Hipoteca UDLA
Hipoteca UDLA
4. EL CONTRATO DE HIPOTECA.
Art. 2465. Toda obligación personal da al acreedor el derecho de perseguir su ejecución sobre todos los bienes
raíces o muebles del deudor, sean presentes o futuros, exceptuándose solamente los no embargables, designados
en el artículo 1618.
Sin embargo, este derecho es sumamente débil, porque el periodo que media entre que
la obligación se contrae y la obligación se hace exigible, el patrimonio del deudor puede haber
disminuido de manera considerable, puesto que el derecho de prenda o garantía general, por sí
sólo, no limita las facultades de disposición del deudor. Además, si el bien sale del patrimonio
del deudor, el acreedor no tiene derecho de persecución, en virtud de este derecho.
Por lo tanto, su debilidad consiste en que no afecta a las facultades de disposición del
deudor, y no le otorga derecho de persecución al acreedor. Es por ello que surgen las garantías.
Art. 46. Caución significa generalmente cualquiera obligación que se contrae para la seguridad de otra obligación
propia o ajena. Son especies de caución la fianza, la hipoteca y la prenda.
La relación que existe entre estos conceptos, es una relación de género a especie, así,
la garantía es el género y la caución es una especie de garantía; esto porque existen garantías
que no son cauciones (acción pauliana, oblicua, etc.).
Dentro de lo que son las cauciones, es posible encontrar diversas categorías de ellas,
así, se distingue entre cauciones reales y personales. En virtud de una c a u c i ó n r e a l , se
afecta una cosa determinada para la seguridad de una obligación propia o ajena; son tipos de
cauciones reales: la prenda, la hipoteca y la anticresis (figura en desuso).
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Las diferencias que se pueden presentar entre las cauciones reales y personales,
son:
i. En cuanto a su objeto, las cauciones reales tienen por objeto una cosa determinada,
en cambio las personales, un patrimonio o una cuota de él.
ii. Las cauciones reales se constituyen para garantizar una obligación propia o ajena, en
cambio las personales, por regla general, se constituyen para garantizar obligaciones
ajenas, porque su función es precisamente ampliar el derecho de prenda o garantía
general que tiene el acreedor en contra del patrimonio del deudor, a otros
patrimonios.
iii. En cuanto a los derechos que otorgan, las cauciones reales otorgan, dado el carácter
de derecho real de la caución, un derecho de persecución, de realización y de pago
preferente. En el caso de las cauciones personales, el acreedor no tiene derecho de
persecución, ya que si las cosas salen del patrimonio del deudor, el acreedor no puede
dirigirse en contra de terceros poseedores; ni tampoco goza, en principio, de preferencia
alguna, por lo que en cuanto a una posible realización de los bienes embargados, el
patrimonio entra a repartirse en igualdad de condiciones con los demás acreedores. Esta
diferencia es importante, porque hace que las cauciones reales sean preferidas, en la
práctica, a las cauciones personales, por lo tanto, estas últimas operan en menor
medida.
iv. En cuanto a las acciones que permiten hacer efectivas unas y otras cauciones, las
cauciones reales se hacen efectivas a través de acciones reales, por lo tanto, se ejercen
ante cualquier persona. En cambio las cauciones personales, se hacen efectivas por
medio de acciones personales, por lo tanto, se pueden ejercer solamente en contra de
los que se han obligado personalmente.
La hipoteca es una caución real que se encuentra regulada en el Libro IV (“De las
obligaciones en general y de los contratos”), título XXXVIII (“De la hipoteca”), arts. 2407 y
siguientes. También le resultan aplicables disposiciones contenidas en el Reglamento del
Registro Conservatorio de Bienes Raíces (RRCBB), y ciertas disposiciones contenidas en el CPC
(por ejemplo, existen disposiciones especiales a propósito de la acción de desposeimiento).
1Aquí aparece más clara la fisonomía de garantía, porque la cláusula penal en función del deudor cumple una evaluación anticipada de
perjuicios.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Desde un punto de vista práctico, la hipoteca es una de las cauciones más importantes y
utilizadas en el tráfico jurídico.
Cuando se habla de la hipoteca, se puede estar refiriendo tanto al contrato de
hipoteca, como al derecho real de hipoteca (derecho real de garantía). La relación que existe
entre ambos, es que el contrato de hipoteca, no es sino, el antecedente del derecho real de
hipoteca.
El contrato de hipoteca se constituye entre un acreedor de una obligación
principal y un constituyente, que puede ser el mismo deudor de la obligación principal, o
un tercero. Y el derecho real de hipoteca, nace cuando el deudor hipotecario cumple con
su obligación de hacer, que nace del contrato, y que consiste en efectuar la tradición al
acreedor del derecho real de hipoteca, a través de la inscripción del título en el Registro
del Conservador de Bienes Raíces respectivo. En estricto rigor, el deudor pasa a ser
constituyente hipotecario desde que hace la tradición.
¿Es una relación necesaria? ¿Todo derecho real de hipoteca tiene como
antecedente el contrato de hipoteca? La respuesta aquí es no, ya que si bien por regla
general el derecho real de hipoteca tiene como antecedente al contrato de hipoteca, existen
casos en que dicho derecho tiene como fuente inmediata a la ley, pero estas situaciones son
sumamente excepcionales. Efectivamente, puede existir una hipoteca legal que de origen a un
derecho real de hipoteca sin previo contrato, lo cual se contempla en el art. 662 del CPC
(contrato forzoso absoluto).
El art. 2407 da una definición de hipoteca que es bastante criticable, ya que las
definiciones debieran decir lo que las cosas son, y no lo que no son.
Art. 2407. La hipoteca es un derecho de prenda, constituido sobre inmuebles que no dejan por eso de permanecer
en poder del deudor.
Llama la atención que el legislador hable de derecho de prenda sobre inmuebles, sin
embargo, aquí lo que ha querido expresar es que la hipoteca, al igual que la prenda, es un
derecho real de garantía. Cuando dice que recae sobre inmuebles, se refirió a esto para
diferenciarla de la prenda, porque la prenda recae sobre muebles. Y cuando señaló que no dejan
por eso de permanecer en poder del deudor, el legislador quiso poner de manifiesto otra
diferencia fundamental con la prenda, que es la prenda clásica o con desplazamiento.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Por lo tanto mediante la definición, el legislador ha querido poner de manifiesto que la hipoteca
es un derecho real de garantía, que ha diferencia de la prenda recae sobre bienes
inmuebles, y no implica el desplazamiento del bien desde el constituyente al acreedor
(permanece el bien en poder del deudor).
a. Generalidades.
De acuerdo al art. 2407, la hipoteca es un derecho real de garantía que recae sobre
bienes inmuebles, que permanecen en poder de quien la constituye. Cuando dicho artículo alude
al deudor, se refiere a aquella parte del contrato de hipoteca que se obliga a la constitución del
derecho real a favor del acreedor hipotecario (acreedor de la obligación principal).
Art. 2407. La hipoteca es un derecho de prenda, constituido sobre inmuebles que no dejan por eso de permanecer
en poder del deudor.
Art. 2414. No podrá constituir hipoteca sobre sus bienes, sino la persona que sea capaz de enajenarlos, y con los
requisitos necesarios para su enajenación.
Pueden obligarse hipotecariamente los bienes propios para la seguridad de una obligación ajena; pero no habrá
acción personal contra el dueño si éste no se ha sometido expresamente a ella.
Art. 2430. El que hipoteca un inmueble suyo por una deuda ajena, no se entenderá obligado personalmente, si no se
hubiere estipulado.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Sea que se haya obligado personalmente o no, se le aplicará la disposición del artículo precedente.
La fianza se llama hipotecaria cuando el fiador se obliga con hipoteca.
La fianza hipotecaria está sujeta en cuanto a la acción personal a las reglas de la simple fianza.
Art. 2428. La hipoteca da al acreedor el derecho de perseguir la finca hipotecada, sea quien fuere el que la posea, y
a cualquier título que la haya adquirido.
Sin embargo, esta disposición no tendrá lugar contra el tercero que haya adquirido la finca hipotecada en pública
subasta, ordenada por el juez.
Mas para que esta excepción surta efecto a favor del tercero deberá hacerse la subasta con citación personal, en el
término de emplazamiento, de los acreedores que tengan constituidas hipotecas sobre la misma finca; los cuales
serán cubiertos sobre el precio del remate en el orden que corresponda.
El juez entre tanto hará consignar el dinero.
Art. 2415. El dueño de los bienes gravados con hipoteca podrá siempre enajenarlos o hipotecarlos, no obstante
cualquiera estipulación en contrario.
b. Importancia.
La hipoteca es una de las cauciones que ofrece mayor seguridad, y su importancia como
derecho real, se puede analizar tanto desde la perspectiva del deudor, como desde la
perspectiva del acreedor.
ii. En cuanto al d e u d o r , la hipoteca le reporta una gran utilidad, porque los bienes raíces
al ser de un valor mas alto y al ser más estables que los muebles, por regla general, le
permiten obtener un crédito más alto (que si constituyera como garantía una prenda), lo
cual beneficia al deudor, en el sentido de emprender negocios o industrias de una cierta
magnitud Además, como el constituyente mantiene en su poder la cosa, conserva las
facultades inherentes al domino (gozar, enajenar o gravar) y puede valerse de ella para
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
c. Características.
Art. 577. Derecho real es el que tenemos sobre una cosa sin respecto a determinada persona.
Son derechos reales el de dominio, el de herencia, los de usufructo, uso o habitación, los de servidumbres
activas, el de prenda y el de hipoteca. De estos derechos nacen las acciones reales.
Art. 2427. Si la finca se perdiere o deteriorare en términos de no ser suficiente para la seguridad de la
deuda, tendrá derecho el acreedor a que se mejore la hipoteca, a no ser que consienta en que se le dé
otra seguridad equivalente; y en defecto de ambas cosas, podrá demandar el pago inmediato de la deuda
líquida, aunque esté pendiente el plazo, o implorar las providencias conservativas que el caso admita, si la
deuda fuere ilíquida, condicional o indeterminada.
Dado que la hipoteca es un derecho real, ésta se ejerce sin respecto de determinada
persona (su importancia viene dada por la posibilidad de oponerla frente a terceros). De
ello se sigue que el acreedor goce del derecho de persecución, establecido en el art.
2428, que autoriza a perseguir la finca hipotecada en manos de quién se encuentre y
sea cual sea el título al que la haya adquirido.
Art. 2428. La hipoteca da al acreedor el derecho de perseguir la finca hipotecada, sea quien fuere el que la
posea, y a cualquier título que la haya adquirido.
Sin embargo, esta disposición no tendrá lugar contra el tercero que haya adquirido la finca hipotecada en
pública subasta, ordenada por el juez.
Mas para que esta excepción surta efecto a favor del tercero deberá hacerse la subasta con citación
personal, en el término de emplazamiento, de los acreedores que tengan constituidas hipotecas sobre la
misma finca; los cuales serán cubiertos sobre el precio del remate en el orden que corresponda.
El juez entre tanto hará consignar el dinero.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 2498. Se gana por prescripción el dominio de los bienes corporales raíces o muebles, que están
en el comercio humano, y se han poseído con las condiciones legales.
Se ganan de la misma manera los otros derechos reales que no están especialmente exceptuados.
Art. 2512. Los derechos reales se adquieren por la prescripción de la misma manera que el dominio,
y están sujetos a las mismas reglas, salvas las excepciones siguientes:
1. El derecho de herencia y el de censo se adquieren por la prescripción extraordinaria de diez años.
2. El derecho de servidumbre se adquiere según el artículo 882.
Art. 715. La posesión de las cosas incorporales es susceptible de las mismas calidades y vicios que
la posesión de una cosa corporal.
- Procede la acción reivindicatoria en contra del poseedor no dueño del derecho real
de hipoteca (art. 891).
Art. 891. Los otros derechos reales pueden reivindicarse como el dominio; excepto el derecho de
herencia.
Este derecho produce la acción de petición de herencia, de que se trata en el Libro III.
- Para el caso en que el poseedor del derecho sea turbado en su posesión, podrá
éste defenderse mediante el ejercicio de las acciones posesorias (art. 916).
Art. 916. Las acciones posesorias tienen por objeto conservar o recuperar la posesión de bienes
raíces o de derechos reales constituidos en ellos.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 2516. La acción hipotecaria, y las demás que proceden de una obligación
accesoria, prescriben junto con la obligación a que acceden.
iv. Otra característica emanada del carácter de derecho real de hipoteca, es que la hipoteca
c o n s t i t u y e u n a l i m i t a c i ó n a l d o m i n i o . El legislador en el art. 732, identifica las
limitaciones al dominio, y ahí no se considera formalmente a la hipoteca, pero en el
hecho la hipoteca sí es una limitación, y la limitación se produce específicamente en la
facultad de disposición material que se tiene sobre la cosa. El propietario que la
constituye no puede ejercer su derecho de dominio en una forma que perjudique el
derecho del acreedor hipotecario, y si lo hace, recibe aplicación la norma del art. 2427;
por lo tanto, el propietario no está en la misma situación que aquel que tiene un dominio
pleno sin hipoteca, ya que se afecta el ejercicio de la facultad de usar, gozar y disponer
del bien (el límite del ejercicio de estas facultades está representado por el derecho del
acreedor hipotecario).
Art. 2427. Si la finca se perdiere o deteriorare en términos de no ser suficiente para la seguridad de la
deuda, tendrá derecho el acreedor a que se mejore la hipoteca, a no ser que consienta en que se le dé
otra seguridad equivalente; y en defecto de ambas cosas, podrá demandar el pago inmediato de la deuda
líquida, aunque esté pendiente el plazo, o implorar las providencias conservativas que el caso admita, si la
deuda fuere ilíquida, condicional o indeterminada.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 2415. El dueño de los bienes gravados con hipoteca podrá siempre enajenarlos o hipotecarlos, no
obstante cualquiera estipulación en contrario.
Art. 2414. No podrá constituir hipoteca sobre sus bienes, sino la persona que sea capaz de enajenarlos, y
con los requisitos necesarios para su enajenación. Pueden obligarse hipotecariamente los bienes propios
para la seguridad de una obligación ajena; pero no habrá acción personal contra el dueño si éste no se ha
sometido expresamente a ella.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 1526. Si la obligación no es solidaria ni indivisible, cada uno de los acreedores puede sólo exigir su
cuota, y cada uno de los codeudores es solamente obligado al pago de la suya; y la cuota del deudor
insolvente no gravará a sus codeudores. Exceptúanse los casos siguientes:
1. La acción hipotecaria o prendaria se dirige contra aquel de los codeudores que posea, en todo o parte,
la cosa hipotecada o empeñada.
El codeudor que ha pagado su parte de la deuda, no puede recobrar la prenda u obtener la cancelación de
la hipoteca, ni aun en parte, mientras no se extinga el total de la deuda; y el acreedor a quien se ha
satisfecho su parte del crédito, no puede remitir la prenda o cancelar la hipoteca, ni aun en parte, mientras
no hayan sido enteramente satisfechos sus coacreedores.
Art. 2405. La prenda es indivisible. En consecuencia, el heredero que ha pagado su cuota de la deuda, no
podrá pedir la restitución de una parte de la prenda, mientras exista una parte cualquiera de la deuda; y
recíprocamente, el heredero que ha recibido su cuota del crédito, no puede remitir la prenda, ni aun en
parte, mientras sus coherederos no hayan sido pagados.
Art. 1365. Si varios inmuebles de la sucesión están sujetos a una hipoteca, el acreedor hipotecario
tendrá acción solidaria contra cada uno de dichos inmuebles, sin perjuicio del recurso del heredero a
quien pertenezca el inmueble contra sus coherederos por la cuota que a ellos toque de la deuda.
Aun cuando el acreedor haya subrogado al dueño del inmueble en sus acciones contra sus
coherederos, no será cada uno de éstos responsable sino de la parte que le quepa en la deuda.
Pero la porción del insolvente se repartirá entre todos los herederos a prorrata.
Conforme al art. 1526, la acción hipotecaria se dirige en contra del que posea en
todo, o parte, el inmueble hipotecado, así, por ejemplo, si un deudor hipotecario
enajena una cuota del bien gravado, el acreedor hipotecario podrá ejercer la acción
en contra del deudor, o en contra del tercer poseedor de la cuota enajenada, ya que
el bien en todas sus partes está garantizando la totalidad del crédito hipotecario.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Este carácter indivisible que tiene la hipoteca, ha sido consagrado para que la garantía
sea más eficaz. Sin embargo, se trata de un elemento de la naturaleza de la hipoteca,
pudiendo renunciarse a este beneficio por quienes son sus titulares.
La indivisibilidad de la hipoteca no se comunica a la obligación principal, la cual puede
ser divisible o indivisible según sus propios elementos. Una aplicación de ello, se aprecia
a propósito de los herederos de un deudor hipotecario de una obligación divisible, en que
la prescripción se interrumpe sólo respecto de la parte de la obligación en que operó
dicha interrupción, y no respecto de las demás; por lo tanto, el acreedor hipotecario
podrá ejercer su acción hipotecaria sólo en relación a la cuota de la obligación que no se
ha extinguido por prescripción, puesto que en relación a las otras ha operado el art.
2516. La hipoteca en todo caso se mantiene indivisible. ejemplo
Art. 2516. La acción hipotecaria, y las demás que proceden de una obligación accesoria, prescriben junto
con la obligación a que acceden.
