia, si se estudia cultura material del presente para explicar la
conducta humana del pasado estaríamos dentro de la segunda
estrategia; por otro lado si tratamos de explicar la conducta humana
del presente mediante el estudio de cultura material del pasado
estaríamos en la tercera estrategia y finalmente si tratamos de
explicar la conducta humana del presente estudiando cultura material
del presente estaríamos en la cuarta estrategia (Schiffer, et. al.:
1975: 863-866). Ahora bien, nos aproximaríamos al estudio de
229
nuestro caso desde la primera estrategia, pues aunque la cultura
material que estamos estudiando no es muy lejana en el tiempo
corresponde a contextos del pasado mediante los cuales queremos
entender la dinámica de los espacios que se están estudiando, que
corresponden también a un tiempo pasado.
Como se había mencionado anteriormente una de las finalidades de
esta investigación es entender los procesos de formación, lo cual es
de vital importancia pues como bien lo menciona Schiffer , “es
esencial que los estudios de procesos de formación se vuelvan
rutinarios (en la arqueología) porque a menos que entendamos el
origen de los depósitos, no podemos inferir las conductas que nos
interesan a partir de los patrones de artefactos en sus depósitos”
(Schiffer: 1985: 171). Los procesos de formación se definen como los
factores que crean los registros arqueológicos e históricos (Schiffer,
1987: 7), éstos se pueden dividir en dos tipos, los culturales que se
definen como los procesos del comportamiento humano que afectan o
transforman artefactos después de su periodo inicial de uso en una
actividad y los no culturales que se refieren a los eventos y procesos
del entorno natural que actúan sobre artefactos y depósitos
arqueológicos (Schiffer, 1987: 7).
Es importante señalar que a los elementos que conforman nuestros
contextos vamos a considerarlos como basura no en un sentido
despectivo, sino refiriéndose a la condición posterior al desecho de un
elemento, es decir, de que ya no participa de un sistema conductual
(Schiffer, 1990: 84). De esta manera, trataremos de esclarecer
mediante la metodología de análisis de nuestros materiales a qué tipo
de basura nos estaremos enfrentando, lo cual puede arrojarnos datos
relevantes respecto al sistema conductual que queremos inferir.
230
b) La recuperación de los materiales
Dada la distinta naturaleza de los contextos estudiados, la
metodología para recuperar los materiales arqueológicos fue muy
distinta y la plantearemos en dos partes:
I. El Almacén General: Se trata de
un edificio que mide 50 x 12 m. en
planta que cuenta con techo de
lámina a dos aguas; al interior del
edificio el piso es de tablones de
2.50 m. x 2 pulgadas, cabe resaltar
que entre el recubrimiento de
tablones y el piso real existe un
Fig. 2 Separación de materiales
arqueológicos del Almacén espacio vacío de aproximadamente
(Foto. Adriana Reyes García) 40cm. de profundidad. Durante una
estancia de investigación en que visité
ese lugar se estaban llevando a cabo trabajos de mantenimiento que
consistían en el reemplazo de algunos tablones del piso que estaban
en malas condiciones al fondo del edificio, mientras tanto los
trabajadores que realizaban dicha labor recolectaron todos los
artefactos que había debajo del piso en dos costales, que
posteriormente pasaron a nuestras manos para separar todos los
artefactos del abundante polvo (Fig. 2), que serían trasladados al
laboratorio para su análisis. Se justifica que se hayan rescatado los
materiales sin tener un control espacial estricto (estratigráfico)
puesto que forman parte de lo que Childe llama un agregado, es
decir, un conjunto de materiales de distintas épocas sin asociación
que se han ido acumulando con el paso del tiempo (Childe, 1982: 17-
18). Entre los objetos que se rescataron destacan fragmentos de
papel, cartón, textiles, metal, madera, plástico entre otros.
231
II. El Hospital: Dado que la arquitectura del Hospital se encontró
totalmente abandonada, incompleta y en contexto arqueológico, se
procedió de manera muy distinta que en el almacén. Para recuperar
los materiales se aplicaron todos los pasos que suelen aplicarse en
cualquier recorrido de superficie arqueológico. Como el inmueble
queda fuera de los terrenos del Museo Mina Dos Estrellas, lo primero
que se hizo fue ubicar el espacio gracias a un plano histórico de las
instalaciones de la compañía minera, posteriormente se realizó un
recorrido piloto en el que se ubicó el inmueble en campo y se
observaron de manera muy general
las concentraciones más evidentes de
materiales en superficie así como el
estado de la arquitectura.
Posteriormente, después de trabajo
de gabinete en el que se planeó el
recorrido de superficie, las actividades
a realizar y el tipo de muestreo para
los materiales, se llevó a cabo el Fig. 3 Trabajos de recolección
recorrido. En campo, lo primero que de materiales en el Hospital.
(Foto: Juan Emilio Reyes García)
se hizo fue la elaboración de un
croquis general de la arquitectura que
se pudo observar y posteriormente un levantamiento planimétrico en
el que pudieran ubicarse los cuartos que conforman el inmueble y en
ellos las unidades de recolección que se tomarían; posteriormente,
entre otras actividades de registro se hicieron dibujos de alzado. Las
unidades de recolección de materiales se tomaron de forma arbitraria
en lugares donde se observaron las mayores concentraciones de
materiales en superficie con la técnica de “correa de perro” propuesta
por Binford (1964) y modificada por Flannery (1976:58) que consiste
en la traza de un círculo mediante una correa con una medida
estándard (en este caso de un metro de longitud) y la recolección de
todos los materiales a interior de dicho círculo (Fig. 3). En un primer
232
momento solo se recolectaban los materiales al interior de cada
unidad, posteriormente hubo un ajuste en la metodología de registro
de las unidades en el que cada una fue dividida en cuatro sectores
para poder observar de mejor manera la distribución de los artefactos
y se elaboró un dibujo en planta donde se detalló la ubicación de cada
artefacto al interior de la unidad de recolección. Hasta el momento se
han tomado ocho unidades en un total de seis cuartos del inmueble
que se han registrado. El trabajo de muestreo y registro aún no ha
sido concluido y estamos en espera de volver a campo a terminar los
trabajos.
c) El análisis de los materiales
Llegamos a la parte central de esta exposición, que es la manera en
que el análisis de los materiales nos puede ayudar a resolver
nuestras preguntas de investigación. Cuando se trasladaron los
materiales al laboratorio del Centro Universitario UAEM Tenancingo
para su análisis el reto era cómo acercarnos a ellos y comenzar el
análisis pues estamos ante materiales que salen completamente de
los clásicos materiales con los que se enseña a los estudiantes dentro
de los planes académicos de arqueología en nuestro país que
provienen en su mayoría de contextos arqueológicos prehispánicos;
mientras en las clases de análisis de materiales nos enfrentamos a
tipos cerámicos bien identificados y a clasificaciones de artefactos
líticos por lo general, ahora tenemos materiales que van desde
documentos, a fragmentos de vidrio de distintas dimensiones
pasando por metales, plásticos, textiles, hule, madera, entre otros.
Aunque se trató de estandarizar la metodología para el análisis de los
materiales de ambos contextos, dadas sus grandes diferencias que se
233
reflejan en el tipo de materiales recuperados, nos hizo tomar algunas
medidas especiales para los materiales de cada contexto por fines
prácticos, que al momento de describir la metodología señalaremos.
Antes de pasar a la descripción de la metodología es importante
señalar que los procesos de formación son identificables porque
tienen efectos físicos regulares y predecibles (Schiffer 1987: 265),
que en este caso se reflejan en
nuestros materiales arqueológicos.
Es importante que en nuestra
metodología se considere que
nuestras unidades de recolección o
depósitos, no solo reflejan un
evento o proceso, en primer lugar
porque un solo proceso
Fig. 5 Materiales de distintas ocupaciones
deposicional puede llevar aparentemente asociados en el mismo
materiales a diferentes depósitos y depósito demuestran la importancia del
registro de procesos de formación. (Foto:
en segundo lugar porque un solo
Juan Emilio Reyes García)
depósito puede contener productos
de varios procesos deposicionales (Schiffer, 1987: 265); para ilustrar
lo anterior podemos tomar como ejemplo el hallazgo de una placa de
automóvil de 1980 junto a una botella completa de la primera mitad
del siglo XX que muy probablemente perteneció al inventario del
hospital111(Fig.3). De esta manera, además de las diferentes
clasificaciones que señalaremos a continuación, se reagruparán los
materiales de acuerdo al proceso que los llevó a nuestros depósitos.
Descripción de la metodología de análisis.
111 Dicho hallazgo se registró en el sector suroeste de la unidad de recolección 6, la cual se tomó en el cuarto
3 del hospital. La numeración de los cuartos es de acuerdo al registro arquitectónico en campo.
234
Lo primero que se hizo al rescatar los materiales fue un proceso de
limpieza. Como muchos materiales no se pueden lavar con agua,
como los papeles, textiles y metales solamente se sacudieron con
ayuda de brochas y pinceles tratando de eliminar la mayor cantidad
de polvo y tierra adherida; para el caso de materiales como el
vidrio112, cerámica y algunos plásticos, se hizo un cuidadoso lavado
con agua.
Con los materiales limpios la primera división que se hizo fue en
función de la materia prima constitutiva de los artefactos. Para el
caso del almacén donde se tuvo una variedad más amplia de los
materiales que en el hospital, se hizo una división en dos grupos por
cuestión práctica en el análisis; dichos grupos fueron materiales
blandos y materiales duros. En el grupo de materiales blandos
entraron principalmente fragmentos de papel, cartón y algunos
textiles. Estos materiales se separaron de los demás porque nos
proveen de información directa que no se tiene en otros tipos de
materiales, por ejemplo, nos ofrecen marcas de productos,
información documental (nombres, datos cuantitativos, notas, etc.) y
datos cronológicos. Por otro lado en el grupo de materiales duros
tenemos los materiales restantes (metal, madera, cuero, cerámica,
vidrio, cuero, entre otros) que aunque son una buena fuente de
información, ésta no es directa como en el otro grupo, a excepción de
casos especiales de latas o corcholatas que nos ofrecen información
de marcas y cronología.
112 Los contextos de donde se obtuvo vidrio no tuvieron condiciones de humedad extrema (contextos
anegados) o de ausencia total de humedad. Dado esto y de acuerdo a las recomendaciones de Alejandra Alonso
Olvera (2001) en su artículo “Conservación de vidrio arqueológico” se vio factible el lavado de los fragmentos de
vidrio recuperados. En el caso de contar con contenido original dentro de recipientes de vidrio, se tomó la decisión
de no limpiar para no afectar el contenido y solamente sacudir con un pincel o cepillo húmedo para remover las
cantidades sobresalientes de tierra acumulada.
235
Para el caso del hospital no fue necesario dividir los materiales en
duros y blandos porque aunque existe una amplia variedad de
materiales, el que predomina es el vidrio y carecemos de papeles y
cartones como en el almacén.
La primera categorización de los materiales entonces quedó en una
división por materia prima, independientemente de los grupos en que
se dividieron los materiales del almacén mencionados anteriormente
(Ej. Papel y cartón, textiles, vidrio, cerámica, cuero, metal, orgánico,
entre otras).
Para organizar nuestros materiales se establecieron tres niveles de
análisis que a continuación se presentan:
1) Categorías: Se refiere al nivel más general de análisis de
nuestros materiales en el que se formaron grupos por materia
prima como ya se ha mencionado. Por medio de las categorías
podemos observar estadísticamente el tipo de materiales más
abundantes en nuestros depósitos, lo cual nos da una idea muy
general y nos ayuda a plantear la estrategia de análisis.
2) Subcategorías: Se refiere al segundo nivel de análisis en el que
en el que se dividen los materiales de cada categoría de
acuerdo con los criterios que se consideren pertinentes
dependiendo del material que se analice, como pueden ser
forma, función, color, contenido (en el caso de documentos),
etc. En este segundo nivel de análisis se pretende conocer más
a fondo las características físicas de cada grupo de materiales y
reagruparlos para un análisis más profundo.
3) Categorías menores: Dentro de este tercer nivel de análisis una
vez que se han dividido los materiales por su materia prima y
236
reagrupado por sus atributos, se pretende llegar a un análisis
de rasgos muy particulares que hacen diferentes a los
materiales de una subcategoría como pueden ser atributos
físicos como la forma o dimensiones hasta detalles muy
particulares como el grado de desgaste y las huellas de uso. En
este nivel de análisis se pretende obtener un análisis detallado
en el que se obtengan la mayor cantidad de datos del artefacto.
Ya que los criterios de división de cada categoría son diferentes, a
continuación se presenta de manera general cada una de ellas y los
criterios para subdividirlas en subcategorías y categorías menores.
a) Papeles y cartones: Esta categoría (que se compone básicamente
de elementos que provienen del almacén) se dividió básicamente de
acuerdo a un criterio funcional, se tomó en cuenta el contenido del
documento y se agruparon los documentos de acuerdo a la
información que contienen y la función que desempeñan. Así, entre
las subcategorías tenemos: periódicos, notas, asociados a productos,
asociados a la compañía minera, etiquetas de identificación, y varios.
Si dentro de alguna subcategoría quedaron elementos de papel y de
cartón, se clasificaron por el material constitutivo en primera
instancia y posteriormente por otros criterios como la temporalidad o
datos muy específicos que dan los documentos. Para el caso de los
periódicos, se dividieron en categorías menores según el lenguaje en
el que están escritos y su temporalidad, para la categoría de los
documentos asociados a la compañía minera se dividieron de acuerdo
al período histórico de la empresa al que corresponden (es decir, si
son de tiempos de la compañía minera o de la cooperativa minera) y
el departamento de la mina al que pertenecieron.
237
b) Textiles: Se dividieron básicamente por formas para conformar
categorías menores, entre las que encontramos etiquetas, cordones,
estopa, y fragmentos varios dentro del almacén, y en el hospital
identificamos probables fragmentos de gasa. En esta categoría no fue
tan necesaria la inclusión de categorías menores ya que fueron pocos
los elementos identificados. Dentro de este grupo también
consideramos algunas lijas que encontramos dentro del almacén,
pues aunque se constituyen de distintos materiales, el soporte de
muchas de ellas es sobre textiles; las lijas las dividimos por su
soporte (papel o textil) y por el grado de desgaste que presentan.
c) Cerámica: La cerámica se dividió en primer lugar de acuerdo al
material, tenemos fragmentos de porcelana y en el caso del hospital
encontramos artefactos de barro cocido. Una vez que se hizo esta
división se formaron categorías menores de los artefactos por su
forma, entre los artefactos de porcelana tenemos piezas aislantes de
sistemas eléctricos en el almacén y una tapa de frasco de porcelana
en el hospital; por otro lado los artefactos de barro cocido que se
localizaron fueron básicamente fragmentos de crisoles de pequeñas
dimensiones (2cm. de diámetro aproximadamente) que encontramos
en el hospital. Se hicieron divisiones por forma de todos los
fragmentos, que en realidad no fueron muy abundantes.
d) Metales: En esta categoría el criterio para crear subcategorías fue
la forma de los objetos metálicos. Entre las formas que encontramos
se encuentran láminas, fragmentos irregulares con mucho deterioro,
latas, tapas de latas y de frascos, tuercas, rondanas, clavos, tornillos
y otras formas muy específicas. Dentro de esta categoría los clavos y
tornillos tuvieron una presencia muy significativa y se dividieron a su
vez en categorías menores de acuerdo a su tamaño y el desgaste que
presentan.
f) Madera: Aunque encontramos muy pocos artefactos de esta
categoría, pudimos encontrar formas que nos sirvieron para crear
238
algunos grupos, por mencionarlos están cabos de martillo, tablas
componentes de cajas y fragmentos varios.
g) Vidrio: Aunque en el almacén la presencia de vidrio fue casi nula,
en el hospital fue el material que tuvo una mayor representatividad.
Las subcategorías dentro de este material se hicieron de acuerdo al
color del vidrio, tratando de distinguir tonos entre el ámbar, ámbar
claro, transparente, transparente verdoso, transparente rosado,
transparente azulado, verde y azul. Posterior a la división por colores,
dentro de cada color se trató de identificar a qué artefacto completo
perteneció cada fragmento de acuerdo a la forma y el grosor, los
cuales fueron criterios para agrupar los materiales dentro de cada
subcategoría. En el caso de piezas completas que se ubicaron, y
cuando lo permitieron los fragmentos se hizo un registro detallado de
marcas (por ejemplo el logotipo de Vidriera Monterrey presente en
varios elementos) e inscripciones sobre el vidrio. Puesto que este
análisis aún no está completo y es preliminar, se pretende en una
etapa posterior del mismo, identificar cronología mediante técnicas de
manufactura, y hacer comparación de nuestros materiales con
trabajos existentes sobre el análisis de vidrio.
g) Cuero y hule: Puesto que son muy escasos los elementos
compuestos de estos materiales, se agruparon en una sola categoría.
Se dividieron en grupos por materia prima y como en general se trata
de recortes y fragmentos muy pequeños, lo único que se hizo fue
tratar de identificar a que artefacto pertenecieron, cuando tuvimos la
información suficiente para lograrlo.
h) Plástico: Al igual que la categoría anterior, los artefactos de este
material fueron muy escasos y solo bastó con identificar su función o
el artefacto al que pertenecieron en caso de que fueran fragmentos.
i) Otros materiales: Fueron encontrados otros materiales como gises,
delgadas placas de mica, fragmentos de corchos, algunos huesos de
239
animales comestibles que dan la evidencia de actividades de
alimentación cerca de nuestros contextos, entre otros. Para este tipo
de materiales muy escasos solo se contabilizaron dentro de la
muestra general de objetos.
Una vez clasificados los materiales, se hizo una contabilización
general de los mismos para generar gráficos en los que se puedan
observar las predominancias de ciertas categorías, subcategorías y
categorías menores respecto a otras en los contextos específicos y
espacios de donde provienen. Estas gráficas serían muy útiles para
empezar a generar inferencias respecto al uso del espacio; por
ejemplo, en el hospital donde tuvimos un estricto control espacial al
recuperar los materiales observamos diferentes concentraciones
incluso cuando comparamos dos unidades que se encontraron en el
mismo cuarto.
Hasta este momento la metodología que hemos presentado se basa
en los atributos físicos de los artefactos como materia prima, función,
forma e información explícita. Ahora bien, la pregunta sería ¿cómo
podemos observar procesos de formación a través del análisis de
estos materiales arqueológicos? La respuesta a esta pregunta se
encontraría en varios detalles y estrategias que se enumeran a
continuación.
1)Identificación del tipo de basura: No todos los elementos se
convierten en basura de la misma manera, y es por esta variable que
podemos clasificarla principalmente en tres: basura primaria si se
desecha en su lugar de uso, secundaria si el lugar de desecho es
diferente al de uso (Schiffer, 1990: p. 90), o de facto si llega al
contexto arqueológico sin pasar por actividad de desecho (Schiffer,
1990: p. 86). En nuestros contextos existe
Fig. 5. El análisis de huellas de
basura de todos los tipos mencionados
uso en los clavos ayuda a inferir
que algunos de ellos (foto de
240 arriba) no pasaron por procesos
de desecho para llegar a nuestro
depósito como basura de facto.
(Foto: Juan Emilio Reyes Garcìa
anteriormente y si somos capaces de identificar
esos tipos estaremos en condiciones de
acercarnos de manera muy directa a los
procesos de formación que actuaron para formar
y transformar nuestros contextos. Para esa
identificación es necesario observar al momento
del análisis de los materiales aspectos como la
fragmentación de los artefactos, la vida útil
restante, huellas de uso y marcas de desecho
intencional. Por ejemplo, para el caso de los
papeles del almacén, si encontramos un
documento cuidadosamente doblado con información importante
podemos inferir que llegó a nuestro contexto por un proceso de
pérdida y por lo tanto podría considerarse como basura de facto, muy
diferente a fragmentos de documentos en los que se nota una
conducta intencional de destrucción y desecho como basura primaria
o secundaria. Para el caso de los metales resulta muy interesante el
caso de los clavos; cuando un clavo es usado es muy difícil que
conserve su forma totalmente recta, tomando esto en cuenta
podemos observar los diferentes tipos de clavos que tenemos, desde
algunos sin huellas de uso y con su forma totalmente recta en los
cuales se puede inferir ausencia de uso y un proceso de pérdida que
los convirtió en basura de facto, mientras tenemos clavos en los que
su curvatura y deterioro indican que tuvieron uso y pasaron por un
proceso de desecho intencional que los convirtió en basura primaria o
secundaria (Fig.
5). Por último podemos poner otro ejemplo para el caso del
vidrio del hospital; tenemos botellas completas con vida útil
restante y contenido que tal vez no pasaron por un proceso de
desecho como tal y quedaron en nuestro contexto como basura
241
de abandono mientras por otro lado tenemos fragmentos
deteriorados que pudieron haber sido desechados
intencionalmente en ese mismo lugar como basura primaria. De
esta manera podemos identificar el tipo de basura que tenemos
y traducirla a gráficos cuantitativos que nos permitan observar
de una mejor manera el tipo de contextos a los que nos
enfrentamos y de igual forma sus procesos de formación.
1) Observación de detalles específicos en los artefactos: En todos
los artefactos que encontramos en nuestros depósitos existen
huellas identificables muy específicas de ciertos tipos de
procesos de formación (Schiffer, 1987: 267) que afectan las
propiedades físicas de los artefactos como tamaño, densidad,
forma, etc. (Schiffer, 1987: 267-279). Así, será muy
importante que en nuestro análisis de materiales se registre en
las observaciones aspectos como microfracturas en el vidrio
que pueden ser causadas por pisoteo de los materiales, o
abrasión por procesos naturales de erosión hídrica o eólica
(Schiffer, 1987: 277-278), acumulaciones de minerales o
líquenes sobre la superficie de distintos materiales que nos
permitan inferir procesos de formación naturales, vida útil
restante de los artefactos que nos permita ver el tipo de basura
como se comentaba en el apartado anterior, entre otros
detalles específicos para cada caso. No puede pasarse por alto
cualquier anomalía en los artefactos pues pueden ser
indicadores de procesos de formación culturales o naturales.
2) Observar la integridad de los artefactos: Como se ha
mencionado anteriormente, mucha de la información se
pretende analizar de manera estadística mediante conteos del
total de los artefactos que tenemos. Sin embargo, una enorme
cantidad de procesos de formación interfieren para hacer variar
242
la cantidad de artefactos en un contexto (Schiffer, 1987: 279).
Por ejemplo: pongamos el caso113 de que contamos la
cantidad de elementos dentro de la categoría de vidrio color
ámbar y durante el conteo notamos que en dicha categoría
tenemos piezas completas o semicompletas que dan un total de
cinco artefactos completos; por otro lado contamos la categoría
de vidrio transparente que se compone de múltiples
fragmentos, supongamos treinta, que tal vez formaban una o
dos piezas completas en conjunto. Si contamos directamente
los elementos, estadísticamente el vidrio transparente será
mucho más representativo, lo que es un fallo pues sus
elementos aunque son numerosos no superan a las piezas
completas o semicompletas de los vidrios color ámbar. Para
superar estos falsos estadísticos del caso hipotético mostrado
anteriormente, etiquetamos a todos los elementos registrados
con una variable más a la que llamamos integridad del objeto
en la cual, basados en las características físicas del elemento a
registrar, se identifica si se cuenta con menos de un 25%, entre
un 25 o 75% o más de un 75% de la pieza original. De esta
manera, al generar gráficas de conteos de artefactos, con esta
variable podemos observar qué tan representativa es una
categoría de acuerdo a la integridad de sus elementos.
Conclusiones
Estamos ante contextos y materiales arqueológicos poco comunes
dentro de la arqueología, por lo que es necesario ir proponiendo
estrategias de análisis que permitan responder a las interrogantes
que nos planteamos al generar una investigación. En este caso en
113 No se hace referencia a datos reales, es solo un caso ficticio para ejemplificar la estrategia de conteo por
integridad.
243
concreto, aunque nuestros trabajos de campo y análisis de materiales
no han concluido, nos hemos enfrentado a situaciones que nos han
llevado a ir desarrollando diferentes estrategias metodológicas para
afrontar este tipo de contextos.
En el caso concreto de esta investigación, el estudio de procesos de
formación nos permite conocer y entender de mejor manera nuestros
contextos, pero para dicho estudio es necesario observar en los
materiales algunos detalles que luego pasamos por alto aunque
seamos muy minuciosos dentro del trabajo arqueológico.
Aunque no hemos llegado a un resultado total en este trabajo de
investigación en curso, hemos notado que los materiales
arqueológicos que encontramos en estos espacios son una fuente
indiscutible de información para conocer aspectos como el uso de los
espacios, lo que sucedió con el lugar una vez que fue abandonado,
actividades cotidianas de
la gente que ha pasado por esos lugares, entre otros muchos
aspectos que pueden conocerse. Para llegar a resultados más
objetivos será necesario una metodología minuciosa en la
recuperación y análisis de materiales arqueológicos.
Agradecimientos
Un agradecimiento especial al Mtro. Miguel Guevara Chumacero por
su asesoría en este trabajo, a los compañeros de la UAEM que han
colaborado en el trabajo de campo y de análisis de materiales y a don
Gustavo Bernal, director del Museo Mina Dos Estrellas por hacer
posible esta investigación permitiéndonos hacer investigaciones en
244
las instalaciones del museo y con excelentes atenciones durante las
estancias en campo.
* Síntesis curricular del ponente:
Arqueologo por la Universidad Autónoma del Estado de México,
concluyó sus estudios de licenciatura en diciembre del año 2010. Ha
presentado ponencias dentro del primer, segundo, y tercer Congreso
Nacional de Estudiantes de Arqueología y en el III Simposio de
Arqueología de la UAEMex “Estrategias en Arqueología” con temáticas
de arqueología conductual contemporánea y arqueología industrial.
Se unió al CMCPI A.C. en agosto del 2010.
245
Bibliografía
Alonso Olvera, Alejandra. 2001 “Conservación de vidrio
arqueológico”, en Conservación in situ de materiales
Arqueológicos un manual,
Renata Schnneider Glantz (Compiladora), INAH, México, pp.173-
180
Bernal Navarro, Gustavo.2009. “Mina Museo de las Dos Estrellas”, en
Atlas Cartográfico del Distrito Minero El Oro-Tlalpujahua, Uribe
Salas José Alfredo y Corona Chávez Pedro coords., UMSNH-
COECYT, Morelia, Michoacán. pp. 39-43.
Childe, V. Gordon. 1982 Introducción a la Arqueología, Ed. Ariel,
Barcelona, pp. 9-28
Flannery, Kent. 1976 “Sampling by intensive surface collection” , en
The Early Mesoamerican Village , K.V. Flannery (ed.),
Academic Press, New York, pp. 51-62.
Orfila Margarita y Cau Miguel Ángel. 2002 Miret, naranja y limón
con piel de cristal: Arqueología, cultura material e Historia
Contemporánea, en Mayurqa No. 28, revista del
Departament de Ciències Històriques I Teoria de Les Arts,
de la Universidad de la Rioja, España, pp. 111-123.
Reid, J. Jefferson, Schiffer, Michael B., Rathje, William L. 1975
Behavorial Archaeology Four Strategies, en American
Anthropologist No. 77, p. 863-869.
Schiffer, Michael. 1987 Formation Processes of the Archaeological
Record , University of New Mexico Press, pp. 7, 265-303
1990 Contexto Arqueológico y Contexto Sistémico, en Boletín de
Antropología Americana, No. 22, Diciembre 1990, p. 81-
93
1999 Behavorial Archaeology: Some Clarifications, en American
Antiquity, Vol. 64, No.1, pp. 166.
Uribe Salas, José Alfredo
2003 Empresarios del Metal Amarillo en México 1898-1938,
Cuadernos de Historia Empresarial, Universidad Autónoma
Metropolitana Iztapalapa, pp. 22, 52
2005 Las Dos Estrellas en El Oro y Tlalpujahua, en Historia de la
Minería, en Michoacán, UMSNH, Vol. 2, Morelia,
Michoacán, 2005, p. 195-223
2005 “La Minería en Michoacán Quinientos Años de su Historia”, en
Historia de la Minería en Michoacán, Facultad de Historia,
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia,
Michoacán, p. 11-84
246
2.8
POR UNA ARQUEOLOGIA DEL TRANSPORTE
Pedro Aurelio Soto Márquez114
Introducción
Si tratamos de remontarnos al origen de la Arqueología del
Transporte en función de su objeto de estudio, tendríamos que
remontarnos al momento en que el hombre usó de sí mismo o de
otros como animales de carga; o quizá del momento en que el ser
humano domesticó a los primeros animales usándolos de bestias de
carga. Estamos hablando de miles de años atrás en la historia de
nuestra especie.
¿En qué momento el ser humano se utilizó a sí mismo para cargar
ciertas cosas? Sólo podemos especular que fue cuando tuvo algunas
propiedades que tenía que llevar consigo pues le eran valiosas e
importantes. Posiblemente cuando estas crecieron en cantidad y
dimensiones entonces el ser humano se vio en la necesidad de
encontrar animales para domesticar, y entre otros usos utilizarlos
como bestias de carga y transporte personal. Seguramente cuando
esas pertenencias se incrementaron, aquellos hombres de la
prehistoria empezaron también a fabricar los primeros contenedores,
para facilitar el traslado de sus pocas o muchas pertenencias. Más
adelante, cuando el hombre se hizo sedentario y dejo de ir de un lado
a otro para protegerse de la naturaleza, las fieras y otros grupos
humanos, utilizó esas bestias de carga, que son los primeros medios
114 Licenciado en Sociología por la Universidad Iberoamericana, ciudad de México. Profesor universitario, nivel
licenciatura, en la Universidad Iberoamericana, planteles ciudad de México y Puebla, y en la Universidad de la
Comunicación, México D.F. Actualmente escritor en mis propios blogs y en el periódico virtual Globedia de 2009 a la
fecha. pasmar1121@[Link]
247
de transporte, para llevar sus productos a los centros de intercambio
(mercados). Con el paso de los siglos, de acuerdo a sus necesidades
crecientes y en función de las condiciones geográficas y ambientales,
los hombres fueron creando nuevos medios de transporte y
mejorando los ya existentes. Seguramente en ese camino milenario,
se cometieron muchos errores que sirvieron de enseñanzas, lo cual
permitió mejoras en los diseños, uso de materiales, procedimientos
de fabricación, formas de uso planeado y alternativo. Como podemos
observar en nuestra época, los modos de transporte se han
diversificado en gran manera, hoy contamos con transporte terrestre,
marítimo, submarino, lacustre, aéreo y dentro de cada tipo, con una
diversidad de variantes que se adaptan a las fantasías, los anhelos,
las necesidades, los deseos y hasta caprichos del ser humano.
Ciertamente son un elemento indispensable para la economía de una
nación, una región o un poblado, o entre países, pero también han
sido una pieza clave para la integración social, la difusión de la
cultura, la ciencia y la tecnología y, la creación y sostenimiento de
una identidad colectiva. De ahí entonces, la importancia de una
Arqueología del Transporte que estudie los distintos modos y medios
de transporte en todas sus etapas, desde el diseño en un despacho,
hasta su conservación y exposición en un museo, pasando por sus
procesos de fabricación, su uso, su caducidad, su rescate y
restauración.
El tema de esta ponencia es precisamente hacer una breve exposición
de las diversas etapas por la que atraviesa la vida de los transportes.
Y aunque se trata de hacer una exposición lo más objetiva, lógica y
racional posible, es también un ejercicio de imaginación y creatividad,
subjetivas, vale decir, de imaginación arqueológica.
Teórico metodológicamente partimos de la ideas de que una
Arqueología del presente y una Arqueología Contextual. Una
Arqueología del presente, es decir, de la sociedades vivas, que centra
248
su atención en, “… la intersección de gente viviente y las
construcciones arqueológicas” (Mac Eachem, 1996: 243), pues nos
parece que el acelerado desarrollo de la ciencia y la tecnología, y la
constante renovación y sustitución que implican, nos urge a tratar de
recuperar y preservar para la memoria histórica los actuales medios
de transporte, o aquellos que se utilizaron en el pasado reciente. Es
muy posible que pronto los actuales medios de transporte con los que
contamos, caigan en el desuso y de no tomar las precauciones el
caso, desaparezcan sin dejar huella. Por otra parte, la Arqueología
Contextual es un apoyo muy importante para no perder de vista el
hecho de que el transporte, como hecho social, es incomprensible si
no se le relaciona con otros hechos y fenómenos urbanísticos,
socioculturales, económicos, geográficos y demográficos. Es
precisamente en su relación con ellos que el transporte adquiere
sentido y significado. Finalmente, como sostiene el arqueólogo
Mortimer Wheeler, de lo que se trata el trabajo arqueológico es de
rescatar a través de los objetos, en este caso los medios de
transporte, al hombre, su obra, su inteligencia y su sensibilidad. “El
arqueólogo excavador no debe desenterrar cosas, debe exhumar
gentes” (Wheeler, 1995: 11) dijo él.
Etapas de la vida de un medio de transporte
Las etapas por las que pasan los medios de transporte a lo largo de
su vida y que seguiremos paso a paso en este trabajo son, a saber:
su diseño, el proceso de fabricación, sus usos, tanto el planeado
como los alternativos; la infraestructura a que dan lugar y que es
necesaria para su operación; su etapa de obsolescencia y abandono;
su localización y recuperación por medio del trabajo arqueológico; la
restauración y conservación y, finalmente su exhibición como parte
del patrimonio cultural.
249
Diseño
Al estudiar los medios de transporte, la Arqueología debe considerar
en primer lugar su diseño. Este depende de muy diversos factores
como son los medios socioculturales, geográficos y ambientales, en
el que el transporte será usado.
Un segundo grupo de preocupaciones para el diseñador tiene que ver
con las intenciones para las que el objeto es creado, nos referimos a
fantasías, anhelos, necesidades, propósitos y hasta extravagancia del
cliente. ¿Qué se va a transportar en ese vehículo, personas,
animales, objetos o una mezcla de ellos?, ¿se hará por tierra, por un
rio, laguna o mar, o será por vía aérea? ¿Será utilizado como un
medio público o privado? ¿Qué capacidad va a tener? ¿Cómo se va a
impulsar y qué tipo de combustible necesitará? ¿Servirá para viajes
cortos o de larga distancia? ¿Cuál será su periodo de vida útil? Estas
son algunas de las muchas preguntas que el diseñador tendrá que
hacerse y responder, como parte de su proceso creativo de un medio
de transporte. Por su puesto, habrá que considerar las tendencias de
diseño vigentes de su época que también influirán en su diseño.
Todos estos elementos mencionados deberán ser considerados en el
trabajo arqueológico de investigación, pues ellos ayudarán a entender
por qué un vehículo fue diseñado de tal forma y no de otra, y por qué
se le uso de determinada manera por parte de sus operadores y
usuarios. De manera indirecta ayudará también a entender cómo fue
que el vehículo acabo siendo usado o modificado de manera
alternativa. Un buen ejemplo de lo que decimos lo encontramos en
el famoso “vocho”, el auto diseñado por Ferdinand Porsche a petición
de Adolfo Hitler. Auto del cual se fabricaron millones de ejemplares y
que se hizo tan popular que la gente lo usó y lo modificó de muy
250
diversas maneras. El famoso Ford “T” fue un caso similar, de él
derivaron camiones de carga y pasaje.
El arqueólogo debe considerar en su estudio de esta etapa el contexto
sociohistórico en que estos vehículos fueron diseñados y creados.
Este contexto, nos dará información muy valiosa para entender estos
vehículos. ¿Cómo entender el diseño del Volkswagen sin conocer las
intenciones de Hitler de hacer un auto para el pueblo y sin las
tendencias de diseño de aquella época en Alemania? ¿Cómo entender
al Ford “T” sin el afán de Henri Ford de crear un auto que hasta sus
propios trabajadores pudieran adquirir?
Fabricación
El resultado del proceso de diseño termina con la creación de un
modelo o prototipo, se trata de un ejemplar único e irrepetible. Si
este es aprobado por los directivos o clientes del diseñador, éste se
convertirá en un objeto de producción masiva industrial, que después
los consumidores podrán adquirir.
La siguiente etapa que el arqueólogo del transporte estudiará será
investigar los procesos mediante los cuales el objeto se fabrica. Sea
una lancha o un crucero, una avioneta o un Jumbo Jet, sea una
bicicleta o un bus articulado, lo que importa al arqueólogo son los
procesos, los materiales, la maquinaria, los instrumentos y
herramientas, por medio de las cuales el vehículo e fabricado
masivamente y en serie. En este caso entran a colación las relaciones
del hombre con la máquina y las herramientas, la organización de la
cadena productiva, los materiales con que se trabaja, el ambiente en
la planta industrial y las relaciones obrero-patronales. Al investigar
estos elementos, el arqueólogo se puede llegar a hacer una idea de
cómo en determinada época y en determinadas condiciones
materiales se fabricaba determinado medio de transporte. También
251
tendrá elementos para hacerse una idea más clara de la estructura
económica de la sociedad en un tiempo histórico determinado.
Uso de los medios de transporte
Habiendo estudiado las fases de diseño y fabricación, el arqueólogo
del transporte deberá poner atención en la utilización que se le da a
un determinado medio de transporte. Sabemos que un medio de
transporte ha sido diseñado y fabricado para prestar cierto tipo de
servicio, ya sea traslado de personas, de animales, de productos o
bienes, de un lado a otro. Pues bien, una de las tareas del arqueólogo
será poder identificar y distinguir entre el uso original para que el
objeto fue diseñado y construido y el uso real que se le da a ese
vehículo, ya que el uso supuesto y el real no siempre coinciden. Dado
que la posibilidad de que esto suceda es muy elevada, el investigador
deberá prestar mucha atención a esa posible diferencia. De igual
manera deberá ser capaz de descubrir los usos alternativos a que un
medio de transporte puede estar sujeto a lo largo de su existencia ya
que estos pueden cambiar. Esto es importante debido a que esos
usos alternativos pueden significar alteraciones en la estructura física
del vehículo. Pensemos por ejemplo en aquellos vagones de carga del
ferrocarril que acabaron convertidos en casas familiares o en museos
móviles, o en trasatlánticos de lujo que fueron transformados en
hospitales durante la Segunda Guerra Mundial, o aviones que
acabaron como cafeterías.
El uso de un determinado vehículo puede ser intensivo y puede
reducir la vida útil del transporte, lo que sin duda dejará huellas
detectables por el arqueólogo en su trabajo de investigación. Eso
dará mucha información valiosa al estudioso, que podrá darse una
idea de ese uso intensivo y a veces excesivo que se daba de ese
252
medio de transporte. Pensemos en el caso de los microbuses en la
mayoría de las ciudades latinoamericanas.
Infraestructura
El siguiente paso en la investigación arqueológica sobre el transporte,
es el estudio de la infraestructura y los servicios conexos que
permiten su funcionamiento y uso. Un modo de transporte puede ser
inentendible si no se estudia también la infraestructura que es
necesaria para su operación. Por ejemplo para el ferrocarril, sus vías,
sus patios, talleres y estaciones; para la aviación sus aeropuertos y
hangares, para la marina sus muelles, etcétera.
De igual manera, hay que estudiar los servicios conexos que los
diferentes modos de transporte requieren para su operación. Los
aeropuertos, las centrales de autobuses son buenos ejemplos, allí
encontramos una serie de servicios tales como guarda equipajes,
cafeterías, farmacias, oficinas de correos, telégrafos, módulos de
orientación turística y ciudadana, boletarás, zonas de
estacionamiento y hasta carga de combustibles, lavado, que son
necesarios para que los transportes funcionen adecuadamente.
Algunos servicios se orientan directamente hacia los vehículos, otros
a sus operarios y otros más hacia sus usuarios, pero todos
indispensables. En este mismo sentido cabe el estudio de las
señalizaciones que proporcionan información ya sea restrictiva,
orientadora o directiva. Dibujos, signos, escritos, textos. La
diversidad de elementos a considerar es muy vasta y variará de un
tipo de transporte a otro. Lo importante es no olvidar que todos ellos
ayudan a la comprensión de cómo y para qué se usa un medio de
transporte.
Localización de los medios de transporte
253
Cuando un medio de transporte ha caído en desuso y es desechado,
el trabajo arqueológico consiste muchas veces en localizar los
vehículos. Es el trabajo de prospección, es decir, la exploración de un
territorio en busca de indicios materiales que muestren la existencia
de un yacimiento, en nuestro caso, el lugar donde se encuentre
abandonado un vehículo. Éstos muchas veces son enviados a lugares
donde sufren un rápido deterioro, donde son desarmados para
recuperar sus componentes aun utilizables, o son convertidos en
chatarra. Muchas veces son destruidos y no queda huella de ellos. Por
eso parte del trabajo de localización consiste en la capacidad de hacer
este trabajo oportunamente, cuando aún los vehículos sean
recuperables, para su restauración y conservación. Habrá casos en
que los lugares donde se encuentran no sean de fácil acceso y eso
dificultará mucho la tarea de ubicación, y consecuentemente los
costos y tiempo a invertir.
Rescate
Ubicado ya un vehículo la siguiente tarea a realizar es su recate. Esto
implica su traslado por algún medio a un sitio en donde el vehículo
pueda ser restaurado. Esto no es siempre posible, puede ser que los
costos sean muy elevados o que se requiera de tecnología que no se
tiene al alcance. En ese caso se debe tratar de llevar a cabo la
restauración y conservación en el lugar mismo donde se encuentra el
vehículo. Un caso extremo lo tendríamos en los barcos que se han
hundido por diversas causas y que no es posible sacar a la superficie
y menos aún trasladar a algún puerto, o el caso de las estaciones
espaciales que por el grado de desarrollo científico y tecnológico es
imposible por ahora hacer descender a tierra.
Restauración y conservación
254
Localizado y rescatado un vehículo la siguiente fase del trabajo es su
restauración y conservación del mismo. Para que tal trabajo se pueda
llevar a cabo, hace falta además de la pericia del arqueólogo y otros
científicos y técnicos colaboradores, una buena cantidad de
información respecto a las características originales del vehículo , de
su forma, dimensiones, materiales de fabricación y procedimientos de
construcción. Esta información permitirá a los especialistas en
restauración tener una guía para su trabajo, de tal manera que el
vehículo conserve intactas sus características originales. Muchas
veces habrá que fabricar de nuevo piezas enteras y se tendrá que
respetar escrupulosamente el principio de que las nuevas piezas sean
de los mismos materiales que fueron los originales. Habrá que
respetar también textura, colores, formas, adornos y demás
elementos que fueron considerados en el diseño y fabricación
original. Ya restaurado el objeto (vehículo), habrá que seguir una
serie de procedimientos y técnicas que permitan su conservación a
muy largo plazo, pues ya estamos hablando de un transporte que se
ha convertido en parte del patrimonio cultural de la sociedad. Estos
cuidados se habrán de extremar si el vehículo es puesto en
exhibición ante el público en un museo o en algún evento.
MUSEOS
El paso final del trabajo arqueológico es el de la exhibición temporal o
permanente de los vehículos rescatados y restaurados. El lugar
idóneo para hacerlo son los museos. En el caso que nos ocupa, que
son los medios de transporte, podemos hablar de distintos tipos de
museos que guardan y protegen los vehículos de transporte,
accesorios, piezas, componentes, así como tipo de material
documental referente a los mismos. Estos pueden ser folletos,
fotografías, ilustraciones, videos, películas cinematográficas,
catálogos, informes técnicos, memorias de diseño y fabricación,
255
manuales de uso, testimonios de experiencias y vivencias, hasta
poesías. Los museos pueden ser divididos en los siguientes tipos:
a) Museo dedicados al transporte en general, como el Museo de
Transportes y Exposiciones de Xalapa, Veracruz
b) Museos especializados en un solo modo de transporte, como el
Museo de Transporte Eléctrico del Distrito Federal o el Museo
del Automóvil de la ciudad de México, el Museo Greyhound en
los Estados Unidos, especializado en autobuses, o el Museo de
la Fuerza Aérea Mexicana localizado en la base de Santa Lucía.
c) Museos que combinan Transportes con otros temas, como el
Museo de Transportes y Comunicaciones en Lucerna, Suiza y;
d) Museos dedicados a otros temas, pero que entre sus
colecciones abarcan algún tipo transporte o varios. Tal es el
caso del Museo Tecnológico de la Comisión Federal de
Electricidad, que guarda y conserva algunos carros del Tren
Presidencial.
Hasta aquí el recorrido que hemos hecho por las diversas áreas en
que el arqueólogo del transporte puede intervenir. Para terminar la
ponencia queremos hacer una breve referencia teórico metodológica
respecto al trabajo del arqueólogo del transporte.
Transporte y contexto
En todas y cada una de las etapas a que nos hemos referido
anteriormente es necesario que el arqueólogo tenga en cuenta la
relación del transporte, con el contexto dentro del cual se inscribe su
función social. Ya que como sostiene la corriente contextual, un
objeto fuera de contexto se vuelve ilegible y en tales condiciones
poco o nada aporta de información valiosa y significativa. El objeto
de estudio, en este caso un vehículo de transporte no sólo tiene una
dimensión puramente material, sino también puede tener significados
256
simbólicos. Así que la labor de investigación del arqueólogo no se
agota en el estudio del objeto es decir, el transporte, sino que
también requiere un estudio del contexto completo que abarca dos
dimensiones, la relación hombre – objeto (material y simbólica) y la
relación objeto - objeto. Vale decir como Marshall McLuhan que el
medio (de transporte) es el mensaje y el masaje. Cada modo y cada
medio de transporte, cada vehículo, algo nos dice sobre el ser
humano que lo creó y utilizó, y también nos muestra como estos se
constituyen en extensiones del hombre que potencian sus alcances,
“Todos los medios son prolongaciones de alguna facultad humana,
psíquica o física” dice él. (McLuhan, 1987: 26) y modifican
radicalmente las maneras de pensar así como las formas de relación
social. Refiriéndose al ferrocarril, dice, “Creó mundos urbanos,
sociales y familiares totalmente nuevos. Nuevas maneras de trabajar.
Nuevas maneras de dirigir. Nueva legislación. (McLuhan, 1987: 72) El
ferrocarril, como lo hizo después el automóvil transformó para
siempre al ser humano individual y colectivamente hablando, así
como su hábitat y su cultura. Debido a ese gran poder de influencia
sobre la sociedad y la cultura es que no podemos aislar a los medios
de transporte de su contexto sociocultura, económico, tecnológico,
geográfico, demográfico y político. Y por esa misma razón debemos
afirmar que las investigaciones arqueológicas sobre el transporte no
tienen como único fin preservarlos como patrimonio industrial y
cultural, sino ser fuente de información pertinente para la
construcción y mejora de los transportes, su infraestructura y
servicios conexos.
Conclusiones
Después del recorrido que hemos hecho por las distintas etapas de lo
que a nuestro juicio son los pasos que un arqueólogo debe seguir en
257
su investigación sobre el transporte, llegamos a las siguientes
conclusiones:
a) Que el estudio del transporte en tanto hecho social por parte de
la arqueología, requiere de la participación de equipos
multidisciplinarios de investigación.
b) Que el estudio arqueológico debe abarcar tanto a los antiguos
medios de transporte como a los nuevos, aun aquellos que
están todavía vigentes. El arqueólogo no debe esperar a que los
medios se vuelvan obsoletos y caigan en desuso, pues con el
acelerado desarrollo científico y tecnológico que hay en la
materia en general, es muy posible que lo que hoy está
vigente, mañana ya no lo esté y los vestigios desaparezcan
rápidamente sin dejar huella.
c) Los medios de transporte no sólo deben ser vistos como
maquinas u objetos que sirven para trasladar personas, bienes
y mercancías, sino como productos de la sensibilidad, la
imaginación, la creatividad e ingenio humano; como
expresiones materiales y simbólicas de lo que el hombre es.
d) Para que el estudio de los transportes rindan sus mejores
frutos, deben ser estudiados en relación al contexto
sociocultural, científico y tecnológico, económico y político.
e) Nos inclinamos a proponer que el antropólogo, estudioso de los
medios de transporte, haga un trabajo de observación de
campo e investigación participante, y que utilice las modernas
tecnologías de registro de información conjuntamente con las
técnicas tradicionales que han caracterizado el trabajo
arqueológico.
Bibliografía
- MacEachem, S. (1996) Foreing Countries: The Development of
Ethnoarchaeology in Sub-Sahara, Africa. Journal of the World Prehistory.
# 10, p. 243
- McLuhan, Marshall (1987) El Medio es el Masaje. Barcelona, Ed. Paidós.
258
- Wheeler, Mortimer. (1995) Arqueología de Campo. Madrid, Fondo de
Cultura Económica.
2.9
FERROCARRILES Y ESPACIO SOCIAL
Jorge Ramón Gómez Pérez115
1.- Espacio, historia y ferrocarriles
A lo largo de este escrito se busca exponer diversos aspectos sociales
y tecnológicos del ámbito ferrocarrilero mexicano, partiendo del
concepto de espacio social. Como se verá, la observación y estudio
del espacio ferrocarrilero permite analizar las relaciones sociales que
se estructuran en él; pensar espacio, trabajadores y usuarios de los
ferrocarriles mexicanos de manera conjunta es una opción
metodológica viable. El análisis de este espacio, de sus usos y de sus
transformaciones, se nos ha revelado como una productiva forma de
aproximación a la vida ferrocarrilera (Bazán y Estrada, 1999).
Panorama histórico del espacio ferrocarrilero mexicano.
En la historia de este espacio ferrocarrilero, que es generado por la
cultura ferrocarrilera y es a la vez, la sede de su reproducción, se
pueden distinguir tres etapas bien definidas:
115 Jorge Ramón Gómez Pérez concluyó estudios de Antropología Social, a nivel de Licenciatura y de
Maestría y es Doctor en Antropología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).
Desde 2001 es Jefe del Departamento de Curaduría de Colecciones del Centro Nacional para la
Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero / Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, de
la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal (CNCA); y desde 1998, miembro activo del Comité
Mexicano para la Conservación del Patrimonio Industrial A.C. (CMCPI A.C.), del que fue Presidente
durante el período 2010 – 2012.
259
- La etapa de los antiguos ferrocarriles históricos
- La etapa del predominio de los Ferrocarriles Nacionales de México.
- La etapa de la reprivatización del sistema ferrocarrilero.
Etapa de los antiguos ferrocarriles históricos. Las concesiones del
gobierno federal y de algunos gobiernos estatales a empresarios
privados que en muchos casos eran capitalistas extranjeros y que
proyectaron, construyeron y operaron gran cantidad de ferrocarriles a
partir de 1837 y hasta bien entrado el siglo XX, produjeron grandes
ganancias a quienes dirigieron ese proceso. Esos empresarios por lo
general recibieron del gobierno jugosos estímulos monetarios y
exenciones de impuestos.
El 15 de septiembre de 1850, un tren tirado por la máquina de vapor
llamada “La Veracruzana” de la casa belga Couillet, realizó un viaje
de11.5 km., desde el puerto de Veracruz a un lugar llamado El
Molino, iniciándose así, plenamente, la historia de los ferrocarriles en
México. (Ortiz, 1988: 338)
La génesis y el desarrollo inicial de la actividad ferroviaria en México
se inscriben dentro de un proceso en el que las relaciones de
producción específicamente capitalistas se volvieron dominantes en
nuestro país.
Durante el siglo xix, el pensamiento dominante señalaba que con la
construcción de ferrocarriles se alcanzarían: bienestar, progreso y
mejores relaciones comerciales en beneficio de todos los mexicanos.
(Garma Franco, 1985:15-21) Posteriormente se ha dicho que los
antiguos ferrocarriles históricos sirvieron principalmente para facilitar
la extracción y exportación de materias primas: minerales, bosques
maderables y otras riquezas no renovables. (Coatsworth, 1976) Más
recientemente, se han realizado estudios que indican que el mercado
260
interno no dejó de beneficiarse de manera sobresaliente como
resultado de la implantación de ferrocarriles en México. (Kuntz, 1996:
163-180)
Durante esta primera etapa histórica del espacio ferrocarrilero
mexicano, el gobierno federal otorgó más de cuatrocientas
concesiones para la construcción y operación de ferrocarriles. Muchas
de ellas fueron canceladas por incumplimiento de las empresas
concesionarias, otras de esas obras si llegaron a realizarse, después
fueron adquiridas con dinero del pueblo mexicano y hoy forman parte
del patrimonio nacional.
Etapa del predominio de los Ferrocarriles Nacionales de México
(FNM). Durante el gobierno porfirista, el 28 de marzo de 1908 se
constituyó la Compañía de los Ferrocarriles Nacionales de México,
integrada básicamente por una red de 8,343 Km. de vías propias y
afiliadas de los ferrocarriles Central Mexicano, Nacional Mexicano e
Internacional Mexicano. Esa compañía también controlaba las líneas
propias y las alquiladas del Ferrocarril Interoceánico; el Estado
participó en esa empresa mixta con 51% del capital social. Después,
en 1937, durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, por
causa de utilidad pública, los Nacionales de México se nacionalizaron
completamente. A partir de ese año, y mediante un largo proceso de
integración, la empresa ferroviaria nacionalizada incorporó a los
restantes ferrocarriles del país. Este proceso culminó en 1987,
cuando todos los bienes de los ferrocarriles Chihuahua al Pacífico, del
Pacífico y Sonora-Baja California pasaron al dominio del organismo
público descentralizado denominado Ferrocarriles Nacionales de
México (Ortiz, 1988: 341-347)
261
Red ferroviaria nacional en 1987 (Palacio, 1987: 248 – 249)
Etapa de la reprivatización del sistema ferroviario mexicano. La
decisión de reprivatizar completamente los ferrocarriles Nacionales de
México se tomó en el año de 1995. Hoy, ese proceso se considera
concluido pues las principales líneas ferroviarias están ya en manos
de inversionistas privados que tomaron las líneas por concesión del
gobierno federal.
La empresa gubernamental Ferrocarriles Nacionales de México
desapareció, formándose el Ferrocarril del Noreste (Transportación
Ferroviaria Mexicana), el Ferrocarril Pacífico Norte (Ferrocarril
Mexicano), el Ferrocarril del Sureste (Ferrosur), la Terminal
Ferroviaria del Valle de México, el Ferrocarril del Mayab y el
Ferrocarril Coahuila-Durango. (Sosa Lugo, 1998).
262
Ya iniciado el siglo xxi, se observa un proceso de concentración y
centralización del capital invertido para operar las concesiones
ferroviarias otorgadas por el gobierno federal mexicano. Se observa
también un constante incremento en el porcentaje del capital
extranjero invertido para operar estos ferrocarriles. No obstante,
cabe aquí señalar que los contratos referidos a estas concesiones
incluyen cláusulas por las que el gobierno federal se reserva el
derecho de retomar, en cualquier momento, las instalaciones
ferroviarias concesionadas.
Los trenes y sus espacios interiores.
