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SINAPLAN

El Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico (SINAPLAN) es un conjunto de instituciones del Estado peruano que busca formular, coordinar, implementar y evaluar planes de desarrollo, promoviendo una visión de futuro sostenible y equitativa. Creado formalmente en 2008 bajo el liderazgo del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), el SINAPLAN busca evitar la improvisación en la gestión estatal y asegurar la coherencia de las políticas públicas. Su importancia radica en la mejora de la eficiencia del Estado, el fortalecimiento de la democracia y la promoción de un desarrollo inclusivo.
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El Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico (SINAPLAN) es un conjunto de instituciones del Estado peruano que busca formular, coordinar, implementar y evaluar planes de desarrollo, promoviendo una visión de futuro sostenible y equitativa. Creado formalmente en 2008 bajo el liderazgo del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), el SINAPLAN busca evitar la improvisación en la gestión estatal y asegurar la coherencia de las políticas públicas. Su importancia radica en la mejora de la eficiencia del Estado, el fortalecimiento de la democracia y la promoción de un desarrollo inclusivo.
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¿Qué es el SINAPLAN?

Objetivo del foro: analizar su importancia en la planificación del desarrollo nacional.

MAYTE– Enfoque histórico y normativo

Contexto Historico

Primer antecedente (1962-1992): Fue el inicio formal de la planificación en Perú se dio el 19

de octubre de 19621, con la creación del Sistema Nacional de Planificación del Desarrollo

Económico y Social y su organismo rector, el Instituto Nacional de Planificación (INP),

mediante el Decreto Ley N° 142201. En junio de 1981, la Ley de Organización y Funciones

del Sistema Nacional de Planificación, liderada por el INP, entró en vigencia mediante el

Decreto Legislativo N° 1771. Sin embargo, el INP se disolvió en 1992, después de 30 años,

por el Decreto Ley N° 25548, y sus funciones fueron asumidas por el Ministerio de

Economía y Finanzas, excepto las de cooperación internacional. ("Centro Nacional de

Planeamiento Estratégico", 2025)

Retoma de la planificación estratégica (2002): La idea de la planificación estratégica fue

retomada con el Acuerdo Nacional en 2002. Esto llevó a la adopción de la Quinta Política de

Estado, que estableció la creación de un sistema nacional de planeamiento estratégico con

objetivos claros a corto, mediano y largo plazo. Las Políticas de Estado, que definen

lineamientos generales para el accionar del Estado a largo plazo, son el resultado de un

consenso alcanzado en el Foro del Acuerdo Nacional en 2002, incluyendo a la sociedad

civil, el Estado y los partidos políticos.(CEPLAN,2025)

Creación de CEPLAN y SINAPLAN (2005 y 2008): Esta Quinta Política de Estado se

formalizó el 6 de mayo de 2005, con la promulgación de la Ley N° 28522, la cual creó el

Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico y el CEPLAN. No obstante, la

implementación efectiva del CEPLAN ocurrió más tarde, a partir del 28 de junio de 2008,

con la dación del Decreto Legislativo N° 1088.(CEPLAN,2025)Este decreto, que también

crea el Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico y el Centro Nacional de


Planeamiento Estratégico, deroga la Ley N° 28522 con algunas excepciones. El Decreto

Legislativo N° 1088 establece que CEPLAN es el órgano rector del Sistema Nacional de

Planeamiento Estratégico peruano.

Marco Legal

Constitución Política del Perú, (art. 43)

Fortalece a la implementación del SINAPLAN, definiendo que el Perú es un país unitario, lo

cual nos orienta para el trabajo contributivo por nivel de gobierno.

Ley Nº 29158, Ley Orgánica del Poder Ejecutivo: (publicada el 20/12/2007)

Establece los principios y las normas básicas de organización, competencias y funciones

del Poder Ejecutivo, como parte del Gobierno Nacional; las funciones, atribuciones y

facultades legales del Presidente de la República y del Consejo de Ministros; las relaciones

entre el Poder Ejecutivo y los Gobiernos Regionales y Locales; la naturaleza y requisitos de

creación de Entidades Públicas y los Sistemas Administrativos que orientan la función

pública, en el marco de la Constitución Política del Perú y la Ley de Bases de la

Descentralización.