Art. 2427. Si la finca se perdiere o deteriorare en términos de no ser suficiente para la seguridad de la
deuda, tendrá derecho el acreedor a que se mejore la hipoteca, a no ser que consienta en que se le dé
otra seguridad equivalente; y en defecto de ambas cosas, podrá demandar el pago inmediato de la deuda
líquida, aunque esté pendiente el plazo, o implorar las providencias conservativas que el caso admita, si la
deuda fuere ilíquida, condicional o indeterminada.
Art. 2413 inc. III. Podrá asimismo otorgarse en cualquier tiempo antes o después de los contratos a que
acceda, y correrá desde que se inscriba.
Además, no sólo las obligaciones civiles son susceptibles de garantizarse con hipoteca,
sino también las naturales. En este caso la hipoteca se constituye para garantizar una
obligación civil que luego pasa a ser natural, y la hipoteca subsiste pero con el carácter
de natural, dado que lo accesorio sigue la suerte de lo principal. Distinto es el caso de la
garantía hipotecaria otorgada por un tercero cuando la obligación ya es natural, ya que la
hipoteca será civil perfecta (art. 1472). Ejemplo.
Art. 1472. Las fianzas, hipotecas, prendas y cláusulas penales constituidas por terceros para seguridad de
estas obligaciones, valdrán.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
- Si se examina el art. 376, que se refiere a la obligación de rendir caución que pesa
sobre los tutores o curadores, la fianza a que es obligado a rendir el guardador para
entrar en ejercicio de su cargo, puede sustituirse por una hipoteca suficiente, y en
este caso la hipoteca estaría caucionando una obligación futura de un monto
indeterminado, ya que no se sabe si al terminar la guarda se afectará, o no, la
responsabilidad del guardador, ni menos a cuánto va a alcanzar dicha
responsabilidad (la obligación principal garantizada va a ser indeterminada en
cuanto a su monto). Lo mismo ocurre en el caso del usufructo (art. 775).
Art. 376. En lugar de la fianza prevenida en el artículo anterior, podrá prestarse prenda o hipoteca
suficiente.
Art. 775. El usufructuario no podrá tener la cosa fructuaria sin haber prestado caución suficiente de
conservación y restitución, y sin previo inventario solemne a su costa, como el de los curadores de
bienes.
Pero tanto el que constituye el usufructo como el propietario podrán exonerar de la caución al
usufructuario.
Ni es obligado a ella el donante que se reserva el usufructo de la cosa donada.
La caución del usufructuario de cosas fungibles se reducirá a la obligación de restituir otras tantas del
mismo género y calidad, o el valor que tuvieren al tiempo de la restitución.
Art. 2427. Si la finca se perdiere o deteriorare en términos de no ser suficiente para la seguridad de la
deuda, tendrá derecho el acreedor a que se mejore la hipoteca, a no ser que consienta en que se le
dé otra seguridad equivalente; y en defecto de ambas cosas, podrá demandar el pago inmediato de la
deuda líquida, aunque esté pendiente el plazo, o implorar las providencias conservativas que el caso
admita, si la deuda fuere ilíquida, condicional o indeterminada.
- El art. 2431 por su parte, admite la posibilidad de que la hipoteca pueda limitarse a
una determinada suma, estableciéndose que si así no se hiciere, el límite sería el
importe conocido o presunto de la obligación principal, por ende, diciendo que es
presunto, se reconoce que el monto puede ser indeterminado. El mismo precepto
está contenido en el art. 81 Nº 4 del RRCBB, que enumera los requisitos de la
inscripción hipotecaria.
Art. 2431. La hipoteca podrá limitarse a una determinada suma, con tal que así se exprese
inequívocamente; pero no se extenderá en ningún caso a más del duplo del importe conocido o
presunto de la obligación principal, aunque así se haya estipulado.
El deudor tendrá derecho para que se reduzca la hipoteca a dicho importe; y reducida, se hará a su
costa una nueva inscripción, en virtud de la cual no valdrá la primera sino hasta la cuantía que se
fijare en la segunda.
3 Situación diversa es la del derecho francés, donde se prescribe expresamente que no es válida la hipoteca respecto de esta especie de
obligaciones.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 2413. La hipoteca podrá otorgarse bajo cualquiera condición, y desde o hasta cierto día.
Otorgada bajo condición suspensiva o desde día cierto, no valdrá sino desde que se cumpla la condición o
desde que llegue el día; pero cumplida la condición o llegado el día, será su fecha la misma de la
inscripción.
Podrá asimismo otorgarse en cualquier tiempo antes o después de los contratos a que acceda, y correrá
desde que se inscriba.
e. C l á u s u l a d e g a r a n t í a g e n e r a l h i p o t e c a r i a .
Derivado del carácter accesorio de la hipoteca, para efectos de subsistir, ésta está
supeditada a la existencia de una obligación principal. Si bien el carácter accesorio es
importante desde el punto de vista de la subsistencia de la hipoteca, no afecta la existencia
misma de este derecho real, porque nuestro CC admite la posibilidad de que la hipoteca nazca
antes que las obligaciones caucionadas, y es así que permite plenamente la validez de la
cláusula de garantía general hipotecaria, o de la hipoteca con cláusula de garantía general, o
hipoteca general.
El art. 2413 en su inc. III, admite la posibilidad de que la hipoteca pueda constituirse en
cualquier tiempo, antes o después de los contratos a que acceda; con ello el legislador está
admitiendo expresamente la posibilidad de otorgar hipotecas con cláusula de garantía general.
La aplicación de esta figura es muy frecuente (tanto o más que las garantías específicas), y en la
práctica, en los contratos existen cláusulas de garantía general para cualquier obligación que se
adquiera en el futuro con una institución; así, en los mutuos que conceden los bancos o
instituciones financieras, es frecuente que se estipule que el deudor constituya hipoteca sobre un
predio de su propiedad no sólo en garantía de las obligaciones que contrae por el contrato de
mutuo, sino también de todas las obligaciones que en el futuro contraiga el deudor a favor de
dicho banco (se habla de primera y segunda hipoteca)4.
4 En un contrato de hipoteca con cláusula de garantía general, el deudor garantiza con el inmueble cualquier obligación que pueda contraer con el
acreedor, o en el mismo contrato garantiza una deuda específica con la hipoteca especial, y con una cláusula de hipoteca general asegura
cualquier obligación que contraiga con el acreedor.
Existe duda acerca de la siguiente situación: un acreedor tiene dos títulos distintos respecto de un deudor, uno de esos créditos está garantizado
con una hipoteca constituida sobre un bien raíz del deudor, el cual se ha ido cumpliendo correctamente, sin embargo, el otro crédito (menor) no
ha sido satisfecho ¿El acreedor puede sacar a remate el bien raíz hipotecado por esa obligación distinta, que es menor a la que dio lugar a la
hipoteca y que no se encuentra cubierta por ella? Sea que el acreedor de la obligación sea el mismo o distinto, por el efecto de la constitución de
la hipoteca el bien no queda excluido del derecho de prenda o garantía general, por lo que igualmente puede ejecutar la propiedad. Pero la
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 1461 inc. II. La cantidad puede ser incierta con tal que el acto o contrato fije reglas o contenga datos que sirvan
para determinarla.
También, dentro de esta misma postura, se dice que no es posible pactar la hipoteca con
cláusula de garantía general, porque el art. 2432, que se relaciona con el art. 81 del RRCBB,
establece como requisito de la inscripción hipotecaria, la indicación de la fecha y naturaleza del
contrato al que accede, y este requisito no se cumpliría en el caso de la hipoteca general.
Art. 1442. El contrato es principal cuando subsiste por sí mismo sin necesidad de otra convención, y accesorio,
cuando tiene por objeto asegurar el cumplimiento de una obligación principal, de manera que no pueda subsistir sin
ella.
diferencia entre la hipoteca con cláusula de garantía general, y el derecho de prenda o garantía general, es el derecho de preferencia que otorga
la primera, ya que si el acreedor hubiese constituido hipoteca general, su crédito sería privilegiado y podría pagarse de manera preferente.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 662. En las adjudicaciones de propiedades raíces que se hagan a los comuneros durante el juicio
divisorio o en la sentencia final, se entenderá constituida hipoteca sobre las propiedades adjudicadas, para
asegurar el pago de los alcances que resulten en contra de los adjudicatarios, siempre que no se pague
de contado el exceso a que se refiere el artículo 660. Al inscribir el conservador el título de adjudicación,
inscribirá a la vez la hipoteca por el valor de los alcances.
Podrá reemplazarse esta hipoteca por otra caución suficiente calificada por el partidor
Por su parte, la hipoteca contractual puede ser, a su vez, voluntaria o forzada. Será
f o r z a d a cuando la obligación de otorgarla emane de la ley o de disposiciones en las
cuales se faculta al juez para ordenar su constitución (sentencia judicial)6. Casos en que
el legislador ordena la constitución de una hipoteca (aunque exactamente es la
constitución de una caución que puede ser una hipoteca), se encuentran en los arts. 89
(en materia de posesión de bienes del desaparecido), 374 y 376, (disposiciones que
ordenan a los guardadores rendir caución para discernir la tutela), y el art. 775 inc. I (a
propósito del usufructo).
Art. 89. Cada uno de los poseedores provisorios prestará caución de conservación y restitución, y hará
suyos los respectivos frutos e intereses.
Art. 374. Para discernir la tutela o curaduría será necesario que preceda el otorgamiento de la fianza o
caución a que el tutor o curador esté obligado.
Ni se le dará la administración de los bienes, sin que preceda inventario solemne.
Art. 376. En lugar de la fianza prevenida en el artículo anterior, podrá prestarse prenda o hipoteca
suficiente.
Art. 775. El usufructuario no podrá tener la cosa fructuaria sin haber prestado caución suficiente de
conservación y restitución, y sin previo inventario solemne a su costa, como el de los curadores de bienes.
Y los casos en que la ley faculta al juez para ordenar la constitución de una hipoteca, se
encuentran en materia de propiedad fiduciaria, donde el art. 755 dispone que el juez
podrá decretar la constitución de una hipoteca como providencia conservativa; y lo
mismo sucede en el art. 1315, en relación a los albaceas fiduciarios. Fuera del CC, otro
ejemplo se encuentra en la Ley 14.908 sobre Abandono de Familia y Pago de Pensiones
Alimenticias, ya que el legislador autoriza al juez, en determinados supuestos, para
efectos de caucionar el cumplimento de obligaciones alimenticias, la constitución de
hipotecas y garantías en el patrimonio del alimentante.
5 Por ejemplo, uno de los comuneros (heredero) es titular de una cuarta parte de la herencia, cuyo valor asciende a $ 23.000.000, según la
totalidad del acervo partible; se adjudica un inmueble que tiene asignado en la tasación un valor de $35.000.000. En este caso, el comunero se
adjudica el inmueble con un alcance o diferencia de $ 12.000.000, así, si no lo entera al momento de producirse la adjudicación, se entiende
constituida hipoteca, por el sólo ministerio de la ley, sobre el inmueble para garantizar el pago del alcance a favor de los restantes comuneros,
que pasan a ser los acreedores hipotecarios.
6 Estas son hipótesis de hipotecas contractuales que emanan de un contrato forzoso, ya sea con fuente en la ley o en una sentencia judicial.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 755. No es obligado a prestar caución de conservación y restitución, sino en virtud de sentencia de
juez, que así lo ordene como providencia conservatoria, impetrada en conformidad al artículo 761.
Art. 1315. El albacea fiduciario podrá ser obligado, a instancia de un albacea general, o de un heredero, o
del curador de la herencia yacente, y con algún justo motivo, a dejar en depósito, o afianzar la cuarta parte
de lo que por razón del encargo se le entregue, para responder con esta suma a la acción de reforma o a
las deudas hereditarias, en los casos prevenidos por ley.
Podrá aumentarse esta suma, si el juez lo creyere necesario para la seguridad de los interesados.
Expirados los cuatro años subsiguientes a la apertura de la sucesión, se devolverá a el albacea fiduciario
la parte que reste, o se cancelará la caución.
Art. 2410. La hipoteca deberá además ser inscrita en el Registro Conservatorio; sin este requisito no
tendrá valor alguno; ni se contará su fecha sino desde la inscripción.
La doctrina formula esta clasificación, porque podrían existir casos de hipoteca oculta, en
el supuesto de una cancelación errónea de una inscripción hipotecaria, es decir, el juez
ordenó mal la cancelación de la hipoteca o el Conservador que recibió los documentos
practicó mal la inscripción, etc. Así, en el tiempo intermedio entre esta última y su
restablecimiento, el inmueble puede haber sido transferido a un tercero, y el problema
surge porque el restablecimiento de la hipoteca se produce con efecto retroactivo y, por
lo tanto, se debe determinar si esta hipoteca oculta en el tiempo intermedio, le es, o no,
oponible al tercero adquirente. Por ejemplo, un deudor falsificó una escritura de
cancelación de hipoteca, y el Conservador ha procedido a su cancelación, pero puede
ocurrir que en el tiempo en que se ha producido esta cancelación, el propietario haya
procedido a enajenar el bien “hipotecado” a un tercero; en este caso hay quienes
piensan que el tercero resulta afectado por la existencia de una hipoteca oculta.
En la doctrina francesa no hay hipoteca sin inscripción, por lo tanto la acción hipotecaria
no procedería en contra del tercero que compró con hipoteca oculta. En nuestro derecho
podría llegarse a la misma conclusión teniendo en cuenta el principio de la publicidad de
la hipoteca, principio que, desde luego, mira a la protección a los intereses de los
terceros.
16
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
a. Generalidades.
Bajo la sola vigencia del CC, la hipoteca siempre tiene como antecedente un contrato
hipotecario, sin embargo, en otros cuerpos legales, como se ha dicho, se prevén supuestos de
hipoteca legal, en los que el antecedente del derecho real es la ley (por ejemplo, las
adjudicaciones hechas en juicio de partición).
b. Concepto.
Así una definición señala, que es un contrato solemne que se celebra entre el acreedor de
una obligación principal y un constituyente, que puede ser el propio deudor o un tercero,
en virtud del cual este último contrae la obligación de efectuarle la tradición del derecho
real de hipoteca sobre un inmueble de su propiedad, que permanece en su poder, con el
objeto de garantizarle el cumplimiento de una obligación principal (caución como efecto del
contrato de hipoteca).
Que el deudor hipotecario sea el deudor principal o un tercero, tiene importancia desde
el punto de vista de las acciones que tiene el acreedor, y en cuanto a la forma en que se va a
hacer efectiva la hipoteca. Ya que si el que constituye de la hipoteca es el propio deudor, el
acreedor tiene en contra de él dos acciones: una acción real y personal, que en la práctica,
para efectos de su ejercicio, se van a confundir (esto no afecta el derecho de prenda o garantía
general que se tiene en contra del deudor, ya que si el bien hipotecado es insuficiente, el
acreedor igualmente puede ejecutar el resto de su patrimonio8). La segunda posibilidad es que
la hipoteca la constituya un tercero, y en ese caso, el acreedor tiene en contra del deudor
principal una acción personal, y en contra del tercero una acción real, por lo tanto agotado
el monto de la hipoteca, sólo le queda una acción personal en contra del patrimonio del deudor
principal.
El acreedor hace efectiva la acción real en contra del tercero, a través de una acción
especial, que es la acción de desposeimiento; y hace efectiva la acción en contra del deudor
principal, mediante la acción hipotecaria.
8 Esta acción se ejerce de acuerdo a las reglas del juicio ejecutivo u ordinario, según si la obligación conste o no en un título ejecutivo.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
c. Características.
i. Desde el punto de vista de las obligaciones que genera el contrato de hipoteca, este es
un c o n t r a t o u n i l a t e r a l , porque la única parte que resulta obligada es el
constituyente o deudor hipotecario, sea este el deudor principal o un tercero,
siendo su obligación efectuar la tradición9 del derecho real de hipoteca, la que se
hace por la inscripción del título en el Registro de Hipotecas y Gravámenes del
Conservador de Bienes Raíces respectivo.
ii. En cuanto a la utilidad que genera para las partes, es un contrato oneroso o gratuito.
Para efectos de clasificarlo de oneroso o gratuito, hay que determinar quién ha sido el
constituyente de la hipoteca, y éste puede ser el propio deudor o un tercero.
Si el constituyente es el propio deudor, el contrato es o n e r o s o , ya que sede en
utilidad de ambas partes: el acreedor garantiza su crédito, y el deudor obtiene un crédito
que de otra forma no obtendría. Pero cuando el constituyente es un tercero,
normalmente el hecho de que él haya constituido la hipoteca encuentra su fundamento
en la relación que tiene con el deudor, pero esta relación es ajena a la hipoteca, por eso
que en este caso, atendiendo sólo a la hipoteca, el contrato sería g r a t u i t o , a menos
que se le ofrezca una remuneración o precio por el servicio de la garantía o el contrato
ceda en beneficio suyo por otro motivo.
Esta clasificación sirve para resolver una serie de cuestiones, aspectos que están
solucionados en la reglamentación del contrato de hipoteca, o en otras normas fuera de
dicha regulación, como por ejemplo, en materia de acción pauliana o revocatoria (en
cuanto a la buena o mala fe), el legislador equipara la hipoteca a los contratos onerosos
(art. 2468).
Art. 2468. En cuanto a los actos ejecutados antes de la cesión de bienes o la apertura del concurso, se
observarán las disposiciones siguientes:
1. Los acreedores tendrán derecho para que se rescindan los contratos onerosos, y las hipotecas, prendas
y anticresis que el deudor haya otorgado en perjuicio de ellos, estando de mala fe el otorgante y el
adquirente, esto es, conociendo ambos el mal estado de los negocios del primero.