En rigor, cuando se habla de un tren, se hace referencia a una
locomotora o, en su caso, más de una locomotora, con o sin carros
acoplados, viajando de un lugar a otro. Coloquialmente, un tren es
una línea de carros jalados o empujados por una locomotora.
Existen diferentes clases de trenes: los trenes de pasajeros son
aquellos en los que una o más locomotoras jalan uno o más coches
diseñados y dispuestos para el transporte de seres humanos; los
trenes de carga son aquellos formados por una o más locomotoras y
un conjunto de carros de carga; también hay trenes mixtos, son
aquellos formados con coches y carros para el transporte de carga y
pasajeros. Hay también trenes de trabajo, que están dispuestos para
realizar diversas tareas, tales como el transporte de materiales de la
empresa ferroviaria, o los que se forman cuando se hace necesario
reparar o construir tramos de vía, puentes u otras partes de la
infraestructura ferroviaria, Finalmente deben mencionarse aquí los
trenes de rescate que son aquellos que están equipados con
maquinaria de vía y llevan cuadrillas de trabajadores para realizar
labores en el caso de descarrilamientos.
El interior de todo tren puede considerarse un espacio laboral pues,
cada tren tiene siempre una tripulación formada por lo menos por un
263
conductor, un maquinista y un garrotero. En el caso de los trenes
dispuestos para el transporte de pasajeros, se incluyen más
trabajadores para poder ofrecer servicios a los usuarios; estos trenes
incluyen también espacios que pueden clasificarse como espacios de
esparcimiento o de recreo, tales como los coches bar, observatorios y
coches comedor.
2.- Estaciones, bodegas, almacenes y oficinas.
En 1825, en Inglaterra, se inauguró el primer ferrocarril del mundo y
en 1830 se construyó la primera estación. Posteriormente el tendido
de vías férreas se extendió por toda Europa y llegó a Rusia en 1838.
Por otra parte, en los Estados Unidos de Norteamérica se abrió la
primera línea en 1830 y en poco tiempo, los estadounidenses se
pusieron a la vanguardia en materia de ferrocarriles.
En 1837, Cuba fue el primer país latinoamericano y el séptimo en el
mundo que se incorporó a la construcción de vías férreas y
estaciones. Paradójicamente esta manifestación de la revolución
industrial llego a esa isla vecina, cuando aún persistían relaciones de
producción esclavistas.
En 1850 corrió el primer tren en territorio mexicano, pero fue hasta
1873, a 36 años de haberse otorgado la primera concesión, cuando
se abrió al tráfico de pasajeros y mercancías, la línea México –
Veracruz del antiguo Ferrocarril Mexicano, la primera línea férrea
mexicana completa. (Ortiz, 1987: 84)
Estaciones.
Las estaciones de ferrocarril fueron manejadas, en todo el mundo,
como un símbolo: “la puerta de entrada a la ciudad”. Fueron además
espacios para exhibición de las clases privilegiadas, espacios para ver
y ser vistos. espacios en donde, desde sus orígenes, las clases
264
sociales estuvieron bien diferenciadas en “primera”, “segunda” y
“tercera” clases, obligando en muchos casos, a duplicar los servicios y
dando origen a dos o más construcciones idénticas (salas de espera,
taquillas, restaurantes, instalaciones sanitarias y diversos expendios).
Los nuevos espacios y estructuras, construidos en el siglo xix, fueron
consecuencia de las transformaciones que trajo consigo la revolución
industrial. En aquel tiempo se consolidaron y difundieron a nivel
mundial, profundos cambios económicos, políticos, jurídicos y de las
ideas. Se modificaron los conceptos del tiempo, del espacio y de la
vida; aparecieron nuevas imágenes sobre la producción y el trabajo.
Con el mejor conocimiento de los materiales de construcción
tradicionales (hierro, vidrio, madera, mampostería, etc.), fue posible
utilizarlos al máximo de sus capacidades, y sumando a eso, la
aparición de nuevos materiales como el hierro colado, se lograron
construcciones más ligeras y de grandes alturas, que se
caracterizaron por una gran penetración de la luz.
La aplicación de nuevos conocimientos técnicos y científicos y el
perfeccionamiento de los sistemas constructivos, dio lugar a edificios
de grandes dimensiones que cubrían claros nunca alcanzados. Por
ello pudieron levantarse edificaciones antes inexistentes, tales como
mercados, almacenes, fábricas y estaciones de ferrocarril.
El desarrollo de nuevas formas de cimentación y de métodos para la
construcción de puentes, fue el punto de partida para el desarrollo de
nuevos tipos arquitectónicos, tanto para que pudieran ser construidos
como para que tuvieran un lenguaje arquitectónico propio. Esto se
aplica de manera rigurosa al caso de las estaciones de ferrocarril.
265
En México se han establecido más de 2 700 estaciones ferroviarias116,
muchas de ellas fueron simples lugares señalados para realizar, de
manera eventual y rápida, el acenso y descenso de carga y
pasajeros. Otras muchas tan solo contaban con un “escape” o vía
adicional dispuesto para realizar el “alcance” o cruce de trenes que,
por una misma vía, se movían en direcciones contrarias. Poco más de
un millar de estaciones contaron con una “casa de estación”,
edificación frecuentemente constituida con oficinas para el jefe de
estación y el telegrafista, taquilla para la venta de boletos, bodega de
carga y sala de espera para ser usada por los pasajeros. Pero solo las
más importantes estaciones contaron además con otras
construcciones especializadas: almacenes, bodegas, patios,
cobertizos, embarcaderos de ganado y oficinas, entre otros.
Casas de estación.
En México se han identificado diferentes variantes de este tipo de
construcciones: edificios cabecera, edificios gemelos y edificios
laterales.
Edificios cabecera. Son construcciones que están concebidas como
elemento de remate al final de las vías y edificadas en posición
perpendicular a estas. Muy frecuentemente se les construye al final
de una línea férrea, por lo que se les conoce también como
estaciones terminales. Son grandes y presentan características
monumentales. Como ejemplos podemos anotar la actual estación de
Buenavista, en la ciudad de México, D.F. y la de Veracruz, Ver.
116 En 1994 se concluyó, con la participación del autor de este escrito, un censo general de
estaciones de los Ferrocarriles Nacionales de México, por el cual se registró un total de 2721
estaciones. Sobre esto véase (Ortiz 1995: 50).
266
Edificios gemelos. Se trata de dos edificios paralelos entre sí,
separados por más de una vía férrea; esas vías se construyen en
forma paralela a los edificios, por lo que el ascenso y descenso de
carga y pasajeros, puede realizarse de manera independiente en cada
uno de los edificios. La disposición de estas estaciones es muy
adecuada para dar servicio en poblaciones medianas o grandes, por
las que pasan gran cantidad de trenes. Un ejemplo de este tipo de
estaciones es la “nueva” estación de Saltillo, Coahuila.
Edificios laterales. Son construcciones dispuestas de manera paralela
a la línea férrea. Frecuentemente, en estos lugares, se construye una
o varias vías de “escape”, para que la estancia prolongada de trenes
o carros en espera de recibir o desalojar carga y pasajeros, no
interrumpa el tráfico de trenes. Estas estaciones, al igual que en el
caso de la variante edificios gemelos, son denominadas “de paso” y
son muy convenientes para dar servicio en poblaciones de baja
densidad demográfica.
Desde sus orígenes, las casas de estación han cumplido un programa
arquitectónico que poco ha variado hasta nuestros días y
frecuentemente incluyen los siguientes elementos: reloj, acceso, hall
o vestíbulo, salas de espera, servicios sanitarios, salas de equipaje,
mensajería, telégrafos, boletería, dulcería, cafetería o restaurante y
rampas que conducen a las vías (Guerrero, 1997:183-194). A fines
del siglo xix y principios del xx, muchas casas de estación de los
ferrocarriles mexicanos incluían un área para dar hospedaje a los
viajeros. Tal fue el caso de las estaciones de Piedras Negras, Coah.,
Ciudad Frontera, Coah., Veracruz, Ver. y Cuautla, Mor.
Oficinas.
Desde finales del siglo xix hasta la segunda parte del siglo xx, se
construyó una gran cantidad de oficinas en el espacio ferrocarrilero,
267
pues el control del servicio de transporte de carga y pasajeros, de la
reparación de equipo en los talleres ferroviarios y de las actividades
laborales en general, se ha realizado desde oficinas, con personal
especializado: administradores, contadores, archivistas y secretarias.
Esta parte del espacio ferrocarrilero se caracteriza por la presencia de
personal secretarial de sexo femenino.
Almacenes.
Los almacenes del ámbito ferrocarrilero se utilizan para guardar
diferentes tipos de materiales y equipo, necesarios para poder ofrecer
el servicio de transporte.
Bodegas de carga.
Hasta fines del siglo xx, las grandes estaciones ferroviarias contaban
con bodegas de carga instaladas en edificaciones separadas a la casa
de estación. Estas edificaciones servían para guardar las mercancías
antes de ser realizadas las maniobras de carga o después de la
descarga de furgones. Es importante señalar que por la importancia
que siempre ha tenido el transporte ferroviario de carga, en las
estaciones donde funcionaba una bodega de carga independiente de
la “casa de estación”, la oficina del jefe de estación se localizaba en
ella y no en la “casa de estación”, que en esos casos se denominaba
“estación de pasajeros”.
En grandes centros de población como la zona metropolitana de la
ciudad de México, han existido estaciones ferroviarias donde en una
estación se da el servicio de transporte de carga y en otra distinta, se
da el servicio a pasajeros.
268
3.- Talleres ferroviarios
Los talleres ferroviarios son instalaciones aledañas a las grandes
estaciones, pero relativamente independientes de los lugares
destinados a dar el servicio de carga y pasajeros.
Para que el equipo ferroviario pudiera recibir mantenimiento de
manera oportuna y adecuada, en México, desde mediados del siglo
xix se construyeron este tipo de talleres, dotándolos con maquinaria y
equipo especializado.
En 1998, los Ferrocarriles Nacionales de México tenían talleres
ferroviarios que trabajaban hasta tres turnos diarios para efectuar los
trabajos requeridos. En esta empresa existían dos tipos de talleres:
talleres sistemales y talleres regionales. Los talleres sistemales eran
administrados por la Subdirección General de Fuerza Motriz y Equipo
de Arrastre, ahí se llevaba a cabo, además de trabajos de
mantenimiento preventivo, la reparación pesada de locomotoras,
conocida como B de seis años; se realizaba también la reparación de
unidades de equipo de arrastre. En los talleres regionales a cargo de
las Gerencias Regionales, se realizaba el mantenimiento preventivo
de equipo de arrastre y de locomotoras, incluyendo reparaciones e
inspecciones mensuales, semestrales y las que se efectuaban antes
de cada viaje.
En cada región ferroviaria existía un taller sistemal y varios talleres
regionales, como se indica en el cuadro siguiente.
269
Talleres sistemales y regionales de FNM en 1988
REGIÓN TALLERES SISTEMALES TALLER REGIONALES
Norte Aguascalientes Torreón
La Junta
Chihuahua
Durango
Nueva Casas Grandes
Noreste San Luis Potosí Ciudad Frontera
Monterrey Madero
Cárdenas
Nuevo Laredo
Matamoros
Saltillo
Piedras Negras
Pacífico Empalme Guadalajara
Benjamin Hill
Mazatlán
Nogales
Sufragio
Colima
Tepic
Manzanillo
Centro Valle de México
Acámbaro
Puebla
Irapuato
Pantaco
Uruapan
Sureste Matías Romero Tonalá
Oriental
Jalapa
Orizaba
Campeche
Tierra Blanca
Veracruz
Apizaco
Mérida
Coatzacoalcos
Medias Aguas
(FNM, 1988)
La gran cantidad de talleres ferroviarios y su distribución en
diferentes regiones geográficas del país, sugiere que durante los
siglos xix y xx, la importancia de los ferrocarriles mexicanos,
270
con respecto al desarrollo industrial del país, radicó no solo en la
capacidad de este medio de transporte para llevar y traer
maquinaria, materias primas, fuerza de trabajo y productos
elaborados. Los talleres ferroviarios funcionaron como focos de
crecimiento y expansión de la moderna cultura industrial.
4.- Líneas troncales y ramales
Las vías férreas de los ferrocarriles mexicanos se tendieron
sobre terrenos nacionales o fracciones de tierra vendidas o
donadas por el pueblo mexicano (comunidades agrarias,
hacendados y otros propietarios de tierras). El conjunto de esos
terrenos pasó a ser denominado “derecho de vía” y se utilizó, ya
no para la caza, pesca, recolección, producción agrícola, el
pastoreo de ganado o el tránsito de viandantes, se le destino,
exclusivamente, para dar el servicio ferroviario. Nos
encontramos aquí con un importante cambio en el uso del suelo,
se estableció una nueva función para estos lugares del territorio
nacional, en gran parte de este espacio se construyeron líneas
troncales y ramales para la circulación de trenes, así se
constituyó poco a poco, una gran red que comunicó los
principales centros de población. En el conjunto de las líneas
férreas se estableció un nuevo orden, nuevos procedimientos,
un particular sistema de señales, símbolos y signos para regir el
uso social del espacio; dicho en otras palabras, se implantó un
nuevo modo de vida.
Las características básicas de las líneas férreas de los
ferrocarriles mexicanos eran las siguientes en 1994:
271
Había 23 líneas troncales y 110 ramales. Las líneas troncales
pueden definirse como líneas férreas de principal importancia,
por sus lugares de origen y destino y por la buena calidad de su
construcción; en cambio, los ramales son líneas férreas que
enlazan a las líneas troncales con poblados de importancia
económica, política o cultural; o con otras líneas férreas.
En aquel momento, la red ferroviaria de México se componía de
26 330 km. de vía, de las cuales, 20,310 km. eran de vía
principal, 4, 480 eran patios y laderos y 1, 540 km. eran vías
particulares.
De la vía principal. 8,200 km. tenían especificaciones modernas,
adecuadas para soportar el tráfico de los nuevos trenes
comerciales formados con carros de alta capacidad de carga;
estas vías estaban armadas con rieles soldados continuos de
alto calibre, apoyados sobre durmientes de concreto. Otros 6,
900 km. eran de vía clásica, con rieles de 100 lb/yd o menores,
y 5, 110 km. eran ramales armados con rieles de bajo calibre,
emplanchuelados y clavados en durmientes de madera.
Con base en la densidad de tráfico, se consideraba que 11, 200
km. constituían la Red Básica Prioritaria, por donde circulaban
los trenes que generaban más del 85 % de los ingresos por
transporte de carga. Los 8, 200 km. de vía moderna, estaban
incluidos en esta red. (FNM, 1998:7).
272
5.- Túneles, puentes y otras estructuras
Los lugares en que se propuso hacer circular los trenes eran, en
ocasiones, sinuosos en extremo, por lo que fue necesario
construir diversas obras, tales como puentes, alcantarillas,
túneles, tramos de montaña y trazos con fuerte pendiente.
Las líneas ferras construidas durante el siglo xix y la mayor
parte del siglo xx contaron con redes telegráficas que permitían
regular la circulación de trenes. No obstante, al finalizar el siglo
XX el telégrafo había sido totalmente sustituido por sistemas de
radiocomunicación.
Los puentes fueron elaborados empleando madera, cuando
tenían un carácter provisional o de metal y concreto armado en
estructuras de carácter permanente.
En 1994, en toda la red se tenían 10, 535 puentes, con una
longitud total de 194. 6 km. y 23, 974 alcantarillas, que
sumaban 66.6 km. Existían 301 túneles, cuya longitud en
conjunto era de 71.5 km., de los cuales 115 requerían ampliar
su galibo para permitir el paso de equipo de doble estiba.
Por lo accidentado de la orografía de México, en ese mismo año,
se contaba con 2,499 km. de vía en tramos de montaña con
fuerte pendiente y curvaturas pronunciadas.
273
En cuanto a infraestructura de telecomunicaciones, los
Ferrocarriles Nacionales de México cubrían aproximadamente
14, 300 km. de líneas férreas con un sistema de microondas.
Para enlazar a las regiones no cubiertas por dicho sistema,
contaba con una red de 17 estaciones terrenas satelitales, y
estaba previsto incorporar al servicio 38 enlaces de fibra óptica
para larga distancia, que les permitiría aumentar su capacidad y
calidad de servicio (FNM, [1998]: 8).
Estadísticas básicas de la infraestructura ferroviaria 1994. Puentes,
alcantarillas, túneles y tramos en montaña
PUENTES
Número total 10 643
Madera 3 350
Acero o concreto 7 293
Longitud total (km.) 195
ALCANTARILLAS
Número 23 974
Longitud total (km.) 67
TÜNELES
Número 301
Longitud total (km.) 72
TRAMOS DE MONTAÑA (km.) 2499
TRAZO SINUOSO CON FUERTE PENDIENTE (km.) 355
Fuente: FNM, (1998: 8)
274
Fuentes bibliográficas y documentales
Bazán, Lucía y Estrada, Margarita. “Apuntes para leer los espacios
urbanos; una propuesta antropológica” en Cuicuilco, Nueva
Época, vol. 6, núm. 15, enero – abril, México, 1999.
Coatsworth, John H., El impacto económico de los ferrocarriles en el
porfiriato, Crecimiento y desarrollo, Sepsetentas, 1976.
Ferrocarriles Nacionales de México. A la Carga, año 1, número 2,
Publicación de la subdirección General de Tráfico de los
Ferrocarriles Nacionales de México., Noviembre de 1988.
Ferrocarriles Nacionales de México / Secretaría de Comunicaciones y
Transportes. Modernización de la infraestructura ferroviaria,
México 1998.
Garma Franco, Francisco. Railroads in México, an illustrated history,
Vol. I, Sundance Books, Denver, 1985.
Kuntz Ficker, Sandra. “Las tarifas de carga en el Ferrocarril Central
Mexicano”, en: Memorias del Tercer Encuentro de
Investigadores del Ferrocarril, Secretaría de Comunicaciones y
Transportes / Ferrocarriles Nacionales de México / Museo
Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, Puebla, 1996.
Ortiz Hernán, Sergio (Ed.) De las Estaciones, Secretaría de
Comunicaciones y Transportes / Ferrocarriles Nacionales de
México / Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, Puebla,
1995.
Ortiz Hernán, Sergio. Los ferrocarriles de México, una visión social y
económica, 1. La luz de la locomotora, Ferrocarriles Nacionales
de México, México, 1987
Ortiz Hernán, Sergio. Los ferrocarriles de México, una visión social y
económica, II. La rueda rumorosa, Ferrocarriles Nacionales de
México, México, 1988.
Palacio, Jaime del, et al. Los ferrocarriles de México 1837 – 1987, Ed.
Ferrocarriles Nacionales de México, México, 1987.
Sosa Lugo, Ramiro. “El nuevo sistema ferroviario” en: México en el
Tiempo, revista de historia y conservación, año 4, núm.26,
México, 1998.
275
2.10
LA ESTACIÓN DE FERROCARRIL NACIONAL DE
MÉXICO, EN CAMPECHE, PATRIMONIO INDUSTRIAL
Claudio Alberto Novelo Zapata117
Introducción
La historia del ferrocarril en México ha generado un vasto y diverso
patrimonio cultural e industrial, donde las diversas instalaciones que
se generaron para su adecuado funcionamiento, han condicionado al
crecimiento y desarrollo de las ciudades. En la actualidad la mayoría
del equipamiento ferroviario permanece integrándose al modelo
actual de ciudad como testigo y parte de la historia local, cuya mayor
aportación es el enlace entre la poblaciones mexicanas, y a estas, con
el mundo.
La presente investigación tiene como objetivo la caracterización de
los principales equipamientos inmuebles que conformaron la Estación
de Ferrocarril de la ciudad de Campeche, México; que actualmente se
encuentra en desuso, abandono y en peligro latente de destrucción.
Este proceso requiere de analizar las aportaciones, mediante una
metodología mixta de investigación, con del cruce de datos
cuantitativos y cualitativos sobre el desarrollo y caracterización del
fenómeno.
La información recabada aporta a la historia del ferrocarril, sin
embargo, deja en evidencia la falta de información arquitectónica
como resultado del fenómeno social y la propuesta derivada del
Movimiento Moderno Internacional, por lo que, las entrevistas a las
117 Correo electrónico: claudionov@[Link]. Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de
Yucatán.
276
fuentes vivas protagonistas y el análisis urbano arquitectónico se
hace pertinente.
Historia del Ferrocarril Mexicano
El acontecimiento histórico más importante del Porfiriato –señalado
por el economista Leopoldo Solís (1970)- fue la construcción de los
ferrocarriles, suceso que transformó toda la estructura económica del
país, el cual considera:
Sus efectos se hicieron sentir en todos los sectores de la
economía: se explotaron regiones mineras y agrícolas
hasta entonces inaccesibles y se impulsó al resurgimiento
de la explotación minera, así como estimuló un avance
general de la industria, la agricultura, el comercio y las
finanzas; lo que impulsó al desarrollo y acondicionamiento
de los puertos marítimos; y a la introducción de telégrafos
y teléfonos. El ferrocarril, vino a remover una de las
principales barreras que había obstaculizado el desarrollo
de la economía mexicana (la falta de comunicación y
transportes), aceleró el cambio de la organización social
dominante y representó un fuerte impulso al
desenvolvimiento de todos los sectores de la actividad
económica.
El ferrocarril era por entonces, la expresión más avanzada del
progreso, la última palabra de la civilización y Yucatán, hasta
mediados del siglo XIX, abarcaba toda la parte norte de la península;
es decir, estaba conformado por el territorio que hoy ocupan
Campeche, Quintana Roo y Yucatán. En aquellos años, la península
tenía muy poca comunicación con México: 1,500 kilómetros de
distancia y una cordillera de montañas dividían a la Península del
resto de la República. En cambio, por vía marítima, Yucatán se
277
hallaba muy cerca de Cuba, entonces colonia española, y de los
Estados Unidos. Esas condiciones y otras causas fueron
desarrollando, entre las clases dominantes yucatecas, ideas de
autonomía e independencia.
La primera línea ferroviaria en México consistió en la del Ferrocarril
Mexicano -de capital inglés- de la Ciudad de México a Veracruz, vía
Orizaba y con un ramal de Apizaco a Puebla. Fue inaugurada, por el
presidente Sebastián Lerdo de Tejada, en enero de 1873, que al
finalizar 1876, la longitud de las líneas férreas llegaba a 679.8 km.
(Echeverría, 1999). En 1908 nacen los Ferrocarriles Nacionales de
México con la fusión del Central, el Nacional y el Internacional en
conjunto con varios ferrocarriles pequeños, llegando a contar con un
total de 11,117 km. de vías en territorio nacional.
En 1910 estalla la Revolución Mexicana peleada sobre rieles y durante
el gobierno de Francisco I. Madero la red aumenta 340km.; entre
1914 y 1925 se construyeron 639.2km más de vías, fueron
levantados 238.7km., rectificados algunos trazos y diseñadas nuevas
rutas (Gurría, 1956).
Al iniciar la década de los treinta el país contaba con 23,345km. de
vías, que con la llegada de Lázaro Cárdenas a la presidencia de la
república en 1934, se inició una nueva etapa en la participación del
Estado en el desarrollo ferroviario que incluyó la creación en ese
mismo año de la empresa Líneas Férreas, S.A., con el objetivo de
adquirir, construir y explotar toda clase de líneas férreas y
administrar los ferrocarriles Nacional de Tehuantepec, Veracruz-
Alvarado y dos líneas cortas. En 1936 se crea la Dirección General de
Construcción de Ferrocarriles y en 1937 se expropian los Ferrocarriles
Nacionales de México por considerarlos empresa de utilidad pública.
278
Figura I. Trabajadores campechanos al servicio del ferrocarril.
Se observan el texto: Primera locomotora, 7-13-1956, Campeche, Campeche.
Fuente: Colección Joaquín A. Gutiérrez Novelo (2011).
El ánimo constructor por dotar al país de una red férrea integral, que
incluyera por ejemplo zonas cuya importancia económica fue
posterior al tendido inicial, continuó en las décadas siguientes. De
1939 a 1951 la construcción de nuevas vías férreas a cargo de la
federación fue de 1,026km. y el gobierno adquirió, además, el
Ferrocarril Mexicano, que pasó a ser una institución pública
descentralizada. En 1957 se inaugura el Ferrocarril Campeche-Mérida
y se construyen los tramos Izamal-Tunkás como parte de los
Ferrocarriles Unidos de Yucatán, y Achotal-Medias Aguas para
solucionar el tráfico de Veracruz al Istmo; y en 1960 el Ferrocarril
Mexicano se incorpora a los Nacionales de México.
En 1968 se crea la Comisión Coordinadora del Transporte y se sientan
las bases para la unificación ferroviaria nacional, de donde, en agosto
de ese año se fusionaron el Ferrocarril del Sureste y los Unidos de
Yucatán.
En los años ochenta la labor ferroviaria se abocó fundamentalmente a
la modernización de vías, telecomunicaciones e infraestructura, a la
corrección de pendientes y al diseño de nuevos trazos. Entre 1979 y
279
1993 se llevaron a cabo también obras de vital importancia en la
línea México-Veracruz, vía Orizaba (del antiguo Ferrocarril Mexicano,
1873).
En la actualidad, el antiguo sistema ferroviario ha sido dividido y
privatizado en tres grandes regiones, la zona Noroeste con 3,960
kilómetros, la línea del Pacífico Norte con 6,200 kilómetros; y el
Ferrocarril del Sureste con 2,200 kilómetros de vías propiedad del
Grupo Carso (Yanes, 1994).
El Ferrocarril en Campeche
La revolución mexicana de 1910, interrumpió la expansión de la red
ferrocarrilera en el territorio nacional, dentro de la cual, la integración
del sureste ya había sido concebida como una necesidad política y
económica. Desde 1905 el ingeniero Pedro A. González realizó los
primeros reconocimientos y algunos trazos para la ubicación de una
vía que se dirigiera a la península de Yucatán. Posteriormente, en
1911 un concesionario inglés dirigió otros estudios para trazar una
línea que partiera de Santa Lucrecia, Veracruz (hoy Jesús Carranza),
cruzara el istmo de Tehuantepec y se dirigiera a Yucatán pasando por
Villahermosa (Ferrocarril del Sureste, 1950 en Piña, 2003: 255-256).
Finalmente en 1912, cuando el ingeniero Manuel Bonilla era
secretario de Comunicaciones, y subsecretario el ingeniero Manuel
Urquidi, quedó terminado el trazo definitivo de la ruta del ferrocarril
que uniría a Campeche con la capital del país, a través de una línea
que partiría de la hoy extinta Santa Lucrecia. Desafortunadamente, el
asesinato del presidente Madero en febrero de 1913, que reinició la
vorágine de la Revolución, suspendió todas las actividades de
fomento económico y los proyectos de vías férreas fueron largamente
olvidados, incluido el del Ferrocarril el Sureste que lo fue durante 21
años (Quiroga, 1946 en Piña, 2003: 256).
280
Aunque el esfuerzo constructor de Porfirio Díaz y los proyectos de
Madero no llegaron a la península, de manera excepcional en la
región, con recursos campechanos y yucatecos se había establecido
desde 1882 el sistema de Ferrocarriles de Yucatán. No obstante,
aunque dicha red unía a las dos principales ciudades de la península,
estaba completamente aislada del resto de las líneas de los
ferrocarriles nacionales. Por ello la idea de la unificación nacional y el
desarrollo económico del sureste siempre permaneció latente durante
las primeras décadas del siglo XX.
La construcción del ferrocarril representaba para los campechanos la
posibilidad de acceder a la modernidad; al crecimiento y desarrollo
económico de la entidad, ya que se esperaba que dicha
infraestructura estimulara actividades productivas como la
agricultura, la industria y el comercio. Sin embargo, el proyecto de
ferrocarril que iría de Campeche a Calkiní, entrelazándose con otro
que llegaría a Mérida y que era considerado el más importante, tardó
más de quince años en concluirse.
Para la construcción de dicho ferrocarril, el hacendario y empresario
Fernando Carvajal y Estrada recibió, en mayo de 1899, una concesión
del gobierno estatal para emprender el proyecto, misma que le fue
ratificada por el Ejecutivo y Legislativo el 21 y 22 de septiembre de
1900, respectivamente. Con lo anterior, se comprometía a Carvajal o
a la Compañía que organizara, para construir una vía que partiría de
la ciudad de Campeche, pasaría por los pueblos de Chiná, Pocyaxum,
Tixmucuy y Pich, de la zona de Campeche, así como por las vías de
Hopelchén y Bolonchenticul, de la zona de los Chenes y que
terminara más allá de Dzibalché, en un punto ubicado en Quintana
Roo. Para la realización de dicho proyecto, Carvajal organizó primero
una sociedad denominada, “Ferrocarril Campechano, S.A.”, la cual
concluyó los diez primeros kilómetros de vía de Campeche a Chiná,
en 1904, y dos años más tarde fueron terminados otros veinte
281
kilómetros de vía entre Chiná y Uayamón, finca propiedad del propio
Carvajal (Negrín, 1991 en Piña, 2003: 24,25).
Por otra parte, Sierra (1972 en Piña 2003) comenta que con la
finalidad del gobierno local era comunicar al estado con todo el país y
no sólo con una entidad, el 16 de noviembre de 1900, el Poder
Legislativo estatal autorizó al Ejecutivo para que otorgara una
subvención de 2,000 pesos por cada kilómetro realizado, a la
empresa que construyera un ferrocarril que uniera al estado de
Campeche con los de Tabasco y Chiapas, hasta un punto por
determinar en el istmo de Tehuantepec. La subvención se pagaría con
el 50 por ciento de los impuestos recaudados por concepto de la
comercialización de las maderas dedicadas a la construcción y el palo
de tinte que fuesen extraídas de cortes o monterías, que se
implantasen con motivo del establecimiento de la expresada vía
férrea.
Fue hasta 1934, una vez conseguida cierta estabilidad en el país y
definido un plan sexenal de reorganización política y económica, que
Lázaro Cárdenas retoma el proyecto de construcción del Ferrocarril
del Sureste. Los trabajos de desmonte y la construcción de
terracerías para la introducción de las vías por el lado de Campeche,
se iniciaron por el suburbio de Cuatro Caminos del Barrio de Santa
Lucía de la ciudad capital. Pero al avanzar la obra e internarse en la
inhóspita región selvática, los trabajos se dificultaron por las
condiciones del medio, las enfermedades del personal, lo inhóspito de
la selva y la deserción del personal calificado, obligaron a los
directores a mecanizar la obra, por lo que se hizo necesario la
utilización de moderna maquinaria pesada. Dicha maquinaria
consistió en dragas, palas mecánicas, tractores, escrepas, arados
mecánicos, compresoras, plantas eléctricas, etc.
Esta maquinaria llegó por mar a la ciudad de Campeche y fue todo un
acontecimiento por lo novedoso que resultaba. Se construyeron los
282
nueve kilómetros del ramal de Santa Lucía –punto inicial de las
terracerías- al muelle de piedra de Lerma, con la finalidad de que
esta línea sirviera para abastecer de los implementos y materiales
que continuaran llegando al puerto, lo que repercutió más adelante
en que se instalaran los depósitos de petróleo de Pemex en el área
cercana al muelle, cuyas instalaciones perviven en la actualidad.
Con todo, esto no resolvieron todos los problemas, lo pantanoso del
terreno y la deserción del personal calificado derivó en que el
personal local se adiestrará en el uso de la maquinaria y se ingeniara
para resolver las adversidades que las condiciones naturales les
presentaba.
Listas las terracerías, se inició el tendido de la vía frente a Campeche
a mediados de octubre de 1936. Para 1938 el presidente Cárdenas
ordenó se iniciara el servicio provisional de pasaje que unió a
Campeche con Chiná, Uayamón, Dzuyukac, Hool, San Juan Carpizo y
San Dimas, en el kilómetro 86.
En 1939 se estableció el transporte de carga y pasaje hasta
Escárcega, y al año siguiente a Candelaria. El 13 de noviembre de
1940 la vía llegó a Tenosique. Se empleaba tren pesado movido por
locomotora de vapor, pero la falta de agua de buena calidad para su
correcto funcionamiento provocó la introducción de locomotora diesel
eléctrico, que fue la primera del país, la No. 23,001, General Electric,
de 65 toneladas y 500 H.P. (Piña, 2003).
Desde 1939 el principal producto a transportar fue el chicle, que tuvo
gran demanda durante la segunda guerra mundial, hasta 1943. Esto
afectó a Ciudad del Carmen, que sólo se recuperó económicamente
hasta 1947 con la pesca del camarón. Precisamente en dicho año
declina la comercialización chiclera. Es el transporte de madera y
granos lo que permite sostener el tráfico de carga del ferrocarril.
283
Al ascender Lavalle Urbina a la gubernatura (1943-1949), las vías de
comunicación internas y exteriores de la entidad empezaban a
mejorar. A la línea de los Ferrocarriles Unidos de Yucatán se habían
sumado, desde 1942, 333 kilómetros de vías de Ferrocarril del
Sureste que comunicaban a la ciudad de Campeche con Tenosique,
Tabasco, y atravesaban las ricas regiones chicleras de Escárcega y
Candelaria. Como la introducción del ferrocarril era obra de la
federación, y el servicio aéreo una concesión a la iniciativa privada a
la Compañía Mexicana de Aviación, Lavalle Urbina concentró todas
sus energías en la construcción de las redes carreteras internas.
(Piña, 2003: 222-223).
El 18 de junio de 1949 el ramal que venía siendo tendido desde
Coatzacoalcos se une con el ramal que continuaba siendo tendido
desde Campeche en el kilómetro 325. Esto significaba el fin del
aislamiento de la península de Yucatán con el centro del país.
Ferrocarriles Nacionales y Ferrocarriles del Sureste convergían en
Coatzacoalcos, Veracruz.
La vía se iniciaba en la margen derecha del río Coatzacoalcos, en el
poblado de Allende, y desde allí vinculaba a las principales
poblaciones de las regiones que atravesaba: San José del Carmen,
Pichucalco, Teapa, Tacotalpa, Salto de Agua, Palenque, Tenosique,
Candelaria, Escárcega, y Campeche. En esta ciudad, la línea del
ferrocarril del Sureste entroncaba con la vía angosta del sistema de
los ferrocarriles Unidos de Yucatán, incorporando a las poblaciones de
este Estado a una comunicación masiva y accesible con la gran red de
los Ferrocarriles Nacionales de México.
Para lograr cada uno de los 738 kilómetros de vía se requirieron “2
kilómetros de reconocimientos, trazos preliminares, nivelaciones,
levantamientos topográficos, proyectos de trazos definitivos, de
alcantarillado y distribución de terracerías, así como estudios de
economía ferrocarrilera (Ferrocarril del Sureste, 1950 en Piña, 2003:
284
262-263)”, es decir, un total de líneas de 1,476 kilómetros de
longitud, con un costo de $2,500.00 por kilómetro definitivo
localizado. Además se necesitaron 60,000 toneladas de rieles para los
780 kilómetros de la gran troncal, que incluye el ramal de Campeche
a Lerma, y los patios y vías auxiliares; así mismo, la movilización y
ubicación de 1’700,000 [Link] costo total del Ferrocarril del
Sureste ascendió a $254, 351,000.00, que incluía derecho de vía,
estudios de localización, erogaciones generales (campamentos, costo
y operación de la flota de la Secretaría de Comunicaciones y Obras
Públicas), elaboración de terracerías, obras de arte, tendido de vía,
costos auxiliares (maquinaria, vehículos, combustibles, etc.) y
operación y conservación. A las siete de la noche del 29 de mayo de
1950, el Presidente de la República, Miguel Alemán Valdés,
acompañado de un séquito de primer nivel de su gabinete, 118 llegaba
a la nueva estación de ferrocarriles ubicada al sureste de la ciudad,
inaugurando de ese modo la operación del Ferrocarril del Sureste a
casi quince años del inicio de su construcción. De ese modo, a
mediados del siglo XX, Campeche finalmente modernizaba sus vías
de comunicación y rompía su aislamiento secular enlazándose con la
capital del país y los principales puntos de la región.
Sin embargo, irónicamente el Estado llegaba con retraso a la era del
ferrocarril, haciéndolo justamente otro medio de comunicación más
expedito –el vehículo automotor sobre caminos asfaltados- que se
generalizaba crecientemente en todo el país. Adicionalmente, en
relación con el inicio internacional del auge en la construcción de
ferrocarriles, Campeche llevaba más de un siglo de rezago. Aun así,
en una entidad retraída, la inauguración del Ferrocarril del Sureste
118 Como parte de la comitiva también venían en el ferrocarril la primera dama del país, doña Beatriz Velasco de
Alemán; los secretarios del gabinete: licenciados Agustín García López, de Comunicaciones y Obras Públicas; Ramón
Beteta, de Hacienda y Crédito Público; Nazario Ortiz Garza, de Agricultura y Ganadería; doctor Rafael Pascacio
Gamboa, de Salubridad y Asistencia; ingeniero Adolfo Oribe Alba, de Recursos Hidraúlicos; y además, algunos
subsecretarios de estado, los directores del IMSS y de los Ferrocarriles Nacionales, los líderes del Congreso de la
Unión y algunos gobernantes de entidades del centro del país (López Hernández, Informe…, pp. 9-10).
285
alentó expectativas largamente acariciadas de integración nacional y
desarrollo económico.
La realización de la obra requirió de 15 años desde el inicio de las
terracerías en 1935, hasta la inauguración del ferrocarril en 1950. Sin
embargo, si se consideran los 23 años anteriores desde que fue
definido oficialmente su trazo en 1912 por primera vez, se tiene un
total de 38 años de espera para la cristalización de la magna obra.
Sin embargo, como en gran parte de la historia de Campeche, la
principal ironía fue que al entrar en operación el ferrocarril a
mediados del siglo, su producto de carga más importante (el chicle)
ya estaba en decadencia. No obstante, aún se mantenían vigentes los
otros objetivos de la obra, con los cuales soñó Héctor Pérez Martínez:
la apertura de las grandes extensiones atravesadas por la vía, a la
agricultura moderna y a la ganadería; la explotación de las riquezas
tropicales de las selvas del suroeste, de las cuales solamente se
habían aprovechado intensamente el chicle, y sobre todo, la
colonización de estas extensas zonas deshabitadas que permitirían la
introducción del factor humano capaz de transformar los recursos
naturales en bienes de consumo e ingresos para la entidad (Piña,
2003: 263).
286
Figura II. Foto aérea de la línea ferroviaria y su inserción en el urbanismo de la ciudad de Campeche.
Fuente: Google Earth editado por Claudio Alberto Novelo Zapata. (2011).
El Edificio de Ferrocarriles Nacionales de México, en Campeche
El área en donde se desarrolló el proyecto que contiene a la Estación
Central, Almacenes, Unidad Médica y Talleres, abarca una importante
franja que se extiende a todo lo largo de la Avenida Héroes de
Nacozari, teniendo alrededor de 4,070.30m² de construcción.
La estación central consistió en un espacio de transición o destino
final, en el que se generó el intercambio comercial, abasto y de
personas entre las comunidades del interior del Estado, y a nivel
regional y nacional.
Las bodegas almacenaban diversos productos como semillas,
animales, acero, cal, chicle, madera y muchos productos que se
requerían comercialmente en otros estados, a su vez el ferrocarril
287
transportaba productos derivados del petróleo, los cuales estaban
concentrados en el poblado pesquero y vecino de Lerma.
Diseño Arquitectónico: La parte operativa compuesta por la estación
central, los almacenes y la unidad médica se concentran en tres
edificios principales, desplantados sobre el nivel de la calle por un
metro de altura aproximadamente a los cuales se acceden mediante
rampas y escalones. Son de forma rectangular y se distinguen por su
sencillez, sobresaliendo los voladizos perimetrales que funcionan
como áreas de circulación.
Dentro del conjunto de tres edificios, resalta el volumen destinado a
la estación central por la doble altura que aporta a la espacialidad, y
el cual fue remodelado hacia 1980 y le fueron añadidos unos amplios
ventanales a base de cancelería de aluminio y cristal ahumado tanto
en la fachada anterior como la posterior. El edificio remata con una
crestería ondulada y con molduras simples.
El área destinada a los talleres, presenta un conjunto de edificios, en
su mayoría naves industriales, para el mantenimiento de los vagones
y locomotoras del ferrocarril. Destaca el acceso principal al conjunto
que posee toda la carga estética propia del Movimiento Moderno
Internacional adaptada al contexto local. Se distingue por la
intersección de un muro de piedra local con una losa ligera de
concreto armada generando un prolongado voladizo apoyado por
delgadas columnas. Posee además, un filtro para el acceso del
personal, área para estacionamiento de bicicletas, entre otros.
Atravesando el acceso y un amplio patio de maniobras, se encuentra
el edificio administrativo, consiste en un volumen de dos niveles y
con una sección sobre pilotes, un elemento vertical revestido de
piedra y que corresponde a la circulación vertical rompe con la
horizontalidad del conjunto.
288
Forma: Este aspecto se analiza con base en los tres principales
conjuntos de edificios, identificadas como Bodegas, Estación Central y
Talleres. Con respecto a las primeras las bodegas se componen de
volúmenes regulares y rectangulares que se disponen a lo largo de la
vialidad primaria formando la fachada en conjunto. Se encuentran
desplantados sobre el nivel del suelo, y perimetralmente se
conforman las áreas de circulación resguardadas por los voladizos de
concreto armado aparente que le protegen del asolamiento y lluvias
intensas que permitan mantener secos los diversos productos. Las
bodegas presentan muros divisorios en su interior a manera de
locales comerciales a los cuales se accede por medio de cortinas
metálicas. En uno de los módulos se adaptó una unidad médica
familiar del Seguro Social para la asistencia de los trabajadores.
Figura III. En la fila superior e inferior se observan aspectos generales de las Bodegas y
la localización;
en la fila del centro se muestra la Terminal.
Fuente: Claudio Alberto Novelo Zapata, Google Earth. (2011).
289
El edificio destinado a la Estación Central presenta en planta formas
rectangulares, así mismo las fachadas son sobrias, integrándose al
conjunto al alinearse al contexto, sin embargo, se destaca de la
horizontalidad del conjunto mediante una doble altura del edificio
central que rompe con la rigidez del conjunto y le proporciona
movimiento.
La forma en los talleres es variada y rica a diferencia del conjunto
público, si bien las naves industriales serán cuadrados regulares en
planta, la plasticidad de las cubiertas dentadas en forma de
“serrucho” van a proporcionar movimiento a grupo de edificios. Está
cubierta con las aberturas hacia el sur, tiene la finalidad de captar y
dirigir al interior la mayor cantidad de luz y ventilación natural.
Cuenta además con un mecanismo que le permite regular la apertura
de las ventanas.
El edificio administrativo está formado por un volumen de dos niveles
rectangular, donde el segundo nivel se encuentra soportado
parcialmente por pilotes, con base a los lineamientos del Movimiento
Moderno (Le Corbusier, 1981).
Función: las funciones están determinadas por las diversas
actividades que se realizan en los respectivos espacios, por lo que,
encontramos que en el área de las bodegas la función básica será el
almacenamiento y guarda de los productos que iban a ser
transportados o que llegaban a la estación en los vagones de los
trenes.
La Estación funcionaba para el ascenso y descenso de pasajeros que
utilizaban el tren como medio de transporte para trasladarse a los
diferentes municipios del interior del estado, así como a otros estados
de la península y del país. Por lo tanto, existía un espacio destinado a
la taquilla, sala de espera, compra de comestibles, sanitarios, y
administrativos.
290
En el área de Talleres, se proporcionaba el mantenimiento y
reparación de los vagones, locomotoras y todo el equipamiento
necesario para el correcto funcionamiento del ferrocarril.
Figura IV. Diversos aspectos del área de Talleres y localización.
Fuente: Claudio Alberto Novelo Zapata, Google Earth. (2011).
Espacio: Los espacios internos en el área de bodegas son simples;
consisten en galerones de forma cuadrada dispuestos uno junto a
otro, donde se almacenaban todo productos que llegaban y salían de
Campeche, así mismo el espacio donde se desplantan en común en
un corredor amplio que por el lado de las vías coincide con la altura
de los vagones del tren, y por el lado de la calle se eleva utilizando
rampas y escalinatas para su acceso. Es interesante describir que los
vanos con los que cuentan estos espacios son de ambos lados, que
permitían la carga de un lado y la descarga por el otro, y viceversa.
El espacio interno de la Estación Central, estaba dispuesto de acuerdo
a las actividades que se realizaban en él, por lo que se aprecia desde
el exterior que los espacios eran de planta libre con el mínimo de
muros divisorios, lo que produce sensaciones de amplitud. Aunado a
esto, la doble altura que presenta, vestibular y destaca el espacio
sobre el conjunto de los edificios que están sobre la misma avenida.
291
En la zona de Talleres predomina el espacio libre tanto al interior de
las naves como en el exterior, ya que requiere del mayor espacio
disponible para maniobrar las maquinarias.
Estructura y Materiales de Construcción: Los edificios del conjunto de
Ferrocarriles utilizaron materiales innovadores y sistemas
constructivos que se iban colocando en el imaginario colectivo y que
se diferenciaban de los sistemas tradicionales, lo que representó una
innovación y alarde tecnológico producto de la modernidad de
mediados del siglo XX. Los materiales empleados son el concreto
armado, el acero de refuerzo, vigas y columnas de concreto, muros
de block, el empleo del concreto aparente por medio del dominio de
la cimbra, puertas y cortinas de acero, ventanas de herrería con los
vidrios integrados, entre otros.
Medio Ambiente: En el momento de construcción de la estación
ferrocarrilera, el espacio se encontraba deshabitado y la población
conocía el rumbo coloquialmente como “Cuatro Caminos” debido a
que las rieles del tren cercanas a la estación central atravesaban
cuatro importantes vialidades que comunican estratégicamente a
puntos de la ciudad. Debido al importante equipamiento que
representaba, algunas compañías generaron en las cercanías los
depósitos o fábricas para que el flete hacia la estación sea mínimo, de
donde se puede observar a una industria calera, empresas
constructoras, trituradoras de piedras, distribuidores de maquinaria,
entre otros; incluso el aeropuerto se encuentra a cierta distancia. De
igual forma el tren debía pasar a cargar en determinadas industrias
como Pemex, Mielera, Cementera, Harinera, entre otras industrias
que se encontraban dispersas en la ciudad.
Como equipamiento de respaldo se menciona el Sindicato de
Trabajadores del Ferrocarril y la Unidad Médica del Seguro Social.
292
Uno de los edificios representativos del Movimiento Moderno en
Campeche son las oficinas del Agua Potable que se construyeron
enfrente de las bodegas de Ferrocarriles, el acceso lo componen dos
grandes paraboloides hiperbólicos que enmarcan el acceso al edificio,
y contribuyen a la plástica del contexto.
Acabados y Mobiliario: Los acabados en los edificios que conforman el
conjunto Ferrocarrilero son austeros y no presentan gran aportación
al conjunto, lo único rescatable es el uso del tirol grueso en el edificio
de la Terminal, este esa dispuesto en áreas específicas de la fachada
haciendo contraste con lo muros lisos del resto de los edificios: ahora
con respecto a las bodegas es de esperarse que no tenga ningún
acabado más que el del aplanado aparente de los edificios comunes.
Con respecto al mobiliario, las bancas de la sala de espera eran de
tablones de madera y forja de herrería, posteriormente sustituidas
por bancas de plástico.
Transformaciones y Permanencias: En la actualidad la zona y los
terrenos se encuentran conurbados, arraigados a la mancha urbana.
Los edificios pertenecientes a los Talleres se encuentran en desuso,
recientemente el terreno ha sido adquirido por la empresa Bepensa
dueños de importantes empresas como Coca Cola, Wolskwagen,
Seat, entre otras; y se desconoce su futuro. Los edificios destinados
para bodegas han sido invadidos por hijos de ferrocarriles y
presentan un proceso legal por invasión de la propiedad, finalmente,
el espacio destinado a la Estación Central se encuentra cerrada.
La distribución de las líneas ferroviarias ha condicionado el desarrollo
y crecimiento de la ciudad, ya que literalmente la atraviesa en
diversas secciones importantes, causando hoy en día congestiones
viales.
293
Figura V. Registro digital de Ferrocarriles Nacionales de México en Campeche para la
catalogación del patrimonio artístico e industrial del siglo XX.
Fuente: Claudio Alberto Novelo Zapata. (2011).
Conclusiones
La importancia de la valoración de la industria ferrocarrilera estriba
en la importancia que ha tenido en la historia y transformación de las
ciudades mexicanas, que en el caso de Campeche apoyó al desarrollo
económico, cultural y social.
Este patrimonio es un testimonio fundamental para comprender y
documentar un periodo clave de nuestra historia local, que a la par de
294
introducir el medio de transporte más novedoso de la época,
coadyuvó también a fortalecer el nacionalismo mexicano.
En la actualidad la mayoría del equipamiento ferroviario se ha
integrado a la ciudad existente como testigo y parte de la historia
local, cuya mayor aportación es el enlace entre las poblaciones
mexicanas, y a estas, con el mundo.
La historia del ferrocarril ha generado un vasto y diverso patrimonio
cultural e industrial, donde las instalaciones ferroviarias construidas
en Campeche son ejemplos representativos de cómo los paradigmas
del Movimiento Moderno permearon en el desarrollo local,
adaptándose a las necesidades puntuales.
En la actualidad, los edificios que antes unieron a la ciudad en una
red regional y nacional, se encuentran en desuso, su futuro es
incierto, de ahí la necesidad de documentar y catalogar los diferentes
espacios que conforman al conjunto.
La construcción de este capítulo de la historia local de Campeche,
contribuye no solo a la integración de la historia regional e la
península de Yucatán, sino que aporta una nueva mirada a la
historiografía y contribuye de manera significativa a valorar nuestra
producción industrial urbana arquitectónica moderna.
Bibliografía
Echeverría, P. (1999). ¡Nos llevó el tren! Los Ferrocarrileros de Yucatán,
Universidad Autónoma de Yucatán.
Gurria, J. (1956). Bibliografía Mexicana de Ferrocarriles, Ferrocarriles
Nacionales. México.
Le Corbusier. (1981). Principios de Urbanismo, Congreso Internacional de
Arquitectura Moderna, México
Piña, R. (2003). De la Revolución a la época moderna 1911- 1961.
Enciclopedia histórica de Campeche. México: Colección Pablo García.
Solís, L. (1970). La realidad económica mexicana: retrovisión y
perspectivas. México.
Yanes, E. (1994). Los días del vapor, Museo Nacional de Ferrocarriles
Mexicanos. México.
295
Curriculum Vitae
M. en Arq. Claudio Alberto Novelo Zapata. Jefe del Departamento de
Patrimonio Artístico Siglo XX, Subdirección de Patrimonio Cultural
Edificado, Dirección de Desarrollo Urbano, Ayuntamiento de Mérida
2010-2012. Docente a nivel licenciatura en la Facultad de
Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán.
C.P. Luis de Jesús Franco Pérez. Maestro en Administración por el Instituto
Tecnológico de Mérida. Docente a nivel licenciatura en la Universidad
del Valle de México, Campus Mérida y en el Instituto Tecnológico de
Calkiní, Campeche.
296
2.11
LA INDUSTRIA EMBOTELLADORA EN LA CIUDAD DE
CAMPECHE
Un tema patrimonial refrescante
Lourdes Segovia Magaña119
Claudio Alberto Novelo Zapata120
Introducción
Ante la construcción de la historia de nuestras entidades mexicanas,
el patrimonio industrial constituye una vertiente pocas veces
asimilada y difundida que, aunado con la pérdida acelerada de este
ámbito representativo del siglo XX, obliga a la documentación,
conservación y protección de los bienes inmuebles existentes. La
construcción de esta etapa local de la ciudad de Campeche, requiere
de analizar las aportaciones de esta modernidad urbana
arquitectónica, mediante una metodología mixta de investigación, con
el cruce de datos cuantitativos y cualitativos sobre el desarrollo y
caracterización del fenómeno.
Debido a la falta de información del tema y la novedad que
representa, la investigación se realiza a través de los archivos y
planos históricos, las fuentes vivas protagonistas y el análisis urbano
arquitectónico de los edificios, que en el caso de la Embotelladora
Campechana S.A. y Jardín Pepsi Cola, se añade el uso de
herramientas tecnológicas que permiten la reconstrucción digital
como estrategia de documentación.
El desarrollo de esta investigación se centra en los antecedentes
históricos de las refresqueras embotelladoras, la inserción dentro del
contexto local de la ciudad de Campeche, la producción urbana
119 E-mail: luna26mx@[Link]. Universidad Mundo Maya Campus Campeche.
120 E-mail: claudionov@[Link]. Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán.
297
arquitectónica, las transformaciones y supervivencias que se han
dado en este género edilicio y las reflexiones finales.
Antecedentes Históricos del Refresco Embotellado
La historia del refresco embotellado comienza con la fabricación de
bebidas carbonatadas en Nueva York en 1832, cuando John Matthews
inventa una maquinaria para mezclar agua con gas de dióxido de
carbón, al cual se le agregaba saborizante y que se le denominó
“refresco de soda”.
Inicialmente, esta bebida se utilizaba en el ámbito farmacéutico como
remedio para la cura de diversos males, los cuales se remontan a
diversos ensayos hacia finales del siglo XIX: en 1885, W.B. Morrison
un farmacéutico propietario de "Old Corner Drug Store" en Waco,
Texas, desarrolló un distinguido sabor en su fuente de soda el cual
llamó Dr Pepper, considerada como la gaseosa de mayor antigüedad
existente en nuestros días; hacia 1886, otro farmacéutico llamado
John S. Pemberton, experimenta con hierbas y especies como nuez
de kola africana y la hoja de coca en la ciudad de Atlanta de donde, el
resultado es una bebida que bautizó con el nombre de Coca Cola; en
1898, un farmacéutico de Carolina del Norte, Caleb Bradham, busca
un tónico para el dolor de cabeza a la que le agrega pepsina, la cual
registra en 1903 con el nombre de Pepsi Cola (Pepsico, 7).
Nace así, la nueva industria de las gaseosas, siendo uno de los
desafíos la distribución de esta bebida que hasta el momento debía
ser mezclada en el momento del consumo; y aunque la solución
estuvo en el proceso de embotellado existían problemas técnicos para
el éxito del producto (un sellado hermético que permitiera conservar
el gas). Se hicieron muchos intentos hasta que se inventó la tapa tipo
"corona" que permite cerrar una botella de vidrio.
298
En México la importancia del refresco de cola es tal, que se
incluye dentro de los productos de la canasta básica e incluso, es
utilizado para calcular los cambios en la alza de precios en el
transcurso del tiempo (Espinosa, 2008). A nivel regional, en la
península de Yucatán, la industria embotelladora tuvo una fuerte
influencia y evolución, lo que propició que empresarios regionales
desarrollaran marcas locales, siendo una de esas empresas la Sidra
Pino que subsistió hasta apenas unos años.
