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Sentencia #3

La Tercera Sala Penal de Apelaciones Nacional ha revisado el recurso de apelación presentado por la defensa de Jorge Henrique Simoes Barata, quien enfrenta cargos por colusión agravada en perjuicio del Estado, y ha confirmado la prisión preventiva por 36 meses. La decisión se basa en la existencia de elementos de convicción que indican una fuerte sospecha de su participación en actos de corrupción, así como el peligro de fuga dado su falta de arraigo en Perú. La resolución también destaca la complejidad del caso y la necesidad de garantizar su presencia en el proceso judicial.

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Sentencia #3

La Tercera Sala Penal de Apelaciones Nacional ha revisado el recurso de apelación presentado por la defensa de Jorge Henrique Simoes Barata, quien enfrenta cargos por colusión agravada en perjuicio del Estado, y ha confirmado la prisión preventiva por 36 meses. La decisión se basa en la existencia de elementos de convicción que indican una fuerte sospecha de su participación en actos de corrupción, así como el peligro de fuga dado su falta de arraigo en Perú. La resolución también destaca la complejidad del caso y la necesidad de garantizar su presencia en el proceso judicial.

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Corte Superior Nacional de Justicia Penal Especializada

TERCERA SALA PENAL DE APELACIONES NACIONAL


Expediente : 00003-2017-159-5001-JR-PE-02
Jueces superiores : Sologurén Anchante / Enriquez Sumerinde / Mosqueira Cornejo
Ministerio Público : Fiscalía Superior Coordinadora del Equipo Especial de Fiscales
Imputado : Jorge Henrique Simoes Barata
Delitos : Colusión agravada
Agraviado : El Estado
Especialista judicial : Pilar Gabriela Esteba Velásquez
Materia : Apelación de auto sobre prisión preventiva

Resolución N.° 04
Lima, tres de enero
de dos mil veinticinco.

VISTOS y OÍDOS: En audiencia pública, el recurso de


apelación interpuesto por la defensa técnica de Jorge Henrique Simoes Barata,
en contra de la Resolución N.° 16, de fecha 7 de octubre de 2024, emitida por el
juez titular del Sexto Juzgado de Investigación Preparatoria Nacional, que
resolvió declarar fundado el requerimiento de prisión preventiva en contra del
imputado por el plazo de 36 meses. Lo anterior, en la etapa de investigación
preparatoria del proceso penal seguido en contra de Jorge Henrique Simoes
Barata como cómplice primario por la presunta comisión del delito de colusión
agravada, en agravio del Estado. Actúa como ponente el juez superior VÍCTOR
JOE MANUEL ENRIQUEZ SUMERINDE y ATENDIENDO:

I. ANTECEDENTES

1.1 Mediante escrito N° 27922-2024 de fecha 9 de julio de 2024, la Fiscalía


presentó requerimiento de prisión preventiva contra Jorge Henrique Simoes
Barata, por lo que el Sexto Juzgado de Investigación Preparatoria Nacional, por
resolución N° 16, de fecha 7 de octubre de 2024, declaró fundado el
requerimiento de prisión preventiva por 36 meses contra Jorge Henrique Simoes
Barata.

1.2 La defensa técnica interpuso recurso de apelación mediante escrito de


ingreso 44678-2024 de fecha 24 de octubre de 2024, la misma que fuera
concedida mediante Resolución N° 18, de fecha 25 de octubre de 2024 y
elevados los actuados a la Sala Superior.

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1.3 Esta Sala Superior, mediante Resolución N° 1, de fecha 5 de noviembre de


2024, señaló fecha para la audiencia de apelación, la misma que se realizó con
las partes asistentes. Por lo tanto, luego de la deliberación respectiva, este
Colegiado procede a emitir el siguiente pronunciamiento.

II. HECHOS MATERIA DE IMPUTACIÓN1

2.1 Según el requerimiento de prisión preventiva, se imputa a JORGE HENRIQUE


SIMOES BARATA el delito de Colusión Agravada, a título de cómplice, por
cuanto, en su condición de superintendente (2009-2012) y director ejecutivo
(2012-2016) de la empresa Odebrecht Latinvest y representante del
conglomerado empresarial Odebrecht (hoy Novonor), durante la gestión
presidencial (2011-2016) se habría concertado indebidamente con la pareja
presidencial – Ollanta Humala Tasso y Nadine Heredia Alarcón, en perjuicio del
patrimonio del Estado, respecto a:

a) La terminación del contrato de concesión del proyecto Gasoducto


Andino del Sur, para luego obtener la buena pro del proyecto Gasoducto
Sur Peruano.
b) La irregular devolución de la GARANTÍA N° 1 que aseguraba el
cumplimiento de las obligaciones asumidas por el concesionario en el
marco del proyecto Gasoducto Andino del Sur.
c) La transferencia del Estudio de Impacto Ambiental y otros estudios del
proyecto Gasoducto Andino del Sur al proyecto Gasoducto Sur Peruano.
d) La gestación de un nuevo proceso de concesión, "Mejoras a la Seguridad
Energética del País y Desarrollo del Gasoducto Sur Peruano", convocado
bajo la modalidad de Asociación Pública Privada (APP), esto es, en
cofinanciación con el Estado.
e) La estructuración del proyecto "Mejoras a la Seguridad Energética del
País y Desarrollo del Gasoducto Sur Peruano" en una sola concesión.
f) El favorecimiento fraudulento con la adjudicación de la buena pro del
proyecto "Mejoras a la Seguridad Energética del País y Desarrollo del
Gasoducto Sur Peruano", al consorcio Gasoducto Sur Peruano,
conformado por la empresa Odebrecht.

III. FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN IMPUGNADA

3.1 El Sexto Juzgado de Investigación Preparatoria Nacional, mediante


Resolución N° 16, del 7 de octubre de 2023, declaró FUNDADO el requerimiento

1 Según el requerimiento fiscal de prisión preventiva de fecha 08 de julio de 2024; y, la Disposición

N.° 78, de fecha 27 de febrero de 2020, disposición de formalización y continuación de la


investigación preparatoria, emitida en la Carpeta Fiscal N.° 12-2017 – "Caso Gasoducto"

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fiscal de prisión preventiva por el plazo de 36 meses contra Jorge Henrique


Simoes Barata, investigado por el delito de colusión agravada, en el caso
denominado "Gasoducto". La resolución se sustenta en la verificación de los
presupuestos materiales de prisión preventiva: la existencia de elementos de
convicción que acreditan una sospecha fuerte sobre su participación como
cómplice primario en actos de concertación con la pareja presidencial Ollanta
Humala y Nadine Heredia durante 2011-2016, la prognosis de pena superior a 9
años, y el peligro procesal evidenciado en la ausencia de arraigo en Perú y su
conducta procesal obstructiva.

3.2 Respecto al primer presupuesto de la prisión preventiva, sobre los graves y


fundados elementos de convicción, la recurrida analizó con respecto al grado
de sospecha fuerte respecto de Jorge Simoes Barata en actos de colusión.
Destaca el registro en la agenda de Nadine Heredia de una reunión del 31 de
agosto de 2010 con "Jorge Barata y O.H.", que se corrobora con la declaración
de Álvaro Gutiérrez sobre el financiamiento de $3 millones al "Proyecto OH" bajo
los seudónimos "Barbudos" y "Crepier Barbudos". Este elemento se ve reforzado
por el testimonio de María Elena Llanos, empleada del Hotel Los Delfines, quien
presenció múltiples reuniones entre Barata y la pareja presidencial, y la
declaración del testigo reservado TR-01-3D2FPCECF-2016 que detalló seis
encuentros entre 2006-2011 donde Barata manifestó su interés prioritario en el
Gasoducto Sur.

3.3 La recurrida señala que los documentos empresariales analizados revelan el


entramado de la concertación. El documento interno "Eventos que impactam
projeto" detalla la estrategia de Odebrecht para obtener las concesiones,
mientras que el Acuerdo de Confidencialidad del 28/10/2011 entre Petroperú y
Odebrecht, el Convenio de participación del 13/02/2014 y el Memorándum de
Entendimiento del 23/06/2011 evidencian las coordinaciones irregulares. Los
registros de visitas a Palacio demuestran reuniones cruciales con Marcelo
Odebrecht, tras las cuales se emitió el Oficio 02-2013-DM para incorporar
aceleradamente el proyecto.

3.4 Precisa que, las declaraciones de colaboradores proporcionan detalles


específicos sobre los actos colusorios. Mario Alvarado Pflucker reveló el
compromiso de no ejecutar una fianza de $67 millones, José Alejandro Graña
testificó sobre la transferencia irregular de estudios técnicos de Kuntur a GSP, y
Jorge Merino expuso las instrucciones directas de Nadine Heredia para
favorecer a Barata. El Informe pericial en concesiones N° 02-2023-ESC/BSB
documenta las irregularidades, mientras que los correos electrónicos

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descubiertos evidencian coordinaciones sobre la estructuración del proyecto en


un solo contrato por orden presidencial.

3.5 La conducta posterior del imputado refuerza la sospecha fuerte. Las partidas
registrales N° 13885700, 13933864 y 13948740 demuestran la enajenación
sistemática de sus bienes en 2017, coincidiendo con su salida definitiva del país.
Sus registros migratorios revelan constantes viajes internacionales, y su historial
judicial documenta cinco inasistencias consecutivas a citaciones entre 2022-
2023. La revocatoria de sus beneficios como colaborador eficaz y las
contradicciones entre sus declaraciones de 2019 y 2023 completan un cuadro
probatorio que acredita sólidamente su participación en los hechos imputados.

3.6 De ese modo, respecto al segundo presupuesto que señala el artículo 268
del Código Procesal Penal, la prognosis de pena, el auto consideró que para el
delito de colusión agravada imputado a Jorge Simoes Barata, previsto en el
segundo párrafo del artículo 384° del Código Penal, modificado por la Ley N°
30111, que establece una pena abstracta entre 6 y 15 años. El juzgado,
aplicando los criterios de determinación de pena establecidos en los artículos
45°A y 46° del Código Penal, junto al sistema de tercios desarrollado en el
Acuerdo Plenario N° 1-2023-CIJ-112, ubica la pena probable en el tercio medio
(9 a 12 años) por presentar una circunstancia agravante genérica consistente
en el abuso de cargo y posición económica (Art. 46.2.h CP).

3.7 Aunque la defensa no cuestionó específicamente este presupuesto, el


juzgado precisó que, si bien el imputado es procesado a título de cómplice
primario, le corresponde la misma pena que al autor por aplicación del artículo
25° del Código Penal que establece la homogeneidad de penas para el
cómplice primario. Además, descartó la aplicación de atenuantes privilegiadas
o beneficios premiales, dado que el imputado manifestó expresamente su
decisión de no acogerse a ninguna salida alternativa, proyectando finalmente
una pena concreta de 9 años que supera ampliamente el mínimo legal de 5
años exigido por el artículo 268° del CPP.

3.8 La resolución también desestimó la circunstancia cualificada agravante de


habitualidad postulada por la fiscalía en audiencia, al no haberse acreditado
con prueba suficiente la existencia de condenas previas firmes contra el
imputado. Este análisis detallado de la prognosis penal evidencia que el
segundo presupuesto material de la prisión preventiva se encuentra plenamente
satisfecho, considerando además la gravedad del hecho que involucra actos
de corrupción en dos megaproyectos de inversión pública que han generado
un perjuicio patrimonial significativo al Estado.

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3.9 Respecto al tercer presupuesto del artículo 268, la resolución recurrida


analiza el peligro procesal enfatizando la ausencia total de arraigo de Jorge
Simoes Barata en Perú. El juzgado verifica que el imputado no registra domicilio
real en el país desde febrero de 2017, cuando canceló su residencia y se retiró
definitivamente según registros migratorios. Las partidas registrales evidencian el
desprendimiento sistemático de sus bienes mediante poderes otorgados ese
año, incluyendo la venta de vehículos Audi (placas BOI526 y D6E-341) y Hyundai
(DOP-269), así como la transferencia de inmuebles en San Isidro a sus hijas
mediante anticipo de herencia.

3.10 La resolución destaca que el imputado carece de arraigo laboral,


encontrándose en condición de jubilado según su propia declaración en el
caso Metro de Lima y la información de SUNAT. Aunque acreditó arraigos en
Brasil (domicilio, familia y actividad económica), el juzgado considera que esto
no desvirtúa el peligro de fuga, pues siguiendo la jurisprudencia constitucional, el
arraigo debe verificarse en la jurisdicción del tribunal que lo procesa. Además, el
imputado manifestó expresamente en audiencia su firme resolución de no
retornar al Perú.