9Se habla normalmente de la “constitución” del derecho real de hipoteca, pero técnicamente es la “tradición”. El que tiene que hacer la tradición
en este caso, es el constituyente, pero por regla general, las escrituras contienen una cláusula en la cual se faculta al portador de la copia
autorizada para requerir las inscripciones pertinentes, y por ende, en la práctica la constituye, en el caso de un banco, el procurador de éste.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 1442. El contrato es principal cuando subsiste por sí mismo sin necesidad de otra convención, y
accesorio, cuando tiene por objeto asegurar el cumplimiento de una obligación principal, de manera que
no pueda subsistir sin ella.
Art. 2413 inc. III. Podrá asimismo otorgarse en cualquier tiempo antes o después de los contratos a que
acceda, y correrá desde que se inscriba.
- El tenor literal del art. 2410, ya que el legislador señala que para la validez de la
hipoteca es necesaria la inscripción, y por lo tanto, si la inscripción es necesaria para
su “validez”, ésta es una solemnidad. Igual situación se produciría en el usufructo
(art. 767), el derecho de uso y habitación (art. 812), la propiedad fiduciaria (art. 735)
y la donación entre vivos de bienes inmuebles (art. 1400). En todos estos casos el
legislador exige para el valor del acto, la escritura pública inscrita.
Art. 767. El usufructo que haya de recaer sobre inmuebles por acto entre vivos, no valdrá si no se
otorgare por instrumento público inscrito.
Art. 812. Los derechos de uso y habitación se constituyen y pierden de la misma manera que el
usufructo.
Art. 735. Los fideicomisos no pueden constituirse sino por acto entre vivos otorgado en instrumento
público, o por acto testamentario.
La constitución de todo fideicomiso que comprenda o afecte un inmueble, deberá inscribirse en el
competente Registro.
Art. 1400. No valdrá la donación entre vivos de cualquiera especie de bienes raíces, si no es otorgada
por escritura pública e inscrita en el competente Registro.
Tampoco valdrá sin este requisito la remisión de una deuda de la misma especie de bienes.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
- Esta postura cita, además, para fortalecer su tesis, el art. 2412, que dispone que si
la hipoteca adolece de un vicio de nulidad relativa, pero después se valida por el
lapso del tiempo o por la ratificación, la fecha de la hipoteca será siempre la fecha
de la inscripción. El efecto retroactivo se produce desde la inscripción y no desde
el otorgamiento de la escritura pública, ya que sólo desde que se ha efectuado la
primera se entiende perfeccionado el contrato.
Art. 2412. Si la constitución de la hipoteca adolece de nulidad relativa, y después se valida por el
lapso de tiempo o la ratificación, la fecha de la hipoteca será siempre la fecha de la inscripción.
- En el párrafo XX del mensaje del CC10, don Andrés BELLO distingue claramente entre
lo que es el título y el modo, señalando que la tradición (modo de adquirir) del
dominio y de los demás derechos reales sobre bienes inmuebles se efectúa por la
correspondiente inscripción y, agrega que sin ésta el contrato es válido, pero no se
transfiere ni se adquiere derecho alguno. Por lo tanto, el legislador no consideró a la
inscripción como solemnidad.
- Esta posición permite que el acreedor pueda exigir, una vez otorgada la escritura
pública, la inscripción al constituyente. Esto se justificaría por razones de equidad y
justicia, ya que se pueden dar situaciones como la siguiente: puede acontecer que
en la escritura pública no se faculte al portador de ella para requerir las inscripciones
que correspondan en el registro del Conservador de Bienes Raíces; en este caso si
el deudor o constituyente se niega a efectuar la inscripción (si se acepta la
interpretación anterior) el acreedor no tendría medio alguno para exigir dicha
inscripción, ya que no habría obligación alguna que los vincule por no haber nacido
el contrato, puesto que el contrato de hipoteca no estaría perfecto.
10 La transferencia y transmisión de dominio, la constitución de todo derecho real, exceptuadas, como he dicho, las servidumbres, exige una
tradición; y la única forma de tradición que para esos actos corresponde es la inscripción en el Registro Conservatorio. Mientras ésta no se
verifica, un contrato puede ser perfecto, puede producir obligaciones y derechos entre las partes, pero no transfiere el dominio, no transfiere
ningún derecho real, ni tiene respecto de terceros existencia alguna. La inscripción es la que da la posesión real efectiva; y mientras ella no se ha
cancelado, el que no ha inscrito su título, no posee: es mero tenedor.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 2419. La hipoteca de bienes futuros sólo da al acreedor el derecho de hacerla inscribir sobre los
inmuebles que el deudor adquiera en lo sucesivo y a medida que los adquiera.
Art. 2411. Los contratos hipotecarios celebrados en país extranjero darán hipoteca sobre bienes
situados en Chile, con tal que se inscriban en el competente Registro.
Esta postura concluye que el art. 2410 no se refiere al contrato de hipoteca, sino
que al nacimiento del derecho real de hipoteca, que exige necesariamente la
inscripción en tanto forma o manera de efectuar la tradición del mismo, eso si, en
términos originarios.
Art. 2414. No podrá constituir hipoteca sobre sus bienes, sino la persona que sea capaz de enajenarlos, y
con los requisitos necesarios para su enajenación.
Pueden obligarse hipotecariamente los bienes propios para la seguridad de una obligación ajena; pero no
habrá acción personal contra el dueño si éste no se ha sometido expresamente a ella.
Art. 2430. El que hipoteca un inmueble suyo por una deuda ajena, no se entenderá obligado
personalmente, si no se hubiere estipulado.
Sea que se haya obligado personalmente o no, se le aplicará la disposición del artículo precedente.
La fianza se llama hipotecaria cuando el fiador se obliga con hipoteca.
La fianza hipotecaria está sujeta en cuanto a la acción personal a las reglas de la simple fianza.
La hipoteca en cuanto a contrato, va a tener que cumplir con los requisitos de existencia
y validez de todo contrato, sólo hay ciertas cuestiones que hay que poner de relieve.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 2414. No podrá constituir hipoteca sobre sus bienes, sino la persona que sea capaz de enajenarlos, y
con los requisitos necesarios para su enajenación.
Pueden obligarse hipotecariamente los bienes propios para la seguridad de una obligación ajena; pero no
habrá acción personal contra el dueño si éste no se ha sometido expresamente a ella.
No obstante esta exigencia, los incapaces igualmente pueden constituir hipoteca sobre
sus bienes, y ellos podrán constituirla observando las formalidades habilitantes exigidas
por la ley. Aquí existen reglas especiales, porque al estar comprometidos bienes raíces,
se exige como formalidad habilitante una autorización judicial (la regla general, es que
los incapaces actúen representados o autorizados), así, el art. 393 se refiere a los
11 No ha dicho el legislador en este artículo que se requiere facultad especial para que el mandatario pueda hipotecar los bienes del mandante, ya
que sólo necesitará dicha facultad, cuando la hipoteca no quede comprendida en el giro administrativo ordinario del negocio que se ha
encomendado. Esto último el legislador no lo dice, en este caso (art. 2143), porque en el art. 2132 inc. II ha asentado el principio general al
respecto (para todos los actos que salgan de estos límites, necesitará de poder especial).
12 La posición del profesor VIDAL es la de rechazar la transmisibilidad de la solemnidad.
13 Respecto de esta disposición, la jurisprudencia ha definido lo que debe entenderse por “constituir hipoteca”. Esta locución no comprende sólo
el mero hecho de pactar la hipoteca por escritura pública; además de ese requisito o solemnidad, abraza la inscripción en el Registro del
Conservador de Bienes Raíces. Constituir equivale a formar, componer, establecer, ordenar, y no se forma, compone, establece u ordena una
hipoteca sino cuando está inscrita; porque sin ese requisito, la hipoteca carece de todo valor legal y no nace el derecho real hipotecario. (Corte de
Apelaciones de Temuco, 31 de julio de 1934, Gaceta Jurídica 1935, 2º semestre, Nº 14, p. 50).
22
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Otro caso es el relativo al hijo sujeto a patria potestad que actúa dentro de su peculio
profesional, éste a pesar de tener capacidad de enajenar los bienes que conforman su
peculio, si se trata de bienes inmuebles requiere de autorización judicial (art. 254)14.
Existe una excepción a esta regla de la capacidad establecida en el art. 395 inc. II, el
cual dispone que no es necesaria la autorización judicial para la constitución de una
hipoteca, cuando el inmueble se ha transferido al pupilo con la carga de constituirla.
Art. 393. No será lícito al tutor o curador, sin previo decreto judicial, enajenar los bienes raíces del pupilo,
ni gravarlos con hipoteca, censo o servidumbre, ni enajenar o empeñar los muebles preciosos o que
tengan valor de afección; ni podrá el juez autorizar esos actos, sino por causa de utilidad o necesidad
manifiesta.
Art. 254. No se podrán enajenar ni gravar en caso alguno los bienes raíces del hijo, aun pertenecientes a
su peculio profesional o industrial, ni sus derechos hereditarios, sin autorización del juez con conocimiento
de causa.
Art. 395. No obstante la disposición del artículo 393, si hubiere precedido decreto de ejecución y embargo
sobre los bienes raíces del pupilo, no será necesario nuevo decreto para su enajenación.
Tampoco será necesario decreto judicial para la constitución de una hipoteca, censo o servidumbre, sobre
bienes raíces que se han transferido al pupilo con la carga de constituir dicha hipoteca, censo o
servidumbre.
Art. 150. La mujer casada de cualquiera edad podrá dedicarse libremente al ejercicio de un empleo, oficio,
profesión o industria.
La mujer casada, que desempeñe algún empleo o que ejerza una profesión, oficio o industria, separados
de los de su marido, se considerará separada de bienes respecto del ejercicio de ese empleo, oficio,
profesión o industria y de lo que en ellos obtenga, no obstante cualquiera estipulación en contrario; pero si
fuere menor de dieciocho años, necesitará autorización judicial, con conocimiento de causa, para gravar y
enajenar los bienes raíces.
Art. 2412. Si la constitución de la hipoteca adolece de nulidad relativa, y después se valida por el lapso de
tiempo o la ratificación, la fecha de la hipoteca será siempre la fecha de la inscripción.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
iv. O b j e t o . En los contratos el objeto está representado por las obligaciones que estos
generan, las que, a su vez, recaen sobre una cosa o un hecho. Por ello, se señaló que el
CC al hablar del objeto de los contratos se estaba aludiendo al objeto de la obligación.
Así las cosas, el objeto del contrato de hipoteca es, en último término, el bien
dado en garantía. Esto conduce a referirse a los bienes susceptibles de hipotecarse
(art. 2418).
Art. 2418. La hipoteca no podrá tener lugar sino sobre bienes raíces que se posean en propiedad o
usufructo, o sobre naves.
Las reglas particulares relativas a la hipoteca de las naves pertenecen al Código de Comercio.
El art. 2418 prescribe que la hipoteca sólo puede tener lugar sobre bienes raíces
que se posean en propiedad o en usufructo, y sobre naves. La regla general está
representada por los bienes inmuebles y la excepción por las naves, hipoteca regulada
en el CCO, por lo tanto, el análisis queda reducido a la hipoteca de bienes raíces.
Art. 1461. No sólo las cosas que existen pueden ser objetos de una declaración de voluntad, sino las que
se espera que existan; pero es menester que las unas y las otras sean comerciables, y que estén
determinadas, a lo menos, en cuanto a su género.
La cantidad puede ser incierta con tal que el acto o contrato fije reglas o contenga datos que sirvan para
determinarla.
Si el objeto es un hecho, es necesario que sea física y moralmente posible. Es físicamente imposible el
que es contrario a la naturaleza, y moralmente imposible el prohibido por las leyes, o contrario a las
buenas costumbres o al orden público.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Al no distinguir el art. 2418 (ya que solamente habla de propiedad y usufructo), se debe
concluir que no sólo se puede hipotecar la propiedad plena y absoluta (propietario
que tiene las facultades de uso, goce y disposición), sino que también la nuda
propiedad, el derecho real de usufructo15, y la propiedad fiduciaria de que se sea
titular.
- H i p o t e c a s o b r e i n m u e b l e s q u e s e p o s e a n e n p r o p i e d a d (art.
2418). Los bienes susceptibles de hipoteca son los inmuebles por naturaleza (art.568)
y no los inmuebles por adherencia o destinación. Estos bienes no pueden hipotecarse
independientemente, sin embargo, resultan afectados por la hipoteca del inmueble a
que acceden, como expresamente lo dispone el art. 2420 para los inmuebles por
destinación.
Art. 568. Inmuebles o fincas o bienes raíces son las cosas que no pueden transportarse de un lugar a
otro; como las tierras y minas, y las que adhieren permanentemente a ellas, como los edificios, los
árboles.
Las casas y heredades se llaman predios o fundos.
Art. 2420. La hipoteca constituida sobre bienes raíces afecta los muebles que por accesión a ellos se
reputan inmuebles según el artículo 570, pero deja de afectarlos desde que pertenecen a terceros.
Art. 2421. La hipoteca se extiende a todos los aumentos y mejoras que reciba la cosa hipotecada.
15No se puede constituir sobre otros derechos reales, sólo sobre el dominio y el usufructo.
16 El juez autorizará la hipoteca cuando fuere de utilidad para el fideicomiso y no cuando sólo persiga satisfacer un interés personal del
propietario fiduciario.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 757. En cuanto a la imposición de hipotecas, censos, servidumbres, y cualquiera otro gravamen, los
bienes que fiduciariamente se posean se asimilarán a los bienes de la persona que vive bajo tutela o
curaduría, y las facultades del fiduciario a las del tutor o curador.
Impuestos dichos gravámenes sin previa autorización judicial con conocimiento de causa, y con
audiencia de los que según el artículo 761 tengan derecho para impetrar providencias conservatorias,
no será obligado el fideicomisario a reconocerlos.
Art. 761. El fideicomisario, mientras pende la condición, no tiene derecho ninguno sobre el fideicomiso,
sino la simple expectativa de adquirirlo.
Podrá, sin embargo, impetrar las providencias conservatorias que le convengan, si la propiedad
pareciere peligrar o deteriorarse en manos del fiduciario.
Tendrán el mismo derecho los ascendientes del fideicomisario que todavía no existe y cuya existencia
se espera; los personeros de las corporaciones y fundaciones interesadas; y el defensor de obras pías,
si el fideicomiso fuere a favor de un establecimiento de beneficencia.
Art. 2423. La hipoteca sobre un usufructo o sobre minas y canteras no se extiende a los frutos
percibidos, ni a las substancias minerales una vez separadas del suelo.
17 Esta segunda interpretación tiene bastante sentido, porque cuando se analizó la inoponibilidad sólo había un caso en el CC en que el legislador
utilizó la palabra “inoponibilidad”, y en los demás, utiliza frases como “no será obligado a reconocerlo”. Esta es la opinión de los profesores
ILLANES y VIDAL.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
a) Para que exista el derecho real de usufructo, es menester que se haya constituido
a favor de un tercero, o que el dueño se desprenda de la nuda propiedad
reservándose para sí el usufructo. Tiene que haber una titularidad distinta entre el
dueño del bien y el titular del derecho real, es decir, la nuda propiedad y el
usufructo radiquen en propietarios distintos.
b) El usufructo no se entiende sino respecto de una cosa ajena (Art. 732 Nº 2), por lo
tanto, mal podría hipotecarse el usufructo de una cosa propia.
En relación al usufructo legal que goza el padre o madre respecto de los bienes del
hijo sujeto a patria potestad, y el marido respecto de los bienes de la sociedad
conyugal, no procede constituir hipoteca, porque este usufructo tiene la naturaleza
de un derecho de goce personalísimo y jamás puede ser considerado como un
derecho real.
Art. 2417. El comunero puede, antes de la división de la cosa común, hipotecar su cuota; pero verificada
la división, la hipoteca afectará solamente los bienes que en razón de dicha cuota se adjudiquen, si
fueren hipotecables. Si no lo fueren, caducará la hipoteca.
Podrá, con todo, subsistir la hipoteca sobre los bienes adjudicados a los otros partícipes, si éstos
consintieren en ello, y así constare por escritura pública, de que se tome razón al margen de la
inscripción hipotecaria.
Hay que partir afirmando, que sea que el inmueble forme parte de una comunidad a
título universal o singular, cualquiera sea el origen de la misma, los comuneros pueden
hipotecar la cuota que tienen sobre la comunidad, porque respecto de la cuota son
dueños (propietarios).
En el caso de la hipoteca de cuota sobre una cosa universal, ésta grava al o los
inmuebles que la componen dependiendo del caso concreto, por ende, se haría
excepción al principio de que la cuota de los comuneros no recae sobre ninguno de los
bienes que componen la universalidad (no se refiere a una cosa específica), sino que
representa una porción ideal del derecho sobre la cosa común, sin identificarse con
ninguno de los bienes que la integran (acá el legislador permite una proyección ideal
18Respecto de la cuota el comunero es dueño, y respecto de la cosa es comunero, y como dueño de la cuota tiene todas las facultades del
dominio, así por ejemplo, para constituir hipoteca sobre un departamento no se necesita consultar a los demás comuneros, y al hipotecarlo, el
acreedor también va a tener derechos sobre los espacios comunes.
