UNIDAD
DIDÁCTICA 3
Adecuación del procedimiento
de transporte sanitario a la
fisiopatología del paciente
Objetivos
Conocer la fisiopatología del paciente.
Saber diferenciar las tipologías de transporte sanitario
existentes y cuál de ellos utilizar en una situación es-
pecífica.
Conocer los factores externos al paciente que pueden
afectarle durante su traslado.
Conocer las posturas en las que se debe colocar al pa-
ciente dependiendo de su patología.
Conocer el material que debe tener cualquier medio de
transporte sanitario.
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
Índice
Mapa conceptual
Introducción
1. Concepto y fundamento de la fisiopatología del transporte
sanitario
1.1. Clasificación
1.2. Materiales
1.3. Soporte vital básico
2. Posición del paciente en la camilla según su patología
2.1. Colocación del paciente
3. Conducción del vehículo según la patologia
3.1. Transporte según la patología de enfermos
especiales
4. Factores que determinan cambios fisiológicos
5. Efectos de las variaciones de velocidad, vibraciones,
ruidos, temperatura y altitud
5.1. Limitaciones del transporte sanitario
6. Medidas de confort y seguridad en el traslado
6.1. Técnicas de protección en la zona en el vehículo
asistencial
6.2. Técnicas de señalización y balizamiento
Resumen
3-2
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
Mapa Conceptual
ADECUACIÓN DEL
PROCEDIMIENTO DE
TRANSPORTE SANITARIO
A LA FISIOPATOLOGÍA DEL
PACIENTE
Conceptos y Efectos de la velocidad,
fundamentos de la temperatura, ruidos y
fisiologá del paciente vibraciones
Medidas de confort y Posición del paciente en
seguridad en el traslado la camilla
Factores que
Conducción del vehículo
determinan el
según la patología
cambio fisiológico
3-3
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
Introducción
En esta unidad didáctica vamos a tratar la adecuación del procedimiento del
transporte sanitario y la fisiopatología del paciente.
Lo primero que debemos destacar a día de hoy es el avance y la variedad de
transporte sanitario que tenemos en nuestra sociedad.
Actualmente encontramos transportes sanitarios aptos para viajes por tierra, mar
y aire e incluso dentro de los que se encuentran dentro de los vehículos terrestres
encontramos variedad respecto a su nivel de medicalización.
Por ello encontraremos medios de transporte sanitarios como ambulancias, avio-
nes, helicópteros, lanchas y barcos médicos.
La utilización de uno u otro dependerá de factores como el lugar del accidente, la
gravedad del herido y las condiciones climatológicas.
Cada transporte sanitario debe tener un material específico, que debe
permanecer a punto para ser utilizado en cualquier momento. Hablamos de: material
de inmovilización, material de transporte, material de diagnóstico y tratamiento, material
farmacológico y de venopunción, material de vía aérea.
Otro punto importante a tener en cuenta son los efectos que producen en
la situación de la unidad asistencial y en el paciente los factores como el ruido, las
vibraciones, la velocidad y la temperatura. A todo esto nos referimos cuando hablamos
de fisiopatología del paciente.
Y por último, hay que darle especial importancia a la postura en la que se debe
colocar al paciente en la camilla. Éste será colocado de una forma u otra dependiendo
de su patología.
Resumiendo, es importante tener en cuenta la patología del paciente a la hora de
atenderlo en la unidad asistencial, en su colocación en la camilla y en la forma correcta
de conducción del vehículo para evitar su agravamiento o la aparición de posibles
lesiones.
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Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
1. Concepto y fundamento de la
fisiopatología del transporte sanitario
Conocemos como transporte sanitario a aquel que realiza el desplazamiento de
personas enfermas, accidentadas o por otra razón sanitaria, en vehículos especialmente
acondicionados a tal efecto.
Existen diferentes transportes sanitarios, que se adaptan a las diferentes situacio-
nes y a las diferentes patologías del paciente.
1.1. Clasificación
La clasificación de los transportes sanitarios atiende a diferentes criterios:
a) Según el objetivo del transporte
Transporte primario o extrahospitalario: aquel que se realiza desde el lugar donde se produce la emer-
gencia hasta el hospital. Este tipo de transporte es el objetivo fundamental de este tema.
Transporte secundario o interhospitalario: al que se realiza desde un hospital a otro.
Transporte terciario o intrahospitalario: dentro del propio hospital.
b) Según el medio de transporte utilizado
Transporte terrestre: ambulancias.
Transporte aéreo: helicópteros o avión sanitario.
Marítimo: lanchas rápidas, barco-hospital.
c) Según la situación vital del enfermo
Transporte de emergencia: debe realizarse de inmediato. Tiene prioridad absoluta.
Transporte urgente: puede demorarse minutos u horas. Se trata de pacientes con posible riesgo vital.
Transporte programado: se puede programar el transporte. No requiere asistencia inmediata.
d) Según el grado de medicalización del sistema de transporte
Ambulancias no asistenciales: sin dotación para asistencia sanitaria. Utilizadas para transportar pa-
cientes en camilla.
Ambulancias asistenciales: también denominadas medicalizadas, preparadas para asistencia sanita-
ria en ruta, con la presencia de un personal facultativo. Puede proporcionar soporte vital básico.
Helicóptero sanitario.
Avión sanitario.
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Traslado del Paciente al Centro Sanitario
En cambio si hablamos de los diferentes tipos según la distancia a recorrer habrá
que preferir uno u otro transporte:
Para distancias inferiores a 150 Km: se recomiendan ambulancias terrestres o
helicópteros sanitarios.
En las distancia entre 150 y 300 Km: el medio de transporte óptimo es el helicóp-
tero sanitario.
Distancia entre 300 y 1.000 Km: es recomendable el uso del avión sanitario.
Las superiores a 1000 Km: hablaríamos de un traslado en avión de línea regular
adaptado a las circunstancias.
Para determinadas circunstancias especiales se dejan el barco o el ferrocarril.
La asistencia médica extrahospitalaria, ya sea en los domicilios o en la calle es
diferente de la realizada en centros de asistencia, además de por su estructura, también
por el material que se utiliza para este tipo de trabajo.
De todos los tipos de transportes mencionados anteriormente, quizás el más
importante sea la ambulancia, ya que como vehículo, nos sirve para desplazar al equipo
hasta el lugar de actuación y después para realizar el transporte del paciente hasta un
servicio donde le presten el tratamiento definitivo o para devolver al equipo utilizado
hasta su base.
También podemos hacer otra clasificación de los tipos de transporte según sean sus
características, dentro de esta clasificación encontramos:
Urgente o programado: según exista o no limitación en el tiempo para su realización.
 Individual o colectivo: dependiendo del número de pacientes a los que se traslada.
 Asistido o no asistido: si el enfermo recibe durante el transporte cuidados para su
patología.
 Medicalizado o no medicalizado: si dentro del equipo que lo atiende existe o no
personal facultativo (médicos y enfermeros).
 Primario o secundario: según se realice desde el lugar del accidente o el domicilio
del paciente hasta el primer centro de asistencia o si se hace entre dos centros asis-
tenciales.
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Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
Entendemos como ambulancia todo aquel vehículo
destinado al transporte de enfermos o heridos, auxilios y
elementos o material de cura. Por tanto podemos conside-
rar como ambulancia a cualquier tipo de vehículo ya sea
terrestre, aéreo o marítimo.
La diferencia dentro de estos vehículos, viene dada
según la capacidad de tratamientos que puedan prestar,
de este modo existen ambulancias no asistenciales, que
son aquellas que trasladan a pacientes que no necesitan
de tratamiento durante el traslado (rehabilitación, consul-
tas, etc.).
Y ambulancias asistenciales, que son aquellas que
están preparadas para poder dar asistencia al paciente
desde su llegada hasta su transferencia en el centro.
Estas a su vez pueden dar asistencia programada o
urgente, la primera para aquellos pacientes que requieren
de cuidados en los traslados de un centro a otro, y la se-
gunda a aquellas personas para las que la ambulancia re-
presenta su primera asistencia.
La principal ventaja de la ambulancia terrestre es su rápida disponibilidad en
el medio hospitalario, la capacidad de ofrecer un servicio directo desde un hospital
hasta otro sin necesidad de cambios intermedios, el poder utilizarse con casi todas las
condiciones climáticas y su bajo coste y mantenimiento.
Otro medio de traslado sanitario son:
Aviones sanitarios: aquellos que mantienen
la presión atmosférica en el interior del aparato
sin cambios con respecto a la existente a nivel
del mar. Los no presurizados son aquellos cuya
presión atmosférica en el interior desciende con
la altitud.
El uso de aviones sanitarios se reserva para
traslados interhospitalarios de larga distancia
mayores de 300 km, donde los aviones propor-
cionan una velocidad alta, menos ruidos, presu-
rización de la cabina y control de la temperatura
ambiental.
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Traslado del Paciente al Centro Sanitario
El coste de los traslados en aviones es sustancialmente mayor que el realizado por
ambulancias terrestres o helicópteros.
En el caso del helicóptero, tiene a su favor que es más práctico que el avión, al
poder acceder a lugares que el avión no puede.
Su capacidad lesiva es mayor, además este medio tiene en contra que provoca
una gran cantidad de ruido que dentro del aparto puede llegar a alcanzar entre 90 y
110 dB, con lo que además de aumentar considerablemente la angustia y ansiedad del
paciente, evita el poder detectar alteraciones dependientes del oído como la
auscultación, escucha de alarmas de los aparatos, posibles fugas de aire en los
pacientes intubados y se altera notablemente la comunicación entre el equipo y con el
paciente, así como con el equipo que realiza el traslado desde el helicóptero hasta el
centro de asistencia.
La aparición de turbulen-
cias y las sacudidas bruscas
que estas producen hace ver
la necesidad de una perfecta
fijación del paciente, material
y personal dentro del helicóp-
tero para evitar accidentes.
Las aproximaciones al helicóptero deben ser realizadas por personal con
experiencia en este tipo de transporte.
Para poder aproximarse a un helicóptero, se deben llevar a cabo las siguientes normas
de seguridad:
Nunca acercarse por la zona de cola, podemos chocar contra el rotor de cola.
Aproximarnos por la zona de la cabina a la vista del piloto.
En la aproximación debemos agacharnos, ya que las palas tienden a bajar en
sus extremos por acción de su propio peso.
Nunca portar objetos por encima de la cabeza.
Si el aparato está posado en una ladera nos acercaremos desde la zona del
valle.
El paciente y el material que este transporte se deben encontrar perfectamen-
te fijados.
Nunca se debe transportar a pacientes agitados o agresivos en este medio
salvo que se mantengan sedados.
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Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
1.2. Materiales
Los materiales que deben de poseer estas unidades asistenciales son:
MATERIAL DEL TRANSPORTE SANITARIO
Material de inmovilización
Material de transporte
Material de diagnóstico y
tratamiento
Material farmacológico
Material de vía aérea
Material de inmovilización: camilla de cuchara,
colchón de vacío, collarines cervicales, collarines,
férulas neumáticas, férulas de tracción, férulas
rígidas, corsé de extricación, soportes cefálicos o
inmovilizadores de cabeza, vendas, esparadrapo.
Material de transporte: camilla con ruedas, silla de transporte, lona.
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Traslado del Paciente al Centro Sanitario
Material de diagnóstico y tratamiento: monitor-desfibrilador, aspirador,
bomba de perfusión, glucómetro capilar, material de sutura y hemostasia,
sondas nasogástricas y vesicales, sueros y sistemas, reguladores de flujo.
Material farmacológico y de
venopunción: todos los medica-
mentos, agujas y jeringas.
Material de vía aérea: ventilador o respirador, pulsioxímetro, oxígeno, bote-
llas y caudalímetros, material de aislamiento y estabilización de la vía aérea
como tubos.
