INFERENCIA
Una inferencia es un razonamiento lógico en el que a partir de una o más premisas se
llegan a una conclusión. La inferencia es el principal objeto de estudio de la lógica,
pero su importancia va más allá del pensamiento académico. Para muchos
pensadores y filósofos la inferencia es además el núcleo del pensamiento humano, de
la comprensión de lo que leemos y del modo como nos explicamos e interpretamos el
mundo. Y es así porque hacemos inferencias todo el tiempo, y no es solo atributo de
personajes como Sherlock Holmes. Inferimos y sacamos conclusiones desde que nos
levantamos hasta que vamos a la cama. Usamos nuestra experiencia, lo que
sabemos, para llegar a nuevas conclusiones.
Por ejemplo: llegas de la escuela, ves el abrigo de tu padre en el respaldo de una silla
y concluyes que tu padre ya llegó del trabajo.
Características de la inferencia
Premisas y conclusión
Una inferencia está compuesta por una o más premisas y una conclusión, que puede
derivarse directamente de las premisas o surgir como una información nueva. Por
ejemplo:
Premisas: Cada vez que hay nubes sobre la montaña, llueve en la ciudad; Hoy hay
nubes sobre la montaña. Conclusión: Seguramente va a llover.
Validez e invalidez
Las inferencias pueden ser válidas o inválidas. Son inválidas cuando la conclusión no
tiene ninguna relación con las premisas.
Por ejemplo: “todos los perros que veo tienen cola, por lo tanto, los perros pueden
nadar”. Esta inferencia es inválida porque la conclusión nada tiene que ver con la
premisa.
Verdadero o falso
Los razonamientos o inferencias pueden ser lógicos y válidos sin ser necesariamente
verdaderos. Por ejemplo: “Juan es argentino y tiene apellido italiano; José es argentino
y también tiene apellido italiano. Todos los argentinos tienen apellidos italianos”.
Esta es una inferencia cuya conclusión no es verdadera. Aunque si dijera “muchos
argentinos tienen apellidos italianos”, sería una conclusión correcta.