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ANO I NOCHE DEL. 3 AL 4 DE DICIEMBRE OE lQ3Q NIUM 2
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EL FRACASO DE LA GENERACIÓN DEL 98, por Antonio DE
LEZAMA. GUADALUPE (cuento). por Aurelio ROMEO
LOS PRIMEROS DIAS, por Pablo DE LA FUENTE. LUCHA
DEL PENSAMIENTO.por José CAMPOS. ESPAÑA EN EL
TORMENTO. DIALOGO DE LA5 MADRES, por 5antia60
ONTAÑÓN. NOTAS POLÍTICAS. ISIDORO MAIQUEZ.por
Edmundo BARBERO
Cuaderno de ¿o<?s¿<z
PABLO MERUDA
NOTAS DE LECTURA por AMEy J.C
r
i i E
EL FRACASO
DE LA
GENERACIÓN DEL 98
f I l-MYADeí em aue
figuraban Las ma e altas menta 11-
MS eo.sd.es, representó en España cono resurgir
un
j^ ce valoree y calidades tras de largos años aa
que el cerebro español aparecía como embotado y .va
cío.
De una decadencia en e.l pensar y el sentir de las
generaciones posteriores la primera revolución
a
española se saltaba, pisando en el trampolín del
desasosiego espiritual, al renacimiento representa
do por una juventud ansiosa de cultura y pregonera
audaz de incontenibles rebeldías.
Ni es ocasión, ni sitio ni lugar para hacer un es
tudio, que, además, no sería original, sobre los hoiu-
bres, vicisituuos y contenido del 98, fecna que se
ñala, indudablemente, un Mito en nuestra historia,
pero cuya brillantez acaso, y desde luego su etica,
superó con mucho la 'generación, ¡rías conbciente y me
nos improvisada, de L 900.
Solo quiero nacer observar, y solo consignaré ios
nombres, algunos gloriosos, que hoy nacen ruborizar
de vergüenza y de tristeza.
Si una época tiene siempre característica la
nota ,
del 9<3,' año de desastresy envilecimiento:, de' nego
cios turbios y mediocridades imperantes, es, a mi
entender, el ambicioso arrivismo.
Momentos de crisis nacional, y aun me -atrevería a
decir aue universal; dias de marasmo y estancamien
to, la juventud que nacía a la vida pública comen
zarlo o su formación universitaria o haciendo pri
sus
meras armas en los campos yermos de la literatura,
las artes y la política; reaccionó fuertemente con
tra ba asfixia que amenazaba a hopear a hispana .
Fue-
Los días ios nombres cuya culminación gloriosa
ron j
representan Costa, (Minivet, la Unión Nacional y_algu
hecnos en los cue la angustiada
rr---s otras figuras y
oatria veía una ilu.inada esperanza de regeneración.
'gl Ateneo, ánfora nue siempre ha recogido tocias las
vio invadido pi
esencias y todas las inquietudes, se
mucoiacnada irreverente, a-
díscola, a ItoroUidora
la ,
vioLencia contra
íu'rouica one clamaba con inusitada
las ñoñeces y oue llevaba su afán
iconoclasta a ne
valores de la raza, las virtudes
gar los mas altos
hasta entonces intangibles, las sagradas institucio
nes base oe la sociedad-
ios versos y La eLocueucla, desatados no
_,a prosa,
respetaban nada ni nada se sobrecogían. ante Jira co
mo" una pugna de rebeldía y extremismo. Y como- la reo-
beldía y el extremismo son siempre fecundos una y
tro plasmaban en bellísimos Libros y en
admirables
rimas.
horizonte de
España, alborozada, se pensaba ante
un
glorioso pox-venir, ante las Llamaradas purificaderas
de
de cerebros capaces de destruir todo íor podrido,
el
derribar el infecto caserón para Levantar sotre
so
lar magnífico de la raza el fuerte castillo de su
pirana eza •
de ae
"Especulativos mas que nombres
acción^ presas
la codicia mezquina más que de la ambición Ilusiona
atentos a.L presente sin saber clavar desinteresa
da,
damente la vista en el futuro, muchos, la mayor par
te de calenes integraban acuella pléyade se fueron a-
comodando a las circunstancias, unos con rápida con
versión cae sonrojaba a sus propios camaradas, y los
demás, con un paso mas tardío pero cota idéntica des-
i gn ora i n 1 a
ver gUen za e .
"Azorín", el el ino uiebante anar
pequeño filósofo,
quista, cambiaba la sociedad con Los desmelenados j
pavorosos correligionarios por la amable camaradería
con privilegiados de frac y
Los en.- ornados bigotes. De
Bai-íunin saltó a D. Antonio Maura y D-Juan de la Cier
va, miseria, persecución y angustia. ho
ho pasado era,
presente equivalía al acta, el lujo y la Academia.
Ramiro de Maeztu, aun mas rojo en incendiario, hacía
estremecer los contertulios y asombraba a sus lec
a
tores tachaba de vergüenza nacional a D-Fran-
cuando
cisco de Que vedo, cuando lanzaba Las me s inmundas
blasfemias o cuando ni ante la figura sagrada d.e su
propia madre se detenía para hacer gala de inmoral
escepticismo. Pasan los tiempos y el demagógico y lu-
ciferino Ramiro de Maeztu viene a trocarse en adalid
de las mas antitéticas ideas, arrodillándose ente al
tares y tronos e instituciones, no en actitud de re
verencia y rezo sino cono se arrodilla un limpiabotas
c on a Ima de pr oxen et a .
Manolo Bueno, envuelto en su de cínico Al
elegancia
c ib.is.de s, no sabe mantener siquiera el buen tono y
al aburguesarse se mancha con la grasa del banquete
de la vida en ei que es eterno parásito.
Baroja, el primer novelista de nuestro tiempo, que
no tiene ni aun la disculpa de la lucha por la vida
resuelta desde su cuna, y la trastienda de sus panade
rías, se hace germanófilo y por una mezcla de sober
bia miedo coquetea con el fascio.
y
Madariaga , el sociólogo, el hombre de la Sociedad
de Naciones, cuando alcanza la cumbre, a la que aqa-
so no debiera llegar, se -rinde a no se que secretas
ambiciones o incomprensibles cobardías.
Manuel 'Machado, alma de histrión, borracho de vino
plebeyo, rompe un pasado y desata los lazos frater -
nos que le unían al genial Antonio para cantar al ge
neral Moscardó y al G-ran Pigmeo.
Pérez Aya la. de
enamorado, en un absurdo narcisismo,
,
de escuálidas pantorrillas con mecías de seda de
sus
su uniforme de Embajador y con la obsesión torpe y
fea del dinero que a tantas vilezas, le ha 1 Levado,
claudica también para houiairse en el cieno del anóni
ma t o .
Mariano
BenLliure, cupo estudio fue siempre posada
amorosa el generad Primo de Rivera, igual
para que
mas tarde, para conciliábulos revolucionarios, sigue
plasmando en --barro a todo aquel que Le pueda servir
de algo: ei Dictador, el Presídante de la República,
el torero de moda o el Caudillo. ,^a cuestión es no
romperse de nembre
cuernos, quo, dijo los
poe como un
ta famoso y desgraciadísimo marido, duelen al salir
pero luego sirven lia sta para comer.
Benave.nte y los Quintero pagan delicadezas de los re
volucionarios con arañazos de invertidos y almas rui
ne s •
Melquíades Alvarez, verbo de la Democracia, ga La de
la Masonería, modelo de ética política, se abraza con
Gil Robles y de ídolo de la masa se convierte en un
guiñapo ensangrentado que inmoLa el pueblo.
José Ortega y G-asset, el
espíritu exquisito, la cum
bre ce nuestra intelectualidad, aunque' en el fondo no
sea sino et genial corruptor de la juventud española
cuando un potentado le invita a su mesa, siouiera el
anfitrión sea el degenerado duque de Alba, va a sa
vanidad con Las sobras de una cocina aristo
ciar su
cráticas y reconoce con su propia firma "el sentido
de
reverencial del dinero'^ que es esputo repugnante
un cerebro podrido mora
luiente y afirmación que algu
nos achacan a bheztu. Tanto monta...
esta triste Lista, que pudiera hacer inter
Y cierro
el nombre augusto, oue mancharon La co
minable, con
bardía, deD- Miguel Paradoja
de Unamuno. viva, ego-
Latría, terqueoad abúlica, el Maestro en quien todos
nos mirábamos y a quien todos rendíamos emocionado
claudica también en los años que son corona de
culto,
vértice sagrado. Pero hay una justicia in
la vida y
no es otra cosa sino el resultado de la
manente, oue
el desertor sufre el castigo ele ver
conducta, y gran
como ante él,solo ante él sino ante toda la tur
y no
ba de intelectuales traidores, se alza, como un pele
le que agita una manga vacía y muestra un
ojo^hueco
como su cerebro, Capitán Rodomont de Millán
ese As-
-falsía su Imuera la in
tray como un escupitajo a su
es como eL grito de guerra deL fas
teligencia!, que
cismo.
! Pobre Miguel! ¿En que horizonte lejano tonaría
D- su
pensamiento cuando escribió:
"Leer, leer, leer, ¿ seré Lectura
mañana también yo?
¿Seré mi creador, mi criatura?
¿Seré lo que pasó'?"
No. Tu enorme pecado, como el enorme crimen de los
demás que, como tu, traicionaron, no lo castigamos
los rojos con nogueras, y con serenidad in
Índices y
teligente, aunque con la natura L tristeza, seguiré
-
mos leyendo tus litros y tus versos de maravilla co ,
mo aamiraremos los ensayos de Ortega y Gasset,las co
madlas de Benavente o las novelas de Baroja-
¿Para qué mas castigo que el que vosotros mismos os
habéis dado?
Antonio DE MEE AMA
L...