1.2.1. Material de diagnóstico y tratamiento
En relación al material de diagnóstico y tratamiento que deben tener a bordo
todos los medios de transporte es preferible que sea material con el que el técnico
tenga mayor familiaridad, debido a que este tipo de material es más usado por el
personal sanitario, pero es importante tener el conocimiento de su funcionamiento para
evitar equívocos u olvidos en la preparación en aquellos momentos en los que se hace
indispensable una asistencia rápida y correcta.
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Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
Empezaremos por hablar de un tipo de material que es muy utilizado y nunca se
menciona por ser considerado fármaco:
El suero: en la emergencia, la utilización del suero se centra sobre
todo en el mantenimiento de una vía venosa, se utiliza para diluir me-
dicación que se está administrando al paciente, como tratamiento del
problema del paciente y para reponer la pérdida de sangre.
Para el mantenimiento de una vía venosa, el tipo de suero más utiliza-
do es el suero salino o fisiológico, por ser el suero más cercanos en su
composición al plasma humano, su ritmo de goteo en este cometido
debe ser lento, no suele interesar el aporte de volumen.
Cuando el suero es utilizado para diluir medicación o como vehículo
de transporte de esta, podemos utilizar distintos sueros, determina-
dos por el personal sanitario que no provoquen interacciones o re-
acciones químicas de cambio de estado indeseables o incompatibi-
lidades con los medicamentos, los más utilizados serán el salino y el
suero glucosado.
Todos los sueros pueden ser utilizados como fármacos por sí mismos,
siempre que su efecto sea el esperado.
Los ejemplos más visibles de este tipo de utilización, está en los sueros
como el bicarbonato este se utiliza en pequeñas dosis para solucionar las
situaciones de disminución del pH.
Posiblemente una de las situaciones donde más suero se utiliza es en aque-
llas que provocan situaciones de hipovolemia, al disminuir bruscamente las
necesidades de sangre del organismo, la función va a ser esa aunque no se
pueda sustituir con el suero todas las funciones de la sangre, sí aquellas más
sencillas mientras se instaura un tratamiento definitivo.
El monitor desfibrilador: este aparato es capaz de realizar dos tipos de
funciones en una sola unidad, en su papel de monitor, es
capaz de registrar el ritmo cardiaco de distintas formas,
mediante un cable de tres derivaciones o realizar un estu-
dio urgente de la actividad y lesiones miocárdicas. El mo-
nitor siempre comenzará tras su chequeo registrando en la
posición palas.
Tenemos que tener en cuenta la proximidad de aparatos
eléctricos cerca o sobre el paciente (mantas, despertado-
res, etc.) que pueden perjudicar el trazado, apagándolos
o desenchufándolos para realizar los registros. El monitor
también cuenta con dos botones colocados delante de la
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Traslado del Paciente al Centro Sanitario
pantalla de fósforo en los que se puede regular la amplitud del complejo y el
volumen, debemos tenerlo en cuenta para aquellos registros en los que no
vemos complejos claros ya que es posible que la amplitud sea muy baja.
Como desfibrilador el aparato tiene varias posibilidades; puede definirse la
descarga eléctrica de forma sincronizada o no.
Otra de las formas de desfibrilación o estimulación eléctrica del aparato es la
que realiza como marcapasos externo.
En las descargas eléctricas sin sincronización la persona que proceda a la
descarga seleccionará los Joules decididos por el médico en el selector de
las palas de descarga, colocará el gel conductor en ambas palas en can-
tidad suficiente pero no exagerada, si no tenemos gel se pueden colocar
compresas húmedas, no chorreando sobre el paciente, y revisar que no exis-
ta conducción de una pala a otra (fluidos, pérdidas de gel, etc.) que podrían
disminuir fuertemente la eficacia del choque, tras ello, procederá a presionar
el botón de carga (también en las palas) y se mantiene una espera de unos
10 segundos en el que el aparato logra cargar la energía deseada, tras esto
sonará un pitido que determina la carga completada.
Cuando utilicemos el aparato en su forma de marcapasos transcutáneo, lo
que vamos a hacer es una estimulación eléctrica para mejorar el ritmo car-
diaco del paciente que en este caso tendrá una frecuencia muy baja o será
de bloqueo.
Otro de los grandes conceptos a tener en cuenta de este tipo de aparato es
que su alimentación actualmente en nuestros vehículos se realiza mediante
baterías, por lo que debemos hacer referencia a su conservación y manteni-
miento, en todas las ambulancias existe un cargador de baterías para este
modelo de aparato, en el aparecen tres espacios en los que se pueden colo-
car otras tantas baterías para su carga el espacio que queda a la derecha
del sistema es capaz también de descargar la batería además de determinar
su nivel de carga.
Es conveniente conocer que cuando el monitor destaca la alarma de ba-
tería descargada durante su funcionamiento, no conviene cambiar en ese
momento hacia la siguiente de las tres baterías, dará tres alarmas y poste-
riormente se oscurecerá la pantalla de fosforo del aparato, es ese momento
cuando debemos girar el mando que activa la siguiente batería, de esta ma-
nera, aseguramos las descarga casi total de la batería cambiada.
Se debe conocer al comienzo de la jornada el número de baterías con el
que contamos y su capacidad, para evitar quedar sin carga en el aparato,
procurando prevenir esta falta de energía con baterías permanentemente
cargadas y con sus ciclos de descarga cumplidos.
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Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
El aspirador: es una bomba de vacío cuya finalidad, consiste en aspirar las
secreciones o líquidos que pueden taponar la vía aérea del paciente o el
contenido gástrico de este, de forma preventiva o de manera terapéutica.
Este aparato tiene tres velocidades de aspiración, lo que permite de ma-
nera grosera mantener presiones de aspiración diferentes, también pue-
de conectarse mediante adaptador a la toma de 220 v, lo que permite
elevar sus autonomía de trabajo que es bastante limitada, en el vehículo
siempre debe estar conectado, cuando lo hace se enciende su luz verde.
En su mantenimiento diferenciamos dos partes en el material, una que
se compone de material fungible, como son los tubos que conectan el
sistema y otra no fungible que consta del motor del aparato y el reservorio
que es lavable y resistente a la utilización de desinfectantes líquidos de
inmersión que deben ser los utilizados para conseguir una desinfección
eficaz.
La colocación de las gomas debe ser una corta, desde el motor de va-
cío a uno de los agujeros de la tapa del reservorio y otra larga desde el
otro agujero hasta el extremo proximal de la sonda de aspiración, que debe
encontrarse dentro del aspirador para poder ser utilizado en cualquier mo-
mento. Dentro del reservorio se puede dejar una pequeña cantidad de agua
mezclada con cualquier antiséptico para disminuir el olor de las secreciones
mientras aspiramos, debemos tener en cuenta el llenado del reservorio.
Otra utilidad del aspirador es el vaciado del colchón de vacío, acortando
notablemente el tiempo para lograr la rigidez de este, para ello basta con
aplicar la goma el extremo de la goma de aspiración en lugar de a una sonda
a la válvula del colchón, poniendo la máxima velocidad en el aspirador.
Existen también respiradores de mano o de pié cuyo principal problema lo
constituye la escasa capacidad del volumen de recogida por lo que resultan
inservibles en pacientes con vómitos o hemorragias de importancia.
El glucómetro capilar: es un aparato por el cual podemos conocer en un
plazo de tiempo muy corto el nivel de glucosa en sangre de los enfermos,
esto es muy importante en el diagnóstico de las enfermedades causadas por
problemas metabólicos.
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Traslado del Paciente al Centro Sanitario
Consta como material fungible de tiras reactivas que se conectan al aparato,
estas tiras tienen una codificación que debe coincidir con la que presenta el
aparato en su inicio para que la medición realizada sea fiable.
El esfignomanómetro automático: también llamado monitor de tensión
arterial, su utilidad reside en la medida de
la tensión arterial, su mayor problema es
que para conseguir la medida utiliza el
análisis de la vibración provocada por una
arteria, por este motivo debemos colocar
el manguito adecuadamente, colocando
la zona donde realiza el análisis sobre la
zona donde pasa la arteria para que el
análisis sea bueno, como problemas
observamos que cuando el motor de la
ambulancia está en marcha puede alterar
el resultado y este prácticamente carece
de validez cuando se realiza en marcha
sobre pisos más irregulares.
Debemos tener en cuenta que este aparato necesita de alimentación casi
continua a 220 v, y su autonomía en baterías es muy pequeña, por este mo-
tivo debemos conocer la posición del convertidor para mantener este tipo de
mantenimiento.
La bomba de perfusión: no
existe en este momento en todas
las unidades, es más útil en las
unidades rurales ya que sirve
para perfundir líquidos o fárma-
cos de manera controlada, en
el conocimiento de su manteni-
miento debemos observar que
los sistemas de goteo utilizados
por estas bombas son especia-
les y específicos para cada mo-
delo de bomba.
La bomba debe ser volumétrica
y analizar el volumen perfundido
mediante la utilización de un
área de perfusión conocida y no
mediante el conteo de gotas.
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Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
1.2.1. Material de vía aérea
Este tipo de material puede ser quizás aquel cuyo fallo puede provocar problemas
en la actuación que pueden terminar con la vida del paciente, por ello es imprescindi-
ble su continua puesta a punto.
El respirador: instrumento en-
cargado de mantener la respi-
ración del enfermo cuando sus
condiciones no se lo permiten
hacer de forma autónoma, el
aparato que nuestras ambu-
lancias portan es un respirador
volumétrico, lo que quiere decir
que su función la realiza introdu-
ciendo un volumen determinado
de aire y no como los hospitala-
rios midiendo presiones.
Por este motivo no puede ser utilizado en neonatos, ya que su valoración de
los volúmenes no permite mantener los que puede manejar la vía aérea de
los recién nacidos.
Este modelo es muy sencillo, su conexión es única a la toma de oxígeno su-
perior de la ambulancia y siempre se va a utilizar con oxígeno al 100%.
Para comenzar la ventilación debemos preparar los parámetros, en este
caso el médico determinará el volumen de oxígeno por minuto que quiere y
la frecuencia respiratoria.
El pulsioxímetro: es un aparato que consigue
determinar el porcentaje de oxígeno que trans-
porta la hemoglobina, lo hace analizando la
sangre capilar de forma no invasiva, en nues-
tras unidades existen de dos tipos distintos,
los pulsioxímetros portátiles cuyo tamaño es
menor y se alimenta mediante pilas alcalinas
y el pulsioxímetro omheda que también puede
utilizarse como portátil pero su autonomía con
batería es muy limitada y dentro de la ambu-
lancia siempre debe estar enchufado a la toma
de 12 v. La sonda utilizada por ambos modelos
es compatible de unos a otros.
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Traslado del Paciente al Centro Sanitario
El caudalímetro: el caudalímetro es
el regulador del flujo de oxígeno que
proporcionamos a los pacientes, en
él se especifica el volumen de oxíge-
no por minuto que damos, depen-
diendo de esta cantidad, podemos
valorar el porcentaje de oxígeno do-
nado, es imprescindible que estos
caudalímetros se encuentren regula-
dos y en perfectas condiciones de
uso, ya que de ello depende que el
porcentaje de oxígeno que recibe el
paciente sea el correcto, sobre todo
en los que se encuentren instalados
en la botellas portátiles que están su-
jetos a mayor número de golpes y
por tanto de desajustes.
El humidificador: consiste en un vaso es-
tanco que se rellena de oxígeno hasta cubrir
el extremo distal de un tubo por el que fluye
el oxígeno, su fundamento es evitar median-
te esta humectación que el gas que sale por
el sistema de dispensación reseque las mu-
cosas del paciente. El cuidado de este siste-
ma tiene que ser exhaustivo ya que se ha
demostrado que la colonización por gérme-
nes aerobios es fácil si el sistema no se lim-
pia a menudo, por este motivo debe ser la-
vado y el agua cambiada en cada cambio
de guardia como mínimo. La otra opción es
lavarlo y desechar el agua, puesto que nues-
tros pacientes tienen poco tiempo el sistema colocado, no ha lugar a provo-
car lesiones por aumento de la sequedad de sus mucosas.
