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La Santidad

El documento aborda la importancia de la santificación en la vida cristiana, enfatizando que esta implica una acción voluntaria de apartarse para Dios y no solo recibir el sello del Espíritu Santo. Se presentan pasos para alcanzar la santificación y la consagración, destacando la necesidad de pelear la buena batalla, terminar la carrera, guardar la fe y amar la venida del Señor. La meta final es ser semejantes a Dios y obtener la corona de justicia, lo que requiere un compromiso diario con la pureza y la fe.

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La Santidad

El documento aborda la importancia de la santificación en la vida cristiana, enfatizando que esta implica una acción voluntaria de apartarse para Dios y no solo recibir el sello del Espíritu Santo. Se presentan pasos para alcanzar la santificación y la consagración, destacando la necesidad de pelear la buena batalla, terminar la carrera, guardar la fe y amar la venida del Señor. La meta final es ser semejantes a Dios y obtener la corona de justicia, lo que requiere un compromiso diario con la pureza y la fe.

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1

“Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; es


decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual; que cada
uno de vosotros sepa cómo poseer su propio vaso en
santificación y honor, no en pasión de concupiscencia, como
los gentiles que no conocen a Dios; y que nadie peque y
defraude a su hermano en este asunto, porque el Señor es el
vengador en todas estas cosas, como también antes os lo
dijimos y advertimos solemnemente. Porque Dios no nos ha
llamado a impureza, sino a santificación.”.

Empezaremos por decir que esta es una exhortación que


Pablo hace en cuanto a la pureza, algo que cuando el tiempo
va pasando cristiano va olvidando.

Por lo tanto, para empezar a entender lo que significa la


santificación debemos entender algunos conceptos básicos:

Santo. Que significa “apartado para, sellado para”. Mucha


gente aplica mal este termino al decir que significa “apartado
de”.

Pero la meta final no es solo tener el sello del Espíritu Santo


-señal de haber sido apartado para el Señor-, el haber sido
atraído hacia Dios para vivir una vida en el Espíritu, pues el
objetivo va mas allá.

Si la Palabra del Señor dice que la Voluntad de Dios es la


santificación de quienes ya son santos, ¿Qué significa
santificarse o santificación?...

Santificación. Lo entendemos como la acción de


“apartarse para”, pero esto implica una acción voluntaria, ya
que Dios fue el que hizo santo, pero el santificarse
corresponde al que Dios escogió.

Entonces, la santificación es la acción que el que ha sido


llamado a ser santo hace para apartarse para Dios.

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Pero además la Escritura dice:
1 Juan 3:2. “Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no
se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos
que cuando El se manifieste, seremos semejantes a Él
porque le veremos como Él es”. Con esto entendemos
además, que el ser hijo de Dios no es ya todo, si no que hay
algo mas, porque todavía no se ha manifestado lo que los
hijos de Dios han de ser.

2 Corintios 5:10-11. “Porque todos nosotros debemos


comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea
recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de
acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo. Por tanto,
conociendo el temor del Señor, persuadimos a los hombres,
pero a Dios somos manifiestos, y espero que también
seamos manifiestos en vuestras conciencias”. Tampoco la
meta final es llegar ante la Presencia de Dios, porque
muchos solo llegaran a dar cuentas de lo que hicieron, sea
bueno o sea malo.

Y por lo tanto preguntamos lo siguiente: si la meta no es


tener el Espíritu Santo, el hablar en lenguas, tener el sello del
Espíritu Santo, no es profetizar, no es tener muchos años en
el evangelio, no es predicar, el ser ministro, ni servirle a
Dios...

¿Cuál es entonces la meta final?...


Salmos 17:15. “En cuanto a mí, en justicia contemplaré tu
rostro; al despertar, me saciaré cuando contemple tu
imagen”. David, un hombre conforme al corazón de Dios,
tenia una meta, despertar siendo semejante al Señor, es
decir, un ser eterno, inmortal.

El Señor promete el poder gobernar con Él el universo, la


autoridad para juzgar a los ángeles, pero para lograr esto es
necesario que se haya logrado una verdadera santificación.

Y para poder seguir el plan de la santificación que llevará a


obtener la corona, o sea, el poder para gobernar el universo
es lo siguiente:
2 Timoteo 4:7-8. “He peleado la buena batalla, he
terminado la carrera, he guardado la fe. En el futuro me está
reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo,
me entregará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a
todos los que aman su venida”. Amando Su venida,
porque la corona le va a ser otorgada a aquel que ame su
venida.
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Por lo tanto, una de las características principales por las
cuales se puede identificar a alguien que se esta santificando
es por medio ver que ama la Venida del Señor.

Y en el pasaje antes leído podemos ver cuatro puntos para


lograr obtener la corona de justicia.

Los pasos para obtener la corona justicia


1.​ “He peleado la buena batalla...”. Pelear la buena
batalla. Esto nos da a entender que lo importante no
solo es pelear, sino pelear la buena batalla, dándonos a
entender además que hay una batalla que no es buena.
Hay mucha gente que no pelea la buena batalla y se la
pasa dando golpes al aire, como decía Pablo:
1 Corintios 9:26. “Por tanto, yo de esta manera corro,
no como sin tener meta; de esta manera peleo, no
como dando golpes al aire...”.

por lo tanto, todo aquel que desee obtener la corona de


justicia, es necesario que batalle con aquellas cosas
que Dios establece que debe batallarse, porque hay
cosas que Dios no establece que se batallen contra
ellas.