La Industria Embotelladora en Campeche
Las primeras industrias trasnacionales en instalarse en Campeche
fueron la Embotelladora Coca Cola cuyo propietario es la familia
Ponce de Mérida, Yucatán; y la Embotelladora Campechana, S.A., de
la familia Sélem. El fenómeno de la competencia entre las marcas, se
vio intensificado por la rivalidad entre estados, lo que derivó que en
la empresa local desarrollara en un principio mayores ganancias, e
incluso el Jardín Coca Cola por pertenecer a una familia campechana,
fue durante mucho tiempo -por encima de la competencia- el espacio
de entretenimiento y eventos de la élite social campechana.
Esta situación favorable, en un principio pasó por muchas
desventajas antes de posicionarse como un producto líder, los mitos
alrededor del refresco de cola derivan de la desconfianza social y
aceptación de los productos industrializados, la higiene y otros
aspectos que tuvieron que ser despejados del imaginario colectivo
para posicionarse como productos confiables, por lo que recurrieron a
innovar y ser pioneros en nuevos mecanismos de mercadeo. De esta
manera, incurrieron en equipar y dotar de logotipos mesas, sillas,
bandejas, neveras, destapadores, manteles y toda una gama de
productos relacionados con las reuniones sociales; además de que
promovieron visitas guiadas dentro de las instalaciones para escuelas
299
de todos los niveles llenando de obsequios a los visitantes como
libretas, reglas, borradores, etcétera; como estrategia de mercadeo.
La arquitectura se vio comprometida a adaptarse a estas
necesidades, por lo que los partidos arquitectónicos en varias
industrias se diseñaron de tal manera que permitiera al consumidor
observar el proceso de producción, ganándose la confianza hacia la
marca. De manera contigua a las embotelladoras, se generaron los
jardines sociales que innovaron los mecanismos tradicionales
establecidos en cuanto a las reuniones sociales para proponer un
novedoso esquema pionero que hoy en día, han derivado en lo que
conocemos como salones de eventos sociales o salas de fiestas.
Durante la primera mitad del siglo XX las reuniones sociales se
generaban en dos modalidades; los locales adaptados para el caso de
bailes populares y las viviendas para eventos familiares, que incluso
invadía la vía pública cerrando calles y utilizando las cocinas y baños
de los anfitriones y vecinos.
La incursión de los jardines sociales vino a modificar las costumbres
en el tema referido, proporcionando un local con espacios específicos
para el desarrollo de los eventos, cocina, sanitarios, pista de baile,
escenario, jardines, áreas de juegos, entre otros servicios; que en el
trasfondo tenían el objetivo de posicionar el producto en el imaginario
colectivo. Las familias campechanas utilizaron estos centros sociales
para convivir, bailar, comer, platicar, entre otras actividades; con la
única finalidad de entretenerse y pasar ratos agradables en compañía
de sus familiares y amigos.
A continuación, se analizará cada uno de los casos desde el punto de
vista de la aportación urbana arquitectónica al patrimonio industrial,
se inicia con la industria local de la Sidra Pino, y las trasnacionales
como la Coca Cola y la Pepsi Cola.
300
Almacén General de la Sidra Pino
El inmueble se encuentra ubicado en la Av. Luis Donaldo Colosio
Murrieta s/n, entre calle Coahuila y Calle Veracruz, ocupando una
manzana irregular completa, en forma triangular, teniendo alrededor
de 2,250.73 m² de terreno, utilizando el 90% para la construcción del
proyecto.
Fundada en 1880 por José María Pino Domínguez, la marca Sidra Pino
y el Soldado de Chocolate han formado parte de la historia moderna
de la Península de Yucatán. El mercado refresquero peninsular estuvo
controlado hasta los años sesenta por dos compañías: Embotelladora
de Sidra Pino y Pepsi; hasta que, a principios de 1970 la Coca Cola en
mano de la familia yucateca Ponce –quien recién había vendido la
Cervecería Yucateca al Grupo Modelo-, comienzan a ganar terreno
promoviendo hacia 1994 la marca Cristal sabor Negra como
competencia directa a la Sidra Pino y la marca Bebí equivalente al
Soldado de Chocolate, lo que vino en detrimento de esta industria
local a manos de la familia yucateca Erosa. La década de los noventas
significaron el inicio del fin de la Embotelladora Sidra Pino como
negocio, con pocos y mal administrados recursos, su director y
propietario Víctor Erosa Lizárraga fue rebasado por la competencia,
por lo que cada día se agudizó el suministro a los almacenes de
Campeche y Quintana Roo, y que finalmente derivó en el cierre de la
industria en el 2009 (Rojas, 2011).
En general el carácter del edificio como almacén general condicionó a
la arquitectura, pues en un principio la población se identificaba con
la marca local al no existir una competencia en los sabores. El análisis
301
arquitectónico se centra en las generalidades del edificio cuya
aportación a la arquitectura es el género edilicio al cual pertenece.
El diseño se desarrolla siguiendo la forma del terreno, en la fachada
principal sobre una calle lateral se aprecian seis vanos de ventanas
con herrerías que refieren a lo industrial, así como, dos discretos
accesos, la cubierta en la parte administrativa se basa en el
predominio de la horizontalidad.
El inmueble contiene espacios destinados a bodegas y andenes, con
cubiertas simples a base de estructuras de acero y láminas de
asbesto ligeramente acanaladas, material de carácter industrial. El
muro lateral que acompaña a dicha fachada principal, presenta un
área con celosías prefabricadas, para el paso de la iluminación y
ventilación natural al interior del inmueble, pero dando cierto grado
de privacidad al interior del mismo. Las otras fachadas, las laterales
pretenden ser simples y sencillos al conjunto arquitectónico,
consisten en bardas perimetrales al terreno con cierta altura para la
protección y seguridad del inmueble; una de ellas presenta vanos
altos para iluminación y ventilación tapiados con celosías y la otra
únicamente cuenta con un portón que seguramente pertenecía al
acceso y salida de los camiones repartidores o era el que comunicaba
a los patios interiores de maniobras.
Se aprecia un área de doble altura, por lo que se deduce que en la
planta alta se encontraban las oficinas administrativas y que desde
ahí el campo visual sobre los obreros era amplio; en el primer nivel
se encontraba el área de carga y descarga, almacenaje y distribución
del producto:
Los materiales de construcción utilizados en este conjunto se
emplearon para la construcción de una nave industrial que funcionara
como bodega por lo que se puede apreciar muros de block, sobre la
cual se asientan largueros de metal y láminas de metal y asbesto en
302
diferentes áreas. El inmueble carece de toda estética arquitectónica,
por lo que su función es netamente utilitaria, sin ninguna otra
pretensión. Estos parámetros se observan en los acabados austeros y
básicos, pintura blanca y verde institucional con los logotipos de la
Sidra Pino que persisten en las fachadas en la actualidad.
Las instalaciones cerraron sus puertas en función en 2009, sin
embargo, desde antes ya se podía observar la falta de mantenimiento
en la techumbre y muros que la conforman.
Figura I. Se aprecian diversos aspectos del Almacén General de la Sidra Pino, los
logotipos de las marcas que manejaban, detalle de celosías prefabricadas,
emplazamiento y render como estrategia de catalogación.
Fuente: Claudio A. Novelo Zapata y Google Earth (2011).
Embotelladora Coca Cola y Jardín Coca Cola
Ambos edificios se disponen de manera conjunta en una manzana de
13,100m² aproximadamente; localizados en el límite de la ciudad con
el mar y, en la confluencia de la Avenida Resurgimiento y la Avenida
López Mateos entre las calles Granadillo, Copal y Guayacán en el
Fraccionamiento Residencial Bosques de Campeche.
Los dueños de la industria refresquera son la familia empresaria
Ponce provenientes de Mérida, Yucatán y que poseen la franquicia en
303
el sureste del país, y que actualmente se han diversificado en otras
empresas bajo el nombre de la empresa Bepensa.
El terreno fue adquirido durante la venta de lotes del fraccionamiento
Bosques de Campeche, durante el proceso de compra se omitió
mencionar la instalación de la industria Embotelladora, por lo que, el
terreno originalmente destinado a vivienda ocupó un espacio
privilegiado con las mejores vistas hacia el mar.121
Diseño Arquitectónico: El edificio original consistió inicialmente a la
Embotelladora, que a finales de los sesenta y como respuesta a la
mercadotecnia que se venía generando con la competencia local, se
decide construir el edificio perteneciente a la Sala de Fiestas, la cual
en un principio se denominó Jardín Coca Cola debido a las extensas
áreas verdes con que se dotó al lugar. La disposición en esquina de la
Embotelladora con relación al predio, supone que ya se tenía
contemplado un proyecto integral de desarrollo de la industria.
El diseño urbano arquitectónico del conjunto se desarrolla de manera
horizontal a lo largo de la fachada principal, la cual da hacia el norte y
tiene como límite al mar o malecón de la ciudad, la amplitud que se
crea a partir de la bifurcación de las avenidas permite que el edificio
se pueda apreciar desde visuales, que debido a la plástica del edificio
enriquece el contexto.
El proyecto arquitectónico se desarrolla en un solo nivel y se
compone básicamente de dos áreas, la Embotelladora y el Jardín
Coca Cola que, aún con sus propias características y soluciones
arquitectónicas aportan al carácter industrial del conjunto.
Forma: Se compone de dos paralelípedos regulares, el primero,
correspondiente a la sala de fiestas y el segundo al área de
producción.
121 Entrevista realizada a colono del fraccionamiento Bosques de Campeche, arquitecto Ricardo Amaya el 08 de
septiembre de 2011.
304
El área del Jardín está integrada por un área social y de servicios; la
primera consta de sala de fiestas, escenario, acceso y jardines; la
otra zona se compone de cocina y baños públicos.
El volumen de la sala de fiestas lo conforma un sistema a base de dos
trabes y columnas de concreto armado a lo largo de la estructura
sobre la cual descansa una esbelta losa armada dentada y que tiene
como remate del elemento un apergollado sin techar, lo que le
confiere ligereza y esbeltez al conjunto a la vez que delimita un
espacio virtual ya que carece de muros que le delimiten físicamente.
El escenario está compuesto por una plataforma elevada sobre la que
destacan cinco elementos verticales que sostienen una losa delgada a
manera de mampara horizontal.
La barda perimetral consiste en prismas aislados sobre un murete de
apenas 50cms. de altura, lo que permite una relación visual interior-
exterior sin que ésta sea física, el acceso principal secciona la
continuidad de la barda, consiste en un volumen compuesto por la
intersección de una delgada losa de concreto con un muro de piedra
dispuesto de manera perpendicular. La losa de concreto está
sostenida por una trabe campechana apoyada en tres columnas entre
las cuales se encuentra el enrejado que sirve de acceso.
Entre el acceso principal y la sala de fiestas existe una distancia de
12 metros unidos entre sí mediante un pasillo de 4 metros de ancho a
base de marcos rígidos –trabe y columnas- y con una distancia entre
marcos de 4 metros; sobre la que cuelga de manera descentrada y a
desnivel una delgada losa armada conformando el techo del pasillo.
El conjunto se encuentra rodeado perimetralmente por áreas
jardineadas, originalmente el área posterior abarcaba la mayor
superficie del terreno, lo que en la actualidad constituye el patio de
carga y descarga de la embotelladora.
305
Las áreas de servicio conformadas por la cocina y los sanitarios se
encuentran en el extremo sur del edificio, aledaños al edificio de la
Embotelladora –para manipular el producto con facilidad-, los baños
se encuentran separados del conjunto por medio de una celosía que
delimita de manera indirecta el acceso a los mismos.
La Embotelladora es la segunda volumetría relevante, consiste en un
cuerpo regular que se desarrolla a lo largo de la fachada principal con
predominio de la horizontalidad que se interrumpe en dos ocasiones
debido a la existencia de elementos verticales que sobresalen en
altura del edificio y están dispuestos en desniveles; y donde
sobresale un elemento en específico que corresponde al unipolar del
cual se despliegan los anuncios de las marcas de la embotelladora.
La fachada del edificio se compone por una sección de macizo y otra
de vano, unidas entre sí por una cornisa perimetral. La sección de
macizo posee entre el muro y la cornisa una ventana horizontal
corrida que imposibilita la relación visual interior-exterior, así como la
ventilación, pero permite la entrada de iluminación.
En la parte posterior del edificio de la embotelladora, se encuentra un
pequeño espacio que funciona como expendio de refrescos a base de
una volumetría sencilla regular.
El resto del conjunto que conforma la manzana donde se emplaza la
Embotelladora y el Jardín fueron terrenos que posteriormente se
fueron consolidando a las necesidades de crecimiento y expansión
que generó la industria. Función: se desarrollan dos funciones
principales la Embotelladora y la Sala de Fiestas, unidos por las áreas
de servicio del recinto, ya que el refresco embotellado es el mismo
producto que se requiere para suministrar en el salón de eventos.
Ambos edificios funcionan adecuadamente de manera individual y en
conjunto, el emplazamiento del volumen perteneciente al salón se
genera con la vegetación alrededor lo que permite una relación
306
interior-exterior con el contexto, aunado a que, el volumen carece de
muros que delimitan y rigidizan el funcionamiento del espacio. El
espacio se subdivide en diferentes áreas como escenario, pista de
baile, áreas de circulación, entre otros, mediante la disposición del
mobiliario y algunos elementos como desniveles que jerarquizan las
funciones. La Embotelladora contiene dos tipos de funciones dadas en
razón a la comunicación visual que se generó con el consumidor, por
lo que, las áreas de limpieza, envasado, embotellamiento y embalaje
del producto se podían apreciar mediante las “áreas sociales”
delimitadas por un ventanal, generando un espectáculo basado en la
observación del proceso del embotellamiento del refresco, un
concepto innovador en la época pero que surgió con la necesidad de
posicionar los productos industrializados como líderes en el mercado
sobre la producción artesanal; la otra área tanto administrativa como
almacén y suministro de la materia prima, por el contrario, se
disponen en áreas privadas.
Espacio: En el Jardín el espacio se desarrolla de manera virtual
debido a la falta de muros o elementos que envuelvan al edificio, a
excepción del techo y las columnas que sirven de límites visuales
para que el usuario se sienta contenido. En el caso de la
Embotelladora, el espacio se divide en un área cerrada y otra abierta
pero limitada por un ventanal, sin embargo, la plástica del edificio
mediante la cornisa integra ambos espacios. Los espacios se vuelven
sociales, semi-privados y privados de forma acertada dependiendo de
las diferentes funciones que se desarrollan en el conjunto.
En la esquina norte de la fachada del conjunto arquitectónico, existe
una serie de elementos aislados que emergen del área jardinada y
que en conjunto, forman un elemento escultórico de una altura
considerable que permiten sobresalir e imponerse como hito urbano
en el contexto.
307
Estructura y Materiales de Construcción: las estructuras
predominantes en la construcción son a base de concreto armado; se
observa el dominio del sistema constructivo en la techumbre del
Jardín que consiste en una esbelta losa armada dentada, en el pasillo
de acceso, en los prismas verticales que en conjunto forman la barda
perimetral e incluso en la estructura unipolar donde se disponen dos
anuncios espectaculares de la marca principal y sus derivados. En las
áreas privadas se empleó el sistema constructivo a base de muros de
block vibro compactado con el sistema de vigueta-bovedilla y losa
armada dependiendo de la solución estructural y el proceso
constructivo.
Medio Ambiente: Las áreas privadas se dosificaron de luz y
ventilación natural acorde a su funcionamiento, por lo que, se
observan ventanas corredizas, ventanales, entre otros elementos
bioclimáticos pasivos. La sala de fiestas es la zona que está en
contacto directo con los aspectos ambientales, ya que al carecer de
muros que limiten, la relación interior-exterior se vuelve estrecha,
por lo que hay un flujo de aire constante. En relación al asoleamiento,
este se efectúa de manera directa dependiendo de la posición del sol
por lo que el único elemento que proyecta sombra se produce por la
losa armada. La vegetación circundante se establece mediante las
áreas de césped y arbustos decorativos en ciertas áreas, unas
palmeras le proporcionan verticalidad al conjunto equilibrando los
elementos verticales de concreto armado.
Acabados y Mobiliario: Los colores empleados en el conjunto
arquitectónico le proveen carácter, de tal manera que los recurrentes
serán el blanco y el rojo primario, propios de la marca. Los acabados
generales son a base de pisos de pasta de 20x20 centímetros en
color rojo con veteados blancos, pisos de concreto escobillado
formando cuadros separados por fachaletas de barro, celosías de
barro en el área de baños, loseta cerámica de 10x10 centímetros en
308
cocina, mesetas y baños, principalmente. La cancelería es de
aluminio natural y en el caso del ventanal en el área de producción
está compuesto por doce secciones de piso a techo rematado por una
ventana horizontal a lo largo del vano.
Sobresale de manera perpendicular al acceso, un muro de piedra de
la región que resta rigidez a la plástica del conjunto y lo remite a una
escala más humana y sensible, por lo que sobresale ayuda a
contrarrestar el efecto producido por la linealidad de elementos como
los techos de losa armada, los prismas que en conjunto forman la
barda perimetral y los elementos verticales que componen el bloque
escultórico.
Permanencias y Transformaciones: En la actualidad, se han agotado
el terreno de reserva original, se han tenido que expandir a otros
terrenos localizados en otras áreas de la ciudad, la embotelladora se
ha convertido en la sede de las oficinas administrativas llamada en la
actualidad Embotelladoras Bepensa sucursal Campeche, el expendio
sigue en funciones pero con horarios recortados ya que el producto se
consigue con facilidad en todas partes, el Jardín Coca cola se ha
transformado, recortándose significativamente el área de jardín para
dar paso a un patio de maniobras separado de la sala de fiestas por
medio de un muro con recuadros de Tirol en colores beige y rojo que
le dan dinamismo al elemento. El área apergolada de la sala de
fiestas ha sido recubierta con lámina galvanizada para proporcionar
mayor espacio para el mobiliario requerido durante los eventos
sociales. El ventanal ha sido recubierto por una película de vinil con
publicidad de la marca, que si bien ya se ha modificado la función
original, el edifico y volumen perdura, el interior ha sido modificado
para adaptar el área industrial a oficinas administrativas y de ventas.
Las actividades sociales populares han permanecido realizándose
sobre todo cumpleaños, XV años, bodas, entre otros.
309
Figura II. Diversos detalles arquitectónicos de la Embotelladora y Jardín Coca Cola,
plano de localización y renders de catalogación del patrimonio artístico industrial.
Fuente: Claudio A. Novelo Zapata y Google Earth (2011).
Embotelladora Campechana, S.A. y Jardín Pepsi Cola
El inmueble se construyó exprofeso para la Embotelladora
Campechana, S.A. y el Jardín Pepsi Cola; se encuentra ubicado en la
avenida Resurgimiento, sin número, entre la calle Juan Escutia y la
Calle No.1. Ocupaba alrededor de 5,690.19 m² de terreno del cual
sólo el 50% fue utilizado para la construcción del mismo, sin embargo
en el proyecto original se puede apreciar que existían espacio o áreas
destinadas para juegos infantiles, estacionamiento y áreas verdes
que fueron modificadas posteriormente durante la construcción.
El propietario de la empresa embotelladora fue el empresario
campechano Sr. Felipe Sélem Agar, el cuál invirtió en otros
310
equipamientos como el Cine Sélem, la Refaccionaria Sélem, entre
otros.
Diseño Arquitectónico: El proyecto original localizado en el Archivo
Municipal de Campeche fue realizado por el Arq. José E. Sélem Ferrer
-familiar del inversionista-, y considera hacia 1968 la construcción del
Jardín Pepsi Cola en un terreno aledaño a la ya existente
Embotelladora Campechana S.A., ocupando un tercio del terreno
total. En este emplazamiento se considera la creación de un salón de
eventos con estacionamiento, juegos infantiles, extensas áreas
ajardinas y la construcción de un lago artificial atravesado por un
puente creando un recorrido peatonal en todo el conjunto.
Finalmente, el proyecto fue modificado reduciéndose a la construcción
del salón de eventos, el lago artificial, el puente, algunas áreas de
jardín y juegos infantiles.
Forma: El diseño arquitectónico se desarrolla a través de dos formas
básicas y esenciales, el círculo y el rectángulo; dispuestos en una
composición donde la zona destinada al área social está contenida
dentro del volumen circular que es el de mayor interés por la solución
arquitectónica; y el espacio regular está destinado a la
embotelladora. El empleo de elementos naturales como el agua se
destaca dentro de la composición del proyecto, ya que, era necesario
atravesar un puente de concreto sobre un lago artificial de forma
orgánica para poder acceder al inmueble desde la calle; a su vez, el
conjunto es una de las primeras manifestaciones representativas del
Movimiento Moderno en Campeche debido a las formas utilizadas, la
estética y su composición urbana arquitectónica.
El edificio destinado a salón de eventos contaba con diversas áreas,
de tal manera que, se identifican zonas públicas y privadas, de donde
lo público se dividía en áreas de jardín, juegos infantiles, salón de
fiestas, escenario, lago; y lo privado en cocina, sanitarios, bodegas
entre otros.
311
Asimismo, la nave destinada a la fábrica embotelladora ubicada en la
parte oeste del predio, es de forma rectangular techada con una
cubierta de forma dentada que se integra al proyecto respetando la
jerarquía arquitectónica del volumen principal que corresponde al
edificio del Jardín Pepsi Cola. El área de producción tiene diversos
usos que componen las áreas de funcionamiento, cuenta con áreas de
carga y descarga, patios de maniobras, bodegas, áreas de
producción, embotellamiento, servicios sanitarios y mantenimiento.
El diseño circular del Jardín Pepsi Cola, consiste en una cubierta
dentada de concreto armado radial que en fachada presenta
triángulos que van de mayor en el exterior a menor en la parte
central, dicha convergencia se corona por medio una cúpula de
concreto y una trabe circular perimetral que une a toda la techumbre
dentada. Estas formas presentan cierta reminiscencia con las
estructuras de concreto armado y hormigón que el arquitecto Félix
Candela diseña para edificios como el restaurante Los Manantiales en
Xochimilco construido en 1958, en la ciudad de México
La integración del edificio con el contexto se hace evidente al carecer
de muros perimetrales, lo que permite una relación visual con
iluminación y ventilación natural, donde se aprovechan las alturas de
las estructuras de hormigón armado para crear ambientes agradables
en el interior y visuales hacia el exterior.
La zona industrial que corresponde a la embotelladora, responde
a funcionamientos específicos, por lo tanto, la respuesta
arquitectónica formal es más sencilla, básica y tradicional sin tantos
elementos visuales que destaquen. El volumen se cierra al exterior y
se abre en el área industrial del embotellamiento del producto con el
objetivo de mostrar el proceso.
312
En la fachada principal se observa un elemento vertical con una
altura que sobrepasa el conjunto y que consiste en el unipolar de
donde se sujeta el anuncio publicitario de la marca.
Función: La funcionalidad está dividida básicamente en dos grandes
grupos, el usuario externo o social y el usuario interno o laboral; de
tal manera que la zona social contaba con espacios como, pista de
baile, área de comensales, escenario, cocina con sus respectivas
actividades interiores, al igual que áreas de juegos infantiles,
areneros; destaca en el proyecto el lago artificial en el cual, existían
unas pequeñas embarcaciones adaptadas al espacio, donde el usuario
podía remar122. La embotelladora contaba con espacios
especializados para la elaboración del producto con espacios
destinados a la producción y envasado, áreas de carga y descarga,
patio de maniobras, áreas administrativas, bodegas, entre otros.
Cabe mencionar que en la esquina oeste de la embotelladora existe
un módulo de venta que funcionó como expendio y cuya volumetría
se integraba al conjunto.
Espacio: la espacialidad en el Jardín Pepsi Cola se logra a través de la
integración del volumen con el contexto, la ausencia de muros que
impidan el tránsito libre, cerrándose al usuario en zonas de servicio
como cocinas, bodegas y sanitarios. Existe un equilibrio entre el uso
del espacio interior y exterior a través de las diversidad de
actividades que se podían realizar. En el área industrial, por sanidad
el espacio es hermético, pero a la vez, en el área de embotellamiento
industrializado, un gran ventanal permitía al usuario observar el
proceso.
Estructura y Materiales de Construcción: Los materiales utilizados
fueron los que se encontraban en auge a mediados del siglo XX, a
base de materiales prefabricados, uso del concreto armado,
122 Entrevistas realizadas a diversos usuarios de las instalaciones: Sra. Marina Cecilia Zapata Souza, Sra. Evangelina
Vera Rodríguez y Sr. Joaquín Arturo Gutiérrez Novelo, agosto de 2011.
313
estructuras de acero, columnas de concreto y hormigón armado.
Adicionalmente se observa una variedad de celosías, elementos
decorativos para la fachada, fabricados en serie, lo que originó que
los sistemas y procesos constructivos tradicionales y artesanales se
desplazaran a segundo término, lo que representó un gran paso en la
modernización tecnológica constructiva de la ciudad.
El edificio social presenta muros de block, cubiertas de hormigón
armado, trabes de concreto, cúpula de concreto, columnas
prefabricadas, un puente de concreto armado y amplios vanos en los
accesos, así mismo, tenía ventanas más pequeñas en formas
rectangulares y triangulares dispuestas de manera irregular colocadas
en el tímpano que se generaba por la cubierta dentada a manera de
modernos vitrales.
El edificio industrial emplea muros de block, cubiertas de lámina
empotradas a estructuras de acero, vanos tapiados. De manera
puntual, se caracteriza la utilización de bloques vibro compactados
dispuestos de manera horizontal a manera de celosía, en las partes
altas de los muros y por debajo de los cerramientos, lo que permite el
acceso de la iluminación y ventilación natural.
En una sección de la fachada se encuentra un muro de celosía
compuesto por placas prefabricadas de 50x50 cms., con forma de
cruz y aristas redondeadas, que le da carácter de liviandad además
que proporciona iluminación y ventilación indirecta al interior del
inmueble.
Medio Ambiente y Contexto: El edificio se encuentra emplazado en
una zona de crecimiento de la ciudad a mediados del siglo XX; el
malecón de Campeche siempre se ha distinguido por su equipamiento
recreativo y las diversas actividades que en él se realizan
cotidianamente, así mismo el aprovechamiento de las visuales hacia
las puestas de sol sobre el mar, y el beneficio de los elementos
314
ambientales hicieron de este lugar el sitio idóneo para el sembrado
del inmueble.
Acabados y Mobiliario: Se observa una riqueza en cuanto a los
acabados empleados, donde la estructura por sí misma, representa
un monumento cargado de plasticidad y diseño creativo, un icono
local dentro de la producción urbana arquitectónica. La mayoría de
los acabados son de características neutrales y austeras, que no
pretenden competir con el edificio, sino que, destacan las bondades
del producto. Dentro de la gama de propuestas están los pisos de
pasta blanca con ligeros veteados en color gris, el color predominante
es el blanco con tintes de azul, las losetas en formato de 10x10cms;
para la cocina y los sanitarios, las celosías, entre otros elementos. El
mobiliario consistía en mesas y sillas plegables de madera, que
posteriormente fueron sustituidos por el plástico.
Permanencia y Transformación: Tanto la embotelladora como el salón
de eventos subsistieron por un tiempo hasta que a principios de la
década de los noventas, la embotelladora se vio limitada en
crecimiento por lo que se decide crear un nuevo complejo en el
sureste de la ciudad y trasladar la industria. En el caso del Jardín
Pepsi Cola continua con festividades esporádicas. A la muerte del
propietario Sélem Agar, las propiedades e inversiones se someten a
años de pleitos legales que finalmente declinaron a favor del nieto del
propietario original Sr. Felipe Sélem Zacías, el cual gestionó el
derrumbe del inmueble para promover el terreno como inversión para
la instalación de restauranteros o casinos123.
123 Entrevista realizada al Sr. Felipe Sélem Zacías in situ el 10 de julio de 2011.
315
Figura III. Se aprecia el estado actual del inmueble demolido, algunos aspectos
constructivos, fotos de archivo, localización, planos originales y renders para la
catalogación del patrimonio artístico industrial.
Fuente: Archivo Municipal de Campeche, Claudio A. Novelo Zapata y Google Earth
(2011).
Conclusiones
La producción arquitectónica industrial en Campeche durante el siglo
XX, representó un género edilicio que a la par con otros desarrollos
urbanos arquitectónicos aportó al proceso de modernización de la
ciudad. El patrimonio artístico industrial aporta a la disciplina de la
arquitectura, un bagaje social, cultural, constructivo, funcional,
estético y ambiental; donde es posible entender los modos de usar,
que simbolizaron cambios en el imaginario de la sociedad. La
posibilidad de humanizar a la industria embotelladora como estrategia
para acercar el producto al consumidor, tiene en las diferentes
316
instalaciones un precedente que merece la pena ser valorado y
conservado.
Hoy día, el patrimonio industrial de las embotelladoras, aún
determina el presente y el futuro del desarrollo económico en
general, contribuye a la memoria urbana arquitectónica de la ciudad
en particular, constituyen espacios para la ciudadanía que conserva,
vive y resalta las bondades del producto, cuyos grados de recepción
son medibles tanto en la existencia, como en el uso vigente, con lo
cual se verifica la recepción (García, 1993) de la modernidad urbana
arquitectónica.
La construcción de este capítulo de la historia local de Campeche,
contribuye no solo a la integración de la historia regional e la
península de Yucatán, sino que aporta una nueva mirada a la
historiografía y contribuye de manera significativa a valorar nuestra
producción industrial urbana arquitectónica moderna.
Bibliografía
Espinosa, A. (2008, Nov., 16). Historia de un refresco: en los ochenta la
compañía decidió cambiar la fórmula original. No tuvo
é[Link] se localiza en red.
[Link] Revisado 01 Sept de
2011.
PepsiCo (s/f). Nuestra Compañía. Se localiza en red en:
[Link] Revisada 1
de Sept. de 2011.
Rojas, H. (2011, Abr., 29). S.O.S. para los refrescos yucatecos. La Revista
Peninsular. Versión electrónica. Se localiza en red en:
[Link]
yucatecos-27641/. Revisado 01 Sept. de 2011.
Curriculum Vitae
Arq. Lourdes Segovia Magaña. Coordinadora y docente de la Carrera de
Arquitectura en la Universidad Mundo Maya, Campus Campeche.
M. en Arq. Claudio Alberto Novelo Zapata. Jefe del Departamento de
Patrimonio Artístico Siglo XX, Subdirección de Patrimonio Cultural
Edificado, Dirección de Desarrollo Urbano, Ayuntamiento de Mérida
317
2010-2012. Docente a nivel licenciatura en la Facultad de
Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán.
2.12
FÁBRICA TEXTIL “EL ÁGUILA MEXICANA”. SUS
VALORES INTANGIBLES
Arq. Alfonso Enrique Arredondo Osuna124
Introduccion
Quiero iniciar mi participaciónen este importante evento, citando a
los antiguos mayas-quichés que con respecto a “La Creación”refieren
en el Popol-Vooh,
Éste es el principio de las antiguas historias del Quiché donde se
referirá, declarará y manifestará lo claro y escondido del Creador y
Formador, que es Madre y Padre de todo.
Habiéndose echado las líneas y paralelas del cielo y de la tierra, se dio
fin perfecto a todo, dividiéndolo en paralelos y climas. Todo puesto en
orden quedó cuadrado, repartido en cuatro partes como si con una cuerda
se hubiera todo medido, formando cuatro esquinas y cuatro lados.
¿Cómo surge esta investigación?
Una auditoría técnica relativa al tracto sucesivo registral de unas
propiedades en los predios de la ribera de río Magdalena en
Contreras Distrito Federal, me llevo a los fondos documentales del
Archivo Histórico del Agua, ahí me encontré con la concesión para el
aprovechamiento del 50% del cuerpo de agua del río implícita en
varias escrituras originadas a partir de 1895 y que corresponden a
la constitución de las diferentes sociedades en comandita y anónimas
124 Posgrado en Arquitectura UNAM. Análisis Teoría e Historia
318
de la triada de fábricas textiles que en ese sitio poseía el consorcio
“Veyan, Meyran y Jean” así como las correspondientes a su cajón
comercial denominado “La Francia Marítima”, las primeras en la
cañada de Contreras y el segundo en la esquina de Capuchinas e
Isabel la Católica. Las fábricas denominadas “La Magdalena”, “El
Águila Mexicana” y “Santa Teresa” mismas que unidas al dínamo
ubicado en la represa de Cruxtitla encadenaban cinco fuentes de
generación de energía que llegaron a producir 715 KWH diarios, en
los años treinta del siglo veinte. La lógica y el origen de los datos se
puede atribuir de manera ortodoxa al hecho de que el manantial del
río se encuentra a las faldas del Cerro de San Miguel a más 3,300
metros de altura sobre el nivel del mar y siendo que el cuerpo de
agua desciende precipitadamente por la peculiar topografía de la
cañada fue la circunstancia que el importante conjunto industrial
aprovecho al beneficiarse de la caída del líquido en plano inclinado
favoreciendo la implementación de uno los primeros sistemas
hidroeléctricos del país y así sin ir más a fondo se puede plantear
que esas fueron las razones que determinaron su posicionamiento
geográfico en logran Cuenca de México durante el porfiriato,
justificando la participación en el sitio del consorcio industrial que
actualizo y reconstruyo con una fuerte inversión para la época,
instalaciones de excelente calidad industrial en toda la zona de la
ribera del río Magdalena tanto en la alta montaña como en los
edificios industriales de sus fábricas .
El número veinte
Esa “triada industrial” misma que abarcaba una extensión entre el
portón que daba a la estación del ferrocarril en la fábrica “La
Magdalena” hasta el portón de la fábrica Santa Teresa de 1,256
metros. Este número es clave en este documento y al cual podemos
llegar, así como los mayas decían juntando cuatro cuadrángulos de
319
veinte metros para obtener cuatro esquinas y cuatro lados de 40
metros en esa figura inscribimos un circulo, la superficie de la
circunferencia será Pi por r2 (20 x 20 x 3.1416) resultando
1,256m2,si este cuadrángulo lo crecemos diez veces el circulo
inscrito en su interior tendrá un diámetro de 400metros y su
perímetro D x 3.1416 (400 x3.1416) resultando un cuerda de
1,256ml. Lo que nos da pie a establecemos la armónica relación de
que por cada 31.4 circunferencias de 40 metros de diámetro
tendremos una superficie de (31,4 x 1,256 m2 )= 39,439 m2 = a
3.9438 Has por cierto la superficie de la fábrica y sus patios, por lo
tanto diez cuerdas de este tipo nos darán 39.438Has 394,438 m2
la superficie de la fábrica Santa Teresa y por cien serán 3’943, 900
m2 ¿Serán acaso estas medidas forman parte del patrón del sistema
cartográfico existente en el país, hasta antes de la tardada
implementación de la revolución industrial en el nuevo México
independiente?. Reflexionemos sobre las alusiones que muchos
autores hacen de ese numeral ¿cuatrocientos como lo muchachos
mayas del Popol Vooh o los cuatrocientos surianos mencionados por
la leyenda del Quinto Sol?
Pero volvamos a la distancia entre los portones de las fábricas: En el
supuesto que este eje de 1,256 mts lineal, se constituía como
referencia a una complicada descripción de rumbos y orientaciones
que produce una poligonal envolvente, casualmente de 39.43 Has.
Con un imaginario de su superficie a través de formas aparentemente
caprichosas y desordenadas producto de a la combinación de líneas
ortogonales y figuras geométricas las cuales, además, contienen
grafismos no convencionales. Con esta plática veremos que esta
figura producto del trazo mencionado nos tiene algo más que decir.
Lo anterior sugiere aún más interrogantes, ya que si se ubican los
planos físicos del complejo industrial de Contreras sobre el peculiar
320
plano oficial del Distrito Federal y la Ciudad de México de principios
del siglo veinte, dicho plano oficial indica que en ese entonces lo
que hoy conocemos por Centro Histórico o la antigua Tenochtitlán
era una mancha urbana a la que le correspondía una extensión de
40’100, 581 m2, por lo que al constatar que el plano fabril describe
un superficie de 39.43 hectáreas o sea 394,300 m2, esta extensión
prácticamente constituía una centésima parte de la Ciudad de
México es entonces que la situación dejaba entrever que más allá de
la coincidencia existían más relaciones directamente proporcionales
entre distancias y figuras a puntos fijos.
Fig.1 Plano de laFábrica de SantaTeresa 1926 Colección del Autor
Pretendiendo explicar lo anterior con más de claridad podemos
realizar un símil con un pantógrafo mismo que como sabemos
“consiste en un mecanismo articulado que permite copiar las
propiedades de los paralelogramos, ”este artefacto relaciona figuras
y medidas, por lo tanto las relaciones directamente proporcionales no
solo se pueden dar al interior de la superficie de la fábrica, sino
también con puntos más lejanos de la gran cuenca de México y su
321
cielo, confirmé lo anterior al multiplicar por cien mil la extensión de
la superficie fabril y por diez mil la superficie de la mancha urbana
resultando 394,480 kms, cifra que coincide con el dato de la
distancia existente entre la tierra y la luna cuando esta se encuentra
en su máximo acercamiento, ¿será acaso entonces que la posición
geográfica de las fábricas se debió a una relación armónica con la
luna y las mareas que esta produce en el río y sus estanques?. Estos
datos se convierten en constantes de posición estelar y topográfica
que mediante mecanismos como el antes mencionado pantógrafo
utilizaron el reflejo y la sombra y sirvieron como pivote virtual de
mediciones y dibujos.
Aleatoriamente al observar en el sitio cuando aparece la luna en el
noreste de la Cuenca de México, en las noches o madrugadas es
posible contemplar que artificialmente el río a través de una cañería
de tubo metálico fue alineado a manera de eje con dichas
apariciones lunares desembocando en una humedad llamada Presa
del Rey”, mismo alineamiento que prolongado en una línea o eje
virtual sobre el plano hacia el sur poniente y al noreste nos conecta
con mojoneras que seguramente existen o existieron tanto en
Malinalco como en Teotihuacán dos de los principales sitios
prehispánicos y de evangelización de México que guardan una
distancia de 108,000 metros entre ellos sin descartar que en dicha
conexión están presentes en su paso, el barrio de Moyotla en
Tenochtitlán y el Tepeyac, lugares de culto a Cihuateotl, Tonatzin o
Coatlicue. Los otomíes emigrantes a Contreras y pobladores del
vecino Cerro del Judío ya en pleno siglo veinte como sus
antepasados llamaron a esta línea Tlacuautlanupen, (La doncella que
baja de la montaña al poniente).Hoy en día la urbanización que se
desarrolló en lo que fueron los predios del consorcio se le conoce
como colonia “La Guadalupe”.
322
El sitio un poco de su historia
El agua ha sido fundamental en la historia de La Magdalena, ya el
códice de San Bernabé atribuye que la cañada de río en ese entonces
llamado Atampapepuxco fue territorio dominado por los Tecpanecas
y después se convirtió en dominio o señorío mexica. Ya en época de
presencia europea y tal vez con la información cartográfica
prehispánica, el lego Fray Andrés de San Miguel alineo la capilla
ochavada del Cerro de San Miguel con la orientación del río rumbo a
los batanes que a su vera del río pertenecierona la dinastía Contreras
(Diego,abuelo Tómas hijo y Diegonieto).
Regresando al consorcio Veyan Jean,industriales que desde el
positivismo porfiriano hasta los gobiernos depriistas fueron
personajes influyentes en la élite política y social de México y
supieron enfrentar los importantes eventos históricos de la Revolución
Mexicana con sus circunstancias ya que, hábiles en el manejo de
situaciones conflictivas confrontaron y negociaron con muchos grupos
políticos y militares. Su poder de negociación permitió que sus
fábricas no fueran afectadas y así conservaron su patrimonio, estas
relaciones les facilitaron años después negociaciones y dividendos
con muchos dirigentes del movimientos armado principalmente en el
ámbito del negocio inmobiliario, tal como fue la misma
desincorporación de las fábricas a favor del gobierno.
Esta corporación fue precursora en la venta al municipio de
excedentes de corriente eléctrica y como textilera aparte de la
fabricación, realizaba ladistribución de sus productos que eran
casimires, cobertores y telas así como la importación de lienzos y
323
mercería francesa y en coordinación con sus correligionarios
europeos participaban en otros negocios de índole financiero
apoyados por el antes mencionado Dresden Bank, ¡Dresden como el
Códice!
La arquitectura del sitio
Es entonces que de lastres fábricas la menos mencionada en la
publicidad del consorcio era el “Águila “o “El Águila Mexicana” más
sin embargo su importancia fue fundamental en el accionar de este
sistemá hidroeléctrico pues en su superficie se pueden materializar
una serie de eventos físico matemáticos que permitieron corroborar
y controlar el funcionamiento de las plantas así como también sirvió
de alineamiento y ubicación cartográfica con respecto al centro de la
Ciudad de México, su tubo de caída a la turbina pudo constituirse en
referencia de calculo de potencia de las líneas electricas, situación
que a la vez otorgaba a sus propietarios el gran poder
delconocimiento cartografico y posición astronómica tal, como queda
demostrado en el hecho de que en la calle de Capuchinasesquina con
Isabel la Católica se desplantaba el almacén “La Francia Marítima” y
esa calle por cierto fue la primera en contar con alumbrado público
en la Ciudad de México.
En laactualidad este conjunto es el que más testimonios
monumentales conserva de las fábricas en Contreras. De lafábrica
de “La Magadena” solo quedan algunas bardas y el edificio en ruinas
que se encuentra frente a la estación delferrocarril ,sus naves e
instalaciones fueron demolidas y se construyeron en elsitio
lasinstalaciones del [Link] fábrica de Santa Teresa fue arrasada y
solo quedan sus bardas perimetrales y uno de sus portones. En “
El Aguila Mexicana” se puede apreciar el morfología de laantigua
324
fábrica aún y cuando ya esta modificada,intervenida y restauraday es
conocida por los lugareños como el “Foro Cultural” de la Magdalena
[Link] partido fundamental no ha sido modificado destacando
sobre todo la gran cantidad de escaleras muros y caminos que
persisten, su tubería y su chacuaco así como dos de sus edificios
que albergaron tanto las salas de telaresy las de máquinas,
elprimero orientado norte sur y en el segundo en el sentido oriente
poniente y que aún conserva la turbina del dínamo como pieza de
museo. Este último edificio presenta características poco comúnes y
hasta imprácticas para un edificio industrial ya que se encuentra en el
fondo de una pequeña barranca casi a niveldelas aguas del río justo
donde este tuerce su cauce con dirección al noreste hacia elCentro
de México. En sí el lugar con su uso actual bien pasa desapercibido
con bajo perfil como sitio de historia de nuestro patrimonio
industrial.
¿Que busca exponer en esta ponencia?
Esta ponencia busca demostrar como a través de la lectura y análisis
de los significados y valores intangibles que la morfología y tipología
del sitio tienen, conocimiento que nos podrá ayudar a explicar en
mucho la liga cartográfica de las referencias físicas y geográficas que
hasta la primera mitad del siglo pasado en nuestro país conformaron
las bases del desarrollo urbano. Constituyendose este edificio
industrial como un ejemplo escala uno a uno con el ser humano
consolidandose como referente y subsistente de importantes datos
documentales y que sobrepasa a la circunstancia de que lagran
mayoría de las evidencias documentales del edificio quedaron ocultas,
confundidas en archivos y destruidas en casi su totalidad. De su
análisis y estudio profundo puede llegar a darnos a conocer infinidad
de secretos de la ciencia matemática y la geometría a los cuales la
325
historia no ha aquilatado en sus verdadero valor y significado como
colaboradoras de la disciplina del estudio de la historia.
Porque el “El Águila Mexicana”
El águila es un animal al que el hombre ha respetado en casi todas
las civilizaciones del mundo y a lo largo de la historia la ha estudiado,
venerado e imitado desde tiempos inmemoriales, casi todas las
culturas del mundo la consideran como referente y para muchas se
constituye como símbolo oficial o tótem con altos grados de
significación ligados a sus cualidades de agresividad, inteligencia y
fuerza. Sus características físicas se exaltan destacando entre otras
el poderío de sus garras, su capacidad de vuelo y su descenso
helicoidal, o su ángulo de ataque a sus presas, la belleza y tamaño
de su plumaje, la fuerza de su pico y en este caso sus ojos y su
poderío. El ojo del águila ejemplifica perfectamente los enunciados
de la óptica y es todo un dechado de geometría, pues su forma y
convexidad así como su escudo supraorbital a modo de ceja ósea
que lo protege ,le permite una carrera de desplazamiento que aunada
a su enorme tamaño contribuye a la agudeza visual de su iris amarillo
casi blanco, su cristalino curvado y situado bastante lejos de la
retina forma una ojo semitubular similar a un catalejo que produce
una gran longitud focal y una imagen agrandada que le ayuda a
distinguir a su presa al doble o triple de la distancia de la que un ser
humano podría detectarla, solo agregando a lo anterior que el poder
de resolución que tiene el ojo de este animal se debe a sus fuertes
músculos y sus finos movimientos oculares.
Buscando la similitud de estas cualidades el ser humano a lo largo de
la historia ha desarrollado fundamentos para diseñar instrumentos y
herramienta basados en la óptica y la geometría que de descriptiva se
convirtió en analítica llevándose a la práctica en la topografía y la
astronomía entre otras.
326
Hace unos meses tuve oportunidad de observar una pequeña águila
que había llegado a la copa de un alto árbol en el sitio del que hoy
estamos hablando, también en un símil ubicaremos a la fábrica “El
Águila Mexicana” como un sitio estratégico que permite referenciar
físicamente la información geográfica del Anáhuac y desde ahí situar
las bases del cálculo de tiempos, distancias y fuerzas que van al
centro de la ciudad, desde ese punto en el cielo se observan las
constelaciones de Aquila y Serpens Cauda por ahí del 21 de marzo.
Descripción del lugar y su entorno
Con una extensión de 39,430 mts2 el lugar realmente se presta a
todo menos a una factoría, si analizamos su descripción, que inicia
desde la calle “Camino Real de Contreras” en el portón de la fábrica
“La Magdalena”, necesitamos bajar 90 escalones para llegar a los
accesos de sus edificios o en su caso a través de una pronunciada
rampa de más de 30°de inclinación. Al terminar nuestro descenso nos
encontramos con el marco de lo que fue un portón de acceso, sí en
efecto un portón de acceso que da de frente contra una pequeña y
escarpada barranca, raro pero así es, si traspasamos dicho marco y
su dintel nos encontramos con un gran cuadrángulo y de frente al
acceso de la nave que contiene el histórico dínamo caminamos 52
metros y ya estamos en la puerta, algo existe en el lugar que siempre
me llamó la atención, una reproducción en fibra de vidrio de la Piedra
del Sol, cuando llegué a Contreras hace veinte años pensé que algún
Delegado había tenido la ocurrencia de colocarla ahí, luego más tarde
comprendí que su colocación se debía a otras razones. En paralelo
baja la tubería que encauzaba el 50% del cuerpo de agua del río
Magdalena, con dos derivaciones una hacia un estanque, de donde
bajaba otra tubería 830 mts río abajo, conduciendo agua hacia el
dínamo de la fábrica Santa Teresa, para generar 52 kws/hora de
327
conformidad a los registros de la Secretaría de Agricultura y Fomento
encontrados en el Archivo del Agua, y otra al sitio frente al cual se
encontraba la reproducción de la piedra. De ahí la caída en chorro al
dínamo el cual tras de utilizarla generando también una corriente de
52 kws/hora y la devolvía por un acequia de 83 metros al río.
Tomemos en cuenta que la Unidad de Medida Teotihuacana es
considerada entre otros por el arqueólogo Saburu Sugiyama en base
al número 83.
Fig 2 Esquema y tubería decaida de agua a la turbina . Fábrica “El Águila Mexicana”
foto del autor
Pero la arquitectura al aire libre del “Águila Mexicana” encierra más
secretos del sitio, ya que sí esos 1,256 metros iniciales de los que
hablamos los dividimos entre diez partes obtenemos un segmento de
12.56 mts. Y sí a dicho segmento les sumamos .05 que es la
328
vigésima parte del número 1.0 y lo empleamos como factor
constante con lo cual elevamos al cuadrado 12.61 x 12.61 =
obtenemos159 metros ¿y esa distancia que? Pues esa distancia es
similar a la que tiene el vértice de la pirámide del Sol allá en
Teotihuacán a 60,000 metros del portón del Águila Mexicana.
Esos 159 metros persisten en la distancia que existe de la antigua
compuerta del canal de desfogue al río del agua de la turbina hasta
la escarpada barranca y es la distancia entre la sencilla mojonera
que marca al río hasta el edificio de telares con orientación norte
sur en donde existe una explanada en la cual podemos observar
cuatro troncos que marcan perfectamente un triángulo con dirección
al río.
Posteriormente cuando comprobé las distancias antes descritas,
comprendí porque estaba ahí la piedra del Sol, pues en ella se marca
la intersección de dos circunferencias de 159 mts con las cuales se
traza un ojo de águila geométrico bajo la cual se encuentra la
turbina.
329
Fig 3. Turbina de la antigua fábrica “El Águila Mexicana” foto sitio WEB Delegación
LaMagdalena Contreras
[Link]
Ese ojo de águila encierra una serie de figuras y formas geométricas
que permitirán el control de los fenómenos físicos y sus fórmulas de
cálculo que se produzcan derivados del desplazamiento de agua,
energía eléctrica y del propio ser humano mismo a través de las
superficies que desde ese sitio se puedan y quieran dominar desde el
lomerío hasta la superficie del lago.
Fig 4. Ojo de Águila geométrico y Ojo de Águila desplazamiento visual real Autor.
Ubicado como ya tenemos al ojo de águila geométrico con la fuente
de energía y de modernidad decimonónica sigue la pregunta ¿hacia
dónde volará esa águila? y para el efecto regreso a la cita maya
que mencione al inicio de esta plática
Habiéndose echado las líneas y paralelas del cielo y de la tierra, se
dio fin perfecto a todo, dividiéndolo en paralelos y climas. Todo
puesto en orden quedó cuadrado, repartido en cuatro partes como si
con una cuerda se hubiera todo medido, formando cuatro esquinas y
cuatro lados.
330
Nos falta trazar la línea generatriz y su paralela, entonces
empecemos por la generatriz y esa será la línea marcada por las
salidas del sol durante todo el año para lo cual como principio de
orden debemos empezar en el día treinta y nueve del año, el ocho de
febrero, ese día el sol sale a los pies del Iztaccihuatl y si en paralelo
virtualmente concebimos una línea en el eje del Popocatepetl esos
dos puntos se encuentran a una distancia entre ellos de
10,800metros 10 veces la distancia entre las tomas de agua de las
fábricas Santa Teresa y El Águila Mexicana y a setenta mil metros
del sitio de observación , también dicha distancia es la décima parte
de la cuerda virtual entre Malinalco y Teotihuacán esa mañana la
posición de Venus con respecto a ese cuadrángulo virtual es la de
un punto que prolonga de manera perfecta una hipotenusa de
cuarenta y cinco grados que mide 1,527 mts distancia, que divida
entre los 60,000 que se recorren de la fábrica a la pirámide de la
Luna nos da treinta y nueve veces . Para alinearnos en la fábrica
hoy en día se encuentra un larga barda que desde su inicio hasta lo
que era la cañada del río mide 159mts esa inclinación propicia que
se realice la referencia en perpendicular y se manifieste ya como un
punto de relación mismo que se repetirá a lo largo de la cuenca de
México en Mixcoac, México Tenochtitlán, y la Villa de Guadalupe.
No olvidemos que nuestro azimuth se encuentra al nororiente, su
ubicación nos proporciona nuestro posicionamiento en la cuenca de
México al formar un vértice con el eje norte sur lo que nos
permitirá como en un pantógrafo trazar paralelas en espejo a
nuestros dos ejes significativos la línea del sol y la línea norte sur ,
con esto logramos geometrizar el desplazamiento del ojo del águila.
331
Fig5 Desplazamiento de observatorios y desplazamiento del sol a lo largo del año y
eje norte sur
Fig 6. Esquemas de geometrización del ojo de águila Dibujo del Autor
Con base a estas referencias se tiene geometrizada la visión del
águila ahora falta lo más importante su contenedor o sea se
cabeza qu le dará su dirección para obtenerlo echemos un vistazo ala
serie de cuerdas o patrones qu se van dando por de sus la
morfologia sus edificios y linderos.
Queda entonces definir su contorno siguiendo con el Camino Real a
Contreras, el río Magdalena y ellindero con laextensión
pertenenciente a la fábrica Santa Teresa , elresultado será una forma
semeja un caracol, sí muy similar alaescultura en piedra que se
encuentra en el Museo del Templo Mayor en lo que fue Tenochtitlan.
332
Sí a este caracol lo abrimos virtualmente ,esto es lo reflejamos en
espejo y unimos los extremos contrarios obtendremos una figura
que llamaré cabeza de águila a esta misma le agregaré la
geometrización delojo y obtendremos un posicionador que será
referente en lamedición cartográfica del Anahuac mesoamericano.
333
Este señoras y señores es uno de esos intangibles que encierra la
fábrica textil” “El Aguila Méxicana”, quedando aún muchos más pero
debido al espacio que me corresponde en este evento en otra
ocasión podréexponerlos.
Muchas gracias por su atención.
334
3.1
“SUSTENTABILIDAD Y PATRIMONIO INDUSTRIAL:
DESORDENACIÓN DEL TERRITORIO”
Dr. Roque Juan Carrasco Aquino125
“España piensa América Latina en términos coloniales,
estableciendo una relación asimétrica en la cual se siente
cómoda. Historia de la idea de España imperial perteneciente
a la razón cultural de Occidente transportada en el túnel del
tiempo sirve a los intereses más rancios. Es así como la
propuesta franquista de naciones hispanas se transforma en
la versión del PSOE en comunidad iberoamericana para los
fastos del quinto centenario”
(Marcos Roitman Rosenmann:
“PSOE español dirige la recolonización de América Latina”.
LA JORNADA de México, Mayo 25, 2008)
Transformaciones del territorio en México
Al referirnos sobre las transformaciones territoriales, había que
contextualizar esos procesos que en muchas de las veces, se ha dicho
que gracias al encuentro entre dos culturas México es lo que hoy es
pude haber sido. Sin embargo, es importante destacar cuando menos
tres elementos que han incidido en la conformación del territorio de
México:
1. La necesidad de España o de la colonia para concentrar su poder
económico, político, social, militar, religioso, ideológico y el control
territorial de la llamada “Nueva España”. Asimismo, la estructura
regional para el control militar y de dominio de las culturas. Al mismo
125Docente e Investigador del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y
Desarrollo (CIIEMAD-IPN); y miembro cofundador del Laboratorio de Ambiente Sociourbano Regional (LASUR) del
Instituto Politécnico Nacional.
335
tiempo, existía ya un descontento de algunas culturas por el dominio
azteca; de ahí que, deseaban el derrocamiento de ésta. Al final
fueron los cempoaltecas y tlaxcaltecas los que se prestaron para el
derrocamiento de los aztecas.