27
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
19 Tal como lo ha expresado la jurisprudencia, la hipoteca recae sobre la cuota que le corresponde al constituyente en el inmueble común y no en
toda la universalidad. [C A de Concepción, 19 de junio de 1989, G.J. Nº120, sent.5ª, p. 33 (C.8º, pp. 35-36)]
20 La jurisprudencia está dividida. Para una parte de ella, antes de la división de la cosa común la hipoteca de cuota se comporta igual que la
hipoteca sobre la propiedad exclusiva del constituyente, reconociéndosele inclusive derecho de persecución en contra de los terceros poseedores
de la cosa susceptible de hipoteca. Para otra, la hipoteca carecería de realidad antes de la división, no siendo admisible el ejercicio de este
derecho por parte del acreedor hipotecario. En efecto, la Corte de Apelaciones de Concepción, en sentencia de 2 de octubre de 1934 (Gaceta
Jurídica de 1934, 2º semestre, Nº 112, p. 447) ha expresado que el art. 2417 y ninguna otra disposición legal limita los efectos de la hipoteca de
cuota antes de la división de la cosa común. En consecuencia, los terceros poseedores de la cuota hipotecada están sujetos a la acción de
desposeimiento. Otra sentencia, de la Corte de Apelaciones de Temuco, de 20 de marzo de 1929 (Gaceta Jurídica 1929, 1º semestre, Nº 135,
p.610), se pronuncia en el sentido que la hipoteca de cuota no tiene otro alcance que el eventual que le señala el art. 2417, o sea, carece de
realidad concreta mientras la comunidad no se liquide y en tanto no se adjudique todo o parte del inmueble común al comunero deudor que
constituyó el gravamen hipotecario sobre su cuota.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 2419. La hipoteca de bienes futuros sólo da al acreedor el derecho de hacerla inscribir sobre
los inmuebles que el deudor adquiera en lo sucesivo y a medida que los adquiera.
Art. 1344. Cada asignatario se reputará haber sucedido inmediata y exclusivamente al difunto en
todos los efectos que le hubieren cabido, y no haber tenido jamás parte alguna en los otros efectos
de la sucesión.
Por consiguiente, si alguno de los consignatarios ha enajenado una cosa que en la partición se
adjudica a otro de ellos, se podrá proceder como en el caso de la venta de cosa ajena.
Art. 718. Cada uno de los partícipes de una cosa que se poseía proindiviso, se entenderá haber
poseído exclusivamente la parte que por la división le cupiere, durante todo el tiempo que duró la
indivisión.
Podrá pues añadir este tiempo al de su posesión exclusiva, y las enajenaciones que haya hecho
por sí solo de la cosa común y los derechos reales con que la haya gravado, subsistirán sobre
dicha parte si hubiere sido comprendida en la enajenación o gravamen. Pero si lo enajenado o
gravado se extendiere a más, no subsistirá la enajenación o gravamen contra la voluntad de los
respectivos adjudicatarios.
21Como se dijo, si la comunidad es a título universal, el derecho de la cuota se proyecta sobre la universalidad de las cosas, y en este caso se
puede hipotecar la cuota sobre los bienes inmuebles.
29
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 1337. El partidor liquidará lo que a cada uno de los coasignatarios se deba, y procederá a la
distribución de los efectos hereditarios, teniendo presentes las reglas que siguen:
1. Entre los coasignatarios de una especie que no admita división, o cuya división la haga
desmerecer, tendrá mejor derecho a la especie el que más ofrezca por ella; cualquiera de los
coasignatarios tendrá derecho a pedir la admisión de licitadores extraños; y el precio se dividirá
entre todos los coasignatarios a prorrata.
Esta situación no aparece regulada por la norma, por consiguiente ¿Qué sucede
con esta hipoteca? Como la hipoteca es un derecho real, el tercero debe
respetarla, o sea, el tercero adquiere la propiedad pero con un gravamen, pues la
hipótesis de la extinción del caso anterior, es una excepción.
Aquí no juega el efecto declarativo de la partición, ya que el tercero adquiere
desde que se efectúa la tradición del inmueble, estimándose sucesor en el
dominio de los comuneros. Así las cosas, la hipoteca subsiste y habría acción de
desposeimiento en contra del adquirente.
22 Por regla general, el acreedor hipotecario les va a exigir, antes de constituir la hipoteca, a todos los comuneros que constituyan hipoteca sobre
el bien, o que mantengan la hipoteca una vez liquidada la comunidad (convencionalmente), u obligando a los demás comuneros como fiadores
solidarios.
23 La jurisprudencia ha señalado que del art. 2417 se desprende que para que opere la caducidad de la hipoteca de cuota constituida por uno de
los comuneros antes de la división de la cosa común, es necesaria la concurrencia copulativa de los siguientes requisitos: a) que exista una
comunidad sobre un inmueble, comunidad que puede ser a título singular o universal; b) que uno de los comuneros hipoteque su cuota sobre el
inmueble; c) que, al practicarse la liquidación de la comunidad, el inmueble correspondiente se adjudique a otro u otros de los comuneros, ya que
en este caso y como consecuencia del efecto declarativo de las particiones, se supone que el comunero a quien se ha adjudicado el bien
inmueble es el dueño absoluto de él desde que se originó la comunidad y que el comunero que constituyó el gravamen nunca lo ha sido; y d) que
el o los otros comuneros no hayan consentido en que la hipoteca subsista. [C A de Concepción, 19 de junio de 1989, G.J. Nº120, sent.5ª, p. 33
(C.8º, pp. 35-36)]
24 Esta norma ha servido de argumento para quienes sostienen que la única solemnidad para la constitución de la hipoteca es la escritura
pública.
30
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
ella da derecho al acreedor de hacerla inscribir sobre los inmuebles que el deudor
adquiera en lo sucesivo y en la medida que los adquiera.
Art. 2419. La hipoteca de bienes futuros sólo da al acreedor el derecho de hacerla inscribir sobre los
inmuebles que el deudor adquiera en lo sucesivo y a medida que los adquiera.
Art. 2416. El que sólo tiene sobre la cosa que se hipoteca un derecho eventual, limitado o rescindible,
no se entiende hipotecarla sino con las condiciones y limitaciones a que está sujeto el derecho; aunque
así no lo exprese.
Si el derecho está sujeto a una condición resolutoria, tendrá lugar lo dispuesto en el artículo 1491.
El inc. II del art. 2416 prevé el supuesto del inmueble sujeto a una condición resolutoria
y le hace aplicable el art. 1491, lo cual viene a significar que declarada la resolución, la
hipoteca se extingue cuando la condición consta en el título (cuando consta en el título
que las obligaciones no están cumplidas), ya que se presume de derecho que el
acreedor tenía conocimiento de la condición. Por el contrario, si la condición no consta
en el título, se presume en los mismos términos que el acreedor ignoraba la existencia
de la condición, subsistiendo la hipoteca. Por ejemplo, se compra un departamento, se
paga el 50% y el saldo en cinco cuotas; aquí existe una condición resolutoria tácita
(saldo de precio), y para que la resolución afecte a los terceros, ésta debe constar en
el título respectivo, y en caso de que se declare la resolución del derecho que tiene el
constituyente sobre el inmueble (por saldo insoluto), se extingue la hipoteca.
Art. 1491. Si el que debe un inmueble bajo condición lo enajena, o lo grava con hipoteca, censo o
servidumbre, no podrá resolverse la enajenación o gravamen, sino cuando la condición constaba en el
título respectivo, inscrito u otorgado por escritura pública.
31
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
prescribe que no podrá constituir hipoteca sobre sus bienes…, por ende, estaría
refiriéndose a sus bienes propios, excluyéndose la posibilidad de hipoteca sobre
bienes ajenos; además, este artículo dice relación con la capacidad para enajenar los
bienes, y quien tiene capacidad para enajenarlos es su dueño, por lo tanto habría
omisión de un requisito en atención de la naturaleza del acto o contrato, y como
consecuencia de esto la hipoteca sería nula. También esta exigencia fluiría del art.
2418 al expresar poseer en propiedad, quedando fuera la posibilidad de la posesión a
non domino (el constituyente debe ser dueño de la finca hipotecada). Por
consiguiente, no cabría hipoteca sobre cosa ajena, por tratarse de un acto
prohibido por la ley y su infracción adolecería de nulidad absoluta.
Art. 2414. No podrá constituir hipoteca sobre sus bienes, sino la persona que sea capaz de enajenarlos,
y con los requisitos necesarios para su enajenación.
.
Art. 2418. La hipoteca no podrá tener lugar sino sobre bienes raíces que se posean en propiedad o
usufructo, o sobre naves.
Las reglas particulares relativas a la hipoteca de las naves pertenecen al Código de Comercio.
Para otro sector, al que adhiere el profesor VIDAL, la hipoteca de cosa ajena es
válida por las siguientes razones:
Art. 1107. El legado de especie que no es del testador, o del asignatario a quien se impone la
obligación de darla, es nulo; a menos que en el testamento aparezca que el testador sabía que la
cosa no era suya o del dicho asignatario; o a menos de legarse la cosa ajena a un descendiente o
ascendiente del testador o a su cónyuge; pues en estos casos se procederá como en el del inciso
1º del artículo precedente.
c) Por otra parte, queda fuera de duda que el derecho de hipoteca puede
adquirirse por prescripción adquisitiva. El inc. II del art. 2498 dispone que
podrán adquirirse por este medio los derechos reales que no estén expresamente
exceptuados, y el art. 2512 no considera a la hipoteca dentro de las excepciones,
por lo tanto sí puede adquirirse por prescripción adquisitiva, esto sobre todo en la
hipótesis de un constituyente no dueño. Por otra parte, el art. 715 admite la
32
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
posesión sobre los derechos reales distintos del dominio sin hacer distinción
(cosas incorporales).
Art. 2498. Se gana por prescripción el dominio de los bienes corporales raíces o muebles, que
están en el comercio humano, y se han poseído con las condiciones legales.
Se ganan de la misma manera los otros derechos reales que no están especialmente exceptuados.
Art. 2512. Los derechos reales se adquieren por la prescripción de la misma manera que el
dominio, y están sujetos a las mismas reglas, salvas las excepciones siguientes:
1. El derecho de herencia y el de censo se adquieren por la prescripción extraordinaria de diez
años.
2. El derecho de servidumbre se adquiere según el artículo 882.
Art. 683. La tradición da al adquirente, en los casos y del modo que las leyes señalan, el derecho
de ganar por la prescripción el dominio de que el tradente carecía, aunque el tradente no haya
tenido ese derecho.
Art. 715. La posesión de las cosas incorporales es susceptible de las mismas calidades y vicios
que la posesión de una cosa corporal.
Art. 682. Si el tradente no es el verdadero dueño de la cosa que se entrega por él o a su nombre, no se
adquieren por medio de la tradición otros derechos que los transmisibles del mismo tradente sobre la
cosa entregada.
Pero si el tradente adquiere después el dominio, se entenderá haberse éste transferido desde el
momento de la tradición.
25 Por su parte, la sentencia de la Corte de Apelaciones de Concepción de 19 de junio de 1989 [Gaceta Jurídica, Nº 120, sent. 5ª, p. 33] ha
resuelto que las razones que demuestran que es válida la hipoteca de cosa ajena son: a) cuando el legislador desea sancionar con nulidad un
acto recaído en cosa ajena, lo dice en forma expresa, como ocurre, por ejemplo, en el art. 1107. b) El derecho de hipoteca puede adquirirse,
como todo derecho real, por prescripción, según lo manifiestan los arts. 2498, inc. II y 2512. c) Si la hipoteca de cosa ajena fuera nula, no se
explicaría en razón qué el art. 2417 establece la caducidad de la hipoteca para el evento por él previsto, ya que en virtud del efecto declarativo de
la partición, el comunero que hipotecó su cuota se considera que nunca fue dueño del bien, trátese, entonces, de una hipoteca de cosa ajena.
En la sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago, 10 de noviembre de 2003 (Inmob. Const. Parque Violet con Sergio Abarzúa y otro) se
sostiene que la hipoteca de cosa ajena no adolece de nulidad, sino que sus efectos son otros y para determinarlos es necesario distinguir los
efectos entre las partes y respecto del dueño. Entre las partes, al constituirse la hipoteca sobre una cosa ajena, la tradición no hace adquirir el
derecho de hipoteca, sino que le sirve de título para poseer y llegar a prescribir. Respecto del dueño del inmueble hipotecado, el gravamen
constituido no le afecta en lo más mínimo, le es inoponible y sin necesidad de solicitar declaración de nulidad alguna, podrá pedir directamente
que se cancele la inscripción, mientras el acreedor no haya adquirido el derecho por prescripción.
33
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
a . T r a d i c i ó n . 27
La tradición (art. 686 inc. II) se efectúa en virtud de la inscripción del título en el Registro
de Hipotecas y Gravámenes del Conservador respectivo (art. 2410 y art. 52 Nº 1 del RRCBB). El
art. 2432, señala cuáles son los requisitos que debe contener la inscripción hipotecaria.
Art. 2410. La hipoteca deberá además ser inscrita en el Registro Conservatorio; sin este requisito no tendrá valor
alguno; ni se contará su fecha sino desde la inscripción.
Art. 686. Se efectuará la tradición del dominio de los bienes raíces por la inscripción del título en el Registro del
Conservador.
De la misma manera (mediante inscripción del título en el Registro del Conservador) se efectuará la tradición de los
derechos de usufructo o de uso constituidos en bienes raíces, de los derechos de habitación o de censo y del
derecho de hipoteca.
El título que precede a la tradición es, por regla general, el contrato de hipoteca
(hipoteca contractual). En el caso de la hipoteca legal, el título está representado por la ley
correspondiente.
Sin perjuicio de que la tradición se haga de esta manera, los conservadores efectúan
una anotación marginal de la inscripción hipotecaria, al margen de la inscripción del dominio28.
Si bien los requisitos de la inscripción se encuentran establecidos en el art. 2432 y el art.
81 del RRCBB, debe tenerse presente que en materia de copropiedad inmobiliaria, el art. 16 de la
Ley Nº 19.537 sobre Copropiedad Inmobiliaria, dispone que las unidades de los condominios
podrán hipotecarse o gravarse libremente, sin que para ello se requiera acuerdo de la asamblea,
subsistiendo la hipoteca o gravamen en los casos en que se ponga término a la copropiedad;
26Por el sólo contrato sólo nacen derechos personales (no se transfiere el dominio).
27La profesora ILLANES señala que en estricto rigor no se habla de la “tradición” del derecho real de hipoteca, sino de “constitución” de hipoteca,
porque el dominio se traspasa, en cambio, la hipoteca se constituye.
28Esto no es un requisito, ya que existen conservadores que no efectúan una anotación marginal. Por ello, igualmente se tiene que solicitar un
certificado de hipotecas y gravámenes.
34
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
esta hipoteca grava automáticamente los derechos que le correspondan en los bienes de
dominio común, quedando amparados por la misma inscripción; y el inc. final del precepto
dispone que la inscripción de la hipoteca de una unidad contendrá, además de las menciones
señaladas en los números 1, 2, 4 y 5 del art. 2432, las que se expresan en los números 4 y 5 del
inc. II del art. 12 de la ley, esto es, la ubicación y deslindes del condominio a que pertenezca la
unidad, y el número y ubicación a la unidad en el plano de que trata el art. 11 de la misma ley.
Ejemplo
Art. 16. Las unidades de un condominio podrán hipotecarse o gravarse libremente, sin que para ello se requiera
acuerdo de la asamblea, subsistiendo la hipoteca o gravamen en los casos en que se ponga término a la
copropiedad.
La hipoteca o gravamen constituidos sobre una unidad gravarán automáticamente los derechos que le correspondan
en los bienes de dominio común, quedando amparados por la misma inscripción.
Se podrá constituir hipoteca sobre una unidad de un condominio en etapa de proyecto o en construcción, para lo
cual se archivará provisionalmente un plano en el Conservador de Bienes Raíces, en el que estén singularizadas las
respectivas unidades, de acuerdo con el permiso de construcción otorgado por la Dirección de Obras Municipales.
Esta hipoteca gravará la cuota que corresponda a dicha unidad en el terreno desde la fecha de la inscripción de la
hipoteca y se radicará exclusivamente en dicha unidad y en los derechos que le correspondan a ésta en los bienes
de dominio común, sin necesidad de nueva escritura ni inscripción, desde la fecha del certificado a que se refiere el
inciso segundo del artículo 10, procediéndose al archivo definitivo del plano señalado en el artículo 11.
La inscripción de la hipoteca o gravamen de una unidad contendrá, además de las menciones señaladas en los
números 1º, 2º, 4º y 5º del artículo 2432 del Código Civil, las que se expresan en los números 4) y 5) del inciso
segundo del artículo 12 de esta ley.
Art. 11. Los planos de un condominio deberán singularizar claramente cada una de las unidades en que se divide un
condominio, los sectores en el caso a que se refiere el inciso tercero del artículo 4º y los bienes de dominio común.
Estos planos deberán contar con la aprobación del Director de Obras Municipales y se archivarán en una sección
especial del Registro de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces respectivo, en estricto orden numérico,
conjuntamente con el certificado a que se refiere el inciso segundo del artículo 10.
Art. 12. Las escrituras públicas mediante las cuales se transfiera el dominio o se constituyan derechos reales sobre
alguna unidad de un condominio, deberán hacer referencia al plano a que alude el artículo anterior. En la escritura
en que por primera vez se transfiera el dominio o se constituyan derechos reales sobre algunas de esas unidades,
además, deberá insertarse el certificado mencionado en el inciso segundo del artículo 10.
La inscripción del título de propiedad y de otros derechos reales sobre una unidad contendrá las siguientes
menciones:
4. La ubicación y los deslindes del condominio a que pertenezca la unidad;
5. El número y la ubicación que corresponda a la unidad en el plano de que trata el artículo 11, y 6) La firma del
Conservador.
Finalmente, la tradición para el caso de hipoteca sobre cosa ajena, sirve para adquirir la
posesión del derecho real de hipoteca, habilitando al acreedor hipotecario para adquirirlo por
prescripción adquisitiva.