(jUADALUPE (CUENTO)
uardate Alfonso, que te lo digo -bo miento , repitió machacón- -.pie me
■por tu bien. Átale corto a la -búa muera ahora misítao si no es verdad lo
dalupe, que ese Steviart te la an que te digo. Tu sabes que la quiero tan
da poniendo los puntos y le ha me to como tu puedas
quererla, pero es a
tido cuervos en la cabeza y ella. ..íMal tí a quien corresponde...
dito sea el toro colorado!, -Pues cierra la. boca de todas mane
José aniñó la yegua y en dos brin
a ras. Es verdad, eso de
es cosa mia...y
cos se planto delante de la res desman ellos, bo te metas donde no te llaman.
dada. Caracoleando delante la hizo vol Estremecido de rabia, aplicó las es
ver al rebaño, .Alfonso le contemplaba puelas al caballo orne dando un relin -
mordiéndose la uña del pulgar. Estaba cho de dolor, salió disparado.
pálido. Solamente sus ojos revelaban la José, sin cuidarse de secar la san -
tempestad mué llevaba dentro. gre que le corría, entrándosele por el
-Ella, te decía, ya sabes aue le gus cuello de la camisa, le gritó:
ta pintarla y como el mozo es el que ta -i Cobarde. ..Si fueras tu
un hombre,
lia ahora . . .
ya sería, para siempre esa .mujer. Poco
-i Galla I ifué como el -restallar de un te lia de
durar. Las -hembras gustan de
látigo, ños caballos interrumpieron su los machos bravos eme todo lo juegan a
silenciosa plática, volviendo la cabeza una carta, ifillos te devolverán este gol
al tiempo que, asustados, giraban las o pe y sangrarás, pero tu sangre será
rejas. blanca, i blanca! ¿lo oyes? i Y te sal
-i Calla,
digo te I ¿pié sabes tu de la drá por los ojos!
Guadalupe ni de... nadie? ¿Por qué mien Seguía gritando en vano. Alfonso ca
tes? si no le había oido. Pronto se encon -
-no miento. Tu sabes bien que no míen tro al o tío lado del cerro. Su furia
to nunca. También José se enredó blanco no habia desaparecido. Había pegado con
de cólera. Le temblaba el mentón y su el alna entera, deseando hundirle en la
mano derecha apretaba desesperadamente .tierra. En ese momento 1-e odiaba, a su
las bridas. cámara da, a
mejor amigo, el compañe
su
-lio has mentido sí de
nunca... pero ahora ro sus oaoches de fatigosa cabalgada
-¡Alfonso! Inició un movimiento parfe aballando el ganado. Juntos llevaban
cerrar aún mas la distancia entre ellos trabajando muchos años. Y su cólera e~
-iMientes, mientes!- y de un revés, ra mayor porque teoría la certidumbre
con la fusta del
látigo vaquero le cru de que José no mentía. Eran verdad sus
zo la cora. José cayó a tierra sangran palabras. Guadalupe se alejaba de él
do por un tremendo corte. por culpa de aquél gringo americano va
,
lo juro
ellos, pero mas blanco, ñas
. . .
carero como
se pegaba oel caballo como si -í quita de ahí"
alto, crue
formasen un solo cuerpo. Todas las mu -SMo!
chachas del contorno suspiraban porbai Exbenciió el brazo izquierdo, la cogió
lar con él los domingos, pero solo emita por el pelo y olió un feroz tire.'n. ana-
dalupe era la escogieOa. coi, era un co a.ecilupe cayó al suelo, a sus pies. Con
barde. ¿Por capé no le había provocado su cuerpo estorbaba el paso. José pasó
y arreglado el asunto a tiros? tingan el revolver a la mano izquierda y con
Juez hubiera sido capaz de condenarle. cl rebenque comenzó a golpearla. alia
Pero tenía miedo. El americano era mas _
dio un grito de dolor.
'
-i .apártate te mato a peídos a ti tan
ágil que él sacando cl revolver, se
.uo o
atrevía a matarle por la espalda. Los bien!
hombres del pueblo, aunque odiaban a Guadalupe comprendió cipe cl estaba
stevart, le hubieran arrastrado. Y Gua llegando al límite de la desesperación
oon lugar de suplicar, se hizo a un la
dalupe- , . .
el caballo trote largo a do.
Seguía su y
vio el reflejo del sol en el teja -rasa-, si eres hombre, ¿inda, pasa. El
poco
do pizarra de su casa. Creció' su ^ra
de está ahí, en tu propia cana.. ¿lo oyes?
bia y fustigando al animal emprendió u ¡Atrévete! mira, ya viene hacia aquí..
na desenfrenada carrera. Punca le habla Alfonso dio un paso adelante y no dio
tratado' tan cruelmente, ni aun en los el segundo. Con los nervios en tensión
dias interminables, sin descanso en que escuchaba ei menor ruido. pudo mas.
x,o
cruzaban la cordillera llevando a em -
Disparó una, dos, tres veces, a través
barcal- el ganado. de la cortina.
Llegó al porche, tiré de 3.a brida sin -¡Bill! , oyó decir a Guadalupe, '-/bi
piedad y bajando de un salto entró en vio la cabeza y en el umbral de la piee
la casa. El tordo, libre, se encamina ta , apoyado en el quicio, estaba él.
ba al pilón intentando lamer sus heri a.líonso se enredó clavado en el sucio.
das. Llevaba los ijares y la boca san -Por esto te he de matar. La has pe
gado. Creí que habías tirado sobre e -
grando .
-i Guadalupe ! i Guadalupe ! lia: si lo hubieras Pecho ya no viví -
Se abrió una cortina, slla estaba de rías. Eso sales ganando, ahora tienes
lante de él. --Izó el látigo sin lie -
la oportunidad de liquidarme a mi. Te
?
doy ventaja, tira tu primero,
gar a descargar el golpe. pero pro
-¿Donde está ese... amante tuyo, hija cura acertar. . .
de mala madre? i Puerca! MI fon so no comprendía ijada de lo o:iie
-i Alfonso! estaba ocurriendo. ¿Mo había dicho orna
Pas hermosa que nunca, brillando le los dalupe que él estaba allí, en su misma
ojos negros de indignación, le desafia cana? ¿cómo aparecía ntenart por la
ba. El pelo, libre, le caía sobre los puerta de entrada? ¿Habría saltado por
hombros y Alfonso se dio cuenta de que la ventana? Pensé ir a ver si estaba a
tenía, sueltos los cintillos de la blu bierta, se movió...
sa, iolila adiviné su pensamiento. -¿Donde vas? Estáte quieto porque si
~¿-i¿ué imaginas? ¡Estoy sola! no juegas limpio entonces si orne te ma
Se abalanzó hacia ella. to sin mas historias.
se
-¿Lo ves? Estarías acostada con él, a Lentos, en silencio, pasaron unos
hora mismo, creyéndome en el llano con gundos. Alfonso no llevaba la cuenta
el ganado. mas que de los latidos de su corazón.
~¿e---,uc dices? ¿Te atreves...? ao/guramente se debían oir fuera de la
-¿Está ahí? Con un gesto rápido lle casa. Stewart, sin perderle de vístase
vo la nano al costado y sacó el revol fué acercando a Guadalupe,
ver. -
i Levanta !. ..y vete a tu cuarto, .eolio
-¡mójame rasar! ra iré yo.
-íIÑfo, .Alfonso, no! Eo hay nadie... Te La sangre, por un instante le subió
a la cabeza ante el insulto de Stewart ba de la lumbre y siempre lo hacía lle
Luego, bajó lentamente el arma. El a- vando el rifle. Tenía miedo. Cuando no
merieano se acercó y, de un manotazo la se despertaba al amanecer, al llegar el
quitó el revolver y lo tiró por laven momento en eme la vida comenzaba de nue
■liana. Guardó el suyo. vo, José prefería no llamarle. Una o dos
-orara llevar estas cosas, como para veces lo hizo, dándole un golpe cito co
tener mujer, hay crue ser hombre y tú e mo acostumbraban antes, y Alfonso se le
res una comadreja. ¡Yete, largo de a -
vanté de un salto, despavorido. Y no fue
creas esto se lia terminado ron pesadillas porque entonces dormía
qui! Po que
La has pegado ella, ¿entiendes? Te
a muy tranquilo. Otras noches, sí. Se re -
he de buscar, aunque te escondas te en volvía en las mantas y se le oía hablar
contraré. Mo te Mato aequí por ella. bajo, muy bajo, como si temiera que al
empujones le llevó hasta la puerta
or guien le oye se. Por la mañana estaba des
Cerró de un golpe. encajado". Lo primero que hacía era com
Al volverse, Guadalupe estaba junto probar que el revolver seguía en su cin
a él. Su boca se le ofrecía cntreabier turón, cure el rifle tenía toda su carga
ta. Los hombros, que la blusa desabro en la recamara.
chada dejaba escapar, estaban velados Una noche, Alfonso se incorporé en la
por el pelo suelto. La besó. manta. La hoguera estaba casi apagada y
La cortina cayó detrás de él llevan apenas se veia a cuatro pasos. José es
do en sus brazos a Guadalupe'. taba dando la vuelta al valle, vigilan
do, buscando alguna res que pudiera ha
berse escapado. Oyó el ladrido del pe
rro muy lejos.
Ensilló el caballo y tomándolo de la
En mucoios dias Alfonso no bajó al pre brida se alejó perdiéndose en la sombra
blo.Con la pierna atravesada sobre la Galopó largo rato. El caballo quería
silla y el rifle en la mano, observa seguir la senda que conducía al pueblo.
-
ba atentamente la menor nube de polvo obLfonso le obligó a abandonarla. Se de
que aparecía en el llano. Mas de una tuvo a cierta distancia de las primeras
vez se sujetó en la montura con el ar casas. Sacópiel curtida y la partió
una
ma preparada. ganado, El descuidada su en cuatro pedazos, y con ellos envolvió
guarda se esparcía, hasta que una voz los cascos del animal. Volvió a montar
de José le volvía a la realidad. Solo y al paso, reemprendió el camino.
fué al pueblo cuando el bayo le dio li Mizo alto al llegar a una casa separa
na coz. da del pueblo. Sin atar el caballo, oo-
Sin preguntarle nada, José, adivina servé los alrededores y luego, sin ha -
ba lo que le ocurría como adiviné lo cer ruido acercó al pabellón crue ser
se
que sucedió aquella tarde, cuando vol vía de Se asomó. Estaba vacía,
cuadra.