2. La búsqueda de la riqueza, además de los minerales, en lo
fundamental el oro y la plata, se inserta la flora, la fauna y lo más
importante el control de las diferentes civilizaciones que existían
previa a la llegada de los invasores. Las riquezas fuertes de ese
momento para la Corona Española eran el oro, la plata y el cobre. No
obstante, para obtener estos minerales valiosos fue una extracción
sobre la explotación de la población nativa y de sus generaciones. Lo
que también fue expuesto por Eduardo Galeano126 que, de la
explotación de la plata extraída de América podría construirse un
puente entre los dos continentes: América y Europa.
3. Dominar un territorio con aquellas distintas culturas y riquezas, en
paralelo, sus formas de organización socioeconómica, era acabar con
la virtud de la civilización cultural de ese entonces. La hegemonía de
una cultura superior en armamento significaba no sólo el control
férreo socialmente, sino, los vastos territorios ricos en recursos
naturales que en su país de origen no existían de tal magnitud. Se
establecía de esa manera la hegemonía de una fuerza militar,
religiosa e ideológica para el sojuzgamiento de la civilización azteca y
la imposición de una cultura depredadora.
Es sabido por los historiadores y parte de los mexicanos que Hernán
Cortés, giró sus instrucciones, sobre la base de la ordenanza de la
corona española y mantener el dominio territorial, para la
construcción del camino importante entre Tenochtitlán y Veracruz; la
idea era la entrada y salida del transporte marítimo entre la nueva
126Puede verse la referencia en “Las venas abiertas de América Latina”. Ed. S. XXI Editores de México.
336
España y Europa. Se ha dicho que fue este camino que se transformó
en carretera en 1531; y fue Sebastián de Aparicio quien utilizó por
primera vez la carretera de la Nueva España con carretas tiradas por
bueyes127. Es esta carretera, dice la historia oficial que, llegaron de
España la cultura, los misioneros, los militares, las formas de
gobierno, la imprenta y productos comerciales. Asimismo, sin lugar a
dudas, el dominio ideológico que penetró por todos los medios sobre
la base de la cruz, la espada, los socavones, las torturas y los
asesinatos.
También de lado opuesto a la primera transformación territorial, era
importante para la colonia abrir nuevas rutas y mecanismos de
fluidez para el comercio de ese entonces: El virrey Antonio de
Mendoza ordenó la construcción de importantes caminos, entre ellos,
el que va de México a Acapulco; la idea de la corona consistía en
que este puerto sería el único del Pacífico autorizado a comerciar con
las Filipinas. Y no era nada despreciable la preferencia por la
diversidad de productos que entraban al país, por ejemplo: la seda
cruda, floja y torcida, tejidos de seda, telas finas de algodón,
almizcle, ámbar, incienso para usos religiosos, perlas, muebles finos y
especias, entre otros. Algunos de los productos que la Nueva España
enviaba, eran objetos de metal y una gran variedad de telas128.
Con relación a la minería, se sabe que entre los objetivos de la
Corona Española era dominar tanto a las culturas como la hegemonía
del territorio que destacaba por sus recursos mineros. De esta
manera, entonces, Según informes de oficiales reales, en 1532 se
descubrieron las primeras minas. De esta manera se fue conformando
el territorio con el primer gran distrito minero lo integraron: Taxco,
Zacualpan, Sultepec, Zumpango del Río, Espíritu Santo y Tlalpujahua.
127Tomado de la página web de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de México; en página web:
[Link]
128Ibídem.
337
El Segundo gran distrito, se consolida a mediados del Siglo XVI; para
ello se encontraba ya en explotación mineralo que ya era constituido
por los reales del Monte de Pachuca y Atotonilco. En cambio, para la
explotación del tercer gran distrito minero se inició en Zacatecas en
1547 y en Guanajuato en 1554. En este territorio abundaban más las
minas de plata. El desarrollo minero permitió que otros centros de la
geografía de la Nueva España fueran los centros de importancia para
la Corona Española; de este modo entonces, la reestructuración
territorial toma cuerpo, es decir, lo que podríamos llamar la
“ordenación del territorio económico”, véase mapa 1.
Lograríamos llamar entonces este periodo sobre la base del
quinquenio 1785-1789, al aparecer un reporte documental con los
principales centros mineros, los siguientes: Guanajuato, Catorce,
Charcas, San Luis Potosí, Zacatecas, Fresnillo, Sierra de Pinos, Taxco,
Acualpan, Sultepec, Chihuahua, Parral, Guarisame, Cosihuirachic,
Rosario, Cosalá, Copala, Álamos, Ostotipaquillo, Asientos de Ibarra,
Real del Monte, Morán, Bolaños, Sombrerete, Zimapán129; véase
mapa 2.
Mapa 1: geografía Nueva España. Mapa 2: organización del espacio
Imagen 1. Fuente: [Link]
Imagen 2. Fuente: “La regiones geográficas en México”: Claude Bataillon. Ed. S. XXI. P.
136. México, D.F.
129 Ibídem.
338
Es importante destacar que, actualmente, existen minas distribuidas
por todo el territorio nacional a excepción del este y sureste del país
y algunas de ellas han sido explotadas a lo largo de cuatro siglos, por
lo que ciertos yacimientos son relativamente pobres si se comparan
con los que estaban en uso en años anteriores. La mayoría de los
municipios mineros se localizan en zonas montañosas, zonas áridas y
llanuras costeras y las actividades mineras nacionales se limitan a la
extracción en tierra firme, sin explotar yacimientos submarinos.
México es un importante productor mundial de plata, celestita, sulfato
de sodio, bismuto, cadmio, mercurio, barita, grafito, antimonio,
arsénico, fluorita, plomo, zinc, molibdeno, feldespato, azufre,
manganeso, sal, yeso y cobre130.
Sobre lo establecido con la estructuración y transformaciones
territoriales, se produjo una cascada de nuevas rutas y/o camino que
conducían hacia los distintos destinos, sobre todo, hacia aquellas
zonas donde la minería empezaba a tener auge. De esta manera, lo
que permitió el desarrollo minero fue, además, de la explotación y la
concentración de población por las necesidades de toda esta rama de
la producción, devino de inmediato el desarrollo de la agricultura, la
ganadería y una diversidad de productos manufactureros que
demandaba el mercado de incipiente desarrollo. Al tiempo que
existían esas formas de desarrollo, se desenvolvían otros centros de
población que daban oportunidad para la diversificación de un
mercado, con orientación hacia los esquemas mercantilistas de los
españoles que de las culturas nativas: el Valle de México, Puebla,
Toluca, el Bajío, Jalisco, Oaxaca, Morelos, entre otras ciudades que ya
comenzaban a aparecer como partes de la nueva reestructuración
geográfica y económica de la corona española.
130Para ahondar al respeto véase en: “Minería en México”; en la página web:
[Link]
339
De la reestructuración a la conformación territorial
La dinámica de las transformaciones espaciales tiene significado en
las nuevas formas de organización del territorio, ante ello, se
expresan espacios y/o procesos de transición del territorio en cuanto
a las contradicciones que emergen bajo el amparo de las actuales
relaciones sociales de producción dominantes. Son estas relaciones
las que constituyen los pilares de la reestructuración del territorio.
Además de los actuales procesos de globalización en conjunto con las
políticas neoliberales aplicadas desde mediados de los ochenta en
México. De tal suerte que, las demandas de recursos de parte del
mercado externo, la nueva división internacional del trabajo, de la
geografía política, de los procesos productivos y de los flujos de
inversiones a escala mundial, sin duda, han modificado y
estructurado dinámicas adversas a las formas de producción de
México.
Consideramos, por otra parte que, la reestructuración territorial tiene
algunos elementos a considerar en este proceso del territorio en
México; por ejemplo, del planteamiento hecho de Rhina, tomamos de
Marx: “…el "capital" no es una categoría económica, sino un concepto
que refiere a un proceso social: un proceso que, subordinando la
producción y el mercado a una lógica ajena a la mera satisfacción de
necesidades, se sostiene y recrea en vínculos de dominio y
subordinación entre seres humanos. El capital, insistía Marx, no es
una cosa ni su naturaleza puede deducirse de la circulación mercantil
simple. El capital es una forma de existencia y reproducción de la
sociedad que tiene como fundamento la apropiación de vida humana,
mediada y ocultada por el dispositivo del intercambio mercantil
privado. El capital es, en esencia, un proceso de valorización de valor
340
fundado en la apropiación gratuita de trabajo excedente, en la
dominación de trabajo muerto sobre trabajo vivo. Mando despótico,
coerción, violencia, despojo, humillación y explotación atraviesan este
proceso como sus momentos constitutivos”131.
De lo expuesto en el párrafo anterior, podríamos obtener algunas
ideas que lograrían explicar esas transformaciones territoriales sobre
la base de la apropiación, subordinación y sobre las necesidades
ajenas a la civilización del continente americano y de valorización de
valor. Estos elementos son los que dan forma y contenido a la
transformación del territorio con toda crudeza y sobre las espaldas de
la población existente de nuestros territorios. De esta forma entonces
se obtienen algunas de sus contradicciones:
1. Existe un despojo de la población nativa o de la civilización que
usufructuaba, no sólo el territorio, per se, sino, el modo de
producir, consumir y distribuir bajo las formas de organización
social propia de la cosmovisión entre sociedad-naturaleza,
ajenas a la mercantilización de ellas; además, lejos de
encontrar una valorización de los recursos como hegemonía de
la reproducción del capital cosifica su entorno. Tal como ya se
conocía en Europa; quizá saliendo del feudalismo. En
consecuencia, son instancias de poder y de hegemonía las que
se impusieron sobre el territorio americano.
2. Se impone en este proceso, en tanto, la lógica de dominio
imperial para sojuzgar a los pueblos americanos; así como
131 Planteamiento tomado del artículo de Rhina Roux: “Teoría marxista: Marx y la cuestión del despojo. Claves
teóricas para iluminar un cambio de época”. En “Revista Herramienta” en página web:
[Link]
der=0&thold=0
341
parte de un dominio militar;además, para imponer sus formas
de utilización de recursos, destruir la civilización y ampliar la
sobreexplotación de los recursos naturales y humanos. Dos
fuertes componentes–recursos naturales y humanos-
fundamentales para la corona española que urgía de riquezas
para pagar sus grandes deudas. Pese a ello, no fue capaz, la
Corona, de mantener; la intención se enmarcó en la extracción
a sangre, fuego y el obscurantismo inquisidor de la iglesia las
que se impusieron sobre las conciencias, los saberes y las
obligaciones de la sociedad de América.
3. En cuanto a las formas de dominio que prevaleció, sobre
pasaron y fueron ajenos a las sociedades de América o, de las
formas de organización socioeconómicas: “…cuando el español
pone pie en el Nuevo Mundo, algunos de los pueblos indígenas
utilizaban el oro y la plata sólo como ornato. En una economía
donde no existe la moneda, los metales preciosos no son
empleados como medida de común de valores”132. Esto es en
esencia parte de las contradicciones a la que llegaban los
procedimientos para comprender las transformaciones del
territorio. De ahí que las transformaciones territoriales, no sólo
consistió en el ámbito físico, sino en todas las estructuras
económicas, políticas, sociales, ideológicas, étnicas, culturales,
religiosas, territoriales, etc.
4. Otro de los elementos que encontramos en este proceso
contradictorio de las reestructuraciones territoriales se
132 Tomado de: “El descubrimiento y al fundación de los reinos ultramarinos”. (Tomo VII) 2ª Ed. Varios autores.
Tomado de la página web:
[Link]
de+1515&source=bl&ots=wpKwlt8qaT&sig=OdXG5kOgQYVV3KZaX69QOP86zs8&hl=es&ei=NxLhSfWmOpHwnQeU4
7CxCQ&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=2#PPA484,M1
342
encuentran en la conformación mundial del mercado.
instrumento que concentra y permite los intercambios
comerciales sea dentro y/o fuera de las regiones nacionales
para entrelazar allende al mar. Es aquí donde comienza el
proceso de valorización de la mercancía. En esta instancia las
mercancías: los productos extraídos de las regiones de América
(Minerales, flora, fauna y los recursos humanos) toma cuerpo
en tanto formas de intercambio para la obtención de ganancias.
Se obtienen de esta manera un proceso que se vende y se
compra: la valorización que se obtiene como parte de la
transferencia de valor de los recursos baratos hacia la
valorización de ellos en función de un mercado especulativo en
Europa.
5. En suma tomaríamos como un punto de llegada, de momento,
que, la reestructuración del territorio en condiciones de
apropiación privada, de acumulación de capital, de
transformación en la desigualdad y en la diferenciación de
espacios construidos por las clases que detentan los poderes
económicos, políticos, sociales, militares, religiosos e
ideológicos, son los que construyeron un entramado
socioeconómico en el territorio para reproducirse, en tanto,
clase dominante y en cuanto a la reproducción de las relaciones
sociales prevalecientes. La colonización de la Nueva España es
un argumento del modo en que los espacios del territorio,
incluso, más espacios por sí mismos, son los recursos
distribuidos por todo un territorio lo que le da forma y
contenido a las políticas de reestructuración de la ordenación
del territorio para la reproducción del capital. Esto es lo que
subyace en muchas de las veces en cada planteamiento de la
ordenación del territorio (véase mapa Nº 3). Lo podemos
343
constatar en términos de la actualidad que ronda por América
Latina con la idea de dominio Español:
“Son proyectos de cooperación relacionados con las políticas
del FMI y el BM. Es la forma de evitar los riesgos de un
desborde popular y la falta de gobernabilidad en la región.
Este ha sido el discurso mantenido durante toda la legislatura.
Trinidad Jiménez lo sintetizó al asumir la Secretaría de Estado
para Iberoamérica, creada en junio de 2006. La cohesión
social es: "... devolver la fortaleza, capacidad, estabilidad y
credibilidad a las instituciones democráticas y mejorar la
gobernabilidad... camino exitoso... para un nuevo contrato
social...”. Por tanto, no es altruismo democrático ni
compromiso socialista militante. La lógica es otra. La cohesión
social es una llave. Abre otra dimensión: "El futuro de España
como país está en América Latina. El gobierno español
contempla América Latina como una apuesta estratégica". El
horizonte de la cohesión social es una apuesta de largo plazo
que garantiza la seguridad jurídica de las inversiones
españolas”133.
Mapa Nº 3: reinos de la Corona Española.
Fuente:
[Link]
as+espa%C3%B1olas+de+1515&source=bl&ots=wpKwlt8qaT&sig=OdXG5kOgQYVV3KZaX69QO
P86zs8&hl=es&ei=NxLhSfWmOpHwnQeU47CxCQ&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=2
#PPA484,M1 p. 484.
133 Cita textual tomada de LA JORNADA de México, Mayo 25, 2008, por Marcos Roitman Rosenmann: PSOE español
dirige la recolonización de América Latina. En pagina web: [Link]
[Link]
344
Las acciones encaminadas a reestructurar el territorio, tiene como
talón de Aquiles la rentabilidad del mismo territorio, de lo contrario
no tendría razón de ser de la reproducción del capital en condiciones
extraordinarias. El planteamiento que deviene en sus formas de
representación para el caso de México, lo retomamos sobre la base
de la idea de Delgadillo: “La mayoría de los estudios revisados sobre
inversión sectorizada, pero que se abocan a ubicar sus principales
impactos territoriales, concluyen que éstas se dirigen a entidades que
ofrecen la mayor rentabilidad y son ejecutadas a través de empresas
con recursos suficientes para competir” (Delgadillo, 2008). Esta es
una de las razones que explican dos modos de comprender el
territorio: la reestructuración en cuanto a sus formas físicas que
denotan espacios de reproducción del capital y la ordenación en tanto
reacomodo de zonas, áreas y regiones para ordenar y su correlato la
desordenación para intentar reordenar en el desorden. Un proceso
dialéctico que cada vez que se ordena va implícito la desordenación.
En consecuencia tenemos un proceso que destruye, construye y
excluye en la diversidad de las transformaciones físicas que trae su
contraparte la exclusión social y permea en todos los espacios de
reproducción social.
Entre los procesos que habremos de expresar ahora es lo que ha
llevado a considerarse como la parte fundamental de las
transformaciones territoriales y que como parte de su materialización
en la “ordenación” que subsume la esencia de este. Tal es así por
ejemplo, de lo que ya en su momento Marx y Engels lo plantearon
como el desarrollo capitalista en sus tres formas necesarias para
llevar a cabo el capitalismo: los terratenientes, los capitalistas y los
asalariados; esto a su vez corresponde, de acuerdo con Engels, a tres
grandes formas del rédito: la renta de la tierra, la ganancia y el
salario (Marx y Engels, 2002: 10).
345
También existen algunas expresiones que determinan las
transformaciones del territorio con sus dos formas: la ordenacióny
desordenación, que se obtiene en ese proceso; aquí encontramos
cuando menos cinco formas ocultas en la “ordenación” para la
“desordenación físico-social. También, transforma el territorio
acaparado por el sector inmobiliario, el capital bancario, comercial y
financiero en lo fundamental:
1. Para llevar a cabo un proceso de transformación del territorio, es
necesario, estar bajo instancias que defiendan la propiedad privada
del territorio; porque no siempre es un territorio ajeno y sin dueño.
En ocasiones puede ser de propiedad privada, social, ejidal y/o
comunal. Ante ello, es importante definir quienes tienen el usufructo
para lograr arrebatar en caso de que el capital lo demande. Aquí
comienza el paso y las peripecias de quienes mantienen como
propiedad recursos naturales envidiados por el capital. El territorio es
y será el soporte material tanto de los habitantes como de los flujos
de inversión que transforman de manera privada el territorio.
2. El territorio en cuanto a espacio o área con potencialidades de
recursos, si existe en el campo; o, urbano si es la ciudad o en un
centro de población que tiene próximo un área conurbada. Aquí el
proceso presenta cuando menos tres formas que se interrelaciona
entre sí: a) se ordena para construir nuevas centralidades que den
abasto a la producción de la ciudad, del capital y de la fuerza de
trabajo; b) la renta del suelo entonces es lo que determinará la forma
de ordenación para la desordenación que van siempre de la mano;
incluso, en el proceso de transformación territorial lo que importa no
es la modificación de la imagen urbana o del campo, lo que está
detrás es la valorización del suelo en toda su expresión y; c) en
cuanto a espacio convertido en mercancía que en periodos concretos
tendrá que constar en el escenario de la especulación para
346
intercambiar en dos direcciones: uno, en el ámbito político bajo la
correlación de fuerzas con los especuladores y con los movimientos
sociales que demandan de un espacio para construir y reproducirse y;
dos, las fuerza externas e internas se disputarán de los espacios
convertidos como el lugar donde concentrar y centralizar las
infraestructuras urbanas, la población, las industrias, la fuerza de
trabajo, en suma, las llamadas condiciones generales de reproducción
(mercado, escuelas, naves industriales, panteones, cines, teatros,
escuelas, universidades, centro de información-comunicación,
servicios de agua potable, salud, vivienda, drenaje, etc.).
3. El territorio de la ordenación para su transformación en la
desordenación-ordenación, obedece más a las relaciones sociales de
producción capitalistas que utiliza este soporte material como la base
física para reproducirse y al mismo tiempo convierte en mercancía
capaz de comprarse y venderse en el mercado que el propio modo de
reproducción exige. De lo contrario, las relaciones sociales
prevalecientes no se reproducirían. Es aquí, donde las
transformaciones territoriales se presentan como partes constitutivas
de la producción, consumo y distribución de los bienes y servicios
producidos en sociedad. También podemos observar la forma como
va adquiriendo la división social del trabajo en el territorio, lo que
determina una contradicción entre el campo, la ciudad y los espacios
entre los intersticios de las área metropolitanas del presente. Quizá
valdría la pena contextualizar lo que la contradicción en el capitalismo
aún no está resuelta entre el capital vs. trabajo; o sería a lo sumo,
ordenación vs. desordenación; transformación, vs. especulación;
explotación de recursos vs. abolición de los instrumentos.
4. Existe un elemento –la tierra del campo- que en ocasiones no lo
precisamos. En este caso es la transformación de la tierra del campo,
que pasa por procesos diferentes para ser transformada en territorio
347
dela urbanización. En consecuencia, el territorio constituido como el
espacio que emplazará la infraestructura necesaria para la
reproducción del capital. En este sentido, retomamos de Marx el
siguiente planteamiento, necesario en la comprensión de lo anterior:
“…en la cual la posesión134 de la tierra aparece como una de las
condiciones de producción para el productor directo, y su propiedad
de la tierra como la condición más ventajosa, como condición para el
florecimiento de su modo de producción. Así como el modo capitalista
de producción presupone, en general, que se expropie a los
trabajadores las condiciones de trabajo, así presupone en la
agricultura que a los trabajadores rurales se les expropie la tierra y
se los subordine a un capitalista que explota la agricultura con vistas
a la ganancia” (Marx, s/f).
5. De lo expuesto hasta el momento, consideramos pertinente que es
importante plantear que, tanto el espacio como el territorio, tienen
sus funciones reproductivas en este proceso de reestructuración y de
ordenación capitalista; aquí se presentan dos instancias de un mismo
proceso: primero, hablar de territorio, es como lo plantea Nievas, el
territorio es espacio social (Nievas, 1994). Asimismo,
complementamos lo siguiente, el territorio en cuanto a un soporte
físico geográfico que denota una dimensión de temporalidad y
coyuntural. Caracterizada y delimitada por sus estructuras sociales,
económicas, políticas, jurídicas, culturales, ideológicas, étnicas; en
suma, adquiere una conformación sobre la base de quienes lo
delimitan para sus fines. Comparativamente que, son las expresiones
de las relaciones sociales dominantes las que le dan una delimitación
temporal y de dominio. Segundo, el espacio en cuanto a ámbitos de
producción de mercancías (industria) y de concurrencia para el
134Los subrayados de este párrafo son del original hechos por Marx.
348
intercambio de mercancías (mercado)135. En cuanto al espacio; de
acuerdo a Ramírez, es una dimensión de la realidad material,
corpórea, objetiva (Ramírez, 2006)..
Es menester entonces precisar lo que abre la posibilidad de una
aproximación al debate del territorio. Siguiendo nuevamente a
Nievas, El territorio es, entonces, la organización, primero social y
luego conceptual, de un espacio; o, para expresarlo en otros
términos, la construcción social de un espacio, la articulación de
relaciones sociales con su asiento material, y su inteligibilidad. Los
ámbitos expresan, no el territorio, sino un aspecto de ese territorio:
la particularización de un tipo de práctica determinado, que, por su
coincidencia con un espacio suele fetichisárselo e, invirtiendo las
cosas, localizar el ámbito por el espacio136. Consideramos que este
proceso tiene algunas expresiones que conducen a las especificidades
del territorio cuando asume un proceso que los desdobla en su
territorialidad. Éste, es entonces lo que transforma ya en sus partes
que construyen esos ámbitos a los que se transcribe en líneas arriba.
En primer lugar, el territorio tiene sus manifestaciones en cuanto a
que, sobre y debajo, existen recursos que lo caracterizan como un
soporte e instrumento necesario para la reproducción social y del
capital; en segundo, al asumir el territorio como el espacio que lo
delimita, aún más, de lo que ya está estratificado por el capital y por
las relaciones sociales de producción capitalista, es decir, la
segregación y fragmentación que polarizan a la sociedad. Aquí
entonces, coincidimos con David Harvey y Neil Smith: La ciudad, más
que ser un espacio de reproducción social, es ahora un ámbito de
producción social, aglutinando y estableciendo lógicas de
combinaciones de factores e insumos que intervienen en la
producción de bienes y servicios, lo que, a su vez, dota a estos
135Ideas tomadas de Fabián Héctor J. Nievas: “Hacia una aproximación crítica a la noción de territorio”. En página
web: [Link]
136Ibídem.
349
espacios de una dimensión competitiva que tiñe a ciudadanos e
instituciones con un nuevo perfil que le da una significación
semántica muy diferente a lo que entendemos hoy por vida urbana,
civilidad, ciudadanía, civilización (Paulsen, 2008).
El espacio entonces, presenta algunos rasgos propios por su esencia
que lo hacen cada vez más el espacio de su espacio: de reproducción;
de producción; de consumo; de intercambio. Al tiempo que está en
proceso constante de cambio, es también, el soporte material donde
se expresan las diferentes clases sociales que se lo apropian; lo
transforman; lo compran; lo vencen; asimismo, se especula con sus
particularidades que lo hacen un espacio para reproducir el capital, la
fuerza de trabajo y el espacio mismo; en cuanto a sus condiciones
que la determinanenmarcado en el modo de reproducción. Se
valoriza, se construye sobre él, se reproduce, se destruya y se
conforma para una imagen que lo mercantiliza. El espacio entonces,
de acuerdo con Harvey, en cuanto a la relación entre capital y
territorio, la producción del espacio es un aspecto central de la
economía capitalista; es al mismo tiempo, lo que el desarrollo
urbanístico ha jugado en las dinámicas de acumulación de capital
(Harvey, 2007)137.
Al mismo tiempo en que estamos planteando sobre la reproducción
del capital, también, es el momento en el capitalismo financiero
tiende a concentrarse en forma incesante y la transnacionalización
monopólica nos somete al dominio de unas pocas marcas, el claro
ejemplo de ello la Microsoft de Bill Gates. Sin embargo, los
137Tomado de una entrevista de Iria Candela en El País. En página web: [Link]
07/2007/09/en_el_espacio_publico_ideal_el.php
350
economistas trazan curvas con supuestos de libre mercado y
competencia138.
Es significativo tomar en cuenta que México, juega hasta en la
actualidad, un papel importante en la minería. En tanto a que es una
actividad económica que desde la época colonial ha significado una de
las ramas productivas regionales del país. Ha estado presente en el
desarrollo del país como un factor importante de modernización y
avance, al suministrar insumos a prácticamente todas las industrias,
entre las que destacan las de la construcción, la metalúrgica, la
siderúrgica, la química y la electrónica, y al formar parte de la
fabricación de artículos de uso cotidiano, que van desde lápices,
relojes, joyas, televisores, computadoras, automóviles y camiones, la
construcción de casas, edificios y carreteras, hasta la manufactura de
una gran variedad de maquinaria y equipo139.
Sobre la base de las inversiones que han destacado en los periodos
de la década de los ochenta y noventa140, se ha venido
desarrollando la producción de minerales no metálicos en México;
según datos de Zárate que, el valor (en pesos) de esta producción a
nivel nacional, en ese lapso, ha variado como sigue: (1970)
$6´088,000; (1975) $14´291,000; (1980) $55´285,000; (1985)
$801´184,000; (1988) $7,493´000; (1993) $19,510´775,000. La
participación porcentual promedio de los estados mexicanos con
138 Cita tomada de: “Contribución crítica a la Teoría Marxista del Valor: aportes conceptuales para una
comprensión del Estado en la era Capital-Tecnológico”. En página web:
[Link]
139 Tomado del Instituto Nacional de Ecología: “Importancia de la Minería en México”. De la página web:
[Link]
140Ha habido un aumento muy grande de inversiones mineras en América Latina desde mediados de los años 1990.
Según datos obtenidos de la página web:
[Link]
351
mayor producción de minerales no metálicos son: Distrito Federal
14.8%, Estado de México, 20.75% y Nuevo León 19.30%141.
El periodo comprendido entre 1990 y 2001, se ha concluido que, 12
de los 25 mayores proyectos de inversión en minería seencontraron
en América Latina y el Caribe (ALC); asimismo, a nivel mundial, de
los 10 países con mayor inversión enminería, 4 se encuentran en ALC
(Chile, 1; Perú, 6; Argentina, 9; México 10) (Bridge, 2004)142.
Los impulsos por ampliar la dinámica de explotación minería de parte
de las trasnacionales, bajo el esquema de la modernización de
México, fue más que otra causa por la voracidad de las empresas
extranjeras las que deseaban obtener recursos naturales baratos y
con una fuerza de trabajo rentable por su baratura. En el siglo
pasado,la minería en México se desarrolló principalmenteen la
altiplanicie, en Pachuca,Guanajuato, Zacatecas, Fresnillo,
Sombrerete,Santa Bárbara y [Link], la actividad
minera es de sumaimportancia para la economía en Mé[Link]
estados son los principales centrosmineros en nuestro país143:
1. Sonora: Principal productor de cobre oro y grafito.
2. Coahuila: Principal productor de antimonio, bismuto y carbón.
3. Zacatecas: Principal productor de plata.
4. Chihuahua: Principal productor de cadmio y zinc, y único productor
de tungsteno.
141 Para ahondar al respecto véase Pedro F. Zárate del Valle: “Ordenamiento Ecológico Territorial del Estado de
Jalisco. Sistema Productivo Minero. Subsistema minero no metálico. Etapa: diagnóstico”. En página web:
[Link]
142 Datos de Anthony Bebbington. Universidad de Manchester. Centro Peruano de Estudios Sociales: “Minería,
conflictos sociales y comunidades campesinas: desarrollo y transformaciones territoriales”. En página
web:[Link]
143 Tomado de la US Geological Surveyhomepage; a su vez de la página web:
[Link]
352
Además se esto, nuestro país es productorimportante en cuanto a
una gran variedadde materiales, como lo son:
- Petróleo y Gas Natural
- Carbón
- Bismuto
- Cobre
- Oro y Plata
- Zinc
- Hierro y Acero
- Plomo
Son las actividades del sector primario los que en un principiose
fueron consolidando por las demandas internas y externas de forma
coyuntural. Las regiones en este proceso son las que por su
estructura política, económica, social y territorial, para algunas,
facilitan las oportunidades para que las inversiones fluyan hacia sus
sectores productivos o de vocación abierta a los flujos de inversión.
En este sentido destaca el periodo de1985 a 1995 donde se configura
una discontinuidad de un padrón de desarrollo basado en la
producción para el exterior en detrimento del mercado local. Este
período destacópor la implementación de cambios significativos en un
ámbito de negocios sobre la región engeneral, sin embargo, es en la
minería la que es beneficiada particularmente. Aquí se abren las
puertas hacia las políticas neoliberales como parte de la estrategia de
las inversiones de las trasnacionales.
Sobre el ordenamiento del territorio en desorden
Consideramos que este proceso-ordenación del territorio- en cuanto a
la regulación sobre el desarrollo o, más correctamente, el
crecimiento, urbano amerita laintervención del mercado especulativo
353
del suelo, como estrategia a imagen y semejanza de la reproducción
del capital constructor, bancario, comercial e inmobiliario. El
ordenamiento, entonces tiene su razón de ser en la apropiación
desigual. Sobre todo, con esta característica la convierten con un fin
en tanto es parte de la reproducción, sus formas expresivas van
desde la especulación, pasando por las expropiaciones forzadas de
sus dueños, hasta el dominio del o de losterritorios, así como de los
espacios urbanos y avasallar la frontera agrícola. Bajo esa tendencia
la ordenación territorial de la ciudad, se conforma un mecanismo que
permite que la llamada “ordenación” de un territorio tenga todas las
facultades jurídicas y políticas para que el sector inmobiliario
construya una trama urbana de acuerdo a los intereses especulativos.
Al referirnos sobre la cuestión de la ordenación territorial, lo que
intentamos comprender es las contradicciones a que conduce el
supuesto “orden” de un territorio controlado y acaparado por las
fuerzas del mercado. De ahí que podrimos explicar las nuevas formas
de las centralidades que van surgiendo al interior de las ciudades.
Prueba de ello es que, las centralidades juegan ese papel de
“ordenamiento” al interior de la ciudad. No como parte de la ciudad
en sí, sino para dar sustento al crecimiento y a la readecuación del
espacio urbano. Incluso, para el caso de las ciudades mineras, esa
llamada ordenación, se establece de acuerdo a la inserción de las
estructuras territoriales, producto del desarrollo histórico y de las
vicisitudes de sus habitantes, mismas que forman una trama de
ciudades con las siguientes características:
a) Sobre el centro de la ciudad minera, se establecen por concentración
y centralización las condiciones necesarias para la reproducción de la
ciudad misma; así como de sus economías de satisfacción material
que lleva consigo la economía minera, por ejemplo, el abasto de
alimentos, utensilios domésticos, materias primas, agua potable,
354
servicios públicos, en suma, se conforma una infraestructura de y
para la ciudad.
b) La concentración misma de una economía minera, atrae otras ramas
productivas como la agricultura, ganadería, la industria textil, la
manufactura, la industria de la construcción, la agroindustria, la
industria química, del papel, de la cementera, etc. Esto a su vez, se
concentran para reactivar aún más la economía de la región. Sin
embargo, aquí existe ya una economía que se regionaliza para
abastecer de recursos tanto humanos como de materias primas a la
industria minera y las que se desarrollan como parte de un proceso
de regionalización.
c) La ciudad minera en tanto centro de producción, establece
necesariamente o impulsa otros centro de población en dos
direcciones: primero, para desarrollar productos demandados por los
habitantes de la minería con productos ex profesos para esa industria
que conforman productos específicos; segundo, materias primas que
son extraídos de la periferia y que son necesarios para la industria
minera: carbón, pólvora, vidrio, productos químicos para el proceso
de los minerales como el oro y la plata en lo fundamental y; tercero,
la concentración d ela fuerza de trabajo que tendrá que desarrollar
todas las otras actividades económicas; ahora, ya no para la ciudad
minera como principio, sino, para la región donde se localizan las
otras actividades productivas. Empero, bajo los esquemas de
reproducción de la lógica del capital que distribuye sus modos de
producción, consumo y distribución en la obtención dela renta de
manera extraordinaria, de lo contrario no podría ser como tal.
De lo que intentamos comprender en este proceso de orden y su
correlato el desorden, son dos partes de un mismo todo. De existir un
desorden del territorio, lo que se busca dentro de los esquemas
355
jurídicos y políticos es el orden. Empero, bajo los esquemas de la
regularización de los usos del suelo, de distribución de las parcelas de
la urbanización con sentido especulativo para la construcción de
vivienda, de la direccionalidad de las vialidades hacia las empresas
que las demandan, por ejemplo, industrias metal mecánica,
automotriz, de la construcción, textil, etc. Un ejemplo de ello, lo que
sucede en Zapopan, Jalisco: “El cabildo de Zapopan otorgó a
mediados de julio pasado 190 mil metros cuadrados a la empresa
Consorcio Terrenos, con el argumento de que se ubican en cañadas
imposibles de utilizarse para vivienda, a cambio de que en el proyecto
de urbanización Argenta Parque Residencial construyese camellones y
áreas verdes” (Juan Calos Partida, La Jornada, 9-II-2009). Esta idea
nos corrobora sobre lo que podríamos llamar la ordenación en la
desordenación del territorio.
Sin embargo, para otros autores la ordenación del territorio, lo
concibe de la siguiente manera: Podríamos afirmar, en síntesis, que
la ordenación del territorio es un proceso y un instrumento de
planificación, de carácter técnico-político-administrativo, con el que
se pretende configurar, en el largo plazo, una organización del uso y
ocupación del territorio, acorde con las potencialidades y limitaciones
del mismo, las expectativas y aspiraciones de la población y los
objetivos de desarrollo. Se concreta en planes que expresan el
modelo territorial de largo plazo que la sociedad percibe como
deseable y las estrategias mediante las cuales se actuará sobre la
realidad para evolucionar hacia dicho modelo (Massiris, 2002).
LA SUSTENTABILIDAD Y EL PATRIMONIO INDUSTRIAL
En cuanto a la idea que intentamos esbozar sobre el patrimonio
industrial y su relación con la “sustentabilidad”, consideramos
importante plantear tres elementos que se interrelacionan y se
356
contradicen en cada periodo histórico en la cual estamos
refiriéndonos. Para ello entonces se propone lo siguiente:
1. Desde la época colonial en la cual se desarrollan los intentos por
mantener un estructura industrial en México; podríamos mencionar
en el periodo colonial como un proceso en el cual fueron las minas las
que dan píe a considerar entre sus expresiones una infraestructura
que denota y caracteriza los elementos de una trama entre el ámbito
rural y la incipiente ciudad de ese entonces. Aquí se podría explicar la
interrelación existe de la ciudad minera: Real de 14 (San Luis Potosí);
Zacatecas, Guerrero, Oaxaca, Guanajuato, entre otras ciudades.
Alrededor de estas ciudades mineras, también se construían escuelas,
hospitales, carreteras, edificios públicos, etc.
2. El territorio se estructura sobre la base de una trama urbana con
interrelación entre las ciudades que ya iniciaban sus vínculos con la
España imperial. Para ello, el sector minero como parte del proceso
industrial destinaba sus riquezas en la reproducción del capital
imperial y generaba una dependencia entre sectores de la industria
textil, como lo era de alimentos, de la piel, así como ciertos productos
manufactureros que demandaba el mercado local y se estructuraban
los procesos de una industria que giraba alrededor de la actividad
minera. También inicia con nuevos asentamientos propias de toda
actividad productiva.
3. Con el paso del tiempo fueron las infraestructuras de las minas, así
como el proceso de transformación las que identifican de cierta
manera las ciudades mineras. En especial la del oro, plata y cobre.
Sin embargo, estas expresiones junto con los otros elementos físicos
comienza a considerarse como el patrimonio de la zona y/o de la
ciudad para identificar lo que pertenece a la sociedad o a la ciudad
donde se asentaban las infraestructuras. De allí entonces se
considera un patrimonio como lo señala la presidenta, Belem Oviedo,
del Comité Internacional para la Conservación del
357
PatrimonioIndustrial (TICCIH) que no debe considerar en edificios
solamente, sino también en maquinaria, herramientas y archivos,
éstos últimos como documentación escrita y gráfica (Oviedo, 2010)
En cuanto a la idea planteada por Elsa Hernández, sobre el
patrimonio industrial para reforzar la idea anterior, se compone de los
restos de la cultura industrial que poseen un valor histórico,
tecnológico, social, arquitectónico o científico. Estos restos consisten
en edificios y maquinaria, talleres, molinos y fábricas, minas y sitios
para procesar y refinar, almacenes y depósitos, lugares donde se
genera, se transmite y se usa energía, medios de transporte y toda
su infraestructura, así como los sitios donde se desarrollan las
actividades sociales relacionadas con la industria, tales como la
vivienda, el culto religioso o la educación144.
Como parte del patrimonio industrial, planteamos como ejemplo en el
Estado de Oaxaca, por su envergadura e impacto social la
rehabilitación de la antigua central Hidroeléctrica "La Soledad" y la
creación del "Centro de las Artes San Agustín" en la antigua fábrica
de hilados, ambos en la localidad de San Agustín [Link]
representan un magnífico ejemplo de recuperación de instalaciones
industriales y su dedicación a actividades de interés para la
comunidad en que se integran145.
También se está considerando hoy día, el turismo de patrimonio, con
un dinamismo de tendencia hacia dos direcciones que identifican un
patrimonio industrial. Primero, por ejemplo, puede ser puesto en
valor por la actividad turística; el turismo es presentado como una
actividad que hace posible la difusión y; segundo, el acceso y el
conocimiento de los elementos valorizados como patrimonio
144Cita tomada de la página web: [Link]
145Puede remitirse al artículo: “México. Patrimonio industrial en el estado de Oaxaca”. En página web:
[Link]
358
(Troncoso y Almirón, 2005)146. En tanto, no podemos dejar de lado
dada la importancia que tiene el turismo para las ciudades lugar de
sede o constitución de un patrimonio para la sociedad. Sin embargo,
diferimos la idea de llamar al turismo como parte de una fuente
ingresos. Sobre todo al mercantilizar los espacios, el patrimonio que
demanda un mercado en detrimento de la zona, el emplazamiento y
si obstruye la historia para comprender el proceso en el cual se
constituye un patrimonio. Al turismo lo que le interesa es un espacio
de diversión o de apropiación de la historia a cambio de un valor que
se pierde entre el presente del intercambio y el pasado histórico. Ante
ello, es necesario plantear que el turismo debe permitir que la
historia no dependa del número de visitantes, sino de la preservación.
Que la moda y los enseres del mercado no conviertan al patrimonio
como mera instrumento intercambiable sobre las necesidades del
lugar. Esta apuesta hacia un turmos que exige las formas de obtener
una imagen o un objeto, podría no permitir un desarrollo de la
sociedad o d ela comunidad donde prevalece dicho patrimonio. En
tanto, es imprescindible la preservación y que la comunidad tenga un
papel importante en la gestión y buscar la preservación no sólo de un
edificio o de sus legados históricos sino d ela misma historia con la
que fue construida para dejar a las nuevas generaciones no el
patrimonio per se, sino la posibilidad de construir nuevos
patrimonios. Véase la imagen 1.
Imagen 1. Patrimonio industrial.
146 Remitirse a la página web: [Link]
359
Fuente: [Link]
De lo expuesto en líneas arriba, planteamos el riesgo que pueden
correr los espacios o el patrimonio, según, Blanca Muñoz que, “el
capitalismo tardío, entonces, es el que organiza el mercado utilizando
al Estado como un mecanismo más”. Además, lo que podría
convertirse en un riesgo al “…aparece el proceso de concentración de
empresas (nacimiento de las corporaciones nacionales y
multinacionales) y la organización de los mercados de bienes, de
capitales y de métodos de trabajo; asimismo, por otro lado, el Estado
pasa a ser un mecanismo regulador del mercado e interviene en los
crecientes desequilibrios del funcionamiento de éste. El capitalismo
tardío, pues, es el que necesita del estado para organizar los
desajustes creados por la lógica del beneficio de las enormes
corporaciones industriales y financieras” (Muñoz s/f).
Ahora de qué manera, podremos prever que, sobre la sustentabilidad,
el patrimonio industrial, histórico puede ser sustentable, al remitirse
a la idea que se ha diseminado de forma internacional. En cuanto
tomar sólo la idea del Informe BrundtlandConceptúa como sostenible
el modelo de desarrollo que "atiende a las necesidades del presente
sin comprometer la posibilidad de que las futuras generaciones
atiendan a sus propias necesidades"147.
147Puede remitirse a: “1987 Informe Brundtland”. En página web:
[Link]
360
Consideramos que no puede existir un desarrollo sustentable al
limitarse solamente sobre los tres pilares en la cual se reduce lo
sustentable. Es decir, restringiéndose en lo social, lo ambiental y en
lo económico. Para ello, nuestra propuesta que puede ser una
alternativa que llama a la discusión y a la incorporación de otros
factores ineludibles para replantear lo sustentable a secas por el del
“Desarrollo Socialmente Necesario y Suficiente”. Sobre esta idea a la
sazón, lo sustentable no puede relacionarse de manera independiente
con el patrimonio industrial e histórico. Será entonces esta idea como
punto de partida para posibles debates.
Tres elementos que están en el escenario del debate:
a) El patrimonio industrial e histórico no debe ser una instancia
que de sustento al turismo bajo el pretexto de crear fuentes de
empleo. Debe ser la historia con el patrimonio viviente de la
sociedad la que habrá de prevalecer por encima de lo edificado
sin tomar en cuenta la historiografía que presenta no como
hechos aislados, por el contrario son hechos que perviven por
encima del pasado.
b) La sustentabilidad, no debe limitarse a lo que se ha llamado en
ahorrar energía y recursos en detrimento de las necesidades
sociales y de los patrimonios históricos.
c) `Es importante replantear la idea de la sustentabilidad para
comprender un patrimonio de la sociedad que trascienda hacia
la humanidad y no reducir a hechos para el consumo del
mercado local y/o regional.
A manera de conclusión
Sobre las contradicciones que puede generar la ordenación del
territorio en el ámbito de la minería en México y en otros territorios,
361
suceden constantemente transformaciones físicas y ambientales;
además de las económicas, políticas, sociales, culturales, ideológicas
y regionales. De este proceso coincidimos con Zárate (2002), al
plantearnos lo siguiente: los impactos negativos podría concretizarse
en problemas en la atmósfera (contaminación de polvos, suspensión
de partículas, ruidos, etc.); problemas en el paisaje (deterioro en la
calidad del paisaje por la depredación y destrucción de la naturaleza,
la generación de desechos); problemas con la hidrología (generación
de residuos sólidos transportados como sólidos suspendidos y/o
sedimentos); problemas con el suelo (perdida de la capa orgánica,
modificación y deterioro de la topografía); problema con la
vegetación (perdida de cubierta vegetal); problema con la fauna
(modificación del hábitat). Estos entre otros elementos, pueden ser
incorporados a esta lista, por ejemplo, los problemas que derivan de
los procesos anteriores impactan en la comunidad, en la sociedad, en
las estructuras socioeconómicas, intervienen en la política y
transforma los hábitos y las formas de organización social de la
localidad. De tal manera que, son estos efectos los ya de por sí
impactan de manera negativa en todo el territorio.
Asimismo, cabe comentar sobre la fase que va adquiriendo el
capitalismo, en cuanto al proceso de la nueva expresión de la
acumulación del capital; esta para el presente se sustenta en la
llamada revolución científico-tecnológica. Esta a su vez presenta sus
contradicciones a raíz de los procesos que va transformando y de sus
múltiples fragmentaciones en la producción en el aparato productivo;
asimismo, existe una tendencia hacia la conformación de una
relocalización tanto nacional como internacional del proceso de
producción, consumo, distribución; en cuanto a la modificación de la
división internacional del trabajo, del espacio y de la reproducción del
capital, desde luego, incrementa la explotación de los recursos
humanos y naturales; en consecuencia, la plusvalía y la ganancia van
362
dela mano bajo este sistema capitalista de producción del
presente148.
Bibliografía
Bataillon, Claude (1988): “La regiones geográficas en México”: Ed. S.
XXI. P. 136. México, D.F.
Bebbington, Anthony (s/f): “Minería, conflictos sociales y
comunidades campesinas: desarrollo y transformaciones
territoriales”. Universidad de Manchester. Centro Peruano de
Estudios Sociales. En página
web:[Link]
ions/conferences/Bebbington_Flacso.pdf
Candela, Iria (2007): "En el espacio público ideal el conflicto es
continuo". Entrevista tomada de El País; en página web:
[Link]
07/2007/09/en_el_espacio_publico_ideal_el.php
Centro de Información y Comunicación Ambiental de Norte América.
CICEANA, A. C. y de la US Geological Surveyhomepage (s/f):
“saber más…minería”. En página web:
[Link]
Delgadillo, MaclasJavier(2008): “Desigualdades territoriales en México
derivadas del tratado de libre comercio de América del Norte”.
Eure (Santiago) v. 34n. 101 Santiago. ISSN 0250-7161 versión
impresa. En página web:
[Link]
71612008000100004&script=sci_arttext
148 Algunas de estas ideas fueron extraídas de Josefina Morales: “La globalización y los cambios Territoriales
Nacionales”. En página web: [Link]
363
Harvey, David (2004): “Crisis y Reinvención de la Ciudad
contemporánea”. “Las grietas de la ciudad capitalista”
Entrevista con David Harvey. Carolina del Olmo y César
Rendueles. En página web:
[Link]
avid_Harvey.pdf
-Instituto Nacional de Ecología(2007): “Importancia de la Minería en
México”. En página web:
[Link]
[Link]
J. Nievas, Fabián H (1994): “Hacia una aproximación crítica a la
noción de territorio”. Artículo publicado en Nuevo Espacio.
Revista de Sociología, de la carrera de Sociología. UBA;
Argentina. En página web: [Link]
[Link]/2008/03/hacia-una-aproximacin-crtica-la-
[Link]
Marx, C y Engels, F (2002): “El Capital” / Libro tercero. El proceso
global de la producción capitalista / Volumen 6. Ed. S. XXI.
Marx, Carlos (s/f): El capital/libro/tercero: “El proceso global de la
producción capitalista”. Vol. 8. “Transformación de la
plusganancia en renta de la tierra”. Los réditos y sus fuentes.
Sección sexta: Transformación de la plusganancia en renta de
la tierra. Cap. XXXVII. En página web:
[Link]
Massiris, Cabeza Á (2002): “Ordenación del territorio en América
Latina”. Departamento de GeografíaUniversidad Pedagógica y
Tecnológica de Colombia –UPTC. Tomado de Scripta Nova.
REVISTA ELECTRÓNICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES
Universidad de Barcelona. ISSN: 1138-9788. Depósito Legal: B.
21.741-98
Vol. VI, núm. 125. En página web:
[Link]
Morales, Josefina (2004): “La Globalización y los Cambios
Territoriales Nacionales”. Asociación por la Unidad de Nuestra
América. Revista Unidad Regional – Imágenes de Nuestra
América. N° 18 (septiembre—diciembre). En página web:
[Link]
[Link]
Paulsen, Bilbao A. (2008): “David Harvey y Neil Smith. Capital
financiero, propiedad inmobiliaria y cultura”. Reseñas. Revista
de geografía Norte Grande. Nº 40 Santiago. En página web:
[Link]
34022008000200009&script=sci_arttext
Ramírez, Rionda J. I. (2006): “Teorías de la región”. Edición
electrónica. En página web: [Link]/libros/2006/jirr-
reg/
Roitman, Rosenmann Marcos (2008): “PSOE español dirige la
recolonización de América Latina”.LA JORNADA de México. En
364
página web: [Link]
historica/PSOE-espanol-dirige-la-recolonizacion-de-America-
[Link]
Roux, Rhina (2007): “Teoría marxista: Marx y la cuestión del
despojo. Claves teóricas para iluminar un cambio de época”. En
Revista “Herramienta”, ver página web:
[Link]
me=News&file=article&sid=603&mode=thread&order=0&thold
=0
Secretaría de Comunicaciones y Transportes (s/f): “Camino de
conquista”. En página web:
[Link]
Tomado de “Minería en México”; en la página web:
[Link]
Varios autores (s/f): “El descubrimiento y la fundación de los reinos
ultramarinos” (Tomo VII) (2 ª Ed.). en página web:
[Link]
252&lpg=PA252&dq=las+deudas+espa%C3%B1olas+de+1515
&source=bl&ots=wpKwlt8qaT&sig=OdXG5kOgQYVV3KZaX69QO
P86zs8&hl=es&ei=NxLhSfWmOpHwnQeU47CxCQ&sa=X&oi=boo
k_result&ct=result&resnum=2#PPA484,M1
- Zárate del Valle, Pedro F: “Ordenamiento Ecológico Territorial
del Estado de Jalisco. Sistema Productivo Minero. Subsistema
minero no metálico. Etapa: diagnóstico”. En página web:
[Link]
[Link]
- Zárate, del valle Pedro F (2002): “Proyecto: ordenamiento
ecológico territorial del estado de Jalisco. Sistema productivo
minero: Subsistema minero no metálico”. ETAPA:
DIAGNÓSTICO. En página web:
[Link]
[Link]
Oviedo, Belem (2009): “Fomenta TICCIH México apoyos para
rescatar patrimonio industrial”. En página web:
[Link]
[Link]
Hernández, Pons Elsa y Sánchez Hernández A (s/f): “Arqueología
industrial en México”. En página web:
[Link]
Muñoz, Blanca (s/f): “Teoría crítica y escuela de Frankfurt crisis de la
teoría: Habermas/Offe”. Universidad Carlos III, Madrid. En
página web:
[Link]
[Link]
365
3.2
CULTURA VERDE, UN PATRIMONIO INDUSTRIAL
INTANGIBLE QUE URGE SEA GLOBALIZADO, PARA EL
CABAL RESCATE DE LA TIERRA
Meva Cruz Maldonado149
Carmen Gutierrez Arreola150
Francisco Garcia Mora151
Introducción
Hoy día el tema de moda es la contaminación y todo lo que con ello
se genera, desde las pequeñas o grandes enfermedades personales,
hasta los desastres naturales que han provocado la muerte de cientos
de personas, y todo ello debido al Calentamiento Global,
149 evicruz35@[Link]
150 cga160774@[Link]
151 upiicsa_fgmora@[Link] UPIICSA, IPN
366
consecuencia de nuestras acciones, donde años atrás, el ser humano
vivía en extrema libertad, tenia de todo y en grandes cantidades,
además no eran muchos los habitantes, entonces se gozaba y
disfrutaba de todos los recursos, pero aunque eran pocos, a nivel
mundial se generaron las guerras, precisamente por la ambición de
poseer y controlar, y comienza a generarse la contaminación desde
muchos enfoques, en opinión muy personal, precisamente el afán de
controlar, de ganar, de poseer, es lo que ha movido al hombre a
ensuciar el planeta, bueno…. La posición física que le corresponda, y
luego pensar que solo vale y cuenta su opinión, su familia, su
bienestar, por ello ha ganado, conquistado y adquirido lo que tiene.
Pero todo tiene consecuencias, y acaso podrán mirar después de
varios años, lo que han heredado a sus seres queridos, muchos de
nuestros antepasados yo creo que ni siquiera se imaginaban como iba
estar la humanidad para el presente siglo XXI que estamos viviendo.
Otros, los adivinos ó profetas, han tenido alguna visión y quizá los
creyeron locos en esos tiempos.
Pero, nuestro presente ¿Cómo esta? Acaso es algo desconocido para
algunos de los presentes, NOOOOO, urge que precisamente unamos
esfuerzos, sino podemos hacerlo a nivel mundial, por lo menos en
nuestras áreas de poder, “poder de querer hacerlo”, y entonces
empezar hoy, porque mañana puede ser tarde.
Por lo tanto ejercer la cultura, no es difícil, es como una moda, y si al
vecino le acomoda, casi podemos asegurar que se pondrá también a
la moda, haciendo lo que le permita estar a la moda, esto es, con la
CULTURA ECOLOGISTA.
No estoy hablando de “algo desconocido”, todos conocemos lo que se
ha dicho desde años atrás, lo que estoy presentando ahora, es una
invitación a generar precisamente un patrimonio intangible para
367
las futuras generaciones, hoy será intangible, pero en un futuro
cercano, será tangible, podrán respirar, comer y sentir a la
naturaleza, con todos sus sistemas, aquí no se vale ser uno, aquí
tenemos que ser MUCHOS MAS GENERADORES DE UN CAMBIO DE
ACTITUD, generadores de una CULTURA ECOLOGISTA que es lo
que necesita la tierra hoy.
I.- OBJETIVOS
I.1.- GENERAL: Sensibilizar a los educadores, autoridades
académicas y gobierno, acerca de la necesidad urgente de instituir en
sus planes y programas de estudio, teorías de responsabilidad social
sustentable, mismas que conforman una nueva CULTURA
ECOLOGISTA, y con ello en forma globalizada combatir el
calentamiento global, y disfrutar de los sistemas natural y artificial
que necesitamos para seguir subsistiendo en la tierra. Cumpliendo así
con las medidas dictadas por el Plan Nacional de Educación Ambiental
y otras leyes dictadas para proteger el medio ambiente.
I.2.- ESPECÍFICOS
Que las autoridades académicas ejecuten acciones sobre la
urgente necesidad de la innovación educativa ambiental, instalando
una CULTURA ECOLOGISTA, de valores y normas que conlleven a
un cambio de actitud en toda la sociedad.
