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Salud Mental

El documento analiza los factores de riesgo y protección que afectan la salud mental de los estudiantes de pregrado en la Universidad del Pacífico, destacando el estrés académico, el aislamiento social y la adaptación a la vida universitaria como principales desafíos. Se identifican factores de protección como el apoyo social, la gestión del tiempo y el acceso a servicios de salud mental que pueden mitigar estos efectos. Se proponen recomendaciones para mejorar la salud mental estudiantil, incluyendo programas de manejo del estrés y campañas de sensibilización sobre salud mental.

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Salud Mental

El documento analiza los factores de riesgo y protección que afectan la salud mental de los estudiantes de pregrado en la Universidad del Pacífico, destacando el estrés académico, el aislamiento social y la adaptación a la vida universitaria como principales desafíos. Se identifican factores de protección como el apoyo social, la gestión del tiempo y el acceso a servicios de salud mental que pueden mitigar estos efectos. Se proponen recomendaciones para mejorar la salud mental estudiantil, incluyendo programas de manejo del estrés y campañas de sensibilización sobre salud mental.

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Título: Factores de riesgo y de protección en la salud mental de estudiantes de

pregrado de la Universidad del Pacífico

1. Introducción

La salud mental es un desafío creciente para los estudiantes universitarios durante la


transición a la educación superior. Factores como el estrés académico, la soledad y el
acceso limitado a recursos afectan el bienestar, mientras que el apoyo social y el
autocuidado ayudan a mitigarlos. Este trabajo analiza factores de riesgo y protección en
la Universidad del Pacífico.

2. Reflexión personal

Como estudiantes de Derecho en una universidad particular, a menudo nos encontramos


luchando para no derrumbarnos. La carga académica es abrumadora: lecturas
interminables, trabajos constantes y exámenes que parecen diseñados para hacerte fallar.
Además de los esfuerzos físicos, la presión de no decepcionar, especialmente a nuestros
padres que han hecho sacrificios, nos consume. A continuación, compartimos una
experiencia personal que ilustra este desafío:

Había pasado toda la semana estudiando para un examen importante. No comía bien,
dormía peor, y vivía con ansiedad constante. La noche anterior, decidí hacer un repaso
final, a pesar de lo agotada que estaba. A las seis de la mañana, el despertador sonó, y al
llegar al salón de clases, me di cuenta de que no llevaba el material permitido. La
frustración me invadió; todo el esfuerzo había sido en vano. Reflexionamos sobre cómo
el estrés nos consume, olvidando lo que realmente importa. La salud mental es un pilar
fundamental que ignoramos hasta colapsar. Aprendimos que es necesario hacer pausas,
pedir ayuda y ser más compasivas con nosotras mismas. Al final, sobrevivir a la
universidad es encontrar el equilibrio entre dar lo mejor y no perderse en el camino.

3. Identificación de factores de riesgo (ver Anexo 1)

La vida universitaria está llena de oportunidades, pero también de desafíos que pueden
afectar significativamente la salud mental. A continuación, se identifican los factores de
riesgo más relevantes:
A. Estrés académico. El estrés académico es una respuesta a demandas percibidas
como abrumadoras. Se activa cuando el cuerpo y la mente se sienten sobrecargados
(Selye, 1976). En la universidad, la carga de tareas, exámenes y plazos ajustados genera
una presión constante (Almeida y McGonagle, 2009). En el contexto peruano,
Cassaretto, Vilela y Gamarra (2021) señalan que las mujeres experimentan más estrés
debido a presiones sociales y de género.

B. Aislamiento social. El aislamiento social, que incluye la falta de apoyo emocional y


relaciones interpersonales, genera soledad, ansiedad y depresión (Cacioppo y Patrick,
2008). En el ámbito universitario, especialmente para quienes provienen de otras
ciudades, puede intensificarse debido a la dificultad para formar conexiones
significativas (Livia, Aguirre & Rondoy, 2021).

C. Adaptación a la vida universitaria. La transición a la vida universitaria es


compleja. La independencia y la gestión del tiempo generan estrés, ansiedad y presión
(Schlossberg, 1981). La falta de habilidades en gestión del tiempo y la procrastinación
aumentan la carga académica y afectan el bienestar emocional (Tinto, 1993).