-
vió parido como la muerte, sin el re -.-'obvio so ore sus pasos y ató el caballo
benque, cuando- le vio limpiar el rerol a una rama. Volvió a la cuadra. Entró.
ver. Al principió creyó eme era huno de Tuvo eme esperar un buen espacio de
pólvora lo que negreaba sobre el metal tiempo. oi,l fin pudo escucharse el andar
Luego vio que era arena. pausado de un dirigiéndose a la
caballo
Por la noche, cuando las reses setun casa. Los golpes sonaban irregularmeute
daban buscando el abrigo contra el vier debía faltarle una he o ranura. Cuando es
to, poniéndose muy j tintas, y ellos se tuvo mas cerca se distinguió el tinti -
sentaban ante la hoguera donde se calen near espuelas, relíonso maldijo
de de su
taba el café, José observaba a su com imprevisión. Debía haber envuelto la ca
pañero, le veia sufrir. Sus ojos le ,de beza de su caballo: así, podía oler la
lata'ban.Fruncía la frente, tratando de presencia del otro animal, podía relin
llegar a una solución, mas no debía lo char. Ya no tenía remedio.
grarlo. rcovía la cabeza, como negando Apareció una sombra en la puerta, eie-
y se levantaba. Daba unos pasos en la üiimente recortada contra el azul negro
obscuridad, no muchos. Apenas ,
se alela de la noche. Se alzó un brazo y resonó
J
un golpe seco. El recien llegado se des apagada y desierto el lugar.
inerte. Elcaballo ctió un salto a
plomó Alarmado, sospechando que algo es
tras y quiso escapar, pero una mano fir pantoso iba a suceder, montó de nuevo
roe le sujetaba y tuvo eme ceder. Sin me
y trató de alcanzarle. Pero su caba -
terlo cuadra, .Alfonso lo aseguró,
en la Uo estaba cansado y fresco el de Al
impidiéndole la huida. Volvió a entrar. fonso. Cometió el error de dirigirse
k poco se pudo percibir
choque de me el primero a casa de Stemart, En el cami
tal contra madera. gemido sorbió deja Un no se cruzó con un caballo sin
jinete
cuadra. El caballo enderezó las orejas lanzado al galope. Un presentimiento
y se puso de manos; empezó a cocear y re le sobrecogió. Le costó trabajo apode
linchó tristemente. Otro golpe, idénti rarse de la bestia, asustada, enloque
al anterior. El animal, de un tirón eida.
co Cuando lo consiguió y vio que
desesperado, rompió sus ataduras y des no era el de Alfonso dio -un suspiro de
apareció. satisfacción. Pero no le era descono
Alfonso llevó su caballo hasta la puer cido aquél animal. Su estampa le era
ta de la cuadra'. Cruzó sobre la silla ei familiar, .¡...iré la montura y..no se pa
cuerpo de Steuart, montó y picó espue -
ró a mas. Corrió hasta la casa. Todo
las. a.urrque ios pasos del caballo casi estaba en orden, allí no había habido
no metían ruido, dio un rodeo para no ja lucha. ¡La cuadra! Como un relámpago
sar por el pueblo. se imaginó la
Ahogándose de
escena;
indignación, de pena por su amigo, por
el americano, por Guadalupe, entró en
el pabellón. Encendió una cerilla. Se
inclinó. Apoyada en an leño estaba el
haciía que los dos, Alfonso y él, uti
Un fuerte repiqueteo en la ventana des
lizaban para partir la leña en el cam
pertó a cuadalupe. "vaciló, luego se le
vantó. pamento. La cogió. Petaba llena de sen
Se dirigió a la ventana y al a -
gre.miró en torno. Mo había tampoco
brirla cayó dentro de la habitación el
signos de lucha y solo había sangre en.
cuerpo de un hombre.
cima del madero. Y ningún cadáver.
Dio un grito de horror, y a
tientas,
Otra galopada, atravesando el pue -
vacilando , encendió una luz .
blo, llevó hasta la puerta de Gua
le
De bruces en el suelo, yacía Stevoart.
De la cabeza le fluía un hilo de sangre dalupe. Mió luz en una de las ventor -
Guadalupe se arrodilló junto a él y en
ñas.
Atravesó, la puerta con la muerte
en el alma.
tonces vio con espanto que tenia los dos
brazos cortados por encima del codo. Dos -¡Guadalupe! Tropezando con todo cru
zó las habitaciones. Abrió el dormito
correas, muy apretadas, contenían en
parte la hemorragia. Sintió espanto y re
rio dé ella. Una lámpara de gasolina
alumbraba la estancia' y a primera vis
pugnancia a la vista de las salvajes mu
ta estaba vacía. La ventana abierta a -
tilaciones. Si aún tenía alguna duda, a
trajo su atención. A zancadas fué a ce
quellas correas la disiparon: ella las
conocíale muy bien, con sus manos las ha rrarla .
bía trenzado para adornar los zajonesde -¡Guadalupe!- repitió y al dar la
Alfonso . vuelta, entre la pared y el lecho vio
~
i Fiera cobarde!- murmuró y como loca los dos cuerpos inmóviles. La cogió ea
se abrazó al cuerpo insensible .
vilo y la depositó en la corma.. ¡Esta
ba viva! Pensó que estaba herida. Po,
era sangre de él.
Volvió el cuerpo del hombre. Po le
sorprendió reconocer a Stewart. Lo es
Era la decima jornada que José cabal peraba. Tampoco habia muerto el desdi
gaba1 siguiendo las huellas de Alfonso, cha do. La sangre, estaba coagulada en
üoo le Mcbía vuelto a ver desde la noche los muñones y tan. solo escasas gotas
'
en que desapareció lleno, cuando de
del se desprendían.
vuelta de la ronda, encontró ia hoguera Después de frotar la frente de Gua-
,
dalupe, la hizo volver en si. So estre SÍ. Una salvajada, pero. ..cuéntame. Lúe
meció ella advirtiendo el bulto, tara go nos marcharemos
juntos, muy lejos,
do eon una manta hasta el cuello. donde podamos olvidar. M-io te ha segui .
do nadie mas eme yo. Encontré tus hue
-José, ¿está muerto? -
-mas le valiera, nay que sacarle de Has. Les dije a los rurales que te ha
aquí, llevarle a su casa. Le dejaré en bía oido hablar alguna vez de eme te i-
la cuadra donde. . . rias al Sur. . .
,
-¡pero se va a morir si le dejamos Se sentaron en la manta. José atizóla
solo! hoguera. Estaba dispuesto a perdonar con
-Eo. Serán unos momentos. Lo que tar cualquier motivo. Por otra parte, Ste -
de en avisar a los rurales. wart curaría y él se quedaría solo, tre
Y té, mientras, limpia y arregla es mendamente solo. Y sus noches en el Ha
to. Y iiro cura olvidar lo que has visto no serían interminables.
El recuerdo atormentaba a José. Iba Ya no tendría con quien comentar las
persiguiendo amigo porque quería
a su aventuras de las estrellas. Eo, no que
saber y... porque se lo había pedido e- ría volver.'
Se avergonzada Se levantó para hacer café. Estaban
11a. ¡La quería tanto!
de aquellos momentos en que deseó eme frente a frente, como siempre. Era el
Gtenart no sobreviviera a sus terribles mismo cielo y las mismas 'estrellas. Iden
heridas. Guadalupe hubiera llegado a tico fuego los alumbraba, relfonso no se
paraba la vista de los tizones.
quererle .
Cada dia eran mas frescos los. rastros -¿Por qué no le mataste. Hubiera sido
Llevaba dos caballos y alternando en mejor. , .
su monta, ganaba tiempo al fugitivo cu Una ráfaga de locura se reflejó en is
ya montura iba cansada, o.. rra st raba una ojos de Alfonso. Brillaron con roas fuer
pata trasera. za sus pupilas y se endurecieron sus ras
Solo debía llevarle unas horas de ven gos.
taja. El deseo de terminar le hacía aos -Esa es mi venganza, ¿sabes? Mo quise
tenerse en la silla. Estaba derrengado matarle. Mude hacerlo.
Aplastarle la ca
El apoderándose de él. Ya bus
sueño iba beza escarabajo hubiera sido
como a un
caba un lugar protegido donde acampar muy fácil. Pero no quise, no quise. Eué
por unas horas cuando allá abajo, en el buena idea. Po se me había ocurrido has
valle, vio una hoguera. ¡Tenía que ser ta que el bayo me dio la coz en el bra
él! Aligeró el paso y media hora des -
zo. ¿Te acuerdas? Arguella tarde bajé a
pues gritaba : casa y por la noche. . .bueno. .
.¿para qué
-¡Alfonso! Soy yo, José! 1 te lo voy contar? Luego tuve que espe
a
El perseguido se levantó con el ri -
rar una noche oscura; no me hubieras de
fie encañonado : jado marchar. Y tenía que hacerlo, roo
-¡Levanta las manos y acércate! podía vivir.
José sentía que se iba adoperando de Se morían,
•; me engañaban. Yo lo sabía
él el afecto de su vieja amistad. Lu -
Ella prefería sus brazos a los míos. SÍ
chaba entre la palabra empeñada y aqu&L ...fué aquella nociré cuando lo pensé, u-
hombre, agotado, vencido. ra jugada completa.
una me do Ll brazo
ue quieres de mí? ¿Para aue has ve
-o. lía mucho, casi tenía roto el hueso. Te
nido? acordarás eque llevaba mucho tiempo sin
-saja el rifle. Soy tu amigo, Alfon bajar a casa y. ..la Guadalupe. . .bueno ja
so, el único que tienes ahora. ¿Porqué la conoces... no se puede estar tran. ri
has hecho? ningún hombre sería capaz.. lo a su lado . Yo no quería , prefería des
-¡dállate! ¿A eso has venido? cansar, pero no pude. Entonces me cpf
-no, he venido. .
.porque soy. ..eso, tu cuenta de lo que debía hacer, al apoyar'
amigo. Explícate. Estoy seguro de que me, el dolor era insoportable. . .tuve que
puedes explicar las cosas, di que sí... renunciar. Ella me insultó, pero el bra
-¿qué ciñieres que te explique? ¿Mo lo zo no me dejaba hacer nada. ¿Comprendes
has visto con tus propios ojos? por qué lo he hecho?
-Sí. Lo he visto. Es una salvajada. José no pronunciaba una palabra. Sentí.
aue se corazón, luego sus
le ■vaciaba el
guir juntos nuestra vida.' Pero no puedo
venas hinchaban, le corría el fuego
se
Te cedí esa mujer, como se la hubiera
por ellas. Empezaba a hacerse cargo de cedido a él, si' ella lo hubiera preferí
ios pensamientos de Alfonso. Le miraba do como te escogió a tí, pero esto nó..
con ojos de odio. nó. Tu o yo sobramos, isas bien creo que
-¡Prefería sus brazos a los míos! Y a
tú, porque ellos necesitan ahora quien
él le gustaba tenerla abrazada. ¡Pues los ayude. Tu no lo has de
hacer, yo sí..
que la abrace ahora! Cuantió se acuesten
Tengo que volver y para volver tengo que
y estén frenéticos de deseo, "buscándose acabar antes contigo. Podría tratarte
el uno al otro, les faltará
eso, los boa como -tu io has hecho eon
fítewart, no me
zos del macho, ..Ella se revolcará corno costaría mucho trabajo, pero yo soy un
lo que es. . .
hombre, no una hiena.. }
-¡Alfonso!