3.11 En lo que concierne a la conducta procesal del imputado refuerza el


peligro de fuga. Se documentan cinco inasistencias consecutivas a citaciones
judiciales en el caso Humala entre 2022-2023, pese a ser testigo clave. La
revocación de sus beneficios como colaborador eficaz por incumplir
obligaciones y las contradicciones entre su declaración del 12/12/2019 y
posterior testimonio del 14/06/2023 demuestran falta de sometimiento a la
justicia peruana. Su facilidad para desplazarse internacionalmente se evidencia
en constantes viajes entre Brasil, Chile y Australia registrados por INTERPOL
mediante dos pasaportes activos.

3.12 El juzgado desestima el peligro de obstaculización postulado por la


fiscalía, considerando que los testigos ya declararon y podrían actuarse sus
testimonios mediante prueba anticipada. Sin embargo, el peligro de fuga
verificado resulta suficiente para justificar la medida, máxime cuando el
imputado se encuentra fuera del alcance de la jurisdicción nacional y ha
expresado su negativa a retornar voluntariamente al país.

3.13 La resolución desarrolla el test de proporcionalidad señalando que la


prisión preventiva contra Jorge Simoes Barata satisface el juicio de idoneidad al
existir una relación causal entre el medio (privación de libertad) y el fin
constitucional legítimo (persecución penal efectiva), sustentada en la sospecha
fuerte acreditada mediante múltiples elementos de convicción sobre su

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participación en actos colusorios que defraudaron al Estado en dos importantes


proyectos de inversión pública.

3.14 Respecto al juicio de necesidad, el juzgado determina que no existen


medidas alternativas igualmente eficaces para asegurar la presencia del
imputado en el proceso. Medidas menos gravosas como comparecencia,
impedimento de salida, detención domiciliaria o vigilancia electrónica resultan
materialmente inejecutables al encontrarse el imputado fuera del país con
expresa resolución de no retornar. La única medida viable para sujetar al
proceso a una persona que se encuentra fuera de la jurisdicción nacional es la
prisión preventiva.

3.15 En cuanto al juicio de proporcionalidad en sentido estricto, la resolución


pondera que el grado de satisfacción del principio constitucional de
persecución penal efectiva supera el nivel de afectación al derecho a la
libertad. Esto considerando la gravedad de los hechos que involucran presunta
gran corrupción en dos megaproyectos estatales, el alto perjuicio ocasionado al
Estado, y la necesidad de garantizar la presencia del imputado para la eficacia
del proceso. El plazo de 36 meses se justifica por la complejidad del caso que
involucra más de 30 imputados y abundante documentación por procesar.

3.16 La resolución enfatiza que la medida resulta razonable y proporcional


pues no se sustenta únicamente en la gravedad del delito o la cuantía de la
pena esperada, sino principalmente en elementos objetivos que acreditan el
peligro procesal, como la ausencia de arraigo en el país, el sistemático
desprendimiento de bienes, la salida definitiva del territorio nacional, y una
conducta procesal que evidencia falta de sometimiento a la jurisdicción
peruana. Estas circunstancias, evaluadas en conjunto, justifican la necesidad,
idoneidad y proporcionalidad de la prisión preventiva.

3.17 La resolución sustenta el plazo de 36 meses de prisión preventiva


atendiendo a la complejidad excepcional del caso "Gasoducto", que
comprende más de 30 imputados, múltiples delitos vinculados a una
organización criminal y abundante documentación por procesar. Si bien la
investigación preparatoria está próxima a concluir, el juzgado anticipa que las
etapas intermedia y juzgamiento demandarán plazos superiores a los ordinarios
por la necesidad de actuar numerosa prueba documental y testimonial,
además de las posibles incidencias procesales.

3.18 El plazo se justifica también por la conexión con procesos de


colaboración eficaz en curso, la necesidad de asegurar la presencia del
imputado hasta una eventual ejecución de sentencia, y los probables

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procedimientos de cooperación internacional para ejecutar la medida, por


cuanto el imputado se encuentra fuera del país. La recurrida precisa que el
cómputo iniciará cuando el investigado sea puesto a disposición del juzgado,
sea por entrega voluntaria o mediante mecanismos de cooperación
internacional, concluyendo que 36 meses constituye un plazo razonable y
necesario para garantizar la eficacia del proceso penal.

IV. ARGUMENTOS DEL RECURRENTE

4.1 La defensa de Jorge Henrique Simoes Barata interpone recurso de


apelación el 24 de octubre de 2024 contra la Resolución N° 16 que declaró
fundado el requerimiento de prisión preventiva, pretendiendo su revocatoria.
Fundamenta su recurso en doce agravios principales que cuestionan:
vulneración a garantías procesales constitucionales, error por desconocimiento
de inmunidad judicial, errores en verificación de sospecha fuerte, inobservancia
de prohibiciones probatorias, incorrecta aplicación de presunciones legales, y
falta de proporcionalidad.

4.2 El primer agravio alega la vulneración de garantías procesales


constitucionales: derecho a la defensa, motivación cualificada y presunción de
inocencia. La defensa sostiene que el juez relativizó indebidamente la
comprobación del estándar probatorio de sospecha fuerte, basándose
erróneamente en que la defensa no contestó ni contradijo los hechos, el
recurrente argumenta que el juez omitió considerar que el deber de verificar los
presupuestos de la prisión preventiva tiene como fundamento la garantía de
presunción de inocencia y no el principio dispositivo. Además, señala que no se
respondió al argumento sobre la imposibilidad de alcanzar sospecha grave
únicamente con testimonios de colaboradores eficaces.

4.3 Como segundo agravio, cuestiona que el auto apelado desconoció la


inmunidad judicial otorgada al imputado en nueve acuerdos celebrados entre
autoridades de Perú y Brasil entre 2018 y 2023. En estos acuerdos, Jorge Barata
participó como colaborador de la justicia brasileña, comprometiéndose a decir
la verdad con la garantía expresa de las autoridades peruanas de no
perseguirlo penal, civil ni administrativamente. La defensa argumenta que esta
inmunidad elimina un presupuesto procesal al hacer que el hecho no sea
perseguible penalmente, constituyendo un impedimento absoluto para la
formalización del proceso y el dictado de prisión preventiva.

4.4 La recurrida rechazó este argumento señalando que la inmunidad judicial


no existe por no estar regulada en el Código Procesal Penal. Sin embargo, la
defensa sostiene que esta interpretación es errónea, pues la inmunidad está

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reconocida en el artículo 37 de la Convención de las Naciones Unidas contra la


Corrupción (Convención de Mérida), el artículo 24 del Tratado de Asistencia
Judicial en Materia Penal entre Perú y Brasil, y el artículo 508 del Código Procesal
Penal sobre cooperación internacional. La defensa enfatiza que los convenios
de inmunidad fueron suscritos para que el Perú accediera a información sobre
este y otros casos.

4.5 En su tercer agravio, la defensa argumenta que el juez infringió el artículo


156.2 del CPP al no respetar la prohibición de probar hechos que tienen calidad
de cosa juzgada. Se refiere a una sentencia de amparo donde la Segunda Sala
Civil confirmó la legalidad de la descalificación del consorcio competidor y el
consecuente otorgamiento de la buena pro a Odebrecht. La defensa sostiene
que, si la justicia constitucional ya determinó que estos actos administrativos
fueron legales, en el proceso penal no se puede intentar probar su ilegalidad.

4.6 El juez rechazó este argumento señalando que no existe identidad entre lo
resuelto en el amparo y la imputación penal. Sin embargo, la defensa enfatiza
que no se trata de identidad procesal sino de la prohibición expresa del artículo
156.2 del CPP de probar hechos ya establecidos por sentencia firme. Si la
descalificación del competidor fue declarada legal, sostiene que no se puede
construir una imputación por colusión basada en que dicha descalificación fue
fraudulenta para favorecer ilegalmente a Odebrecht con la buena pro.

4.7 Como cuarto agravio, cuestiona que el auto venido en grado no consideró
la prohibición de probar hechos objeto de decisión de experto en proceso
pericial regulado por la ley de arbitraje con efecto de cosa juzgada. La defensa
sostiene que la decisión del experto sobre la terminación del contrato de
concesión y la devolución de garantías tiene carácter de cosa juzgada arbitral,
y que el juez omitió pronunciarse sobre los efectos de cosa juzgada de esta
decisión pericial. Cuestiona que el juez ignoró la prohibición de probar hechos
que fueron resueltos con calidad de cosa juzgada por un experto técnico en un
proceso pericial arbitral. La defensa explica que el contrato de concesión Kuntur
establecía que las controversias técnicas debían someterse a decisión final e
inapelable de un experto, según la Ley de Arbitraje.

4.8 En este caso, el experto determinó que existió causa de fuerza mayor que
justificó terminar el contrato y devolver las garantías. Esta decisión fue
confirmada por la Segunda Sala Civil al declarar infundado el recurso de
anulación del Estado, generando una doble cosa juzgada: arbitral (decisión del
experto) y judicial (confirmación de la Sala). La defensa argumenta que, si la
decisión del experto estableció la legalidad de la terminación del contrato y

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devolución de garantías, y esto fue validado judicialmente, no es posible probar


en el proceso penal que estos actos fueron producto de colusión. El juez
simplemente omitió pronunciarse sobre los efectos de cosa juzgada de esta
decisión pericial.

4.9 La defensa en su quinto agravio cuestiona que el juez rechazó aplicar la


presunción de licitud de los actos administrativos establecida en el artículo 9 de
la Ley del Procedimiento Administrativo General y el artículo 9 de la Ley del
Sistema Nacional de Control. Según la defensa, la recurrida argumentó que esta
presunción solo opera en procesos administrativos o judiciales donde se
cuestiona la validez del acto administrativo, no en el proceso penal. La defensa
sostiene que esta interpretación es errónea, pues la presunción de licitud opera
como una presunción iuris tantum que protege la validez de los actos
administrativos mientras no sean declarados inválidos por autoridad
competente.

4.10 En este caso, sostiene que la conclusión del contrato de concesión


Kuntur, la devolución de garantías, la transferencia de estudios ambientales y el
otorgamiento de la buena pro del proyecto GSP son actos administrativos que
gozan de presunción de licitud. Además, argumenta que esta presunción se ve
reforzada por la cosa juzgada constitucional y arbitral que confirmó la legalidad
de estos actos. Por tanto, para sustentar la prisión preventiva, la fiscalía debería
primero desvanecer esta presunción de licitud con prueba suficiente, lo cual no
ha ocurrido.

4.11 Como sexto agravio, la defensa señala error por la no aplicación de la


regla de los actos propios y principio de buena fe procesal, al existir
pronunciamientos contradictorios del Estado sobre los mismos hechos. La
defensa plantea este agravio porque considera que el Estado está violando el
principio que prohíbe actuar contra los propios actos (venire contra factum
proprium), al mantener posiciones contradictorias sobre los mismos hechos a
través de sus diferentes órganos.

4.12 La defensa señala que el juez no aplicó la regla de los actos propios y el
principio de buena fe procesal al permitir que el Estado mantenga posiciones
contradictorias. Argumenta que existen cuatro contradicciones por parte del
Estado: cuando el Poder Judicial declaró legal la adjudicación pero la fiscalía la
califica de fraudulenta; cuando el gobierno no aplicó la cláusula anticorrupción
sino resolvió el contrato por motivos financieros; cuando el Ministerio Público
mantiene dos teorías diferentes sobre la descalificación del competidor en dos

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procesos distintos; y cuando el Estado cuestiona ahora la devolución de


garantías que antes validó mediante un experto técnico.

4.13 Sostiene que estas conductas procesales incompatibles del Estado violan
la regla de actos propios, que impide que un sujeto adopte conductas
contradictorias entre sí. Indica que el juez omitió analizar estas contradicciones
al momento de dictar la prisión preventiva, permitiendo que el Estado
mantenga posiciones incoherentes sobre los mismos hechos. La defensa expone
"señor director de debate son los nueve acuerdos de inmunidad judicial que el
doctor Vela y el equipo ha firmado, o sea, estamos utilizando documentos del
equipo especial y el otro es la sentencia que anuló la revocatoria que también
está notificada la fiscalía. Son documentos generados por la propia fiscalía,
entonces salvo la resolución que también se notificó la fiscalía."

4.14 La defensa argumenta estas contradicciones del Estado cuando expone


los cuatro escenarios ante la sala: cuando el Poder Judicial declaró legal la
adjudicación versus la posición de la fiscalía; cuando el gobierno no aplicó
cláusula anticorrupción sino motivos financieros; cuando el Ministerio Público
tiene dos teorías diferentes sobre la descalificación; y cuando el Estado
cuestiona la devolución de garantías previamente validada.