D. Acceso limitado a recursos de salud mental. El acceso a recursos de salud mental


es esencial, pero las barreras económicas, el estigma y los recursos limitados dificultan
que muchos estudiantes busquen ayuda profesional (Gulliver et al., 2010; Corrigan,
2004; Eisenberg et al., 2009).

4. Identificación de factores de protección (ver Anexo 1)

Existen diversos factores de protección que ayudan a los estudiantes a mantener su


salud mental y sobrellevar las dificultades:

A. Apoyo social. El apoyo emocional de amigos, familiares y compañeros puede


mitigar el impacto del estrés académico. Las relaciones positivas actúan como refugio
emocional, reduciendo la sensación de presión (Almeida y McGonagle, 2009). Además,
las tutorías y grupos de estudio proporcionan apoyo adicional, ayudando a los
estudiantes a gestionar mejor sus responsabilidades y reducir la ansiedad.

B. Redes de apoyo social. La participación en actividades extracurriculares o grupos de


apoyo puede contrarrestar el aislamiento social. El involucrarse en clubes, deportes o
voluntariado ofrece oportunidades para fortalecer relaciones y mejorar la autoestima, lo
que disminuye la soledad (Livia, Aguirre & Rondoy, 2021).

C. Habilidades de gestión del tiempo y autocuidado. La gestión efectiva del tiempo y


el autocuidado son clave para reducir el estrés. Practicar actividades como el ejercicio
regular, la meditación o el descanso adecuado mejora el bienestar emocional y ayuda a
equilibrar las demandas académicas con las responsabilidades personales. Esto favorece
una adaptación más fluida (Misra & McKean, 2000; Konrath et al., 2015). Estudios
recientes demuestran que una buena gestión del tiempo y el autocuidado son esenciales
para la resiliencia y el rendimiento académico (Dyrbye et al., 2017).

D. Acceso a servicios de apoyo psicológico en la universidad. A pesar de las barreras


económicas y el estigma, muchas universidades están implementando programas de
apoyo psicológico. Aumentar la disponibilidad y visibilidad de estos servicios, junto
con campañas para reducir el estigma asociado con la salud mental, puede facilitar que
los estudiantes busquen ayuda. Los grupos de consejería estudiantil y los servicios
online complementan eficazmente la atención tradicional (Lattie et al., 2019; Reavley &
Jorm, 2017; Sontag-Padilla et al., 2018).

5. Vinculación entre los factores de riesgo y protección en la salud mental


universitaria con el desarrollo adolescente y fuentes adicionales

La transición a la educación superior es un momento clave en el desarrollo humano,


especialmente en el contexto del desarrollo adolescente y joven adulto. Durante este
período, los estudiantes universitarios enfrentan factores de riesgo y protección
relacionados con teorías sobre el desarrollo cognitivo, emocional y social. Al analizar
estos factores, se encuentran conexiones con las teorías del desarrollo adolescente y los
estudios sobre el cerebro en esta etapa.

Desarrollo Cognitivo y Estabilidad Emocional: Piaget y el Estrés Académico:


Piaget (1972) señala que, durante la etapa de las operaciones formales, los jóvenes
desarrollan habilidades para pensar de manera abstracta y lógica. Sin embargo, el estrés
académico, como la carga de tareas y exámenes, puede superar su capacidad para
manejar la presión, afectando su bienestar emocional y académico. Aunque los
adolescentes tienen la capacidad cognitiva para gestionar problemas complejos, el estrés
puede dificultar la toma de decisiones racionales. Piaget sugiere que integrar la lógica
con la comprensión emocional del estrés es crucial, pero esto a menudo requiere
factores de protección, como apoyo social y autocuidado.

El Cerebro Adolescente y el Aislamiento Social: El cerebro adolescente está en


constante desarrollo, especialmente en áreas relacionadas con la toma de decisiones y la
regulación emocional. Según Pease et al. (2013), el sistema límbico, responsable de las
emociones, es más activo en los adolescentes, lo que los hace más susceptibles a
respuestas emocionales intensas. Esto es relevante en el contexto del aislamiento social,
ya que la soledad activa procesos emocionales difíciles de manejar debido a la
inmadurez del córtex prefrontal, responsable de la regulación emocional. Esto aumenta
el riesgo de depresión, ansiedad y baja autoestima, condiciones comunes entre
estudiantes que se sienten desconectados socialmente. Además, las redes sociales,
aunque facilitan la interacción, no satisfacen completamente las necesidades
emocionales de los jóvenes adultos, intensificando la sensación de aislamiento (Pease et
al., 2013).