Art. 683. La tradición da al adquirente, en los casos y del modo que las leyes señalan, el derecho de ganar por la
prescripción el dominio de que el tradente carecía, aunque el tradente no haya tenido ese derecho.
b. Prescripción.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 2498. Se gana por prescripción el dominio de los bienes corporales raíces o muebles, que están en el comercio
humano, y se han poseído con las condiciones legales.
Se ganan de la misma manera los otros derechos reales que no están especialmente exceptuados.
Art. 2512. Los derechos reales se adquieren por la prescripción de la misma manera que el dominio, y están sujetos
a las mismas reglas, salvas las excepciones siguientes:
1. El derecho de herencia y el de censo se adquieren por la prescripción extraordinaria de diez años.
2. El derecho de servidumbre se adquiere según el artículo 882.
Art. 715. La posesión de las cosas incorporales es susceptible de las mismas calidades y vicios que la posesión de
una cosa corporal.
Art. 689. Siempre que por una sentencia ejecutoriada se reconociere, como adquirido por prescripción, el dominio o
cualquiera otro de los derechos mencionados en los artículos 686 y siguientes, servirá de título esta sentencia, y se
inscribirá en el respectivo Registro o Registros.
Art. 2513. La sentencia judicial que declara una prescripción hará las veces de escritura pública para la propiedad
de bienes raíces o de derechos reales constituidos en ellos; pero no valdrá contra terceros sin la competente
inscripción.
Todas estas normas se refieren genéricamente a los derechos reales, demostrando que
el derecho real de hipoteca es susceptible de posesión y, consecuentemente, puede adquirirse
por prescripción adquisitiva. En cuanto a los plazos de prescripción se aplican, sin
modificaciones, las mismas reglas que para la adquisición del dominio de los bienes inmuebles
(art. 2512).
Art. 2508. El tiempo necesario a la prescripción ordinaria es de dos años para los muebles y de cinco años para los
bienes raíces.
Como consecuencia del carácter accesorio de la hipoteca, si el crédito que ella garantiza
lo adquiere un heredero o legatario por sucesión por causa de muerte, el derecho real de
hipoteca también pasa a su patrimonio. El heredero o legatario adquiere la hipoteca ipso iure, por
el sólo hecho que se le defiera la asignación, sin necesidad de inscripción alguna.
36
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
d. Cesión de créditos.
En este caso un crédito garantizado con hipoteca es cedido (art. 1906). El derecho real
de hipoteca cambia de titular pasando del cedente al cesionario, al igual que el crédito que
garantiza y que es objeto de la cesión. El fundamento jurídico de este efecto, se halla en el
principio que ordena que lo accesorio sigue la suerte de lo principal. Sin embargo, surge la
siguiente interrogante ¿es necesario para que pase la hipoteca al cesionario proceder a la
inscripción en el Conservador de Bienes Raíces?
Art. 1901. La cesión de un crédito personal, a cualquier título que se haga, no tendrá efecto entre el
cedente y el cesionario sino en virtud de la entrega del título.
Art. 1906. La cesión de un crédito comprende sus fianzas, privilegios e hipotecas; pero no traspasa las
excepciones personales del cedente.
37
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 1454. El error de hecho vicia asimismo el consentimiento cuando la sustancia o calidad esencial del objeto
sobre que versa el acto o contrato, es diversa de lo que se cree; como si por alguna de las partes se supone que el
objeto es una barra de plata, y realmente es una masa de algún otro metal semejante.
El error acerca de otra cualquiera calidad de la cosa no vicia el consentimiento de los que contratan, sino cuando
esa calidad es el principal motivo de una de ellas para contratar, y este motivo ha sido conocido de la otra parte.
En virtud de la subrogación personal, el que paga pasa a ocupar el lugar jurídico del
acreedor y se beneficia de todas las garantías que tenía éste (art. 1612). Por lo tanto, la parte
que se subroga adquiere el crédito y la hipoteca que lo garantiza, por aplicación del principio de
lo accesorio. En este caso, tampoco es necesario realizar una inscripción.
En el pago con subrogación resulta menos dudoso, que en la cesión de créditos, que las
hipotecas pasan de pleno derecho al acreedor; sin embargo, en la práctica se opta por la
anotación marginal.
Art. 1612. La subrogación, tanto legal como convencional, traspasa al nuevo acreedor todos los derechos, acciones,
privilegios, prendas e hipotecas del antiguo, así contra el deudor principal, como contra cualesquiera terceros,
obligados solidaria o subsidiariamente a la deuda.
Si el acreedor ha sido solamente pagado en parte, podrá ejercer sus derechos, relativamente a lo que se le reste
debiendo, con preferencia al que sólo ha pagado una parte del crédito.
Esto dice relación con qué comprende la hipoteca, así, dentro de los bienes hipotecados
se considera a los bienes muebles por destinación o adherencia (art. 2420); la hipoteca se
extiende a todos los aumentos y mejoras que reciba la cosa (art. 2421); se extiende también a
los cánones de arriendo devengados por el arrendamiento del bien hipotecado y a las
indemnizaciones debidas por los aseguradores del bien (art. 2422). Se establece un límite a la
extensión de la hipoteca, ya que ésta no comprende los frutos devengados cuando el objeto de
la hipoteca sea un derecho de usufructo (art. 2423).
Art. 2420. La hipoteca constituida sobre bienes raíces afecta los muebles que por accesión a ellos se reputan
inmuebles según el artículo 570, pero deja de afectarlos desde que pertenecen a terceros.
Art. 2421. La hipoteca se extiende a todos los aumentos y mejoras que reciba la cosa hipotecada.
Art. 2422. También se extiende la hipoteca a las pensiones devengadas por el arrendamiento de los bienes
hipotecados, y a la indemnización debida por los aseguradores de los mismos bienes.
Art. 2423. La hipoteca sobre un usufructo o sobre minas y canteras no se extiende a los frutos percibidos, ni a las
substancias minerales una vez separadas del suelo.
Atendiendo a la doble naturaleza de la hipoteca, hay que distinguir los efectos del
contrato, y los efectos del derecho real de hipoteca. E n c u a n t o a l c o n t r a t o , se está
refiriendo a los derechos y obligaciones que emanan del mismo, y como es un contrato
unilateral, en virtud de él nace la obligación del deudor hipotecario de efectuar la tradición
38
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
del derecho real de hipoteca. En este punto es relevante la cláusula que habilita al portador del
contrato a requerir la inscripción en el Conservador respectivo.
Si el deudor hipotecario no cumple con su obligación, que consiste en hacer la tradición
del derecho real de hipoteca, el acreedor podrá recurrir a las normas sobre efectos
anormales de las obligaciones de hacer (art. 1553).
Art. 1553. Si la obligación es de hacer y el deudor se constituye en mora, podrá pedir el acreedor, junto con la
indemnización de la mora, cualquiera de estas tres cosas, a elección suya:
1. Que se apremie al deudor para la ejecución del hecho convenido;
2. Que se le autorice a él mismo para hacerlo ejecutar por un tercero a expensas del deudor;
3. Que el deudor le indemnice de los perjuicios resultantes de la infracción del contrato.
Art. 2415. El dueño de los bienes gravados con hipoteca podrá siempre enajenarlos o hipotecarlos, no obstante
cualquiera estipulación en contrario.
Art. 2427. Si la finca se perdiere o deteriorare en términos de no ser suficiente para la seguridad de la deuda, tendrá
derecho el acreedor a que se mejore la hipoteca, a no ser que consienta en que se le dé otra seguridad equivalente;
y en defecto de ambas cosas, podrá demandar el pago inmediato de la deuda líquida, aunque esté pendiente el
plazo, o implorar las providencias conservativas que el caso admita, si la deuda fuere ilíquida, condicional o
indeterminada.
a. F a c u l t a d d e l c o n s t i t u y e n t e h i p o t e c a r i o d e e n a j e n a r e h i p o t e c a r .
39
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 2415. El dueño de los bienes gravados con hipoteca podrá siempre enajenarlos o hipotecarlos, no obstante
cualquiera estipulación en contrario.
Art. 2428. La hipoteca da al acreedor el derecho de perseguir la finca hipotecada, sea quien fuere el que la posea, y
a cualquier título que la haya adquirido.
Sin embargo, esta disposición no tendrá lugar contra el tercero que haya adquirido la finca hipotecada en pública
subasta, ordenada por el juez.
Mas para que esta excepción surta efecto a favor del tercero deberá hacerse la subasta con citación personal, en el
término de emplazamiento, de los acreedores que tengan constituidas hipotecas sobre la misma finca; los cuales
serán cubiertos sobre el precio del remate en el orden que corresponda.
El juez entre tanto hará consignar el dinero.
En la práctica, respecto de la enajenación, al momento de sacar a remate la propiedad, el hecho de que el deudor tenga la cosa en su poder es
29
muy distinto a que la tenga un tercero. Y respecto a la constitución de una hipoteca, si hay mas de una hipoteca, al momento de hacerla efectiva
es necesario que se le dé aviso a los nuevos acreedores hipotecarios.
40
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
i. El art. 1368 Nº 3, que dispone que si se vende la cosa fructuaria para cubrir una
hipoteca constituida por el difunto, se aplicará el art. 1366, que prescribe que el
usufructuario se subroga en los derechos del acreedor contra los herederos. Por lo tanto,
si el usufructo afectare a la hipoteca, no tendría que haberle otorgado derecho alguno al
usufructuario, ya que lo único que podría haberse realizado sería la nuda propiedad.31
Art. 1368. Si el testador deja el usufructo de una parte de sus bienes o de todos ellos a una persona y la
desnuda propiedad a otra, el propietario y el usufructuario se considerarán como una sola persona para la
distribución de las obligaciones hereditarias y testamentarias que cupieren a la cosa fructuaria; y las
obligaciones que unidamente les quepan se dividirán entre ellos conforme a las reglas que siguen:
3. Si se vende la cosa fructuaria para cubrir una hipoteca o prenda constituida en ella por el difunto, se
aplicará al usufructuario la disposición del artículo 1366.
Art. 1366. El legatario que en virtud de una hipoteca o prenda sobre la especie legada ha pagado una
deuda hereditaria con que el testador no haya expresamente querido gravarle, es subrogado por la ley en
la acción del acreedor contra los herederos.
Si la hipoteca o prenda ha sido accesoria a la obligación de otra persona que el testador mismo, el
legatario no tendrá acción contra los herederos.
ii. El art. 2438 dispone que la anticresis no vale en perjuicio de los derechos reales
anteriormente constituidos sobre la finca.
Art. 2438. La anticresis no da al acreedor, por sí sola, ningún derecho real sobre la cosa entregada.
Se aplica al acreedor anticrético lo dispuesto a favor del arrendatario en el caso del artículo 1962.
No valdrá la anticresis en perjuicio de los derechos reales ni de los arrendamientos anteriormente
constituidos sobre la finca.
30 En la doctrina, la opinión más autorizada es la del profesor SOMARRIVA, quien estima que con la constitución de estos gravámenes, se cercena
el valor de la garantía de la hipoteca, causándole un perjuicio evidente al acreedor hipotecario. Por ello, la constitución de estos derechos no
puede afectar al acreedor hipotecario, quien podrá siempre ejercer las facultades que le confiere su carácter, prescindiendo de tales derechos
reales; o sea, el constituyente puede enajenar el inmueble hipotecado en sentido amplio, sin embargo dicha enajenación no empece al acreedor
hipotecario.
31 Comentando estos dos artículos, don Arturo ALESSANDRI señala: en efecto si el usufructo afectara a los derechos del acreedor y se mantuviera
a pesar de la venta de la finca hipotecada, no habría habido necesidad de conceder al usufructuario una acción en contra de los herederos ¿por
qué motivo se concede al usufructuario una acción en contra de los herederos? Precisamente, porque a consecuencia de la hipoteca él ha sido
privado del usufructo que le dejo el testador. Si el acreedor hipotecario tuviera que respetar el derecho de usufructo constituido por el difunto, el
usufructuario no habría experimentado ningún perjuicio, ni tendría acción alguna en contra de los herederos.
41
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
iii. Según el art. 1962, el acreedor hipotecario no está obligado a respetar los arriendos
posteriores a la constitución de la hipoteca; por ende, si el dueño no puede constituir un
derecho personal en su perjuicio, menos podrá constituir un derecho real.
Art. 147. Durante el matrimonio el juez podrá constituir, prudencialmente, a favor del cónyuge no
propietario, derechos de usufructo, uso o habitación sobre los bienes familiares. En la constitución de
esos derechos y en la fijación del plazo que les pone término, el juez tomará especialmente en cuenta el
interés de los hijos, cuando los haya, y las fuerzas patrimoniales de los cónyuges.
El tribunal podrá, en estos casos, fijar otras obligaciones o modalidades si así pareciere equitativo.
La declaración judicial a que se refiere el inciso anterior servirá como título para todos los efectos legales.
La constitución de los mencionados derechos sobre bienes familiares no perjudicará a los acreedores que
el cónyuge propietario tenía a la fecha de su constitución, ni aprovechará a los acreedores que el cónyuge
no propietario tuviere en cualquier momento.
Art. 9. El juez podrá decretar o aprobar que se imputen al pago de la pensión, parcial o totalmente, los
gastos útiles o extraordinarios que efectúe el alimentante para satisfacer necesidades permanentes de
educación, salud o vivienda del alimentario.
El juez podrá también fijar o aprobar que la pensión alimenticia se impute total o parcialmente a un
derecho de usufructo, uso o habitación sobre bienes del alimentante, quien no podrá enajenarlos ni
gravarlos sin autorización del juez. Si se tratare de un bien raíz, la resolución judicial servirá de título para
inscribir los derechos reales y la prohibición de enajenar o gravar en los registros correspondientes del
Conservador de Bienes Raíces. Podrá requerir estas inscripciones el propio alimentario.
La constitución de los mencionados derechos reales no perjudicará a los acreedores del alimentante
cuyos créditos tengan una causa anterior a su inscripción.
Por consiguiente, por una parte, el constituyente podría constituir estos derechos
reales; sin embargo, por otra, el acreedor no estaría obligado a respetarlos, pudiendo
realizar, o subastar, la finca hipotecada libre de todo gravamen.32
32En el derecho comparado, y específicamente en el CC italiano, existe una solución expresa a este problema, disponiéndose que los derechos
reales constituidos después de la hipoteca no son oponibles al acreedor, quien podrá subastar la propiedad plena.
42
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
porque ésta se extiende a la propiedad plena, siendo inoponible al acreedor hipotecario, el que
tiene derecho a pedir su alzamiento y cancelación.
En consecuencia, el dueño de la finca hipotecada puede libremente constituir
gravámenes sobre la misma, pero éstos no perjudican, en ningún caso, al acreedor hipotecario,
quien tiene a salvo su derecho. Los gravámenes le son inoponibles, en tanto la hipoteca del
acreedor se constituyó sobre la propiedad plena, quedando autorizado para realizarla sin
limitaciones.33
Otro problema que se produce, es aquél relacionado con el momento en que se alzan y
cancelan estos derechos reales distintos al dominio, y sobre el particular, no hay uniformidad. En
todo caso, debe tenerse presente que no obstante se realice la propiedad plena y ésta se la
adjudique a un tercero, y el inmueble se encuentra gravado por un derecho real distinto del
dominio, éste se extingue por el hecho de la realización de la hipoteca. Pero en concreto, el
acreedor hipotecario cuando tenga que sacar a remate la propiedad, se va a encontrar que esa
propiedad tiene anotada un usufructo u otro derecho real limitativo; por ello, se debe determinar
cuándo se produce el alzamiento y cancelación de la inscripción de dichos derechos ¿Podrá
hacerse en el mismo juicio en que se realiza la hipoteca, o debe iniciarse un juicio especial para
este efecto? Si se opta por la primera solución, se debe emplazar al titular de dicho gravamen.
La jurisprudencia ha fallado que corresponde alzar el usufructo y cancelar la respectiva
inscripción en un momento previo a la realización del bien hipotecado. Y si se trata de un
usufructo decretado por el juez (por ejemplo, un usufructo en juicio de alimentos decretado por el
juez34), dicho alzamiento deberá ser decretado necesariamente por él mismo que decretó el
gravamen. 35
b. F a c u l t a d d e d i s p o s i c i ó n m a t e r i a l d e l c o n s t i t u y e n t e .
El art. 2427 contiene una limitación implícita a las facultades del constituyente
hipotecario. En función de lo que dispone este artículo, se llega a la conclusión de que en
virtud de la constitución de una hipoteca, el dueño de los bienes hipotecados sí vería
limitada sus facultades de disposición material. En este caso el legislador establece graves
consecuencias en el caso de que la hipoteca resulte desmejorada, cuando por causa de la
pérdida o del deterioro de la cosa hipotecada, ésta no sea suficiente para la seguridad de la
33 Así en fallo de la CS, de 21 de enero de 1987, Lidia Antonieta Garriga con Juan Eleodoro Vargas Torrejón, se sostuvo lo siguiente: el juez
recurrido al aprobar el avenimiento conforme el art. 11 de la ley Nº 14.908, se le mantuvo oculto por las partes en dicho juicio de alimentos, los
gravámenes y prohibiciones que afectaban al inmueble. De haber sido conocidos estos hechos por el juez no habría sido posible acceder a la
constitución del usufructo. Esto porque supone una limitación al derecho real de hipoteca de que dispone el Banco sobre la totalidad del dominio
de tal inmueble, no resultando procedente el que un simple acuerdo de las partes pueda perjudicar o alterar tal derecho. Por ser la hipoteca
anterior al usufructo, este último le resulta inoponible al banco.