4.15 Como séptimo agravio, la defensa argumenta error en la verificación de


sospecha fuerte de la imputación porque el Juez la realizó sin considerar que en
el requerimiento de prisión preventiva no se estableció objeto y tema de prueba
al no describir clara, expresa y circunstanciadamente el pacto de colusión que
habrían celebrado Constructora Norberto Odebrecht S.A., a través de Jorge
Henrique Simoes Barata, con el ex Presidente de la República Ollanta Humala
Tasso y la ex Primera Dama Nadine Heredia Alarcón. Señala que el auto
apelado no advirtió que en los fundamentos fácticos solamente se hace
referencia a la donación electoral y a los actos administrativos efectos de la
colusión, pero no a los hechos constitutivos del delito. Considerando quinto,
Apartado 5.3.5, páginas 71 y 72

4.16 Como octavo agravio La defensa argumenta que el juez no verificó


adecuadamente los requisitos especiales para valorar el testimonio de
colaboradores eficaces, permitiendo que estos sean la prueba principal del
caso. Señala que la jurisprudencia, especialmente el Acuerdo Plenario 1-2019,
establece que el testimonio de un colaborador eficaz no puede ser prueba
única ni preponderante, sino que requiere corroboración con otras pruebas
objetivas (credibilidad extrínseca reforzada).

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4.17 Específicamente, la defensa apunta que los testimonios de José Alejandro


Graña Miro Quesada y Hernando Alejandro Graña Acuña se basaron
enteramente en declaraciones previas de Jorge Barata, formando una cadena
de testimonios de colaboradores que se corroboran entre sí. Esto violaría el
artículo 473.10 del Código Procesal Penal y la jurisprudencia establecida en las
Casaciones 1294-2021-Santa y 277-2021-Nacional, que prohíben la
corroboración cruzada entre testimonios de colaboradores eficaces, requiriendo
en su lugar prueba independiente y no sospechosa que corrobore los hechos
nucleares de la imputación.

4.18 Como noveno agravio, la defensa argumenta que el juez erró al


desestimar los arraigos que Jorge Barata tiene en Brasil, pese a que la
jurisprudencia (especialmente el caso Sepúlveda) establece que los arraigos en
el país de origen son válidos para evaluar el peligro procesal. Señala que el juez
reconoce que Barata tiene todos los arraigos (domiciliario, familiar y económico)
en Brasil, pero incorrectamente considera que esto no es suficiente.

4.19 La defensa enfatiza que desde 2017, cuando Barata retornó a Brasil tras
concluir sus actividades con Odebrecht, ha colaborado extensamente con el
Ministerio Público peruano desde su país, contribuyendo a la construcción de
múltiples casos incluyendo este. Destaca que ha brindado tres declaraciones
(2019-2023) y que su información ha sido fundamental para el desarrollo del
proceso, como se evidencia en la disposición de formalización y otras
resoluciones. Por tanto, argumenta que la residencia de Barata en Brasil no ha
obstaculizado la investigación ni el proceso, por lo que no debería considerarse
como indicador de peligro de fuga.

4.20 Como décimo agravio, la defensa argumenta que el juez evaluó


incorrectamente el comportamiento procesal al considerar que Barata
incumplió su acuerdo de colaboración eficaz porque no se declaró culpable en
el caso Gasoducto. La defensa sostiene que esta evaluación es errónea por dos
razones fundamentales: En primer lugar, las declaraciones de Barata han sido
uniformes en las tres ocasiones que ha declarado, reconociendo
consistentemente el aporte de tres millones de dólares para la campaña
electoral, pero negando la existencia de sobornos. La defensa argumenta que
no se puede obligar a un colaborador a declararse culpable de hechos que
niega. En segundo lugar, la defensa señala que el comportamiento procesal
relevante para el peligro de fuga debe evaluarse en función de la concurrencia
o no a los llamados jurisdiccionales, y no en base a si el imputado reconoce o
niega los hechos. Además, apunta que la resolución que revocó los beneficios

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de colaboración eficaz ha sido anulada por la sala, por lo que el acuerdo sigue
vigente y no puede usarse como fundamento del peligro procesal.

4.21 Según la defensa, el undécimo error del auto recurrido fue considerar
revocados los beneficios por colaboración eficaz de Jorge Simoes Barata sin
una decisión judicial firme al respecto. La defensa señala que el juez se basó en
que los beneficios premiales del imputado habían sido anulados, sin tomar en
cuenta que esa resolución de revocatoria estaba apelada. Además, la defensa
hizo ver al juez que la apelación es sin efecto suspensivo conforme a norma
expresa. Es decir, mientras no haya una decisión firme, los beneficios de Barata
como colaborador eficaz siguen vigentes. Por eso, la defensa concluye que no
se puede construir un peligro procesal sobre la base de una resolución de
revocatoria que aún no tiene firmeza, peor aún si la Sala ha anulado la referida
resolución de primera instancia que revocó los beneficios.

4.22 La defensa plantea como duodécimo agravio, error que el juez no aplicó
adecuadamente el principio de proporcionalidad al dictar prisión preventiva
contra Jorge Simoes Barata. Argumentan que no se consideraron factores
relevantes como que la investigación preparatoria ya había concluido durante
la misma audiencia de prisión preventiva. Además, la defensa resalta que en el
proceso hay otros 31 coimputados, todos ellos con comparecencia, algunos
incluso sólo con comparecencia restringida. Lo que es más grave aún, 13 de
esos coimputados enfrentan imputaciones más serias que las que pesan sobre
Barata, como autoría de los delitos de organización criminal y colusión, mientras
que a Barata únicamente se le acusa de complicidad en colusión.

4.23 La defensa subraya que varios de los imputados que gozan de


comparecencia son funcionarios públicos a quienes se les imputa ser autores de
los delitos. Por todo ello, sostienen que el principio de proporcionalidad
demandaba que el juez fundamente por qué, con esos antecedentes
procesales, se justifica que Barata termine siendo el único imputado en este
caso sobre el que recaiga una medida tan gravosa como la prisión preventiva.

V. POSICIÓN DEL MINISTERIO PÚBLICO

5.1 Conforme se aprecia de los actuados y el debate en audiencia, el Ministerio


Público sostiene que la resolución que ordenó la prisión preventiva contra Jorge
Simoes Barata es producto de un análisis exhaustivo que verificó la concurrencia
de graves elementos de convicción, prognosis de pena y peligro procesal.
Rechaza que el juez haya relativizado el análisis, señalando que evaluó 139
elementos de convicción, encontrando en 45 de ellos un nivel de sospecha
fuerte sobre la participación colusoria.

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5.2 Sobre la supuesta inmunidad judicial, argumenta que no existe tal figura en
el ordenamiento procesal penal peruano y que se requiere un acuerdo de
colaboración eficaz homologado, lo cual no existe para este caso específico.
Respecto a la cosa juzgada constitucional, sostiene que el proceso de amparo
evaluó aspectos diferentes y que no existe identidad de objeto, sujetos ni
fundamento.

5.3 En cuanto al peligro procesal, la fiscalía enfatiza que si bien Barata tiene
arraigos en Brasil, no existe ningún vínculo que lo ate al Perú ni garantía de que
cumplirá con las diligencias. Resalta que tras someterse a colaboración eficaz,
comenzó a transferir sus propiedades en Perú y no ha vuelto al país. Además,
destaca su comportamiento procesal negativo al no concurrir a declarar en
cinco oportunidades.

5.4 La fiscalía también rebate el argumento sobre el principio de


proporcionalidad, defendiendo que la medida es idónea y necesaria
considerando la gravedad del delito y la necesidad de asegurar la eficacia de
una eventual sentencia. Resalta que el procesado ha manifestado
expresamente que no volverá al Perú.

VI. DELIMITACIÓN DE LOS TEMAS OBJETO DE PRONUNCIAMIENTO

6.1 Es materia de pronunciamiento respecto de los agravios expuestos por la


defensa técnica de Jorge Henrique Simoes Barata. En ese sentido, corresponde
analizar si la decisión de primera instancia que resolvió imponer el mandato de
prisión preventiva por el plazo de treinta y seis meses en contra del imputado
antes mencionado, ha sido emitida conforme a derecho, considerando los
elementos de convicción aportados durante el proceso; o, por el contrario, se
ha vulnerado los principios de legalidad, presunción de inocencia y
proporcionalidad al imponer una medida gravosa de ultima ratio como es la
prisión preventiva, cuando no concurren los presupuestos materiales que exige
el artículo 268 del CPP. En consecuencia, atendiendo a la pretensión planteada
por el recurrente, esta Sala Superior estaría facultada de declarar su revocatoria,
o su nulidad, en caso de nulidades absolutas no advertidas por el impugnante,
de conformidad con el artículo 409 y 419 del CPP.

VII. FUNDAMENTOS DE LA SALA SUPERIOR

 El derecho a recurrir las resoluciones judiciales y la competencia de la Sala

7.1 Debemos señalar que el derecho–garantía a recurrir o apelar las decisiones


emitidas por un órgano jurisdiccional, reconocido en nuestro marco normativo

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nacional2 y supranacional3, de acuerdo al desarrollo jurisprudencial de la Corte


Interamericana de Derechos Humanos, no solo implica que un juez o tribunal
superior procure la corrección de decisiones jurisdiccionales contrarias al
derecho4, sino que debe garantizar un examen integral de la decisión recurrida5
y procurarse resultados o respuestas para el fin por el cual fue concebido6.

7.2 El artículo 419.1 del CPP prescribe que la apelación atribuye a la Sala Penal
Superior, dentro de los límites de la pretensión impugnatoria, examinar la
resolución recurrida tanto en la declaración de hechos cuanto en la aplicación
de derecho. Conforme a lo dispuesto en el artículo 409.1 del CPP, la
impugnación confiere a este Tribunal competencia solamente para resolver la
materia impugnada, así como para declarar la nulidad en caso de nulidad
absolutas o sustanciales no advertidas por las partes.

7.3 Asimismo, debe quedar claro que conforme a la Casación N.° 413-2014-
Lambayeque, las Salas de Apelaciones deben circunscribir su pronunciamiento
respecto a los agravios expresados en los recursos impugnatorios efectuados en
el plazo legal y antes de su concesorio, y no los efectuados con posterioridad a
ello, mucho menos, evaluar una prueba no invocada; pues de ocurrir ello, se
estaría vulnerando el principio de congruencia recursal con afectación del
derecho de defensa7. El principio de congruencia está consagrado en el
artículo 409 del CPP y se exterioriza en la vigencia de los aforismos tantum
devolutum quantum appellatum y el de la prohibición de la reformatio in peius.

7.4 Por ello, lo que será materia de pronunciamiento por esta Sala Superior se
circunscribe a los agravios o cuestionamientos formulados en el recurso
impugnatorio debidamente concebido.

 En cuanto a la debida motivación de las resoluciones judiciales

2 El artículo 139.6 de la Constitución Política del Perú establece que "son principios y derechos de la
función jurisdiccional: (...) 6. La pluralidad de instancia".
3 El artículo 8 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos comprende las garantías

judiciales que tiene toda persona al comparecer ante un órgano jurisdiccional. En su inciso 2,
referido a los derechos que tiene una persona inculpada de un delito, en el literal h, expresamente
se contempla el "derecho de recurrir el fallo ante el juez o tribunal superior".
4 Caso Herrera Ulloa vs. Costa Rica. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas,

sentencia del 2 de junio de 2004.


5 Caso Zegarra Marín vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas, sentencia

del 15 de febrero de 2017.


6 Caso Mohamed vs. Argentina. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas, sentencia

del 23 de noviembre de 2012. En términos similares se ha pronunciado en el caso Mendoza y otros


vs. Argentina. Excepciones Preliminares, Fondo y Reparaciones, sentencia del 14 de mayo de 2013.
7 De fecha 7 de abril de 2015, fundamento trigésimo quinto.

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7.5 Se sabe que el artículo 139 de la Constitución recoge los derechos y


garantías de la función jurisdiccional. Este artículo, en su tenor, resalta
particularmente la importancia del debido proceso en su inciso 3, y la imperiosa
necesidad de una motivación escrita en las resoluciones judiciales, tal como se
estipula en el inciso 5. La motivación, entendida como exigencia constitucional,
forma parte integral del contenido protegido de la garantía procesal de tutela
jurisdiccional efectiva. Esta garantía impone al juez el deber ineludible de
fundamentar sus decisiones, apoyándose en razones tanto fácticas como
jurídicas. Es menester destacar que el derecho a una debida motivación de las
resoluciones judiciales no es un mero formalismo; por el contrario, “[…] constituye
una garantía fundamental en los supuestos en que con la decisión emitida se
afecta de manera negativa la esfera o situación jurídica de las personas”8. En
este sentido, una decisión desprovista de una motivación adecuada, suficiente
y congruente se consideraría arbitraria y, por ende, inconstitucional.

