La mandarina es un cítrico, similar a la naranja pero más pequeño y
aplanado, con una pulpa dulce y jugosa dividida en gajos. Es conocida por
su facilidad para pelar y su sabor agradable, y es rica en vitamina C y
antioxidantes.
Características:
Apariencia: Esférica, ligeramente aplanada, con cáscara naranja lisa o
ligeramente rugosa.
Sabor: Dulce a agridulce, dependiendo de la variedad y madurez.
Pulpa: Dividida en gajos llenos de jugo.
Cáscara: Fácil de pelar.
Origen: Se cree que es originaria de Asia, específicamente de China e
Indochina.
Temporada: Suele encontrarse en su mejor momento de octubre a marzo.
Propiedades y Beneficios:
Rica en vitamina C: Fortalece el sistema inmunológico y ayuda a prevenir
enfermedades.
Antioxidantes: Protegen las células del daño causado por los radicales
libres.
Rica en fibra: Favorece la digestión.
Bajo contenido calórico: Ideal para dietas de control de peso.
Hidratación: Contiene agua, lo que ayuda a mantener el cuerpo
hidratado.
Versátil en la cocina: Se puede consumir fresca, en ensaladas, jugos,
postres, o como ingrediente en salsas y platos salados.
Variedades:
Clementinas: Conocidas por su forma esférica, ausencia de semillas y
facilidad de pelado.
Híbridas: Frutos de color naranja rojizo, con mucha pulpa y jugo.
Satsumas: De origen japonés, con corteza gruesa y sabor suave.
Recomendaciones:
Se recomienda consumir entre 2 y 3 porciones de fruta al día, lo que puede
incluir mandarinas.
Es importante mantener una buena higiene bucal si se consume
mandarina, ya que el ácido cítrico puede dañar el esmalte dental.
En caso de llagas bucales o tendencia a la acidez estomacal, se debe
moderar el consumo de mandarina