POLÍTICAS DE ESTADO

Las políticas de Estado definen lineamientos generales que orientan el accionar del Estado

en el largo plazo a fin de lograr el bienestar de las personas y el desarrollo sostenible del

país. Son el resultado de un consenso alcanzado en el Foro del Acuerdo Nacional en el año

2002 (sociedad civil, Estado y partidos políticos).

Las 35 Políticas de Estado están agrupadas en cuatro ejes temáticos: (i) Democracia y

Estado de derecho; (ii) Equidad y justicia social; (iii) Competitividad del país; y (iv) Estado

eficiente, transparente y descentralizado.


DECRETO LEGISLATIVO N° 1088: Publicado en el Diario Oficial “El Peruano” el 28 de

Junio de 2008

Decreto Legislativo que crea el Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico y el Centro

Nacional de Planeamiento Estratégico y deroga la Ley N° 28522 Ley del sistema Nacional

de Planeamiento Estratégico y del centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN),

con excepción de las Disposiciones Complementarias SEGUNDA, TERCERA, CUARTA,

QUINTA, SEXTA Y SEPTIMA

Visión del Perú al 2050: Acuerdo Nacional

Documento aprobado por consenso en el Foro del Acuerdo Nacional, el 29 de abril de 2019

Directiva N° 001-2017-CEPLAN/PCD (modificada) Modificada a febrero de 2021

Esta Directiva modificada a febrero de 2021, establece los lineamientos que guiarán el

proceso de formulación del Plan Estratégico de Desarrollo Nacional – PEDN. En ese

sentido, recoge los avances que a la fecha se han logrado en el Foro del Acuerdo Nacional,

espacio de diálogo e instancia institucionalizada de concertación de la planificación

estratégica nacional, y que servirán de orientaciones para la formulación del nuevo PEDN.

Entre ellos destacan la aprobación de la Visión del Perú al 2050 y la adopción de los

Compromisos por la Vida y la Reactivación Económica, además de las Políticas de Estado.

Declaración de la Política Institucional del Ceplan

Aprobada el 25 de febrero de 2022, en la Sesión N° 243 de Consejo Directivo de CEPLAN.

La Política Institucional del CEPLAN, aprobada en sesión del Consejo Directivo del 25 de

febrero de 2022, establece los objetivos y los lineamientos que orientan la gestión

institucional.
Ley Nº 30754, Ley Marco sobre Cambio Climático: (publicada el 18/04/2018)

La Ley Marco sobre el Cambio Climático se rige bajo los principios de la Ley N°28611, Ley

General del Ambiente; la Ley 28245, Ley Marco del Sistema Nacional de Gestión

Ambiental; la Política Nacional del Ambiente, aprobada por el Decreto Supremo

012-2009-MINAM; la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio

Climático, aprobada por la Resolución Legislativa N° 26185; y los principios de

integración, transversalidad y prevención.

Decreto Supremo N° 013-2019-MINAM, Reglamento de la Ley Marco sobre Cambio

Climático – Ley Nº 30754.: (publicado el 31/12/2019)

Dicha norma tiene como objeto reglamentar las disposiciones establecidas en la Ley Nº

30754, Ley Marco sobre Cambio Climático, para la planificación, articulación, ejecución,

monitoreo, evaluación, reporte y difusión de las políticas públicas para la gestión integral del

cambio climático, orientadas al servicio de la ciudadanía, que buscan reducir la situación de

vulnerabilidad del país frente a los efectos del cambio climático, aprovechar las

oportunidades de desarrollo bajo en carbono y cumplir con los compromisos internacionales

asumidos por el estado ante la Convención Marco de las Naciones sobre el Cambio

Climático.

Ley Nº 29664, Ley que crea el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres

(SINAGERD): (publicada el 19/02/2011)

El SINAGERD se crea como sistema interinstitucional, sinérgico, descentralizado,

transversal y participativo, con la finalidad de identificar y reducir los riesgos asociados a

peligros o minimizar sus efectos, así como evitar la generación de nuevos riesgos, y

preparación y atención ante situaciones de desastre mediante el establecimiento de

principios, lineamientos de política, componentes, procesos e instrumentos de la Gestión del

Riesgo de Desastres.
Decreto Legislativo Nº 1436, Decreto Legislativo Marco de la Administración

Financiera del Sector Público: (publicado el 16/09/2018)

Tiene por objeto establecer normas básicas sobre la Administración Financiera del