7.6 Siendo así, en concordancia con la jurisprudencia reiterada de la Corte


Interamericana de Derechos Humanos, el deber de motivación constituye una
de las garantías esenciales para salvaguardar el derecho a un debido proceso.
Este deber implica la “exteriorización de la justificación razonada que permite
llegar a una conclusión y conlleva una exposición racional de las razones que
llevan al juzgador a adoptar una decisión”9. La trascendencia de esta garantía
radica en su contribución a una administración de justicia imparcial y en la
prevención de decisiones arbitrarias, evidenciando a las partes que sus
argumentos han sido considerados. Asimismo, en aquellos casos donde las
decisiones son susceptibles de recurso, la motivación posibilita la crítica de la
resolución y facilita un nuevo examen ante una instancia superior.

7.7 De otro lado, es crucial comprender que la exigencia de motivación no


implica necesariamente responder de manera exhaustiva a cada argumento
presentado por las partes involucradas en un litigio. Más bien, lo que se requiere
es que la fundamentación de las decisiones sea objetiva, coherente y
pertinente al caso específico que se juzga. De esta forma, se salvaguarda la
imparcialidad y la justicia en el proceso de toma de decisiones, permitiendo que
las partes comprendan claramente las razones detrás del fallo emitido y, a su
vez, fortaleciendo la confianza en el sistema judicial.

7.8 Conforme ha establecido la Corte Suprema en la Casación N° 978-2023


Huaura, la debida motivación implica que las decisiones sean resultado de un

8 Cfr. Exp. N.° 05601-2006-PA/TC, fundamento 3, y reiterado en el Exp. N.° 02462-2011- PH/TC
9 Fundamento 148 de la sentencia de 02 de noviembre de 2021-Caso Manuela y otros vs. El
Salvador.

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razonamiento coherente, objetivo y suficiente, no pudiendo validarse decisiones


que adolezcan de arbitrariedad o inconsistencias. Del mismo modo, en la
Casación N° 295-2019 Cusco, se indica que la falta de coherencia narrativa en
una decisión judicial, al presentar un discurso confuso e incapaz de transmitir las
razones que la sustentan, constituye una deficiencia en la motivación interna.

7.9 En ese sentido, la motivación aparente se presenta cuando no se expresan


las razones mínimas que sustentan la decisión o no se responde a lo alegado por
las partes. Por último, en la sentencia del Tribunal Constitucional N° 00728-2008-
PHC/TC, se señala respecto de “la motivación aparente que es aquella que no
da cuenta de las razones mínimas que sustentan tal decisión o de que no
responde a las alegaciones de las partes en el proceso o porque solo intenta
dar un cumplimiento formal al mandato, amparándose en frases sin ningún
sustento fáctico o jurídico”10. Tal es así que toda decisión que carezca de
motivación adecuada, suficiente y congruente, constituirá una decisión
arbitraria y, por tanto, inconstitucional.

7.10 En ese sentido, la suficiencia en la motivación de las resoluciones


judiciales, responde a un criterio cualitativo y material, no meramente formal.
Consiste en exponer las razones auténticas de la decisión, y todas las que hayan
sido relevantes para llegar a la misma11. Por su parte, Juan Alliste Santos12 señala
que la motivación suficiente se entiende como el conjunto de elementos
necesariamente presentes en la decisión judicial para que ésta sea válida. Con
este criterio se alude a un mínimo de razonamiento justificativo ineludible para
que la resolución judicial sea acorde a las funciones de la exigencia
constitucional y legal de motivación. En cuanto a la congruencia en la
motivación de las resoluciones judiciales, se define como aquella en la que "la
sentencia omite decidir sobre alguna de las pretensiones procesales". Es decir,
cuando no se respeta la congruencia y suficiencia en la motivación. De
acuerdo al Tribunal Constitucional, la incongruencia se presenta cuando: 1) hay
desviación del debate y 2) cuando se resuelve una cuestión no solicitada, o
bien cuando el colegiado deja por incontestadas las pretensiones13. Tal es así
que toda decisión que carezca de motivación adecuada, suficiente y
congruente, constituirá una decisión arbitraria y, por tanto, inconstitucional.

 El derecho a la libertad personal

10 Cfr. STC. Exp. 00728-2008-PHC/TC Caso Giuliana Flor de María Llamoja Hilares
11 Talavera Elguera, Pablo (2010): La sentencia Penal en el Nuevo Código Procesal Penal, Neva estudio S.A.C.
Lima-Perú.
12 Alliste Santos, Tomas Javier. (2011) La Motivación de las Resoluciones judiciales. Editorial Marcial Pons

Ediciones Jurídicas y Sociales S.A. Madrid


13 STC N° 03433-2013-PA/TC y STC. Exp. 00728-2008-PHC/TC Caso Giuliana Flor de María Llamoja Hilares

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7.11 En principio, destacamos que la Constitución reconoce, de forma


específica en el artículo 2.24, que toda persona tiene derecho a la libertad y
seguridad personal. Este es entendido como un derecho subjetivo que garantiza
que ninguna persona puede sufrir una limitación o restricción a su libertad física
o locomotora, ya sea mediante detenciones, internamiento o condenas
arbitrarias14.

7.12 No obstante, lo señalado precedentemente, es necesario precisar que


ningún derecho fundamental es limitado, dado que no tienen la capacidad de
subordinar en toda circunstancia, al resto de derechos, principios o valores a los
cuales la Constitución también concede protección15. En ese sentido, el
derecho a la libertad individual y sus derechos contenidos (libertad personal) no
son absolutos, pues se encuentran sujetos a la posibilidad de limitaciones,
restricciones o intervenciones constitucionalmente admitidas en función de la
necesidad de tutelar otros bienes jurídicos relevantes en el Estado
Constitucional16. Tal es el hecho que el artículo 2.24.f de la Constitución
establece: "nadie puede ser detenido sino por mandamiento escrito y motivado
del juez o por las autoridades policiales en caso de flagrante delito".

 Las medidas de coerción procesal

7.13 El Código Procesal Penal (CPP) regula, en la Sección III del Título V, las
medidas de coerción procesal, definidas como los actos de coerción directa
que recaen sobre los derechos de relevancia constitucional (personal y real).
Estas medidas se ordenan con la finalidad de evitar determinadas actuaciones
perjudiciales que pueda realizar el imputado en el transcurso del proceso y que
puedan incidir tanto en derechos de carácter patrimonial como personal. En
virtud de ello, es posible sostener respecto de esta última clasificación, que este
tipo de medidas impone limitaciones al derecho a la libertad personal
ambulatoria, entre las que se encuentra la prisión preventiva.

7.14 La imposición de tales medidas serán legítimas y justificadas, siempre y


cuando se sujeten a ciertos parámetros legales y constitucionales, así como a la
concurrencia de presupuestos materiales y formales, pues de rebasar tales
contornos, la medida se convierte en arbitraria, excesiva o desproporcionada.

 La prisión preventiva

14STC N.° 1091-2002-HC/TC, de fecha 12 de agosto de 2002, fundamento jurídico 2.


15 Sentencia del Tribunal Pleno Jurisdiccional N.° 0019-2005-PI/TC, de fecha 21 de julio de 2005,
fundamento jurídico 12.
16 STC N.° 04780-2017-PHC/TC y 00502-2018-PHC/TC (acumulado) Piura, caso: Ollanta Moisés

Humala Tasso y Nadine Heredia Alarcón, de fecha 28 de abril de 2018, fundamento jurídico 26.

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7.15 El artículo 268 del CPP señala expresamente los requisitos denominados
presupuestos materiales, que sustentan la aplicación de la prisión preventiva
como medida cautelar sin distinción de delitos. Estos presupuestos son los
siguientes: a) que existan fundados y graves elementos de convicción para
estimar razonablemente la comisión de un delito que vincule al imputado como
autor o partícipe del mismo; b) que la sanción por imponerse en el caso
concreto sea superior a cinco años de pena privativa de la libertad; y, c) que,
en razón de sus antecedentes y otras circunstancias del caso particular, se
permita colegir razonablemente que el imputado tratará de eludir la acción de
la justicia (peligro de fuga) o de obstaculizar la averiguación de la verdad
(peligro de obstaculización). Asimismo, en el fundamento vigésimo cuarto de la
Casación N.° 626-2013-Moquegua, se agrega que son materia de contradicción
en la audiencia de prisión preventiva: d) la proporcionalidad de la medida y e)
el plazo de duración de esta última.

7.16 Tales presupuestos deben cumplirse conjuntamente y deben ser


analizados en cada caso concreto de acuerdo a los criterios jurisprudenciales
establecidos en las Casaciones N.° 626-2013-Moquegua17, 631-2015-Arequipa18,
1445-2018-Nacional19 y el Acuerdo Plenario N.° 1-2019/CIJ-11620. De este modo,
el análisis debe ser sucesivo, esto es, primero se analizarán y verificaran los
graves y fundados elementos de convicción, luego la pena probable y,
finalmente, el peligro procesal tanto de fuga como de obstaculización. Es obvio,
que, si no se verifica el primer presupuesto en un caso en concreto, no podrá
pasarse a analizar los siguientes presupuestos materiales. Asimismo, se tiene claro
que, en segunda instancia, se pone mayor énfasis en los presupuestos materiales
cuestionados por el recurrente en su recurso impugnatorio21.

7.17 Por otro lado, esta Sala Superior, en anterior oportunidad22, citando a la
Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ha precisado también las
características que debe tener una medida de prisión preventiva para ajustarse
a las disposiciones de la Convención Americana, entre ellas: i) es una medida
cautelar y no punitiva: debe estar dirigida a lograr fines legítimos y
razonablemente relacionados con el proceso penal en curso; no puede
convertirse en una pena anticipada ni basarse en fines preventivo−generales o
preventivo−especiales atribuibles a la pena; ii) debe fundarse en elementos
probatorios suficientes: para disponer y mantener medidas como la prisión

17 De fecha 30 de junio de 2015.


18 De fecha 21 de diciembre de 2015.
19 De fecha 11 de abril de 2019.
20 De fecha 10 de setiembre de 2019.
21 Expediente N.° 43-2018-7, Resolución N.° 2, de fecha 17 de mayo de 2019, fundamento 2 y ss.
22 Expediente N.° 28-2017-16, Resolución N.° 2, de fecha 24 de febrero de 2020, fundamento 10.

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preventiva deben existir elementos probatorios suficientes que permitan suponer


razonablemente que la persona sometida a proceso ha participado en el ilícito
grave que se investiga, es decir, que la sospecha tiene que estar fundada en
hechos específicos, esto es, no en meras conjeturas o intuiciones abstractas; de
ahí que el Estado solo está autorizado a privar de la libertad a una persona
cuando alcance el conocimiento suficiente para poder llevarla a juicio, lo que
trae como consecuencia que al Estado le esté prohibido detener para luego
investigar; y, iii) está sujeta a revisión periódica, en tanto que tal medida no
debe prolongarse cuando subsistan las razones que motivaron su adopción.

7.18 Por lo tanto, al ser la prisión preventiva una medida cautelar no punitiva,
existe una obligación estatal de no restringir la libertad del detenido más allá de
los límites estrictamente necesarios para asegurar que aquel no impedirá el
desarrollo del procedimiento ni eludirá la acción de la justicia. Se podrá ordenar
la prisión preventiva de un imputado solo de manera excepcional y cuando no
existan otras garantías que aseguren su comparecencia en el juicio23. De esta
forma, para que se respete la presunción de inocencia al ordenarse medidas
restrictivas de la libertad, es preciso que el Estado fundamente y acredite, de
manera clara y motivada, según cada caso concreto, la existencia de los
referidos requisitos exigidos por la Convención Americana de Derechos
Humanos. Proceder de otro modo equivaldría a anticipar la pena, lo cual
contraviene principios generales del derecho ampliamente reconocido, entre
ellos, el principio de presunción de inocencia24.

7.19 Respecto a la determinación del plazo de esta medida de coerción


personal, según el artículo 272 del CPP, el plazo de la prisión preventiva no
durará más de nueve meses; sin embargo, para los casos complejos, el plazo es
de dieciocho meses, mientras que, para los casos de criminalidad organizada, el
plazo no durará más de treinta y seis meses. Estos últimos plazos se sustentan en
las posibles dificultades que podría tener el Ministerio Público para lograr los fines
del proceso; sin embargo, este máximo legal no significa que necesariamente
en todos los casos deba ordenarse la medida por el máximo de dicho plazo,
sino que deberá analizarse el caso concreto con base en criterios de
proporcionalidad y razonabilidad.

