LA ANGUSTIA (1962 – 1963)
INTRODUCCION A LA ESTRUCTURA DE LA ANGUSTIA
Clase 1: La angustia en la red de los significantes
La estructura de la angustia no esta lejos de la estructura del fantasma, porque es la misma.
El grafo del deseo
Su forma como una “Pera de angustia”: instrumento de tortura consistente en un objeto
metálico con forma de pera que era introducido en la boca, vagina o ano de la víctima. Una
vez en el interior de la cavidad, la pera incluía una manivela que hacía que se abriese al
girarlo, produciendo numerosos desgarros.
Creí necesario una formula indicándoles la relación de la angustia con el deseo del otro.
Recordare la fábula, la imagen divertida que cree ante ustedes por un instante. Revistiendo yo
mismo ante ustedes la mascara animal con que se cubre el brujo de la gruta de los Tres
Hermanos, me imaginé frente a otro animal que supuse gigante en aquella ocasión, una matis
religiosa. Como yo mismo no sabia que mascara llevaba, tenía alguna razón para no estar
tranquilo antes la posibilidad de que, debido al azar, aquella mascara fuese impropia.
Induciendo algún error sobre mi identidad. Yo no veía mi propia imagen en el espejo
enigmático del globo ocular del insecto. Esta metáfora justifica que haya puesto en el centro
de los STES en esta pizarra la pregunta que introduje como la bisagra entre los dos pisos del
grafo. Estos estructuran aquella relación del sujeto con el STE que debe ser la clave de lo que
introduce sobre la subjetividad la doctrina freudiana ¿Qué quieres? Fuercen mas el
mecanismo, hagan entrar mas la llave y tienen ¿Qué me quiere? Una interrogación suspendida
que concierne al Yo, no ¿cómo me quiere?, sino ¿Qué quiere en lo referente a este lugar del
Yo?
La pregunta se mantiene en suspenso entre los dos pisos. La distancia entre ellas que es
esencial, hace homologas y distintas la relación con el deseo y la identificación narcisista.
En el juego de la dialéctica que anuda estas dos etapas, veremos introducirse la función de la
angustia. Es lo que nos permite orientamos en función de los momentos de su aparición.
De nuestra investigación sobre la angustia, ver en qué puntos emerge, nos permitirá modelar
una verdadera orografía de la angustia. Nos conducirá a un punto de las relaciones termino a
término, que constituye la tentativa estructural mediante este grafo.
je=yo La proyección del yo (je) en una introducción a la angustia es la ambición de una
filosofía “existencialista”. La angustia no es tanto una cuestión de elección o existencia, sino
una respuesta ante la imprevisibilidad del deseo del Otro y la posible pérdida del propio
estatuto de sujeto. Lacan usa la imagen del caballo descontrolado para mostrar cómo el
existencialismo cree que el pensamiento es capaz de guiar la historia y sostener la angustia,
el psicoanálisis plantea que la angustia no se resuelve con la libertad del sujeto, sino que
está ligada al lugar que ocupa en el deseo del Otro. Juanito tenía una fobia a los caballos,
que Freud interpretó como un desplazamiento del miedo a la figura paterna y a la
castración.
A la angustia no hay que buscarla entre la preocupación, esta seriedad y esta espera.
“Inhibición, síntoma y angustia” queda marcado lo último que Freud articuló sobre el tema de
la angustia. A propósito de la angustia, no hay red, cada eslabón no tiene otro sentido que
dejar el vacío donde está la angustia. Estos 3 términos no están en el mismo nivel. Son
heteróclitos (distintos). Por eso los he escrito en 3 líneas escalonadas, para entenderlos como
una serie. la inhibición está en la dimensión del movimiento, Freud no puede hablar de otra
cosa mas que de la locomoción. El movimiento existe metafóricamente, aunque no sea
locomotriz. En la inhibición se trata de la detención del movimiento. Podríamos poner en el
eje horizontal la noción de dificultad y en el otro eje de coordenadas, la de movimiento.