El Impacto de las Relaciones Familiares y el Apoyo Social en el Bienestar


Emocional: Las relaciones familiares juegan un papel crucial en el bienestar emocional
de los estudiantes universitarios, especialmente a través del apoyo social que
proporcionan. Según Oliva Delgado (2010), durante la adolescencia, las relaciones
familiares son esenciales en la socialización y la construcción de la identidad. Los
estudiantes que mantienen vínculos sólidos con sus familias suelen tener un mayor
respaldo emocional, lo que les ayuda a enfrentar los retos académicos y sociales de la
universidad. En cambio, la desconexión familiar aumenta el riesgo de problemas
emocionales. Además, el apoyo social de compañeros, tutores y actividades
extracurriculares favorece la resiliencia, reduciendo el estrés y promoviendo una mejor
adaptación a los desafíos universitarios (Papalia & Martorell, 2017). La participación en
estas actividades fomenta la integración social y contribuye significativamente al
bienestar emocional de los estudiantes.

El Estrés Académico en la Era del Rendimiento: Byung-Chul Han, en La sociedad


del cansancio (2015), aborda cómo la presión de rendimiento y la autoexplotación en
las sociedades contemporáneas afectan la salud mental. En el contexto universitario, el
estrés académico puede entenderse como una manifestación de esta lógica de
autoexigencia. Según el filósofo, vivimos en una sociedad de "autoemprendimiento",
donde los estudiantes se ven presionados a maximizar su rendimiento y cumplir con
expectativas externas e internas. Esta constante búsqueda de perfección, sin espacio
para la pausa o la reflexión, genera "fatiga de logro", traduciéndose en ansiedad,
agotamiento y un deterioro del bienestar emocional. Así, el estrés académico se puede
ver como un reflejo de la necesidad de cumplir con estándares impuestos, tanto por el
sistema educativo como por las presiones sociales.

Salud Mental Universitaria: Factores de Riesgo, Protección, Valores y Creencias:


La teoría de Eduard Spranger (1961) sobre los valores puede aportar una perspectiva
valiosa al analizar la salud mental de los estudiantes universitarios. Según Spranger, los
jóvenes atraviesan un proceso de afirmación de identidad durante la adolescencia,
influenciado por los valores que adoptan. En la universidad, este proceso se intensifica,
ya que los estudiantes enfrentan la presión de alinearse con expectativas académicas y
sociales que a menudo no coinciden con sus ideales personales. Este conflicto de
valores puede generar estrés, ansiedad y una sensación de desconexión, lo que subraya
la importancia de un entorno académico que apoye el autoconocimiento y el equilibrio
emocional. Esta idea se puede vincular con William James (2004), quien en Las
variedades de la experiencia religiosa argumenta que las creencias religiosas actúan
como un mecanismo protector frente al estrés. Al ofrecer un marco de seguridad y
propósito, los valores, ya sean religiosos o no, ayudan a enfrentar los desafíos
emocionales de la vida universitaria.

6. Conclusiones y recomendaciones

La salud mental de los estudiantes universitarios, especialmente durante la transición a


la educación superior, enfrenta desafíos relacionados con el estrés académico, el
aislamiento social y la adaptación a nuevas responsabilidades. Sin embargo, existen
factores de protección como el apoyo social, el autocuidado y las habilidades de gestión
del tiempo que pueden mitigar estos efectos. En base a esta investigación, proponemos
las siguientes recomendaciones: A) Implementar programas de manejo de estrés
académico, que incluyan talleres de relajación, organización del tiempo y prevención de
la procrastinación. B) Fortalecer redes de apoyo emocional, promoviendo espacios de
asesoramiento psicológico y grupos de apoyo entre compañeros. C) Desarrollar
campañas de sensibilización sobre salud mental, para reducir el estigma y aumentar la
visibilidad de los servicios de apoyo psicológico disponibles en la universidad.