El ambú: es el primer escalón de
ventilación, consta de una mascarilla
neumática, una válvula unidireccio-
nal y una bolsa elástica, su funcio-
namiento se basa en que apretando
el reservorio pasamos aire u oxígeno
puro hacia la válvula y de esta a la
mascarilla o al tubo endotraqueal di-
rectamente, ventilando al paciente.
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Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
Después de su uso debe ser desmontado y lavado con productos desinfec-
tantes, es posible colocar la válvula en autoclaves durante tiempos cortos ya
que la resistencia térmica de su plástico es alta. En todas las unidades debe
existir repuesto de dicho instrumento.
Las mascarillas de oxígeno: pueden ser de
diferentes formas para administrar oxígeno a
diferentes concentraciones.
1.2.3. Material de transporte
Este es un tipo de material específico de nuestras unidades y de todos aquellos
servicios que realizan actuaciones domiciliarias, la salida desde los domicilios a los
lugares donde se aparca la ambulancia en muchas ocasiones es bastante compleja,
ya que se necesita bajar varias alturas y no siempre los ascensores ni existen ni son lo
suficientemente amplios para poder introducir a una persona sentada.
Por estos motivos hay dos tipos de material de transporte para solucionar estos
problemas.
Silla de traslado Lona de traslado
Silla de traslado: es una silla de ruedas
modificada y plegable para permitir su
transporte con menor volumen, con ella
se puede trasladar a los pacientes sen-
tados, tras abrirla y asegurarla median-
te sus seguros se sienta al paciente, es
preferible colocar una sábana sobre la
silla para evitar el contacto directo del
paciente con la silla, después de sentar-
le, deberemos bajar los apoyabrazos y
sujetar al paciente con los cinturones de
seguridad para evitar su caída.
3-17
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
Taparemos por completo al enfermo asegurando la correcta colocación de
los pies en su barra y evitando que sobre ropa por la parte inferior que puede
engancharse en las ruedas alterando la marcha.
Cuando colocamos la silla en su lugar de sujeción de la puerta trasera de-
recha de la ambulancia, hay que tener en cuenta que si no contamos con
enganches seguros puede proyectarse al interior al cerrar la puerta.
La silla siempre se debe utilizar en los pacientes que sufren alteraciones
respiratorias, cardiológicas o aquellas que pueden mantener alto riesgo de
aspiración
Lona de transporte: es una lona rectangular de material resistente y
lavable con entre seis y ocho agarraderas, se utiliza para transportar a
aquellos pacientes desde el lugar de asistencia hasta la
ambulancia, conviene utilizarla en aquellas ocasiones en las
que la colaboración del paciente para mantener la posición de
traslado es baja.
Dentro de los problemas de la lona es que siempre necesita
más de dos personas para ser manejada en las escaleras es-
trechas, los giros son muy complicados, no podemos utilizarla
en pacientes respiratorios que no estén intubados, y si se tiene
mucha pericia puede utilizarse como silla al bajar, pero necesita
personal entrenado y con buena fuerza física.
En ocasiones y para transportar al paciente se ha utilizado una
silla común para introducirse en el ascensor o bajar una escalera muy com-
plicada, aunque ya no se suele realizar.
3 -18
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
1.3. Soporte vital básico
A continuación se va a explicar un concepto importante dentro de la temática de
esta unidad didáctica. Este concepto es el soporte vital básico.
Su objetivo fundamental es simplificar al máximo el algoritmo de actuación para
que sea sencillo y fácil de recordar. Así, se aplica una regla mnemotécnica a la que se
denomina el “ABC” de la reanimación, la cual ha incluido también actuaciones a reali-
zar bajo la letra “D”.
El Soporte Vital
Esta regla se despieza de la siguiente manera: Básico (SVB) lo
constituyen las
actuaciones en-
A B caminadas a sus-
tituir las funcio-
nes respiratorias
Apertura de las Boca-boca, para y circulatorias.
vías aéreas para proporcionar un
que se mantengan soporte a la respi-
permeables. ración.
C D
Circulación o
masaje cardíaco Desfibrilar.
manual.
Según la SEMICYUC (Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades
Coronarias), las maniobras de reanimación cardio-pulmonar unidas a la desfibrilación
en los primeros 3 a 5 minutos tras la parada cardio-respiratoria, logran unas tasas de
supervivencia muy elevadas (entre el 49 y el 75%).
Sin embargo, la no aplicación inmediata de la desfibrilación tiene graves conse-
cuencias, ya que cada minuto de retraso reduce la probabilidad de supervivencia en
un 10-15%.
3-19
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
La Secuencia de soporte vital básico en adultos elaborada a partir de las reco-
mendaciones de la SEMICYUC es la siguiente:
1) Valoración del estado de consciencia
Antes de ayudar a nadie es necesario asegurar la escena, evitando riesgos para el
paciente y también para el reanimador. Inicialmente se comprueba el nivel de consciencia.
El reanimador se aproxima y habla al paciente. Le pregunta, “¿Cómo está?”, “¿Qué
le ha ocurrido?”. Si no responde, se insistirá elevando más la voz (incluso gritando) y
sacudiéndole los hombros.
Si responde y las respuestas son incoherentes, estaremos ante un estado de con-
ciencia alterado y, posiblemente, ante una persona en grave riesgo.
Por tanto, el reanimador se puede encontrar dos situaciones, debiendo actuar de
forma diferente ante cada una de ellas:
a) Si el paciente está consciente y responde: el reanimador deberá dejar al
paciente en la posición en la que la que se le encontró SIN moverle.
b) Alertar al servicio de urgencias.
c) Realizar la apertura de la vía aérea (boca, faringe, laringe, tráquea y pulmo-
nes) para garantizar que el paciente pueda respirar, para lo que se pondrá
en práctica la maniobra frente-mentón.
2) ¿Qué es conciencia y cómo valorarla?
La conciencia es el estado en que la persona
se da cuenta de sí misma y del entorno que le rodea.
Esto supone que el sujeto está alerta, es decir des-
pierto, y con una actitud mental intelectiva y afectiva
suficiente para permitirle integrar y responder a los
estímulos internos y externos.
3 -2 0
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
Cualitativa:
Se basa en valorar el estado de conciencia en función de los dos componentes de la mis-
ma ( la alerta y el contenido). Definiéndose distintos estados:
a. Somnolencia: tendencia al sueño con respuesta adecuada a órdenes verbales sim-
ples y complejas, así como a estímulos dolorosos
b. Obnubilación: respuestas a órdenes verbales simples y a estímulos dolorosos, pero
no hay respuesta a ordenes verbales complejas.
c. Estupor: existe una falta de respuesta a todo tipo de órdenes verbales pero presenta
una reacción adecuada a los estímulos dolorosos
d. Coma profundo: ausencia de respuesta a órdenes verbales y a estímulos dolorosos,
al menos de forma correcta.
Este tipo de valoración, aunque esta muy extendida, tiene numerosos inconvenientes sien-
do el principal la subjetividad.
Cuantitativa:
Se basa en aplicar una escala del nivel de respuesta a diversos estímulos. Nos sirve para
obtener una medida, reproducible en posteriores comprobaciones. La más internacional de
ellas es la Escala de Glasgow
APERTURA OCULAR
Espontánea Ojos abiertos mantenidos 4
A la llamada Ojos abiertos a la llamada 3
Al dolor Ojos abiertos al dolor 2
Ausente Ausencia de respuesta 1
RESPUESTA VERBAL
Orientado 5
Desorientado Desorientación temporoespacial 4
Habla desordenada o
Mezcla palabras, sin relación entre si 3
inapropiada
Ininteligible Sonidos incompresibles, gemidos 2
Sin respuesta Sin emisión de sonidos 1
3-21
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
RESPUESTA MOTORA
Obedece órdenes 6
Localiza el dolor Protege el dolor con la mano 5
Retira la extremidad Retira la extremidad con defensa imprecisa 4
Flexión anormal de la extremidad afecta sola o acompañada de
Flexión anormal 3
otra: Decorticación
Extensión anormal Extensión patológica: Descerebración 2
No respuesta Ausencia de respuesta motora 1
El paciente está en coma si la puntuación es igual o menor de 8.
Con los contenidos expuestos en este punto hemos conseguido el objetivo:
"Conocer la fisiopatología del paciente" y "Saber diferenciar las tipologías de transporte
sanitario existentes y cuál de ellos utilizar en una situación específica".
3 -2 2
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
2. Posición del paciente en la camilla
según su patología
Esta fase comienza cuando se tiene al paciente de forma estable para realizar
el viaje hacia el centro hospitalario donde se vaya a hacer la transferencia, por lo que
iniciamos la movilización hacia el habitáculo de la ambulancia (si es que no estábamos
previamente en su interior), siendo realizada siempre bajo la estricta supervisión de
personal cualificado y experto, que decidirá en cada una de las situaciones la forma
ideal de colocación del paciente, dependiendo de su situación clínica.
Para traspasar al paciente desde el lugar donde el equipo sanitario estuviese
actuando hasta la ambulancia, optaremos por:
La camilla de tijeras si se trata de un politraumatizado o por la sujeción del paciente
en una sábana resistente. La colocación del paciente variará según su situación clínica.
Las posiciones son las siguientes:
Decúbito supino con tronco incorporado (90º), en casos de insuficiencia
respiratoria.
Decúbito supino con piernas elevadas (Trendelenburg), en casos de
hipotensión y shock.
Decúbito supino con piernas en un plano inferior al de la cabeza (an-
titrendelenburg), si se sospecha hipertensión intracraneal y en casos de
traumatismo craneal encefálico.
Decúbito supino con tronco semiincorporado (45º) en paciente sin las
alteraciones clínicas vistas en los demás apartados.
Decúbito lateral izquierdo, especialmente para embarazadas a partir de los
6 meses.
Decúbito supino puro, sin almohadas ni elevaciones, en todo paciente
traumatizado.
Pacientes sentados con disnea de origen cardíaco.
Decúbito lateral en posición de seguridad, en pacientes con bajo nivel de
conciencia, o con presencia de vómitos continuos.
3-23
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
Decúbito supino con colocación de una almohada
o similar bajo las rodillas, en casos de sintomatología
abdominal.
Posición genupectoral, en aquellos caso de parto
con problemas del cordón umbilical.
2.1. Colocación del paciente
z Colocación del paciente en decubito supino
Á La cabeza debe permanecer recta con una pequeña almohada debajo,
evitando una tensión excesiva del cuello.
Á Otras dos almohadas las colocaremos, una a nivel del hueco popliteo si
fuera necesario y sacándola entre las rodillas y la otra a nivel bajo de las
Es aconsejable
pantorrillas, sacándola entre los pies, evitando con ello que rocen los ma-
realizar los cam-
leolos internos entre sí; dejar los talones libres.
bios posturales
de este tipo de Á Los miembros superiores pueden colocarse en posiciones distintas.
pacientes cada Á Los pies mantendrán una flexión dorsal de 90º, con los dedos apuntando
2-3 horas. hacia el techo, Utilizando el tablero antiequino si fuera necesario.
z Colocación del paciente en decubito lateral
Cuando el paciente no colabora, se realiza en dos tiempos:
3 -2 4
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
PRIMER TIEMPO
Se moverá al paciente entre dos personas, éstas se colocarán una en cada
lateral de la cama, enrollando la sábana de tiro hacia el paciente, colocarán
una mano a la altura del hombro y la otra a la altura de la cadera.
Se desplaza a un lateral a una voz de mando.