Nuestros sujetos están inhibidos cuando nos hablan de sus inhibiciones, y nosotros mismos,
cuando hablamos de ellas en congresos científicos, pero cada día, están impedidos. Estar
impedido es un síntoma. Estar inhibido es un síntoma metido en el museo. Implica la relación
de una dimensión con algo que viene a interferirla y que impide no la función, no el
movimiento, sino al sujeto. Pongo impedimento en la misma columna de síntoma. La trampa
en cuestión es la captura narcisista en cuanto a lo que puede investirse en el objeto, en la
medida en que el falo permanece investido auto eróticamente. La fractura que de ello resulta
en la imagen especular será lo que da su soporte y su material a esta articulación significante
que, en el otro plano, simbólico, se llama castración. Con el mismo movimiento con el que el
sujeto avanza hacia el goce, es decir, hacia lo que está más lejos de él, se encuentra con esa
fractura íntima al haberse dejado atrapar por el camino en su propia imagen, la imagen
especular. Es ésta la trampa. Lacan está describiendo cómo el sujeto queda atrapado en el
narcisismo y en la imagen especular, en lugar de asumir la falta estructural que implica la
castración simbólica. La trampa es que el sujeto, en su intento de alcanzar el goce y realizar
su deseo, queda atrapado en su propio reflejo, sin darse cuenta de que el deseo no se
satisface en la imagen, sino en el Otro. Aquí todavía nos encontramos en el plano del
síntoma. Tras inhibición y el impedimento, el tercer termino que les propongo es el de
embarazo. Es el sujeto S con la barra $, cuando uno ya no sabe que hacer con uno mismo,
busca detrás de que esconderse. Se trata de la experiencia de la barra. Lo que se refiere a la
dimensión de la dificultad. La primera fila horizontal que empieza por la inhibición y sigue
con el impedimento, culmina de esa forma ligera de la angustia que se llama embarazo. En la
otra dimensión del movimiento, los términos que veremos dibujarse verticalmente. En primer
lugar, la emoción.
Allouch - El Psicoanálisis: una erotologia de pasaje
El texto aborda la relación entre el psicoanálisis y la erotología, explora cómo Freud y Lacan
conceptualizan la sexualidad y su vínculo con la verdad, la ética y el deseo.
El cambio: de "erotología para el olvido" a "erotología de pasaje": Originalmente, el
seminario de 1997 en Córdoba se iba a llamar El psicoanálisis: una erotología para el olvido.
Sin embargo, el título cambió porque no se pudo desarrollar plenamente el programa previsto,
en relación con la verdad. La referencia etimológica a la alétheia (verdad en griego) como
aquello que priva del lethe (olvido) sugiere que la verdad se erige en contra del olvido, una
idea central en el pensamiento filosófico y psicoanalítico. El problema de la diferencia
sexual y su ilusión: Se cuestiona el modo en que los conceptos de "hombre" y "mujer" han
sido utilizados para estructurar la realidad. Lacan, en su seminario Les non-dupes errent
(1973), ironiza sobre cómo la lógica aristotélica no pudo resolver esta cuestión de manera
satisfactoria. La lógica del cuantor (∀x ¬ y) indica que la formulación de la diferencia sexual
no es tan simple como decir "todo hombre no es mujer" porque esto implicaría la existencia
de excepciones.
El psicoanálisis como erotología y no como ética: Se plantea que el psicoanálisis es una
erotología más que una ética. Se ha intentado inscribir al psicoanálisis dentro de un marco
ético, pero este texto argumenta que dicha inscripción es un error. La erotología analítica de
Freud se opone a una concepción moralista del deseo.
Freud y la erótica: la sexualidad como núcleo del psicoanálisis: En el seminario La ética
del psicoanálisis, Lacan menciona que el deseo introduce una erótica que va más allá de la
interdicción moral. Freud mismo dijo que podría haber llamado a su doctrina erótica en lugar
de teoría de la sexualidad, pero evitó hacerlo porque ceder sobre las palabras es ceder sobre la
cosa misma. Esto muestra cómo Freud quiso evitar la reducción del psicoanálisis a una simple
moral del amor o de la sexualidad.
