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Empirismo 1

El empirismo es una corriente filosófica que destaca la experiencia y la evidencia sensorial como bases del conocimiento, en contraposición a las ideas innatas. Surgió en la Edad Moderna en el Reino Unido y se opone al racionalismo, aunque hoy se entiende de manera más matizada. Entre los empiristas más influyentes se encuentran John Locke, George Berkeley, David Hume y Francis Bacon.
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Empirismo 1

El empirismo es una corriente filosófica que destaca la experiencia y la evidencia sensorial como bases del conocimiento, en contraposición a las ideas innatas. Surgió en la Edad Moderna en el Reino Unido y se opone al racionalismo, aunque hoy se entiende de manera más matizada. Entre los empiristas más influyentes se encuentran John Locke, George Berkeley, David Hume y Francis Bacon.
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Empirismo

El empirismo es una corriente filosófica que enfatiza el papel de la experiencia y la evidencia,


especialmente la percepción sensorial, en la formación de ideas y adquisición de conocimiento, sobre la
noción de ideas innatas o tradición.1 ​ Para el empirismo más extremo, la experiencia es la base de todo
conocimiento, no solo en cuanto a su origen sino también en cuanto a su contenido. Se parte del mundo
sensible para formar los conceptos y estos encuentran en lo sensible su justificación y su limitación.

El término «empirismo» proviene del griego έμπειρία, cuya traducción al latín es experientia, de donde
deriva la palabra experiencia.

El empirismo, bajo ese nombre, surge en la Edad Moderna como fruto maduro de una tendencia filosófica
que se desarrolla sobre todo en el Reino Unido desde la Baja Edad Media. En la Antigüedad clásica, lo
empírico se refería al conocimiento que los médicos, arquitectos, artistas y artesanos en general obtenían
a través de su experiencia dirigida hacia lo útil y técnico, en contraposición al conocimiento teórico
concebido como contemplación de la verdad al margen de cualquier utilidad.2 ​

Se le suele considerar en contraposición al racionalismo, más característico de la filosofía continental.


Hoy en día la oposición empirismo-racionalismo, así como la distinción analítico-sintético, no se suele
entender de un modo tajante como lo fue en tiempos anteriores, y más bien una u otra postura obedecen a
cuestiones metodológicas, heurísticas o de actitudes vitales, más que a principios filosóficos
fundamentales.

Al empirismo también se le suele oponer con el historicismo, ya que tanto el empirismo como el
racionalismo son teorías individualistas del conocimiento, mientras que el historicismo es una
epistemología social. Si bien el historicismo también reconoce el papel de la experiencia, difiere del
empirismo al suponer que los datos sensoriales no se pueden entender sin considerar las circunstancias
históricas y culturales en las que se hacen las observaciones.3 ​

En relación con la ciencia, el empirismo no se debe mezclar con la investigación empírica, ya que las
diferentes epistemologías se deben considerar puntos de vista opuestos sobre la mejor manera de hacer
estudios. Sin embargo, entre los investigadores hay cierto consenso de que los estudios deben ser
empíricos.

Por lo tanto, el empirismo actual se debe entender como uno entre múltiples ideales en competencia a la
hora de obtener conocimiento. Mientras este defiende el ideal de permitir que los datos de la observación
«hablen por sí mismos», los puntos de vista opuestos se oponen a este ideal, acusándolo de aporético,
falso y/o parcial.

El empirismo no solo se debe entender en relación con cómo este término se ha utilizado en la historia de
la filosofía. También se debe interpretar de una manera que permita distinguir el empirismo entre otras
posiciones epistemológicas en la ciencia contemporánea. En otras palabras: el empirismo como concepto
se debe construir junto con otros conceptos, que juntos hacen posible discriminaciones importantes entre
los diferentes ideales subyacentes de la ciencia contemporánea.4 ​
Respecto del problema de los universales, los empiristas suelen
simpatizar y continuar con la crítica nominalista iniciada en la
Baja Edad Media. Los empiristas modernos más influyentes
fueron John Locke, George Berkeley, David Hume y Francis
Bacon.