Sector Público para su gestión integrada y eficiente, de manera intersistémica, en un

contexto de sostenibilidad y responsabilidad fiscal; además que se integra de manera

extrasistemática con el Plan Estratégico de Desarrollo Nacional, la Política General de

Gobierno, Los Planes de Desarrollo Concertado, los Planes Sectoriales Multianuales, el

Plan Estratégico Institucional y el Marco Macroeconómico Multianual. (Centro Nacional de

Planeamiento Estratégico – CEPLAN, 2025, párr. 3)

Evolución de la planificación en el Perú

La planificación en el Perú ha atravesado distintas etapas desde la década de 1940 hasta la

actualidad, evolucionando desde un enfoque técnico-urbano hasta consolidarse en un

sistema estratégico con visión de largo plazo.

En la etapa inicial (1940–1961), se desarrollaron los primeros esfuerzos centrados en la

planificación urbana. En 1944 se fundó el Instituto de Urbanismo (hoy Instituto de

Urbanismo y Planeamiento del Perú - IUPP), seguido por la creación del Consejo Nacional

de Urbanismo y la Oficina Nacional de Planeamiento y Urbanismo en 1947. Estas

instituciones funcionaron hasta fines de los años 60 y sentaron las bases de los primeros

planes nacionales, aunque con escasa aplicación efectiva (Centro de Altos Estudios

Nacionales [CAEN], 2019, p. 17).

A partir de 1962, se inicia una etapa de institucionalización de la planificación económica y

social, con la creación del Instituto Nacional de Planificación (INP) mediante el Decreto Ley

N.° 14220. Este organismo elaboró el Plan de Desarrollo 1967–1970 con un enfoque

regional y social. Más adelante, en 1981, el Decreto Legislativo N.° 177 reorganizó el

sistema, fortaleciendo la función técnica del INP (CAEN, 2019, pp. 17–18).
Sin embargo, durante los años 80 y 90, la planificación entró en crisis. A pesar de que el

INP seguía formulando planes, estos no se incorporaban efectivamente en la gestión

gubernamental. En 1992, durante el gobierno de Alberto Fujimori, el INP fue disuelto

mediante el Decreto Ley N.° 25548, y sus funciones fueron absorbidas por el Ministerio de

Economía y Finanzas, reflejando un giro hacia un modelo neoliberal (CAEN, 2019, p. 18).

A partir del año 2002, con la firma del Acuerdo Nacional, se retomó la planificación como

función estratégica del Estado. La quinta Política de Estado planteó la necesidad de

establecer un sistema nacional de planeamiento. Como resultado, se creó el Sistema

Nacional de Planeamiento Estratégico (SINAPLAN) y el Centro Nacional de Planeamiento

Estratégico (CEPLAN) mediante la Ley N.° 28522 (2005) y el Decreto Legislativo N.° 1088

(2008), que dieron forma institucional a este nuevo modelo (CAEN, 2019, pp. 18–19).

Desde el 2008 hasta la actualidad, la planificación en el Perú ha estado marcada por un

enfoque estratégico, multisectorial y orientado a resultados. El CEPLAN lidera la

formulación de documentos clave como el Plan Estratégico de Desarrollo Nacional al 2021 y

el Plan Bicentenario: Perú hacia el 2021, y ha promovido metodologías actualizadas, así

como una cultura de planificación alineada a objetivos de desarrollo sostenible (CAEN,

2019, pp. 19–22).

SOL– Enfoque institucional

1. ¿Qué es el SINAPLAN y cuál es su importancia?

El Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico (SINAPLAN) es un conjunto articulado de


instituciones del Estado que tienen la responsabilidad de formular, coordinar, implementar,
hacer seguimiento y evaluar los planes de desarrollo del país. Su propósito principal es
construir una visión de futuro compartida, orientada al desarrollo integral, sostenible y
equitativo del Perú (CEPLAN, 2022).
El ente rector de este sistema es el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN),
el cual tiene la tarea de liderar y coordinar la planificación nacional. El SINAPLAN, como
sistema, busca evitar la improvisación en la gestión estatal, alineando las acciones de los
ministerios, los gobiernos regionales y locales, bajo una misma lógica estratégica. A través de
este enfoque, se busca asegurar que las políticas públicas respondan de manera coherente a
los objetivos nacionales de desarrollo.