-Déjame seguir... El, no podrá dominar
la como hombre; tendrá que entregarse a
ella, ¿te lo imaginas? Y aun así, no eon
seguirán un placer completo. Ella no po José entró pálido, rendido por el es
dooá sentirse nunca acariciada por sus fuerzo. sentado
Bill, en la butaca, fu
manos; él, sufrirá el suplicio de no po maba. Se cruzó una mirada entre ambos.
cier acariciar io que tantas veces...
Guadalupe le quitó el cigarrillo de los
-¿■'-.ué vas a decir? Guadalupe no se ha lo sacudió y volvió
labios, a colocarse
acostado nunca con él, te lo juro. Hile lo.
ha permitido ir mas allá de lo eque ella Con una seña le indicó que se aparta
quería . . .
ra a un lado de la estancia.
-¿lo? Entonces, ¿por qué me dijo aque -¿Le encontraste s?
lia vez que el estaba en mi casa, en mi le he encontrado.
-No, no
propia cama? ¿Di? La cogió por el brazo y la llevó has
-Porque estaba fuera de si. Ho sabía ta la ventana abierta.
lo que hacía. .me jor dicho, sí, quería cubiertos de
Afuera,
.
polvo, aspeados
ver-te sufrir,. tu la habías pe gado, la. ha y con la cabeza baja había tres caballos
bias insultado. Sabía eme eres cobarde, Guadalupe se volvió. Una lágrima corrió
-le escupió las palabras- y disfrutaba por su mejilla.
pensando en tu miedo. Eso fué todo. Si
-Gracias, José. Le besó.
Bill hubiera estado en la casa no te hu -Ho podía encontrarle, no podía. Ahora
biera dejado ni tocarla el pelo de laro Guadalupe me marcho. Yoy al Sur.Allí'po
pa . . .
dré trabajar. Vosotros, cuando Bill se
-lío puedo creerte. restablezca podéis vivir en paz. Ho os
"
•
-Haz lo que quieras, no me importa lo faltará una ayuda en el pueblo y él aún
que tu pienses. Ella es la que me impor puede montar, puede servir para guardar
ca ... y ex . .
el ganado. En cambio, como no es fácil
-¿El? que pueda valerse por sí mismo no
■
ten
-Sí, él. Porque la quiere y ella le drá eme sufrir las caminatas cruzando la
quiere a él. cordillera llegue la época deleía
cuando
-Por eso,
por quise matarle, eso no
barque. Lo tendrás
siempre a tu lado .Te
¡quiero que mientras vivan la impotencia quiere Guadalupe. Quiérele tú siempre ,
les sirva de tortura, que me recuerden ya que le has escogido. Me voy. Ho sé ha
en' los momentos en que mas quisieran oi cia donde. Si alguna vez me necesitas ,
vi darme. Ella, acabará cansándose de él bríscame. Darás conmigo. Adiós Guadalupe
y, entonces. . .Si hubiera muerto todo se -Adiós Bill. -Instintivamente le tendió
hubiera olvidado tarde Se dio cuenta y la retiró brus
i así la mano.
mas o menos
es imposible mientras vivan, traerían la camente. El herido sonrió amargamente.
gloria } ahf tienen el infierno... -Adiós Bill. Guadalupe te contará. Me
-Alfonso. Tu sabes como quiero a Gua marcho para el Sur. Tengo un buen tiraba-
dalupe. Vine para perdonarte, para se -
jo. Volveré en la primavera próxima.
Guadalupe ; ,aco¡olada-,-en -la-;v^ntpna ,~le
• ' ■-
cabeza.' Los. tres caballos se- fueron bo-,
vió>archar,. Hi una sola vezóla sombra "rrandbipoeo, a poco. Sus. pasos-' se oyeí>oir
que se «ale jaba miró, atrás volviendo, la durante
-
largo rato ;. .
.
Aurelio ROMEO.
^
r*rf
l t
i m
-~J*s __JMp¿
Los Primeros Días
V L, primer deseo en aque.lLos días era contribuir
la derrota
(
V—y
a
descaes
categórica de los sublevados .
Pe -
ro-, de
posible pe haber Mecho todo, lo
ra evitar la colaboración con Los rete Loes oue supo
nían aLgunas ordenes de los jefes, lanzadas por el
teléfono selectivo e informar al Gobierno de cómo
,
las poblaciones de Casti L La caían en poder de los mi- ■
Litares, tuvimos La Leipreslón de q ele Habla que me
cer más •
-
■
Volata un avión en las primeras Luces de Ea madru
gada y su zumbida vl-gi Lente; nos impedía eL sueño y
Llenaba de inquietud. No se sabía a quién perte
'
nos -
necían los aeródromos y habíamos visto poner, sacos
terreros en el Ministerio de la' Gobernación -Después
de muchos idas y venidas lanzó unas ocha vil Las con
eL ultimátum a los' que ae na tían acuartelado y a las
siete en punto comenzó el estrépito de la tata lia ai
el cuartel oe La Montana, contribuyendo él con gran
acierto, a pesar de.' oue la primera bomba cayó sobre
nuestras vías y destruyó tres coches-
Por- lá faenada interior, atravesando la débil mar
quesina, Llegaban iníinidao de bolas perdidas. Tbivi -
mos dos heridos- Fué. el bautismo guerrero de un edi
ficio acataría siendo nuestro cuartel y un pun
orne ■
to avanzado en la defensa de La Capita 1 -No .podíamos
contener' n ue s tra a gita c i ón .
^oe c om ite s si nd i c a les,
que desde dos. días, antes dan clona tan allí mismo, es
taban tan nerviosos como ei úLtimo mi Litante .Por .fin
después 'de varias 'jornadas de
eepers, Llegaba el mo-
i'íicnt'o ce Luchar, tajo Las un Gobierno de órdenes de
cidido, había- entregado su con fianza y sus
que ar
mas si pueblo, contra Los reaccionarios y los fas
-
cistas sublevados.
Algunos no pudimos mas y sal irnos a L erarte t. Dispa
rata la artillería sus últimos tiros y una avalancha
ñamaría se Lanzaba ai asalto. Penetramos por La parte
de la izQ.iLerda- Dentro sonaban tiros a ios que na
die hacía
caso, como -si se tratase de ejercicios co
tidianos de la tropa,- Una masa inmensa se repartía
las armas, los cascos de acero, las dotaciones de car
tuchos. Vi a uno cargar con trípode d equoietralla
un -
dora que se ecmó al nombro y desapareció gritando con
entusiasmo, soldados, y ouien msabe si a Lguien mas, en
mangas de camisa ; saludaban con el pumo cerrado y en
ronquecían dando vivas a la República- Otros .tipos y
aLgunas mujeres abrazaban cuantas toteLLss de anis y
coñac podían LLevar.'Un canas rada mió se adelantó a li
no de ellos,- esgrimiendo la pistola del nueve largo
recien cogida, y le
hizo dejar su carga- en el suelo.
El grupo cue se formó ai oir sus voces comenzó a ma
chacar eL botín con las "culatas de Los q'usiies.Se em
pezó a gritar: "Hemos venido por armas, pero no a' ha
cer saaueos!'' -
Mas mujeres se' ec lipsaron .seguramente
sin abandonar su presa.
Seguían sonando Los disparos. Fuimos saliendo de u-
no a uno por La estrecha rendija que dejaba la puer
ta entre el montón de cascote oue la impedía abrirse
del todo, ge non acerco alguien a decirnos:
-PjOe queréis ver?. Están ahí en eL cuarto de bande
ras.'
-'¿Quéí
-Un montón de oficiales muertos, creo que se han ma
tado ellos mismos.
Se marcharon los demás. Yo.no ouiese ir. Ya había en
centrado el cadáver de sargento
un en la e salariada ele
la entrada y no rae agradaba -seguir viendo muer-tos en
aquella macana, de sol y alegría. Sa Lí al fin." Sobre
el t r a j e -
L L evaba p u e ¡-tas la s c a r t uc he r as c o 1 g a nd o
y , ,
un í'usiL. Desee un grupo de Los oue Llegaban se me
quedaron airando. "Mira ese", dijo señalándome.
uno
Podían tomarme por un fascista aue escapaba y en
se
tonces estaba pero ido. Opté por dirigirme recto ha
cia ellos y co.ro sin advertir su examen. Me abrieron
paso sin üeeir una palabra mas.
Volví a La estación, a dónde iban lleganao toóos, cu
ca, cual por su 'Lacio.
HACIA LA SIERRA
¡Algo m^s!,!Hay o .ie hacer algo mos!. Ya teníamos ar
mas- Pues, con eblas preparadas, a Lanzarse vía ade
lante hasta donde no se pudiera, pasar ya. Se prepara-
.-Idamente dos
ron rs automotores y\
a las diez, sali
hacia La sierra.
'
mos 'Jao llegó a Cercedilba y el es
tro s Nava.lpersl. Yo fuí en el primero, por Las ca
rreteras, en ios pasos a nivel, nos miraban coa ex-
trañeza grupos de noi abres arma-oros con escopetas ae
caza. Eran Las milicias de los puelo Loe Sacábamos .
entonces nuestros
banderines rojos y se .animaban sus
rostros y nos saludaban con entusiasmo, sin duda e-
ra. La primera, noticia que tenían cié La victoria, de
Madrid.
En CercedilLa mudaban aun. Una mujer, aun
joven y
bien vestida, vino a nosotros muy agitada Entrecor •
tándose al natlar nos dijo:
■
-¿Verdad, hi jos, qeue ha caido e-L cuartel de La Monta
ña?. Aqui dicen algunos que es mentira- lo de La ra
'
dio. •
-¿Quién dice éso?. Mire, estas armas y estos correa
jes con de allí
~!Qué ^alegría !, !Que alegría!; se fue diciendo.
Volvió al poco rato con una chica joven trayen mas
do garrafa de La oue sacaban vino a un porrón.
una
-Tomad, hijos, !que aLegría!. Ahora verán todos
, e-
sos señoritos C/srcas.
Y nos Iba sirviendo vino. De repente una idea la pa
só por La cabeza. Arrebató eL porrón de Las
.
manos
del que estaba bebiendo y se echó un gran trago.
-Para qeue veáis, reara, que bebáis con. confianza. Yo
también ne bebido.