Que maestros y alumnos alcancen un conocimiento más profundo
del calentamiento global y con ello busquen acciones sustentables
para su formación profesional con CULTURA ECOLOGISTA.
Ejercer un cambio de actitud en cumplimiento con las normas y
medidas apropiadas que instituye el Plan Nacional de Educación
Ambiental, para garantizar la prolongación de un ambiente sano que
contribuya al logro de las metas educativas.
368
Buscar vivir con los niveles mínimos necesarios, Reduciendo el uso
excesivo de recursos, Reciclando y Re-usando todo lo que sea
posible, y Re-educando a la sociedad hacia un cambio de actitud.
II.- HIPOTESIS
El hablar del calentamiento global es ya cotidiano en todos los
contextos, el hablar del origen de éste evento, ha sido llevado a un
plano objetivo, y se cree que a partir de la explotación de recursos, la
distribución de la riqueza, la destrucción natural y cultural, etc., se ha
generado tal problema. Sin embargo, queda abierta la posibilidad de
la reflexión profunda y la actitud crítica que nos lleve a la
comprensión cabal del significado de los actos de los hombres frente
a su medio ambiente. Probablemente si pensamos en el medio
urbano encontremos justificaciones en el estrés de las presiones
socioeconómicas y la inseguridad que se acentúan cotidianamente en
este medio, pero qué sucede en el medio rural, donde el individuo
vive en contacto estrecho con la naturaleza y obtiene más
directamente de ella sus satisfactores. No pretendo afirmar que en
este medio no se viven las mismas presiones; la intención es
reflexionar porque no paramos de contaminar. Se requiere
concientizar a la sociedad de donde proviene la contaminación y
quien la puede detener, para con ello alcanzar las medidas de
protección ambiental.
III.- MARCO LEGAL DE REFERENCIA
En los albores del nuevo siglo, se observan una demanda de
educación superior sin precedentes, acompañada de una gran
diversificación de la misma, y una mayor toma de conciencia de la
importancia fundamental que este tipo de educación reviste para el
desarrollo sociocultural, económico y para la construcción del futuro,
de cara al cual las nuevas generaciones deberán estar preparadas con
nuevas competencias y nuevos conocimientos e ideales. La educación
369
superior comprende todo tipo de estudios hacia obtener un
patrimonio tangible, esto es la CULTURA ECOLOGISTA
Lo anterior resulta hoy un patrimonio industrial intangible, mismo que
urge sea investigado, legalizado y normatizado para que mañana sea
tangible.
DEFINICION DE EDUCACION AMBIENTAL.
La educación ambiental es un proyecto estratégico que tiene como
reto moverse entre las áreas de diferentes ciencias, dado que su
quehacer es interdisciplinario y así lo requiere, para abordar la
complejidad del problema. “La Educación Ambiental tiene una
propuesta con un enfoque holístico, propone una nueva ética,
una nueva concepción del mundo, considerando una visión
integradora, así como la reconstitución del conocimiento y el
dialogo de saberes. Su filosofía está sustentada en una nueva
ética ambiental cuyos principios y valores están encaminados
a la solidaridad, a la integración de una autonomía de
participación que nos lleva a una armonía y reintegración del
ser humano con la naturaleza” 152
BASE LEGAL DE PROTECCION AL AMBIENTE
La tarea por hacer es necesariamente, despertar la conciencia hacia
la renovación ambiental, discernir críticamente, no con una actitud de
reprobación hacia lo que quizá o seguramente hemos hecho.
Cuestionarnos acerca de si nuestros actos de consumo y estilo de
vida es totalmente congruente con nuestra "nueva actitud" de
152 Academia Nacional de Educación Ambiental. [Link]
370
protección al medio ambiente. Lo importante es la reflexión
sobre las actitudes que alientan la vida humana y que orientan
la dirección del progreso y calidad de vida (Gil Martínez: 1998,
p. 183) y esto sólo es posible lograrlo con esa unificación de
intereses, objetivos y estrategias a nivel de sociedad, pero también
de comunidad escolar.
Por lo que respecta a la base legal que en México existe, cabe aclarar
que a la fecha existen más de cincuenta leyes, reglamentos y códigos
respecto al desarrollo sustentable, por lo cual se recomienda que para
un mayor conocimiento del mismo se consulten las reglamentaciones
del interés particular, por ahora se cita únicamente lo siguiente:
LEY GENERAL DEL EQUILIBRIO ECOLOGICO Y LA
PROTECCION AL AMBIENTE.
TITULO PRIMERO. - DISPOSICIONES GENERALES
Cap. I.- NORMAS PRELIMINARES
ARTÍCULO 1.- La presente Ley es reglamentaria de las disposiciones
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que se
refieren a la preservación y restauración del equilibrio ecológico, así
como a la protección al ambiente, en el territorio nacional y las zonas
sobre las que la nación ejerce su soberanía y jurisdicción. Sus
disposiciones son de orden público e interés social y tienen por objeto
propiciar el desarrollo sustentable y establecer las bases para:
I.- Garantizar el derecho de toda persona a vivir en un medio
ambiente adecuado para su desarrollo, salud y bienestar;153
153 [Link]
371
Como puede observarse la ley es clara al respecto del cuidado legal
que como ciudadano debemos tener del equilibrio ecológico.
IV.- “CULTURA VERDE, UN PATRIMONIO INDUSTRIAL
INTANGIBLE QUE URGE SEA GLOBALIZADO, PARA EL CABAL
RESCATE DE LA TIERRA”
Hoy día el tema de moda es la contaminación y todo lo que con ello
se genera, desde las pequeñas o grandes enfermedades, hasta los
desastres naturales que han provocado la muerte de cientos de
personas, y todo ello debido al Calentamiento Global, por ello es
importante que se instituyan urgentemente las mínimas acciones
sustentables que la escuela puede empezar a practicar y con ello
poner en práctica las cuatro “R” de la protección ambiental.
ACCIONES SUSTENTABLES PARA INSTITUIR UNA CULTURA
ECOLOGISTA
En atención a lo anteriormente citado y como parte de la estrategia
de sensibilización hacia una CULTURA ECOLOGISTA, se propone
una educación generadora de acciones sustentables, que cabe aclarar
no las únicas, pero si son recomendables las siguientes:
CUADRO DE ACCIONES DE PROTECCION AMB IENTAL
Cambiar las bombillas tradicionales por otras de bajo consumo
(compactas fluorescentes, o LED's). Las CFL, consumen 60% menos
electricidad que una bombilla tradicional, con lo que este cambio
reduciría la emisión de dióxido de carbono en 140 kilos al año.
Ajustar el aire acondicionado, se podrían ahorrar unos 900 kilos de
dióxido de carbono al año, poniendo el termostato con dos grados
menos en invierno y dos grados más en verano.
Evitar el uso del agua caliente. Se puede usar menos agua caliente
instalando una ducha-teléfono de baja presión y lavando la ropa con
agua fría únicamente
Utilizar un colgador/tendedero en vez de una secadora de ropa. Si se
seca la ropa al aire libre la mitad del año, se reduce en 320 kilos la
emisión de dióxido de carbono al año.
372
Comprar productos de papel reciclado. La fabricación de papel
reciclado consume entre 70% y 90% menos energía y evita que
continúe la deforestación mundial.
Comprar alimentos frescos, consumir comida congelada consume 10
veces más energía.
Evitar comprar productos envasados. Si se reduce en un 10% la
basura personal se puede ahorrar 540 kilos de dióxido de carbono al
año.
Utilizar menos los aparatos eléctricos; al menos, los encaminados
exclusivamente al ocio. Desconectar los aparatos de radio, televisión,
juegos, etc. a los que no se esté prestando atención en ese
momento.
Elegir un vehículo de menor consumo. Un vehículo nuevo puede
ahorrar 1.360 kilos de dióxido de carbono al año si este rinde dos
kilómetros más por litro de combustible (lo mejor sería comprar un
vehículo híbrido o con biocombustibles)
Conducir de forma eficiente: utilizando la marcha adecuada a la
velocidad, no frenar ni acelerar bruscamente, y en general intentar
mantener el número de revoluciones del motor tan bajo como sea
posible.
Evitar circular en horas pico.
Caminar, ir en bicicleta, compartir el vehículo y usar el transporte
público. Reducir el uso del vehículo propio en 15 kilómetros
semanales evita emitir 230 kilos de dióxido de carbono al año.
Elegir una vivienda cerca del centro de trabajo o de la escuela de
nuestros hijos.
No viajar frecuentemente ni lejos por puro placer. Desde hace unos
20 años el hábito de viajar en avión se ha extendido de tal forma, y
en ocasiones a precios tan bajos, que las emisiones de gases debidas
a los aviones se han incrementado en más de un 200%.
Revisar frecuentemente los neumáticos. Una presión correcta de los
neumáticos mejora la tasa de consumo de combustible en hasta un
3%. Cada litro de gasolina ahorrado evita la emisión de tres kilos de
dióxido de carbono.
Plantar árboles. Una hectárea de árboles, elimina a lo largo de un
año, la misma cantidad de dióxido de carbono que producen cuatro
familias en ese mismo tiempo. Un solo árbol elimina una tonelada de
dióxido de carbono a lo largo de su vida
En virtud del presente problema del calentamiento global, que
estamos viviendo, urge que por todos los medios y en todos los
espacios, las personas responsables de grupos de estudio o trabajo,
adquieran el compromiso de comunicar y ejecutar acciones
sustentables como las citadas, entre otras, para el cuidado del
ambiente.
Con respecto al área educativa la responsabilidad es mucho mayor,
en virtud de ser un patrimonio industrial intangible que necesita
ser globalizado para disminuir el calentamiento global en un
373
corto plazo de tiempo.
Por lo anterior urge, que desde las aulas, empiecen a formarse
profesionales con CULTURA ECOLOGISTA.
DECALOGO DE ETICA PARA UNA CULTURA ECOLOGISTA
Se cree también, que es un poco más lento el instituir asignaturas de
estos temas en los planes y programas de estudio, (no para todas las
escuelas, quizá algunas ya los tienen), por ello se plantea, que
podrían ya ponerse en marcha; para lo cual se RECOMIENDA también
un DECALOGO DE ETICA PARA UNA CULTURA ECOLOGISTA que
en principio podemos instituir en forma moral y en función de
nuestros valores, y que consiste en los diez puntos que se citan a
continuación:
DECALOGO DE ETICA PARA UNA CULTURA ECOLOGISTA
PRIMERO.- Reconocer que un ambiente sano es de vital importancia para asegurar
la sobrevivencia humana en el planeta tierra.
SEGUNDO.- Aceptar la responsabilidad que me incumbe para participar en forma
activa a realizar la labor social de protección del medio ambiente,
TERCERO.- Efectuar aportaciones de conocimiento e inclusive monetaria si es
posible, para contribuir a la suma de las actividades de mi comunidad con
programas de reforestación y cuidado del medio ambiente.
CUARTO.- Cuidar con todo mi esfuerzo los recursos naturales de la tierra incluidos
el aire, el agua, la flora y la fauna y especialmente muestras representativas de los
ecosistemas naturales.
QUINTO.- Orientar mis actos en todo momento, atendiendo con mayor énfasis las
consecuencias que estos puedan tener, para no causar daños pequeños o grandes
e irreparables al medio ambiente.
SEXTO.- Aplicar mis conocimientos, y capacitar a grupos de trabajo para ejercer en
todo tiempo y lugar acciones de responsabilidad social sustentable.
SEPTIMO.- Hacer públicas las políticas ambientales las cuales están encaminadas a
aumentar el potencial de crecimiento actual y futuro de los países.
OCTAVO.- Respetar y hacer que se respete el cuidado de los animales domésticos,
vigilando que, desechos y residuos alimenticios se coloquen en la basura
correspondiente.
NOVENO.- Ocuparme con espíritu de cooperación a practicar el método de las
374
cuatro “R”, Re-usar, Reciclar, Reducir y Re-educar todo lo posible.
DECIMO.- Establecer y formar parte de grupos de trabajo formados por niños,
jóvenes, adultos o ancianos para elaborar programas de enseñanza y
sensibilización, orientada a la protección del medio ambiente.
Por el contrario, como estamos viviendo la sociedad del conocimiento,
existe demasiada información que puede dar luz al respecto del tema
del calentamiento global, no nos hagamos sordos y necios, y
pongamos manos a la obra hoy, mañana puede ser tarde.
EL PATRIMONIO INDUSTRIAL INTANGIBLE QUE URGE SEA
GLOBALIZADO, PARA EL CABAL RESCATE DE LA TIERRA.
El patrimonio industrial se ha consolidado como una parte importante
del patrimonio cultural de todos los pueblos. Se han logrado notables
avances en el estudio y definición de sus manifestaciones TANGIBLES
como son bienes muebles, inmuebles y grupos documentales; pero,
la investigación sobre el estudio del PATRIMONIO INDUSTRIAL
INTANGIBLE como son hábitos, costumbres, tradiciones laborales y
singulares formas de saber y hacer, quizá a la fecha no han tenido
una evaluación metodológica de sus manifestaciones y también se
consideran indispensables para el cabal rescate de la tierra, nuestra
casa, la única casa que tenemos, y que actualmente se encuentra en
un estado de enfermedad terminal por el grado de contaminación que
la aqueja.
El patrimonio industrial que ha producido individualmente o en masa
tantos bienes y servicios, conlleva un significado cultural, esto nos
interesa mucho, en virtud de que precisamente no se ha considerado
dicha cultura, y por el contrario, únicamente el aspecto lucrativo, sin
analizar las consecuencias. Sin embargo es tiempo de rescatar esa
cultura, y convertirla de simple y olvidada, hacia una CULTURA
ECOLOGISTA, que al mismo tiempo hará un Patrimonio Industrial
375
Intangible, poner en práctica sus acciones de responsabilidad social
sustentable, para hoy y para mañana.
“Esto significa salir de la lógica individual antropocéntrica para entrar
a una lógica natural comunitaria; salir de una enseñanza y evaluación
individuales a una enseñanza y valoración comunitarias; salir del
proceso de desintegración del ser humano con la naturaleza a la
conciencia integrada con la naturaleza; salir de una enseñanza
orientada a obtener sólo fuerza de trabajo a una enseñanza que
permita expresar nuestras capacidades naturales; salir de la teoría
dirigida a la razón para sólo entender, a una enseñanza práctica para
comprender con sabiduría; salir de una enseñanza que alienta el
espíritu de competencia a una enseñanza-aprendizaje
complementaria para que todos vivamos bien y en plenitud”. Miguel
Palacín Quisp154
Puede parecer imposible hablar de CULTURA ECOLOGISTA, cuando
nos referimos al sector productivo industrial, y cuando hablamos de
patrimonio industrial tangible e intangible; solo es cuestión de
enfoque, porque no estamos acostumbrados a vivir y poner en
práctica dichos concepto, pero… lo que es importante, es que,
cuando uno conoce éstas teorías, NO HAY QUE OLVIDARLAS, HAY
QUE PRACTICARLAS.
CONCLUSION
El presente proyecto está dirigido a demostrar la urgente necesidad
de diseñar un nuevo modelo educativo ecologista, que conlleve a
construir el conocimiento, para hacer de nuestra sociedad, una
sociedad de responsabilidad social sustentable, contando con
154 Coordinador General CAOI [Link]
376
profesionales ecologistas, que promuevan el patrimonio industrial
intangible de acciones sustentables en los centros de trabajo, que
motiven a su personal a un cambio de actitud, y ejecuten, tanto en
la escuela como en las empresas y la sociedad en general esta
práctica, dignas de una dinámica que nos lleve a alargar la vida del
planeta tierra, nuestra casa, la única casa que tenemos.
Acaso podrán mirar atrás, después de varios años nuestros
antepasados; para ver lo que nos han heredado, muchos de
nuestros ancestros no se imaginaban como iba estar la humanidad
para el presente siglo XXI, otros, los adivinos ó profetas, tuvieron la
visión y quizá los creyeron locos, si pudieran ver y decirnos,
cambien, cambien ya de actitud, no equivoquen su camino,
porque les pesara.
Esta es nuestra realidad ustedes deciden lo que deben hacer.
“EL BIENESTAR Y LA DESTRUCCIÓN ESTAN EN PODER DEL SER HUMANO,
POR LO TANTO, TOCA A ESTE, DECIDIR QUE ES LO QUE QUIERE; PERO
LA NATURALEZA Y SOCIEDAD, LE DEMANDARA O CORONARA SU
DECISIÓN”. Ecm
Referencias bibliográficas
Durand, Frederic, “Ceguera ante una amenaza mortal”, Economía y Medio
Ambiente, Edit. Cono Sur. Dic. 2002.
Barros, Vicente “Empeorando progresivamente al Sur….”, Conferencia de la
ONU, sobre Cambio Climático, Enero 2005.
Ley de Protección al Ambiente, Semarnat, Méxic
[Link]
[Link]
[Link]
[Link], Academia Nacional de Educación Ambiental
[Link]
[Link]
377
CONSERVACIÓN, REUTILIZACIÓN Y GESTIÓN DEL
PATRIMONIO INDUSTRIAL
378
4.1
HACIENDA DE JALAPASCO TESTIGO HISTÓRICO DEL
DESARROLLO DE LA REGIÓN
Paredes Bautista I. Y.155
Paredes Bautista M. S. I.156
Paredes Bautista M. J.157
Introducción
155 Facultad de Arquitectura, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Av. San Claudio y 18 Sur. Col. San
Manuel. C. P. 72570. C.U. Puebla, Pue.
156 Programa de Educación Inicial No Escolarizado, Chalchicomula No. 7 Col. La Paz Puebla.
Santairis4@[Link]
157Facultad de Ingeniería Química, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Av. San Claudio y 18 Sur. Col. San
Manuel. C. P. 72570. C.U. Puebla, Pue.
379
En 1991 se llevó a cabo una investigación sobre esta hacienda objeto
de estudio; en ese momento el interés fue saber cómo se había
desarrollado, cuáles eran sus orígenes, cómo se había dado el
proceso de repartición de las tierras para conformar los diferentes
ejidos en la región. (Paredes, 1991). Motivadas por las historias
orales que se contaban al respecto, se recurrió a la investigación
documental consultando el Archivo General de la Nación, Reforma
Agraria del Estado de Puebla, de Notarías del Estado de Puebla,
Municipal de Aljojuca, Registro de la propiedad de Chalchicomula,
Condumex, etc.
Ahora el interés de las autoras del trabajo es su conservación debido
al deterioro de la misma provocado por el paso del tiempo, pero
sobre todo por el daño causado por individuos depredadores que se
dedican a saquearla vendiendo la piedra del piso (lajas de cantera
negra), vigas, puertas, parte del archivo etc. Con la Iglesia sucedió y
sigue sucedido lo mismo ya que los encargados de apoyar en los
rituales (misas) en complicidad con sacerdotes han desaparecido
objetos, imágenes y esculturas religiosas. Lo que motivó a acudir al
INAH y junto con ellos se realizara el inventario fotográfico-
descriptivo de imágenes, esculturas y objetos religiosos en el año
2009 de lo que aún quedaba hasta ese momento; como una medida
para protegerlas del saqueo.
De igual modo se ha estado en comunicación con los dueños del
inmueble con el fin de que conozcan y se interesen en la
conservación del conjunto y lo que puede suceder a futuro, además
para tener acceso al archivo y al edificio para tomar fotografías.
Todo ello con el objetivo de rescatar la historia del lugar y el edificio,
pero también la identidad de los habitantes, para que se identifiquen
y se reconozcan como parte de ellos (edificios) que en conjunto
380
forman un dialogo estableciendo así una unidad histórico-cultural.
Como parte y testigo de esta historia cuyo edificio, muros y lo que
aún queda del conjunto arquitectónico nos hablan de las razones de
su ubicación territorial, de sus diferentes espacios, en fin contienen
un mensaje histórico, forman parte del paisaje de la cotidianidad y
que todo en su conjunto da identidad a sus pobladores.
Es también de interés conseguir atraer la atención de autoridades
municipales y estatales para que se registren estos espacios como
patrimonio histórico en la zona y contribuyan legalmente a su
conservación para detener su destrucción.
Marco Histórico general de la hacienda
El desarrollo de la hacienda en México se remonta a tiempos de la
conquista y posteriormente la colonización. Una forma de poseer la
tierra fue la encomienda como estrategia para cumplir con los fines
evangelizadores de la conquista y de esta forma mantener la
observancia cristiana entre los indígenas como responsabilidad y
compromiso del encomendero.
Como alternativa a la encomienda, en 1530 aparece el corregimiento,
un sistema de recaudación de tributos para los indígenas bajo la
corona. De acuerdo con Lira y Muro; en el siglo XVII, la encomienda
está en total decadencia debido a que en los lugares en los que era
imposible mantener un control sobre la población indígena por parte
de los encomenderos, tuvo como consecuencia el desarrollo y
consolidación de la hacienda. Estableciéndose como una unidad
autosuficiente durante este siglo. (Lira y Muro, 2000: 337)
381
De acuerdo a lo anterior, parece que la hacienda funcionó más que la
encomienda en sus fines de evangelización y como protectora de los
indios, que el mismo encomendero.
1. Evolución histórica de la hacienda de Jalapasco.
Teniendo como antecedente histórico las situaciones entes
mencionadas, Partiendo del interés por conocer los orígenes y
desarrollo del objeto de estudio, motivo de este trabajo, predomina
la tarea de investigación documental, por lo que para la descripción
de su evolución histórica se hace referencia a la información
recabada en los diferentes documentos consultados y que se basa en
la información encontrada en los que se hace referencia a diversas
situaciones y problemáticas presentadas en épocas o periodos
diferentes de su desarrollo. Situaciones de las que a continuación nos
referimos.
Según consta en documentos, sobre autos de litigio perseguidos por
don Francisco Antonio de la Lama con don Roque de la Peña (F-162
Vol.1152 Galería 4 Tierras Archivo General de la Nación). En este
documento se menciona de la merced (12…2) que hizo el Virrey don
Luis de Velazco el 9 de marzo de 1601 a Favor de Simón Venegas de
Espinoza, dueño que era de la hacienda de Jalapasco en el pueblo de
Chalchicomula, jurisdicción de Tepeaca del agua que vertía el ojo de
Zoapa, sitio en la falda del volcán que nombraban de Orizaba. Dicha
hacienda según consta en la escritura compromiso pasó el 28 de
noviembre de 1691 a don Roque de Herrera quien además poseía la
de Zimatepec en consorcio con su hijo el presbítero don Diego de
Herrera Almazán quien además poseía la de San Miguel. Se convino
con don Nicolás Ruiz Machorro en que una vez que se abasteciera de
agua a éstas tres haciendas, Jalapasco, Zimatepec y San miguel y el
382
remanente o sobrante sería para su hacienda nombrada san José
Ocotepec.
En registro de la Real Hacienda del archivo de Tepeaca (Foja.7).
Referente sobre haciendas, tierras, montañas y sierras. En referencia
a la montaña que llaman Citlaltepe (Pico de Orizaba); se reconoce
la parte como común de los naturales de estas provincias y pueblos
… gocen del corte de madera, saca de leña y carbón de parte de los
montes, que poseía Javier de león por vienes de Diego de León su
padre, para que reconozcan los linderos de la hacienda y se deslinde
de la montaña que es común de los pueblos, para el común y bien de
todos y otras provincias , establecido por don Gaspar Carlos de
Rivadeneyra, comisario y subdelegado, así como por la real audiencia
del reino, se declara por comunes sin reclamos.
Por lo que se pide a Javier de León que no impida a naturales y el
común de esta provincia el río y posesión del corte y saca de
maderas, leña y carbón de esta montaña.
Esto en auto promovido el 30 de junio de 1695 en que se declaran
por el comisario por comunes realengas estos cerros y establecidas
las medidas de toda esa doctrina, se le manda en consejería la
notificación a don Diego de León, no quebrante los linderos, se le
pide que deje libres las entradas para saca de leña y carbón en las
montañas que quedaron libres y no comprendidas en las medidas y
los montes de los cerros empinados Citlaltepe, para que en todas
estas partes entren los naturales de estos pueblos, los del común de
esta cabecera, para el corte de madera y para el abasto común de la
Ciudad de los Angeles, Pueblo de Amozoc, ciudad de Tepeaca y
labradores del Valle de santa Isabel.
Contenido lo anterior en las leyes de Indias.
383
En referencia al asunto sobre litigio de aguas, éste es un proceso
muy largo, en autos como antes se menciona por don Roque de la
Peña y Francisco de la Lama en división de Aguas. Un litigio que
provoca que los señores oidores de la real audiencia de la Nueva
España a través de Mariano Tagle se les da a conocer tanto a don
Francisco Antonio de la Lama como a don Roque de la Peña que
deben compartir como lo establece el contrato de compra en igualdad
el agua y no como lo propone don Roque de La Peña conforme a las
necesidades de cada finca. Ante éstos desacuerdos el 15 de octubre
de 1795 se mandan peritos para que dividan las aguas conforme a la
escritura de compra, mencionándose que una vez abastecidas de
agua las dichas haciendas de Jalapasco, Zimatepeque y San Miguel;
el Remanente que quedase sería para dichas haciendas de san Miguel
Ocotenco y san Antonio.
Eredia perito nombrado por de la Peña, y Buitrón por de la Lama. Por
la discordia entre uno y otro perito, se nombra un tercero que es
Esteban González quien coincide en su determinación con Buitrón,
proponiendo que la división de aguas para las haciendas de San
Miguel y Ocotepeque, se hiciese en el mismo sitio donde recibe o
introduce en sus tierras la de San Miguel, que allí se habría de
construir la caja.
Los peritos Buitrón y González arquitectos eméritos de la real de San
Carlos y Eredia del colegio de minería. A pesar del dictamen del
tercer perito que es el que se debió cumplir, hasta el año de 1801,
aún no se había resuelto nada y el litigio aún continuaba. Sobre el
uso y distribución de aguas.
Por otro lado, en referencia al planteamiento de la real hacienda
antes mencionado, solo confirma lo que dicen Lira y Muro acerca de
384
la decadencia de la encomienda y el surgimiento y consolidación de
la hacienda durante el siglo XVII y los motivos tanto de la decadencia
de un modelo de distribución posesión y uso de la tierra como de la
nueva etapa.
La encomienda sufrió las consecuencias del desarrollo de la hacienda.
La abolición legal y definitiva de la encomienda en el siglo XVIII fue,
solo el reconocimiento de un hecho consumado en el siglo XVII.
A pesar de que la dotación de las tierras de Jalapasco fue una Merced
de tierras, se habla de las montañas y cerros como posesión de los
naturales y que no se les inquiete y respeten sus linderos. Estos
hechos nos muestran la forma como la hacienda se fue apropiando
de esas tierras ya que para el siglo XVII ya no se reconocen estas
montañas y montes como del común de los naturales de las que han
gozado de tiempo inmemorial. No se respetó como se sabe por los
encomenderos “las Leyes de Indias”, que protegían las tierras de los
indígenas. Hechos que explican y confirman el fin de la encomienda
en el siglo XVII.
En el litigio sobre el agua en las haciendas se observa la primacía de
la de Jalapasco por poseer este recurso natural que es el agua, es lo
que le permite predominar por sobre todas las haciendas que se
desarrollaron a sus alrededores; ya que las problemáticas de éstas
giran en torno a la falta de agua.
Durante el periodo del siglo XVIII para algunos historiadores si hubo
crecimiento en la Nueva España (finales del periodo colonial) y el
centro de México es desplazado como centro de la economía por
otros polos de crecimiento localizados en el Bajío, Guadalajara,
Veracruz y Yucatán como resultado de las Reformas Borbónica.
385
De acuerdo con Enrique Flores Cano (Flores Cano y Menegus,
2000:369) es en este periodo de la historia de México en el que la
Hacienda rural surge y se afirma en diferentes partes del país (1700-
1810); sus conclusiones son: que el desarrollo de la economía
interna en el siglo XVII es la antesala al crecimiento económico del
siglo XVIII.
A principios del siglo XIX (1820,1822-1824) se presentan en la
región según consta en documentos autos de concurso de
acreedores, hipotecas, deudores de préstamos de semillas,
arrendamientos de haciendas menores que la de Japasco como la
Concepción, rancho la Trinidad, san Pedro Buenavista, Candelaria,
San Nicolás Atzizintla.
En documento de convenio del 17 de agosto de 1825 (archivo de
Notarías Puebla). Escritura de don Juan Segundo de la capellanía a
favor de Don José María Bretón. Se habla de la demanda del fundo
de San Diego que posee doña Josefa Díaz Varela por don Diego.
Sobre el pago de reconocimiento que debe tenerlo a la hacienda de
Xalapasco propiedad de José Bretón por el corte de madera del
monte y tránsito de las aguas para abastecimiento de su hacienda.
De acuerdo a lo anterior se observa el proceso por el cual la hacienda
de Jalapasco se impone ante las demás y se consolida como un
latifundio a mediados del siglo XIX por la posesión desde sus inicios,
cuando se da como merced de tierras; conformadas de riquezas
naturales como el Bosque y el agua. Recursos naturales con los que
no contaban el resto de las haciendas de la región.
Teniendo como marco la política liberal. Según consta en documentos
del archivo de la hacienda. El 21 de noviembre de 1865 y 1869 en
que la Sociedad Coutolenc e Hijos adquieren la hacienda de
386
Tecuitlapa al precio de $ 20,000 más $ 5,000 pesos… con trojes,
tierras de pasto, laderas, montes, aguas; caseríos, trojes y cerro y el
rancho de San Bernardino ubicado en el municipio de Aljojuca.
También poseían Santa Ines Varela, Tlachichuca, Quetzalapa y la
Capilla.
En este Periodo la hacienda de Jalapasco está constituida por la
sociedad Coutolenc e Hijos (Cristobal, Antonio y Octaviano).
En 1898 Don Octaviano Coutolenc gerente de la sociedad Coutolenc e
hijos , celebra con el Ejecutivo del Estado de Puebla un contrato para
la construcción del ferrocarril, que partiendo de la ciudad de San
Andrés Chalchicomula termine en el pueblo de Tlachichuca o en sus
inmediaciones con la facultad de prolongarlo hasta la hacienda de la
Capilla o Tepeyahualco, que contrató con el decreto del congreso
Constitucional.
“Mientras en el boletín de la cámara agrícola se presentaban
quejas sobre la reducida capacidad de las líneas de ferrocarril, las
altas tarifas de fletes, el sistema de cálculo de costos y la lentitud
burocrática del ferrocarril interoceánico y el ferrocarril industrial
de Puebla era criticado por su arbitrariedad para fijar tarifas y
falta de respeto a los pasajeros. Las líneas de la región de
Chalchicomula, en cambio recibían alabanzas, a excepción del
ramal de San Andrés por sus altos costos del transporte de carga;
a pesar de que los vagones eran tirados por mulas”. (Nickel,
1988,244)
Anteriormente en 1881 el mismo don Octaviano recibió una
concesión para administrar e instalar un ramal desde la estación de
San Andrés en la línea de Ferrocarril Mexicano hasta Chalchicomula,
387
es en 1900 cuando se terminan las líneas de vías anchas y los
vagones eran tirados por mulas.
En 1920 es comprada la hacienda de Jalapasco por los señores
Antonio Tres Palacios y don Manuel Mier con el precio convenido de $
450 000 dólares oro americano de las fincas denominadas San Diego
y San Antonio Jalapasco con sus anexos los ranchos de Santa Rita,
San Francisco y Palpa, terrenos de Villanueva y el volcán de Orizaba,
los potreros de San José y Cuicatepec y todas las demás
agregaciones, rancho el Jacal que colinda con Calcahualco y la Perla
Veracruz, Rancho de la Santísima Trinidad Ahuatepec que suman
según datos de 1922,, constituyendo una superficie de 22,012
hectáreas 99 áreas 40 centiáreas.
En el año de 1944, es cuando la secretaría de gobierno del
estado autoriza el levantamiento de la vía del ferrocarril de
Tlachichuca a San Andrés, tarea que se terminó en los meses de
marzo a mayo de 1946. (Archivo de la Hacienda)
La hacienda como industria
Por la gran extensión de monte, con árboles de ocote, oyamel y otras
variedades, fueron condiciones propicias para que se hiciera una
explotación intensa del bosque, primero para corte de leña, hornos
de carbón y madera de los indígenas y como antes en los autos o
litigios de tierras se dice que para abasto común de la ciudad de Los
Angeles, Amozoc, Tepeaca y el Valle de Santa Isabel.
Con la introducción del ferrocarril como medio de transporte de
productos, como el carbón y la madera trasladadas a Veracruz y a la
Ciudad de México; la posesión de los nacimientos de agua del volcán,
y de su capital activo que era de 1 455 003, en 1930 la hacienda de
Jalapasco ya no podía considerársele según Nickel dentro de la
388
categoría de hacienda, por lo que la define como “negociación
agrícola industria” proyectándose por encima de las pequeñas
haciendas vecinas y en otros casos absorbiéndolas territorialmente.
Por el desarrollo alcanzado la hacienda de Jalapasco fue
caracterizada igual que la de Guadalupe en San Martín como dos
grandes empresas agroindustriales. (Nickel, 1988, 302).
Agricultura y Ganado
Cuando A. Dupin de Saint-André visito la Hacienda de Jalapasco
alrededor de 1880, ésta producía anualmente, según datos suyos:
(Nickel, 1988, 251)
60, 000 arrobas (690,000 kg.) de papas
30 a 40,000 costales de trigo
60,000 arrobas de maíz
10,000 ovejas
Un gran número de reses y cerdos
400 a 500,000 plantas de maguey para la producción de pulque 3
180 mulas (Jalapasco)
50 mulas y machos (Ocotenco)
Valiosos bosques de pino y cedro en el Pico de Orizaba.
Comentando que ocupaban 1000 peones.
Comercialización
En el aserradero se comercializaba con todos los productos, desde la
madera que se vendía por metro, cajas fabricadas de ésta, leña,
hasta el desperdicio, como consta en sus libros de ventas al mayoreo
de la Hacienda de 1920. No solo era la venta de madera también de
otros productos como: haba, trigo fino, maíz, raíz, zacatón, hielo
neveras del volcán, ganado mayor y menor, con destinos como
México, Orizaba, Puebla y Veracruz; y con diferentes compañías, una
de ellas fue la de Manuel Alonso en la ciudad de México como consta
389
en facturas existentes en su archivo. (Libros de control de
embarques de productos forestales, 1903-1949, Archivo de la
Hacienda).
Las ventas al menudeo eran a peones y operarios de la hacienda
(capitanes, pitzoteros, caporales, veladores, carreteros, cañeros,
tlachiqueros, semaneros, tlacualeros, albañiles, rancheros en trojes,
limpia macheros, mayordomos, herreros, vaqueros, pastores,
sembradores de maíz, acarreadores de zacate, escogedores de
semilla de maíz, labor de milpa, trilladores de zacate y cebada,
resembradores, labradores de haba) a quienes les vendían carbón,
maíz, tejamanil, carneros, chicharrón, frijol, nieve por carga, leña,
leche, carne, lana, tablas, sangre de carnero, cabeza y menudo,
haba, etc.
2. Valoración y descripción general actual de la hacienda de
Jalapasco
2.1 Localización
La hacienda se localiza en la alta cuenca oriental (el Seco,
Chalchicomula, Tlachichuca, el Carmen, Huamantla). La enmarcan los
poblados de Jalapasco y Jalapasco el Grande pertenecientes al
municipio de Aljojuca ubicado al oriente del estado en las faldas del
Pico de Orizaba en inmediaciones del distrito de Chalchicomula.
Colinda al norte con el municipio de Tlachichuca, al sur con
Chalchicomula, al poniente con el municipio de San Salvador el Seco
y, al Oriente con el estado de Veracruz municipio de la Perla.
De acuerdo a la clasificación de Nickel sobre las diferentes fases de
desarrollo por las que atraviesan las Haciendas; en el caso de la de
Jalapasco se ubica en la fase tardía que es caracterizada por la
transición del tipo “clásico” de hacienda a la moderna empresa
390
agrícola industrial grande. En este modelo es válida la explotación de
los recursos naturales y humanos: está fundada además en
exigencias colonialistas o neocolonialistas, así como normas jurídicas
liberalistas. Es en este momento cuando la Hacienda alcanza su
mayor extensión territorial.
2.2 Instalaciones
2.2.1 Ferrocarril teléfono y electricidad
En el inventario del 31 de diciembre de 1933 del ferrocarril de
Chalchicomula a Tlachichuca aparece lo siguiente:
17 857 metros de vía con rieles, edificios en las estaciones de
San Andrés, Tlachichuca y cobertizo en Ocotenco.
Material rodante:
CANTIDAD MATERIAL
VALOR
13 plataformas de cuatro ruedas para 5,000 kgs. c/u
$ 8,037.12
7 plataformas en reparación
$ 2,785.00
2 furgones para transporte de 3000 kgs .
$ 530.04
1 tranvía chico no. 51
$ 398.00
1 Tranvía chico no. 59 compartimientos exps.
$ 1,128.00
1 tranvía especial no. 55 $
662.45
1 tranvía especial no. 57 $
628.24
391
1 “ para 1ª. y 2ª clase no. 58
$ 796.10
2 “ de 2ª clase no 54 y 56
$ 1,592.20
2 “ de 2ª no. 52-53 en reparación
$ 1,564.27
1 motor Packard para autoría
$ 221.00
1 motor Dodge para autoría
$ 155.24
1 motor Jewett autoría
$ 1,179.70
Esta hacienda por su favorable ocupación contó con ferrocarril propio
de carga y pasajeros, talleres modernos con herrerías y fundición.
A finales del siglo XIX y principios del XX, tenía una máquina de
vapor búfalo pitts de 16 caballos. En 1930 contaba con teléfono y un
generador de la marca siemens para electricidad.
Con un afán de modernización en 1909 se construyó un troje con un
sofisticado sistema de ventilación para la época y nueve años antes
se concluyó la instalación de las vías anchas del ferrocarril.
2.2.2 Casa principal y despacho
La casa principal se encuentra protegida al frente por un muro que
sirve a la vez de fachada de entrada, establos, cobertizos,
abrevaderos, aperos, labranzas que probablemente funcionaron como
protección contra asaltos. En seguida esta la casa principal de dos
plantas, construcción que según algunas versiones en 1880 fue
modificada, deduciéndose que tanto el edificio de dos plantas para
392
habitaciones y para administración corresponden a esa época
sirviendo como referencia el empleo de techos, vigas y escaleras
metálicas. (imagen 1 y 2)
Imagen 1. Casa principal de dos plantas
Imagen 2. Corredor planta de la casa principal (planta alta)
393
2.3 Estado de conservación
Por su importancia histórica en el desarrollo de la región; el
conjunto arquitectónico de la hacienda y su entorno rural cuyo
valor histórico muestra las diferentes épocas de transito por las
que pasó. De la colonial, a la hacienda de los siglos XVII, XVIII y
XIX hasta 1940, caracterizada además como hacienda de fase
tardía por Nickel se puede considerar como sitio industrial
(Morales Moreno, H. 2004). Sumando a lo anterior su vasta
extensión territorial, por lo que la Hacienda de Jalapasco es
considerada la más grande del estado de Puebla.
Desde una perspectiva de la arquitectura del paisaje, se pretende
“… que las ciudades alcancen no solo un funcionamiento o un más
alto progreso material, sino que representen documentos vivos en
donde el ser humano encuentre testimonios de su pasado y
señales que le anuncien el futuro” (Anónimo, 2002).
Considerando lo anterior a continuación se describe solo parte del
conjunto de la construcción objeto de nuestro interés en el
presente trabajo.
Por cualquier acceso de llagada al sitio se aprecian diferentes
paisajes. Así por ejemplo por el acceso poniente nos encontramos
con una visual general cuyo contenido es un paisaje natural
compuesto por un sobresaliente Volcán (Citlaltepetl-Pico de
Orizaba) acompañado por las montañas como fondo y en el centro
sobresale el conjunto arquitectónico en el que se observa la
armonía del edificio con la inmensidad de la naturaleza;
lográndose así un equilibrio de convivencia con el sitio construido.
394
Estamos ante una composición en donde se observa una relación
con los itos naturales, generando un contexto natural pintoresco
que es quizá el que se mantenga y se prolongue al tiempo
siempre y cuando el edificio se conserve. Conforme se acerca al
conjunto la visual se modifica resaltando el edificio principal,
sobre todo invita al visitante a ingresar a las diferentes
construcciones que la conforman. ( imagen 3)
Imagen 3. Fachada principal
Si se llega por el lado sur, sobresale el torreón y el campanario de
la iglesia así como lo que funcionó como entrada y salida del tren,
conforme el visitante se acerca al fondo de la vista se remata con
la fachada del edificio en el que funcionaron los talleres del tren. A
los lados por el oriente con fachadas como lo es la entrada a las
trojes y a la hacienda; al poniente las casas de los empleados de
confianza, así como las edificaciones que sirvieron de depósitos de
carros; logrando en su conjunto una relación armoniosa. ( imagen
4)
395
Imagen 4. Viviendas de empleados de confianza
Conclusiones
De los resultados del trabajo de investigación documental y de campo
fue posible constatar la importancia de esta hacienda y su papel
protagónico tanto histórico como económico en las diferentes etapas
por las que transitó la historia en nuestro país desde la época colonial
hasta principios del siglo XX, en esta parte oriente del estado. Papel
que se inicia desde que fue dada como merced de tierras en 1601.
Este papel protagónico se da por la posesión de dos bienes naturales
valiosos como el agua y bosques que fueron en torno a los cuales gira
su desarrollo pues así se observa en los documentos consultados que
se refieren a Litigios sobre reparto de aguas a otras haciendas, o
sobre arrendamientos de sus tierras. Así como la orden según “las
leyes de Indias” de que se les permita a los naturales el paso para
cortar madera, leña y elaboración de carbón considerándose estas
montañas del común. Incluso para que abastezca a la ciudad de los
Ángeles, Amozoc y Tepeaca.
396
Al inicio del siglo XVIII y como consecuencia de las reformas
Borbónicas y sus características continúa siendo una hacienda
rentable para quien la posee.
En el último tercio del siglo XIX y en posesión de la familia Coutolenc,
se moderniza la hacienda de Jalapasco. Teniendo como marco
histórico nacional la etapa designada por algunos historiadores como
“Camino a la Prosperidad” y “la paz Porfiriana”. Los propietarios de
esta hacienda se convirtieron en terratenientes por su extensión
territorial. Y en una próspera agroindustria, por el uso de tecnología
de la época, especialmente por la introducción del tren para
comerciar con la madera del bosque además de otros productos del
mismo y del campo.
El conocer esta parte de la historia de la región nos permite saber lo
que sucedió en cuanto al desarrollo económico; y también explicar
una parte del porqué del deterioro de la tierra. Lo que repercute a su
vez en la producción agrícola en la actualidad. Reflexionar sobre este
asunto por parte de quienes habitan estas tierras (ejidatarios) tendría
que conducirlos al planteamiento de alternativas agrícolas. Pero sobre
todo al cuidado del medio ambiente.
Por otro lado y en relación a nuestro punto de interés sobre el rescate
y conservación del conjunto de construcciones que aún quedan de la
hacienda.
Uno de los principales alcances es el hecho de tener la oportunidad de
estar en este evento y dar a conocer la problemática ante este
organismo Institucional, logrando así con ello uno de nuestros
objetivos particulares que es atraer la atención de instituciones. Pero
además se espera que de la participación en este evento se hallen
397
otros caminos que conduzcan al logro de nuestro objetivo general; de
antemano se sabe que se requiere de una inversión económica
fuerte, la que al parecer los actuales propietarios no pueden o no
están dispuestos a invertir. Siendo esta la mayor limitante.
Bibliografía
Anónimo, 2002. Tercer congreso nacional de arquitectura del paisaje,
Universidad Iberoamericana
Archivo de Hacienda de Jalapasco. Libros de control de embarques de
productos forestales, 1903-1949
Archivo de hacienda de Jalapasco. Libros de ventas al mayoreo de la
Hacienda de 1920
Archivo de notarías del Estado de Puebla
Archivo General de la Nación Foja 162, vol. 1152, Galería 4, Tierras
Florescano, E. y Margarita Menegus (2000) La época de las reformas
borbónicas y el crecimiento económico 1750-1808, El colegio de
México
Lira, A., y L. Muro (2000). El siglo de la integración, México, El colegio de
México.
Morales Moreno, H. Arqueología industrial de molinos de trigo y sus
implicaciones en la historia de la industrialización. 1780-1940. En la
conferencia Segundo congreso Nacional de Historia Económica. 2004
Niccolai, Sergio; (2005), El patrimonio Industrial de México y sus Fuentes,
América Latina en la Historia Económica, Nueva época No. 23, p.p.
61-75.
Nickel, Herbertj F.C (1988) Morfología social de la hacienda Mexicana,
México, Fondo de cultura Económica
Paredes-Bautista, M. S. I., La Hacienda y el Ejido en el Estado de Puebla. En
la conferencia: Coloquio Balances y Perspectivas de las
Investigaciones sobre Puebla. Gobierno del Estado de Puebla,
Comisión Puebla y V Centenario 1492-1992. Octubre 1991.
398
4.2
TRANSFORMACIÓN DE LAS HACIENDAS EN EL
MUNICIPIO DE MÉRIDA:
De estancia maicera - ganadera a hacienda
henequenera y su reutilización en la actualidad
M. en Arq. Nicte-Há Gutiérrez Ruiz158
Arq. Raúl Enrique Rivero Canto159
Introducción
Las haciendas henequeneras han sido los principales centros de
producción en Yucatán a lo largo de su historia. El auge que trajo
consigo la explotación del henequén generó una importante
transformación urbana arquitectónica para beneficio de los habitantes
de la península yucateca. En la actualidad, son muy escazas las
haciendas henequeneras que conservan su función original, incluso,
muchas de ellas se encuentran en abandono.
Los conjuntos hacendarios, junto con su contexto inmediato son parte
significativa del Patrimonio Cultural Edificado en Yucatán. El municipio
de Mérida cuenta con los vestigios de numerosas haciendas
henequeneras habiéndose identificado y registrado 51, de los que 48
158 Subdirección de Patrimonio Cultural Edificado de la Dirección de Desarrollo Urbano del H. Ayuntamiento
Constitucional del Municipio de Mérida. Teléfono: 9992425484. Correo electrónico: nictegruiz@[Link]
Arquitecta y Maestra en Arquitectura por la Universidad Autónoma de Yucatán. También cuenta con una Maestría
en Matemáticas por la Escuela Normal Superior de Yucatán. En la actualidad es Coordinadora del Proyecto de
Catalogación del Departamento de Patrimonio Artístico Siglo XX del H. Ayuntamiento Constitucional del Municipio
de Mérida.
159 Subdirección de Patrimonio Cultural Edificado de la Dirección de Desarrollo Urbano del H. Ayuntamiento
Constitucional del Municipio de Mérida. Teléfono: 9992654841. Correo electrónico: rau10@[Link]:
Arquitecto por la Universidad Autónoma de Yucatán. Es asesor en materia de Patrimonio Cultural del Club Marista
del Adulto Mayor de la Universidad Marista de Mérida. Actualmente es Coordinador del Proyecto de Declaratoria
de Zonas del Patrimonio Cultural Edificado que elabora el Departamento de Patrimonio Artístico Siglo XX del H.
Ayuntamiento Constitucional del Municipio de Mérida.
399
han sido declarados Zonas de Patrimonio Cultural del Municipio de
Mérida.
El presente trabajo tiene como objetivo exponer la transformación
que tuvieron las estancias virreinales ganadero-maiceras en
haciendas henequeneras; así como revisar el estado actual de uso, de
conservación y de protección legal de las haciendas henequeneras del
municipio de Mérida para poder realizar una propuesta para una
ordenada y sustentable preservación de tan valioso patrimonio.
Evolución de Estancia Ganadera a Hacienda Henequenera
En América, la hacienda fue un pequeño universo, un mundo
autosuficiente, una especie de embrión de ciudad, con los distintos
espacios integrados, que surgen a partir de una serie de aspectos
económicos, sociales, productivos y políticos, y se estructura de tal
manera que se convierte en símbolo de su tiempo (Mijares, 1996).
El pueblo yucateco es rico en cultura y tradiciones, y tiene en las
haciendas un rico legado cultural patrimonial, digno representante de
la situación de la industria henequenera, que fue la principal fuente
económica del estado durante alrededor de 100 años y que en su
apogeo, durante el régimen de Porfirio Díaz, existían más de 1,200
centros de producción ubicados en un radio de 80 km alrededor de la
ciudad de Mérida (Echeverría, 1987).
Las haciendas henequeneras, aunque algunas surgen a partir de este
proceso productivo, provienen principalmente de la transformación de
espacios destinados anteriormente a otro tipo de actividades, pues
hasta la primera mitad del siglo XIX la economía yucateca se basaba
400
fundamentalmente en la ganadería y la agricultura, aunque la
comercialización de sus productos no era a gran escala, salvo por el
azúcar y posteriormente el henequén (Paredes, 1996).
A la llegada de los españoles, Yucatán se conformaba por cacicazgos,
algunos de ellos se sometieron fácilmente, pero los Cupules de
Cochuah y los Cocomes de Sotuta eran belicosos y no se sometían, lo
que propició que las encomiendas160, las estancias ganaderas, y
posteriormente las haciendas, se establecieran en las zonas
doblegadas, es decir, en los alrededores de la ciudad de Mérida, lo
que la convirtió en el centro de desarrollo de la región (Echeverría,
2005).
Cabe mencionar, que, entre los asentamientos humanos fundados por
los españoles en Yucatán, las haciendas fueron tardías en relación
con el resto del país, ya que hasta el siglo XVIII se consolidan como
centros productivos y poblacionales (Paredes, 2005). Además, a
diferencia de otras regiones del país, no había en Yucatán latifundios
continuos, ya que los hacendados tenían sus propiedades dispersas
en varios municipios, sin continuidad espacial entre sus propiedades,
aunque hubo algunos hacendados con una sola propiedad.
Las haciendas en Yucatán se organizan a partir de un proceso
productivo:
a) Primera etapa. Ganadería
b) Segunda etapa. Ganadería-Agricultura
c) Tercera etapa. Agroindustria
160 Las encomiendas, en teoría, tenían el objetivo de encomendar indios a españoles para que se les adoctrinara en
la religión Católica, sin embargo, en realidad se trataba de proporcionar a los españoles mano de obra barata,
trabajadores a quienes explotar para el cultivo de las tierras que les habían sido otorgadas por la colonia española.
401
La Estancia Ganadera
En su primera etapa, durante los siglos XVI al XVIII, cuando su
producción era netamente ganadera, se denominaban “estancias
ganaderas”, pertenecían al medio rural, dependían de las ciudades y
fueron creadas por éstas; se asentaron a su alrededor y a lo largo de
los principales caminos; sus propietarios eran los encomenderos
urbanos generalmente y no requerían de un gran número de
trabajadores (Espadas, 1996).
La Estancia Ganadera se conformaba por los siguientes espacios:
Plataforma en donde se ubicaban un pozo con noria y una casa maya.
Rodeando esta plataforma se encontraban los corrales con bebederos
para el ganado; estos corrales se delimitaban con bardas y en los
accesos se usaban, en algunas ocasiones, arcos para remarcarlos.
En estas estancias no se consideraba el cultivo del maíz porque este
proceso agrícola le correspondía a las encomiendas.
Hacienda Ganadero-Maicera
En su segunda etapa, de la segunda mitad del siglo XVIII y hasta
mediados del siglo XIX, se introduce en ellas el cultivo del maíz y se
desarrollan como “Haciendas ganadero-maiceras”, esto debido al
aumento de población en las ciudades y disminución en el medio rural
por migraciones y epidemias, lo que ocasiona una mayor demanda y
menor oferta, subiendo el precio del maíz, lo que ocasiona que su
402
cultivo se vuelva redituable y las estancias empiecen a cultivarlo
(Espadas, 1996).
Sin embargo, para esto se necesitaba mucha mano de obra adicional,
por lo que se recurre a los habitantes de los poblados cercanos,
creándose, además, una pugna entre encomiendas y estancias, ya
que aunque la tierra le pertenecía al pueblo, la fuerza de trabajo, por
ley le pertenecía a los encomenderos (Echeverría, 1996).
Debido a esto, las estancias compraron las tierras a los habitantes de
los pueblos para aumentar sus propiedades para fines agrícolas
además de los ganaderos, convenciendo a la gente que se quede a
vivir en las haciendas como encomendado o peón encasillado, lo que
ocasiona que estas haciendas ganadero maiceras se vuelvan
asentamientos humanos.
Estas haciendas se conformaban, a partir de un núcleo de
construcciones en el centro de la propiedad, por los siguientes
espacios (Ancona, 2006):
Casa del propietario o casa principal, que se ubicaba en la plataforma
sustituyendo la casa maya por casas de piedra que tenían una
estructura espacial a base de crujías; casas de peones; huerta o
manga; tanque o placer; una incipiente estructura urbana; se
conservan la noria, los corrales, bebederos y los arcos de cantería
remarcando los accesos.
403
Figura I. Evolución de la hacienda en Yucatán. Arriba: estancia ganadera; abajo:
hacienda ganadero-maicera.
Fuente: arriba y abajo izquierda, Ángel Arceo Turriza y Nicte-Há
Gutiérrez Ruiz. Abajo derecha, Blanca Paredes Guerrero (1996)
Arquitectura de las haciendas henequeneras.
Este tipo de hacienda mixta, era un centro productivo del medio rural
y centro de población con un numeroso grupo de pobladores que
tenían una vida social compleja. Su organización social estaba
estratificada: grupos indígenas de la población maya, trabajadores de
la hacienda; los administradores, responsables de su funcionamiento;
y los propietarios o hacendados, que pasaban poco tiempo en ellas
(Paredes, 1996a).
La Hacienda Henequenera
La tercera etapa corresponde a la hacienda henequenera, base de la
economía yucateca por aproximadamente un siglo, que surgió en la
segunda mitad del siglo XIX como resultado de la transformación de
404
las haciendas ganadero maiceras ya mencionadas, siendo una parte
importante de la historia y el imaginario de la población del Estado,
ya que desde 1860, la demanda de la fibra del henequén en Estados
Unidos y el aumento de su producción, convirtió la hacienda yucateca
en una agroindustria comercializada a escala mundial (Paredes,
1996a).
El henequén ya era conocido, pero su producción era únicamente
artesanal y se procesaba por medios rudimentarios; es a partir de la
década de 1840 que se empieza a experimentar con el cultivo de esta
planta, aunque la guerra de castas, en 1847, impide avances en esta
experimentación, que se continúa hacia la década de 1860, cuando lo
más duro de la guerra ya había pasado. Paralelamente a la
experimentación con el cultivo, se realizan experimentos con la
maquinaria, que era manejada por fuerza humana o animal siendo
las primeras máquinas diseñadas por inventores yucatecos.
La Guerra de Castas, comenta Echeverría (1996: 19), es un episodio
fundamental en la historia de Yucatán, fue la rebelión de los
campesinos libres de la región del este, sur y sudeste contra las
incursiones de los hacendados en sus territorios y contra el intento de
gobierno y hacendados de restringir el uso de la tierra y ejidos.