7.20 Por su parte, la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema25 ha


precisado que la finalidad de la prisión preventiva es la realización de la

23 Sentencias de la CIDH, caso Tibi vs Ecuador, de fecha 7 de setiembre de 2004, fundamento

jurídico 106; y, caso J. vs. Perú, de fecha 27 de noviembre de 2013, fundamento jurídico 157.
24 Sentencia de la CIDH, caso Usón Ramírez vs. Venezuela, de fecha 20 de noviembre de 2009,

fundamento jurídico 144.


25 Casación N.° 1445-2018-Nacional, de fecha 11 de abril de 2019, fundamento cuarto.

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administración de la justicia penal y la evitación de hechos delictivos, de ahí es


que se ha declarado que la ponderación que debe hacer el juez para optar por
la prisión preventiva debe ser la adecuada y ponderar entre los intereses en
juego como la libertad de una persona cuya inocencia se presume, la
realización de la administración de la justicia penal y la evitación de hechos
delictivos; es decir, por un lado, se examinarán los hechos, todas las
circunstancias que puedan concurrir; y, por otro, si la restricción del derecho
fundamental a la libertad es inevitable en virtud de proteger un bien jurídico que
en el caso concreto debe prevalecer. Tal examen surge de lo dispuesto por el
artículo 253, incisos 2 y 3, del CPP.

7.21 Finalmente, para la imposición de medidas restrictivas de derechos, debe


observarse, entre otros, el principio de proporcionalidad, el cual constituye un
mecanismo jurídico de trascendental importancia en el Estado Constitucional, y
como tal tiene por función controlar todo acto de los poderes públicos en los
que puedan verse lesionados los derechos fundamentales, entre otros bienes
constitucionales26. Este principio exige examinar si la medida estatal que limita
un derecho fundamental es idónea para conseguir el fin constitucional que se
pretende con esta; si es estrictamente necesaria, es decir, que no exista ningún
otro medio alternativo que tenga igual eficacia para alcanzar el fin perseguido
y que sea más benigno con el derecho afectado; y, si el grado de limitación de
un derecho fundamental por parte de la medida estatal es proporcional con el
grado de realización del fin constitucional que orienta esta medida.

 DE LOS AGRAVIOS DEL IMPUTADO JORGE HENRIQUE SIMOES BARATA

7.22 De conformidad con su recurso impugnatorio y los agravios expuestos


oralmente en la audiencia de vista, los argumentos de la defensa técnica de
Jorge Henrique Simoes Barata se encuentran dirigidos a cuestionar los tres
presupuestos materiales de la prisión preventiva dictada en su contra, así como
aspectos formales y de legalidad procesal. Para tal efecto, se analizará si los
referidos presupuestos materiales se han dado de forma copulativa.

A) RESPECTO DE LA PRETENSIÓN NULIFICANTE POR AFECTACIÓN A DERECHOS


FUNDAMENTALES Y FALTA DE MOTIVACIÓN

7.23 En cuanto al primer agravio señalado por la defensa, respecto a que la


resolución impugnada carece de motivación cualificada, de la revisión del auto
venido en grado se aprecia que la recurrida realizó un análisis exhaustivo de los
elementos de convicción ofrecidos por el Ministerio Público, examinando cada

26 STC N.° 0012-2006-PI/TC, del 15 de diciembre de 2006, emitida por el Tribunal Constitucional.

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uno de los 139 elementos aportados, encontrando que 45 de ellos alcanzaban


el estándar de sospecha fuerte respecto a la presunta participación del
investigado Jorge Henrique Simoes Barata en los hechos de colusión atribuidos.
Lo relevante es que el juez no se limitó a una mera enunciación de los
elementos, sino que efectuó una valoración individual y conjunta, explicando
por qué cada elemento aportaba al nivel de sospecha requerido para dictar la
medida cautelar. Si bien el auto venido en grado señaló que la defensa decidió
no contestar los elementos de convicción, ello no significó una renuncia a su
deber de análisis, tanto es así que dedicó más de 40 páginas al examen
detallado de cada elemento probatorio, explicando cómo contribuían a
generar convicción sobre los seis actos concretos que se atribuyen al
investigado.

7.24 De otro lado, contrario a lo alegado por la defensa, el auto impugnado


contiene una motivación cualificada y reforzada propia de una resolución que
restringe derechos fundamentales. Así, la resolución impugnada desarrolló de
forma profusa el marco normativo y jurisprudencial aplicable a la prisión
preventiva, citando incluso estándares internacionales y pronunciamientos de la
Corte IDH. Luego procedió a un análisis individualizado de los elementos de
convicción, desde la página 74 hasta la 82, explicando cómo cada uno
aportaba al estándar de sospecha fuerte. También analizó la prognosis de pena
y el peligro procesal de forma detallada. La alegación de que el juez relativizó el
análisis por la no contradicción de la defensa resulta inexacta, pues
precisamente señaló que aún sin contradicción debía verificar si la solicitud
fiscal contenía elementos que alcancen el nivel de sospecha fuerte, tarea que
cumplió cabalmente.

7.25 Por estas consideraciones, este Colegiado concluye que el auto


impugnado satisface plenamente las exigencias de motivación cualificada que
impone la Constitución y la jurisprudencia para las resoluciones que restringen
derechos fundamentales. Se aprecia un análisis sólido y coherente de los
presupuestos materiales de la prisión preventiva, con especial énfasis en los
elementos de convicción que sustentan la sospecha fuerte, la prognosis de
pena y el peligro procesal. El hecho que el juez haya mencionado la no
contradicción de la defensa no enerva en modo alguno la exhaustividad de su
análisis, que se evidencia en la extensión y profundidad de sus fundamentos. Por
lo tanto, el primer agravio debe ser desestimado.

7.26 Respecto al cuestionamiento sobre la presunta vulneración al derecho de


defensa y presunción de inocencia, el argumento tampoco resulta atendible. La
defensa sostiene que la recurrida no respondió el argumento sobre la

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imposibilidad de alcanzar sospecha grave únicamente con testimonios de


colaboradores eficaces; sin embargo, de la revisión del auto impugnado se
aprecia que la recurrida sí abordó esta cuestión, señalando expresamente en el
fundamento 5.4.10 que "con relación a los datos aportados por los aspirantes o
colaboradores eficaces, conforme a la normativa procesal y la jurisprudencia
reseñada en autos, los datos que no han sido corroborados, no se han tomado
en cuenta, en cambio sí, se ha tomado en cuenta toda información ingresada
por colaboradores o delatores debidamente verificadas". Es más, la recurrida
hizo especial mención a la información proporcionada por el testigo José
Alejandro Graña Miroquesada, quien fue examinado como órgano de prueba
en el proceso especial de Prueba Anticipada, con todas las garantías de
publicidad, contradicción e inmediación.

7.27 Asimismo, resulta importante destacar que la convicción de sospecha


fuerte no se sustentó únicamente en testimonios de colaboradores eficaces, sino
que el auto recurrido valoró documentos de distinta naturaleza remitidos por
entidades públicas como la Contraloría General de la República, la Oficina de
Migraciones, el Ministerio de Energía y Minas, informes finales emitidos por
consultoras particulares, información de Registros Públicos, cartas, mensajes
electrónicos e información de testigos no colaboradores. Por lo tanto, el
estándar probatorio alcanzado se sustenta en una pluralidad de elementos de
convicción debidamente corroborados entre sí, que fueron objeto de un análisis
conjunto y razonado por parte del auto apelado.

7.28 De este modo, no se advierte vulneración alguna al derecho de defensa


ni a la presunción de inocencia, pues el juez cumplió con analizar
exhaustivamente los elementos de convicción y su suficiencia para alcanzar el
estándar de sospecha fuerte, más allá de la decisión de la defensa de no
controvertirlos. La presunción de inocencia, como regla de juicio, exige que la
responsabilidad penal se determine con suficiente actividad probatoria, lo que
en el caso de la prisión preventiva se traduce en elementos que sustenten una
sospecha fuerte, estándar que ha sido satisfecho con el análisis probatorio
efectuado en el auto impugnado. Por estas consideraciones adicionales, el
primer agravio debe ser desestimado en todos sus extremos

7.29 Del análisis de la resolución venida en grado, se advierte que la recurrida


sí ha cumplido con el deber constitucional de motivación de las resoluciones
judiciales. La recurrida ha expresado las razones fácticas y jurídicas que
sustentan la decisión de imponer la prisión preventiva contra el mencionado
imputado, valorando los elementos de convicción presentados por el Ministerio
Público y los argumentos esgrimidos por las partes en la audiencia. Asimismo, el

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auto apelado ha explicado las razones por las cuales no considera suficientes los
arraigos presentados por la defensa para desvirtuar el peligro de fuga, dado
que deben analizarse en conjunto con la gravedad de los hechos, el daño
causado y la pertenencia a una organización criminal. Por tanto, no se advierte
una motivación no cualificada como alega la defensa, sino un razonamiento
coherente y suficiente que da cuenta de los fundamentos de la decisión
adoptada.

B) RESPECTO DE LOS PRESUPUESTOS MATERIALES PARA DICTAR MEDIDA DE


PRISIÓN PREVENTIVA

a) Sobre la existencia de fundados y graves elementos de convicción

7.30 En principio se imputa a Jorge Henrique Simoes Barata ser cómplice


primario del delito de colusión agravada, previsto en el artículo 384 segundo
párrafo del Código Penal, por cuanto, en su condición de superintendente
(2009-2012) y director ejecutivo (2012-2016) de la empresa Odebrecht Latinvest y
representante del conglomerado empresarial Odebrecht (hoy Novonor),
durante la gestión presidencial (2011-2016) se habría concertado
indebidamente con la pareja presidencial – Ollanta Humala Tasso y Nadine
Heredia Alarcón, en perjuicio del patrimonio del Estado, a través de los
siguientes actos concretos:

a) La terminación del contrato de concesión del proyecto Gasoducto


Andino del Sur luego la conquista del proyecto Gasoducto Sur Peruano.

b) La irregular devolución de la GARANTÍA N° 1 que aseguraba el


cumplimiento de las obligaciones asumidas por el concesionario en el
marco del proyecto Gasoducto Andino del Sur.

c) La transferencia del Estudio de Impacto Ambiental y otros estudios del


proyecto Gasoducto Andino del Sur al proyecto Gasoducto Sur Peruano.

d) La gestación de un nuevo proceso de concesión, "Mejoras a la Seguridad


Energética del País y Desarrollo del Gasoducto Sur Peruano", convocado
bajo la modalidad de Asociación Pública Privada (APP), esto es, en
cofinanciación con el Estado.

e) La estructuración del proyecto "Mejoras a la Seguridad Energética del


País y Desarrollo del Gasoducto Sur Peruano" en una sola concesión.

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f) El favorecimiento fraudulento con la adjudicación de la buena pro del


proyecto "Mejoras a la Seguridad Energética del País y Desarrollo del
Gasoducto Sur Peruano", al consorcio Gasoducto Sur Peruano,
conformado por la empresa Odebrecht.

7.31 La fiscalía sustenta su imputación en elementos de convicción que


revelan que el investigado Jorge Henrique Simoes Barata habría orquestado,
junto con la pareja presidencial, un entramado de actos administrativos
aparentemente lícitos pero que en realidad respondían a un pacto colusorio
previo, cuyo objetivo final era favorecer a la empresa Odebrecht con la
adjudicación del proyecto Gasoducto Sur Peruano. Este concierto de
voluntades se habría materializado en dos momentos: primero, en la fase de
ejecución del proyecto Kuntur (Gasoducto Andino del Sur) para hacer posible su
terminación y devolución de garantías; y segundo, en la gestación,
estructuración y adjudicación del nuevo proyecto Gasoducto Sur Peruano bajo
condiciones que favorecían claramente a Odebrecht.

7.32 En ese sentido, en cuanto al segundo agravio postulado por la defensa,


sobre el error por no verificar la violación a la legalidad procesal penal al
desconocer la inmunidad judicial reconocida en 9 acuerdos celebrados, es
necesario precisar que la inmunidad judicial que alega la defensa no se
encuentra contemplada en nuestro ordenamiento procesal penal como una
institución autónoma que impida la persecución penal. El artículo 472° del CPP,
que regula el proceso especial de colaboración eficaz, establece claramente
en su inciso 3 que "(…) la sentencia de colaboración eficaz es oponible a todos
los procesos que se detallan en el Acuerdo de Beneficios y Colaboración",
mientras que el inciso 4 precisa que "(…) no comprende el procedimiento de
colaboración eficaz aquellos cargos que el solicitante o sindicado no acepte".