Nos miramos riendo, ao que son capaces de pensar- las
mujeres. Ninguno habíamos imaginado, por un momen ni
to soque l vino
■
en que pudiese nsterlo preparado para
ha cernes rev e nt a r .
Se dieron Las instrucciones para el desarrollo del
servicio, se consultó con Madrid y nos ordenaron re
gresar.
Aquella mujer nos despidió el, pañocon 'en alto gri
tándonos !'!salud!, camaradas" hasta que nos tragó el
túnel
¡HAY QUE HACER MAS!
¡Hay que hacer más!. Ya esta organizado el servicio
Todo el mundo traba-ja en puestos. Una depuración
sus
con. un sentido tal vez excesivamente literal hs eli
minado' solamente a los reaccionarios mas señalados.
Pos demás se' mueven .con mayor diligencia cuanto mas
se consideran sospechosos -
Los trenes salen comc.decostumbre. Se implanta un
servicio fijo a' Navalperal y aquél último tren de ca
da dis, 'medio mi Litar, medio civiL, Lleva todas las
tardes hombres a las ..colmaos' de la sie
.asteria L y
rra. Mes Milicias Ferroviarias tienen eu primer cuar .
tel en la propia estación. Patrul Lan en l s trenes .
y guarnecen el blocao de traviesas y 'sacos terreros
que se ha puesto desde
el primer día delance de las
locomotoras.
Pero eso es poco. s,e discute como c olet orar'' mej or
a Ls guerra. Algunos, han ido enrolándose en las mi
licias y hay que parar el entusiasmo ciego porque el
-trabajo puede resentirse. Se hacen reuniones de cla
sica estampa -
revo Lucionsria. Obreros armados discu
ten tajo la presidencia de loe retratos de líde los
res históricos del proletariado. Aunque.se Majan
desacreditado después esta clase ae reuniones ni las ,
de entonces, ui los hombres que las macian merecen
el menor reproche. !Hay que hacer mas!. Esa es la pre
ocupación genera L y los c :xo tienen un sentido prac
tico, que en esos casos el mas revolucionario, -dan
las soluciones. De Los dos tipos de taller que. tene
mos saldrán dos c Lases de trabajo', yn uno se blinda
rán trenes. En otro se comenzara a fabricar material
de guerra.
Recibimos toda c Lase de apoyo por parte del Gobier
no. Nos envían técnicos mi Litares y se comienza a
trabajar inmeclatamente. '
.
Y a las dos semanas funciona el servicio con toda.
regularidad, se ría establecido contacto directo en
tre.. las fuerzas de La Sierra y el Ministerio d.e la
Guerra, se asegura el aprovisionamiento y la evacua
ción: de heridos. Se han organizado Las milicias. Se
fabrica materiaL de guerra y se prepara la' dotación
-de un arma nueva, que tenemos el' orgullo de ser los
primeros haber pensado en ella, y cesde la oue es
en
peramos actuar con una eficacia irrer isrtible.
El tren blindado... Nuestro secreto de guerra oue
guardamos cuidadosamente y vamos a visitar a hurta
dillas hasta el fono o ael taller donde obreros' ce con
fianza lo. construyen.
! G ua nd o sal ga nue s tro tren!
Pero se, sigue repitiendo
"
inptodo instante: "Hay oue
nacer mas!
Pablo DS c^A FUENTE
I A LUCHA DEL DEN5AMIENT0
La guerra actual está entablada entre dos 'concepciones filoso
ficas, no -solo distintas sino contrarias.
De un lado tenemos la corriente llamada *fcranspersonalista,que
de igual forma que liegel, dignifica al Estado como realidad de
la idea moral eme ha llevado al nacionalismo de nuestros dias,
que conciben el Estado nacional, su poder, sil' crecimiento, ''como
la suprema de las razon.es terrenas,- hasta el punto de que solo
a merced de esta visión adquiere su contenido y logra sentido
la moralidad individual.
La corriente eomo fin supremo
individualista tiene la libre
personalidad ética individual- y el Estado y el Derecho
,
no son
mas. que instituciones para su garantía ó seguridad.
La primera concepción vé orí Estado como Un todo y por consi
guiente fuera, desde el punto
desde de- vista cósmico y. así de
termina la política interna a tenor de las necesidades exterio
res, mientras .que el individualismo considera al Estado desde
el interior y hace derivar su política exterior de la interna.
Toma como dato imperativo la voluntad del poder del propio Esta
do y rehusa buscarle justificación, más allá de las necesidades
nacionales.
La segunda concepción, la individualista,- coloca al Derecho y
al Estado' al servicio del individuo, -primeramente al servicio
de su bienestar, de la1 felicidad general, pero en última instan
cia al servicio de .su determinación ó perfeccionamiento cultu
ral. El orden jurídico cuida de crac e.p hombre no tenga que em
plear sus ojos incesantemente como centinelas "o vigilouites, sirio
que pueda elevarlos a aquellos puntos en que pira' regocijo
cíe
sus sentidos ó de" su espíritu le interese hacerlo.
A lampo sición transuersonqlista o trarsindividualista pertene
ee Alemania y a la individualista los aliados. Según la posi
ción de Alemania el fin supremo para ella es el Poder, mientras
rus enemigos lo que' desean es la Libertad, no buscan sino el -po
:d-er dedicarse 'al bienestar general, en lugar que tener que es,-.
tar continuamente de centinela ante una posible agresión del es
terior.
Esta' misma posición transpersonal ista, que descansa en gran
parte en la doctrina de Nietzsche, hace crue las. escalas valora-
tivas de ambas concepciones sean completamente distintas. Para
ella, la esencia de todo ser vivo ,, incluso de todo ser, es poder
es Impulso, voluntad; no voluntad de
placer y ..de goce, sino vo
luntad de acción, de superación de. obstáculos, de apropiación
de cuanto conserva y realza la vida, en suma., voluntad de pode
rio.
Asi obtienen
su tabla de valores, ¿qué es bueno? Todo cuanto
eleva el hombre el sentimiento de poderío , la voluntad de
en
po
derio, el poderío mi atoo, ¿qué es malo? Todo cuanto nace' de la.
debilidad.
Todo los instintos que afirman y fomentan la la volun
vida,
tad de poderlo, -para ellos buenos, sanos; todos los que
son .
tienden a menospreciar la vida son malos, enfermizos y revelan
decadencia.
Así -resultan dos tipos de moral, la moral de los fuertes, de
los transpersonalistas, que desprecian la mano compasiva y dadi'
vosa, el buen corazón, la 'paciencia, la laboriosidad, la humil
dad, la afabilidad; y la moral individualista que defiende todc
lo contrario; ño creen,- los
individualistas, que existan dos mo
rales distintas, una para los señores que sea 'la
expresión de
los instintos fuertes, afirmativos de la moral'-
vida, y una .de
esclavos, de losoprimidos y miserables, que' sea por tanto la de
los cansados, de los degenerados, de .los .débiles.
Mientras para unos la. exigencia de igualdad, libertad
y f'rater
nidacl alcanza el fin supremo; los otros, los
transpersonalistas
la niegan y .consideran al judaismo y al cristianismo de que en
el mundo san sus valores morales los dominantes.
Siguiendo la posición transpersonalista se vé. a desembocar ra
pinamente a una posición ante la guerra. Consideran que la gue
rra no es una culpa ni 'unadesgracia, sino oue es una necesidad
donde se llega a la mas plena realización de la virilidad. Con
sideran la guerra como un elemento del orden universal estatui
do por Dios, Por lo tanto toda guerra es justa, pues no es la
causa la que justifica la guerra,' sino que toda guerra justifi
ca toda causa.
T uniendo 'el concepto del Estado como fin supremo con la esca
la valorativa de los
transpersonalistas, la existencia de la
guerra el fin supremo, ya que en ella se logrea la
es
mayor ex -
presión de
la virilidad y se consigue al mismo
tiempo que el Es
tado como tal ser aparezca de forma indudable
para ros hombres
que lo forman. Desaparecen las expansiones de tipo personal
que
'
van a pasar al Estado y a sus símbolos: la bandera, los, escudos
los regimientos, ect. El poeta de
deja ser lírico para ensalzar
todo lo que representa el Estado
y si tenia algún- sentimiento in
dividualisla lo. abandona para caer de. lleno .en
el transpersona
lismo. Aparece el Estado como la única esencia
absolutamente va
liosa y el hombre individual eomo una parte de esa esencia ó en
"
tidad estatal.
•
He aquerido demostrar que, la' lucha actualmente
entablada- entre
Alemania y Éreme ia e Inglaterra es una lUeha
cultural. De un la
do se encuentra todo lo representativo de la
cultura, entendién
dola como producto de los valores individuales del
de hombre, y
los valores culturales que hallan su realización cuando se
impo
nen a la conciencia de los hombres como
"normas que exigen una
determinaba conducta" y de otra parte. la representación del Po
der eomo bien supremo y- de unos valores de la vida que "ninguna
norma puede exigir una determinada conducta si no es favorable-
para la vida y para su conservación. y de sarrollo ,
■
no solamente
de la especie humana, sino principalmente de la vida estatal".
José CAMPOS.
ESPAÑA
EN EL TORMENTO
Viene ahora como anillo al dedo aquella voz poderosa que levan
tó en dias Quevedo- -.contra la agonía crue veia caer ya
sus sobre
la nación de Felipe 17 cuando la gran monarquía creyó eterno ¿su
•poderío: m
_
..., '
Toda España esta en un tris
ya punto de dar un tras...
fres siglos han acomula do cenizas frías desde eme el genio que
vede seo gritaba así herido por la desolación hispánica. Toda Es
paña estaba un tris, lúgubre tris que vuelve a presentarse an
en
te nuestros ojos cansados por el panorama de 'la tragedia españo
la. Toda España esté en un tris y de norte a sur corre un insis
tente y pavoroso relampagueo de terror que amontona y reseca san
gre inocente. ¿Qoué avidez es esa de nuestros gobernantes jamás
satisfecha? Hay una dramática calle española bajo vm amanecer
desvaido y en la que se suceden las filas de hambrientos sin ter
mino posible. Hay una noche tenebrosa de cárceles abarrotadas, de
muros .carniceros donde se confunden los primeros impactos a la
luz dudosa del alba con los últimos gritos desesperanzados. Hay
sobre todo una mujer, enloquecida que vaga por las plazas desier
tas del drama clamando vanamente justiciaa un tiránico poder sor
do como bloque de piedra? Es leve la luz pero aún. con ella re
un
conoceréis la imagen de España. Y alrededor de este .oscuro' ma
nantial de. sangre derrotada bajo el signo múltiple de un crepús
culo de patíbulos, todo el pueblo de-Jcispaña está en el frísete su
tragedia, dividida en dos bandos la patria. De un lado el pueblo .
y de otro el fascismo. T si ahondáis ahí, en el infecto regazo
de la loba, os salpicara una lucha de soberbias centelleantes
multiplicadas en cada grupo,- en cada fracción, en cada partido y
partida, en cada haz. Andan ya las ranas pidiendo rey, el avaro
capitalistas pidiendo sus intereses, el' requeté sus fueros feuda
les, él elero-qsú-.inqqisición, y el fascista su revolución de eje-
c iones a la luz de los cementerios. De un lado y otro, de todas
las esquinas del reino sin rey y de estado sin paz, caen sobre el
enano sangriento las quejas, no del pueblo barridas a fuego vio
lento, 'sino 'la de las camarillas meretrices que le alzaron hasta
el pavés -del caudillaje. "Todos del Conde a mi ver- se quejan por
varios modos- y pues del- se quejan todos,- razón deben de tener"
Quejas y aquejados acabaran en un dia para que España deje para
siempre de ser un largo cuarta, una cárcel, un cementerio sin fin.'