También se pueden colocar las dos personas en el mismo lado de la cama,
colocando las manos: una a la altura de hombros y cadera y la otra a la altura
de cadera y pantorrilla.
SEGUNDO TIEMPO
Tirando de la entremetida por uno de los lados se le da media vuelta al pacien-
te hacia el lateral requerido.
z Colocación del paciente en decúbito lateral derecho e izquierdo
Se colocará una pequeña almohada en la cabeza del paciente, apoyando sobre
ella el brazo del decúbito correspondiente en ligera abducción con ligera rotación
del hombro, no apoyando directamente sobre él; el codo en flexión y un rollo en la
mano. El otro brazo se apoyará en una almohada doblada fuera del cuerpo, pro-
curando una cierta elevación de la mano para favorecer la circulación de retorno.
El miembro inferior del decúbito permanecerá en extensión o ligeramente flexiona-
do, relajado.
El miembro superior en flexión por delante del otro miembro apoyándolo en una
almohada con la pierna a la altura de la cadera y talón libre.
Las articulaciones de la cadera, rodilla y pie estarán semiflexionadas.
3-25
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
z Colocación del paciente en decúbito prono
Colocar una almohada baja en la cabeza.
Otra almohada a nivel de torax-epigastrio, otra en parte baja abdomen y evita-
mos la presión sobre crestas ilíacas.
Otra almohada en los muslos.
Por último otra almohada en la parte distal de la pierna, sacándola entre los
pies, evitando con ello que choquen los maleolos entre sí y dejando los pies con
un ángulo de 90º y sin que las puntas de los dedos rocen en la cama.
z Mover al paciente hacia la cabecera de la cama
Muchos pacientes pueden tener elevada la cabecera de la cama.
Sin embargo, al cabo de un tiempo, a menudo resbalan hacia la mitad o hacia los
pies. Necesitarán entonces moverse hacia arriba para mantener una buena alineación
corporal y estar cómodos.
Se busca mover y acomodar al paciente en la cama, de forma que se sienta confortable
y cómodo. Con cambios posturales frecuentes y buenas posiciones se evitan, además,
las Úlceras por Presión o de Decúbito (escaras). Las movilizaciones frecuentes mejoran
el tono muscular, la respiración y la circulación.
Para movilizar al paciente encamado debemos tener en cuenta su estado y conocer si
puede colaborar con nosotros o no es posible su ayuda para cambiarlo de postura.
Te recomendamos que visualices este video donde se muestra el movimiento del pa-
ciente hacia la cabecera de la cama.
https://www.youtube.com/watch?v=wvpONSq3Ezo
3 -2 6
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
1. Colocar la almohada contra la cabecera de la cama, si el paciente puede
estar sin ella. Así se evitará que se golpee la cabeza contra la parte supe-
rior de la cama o la pared durante la movilización.
2. El profesional debe situarse junto a la cama con los pies separados, las
rodillas levemente flexionadas, y lo más cerca posible de la cabecera de
la cama.
3. Pedir al paciente que doble las caderas y las rodillas, que mantenga la
espalda recta y apoye las plantas de los pies en la superficie de la cama.
4. Colocar uno de nuestros brazos bajo los hombros del paciente, con la
Si el paciente colabora mano apoyada en su axila o en su hombro más alejado; y el otro brazo,
bajo sus muslos.
5. Pedir al paciente que se sujete al cabecero o se ayude apoyando las
manos sobre la cama y se impulse “a la señal” hacia arriba, haciendo
palanca con los talones y manteniendo elevada la cabeza.
6. Ayudar al usuario en el impulso, desplazando el peso de nuestro cuerpo
de la pierna de atrás a la de delante.
7. Reordenar la cama, colocar las almohadas bajo la cabeza y los hombros
del paciente, y comprobar que está cómodo y con buena alineación cor-
poral.
1. Colocar la almohada contra la cabecera de la cama. Cada cuidador se
posicionará a un lado de la cama, con los pies separados, las rodillas
ligeramente flexionadas, y cercanos a la cabecera.
2. Cada uno colocará uno de sus brazos bajos los hombros del residente y
el otro bajo los muslos.
Si el paciente no colabora
3. Flexionar las rodillas del usuario. Movilizar al usuario hacia la cabecera de
la cama “a la señal” de forma coordinada, cambiando el peso del cuerpo
de la pierna de atrás a la de delante.
4. Reordenar la cama, colocar la almohada bajo la cabeza y hombros del
paciente y comprobar que está cómodo y bien alineado.
3-27
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
z Sentar al paciente en la orilla de la cama
Esta movilización puede ser ejecutada por un solo profesional.
Los pasos a seguir son:
Mover al paciente hacia la orilla de la cama
Colocar la cama en posición Fowler
Colocar un brazo por detrás de los hombros
del paciente sujetando el hombro más alejado
con la mano y posicionar la otra mano en sus
piernas por encima de las rodillas
Realizar un movimiento circular, elevando las
rodillas y rotando su cuerpo en un solo movi-
miento hasta que quede sentado en la orilla de
la cama con las piernas colgando
3 -2 8
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
z Levantar al paciente para deambulación o para sentarse en una
silla
Se emplea en pacientes con buena movilidad para desplazamientos o cambios
posturales de cama a sillón.
Los pasos a seguir son:
1. Sentar la paciente en la orilla de la cama.
2. Colocarse frente a él con las caderas y rodillas flexio-
nadas y éstas últimas pegadas a las del paciente, blo-
queando a la vez sus pies con los nuestros.
3. Rodearle con los brazos por debajo de las axilas.
4. De forma simultánea, ir estirando las rodillas y le indi-
cará al paciente que intente levantarse, tirando en ese
momento de él hacia arriba hasta colocarlo de pie.
5. Si queremos sentarlo en una silla o sillón:
Realizar un giro sobre nosotros mismos sin soltar
al paciente.
E ir flexionado las rodillas para ir bajándolo lenta-
mente hasta colocarlo en la silla preparada previa-
mente en la posición adecuada.
Una vez que tengamos al paciente en su posición ideal para realizar el traslado
dentro del habitáculo de la ambulancia comprobaremos rigurosamente, paso a paso
cada uno de los accesorios que tenga el mismo con objeto de asegurar y fijar todos
aquellos elementos ajenos al paciente y que pueden movilizarse durante la marcha:
Fijar la camilla en su raíl correspondiente.
Fijar los equipos de infusión y fluidoterapia en los soportes correspondientes,
verificando su permeabilidad.
Colocar los equipos de monitorización y ventilación en sus soportes corres-
pondientes, bien sujetos y siempre a la vista.
Comprobar permeabilidad y estabilidad de tubo endotraqueal, asegurándo-
nos de su sujeción y de la conexión a la fuente de oxígeno, comprobando al
mismo tiempo el funcionamiento de la bombona de oxígeno así como de su
capacidad.
Comprobar los tubos de drenaje, fijándolos con seguridad para evitar su
salida durante el traslado.
3-29
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
A continuación se menciona, de forma breve y concisa algunos ejemplos de po-
siciones o decúbitos que los pacientes adoptan por aspectos propios de sus enferme-
dades.
1. Postura antiálgica o antálgica: posición que adopta el enfermo para evitar
el dolor.
2. Postura de pie del paciente con enfermedad de Parkinson: se nota rígido,
inclinado ligeramente hacia adelante, algo encorvado, con las extremidades
superiores adosadas a los flancos y con un temblor grueso.
3. Postura de pie del paciente con una hemiplejía: en el hemicuerpo parali-
zado su brazo se encuentra en contacto con el costado y el antebrazo y la
mano, están en semiflexión y pronación (palma hacia abajo); la pierna, a su
vez, permanece en extensión.
4. Posición de Fowler: la cama del paciente se levanta colocando unos tacos
bajo las patas de la cabecera de la cama, de modo que la cabeza queda
más alta que los pies. Se usa en situaciones de insuficiencia arterial aguda.
5. Posición de Trendelenburg: la cama del paciente se levanta colocando
unos tacos, de modo que los pies quedan más altos que la cabeza. Se usa
en situaciones de edema o tromboflebitis de las extremidades inferiores.
6. Posición ginecológica: la paciente es colocada en un decúbito dorsal, con
sus piernas flectadas y separadas. Facilita el examen ginecológico.
3 -3 0
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
Otras posiciones para colocar al paciente son:
Posición del paciente sentado con las piernas colgando: se recomienda ante in-
suficiencia cardiaca y edema agudo de pulmón.
Posición antitrenlenburg: pacientes con sospecha de hipertensión intracraneal. Ésta
es opuesta a la anterior. No queremos que llegue gran riego sanguíneo a la cabeza y
por eso las extremidades inferiores deben de estar más bajas que la cabeza.
Posición decúbito prono: está indicada para pacientes con trauma facial, con
sangrado en la cavidad oral e imposibilidad de aislar la vía aérea.
Con los contenidos expuestos en este punto hemos conseguido el objetivo:
" Conocer las posturas en las que se debe colocar al paciente dependiendo de su
patología".
3. Conducción del vehículo según la
patología
Antes de comenzar a estudiar la conducción del vehículo según la patología, va-
mos a introducir un concepto importante relacionado con este tema. Estamos hablando
de la buena mecánica corporal.
Comprende las normas fun
damentales que deben respetar-
se al realizar la movilización o La buena mecá-
transporte de un peso, con obje- nica corporal es
to de utilizar el sistema osteo- el uso eficiente,
muscular o musculoesquelético coordinado y se-
de forma eficaz, reduciendo la guro del cuerpo
energía requerida para moverse para producir
y mantener el equilibrio, evitando el movimiento
la fatiga innecesaria y la apari- y mantener el
ción de lesiones. equilibrio duran-
te la actividad.
Su finalidad principal es fa-
Es la utilización
cilitar el uso seguro y eficiente del
adecuada del
grupo de músculos adecuado.
cuerpo humano.
3-31
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
La correcta mecánica corporal es esencial tanto para prevenir lesiones en los
sanitarios que realizan las movilizaciones a los pacientes, como para las personas que
son movilizadas.
La incorrecta puesta en práctica de estas técnicas puede tener como consecuen-
cia fatiga, resbalones, desequilibrios, etc. por parte del profesional, que podrían con-
llevar la caída o lesión de la persona dependiente que está siendo en ese momento
atendida.
La mecánica corporal implica tres elementos básicos:
Alineación
Es la organización geométrica de las
corporal
(postura)
partes del cuerpo relacionadas entre sí.
Equilibrio Es un estado de nivelación entre fuerzas
(estabilidad) opuestas que se compensan y anulan mu-
tuamente para conseguir una estabilidad.
Movimiento Es la capacidad que tienen los músculos es-
coordinado
queléticos del cuerpo de sincronizarse bajo
del cuerpo
parámetros de trayectoria y movimiento.
Los principios generales y las normas fundamentales de mecánica corporal que
los profesionales siempre deberán tener en cuenta a la hora de movilizar a un paciente,
son:
1. Cuando se trabaja a favor de la gravedad, se facilita el movimiento.
2. Los músculos se encuentran siempre en ligera contracción.
3. El esfuerzo que se requiere para mover un cuerpo depende de la resis-
tencia del cuerpo y de la fuerza de la gravedad.
4. Es importante conservar el centro de gravedad bajo, flexionando la ca-
dera y rodillas y evitando doblar la cintura.
5. Apoyarse sobre una base amplia, separando muy bien los pies, propor-
ciona estabilidad lateral y desciende el centro de gravedad.
3 -3 2
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
Las normas fundamentales de mecánica corporal son:
Preparar el espacio físico en que se realizará la actividad, retirando los objetos
que pudieran estorbar o entorpecer.
Colocar al paciente o los objetos a movilizar en la posición adecuada.
Aumentar la estabilidad corporal, ampliando la base de sustentación o apoyo y
descendiendo el centro de gravedad.