“El SINAPLAN es un sistema articulado de instituciones públicas, liderado


por el CEPLAN, que busca ordenar y coordinar la planificación en los
distintos niveles de gobierno” (CEPLAN, 2022, p. 10).

2. Actores clave dentro del SINAPLAN

El funcionamiento del SINAPLAN se apoya en la participación de diferentes instituciones


que desempeñan roles fundamentales dentro del proceso de planificación, de manera
ordenada, con participación y con base en la realidad de cada territorio.

Entre sus principales actores están:

●​ CEPLAN (Centro Nacional de Planeamiento Estratégico): Es el organismo rector


del SINAPLAN. Tiene como funciones principales: formular el Plan Estratégico de
Desarrollo Nacional (PEDN), establecer metodologías y lineamientos para la
elaboración de planes institucionales, brindar capacitación y asistencia técnica a
entidades públicas, y realizar el seguimiento y evaluación de los planes en todos los
niveles del Estado. Además, tiene un rol clave en la promoción de la cultura de la
planificación en el aparato estatal (Vega, 2019).
●​ Ministerios y Entidades del Poder Ejecutivo: Cada sector formula su propio Plan
Estratégico Institucional (PEI) y Plan Operativo Institucional (POI), los cuales deben
alinearse al PEDN y a las metodologías de CEPLAN. Estas instituciones son
responsables de implementar las políticas sectoriales y asegurar su coherencia con los
objetivos nacionales. Su participación garantiza la articulación sectorial de la
planificación.
●​ Gobiernos Regionales y Gobiernos Locales: Son responsables de elaborar los
Planes de Desarrollo Regional Concertado (PDRC) y los Planes de Desarrollo Local
Concertado (PDLC). Estos planes recogen las prioridades y necesidades de los
territorios, promoviendo la participación ciudadana. Su articulación con los planes
nacionales asegura que la planificación considere la diversidad territorial del Perú y
promueva el desarrollo con enfoque territorial.

3. Coordinación intergubernamental en el marco del SINAPLAN

La coordinación intergubernamental es un principio esencial del SINAPLAN. Esta


coordinación implica la articulación efectiva entre el gobierno nacional, los gobiernos
regionales y los gobiernos locales para asegurar que las acciones del Estado estén orientadas
a una misma visión de desarrollo. Esta articulación no es solo vertical, sino también
horizontal, involucrando a distintos sectores y entidades públicas.

Entre los principales mecanismos de coordinación intergubernamental se encuentran:

●​ Mesas técnicas de articulación: Espacios donde representantes de los distintos


niveles de gobierno dialogan, alinean prioridades y definen estrategias conjuntas.
●​ Capacitaciones y asistencia técnica: CEPLAN brinda acompañamiento constante a
los gobiernos subnacionales para fortalecer sus capacidades técnicas y mejorar la
calidad de sus planes.
●​ Sistemas de información compartidos: Herramientas como el Sistema de Gestión
del Planeamiento (SGP) o el Sistema de Seguimiento y Evaluación del Plan
(SSE-Plan) permiten monitorear y alinear el avance de los planes en tiempo real.

La coordinación intergubernamental permite evitar duplicidades, reducir la


fragmentación institucional, optimizar recursos y lograr una mayor eficiencia en la gestión
pública (Del Solar, 2021), y gracias a esta articulación, se construye una planificación
coherente, adaptada a cada realidad, pero con metas compartidas.

4. Ventajas de contar con un sistema articulado de planeamiento

Contar con un SINAPLAN fortalecido y articulado trae una serie de beneficios


importantes para la gestión del Estado y el desarrollo del país, ya que su importancia no se
limita solo al orden administrativo, sino que también fortalece la democracia, mejora la
eficiencia del estado y promueve un desarrollo inclusivo y de manera más sostenible. Entre
las principales ventajas se encuentran:

●​ Coherencia y alineamiento en las políticas públicas: Una de las grandes ventajas del
SINAPLAN es que permite que todas las instituciones del Estado trabajen bajo una
misma visión de país, sin importar si se trata de un ministerio en Lima o de una
municipalidad rural. Esto se logra gracias a la alineación entre el Plan Estratégico de
Desarrollo Nacional (PEDN) y los planes sectoriales, regionales e institucionales
(como los PEI y POI). Esta coherencia evita contradicciones entre políticas y permite
avanzar hacia metas compartidas.
●​ Uso más eficiente y estratégico de los recursos públicos: Cuando las entidades
públicas planifican de manera articulada, se pueden identificar prioridades claras y
destinar los recursos a proyectos que generen mayor impacto. Se evita así la
duplicación de esfuerzos o la ejecución de iniciativas aisladas y poco sostenibles. En
un país como el Perú, donde los recursos son limitados y las necesidades son muchas,
esta eficiencia es esencial para responder a las demandas de la población.
●​ Mayor impacto en la calidad de vida de la población: Una planificación bien
articulada permite que las políticas públicas se construyan sobre diagnósticos reales,
que consideren las características sociales, económicas y culturales de cada territorio.
Esto da como resultado políticas más efectivas, con mejores resultados en salud,
educación, empleo, vivienda, entre otros. Es decir, no se trata solo de gastar, sino de
intervenir donde más se necesita.
●​ Fortalecimiento de la transparencia y la rendición de cuentas: El SINAPLAN
promueve la elaboración de planes con objetivos, metas e indicadores claros, lo cual
facilita el seguimiento y evaluación de los resultados. Esto no solo mejora la gestión
pública, sino que también fortalece la confianza ciudadana, porque permite a la
población conocer qué se está haciendo, con qué recursos y con qué resultados.
●​ Participación ciudadana e inclusión territorial: Otra ventaja clave es que el sistema
articulado reconoce que el Perú es un país diverso y desigual, por lo tanto, promueve
que cada región y municipio elabore sus propios planes de desarrollo de forma
concertada con la ciudadanía. Esto hace que el Estado no imponga desde arriba, sino
que escuche, dialogue y planifique con las personas, respetando sus identidades y
prioridades.
●​ Mejora de la coordinación interinstitucional: El SINAPLAN, al funcionar como una
red de instituciones articuladas, también mejora la comunicación entre sectores,
niveles de gobierno y actores sociales. Esto genera sinergias positivas, permite
compartir experiencias exitosas y fortalece la institucionalidad pública.
Como lo afirma López (2020), “una planificación articulada es el
camino más sólido para un desarrollo ordenado, democrático y
sostenible, donde las decisiones del Estado se construyen
colectivamente y responden a las realidades del país” (p. 28).

Entonces, el enfoque institucional del SINAPLAN refleja una visión moderna de la


gestión pública, donde la planificación ya no es una tarea aislada, sino un proceso colectivo,
coordinado y articulado que involucra a todas las entidades del Estado y como también, la
participación de actores como el CEPLAN, los ministerios y los gobiernos subnacionales
garantiza una mirada integral y plural del desarrollo. Además, la coordinación
intergubernamental permite que las decisiones se tomen en base a la realidad de los
territorios, con eficiencia y sentido estratégico y fortalecer el SINAPLAN es fortalecer al
Estado peruano en su conjunto, todo ello, implica institucionalizar la cultura de la
planificación, mejorar la calidad de las políticas públicas y, sobre todo, construir un futuro
con justicia social, equidad y sostenibilidad para todos los peruanos.

RODRIGO– Enfoque técnico

Tema: Metodología del SINAPLAN para la planificación estratégica

la metodología que el SINAPLAN, a través de su ente rector CEPLAN, ha diseñado. Esta no


es una simple formalidad; es una hoja de ruta técnica que busca transformar la visión de país
en resultados concretos y medibles. Esta metodología se basa en tres componentes esenciales:

1. Instrumentos Clave: La Arquitectura Articulada de la Planificación


El SINAPLAN establece una jerarquía clara de instrumentos de planificación que funcionan

como una cascada. La visión nacional desciende y se materializa en acciones cada vez más

específicas, asegurando que todos remen en la misma dirección.

Plan Estratégico de Desarrollo Nacional (PEDN): Es el instrumento de más alto nivel, el

plan maestro del Estado peruano, no de un gobierno en particular. Define la visión de largo

plazo. El actual "Plan Estratégico de Desarrollo Nacional al 2050" establece una visión clara:

"Al 2050, seremos un país democrático, justo, inclusivo y pacífico..." (CEPLAN, 2023, p.

19). Su cumplimiento, según el Decreto Legislativo N° 1088, es obligatorio para toda la

administración pública.

Planes de Nivel Intermedio (Sectoriales y Territoriales):

Planes Estratégicos Sectoriales Multianuales (PESEM): Elaborados por los

Ministerios, traducen los objetivos del PEDN a las realidades de cada sector (Ej.