Historia

Ciclo empírico según A. D. de Groot. Empirismo temprano


Entre 600 y 200 a. C., la escuela de filosofía hindú Vaisheshika,
fundada por el antiguo filósofo indio Kanada, aceptó la percepción y la inferencia como las únicas dos
fuentes de conocimiento confiables.5 6​ 7 ​ Esto se enumera en su obra Vaiśeṣika Sūtra. La escuela
Chárvaka tenía creencias similares, afirmando que la percepción es la única fuente de conocimiento
confiable, mientras que la inferencia obtiene conocimiento con incertidumbre.

Antiguas formas de empirismo incluyen también las labores epistemológicas de Buda en Oriente.8 9​ 10
​ 11

12 ​

Sin embargo, a partir de aquí, se va a considerar la evolución de las actitudes filosóficas occidentales.

Antigüedad clásica
En la Antigüedad clásica existía una clara separación entre:

El conocimiento por la experiencia y su resultado: la técnica y el trabajo productivo. Lo que


se ha entendido históricamente como «artes» y «oficios».13 ​
El ideal del conocimiento teórico que comprende dos ámbitos:
La ciencia: Entendida esta como un conocimiento universal y necesario. Trata del saber
de las últimas causas y de los primeros principios, lo que hoy se entendería como el
fundamento de la realidad, la metafísica.14 ​
La praxis: Como ideal del conocimiento práctico15 ​que dirige la acción hacia el logro del
bien y la felicidad, que a su vez se desenvuelve en dos ámbitos:
La consecución del bien individual, la felicidad como Ética
La consecución del bien común social, la política.
En la Antigüedad clásica el conocimiento teórico y práctico, como saber universal y necesario, ideal del
«saber», es independiente de la experiencia,16 ​ y constituye la sabiduría. La máxima expresión como
conocimiento de la verdad, como ciencia, es la Metafísica17 ​ y el modelo ideal de vida el más cercano
posible a la felicidad, como ética, constituyen el ideal del sabio.

Esta separación del conocimiento y la acción práctica respecto a la producción de bienes materiales
responde a una tradición aristocrática y guerrera de la nobleza o clase dominante. Las artes y los oficios
eran propios de esclavos o comerciantes, pero la «sabiduría» (filosofía) era lo propio de la nobleza y de
los hombres libres.18 ​
En la Atenas clásica ya apareció una doble actitud de
pensamiento que se va a mantener a lo largo de toda la
historia de la filosofía en Occidente y que hoy caracterizamos
básicamente como racionalismo y empirismo. En realidad
responden a dos actitudes y modos de concebir la función del
pensamiento y el sentido de la vida.

La historiografía filosófica impuso un Heráclito platonizado


con un primitivo empirismo del fluir de todas las cosas.19 20
​ ​
Empédocles habló de «efluvios» que salen de los objetos y
son percibidos por los ojos.21 22 ​ ​ Demócrito dio una
explicación mecanicista de las sensaciones con sus doctrinas
atomistas. Cambió los efluvios por átomos que mediante los
sentidos chocan con el alma, compuesta también de átomos,
«que generan las apariencias, lo que percibimos, lo
superficial» dependiendo de la forma y textura de los
átomos.23 24
​ ​ Alegoría de la sabiduría en la Biblioteca
de Celso en Éfeso, Turquía. La
Los primeros en mantener una actitud claramente empirista inscripción en griego dice »ΣΟΦΙΑ
fueron los sofistas, quienes negaron las especulaciones ΚΕΛΣΟΥ» (sofía Kelsou). Pese a la
racionalistas sobre el mundo natural común a sus ausencia de iota subscrita marcando el
predecesores, presocráticos y, sobre todo, Platón; por el dativo en la primera palabra, se
contrario, se preocuparon «en tan relativas entidades como el interpreta como «A la sabiduría de
Celso».
hombre y la sociedad».25 26 ​ ​ El valor de la verdad queda
restringido al valor concreto de la experiencia y el ejercicio
del poder, bien sea individual (moral) o social (política). El sofista Protágoras sostuvo que todas las
sensaciones son tan verdaderas como cualquier otra.24 ​

Este empirismo se interesa por la retórica en el dominio del lenguaje como instrumento esencial para la
vida política ateniense y el ejercicio del poder.27 ​

Aristóteles
Tal vez sea Aristóteles quien mejor expresó el valor de la experiencia como fuente de conocimiento, por
más que la considerara sometida al supremo valor de lo teórico. En su Metafísica (982b 11-32),
Aristóteles concibe al conocimiento como un proceso:

Se parte de lo común con los animales dotados de sensación y memoria y, por tanto, con
experiencia; es la acumulación de experiencia lo que a los hombres hace «expertos».
Más perfecto es el conocimiento de dicha experiencia unida a la reflexión, lo que convierte
a los hombres en «artesanos»; lo que hoy denominaríamos técnicos (médicos, arquitectos,
estrategas, etc.).
La perfección de la función racional humana se manifiesta en la suprema facultad de
elevarse a los fundamentos de dichos conocimientos, entreviendo en el estudo de las
causas los primeros principios; es en esto en lo que el hombre se asemeja a los dioses, el
saber de una ciencia primera, entendida hasta el siglo xvii como Metafísica. Esto solo es
posible en la medida en que una sociedad tiene asegurados los bienes materiales, y por
tanto puede dedicar a los «hombres libres» a la «inutilidad» del pensamiento en búsqueda
de la verdad de la ciencia.28 ​
De suerte que, si filosofaron para huir de la ignorancia, es claro que buscaban el saber en
busca del conocimiento, y no por ninguna utilidad. Y así lo atestigua lo ocurrido. Pues esta
disciplina comenzó a buscarse cuando ya existían casi todas las cosas necesarias y las
relativas al descanso y al ornato de la vida. Es, pues, evidente que no la buscamos por
ninguna utilidad sino que así como llamamos hombre libre al que es para sí mismo y no para
otro, así consideramos a esta como la única ciencia libre, pues esta sola es para sí misma. Por
eso también su posesión podría con justicia ser considerada impropia del hombre. Pues la
naturaleza humana es esclava en muchos aspectos; de suerte que según Simónides, «sólo un
Dios puede tener tal privilegio, aunque es indigno de un varón buscar la ciencia a Él
proporcionada».
Aristóteles, Metafísica, 982b 11-32

Aristóteles es propiamente un filósofo de tipo racionalista, como no podía ser menos en un discípulo
aventajado de Platón. Admite un conocimiento metafísico del ente en cuanto tal, siendo el fundador de un
sistema lógico que garantiza que, si se parte de verdades y se razona correctamente, se llegará a nuevas
verdades,29 ​ tal como define la forma argumentativa por excelencia, el silogismo, partiendo de la
capacidad del entendimiento para llegar al conocimiento verdadero e intuitivo de los principios y la
intuición de las esencias como formas sustanciales de las cosas.

Sin embargo, Aristóteles también es el primero que reflexiona sobre el valor del conocimiento por la
experiencia y los razonamientos inductivos, es decir, el conocimiento científico entendido como
«observación de la naturaleza»: biología, medicina, etc.30 ​

La noción de tabula rasa connota una visión de la mente como una grabadora originalmente en blanco o
vacía donde la experiencia deja marcas. Esto niega que los seres humanos tengan ideas innatas:

Lo que la mente (nous) piensa debe estar en ella en el mismo sentido que las letras están en
una tablilla (grammateion) que no lleva escritura real (grammenon); esto es justo lo que
sucede en el caso de la mente.
Aristóteles, Acerca del alma, 3.4.430a1).

La explicación de Aristóteles de cómo esto era posible no era estrictamente empirista en el sentido
moderno, sino que se basaba en su teoría del acto y potencia, y la experiencia de las percepciones
sensoriales sigue requiriendo la ayuda del nous activo. Estas nociones contrastaban con las platónicas,
según las cuales la mente humana era una entidad preexistente en algún lugar de los cielos, antes de ser
enviada a la Tierra para unirse a un cuerpo (véase el Fedón y la Apología de Platón, entre otros). Se
consideraba que Aristóteles concedía más importancia a la percepción sensorial que Platón, y los
comentaristas de la Edad Media resumieron una de sus posturas como "nihil in intellectu nisi prius fuerit
in sensu" ("nada en el intelecto sin estar primero en los sentidos").

Helenismo greco-romano
La influencia de los artesanos en la elaboración de teorías, o mejor dicho, normas generales, más o menos
científicas para la práctica de la construcción, la agricultura, la navegación, la medicina, etc., siempre
estuvo presente, sobre todo en el período helenístico (especialmente en el período alejandríano) y durante
el Imperio romano, donde las «artes» tuvieron una importancia enorme en las construcciones civiles, no
solo en las ciudades, sino en la construcción de carreteras, puentes y obras hidráulicas.31 32
​ ​

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