¿Qué es pelear la buena batalla?


a.​ 2 Timoteo 2:5. “Y también el que compite como
atleta, no gana el premio si no compite de acuerdo
con las reglas”. Es pelear legítimamente, y
eso nos da a entender que hay quienes luchan de
manera ilegitima, fuera de las reglas establecidas.

b.​ Gálatas 5:17. “Porque el deseo de la carne es


contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la
carne, pues éstos se oponen el uno al otro, de
manera que no podéis hacer lo que deseáis”.
Pelear contra las cosas de la carne. Sino que
hay muchos que se la pasan peleando con sus
familiares, con sus compañeros de escuela, de
trabajo, etc. eso no es pelear la buena batalla.

2.​ “... he terminado la carrera...”. Terminar la


carrera, y esto es, despojarse de todo lo que pesa en
cada uno, como por ejemplo del pecado, del exceso de

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confianza, de la altanería, etc. y no medirse con los
demás.

Hebreos 12:1. “Por tanto, puesto que tenemos en


derredor nuestro tan gran nube de testigos,
despojémonos también de todo peso y del pecado que
tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia
la carrera que tenemos por delante...”. Esta carrera
no es contra los que estan al lado, sino es una carrera
interna, no viendo quien se queda atrás y quien
adelante, sino corriendo adentro.

La Escritura dice además:


Eclesiastés 9:11. “Vi además que bajo el sol no es de
los ligeros la carrera, ni de los valientes la batalla; y que
tampoco de los sabios es el pan, ni de los entendidos
las riquezas, ni de los hábiles el favor, sino que el
tiempo y la suerte les llegan a todos”. Esto quiere
decir que esta carrera no es prepararse internamente
para ganarle a otro, sino prepararse internamente para
ganarle a lo que hay dentro, despojándose de todo lo
que estorba.

3.​ “... he guardado la fe...”. Guardar la fe. Cuando


leemos que hay que guardar la fe, entendemos
implícitamente que la fe puede perderse, y la pregunta
es: ¿Cómo se puede perder la fe?...
Romanos 10:17. “Así que la fe viene del oír, y el oír,
por la palabra de Cristo”. La fe puede perderse por
dejar de oír la Palabra de Dios; sin embargo, podemos
ver a gente que se la hace fácil dejar de oír Palabra de
Dios por mucho tiempo y vive confiado, se le hace lo
mismo oír palabra de hombre, ir al cine, pasearse en el
tiempo que es para buscar a Dios, etc. pero la verdad
es que corre el riesgo de perder su fe.

Pero aquí surge otra pregunta mas:

¿Cuál es la fe que hay que guardar?


Tito 1:4. “a Tito, verdadero hijo en la común fe:
Gracia y paz de Dios el Padre y de Cristo Jesús nuestro
Salvador”. La fe que hay que guardar es la que Dios
ha dado para todos, la que enseña a santificarse, y no
una fe personalizada.

4.​ “.. a todos los que aman su venida...”. Amar la


Venida del Señor. Amar su venida es permanecer
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en Él, guardarse en fidelidad, vemos lo que dice el
siguiente pasaje:
1 Juan 2:28. “Y ahora, hijos, permaneced en El, para
que cuando se manifieste, tengamos confianza y no
nos apartemos de El avergonzados en su venida”. Y
aquí surge otra pregunta:

¿Qué ejemplo tenemos de aquellos que se apartaran


del Señor avergonzados?...
Génesis 3:6-8. “Cuando la mujer vio que el árbol era
bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y
que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó
de su fruto y comió; y dio también a su marido que
estaba con ella, y él comió. Entonces fueron abiertos
los ojos de ambos, y conocieron que estaban
desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron
delantales. Y oyeron al Señor Dios que se paseaba en
el huerto al fresco del día; y el hombre y su mujer se
escondieron de la presencia del Señor Dios entre los
árboles del huerto”. Todo aquel que tolera y participa
ya sea activamente o parcialmente de un pecado,
queda desnudo, y esos son los que se apartaran
avergonzados ante la Presencia del Señor.

Entonces, para lograr lo que Pablo decía que es la Voluntad


de Dios, la santificación; es necesario que todo aquel que
quiera lograrlo debe consagrarse al Señor cada día.

Los pasos para la consagración


1.​ Gálatas 2:20. “Con Cristo he sido crucificado, y ya no
soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida
que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de
Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.
Ya no vivir uno, sino dejar que Cristo viva en
uno. Y esto se logra cuando cada vez que el enemigo
quiera atacar, de sus muchas formas, dejar que Cristo
salga para enfrentarlo y vencerlo, porque si se quiere
pelear por fuerzas propias lo mas seguro es que se
obtenga una dolorosa derrota.

2.​ Filipenses 3:13-14. “Hermanos, yo mismo no considero


haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo
que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante,

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prosigo hacia la meta para obtener el premio del
supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Este
punto tiene tres aspectos importantes:
a)​ “... pero una cosa hago: olvidando lo que queda
atrás...”. No vivir de glorias pasadas. El
servir a Dios en un tiempo, el orar por un tiempo, el
ayunar por un tiempo, no garantiza una santificación
siempre, no hay que vivir de lo que se hizo por un
tiempo, hay que estar haciendo obras siempre.

b)​ “... y extendiéndome a lo que está delante...”.


Extenderse a lo que hay adelante.
Evidenciar a uno mismo y para los demás que se
esta avanzando.

c)​ “... prosigo hacia la meta”. Tener una meta; La


santificación. Que se pueda mirar el caminar
hacia la meta, que en lugar de hablar de cosas sin
importancia se este hablando de al Palabra, se tenga
siempre un cántico de adoración, se manifieste el
amor a los hermanos, etc.

3.​ 1 Juan 3:3. “Y todo el que tiene esta esperanza puesta


en El, se purifica, así como El es puro”. Purificarse
a sí mismo.

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