Proteger la espalda. Al levantar un objeto pesado del suelo no hay que doblar la
cintura, sino flexionar las piernas y elevar el cuerpo, manteniendo recta la espal-
da. De esta forma, el esfuerzo queda a cargo de los músculos de las piernas y
no de los de la espalda.
Sujetar o trasladar un objeto manteniéndolo próximo al cuerpo. Así se acercan
los centros de gravedad implicados: el nuestro propio y el del objeto.
Deslizar o empujar requiere menos esfuerzo que levantar (pues esto último impli-
ca un movimiento contrario a la gravedad).
Para aumentar la eficacia del deslizamiento o empuje podemos reducir la fricción
procurando que la superficie sobre la que realizamos el movimiento esté lo más
lisa posible.
Utilizar el peso de nuestro cuerpo para facilitar la maniobra de empujar o tirar de
un objeto, contrarrestando su peso, lo que exige menor energía en el desplaza-
miento.
El cuerpo debe mantener una alineación adecuada mientras se hace un esfuer-
zo. Girar el tronco dificulta la movilización.
Cuando la realización de la tarea supone algún riesgo para el paciente o para el
sanitario, hay que solicitar la ayuda de otro profesional o recurrir a ayudas técni-
cas (grúa o elevador).
La conducción del vehículo sanitario se debe de adaptar a:
Estado de la carretera
El clima
Nivel de tráfico
Aunque a veces las condiciones del paciente pueden dejar a un lado todas estas
características.
3-33
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
Los pasos para trasladar al paciente son:
Se coloca al paciente
en la ambulancia:
sujeto, monitorizado y Una vez colocado el
estabilizado. paciente, se procede
al traslado. Se lleva
a cabo de forma tran- En cuanto a los pa-
quila, en los casos que cientes politraumati-
se puedan, se evitan zados, hay que tener
movimientos bruscos especial cuidado con
como frenazos, tirones, ellos, se trataría aún
curvas rápidas, etc… mas de que fuera un
traslado lo más tranqui-
lo posible por miedo a
posibles agravamien-
tos de las lesiones.
La conducción del vehículo se debe de realizar
según la gravedad del paciente.
Si un paciente se encuentra en estado grave
y no puede tener cambios bruscos como acelera-
ción- deceleración, o no coger curvas bruscas, el
conductor del transporte debe ir a una velocidad
moderada.
Si por el contrario el paciente no se encuentra
en estado crítico y el medio de transporte puede ir a
la velocidad permitida entonces esto será así.
En pacientes con traumatismo craneoencefálicos, la conducción se tiene que hacer
con prudencia para evitar sobresaltos y movimientos exagerados que puedan perjudi-
car al paciente.
Si el transporte va a una velocidad menor de la permitida necesita escolta policial.
3 -3 4
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
3.1. Transporte según la patología de enfermos
especiales
A continuación vamos a explicar de forma detallada como debe llevarse a cabo el
transporte según la patología de enfermos especiales, como son los niños, las embara-
zadas, los ancianos y los pacientes psiquiátricos.
A) Transporte en el niño
Las características anatomo – fisiológicas del niño son:
A menor edad, mayor proporción de superficie cefálica respecto al cuerpo.
Las fontanelas craneales anterior y posterior cierran alrededor de los 18 me-
ses y 2º mes, respectivamente.
El neonato-lactante tiene un alto consumo de glucosa.
Inmadurez del sistema inmunológico.
Escaso desarrollo del sistema muscular.
Termorregulación deficitaria por: piel más fina, escaso tejido adiposo y gran
superficie corporal respecto al peso.
La capacidad del estómago es pequeña.
Tejidos óseos y ligamentoso más flexibles y elásticos.
Presencia de zonas de crecimiento en los huesos.
Vía aérea: la laringe se encuentra en posición más cefálica, es más corta y más
anterior, la lengua es más grande, los cartílagos laríngeos y anillos traqueales son
menos consistentes, el máximo estrechamiento es a nivel del cartílago cricoides.
El objetivo del traslado siempre será proporcionar asistencia al niño y reducir sus
riesgos asociados.
Los niños son más vulnerables a los efectos fisiopatológicos de aceleración/des-
aceleraciones y vibraciones.
Por lo dicho anteriormente, durante el traslado el equipo asistencial debe:
1. Vigilar la función respiratoria: observando los parámetros ya nombrados y
monitorizando la saturación de oxígeno con pulsioxímetro.
2. Vigilar la función cardiovascular: monitorización del ritmo cardiaco, pulsos,
color de extremidades, frialdad, relleno capilar.
3. Vigilar nivel de conciencia, pupilas y estar prevenidos ante cualquier episo-
dio de crisis convulsivas.
3-35
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
4. Acomodar correctamente al niño según su patología, utilizar colchón de
vacío para evitar las vibraciones mecánicas.
5. Curar heridas y quemaduras, inmovilizar fracturas y vigilar pulsos perifé-
ricos y sensibilidad.
6. Utilizar el inmovilizador cervical
para el traslado.
7. Asegurarse de la correcta cone-
xión de tubos, sondas y catéte-
res.
8. Asegurarse de la correcta suje-
ción del mobiliario del vehículo
para evitar proyectiles en el tra-
yecto.
9. Mantener la temperatura del niño.
10. Extremar las medidas higiénicas.
11. Disminuir la ansiedad del niño.
El transporte del niño tiene las mismas indicaciones y rango de cuidados que en
el caso de los adultos pero presenta una serie de consideraciones o temas que lo dife-
rencian del resto de pacientes:
El niño generalmente está llorando, por miedo o temor
Al ser menores se aconseja que vayan acompañados de un responsable legal del
mismo
La adaptación a los equipos de la unidad de traslado:
Camilla de la ambulancia.
Si su estado lo
permite, es reco- Tabla espinal o cuchara de tamaño apropiado.
mendable que Férulas.
le acompañe un Respiradores.
familiar. Medición de las constantes vitales.
3 -3 6
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
B) Transporte en las embarazadas
En la especie humana la gestación dura unas 40 semanas como término medio.
Las características específicas de la mujer embarazada respecto a los cambios
fisiológicos son:
Con la Regla de
X Aumenta el volumen sanguíneo hasta un 45%. Naegele se pue-
X Aumenta la frecuencia cardíaca en 15-20 latidos de calcular apro-
por minuto. ximadamente el
Nivel cardiocirculatorio X Disminuye levemente la tensión arterial.
día en que de-
X El síndrome de compresión de la vena cava se
bería tener lugar
da aproximadamente en un 10- 15% de las ges-
el nacimiento:
tantes.
(Primer día de la
última regla) + (1
X Aumenta el volumen respiratorio hasta un 30- año) + (7 días) –
40%. (3 meses).
Nivel pulmonar X Hay con mayor frecuencia epistaxis y congestión
nasal.
X Puede haber ligera disnea en el tercer trimestre.
X Se produce una reducción del tono y de la motili-
dad gástrica, con mayor riesgo de broncoaspira-
Nivel gastrointestinal
ción si hay pérdida de consciencia; tambien hay
una reducción de tiempo de vaciado gástrico.
X Aumenta el peso del útero y de la irrigación sanguínea (500-800 ml/minuto).
X La glucosa en sangre disminuye en el primer trimestre debido a la presencia de
náuseas y vómitos, pero aumenta en el segundo trimestre.
X Puede aparecer diabetes gestacional.
La posición más segura para trasladar una gestante a partir de su quinto o sexto
mes es el decúbito lateral izquierdo y ligeramente elevado el tronco, para evitar la com-
presión de la vena cava y la dificultad del retorno circulatorio que podría provocar un
síncope, bajo gasto o llegar a perder el conocimiento.
Otras posiciones dependerán de las patologías específicas que se puedan en-
contrar durante el embarazo:
1. Hemorragias del primer y tercer trimestre, en Trendelemburg moderado.
2. Para el caso de hipertensión del embarazo, preclampsia o similar el decúbito
lateral izquierdo, con el tronco más elevado que en el caso del síndrome de
la vena cava (unos 40-45 grados).
3-37
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
3. Cuando el parto pasa de inminente a inmediato y no queda más remedio que
atenderlo en la UVI, lo mejor es elevar ligeramente el tronco máximo 30 gra-
dos y flexionar al máximo piernas hacia muslos y estos a su vez sobre cadera
simulando o forzando una posición de en cuclillas semi-tumbada.
Además de las recomendaciones para este tipo de pacientes son:
Oxígeno para evitar el sufrimiento del feto.
Colocar a la mujer en posición de Decúbito Lateral Izquierdo, mediante la utilización
de almohada o cuña bajo el flanco y fosa renal derechos, para evitar el Síndrome de
Compresión de la Vena Cava Inferior, especialmente en el 2º y 3º trimestre.
Reponer volumen si se ha presentado hemorragia.
Elevar ligeramente las piernas para favorecer el retorno venoso.
Mantener una temperatura adecuada en el habitáculo.
No administrar nada vía oral.
Ofrecerle apoyo psicológico, ya que se encuentra en una situación de gran tensión
y nerviosismo. Informar a la mujer sobre cualquier técnica que se vaya a realizar, así
como a su pareja, e intentar que ambos colaboren.
Durante el traslado, la conducción debe ser especialmente suave (evitar baches).
En general es preferible trasladarla al hospital antes de esperar al inicio del parto. Si
la dilatación del cuello del útero es de 6 cm. tener mucho cuidado en el traslado.
C) Transporte en los ancianos
Son pacientes que presentan como características generales las siguientes:
a) Suelen tener en gran cantidad de casos una pluripatología importante.
b) Se suele añadir un gran componente social a las situaciones.
c) Por lo general, el paciente tiene importantes dificultades de comunica-
ción con el personal que le atiende, así como de comprensión del entor-
no en que se encuentra.
d) Suele ser muy común que la patología prevalente, sean los déficits neu-
rológicos, por lo que las afasias, hemiplejías, paresias, etc. Son dificulta-
des añadidas al manejo del paciente.
e) Otra patología frecuente en el paciente son los delirios o demencias aso-
ciadas.
3 -3 8
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
Durante el traslado del paciente anciano se debe de valorar las siguientes carac-
terísticas físicas, las cuales pueden modificar el pronóstico final de la situación:
1. Vía aérea y ventilación: 2. Circulatorio:
Disminución del reflejo nauseoso, por lo Tendencia a la hipertensión arterial.
que existe riesgo de broncoaspiración La frecuencia cardiaca se mantiene
cuando se da disminución del nivel de durante el reposo, pero no aumenta
conciencia. con el ejercicio. Presentan mayor fati-
Se deterioran los mecanismos de defen- ga a la hora de realizar pequeños es-
sa pulmonar: tos y secreción bronquial. fuerzos.
3. Sistema musculoesquelético: 4. Aparato digestivo:
Pérdida de la masa muscular y de la fuer- Presentan con frecuencia estreñimien-
za, limitación en rango y velocidad de los to, flatulencia, indigestión, alteración
movimientos, mayor rigidez articular y gástrica.
predisposición al dolor. Todo ello provoca
una menor confianza a la hora de realizar
movimientos.
Posibilidad de fracturas óseas espontá-
neas, debido a la descalcificación ósea
progresiva y/o enfermedades asociadas.
D) Transporte del paciente psiquiátrico
La situación más comprometida es la de la valoración del paciente agresivo o
agitado, que dentro de una UVI, en domicilio o en el mismo centro sanitario, debe ha-
cerse con las máximas medidas de seguridad, y para ello no habrá que dudar en sedar
convenientemente al paciente.
Para ello se utilizan las siguientes medidas:
1. Contención mecánica: si se deja.
2. Sedación: mediante la medicación necesaria.
3. Mixta: es lo ideal. Tanto en esta como en la anterior se
debe de asegurar que el paciente este en decúbito pro-
no o en decúbito lateral con el fin de evitar probables
aspiraciones.