Educación, Salud, Vivienda).

Planes de Desarrollo Concertado (PDRC y PDLC): Son la expresión de la

planificación en el territorio. Los Gobiernos Regionales (PDRC) y Locales (PDLC)

adaptan la visión nacional a sus propias potencialidades y desafíos, en un proceso que

debe ser concertado con la sociedad civil.

Plan Estratégico Institucional (PEI): Este es el plan de cada entidad pública (un ministerio,

un gobierno regional, una universidad, un hospital). Responde a la pregunta: "¿Cómo

contribuyo yo, como institución, a los objetivos del PEDN y de mi plan sectorial o

territorial?". El PEI define los Objetivos Estratégicos Institucionales para un horizonte de 3 a

5 años.
Plan Operativo Institucional (POI): Es el instrumento más concreto y el eslabón que

conecta la planificación con el dinero. El POI detalla las actividades y tareas específicas que

una entidad realizará durante un año para alcanzar las metas de su PEI. Lo más importante es

que el POI se articula directamente con el presupuesto. Como lo establece la normativa de

CEPLAN, el POI debe ser consistente con el Presupuesto Inicial de Apertura (PIA). Sin esta

vinculación, los planes serían letra muerta.

2. El Ciclo de la Planificación Estratégica

La planificación no es un evento estático, sino un proceso dinámico y de mejora continua.

CEPLAN lo estructura en un ciclo de cuatro fases interconectadas:

Fase de Conocimiento Integral de la Realidad: Es el punto de partida. Implica realizar un

diagnóstico riguroso del territorio o sector: ¿dónde estamos? Se analizan datos, tendencias, se

identifican las brechas de servicios públicos (qué le falta a la gente) y se comprenden las

capacidades de la entidad.

Fase del Futuro Deseado: Con base en el diagnóstico, se define el rumbo: ¿a dónde

queremos llegar? En esta fase se establece la visión, los objetivos estratégicos, los

indicadores para medir el éxito y las metas. La "Guía para el Planeamiento Institucional" de

CEPLAN lo describe como el paso de la "situación actual" a la "imagen de un futuro

deseado" (CEPLAN, 2019, p. 22).

Fase de Políticas y Planes Coordinados: Aquí se responde al "¿cómo llegaremos?". Se

diseñan las estrategias y se formulan los instrumentos de planificación que vimos antes (PEI,

POI, etc.), asegurando que estén perfectamente alineados entre sí y con los planes de nivel

superior.
Fase de Seguimiento y Evaluación para la Mejora Continua: Esta es la fase de control y

aprendizaje.

El Seguimiento monitorea el avance de las actividades del POI (¿estamos haciendo lo

que dijimos que haríamos?).

La Evaluación analiza si esas acciones están logrando los resultados esperados y

generando el impacto deseado (¿nuestras acciones están sirviendo para cerrar las

brechas?). Los resultados de esta fase alimentan nuevamente la primera, permitiendo

ajustar y mejorar los planes de forma continua.

3. Uso de Evidencia y Datos para la Toma de Decisiones

Un pilar fundamental de toda esta metodología es que la planificación debe ser inteligente.

Esto significa que las decisiones no pueden basarse en la intuición, la costumbre o la

coyuntura política, sino en evidencia sólida.

El Decreto Legislativo N° 1088, que crea el SINAPLAN, es explícito al respecto. Le otorga a

CEPLAN la función de "desarrollar y gestionar el conocimiento en materia de planificación

estratégica", lo que incluye "el análisis de tendencias, la identificación de riesgos y

oportunidades y los estudios de prospectiva" (Art. 10, inciso 10.4).

En la práctica, esto se traduce en:

Uso de Indicadores: La planificación se basa en medir brechas de servicios (ej. porcentaje

de niños sin vacunación completa, kilómetros de carreteras sin pavimentar). Los planes deben

demostrar cómo contribuirán a cerrar estas brechas.


Estudios de Prospectiva: CEPLAN genera análisis sobre cómo tendencias globales (cambio

climático, digitalización) afectarán al Perú, permitiendo una planificación que se anticipa al

futuro en lugar de sólo reaccionar.

Evaluaciones de Políticas: Se promueve la evaluación rigurosa de las intervenciones

públicas para saber qué funciona, qué no y por qué, y así invertir los recursos públicos de

manera más eficaz y eficiente.