Dialogo de las Madres
Corro aos almas c e t ir da s
.-
cié ciegue, Ice dos madres cia-
logan en el umbral ce la puerta oscura..
-A mi hijo le Llenaron í8 cabeza de falsas palabras,
de hiainos, de promesas y rencores .' ue hundieron en el
odio y le cerraron los ojos a todo lo no fuese
epue es
tas aborrecidas cosos. Un día le
obligaron llevar- en a.
rué manos- inocentes un armo que defendió; teles menti
ras, be dijeron que la Mora natía llegado, que ei mo-
r-lr eba un deber... a mi ¡ne' dijeron oue ia muerte de
mi Mijo no tenía importancia. Se fué de mi lado caí la
grimas en sus ojos cue enturbiaban mi figura. Por cada
ana de ellas yo he derramado ríos de amargura que han
enrojecido los míos-..
-Al ffli'o. le 'hablen
ensebado s sentir el dolor sjeno,a
no Indiferente a la injusticia mordiendo la carne
ser
de sus Mérmanos, mos palabras que mejor lucían en su
boca eran Libertad, Justicia -No pedía muerro. lo jus •
. .
to. Una mañana oyó un clamor- cue subía de ia 'cable. .li
ra ls vida abriendo La 'muerte.
^propia cauce entre se
marchó alegre', como cuando de pequero marchaba hacía
la escuela. Me dio un beso y prometió volver antee de
la noche... No-volví a verle. Daría media vida por u-„
ñas Lágrimas para poder Llorar le .-
-Ni eso puedo darte.
-Mis ojos son pozos secos. Mi dolor me raspa las pa
pilar coíüo si eu recuerdo me arrojase a ellas arena
encendida.
-Me han dicho que mi hijo murió por ia Patria.
¡Mentira !• ba patria de tu hijo era la del mí o. se rían
-
matado entre ellos... Quiza e'ltuyo disiparé su arma
contra mí hijo, posib lemente el mío apuntó sobre el
corazón del tuyo. Los dos eran amigos. Los dos amaban
a su Patria. Los dos estaban dispuestos 'a dar' su vida
loor ella. Pero aquél les hizo gustar la sangre...
que
leba sanfore que se escribe con seis, letras que Los dos
conocían!... !q,ue la saya se les hiele en las 'venas y
fia,' tierra se niegue, a recibirles!.... ¡Que los crerm
vos sean su tumba!
llaman héroe. Yo preferiría- poderle llamar hi
-Le
y estrecharle ent.r-e Mis brazos con mas amor que
jo,
noy lo haeen Patria para mi era un 'jar
loe limos- La
dín donde el mejor clavel era' 50 uei ni jo. Una mata de
flor-es con éstas cercenadas es 'como un campo yermo.
Un arenal estéril. Ganas me dan de salir a La calle
pregonar a gritos cue cambio un héroe por uri hijo,
y
¡por aque i mijo!
-
-A tu ni jo ie llaman héroe, .
-Mí recuerdo tajo no ee cue tierra.
hijo hoy es can
.-Ll mío dicen que se fué -por eL'Tajo verde. Se le
llevó la esperanza-
-"Quisiera ser gusano de la tierra y buscarle arras
trándome por le oscuro del suelo.
-Yo, pez estremecido entre las ondas suaves.
pasean su nombre escrito en Los; papeles-
-Hoy Pro
nuncian su nombre entre incienso y palmas.
-Al mió le han llegado a "raza de vívoras"
Llamar .
!SL!.!Un lirio en el jardín de España ! -Tu puedes lle
var orgüllosa escrito su nombre en tu frente- Yo' he
de ocultar el de mi hijo come una vergüenza. Li que
mató a mi hijo es cana gloría ue La Patria , el q-ue dio
muerte al muyo, un asesino. Tu luto:- eetre-
una^noche
LLeda. El mío, una caverna oscura- ¿Quién dispone
las cosas? ¿Quién no venera la muerte de mi ni jo?.
no fue
¿Qué crimen cometió? ¿Qué hizo en sn vida q ue
se para orgullo de su madre?
-La Patria eran tu hijo y el mío cogidos de la ma
-
.no .
-zas de mi ni jo se ofrecían como un regalo.
'
-¿Quién puso entre los dos una Llama de 'odio para
Museo ir el lazo? .
-.jos de la mano fácil al golpe y La mordaza-
-Naoa i-ipeairá el alud invencible de la verdad. Co
mo una Inmensa campana de tronce la voz de las. ma
dres llegará a Los rincones ocultos ce. onde voces co
bardes susurran maldiciones-
-Déjate mujer. Se va el sol llevarle, ose eL día, mas
sin remedio, horas des... ues nos lo devue Lve -Nada pue-
I¡ I
'
de impedir Lo.
-Día y noche con mi llanto.
-Noche y cía con el mío.
-Tu pañuelo es mi pañuelo.
-
Idént leas, las Lo grima s -
-Dos hijos por ei aire.
-Dos noches esmerando
Sobre las -aortas del umbral oscuro como doe a Lmai
vesz idas de negro esperan.
Santiago ONT.AÍON
,T ! !..
1
NOTAS POLÍTICAS
'
agresión de Fin la nal a ha de s c ut i erto la nue-
;
va línea imperialista de L Estado sovietico..
apq ue se quiera justificar diciend o n ue se lucha por
extender ios beneficios de L,a' rev o 1 ación bolchevista ,
nosotros di'sc ulpa
no Primer o , porq ue t o
encontramos ■
-
da agresión imperialista ha ido e nvaelta de los mismos
argumentos de "beneficiar" c on la civili zación etc a .
los agreaidos y, segundo Lugar pora en dentro de la , u e
teoría a que responde ei Est ado r uso eso se llama bo-
náPartismo, y se' condena por cond uc ir a igu.c. Les desas-
tres que loa que dieron en t ierra con el imperio de
Napoleón.
Nosotros, victimas de agres iones e invasiones también,
expresadlos nuestra simpatía al pueblo, finlandés y núes-
tra. condenación a los que ha een sentir las penalidades
de La guerra .
enterró- en. El Escorial, y. con mas potaba que a
Les reyes, al fundador de La Falange. Se na que-
r .td q. se ha auerido,
paseando su cuerpo por Lspa~a , en
un marco disparatadamente excesivo para su personali-
dad que. las gentes olvidasen las dificultades de ia
vid. a y ee impresionasen a favor de las doctrinas d omi
nan tes, siquiera fuese a fuerza de oír- salmos y misere-
rea por la radío. No lo Man conseguido, y con el arma
de ahora, el chiste, derrota toda la bambolla oficial
Lan zana o- sobre ese entierro el peso de todo su ridícu-
lo.
ÍSIDOPO MAIQUEZ
Al tratar oe describir en unas
Líneas la noble figura oe Mai-
quez, no puedo sustraerme a una
Intensa emoción. Se tr'sta de x un
homtre excepc lona i; como artis
'
ta j como ciudadano; en sü vida
privada como en la firmeza de
sus- Idea Les •
Yo, actor', cue durante tantos
años ore buscado inútilmente, una
figura ae nuestra escena aue ao
mita su comparación o que por lo
menos reuniera estas condiciones
suyas en una proporción mínima,
sin conseguirlo, rio es de extra-
bar o uo sienta' por el genial actor una profunda ve
neración.
En todas las épocas y en todas Las actividades se
na repetido constantemente con nostalgia la frase
de Jorge Manrique: "Gomo, a nuestro parecer cualquie
ra' tiempo pasado fue mejor'". ISsta reflexión melan
cólica , q ue no. responce a una 'verdad casi nunca, es
'
una. realidad en lo que- al teatro ae
^hoy se refiere
(No ha habido una época ce producción mas ramplona
y, cursi, y donde el' mal gusto impere en la escena
con impunidad absoluta- como La que padece, actual-,
mente nuestra escena „
-No -
faltan autores jóvenes de
Inquietud e ingenio suficiente ^para esperar de e-
llos otras interesantes, pero éstas, o no se estre
nan, o si llegan a ponerse en escena, se montan fal
tas de una interpretación inteligente, por carencia
absoluta de directores) .,
'
A fines del siglo XVITI, nuestra escena pasaba por
-
un momento parecido. La chabacanería, el retruéca-
cano, la truculencia, eran reyes y señores del es-
«
cenarlo. El poeta Cornelia y sus imitadores, habían
conseguido depravar el guste del público, 00,00 un
siglo cespues nabía de suceder con los cultivadores
deL astracán. Los actores, cono todo interprete en
arte -nijos de las obras que interpretan-' eran
en
tes sin sensibilidad,- afectados, envarados- en sus mo
vimientos y muy engreídos del falso arte que creían
ejercer. Tal era la 'situación del teatro en lo que
a autores é interpretes se refiere.