Un fallo más reciente de la CS confirma lo expuesto (Sentencia del 6 de marzo de 2006, Teresa Vera de Lourdes Silva, Mauricio Alejandro
Moreno Vera, Fabiola Paz Moreno Vera, Banco de Chile con Alejo Adolfo Moreno Vargas). Se estableció que por ser posterior la constitución del
usufructo como forma de pagar alimentos, no puede afectar la hipoteca, por lo que el acreedor hipotecario puede solicitar el alzamiento y
cancelación de dicho usufructo. Además, el derecho de usufructo permanece radicado en el usufructuario, y al cederlo, lo que se cede no es el
derecho mismo, sino que los frutos a que tiene derecho, por lo que la cesión no empece al acreedor hipotecario. Por su parte, el inc. III del art. 9
de la Ley sobre Abandono de Familia y Pago de Pensiones Alimenticias, establece: la constitución de los mencionados derechos reales
(usufructo, uso y habitación) no perjudicará a los acreedores del alimentante cuyos créditos tengan una causa anterior a su inscripción. Es en
base a esta última norma se puede afirmar que se falló protegiendo la anterioridad. En ambos fallos se protege al acreedor por tener un derecho
que nace con antelación a otro, otro que le perjudica. El acreedor tiene que tener seguridad de las circunstancias que pueden desmejorar su
derecho, así se entiende que si el usufructo hubiere estado constituido antes que la hipoteca, él al momento de otorgar el crédito garantizado con
la hipoteca conoce todos las limitaciones a que está sujeto el inmueble. En conclusión, le sería oponible el usufructo.
34 Antes la mujer casada demandaba al marido por alimentos con el objeto de que se constituyera un usufructo sobre el bien hipotecado, pero
esto lo hacía para que el alzamiento del gravamen lo hiciera el juez de menores, y en la práctica, se perdía el expediente en el juzgado de
menores.
35 Por último, cabe precisar que en el derecho civil italiano la extinción del derecho real se produce con la subasta.
43
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 2427. Si la finca se perdiere o deteriorare en términos de no ser suficiente para la seguridad de la deuda, tendrá
derecho el acreedor a que se mejore la hipoteca, a no ser que consienta en que se le dé otra seguridad equivalente;
y en defecto de ambas cosas, podrá demandar el pago inmediato de la deuda líquida, aunque esté pendiente el
plazo, o implorar las providencias conservativas que el caso admita, si la deuda fuere ilíquida, condicional o
indeterminada.
Para aplicar esta norma, es necesario que los deterioros tengan una cierta
magnitud, y la magnitud dependerá del caso concreto. Así, si el deterioro a puesto en riesgo la
seguridad de la deuda, el legislador le otorga al creedor ciertos derechos.
La pérdida o deterioro de la hipoteca, que es el presupuesto necesario para el ejercicio
de este derecho de contenido múltiple, puede tener su origen en actos materiales o en actos
jurídicos, siendo, además, indiferente si se origina por un caso fortuito o por una causa imputable
a hecho culpable o doloso del propietario, o sea que el legislador atiende a una situación
objetiva, y esa situación es que la cosa se perdió o deterioró, por ejemplo, producto de un
terremoto. Lo anterior hace la diferencia entre la norma en estudio y el art. 1496 Nº 2, ya que
éste al hablar de la caducidad del plazo, señala que se produce, entre otros casos, cuando las
cauciones disminuyeren considerablemente de valor por hecho o culpa del deudor; en el caso
del art. 2427, la caducidad opera independientemente de la causa de la pérdida o deterioro de la
garantía.
Art. 1496. El pago de la obligación no puede exigirse antes de expirar el plazo, si no es:
1. Al deudor constituido en quiebra o que se halla en notoria insolvencia;
2 .Al deudor cuyas cauciones, por hecho o culpa suya, se han extinguido o han disminuido considerablemente de
valor. Pero en este caso el deudor podrá reclamar el beneficio del plazo, renovando o mejorando las cauciones.
Esta conclusión, con respecto a la hipoteca, puede parecer injusta, pero en realidad no
lo es, porque la hipoteca constituye una garantía que está rodeada de la mayor eficacia posible.
Y si bien la pérdida o deterioro por un caso fortuito no es imputable al dueño, se debe tener
presente que el acreedor otorgó el crédito considerando exclusivamente la garantía otorgada, y
no hay razón para que él tenga que pagar con el riesgo del caso fortuito.
En el art. 2427 se da una situación en que un hecho que afecta a la caución, repercute
en la obligación principal, en el sentido que puede producir en último término la caducidad del
plazo de la misma.
Sin embargo, la norma en estudio no se aplica cuando el deterioro existe al momento
en que se constituye la hipoteca, ya que en ese caso el acreedor aceptó la garantía en
esas condiciones y no puede pretender luego mejorar su derecho. Tampoco podrá ejercer
estos derechos cuando en el contrato renuncie a ellos expresamente, o cuando se hipoteque la
cuota de un inmueble y se produzca la caducidad de la hipoteca (art. 2417), o cuando con
conocimiento del acreedor se da un bien en garantía sobre el cual se tiene un derecho eventual
o limitado. Algunos autores estiman que tampoco tendría aplicación esta regla cuando se
produzca la desvalorización de la garantía como consecuencia de la depreciación del valor del
inmueble.
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Art. 2417. El comunero puede, antes de la división de la cosa común, hipotecar su cuota; pero verificada la división,
la hipoteca afectará solamente los bienes que en razón de dicha cuota se adjudiquen, si fueren hipotecables. Si no
lo fueren, caducará la hipoteca.
Podrá, con todo, subsistir la hipoteca sobre los bienes adjudicados a los otros partícipes, si éstos consintieren en
ello, y así constare por escritura pública, de que se tome razón al margen de la inscripción hipotecaria.
i. El deterioro o pérdida debe ser de una cierta magnitud, en términos tales que el
inmueble no sea suficiente garantía para la seguridad de la deuda.
- O pedir otra seguridad equivalente, por ejemplo, una fianza o una prenda.
36Según LECAROS SÁNCHEZ, el ejercicio de la acción hipotecaria normalmente se traduce en el embargo del inmueble hipotecado; con todo el
embargo no es esencial, ya que si la acción hipotecaria es ejercida en contra del deudor personal, no hay más normas aplicables que los arts.
2424 y 2397 (derecho de realización), que no prescriben el trámite del embargo.
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es posible porque, de conformidad al art. 1464 Nº 3, en ello habría objeto ilícito y, por ende,
nulidad absoluta, salvo que el acreedor consienta en ello o así lo autorice el juez.
En virtud de la traba de embargo, el propietario tampoco puede disponer de los
inmuebles por destinación o adherencia, ni de los frutos, y así se explica que, desde la traba de
esta medida ejecutiva, el acreedor hipotecario tiene derecho a percibir las rentas de
arrendamiento del inmueble y los demás frutos de la cosa. Este derecho a percibir los frutos
surge de relacionar los arts. 2424 y 2403; conforme al primero, el acreedor hipotecario tiene
derecho para pagarse sobre la cosa hipotecada los mismos derechos que en el caso de la
prenda, y según el segundo, si la prenda hubiere dado frutos, el acreedor está facultado para
imputarlos al pago de la deuda (con la salvedad que en el caso de la prenda es el acreedor
prendario el que tiene la cosa empeñada en su poder).
Art. 2424. El acreedor hipotecario tiene para hacerse pagar sobre las cosas hipotecadas los mismos derechos que
el acreedor prendario sobre la prenda.
Art. 2403. El acreedor es obligado a restituir la prenda con los aumentos que haya recibido de la naturaleza o del
tiempo. Si la prenda ha dado frutos, podrá imputarlos al pago de la deuda dando cuenta de ellos y respondiendo del
sobrante.
Art. 2397. El acreedor prendario tendrá derecho de pedir que la prenda del deudor moroso se venda en pública
subasta para que con el producido se le pague; o que, a falta de postura admisible, sea apreciada por peritos y se le
adjudique en pago, hasta concurrencia de su crédito; sin que valga estipulación alguna en contrario, y sin perjuicio
de su derecho para perseguir la obligación principal por otros medios.
Tampoco podrá estipularse que el acreedor tenga la facultad de disponer de la prenda o de apropiársela por otros
medios que los aquí señalados.
Art. 2425. El ejercicio de la acción hipotecaria no perjudica a la acción personal del acreedor para hacerse pagar
sobre los bienes del deudor que no le han sido hipotecados; pero aquélla no comunica a ésta el derecho de
preferencia que corresponde a la primera.
Art. 2430. El que hipoteca un inmueble suyo por una deuda ajena, no se entenderá obligado personalmente, si no se
hubiere estipulado.
Sea que se haya obligado personalmente o no, se le aplicará la disposición del artículo precedente.
La fianza se llama hipotecaria cuando el fiador se obliga con hipoteca.
La fianza hipotecaria está sujeta en cuanto a la acción personal a las reglas de la simple fianza.
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a. D e r e c h o d e v e n t a o r e a l i z a c i ó n .
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Art. 2424. El acreedor hipotecario tiene para hacerse pagar sobre las cosas hipotecadas los mismos derechos que
el acreedor prendario sobre la prenda.
Art. 2397. El acreedor prendario tendrá derecho de pedir que la prenda del deudor moroso se venda en pública
subasta para que con el producido se le pague; o que, a falta de postura admisible, sea apreciada por peritos y se le
adjudique en pago, hasta concurrencia de su crédito; sin que valga estipulación alguna en contrario, y sin perjuicio
de su derecho para perseguir la obligación principal por otros medios.
Tampoco podrá estipularse que el acreedor tenga la facultad de disponer de la prenda o de apropiársela por otros
medios que los aquí señalados (prohibición de los contratos pignoraticios).
Este derecho está establecido en una norma de orden público, por ende, es
irrenunciable. Así, los pactos que envuelvan una renuncia o una aplicación distinta de este
derecho, adolecerán de objeto ilícito, siendo nulos de nulidad absoluta.
El inc. I del art. 2397 al negarle valor a la estipulación que altere en cualquier forma el
derecho que allí se establece, protege los intereses del acreedor hipotecario. En cambio, el inc.
II, tiene por objeto resguardar los intereses del deudor, impidiendo que el acreedor pueda
disponer directamente de la cosa o apropiársela en el evento del incumplimiento; con ello se ha
proscrito en nuestro ordenamiento la posibilidad de contratos pignoraticios, en virtud de los
cuales el acreedor, por una estipulación preexistente, tiene la facultad de apropiarse de la cosa
en el evento que el deudor no cumpla con su obligación principal.
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trabar embargo sobre el bien hipotecado para realizarlo, siendo éste el presupuesto del
ejercicio del derecho.
Art. 456. Puede el acreedor pedir ampliación del embargo en cualquier estado del juicio, siempre que haya justo
motivo para temer que los bienes embargados no basten para cubrir la deuda y las costas.
El haber recaído el embargo sobre bienes difíciles de realizar, será siempre justo motivo para la ampliación. Lo será
también la introducción de cualquiera tercería sobre los bienes embargados.
Pedida la ampliación después de la sentencia definitiva, no será necesario el pronunciamiento de nueva sentencia
para comprender en la realización los bienes agregados al embargo.
b. D e r e c h o d e p e r s e c u c i ó n .
Este derecho procede en favor del acreedor hipotecario si la finca dada en garantía
está en manos de un tercero. Como se ha indicado, aquí se produce una nítida división entre el
ejercicio de la acción personal y el de la acción hipotecaria (real), y lo que ha de ejercerse en
contra del tercer poseedor va a ser la acción real emanada de la hipoteca, que cuando se
ejerce en contra de éste toma la denominación de acción de desposeimiento. En este caso se
va a tener que iniciar la acción de desposeimiento de acuerdo a las reglas del CPC.
Art. 2428. La hipoteca da al acreedor el derecho de perseguir la finca hipotecada, sea quien fuere el que la posea, y
a cualquier título que la haya adquirido.
Sin embargo, esta disposición no tendrá lugar contra el tercero que haya adquirido la finca hipotecada en pública
subasta, ordenada por el juez.
Mas para que esta excepción surta efecto a favor del tercero deberá hacerse la subasta con citación personal, en el
término de emplazamiento, de los acreedores que tengan constituidas hipotecas sobre la misma finca; los cuales
serán cubiertos sobre el precio del remate en el orden que corresponda.
El juez entre tanto hará consignar el dinero.
Art. 577. Derecho real es el que tenemos sobre una cosa sin respecto a determinada persona.
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Son derechos reales el de dominio, el de herencia, los de usufructo, uso o habitación, los de servidumbres activas,
el de prenda y el de hipoteca. De estos derechos nacen las acciones reales.
Art. 2415. El dueño de los bienes gravados con hipoteca podrá siempre enajenarlos o hipotecarlos, no obstante
cualquiera estipulación en contrario.
Art. 2429. El tercer poseedor reconvenido para el pago de la hipoteca constituida sobre la finca que
después pasó a sus manos con este gravamen, no tendrá derecho para que se persiga primero a los
deudores personalmente obligados.
Haciendo el pago se subroga en los derechos del acreedor en los mismos términos que el fiador.
Si fuere desposeído de la finca o la abandonare, será plenamente indemnizado por el deudor, con
inclusión de las mejoras que haya hecho en ella.
ii. El que h i p o t e c a u n i n m u e b l e p r o p i o p a r a g a r a n t i z a r u n a d e u d a
a j e n a . En este caso, pueden darse dos situaciones:
Art. 2414. No podrá constituir hipoteca sobre sus bienes, sino la persona que sea capaz de
enajenarlos, y con los requisitos necesarios para su enajenación.
Pueden obligarse hipotecariamente los bienes propios para la seguridad de una obligación ajena;
pero no habrá acción personal contra el dueño si éste no se ha sometido expresamente a ella.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 2430. El que hipoteca un inmueble suyo por una deuda ajena, no se entenderá obligado
personalmente, si no se hubiere estipulado.
Sea que se haya obligado personalmente o no, se le aplicará la disposición del artículo precedente.
La fianza se llama hipotecaria cuando el fiador se obliga con hipoteca.
La fianza hipotecaria está sujeta en cuanto a la acción personal a las reglas de la simple fianza.
Especial referencia hay que hacer al caso del codeudor subsidiario (fiador), que
ha garantizado su obligación con hipoteca, es decir, es un fiador hipotecario (art.
2430 inc. III y IV). En este caso no procede la acción de desposeimiento, ya que el
fiador está obligado personalmente a la deuda garantizada, sin importar que sea de
manera subsidiaria, y la garantía hipotecaria se hace efectiva una vez que ha
operado el beneficio de excusión, si es que el fiador hace uso del mismo39. Lo
mismo debe aplicarse respecto del codeudor solidario, pudiendo el acreedor
hipotecario dirigirse en su contra desde que se constituya en mora el deudor
principal (su codeudor solidario).
En cuanto al m o m e n t o e n q u e c e s a e l d e r e c h o d e p e r s e c u c i ó n , en
primer término, el derecho de persecución cesa contra el tercero que haya adquirido el inmueble
en pública subasta ordenada por el juez, con tal que hayan sido citados los demás acreedores
hipotecarios y que éstos no hayan hecho reserva de su hipoteca (art. 2428 inc. II, III y IV). Y
tampoco procede, cuando la finca haya sido expropiada por causa de utilidad pública.
Art. 2428. La hipoteca da al acreedor el derecho de perseguir la finca hipotecada, sea quien fuere el que la posea, y
a cualquier título que la haya adquirido.
Sin embargo, esta disposición no tendrá lugar contra el tercero que haya adquirido la finca hipotecada en pública
subasta, ordenada por el juez.
Mas para que esta excepción surta efecto a favor del tercero deberá hacerse la subasta con citación personal, en el
término de emplazamiento, de los acreedores que tengan constituidas hipotecas sobre la misma finca; los cuales
serán cubiertos sobre el precio del remate en el orden que corresponda.
El juez entre tanto hará consignar el dinero.
En cuanto a la a c c i ó n d e d e s p o s e i m i e n t o e n c o n t r a d e l t e r c e r o
p o s e e d o r , cuando la acción hipotecaria se dirige en contra del tercero poseedor, se denomina
acción de desposeimiento, la cual está regulada en el título XVIII (“De la acción de
desposeimiento contra terceros poseedores de la finca hipotecada o acensuada”) del Libro III del
CPC (arts. 758 a 763 del CPC). Ello no ocurre con la acción hipotecaria que se dirige en contra del
constituyente (cuando es deudor personal) que no tiene regulación especial, sino que ésta se
39Según LECAROS SÁNCHEZ, tratándose del dueño del inmueble que afianza una deuda, es preciso distinguir: si además de ser fiador cauciona
con hipoteca la deuda principal, se ejercerá en su contra la acción hipotecaria, no pudiendo en este caso oponer beneficio de excusión, pues no
se le está demandando en cuanto fiador, sino en cuanto dueño del inmueble hipotecado. En cambio si el dueño del inmueble es fiador y cauciona
con hipoteca su deuda subsidiaria (la suya de fiador) se ejercerá en su contra la acción hipotecaria, pero en este caso podría oponer beneficio de
excusión, pues si bien se está ejerciendo una acción real, ella persigue la ejecución de una deuda subsidiaria. En ambos casos no se accionará
de desposeimiento, ya que el dueño del bien se ha obligado personalmente a la deuda.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
somete a las reglas generales, sea del juicio ordinario, sea del ejecutivo. Lo que reglamentan
los artículos del CPC, es lo siguiente:
i. El ejercicio de la acción de desposeimiento comienza con una gestión previa40 (art. 758
del CPC), en virtud de la cual se debe notificar al tercero poseedor, señalándole un
plazo de 10 días para que pague la deuda, o abandone la propiedad hipotecada.