Comprometió de manera importante la estructura económica regional
ya que fueron arrasadas importantes haciendas, ciudades como
Valladolid, Bacalar, Tekax, Izamal y Ticul fueron tomadas y la
industria manufacturera de Mérida fracasó por falta de mano de obra
y mercado.
Los procesos de experimentación estaban ligados con la forma de los
espacios, y conforme evolucionan las máquinas cambian los espacios.
405
Estas haciendas, con extensiones variadas y gran riqueza
arquitectónica, ya que corresponden al estilo ecléctico, con elementos
de la arquitectura colonial, neobarroco, clasicistas, neogóticos y
románicos, representan una importante manifestación del poder y la
riqueza de sus propietarios, y fueron de gran importancia para la
configuración de la ciudad de Mérida, ya que la economía de Yucatán
se basaba en la producción del henequén, y el capital producto de los
cultivos era invertido en gran medida en la capital del Estado
(Ancona, 2006).
Como ya se mencionó, la estructura espacial de las haciendas
ganadero-maiceras condicionó la estructura de los nuevos espacios,
sin embargo, los requisitos del cultivo de la planta y del
procesamiento de la fibra, también determinaron la constitución de la
hacienda henequenera. Por un lado, se realizaron modificaciones a las
estructuras ya existentes para adaptarlas a las nuevas condiciones de
uso, y por otro lado, se realizaron nuevas edificaciones necesarias
para los nuevos procesos productivos. Estas nuevas edificaciones
resultaron innovadoras, debido a los nuevos sistemas productivos y a
materiales novedosos (Paredes, 1995).
Estas propiedades contaban con diversos edificios y espacios, siendo
las plazas públicas de vital importancia para la organización social de
la hacienda, ya que no solo eran espacios recreativos, sino que
también eran parte integral de la organización laboral de los
trabajadores del lugar. Entre los edificios principales estaban la Casa
Principal y la casa de máquinas, que en muchos casos es lo único que
se conserva; la iglesia o capilla; casa de los encasillados; vivienda
406
del mayordomo; talleres; depósitos de agua de lluvia; estanques
norias y pozos.
Las haciendas henequeneras tenían remarcado el acceso por un arco,
como en la hacienda ganadero-maicera; o por “pilares construidos en
una escala y con un figurativismo tal que no dejaron lugar a dudas
sobre la jerarquía tanto del acceso como de la posesión misma”
(Paredes, 1995).
Tabla 1. Comparativa de los Programas arquitectónicos de la
hacienda ganadero-maicera y la hacienda henequenera. Fuente:
Paredes, B. hacienda henequenera. Estructura heredada.
407
La ciudad de Mérida
En Yucatán, el progreso económico producto del henequén se
manifestó en las transformaciones urbanas de la ciudad de Mérida:
Avenidas, paseos, servicios, edificios públicos, entre otros
(Echeverría, 1987), puesto que las haciendas henequeneras se
desarrollaron en torno y vinculadas a la ciudad, por lo que el
municipio de Mérida concentró el mayor número de haciendas
henequeneras (Paredes, 1996a).
Entre 1880 y 1920, el crecimiento de la ciudad se debe a la
integración de antiguas fincas a la mancha urbana. Al declinar el auge
henequenero, la economía yucateca se diversifica y muchas tierras de
las haciendas henequeneras quedan improductivas, lo que ocasiona
408
que las circundantes a la ciudad de Mérida se usarán para satisfacer
las demandas de vivienda producto del aumento poblacional en la
capital del Estado. Estos terrenos se convirtieron en colonias urbanas,
suburbios y fraccionamientos.
Las haciendas henequeneras en el municipio de Mérida
Hasta el momento se han identificado 51 haciendas en el municipio
de Mérida, Yucatán, que para su estudio se clasifican en seis zonas:
Centro-Metropolitana, Norte, Noroeste, Suroeste, Sur y Este. La zona
Centro-Metropolitana destaca porque corresponde a las manchas
urbanas de Mérida y Ciudad Caucel, donde algunas de las haciendas
conviven con las Zonas de Patrimonio Artístico del Siglo XX y otras
con los desarrollos inmobiliarios contemporáneos. Ahí se localizan
quince haciendas: Anikabil, Chenkú, Misné, Mulsay de la Magdalena,
Multunkuc, Petcanché, San Agustín de Pacabtún, San Antonio Cucul,
San Diego Azcorra, San Juan Bautista Tzeal, San Pedro Chukuaxín,
Tanlum, Vista Alegre, Wallis y Xoclán.
La zona Norte destaca por desarrollarse de manera paralela a la
carretera federal que comunica a Mérida con la ciudad y puerto de
Progreso de Castro. Cabe señalar que en la zona limítrofe entre los
municipios de Mérida y Progreso conviven numerosas comisarías y
subcomisarías rurales que van de los 54 a los 4000 habitantes con los
dos principales campos de golf en Yucatán: La Ceiba y Yucatán
Country Club, lo que genera una zona de marcados contrastes
socioeconómicos. La mancha urbana del municipio de Mérida se está
expandiendo hacia esta zona por lo que a corto plazo todas las
comunidades que ahí se encuentran estarán completamente
conurbadas. Además de Progreso, tiene como vecinos los municipios
de Chicxulub y Conkal, que junto con los pueblos meridanos, de
origen colonial, de Cholul, Chablekal, Komchén y Dzityá
complementan el paisaje urbano de la zona. Las catorce haciendas
409
que se encuentran en esta zona son: Tixcuytún, Santa Gertrudis
Copó, Sodzil Norte, Temozón Norte, Dzibilchaltún, Santa María
Yaxché, Xcunyá, Tamanché, Sac-Nicté, Kikteil, Dzidzilché, San
Antonio Hool, Xcanatún y Xcumpich.
Figura II. Casa de máquinas de la hacienda Xcunyá.
Fuente: Raúl Enrique Rivero Canto (2011).
El territorio del municipio de Mérida se extiende hacia el Noroeste de
tal manera que se conforma una zona con características particulares.
La denominada zona Noreste se comunica con la ciudad de Mérida
por la carretera que conduce a la comisaría de Caucel, pueblo de
origen prehispánico que en el Posclásico Tardío fue la capital del
kuchkabal de Chakán, región administrativa del mundo maya a la que
pertenecía el actual municipio de Mérida. Sus límites son el municipio
de Progreso al Norte, el municipio de Ucú al Poniente, la zona Norte
al Oriente y la zona Centro-Metropolitana al Sur. En esta zona, junto
con Caucel, se encuentran los pueblos de Cosgaya y Sierra Papacal.
410
Las tres haciendas que pertenecen a esta zona son: Cheumán, Noc-
Ac y Suytunchén.
La zona Suroeste corresponde al territorio que tiene como límites el
municipio de Umán al Sur y Poniente y la Zona Centro-Metropolitana
de Mérida al Norte y al Oriente. Se considera una zona con alto grado
de marginación debido a que en ella se encuentra el Relleno Sanitario
que da servicio a más de un millón de personas. Ahí se conservan
cuatro haciendas: Susulá, Chalmuch, Tixcacal y Opichén, de las que
la última se conurbó con la mancha urbana en fechas recientes.
Contrario a lo que ocurre en la zona Norte, la zona Sur no corre el
riesgo de ser absorbida por la mancha urbana debido a que en ella se
encuentra la Reserva Ecológica Cuxtal, que es la principal área
natural del municipio ya que en ella, además de numerosas especies
endémicas y en peligro de extinción de flora y fauna, se encuentra la
reserva acuífera municipal. La zona Sur está delimitada al norte por
la zona Centro-Metropolitana, al Poniente por el municipio de Umán,
al Sur por los municipios de Abalá y Tecoh y al Oriente por los
municipios de Timucuy y Kanasín. Ahí se encuentran los pueblos de
Dzununcán, San José Tzal y Molas en cuyo contexto se conservan
once haciendas: Santa Cruz Palomeque, Texán Cámara, Petac, San
Matías Tzacalá, Yaxnic, San Nicolás Dzoyaxché, San Ignacio Tesip,
Xmatkuil, San Pedro Chimay, Hunxectamán y Tahdzibichén.
La zona Este está limitado por el municipio de Conkal al Norte, la
Zona Centro-Metropolitana al Poniente, el municipio de Kanasín al Sur
y los municipios de Tixpeual y Tixkokob al Oriente. Se encuentra
parcialmente conurbada ya que está próxima a la autopista a Cancún.
El único pueblo colonial meridano de la zona es Sitpach. Se
411
encuentran cuatro haciendas: Oncán, Chichí Suárez, Santa María Chí
y Yaxché Casares.
Protección legal de las haciendas henequeneras en el
Municipio de Mérida
Como se ha mencionado, de las 51 haciendas que se han identificado
en el Municipio de Mérida, 48 cuentan con la Declaratoria de Zonas
de Patrimonio Cultural Edificado. La primera acción específica para su
conservación tuvo lugar el 11 de septiembre de 1996 en sesión
extraordinaria de Cabildo al declararse Sitios Patrimoniales los
inmuebles de las haciendas: Chenkú, Xcumpich, San Pedro
Chukuaxín, Chichí Suárez, Wallis y Sodzil Norte. En una segunda
etapa, en la sesión extraordinaria de Cabildo del 27 de mayo de 1997
se declararon las haciendas: Mulsay de la Magdalena, Multunkuc,
Opichén, Petcanché, San Agustín de Pacabtún, San Antonio Cucul,
San Diego Azcorra, San Juan Bautista Tzeal y Tanlum.
“Con esta decisión de la máxima autoridad del municipio
concluyó la primera fase de un importante proyecto,
concebido con el único propósito de dejar fuera del alcance
de intereses ajenos al espíritu de conservación,
construcciones que representan parte de nuestra historia y
que por lo mismo se tiene la obligación de preservarlas para
las futuras generaciones” (Ayuntamiento de Mérida, 1998:
5)
Posteriormente, en 2004 se realizó la Declaratoria de Zonas de
Patrimonio Cultural del Municipio de Mérida que incluyó todas las
haciendas junto con su contexto que se encuentran en las
subcomisarías (zonas Norte, Noroeste, Suroeste, Sur y Este), así
como el contexto de las que se habían declarado en 1996 y 1997
412
“con el objetivo de recuperar los edificios que enorgullecen la cultura
de todos los tiempos del municipio de Mérida, con el fin de preservar
la belleza arquitectónica, histórica y arqueológica que los diferencia
de los demás” (Ayuntamiento de Mérida, 2004: 4)
Un aspecto a destacar en la Declaratoria de 2004 es la consideración
de los contextos de las haciendas ya que eso permite generar
estrategias que integren tanto al edificio patrimonial, aun sea en
ruinas o dividido, como a los inmuebles vecinos y las características
culturales propias de sus habitantes. A la letra dice:
“Se identificarán todos los elementos urbano-
arquitectónicos que subsistan de las haciendas que han sido
integradas a la traza de la ciudad de Mérida, como lo pueden
ser chimeneas, casa de máquinas, casa principal, capillas,
viviendas y demás edificios complementarios a la función
que haya desempeñado la hacienda como parte de su
proceso evolutivo, así como las manzanas colindantes”
(Ayuntamiento de Mérida, 2004: 47)
Con el fin de regular las actividades, usos y transformaciones en
dichas zonas se elaboró en 2007 el Reglamento para las Zonas de
Patrimonio Cultural del Municipio de Mérida. Un aspecto importante
es considerar la inclusión en sus artículos del 12 al 16 de aquellos
elementos que no se encuentran protegidos por la Ley Federal sobre
Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos de 1972.
También sobresale la recomendación de eliminar los huecos urbanos
que rodean a los monumentos que deterioran la calidad de vida y la
imagen urbana de su contexto:
“Deberá promoverse la ocupación de predios
baldíos existentes en la Zona de Monumentos
Históricos levantando en éstos Obra Nueva.
413
Asimismo, en ningún caso se permitirá la
demolición de edificios dentro de las Zonas de
Patrimonio Cultural del Municipio de Mérida, sin
que alternativamente exista un proyecto de Obra
Nueva a construir en sustitución del existente, a
fin de evitar la generación de vacíos urbanos”
(Ayuntamiento de Mérida, 2007: Artículo 17, p.
23)
En la actualidad el H. Ayuntamiento Constitucional del Municipio de
Mérida a través de la Subdirección de Patrimonio Cultural Edificado de
la Dirección de Desarrollo Urbano regula y protege las Zonas de
Patrimonio Cultural en las que están incluidas 48 haciendas
henequeneras. Además de emitir dictámenes en materia de uso de
suelo, construcción y demolición en dichas zonas se vigila su imagen
urbana evitando la colocación de señales y letreros que perjudiquen
la riqueza perceptiva del contexto. De manera general se puede decir
que aquellas que están protegidas legalmente han logrado ser
preservadas en la práctica. Sin embargo, como existe la conciencia de
que aún faltan haciendas en ser identificadas, registradas,
catalogadas y declaradas; el Departamento de Patrimonio Artístico
del Siglo XX se ha dado a la labor de realizar dichas actividades para
poder proteger una mayor cantidad de conjuntos hacendarios. Los
que están registrados y se encuentran en proceso de ser incluidos
son: Anikabil, Misné y Vista Alegre en la zona Centro-Metropolitana.
Conservación y uso de suelo
Con respecto al estado de conservación actual de las ex haciendas
henequeneras en el municipio de Mérida, podemos ver que la gran
mayoría presenta un alto grado de deterioro debido al abandono en el
414
que se encuentran. Las que presentan un menor estado de
conservación en la zona Centro-Metropolitana son las haciendas San
Agustín Pacabtún y San Juan Bautista Tzeal por encontrarse en
abandono y por estar a la vera del Anillo Periférico, cuentan con
muchas posibilidades de perderse por completo si sus propietarios
persisten en su postura de no invertir en su recuperación. Algunas de
las ubicadas en la zona Norte como Santa Gertrudis Copó, Kikteil,
Santa María Yaxché y Dzibilchaltún también presentan un grave
deterioro.
Figura III. Casa de máquinas de la hacienda San Antonio Hool.
Fuente: Raúl Enrique Rivero Canto (2011).
Destacan por su buen estado de conservación las haciendas: Anikabil,
Chenkú, Misné, Petcanché, San Antonio Cucul, San Pedro Chukuaxín,
Tanlum, Vista Alegre, Wallis y Xoclán en la Zona Centro-
Metropolitana y Sodzil Norte, Tamanché y Xcanatún en la Zona Norte.
Las haciendas en la zona Sur se encuentran en un estado regular de
conservación.
415
Figura IV. Casa de máquinas y capilla de la hacienda Tixcuytún.
Fuente: Raúl Enrique Rivero Canto (2011).
En lo que se refiere a su uso actual, casi todas las que cuentan con
algún uso, éste es compatible. Se conservan como vivienda particular
las haciendas Petcanché, San Diego Azcorra, Mulsay de la Magdalena,
Multunkuc, San Pedro Chimay, Xcumpich, Vista Alegre y Sodzil Norte.
En cuanto a uso de equipamiento religioso, la hacienda Xoclán está
ocupada por el noviciado de las Misioneras Hijas de la Madre
Santísima de la Luz mientras que la hacienda San Pedro Chukuaxín es
ocupada por la Casa de la Cristiandad que sirve para retiros. Son
salas de fiestas particulares las haciendas Chenkú, Chichí Suárez, San
Antonio Cucul, Tamanché, Tahdzibichén y Tanlum. Para usos
culturales y educativos se destinan las haciendas Temozón Norte, San
Nicolás Dzoyaxché, Xmatkuil, Wallis y Anikabil. Las haciendas Misné,
Xcanatún y Santa Cruz Palomeque son utilizadas como hoteles.
416
Figura V. Capilla de la hacienda Dzidzilché.
Fuente: Raúl Enrique Rivero Canto (2011).
La gran mayoría de ellas no cuenta con algún uso, lo que repercute
en su estado de conservación. Sobresalen por su abandono: San
Agustín de Pacabtún, San Juan Bautista Tzeal, Tixcuytún, Santa
Gertrudis Copó, Dzibilchaltún, Santa María Yaxché, Xcunyá, Kikteil,
Dzidzilché y San Antonio Hool. También es frecuente encontrar casos
en los que la comunidad le da usos temporales a las haciendas para
sus reuniones o eventos. Finalmente, cabe señalar que es muy
frecuente encontrar que, aunque el resto de los edificios estén
abandonados, la capilla se mantiene en funciones para el culto
Católico. Ello puede ser observado en Santa Gertrudis Copó,
Dzibilchaltún, Xcunyá, Dzidzilché y Opichén, entre otros.
417
Conclusiones
Después de haber revisado el proceso de transformación de espacios
que dio origen a las haciendas henequeneras y como éstas han sido
reutilizadas en la actualidad se puede observar como un mismo
espacio no está restringido a mantener para siempre las mismas
características formales ni el mismo uso. Se ha visto que los espacios
pueden evolucionar correctamente.
El municipio de Mérida cuenta con numerosos elementos del
patrimonio cultural edificado: zonas arqueológicas, monumentos
coloniales, joyas botánicas, cenotes, pozos comunitarios,
edificaciones decimonónicas y porfirianas, inmuebles nacionalistas y
funcionalistas, etc.; a pesar de contar con tal variedad se le ha dado
una oportuna atención a las haciendas henequeneras, las cuales,
junto con el complejo CORDEMEX, constituyen los principales
ejemplos del patrimonio industrial henequenero meridano.
Tras revisar la situación de protección legal, conservación y uso de
suelo que tienen las haciendas henequeneras, se puede ver que,
aunque ha habido notables avances, hace falta mucho por hacer. Los
principales retos a corto plazo son: incentivar a los propietarios de las
haciendas henequeneras a invertir en su conservación, promover una
mayor participación ciudadana en la conservación de los elementos
hacendarios que son de uso público, identificar y registrar la totalidad
de los conjuntos hacendarios y completar el catálogo de haciendas
henequeneras en el municipio de Mérida. A mediano y largo plazo se
encuentra como meta una completa rehabilitación y puesta en uso
todos los conjuntos hacendarios meridanos.
Al reconocer el valor del patrimonio cultural edificado, impulsar el
desarrollo de las comunidades que lo habitan y convertir los espacios
418
abandonados en zonas de convivencia social se trabaja en la
edificación de una ciudad mejor.
Bibliografía
Ancona, Roberto. (2006) Las haciendas henequeneras y su arquitectura en:
Lolich, L., Gutiérrez, R. y Pérez, R. Haciendas y Estancias en
América Latina. CEDODAL, Facultad de arquitectura, UADY.
Buenos Aires.
Ayuntamiento de Mérida (1998) Sitios Patrimoniales: Haciendas y Quintas,
Mérida, México.
Ayuntamiento de Mérida (2004) Declaratoria de Zonas de Patrimonio
Cultural del Municipio de Mérida, Mérida, México.
Ayuntamiento de Mérida (2007) Reglamento para las Zonas de Patrimonio
Cultural del Municipio de Mérida. Mérida, México.
Echeverría, P. (1987) Las haciendas henequeneras en Yucatán en:
Cuadernos de arquitectura de Yucatán Nº 1, FAUADY,
Mérida, México.
Echeverría, P (1996) Reseña Histórica de las haciendas henequeneras en:
Ancona, R., Coord. Arquitectura de las Haciendas
Henequeneras. Universidad Autónoma de Yucatán. Mérida,
México.
Echeverría, P. (2005) Las haciendas henequeneras a través de la historia.
Instituto de cultura de Yucatán. México.
Espadas. A. (1996) Transformaciones territoriales y urbanas de la zona
henequenera, en: Ancona, R., Coord. Arquitectura de las
Haciendas Henequeneras. Universidad Autónoma de
Yucatán. Mérida, México.
Mijares, C. (1996) Prólogo en: Ancona, Coord. Arquitectura de las haciendas
henequeneras. Universidad Autónoma de Yucatán. Mérida,
México.
Paredes, B. (1995) La hacienda henequenera. Estructura heredada en:
Cuadernos de arquitectura de Yucatán Nº 8, FAUADY,
Mérida, México.
Paredes, B. (1996) Estructura y tipo en la hacienda ganadero maicera en:
Ancona, Coord. Arquitectura de las haciendas henequeneras.
Universidad Autónoma de Yucatán. Mérida, México.
Paredes, B. (1996a) Mérida: desarrollo urbano y auge henequenero en:
Cuadernos de arquitectura de Yucatán Nº 9, FAUADY,
Mérida, México.
Paredes, B. (2005) Mérida: crecimiento y conurbación de haciendas en el
siglo XX en: Cuadernos de arquitectura de Yucatán Nº 18,
FAUADY, Mérida, México.
419
5.4
RESCATE Y REUTILIZACIÓN DE MONUMENTOS
HISTÓRICOS Y BIENES INMUEBLES CON VALOR
CULTURAL EN LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
CHAPINGO
Luis Morett Alatorre161
Xolotl Morett Muñoz162
Introducción
Hacia finales de la década de los setenta se registró el tránsito de la
Escuela Nacional de Agricultura a Universidad Autónoma Chapingo.
Este proceso se caracterizó por la definición de un nuevo proyecto
académico severamente marcado por conflictos y diferencias al
interior de la comunidad, cuyas expresiones más lamentables fueron
la separación del Colegio de Posgraduados, la entrada del ejército a
las instalaciones y el despido masivo de trabajadores académicos. La
resaca duró varios años y no obstante que las diferencias se exhibían
en asambleas y reuniones, todavía a finales de los ochentas éstas en
lugar de dirimirse argumentalmente, eran sanjadas con
descalificativos.
En el contexto de una comunidad cuyo tejido social quedó
gravemente afectado, ocupada en crear y operar una nueva
estructura que diera sentido a la construcción de la universidad, se
funda en 1979 la Dirección de Difusión Cultural, instancia orientada a
coadyuvar en la formación integral de la comunidad. Con excepción
del rescate y traslado a la UACh., de la obra mural de Xavier
161 l_morett@[Link] // Profesor Investigador del Museo Nacional de Agricultura*Universidad Autónoma
Chapingo // Km.38.5 México-Texcoco, CP.56230. Edo. México.
162 [Link]@[Link] // Estudiante de Arquitectura de la División de Ciencias y Artes para el
Diseño*Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Xochimilco
420
Guerrero163 y del mantenimiento de una parte del conjunto
escultórico decimonónico y la obra mural de Rivera, objetivamente se
soslayó la importancia de instituir tareas sistemáticas de
mantenimiento del patrimonio histórico y artístico, legado sobre el
que descansa parte fundamental de la identidad institucional y
comunitaria.
Durante las últimas dos décadas del siglo pasado, la ausencia de un
programa institucional de mantenimiento del patrimonio histórico y
artístico, tanto monumental como mueble, tuvo efecto
particularmente en el deterioro progresivo del orden inmobiliario,
significativamente en algunas construcciones erigidas en la década de
los veintes que habían sido levantadas para el traslado de la Escuela
de su antiguo domicilio en San Jacinto Distrito Federal, a la ex
hacienda de Chapingo. Sin embargo el deterioro no sólo fue
resultado de la falta de mantenimiento, sino también y de manera
muy importante, por el uso irracional de los espacios y la sucesión
anárquica de adecuaciones y adiciones, sin respeto al diseño original.
Mediados los noventa la coordinación del Museo y el Departamento
de Bienes Patrimoniales de la UACh164., establecieron contacto con
la Dirección de Monumentos Históricos del INAH., instancia que
después de evaluar el estado de las azoteas del casco de la ex
hacienda o Edificio Principal, recomendó y supervisó la renovación
completa del enladrillado y su impermeabilización. Dicha tarea
exhibió el nocivo efecto que sobre un monumento histórico tiene la
163 Xavier Guerreo en la década de los veinte del siglo XX decoró los muros interiores de la Casa del Director de la
ENA. Ésta fue demolida en los 60 en el contexto del Plan Chapingo. La intervención del artista y del INBAL
permitieron el rescate de parte importante de la obra, la que regresó a Chapingo en 1984 y fue montada en
bastidores de fibra de vidrio. Actualmente forma parte del acervo artístico de la UACh., bajo custodia del MNA.
164 El Arq. Carlos Humberto Larqué y la Lic. María Eugenia Hernández se ocuparon de gestar y desarrollar dicha
relación por parte de la Dirección de Patronato, en tanto que el Biólogo Edmundo Pérez G., coordinador del MNA en
ese momento, lo hizo por parte del Museo.
421
omisión acumulada de las tareas regulares y rutinarias de
mantenimiento.
A partir del segundo semestre de 1997 la renovada coordinación165
del Museo inició una serie de acciones orientadas a la remodelación
de los espacios interiores del Edificio Principal, ello con el propósito de
habilitar éstos para recibir al conjunto de las salas permanentes del
Museo Nacional de Agricultura. Simultáneamente y con el apoyo de
la Dirección de Patronato Universitario, un equipo de académicos y
alumnos de arquitectura de la UAM-Xochimilco166 realizó un primer
estudio sobre el estado de la planta física del campus universitario.
Los resultados fueron presentados en 1998 como una exposición
temporal en el Museo. Entonces se hizo explícita la ausencia de un
plan de crecimiento que ordenase el desarrollo de la planta física de
la UACH., y respetase al mismo tiempo las características de los
monumentos históricos y artísticos bajo su resguardo; asimismo se
hizo evidente la urgente necesidad de contar con un programa de
mantenimiento para la infraestructura inmobiliaria. El estudio
propuso también el rescate y reutilización de algunas construcciones
que por su valor arquitectónico y cultural, debían ser intervenidas
para su reutilización.
La punta de lanza fue el Edificio Principal hoy Edificio Ing. Marte R
Gómez167, desde 1997 y hasta el año pasado, fue sujeto de una
serie de acciones que involucraron desde el retiro de oficinas
administrativas de todo orden, al rescate de espacios interiores, la
165 De acuerdo a la normatividad vigente en febrero de 1997, la designación del coordinador del MNA la hizo el
Rector a partir de una terna. Esta fue integrada por un Comité Académico después de analizar a los distintos
postulantes que atendieron la convocatoria abierta que se publicó. El rector Ing. Víctor Manuel Mendoza Castillo
designó al Dr© Luis Morett Alatorre coordinador del MNA, avalando y teniendo en cuenta el proyecto que propuso
para el desarrollo de las salas permanentes del Museo.
166 El Arq. Aroldo Alfaro coordinó al equipo académico y de alumnos de la UAM-X.
167 Por acuerdo del H. Consejo Universitario, El Edificio Principal fue designado desde 1987 sede el Museo Nacional
de Agricultura. Asimismo, el HCU acordó en 2010 que el inmueble llevase el nombre del Ing. Marte R. Gómez.
422
recuperación de testigos y testimonios de la historia constructiva y
funcional de sus espacios, al remozamiento y reutilización de éstos
como salas permanentes y para exposiciones temporales del Museo.
La dimensión de la tarea, de por si compleja técnicamente como lo
son los trabajos de rescate y restauración arquitectónica, fue tan
rápido como pudimos gestionar, cabildear y conseguir que fluyeran
los recursos, en un contexto institucional en donde este tipo de tareas
eran inéditas y por lo mismo de un orden secundario.
Hemos sido extensos al referirnos a los trabajos del Edificio Principal
porque siendo el inmueble emblemático de la institución, los avances
exhibidos en él se constituyeron en la piedra de toque que permitió la
sensibilización progresiva de la comunidad y sus autoridades,
respecto a la importancia de este tipo de tareas en el fortalecimiento
de la identidad institucional, posibilitando se ampliasen los trabajos a
otros espacios dentro del campus universitario.
Rescate, restauración y reutilización de espacios en Chapingo
Trabajos de rescate, restauración y reutilización de espacios hemos
realizado en diversos inmuebles, localizados todos en el interior del
campus. De manera puntual, a continuación hacemos referencia de
los más importantes, definido ello por la mayor dimensión de su
alcance.
El Edificio Principal o Edificio Ing. Marte R. Gómez, fue una
construcción erigida a mediados del siglo XVII con el propósito de
servir a las necesidades administrativas y habitacionales de la
hacienda. Se trataba de un cubo de cuatro alas, con patio interior,
423
acceso por la fachada sur; planta alta en las alas sur, poniente y
oriente. Cuando hacienda jesuita, hasta la expulsión de la Orden la
planta baja albergó graneros, bodegas, el control administrativo de la
misma y algunos de los servicios domésticos. La planta alta sirvió
como casa habitación y probablemente albergó también la capilla
privada de los religiosos que la administraban.
De aquél periodo han sido recuperados algunos testigos, entre ellos
destacan una serie de grafitis de carboncillo y sanguina localizados en
el vano de un portón de acceso a uno de los graneros del ala
poniente, donde se observan además de un águila bicéfala coronada,
otros motivos zoomorfos como gatos con los pelos erizados, conejos
y animales de tiro. Notable la presencia de dos personajes
posiblemente jesuitas, que exhiben un rasurado parcial en la cabeza
y junto a ellos una cuenta de palitos. En el ala oriente y en fachada
hemos dejado expuesta parte de la fábrica de materiales de aquella
etapa constructiva. En el patio interior del edificio y a un metro de
profundidad se localiza un piso de adobe colocado a cartabón (NO-
SE), originalmente cubierto por un firme de cal y arena. Debajo de
ello y hasta una profundidad de 2.8 metros, localizamos una
secuencia de depósitos aluviales con restos muy erosionados de
cerámica prehispánica del postclásico, arrastrados del antiguo
asentamiento acolhua de Huexotla.
Pocos años después de la expulsión de la Orden, la hacienda pasó a
propiedad del Marqués de Vivanco. Calderón de la Barca dejó
testimonio de la opulenta decoración interior de la casa principal de la
hacienda, que no era otra que lo que conocemos como Edificio
Principal. Una vieja litografía acuarelada de 1836, ilustra la
apariencia del inmueble y de otros de las inmediaciones, tales como
424
la bodega de equipo y herramientas, granero y tinacal. En el ala sur
planta alta, encontramos tapiado el vano de una puerta que era paso
de una habitación o otra. Liberado parcialmente y dejado a la vista,
muestra parte de la decoración polícroma de la época.
Un problema que arrastraba de tiempo atrás la edificación era su
ubicación en una pequeña depresión del terreno, de manera que el
alto nivel freático y los escurrimientos provocaban excesos de
humedad e inundación de la planta baja, de tal forma que el nivel del
piso fue elevado medio metro. Testimonio de ello es el piso de
recinto que fue registrado en una de los espacios interiores y que
correspondió a una parte de la antigua cocina de la hacienda, incluido
el desplante de la estufa de leña, así como el segundo piso de adobes
con cubierta de cal y arena que fue localizado en el patio del edificio.
Entre éste y el piso anterior, se recuperaron restos de cerámica,
vidrio metal y hueso que integran una interesante muestra de los
desechos generados por los ocupantes de la casa principal durante
los siglos XVIII a inicios del XIX.
En 1884 al final de su periodo presidencial, el Gral. Manuel González
compró la hacienda de Chapingo. Para la remodelación de ésta
contrató al arquitecto Antonio Rivas Mercado, a quien se debe el
aspecto general de las fachadas de estilo ecléctico, la remodelación
de los espacios interiores, la introducción de viguería de metal en
cubiertas y entrepisos, la decoración mural de estilo pompeyano168 y
la selección e instalación del conjunto escultórico de Val d´Osne, cuya
imagen más conspicua es la fuente de la Ninfas, mal conocidas como
Las Circasinas. Una vez más, el nivel general del piso fue elevado
168 En el primer piso del interior de los torreones del Edificio Principal, debajo de siete capas de pintura y al menos
una de yeso, fueron recuperadas extensas superficies de pintura decorativa decimonónica; en ese mismo nivel
también se recuperó la decoración mural de la estancia abierta que miraba al patio interior, ala poniente, de cuya
condición original se localizó testimonio fotográfico.
425
hasta alcanzar el que tiene actualmente, siendo cubierto por lozas de
piedra recinto que aún se conservan.
A partir de 1921 y en el contexto de la entrega de las instalaciones de
la ex hacienda a la Escuela Nacional de Agricultura, para el traslado
de ésta desde sus instalaciones en San Jacinto, Distrito Federal, es
que se iniciaron una serie de adecuaciones, algunas dirigidas a la
habilitación de espacios pre existentes y otras a la construcción de
nuevas instalaciones.
En el primer orden estuvieron la transformación de las antiguas
estancias y habitaciones porfirianas de la casa o edificio principal en
salones de clases y laboratorios, así como graneros y tinacal en
dormitorios y almacenes. En el mismo tenor, es que la antigua
capilla religiosa que construyó el Marqués de Vivanco y que estaba
dedicada a la Virgen de la Concepción, fue transformada para recibir
una de las obras murales más importantes de Diego Rivera.
Al respecto hay que acotar y a diferencia de lo que los historiadores y
críticos de Rivera han señalado, que el artista no encontró el espacio
interior de la Capilla en las condiciones que habría de entregarlo. Los
análisis y trabajos de remozamiento de fachadas nos han permitido
establecer que la Capilla era de un solo nivel, encima de la cual y con
entrepiso de por medio, se ubicaba la habitación del Gral. González,
donde habría de fallecer en 1903. Rivera retiró entrepiso, tapió
puertas laterales y la de acceso a sacristía, retiró entrepisos y el
techo plano de la planta alta lo convirtió en abovedado. Los balcones
del costado poniente mandó tapiarlos e inventó una arcada para
simular un falso coro al sur. En el mismo tenor, los dos balcones
moriscos de la fachada oriente fueron respetados en su apariencia
426
externa, pero reducidos a simples nicho en el interior. Rivera tomó el
espacio y lo modificó, adecuándolo a su proyecto mural169.
En el segundo orden y para hacer funcional el traslado de la ENA a
Chapingo, es que se construyeron diversas instalaciones, entre otras,
biblioteca, gimnasio y alberca, además de las de orden pecuario como
caballerizas, establo y porquerizas. Se inició la construcción de un
auditorio cuya estructura de metal una vez desechado el proyecto,
terminó por transformarse en un gigantesco invernadero.
Mención aparte y que demanda un verdadero análisis, es el del
Pueblo Cooperativo de Chapingo, cuya construcción corrió paralelo al
proceso de traslado de la ENA. El objetivo del Pueblo era crear
condiciones a los peones acasillados de la ex hacienda, para que se
integrasen como cooperativa campesina. Ello habría de elevar y
dignificar su modo de vida, al mismo tiempo que al interactuar con
los estudiantes, contribuirían en la formación de aquellos, haciendo
del conjunto un proyecto autosuficiente. El Pueblo Cooperativo
abortó a finales de 1924, una vez Marte R. Gómez fue obligado a
renunciar a la dirección de la ENA.
En las décadas posteriores y hasta la fecha, el campus ha sido sujeto
de múltiples adiciones y cambios, algunos de ellos producto de un
programa como el desarrollado en los cuarenta cuando se
construyeron varias de las compañías o dormitorios, el comedor
central, el patio de honor, además de la unidad deportiva y los
edificios que hoy ocupan la Preparatoria Agrícola y Agroecología.
169 Morett Alatorre, Luis y Xolotl Morett Muñoz, 2008, Las adecuaciones arquitectónicas realizadas por Diego
Rivera a la Capilla Riveriana. Edición en formato digital del XI Encuentro Nacional de Investigación y Servicio del
Oriente del Estado de México. Diciembre 4-6, 2008. UACH / UAEM.
427
También lo fue el programa constructivo de los años sesenta,
conocido como Plan Chapingo, el que en algún momento próximo
deberá ser sujeto de un estudio particular.
Al margen de lo anterior, la dinámica constructiva ha sido de
coyuntura, respondiendo a circunstancias particulares de necesidad,
disponibilidad de recursos y voluntad del gestor administrativo,
generalmente sin formar parte de un programa institucional y sin
criterios de interacción con el contexto arquitectónico heredado.
Semejante dinámica ha generado el crecimiento desordenado de
instalaciones, polución de engendros constructivos, la mayoría de los
cuales en un orden riguroso, tarde o temprano deberían concluir con
su demolición.
El problema del crecimiento anárquico y la omisión prolongada de
responsabilidades en las tareas de mantenimiento y conservación es
aún más lamentable cuando ocurre en el contexto de un campus
donde la comunidad universitaria y sus autoridades deben responder
al uso racional de los recursos públicos con que opera, asimismo
obligada a atender la ley y las normas para la protección del
patrimonio histórico y artístico bajo su custodia.
La magnitud del problema pudo ser dimensionado recientemente
cuando a solicitud del Museo obtuvimos de la Dirección de
Monumentos Históricos del INAH una actualización del inventario de
monumentos: de cuatro que estaban registrados como tales hasta
2005, la evaluación reciente indica que en realidad se tienen 10
monumentos históricos inmuebles, además de 8 bienes inmuebles
con valor cultural. Solicitud semejante hicimos a la Dirección de
428
Arquitectura del INBA y en su evaluación catalogaron de manera
preliminar 31 inmuebles con valor artístico.
A nivel institucional, en los últimos tres años se dieron pasos para
disponer de un Plan Rector para el Desarrollo de la Planta Física,
documento encargado a un equipo de especialistas de la UAM-
Xochimilco. Lamentablemente dicho Plan todavía no ha sido
sancionado por el Consejo Universitario y mientras ello no ocurra
carece de fuerza como instrumento regulador. La demora en proveer
al instrumento de autoridad normativa ha provocado que algunas
esferas institucionales se promuevan y ejecuten de manera autónoma
proyectos, sin que éstos respondan a los criterios que se proponen en
el Plan Rector, abonando así a la complejización del problema y
haciendo cada vez más difícil la adopción de una normativa de orden
general.
Paralelamente a lo anterior, el Museo se ocupó de dar consistencia a
las tareas de preservación del patrimonio histórico monumental,
sentando las bases para el establecimiento de un programa
institucional de rescate y mantenimiento de monumentos históricos y
bienes inmuebles con valor cultural. Lo anterior se hizo a través de la
gestoría directa con las autoridades universitarias y en el seno del
Consejo Universitario, además de ejecutando proyectos de rescate y
reutilización de algunos inmuebles. El reto para las nuevas
autoridades será dar continuidad a las tareas que desde el Museo se
promovieron en los últimos quince años.
Además del Edificio Principal, en el que ejecutamos tareas de rescate,
remodelación y reutilización en 85% de la totalidad de sus espacios,
quedando pendientes sólo las oficinas de rectoría y las del archivo
429
general, se realizaron también tareas de rescate en los remanentes
de la barda perimetral de la antigua hacienda y en los cinco torreones
que se han preservado. En el mismo tenor y también en relación con
edificaciones de la antigua hacienda y que corresponden al siglo XIX,
se remozaron fachadas del Tinacal y en una fracción de la fachada sur
del antiguo granero. Actualmente en proceso se encuentra el rescate
del Molino de la ex hacienda, el que hemos propuesto sea destinado
para ser sede del Centro de divulgación universitaria de ciencia y
tecnología agropecuaria y forestal.
Al margen del uso que pudo asignarse a los torreones, lo cierto es
que la recuperación de los remanentes de la barda y sus torreones
almenados, ha permito recuperar y socializar en la comunidad la
información relativa al valor del elemento arquitectónico como fuente
de información histórica y que en este caso particular exhibe la
pretensión del propietario por vestir su propiedad de un aire señorial,
ubicando torreones y barda perimetral como anuncio oprobioso de la
existencia de un territorio reservado, sujeto a protección especial y
que desde luego contrasta con el destino y función actual del mismo
especio. La lógica es que el dato histórico no se oculta, sino que se
exhibe y explica para que se comprenda su verdadero significado.
Respecto a las edificaciones de la segunda década del siglo XX y que
corresponden a las que posibilitaron el cambio de la ENA de la ciudad
de México a los terrenos de la ex hacienda de Chapingo, hemos de
mencionar en primer término el rescate de la primera biblioteca de la
Escuela en Chapingo. Al margen de su función cultural como sede de
la primera biblioteca en ciencias agrícolas y pecuarias de América
Latina, hay que señalar que sus frontones fueron decorados con
relieves ejecutados por Xavier Guerrero sobre diseño de Diego
430
Rivera, condiciones todas ellas que le confieren al edificio un
inestimable valor cultural y artístico. Hoy el edificio es sede el H.
Consejo Universitario y exhibe en sus muros obra mural de los
maestros Luis Nishizawa y Alfredo Nieto a quienes invitamos a crear
una alegoría plástica sobre el origen y desarrollo de la agricultura en
México y el desarrollo académico de la ENA-UACh., en su poco más
de siglo y medio de existencia.
Por lo que respecta a las Porquerizas, éstas fueron rescatadas por
tratarse de un excelente ejemplo de instalación pecuaria de principios
del siglo XX, convertidas hoy en sala de estudio de la comunidad de
Zootecnia y sede de una exposición permanente de carteles donde se
reseña la historia de la ganadería en México.
La primera sede del Departamento de Suelos, conocido como Edificio
Viejo de Suelos, fue rescatado también del abandono y destrucción.
Concluida su remodelación, se convirtió en sede del Club de Ciencias
de la Preparatoria Agrícola.
Criterios de prioridades para intervención
Advertidos de que la tarea de rescate y restauración de inmuebles
catalogados como monumentos o bienes inmuebles con valor cultural
y artístico es cercano a los cincuenta, era indispensable hacer
explícitos los criterios de prioridad. Al mismo tiempo era obligado
reconocer que el programa universitario de monumentos en su
arranque, se ubicaba en una condición de emergencia, de manera
que en esa condición debimos tomar lo emblemático y urgente,
431
definido ello por el mayor o menor estado de deterioro, como los
criterios básicos para definir prioridades.
Desde luego en una segunda etapa, cuando el programa universitario
de monumentos haya superado el estado de emergencia, deberá
implementar criterios distintos para definir el orden de prioridades
para la intervención de los inmuebles.
Por lo pronto y para efecto de aquellos que ya han sido intervenidos
es indispensable elaborar un programa de mantenimiento que evite
que el descuido y la falta de atención precipiten los procesos de
deterior naturales de toda edificación antigua y que se encuentra en
servicio, tarea que deberá desplegar la nueva administración del
Museo.
Fundamental para la gestoría de recursos y la redignificación
funcional de los inmuebles recuperados, ha sido el promover su
destino como sede de actividades colectivas, preferentemente de
orden académico, sean los casos de la antigua biblioteca convertida
en sede del Consejo Universitario; del Edificio Principal como sede del
Museo Nacional de Agricultura, la Rectoría y el Archivo General; de
las Porquerizas como sala de estudio de la comunidad de Zootecnia y
de la exposición permanente dedicada a la historia de la ganadería en
México; del Edificio Viejo de Suelos como sede el Club de Ciencias de
la Preparatoria Agrícola, y del Molino como futura sede del Centro de
divulgación universitaria.
Conclusiones
432
A escasos tres lustros de haber iniciado en la Universidad Autónoma
Chapingo, las tareas de rescate y conservación de bienes inmuebles
con valor patrimonial, trátese de monumentos o de otros con valor
cultural y/o artístico, debe reconocerse que estas tareas aún no se
han institucionalizado como un verdadero programa, y que por lo
mismo el impulso que actualmente tienen dichas acciones, corren el
riesgo objetivo de verse truncadas.
El rescate y mantenimiento de monumentos es una tarea de
dimensión mayor que requiere de la formalización de un Programa
Universitario, que el Consejo Universitario deberá sancionarlo,
garantizando así su continuidad en el tiempo.
En el mismo tenor y por su magnitud, se trata de una tarea que ha
de realizarse a través de al menos dos décadas y que requiere del
compromiso institucional para proveer anualmente de recursos tanto
al programa de rescate, como a las tareas de mantenimiento regular
que demandan los inmuebles ya recuperados y aquellos otros que en
el transcurso alcanzarán esa condición.
Sin duda es y seguirá siendo indispensable el divulgar al interior de la
comunidad universitaria el avance de los trabajos, informando de
éstos, pero sobre todo socializando el uso de los espacios
recuperados.
Esta estrategia que no le resta a los inmuebles intervenidos y
reutilizados nada de su valor histórico y cultural, colateralmente
contribuye a la dignificación de los mismos y su resignificación,
433
proceso social que permite proveer a éstos de nuevos significados,
sentido y actualidad, enriqueciéndolos al proveerles de un presente.
4.4
PRINCIPIOS DE CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN
DE PATRIMONIO INDUSTRIAL
Mtra. Lizbeth Celaya Vargas
Muchas son las definiciones y clasificaciones que existen sobre
patrimonio industrial, lo cierto es, que dentro de esta denominación
encontramos una extensa variedad de materiales, técnicas de
manufactura y uso de los objetos. La carta de NIZHNY TAGIL sobre el
patrimonio industrial (2003) especifica:
“El patrimonio industrial se compone de los restos de la cultura industrial
que poseen un valor histórico, tecnológico, social, arquitectónico o científico.
Estos restos consisten en edificios y maquinaria, talleres, molinos y fábricas,
minas y sitios para procesar y refinar, almacenes y depósitos, lugares donde
se genera, se transmite y se usa energía, medios de transporte y toda su
infraestructura, así como los sitios donde se desarrollan las actividades
sociales relacionadas con la industria, tales como la vivienda, el culto
religioso o la educación.” (Carta de Nizhny Tagil, 2003, p. 1).
elementos que conforman cada bien histórico (Carta de Nizhny Tagil,
2003.).
434
Telar antes y después de proceso de estabilización, pertenece a la Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla
Bajo estos Esto implica una gran cantidad de materiales a considerar,
el mismo documento citado, nos permite vislumbrar la complejidad
en las múltiples tareas necesarias para su conservación y
restauración; como un procesos fundamentales, que implican el
conocimiento profundo de la naturaleza histórica y material de cada
pieza, haciendo referencia, entre otras, a la consideración de su
integridad funcional y al cuidado de todos los parámetros, cualquier
intervención deberá sustentarse en la investigación y evaluación de
los materiales constitutivos y la función de los mismos dentro de la
obra, además del conocimiento preciso de los deterioros que sufre
cada uno de ellos. Todo esto determina las condiciones de resguardo,
de intervención y de exposición de cada pieza histórica.
La conservación y restauración del patrimonio industrial, responde a
tareas relativamente nuevas en las que aún es necesario ahondar,
difundir y poner en práctica protocolos para el trabajo de rescate,
resguardo legal, inventariado y difusión, así como para la
conservación de estos bienes mediante su correcto resguardo,
exposición e intervención. En la realización de esta tarea, la teoría de
la restauración de patrimonio histórico, en su denominación general,
junto a las especificaciones del patrimonio industrial, serán
consideradas como fundamento en nuestras intervenciones, siempre
junto al examen científico de los materiales.
Pero, ¿Por qué conservar?
435
Conservamos para mitigar los diferentes tipos de deterioro que pueda
sufrir cualquier obra y que implican la pérdida material, cultural,
histórica, tecnológica y monetaria de los poseedores de los bienes,
objetos que son importantes, porque representan y aglutinan parte
de la cultura y del conocimiento del ser humano.
El bien cultural depende de sus elementos constitutivos y de los
ambientes a los que ha sido expuesto durante su vida. Los materiales
que sustentan la actividad humana se conocen como materiales
higroscópicos, es decir, que absorben y ceden humedad, estos
cambios generan movimientos en la materia provocando daños y
deterioros en los materiales, también debemos considerar el paso del
tiempo que genera signos de envejecimiento en los mismos. En otras
palabras, los rangos de vida de las obras dependen de la forma en la
que la materia ha reaccionado al contacto con diversas formas de uso
y almacenamiento.
La conservación, es el proceso que consiste en detener el deterioro y
dar
estabilidad física al material que constituye el objeto.
A la izquierda; deterioro por uso en borde superior de aceitera. A la derecha; abrasión de
capa pictórica, probablemente por problemas de adherencia al metal en copete de
báscula de formato mediano
Son pocos los materiales estables, es decir, resistentes a la
desintegración o alteración física y/o química, las causas principales
436
de estos cambios poco deseados se deben a exceso o defecto de
humedad, luz, calor o frío, a un ambiente contaminado, a plagas, a
descuidos, al contacto con objetos contaminados y a la
incompatibilidad entre algunos materiales. Es muy fácil llegar a estas
conclusiones, solamente al observar la naturaleza organoléptica de
cualquier objeto; si el ambiente es demasiado húmedo, la madera se
hincha y el papel se ablanda proporcionando condiciones favorables
para el desarrollo de hongos ya que son materiales orgánicos, por
otro lado, si el medio ambiente es excesivamente seco, la madera se
comba y se raja, mientras que el cuero y el papel se quiebran. La
radiación ultravioleta, presente en la luz natural y en la artificial,
decolora las acuarelas y los tejidos y acelera su deterioro fotoquímico,
esto deriva en diversos tipos de deterioro, por ejemplo, destiñe el
papel. Los insectos, los roedores, los hongos y las bacterias pueden
destruir las materias orgánicas como los tejidos, el cuero, el papel y
la madera. En materiales inorgánicos el metal se oxida, la piedra
produce microorganismos que provocan degradación de la materia.
La congelación y el sobrecalentamiento pueden ocasionar la fractura
de piedras, yeso y vidrio. Muchos materiales se alteran por oxidación
o por reacción a los contaminantes del aire.
De izquierda a derecha. Fig. 1. Muestra presencia de insectos y eflorescencias de oxidación
activa en cucharilla de fundición.
Fig. 2. Muestra faltante de bastidor de madera por degradación, así como, mugre y grasa en
soporte textil de letrero. Fig. 3. Degradación de materiales orgánicos, que son los materiales
más inestables, la imagen presenta una nómina de trabajo.
437
Podemos resumir en un pequeño cuadro los factores de
envejecimiento y deterioro más importantes170:
FACTORES DE ENVEJECIMIENTO
INTERNOS EXTERNOS
Aquellos que se establecen durante la Los factores de envejecimiento
fabricación del objeto y tienen que ver con: externos están relacionados con las
condiciones ambientales durante el
almacenamiento y uso, estos son:
Tipo y calidad del material. Temperatura.
Proceso y materiales en su elaboración. Humedad relativa.
Materiales de relleno. Iluminación.
Materiales químicos empleados. Contaminación atmosférica.
Acidez y componentes metálicos. Manipulación.
Organismos vivos Contaminación biológica.
El ser humano modifica la materia y crea productos, es a través del
tiempo que la naturaleza modificará las obras del hombre mediante el
deterioro, que puede ser explicado como transformaciones físico
químicas en la constitución de los componentes de un bien histórico.
Podemos entenderlo, de manera más amplia, como la alteración
sufrida por cualquier componente constitutivo de los bienes
culturales, esta alteración puede ser observada como cambios físicos,
químicos, biológicos y por lo tanto estéticos que producen
transformaciones en las obras.
De acuerdo al Ingeniero Luis Alejandrino Torres171 El deterioro puede
ser unívoco si se da por una sola causa o cinergético si es generado
170 (Torres, Alejandrino José Luis, 1988).
438
por varias, también puede ser interno si es propio de la naturaleza de
la materia y externo si deriva de los factores materiales y se da por
agentes externos, todo esto debe ser observado en una sola obra y a
esto deberá sumarse la velocidad con la que se puede dar el mismo.
Esta velocidad será importante ya que define las medidas preventivas
viables al cuidar una pieza, donde son igual de importantes la
temperatura y la humedad relativa.
Fig. 1. Degradación de material altamente higroscópico (madera), frente a degradación de
metal, la imagen muestra diferentes velocidades de deterioro. Fig. 2. Dos materiales
distintos conforman un mismo bien, en este caso, los materiales reaccionan al tiempo de
diversa manera.
Basados en la anterior información, observemos en el siguiente
cuadro los diferentes tipos de deterioro en los bienes culturales:
FACTORES DE DETERIORO
1. - Deterioro normal. El objeto tiene equilibrio dinámico con su medio ambiente
haciéndose asintomático al tiempo, el deterioro ocurre
lentamente, mientras las condiciones ambientales de estas
obras no cambien.
2. - Deterioro Existe un producto de deterioro que acelera su causa, por
progresivo. ejemplo, la carcoma, una gotera o una zona de humedad
incidiendo sobre una pieza de metal.
171 (Torres, Alejandrino José Luis, 1988).
439
3. - Deterioro súbito o Explosiones y todo tipo de desastres tanto naturales como
desastroso. producidos por el hombre.
4. Deterioro por Temperatura: Las temperaturas altas tienen efectos negativos
factores físicos. en la conservación de los materiales, así como los cambios
bruscos de la misma sobre las piezas.
Clima: nos referimos particularmente al régimen climático en
los espacios donde se encuentran resguardados los bienes
patrimoniales, es decir, al efecto de las propiedades del aire
dentro del recinto sobre los objetos, los cambios que producen
los visitantes y la forma de controlar ese efecto.
Iluminación: La luz es un elemento importante en el deterioro y
envejecimiento de los materiales; el deterioro causado por la
luz similar a los causados por el calor.
5. Deterioro por Humedad del aire: es considerada un factor químico, aunque
factores químicos. también se le considera un factor físico y ecológico; juega un
papel importante en el envejecimiento. Se considera que la
velocidad del envejecimiento en los materiales tiene que ver
con la humedad relativa y su incremento acelerado, por lo
tanto, los valores inadecuados de humedad aceleran los
procesos de deterioro. Estos cambios producen alteraciones en
la estabilidad de los materiales.
6. Deterioro por Deterioros por manipulación y uso continuo: Se originan por
factores físico- malas condiciones de uso y manipulación produciendo roturas,
mecánicos. dobleces y problemas estructurales en las piezas.
7. Deterioro por Actividad biológica: Juega un papel importante en el deterioro
factores biológicos. de los materiales, se desarrollan en ambientes propicios,
generalmente en lugares con altas humedades relativas y
temperaturas, por lo tanto, el sitio juega un papel fundamental
en la generación de agentes biológicos.
8. deterioro por Destrucción causada por el hombre: la guerra, el vandalismo, y
factores antrópicos. el propio desarrollo de la civilización humana.
Agentes de deterioro172.
172 Plan para la Conservación de Colecciones, 1988.
440
Uno de los primeros factores que incide en la instancia física de
cualquier material es la Temperatura. Las temperaturas altas tienen
efectos negativos en la conservación de los materiales pues el calor
acelera las reacciones de degradación, propicio daño biológico y junto
con la humedad produce dilatación y contracción de fibras. También
genera energía, que acelera los procesos de oxidación, entre muchos
otros daños.
No menos importante es el Clima. En nuestro caso nos referimos
particularmente al régimen climático en los espacios donde se
encuentran resguardados los bienes patrimoniales, es decir, al efecto
de las propiedades del aire dentro del recinto sobre los objetos, los
cambios que producen los visitantes y la forma de controlar ese
efecto.
La luz es también un elemento importante en el deterioro y
envejecimiento de los materiales; el deterioro causado por la luz es
semejante a los causados por el calor. Su acción destructiva se debe
a los efectos de la energía luminosa cuyas radiaciones
electromagnéticas provocan reacciones fotoquímicas en los materiales
irradiados. Todo tipo de iluminación es un factor potencial de
deterioro, debo aclarar; la luz eléctrica menos que la luz natural.