Lacan retoma y resignifica a Freud: Lacan, a diferencia de Freud, reivindica el término
erótica para describir el psicoanálisis. Este cruce entre Freud y Lacan muestra una tensión:
Freud prefería una formulación más "científica" (teoría de la sexualidad), mientras que Lacan
enfatiza el carácter erótico del saber psicoanalítico. La verdad en psicoanálisis es un "asunto
erótico", es decir, está atravesada por el deseo.
Conclusión general: El texto pone en cuestión la relación entre el psicoanálisis, la sexualidad
y la verdad. Se sostiene que Freud fundó una erotología analítica que no puede ser reducida a
una ética. Lacan profundiza esta idea al afirmar que el psicoanálisis es una erótica que implica
el deseo, la transgresión y la imposibilidad de reducir la diferencia sexual a categorías fijas.
Ejemplo: La diferencia sexual y su ilusión: Imagina que alguien dice: ➡ “Los hombres y
las mujeres son diferentes por naturaleza”. Desde una perspectiva psicoanalítica, esta
afirmación parecería obvia, pero al analizarla, se complica. Lacan critica la idea de que exista
una diferencia sexual natural que se pueda definir de manera clara y lógica. Si decimos
“Ningún hombre es mujer”, parecería una verdad absoluta, pero en realidad no lo es, porque
hay casos que desafían esa clasificación (por ejemplo, personas transgénero, intersexuales o
incluso distintas formas de subjetivación del género). Si decimos “Todo hombre no es
mujer”, esto implica que hay algunos que sí lo son, lo cual también rompe con la supuesta
certeza de la diferencia sexual.
Lacan utiliza la lógica del cuantor (∀x ¬ y) para mostrar que el lenguaje mismo genera una
imposibilidad de definir la diferencia sexual de manera absoluta. La diferencia entre hombre y
mujer no es algo dado por la naturaleza, sino una construcción simbólica que trata de
responder a una falta fundamental.
Ejemplo: El psicoanálisis como erotología y no como ética: Imagina que una persona va a
terapia porque siente culpa por desear algo que considera “incorrecto” (por ejemplo, tener
fantasías fuera de su relación de pareja). Desde una perspectiva ética tradicional, se puede
decir: ➡ “Eso está mal, debes ser fiel a tu pareja”. Pero desde el psicoanálisis, se abordaría
de otro modo: ➡ “¿Por qué este deseo te angustia? ¿Qué significa para ti? ¿Cómo se
inscribe en tu historia?”. Aquí vemos la diferencia: La ética tradicional busca regular el
comportamiento con normas morales. El psicoanálisis no busca decir qué está bien o mal,
sino entender la estructura del deseo. Por eso Lacan dice que el psicoanálisis es una
erotología—es decir, un estudio del deseo y la sexualidad—y no una ética que imponga
normas de conducta.
Ejemplo: Freud y la teoría de la sexualidad: Freud podría haber llamado a su teoría una
erótica, pero prefirió el término teoría de la sexualidad porque no quería ceder en la
importancia del concepto. Imagina que alguien dijera: ➡ “El psicoanálisis trata sobre el
amor y el placer”. Freud habría respondido: ➡ “No, trata sobre la sexualidad y el deseo
inconsciente”. El problema es que la palabra erótica podría haber suavizado demasiado el
concepto y hacerlo parecer algo más cultural o romántico, cuando en realidad Freud quería
destacar que la sexualidad es una fuerza estructurante del psiquismo, que va más allá del
placer o del amor. Lacan, sí retoma el término erótica, pero lo hace para subrayar que la
verdad misma es un asunto de deseo. Incluso cuando buscamos la verdad, lo hacemos
motivados por nuestros propios deseos inconscientes.
Conclusión con un caso práctico: Piensa en una persona que busca entender por qué siempre
elige parejas que terminan dejándola. Desde una perspectiva moral, podría pensar: “Tal vez
tengo mala suerte” o “Debería elegir mejor”. Desde el psicoanálisis, la pregunta sería:
“¿Por qué repito esta elección? ¿Qué deseo inconsciente está en juego?”. Aquí entra la idea
de que el psicoanálisis no es una ética (que daría reglas sobre cómo elegir bien), sino una
erotología (que estudia cómo el deseo inconsciente estructura nuestras elecciones).