3-39
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
Podemos clasificar las causas desencadenantes en:
Causas secundarias a
una situación
Causas secundarias a
causas orgánicas
Causas secundarias a
transtornos psiquiátricos
Secundarias a una situación
Generalmente de estrés. Muchas veces se buscan vías de escape a través de drogas,
alcohol, suicidios.
Secundarias a causas orgánicas
Destacar dos casos principalmente:
 Delirium: alteración de las funciones cognoscitivas, de muy rápida aparición,
con fluctuaciones a lo largo del día. Son reversibles, el paciente se recupera to-
talmente. Muy frecuente en ancianos en el momento de ingresar en un hospital .
 Demencia: es crónica, produciendo déficit de memoria, del pensamiento abs-
tracto y del juicio. No es recuperable.
Secundarias a trastornos psiquiátricos
Desordenes psicóticos (desconexión de la realidad).
Desórdenes afectivos, de ansiedad, desorientación,…
Pacientes violentos.
Con los conteni- Los principios generales de actuación con pacientes psiquiátricos son:
dos expuestos
1. Tranquilidad. Imagen de control de la situación
en este punto
hemos alcanza- 2. Intentar aislar al paciente del entorno donde se encuentra.
do el objetivo:
"Conocer los 3. Explicar al paciente cuales son nuestras intenciones así como los pasos
factores externos a dar a continuación.
al paciente que
4. Dejar que el paciente se explique y manifieste sus temores.
pueden afectar-
les durante su 5. Nunca actuar solos.
traslado".
3 -4 0
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
4. Factores que determinan cambios
fisiológicos
Movilizar a un paciente ya sea en medio terrestre o aéreo, conlleva unos cambios
fisiológicos que el equipo de transporte debe conocer y tener en cuenta, durante el
mismo y a la hora de decidir si traslada o no a un paciente en estado crítico.
Cualquiera que sea el medio utilizado, es importante conocer que estos cambios
fisiológicos tienen relación con el medio ambiente del transporte y las características
físicas que influyen en los pacientes trasladados. Estos factores físicos que pueden
tener repercusión clínica sobre los pacientes, están relacionados con efectos gravita-
cionales, vibraciones, ruidos, temperatura, humedad y cinetosis.
La primera consideración a tener en cuenta durante el transporte sanitario es el
fuerte impacto psicológico que supone para el paciente consciente.
Este impacto se minimiza informando al enfermo y a familiares o acompañantes
sobre las actividades que se llevaran a cabo, el porqué del traslado, las dificultades del
mismo, el tiempo aproximado de llegada y el lugar de destino.
Debemos considerar que movilizar a un paciente, conlleva la acción de una serie
de elementos externos sobre él mismo, sobre el personal que le atiende e incluso sobre
el material utilizado. Estos factores conllevan unos cambios fisiológicos que pueden
agravar el estado del paciente, por lo que es importante conocerlos.
Los cambios fisiológicos se producen por:
z DECELERACIÓN-ACELERACIÓN
Los cambios de velocidad durante el transporte sanitario, ocasionan cambios
fisiológicos en el organismo. Las aceleraciones - desaceleraciones provocan
desplazamientos de líquidos y masas dentro del organismo. Estos desplazamientos
son captados por receptores orgánicos.
En los transportes sanitarios tendremos en nuestros enfermos dos formas distintas
de aceleración:
G (+): que tendrá un sentido desde la cabeza hacia G (-): cuyo sentido será desde los pies a la cabeza
los pies y va a ocurrir en los momentos de acelera- y se va a producir en las frenadas y también en los
ción del vehículo, arranque y cambio de marchas cambios de marcha soportando intensidades entre
siendo su intensidad entre 0,3 y 0,8 G. 0.5 y 0.9 G.
3-41
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
Estas aceleraciones en condiciones normales pueden llegar a resultar molestas,
pero en condiciones de enfermedad puede ser letales.
También se debe valorar que estos
cambios de velocidad, aceleraciones y de-
celeraciones puede hacer “volar” a los ocu-
pantes del vehículo dentro de la cabina, de
tal forma que el riesgo de lesiones traumáti-
cas entre el personal de este tipo de servi-
cios es alta.
No sólo el sentirse desplazado es un
problema, las aristas o salientes puntiagu-
dos dentro de las ambulancias deben estar
prohibidos ya que el choque contra ese tipo
de estructuras puede resultar muy nocivo.
Los materiales e instrumentos de la ambulancia
deben tener por tanto bordes redondeados y poco
peso, además de firmes sujeciones que eviten sus
caídas y desplazamientos durante la marcha, evitan-
do de esta forma la aparición de lesiones por impacto.
El personal en orden de marcha debería ase-
gurarse con métodos de fijación pero la mayoría de
las veces la asistencia al paciente hace que no sea
posible que los que le asisten puedan permanecer
sentados, por lo que el riesgo de lesión grave en caso
de deceleración brusca o choque (no olvidemos que
la ambulancia es un vehículo más), está casi asegu-
rado.
La aceleración - desaceleración produce cambios circulatorios. Si un paciente es so-
metido a una aceleración en sentido longitudinal de cabeza a pies, la sangre tenderá a
acumularse en la parte distal del cuerpo, sucediendo lo contrario en la desaceleración.
Estos cambios circulatorios intentarán ser compensados mediante reflejos vasomotores.
La aceleración y sobre todo la desaceleración podrán aumentar también la presión intra-
craneal, así como variaciones en el gasto cardíaco.
3 -4 2
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
La aceleración positiva (G+ o cabeza-pies) La deceleración (G- o pies-cabeza) hace
provoca en el paciente: aparecer respuestas como:
Disminución del gasto cardiaco. Aumento del gasto cardíaco.
Disminución de la perfusión cerebral (pu- Aumento de la presión IntraCraneal (PIC).
diendo provocar pérdidas de conciencia). Aumento de la tensión arterial, con bradi-
Hipotensión arterial con taquicardia com- cardia compensadora que en ocasiones
pensadora y disminución de la presión ve- puede ser tan severa que provoque para-
nosa central (PVC). da cardiaca en asistolia y aumento de la
PVC entre otros.
Otro problema añadido a las aceleraciones es que los objetos del interior de la
ambulancia que no se encuentren bien sujetos o incluso los propios profesionales po-
demos convertirnos en proyectiles dentro del habitáculo al ejercerse sobre nosotros la
acción de la inercia.
En cuanto a la conducción durante el traslado para poder minimizar las alteracio-
nes provocadas por el movimiento, debería ser la siguiente forma:
Suave, sin alteraciones.
Constante en cuanto a velocidad.
Capacidad para mantener los cuidados ya iniciados.
La velocidad de elección si el estado del enfermo lo permite debe ser de moderada
a lenta.
Adecuarse a las normas de circulación.
Evitar en lo posible los cambios bruscos de velocidad y tirones (aumenta las acele-
raciones y las vibraciones, y el riesgo de lesión por caída de material).
Comunicación fluida entre el equipo y el conductor y entre el vehículo y el centro
receptor y el centro coordinador.
Se deben realizar correctamente señalizadas las paradas imprescindibles para rea-
lizar tratamientos (técnicas, masajes, cambios de posición, etc.) al enfermo.
Se debe utilizar toda la gama de luces de aviso durante el traslado.
Utilizar las señales acústicas sólo cuando resulte necesario.
Utilizar rutas con poco tráfico para tener menos deceleraciones.
Si se traslada a pacientes de alto riesgo por zonas urbanas o con alta densidad de
tráfico, se debe solicitar escolta policial.
3-43
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
Los cambios que se producen en el cuerpo humano todos estos factores se pue-
den dividir en tres grupos:
1. Cambios en la atracción gravitatoria.
Los efectos que sentimos son interpretados como cambios de peso.
2. Cambios en la presión hidrostática interna.
Cuando el organismo detecta una caída de la tensión arterial debido a un desplaza-
miento de la sangre, rápidamente a través de la médula espinal, informa al hipotálamo
y de allí el impulso eléctrico irá a la corteza cerebral la cual, para ejercer el adecuado
control, enviará a la periferia los correspondientes estímulos para intentar restablecer la
distribución de los fluidos corporales y por consiguiente restablecer la tensión arterial.
Si el paciente está hemodinámicamente inestable, es incapaz de contrarrestar la situa-
ción.
La sangre se estancará en determinadas regiones, produciendo hipotensión o hiperten-
sión arterial, aumento de la presión intracraneal, taqui o bradicardia.
3. Distorsión en los tejidos elásticos.
En la composición de los órganos del ser humano entran a formar parte elementos de diferentes densi-
dades, pesos y formas, lo que va a suponer la aparición de una fuerza resultante diferente para cada ele-
mento, con lo que cada estructura tenderá a seguir su curso en el caso de aceleraciones/deceleraciones
bruscas, pudiendo producirse desinserciones, roturas, etc.
z RUIDO
Dependiendo del transporte sanitario utilizado, la fuente de ruidos y su nivel de
intensidad se modificará.
Así en el transporte terrestre el rui-
do es originado principalmente por las
sirenas de las ambulancias; aunque
también hay que tener en cuenta el pro-
cedente del tráfico de las carreteras, el
material electromédico almacenado y el
propio ruido del vehículo.
En el transporte aéreo, especial-
mente en los helicópteros, el nivel de
ruidos es muy alto, de hasta 110 deci-
belios.
3 -4 4
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
De lo expuesto podemos concluir:
| Utilizar las sirenas de las ambulancias, sólo si es imprescindible, el ruido
puede impedir realizar determinadas actividades como la auscultación del
paciente, la toma de tensión arterial, la escucha de alarmas sonoras, etc.
| Teniendo en cuenta que niveles de ruido de 70 db. provocan alteraciones
del sueño en adultos y cambios en la frecuencia cardiaca y vasoconstricción
periférica en el neonato, además de provocar fenómenos de ansiedad
y cuadros vegetativos; sería conveniente tomar medidas de protección
acústica para el paciente, sobre todo en el transporte aéreo.
z VIBRACIONES
Las vibraciones se pueden reducir de las siguientes formas:
a) Vehículos de TS en perfecto estado mecánico.
b) Suspensión adecuada y en perfecto estado.
c) Utilización de camillas flotantes.
d) Inmovilización del paciente con colchón de vacío.
Colchón de vacío.
El organismo acepta como vibraciones nocivas por sus efectos en el organismo
de microtraumatismos sobre los vasos y las vísceras, aquellas que se encuentran entre
4 a 12 Hz al provocar resonancia en diferentes órganos.
En la ambulancia, las vibraciones mecánicas se encuentran en un rango de entre
4 a 16 Hz, y se incrementan con la velocidad del móvil, entre las alteraciones que las
vibraciones mecánicas pueden provocar en los pacientes dolor a la ventilación, toráci-
co, abdominal, mandibular o lumbosacro tenesmo rectal o vesical, afasia y/o cefalea.
Estas situaciones podrían mejorarse con la utilización de mejores suspensiones y
materiales aislantes entre el paciente y la camilla.
3-45
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
Las vibraciones transmitidas por medio elástico o vibraciones acústicas del lugar
de trabajo se encuentran entre los 69 a los 75 dB que aumentan en el caso de utiliza-
ción de sirenas, provocando sensaciones de miedo, estrés, inseguridad e incluso reac-
ciones vegetativas sobre el paciente.