7.33 Los acuerdos que invoca la defensa, celebrados entre autoridades


peruanas y brasileñas entre 2018 y 2023, si bien contienen compromisos de no
usar determinada información o pruebas contra el investigado, no constituyen
per se un impedimento absoluto para la persecución penal por hechos no
comprendidos específicamente en los referidos acuerdos. Es más, el propio
artículo 37° de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción
(Convención de Mérida), que cita la defensa como fundamento de la
inmunidad judicial, establece que esta posibilidad debe implementarse "de
conformidad con los principios fundamentales de su derecho interno", y en
nuestro caso, el derecho interno exige la celebración de un acuerdo de
colaboración eficaz específico y su homologación judicial para que opere
cualquier beneficio premial.

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7.34 En el caso concreto, la defensa no ha podido demostrar que los hechos


materia de investigación en el presente proceso (Caso Gasoducto) hayan sido
objeto específico de algún acuerdo de colaboración eficaz homologado
judicialmente. Si bien presenta documentos que contienen compromisos
generales de no persecución, ninguno de ellos se refiere concretamente a los
actos de colusión que se investigan en este proceso. Es más, el procedimiento
especial de colaboración eficaz N° 01-2017, que invoca como originario, solo
comprende cuatro casos específicos, entre los cuales no se encuentra el
presente. Por lo tanto, el segundo agravio debe ser desestimado al no existir
impedimento procesal alguno para la investigación y eventual juzgamiento de
los hechos imputados.

7.35 En lo que respecta al tercer agravio sobre el error en la verificación de


sospecha fuerte por no aplicar el artículo 156.2 del CPP, en principio, la defensa
sostiene que una sentencia de amparo habría establecido la legalidad de la
descalificación del postor competidor y el consecuente otorgamiento de la
buena pro a Odebrecht; sin embargo, dicho argumento parte de una premisa
errónea. En efecto, el proceso constitucional señalado tuvo como objeto
específico determinar si la descalificación del Consorcio Gasoducto Peruano del
Sur vulneró el debido procedimiento administrativo y la seguridad jurídica, sin
abordar en absoluto la existencia o no de actos colusorios previos entre
funcionarios públicos y privados.

7.36 La sentencia constitucional invocada, se limitó a examinar la validez


formal del acto administrativo de descalificación, concluyendo que esta se
realizó conforme a las bases del concurso al verificarse una reducción no
permitida en el porcentaje de participación de uno de los consorciados (GDF
Suez). Sin embargo, esta determinación de validez formal del acto
administrativo no impide que en sede penal se investigue si el mencionado acto,
aunque formalmente válido, fue en realidad producto de una concertación
ilícita previa entre funcionarios públicos y privados, como sostiene la tesis fiscal.
Sostener lo contrario implicaría que cualquier acto administrativo formalmente
válido sería inmune a la investigación penal, lo cual resulta inadmisible en un
Estado Constitucional de Derecho.

7.37 En ese sentido, los hechos que son objeto de cosa juzgada en el amparo
(validez formal del acto de descalificación) son distintos a los hechos que son
materia de investigación penal (existencia de concertación ilícita previa). No
existe, por tanto, identidad de objeto ni de fundamento entre ambos procesos,
más aún cuando el proceso constitucional de amparo, por su naturaleza, no
permite actividad probatoria compleja ni está diseñado para determinar la

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existencia de delitos. Por estas consideraciones, la alegada vulneración del


artículo 156.2 del CPP debe ser desestimada, pues la cosa juzgada
constitucional no alcanza a los hechos que son materia de investigación en el
presente proceso penal.

7.38 Asimismo, para mayor abundamiento, resulta fundamental señalar que,


en la vía constitucional, al igual que en la civil, rige el principio dispositivo según
el cual son las partes quienes delimitan el objeto del proceso a través de sus
pretensiones. En el caso del amparo invocado, los demandantes (Consorcio
Gasoducto Peruano del Sur) únicamente cuestionaron la supuesta vulneración a
sus derechos al debido proceso y seguridad jurídica en el procedimiento de
descalificación, sin que hayan alegado -ni podrían haberlo hecho- la existencia
de actos de corrupción o colusión, pues ello excede el objeto de protección del
amparo. Por lo tanto, la decisión judicial que declaró infundada la demanda
solo genera cosa juzgada respecto a las pretensiones específicamente
planteadas por los demandantes, no pudiendo extenderse sus efectos a hechos
o conductas que no fueron materia de controversia en el referido proceso.

7.39 Más aún, existe una diferencia sustancial entre la cosa juzgada
constitucional y la cosa juzgada en materia penal, tanto por su objeto como por
sus alcances. Mientras la primera se circunscribe a determinar si un acto
específico vulneró derechos fundamentales desde una perspectiva formal, la
segunda busca establecer la existencia de conductas delictivas que pueden
subyacer incluso a actos aparentemente regulares. Esta distinción es
especialmente relevante en delitos como la colusión, donde la apariencia de
legalidad de los actos administrativos suele ser precisamente el mecanismo para
encubrir la concertación ilícita. Por ello, sería un contrasentido que la
declaración de validez formal de un acto administrativo en sede constitucional
impida investigar penalmente si dicho acto fue producto de un acuerdo
colusorio previo.

7.40 En cuanto al cuarto agravio postulado por la defensa, con relación al


error por no verificar la prohibición de probar hechos objeto de decisión de
experto, según la defensa el auto recurrido debió considerar que en el contrato
de concesión Kuntur se estableció el procedimiento pericial para resolver
controversias técnicas, sometiéndolas a la decisión final e inapelable de un
experto técnico. Sin embargo, cabe señalar que, en primer lugar, la sola
existencia de una decisión pericial favorable a la empresa Kuntur sobre la
terminación del contrato y devolución de garantías, aun cuando haya sido
confirmada judicialmente al desestimarse el recurso de anulación, no impide
que el Ministerio Público pueda investigar la presunta existencia de actos de

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colusión previos que habrían viciado todo el procedimiento, incluyendo la


designación del experto técnico. Esto porque el proceso pericial se limitó a
evaluar aspectos técnicos y económicos del contrato sin abordar la existencia o
no de pactos colusorios anteriores.

7.41 Siendo así, los elementos de convicción presentados por la fiscalía dan
cuenta que27 el experto técnico Alfredo Dammert Lira habría sido designado en
el marco de un esquema colusorio más amplio entre la empresa Odebrecht y la
pareja presidencial, siendo que sus conclusiones técnicas habrían servido para
dar apariencia de legalidad a decisiones previamente acordadas de manera
ilícita. De ahí que la pericia no puede ser oponible al proceso penal cuando
existen indicios razonables de que la propia designación y actuación del
experto formó parte del concierto criminal. Por tanto, el juez actuó
correctamente al no considerar la decisión pericial como un impedimento
probatorio, pues ello supondría consagrar la impunidad de actos de corrupción
que utilizan procedimientos técnicos aparentemente regulares para encubrir
pactos colusorios subyacentes.

7.42 En lo concerniente al quinto agravio postulado por la defensa sobre el


error al negarse a utilizar la presunción de licitud del acto administrativo prevista
en el artículo 9° de la Ley del Procedimiento Administrativo General y artículo 9°
de la Ley del Sistema Nacional de Control. En ese sentido, si bien es cierto que
los actos administrativos gozan de presunción de validez mientras no sean
declarados nulos por autoridad competente, dicha presunción no es absoluta ni
impide que el Ministerio Público, en ejercicio de sus atribuciones constitucionales,
investigue la presunta comisión de delitos que pudieran haberse materializado a
través de actos administrativos formalmente válidos pero sustancialmente
viciados por pactos colusorios previos. En el caso concreto, la fiscalía no
pretende la nulidad de los actos administrativos per se, sino demostrar que estos
fueron el resultado de una concertación ilícita entre el investigado Jorge Simoes
Barata y la pareja presidencial.

7.43 Los elementos de convicción expuestos por el Ministerio Público revelan


que tanto la conclusión del contrato Kuntur, la devolución de garantías, la
transferencia de estudios ambientales al proyecto GSP y el otorgamiento de la
buena pro, si bien aparecen como actos administrativos regulares, habrían sido
en realidad la materialización de acuerdos ilícitos previos destinados a favorecer
indebidamente a la empresa Odebrecht. Así lo evidencian las reuniones
clandestinas, los testimonios de colaboradores eficaces y la documentación
que da cuenta de una estrategia prediseñada.

27 Página 14 de 110 de la resolución 16 de fecha 7 de octubre del 2024

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7.44 Por tanto, el juez actuó correctamente al no considerar la presunción de


licitud administrativa como impedimento para valorar los elementos de
convicción que sustentan la sospecha fuerte de colusión, pues lo contrario
implicaría crear un ámbito de impunidad para aquellos actos de corrupción que
se encubren bajo una aparente regularidad formal.

7.45 Respecto al sexto agravio sobre la no aplicación de la regla de los actos


propios y la presunta violación al principio de buena fe procesal por existir
posiciones contradictorias del Estado, cabe precisar que la doctrina de los actos
propios, si bien constituye un límite al ejercicio de derechos subjetivos basado en
la buena fe, no puede ser invocada para impedir que el Ministerio Público, en
ejercicio de sus atribuciones constitucionales como titular de la acción penal,
investigue la presunta comisión de delitos, aun cuando otras entidades estatales
hayan emitido pronunciamientos sobre aspectos administrativos o civiles
vinculados a los mismos hechos. En el caso concreto, que el Poder Judicial haya
declarado legal la descalificación del competidor en un proceso de amparo, o
que el gobierno haya resuelto el contrato por motivos financieros, como ya se
mencionó anteriormente no impide investigar si tales actos fueron resultado de
una concertación ilícita previa.

7.46 Las supuestas contradicciones que señala la defensa entre la posición del
Poder Judicial en el amparo, la resolución administrativa del contrato y la teoría
del caso de la fiscalía, no configuran una vulneración a la regla de actos
propios, pues se trata de pronunciamientos emitidos en diferentes ámbitos
(constitucional, administrativo y penal) con finalidades y objetos de análisis
distintos. Mientras el amparo evaluó la formalidad del procedimiento de
descalificación y la resolución administrativa se ciñó a causales contractuales, la
investigación penal busca determinar si existieron pactos colusorios subyacentes.

7.47 Por tanto, el juez no incurrió en error al desestimar la aplicación de la


regla de actos propios, pues aceptar dicho argumento supondría limitar
indebidamente la potestad persecutoria del Ministerio Público y crear un ámbito
de impunidad para actos de corrupción que utilizan decisiones administrativas y
judiciales formalmente regulares como mecanismo de encubrimiento. En
consecuencia, el agravio presentado debe ser rechazado de plano.

7.48 Respecto al Séptimo agravio sobre el error en la verificación de sospecha


fuerte por ausencia de una descripción clara, expresa y circunstanciada del
pacto colusorio entre Jorge Simoes Barata y la pareja presidencial Humala-
Heredia. Cabe hacer precisión que la fiscalía ha descripto de manera suficiente
los seis actos concretos que configurarían el delito de colusión agravada,

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revelando un patrón sistemático de acciones concatenadas dirigidas a


favorecer a Odebrecht: la terminación irregular del contrato Kuntur, la
devolución indebida de garantías, la transferencia de estudios ambientales, la
gestación del nuevo proyecto GSP bajo modalidad APP, su estructuración en
una sola concesión y el otorgamiento fraudulento de la buena pro. Dichos
actos, lejos de ser aislados, evidencian un designio criminal común originado en
el pacto colusorio previo.

7.49 Los elementos de convicción aportados demuestran las circunstancias de


modo, tiempo y lugar en que se materializó la concertación: reuniones
clandestinas en el Hotel Los Delfines y Palacio de Gobierno registradas en
agendas de Nadine Heredia, testimonios de colaboradores eficaces como José
Alejandro Graña Miroquesada sobre el otorgamiento de ventajas indebidas,
documentos internos de Odebrecht como "Eventos que impactam projeto" que
detallan la estrategia para obtener las concesiones, y el propio comportamiento
posterior del investigado transfiriendo bienes y saliendo del país.

7.50 Por tanto, no resulta atendible este agravio en razón de que el juez valoró
correctamente que existe una imputación necesaria y suficientemente
circunstanciada del pacto colusorio, sustentada en múltiples elementos de
convicción que revelan no solo actos preparatorios o administrativos aislados,
sino una estrategia criminal integral dirigida a defraudar al Estado en beneficio
de Odebrecht.

