0% encontró este documento útil (0 votos)
23 vistas4 páginas

Vida Diferente

El documento explora el concepto de vivir una vida diferente en Cristo Jesús, enfatizando que la verdadera libertad se encuentra en la obediencia a sus enseñanzas y en la transformación que Él ofrece. Se destaca la diferencia entre ser esclavos del pecado y ser libres en Cristo, resaltando la importancia de vivir de acuerdo con la voluntad de Dios y el fruto que esto produce en nuestras vidas. La libertad en Cristo implica un nuevo comienzo, lleno de gracia y la guía del Espíritu Santo, permitiéndonos vivir para la gloria de Dios.

Cargado por

ulicaych2705
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
23 vistas4 páginas

Vida Diferente

El documento explora el concepto de vivir una vida diferente en Cristo Jesús, enfatizando que la verdadera libertad se encuentra en la obediencia a sus enseñanzas y en la transformación que Él ofrece. Se destaca la diferencia entre ser esclavos del pecado y ser libres en Cristo, resaltando la importancia de vivir de acuerdo con la voluntad de Dios y el fruto que esto produce en nuestras vidas. La libertad en Cristo implica un nuevo comienzo, lleno de gracia y la guía del Espíritu Santo, permitiéndonos vivir para la gloria de Dios.

Cargado por

ulicaych2705
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Tema: una vida diferente en cristo Jesús

b.b: 1 Pedro 2:16 Porque esta es la voluntad de Dios: que, haciendo bien, hagáis
callar la ignorancia de los hombres insensatos;
como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo
malo, sino como siervos de Dios.

Introducción
En este pasaje bíblico el apóstol pedro esta dirigiendo sus palabras a dos tipos de
personas pero que al parecer comparten un solo lugar, pero con dos tipos de personas
que no están expresando lo que realmente son
En otras palabras,
unos con una conducta de apariencia que no son de una persona íntegra y veraz, y
que solo buscan justificar su mal comportamiento y que aún están al servicio de sus
deseos negativos y que aun no a resplandecido la luz de cristo y que son esclavos de
unos sentimientos intensos
y otros que evitan esos deseos de su vieja naturaleza conservando su posición como
Servidores de Dios y no dando motivos al comentario y la murmuración
hombres y mujeres que comprendieron y lo tomaron con importancia y con respeto el
que es vivir una en cristo Jesús

juan 8:31-32
-Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros
permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

1.-aquí el señor Jesús es claro con los judíos (les dice para que sean mis discípulos
no basta con decir que creen, (la garantía para el señor no son nuestras muchas
palabras,
el Señor toma en cuenta
a- que vivamos sus palabras, es llevar un estilo de pensamiento diferente (tomar
decisiones en cristo, no tengo intenciones maliciosas,)
llevar cautivo todo pensamiento pecaminoso a la obediencia a Cristo ósea
no permito ideas de otros, ideas contrarias a la de cristo
b- cumplir cada consejo que nos da es poner el consejo de cristo en mi vida diaria
como al despertarme,
Aquí el Señor se dirige a judíos que habían creído en él, pero también estaban sus
opositores
a-pero aquí también el Señor Jesús les dice que para ser discípulo no es Solo creer
sino permanecer en las enseñanzas
b-que nos da las enseñanzas (firmeza para ser un discípulo)

- y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.


-le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de
nadie. ¿Cómo dices tú: ¿Seréis libres?

Libertad en Cristo: qué significa ser libre en la Biblia

Ser libre en Cristo significa que Jesús es el Señor de mi vida y que, gracias a su obra
en mí, el pecado no controla mis acciones. ¡Esa es la realidad de los que somos hijos
de Dios!

Desde el momento en el que permitimos que Jesús reine en nuestras vidas, que nos
llene con su presencia y nos transforme, él nos da las fuerzas necesarias para
obedecerle. Con su ayuda decimos no al pecado y sí a la voluntad de Dios. Dejamos
de ser esclavos del pecado y pasamos a vivir la vida plena que Dios anhela para
nosotros. ¡Esa es la maravillosa libertad que tenemos en él!
Juan 8:36 Así que, si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres.

Este pasaje nos da la seguridad que Somos ¡Libres en Cristo!