La utilización de Otro problema derivado del uso de las sirenas es la disminución de audición del
sirenas debe personal que trabaja en este medio.
estar reservada
La afectación puede ser local o global, es decir, todo el cuerpo está expuesto
a aquellos ca-
como sucede a las personas en cualquier medio de transporte.
sos en los que
la rapidez sea Dentro de la gama de vibraciones, se definen los siguientes intervalos:
necesaria para
la asistencia al
paciente, nunca Se producen en carretillas elevadoras, tractores y
MUY BAJA FRECUENCIA
si el paciente se otros vehículos agrícolas, y maquinaria de obras pú-
( ENTRE 1 Y 20 HZ)
encuentra asis- blicas.
tido, salvo para
ALTA FRECUENCIA Se producen en máquinas manuales rotativas, percu-
evitar demoras
( ENTRE 20 Y 1.000 HZ) toras, martillos neumáticos, etc.
en su asistencia
completa.
En el estudio de las vibraciones siempre hay que considerar el fenómeno de la
resonancia, por el cual cualquier estructura física puede amplificar la intensidad de la
vibración.
El cuerpo humano puede presentar resonancias a determinadas frecuencias, en
función de su posición y de la dirección en que le afecte la vibración.
Según la frecuencia, los efectos descritos sobre el cuerpo son los siguientes:
A muy baja frecuencia Baja frecuencia (entre Alta frecuencia (entre
(<1 Hz), 1 y 20 Hz), 20 y 1.000 Hz)
Mareo y vómitos, por Lumbalgias, lum- Trastornos os-
afectación del la- bociáticas, hernias, teoesqueléticos y
berinto y trastornos trastornos en la vi- angioneuróticos.
del sistema nervioso sión por resonancia
central. y trastornos neuro-
lógicos como inca-
pacidad de mante-
ner el equilibrio.
3 -4 6
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
Desde el punto de vista fisiológico existen tres niveles subjetivos de sensación
relacionados con las vibraciones:
Vibración perceptible, relacionada con la comodidad
Vibración molesta, relacionada con la fatiga
Vibración intolerable, relacionada con el daño
Los efectos pueden reducirse atenuando su transmisión al cuerpo, intercalando
materiales aislantes y absorbentes de las vibraciones.
Para ello puede ser conveniente el uso del colchón de vacío. Además, las ambu-
lancias deben tener los sistemas de suspensión en perfecto estado.
También resulta de sumo interés para el personal sanitario el correcto adiestra-
miento sobre cómo debe optimizar el esfuerzo muscular y qué posturas adoptar para
realizar las tareas.
z TEMPERATURA
Se deben realizar las técnicas que
requieren exposición del enfermo dentro
de la ambulancia y con temperatura co-
rrecta dentro de esta, o en caso de no
poder realizar la movilización se tapará
al enfermo lo antes posible, el frío puede
empeorar la situación de los enfermos
de manera muy rápida, también el calor
excesivo debe ser combatido intentan-
do procurar sombra y situación aireada
a las víctimas, el paciente puede tener
quemaduras provocadas por el asfalto
o en estados de alteraciones de líquidos
orgánicos puede deshidratarse.
3-47
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
La hipotermia e hipertermia provocan alteraciones fisiológicas en el organismo.
La hipotermia, a la que es especialmente sensible el paciente traumatizado ex-
puesto al aire ambiente, puede provocar desde escalofríos hasta colapso vascular.
La hipertermia provoca vasodilatación periférica y alteraciones metabólicas por
aumento de la sudoración.
Todo esto se puede evitar:
Ä Sistema de acondicionamiento de aire en el vehículo.
Ä Uso de mantas térmicas.
Ä Evitar, en lo posible, la exposición de los vehículos de transporte al frío o al calor.
Los pacientes que mayor labilidad presentan frente a las alteraciones de la tem-
peratura son los neonatos, ancianos, lesionados medulares, quemados y cardiópatas.
También la temperatura afecta al personal que atiende al paciente y a diferentes
partes de nuestros instrumentos. De hecho las asistencias en los días fríos pueden pro-
vocar menores capacidades de concentración por parte del personal actuante.
Algunos instrumentos pueden afectarse con la temperatura, sobre todo aquellos
que tienen componentes electrónicos que soportan muy mal las temperaturas extre-
mas.
Incluso algunas medicaciones pueden ver alterada su acción por efecto de la
temperatura.
z TURBULENCIAS
Son provocadas por el aire que atraviesa el vehículo de
transporte aéreo. Origina sacudidas bruscas que pueden ser
fuente de errores de monitorización y malfuncionamiento.
Todo ello se evita con un buen sistema de fijación que
mantenga sujetos a personas y material.
La aparición de turbulencias y las sacudidas bruscas que
estas producen hace ver la necesidad de una perfecta fijación
del paciente, material y personal dentro del helicóptero para
evitar accidentes.
3 -4 8
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
z ALTURA
La disminución de la presión parcial de oxígeno y descenso de la presión atmosfé-
rica determina los efectos fundamentales que la altura provoca en el que vuela.
Los efectos fisiológicos de la hipoxemia se producen a partir de los 1.000 m. Entre
ellos destaca el aumento del gasto cardiaco e hiperventilación refleja, alcalosis respi-
ratoria, tetania e inconsciencia. Así, pacientes con insuficiencia respiratoria o cardiaca,
hipovolemia, anemia, shock, etc, se pueden desestabilizar.
Los cambios de presión afectan a pacientes y a un gran número de aparatos mé-
dicos.
z CINETOSIS
Puede aparecer en pacientes conscientes y en el personal sanitario que realiza
el transporte, especialmente durante el traslado a través de carreteras con curvas y en
mal estado.
La causa principal de cinetosis suele ser una gran sensibilidad a los estímulos en
el laberinto del oído interno, incrementada por el movimiento simultáneo en dos o más
direcciones.
Entre las causas no orgánicas de enfermedad por movimiento se incluyen hipoxia,
tensión emocional, olores, calor, etc.
Algunos expertos recomiendan administrar escopolamina, ciclicina y dimenhidri-
nato a los pacientes conscientes y a los miembros del equipo de transporte.
3-49
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
5. Efectos de las variaciones de
velocidad, vibraciones, ruidos,
temperatura y altitud
z VELOCIDAD
Los cambios de velocidad durante el traslado sanitario, tanto aumentos como
disminuciones de la misma, ocasionan cambios fisiológicos en el organismo.
Las aceleraciones-desaceleraciones provocan desplazamientos de líquidos y
masas dentro del organismo. Estos desplazamientos provocan respuestas como:
X Alteraciones en la presión.
X Descenso en la tensión arterial.
X Aumento en la frecuencia cardíaca.
X Malestar general y cuadros vagales.
En el transporte sanitario terrestre la aceleración longitudinal es la de mayor
significación.
3 -5 0
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
Por todo ello debemos seguir las siguientes recomendaciones:
 Evitar aceleraciones-desaceleraciones bruscas realizando una conducción regular y prudente.
 Tener en cuenta que la posición del paciente variará según el tipo de transporte, si es en el
terrestre, el paciente irá en decúbito-supino con la cabeza en el sentido de la dirección de mar-
cha. Mientras que en el aéreo, irá en posición transversal o lo que es lo mismo, en el sentido
contrario a la dirección de la marcha.
 Tener un correcto anclaje de la camilla al vehículo y del paciente en la camilla, utilizando inclu-
so el colchón de vacío para su perfecta inmovilización.
 Utilizar cinturones de seguridad por el personal acompañante.
 Correcta fijación y protección del material y utilización de bombas de infusión para la adminis-
tración de medicamentos.
z VIBRACIONES
Las ambulancias terrestres producen con mayor o menor intensidad vibraciones
mecánicas, debidas al motor, suspensión, chasis y al propio estado de la carretera. En
un estudio realizado por Silgergleit y colaboradores encuentran vibraciones durante el
transporte en ambulancia terrestre, de tipo difuso por debajo de 1 Hz y un rango de
entre 10 y 15 Hz . El daño por vibraciones ocurre a través de un mecanismo dependien-
te de la resonancia del tejido, siendo los tejidos con baja compliance como los huesos
los que tienen mayor frecuencia de resonancia (hasta 500 Hz).
z TEMPERATURA
La hipotermia e hipertermia provocan alteraciones fisiológicas en el organismo.
La hipotermia, a la que es especialmente sensible el paciente traumatizado Las vibraciones
expuesto al aire ambiente, puede provocar desde escalofríos hasta colapso pueden redu-
vascular. cirse utilizando
vehículos en
La hipertermia provoca vasodilatación periférica y alteraciones metabólicas buenas condicio-
por aumento de la sudoración. Todo esto se puede evitar con: nes mecánicas,
con suspensión
z Un sistema de acondicionamiento de aire en el vehículo.
adecuada, una
z Uso de mantas térmicas. camilla flotante
e inmovilizando
z Evitando, en lo posible, la exposición de los vehículos de transporte al paciente me-
sanitario al frío o al calor. diante colchón
de vacío.
3-51
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
z TURBULENCIAS
Son provocadas por el aire que atraviesa el
vehículo aéreo.
Provoca sacudidas bruscas que pueden ser
fuente de errores de monitorización y malfuncio-
namiento.
Todo ello se evita con un buen sistema de
fijación que mantenga sujetos a personas y ma-
terial.
z ALTURA
La disminución de la presión parcial de oxígeno y descenso de la presión atmosfé-
rica determina los efectos fundamentales que la altura provoca en el que vuela.
Los efectos fisiológicos de la hipoxemia se producen a partir de los 1000 m. Entre
ellos destacan:
El aumento del gasto cardíaco e hiperventilación refleja.
Alcalosis respiratoria.
Tetania e inconsciencia.
Así, pacientes con insuficiencia respiratoria o cardia-
ca, hipovolemia, anemia, shock, etc, se pueden desesta-
bilizar.
Los cambios de presión que acompañan a los cam-
bios de altitud pueden afectar a pacientes y a un gran
número de aparatos médicos.
5.1. Limitaciones transporte sanitario
Están implícitas en la patología que presente el enfermo y en la repercusión que
en este puedan tener los factores físicos inherentes a cualquier transporte.
3 -5 2
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
Podemos afirmar que los medios de transportes aéreos son más confortables que
los terrestres ya que poseen menos aceleración y deceleración, pero tienen graves
inconvenientes debido a la altitud. Esta altitud se manifiesta de forma más visible en los
aviones no presurizados y menos en los helicópteros debido a las bajas cotas de vuelo.
Como norma general para todos los transportes sanitarios, todos deben tener una
estabilización previa del enfermo y el establecimiento de las medidas que nos permitan
detectar y resolver cualquier incidencia inmediatamente.
También es de vital importancia inmovilizar al enfermo para minimizar así, los efec-
tos de la aceleración y deceleración y la velocidad.
Es por ello que la conducción perfecta debe ser suave y el uso de la sirena, ra-
cional.
En el transporte sanitario secundario, se ha de juntar toda la información clínica
posible:
Estado de los gases arteriales.
Rayos X del tórax.
Descartar neumotórax.
Descartar hematocrito, hemoglubina, glucemia e iones.
Antes de comenzar con el proceso del traslado se ha de colocar todos los apara-
tos técnicos en su sitio. Los sueros colgados de los sistemas de perfusión, las sondas
nasogástricas, uretrales, los drenajes, las bolsas colectoras, etc. deben estar debida-
mente fijados.
Existen algunas patologías que pueden agravarse por sufrir pequeñas deficien-
cias en el aporte de oxígeno inducidas por la altitud.
Entre estas patologías que pueden agravarse se encuentran:
IRA, EPOC, TEP, EAP, neumonías, neumotórax, hemotórax,
fracturas costales, es decir, en general afecta a cualquier
RESPIRATORIA
paciente con disnea de reposo y es por eso que se le debe
contraindicar el transporte aéreo.
3-53
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
IAM, angina de pecho, AVC, traumatismos de columna,
síndrome de hipertensión endocraneal, quemaduras del
CARDIOVASCULARES
árbol respiratorio e intoxicación por monóxido de carbono.
El estado de shock contraindica el transporte aéreo.
Los aumentos de presión, inducidos por la altura pueden provocar disbarismos.