Resumen Final: Lacan y Freud coinciden en que el psicoanálisis trata sobre la sexualidad,
pero Freud lo llamó teoría de la sexualidad para evitar malentendidos. Lacan retoma la idea
de que el psicoanálisis es una erótica porque todo en el sujeto está atravesado por el deseo. La
diferencia sexual no es algo dado naturalmente, sino un problema simbólico y estructural. El
psicoanálisis no busca decir qué está bien o mal, sino entender cómo opera el deseo en el
sujeto.
La crisis de Eros en Occidente: El texto menciona una serie de hitos intelectuales que
muestran cómo en el siglo XX el concepto de eros (el deseo, la sexualidad) entró en crisis:
Bataille habla de la derrota de la soberanía del deseo. Lacan dice que no hay relación sexual.
Foucault propone una historia de la sexualidad. Surgen estudios sobre género y nuevas formas
de entender el [Link] esto sugiere que Occidente ha perdido el sentido tradicional de eros
y ha comenzado a reformularlo bajo nuevas categorías (género, derechos sexuales,
patrimonio, etc.).
Freud y la erotología del psicoanálisis: Freud consideraba que la erótica tiene ciclos y
variaciones a lo largo de la historia, pero que la teoría del coger (la relación sexual como tal)
ha sido descuidada. Ferenczi y Reich intentaron desarrollar esta teoría, pero Lacan la
reformuló en términos estructurales en 1962-63. Lacan, al darle una escritura a la relación
sexual (aunque afirmando que no hay relación sexual), hizo del psicoanálisis una erotología,
una teoría del deseo y del goce. El texto menciona otras erotologías a lo largo de la historia:
Cultos fálicos, Tantrismo, Homofilia griega, Romanticismo, Libertinaje. El psicoanálisis es
visto como una erotología mutante o mediadora, es decir, que transforma y es transformada
por otras erotologías.
El falo y la verdad: el psicoanálisis como contra-olvido: Lacan subraya una relación entre
el falo y la verdad. ¿Por qué? En la tradición filosófica, la verdad es a-létheia (lo que niega el
olvido). Pero el olvido (léthe) siempre regresa. La verdad intenta levantarse contra el olvido,
pero en realidad es solo una ilusión: tarde o temprano todo cae en el olvido. El falo simboliza
esta resistencia de la verdad contra el olvido, porque se “levanta” contra la caída, pero en
última instancia nada prevalece sobre el olvido.
La clave final: "dejar caer": El final del psicoanálisis no sería superar el deseo ni travesar
el fantasma, sino simplemente dejar caer el objeto del deseo. Freud dejó caer “la cosa
freudiana” (su teoría, su objeto de estudio). Lacan dice que hay que dejar caer el objeto a.
Esto implica un acto pasivo: no luchar contra el deseo, sino permitir que caiga.
El psicoanálisis no es simplemente una ética o una teoría sobre la moralidad, sino una
erotología: Explora el deseo, el goce y la sexualidad en relación con el olvido. Nos muestra
cómo intentamos negar el olvido a través de la verdad, pero el olvido siempre regresa. El acto
final del psicoanálisis no es aferrarse a un objeto, sino dejarlo caer, reconocer que el deseo
nunca podrá ser plenamente satisfecho.
Ejemplo para entenderlo mejor: Pensemos en alguien que sufre por un amor imposible.
Esta persona podría: Aferrarse a la idea de recuperar a su amor (como la verdad que lucha
contra el olvido). Tratar de sustituirlo por otro amor, sin realmente olvidarlo. Aceptar que
esa persona ya no está y simplemente dejar caer ese deseo, es decir, hacer el acto de "dejar
caer" del que habla Lacan. En términos psicoanalíticos, la cura no es reprimir el deseo ni
intentar llenarlo con otra cosa, sino aceptar su imposibilidad y dejarlo caer.