Pero en este
providencia tríente, surge M&i-
¡noraento,
él
*
quez. y solo Lucions
la escena por compLeto.
revo
Impone otra vez el teatro clásico español, alejado
de la escena. Impone a Shakespeare. El teatro extran
jero de calidad contemporáneo de su época y los va
lores dramáticos jóvenes de' la España de entonces. A
los actores Les hace hablar y moverse -con natura Li-
oad desterrando del escenario la rigidez y el enco
lamiento , hasta quedar históricamente
.
reconocido co
mo el mejor director de escena oe tocos los tiempos
(Esta escuela de naturalidad, mereció muciras críti -
cas en su tiempo, y todavía es motivo ae confusión
en nuestra época, porque ee confunden los términos
sinceridad y naturalidad. Lo que preconizaba- Maiquez
y todavía, ignoran la mayor paute de los autores,, es
que cada otra, según sea poética, ciramát, lea ,cómiqa ,
trágica o fantástica, tiene .ana interpretación ade
cuada, es necir, unas veces poética, otras fantásti
ca, cómica o realista según su género. Poro todas e-
llas han de ser sinceras con objeto oe dar una' .im
presión natural al público).
Acaba con Los anacronismos en la indumentaria .vis
tiendo las otras con arreglo a la época de cada una
Ennoblece espectáculo convirtiend o los corrales
el
en teatros. Dignifica ai espectador popular, "el mos
quetero", -el gallinero de hoy-. Suprime la costum
bre pueblerina ae que e'l gracioso salga a telón co
rrido a anunciar "ia 'cmnedia.de! día siguiente. Hizo
imprimir los car-teles que hasta entonces se venían
pintando a mano, prohibió vender frutas y piñones ai
la sala. Numeró las localidades.
Pero sobre todo- lo que maravilla es su fuerza de vo
luntad consigo
para mismo, se ve ruco de moda les, coa
una voz y consigue llegar a corregir1
oscura estos
defectos, a fuerza de estudio. C0....0 los actores espa
ñoles de su época., no le interesan como modelos, y sa-
b-c- que' hay en eL manco o.os grandes artista s dramáti
,
cos,- Resabie en, Inglaterra y Taima en Francia se va
a verlos y a aprender su dirección y no duda para
conseguirlo en vender sus alnajas y las de su mujer.
En vez de imitarlos, que hubiera sido mas cómodo, co
cualquier actor vertical, asi
'
mo hoy hubiera hecho
mila todo lo que na aprendido dentro de.su recia per
sonalidad. ¿Que mayor timbre de gloria para él que
años despue-B dijera Kemtle: "Maiquez aventajaba a
cuantos la opinión señalaba, como sus1 rivales" Y Tai .
ma: "Maiquez aprendió do mi, pero en el Ótele y en
el Osear me supera".
Siendo tan interesante La persono: Lidad de o Isidoro
Maiquez como actor, para mi tiene- mas ínteres como
hombre político, corno liberal.
Es verdaderamente sorprendente que une profesión,-
aue ha vivido siempre casi en, la esclavitud, en un
grado tai de inferioridad, comparada con las demas
profesiones, sea, ademias de reaccionaria y servil,
falta de todo conservación. En cambio en
instinto de
este gran actor, por noble rebeldía >■ por.
bien fuera
lo acusado de su exquisita sensibilidad, o por el no
ble orgullo que le data la conciencia de su propio
valer, -se da el caso' contrario. Asi p cuando recita'
los versos del "Pe L&j o" ,de Quintana, y habla de la
libertad, no es solo el. genio, teatral el que natía
es su conciencia la oye grita. Es el único actor que
siente' con el pueblo, sumándose- con él para luchar
contra el francés, por. lo oue es' conducido-a^ Fran
cia como prisionero, y1 cuando José Bona parte, para
utilizar su popularidad Lo trae a Madrid y le seña
la una pensión, él, incorpora a su repertorio "Nu-
mancia" de Cervanles, haciendo de esta obra un arma
política contra el invasor.
Otra de las facetas vieia por lo ra
notables de su ,
ras en cu oficio, Cuando se le cen
es la dignidad.
sura en ia. prensa de una manera ruin o despectiva,
surge el polemista que hay en él y termina, siempre
consiguiendo anular a su adversario, siendo ei resut
tadoae ésto un mayor respeto par-a los actores.
Ya al final de su vida, enfermo, sabe cejar su ca
sa, su tranquilidad, su ambiente y mbrehar desterra
do, conducido malhechor, por- no representar
como un
una obra le impone la autoridad.
mediocre que
En la' historia del Teatro en España ha habido solo
un Maiquez, y el lema de su vida fue: "Patria y Li
bertad".
Edmundo -BARBERO
i
I • • •
'
UAÜERNO DE POESÍA
PABLO NERUDA
E' n 1935 los poetas españoles rendían un homenaje de admira
ción a Pablq Neruda. En agüella ocasión se decía: "Chile
ba enviado a España al gran poeta Pablo "iieruda, cuya evi
i ';■ -
-
dente fuerza creadora, en plena posesión de su destino
poético, está produciendo obras personal! simas, para honor del
idioma español'.'
"...este grupo de poetas se complace en manifestar 'una vez
másy publicamente su admira ción por una obra que sin disputa
constituye una de las mas autenticas realidades de la poesía es
pañola?
Pablo Neruda ba "Veinte poemas de amor y una canción
escrito
desesperada", "Crepusculario", "Residencia en la tierra", "Espa
ña en el corazón" y algunos libros más. Durante años permaneció
fiel a independiente de su obra, pero la feroz guerra
la pureza
española lo inclinó decisivamente en favor de los que luchan
por una sociedad mejor. "Hemos de vivir jódeomorir, pero -viviré
mos ó moriremos al lado de los miserables, al lado de los pobres
del limado". Estás' son sus recientes palabras. Actualmente, y re
presentando al noble gobierno de su país, realiza en París una
humanitarea tarea de ayuda a los- expatriados de España. '
De una carta a A.m; "... ya he mandado más de tres mil repu
blicanos Chile; la guerra Eje persigue pero no me iré sin h&ter
•
visto todo 'lo vuestro en mejor estado".
Nosotros, -republicanos refugiados en la Embajada de Chile en
Madrid- declaramos en esta hoja de nuestra revista, nuestra mas
alta estimación hacia el hombre y hacia el poeta cure tan digna
mente ha puesto su destino y el de su propia obra admirable.
I
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de
labriego sa Lva'je" te socava
j nace saltar eL hijo del fondo de La tierra-
Fui solo como un túnel.De mi nuíen los pájaros '& ,
y en mí la
noche entraba su invasión poderosa
Peora sotreviv irme te forjé como un arma, '
como una flecha en mi arco, co.ro ma piedra en mi
honda .
Pero cae la hora de la venganza, y, te crúor
Cuerpo de piel, de musgo, de íecne ávida y firme.
!Ah Los vasos del pecho! !in ios ojos de ausencia!
!Ah las rosas del pubis! !Ah tu voz lenta y. triste !
Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia-
Mi seo, mi ansia sin límite, mi
camino, indeciso.
Oscuros cauces donde la -
sed eterna, sigue,
y la fatiga sigue, y el color infinito.
i. i
DE3I L DEb A.ÚBA
El día de los desventurados, el día pálido se aso
ma
con desgarrador o lor.fr lo, con sus fuerzas
un
en
gr i s ,
sin cascabeles, goteando el alba
por todas partes;
es un
naufragio en' ei vacío, con un alrededor de
llanto .
Porque se fué de tantos sitios La sombra chúmeda- ca
1 lao.a ,
de tantas. Caví Lacicnes en vano, de tantos
oarajes
terrestres
en donde debió
ocupar hasta el designio de los rai
'
ces, ,
de tanta forma aguda que se defendía.
Yo Lloro en medio de lo invadido, entre lo confuso,
entre el sabor creciente, poniendo el oído
en la pura circulación, en el aumento,
cediendo 'sin' rumbo el paso a lo que arriba,
a io que surge vestido de claveles, cadenas y
yo sueño, sobrellevando mis vestigios morales.
Nada hay de precipitado ni de alegre, ni a& forma
orguí losa ,
todo aparece haciéndose con evidente pobreza,
la luz de la tierra sale ae sus párpados
no como la campanada, sino mas bien como las lá
grimas:
el tejido del día, su Lienzo débil,
sirve para una venda eoe enfermos , sirve para nacer
señas
en una despedida, detrás de la ausencia:
es el color,oue sólo quiere reemplazar,
'
cubrir, tragar , vencer,- hacer distancias.
E s t oy so i o en tre ma t er las d.e sv e n c i j a da. s ,
la lluvia cae sobre mí, y se me parece,
se me parece con s'u desvarío, solitaria en el mun
do muerto,
rechazada al caer, y sin forma obstinada.
III
ENFERMEDADES LN MI CASA
Cuando el deseo d.e alegría con .sus dientes de ro
sa
escarba los azufres caídos durante muchos meses
y su. red natural, sus cabellos sonando
a mis habitaciones extinguidas con ronco paso Lle
gan ,
allí la rosa de alambre maldito
golpea con arañas las paredes
y el vidrio -roto hostiliza la sangre!
y las uñas del cielo se acumulan,.
de tal modo que no se puede salir, oue no se puede
dirigir
un asunto estimable,'
es tanta la niebla, lao vaga niebla cagada por los
pájaros,
es tanto el humo convertido en vinagre
y el agrio aire aue horada las escalas:
'
en ese instante en que el día se cae con las '"lla
deshechas,
mes
/no nay sino' llanto, nada mas que llanto,.
porque sólo sufrir, solamente sufrir,
y nada mas que llanto.
EL .mir se na puesto a golpear por años una pata ee
pajaro,
y la sa L goLpea'y la espuma devora,
las raíces de un árbol sujetan una- mano de
niña,
las raíces de un árbol máá grande oue una mano de
niña ,
mas grande
que una mano de cielo, ,
y todo el año trabajan, cada día de -
luna
sube sangre de niña hacia las
mojas enanchadas por
-Leí i. un & j
y hay un planeta de ■
terribles dientes
envenenando el agua en que caen los niños,
cuanoo ei de noche, no
y nay sino la muerte,
solamente la muerte, y nada, mas que el llanto.
Corad^un grano de trigo en el silencio, pero
a quién pedir piedad por un grano de trico?
Ved cómo están las cosas: tantos trenes,'
tantos hospitales con rodillas quebradas,
tantas tiendas con gentes moribundas,
entonces, cómo'?', cuándo?,
a quién pedir por unos ojos del color de un mes
frío,
y por corazón del tamaño del trif.ro
N ha y
un^ que vacila?
o sino r u ed a s y c ons id er a c i on e s
^ ,
alimentos progresivamente
distribuíaos,
Líneas de estrellas,' copas
en donde nada cae, sino* sólo la noche,
nada mas aue la muerte.
Hay que sostener los pasos rotos.