Ya que a 6.000 pies, el volumen de los gases se incrementa en un 30%, y esto
tiene consecuencias como que las cavidades que tenga dificultado el equilibrio de
presión con el exterior pueden verse afectadas.
6.000 pies 30%
Además, los pacientes con cuadros de otitis media o sinutitis e intervenciones
recientes en el oído, están contraindicados para el transporte aéreo.
La expansión del gas, a nivel digestivo, puede agravar una apendicitis aguda, una
diverticulitis, una hernia estrangulada, parálisis intestinal o provocar dehiscencia de
suturas en intervenciones recientes.
Los cambios de presión inducen naúseas, vómitos, insuficiencia respiratoria, do-
lor abdominal y/o rotura de vísceras.
Los enfermos psiquiátricos han de estar sedados, para prevenir cualquier reac-
ción de ansiedad, miedo o pánico.
En cuanto al caso de un embarazo, no es una condición que está contraindicada
para utilizar el transporte sanitario, aunque en gestaciones avanzadas hay que tener en
cuenta el adelantamiento del parto.
6. Medidas de confort y seguridad en
el traslado
El traslado del paciente es tan importante como el trato. Por ello se adaptan las
medidas oportunas, siempre que la patología del paciente lo permita, para que el
paciente se encuentre cómodo.
3 -5 4
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
Se debe mantener una temperatura ideal, de calor o de frío, también es importante
una conducción fiable y segura, respecto a las normas de tráfico, señales, y estado de
la carretera.
El paciente debe ir atado a la camilla y tapado con una manta.
Una parte muy importante y que no debemos pasar por alto, es el grado de con-
fianza que el paciente tenga en los sanitarios. Por ello los sanitarios deben demostrar
un alto grado de profesionalidad. Esto se demuestra dándole una buena atención y que
el sanitario le comente todas las maniobras que se vayan a llevar a cabo.
Las medidas de seguridad pasan por todas las fases del traslado del paciente y
estas son:
1. La preparación del vehículo
Ä Las medidas iniciales que deben ser siempre asumidas por el personal de la ambulancia al comenzar cada
turno son:
Inspección del vehículo apagado.
Inspección del vehículo con el motor encendido.
Inspección del compartimiento del paciente, insumos y equipos.
Ä Una vez se haya evaluado y cumplido con rigurosidad estos pasos, de acuerdo con los formatos preestable-
cidos para este fin, el vehículo y la tripulación estarán listos para recibir y responder una llamada de auxilio.
El operador u operadora que este en turno, suministrará la información suficiente autorizando el desplaza-
miento de la ambulancia y su tripulación al sitio del evento.
2. El desplazamiento del vehículo
Ä El manejo del vehículo ambulancia debe hacerse siguiendo todas las normas de seguridad en la conduc-
ción, según los parámetros establecidos en materia de transporte y tránsito en el país. Se deben tener en
cuenta los siguientes aspectos:
Observar las normas de manejo preventivo.
Cumplir de manera estricta las regulaciones legales vigentes.
Utilizar responsablemente las señales de emergencia: luces y sirena.
Conducir a velocidad moderada y de manera segura.
Prevenir nuevos accidentes.
Seleccionar la ruta más indicada.
Ubicar adecuadamente el vehículo en la zona donde se genera el servicio así como en el lugar de des-
tino.
3-55
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
3. El traslado del paciente a la ambulancia
Ä Una adecuada disposición de la ambulancia debe permitir el abordaje del paciente sin dificultad, recogerlo
desde el lugar donde se encuentra, transferirlo al vehículo y prestarle la asistencia requerida. La presencia
de riesgos asociados al evento que generó la lesión, así como la categorización clínica del paciente, son pa-
rámetros que indican la necesidad de moverlo antes de prestarle asistencia; en caso contrario, debe darse
la atención inicial, antes de trasladarlo a la ambulancia, en donde se dará continuación al procedimiento de
valoración y atención necesario, según la capacidad de respuesta de la tripulación.
Ä El traslado a la ambulancia debe contemplar los siguientes aspectos:
Selección del medio indicado: traslado manual del paciente o preferiblemente en camilla portátil para
pasarlo a la camilla principal.
Embalaje adecuado del paciente: inmovilización y protección de las salientes óseas, lesiones y preven-
ción de la hipotermia.
Desplazamiento del paciente hacia el vehículo.
Ingreso del paciente al vehículo.
4. El transporte del paciente al hospital
Ä Las siguientes actividades deben ser desarrolladas una vez el paciente ha sido ingresado a la ambulancia,
hasta que sea entregado al personal del servicio hospitalario que lo recibe.
Ä La preparación del paciente para el transporte: una serie de medidas iniciales deben ser previstas por el
personal al ingresar el paciente a la ambulancia:
Controlar la vía aérea.
Asegurarlo a la camilla.
Fijar la camilla a la ambulancia.
Utilizar la posición más adecuada según el tipo de lesión.
Prepararse para eventuales complicaciones respiratorias o cardíacas.
Aflojar ropas apretadas.
Revisar inmovilizaciones y vendajes.
Prestar apoyo psicológico, asegurar el acompañamiento de un familiar o conocido del paciente y prote-
ger los artículos personales.
Ä Cuando todo está en orden y se han seguido estos pasos, se debe dar la señal de salida al conductor de la
ambulancia e iniciar las maniobras de cuidado del paciente durante el transporte.
3 -5 6
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
6.1. Técnicas de protección en la zona en el
vehículo asistencial
Durante la actuación asistencial, es fundamental prestar especial atención al es-
tacionamiento del vehículo, ya que no en todas las atenciones se va estacionar del Colocación del
mismo modo. paciente para el
transporte: de
En caso de atención en avisos domiciliarios, es necesario detener la ambulancia acuerdo con el
en un lugar que permita llevar a cabo la actuación, si se obstaculiza la circulación se tipo de lesión
solicitará la presencia de la Guardia Civil, Policía Local, etc. que presente
el paciente hay
En el caso de accidentados situados en el arcén, acera o fuera de la vía, lo prime-
diversas posicio-
ro que se debe hacer es señalizar la maniobra de detención del vehículo.
nes que pueden
Para ello, se utilizarán reiterativamente las luces de frenado y las de intermitencia, ser utilizadas
situadas en el lado en el que se va estacionar el vehículo asistencial. Si el paciente se para brindarle
encuentra en el arcén, se detiene la unidad y se sitúa de tal forma que constituya una mayor comodi-
barrera. dad y protegerlo.
La distancia entre la ambulancia y el lugar del siniestro será, como mínimo, de 25
m si no existe presencia policial y si existiera, hay que detenerse en el lugar que ellos
indiquen, siempre y cuando no suponga un riesgo a la integridad del equipo sanitario.
Con pacientes que se en-
cuentren en la acera se actuará
del mismo modo, pero no será
necesario guardar ninguna dis-
tancia de seguridad, ya que el
campo de trabajo va a estar fuera
de peligro.
El vehículo asistencial debe
estacionarse siempre fuera de la
calzada, y si no fuera posible, en
el arcén o en la calzada. Si no hu-
biera presencia policial, la forma
más segura de actuar es detener
la ambulancia antes del acciden-
te, a una distancia mínima de 25
m del siniestro.
Finalizada la maniobra de detención del vehículo, y una vez que éste se ha esta-
cionado en un lugar seguro, es importante proteger al equipo sanitario interviniente y
a las víctimas.
3-57
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
Para ello, se ha de señalizar correctamente la zona, utilizando los equipos lumino-
sos disponibles. También es necesario situar a 150 m la señalización de precaución, ya
sean triángulos de emergencia, conos, etc.
Se debe mantener esta señalización provisional hasta que el siniestro quede co-
rrectamente señalizado por la presencia policial. A partir de este momento, los agentes
policiales serán los encargados de garantizar que la zona de intervención quede exen-
ta de riesgos. Si a la llegada del equipo sanitario existe la presencia de unidades poli-
ciales u otros recursos, se deberá sobrepasar el accidente con el equipo asistencial, y
deberá detenerse delante del mismo, aproximadamente a unos 10 m. No se tendrá que
detener hasta llegar al lugar donde finalmente se vaya a dejar estacionada la ambulan-
cia.
Durante la asistencia en cualquier tipo de actuación, ya sea domiciliaria, en la
vía pública o carretera, se han de utilizar todos los medios de protección disponibles,
adaptados cada uno de ellos para la ocasión.
Estos medios de protección se clasifican en:
MEDIOS SEGURIDAD ACTIVA MEDIOS SEGURIDAD PASIVA
3 -5 8
Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
Seguridad activa
| Es el conjunto de mecanismos o dispositivos cuyo cometido es disminuir el riesgo
y evitar al máximo que se produzca un accidente.
| En este caso, se hace uso de todas las señales luminosas y sonoras de las que se
dispone, para conseguir ser vistos y oídos. Si hay poca visibilidad (niebla, lluvia,
noche, etc.) se ha de extremar la señalización utilizando triángulos reflectantes de
avería, focos de iluminación, linternas, etc.
Seguridad pasiva
| Minimiza los posibles daños en caso de accidente y está regulada por la Directiva
89/686/CEE del Consejo, de 22 de julio de 1993.
| Los principales elementos de seguridad pasiva de los que puede disponer el per-
sonal sanitario de atención en emergencias son la ropa fluorescente y con reflec-
tantes.
| Las medidas de protección personal con las que deben contar son:
Calzado de seguridad.
Casco.
Guantes.
Gafas de seguridad.
Rodilleras.
3-59
Traslado del Paciente al Centro Sanitario
6.2. Técnicas de señalización y balizamiento
Las técnicas de señalización y balizamiento se deben adaptar al tipo de incidente
con el que se encuentre el personal asistencial.
Los principales elementos de señalización y balizamiento son los conos y triángu-
los de señalización, y cintas de balizamiento.
De esta manera, se pretende conseguir la máxima seguridad posible para la ac-
tuación del equipo sanitario, y para prevenir más lesiones sobre los ocupantes del
vehículo.
En la estabilización del vehículo, será prioritario lograr que el número de apoyos
con el suelo aumente, así como intentar que la base de apoyo se extienda por una zona
lo más amplia posible. Aunque se haya estabilizado el vehículo, si éste se encuentra en
una zona de pendiente o declive, se ha de evitar trabajar por debajo del mismo, ya que
hay que tener en cuenta que se puede deslizar y arrastrar a los rescatadores en su
desplazamiento.
Con los conteni-
dos expuestos
en este punto
hemos conse-
guido el objetivo:
"Conocer el ma-
terial que debe
tener cualquier
medio de trans-
porte sanitario".
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Adecuación del procedimiento de transporte sanitario a la fisiopatología del paciente
Resumen
En esta unidad didáctica hemos estudiado la fisiología del paciente y de los
cuidados en los procedimientos a seguir para su confort y seguridad a la hora del
traslado al centro sanitario.
Lo primero que hemos desarrollado ha sido la tipología del transporte sanitario, la
variedad de transportes que podemos encontrar a la hora de rescatar a un paciente.
Podemos realizar una clasificación del transporte sanitario de diferentes formas:
a) Según el objetivo del transporte.
b) Según el medio de transporte utilizado.
c) Según la situación vital del enfermo.
d) Según el grado de medicalización del sistema de transporte.
En cada uno de estos vehículos debe de haber el siguiente material.
1. Material de inmovilización.
2. Material de transporte.
3. Material de diagnóstico y tratamiento.
4. Material farmacológico y de venopunción.
Un punto importante es la consecuencia o las consecuencias que tiene en el
paciente los factores de altitud, velocidad, temperatura, ruidos y vibraciones a la hora
de realizar el transporte.
Uno de los objetivos principales del transporte del paciente es que el paciente
se encuentre cómodo, dentro de lo que la situación lo permita, y ante todo se sienta
seguro y esté seguro.
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