7.51 En lo que respecta el octavo agravio postulado por la defensa sobre el


error al no verificar los requisitos especiales de eficacia probatoria aplicables a
los testimonios de colaboradores eficaces, conforme se aprecia de la resolución
impugnada, el juez no sustentó la sospecha fuerte únicamente en testimonios de
colaboradores eficaces, sino que analizó un conjunto de 139 elementos de
convicción, encontrando en 45 de ellos información que revela la existencia del
pacto colusorio. Entre estos destacan documentos remitidos por entidades
públicas como la Contraloría General de la República, la Oficina de
Migraciones, el Ministerio de Energía y Minas, informes de consultoras
particulares, información de Registros Públicos, cartas, mensajes electrónicos e
información proporcionada por testigos no colaboradores.

7.52 Los testimonios de José Alejandro Graña Miroquesada y Hernando


Alejandro Graña Acuña han sido debidamente corroborados con elementos
objetivos independientes, como registros de reuniones en Palacio de Gobierno,
documentos internos de Odebrecht como "Eventos que impactam projeto", el
Acuerdo de Confidencialidad del 28/10/2011 entre Petroperú y Odebrecht, el

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Convenio de participación del 13/02/2014 y el Memorándum de Entendimiento


del 23/06/2011 que evidencian las coordinaciones irregulares.

7.53 Por tanto, la recurrida realizó una correcta valoración de los elementos de
convicción, respetando los estándares jurisprudenciales sobre corroboración de
testimonios de colaboradores eficaces establecidos en el Acuerdo Plenario 1-
2019, al sustentar la sospecha fuerte en múltiples elementos de convicción
independientes que se corroboran entre sí, sin otorgar carácter preponderante
a dichas declaraciones. De ese modo, el agravio debe ser desestimado.

7.54 Por tanto, los argumentos formulados por la defensa técnica del
investigado Jorge Henrique Simoes Barata cuestionando la insuficiencia o falta
de contundencia de los elementos de convicción que acreditan el primer
presupuesto de la prisión preventiva no resultan atendibles, pues como se ha
desarrollado detalladamente en los fundamentos precedentes, existe una
pluralidad de indicios graves, precisos y concordantes que, valorados en
conjunto, generan convicción sobre la existencia de sospecha fuerte de su
participación en el delito de colusión agravada.

7.55 Las alegaciones de la defensa sobre la inmunidad judicial, la cosa


juzgada constitucional y arbitral, la presunción de licitud administrativa, la regla
de los actos propios y los requisitos especiales para valorar testimonios de
colaboradores eficaces no logran enervar la solidez de los 45 elementos de
convicción identificados por el juez de primera instancia entre los 139 elementos
ofrecidos por el Ministerio Público, que dan cuenta de un patrón sistemático de
acciones concatenadas dirigidas a favorecer a Odebrecht a través de la
terminación irregular del contrato Kuntur, la devolución indebida de garantías, la
transferencia de estudios ambientales y el direccionamiento del proyecto GSP.

7.56 En suma, habiéndose verificado que existe sospecha fuerte debidamente


sustentada, corresponde desestimar los agravios relacionados al primer
presupuesto material de la prisión preventiva y confirmar la resolución venida en
grado en este extremo.

b) En cuanto a la prognosis de la pena (que sea mayor a 5 años de pena


privativa de libertad)

7.57 Siendo así, sobre el particular, es menester precisar que la sanción a


imponerse para el delito de colusión agravada al investigado Jorge Henrique
Simoes Barata, conforme al texto del artículo 384° segundo párrafo del Código
Penal -modificado por la Ley N° 30111-, contempla una pena abstracta entre 6 y
15 años de privación de libertad. El órgano de primera instancia, aplicando los

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criterios de determinación punitiva establecidos en los artículos 45°-A y 46° del


Código Penal, junto al sistema de tercios desarrollado en el Acuerdo Plenario N°
1-2023-CIJ-112, ubicó la pena probable en el tercio medio (9-12 años) al verificar
la presencia de una circunstancia agravante genérica consistente en el abuso
de cargo y posición económica (Art. 46.2.h CP).

7.58 Si bien el imputado es procesado a título de cómplice primario, le


corresponde la misma pena que al autor por aplicación del artículo 25° del
Código Penal que establece la homogeneidad de penas para el cómplice
primario. Además, se descartó la aplicación de atenuantes privilegiadas o
beneficios premiales, dado que el imputado manifestó expresamente su
decisión de no acogerse a ninguna salida alternativa, proyectando finalmente
una pena concreta de 9 años que supera ampliamente el mínimo legal de 5
años exigido por el artículo 268° del CPP.

7.59 La resolución también desestimó la circunstancia cualificada agravante


de habitualidad postulada por la fiscalía en audiencia, al no haberse
acreditado con prueba suficiente la existencia de condenas previas firmes
contra el imputado. Este análisis detallado de la prognosis penal evidencia que
el segundo presupuesto material de la prisión preventiva se encuentra
plenamente satisfecho, considerando además la gravedad del hecho que
involucra actos de corrupción en dos megaproyectos de inversión pública que
han generado un perjuicio patrimonial significativo al Estado.

c) Respecto al peligro de fuga

7.60 De ese modo, en cuanto al noveno agravio sobre la valoración de los


arraigos, esta Sala Superior advierte que el imputado Jorge Henrique Simoes
Barata ha acreditado sólidos arraigos en Brasil, siendo que cuenta con domicilio
real ubicado en Rua Dr. Renato Paes de Barros 130, Apt. 131-Itaim Bibi – Sao
Paulo, conforme consta de la certificación notarial brasileña aportada. En
cuanto al arraigo familiar, está demostrado que el investigado mantiene
vínculos estables con su esposa, tres hijos y tres nietos en dicho país. Respecto al
arraigo laboral y económico, si bien se encuentra en condición de jubilado,
percibe ingresos mensuales de 6,040.48 reales por dicho concepto, además de
rentas financieras provenientes de su patrimonio, según se acredita con la
certificación notarial de ingresos.

7.61 Lo anterior resulta relevante pues, conforme al criterio establecido por


esta Sala28, los arraigos en el país de origen son plenamente válidos para evaluar

28 Véase caso Sepúlveda (Exp. N° 04-2017-11-5002-JR-PE-03) y en el Exp. N.° 19-2018-37, entre otros.

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el arraigo domiciliario cuando se trata de imputados extranjeros, criterio que


además ha sido ratificado por la Corte Suprema en la Casación N° 631-2015-
Arequipa al señalar que asumir peligro de fuga por la sola condición de
extranjero importaría un acto discriminatorio por razón de la nacionalidad. En el
presente caso, el hecho que el imputado mantenga su centro de vida familiar y
económica en Brasil desde el año 2017 no puede considerarse per se cómo un
indicador de riesgo procesal.

7.62 En cuanto al arraigo familiar, si bien la resolución recurrida ha señalado


que, el imputado carece de vínculos en el Perú tras su retorno a Brasil en 2017,
este razonamiento desconoce que el arraigo debe evaluarse en su dimensión
integral. Los elementos de convicción demuestran que Simoes Barata mantiene
una estructura familiar sólida en Brasil, conformada por su esposa, tres hijos y tres
nietos, además de un domicilio fijo en Rua Dr. Renato Paes de Barros 130, Apt.
131-Itaim Bibi – Sao Paulo, acreditado mediante certificación notarial. Esta
estabilidad familiar y domiciliaria, lejos de constituir un factor de riesgo,
representa una garantía de ubicabilidad y sujeción al proceso.

7.63 El precedente jurisprudencial establecido en la Casación N° 631-2015-


Arequipa y reafirmado por esta Sala en el caso Sepúlveda ha sido enfático en
señalar que considerar la condición de extranjero o la residencia en otro país
como factores de riesgo constituye un acto discriminatorio. En el caso concreto,
el imputado no solo ha acreditado arraigos sólidos en Brasil, sino que además ha
demostrado disposición constante a colaborar con la justicia peruana,
habiendo brindado tres declaraciones fundamentales para este caso (2019-
2023) desde su país de residencia.

7.64 Por tanto, habiéndose acreditado que el investigado cuenta con arraigos
sólidos y verificables en su país de origen, que le han permitido colaborar
efectivamente con la justicia peruana desde Brasil - brindando tres
declaraciones relevantes para este proceso (14/08/2019, 12/12/2019 y
14/06/2023) - no se configura objetivamente un riesgo procesal por ausencia de
arraigos. La estabilidad de sus vínculos familiares, domiciliarios y económicos en
Brasil, antes que constituir un factor de riesgo, ha posibilitado el normal desarrollo
de la investigación preparatoria sin afectar los fines del proceso, debiendo por
tanto estimarse este extremo del agravio.

7.65 En cuanto al décimo agravio sobre el comportamiento procesal del


imputado, señalándose que la recurrida ha evaluado de forma errónea al
considerar incumplido el acuerdo de colaboración eficaz por no declararse
culpable en el caso Gasoducto, cuando dicha obligación no existía en ninguno

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de los convenios suscritos. La fiscalía sostiene que el imputado debía reconocer


responsabilidad en todos los casos, sin embargo, de la revisión de los acuerdos
no se aprecia tal exigencia, siendo que Simoes Barata ha mantenido una
posición uniforme en sus tres declaraciones (14 de agosto de 2019, 12 de
diciembre de 2019 y 14 de junio de 2023), reconociendo el aporte de campaña
pero negando consistentemente la existencia de sobornos en el caso
Gasoducto.

7.66 El análisis sobre comportamiento procesal debe centrarse en la


disposición de presentarse a los procesos judiciales en los cuales tiene la calidad
de imputado, sea en este proceso o en otro similar. Es mas, la circunstancia de
no aceptar responsabilidad penal en alguno de los procesos donde s parte
investigada, es una manifestación de su derecho de defensa y de no
autoincriminación, en ese sentido es necesario resaltar que la Corte Suprema en
la Casación N.° 626-2013/ Moquegua fundamento 53 precisó respecto a este
supuesto lo siguiente: "No son admisibles como criterios para determinarlo, la
actitud legítima adoptada por el procesado en ejercicio de algún derecho que
el ordenamiento le ha reconocido, así, el hecho de no confesar el delito
atribuido no puede ser considerado como un mal comportamiento procesal".

7.67 Asimismo, esta Superior Sala Penal, en la Resolución N.° 04, de fecha 31 de
marzo de 2021 (caso Martin Vizcarra)29, se precisó que: “en el rubro de
comportamiento del imputado solo se debe verificar aquellas conductas que
infieran la existencia de peligro procesal de fuga y no de perturbación
probatoria”. En consecuencia, la inconcurrencia (voluntaria o no) a las
citaciones como testigo en otro proceso, no tiene relación alguna con el peligro
de procesal en este proceso (ni de fuga ni de perturbación probatoria), menos
pueden ser consideradas en el rubro de comportamiento procesal del
imputado. Por ello el argumento de la recurrida referida a las cinco inasistencias

29 Resolución N.° 04 de fecha 31 de marzo de 2021, fundamento jurídico 7.24 se señaló: “En
cuantos a los agravios referidos a la injerencia del investigado Vizcarra Cornejo sobre la testigo
Karem Roca y los testigos protegidos TP02-2020-141 y TP05-2020-41. Se tiene que, estos argumentos
han sido consignados por el representante del Ministerio Público en el requerimiento de prisión
preventiva para sustentar peligro de perturbación probatoria (ver páginas 113 y 114 del
requerimiento). Sin embargo, en el recurso de apelación han sido consignados como argumento
del items comportamiento procesal del investigado. Ello ha sido denunciado por la defensa del
investigado en la audiencia respectiva. Al respecto, este Superior Colegiado ha de precisar que
en el rubro de comportamiento del imputado solo se debe verificar aquellas conductas que
infieran la existencia de peligro procesal de fuga y no de perturbación probatoria. Por estas
razones este Colegiado considera que los argumentos del recurso impugnatorio del Ministerio
Público no son de recibo.”

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a citaciones en el caso Humala, no pueden constituir circunstancias que


corroboren un peligro de fuga, pues la referida inasistencia en calidad de
testigo tiene sus propios cauces tanto en el mismo procedimiento de
colaboración eficaz, como en el proceso penal en el cual es citado en calidad
de testigo. Razones por las cuales este argumento de la defensa si es de recibo.

7.68 En cuanto al undécimo agravio sobre la revocación de los beneficios de


colaboración eficaz, esta Sala Superior considera que este argumento no resulta
ser analizado en el rubro de peligro procesal de fuga, conforme a los párrafos
precedentes, el peligro procesal de fuga tiene configuración distinta al peligro
procesal de perturbación probatoria. Por lo que, siendo consecuente con el
razonamiento precedente, esta circunstancia de supuesto incumplimiento
(voluntario o no) de obligaciones provenientes de un acuerdo de colaboración
eficaz, tiene su propio procedimiento para ser merituado, y respecto del cual
esta Superior Sala ha procedido con anular la resolución que declaró fundado
la revocatoria de la colaboración eficaz por defectos trascendentes. Razón por
la cual en este extremo también es de recibo el agravio del impugnante.