Bibliografía

Almeida, D. M., & McGonagle, K. A. (2009). Stress and the life course: A review of the
theoretical and empirical literature. In: The Handbook of Stress and Health. Wiley.

American Psychological Association (APA). (2017). Health Advisory on Social Media


Use in Adolescence. American Psychological Association.

Cacioppo, J. T., & Patrick, W. (2008). Loneliness: Human Nature and the Need for
Social Connection. W. W. Norton & Company.

Cassaretto, A., Vilela, F., & Gamarra, G. (2021). El estrés académico en estudiantes
universitarios peruanos: Un análisis de las variables psicosociales y de género. Revista
Peruana de Psicología.

Dyrbye, L. N., Thomas, M. R., & Shanafelt, T. D. (2017). Medical student distress:
Causes, consequences, and proposed solutions. Mayo Clinic Proceedings, 92(3), 411-
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Han, B.-C. (2015). La sociedad del cansancio (J. Recuero, Trans.). Herder Editorial.

James, W. (2004). Las variedades de la experiencia religiosa. Ediciones Akal.

Oliva Delgado, A. (2010). Relaciones familiares y su influencia en el desarrollo


adolescente. Editorial Universitaria.

Papalia, D. E., & Martorell, G. (2017). Desarrollo Humano. McGraw-Hill Education.

Pease, M. A., Cubas, A. C., & Ysla, L. (2013). El desarrollo del cerebro adolescente y
su impacto en la salud mental. Editorial Universitaria.

Piaget, J. (1972). The Psychology of the Child. Basic Books.

Reavley, N. J., & Jorm, A. F. (2017). Stigma and discrimination against people with
mental health problems: The need for mental health education. Australian & New
Zealand Journal of Psychiatry, 51(9), 854-859.

Selye, H. (1976). The Stress of Life. McGraw-Hill.

Sontag-Padilla, L., et al. (2018). Innovations in mental health care for students: A
global perspective. Journal of Adolescent Health, 63(5), 657-663.

Spranger E. (1961). Psicología de la edad juvenil. Revista de Occidente.


Tinto, V. (1993). Leaving College: Rethinking the Causes and Cures of Student
Attrition. University of Chicago Press.

Misra, R., & McKean, M. (2000). College students’ academic stress and its relation to
their anxiety, time management, and leisure satisfaction. American Journal of Health
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Konrath, S. H., et al. (2015). Changes in dispositional empathy in American college


students over time: A meta-analysis. Personality and Social Psychology Review, 19(1),
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Livia, J., Aguirre, E., & Rondoy, A. (2021). Aislamiento social en estudiantes
universitarios peruanos: Factores asociados y estrategias de intervención. Revista
Latinoamericana de Psicología, 53(1), 99-112.

Pease, M. A., et al. (2013). The Adolescent Brain and Mental Health: The Impact of
Adolescence on Psychological Well-being. Oxford University Press.
ANEXO 1: TABLA COMPARATIVA DE LOS FACTORES DE RIESGO Y DE
PROTECCIÓN

Factores de Riesgo Factores de Protección


Estrés académico: La carga de Apoyo social: El apoyo emocional de
tareas, exámenes y plazos ajustados familiares, amigos y compañeros
genera presión constante. reduce la presión.
Aislamiento social: La falta de Redes de apoyo social: Participación
interacción significativa y el en actividades extracurriculares y
sentimiento de soledad afectan grupos de apoyo fomenta la conexión
negativamente la salud mental. emocional y reduce la soledad.
Adaptación a la vida
Habilidades de gestión del tiempo y
universitaria: La transición a la
autocuidado: La capacidad para
universidad genera estrés por
organizarse y cuidar de la salud física
nuevas responsabilidades y la
y emocional favorece la adaptación.
necesidad de adaptarse.
Acceso a servicios de apoyo
Acceso limitado a recursos de
psicológico: Ampliación de servicios
salud mental: Barreras
de apoyo emocional y programas de
económicas y estigma dificultan la
sensibilización reducen el estigma y
búsqueda de apoyo profesional.
facilitan el acceso a recursos.
Presión de expectativas Valores y creencias personales: Los
familiares: La desconexión de las valores personales y las creencias
expectativas familiares genera religiosas pueden servir como una
estrés adicional. fuente de resiliencia frente al estrés.

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