Art. 758. Para hacer efectivo el pago de la hipoteca, cuando la finca gravada se posea por otro que el
deudor personal, se notificará previamente al poseedor, señalándole un plazo de diez días para que pague
la deuda o abandone ante el juzgado la propiedad hipotecada.
ii. Transcurrido este plazo sin que el poseedor responda, podrá desposeérsele de la
propiedad hipotecada, para pagarse con ella el acreedor, es decir, estarán dadas
las condiciones para la presentación de la demanda de desposeimiento. En cuanto
al ejercicio de esta acción, ésta se somete a las reglas del juicio ordinario o ejecutivo
según la calidad del título en que se funde (art. 759 del CPC)41.
Art. 759. Si el poseedor no efectúa el pago o el abandono en el plazo expresado en el artículo anterior,
podrá desposeérsele de la propiedad hipotecada para hacer con ella pago al acreedor.
Esta acción se someterá a las reglas del juicio ordinario o a las del ejecutivo, según sea la calidad del
título en que se funde, procediéndose contra el poseedor en los mismos términos en que podría hacerse
contra el deudor personal.
Art. 2424. El acreedor hipotecario tiene para hacerse pagar sobre las cosas hipotecadas los mismos
derechos que el acreedor prendario sobre la prenda.
Art. 2397. El acreedor prendario tendrá derecho de pedir que la prenda del deudor moroso se venda en
pública subasta para que con el producido se le pague; o que, a falta de postura admisible, sea apreciada
por peritos y se le adjudique en pago, hasta concurrencia de su crédito; sin que valga estipulación alguna
en contrario, y sin perjuicio de su derecho para perseguir la obligación principal por otros medios.
Tampoco podrá estipularse que el acreedor tenga la facultad de disponer de la prenda o de apropiársela
por otros medios que los aquí señalados.
40 La notificación de desposeimiento no es una demanda, y por ende, practicada, no hay litigio aún; es una simple gestión preparatoria.
41
Se llevará adelante un juicio ejecutivo si la deuda consta de título ejecutivo, la acción no está prescrita y la deuda es
líquida y actualmente exigible; si falta cualquiera de estos requisitos, será necesario iniciar un juicio ordinario. La
ausencia de título ejecutivo es posible, pues no hay que olvidar que el art. 2410 exige escritura pública sólo para el
contrato de hipoteca, más no para el crédito caucionado, el que podrá no constar de título ejecutivo.
42
Cuando opera la subrogación, la persona pasa a ocupar el mismo lugar jurídico que el acreedor, pero no es posible
que se mantenga la hipoteca, ya que no se puede tener un derecho real sobre bienes propios, no se puede ser dueño
52
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 2429 inc. II. Haciendo el pago se subroga en los derechos del acreedor en los mismos términos que el
fiador.
Si fuere desposeído de la finca o la abandonare, será plenamente indemnizado por el deudor, con
inclusión de las mejoras que haya hecho en ella.
Art. 1610. Se efectúa la subrogación por el ministerio de la ley y aun contra la voluntad del acreedor, en
todos los casos señalados por las leyes, y especialmente a beneficio,
2. Del que habiendo comprado un inmueble, es obligado a pagar a los acreedores a quienes el inmueble
está hipotecado.
Art. 2426. El dueño de la finca perseguida por el acreedor hipotecario podrá abandonársela, y mientras no
se haya consumado la adjudicación, podrá también recobrarla, pagando la cantidad a que fuere obligada
la finca, y además las costas y gastos que este abandono hubiere causado al acreedor.
Esta disposición debe relacionársela con el art. 2399 que autoriza al propio deudor
prendario (también al hipotecario; art. 2424) a recobrar la prenda (hipoteca) haciendo
pago completo de la deuda principal, más los gastos que la venta o la adjudicación
hubieren ocasionado.
Art. 2399. Mientras no se ha consumado la venta o la adjudicación prevenidas en el artículo 2397, podrá el
deudor pagar la deuda, con tal que sea completo el pago y se incluyan en él los gastos que la venta o la
adjudicación hubieren ya ocasionado.
Abandonada la finca, el tercero poseedor puede dirigirse contra el deudor para que lo
indemnice plenamente de los perjuicios que haya sufrido. En este caso no opera la
subrogación, ya que no ha habido pago y la acción de indemnización es una acción
personal (art. 2429 inc. final).
del bien y ser acreedor hipotecario; la doctrina señala que la hipoteca se extingue y se mantiene la preferencia en el
crédito, para perseguir la deuda sobre los bienes del deudor.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Uno de los aspectos que se discute a nivel doctrinal, es que si el tercer poseedor que
adquirió la finca con el gravamen ¿Podría una vez ejercida en contra de él la acción de
desposeimiento, citar de evicción a su vendedor? En cuanto a la p r o c e d e n c i a d e l a
c i t a c i ó n d e e v i c c i ó n e n e l j u i c i o d e d e s p o s e i m i e n t o d e l a h i p o t e c a , el
profesor ALESSANDRI estima que procedería, fundado principalmente en el art. 1838, que dispone
que para que exista evicción es menester que se prive al comprador de todo o parte de la cosa
vendida, sin atender a la causa particular que produzca esta privación, ya que si se piensa que
sólo procedería cuando el demandante pretende que es dueño de la cosa vendida, la citación de
evicción sólo cabría respecto de la acción reivindicatoria, lo cual supone limitar en exceso su
ámbito de aplicación. Otro argumento está en el art. 1872 inc. II, el cual faculta al comprador para
retener el precio y depositarlo con autoridad de la justicia, si probare que existe una acción real
de que no le dio noticia el vendedor al perfeccionarse el contrato; la norma se refiere a una
acción real sin distinguir, por lo tanto se debe entender incluida la acción de desposeimiento. El
sentido de esta norma es que por esta vía se precave una posible evicción de la cosa.43
Art. 1838. Hay evicción de la cosa comprada, cuando el comprador es privado del todo o parte de ella, por sentencia
judicial.
Art. 1872. El precio deberá pagarse en el lugar y el tiempo estipulados, o en el lugar y el tiempo de la entrega, no
habiendo estipulación en contrario.
Con todo, si el comprador fuere turbado en la posesión de la cosa o probare que existe contra ella una acción real
de que el vendedor no le haya dado noticia antes de perfeccionarse el contrato, podrá depositar el precio con
autoridad de la justicia, y durará el depósito hasta que el vendedor haga cesar la turbación o afiance las resultas del
juicio.
El art. 2470 (relacionado con el art. 2477) a propósito de la prelación de crédito, señala
que las causas de preferencia son solamente el privilegio y la hipoteca. La preferencia
hipotecaria es inherente al crédito y, por ello, pasa a todas las personas que lo adquieran entre
43 La profesora ILLANES no está de acuerdo, porque la publicidad de la hipoteca sería suficiente garantía. Si sería útil en caso que en el tiempo
intermedio entre la compraventa y la inscripción se constituye hipoteca.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
vivos o por causa de muerte. Esta preferencia dota a la hipoteca de una extraordinaria
eficacia, porque pone al acreedor a cubierto de la insolvencia que le sobrevenga al
deudor.
i. En el mismo juicio ejecutivo, sea que lo inicie en contra del deudor o del tercero
poseedor.
ii. En el concurso de acreedores hipotecarios.
iii. En la quiebra del deudor o del tercero poseedor.
iv. Iniciando dentro del procedimiento ejecutivo una tercería de prelación, si el
inmueble hubiese sido embargado por otro acreedor.
En los créditos de tercera clase, el art. 2477 considera a los créditos hipotecarios,
gozando de una preferencia para el pago.
i. Es una preferencia especial, porque ella sólo puede invocarse respecto del inmueble
dado en garantía, pero no en relación a otros bienes del deudor. Así, el art. 2425
prescribe que la preferencia de la acción hipotecaria no se comunica a la acción
personal que tiene el acreedor.
Art. 2425. El ejercicio de la acción hipotecaria no perjudica a la acción personal del acreedor para hacerse
pagar sobre los bienes del deudor que no le han sido hipotecados; pero aquélla no comunica a ésta el
derecho de preferencia que corresponde a la primera.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 2415. El dueño de los bienes gravados con hipoteca podrá siempre enajenarlos o hipotecarlos, no
obstante cualquiera estipulación en contrario.
Art. 2410. La hipoteca deberá además ser inscrita en el Registro Conservatorio; sin este requisito no
tendrá valor alguno; ni se contará su fecha sino desde la inscripción.
iv. El saldo insoluto constituye un crédito valista. Es decir, el saldo de la deuda que
queda impago no goza de preferencia alguna, pasando a ser un crédito común o valista
que integra la quinta clase de créditos en materia de prelación.
vi. Debe ser alegada. Se llega a esta conclusión porque no existe ninguna norma que
faculte al juez para declarar esta preferencia de oficio (principio dispositivo en materia de
proceso civil); pero no siempre es necesario alegar esta causal de preferencia, ya que
sólo lo será cuando concurran otros acreedores. Puede ser alegada en el mismo juicio
ejecutivo destinado a rematarse el bien, en un juicio de quiebra, o a propósito de un
juicio a iniciado por otro acreedor, utilizando para ello la figura de la tercería de
prelación.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
vii. La preferencia de la hipoteca cede en favor de los créditos de primera clase que
no hayan sido cubiertos con los otros bienes del deudor. Esto opera dividiéndose el
saldo de los créditos de primera clase entre las fincas hipotecadas en proporción a sus
valores, y lo que le toque a cada uno se cubrirá en el orden y forma que se establece
para esta clase de créditos (arts. 2478 y 2472).
Art. 2478. Los créditos de la primera clase no se extenderán a las fincas hipotecadas sino en el caso de no
poder cubrirse en su totalidad con los otros bienes del deudor.
El déficit se dividirá entonces entre las fincas hipotecadas a proporción de los valores de éstas, y lo que a
cada una quepa se cubrirá con ella en el orden y forma que se expresan en el artículo 2472.
Art. 2472. La primera clase de créditos comprende los que nacen de las causas que en seguida se
enumeran:
1. Las costas judiciales que se causen en interés general de los acreedores;
2. Las expensas funerales necesarias del deudor difunto;
3. Los gastos de enfermedad del deudor. Si la enfermedad hubiere durado más de seis meses, fijará el
juez, según las circunstancias, la cantidad hasta la cual se extienda la preferencia;
4. Los gastos en que se incurra para poner a disposición de la masa los bienes del fallido, los gastos de
administración de la quiebra, de realización del activo y los préstamos contratados por el síndico para los
efectos mencionados;
5. Las remuneraciones de los trabajadores y las asignaciones familiares;
6. Las cotizaciones adeudadas a organismos de Seguridad Social o que se recauden por su intermedio,
para ser destinadas a ese fin, como asimismo, los créditos del fisco en contra de las entidades
administradoras de fondos de pensiones por los aportes que aquél hubiere efectuado de acuerdo con el
inciso tercero del artículo 42 del decreto ley N.º 3.500, de 1980;
7. Los artículos necesarios de subsistencia suministrados al deudor y su familia durante los últimos tres
meses;
8. Las indemnizaciones legales y convencionales de origen laboral que les correspondan a los
trabajadores, que estén devengadas a la fecha en que se hagan valer y hasta un límite de tres ingresos
mínimos mensuales por cada año de servicio y fracción superior a seis meses por cada trabajador con un
límite de diez años. Por el exceso, si lo hubiere, se considerarán valistas;
9. Los créditos del fisco por los impuestos de retención y de recargo.
La hipoteca puede extinguirse por vía principal o consecuencial (art. 2434). Se extingue
por vía principal, cuando se extingue la hipoteca con independencia de la obligación principal; y
se extingue por vía consecuencial, cuando la hipoteca se extingue como consecuencia de la
extinción de la obligación principal.
57
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Y por la cancelación que el acreedor otorgare por escritura pública, de que se tome razón al margen de la
inscripción respectiva.
Como consecuencia del carácter accesorio de la hipoteca (art. 1442 en relación con el
art. 46), ésta se extinguirá cuando se extinga la obligación principal.
Art. 1442. El contrato es principal cuando subsiste por sí mismo sin necesidad de otra convención, y accesorio,
cuando tiene por objeto asegurar el cumplimiento de una obligación principal, de manera que no pueda subsistir sin
ella.
Art. 46. Caución significa generalmente cualquiera obligación que se contrae para la seguridad de otra obligación
propia o ajena. Son especies de caución la fianza, la hipoteca y la prenda.
58
Prof. Nicolás Guzmán Mora.
de fianza el legislador resuelve expresamente esta situación (art. 2382), por lo tanto, la
doctrina en términos generales, tiende a concluir que debiera aplicarse el mismo criterio
de la fianza (en función del principio de la publicidad de la hipoteca y de la certeza
jurídica), es decir, la hipoteca queda irrevocablemente extinguida.
Art. 2382. Si el acreedor acepta voluntariamente del deudor principal en descargo de la deuda un objeto
distinto del que este deudor estaba obligado a darle en pago, queda irrevocablemente extinguida la fianza,
aunque después sobrevenga evicción del objeto.
Art. 1642. Aunque la novación se opere sin la substitución de un nuevo deudor, las prendas e hipotecas
de la obligación primitiva no pasan a la obligación posterior, a menos que el acreedor y el deudor
convengan expresamente en la reserva.
Pero la reserva de las prendas e hipotecas de la obligación primitiva no vale cuando las cosas
empeñadas o hipotecadas pertenecen a terceros, que no acceden expresamente a la segunda obligación.
Tampoco vale la reserva en lo que la segunda obligación tenga de más que la primera. Si, por ejemplo, la
primera deuda no producía intereses, y la segunda los produjere, la hipoteca de la primera no se
extenderá a los intereses.
Art. 1643. Si la novación se opera por la substitución de un nuevo deudor, la reserva no puede tener
efecto sobre los bienes del nuevo deudor, ni aun con su consentimiento.
Y si la novación se opera entre el acreedor y uno de sus deudores solidarios, la reserva no puede tener
efecto sino relativamente a éste. Las prendas e hipotecas constituidas por sus codeudores solidarios se
extinguen, a pesar de toda estipulación contraria; salvo que éstos accedan expresamente a la segunda
obligación.
Art. 1644. En los casos y cuantía en que no puede tener efecto la reserva, podrán renovarse las prendas
e hipotecas; pero con las mismas formalidades que si se constituyesen por primera vez, y su fecha será
la que corresponda a la renovación.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
El art. 2516 permite concluir que la acción hipotecaria no tiene un plazo único de
prescripción, porque se extingue conjuntamente con la obligación principal a la que
accede.
Art. 2516. La acción hipotecaria, y las demás que proceden de una obligación accesoria, prescriben junto
con la obligación a que acceden.
Art. 2496. El fiador podrá oponer al acreedor la prescripción renunciada por el principal deudor.
a. E x t i n c i ó n p o r v í a p r i n c i p a l .
44 Todo esto se ve confirmado en la sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago, de 5 junio de 2006, Banco del Estado de Chile con Víctor
Hugo Bueno Moris. En especial por el considerando cuarto que señala: que en nuestra legislación la hipoteca no puede extinguirse por
prescripción independientemente de la obligación que garantiza, pues, según lo confirman los artículos 2434 y 2516 del Código Civil, la acción
hipotecaria encaminada a perseguir la hipoteca, prescribe conjuntamente con la obligación principal a que accede, en aplicación del principio que
lo accesorio sigue la suerte de lo principal, de suerte que, como reiteradamente se ha sostenido por la Excma. Corte Suprema de Justicia, no
existe un plazo fijo y propio de prescripción para las acciones hipotecarias porque dependerá del plazo de prescripción de la obligación principal.
Por lo mismo, mientras no prescriba la obligación principal tampoco prescribirá la obligación accesoria hipotecaria ni la acción que persigue esta
última. De allí, que si la prescripción extintiva de la acción propia de la obligación principal se ha interrumpido en perjuicio del deudor personal,
ello ha surtido efectos jurídicos en detrimento del tercer poseedor o garante hipotecario, respecto de la acción propia de la obligación accesoria.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 2416. El que sólo tiene sobre la cosa que se hipoteca un derecho eventual, limitado o rescindible, no
se entiende hipotecarla sino con las condiciones y limitaciones a que está sujeto el derecho; aunque así
no lo exprese.
Si el derecho está sujeto a una condición resolutoria, tendrá lugar lo dispuesto en el artículo 1491.
Art. 1491. Si el que debe un inmueble bajo condición lo enajena, o lo grava con hipoteca, censo o
servidumbre, no podrá resolverse la enajenación o gravamen, sino cuando la condición constaba en el
título respectivo, inscrito u otorgado por escritura pública.
Es importante desde el punto de vista procesal, para que la resolución afecte a los
terceros (al acreedor hipotecario), que éstos sean emplazados.
ii. Por la l l e g a d a d e l p l a z o o d e l a c o n d i c i ó n f i j a d a e n e l c o n t r a t o d e
h i p o t e c a (art. 2434 inc. III) 45 . La hipoteca, como acto jurídico patrimonial, puede
sujetarse a modalidades (plazo o condición); el art. 2413 reconoce expresamente esta
posibilidad al disponer que la hipoteca podrá otorgarse bajo cualquiera condición y
desde o hasta día cierto.
Art. 2413. La hipoteca podrá otorgarse bajo cualquiera condición, y desde o hasta cierto día.
Otorgada bajo condición suspensiva o desde día cierto, no valdrá sino desde que se cumpla la condición o
desde que llegue el día; pero cumplida la condición o llegado el día, será su fecha la misma de la
inscripción.