Importante, sobre todo, en exhibiciones establecidas por periodos
prolongados debido a que pueden provocar, por ejemplo,
decoloración, su efecto es acumulativo y por lo tanto se deberán
cuidar los niveles e intensidad de rayos UV.
La humedad del aire es considerada un factor químico, aunque
también se contempla como un factor físico y ecológico; juega un
papel importante en el envejecimiento y básicamente es definida por
441
el Ing. Luis Torres173 como la relación que existe entre la humedad
absoluta del aire y su higroscopicidad a una temperatura dada. Se
considera que la velocidad del envejecimiento en los materiales tiene
que ver con la humedad relativa y su incremento acelerado, por lo
tanto, los valores inadecuados de humedad aceleran los procesos de
deterioro. Estos cambios producen alteraciones en la estabilidad de
los materiales; bajos valores de humedad están asociados con altos
valores de resistencia a la tensión.
La regulación de la HR se puede realizar de forma sencilla; con una
buena circulación de aire, eliminación de humedad excesiva con
deshumificadores, evitar luz directa, sistemas de aislamiento o filtros
para evitar cambios en la temperatura y el mantenimiento de los
edificios.
Un agente de deterioro, a tomar en cuenta, sobre todo, en las
grandes urbes es la Contaminación. Denominada la presencia de
substancias o formas de energía que alteran la composición normal o
natural del agua, la tierra o el aire. Dentro de las diferentes formas
de contaminación existe la llamada, “ecofacto”; que se refiere a las
acciones del hombre sobre la naturaleza y los contaminantes
naturales debidos a situaciones emergentes, por ejemplo, las cenizas
volcánicas, los incendios forestales, el polvo, las sales solubles, o las
emanaciones gaseosas.
Agentes de deterioro físico-mecánicos
Deterioros por manipulación y uso continuo: Se originan por malas
condiciones de uso y manipulación produciendo roturas, dobleces y
problemas estructurales sobre todo en libros y documentos, así como
en manijas, cinturones de fundas en aparatos, botones, teclas y
173 (Torres, Alejandrino José Luis, 1988).
442
madera, afectando sus propiedades y resistencia. Este tipo de
deterioro es, además, una eficiente huella de uso, que puede ser
analizada en los objetos de uso industrial y muestran huellas claras
de lugares de sujeción, zonas de agarre a otros aparatos o a
estructuras y otras huellas que deben ser analizadas.
Agentes de deterioro biológicos
Actividad biológica. Los factores biológicos juegan un papel
importante en el deterioro de los materiales, se desarrollan en
ambientes, generalmente, con altas humedades relativas y
temperaturas, por lo tanto, el sitio juega un papel fundamental en la
generación de agentes biológicos. Dentro de estos enemigos se
encuentran los roedores, insectos y microorganismos (hongos y
bacterias); ellos provocan alteraciones químicas y mecánicas en los
materiales.
Existen múltiples clases de insectos que causan daños en acervos
históricos o museos de sitio que ocasionan daños de tipo mecánico y
alteraciones cromáticas a los soportes que infestan; cada especie
produce diferentes tipos de erosión biológica de aspecto
característico, de forma tal, que puede ser identificado por
especialistas; en climas tropicales estos ataques son más intensos.
La limpieza y las condiciones correctas de resguardo previenen en
gran medida la presencia de este tipo de seres vivos.
Deterioro por factores antrópicos
443
Nos referimos a la destrucción causada por el hombre; la guerra, el
vandalismo, y el propio desarrollo de la civilización humana. Su
prevención depende, en gran medida de campañas educativas y
formación de quienes son custodios de los diferentes acervos.
El hombre se determina, de esta manera, como poseedor y
responsable tanto del deterioro como de la conservación de sus
bienes.
Fig. 1. Ejemplo de deterioro antrópico; rayones sobre placa de telar industrial. Fig. 2. En el
mismo tema observamos pérdida de capa pictórica por rayones y el pegote de una etiqueta
de revisión de 1938 sobre un velocímetro.
CONSERVACIÓN DE PATRIMONIO CULTURAL.
Como conservadores, una de las primeras tareas que debemos
plantearnos es la de estabilizar el proceso de deterioro en los bienes;
preservar, realizamos “conservación preventiva”174 antes de pensar
en cualquier tipo de intervención directa en los objetos. La
174 Se define como el conjunto de acciones dirigidas a evitar, en la medida de lo posible, que las
condiciones medioambientales dañen los objetos en custodia.
444
Conservación Preventiva refiere a diversas acciones encaminadas al
conocimiento y control de posibles deterioros en los bienes históricos.
Si un bien cultural se encuentra en buen estado solo necesita de
mantenimiento adecuado; los bienes muebles convenientemente
almacenados o expuestos con las debidas precauciones contra el
deterioro, pueden preservarse durante muchos años, sobre todo, en
acervos de patrimonio industrial, donde la mayoría de los materiales
fueron pensados para realizar esfuerzos físicos o actividades
específicas.
Menciono a continuación algunas medidas de conservación de bienes
muebles, estas prácticas aseguran en gran medida la permanencia de
las colecciones manteniéndolas en buen estado, están basadas en
estudios como el Plan para la conservación de colecciones del
Instituto Canadiense de Conservación, la Fundación Apoyo y la
librería del Congreso de EUA. Las propuestas del Ingeniero José Luis
Alejandrino a través de sus cátedras en la Maestría en Investigación
del Patrimonio Cultural en la Universidad Iberoamericana y en la
Tesis “Nuevas perspectivas de conservación preventiva en
comunidad” que realicé junto a la Maestra Lygia Ballinas González,
muchas de las afirmaciones, debo decir, están basadas en el estudio
de los materiales, en la práctica profesional y en el estricto y simple,
sentido común:
*Condiciones físicas del local y acomodo de los bienes
culturales
En caso de que los locales que albergan los bienes sean parte de un
edificio, deberán estar alejados de cocinas, sanitarios y todo
elemento no controlable que puedan afectarlos, como las bodegas
con material inflamable, etc.
445
Debe haber buena ventilación, por lo tanto, los bienes no deben estar
encerrados en bodegas o sótanos, pues se pueden generar
microclimas poco favorables para su conservación.
Los materiales de construcción de los locales deben ser aislantes y
térmicos, para evitar variaciones climáticas, así como también deben
emplearse materiales a prueba de insectos como el acero, la piedra,
el concreto y el ladrillo.
En caso de que exista madera, debe tratarse con fungicidas e
insecticidas adecuados.
Los muros se pueden aislar con fibra de vidrio en caso de que el
edificio se encuentre en una zona con variaciones climáticas
marcadas. Los pisos y los muros deben estar sellados con resinas
epóxicas para eliminar humedades y reducir el polvo.
Los techos deben estar impermeabilizados y las bajadas de agua en
época de lluvias deben ser revisadas de forma periódica.
Los acervos deben estar almacenados correctamente y su estantería
debe ser metálica, elevada a unos 15 cms. del suelo para evitar
humedades y ataque de roedores e insectos, en caso de ser
necesario, el estante deberá sujetarse a los muros.
La estantería no debe medir más de 2.30 m. de altura, pues se
pueden generar desplomes.
Si existen documentos y éstos se encuentran sueltos, deben ser
resguardados por separado, en sobres de papel neutro. Mismos que
deberán conservarse en lugares secos y limpios.
446
*Mantenimiento de los locales
Los muros deben ser lisos para evitar acumulaciones de polvo y
mugre y poder mantenerlos limpios evitando así suciedades de
insectos.
Los pisos deben ser sólidos, de preferencia totalmente planos, para
poder hacer limpieza diaria sin que se acumule polvo y mugre en
uniones y esquinas o en huecos y rendijas. Se debe utilizar la
aspiradora diariamente en el piso, sea del material que sea.
Se debe tener cuidado con las cubetas de agua y los trapeadores, se
puede usar un trapo húmedo, pero no mojado, pues estamos
hablando de material higroscópico que puede absorber agua
fácilmente.
Los bienes culturales muebles no deben recibir la luz directa del sol,
por lo tanto, es necesario que las ventanas sean pequeñas y
metálicas, deben permanecer cerradas para evitar la entrada de
insectos, polvo, contaminación, etc. y deben estar protegidas por una
malla metálica, y con sistema de ventilación adecuado.
Las puertas que den al exterior deben ser de cierre rápido para evitar
la entrada de polvo e insectos y los cambios bruscos de temperatura
y humedad.
Es muy importante que se revisen periódicamente las instalaciones
eléctricas para evitar chispas o sobrecargas que provoquen
accidentes; éstas deben ser visibles y seguras.
*Condiciones ambientales
1.- Iluminación.
447
- Una adecuada iluminación evita deterioros y elimina el alto
grado de desarrollo de insectos y microorganismos.
- Las ventanas pueden ser protegidas con un líquido plástico de
metacrilato (plexi-glass) que es un buen protector contra las
radiaciones UV. También pueden utilizarse cortinas translúcidas.
- Se pueden utilizar lámparas incandescentes, pues tienen una
cantidad mínima de rayos UV, sin embargo, producen calor; también
se pueden utilizar las lámparas fluorescentes, pero con filtros para
evitar las radiaciones UV, existen en el mercado muchas propuestas
de iluminación para bienes históricos que se pueden consultar,
incluso en internet.
- Se deben utilizar lámparas de bajo voltaje para la iluminación
del acervo.
2.- Ventilación
- Se recomienda un sistema de aire acondicionado para la
ventilación y el mantenimiento de humedad y temperatura
constantes.
- Si no se cuenta con este sistema, se pueden utilizar
ventiladores o extractores eléctricos para que la corriente de aire sea
constante y suave.
- No debemos tener los locales cerrados por largos periodos de
tiempo, se puede tener un riesgo, por lo tanto debe hacerse una
ventilación periódica, así como también detectar olores de humedad.
Pueden abrirse las ventanas, pero solo en días secos y nunca en la
noche.
448
- Se debe procurar una corriente de aire muy ligera, pues si no
hay ventilación y los objetos están muy apretados entre sí, puede
ocasionarse humedad.
- En días secos, las puertas de los armarios que contienen objetos
pueden abrirse para su ventilación.
3.- Humedad, temperatura y polvo
- Se debe mantener una temperatura estable, no es preciso tener
un control del ambiente que requiera de aparatos o edificios
especializados, los cambios no deben ser bruscos, el calor no debe
irradiar de manera directa hacia las piezas.
- Se deben hacer mediciones periódicas de humedad y
temperatura, para entonces tener un control de las mismas. Para
este fin se encuentra el higrómetro de carátula y el termómetro de
mercurio que pueden colocarse en distintos puntos del local para
registrar periódicamente los cambios climáticos.
- Los estantes deben estar separados, tanto del suelo como de
las paredes, y colocarse en lugares secos.
- De haber un alto grado de humedad, se debe hacer uso de
ventiladores y calentadores para hacer circular el aire caliente,
siempre lejos, claro está, de los materiales susceptibles a altas
temperaturas.
- Materiales como el gel de sílice absorben la humedad del ambiente,
por lo tanto, deben colocarse por todo el espacio manteniéndolo seco,
evitando totalmente el contacto con las colecciones.
449
- Las colecciones por ningún motivo deben colocarse en lugares
calientes y sin ventilación.
*Condiciones de higiene
- La limpieza de los materiales es vital para su conservación; se debe
realizar en días secos y no muy calurosos para evitar el
trabajar en ambientes húmedos y calientes.
- Los estantes se deben aspirar y serán limpiados con paños secos
húmedos, no mojados.
- Si un libro presenta manchas de humedad, hongos, insectos o
huellas de roedores, entonces se debe separar de los demás, para no
provocar ningún tipo de infección.
- Todos estos trabajos de mantenimiento deben ser supervisados por
un especialista o conservador; se debe tener un buen manejo de los
materiales.
- Si se trata de limpiar un objeto que se encuentra en malas
condiciones de conservación entonces se puede correr el riesgo de
destruirlo, por lo tanto, si está muy dañado se recomienda guardarlo
para no perder ninguna de sus partes y recurrir a un especialista.
- Estos trabajos de limpieza de los acervos deben hacerse utilizando
mascarillas y guantes de protección.
*Control de microorganismos, insectos y roedores
450
En el caso de tener alguno, que suele ser el estado común de los
acervos en los primeros momentos de rescate, lo primero que se
recomienda hacer es localizar el foco de infección para eliminarlo por
completo y así evitar posteriores infecciones. Para localizarlo debe
hacerse una minuciosa inspección del local revisando absolutamente
todos los rincones, grietas, esquinas, checando la humedad relativa,
la temperatura, el polvo acumulado, etc., para entonces tomar
medidas y eliminar las plagas o infecciones. Generalmente se hace
uso de productos químicos para eliminar insectos, microorganismos y
roedores, pero se debe tener cuidado con ellos debido a que si no son
empleados adecuadamente se pueden dañar tanto las colecciones
como a las personas que los aplican. En caso de que la limpieza no
sea suficiente, consulte un especialista.
1.- Microorganismos
- Para prevenir su desarrollo el local debe estar controlado
constantemente en sus condiciones ambientales.
2.- Insectos
- El uso de muebles metálicos previene el daño causado por insectos,
a diferencia de los estantes de madera. Se recomienda usar
octaborato aplicado con brocha sobre la estantería, aunque también
los insecticidas en general se pueden emplear en polvo, en forma de
gases o vapores o como soluciones. Para tal efecto, consulte a un
restaurador antes de realizar esta actividad.
3.- Roedores
- Los raticidas que contienen nitrógeno y azufre son los más
efectivos, existen otros, pero son sumamente tóxicos y deben ser
utilizados con precaución (en general los que tienen óxido de arsénico
o cianuro de calcio).
451
- Por medio de las mallas metálicas se puede evitar el acceso a los
roedores.
- También se pueden poner raticidas de baja toxicidad en las
esquinas de los cuartos que pertenecen al local y que no tienen
acceso al público.
* Generalmente los acervos son visitados por niños deberá tenerse
extrema precaución en el manejo de están sustancias para prevenir
accidentes.
*Medidas contra accidentes.
1.- Protección contra incendios
- Se deben tener extintores en el local que sean de aire seco o de
bióxido de carbono, ya que éstos no dañan los materiales de los
bienes culturales.
- Para prevenir incendios se debe prohibir fumar en el local, se deben
revisar las instalaciones eléctricas periódicamente, se deben evitar los
sobrecalentamientos, no se deben almacenar líquidos inflamables
cerca de fuentes de calor y se debe evitar el uso de aparatos
eléctricos, calentadores, parrillas y estufas.
- Se recomienda contar con el catálogo o inventario de la colección.
-En el caso del patrimonio industrial, es importante realizar un listado
de contenidos en depósitos, aparatos y tuberías, así como de posibles
materiales a encontrar en nuestro acervo. Tomando en cuanta
cuestiones como. ¿Cuáles se ven? ¿Cuáles son gases tóxicos no
visibles? Pensemos, por ejemplo, en el contenido de extintores,
aparatos de laboratorio que utilizan sustancias como mercurio,
baterías, bombillas eléctricas, etc.
2.- Protección contra inundaciones
452
- Primero se debe reducir la temperatura y la ventilación utilizando
ventiladores para eliminar el aire húmedo.
- En el caso de los libros, no se deben abrir húmedos pues las hojas
corren el riesgo de romperse, no se deben colocar húmedos en el
rayo del sol o en una ventilación caliente pues se pueden deformar; y
si están mojados deben colocarse verticalmente sobre papel secante
para que el agua se absorba rápidamente.
3. - Deterioro súbito o desastroso.
Explosiones y todo tipo de desastres tanto naturales como
producidos por el hombre.
Siempre deberemos tener presente que, el cuidado de la vida será
primordial y que se antepondrá a cualquier acción organizada.
Teóricamente los tres pasos a seguir en cuanto a conservación son:
Prevención, antes del desastre. Registro, organización y acciones
de conservación preventiva; también, planeación de embalaje y
transportación si esta es posible de realizar e incluso el lugar de
destino de la obra y el responsable de estas maniobras.
b) Acciones durante el desastre. Este implica el uso práctico del
plan de prevención.
c) Mitigación de los efectos del desastre. Este dependerá de las
condiciones de la obra después del evento.
Tipos de desastres
Dentro de los tipos de desastres existen los desastres industriales que
generan contingencias ambientales afectando más al hombre que a
las obras; derrumbes no ocasionados por sismos, vibraciones por
factores antrópicos e industriales y desastres sociales como
453
manifestaciones, guerra, rapiña o vandalismo. Otro tipo de desastres
son los naturales como los terremotos, huracanes, inundaciones y
otros.
Muy importante, no olvidar el análisis previo de los elementos y
sustancias de riesgo utilizadas originalmente, en los procesos de
producción de la zona en custodia y anexarlos a la lista de escenarios
a prevenir.
Conclusiones
Una de las grandes limitantes en el ejercicio de la conservación es el
gran número de materiales a conservar y el poco presupuesto para
llevar a cabo tratamientos eficaces.
Los bienes muebles son testimonios vivos del patrimonio histórico y
cultural de cada nación, por esta razón, su preservación y
conservación se concibe como parte de la política de recuperación y
profundización de la identidad cultural de los pueblos. Nosotros,
como poseedores de este acervo, tenemos la responsabilidad de crear
normas que garanticen su transmisión a generaciones futuras.
Creemos que el acto de conservar implica preservar, cuidar y
mantener los objetos que consideramos como parte de nuestro
patrimonio; la conservación del patrimonio histórico-cultural,
entonces, está ligada al surgimiento del objeto como memoria de la
cultura y como elemento probatorio y fundamental de los
acontecimientos históricos.
454
Un objeto es testimonio, consignado de una manera permanente y
cuyo valor radica en ser un medio de prueba; está compuesto por el
soporte o portador de la información y la señal informativa contenida
en el mismo, es resultado de la actividad humana y creado por la
sociedad; puede ser agrupado de diferentes maneras, sobre todo,
tomando en cuenta su contexto de uso, sin embargo, desde el punto
de vista de la conservación, la clasificación de los objetos, de acuerdo
a su soporte material, es de gran importancia, ya que es ahí, donde
podemos observar, casi la totalidad de las reacciones del
envejecimiento y por lo tanto, nos permite gestionar acciones de
conservación puntuales.
455
Bibliografía
Ballart Hernández, Joseph y Jordi Juan (2001), Tresserras: Gestión
del Patrimonio Cultural, Editorial Ariel, España.
Bronislaw, Malinowsky: Argonautas del Pacífico Occidental, Barcelona,
Ediciones península, Barcelona, 1975.
Celaya, Lizbeth (2007), Nuevas perspectivas de Conservación
Preventiva y Patrimonio en Comunidad. Un estudio de caso.
Universidad iberoamericana Puebla. Puebla, México. Tesis.
Clifford, James (1995), Los dilemas de la cultura (Antropología,
Literatura y Arte en la perspectiva Posmoderna), Editorial
Gedisa, España, 1995.
CONACULTA-INAH, Coordinación Nacional de Restauración del
Patrimonio Cultural (2000), Taller de Valoración y Conservación
del Patrimonio Cultural en Recintos Religiosos, Dirección de
Educación Social para la Conservación, México.
Chanfón Olmos, Carlos (1988), Fundamentos teóricos de la
Restauración, UNAM, México.
Florescano, Enrique (1997), El Patrimonio Nacional, valores, usos,
estudio y difusión, Fondo de Cultura Económica, México.
Macarron Miguel, Ana María (1998), La Conservación y la
Restauración en el siglo XX, Edit. Tecnos, Madrid.
Semblanza de la autora
Licenciada en antropología social, maestra en investigación del
patrimonio cultural, cuenta con estudios en conservación y
restauración de bienes muebles históricos. Inicia su práctica
profesional con el diseño de talleres comunitarios para la educación
en conservación de patrimonio cultural en comunidades indígenas,
participa en el inventariado de bienes religiosos de Sitios y
Monumentos de diferentes espacios culturales en la ciudad de Puebla
y labora con restauradores como Javier Padilla Leiner y Víctor Ríos.
Actualmente cuenta con 9 años de experiencia en inventariado,
conservación y restauración de bienes muebles históricos en el Centro
Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural
Ferrocarrilero/Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos en la
ciudad de Puebla.
Dirección: 2ª privada de la 19 sur # 106. Colonia Quinta Cecilia, San
Pedro Cholula, Puebla. C.P. 72760.
Teléfono local: 222 2472060. Celular: 2222 044591.
Correo electrónico: celayalizbeth@[Link], tauyari@[Link]
456
Resume
Degree in social anthropology, MA in cultural heritage research, has
studios in historic preservation and restoration of movable property.
She began her professional practice with the design community
workshops for education in conservation of cultural heritage in
indigenous communities, participates in the inventory of goods
religious sites and monuments of different cultural spaces in the city
of Puebla and works with restorers Javier Padilla Leiner and Victor
Rios. It currently has 9 years’ experience in inventory, conservation
and restoration of historic movables in the National Center for
Preservation of Cultural Heritage of Railroads / National Museum of
Mexican Railroads in the city of Puebla.
457
ARCHIVOS INDUSTRIALES
458
5.1
LAS PATENTES TEXTILES EN MÉXICO A PRINCIPIOS
DEL SIGLO XX
Mtro. José Gustavo Becerril Montero175
Introducción
La presente ponencia plantea, a los estudiosos de la industria
mexicana, el manejo de las patentes como fuente de primera mano
en el tema de la invención e innovación de maquinaria textil para el
mejoramiento de la producción en fábricas mexicanas. La riqueza que
ofrece la información sobre patentes la refiere un historiador cuando
menciona la posibilidad de observar el “paso a paso” de la evolución
del hombre respecto al mundo del que forma parte y nos deja de
manifiesto la utilidad de dicha información cuando asegura que:
“pueden servir perfectamente las tendencias del desarrollo” tanto en
el pasado como en el presente y futuro. (SOBERANIS, 1989:13).
Una mirada rápida a las patentes nos permite, en primera instancia,
identificar dos aspectos; el primero, el vocabulario técnico con el que
fueron redactadas y en segundo, las láminas que acompañan las
descripciones de los inventos o mejoras para máquinas.
175 Gustavo Becerril: INAH-Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, padawan71@[Link].
Licenciado y maestro en Historia por la UAM-I, Profesor-Investigador del INAH-CNMH, Proyecto: establecimientos
fabriles en la Cuenca de México durante el porfiriato, Coordinador del Seminario “procesos de industrialización en
México”, autor del libro: Las fábricas de San Antonio Abad y San Ildefonso, 1842-1910. Producción y tecnología en
la manufactura de algodón y lana.
459
Patentes textiles
Una vez que se lee la patente se identifican datos significativos que
no sólo nos permiten seguir los pasos evolutivos de máquinas
específicas, sino también ubicarlas en algunas fábricas del valle de
México, entrever su desempeño en el proceso productivo textil y por
supuesto establecer su peso específico como uno de los factores del
aumento productivo en las fábricas de la región.
Un elemento que también denota interés para establecer el origen de
la técnica extranjera que se introdujo a la región del valle de México
es la nacionalidad y la profesión u ocupación del inventor que reclama
la reivindicación de su artefacto o modificación ante las autoridades
mexicanas. En este sentido podemos destacar primero a los maestros
responsables de los diferentes procesos productivos, algunos
ejemplos: maestro de cardado, peinado, hilado, tejido y mecánico.
Estos artífices, con una perspectiva práctica, estaban en estrecho
vínculo con el desempeño y las necesidades de los salones y talleres
de producción e igualmente reconocían de forma precisa las
debilidades que presentaba la maquinaria que tenían bajo su
dirección. La aplicación directa que hicieron estos maestros de las
modificaciones a maquinaria ya en funcionamiento evidenció, por un
lado, ventajas importantes porque se aplicaron y probaron al interior
de las mismas fábricas; sin embargo, también evidenciaron
desventajas ya que la innovación quedaba supeditada al uso obligado
de un tipo específico de materia prima176 lo que nos permite dudar
en la aplicación general del invento en cuestión y por ende su
176 Me refiero básicamente a los inventos de origen extranjero ya que los inventos desarrollados en fábricas
textiles mexicanas tomaron como base la materia prima ya utilizada.
460
distribución comercial. Debemos también destacar el origen de los
inventores que patentaron en México; para la época de nuestro
interés identificamos lo siguiente:
Cuadro no. 1
Origen y profesión de los inventores que patentaron en México
Profesión Origen
Ingenieros mecánicos Estadounidenses (cuatro), franceses
(cuatro), austriaco (uno), japonés
(uno) e inglés (uno)
Maestros Estadounidenses cuatro (un
cardador y tres mecánicos),
alemanes (cuatro mecánicos),
ingleses (dos mecánicos), austriacos
(dos mecánicos), españoles tres
(cardador, tejedor y decorador) y
mexicanos dos (peinador y
mecánico)
Fuente: AGN, patentes y marcas, legajos 159, 160 y 166.
No olvidemos que junto con las máquinas que se importaban también
arribaron técnicos y armadores europeos que venían de diversos
lugares como Manchester, Inglaterra o del célebre centro textil de
Mulhouse, donde la química textil alsaciana había superado a la
inglesa en el estampado de telas. (GARCIA DÍAZ, 1989:11) Algunos
de estos técnicos aprovechaban su estancia en México para patentar
sus invenciones o delegaban a un apoderado este trámite, donde
destacó el abogado Richard E. Chism177 (ARAGON, 2008:7) y la
Agencia Internacional de Patentes dirigido por Julio Grandjean. El
predominio de inventores extranjeros en los registros de patentes
177 Posiblemente se trate del historiador masón norteamericano, miembro del rito de York y escritor de la obra:
Una contribución a la historia masónica de México, publicado en 1899.
461
sugiere que la reforma de 1903 ofrecía a los propietarios de la
tecnología extranjera una sensación de seguridad que antes no
existía, ayudando a estimular la participación activa dentro de la
economía mexicana. (BEATTY, 1996:608).
Buena parte de estos inventores extranjeros fueron estadounidenses
quienes ya contaban con una importante tradición inventiva y una
fortalecida organización patentaria; muestra de ellos las últimas
décadas del siglo XIX el número de patentes se acercó al medio
millón de los cuales algunos eran inventos extranjeros perfeccionados
o mejor aplicados, (GONZALEZ ZERMEÑO, 1988:32) recordemos el
desmotador de algodón de Whitney en 1793 que optimizó el
procesamiento de algodón en rama. A esto debemos agregar la
revolución técnico-industrial que permitió en poco tiempo un aumento
en el volumen de artículos industriales sobre las máquinas,
herramientas y aparatos para incrementar la producción. (GONZALEZ
ZERMEÑO, 1988:124).
Estos inventores eran ingenieros mecánicos o maestros textiles y la
mayor parte de ellos eran originarios de estados del este de
Norteamérica como Nueva York (Broklyn, Wall Street, Cheming),
Massachussets (instituto de Tecnología178), Rhode Island, Nueva
Jersey (Newark, East Orange), Filadelfia y Tennessee (Memphis),
aunque también encontramos originarios de Texas (Goliad y Dallas).
También encontramos, aunque en menor número, a inventores de
España (Sabadell), Inglaterra (condados de Westminster y
Hampstead), Alemania (Sajonia), Escocia (Glasgow) Francia (Paris y
178 Hay que destacar que en este caso, el profesor de este instituto era de origen francés además de ser arquitecto.
AGN, Una manera de hilar y torcer o tejer hilo, patentes y marcas, legajo 160, exp. 10, 1905.
462
Roubaix). El número reducido de patentes francesas en México
contrasta con su importante presencia en la rama productiva textil
que se había dado desde la década de los ochenta del siglo XIX. Fue a
partir de 1884 que comenzaron a incursionar como industriales.179
(GARCIA DIAZ, 1989:9) Estos industriales franceses lograron adquirir
fábricas Santa Rosa o construir otras como Río Blanco en Veracruz.
Incluso el empresario francés Ernesto Pugibet, accionista mayoritario
de la sociedad San Ildefonso, mandó construir maquinaria textil y
motriz a Francia con una inversión total de 197 mil pesos. La compra
de dicha maquinaria sirvió, por un lado, para apuntalar algunos
departamentos como el de tejidos mediante la adquisición de ocho
telares para confeccionar casimir y alfombra, el de lavado con la
compra de una lavadora desengrasadora y el área de calderas con
una caldera de 120 caballos de fuerza para complementar las dos
calderas fijas que apenas alcanzaban los 38 caballos de potencia. Y
por el otro lado, para introducir el proceso productivo francés
mediante la llegada de maquinaria como “la coconeuse tremeuse” las
dos máquinas “bineuses”, la máquina “etroneuse” y la máquina
“echardonense”. (AHA, [Link].,C.815, 1895).
Según la dupla Beatty-Sáiz, los gobiernos mexicanos de la mayor
parte del siglo XIX favorecían la actividad innovadora180 en
contraposición a la actividad inventiva que sólo se logró en México a
partir de la ley de patentes de 1890 cuando se puso acento en la
actividad inventiva.181 (BEATTY-SAIZ, 2007:427) Los inventores
179 Lo que permitió a los barcelonnettes trasladarse de la esfera comercial a la industrial fue un conflicto ocurrido
en 1884. En ese año, un grupo de importantes casas comerciales francesas compró a las fábricas más grandes del
país, su producción de estampado y de manta para el año siguiente. Los demás comerciantes franceses, ante la
alternativa de no vender telas o someterse al monopolio, se transformaron en industriales.
180 Para los autores esta actividad se basaba en la distribución comercial de los inventos patentados.
181 Los políticos mexicanos no descuidaron el potencial de la invención doméstica, pero ellos creyeron que la
disponibilidad de la “maquinaria más moderna” con tal de que México tuviera la oportunidad de dar el salto de un
463
mexicanos que pudieron patentar, aunque en menor número, son la
prueba del enlace entre una patente y su aplicación práctica en la
industria textil. El caso de Alfredo de la Peña, maestro de peinado,
que haciendo mancuerna con Pedro Jordana Tatché, maestro de
cardado e hilado de lanas, patentaron nuevas y útiles reformas y
mejoras para hilar, peinar y preparar lanas y afinar cardado y cuya
aplicación práctica la hicieron en la fábrica de San Ildefonso donde
residían y laboraban. (AGN, PATENTES, LEG 160).
Otro actor fundamental, a la par de los maestros encontramos al
ingeniero que, salvo algunas especialidades que aparecen como el
ingeniero consultor y el civil, destacó evidentemente el ingeniero
mecánico. Esta profesión desde una perspectiva predominantemente
teórica182 buscó resolver problemas concretos que presentaba la
maquinaria en su momento. Podemos pensar que el único perfil de
los inventores fue ingeniero o maestro; sin embargo, encontramos
también administradores de fábricas, ingenieros (consultores y
civiles), químicos, comerciantes, fabricantes y negociantes de
maquinaria, mecánicos como oficio, industriales, inventores,
arquitectos, profesores, comisionistas, ciudadanos, empleados
federales, artistas, compañías como la Platt Brothers Limited o la
Babcock & Wilcox y Sociedades por acciones como Patentspinnerei AG
Altdamm-Stettin de la extinta Prusia y Peignages et Filatures de
Bourre de Soie de origen francés. En el caso de las compañías
productoras de maquinaria textil Platt estuvo muy presente en
fábricas como Barrón, San Antonio Abad y La Fama; mientras que
Babcock & Wilcox exportó calderas a fábricas como San Antonio Abad
y La Victoria. (BECERRIL, 2006).
atraso tecnológico relativo a una modernidad tecnológica, sobre todo sobre todo en las industrias extractivas e
industriales de gran potencia. BEATTY, 2001, p.17.
182 Cabe recordar que a principios del siglo XX ya se realizaban prácticas de mecánica que le permitía al alumno
entrar en contacto con su herramienta de trabajo mediante la visita a diferentes fábricas, talleres, minas y puertos
de la República Mexicana.
464
Desmotadoras de algodón.
Desde la época de la revolución industrial la manufactura del algodón
recibió los beneficios de los inventos ingleses que en primera
instancia abarataron el costo del producto final; sin embargo, la
mayor parte de dichos inventos se aplicaron a mejorar la
manufactura del hilo y la elaboración del tejido.
Una de las actividades que dependía más de la habilidad del obrero y
desde luego de su rendimiento para agilizar la operación era la
limpieza del algodón conocida también como desmotado. La primera
desmotadora se inventó en Estados Unidos, la cual facilitó el aumento
en los abastecimientos de una materia prima barata. En 1793, Elie
Whitney inventó una desmotadora cuya base eran los cepillos y los
dientes, un principio que va a continuar en los inventos de principios
del siglo XX y que veremos más adelante. Dicha desmotadora –que
en un principio se movía a mano- separaba las semillas de las
cápsulas de algodón en fibra corta único que se podía sembrar en ese
momento al interior de Estados Unidos. (T.K. Y WILLIAMS, 1994:812)
Esta máquina benefició al comercio americano y a la industria en
general ya que desde este momento el algodón de Estados Unidos
remplazó en el comercio inglés al de la India y Levante que lo
abastecían exclusivamente. (QUEVEDO Y MEDINA, 1885:47)
Si observamos la composición de esta máquina veremos algunas
similitudes con aquellas que se patentaron a principios del siglo XX en
México.
Esta máquina se conoce con el nombre de saw-gin y se compone
de un cilindro A de madera con un eje de hierro de largo variable
de .70 a 1.60 metros…Sobre este cilindro se colocan a igual
distancia discos dentados de madera que formen una especio de
465
erizo: el espacio entre los dientes esta regulado de manera que sea
menor que el de la mitad del volumen de un grano (QUEVEDO Y
MEDINA, 1885:48)
En este invento podemos apreciar la sierra “A”, la tolva “D”, el
cilindro de madera “C” y los dientes “c” principio fundamental en esta
máquina y sus predecesoras como lo veremos más adelante.
En el México de finales del siglo XIX debido a que el sector
algodonero estaba parcialmente mecanizado, menos de la mitad del
algodón que salía de las áreas de cultivo estaba limpio, la misma
Keremitsis hacía referencia de que para 1880 nada indicaba que la
situación había cambiado. (KEREMITSIS, 1973:68) Sin embargo, de
manera particular podemos identificar casos como el de San Antonio
Abad que contaba con una máquina Willow (BECERRIL, 2006) que
funcionaba por medio de un sistema de camisas de madera y un
cilindro con puntas que desgarraban la guata y sacudían la fibra. Este
mecanismo, construido con madera, fue uno de los primeros procesos
mecánicos que se utilizaron para abrir y limpiar el algodón. Este
sistema mecánico se comenzó a emplear en la década de 1850 en las
fábricas estadounidenses, manteniéndose vigente el resto del siglo
XIX debido al atraso en el desarrollo del equipo en este rubro.
(RIVERO QUIJANO, 1990:250).
Las patentes registradas en México a principios del siglo XX reflejan
por un lado el uso indispensable de los cepillos y los dientes como en
la primera máquina inventada por Whitney y por otro lado la
necesidad de conectar la máquina desmotadora con otras máquinas
por medio de un sistema neumático para reducir el número de
obreros empleados, agilizar el proceso de trabajo y reducir los costos.
En el mismo sentido podemos establecer la división de los inventos
466
entre los que tienen sistemas de rodillos, sierras o camas planas. El
siguiente cuadro muestra la variedad de dichas patentes.
Cuadro no. 2
Patentes registradas entre los años de 1903 y 1908 para desmotar algodón
Año Patente Inventor Innovaciones
1903 Aparato para James Brandon Lengüetas, tolvas, dientes
desmotar algodón (americano) alimentadores y sierras
1904 Nueva máquina para Starret Cotton Gin Presión neumática
desmotar algodón Company
(estadounidense)
1904 Mejoras en máquinas Arthur Mc Gonagle Aumentar la eficacia de máquinas
desmotadoras de (ingeniero mecánico) provistas de rodillo, evitar el daño de
algodón fibras, desmotar mayor cantidad de
algodón.
1905 Ciertas mejoras en Starret Cotton Gin Aumenta la eficacia y capacidad de
desmotadoras de Company la máquina mediante la alimentación
algodón (comerciantes continua del material.
americanos)
1906 Mejoras en máquinas Starret Cotton Gin Sustitución de superficie curva por
desmotadoras de Company una plana con movimiento para
algodón (comerciantes evitar los nudos en el algodón
americanos) desmotado.
1907 Una aparato para Thomas Henry Desmotar rápida, eficaz y
desmotar algodón Pearse (mecánico económicamente a partir del
inglés) movimiento.
1908 Mejoras en máquinas Willard Delmont Cilindros de sierra dispuestos en
de desmotar algodón Doremus (propietario línea
inglés)
Liberar el algodón sin romper o
machacar la semilla.
Fuente: AGN, patentes y marcas, legajo 159.
467
Las ventajas que ofrecían las patentes en materia de innovación,
respecto a sus antecesoras, las explicaba Brandon durante la
presentación de su invento:
Mientras que en la antigua forma de desmotadora de algodón de
sierra, las ranuras al través de las cuales las sierras se proyectan no
son del ancho suficiente que la semilla de algodón pase, en mi
aparato se hacen al propósito del ancho suficiente para que las
semillas en el capullo pasen libremente… (AGN, PATENTES, LEG.159)
Esta patente contiene la tolva “A”, la lengüeta “a”, la sierra “B” y la
hilera de dientes “e” básicamente el mismo principio de la máquina
de Whitney. Una de los beneficios de este invento en particular
radicaba en que evitaba desgarrar, torcer o enredar el algodón lo que
permitía extraer fácilmente la semilla sin lastimar la fibra del algodón.
(AGN, PATENTES, LEG.159).
Una de las compañías más activas en la invención de máquinas y la
introducción de mejoras fue la Starret Cotton Gin Company,
fabricante y comerciante de maquinaria para desmotar algodón y
otros aparatos textiles del estado de Nueva York. De 1904 a 1906
patentaron una máquina para desmotar algodón mediante un sistema
de presión neumática; un año después presentaron sus mejoras a
máquinas de este tipo e inmediatamente después lo hicieron para los
desmotadores de rodillos.
En un principio la Cotton Gin optó por la desmotadora de rodillo, este
es la parte más grande de la máquina, y centro del funcionamiento
de la misma, que proporcionaba una operación más efectiva y rápida.
(AGN, PATENTES, LEG.159) La compañía Starret, planteó también
mejoras para este tipo de desmotadoras. Una de las mejoras fue
imprimirle movimiento a la cuchilla desmotadora y al peine que arroja
las semillas. (AGN, PATENTES, LEG.159) Las vibraciones, como
468
resultado del movimiento de ambas herramientas de la máquina,
daban velocidad y continuidad al proceso productivo.
Un año después y en un sentido más innovador, la compañía Cotton
buscó reemplazar la superficie encorvada del rodillo por una
superficie plana para el desmotado de algodón de hebra larga lo que
permitiría aumentar la proporción de algodón desmotado con amplías
posibilidades de aplicarlo también a las hebras cortas. El
representante de la Cotton Gin Company explica.
Hasta ahora, las desmotadoras de algodón estaban muy poco
adaptadas para desmotar el algodón de hebra corta, en parte a
causa del hecho de que las superficies encorvadas de los rodillos
desmotadores no llegaban a agarrar adecuadamente las fibras
cortas, y en parte, debido al hecho de que la fibra en el algodón de
hebra corta adhiere a la semilla con una tenacidad mucho más
grande de lo que sucede en el algodón de semilla negra que tiene la
hebra larga. En el método presente, el estirar las fibras entre dos
superficies planas y sustancialmente paralelas, la una fija y la otra
movible, parece vencer la dificultad, y el algodón de hebra corta se
desmota por ese método, con un éxito muy satisfactorio. (AGN,
PATENTES, LEG.159)
Este invento buscaba que el algodón desmotado por la acción de una
superficie plana moviéndose con velocidad, “E”, en lugar de una
superficie curva, como la superficie de un rodillo, solucionarían dos
problemas: uno, la reducida capacidad de trabajo de la máquina;
dos; la fibra se obtiene sin nudos ni enredos. Observemos los
componentes: tolva “F”, espigas “e´”, dientes “K” y una correa de
alimentación movible “E”. Estos componentes no varían mucho de los
anteriores patentados por Starret, tampoco de los siguientes
inventos.
469
Limpiadoras de algodón.
Regularmente las actividades preparatorias, como la limpieza del
algodón difícilmente se mecanizaba debido a dos razones principales,
primero a que el interés del industrial se centraba el la mecanización
de áreas pilares de la producción como el cardado, el hilado y el
tejido. En segunda instancia, a que el empresario en México optaba
por congregar contingentes de mano de obra barata para
desempeñar actividades preparatorias y de acabado. Sin embargo, a
partir de documentación de primera mano podemos comprobar los
intentos que se hacían por mejorar algunas de estas actividades
La historiografía sobre la industria, tecnología y técnica textil no
parece tener los elementos para analizar el desarrollo de la
maquinaria en torno a la limpieza de fibras vegetales o animales.
Creo que es necesario voltear hacia fuentes de carácter técnico para
poder analizar la posible evolución de la tecnología en la industria
textil en México como las patentes, los catálogos de maquinaria o las
prácticas de ingeniería mecánica. Estos datos técnicos arrojan
algunas luces en un terreno poco explorado por el historiador.
Sabemos que un principio la limpieza del algodón dependía del
trabajador y una vara para golpear la materia prima y de esta
manera expulsar la suciedad del algodón. En México a finales del siglo
XIX ya identificamos un proceso mecanizado, Rivero Quijano nos
comenta que la máquina Willow por medio de un sistema de camisas
de madera y un cilindro con puntas desgarraba la guata y se sacudía
la fibra. (RIVERA QUIJANO, 1990:250) Este mecanismo, construido
470
con madera, fue uno de los primeros procesos mecánicos que se
utilizaron para abrir y limpiar el algodón en México. Se comenzó a
emplear a mediados del siglo XIX en las fábricas estadounidenses y
se mantuvo vigente el resto del siglo. En México se implementó esta
máquina Willow en pocas fábricas, una de ellas fue San Antonio Abad.
(ANM, ROLDAN, 1885).
Pese a lo anterior, las patentes nos dan otra perspectiva en este
asunto. Entre 1905 y 1907 se patentaron dos máquinas para limpiar
algodón, una más para separar los desperdicios de las máquinas
limpiadoras de algodón y lana (además de un procedimiento para la
separación de estos desperdicios). De igual forma se patentaron dos
mejoras para máquinas limpiadoras de algodón. También una
máquina desvaradota de algodón; finalmente, una criba para
abridoras y batidores de algodón.
En este rubro destaca la participación de inventores de origen
estadounidense (destacan un mecánico, un droguista, un ingeniero y
dos mecánicos), aunque se encuentran también un inglés y un
mexicano (ambos identificados solo como ciudadanos). Véase el
siguiente cuadro.
Cuadro no. 3
Patentes de limpieza de algodón 1905 a 1907
Año Nombre de Inventor Ventajas
471
patente
1905 Máquina para Meter Paul Harina No las refiere.
limpiar algodón (americano
droguista)
1905 Máquina Stephen D. Murray * limpiador fuerte, duradero y
limpiadora de preciso.
algodón * se conecta con otros
componentes y máquinas.
1906 Máquina y William Youlten * instalación de varia
procedimiento (inglés) cámaras provistas de paletas
para separar los para golpear el algodón
desperdicios de * procesa fibras animales y
máquinas vegetales.
limpiadoras de
algodón, lana etc.
1907 Mejoras en Teal Rodgers, * un mecanismo eficiente y
máquinas para William Robert capaz de aprovechar la fibra
limpiar algodón Rodgers y George vegetal recogida de manera
Byars Rodgers deficiente o afectada por las
(mecánicos inclemencias del tiempo.
americanos)
1907 Máquina Servando A. Alzati * combinación de varios
desvaradora de (ciudadano engranes de diferentes
algodón mexicano) medidas que mueven sierras
capaces de cortar varas secas
de algodón.
1905 Criba para Compañía Rob * serie de barras o parrillas
abridores y Schaellibaum que depuran un mayor
batidores de (americana) número de materias extrañas.
algodón
1906 Nuevas y útiles W.H. Dadson Jr. * evita que se atore y apriete
mejoras en el algodón dentro de la
máquinas para máquina limpiadora.
limpiar algodón
Fuente: AGN, patentes y marcas, legajo 159.
Una de las problemáticas que buscaban resolver los inventores con
las máquinas limpiadoras era en primera instancia que se convirtiera
en una actividad más mecánica y menos manual. Todavía a finales
del siglo XIX en la mayor parte de las fábricas la labor de limpieza del
algodón se realizaba de manera manual. Stephen D. Murray,
mecánico inventor de una máquina limpiadora de algodón, afirmaba:
El algodón por desmotar se pasaba primero por el limpiador y
después se subía por el elevador neumático que estaba
instalado para abastecer la almarra. Con tal instalación era
necesario que un obrero que introdujera el algodón en el tubo
472
de succión del limpiador y luego, después de pasado el algodón
por el limpiador, se necesitaba otro hombre que lo introdujera,
ya limpio en el tubo de succión del elevador neumático que
abastecía la almarra. (AGN, PATENTES, LEG.159)
Sin embargo, las fábricas más grandes ya contaban con ciertos
sistemas de limpieza de algodón pero carecían de un sistema que lo
mantuviera limpio después del proceso así como su distribución a la
siguiente área de procesamiento. Comenta Murray sobre las
condiciones que daban origen a su invento:
Generalmente… la máquina se colocaba en una posición tal, que
descargaba el algodón limpio en el suelo y en un punto de la
casa (fábrica) donde podía ser atraído por un tubo de succión,
desde un elevador neumático que se empleaba para elevar y
distribuir el algodón de la almarra. (AGN, PATENTES, LEG.159)
Parte fundamental de las máquinas limpiadoras era el sistema de
“golpeo” del algodón. Para este momento el uso de “batidores”
montados en ejes variaban de un invento a otro. En algunos de ellos
podemos observar uno o varios ejes o flechas que sostienen el
sistema para golpear el algodón. Veamos comparativamente el
invento de Youlten y Murray. El invento de Youlten sugiere varias
cajas contendoras de paletas que baten el algodón, mientras que
Murray sugiere un solo eje o flecha con sus batidores.
Los objetos principales de las invenciones en este sentido se
encaminaban en dos direcciones: la eficiencia, durabilidad y precisión
de la maquinaria y la conexión con otras máquinas o áreas de trabajo
a voluntad del operario que manejaba la máquina, esto permitía el
menor tránsito de materia prima por medio de carros en rieles
sustituidos por conexiones, elevadores y tubos abastecedores que
trasladaban el algodón o la lana mediante ventiladores. William
473
Youlten, inventor inglés, resaltaba las operaciones principales de su
invento “golpear y soplar” de la siguiente manera:
Está claro que puedo combinar en una instalación varias
cámaras provistas de medios para golpear y dar viento.
También puedo arreglar que una vez limpio el material de cada
cámara al abrir unas tapas colocadas convenientemente sea
llevado por medio de corrientes de aire a una caja común, que
tenga perforaciones de varios tamaños comunicándose con las
cámaras correspondientes, con objeto de efectuar una
separación más o menos completa de las partículas de diferente
tamaño, del material limpiado. (AGN, PATENTES, LEG.159)
La máquina limpiadora funciona por medio de tubos abastecedores
conectados con las cajas de algodón “2”, el elevador neumático “3” y
el expulsor de aire para elevar la semilla. Esta disposición guarda
similitud con la que presentó la compañía productora y
comercializadora inglesa Dobson and Barlow en su catálogo ilustrado
de 1924. (DOBSON AND BARLOW, 1924:62)Este sistema de
conexiones, elevadores y tubos abastecedores que trasladaban la
materia prima a otras áreas de trabajo mediante ventiladores fue un
principio fundamental en la maquinaria textil que se mantuvo en las
primeras dos décadas del siglo XX.
En la ilustración se observa la disposición de las máquinas en salones
inmediatos, arriba el cuarto de mezclas y abajo el de batanado. La
sugerencia para reducir el tiempo perdido entre áreas de trabajo era
la implementación de tubos conductores que depositaban el algodón
en contenedores una vez abiertas las balas de algodón. Una vez que
se limpiaba el algodón era enviado al salón de batanado donde se
mejoraba la mezcla y se le quitaban las impurezas restantes.
Sabemos entonces que aquellas disposiciones que buscaban conectar
la maquinaria si fueron implementadas por algunos constructores de
maquinaria.
474
La constante aplicación práctica de dichos inventos hacía que
aparecieran deficiencias en la maquinaria lo que permitía a otros
inventores la búsqueda de soluciones a problemas que no se
resolvían del todo con el mecanismo o método propuesto para
patentarse o que se tratara de hacer extensivo el beneficio del
artefacto en cuestión. No tuvieron que pasar varios años para que
esto se hiciera evidente en las nuevas patentes otorgadas.
Cardadoras de lana y algodón.
Los procesos de cardado y urdido se convierten en dos actividades de
la manufactura textil relevantes debido que su importante realización
permite que las siguientes fases del hilado y el tejido permitan la
obtención de un producto de buena calidad. El proceso de cardado en
el algodón y la lana tenía por objeto separar o abrir las fibras para
después hilarlas sin ningún problema. El principio productivo de la
manufactura inglesa de “cardar bien es hilar bien”, se debe a que con
el trabajo de la carda era posible corregir defectos en la operación de
máquinas anteriores y que, por el contrario, un mal cardado ya no
podía rectificarse en las siguientes operaciones. (BARAJAS, 1959:12)
Los maestros Alfredo de la Peña y Pedro Jordana Tatché,
diestros inventores textileros
Para entender la innovación en las patentes de cardado debemos
comentar que ya desde el siglo XVIII la carda tenía aparatos
alimentadores (tela sin fin) a saber: los cilindros acanalados, el gran
tambor, los sombreros o chapones y el pequeño tambor, los peines y
los cilindros absorbentes. Obsérvese en la figura siguiente, la carda
está prácticamente integrada por lo que los esfuerzos de los
475
inventores del siglo XIX con el propósito de perfeccionar la máquina o
integrarla con otra y así unir dos procesos productivos en uno.
Podemos identificar algunos de los elementos antes mencionados
como el gran tambor (letra A), el cilindro peinador (letra B) y el
contenedor o bote con movimiento que recibe la cinta cardada de
algodón o la lana (letra O).
Rafael Quevedo y Medina explicaba en su tratado de fabricación de
hilados, las diferencias entre tipo de cardas:
Si supones colocados en los cilindros cardadores F G una continuación
de chapones fijos, tendremos la carda llamada de chapones o
sombreros; si, por el contrario, se sustituyen estos últimos por una
nueva serie de cilindros F G con guarniciones de agujas sobre la media
circunferencia superior, se transformará en una carda de erizos.
(QUEVEDO Y MEDINA, 1885:68)
Entre 1909 y 1910 dos maestros de cardado y peinado presentaron
en la oficina de patentes y marcas unas “nuevas y útiles reformas y
mejoras para hilar, peinar y preparar lanas y para afinar cardado”.
Ambos eran residentes en la fábrica San Ildefonso: Alfredo de la
Peña, maestro cardador y Pedro Jordana Tatché, maestro de peinado
tanto de lana como de algodón.
En la solicitud de patente ambos maestros hacían notar
claramente que:
El sistema que actualmente se emplea para cardar consiste en el uso
de tres cardas o máquinas que se denominan: emborradora,
repasadora, paviladora. Nuestro invento es adaptable a cualquier
sistema de cardas y consiste en colocar una sucesión de peines
cilíndricos vestidos con guarnición de volantes sobre todos los cilindros
trabajadores correspondientes a las tres máquinas mencionadas.
(QUEVEDO Y MEDINA, 1885:68)
476
Sistema que, por experiencias anteriores y a fuerza de trabajo
constante, desembocó en lo que los inventores llamaron “cardage-
peinado y preparado de Peña y Tatché”. Los beneficios de esta
máquina híbrida abarcaban desde la economía monetaria hasta la
reducción de tiempo de la producción.
Fácil es comprender las inmensas ventajas que se obtienen con
nuestro invento: actualmente en todos los sistemas de cardas ara
elaborar lana, cardarla, peinarla y prepararla se emplea un gran
número de máquinas que trabajan auxiliadas por el Alizado, se
emplea mucho tiempo en las operaciones y se ocupan muchos
operarios: con la aplicación de nuestro invento se pueden realizar
todas esas operaciones con solo el uso de las tres máquinas
Repasadora, Emborradora y Paviladora auxiliadas por el Alizado. De
manera que se ahorra, tiempo, dinero y trabajo. (AGN, PATENTES,
LEG.160)
Para tener una idea de lo que los maestros buscaban patentar hay
que mencionar las condiciones mecánicas, sobre todo cuáles eran las
cardas, que tenía San Ildefonso a finales del siglo XIX. Entre las
décadas de 1870 y 1890 podemos identificar el tipo de cardas y
peinadoras que se utilizaban en San Ildefonso, cuya variedad iba
desde el tipo de la máquina, así como el origen de su fabricación,
veamos el siguiente cuadro.
Cuadro no. 4
Máquinas para cardar lana
Fábrica Maquinaria
San Ildefonso Surtidos de cardas inglesas y belgas
477
(1873) Surtidos de cardas modernas
1 amolador para cardas
San Ildefonso 4 juegos de cardas belgas e inglesas con sistema muy antiguo
(1876) 1 torno para cilindros de cardas
3 juegos de cardas americanas modernas( las cardas
funcionan con el sistema de flechas, poleas y bandas)
1 limpia cardas
San Ildefonso 1 carda grande
(1895) 1 carda
12 juegos de cardas
Fuente: ANM, GALÁN, 1876, ANM, f.171.
Como podemos observar, en la década de 1870 San Ildefonso
disponía de un sistema antiguo de cardas que explicaban los
maestros inventores era una maquinaria que frecuentemente
debía limpiarse lo que redituaba en pérdidas de tiempo de
trabajo y en mermas por la materia prima misma que se
atascaba en las cardas y no podía volverse a emplear. A lo
anterior agregaban que su invento retardaba el tiempo de
limpieza de la maquina destacando esto como una ventaja pues
“no se ha hecho hasta hoy por ningún aparato”. (AGN,
PATENTES, LEG.159)
Cuadro no. 5
Máquinas para peinar lanas largas
Fábrica Maquinaria
San Ildefonso 320 peines
(1873)
San Ildefonso 1 cepillo de vapor antiguo
478
(1876) 1 cepillo de vapor moderno
Fuente: ANM, GALÁN, 1876, f.171.
Tenemos, por otra parte, que en el caso de los peines y conforme fue
pasando el tiempo se integraron al mecanismo de la carda por lo que
a finales del siglo XIX, este instrumento ya no se consideraban en los
inventarios como una sola pieza. Por esta razón Tatché y de la Peña
le apostaron a colocar diferentes peines en el mecanismo de otras
máquinas para obtener mejores resultados.