7.69 Respecto al peligro de obstaculización, la recurrida concluyó que no se


configura este presupuesto en base a que los testigos claves ya han prestado
declaración y podrían actuarse sus testimonios mediante prueba anticipada. La
defensa técnica argumenta que esto refuerza la ausencia de peligro procesal,
pues todos los elementos probatorios relevantes ya han sido asegurados.
Efectivamente, el análisis realizado por la recurrida resulta correcto al desestimar
el peligro de obstaculización, máxime cuando la fiscalía no ha demostrado
actos concretos dirigidos a perturbar la actividad probatoria, siendo que la sola
residencia del imputado en el extranjero no constituye per se un riesgo de
obstaculización cuando existen mecanismos procesales para asegurar la
prueba.

7.70 Además, debe considerarse que una parte significativa de la actividad


probatoria se ha desarrollado durante la investigación preparatoria, incluyendo
las tres declaraciones brindadas por el imputado (2019-2023) y el testimonio
anticipado de José Alejandro Graña Miroquesada. Los demás testigos y
elementos de prueba pueden ser igualmente asegurados mediante los
mecanismos que prevé el Código Procesal Penal, como la prueba anticipada y
la cooperación judicial internacional. Por tanto, este colegiado coincide con la
recurrida en que no se configura peligro de obstaculización que justifique la
prisión preventiva, debiendo evaluarse el peligro procesal únicamente en
función del riesgo de fuga, el cual como se ha analizado, tampoco se verifica
en el caso concreto.

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7.71 Es de precisar que, si bien en el debate y en parte de la resolución se


consignó que el representante del Ministerio público sustento el peligro de fuga
no solo en la falta de arraigo y comportamiento procesal, sino que además
propuso la circunstancias abstractas de gravedad de la pena y la magnitud del
daño ocasionado.- Sin embargo, ambas circunstancias no ha sido materia de
pronunciamiento expreso en la recurrida, y siendo dos criterios de peligro
abstracto y no objetivas, estas no pueden primar sobre las circunstancias
objetivas analizadas precedentemente, razones por las cuales se concluye que
no concurre el peligro procesal de fuga en el presente caso, peor aún si se
sustento pertenencia a organización criminal, razones por las cuales este
agravio debe aceptarse .

d) En relación a la imposición de la caución

7.72 Este Colegiado considera necesario examinar el monto de la caución ha


imponerse al investigado como regla de conducta en aplicación del artículo
288.4 del CPP. Como es conocido, las reglas de conducta tienen como finalidad
sujetar al imputado al proceso bajo apercibimiento de revocarse la
comparecencia y de imponerse la prisión preventiva. En efecto, el artículo 289
del CPP prevé que la caución consiste en una suma de dinero que se fijará en
cantidad suficiente para asegurar que el imputado cumpla las obligaciones
impuestas y las órdenes de la autoridad competente. La calidad y cantidad del
monto de caución se fija teniendo en cuenta lo siguiente: i) la naturaleza del
delito, ii) la condición económica del imputado, iii) la personalidad, iv) los
antecedentes del imputado, v) el modo de cometer el delito y la gravedad del
daño, y vi) las demás circunstancias que pudieran influir en el mayor o menor
interés de este para ponerse fuera del alcance de la autoridad fiscal o judicial.

7.73 Verificado los actuados, se verifica que la defensa técnica ha presentado


una declaración jurada de origen de recursos con su respectiva traducción
(folios 4301) en la cual se consigna que el investigado Simoes Barata “constituyó
patrimonio a lo largo de su vida laboral y, actualmente, esta jubilado y asume su
costo de vida por medio de rentas financieras oriundas de su patrimonio y
jubilación, incluso la del instituto nacional del seguro social – INSS, en el valor
mensual actual de RS. 6,040.48 (seis mil cuarenta reales con cuarenta y ocho
centavos)”.- De lo que se aprecia que el referido investigado tiene ingresos por
rentas financieras distintas a la que de su pensión de jubilación y que no se ha
individualizado, obviamente al salir del país ha transferido sus bienes muebles e
inmuebles, por lo que la caución a imponerse ascenderá a la suma de S/.
500,000.00 (quinientos mil soles) la misma que deberá de ser abonada dentro de

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los 10 días de notificada la presente resolución a du defensa técnica, bajop los


apercibimientos de ley.

e) EN CUANTO A LA PROPORCIONALIDAD

7.74 En cuanto al duodécimo agravio postulado por la defensa técnica, sobre


el error en la determinación de la proporcionalidad de la prisión preventiva, este
Colegiado advierte que existen aspectos relevantes no valorados
adecuadamente por la recurrida. En efecto, en el proceso existen otros 31
coimputados que afrontan el proceso con medidas menos gravosas como la
comparecencia, incluso 13 de ellos enfrentan imputaciones más graves al estar
procesados por dos delitos (organización criminal y colusión) en calidad de
autores, mientras que a Simoes Barata solo se le imputa complicidad en
colusión.

7.75 En relación al principio de idoneidad, la medida de prisión preventiva


contra Jorge Simoes Barata no supera este primer nivel de análisis del test de
proporcionalidad. Si bien existe una relación de causalidad entre el medio
(privación de libertad) y el fin constitucional legítimo (asegurar la eficacia del
proceso penal), en el caso concreto existen medidas alternativas que pueden
alcanzar el mismo objetivo de manera menos lesiva a los derechos
fundamentales del investigado como es una comparecencia restringida.

7.76 Los elementos de convicción demuestran que el imputado, desde Brasil,


ha colaborado activamente con la justicia peruana brindando tres
declaraciones fundamentales (14 de agosto de 2019, 12 de diciembre de 2019 y
14 de junio de 2023) que han permitido el avance sustancial de la investigación.
Su ubicación en el extranjero no ha impedido su participación en el proceso,
existiendo mecanismos de cooperación judicial internacional que permiten
asegurar su vinculación procesal sin necesidad de privarlo de libertad.

7.77 Por tanto, siendo que la comparecencia con restricciones y una caución
adecuada a su capacidad económica pueden satisfacer igualmente los fines
procesales de aseguramiento, la prisión preventiva no cumple con el requisito
de idoneidad al no ser la única ni la mejor medida para garantizar la eficacia
del proceso, más aún cuando la investigación preparatoria ha concluido.

7.78 En relación al subprincipio de necesidad de la medida, la


comparecencia restringida contra Jorge Simoes Barata supera este segundo
nivel de análisis, pues no existe medida alternativa menos gravosas que
permitan asegurar los fines del proceso. Como se ha desarrollado previamente,
el imputado cuenta con arraigos verificables en Brasil (domiciliario, familiar y

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económico) que permiten su ubicación permanente, además de haber


demostrado disposición a colaborar en el presente proceso desde su país de
residencia.

7.79 La comparecencia con restricciones, que puede incluir la obligación de


reportarse periódicamente vía sistema informático, combinada con una
caución acorde a su capacidad económica (demostrada con certificación
notarial de ingresos por jubilación y rentas financieras), constituye una medida
igualmente eficaz pero menos lesiva para asegurar su vinculación al proceso.
Esta alternativa resulta especialmente idónea considerando que otros 31
coimputados, incluso aquellos procesados como autores por delitos más graves,
afrontan el proceso con medidas menos intensas.

7.80 En consecuencia, no se justifica la necesidad de imponer la medida más


severa del sistema cautelar cuando existen opciones menos restrictivas que
pueden alcanzar el mismo objetivo de aseguramiento procesal, máxime
cuando la investigación preparatoria ha concluido y la mayoría de la actividad
probatoria relevante ya se ha realizado o puede asegurarse mediante prueba
anticipada.

7.81 En relación al sub principio de proporcionalidad en sentido estricto, al


realizar la ponderación entre la intensidad de la intervención en el derecho
fundamental a la libertad personal y el grado de satisfacción del fin
constitucional perseguido (eficacia del proceso penal), se advierte que la
comparecencia restringida resulta ser proporcional, toda vez que los elementos
de convicción demuestran que el imputado ha participado activamente en el
proceso desde Brasil mediante tres declaraciones fundamentales (2019-2023), lo
que evidencia que la cooperación judicial internacional permite asegurar su
vinculación procesal sin necesidad de privarlo de libertad. Además, la
conclusión de la investigación preparatoria reduce sustancialmente los riesgos
procesales que podrían justificar una medida tan severa.

F) EN CUANTO AL PLAZO DE LA MEDIDA

7.82 Sobre el plazo de la medida de comparecencia restringida, es de


precisar que nuestros legisladores han emitido la Ley N.° 32130 que modifico el
art. 287 y establece que la comparecencia restringida también tiene los mismos
plazos que la prisión preventiva y puede ser revisada cada 6 meses de oficio. Por
lo que corresponde señalar un plazo prudente y razonable en esta oportunidad.

7.83 En la recurrida el plazo de la prisión preventiva fue de 36 meses, la misma


que se sustentó en la complejidad del caso, la pluralidad de imputados y la

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abundante documentación por procesar. Sin embargo, este razonamiento


desconoce que la investigación preparatoria habría concluido durante la
propia audiencia de prisión preventiva, lo que modifica sustancialmente el
análisis temporal de la medida. La fase más compleja y demandante del
proceso en términos de actividad probatoria ya se ha agotado.

7.84 Si bien el caso involucra a más de 30 imputados y existe abundante


documentación, los elementos de convicción principales ya han sido
recabados, incluyendo las tres declaraciones del imputado (2019-2023), el
testimonio anticipado de José Alejandro Graña Miroquesada y la
documentación remitida por entidades públicas y privadas. Las siguientes
etapas procesales (intermedia y juicio oral), aunque importantes, no justifican un
plazo tan extenso cuando la investigación nuclear ha culminado y los riesgos de
obstaculización se han reducido significativamente.

7.85 Por tanto, el plazo de 24 meses resulta razonable para viabilizar la sujeción
del investigado Jorge Henrique Simoes Barata al presente proceso penal, más
aún cuando la propia fiscalía no ha sustentado de manera específica qué actos
procesales pendientes justificarían una restricción de libertad por un período tan
prolongado, considerando el estado actual del proceso.

DECISIÓN

En virtud de los fundamentos expresados, los jueces superiores integrantes de la


Tercera Sala Penal de Apelaciones Nacional de la Corte Superior Nacional de
Justicia Penal Especializada, en aplicación de los artículos 278 y 419 del CPP, así
como de las demás normas invocadas, RESUELVEN:

1.- DECLARAR FUNDADO el recurso de apelación interpuesto por la defensa


técnica de Jorge Henrique Simoes Barata contra la Resolución N° 16 de
fecha 7 de octubre de 2024, que declaró fundado el requerimiento de
prisión preventiva por el plazo de treinta y seis meses.

2.- En consecuencia, REVOCAR la Resolución N° 16 de fecha 7 de octubre de


2024 y, REFORMÁNDOLA, se impone al investigado Jorge Henrique Simoes
Barata la medida de COMPARECENCIA CON RESTRICCIONES por el plazo de
24 meses, bajo las siguientes reglas de conducta:

a) La obligación de presentarse ante la autoridad judicial para el control


biométrico de manera mensual, lo cual se realizará a través del sistema

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de "Control Virtual Penal de Procesados y Sentenciados Libres",


atendiendo a la circunstancia de que se trata de un procesado
extranjero que reside fuera del país. OPORTUNIDAD, EN LA CUAL TAMBIÉN
DEBERÁN PRESENTAR SU INFORME DE ACTIVIDADES MENSUALES DE FORMA ESCRITA a
través de la mesa de partes virtual del presente incidente N.° 3-2017-159,
con conocimiento de los demás sujetos procesales.

b) La obligación de no ausentarse de su lugar de residencia sin previa


autorización judicial.

c) La obligación de presentarse ante la autoridad fiscal y judicial cada vez


que sean requeridos, DE FORMA VIRTUAL.

d) El pago de una caución económica ascendente a la suma de


S/.500,000.00 (quinientos mil soles), la misma que deberá ser abonada
dentro de los 10 día de notificada la presente resolución en la casilla
judicial de la defensa técnica del investigado Simoes Barata.

3. DISPONER que el cumplimiento de las restricciones impuestas sea supervisado


por el Juzgado de Investigación Preparatoria correspondiente. Lo anterior, en el
proceso penal seguido en contra de Jorge Henrique Simoes Barata como
cómplice primario por la presunta comisión del delito de colusión agravada, en
agravio del Estado. Notifíquese y devuélvase.

SOLOGURÉN ANCHANTE ENRÍQUEZ SUMERINDE MOSQUEIRA CORNEJO

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