Podrá asimismo otorgarse en cualquier tiempo antes o después de los contratos a que acceda, y correrá
desde que se inscriba.
Considerando este supuesto, el art. 2434 prescribe que la hipoteca puede extinguirse
por la llegada del plazo o por el evento de la condición resolutoria. Aquí encontramos
una mera aplicación a la hipoteca de los modos de extinguir las obligaciones (art. 1567).
Art. 1567. Toda obligación puede extinguirse por una convención en que las partes interesadas, siendo
capaces de disponer libremente de lo suyo, consienten en darla por nula.
Las obligaciones se extinguen además en todo o parte:
1º Por la solución o pago efectivo;
2º Por la novación;
3º Por la transacción;
4º Por la remisión;
5º Por la compensación;
6º Por la confusión;
7º Por la pérdida de la cosa que se debe;
8º Por la declaración de nulidad o por la rescisión;
9º Por el evento de la condición resolutoria;
10º Por la prescripción.
De la transacción y la prescripción se tratará al fin de este Libro; de la condición resolutoria se ha tratado
en el título De las obligaciones condicionales.
45 Es el plazo o condición de la hipoteca, no de la obligación principal, porque si fuese así, sería por vía consecuencial.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 2412. Si la constitución de la hipoteca adolece de nulidad relativa, y después se valida por el lapso de
tiempo o la ratificación, la fecha de la hipoteca será siempre la fecha de la inscripción.
v. C o n s o l i d a c i ó n d e l d o m i n i o e n m a n o s d e l a c r e e d o r . Si el acreedor llega
a ser dueño del inmueble hipotecado, el gravamen se extingue. Si bien esta causa no se
prevé en el título de la hipoteca, ésta se halla prevista en el art. 2406 en relación a la
extinción de la prenda. La hipoteca, como la define el CC, es un derecho de prenda sobre
el inmueble (art. 2407).
Art. 2407. La hipoteca es un derecho de prenda, constituido sobre inmuebles que no dejan por eso de
permanecer en poder del deudor.
Art. 2427. Si la finca se perdiere o deteriorare en términos de no ser suficiente para la seguridad de la
deuda, tendrá derecho el acreedor a que se mejore la hipoteca, a no ser que consienta en que se le dé
otra seguridad equivalente; y en defecto de ambas cosas, podrá demandar el pago inmediato de la deuda
46Sin perjuicio de esta renuncia, existe la renuncia relativa o posposición, en que el acreedor hipotecario preferente le cede su preferencia a un
acreedor de grado posterior.
Si la renuncia del acreedor fuera en fraude de sus acreedores, eso sería una hipótesis de acción pauliana.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
líquida, aunque esté pendiente el plazo, o implorar las providencias conservativas que el caso admita, si la
deuda fuere ilíquida, condicional o indeterminada.
Art. 2422. También se extiende la hipoteca a las pensiones devengadas por el arrendamiento de los
bienes hipotecados, y a la indemnización debida por los aseguradores de los mismos bienes.
Art. 2428. La hipoteca da al acreedor el derecho de perseguir la finca hipotecada, sea quien fuere el que
la posea, y a cualquier título que la haya adquirido.
Sin embargo, esta disposición no tendrá lugar contra el tercero que haya adquirido la finca hipotecada en
pública subasta, ordenada por el juez.
Mas para que esta excepción surta efecto a favor del tercero deberá hacerse la subasta con citación
personal, en el término de emplazamiento, de los acreedores que tengan constituidas hipotecas sobre la
misma finca; los cuales serán cubiertos sobre el precio del remate en el orden que corresponda.
El juez entre tanto hará consignar el dinero.
Art. 492. Si por un acreedor hipotecario de grado posterior se persigue una finca hipotecada contra el
deudor personal que la posea, el acreedor o los acreedores de grado preferente, citados conforme al
artículo 2428 del Código Civil, podrán, o exigir el pago de sus créditos sobre el precio del remate según
sus grados, o conservar sus hipotecas sobre la finca subastada, siempre que sus créditos no estén
devengados.
No diciendo nada, en el término del emplazamiento, se entenderá que optan por ser pagados sobre el
precio de la subasta.
Si se ha abierto concurso a los bienes del poseedor de la finca perseguida, o se le ha declarado en
quiebra, se estará a lo prescrito en el artículo 2477 de dicho Código.
Los procedimientos a que den lugar las disposiciones anteriores, se verificarán en audiencias verbales con
el interesado o los interesados que concurran.
La circunstancia de que se constituya hipoteca sobre un bien, no excluye ese bien del
derecho de prenda o garantía general que puedan tener otros acreedores de ese
deudor; y además, tampoco impide que puedan constituirse nuevas hipotecas sobre el
mismo bien, y en este caso, las hipotecas van a preferir unas a otras según sus fechas
de inscripción. Por ejemplo, se saca una propiedad a remate en 100 millones de pesos, y
existen sobre esta propiedad tres hipotecas; la hipoteca se purga o extingue respecto de
aquellos acreedores hipotecarios que habiendo sido citados a la subasta, no alcanzaren
pagarse; así, como en este caso existían tres acreedores (el acreedor hipotecario A por
60 millones, B por 40 millones, y C por 20 millones), si el bien se remató en 100 millones,
el acreedor hipotecario C no alcanzaría a pagarse, y si este acreedor fue citado dentro
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Los requisitos que, de conformidad con el art. 2428, deben observarse con el objeto de
hacer cesar el derecho de persecución de los acreedores hipotecarios respecto del
inmueble dado en hipoteca, son:
- La ley establece que es necesario que todos los acreedores que tengan hipoteca
sobre el bien, deben ser citados personalmente. Esta exigencia se justifica, porque
el interés de los acreedores está ligado a las resultas de la subasta; a ellos les
interesa que el precio que se obtenga sea lo suficientemente alto, de manera que
alcancen a satisfacer todos los créditos garantizados.
El art. 2428 habla de la citación de los acreedores, siendo necesaria su notificación
dentro del juicio. Esta notificación se hace según los arts. 43 y 47 del CPC.
Art. 43. La notificación se hará constar en el proceso por diligencia que subscribirán el notificado y el
ministro de fe, y si el primero no puede o no quiere firmar, se dejará testimonio de este hecho en la
misma diligencia.
La certificación deberá, además, señalar la fecha, hora y lugar donde se realizó la notificación y, de
haber sido hecha en forma personal, precisar la manera o el medio con que el ministro de fe
comprobó la identidad del notificado.
Art. 47. La forma de notificación de que tratan los artículos precedentes se empleará siempre que la
ley disponga que se notifique a alguna persona para la validez de ciertos actos, o cuando los
tribunales lo ordenen expresamente.
Podrá, además, usarse en todo caso.
- Que el bien se venda en pública subasta ordenada por el juez. La pública subasta se
produce como consecuencia de un juicio ejecutivo, juicio de quiebras, o del concurso
particular de acreedores hipotecarios (art. 2477).
47 Una de las hipótesis en que cesa el derecho de persecución es precisamente cuando la hipoteca se purga.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Aquí subyace la idea de venta forzada como consecuencia del ejercicio de la acción
ejecutiva. Por lo tanto, el legislador no se está refiriendo a todas las ventas
realizadas por el ministerio de la justicia.
Surge el problema de determinar si la purga de la hipoteca se produce cuando el
acreedor hipotecario de grado preferente se adjudica la cosa hipotecada por falta de
postura admisible, previamente tasada por peritos, habiéndose citado a los
acreedores de grado posterior. En este caso la opinión es que se produciría la purga
de la hipoteca.
Las situaciones que se pueden producir a partir del art. 2428, en conexión con el art. 492
del CPC, son tres:
- A c r e e d o r v a l i s t a s a c a a r e m a t e e l b i e n h i p o t e c a d o . Una tercera
posibilidad, es que la ejecución sea promovida por un acreedor valista, es decir, un
acreedor común, que no tiene constituida una hipoteca en su favor. En este caso se
deberá citar a todos los acreedores hipotecarios, y debe transcurrir el término de
emplazamiento. El problema que surge aquí, es determinar si los acreedores
hipotecarios tienen la opción de mantener la hipoteca o están obligados a pagarse
con el producto de la subasta. La doctrina en este punto está divida, ya que hay
quienes sostienen que si los acreedores hipotecarios se les reconoce está opción en
el caso de que otros acreedores hipotecarios de grado posterior saquen a remate la
propiedad, con mayor razón procede está opción en este caso; otros en cambio
48Si su crédito estuviese devengado, el legislador estaría amparando una posición arbitraria, ya que este acreedor debería cobrar su deuda, si no
toma esta decisión, sería un “capricho” por parte del acreedor.
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Pues si la deuda es muy grande, puede que nadie esté interesado en la propiedad: el acreedor de grado
inferior, puede pagarle al de grado superior, y en ese caso opera un pago por subrogación.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 1610. Se efectúa la subrogación por el ministerio de la ley y aun contra la voluntad del acreedor, en
todos los casos señalados por las leyes, y especialmente a beneficio,
2. Del que habiendo comprado un inmueble, es obligado a pagar a los acreedores a quienes el inmueble
está hipotecado.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
Art. 88. La rectificación de errores, omisiones o cualquiera otra modificación equivalente que el
Conservador, de oficio o a petición de parte, tuviere que hacer conforme al título inscrito, será objeto de
una subinscripción; y se verificará en el margen de la derecha de la inscripción respectiva, al frente de la
designación modificada.
ii. La cancelación de la inscripción que opera por renuncia del acreedor, si bien extingue la
hipoteca, deja subsistente la obligación principal.
iii. En caso de que opere por sentencia judicial, juez la ordenará cuando el interesado así
lo solicite, por los siguientes motivos:
a. C a r a c t e r í s t i c a s d e l a c a n c e l a c i ó n q u e o t o r g a e l a c r e e d o r .
La cancelación de la inscripción que hace el acreedor es un acto jurídico, que como tal,
debe cumplir con todos los requisitos necesarios para su existencia y validez (art. 1445). En
consecuencia, si la cancelación adolece de dolo, error o violencia en la persona del acreedor, y
concurren los requisitos de estos vicios de la voluntad, ella sería nula de nulidad relativa. Lo
mismo si se omite una formalidad habilitante.
b. Q u i é n e s p u e d e n s o l i c i t a r l a c a n c e l a c i ó n j u d i c i a l d e l a i n s c r i p c i ó n
y en contra de quién se dirige la acción.
El legislador nada expresa sobre el particular, pero aplicando las reglas generales se
llega a la conclusión que puede hacerlo todo aquel que tenga interés en la cancelación, por
ejemplo, el propio constituyente, otro acreedor hipotecario de grado preferente u otro acreedor
no hipotecario. La demanda de cancelación deberá dirigirse en contra del acreedor o las
personas que le hayan sucedido en sus derechos, sean éstos sus herederos, legatarios,
cesionarios o terceros subrogados en sus derechos, porque ellos son los interesados en el
mantenimiento de la hipoteca.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
c. R e s t a b l e c i m i e n t o d e l a h i p o t e c a .
Art. 2410. La hipoteca deberá además ser inscrita en el Registro Conservatorio; sin este requisito no tendrá valor
alguno; ni se contará su fecha sino desde la inscripción.
d. E f e c t o s d e l r e s t a b l e c i m i e n t o r e s p e c t o d e t e r c e r o s .
Para una acertada definición de los efectos del restablecimiento de la hipoteca respecto
de terceros, debe descartarse de antemano el caso en que el restablecimiento de la inscripción
hipotecaria se produjo por un acuerdo de voluntades entre el acreedor y el dueño del inmueble.
En este caso, es evidente que no puede afectar los derechos de terceros, sean éstos nuevos
acreedores hipotecarios o arrendatarios del inmueble. La razón es muy simple: la hipoteca
restablecida se mira como del todo nueva y su fecha será la de la nueva inscripción.
Pero si la hipoteca se restablece por sentencia judicial cuando la cancelación de la
inscripción fue errónea o indebida, por ejemplo, por no haberse citado a un acreedor hipotecario,
o por error del Conservador de Bienes Raíces, la respuesta no es tan pacífica ¿afectará a los
terceros este restablecimiento? La cuestión no ha sido expresamente resuelta por el legislador,
lo que ha permitido que existan opiniones encontradas. Ejemplo.
i. Para algunos, dicho restablecimiento afecta a los terceros, porque al quedar sin efecto la
cancelación, se supone que la inscripción siempre ha estado vigente y, por lo tanto, el
acreedor siempre ha conservado la hipoteca y su rango.
ii. Otros, por el contrario, estiman que no afecta los derechos de los terceros, ni a los que
tenían hipoteca vigente al momento de la cancelación, ni a los acreedores hipotecarios o
adquirentes cuyos derechos nacieron después de la cancelación y antes del
restablecimiento.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
iii. Existe una opinión intermedia. El restablecimiento de la hipoteca sólo afectaría a los
acreedores que tenían sus derechos al momento de la cancelación indebida, porque
estos tuvieron conocimiento de la hipoteca; pero no a los acreedores hipotecarios o
adquirentes, cuyos derechos han nacido en el tiempo intermedio.
SOMARIVA estima que esta última opinión es la que debe aceptarse, ya que si bien se
afecta los derechos del que obtiene el restablecimiento, se está protegiendo el interés
social, que es el de los terceros. Además, aceptar una posición contraria está en
oposición al principio de la publicidad, que es de la esencia del régimen hipotecario
vigente, en virtud del cual, si no hay inscripción no hay hipoteca. Por otro lado, es
necesario proteger a los terceros que, de buena fe, se han basado en las apariencias
creadas por la publicidad de una situación jurídica, en este caso, la cancelación de la
hipoteca y que confiados en esa apariencia actuaron en un determinado sentido.
Art. 96. El Conservador, independientemente de la responsabilidad a que es obligado por los daños y perjuicios que
ocasionare, podrá ser condenado a pagar una multa de dos a veinte pesos, si no anota en el Repertorio los títulos
en el acto de recibirlos; si no lo cierra diariamente, como se prescribe en el artículo 28; si no lleva los Registros en el
orden que preceptúa este Reglamento; si hace, niega o retarda indebidamente alguna inscripción; si no se conforma
a la copia auténtica para hacerla; si no son exactos sus certificados o copias; y en general, si incurre en otra falta u
omisión, contraviniendo las leyes y lo dispuesto en este Reglamento.
Es conveniente dar a conocer las normas que regulan las garantías hipotecarias en la
Ley General de Bancos (LGB), esto debido a su gran aplicación práctica.
La legislación aplicable de la LGB, se encuentra en el título VIII, art. 69, y título XIII, arts. 91
y siguientes. Los bancos están autorizados por ley para otorgar créditos con garantía hipotecaria,
así lo dispone el art. 69 Nº 7 de la LGB.
Los bancos con el objeto de conceder préstamos, pueden emitir letras de crédito que
correspondan a préstamos caucionados con hipoteca (art. 91 de la LGB). El Banco Central de
Chile es el encargado de fiscalizar dichas emisiones, controlarlas y fijar sus límites. Se debe
tener presente, que las personas que contraten préstamos en letras de créditos se obligan a
pagarlos en cuotas anticipadas o dividendos que se fijen en el contrato, comprendiendo éstos la
amortización, el interés y la comisión. Ahora bien, la situación de mayor relevancia, en la
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
práctica, es lo que sucede cuando un deudor hipotecario de un banco no paga las cuotas o
dividendos.
Art. 91. El Banco del Estado y los demás bancos podrán conceder préstamos, en moneda nacional o extranjera,
mediante la emisión de letras de crédito por igual monto que aquellos y su reembolso se hará por medio de
dividendos anticipados.
Las letras de crédito deberán estar expresadas en moneda corriente, en unidades reajustables o en otro sistema de
reajuste que autorice el Banco Central de Chile o en moneda extranjera. Las expresadas en moneda extranjera, en
todo caso, se pagarán en moneda corriente.
Con el objeto de conceder estos préstamos, los bancos podrán efectuar las siguientes operaciones:
1. Emitir letras de crédito que correspondan a préstamos caucionados con hipoteca.
2. Recaudar las cuotas que deben pagar los deudores hipotecarios y pagar los intereses y amortizaciones a los
tenedores de letras de crédito.
3. Amortizar en forma directa o indirecta las letras de crédito que hubieren emitido. La amortización indirecta podrá
ser por compra, rescate o sorteo a la par.
4. Comprar y vender letras de crédito por cuenta propia o ajena.
Estos mutuos no se podrán extender con cláusula a la orden ni cederse conforme a lo que dispone el Artículo 69,
número 7.
En cuanto a la situación del remate del inmueble hipotecado y la entrega del inmueble en
prenda pretoria, el hecho que se dé uno u otro supuesto dependerá de la voluntad del banco
acreedor. La ley se aleja de las reglas generales sobre la materia, conforme las cuales un
acreedor hipotecario tiene derecho a pedir el bien en prenda pretoria, una vez que se haya
intentado un segundo remate sin éxito, es decir, sin concurrir postores. Lo que aparece como
una ventaja para los bancos, cosa que se entiende si se toma en cuenta la actividad de éste y
las operaciones en el mercado de dinero.
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Prof. Nicolás Guzmán Mora.
a su crédito. A su vez, el banco aplicará las rentas o productos al pago de las cuotas adeudadas,
llevando una cuenta de ello y en caso de existir algún saldo, éste deberá ser entregado al
deudor.
El deudor tiene un derecho, ya que en cualquier tiempo puede poner fin a la prenda
pretoria, pagando las cantidades debidas al banco, caso en el cual se le hará entrega del
inmueble.
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