Cruzar entre tejados tristezas mientras arde-y
una cosa quemada con lianas de humedad,
una cosa entre trapos tristes como La
lluvia
aLgo =que arde y solloza/'
un sí rit orna ? un sil en ció.
Entre abandonadas conversaciones y objetos respi
rados ,
entre las flores vacías que el destino corona y a-
t andona ,
hay un rio que cae en una herida,
hay eL océano golpeando una sombra de flecha que
brantada ,
hay todo el cielo agujereado de un teso.
Ayudadme hojas' que mi corazón ha sdoraoo en siion-
-cio,
ásperas travesías, inviernos del sur, cabelleras
de mujeres mojadas en mí sudor terrestre,
Luna deL sur del cielo deshojado,
venid a mí con un día sin dolor,
con un minuto en que pueda reconocer mis venas.
Est oy cansado de una gota,
estoy herido en solamente un pétalo,
y por agujero de alfiler sube un rio de sangre
un
sin consuelo,
y me ahogo err las aguas del rocío aue se pudre en
la sombra ,
y por una sonrisa que no crece, por una boca dulce,
por unos dedos oue el r-osal -quisiera
escribo este poema aue sólo es' un lamento,
solamente un Lamento.
IV
'lit¿m\ü.S dcjlNPADoS
•(A- los camaradas ferrovia
rios .Madrid, julio 1m3.)
En una noche de selvas
derrumbada s
por el Lodo y el fuego,
el tren de mi padre,'
veloz- de tiempo y tierra,
atravesaba los meses australes-
Este es mí padre; rubio
capitán terrestre
echando piedras rotas
por la .lean a
de mi ■
hemisferio, solo
entre las piedras.
■
La lluvia, el, viento y
ia gr a nada n e gr a
de las locomotoras
, han caldo en mi cara
como la ira y la lluvia
de nuestras de se otadas
Islas del Sur de América.
Ha sta
que no visto
vuestros trenes de acero
y sacudida .
Hasta que ne visto
hacerse de cuchillos
vuestras duras cortezas.
Hasta que sometidos
días
eon resplandor de
$ hoguera humana
sobrevivían vuestras carnes
roídas
de esperanza
Lo que boLo la pérdida
y la distancia rota
vestían de cadenas,
'
vienen con vuestros trenes-
de energía y relámpagos.
A inora
a entrar en Las tinieblas,
'
a c omb a t i r , a gr 1 1 os ,
a llenar de-profunoa
ve-Locidad sonora
io defendido por vuestros corazones-
r
Notas de Lectura
ffiTRODÜCClOh AL SIGLO. DE ORO por LTJD te, literatura, educación, teatro, to
WIG- PEAKQL- La casa editorial barcelo ros, baile, deportes, hogar y calles. El
nesa Araluce, que es manantial inagota cuadro, entre indudables bellezas, tiene
ble depublicaciones de tipo reacciona trozos que repugnan por su fealdad y
rio, magníficamente presentadas, tiene sombríos tonos, porque en aquellos siglos
entre ellas una que titula: "Introduc de lo que pudiéramos llamar época
de oro,
ción siglo de oro. Cultura y costum
al los vicios y las lacras se escondian ba
bres del pueblo español de los siglos jo la capa hipócrita de la religiosidad <
ice: y xvn v y la ignominia se ocultaba tras del ant i
Escrita por el alemán Ludwig Pfanell, faz de un falso concepto del horro r, bueno
cuyos trabajos hispanistas le han valí si, acaso, para producir impresionantes e
do ser correspondiente de nuestras Acá fectos teatrales en la escena.
demias de la historia y de la Lengua y En la estructura y el vivir de las cla
miembro de la "Hispanic Society of Ame ses sociales palpitan irritantes desigud
rica"; concienzudamente traducida y dades y bárbara ignorancia, y cuando
una
prologada por el sacerdote agustino Fe' el autor con un alón expurgato
consigna,
lix García, pluma- vehemente que guerrea rio y con una sencillez que dá frío,' los
ahora, con escasa caridad cristiana, en tormentos inquisitoriales ó judiciales
las columnas vespasianas de "Arriba',' o del cordel, el agua, y la garrucha , creyen
frece no solo los encantos de un tema do coningenua memez que el lector queda
interesantísimo y sugeridor sino ele convencido de la tolerancia y humanidad
mentos de juicio y razones de sólida de aquellos tiempos, se sobrecoge el áni
base juzgar una época y unas ten
para meante la crueldad y roña de una España
dencias de las que se quiere hacer al fanática, i¡iilagrera,que acaso en muchos
presente triste parodia. casos de fingida, devoción hija del miedo.
El alemán Pfandl estudia el sistema Y aunque la tendencia del historiador
de gobierne con sus once Consejos, ma tudesco no admite dudas, a veces no tiene
quinaria complicadísima en la eme, solo roas remedio que escribir cosas como es
de concesión -.real habia sobre sesenta tas: -'A pesar de la severa legislación
mil empleos y beneficios, y pinta sus del derecho matrimonial y de los graves
procedimientos tortuosos de delaciones, conflictos cgje planteaba un
casepb^hcp^
la misteriosa actuación de los familia reor-, mas o menos secretamente, como en
res del Santo Oficio, -complemento fati tocias partes, se rindió tributo al amor
elico de los terribles alguaciles de libre .bjM¿!M_mJoÍ!=^M^^
torva y venal policía, familiares en no .. c
r__fd__, o 'Mimó _ FoESz. ~es~
tre quienes figuraba, buscando tranqui cri'bia en 1665 el viajero hntoines de
lidad ó impunidad ó arma inviolable pa Bruñe 1,- y io ni ano el rey que el burgoaó
ra sus delitos incluso criminales de tenían tranquilamente su concubina. La
_
le. ms baja estofa. ambiciosa princesa ol.na de Eboli y la her
Oon notorio deseo de favorecer al orí mosa maria Cal de roña tuvieron
pequeña no
ginal retrata lo. vida española -de aque intervención manejos y enredos po
en los
lia época en todas sus manifestaciones: liticos, en tiempos de Felipe II y Feli
costumbres ,
indumentaria , lenguaje ,ar- pe 17: los hijos iligit irnos de los donar
cas de entonces fueron, como lo atesti dable que tócelo libro que a él se refie
guan los dos Juanes de Austria , más fuer ra ha Míe e-cautivar al lector.
tes, más sanos, mejor constituidos y do Tres obras fundamentalmente realiza
tados, epue la mayor- parte de sus herma el Cardenal en sus treinta años de vi
nos legítimos, iii que decir de lo que da empezada cuando tenia alrededor de
significa y representa el amor libre, la los cincuenta. Solamente de. una trata
aventura amorosa, en la vicia de Lope
un oeantamaryaa algo ampliamente dándole
ele Vega y de otras vides?" valor a la visión del
Cardenal :La Uhi
Tampoco peca 'de suave la pluma cuando versidad y la riblia Complutense.
trata del desenfreno de los meretrieios., be las .otras dos, la primera obra re
de las enfermedades sexuales que enBsn liisccdeo es la reforma monacal
empeza
cia llamaban fuego español y aniquila da en el ario 1494 con la
ban todas las clases de la sociedad, en
autorización
del Lapa. Sin la energía "del Cardenal
especial las más elevadas. por aquel entonces simple confesor de
Ue las amables costumbres cita, entré la reina es casi seguro
que no se hu
otroc muchos casos, el del autor de una biese logrado ya cpre fué la voluntad
novela yaco rica, don Gaspar
Mercader, con y energía de él la que logró conseguir
de de JJuñol, que porque rra vagabundo le la reforma en el clero y. en los frai
tiró de la cola de su caballo lo ertrave les' que en Alemania no se
logró sien
sé con su daga y después le cortó la ca do la causa imediata de la Reforma.
beza, crimen, que enredó impune, como tan Santamaryna en el capitulo que dedi
tos otros, que a diario se cometían. ca la ref o raía, titulándolo
a
"Reforma
oieibablar de las academias
literarias, monacal» se refiere
solamente, en el
trata con interesantes detalles de una principio del mismo y casi de- pasada
que es precedente de nuestra eooctambu- a la HeMcorma de Lutero "se
anticipa
landia y de la -que, Selene
medicante, me ron quitándole el pretextóla la o-
ocuparé. muy en breve. tra, la de Lutero el" nuevo
La obra
,■ Elias, se
dy Pfandl , cuyo mérito procla giín sus paniaguados". Eso
todo lo es
mo, -termina con atinadísimas considera que dice. Parra los pequeños aecicien
ciones sobre I de al i sm y Realismo a tes que le acaecieron a Cisceros
y en
este proposito presenta ejemplos como tan magna empresa, sin hacer resaltar
Murillo que pinta Concepciones y El Pió sin darle el valor universal
esta,
joscp, arijo te y Sancho, Santa Teresa y que tenia. Se para en ■
pequeños deta
la Ramera, -
Queve do con su "Política ele lles y desprecia la inmensidad de la
Dios y Gobierno de Cristo"
y su '-'ElC&an obra.
Tacaño", los Autos Sacramentales y las La otra gran obra fué la lucha con
novelas picarescas. Señala en arquitec tra el poder feudal
y tampoco inten
tura la coincidencia del
clasicismo, lo ta el autor hacer resaltar la
impor
plateresco y lo barroco, y con induda tancia de este hecho. En el
ble capitulo
acierto, ya al final de su obra, di dedicado a su primera regencia sola
ce:"Idealismo y Realismo son las dos ca mente tiene un. pequeño párrafo dedica
ras, los dos grandes polos del alma es do a la cuestión sin que haga ninguna
pañola y -su más bella y acabada expre otrareferencia a la lucha planteada.
sión Cervantes."
En el. capitulo de
Tal
su segunda regencia
es el libro de un historiador reae habla de las revueltos de los
cionario traducido por nobles,
un cura agustino pero no hacereslátar cual es el pro
que, contra el proposito de ambos, nos blema planteado.
convence de tocio lo contrario de su in Estos dos son los
tención. principales defec
tos del libro, aparte de la prosa lúe
A. de h.
muy llena de refranes y seudorefranes
es desabrida y áspero., no penetra en
CIShEPOS ror
j..ajx LUIS -e>r,i„x.m„paiiPii«
jjuaofeo-r n> r
-
~>vt •--
■
,-- <-, - el espíritu sino gue cae en el
Siendo como
el cardenal Cisneros la figura una ducha fría.
roas fuer
te de nuestro
Renacimiento, es induda- ti * U|
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