1. La verdad nos libera

Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: Si se
mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la
verdad, y la verdad los hará libres.
(Juan 8:31-32)

Cuando tenemos una experiencia genuina con Jesús, surge en nosotros un gran
anhelo de obedecerle y de ser fiel a él. ¡El toque salvador de Jesús no nos deja igual!
Nace en nosotros el deseo de sumergirnos en su Palabra y de buscar su presencia en
oración. Le permitimos hablar sobre su voluntad para nuestras vidas y mostrarnos lo
que desea hacer en nosotros.

Es en medio de esa búsqueda que él revela más de su verdad a nuestros corazones.


Nos muestra quiénes somos en él: sus hijos amados, redimidos para su gloria. Dios
nos revela su poder sobre el pecado. Nos da claridad en cuanto a la salvación que ya
consiguió para nosotros a través de su muerte en la cruz y su resurrección, y nos
muestra cómo debemos vivir ahora que somos sus hijos.

2. ¿Esclavos o libres?

Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado —respondió
Jesús—. Ahora bien, el esclavo no se queda para siempre en la familia; pero el hijo sí
se queda en ella para siempre. Así que, si el Hijo los libera, serán ustedes
verdaderamente libres.
(Juan 8:34-36)
¡Jesús nos da completa libertad! Al recibirlo como salvador dejamos de ser esclavos
del pecado. Pasamos a ser libres para vencer la tentación y para vivir la vida dentro
del propósito de Dios.

En Cristo tenemos libertad, pero debemos decidir si viviremos como hijos libres que
reflejan su imagen o si viviremos como esclavos. Dios nos da las fuerzas para no
ceder ante la tentación y nos recuerda que con él somos más que vencedores. Al
enfocarnos en Dios y en vivir dentro de su voluntad, disminuye en nosotros el deseo
de hacer lo que nos place y aumenta el anhelo de agradarlo.

3. La vida con Jesús

Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús,
pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y
de la muerte.
(Romanos 8:1-2)

La ley trae castigo severo, pero la vida con Jesús nos libera de la condenación. No
importa cuán grandes sean los errores cometidos en el pasado, cuando Dios con su
divina gracia decide perdonar, él concede un perdón completo.

Dios nos ofrece un nuevo comienzo lleno de vida abundante. Nos da la esperanza
para la eternidad con él y también nuestra vida aquí adquiere un nuevo sentido
gracias a la presencia del Espíritu Santo. Nuestra meta es vivir para la gloria de Dios y
llevar su presencia y amor dondequiera que vamos.

4. ¡Atención al fruto!

Cuando ustedes eran esclavos del pecado, estaban libres del dominio de la
justicia. ¿Qué fruto cosechaban entonces? ¡Cosas que ahora los
avergüenzan y que conducen a la muerte! Pero ahora que han sido
liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la
santidad que conduce a la vida eterna. Porque la paga del pecado es
muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús,
nuestro Señor.
(Romanos 6:20-23)

Aquí vemos la diferencia entre una vida esclava del pecado y una dedicada al servicio de
Dios, dominada por él y su justicia. Es fácil saber quién o qué gobierna nuestras vidas: solo
debemos mirar el fruto. El pecado trae fruto que avergüenza y lleva a la muerte espiritual.
Sin embargo, el fruto de justicia o de una vida puesta al servicio de Dios, es un fruto lleno de
santidad y conduce a la vida eterna.

Una vida santa es una apartada para Dios que busca agradarlo en todo momento.
¡Necesitamos llenarnos del Espíritu Santo! Es así como logramos reconocer el gran regalo de
vida eterna que Dios nos ha dado. Viviendo llenos del Espíritu, perseveramos en
obediencia a la Palabra de Dios. Es por su gracia que hemos pasado de muerte a vida en
Cristo Jesús y nuestras vidas no pueden quedarse igual ante esta realidad.

5. Firmes en nuestra libertad

Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse
firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.
(Gálatas 5:1)

En Jesús tenemos libertad tanto del yugo del pecado como de tener que cumplir con toda la
ley del Antiguo Testamento. No hay nada que podamos hacer para ganar el perdón de Dios,
no importa cuán buenos aparentemos ser ante los ojos de los demás. Somos salvos por la
gracia de Dios (Efesios 2:8-9) y solo el sacrificio de Cristo nos trae verdadera libertad.

También podría gustarte