De la Peña y Tatché en 1909 tuvieron como objetivo adaptar a
cualquier sistema de cardas una sucesión de peines cilíndricos
vestidos con guarnición de volantes sobre todos los cilindros
trabajadores en las máquinas emborradora, repasadora y pabiladora.
(AGN, PATENTES, LEG.160) Y fue así que ambos inventores se dieron
a la tarea de mostrar la forma como quedaban aplicados sus peines
cilíndricos a estas máquinas.
Los peines se identifican por los pequeños cilindros colocados sobre
los cilindros medianos –recordemos que los del cilindro principal son
los cilindros o chapones- y que tenían por objeto “entremeter” o
introducir las fibras de la lana en las púas de la guarnición con el fin
de peinarlas y alinearlas. Una vez introducida la fibra de lana en el
cilindro trabajador y estando ya peinada y alineada, es entregada por
el despojador al tambor principal.
El tambor de mayores dimensiones, por efecto de su movimiento,
afecta el alineado hecho por los cilindros anteriores por lo que sus
inventores agregaron un cilindro más identificado con el número 27
479
(en el caso de la pabiladora son dos cilindros) que aplicaba un
paralelismo final de las fibras.
Esta invención estaba encaminada al ahorro de materia prima y dar
continuidad al proceso productivo. En palabras de sus inventores:
Nuestras máquinas no dejan desperdicios, desde el momento en que la
vestidura de los cilindros peinadores, que es adecuada, penetra
profundamente en la vestidura de los cilindros y trabajadores, al
hacerse el alineado o paralelización de las fibras, o sea peinarlas, no
pudiendo dichas fibras perderse, si por cualquiera causa se volaran,
por impedirlo la tapa que protege a los antes mencionados cilindros.
(AGN, PATENTES, LEG.160)
Las máquinas, de aspecto muy similar, tienen como base un gran
cilindro central al que los inventores le aplicaron los peines cilíndricos.
La propuesta principal de los inventores fue la diversificación de
labores a partir de una sola máquina por lo que las máquinas
emborradora y repasadora podrían, además de realizar su función,
cardar y peinar, mientras que la pabiladora lograría además de las
anteriores cavilar y preparar la lana para poderse hilar. Esto es, que
la patente de Peña y Tatché lograba que una sola máquina hiciera de
corrido distintas operaciones en el proceso de cardado.
Un año después los mismos inventores patentaron un juego de tres
máquinas cargadoras que podían desempeñar operaciones
subsecuentes antes de iniciar la actividad de hilado. De manera más
precisa:
Nuestras máquinas cardan y peinan al mismo tiempo y con excepción
del preparado que sufre el algodón antes de ser recibido por ellas, no
se necesitan para efectuar el perfecto cardado y peinado, ningún
aparato procedimiento complementarios. (AGN, PATENTES, LEG.159)
480
Al igual que en las máquinas anteriormente expuestas, de la Peña y
Tatché buscaron aplicar el mismo principio de “una máquina-diversas
labores”. En esta versión para cardar específicamente el algodón
vemos los mismos componentes: cinta abastecedora y un tambor
central (de mayor tamaño respecto a los demás) semi rodeado por
cilindros más pequeños.
Sin embargo, la base fundamental de su invento radicaba en los
pequeños tambores al final de la máquina que permitían desarrollar
labores fundamentales tales como: la división de los pabilos y/o
recepción del pabilo por medio de tambores de varios diámetros o
carretes en los cuales se enredaban las fibras de algodón listas para
abastecer a las máquinas hiladoras.
Un elemento más que debemos destacar es la mención de una
“vestidura especial” que cubría algunos cilindros y que aquí los
inventores no refieren por lo que creemos que el secreto industrial se
guardaba incluso en la explicación detallada de los inventos
patentados. Sin embargo, esta vestidura regularmente era de caucho
y en ese sentido los inventores pudieron referirse a un recubrimiento
de los cilindros que vieran menos desgaste durante su
funcionamiento.
Tanto de la Peña como Tatché estaban concientes de la competencia
existente en la producción de maquinaria, sin embargo, tenían una
gran ventaja: la aplicación de sus inventos en una fábrica
establecida, una de las más importantes, y el apoyo por parte de los
propietarios para patentar maquinaria. De esta forma lo consignan:
481
Sabemos que existen máquinas cardadoras que fabrican después de
repasar mecha o pabilo, pero tenemos la seguridad de que en ningún
país se ha hecho hasta la fecha el cardado, repasado y peinado del
algodón, con juego de tres máquinas o sea de una manera simultánea
pues hacemos constar que sin ningún aparato auxiliar, nuestras
máquinas peinan cualquier clase de algodón, produciendo hilos
delgadísimos, con poco desperdicio, y con la ventaja de ahorrarse el
gasto de máquinas peinadoras que hasta la fecha habían trabajado
asiladamente de las cardas. (AGN, PATENTES, LEG.159)
Conclusiones
Las máquinas que analizamos mostraban en concreto la simplicidad y
eficacia del funcionamiento mecánico permitiendo a los industriales,
que las implementaron, dotar a sus fábricas de máquinas fuertes,
durables y precisas lo que a la larga proporcionó la conexión de dos o
más máquinas de diferentes departamentos, el manejo de las mismas
por un menor número de operarios o por el maestro mismo y la
optimización de las etapas del proceso productivo.
Este procedimiento estuvo aparejado con la política de los
empresarios de “adquirir y explotar patentes se que relacionen
directa o indirectamente con la industria y el comercio”. Algunos de
estos inventos fueron implementados como fue el caso de los
maestros De la Peña y Tatché con sus “Nuevas y útiles reformas y
mejoras para hilar, peinar, preparar lanas y afinar el cardado” que
patentaron entre 1909 y 1910. Este ejemplo, como pocos, pudo
aplicarse al proceso productivo de la fábrica de lana San Ildefonso y
logró sintetizar tres operaciones en una sola máquina y prescindir de
operarios logrando ahorros en tiempo, dinero y trabajo. El resto de
las patentes analizadas en el primer capítulo, a pesar de que no
mostraron vínculo alguno con otras fábricas de la región o de otras
zonas del país, determinaron el perfil de las patentes mexicanas que
se centraron en el mejoramiento y modificación de la maquinaria ya
482
existente. Esto refleja el trabajo estrecho que los operarios y maestro
tenían con su maquinaria lo que les permitió identificar los errores
más comunes en ellas y soluciones propias para mejorarlas.
Es difícil comprobar si estas patentes fueron aplicadas si no
disponemos del inventario de la fábrica posterior a 1910. Empero,
hay que recordar que la política gubernamental apuntaba hacia el
desarrollo tecnológico y sus esfuerzos se centraron en la explotación
y adaptación de la tecnología no importando el origen de esta. Si a
esto agregamos los argumentos expuestos por los inventores que
denotan conocimiento en su materia de trabajo y los diseños
adjuntos, creemos que nos aportan suficientes elementos para pensar
que si fueron implementados.
Siglas
(AGN)
Archivo General de la Nación
Ramo patentes y Marcas.
(AHA)
Archivo Histórico del Agua
Fondo Aprovechamientos Superficiales.
(ANM)
Archivo de Notarias de México
Notario Agustín Roldan.
Notario Eduardo Galán
483
Bibliografía
ARAGÓN, Rogelio (2008): “La masonería en las revoluciones decimonónicas
de México”, en Hispania Nova. Revista de historia contemporánea.
Año 8, España. [Link]
BARAJAS MANZANO, Javier (1959): Aspectos de la industria textil de
algodón en México. México: Instituto Mexicano de Investigaciones
Económicas.
BEATTY, Edward (2001): Institutions and Investment. The political Bases of
Industrialization in Mexico Before 1911. California: Stanford
University Press.
----------------- y Patricio SÁIZ. (2007): “Propiedad industrial, patentes e
inversión en tecnología en España y México (1820-1914)” en GÓMEZ
GALVARRIATO, Aurora y Graciela Márquez: México y España:
¿historias paralelas? México: Fondo de Cultura.
BECERRIL MONTERO, José Gustavo (2006): Las fábricas de San Antonio
Abad y San Ildefonso, 1842-1910. Producción y tecnología en la
manufactura de hilados y tejidos de lana y algodón. En prensa.
DOBSON & BARLOW (1924): Cálculos de las máquinas sus velocidades,
producciones y demás datos útiles. Catalogo ilustrado. Inglaterra:
Dobson & Barlow, Ltd.
GARCIA DÍAZ, Bernardo (1989): Santa Rosa y Río Blanco. Veracruz:
Archivo General del Estado de Veracruz.
GONZALEZ ORTÍZ, Cristina y Guillermo ZERMEÑO PADILLA (1988): Estados
Unidos de América, Síntesis de su Historia II. México: Instituto Mora-
Alianza Editorial Mexicana.
KEREMITSIS, Dawn (1973): La industria textil mexicana en el siglo XIX.
México, SepSetentas.
QUEVEDO Y MEDINA, Rafael (1885): Tratado de fabricación de hilados.
Madrid: Imprenta Calle de la Colegiata.
RIVERO QUIJANO, Jesús (1990): La Revolución Industrial y la Industria
textil en México. Volúmenes I y II, México: Joaquín Porrúa.
SOBERANIS CARRILLO, Alberto (1989): Catálogo de patentes de invención
en México durante el siglo XIX (1840-1900) Ensayo de interpretación
sobre el proceso de industrialización en el México decimonónico.
México: UNAM.
484
T.K. Derry y Trevor WILLIAMS (1994): Historia de la Tecnología. Desde
1750 a 1900. vol. 3, México: Siglo XXI.
5.2
PUBLICACIONES SOBRE LA INDUSTRIA EN MÉXICO
Del fondo Sociedad Científica Antonio Alzate
Mtro. José Gustavo Becerril Montero183
Fis. Francisco Omar Escamilla González184
Rest. Laura Inés Milán Barros185
Introducción
En el presente trabajo se detallan los primeros resultados de las
prospecciones realizadas en la colección para muestrear su contenido
y su correspondencia con la documentación generada por la
institución misma que complementa la información de procedencia.
Son de gran importancia las bibliotecas particulares que en ella se
integraron y es necesario utilizar este hecho para valorar los
materiales que se van encontrando en la actual labor de
estabilización de la colección y en la realización de proyectos para
una futura búsqueda de financiamientos para su rescate. A la par,
busca también interesar, a quienes investigan la industrialización en
183 INAH-Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, padawan71@[Link].
184 UNAM-Facultad de Ingeniería-Acervo Histórico del Palacio de Minería, omareg@[Link].
185 UNAM-Facultad de Ingeniería-Acervo Histórico del Palacio de Minería, omareg@[Link].
485
México, en el manejo de publicaciones de carácter industrial de
diversos tipos que cuentan con abundante información sobre el
México industrial de mediados del siglo XIX hasta la mitad del siglo
XX. Estas fuentes impresas cuentan con una riqueza de información
tal que podemos encontrar materiales visuales como fotografías de
fábricas, publicidad de venta y adquisición de productos y
maquinaria; pasando por las ya clásicas fuentes estadísticas como
abundantes memorias anuales que cubren amplios lapsos de tiempo;
hasta una atractiva variedad de libros y revistas que van desde las
reseñas históricas y los directorios industriales hasta los manuales,
catálogos industriales y las guías ilustradas y los almanaques. Cada
uno de estos materiales ofrece, en mayor o menor medida,
información elemental para mirar desde otra perspectiva el desarrollo
industrial en México.
Aquellas publicaciones con claro perfil industrial aportan, al estudio
de la industria en México, datos de origen técnico que nos permiten
profundizar en el estudio de los procesos de industrialización que
tuvieron fábricas de diversos ramos productivos entre las décadas de
1840 y 1950. En estos años los diferentes actores involucrados en el
fomento y establecimiento de un proyecto industrial para el país
llevaron a cabo una serie de esfuerzos para constituir el ramo
industrial como un pilar más de la economía mexicana. Fue a finales
del siglo XIX cuando el ramo industrial experimentó la mejor etapa de
su desarrollo en términos económicos, organizacionales y de fomento
que permitió, a los empresarios y fabricantes, por un lado: la
adquisición de maquinaria de importación, la renovación de buena
parte de los mecanismos de producción al interior de las fábricas y la
transformación del entorno manufacturero mediante la instalación de
generadores de energía de mayor potencia; por otro lado, lograron la
construcción de la infraestructura necesaria para el acopio de
materias primas, la distribución de manufacturas a nivel regional y la
486
concentración de contingentes de obreros en las inmediaciones de
algunas de estas fábricas.
Primer análisis del contenido del Fondo
La Sociedad Científica “Antonio Alzate” fue fundada en 1884 por
Rafael Aguilar y Santillán en la Ciudad de México. En 1930 fue
elevada al estatus de Academia Nacional de Ciencias, sin embargo,
con la fundación de la Academia Mexicana de Ciencias en 1959, la
“Alzate” fue perdiendo presencia hasta extinguirse al comienzo del
último tercio del siglo XX. Socios mexicanos de todas las disciplinas
del conocimiento y extranjeros distinguidos, entre ellos algunos
premios Nobel, la conformaron y nutrieron con sus escritos las
“Memorias y Revista” que se publicaron entre 1888 y 1964. Su
fundador, a través del canje, la solicitud de donaciones y la compra
directa, amalgamó una de las bibliotecas más importantes del México
de la primera mitad del siglo XX.
Mucho se ha especulado sobre el camino que siguió la biblioteca y el
archivo de la Sociedad Científica “Antonio Alzate” al desaparecer la
misma. Después de abandonar su última sede en Justo Sierra 19, en
el Centro Histórico de la Ciudad de México; la colección parece haber
estado en uno o varios locales cercanos para finalmente ser llevada a
Ciudad Universitaria. Allí poco más de 6,500 volúmenes fueron
escogidos para ser resguardados en la biblioteca del Instituto de
Investigaciones Históricas. En 1993, el resto, cerca de 200,000
elementos entre libros, publicaciones periódicas, manuscritos,
fotografías, planos, mapas, etc.; fueron enviados al Acervo Histórico
del Palacio de Minería (Facultad de Ingeniería – UNAM). Allí el espacio
no fue suficiente, por lo que cerca de la mitad del material fue
trasladado al edificio que fuera la primera sede del Real Seminario de
Minería, en el número 90 de la calle de República de Guatemala.
487
La Biblioteca “Ing. Antonio M. Anza”
La biblioteca del Acervo Histórico del Palacio de Minería alberga tres
grandes fondos, el ya mencionado Alzate-Santillán (FSCAA-RAA), el
Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México (FAIA) y el de
origen, llamado Escuela Nacional de Ingenieros (1867), que incluye
los libros de dicha institución y los de su predecesor, el Colegio de
Minería (1792). Sobre éste último existen ya dos trabajos (Escamilla
2004) en torno a la procedencia de las colecciones y se demostró que
la mayor parte de ellas habían formado parte de bibliotecas
particulares (Joaquín Velázquez de León, Juan Eugenio Santelizes y
Fausto de Elhuyar, entre otros), hecho que se repetirá en los años
subsecuentes con otras colecciones como las de Mateo Plowes,
Manuel Fernández Leal, Antonio M. Anza, Fortunato Dozal, Curtis
Alexander, Robert Hay Anderson, Alberto Barocio y Javier Barros
Sierra, entre otros. Lo mismo ocurre con los otros fondos, en el FAIA
se tiene por ejemplo la biblioteca del ministro porfiriano Leandro
Fernández. Este trabajo muestra algunas de las colecciones que se
han encontrado en el Fondo Alzate-Santillán.
Formación de la colección
Rafael Aguilar y Santillán procuró aumentar la colección con todos los
medios a su alcance. Ello originó que la mayoría de los miembros
fundadores de la Sociedad y otros personajes connotados
eventualmente donaran sus bibliotecas particulares. Aguilar también
recibió pequeñas donaciones a lo largo del tiempo, mismas que
anotaba en un libro en el que llevaba el inventario de la
biblioteca.186 Sin embargo, no se contentó con las donaciones de
186 Las referencias documentales no están consignadas detalladamente puesto que apenas se está organizando el
archivo de la Sociedad para determinar las secciones y series que servirán para su catalogación. Esta labor es
realizada por la historiadora Rebeca Jiménez Urrutia, quien me ha proporcionado la mayoría de los datos.
488
miembros de la sociedad activos en México, también buscó canjear
las Memorias y Revista editadas por él en cualquier parte del mundo
donde hubiese una universidad, un observatorio astronómico o
meteorológico, una sociedad científica o técnica, etc. Para ello
enviaba una carta de petición en francés, cuya versión española
transcribo:
La Sociedad Científica “Antonio Alzate” de México, establecida en
octubre de 1884, posee una Biblioteca abierta el público en general.
Gracias a sus relaciones múltiples y variadas a podido poner obras
escogidas a la disposición de todos. Sería de gran alegría también
tener allí sus publicaciones a las que consideramos de gran
importancia. Tengo la osadía de solicitarle que tenga a bien
enviárnoslas por canje con nuestras Memorias y Revista publicadas
bimestralmente en cuadernos de 80 páginas en octavo.
Así, logró reunir publicaciones de los cinco continentes y de los más
variados temas científicos. Sus esfuerzos por conseguir material en el
extranjero no concluyeron allí. Varios científicos connotados, entre
ellos premios Nobel, fueron invitados por Santillán para fungir como
miembros honorarios de la Sociedad. Para ello se enviaba un
documento en el que se le informaba su elección y se solicitaba la
remisión de su obra impresa y una fotografía para resguardarlas en la
biblioteca y archivo respectivamente. Algunos de estos documentos
han sobrevivido y se tienen libros dedicados por algunos de estos
personajes. Igualmente realizó compras a editores y libreros de
Francia, Alemania y Estados Unidos, principalmente.
En México, también solicitaba a otras instituciones la donación de
obras, tanto las que iban editando como otras que estaban en sus
bibliotecas y su poco uso o la presencia de varios ejemplares las
hacían sujeto de descarte. Entre ellas podemos mencionar la
Secretaría de Fomento y la de Obras Públicas.
489
Las adquisiciones de material no están consignadas únicamente en la
documentación de la Sociedad, algunas también están indicadas en la
Revista que publicaba. A largo plazo debe sistematizarse esta
información para reconstruir la biblioteca tal y como fue en su mejor
momento y valor cuánto de ella se ha podido rescatar.
Bibliotecas particulares
A continuación mencionaré algunas de las bibliotecas personales que
se han detectado en el Fondo Alzate-Santillán, destacando algunos
datos biográficos de los donadores y las temáticas, hasta donde se ha
podido deducir, de sus libros. En este punto del proyecto resulta
imposible cuantificar la magnitud de las colecciones.
a) José de Mendizábal y Tamborrel
Ingresó como socio en 19XX. La donación fue realizada en 1933,
alrededor de la fecha de su muerte. Este personaje publicó entre
1888 y 1933, con algunas interrupciones, el Almanaque XX en la
ciudad de Puebla y otros en Guadalajara y Orizaba. Su interés por
este tipo de impresos lo llevó a reunir una colección de calendarios y
almanaques mexicanos (algunos fueron integrados después, pero la
mayoría pertenecían a él). Hasta el momento se han encontrado 88
títulos en 290 fascículos hasta el momento de entre los años 1822 y
490
1959.187 También hay otros españoles y franceses. Se han
encontrado pocos impresos de otras tipologías con el sello de su
donación, en el que se lee:
LEGADO JOSE DE MENDIZABAL
ACADEMIA N. CE CIENCIAS ANTONIO ALZATE
BIBLIOTECA RAFAEL AGUILAR Y SANTILLAN
MEXICO, D.F. - - ENERO 1933
b) Joaquín de Mendizábal y Tamborrel (1852-1926)
Hermano del anterior, obtuvo los títulos de ingeniero topógrafo e
hidromensor (1875) e ingeniero geógrafo (1883) en la Escuela
Nacional de Ingenieros de México. Fue nombrado socio honorario de
la Sociedad Alzate en 1887. Las obras de esta colección no son hasta
el momento muy numerosas y versan sobre temas relacionados a su
profesión, incluso existe un libro de su propiedad con un sello de la
Comisión para Establecer los Límites entre México y Guatemala. La
marca de donación dice:
BIBLIOTECA DEL INGENIERO
JOAQUIN DE MENDIZABAL TAMBORREL
LEGADA A LA SOCIEDAD ALZATE
SEPTIEMBRE DE 1926
c) Daniel M. Vélez (1868-1935)
187 Se tienen títulos de México, Puebla, Orizaba, Campeche, Mérida, Morelia y San Luís Potosí, hasta el momento.
491
Estudio en la Escuela Nacional de Medicina y se tituló en 1889 y
después fue practicante en la Escuela Médico Militar. Entre 1895 y
1898 se especializó en oftalmología en la clínica oficial de Panas en
París. Representó a México en diversos eventos científicos en Europa
y fue el primer director de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Nacional en 1924 (Menéndez y Díaz 2007, 25-85). Fue
miembro fundador de la Sociedad Alzate.
Tal vez es ésta la colección particular más grande de las que se
hayan detectado hasta el momento dentro del Fondo Alzate-Santillán.
No únicamente reúne libros y raras revistas mexicanas de medicina,
sino también una buena colección de literatura, entre los que se
encuentra un conjunto importante de libros alemanes con un ex libris
manuscrito “O. Müller”. Asimismo, se tienen varios libros franceses y
mexicanos sobre maniobras militares. De igual modo, existe una gran
cantidad de tesis de medicina dedicadas a él por haber sido sinodal o
maestro de los sustentantes. Finalmente, cabe destacar que su labor
como oculista lo llevó a la atención de los invidentes. Por este motivo,
existen al menos tres libros en braille dentro de la colección.
La mayoría de sus libros presenta uno o ambos de los siguientes
sellos secos:
OBSEQUIO DEL DR. D. M. VELEZ
DONACION DEL DR. DANIEL M. VELEZ
No obstante, algunos ejemplares tienen adherido un ex – libris en
estampa…
d) Rafael Aguilar y Santillán
492
Como secretario perpetuo de la Sociedad y corazón de la misma,
Aguilar y Santillán también dejaría algunos de sus libros en la
colección, aunque no se pueda afirmar que los haya entregado en su
totalidad, puesto que no se han encontrado más de veinte ejemplares
con su ex libris y no consta en ningún documento del archivo que así
haya ocurrido. Entre las obras que se integraron, se encuentran las
de su padre, el militar jalisciense Bruno Aguilar y su compañero en un
viaje de estudio a Europa, Vicente Ortigosa; ambos notorios
intelectuales durante el Segundo Imperio en México. En el caso del
primero, existe también como evidencia, además de su ex libris
manuscrito “B.A.” que generalmente se encuentra en la portadilla de
los libros, la presencia de medias encuadernaciones lujosas con
elementos comunes como caja, cofias, fierros, acabado del cuero;
que implican haber sido hechas por un mismo encuadernador
ayudará a identificar más ejemplares de su propiedad. Para el
segundo, parece haber una pequeña colección que fue guardada por
sus familiares después de su muerte y que posteriormente fue
entregada a Rafael Aguilar o directamente a la Sociedad.
e) Guillermo Beltrán y Puga
Obtuvo los títulos de ingeniero topógrafo e hidrógrafo e ingeniero
geógrafo en la Escuela Nacional de Ingenieros de México en 1891.
Fue también miembro fundador de la Sociedad Alzate. Pocos
ejemplares se han encontrado con su marca de pertenencia. El sello
que lo indica se encontró hace seis o siete años pero no se realizó un
registro del mismo en el momento. Habrá que redescubrirlo y
verificar si hay suficientes ejemplares como para afirmar que sí se
realizó una donación de su parte.
493
Otros personajes
a) Allois Boland (1844-1925)
Otro personaje del segundo imperio cuya biblioteca también está
presente, es la del ingeniero de minas austriaco Allois [Luis] Bolland,
quien fuera autor del trazo del actual Paseo de la Reforma en el
oriente y estuvo activo como consultor en diversas empresas
mineras. Su colección es la más numerosa después de la de Daniel M.
Vélez hasta el momento. Su temática es de ciencias de la tierra,
ingeniería civil y arquitectura. Al parecer, después de su muerte, la
biblioteca fue entregada a la Colonia Alemana de México quien
posteriormente la legó a la Sociedad Alzate, como lo indica el sello:
BIBLIOTECA BOLLAND
DONACION DE LA COLONIA ALEMANA
A LA SOCIEDAD ALZATE
ENERO 1926
b) Auguste Genin (1862-1931)
Hijo de un belga y una francesa, nació en la ciudad de México. No
obstante, su formación profesional la realizó en París, motivo por el
cual se interesó por las culturas prehispánicas y en la historia de
Francia. Realizó varias obras al respecto, la mayor de ellas publicadas
en francés aunque también publicó algunas traducciones al español.
También escribió poesía y realizó fotografías de vestigios
arqueológicos. El sello dice:
Legado AUGUSTO GENIN
494
a la Biblioteca Rafael Aguilar y Santillán,
Academia Nacional de Ciencias Antonio Alzate
México, Septiembre 1932.
c) El ingeniero jalisciense Carlos F. de Landero
Legado CARLOS F. DE LANDERO
Biblioteca Aguilar y Santillán
Academia N. de Ciencias Antonio Alzate
México, D. F. – Mayo 1937.
d) La presencia de Luis G. León, astrónomo y divulgador de la
ciencia en el México porfiriano es bastante notoria. Además de
ser fundador de la Sociedad Astronómica de México, promotor
de diversas publicaciones del observatorio meteorológico de la
Escuela Normal para Señoritas, de la que era profesor, y
organizador e los tres primeros congresos meteorológicos
nacionales; León también intentó difundir el esperanto y fundó
el observatorio X.
OBSERVATORIO ASTRONOMICO
“GALILEO”
LUIS G. LEÓN, DIRECTOR
CALLE DE COCHERAS NUM. 2
MEXICO, D. F.
495
e) José Isla
Poco se ha podido indagar sobre este personaje activo en Querétaro a
principios del siglo XX. La donación fue hecha por su hijo Álvaro en
fecha determinada. La mayor parte de los libros de su colección
abordan temas de religión y moral. El sello presente en ellos dice:
Maestro José Isla
EX – LIBRIS
Donación de su hijo
Lic. Álvaro Isla
Existen además otros ex – libris de personajes que no entregaron la
totalidad de sus colecciones, pero sí algunos títulos. Podemos
mencionar entre ellos a José Joaquín Izquierdo, Enrique E. Schulz y
Mariano Bárcena.
Tipo de publicaciones y su importancia para el estudio de la
industria en México.
La colección Alzate contiene títulos muy interesantes y variados, en
cuanto a información se trata, para el estudio de la industria en
México. La Pan American Magazine cuenta con números publicados
entre 1902 y 1907 y contiene monografías de haciendas azucareras,
fabricas de puros y cigarros, fabricas de velas, dulcerías y compañías
metalúrgicas, entre otras. Complementa la información un directorio
y publicidad industrial, además de artículos sobre diversos temas
industriales como la electricidad y el algodón.
En la misma línea monográfica se encuentra el Mundo Ilustrado del
que también se encuentra varios números de los años 1904-1905. En
496
estos ejemplares encontramos almacenes de ropa como la Francia, el
Puerto de Veracruz, el Palacio de Hierro, el Centro Mercantil, de las
casas distribuidoras de productos más importantes de la Capital. De
igual manera que en la revista Panamericana identificamos diversas
fábricas como cervecerías, plantas eléctricas, textileras y cigarreras,
entre otras.
Con menor calidad de impresión, y en un formato menor, pero no por
ello menos interesante está el almanaque El Imparcial publicada en
1901. En ella destacan las monografías de fábricas productoras de
muebles, artefactos de metal laminado, licores y manufactura de
cigarros. De igual manera que en las anteriores aparecen importantes
almacenes de ropa como el Palacio de Hierro y el Puerto de Veracruz.
Estas publicaciones aportan datos históricos interesantes no sólo de
las fábricas en particular sino también del entorno industrial que
mostraba el país. Las fotografías que acompañan las monografías
cuentan con calidad suficientes para su observación detallada y así
aprovecharlas como fuentes de información. Con un poco de suerte
se pueden encontrar desde las fábricas más emblemáticas de la
industria mexicana hasta aquellas que, por no contar con un archivo
empresarial, se ha perdido su historia. Estas publicaciones nos
ofrecen la oportunidad de rescatar las historias de estas fábricas y no
sólo eso, también adentrarnos en sus rasgos tecnológicos, su división
del trabajo y hasta su composición productiva.
La colección no contiene únicamente revistas y almanaques, también
podemos encontrar directorios industriales, folletines, catálogos
acompañados de atlas profusamente ilustrados y estadísticas de
producción. Un par de ejemplos los tenemos en el Atlas de máquinas
497
y herramientas de la exposición de París de 1878. Este ejemplar
cuenta con un libro que describe las novedades en maquinaria que se
presentó en dicha exposición. De ellas podemos disponer de
información técnica del funcionamiento y uso de todo tipo de
maquinaria, por ejemplo, del ramo textil tenemos ramas como el
algodón, la lana, la seda y la cordelería, así mismo por etapas del
proceso productivo como el hilado, el tejido y el teñido, entre otras.
Otro ejemplo lo tenemos con el Directorio Provisional de algunos
Estados de la República de 1920 que contiene un amplio listado por
giros productivos donde encontramos el nombre de la fábrica, el
propietario y la dirección
Propuestas de líneas de investigación
El estudio de la industrialización en cualquier rama de la producción
requiere en primera instancia de una ardua labor de compilación de
fuentes que nos permita reconstruir los espacios de trabajo y
producción. Proporcionar la documentación pertinente para la
reconstrucción de estos espacios (CARROZI, 1991:13y31) no
resuelve completamente el problema. En consecuencia, será
necesario también organizarla de manera que se puedan observar los
detalles más significativos, compararla no sólo en diferentes
momentos históricos sino también entre unidades del mismo ramo
productivo.
Pese a que no se cuenta aún con los archivos empresariales o
industriales necesarios para saber más de los modelos fabriles que
operaban en México en las fechas planteadas en esta ponencia, si hay
en cambio acervos importantes como el Archivo Histórico del Agua, el
Archivo de Notarias, el Sistema Nacional de Fototecas, y el Archivo
Histórico del Palacio de Minería que resguardan inventarios, avalúos,
498
fotografías, planos y prácticas académicas resultado de la visita de
notarios, ingenieros y fotógrafos a diferentes fábricas del valle de
México. Esta documentación puntualiza el estado físico y tecnológico
que tenían los establecimientos a partir de listados, descripciones e
imágenes –croquis, planos y fotos- y que, en conjunto, dan una idea
clara del nivel y progreso tecnológico en la producción industrial en
varios estados de la República entre 1840 y 1950. En abundantes
expedientes, los notarios, los viajeros nacionales y extranjeros, los
estudiantes de ingeniería o sus maestros, escribieron en las fábricas
registros puntuales y narraciones de toda la existencia material de
estos establecimientos, o de sólo una sección de ellas, pero siempre
caracterizándose los mismos por el detalle.
Los asuntos que se tratan en las actas, memorias, informes y
descripciones incluyen diversos y numerosos datos que permiten
saber las condiciones materiales que guardaban las fábricas y el valor
de las mismas. En este sentido, la documentación aporta información
suficiente para identificar el nivel tecnológico de varias fábricas y el
valor fiscal de las mismas.
Cabe señalar que la mayor parte de esta documentación no ha sido
publicada, y solamente encontramos algunos documentos en trabajos
históricos de la industria textil en México.188 En general, podemos
decir, que existe escasez de documentos de este tipo impresos, lo
cual se podría compensar, hasta cierto grado, con una cantidad
188 Trabajos como los de Mario Camarena, Mario Trujillo y Clementina Díaz y Ovando registran algunos inventarios
de fábricas como La Magdalena, San Ildefonso, La Minerva y La Hormiga, entre otros. CAMARENA, 2001; TRUJILLO,
2000 y DIAZ Y OVANDO, 1998.
499
importante de informes impresos de primera mano cómo memorias
con alto valor informativo e histórico.189
Debemos hacer referencia también a los variados “libros estadísticos”
y a las “guías descriptivas y geográficas” que aparecieron como
material de lectura de finales del siglo XIX.190 El auge de los
impresos estadísticos y descriptivos se entiende en una época de
profesionalización de la estadística a finales del siglo XIX y a la
necesidad del gobierno porfirista de promocionar los alcances de la
modernidad y el progreso material que el país estaba
experimentando. De la misma forma, al avance en materia de
transportes, como el ferrocarril, que unió las regiones apartadas y
acercó a la capital, punto de partida de los viajeros, las zonas
industriales de las municipalidades cercanas a la ciudad de México. A
medida que se ampliaron las redes de transporte ferroviario y se
agilizaron los sistemas de recopilación de datos que reflejaban las
condiciones productivas del país, se tornó más cuantiosa y frecuente
la información en materia industrial. De esta literatura destacan
algunas descripciones de escritores que durante estos años
estuvieron activos dando constancia de la transformación material en
México, Por ejemplo, -mencionaremos dos descripciones de autores.
Tenemos primero al cronista español J. Figueroa Doménech que visitó
varias fábricas de la capital y sus alrededores. En su obra de dos
tomos (FIGUERÓA, 1899) el autor visitó los principales
establecimientos fabriles del país e hizo, con el apoyo de otros
escritores, varios recuentos del estado en que se encontraban las
plantas productivas y, en menor medida, de sus procesos
manufactureros. Lo anterior se acompañó de fotografías de los
189 Como son las noticias elaboradas por la Secretaría de Hacienda o la Dirección General de Industria para la
década de 1840 o los informes de los directorios estadísticos editados por las Agencias mercantiles y que se pueden
consultar en la bibliografía de esta investigación.
190 Nos referimos a algunos títulos que han sido de gran utilidad para la investigación como los de Figueroa
Doménech (1899), García Cubas (1884) y Emiliano Busto (1880).
500
exteriores e interiores, incluida la maquinaria de cada fábrica que
visitó.
Para la última década del siglo XIX y la primera del siglo XX, dominan
los “Semanarios ilustrados” como resultado de la prosperidad
económica de México y con el fin de promover el rico territorio
mexicano y despertar un fuerte interés económico y comercial entre
los capitalistas europeos. Muchos de estos semanarios disponían de
traducciones del español –sobre todo en inglés y francés- en las
mismas ediciones lo que hacía más atractivo al lector extranjero e
indica el interés que despertaba en otros países europeos el auge
económico mexicano. Sólo en el Estado de México y el Distrito
Federal identificamos nueve publicaciones191: semanarios y
ediciones ilustradas, revistas, álbumes de honor, gacetas y memorias
que, al igual que el trabajo de Doménech, describen e ilustran
fábricas textiles de diferentes regiones del país. Resulta importante la
abundancia de fotografías así como viñetas y grabados que registran
no sólo los espacios de producción sino también la vida cotidiana en
estas instalaciones donde aparecen no sólo los operarios sino también
los propietarios y gobernantes durante su visita a las instalaciones.
Fundamental para esta investigación es la información en torno a la
tecnología industrial, mecánica y arquitectónica. Asimismo, el
funcionamiento de la maquinaria textil (husos, telares, urdidoras,
etc.), hidráulica (turbinas y ruedas) y eléctrica (generadores,
transformadores, excitadores, etc.) El origen de la maquinaria y
compañías productoras (Platt, Grekson and Monk, Lefel, Danforth,
entre otros). Las innovaciones constructivas (plantas eléctricas,
caídas de agua artificiales, vidrieras sistema sheds, entre otras) y
191 En concreto nos referimos a los siguientes títulos: Arte y Letras (sep 1906-sep1910), El Florecimiento de México
(abril 1906), Memoria de José Vicente Villada (1902), El Mundo (sep 1897), Álbum de Honor de la exposición
Iberoamericana de Sevilla, El Mundo Ilustrado (abr 1900-dic 1908), El arte y la Ciencia (1899-1912), El Fomento
Industrial (1909-1910) y La Gaceta Comercial (1899-1901)
501
tecnología de materiales de construcción (ladrillo esmaltado, losa,
hierro, zinc, piedra, tepetate y madera, etc.)
Frente a las fuentes notariales y hemerográficas hasta ahora citadas
hay un número más significativo de fuentes de información técnica.
Una parte importante de esta documentación se encuentra en el
Archivo Histórico del Palacio de Minería. La importancia de este
acervo se está descubriendo para la investigación histórica industrial.
Las memorias de las prácticas de mecánica de los estudiantes de
ingeniería y las descripciones, así como los atlas de maquinaria y
herramientas, no han sido suficientemente valoradas hasta ahora
como fuentes de primera mano para la historia industrial y de los
procesos productivos históricos en México. Esto se debe en primera
instancia al vocabulario técnico que se maneja en la documentación.
Esta fuente documental de origen técnico, ha permitido adentrarnos
al estudio de la innovación tecnológica en México. En concreto nos
referimos a las memorias de prácticas de los alumnos de ingeniería.
Estos informes anuales elaborados durante las visitas a
establecimientos industriales nos acercan a la aplicación real de las
máquinas en la industria mexicana Entre las que podemos encontrar
están la industria extractiva, industria metalúrgica, industria
manufacturera, industria agrícola, industria de transportes y
máquinas aplicadas a usos diversos –alumbrado eléctrico-, (AHPM,
1883) Así mismo, se hace referencia del funcionamiento de
maquinaria específica como telares, ferrocarriles y molinos entre
otras. Además de darnos una imagen de las condiciones que
guardaba la maquinaria en ese momento, explican el porqué de la
implementación de un mecanismo determinado y la justificación
económica por la que se implementó el vapor o la energía hidráulica o
502
la eléctrica. Igualmente aporta la lectura de diferentes casos que nos
permite identificar tipos determinados de maquinaria y saber cuál es
el origen de los sistemas mecánicos importados para las fábricas
mexicanas.
Si deseamos analizar la mecanización textil en México esta fuente es
primordial, pues las fábricas eran el lugar idóneo para realizar
prácticas y registrar el funcionamiento de la maquinaria
implementada en México, así sus beneficios y desventajas.
Sin embargo, si los industriales y empresarios de la época deseaban
adquirir lo último en tecnología industrial textil para equipar sus
fábricas era necesario acudir a exposiciones universales. Fruto de
estas exposiciones fueron los atlas ilustrados y sus libros explicativos
que registraron mediante viñetas con una excelente precisión y
textos que describen prácticamente toda la maquinaria implementada
en fábricas textiles europeas y estadounidenses desde la década de
1840 y hasta finales del siglo.
En cientos de páginas personajes como antiguos directores de hilado
de algodón, experimentados profesores de institutos industriales
franceses o ingleses e ingenieros-arquitectos vertieron sus
conocimientos en torno a la maquinaria y herramientas para la
industria textil.192 La consulta de ambas fuentes nos permitió saber
el nivel técnico de las fábricas mexicanas y el atraso o vigencia de la
maquinaria empleada. Para la presente investigación se pudieron
obtener numerosas descripciones ilustradas y catálogos relacionados
con el auge industrial en el México de la segunda mitad del siglo XIX.
192 Les remitimos algunos cuantos títulos: SEE, 1879; ARMENGAUD, 1878, REULEAUX, 1887, QUEVEDO Y MEDINA,
1885, CAMPS, 1899, BROSA y ARNO, 1876.
503
Este valioso material que es un género de fuente técnica lo podemos
seleccionar en cuatro rubros. En primer término, está la máquina de
la cual podemos saber el nombre de cada una de ellas para cada
parte del proceso productivo. La forma como funcionaban, los
beneficios que otorgaban en su desempeño productivo y su posible
vinculación con otra máquina para dar continuidad a proceso
productivo. En segundo término, tenemos las láminas de cada
máquina con su explicación anexa que explica su funcionamiento y
nos involucra en el vocabulario técnico lo que permite entender mejor
los términos utilizados. En tercer lugar, conocer los avances en
materia industrial mediante los catálogos de maquinaria que
contienen explicación, lámina ilustrativa, compañía constructora y
país de origen. Finalmente, pero no menos importante, es su
aplicación en industrias reales que funcionan en México y que
destacan por su importancia productiva en los ramos a que
pertenecen, encontramos entonces tanto industrias particulares como
industrias estatales: la Casa de Moneda de México, la Maestranza
Nacional, la Escuela Práctica de Minas de Pachuca, entre otras.
Finalmente, debemos remitirnos todavía a un género de fuente que
en la mayoría de las ocasiones se ocupa como algo meramente
ilustrativo: la fotografía. Sin embargo, para nuestra investigación la
fotografía resulta ser una fuente histórica fundamental en la cultura
industrial mexicana. Además, el atributo fotográfico se ha relacionado
con los recuerdos y las emociones personales. Pero ¿qué hay mas allá
de las imágenes que se registran en las fotografías? ¿Cómo se lee la
realidad que se plasma en una fotografía?
504
Ahora la forma de llevar a cabo el proceso de desentrañamiento de
los contenidos de una imagen fotográfica requiere de la observación,
pero además de un riguroso método de análisis que consiste en tres
pasos fundamentales: La heurística, la iconografía y la iconología. La
primera nos remite a la búsqueda de la materia central del trabajo:
las fotografías del pasado. Pero, además, es la búsqueda de datos
específicos relacionados con la producción de dichas fotografías. Es
decir, conocer, acerca de los asuntos que fueron objeto de registro en
un determinado momento histórico. El segundo aspecto tiene como
fin el análisis del conjunto de informaciones visuales que componen el
contenido del documento, sitúa el asunto registrado en el espacio y el
tiempo; siempre en un nivel de descripción y no de interpretación.
Ver, describir y constatar con una mirada artística, requiere de
profundizar en la escena con el fin de comprender su interioridad.
Esta función la lleva acabo el análisis iconológico que consiste en
interpretar la situación que envolvió y originó la fotografía en el
contexto de la vida pasada.
Es difícil considerar como fuente histórica todas las fotografías ya que
se requiere del conocimiento del contexto político, económico y social
de las costumbres de la época retratada. Sólo así se estará en
condiciones de recuperar la micro historia implícitas en el contenido
de las imágenes. En este sentido, las imágenes que nos ofrece el
semanario Arte y Letras nos muestran: aspectos generales de las
fábricas, áreas y departamentos de producción –incluyendo a obreros
trabajando y también a jefes de departamento y funcionarios-, en
salones y talleres con maquinaria, inmobiliario y herramientas. Es
posible constatar al mismo tiempo, arreglos y decoraciones de la
fábrica con motivo de la visita del gobernador, los discursos de
operarios y propietarios al gobernador, y conocer las áreas
destinadas al desayuno ofrecido al gobernador, plantas productivas y
vestimenta de la época, entre otras.
505
En este panorama sobre el estado que guardan las fuentes utilizadas
en la presente investigación, tuvo como intención resaltar los
materiales con que se cuenta al no tener archivos completos de las
fábricas textiles. El resultado de esta breve y general exposición ha
dejado claro que las fuentes presentadas no han sido del todo
utilizadas y estudiadas para resolver aspectos importantes de la
problemática de la industrialización en México. No existe hasta la
fecha ningún análisis sobre la relación entre tecnología y producción
que utilice fuentes históricas de carácter técnico como los inventarios
de maquinaria o los libros técnicos sobre el funcionamiento de las
mismas y que apliquen una metodología apropiada para su análisis
como el análisis del funcionamiento de diferentes tipos de
maquinarias asociadas al mejoramiento de los procesos productivos y
al mismo tiempo, la ubicación de determinada maquinaria en las
fábricas del valle de México. En este trabajo se propone una
metodología basada en este tipo de fuentes mediante la
confrontación de las características de cada maquinaria, el lugar y
fecha de su construcción y su uso en las fábricas que utilizamos como
estudio de caso. Esto permitirá la reelaboración de una parte de la
historia industrial de México.
Un elemento que definió las condiciones tecnológicas de los primeros
establecimientos textiles fue la energía motriz. La explotación del
agua era primordial y se acompañaba de otros recursos para
complementar el acopio de energía motriz. La modernidad estaba
emparentada con el uso y aplicación de nuevas fuerzas motoras. Este
cambio tecnológico involucro otro factor que fue fundamental para la
innovación mecánica: el establecimiento de motores hidráulicos en
sustitución del vapor o la alternancia de ambos en el mejor de los
casos.
506
En las plantas que combinaban las dos formas de energía, por lo
general el vapor se usaba como máximo tres meses del año. También
ocasionalmente se usaba el vapor en operaciones de estampado y
almidonado, pero esto requería una provisión relativamente pequeña
de combustible. (KEREMITSIS, 1973:108) Así como la rueda fue el
artefacto fundamental en la hidráulica, la caldera lo fue para la
generación de vapor.
Pero cuál era la función precisa de la caldera al interior de una
fábrica. El ingeniero Daniel Palacios, profesor de construcción y
establecimiento de máquinas de la Escuela Nacional de Ingenieros y
autor del libro Tratado práctico de calderas de vapor, le presenta de
la siguiente manera:
Las calderas de vapor sirven para producir el vapor de agua á una
tensión más ó menos elevada, que se utiliza, sea como fuerza motriz
en las máquinas de vapor, sea como medio de calefacción en los
talleres de tintorería, etc. Se construyen de hierro colado, hierro en
plancha, cobre o acero laminado. (PALACIOS, 1890:7)
El texto, como casi todos los tratados, se dirige a los interesados en
las cuestiones industriales. El objetivo del ingeniero Palacios es
proporcionar reglas determinadas para aplicarlas en la practica ya
que el considera que en ese momento los ingenieros y constructores
de calderas se regían solamente por observaciones y precedentes
derivados de su propia experiencia. Resulta común que desde
mediados del siglo XIX algunos ingenieros concreten su experiencia
en determinados ramos con un tratado que conjugue la teoría con la
práctica. Esta costumbre nos permite participar del conocimiento
especializado de la ingeniería industrial además de dejar registro de
las condiciones de las fábricas, aunque ya no existan.
507
A pesar de que se consideraba un artefacto cuya construcción y
aplicación demandaba “materiales especiales y costosos”
prácticamente todas las fábricas textiles tenían al menos una caldera
para una actividad determinada, de hecho, la función básica de la
caldera era la multifuncionalidad. El ingeniero Palacios consideraba
dentro de las principales condiciones que debía tener una caldera,
además de la durabilidad, la economía y eficiencia, era la aplicación a
varios usos.
En la memoria de mecánica aplicada elaborada en el año de 1904, el
profesor Daniel Palacios, responsable de las prácticas de ingeniería y
autor de tratados prácticos sobre calderas de vapor, nos dejó un
interesante testimonio después de su visita a la fábrica de San
Antonio Abad junto con sus alumnos de mecánica de la Escuela
Nacional de Ingenieros. En sus estudios minuciosos sobre el
funcionamiento, gasto y consumo de los generadores de vapor la
conclusión de sus investigaciones se asentó en los informes de la
práctica. A partir de considerar los gastos que incluían el consumo de
leña y el consumo diario del caballo de vapor obtuvieron un gasto de
tres centavos por caballo de vapor la hora, mientras que el caballo
eléctrico valía hasta cinco centavos la hora, llegando a superar los
seis centavos al agregarle el jornal del operario que era de 1 peso 50
centavos. (AHPM, 1904:doc.10) Su conclusión justificaba, desde el
punto de vista del profesor, la resolución de la Compañía de la fábrica
de San Antonio Abad de no introducir por el momento la fuerza
eléctrica.
Las visitas continuaron y en un nuevo informe de prácticas fechado
en 1906, los alumnos comentan que se estaba sustituyendo el vapor
por la electricidad como agente motor de la fábrica, aunque no se
estaban desechando las máquinas de vapor porque se empleaban en
508
parte de los procesos como el blanqueo y el estampado
particularmente para calentar líquidos y secar la manta. La nueva
maquinaria era en su totalidad de origen europeo y el sistema estaba
compuesto por un motor trifásico que accionaba cuatro dínamos de
corriente continua lo que proporcionaba un sistema de múltiple
voltaje de más de 220 voltios. (AHPM, 1907:doc.4).
Abundantes ediciones francesas e inglesas, elaboradas por
reconocidos ingenieros o profesores de escuelas de artes que a la vez
pertenecían o eran fundadores de sociedad de industriales, detallaban
e ilustraban máquinas. Estos manuales contienen datos como pesos,
medidas, rendimientos y materiales empleados para la construcción
de todo tipo de máquina o herramienta, además están acompañados
de láminas con diseños elaborados por ingenieros que no solo
contaban con el conocimiento teórico sino también práctico ya que
algunos pusieron en practica sus conocimientos en el montaje de
algunas fábricas.
Varios de estos manuales o tratados llegaron a México y fueron
utilizados por los estudiantes de ingeniería mecánica de la Escuela
Nacional de Ingenieros. Aunque también eran dirigidos a los
fabricantes de diferentes ramos productivos. Uno de los textos que
resalta por su manufactura fue el que realizó el ingeniero francés Aine
Jacques Armengaud.
Destacado defensor de los derechos de los inventores, profesor del
Conservatorio de Artes y Oficios de la ciudad de Chalons en Francia y
miembro de la Sociedad industrial de Mulhouse, Aine Armengaud fue
autor, junto con su hermano Charles, de libros sobre descripciones de
509
máquinas utilizadas en Francia, Bélgica y Alemania.
([Link]
Entre 1848 y 1857 publicó: Máquinas, herramientas y aparatos. Los
más empleados recientemente en las diferentes ramas de la industria
francesa y extranjera. Esta publicación industrial resulta de suma
utilidad para los que se involucraban en la construcción de una
fábrica o molino. Comentaba el autor en las primeras páginas.
La rueda de costado, con la que empezamos esta publicación, no
tiene la ventaja de ser una máquina nueva, pero creemos que puede
haber interés por la buena construcción y las mejoras útiles que se
realizaron para este tipo de rueda. Por las normas y prácticas que
acompañan a nuestras descripciones puede ser fácilmente entendido
por todos los fabricantes. (ARMENGAUD, 1857:1)
Esta publicación inclusive sugiere materiales para la construcción de
este tipo de ruedas. De tal manera que el eje central, los brazos de la
rueda y algunos accesorios más eran de madera de roble. Los
tornillos, anillos y aspas eran de hierro colado, y las abrazaderas,
estribos y clavos de hierro. El peso era considerable, de tal forma que
los dos ejes de este tipo de rueda soportaban hasta 18 mil kilogramos
y todavía debía calcularse la carga de agua al momento de girar la
rueda. (ARMENGAUD, 1857:43y44)
No queremos decir que este tipo de publicaciones sustituyó el
conocimiento práctico de los fabricantes, ingenieros o industriales a la
hora de erigir las fábricas, sin embargo, creemos que si fueron un
complemento fundamental en esta práctica sobre todo para la
difusión del conocimiento técnico para países menos desarrollados
tecnológicamente. Estos trabajos constituyeron una referencia real de
la aplicación teórico-práctica de innumerables máquinas y
510
herramientas que además registraron los adelantos de la época en
torno a la ingeniería mecánica.
Dentro del itinerario de visitas a fábricas durante las prácticas de
mecánica de la Escuela Nacional de Ingenieros en 1883, se registró
las características específicas de ambas ruedas hidráulicas. Una de
ellas, la pequeña, era de 12 metros de altura y casi dos metros de
diámetro y de ancho, contaba además con 96 cajones y daba una
revolución y media por minuto. Mientras que la segunda rueda, la de
la imagen anterior, medía 20 metros de altura en los que cabían 168
cajones y toda la estructura era de hierro. A diferencia de la anterior
esta rueda alcanzaba una revolución cada 45 segundos y contaba con
644 dientes en su engranaje. Como complemento, el profesor
encargado de la práctica se refería a ella como “una rueda muy
hermosa por sus dimensiones” y que sólo la fábrica El Hércules, que
también fue propiedad de Cayetano Rubio en su momento al igual
que la Fama, tenía una de iguales dimensiones. (AHPM, 1883:doc.20)
Aunque la rueda era de menor dimensión, 16 metros de diámetro, el
Hércules, al igual que La Fama mantuvo funcionando su rueda
hidráulica original por más de 50 años y como lo refiere Keremitsis:
con arreglos menores seguía funcionando en 1895. (KEREMITSIS,
1973:100).
Según la crónica de Figueroa esta rueda movía en 1899: 22
máquinas hiladoras con 7 mil 500 brocas que producían a la semana
12 mil 500 kilogramos de hilaza, 360 máquinas tejedoras que
producían 500 piezas diarias de lienzo o manta de 27 metros cada
una, es decir, 13 mil 500 metros de tela al día. (FIGUEROA,
1899:190)
511
Conclusiones
Este resultado parcial incluye únicamente un análisis superficial de la
parte de la colección que se ubica en el Palacio de Minería. Falta aún
revisar lo resguardado en el edificio de Guatemala 90. Adicionalmente
debe incluirse el segmento de la colección que se encuentra en la
Biblioteca Rafael García Granados del Instituto de Investigaciones
Históricas de la UNAM cuyo inventario puede consultarse en línea.
En el futuro también deben tomarse en cuenta los inventarios y
catálogos de la biblioteca que puedan encontrarse la documentación
referente a compra, canje y donación de obras. La exploración del
contenido del fondo comenzó tomando materiales al azar de la
estantería ubicada en el área de resguardo que sumaba 90 m2. Hay
también libros arriba de los anaqueles y cajas en el piso, la búsqueda
también los incluyó. El día 26 de julio del corriente la División de
Educación Continua y a Distancia de la Facultad de Ingeniería,
responsable de la administración del Palacio de Minería, entregó un
área nueva de 45 m2 adyacente a la anterior. Con ello, ha
comenzado a separarse tipológicamente el material en dicha
habitación utilizando unos pocos anaqueles de acero que se tenían en
el Acervo mientras se adquiere la estantería definitiva. Al mismo
tiempo Estado de conservación. Material repetido.
Estos ejemplos que presentamos son muestra de que el análisis de la
industria en México aún dispone de variadas y abundantes fuentes
impresas que permiten, por un lado, darlo un giro a la perspectiva de
estudio mediante el uso de fuentes con datos técnicos; y por el otro
lado, complementar la historiografía que sólo se ha centrado en el
estudio de las historias obreras, empresariales y los trabajos sobre
ramos productivos y estudios monográficos. Al final podremos tener
un panorama mayor del proceso de industrialización en México.
512
Siglas
(AHPM)
Archivo Histórico del Palacio de Minería
Bibliografía
ARMENGAUD, Aine (1857): Publication industrielle des machines,
outils et appareils. París: F. Chardon.
CAROZZI, Gigliola. (1991): La Arqueología industrial, México,
Universidad Iberoamericana.
FIGUERÓA, Doménech (1899): Guía descriptiva de la República
Mexicana, Tomo 1, México: Araluce.
KEREMITSIS, Dawn (1973): La industria textil mexicana en el siglo
XIX. México, SepSetentas.
PALACIOS, Daniel (1890): Tratado práctico de las calderas de vapor.
México: Oficina tipográfica de la Secretaría de Fomento.
[Link]
Colofón
Se termina de formatear en el mes de Junio del 2018
Chapingo, Texcoco, Estado de México, México.
513