BRIS– Enfoque territorial

Enfoque territorial

EL Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico, es el marco que busca orientar y articular

la planificación a nivel nacional, regional y local para el desarrollo del país. El SINAPLAN, a

través de la dirección de CEPLAN, integra el enfoque territorial como un pilar fundamental

para la planificación del desarrollo, ya que considera el territorio no solo como un espacio

físico, sino como un producto de las relaciones sociales que lo configuran y modifican

continuamente

Implica reconocer que cada territorio tiene sus propias dinámicas y necesidades, y que las

políticas generales deben ser adaptadas y contextualizadas para tener éxito, lo cual significa

considerar factores como la geografía, la cultura, la economía local, las relaciones sociales y

la participación ciudadana al diseñar e implementar planes y proyectos (Montecinos, 2021).

Descentralización y planificación territorial en el SINAPLAN

La descentralización es un eje estratégico crucial para el desarrollo territorial y el

fortalecimiento democrático en Perú, que se entiende como un mecanismo para mejorar la

provisión de bienes y servicios públicos, adaptados a las necesidades específicas de cada


territorio, lo cual Implica la transferencia de poder (político, económico y administrativo) del

gobierno central a los gobiernos regionales y locales (Montecinos, 2021).

Cómo se aplica la planificación en regiones y municipios.

La planificación a nivel regional y municipal se enmarca y rige por las directrices y guías

metodológicas del CEPLAN dentro del SINAPLAN, donde la planificación del desarrollo no

es un ejercicio aislado que dependa solamente del Gobierno Central, sino por el contrario, es

un proceso que involucra a todo el Estado desde los ministerios hasta los gobiernos

regionales y municipales, lo cual se articula a través del Sistema Nacional de Planeamiento

Estratégico, ya que este sistema es coordinado por el Centro Nacional de Planeamiento

Estratégico (CEPLAN), que actúa como una especie de brújula que orienta a las entidades

públicas para que trabajen con una visión compartida del futuro del país, ya que todo está

visión está plasmada en la Visión del Perú al 2050, que guía las decisiones estratégicas con

miras a lograr un desarrollo sostenible, equitativo y articulado (CEPLAN, 2023).

Los gobiernos regionales y locales tienen un papel protagónico en este proceso, ya que no son

simples ejecutores de políticas nacionales, sino que también diseñan y gestionan su propio

desarrollo a través de planes estratégicos. A nivel regional, los gobiernos elaboran el Plan de

Desarrollo Regional Concertado (PDRC); mientras que, en los municipios, se formula el Plan

de Desarrollo Local Concertado (PDLC), además todas las instituciones públicas, incluyendo

municipalidades y direcciones regionales, deben tener su propio Plan Estratégico

Institucional (PEI) y su Plan Operativo Institucional (POI), estos instrumentos permiten

alinear las acciones del día a día con metas más amplias de mediano y largo plazo (CEPLAN,

2023).

Para facilitar este trabajo, CEPLAN ha desarrollado diversas guías metodológicas, que son

herramientas técnicas que explican, paso a paso, cómo deben construirse los planes, qué
información se debe recopilar, cómo analizar el territorio, cómo plantear objetivos y cómo

hacer seguimiento a los resultados. Una de las más importantes es la Guía para la

Formulación del Plan de Desarrollo Concertado, la cual fue actualizada recientemente para

ayudar a los gobiernos regionales y locales a planificar el desarrollo del periodo 2024–2034.

Esta guía promueve no solo la participación de autoridades, sino también la inclusión de la

ciudadanía, las organizaciones sociales y el sector privado, lo cual fortalece la legitimidad y

la calidad de los planes (CEPLAN, 2021).

Un aspecto clave en la planificación territorial es el uso de datos e información sobre el

territorio. La planificación no puede basarse en suposiciones, sino en evidencias reales:

cuántos habitantes hay, qué recursos naturales se disponen, qué riesgos existen, cuáles son las

necesidades más urgentes. Para ello, CEPLAN ha implementado herramientas como el

Observatorio Territorial y el módulo AEP (Análisis de Evidencia para la Planificación). Estas

plataformas brindan acceso a mapas, indicadores sociales y económicos, y permiten a las

regiones y municipios tomar decisiones más informadas. Por ejemplo, la región Moquegua ha

logrado avanzar en la elaboración de su PDRC al 2032 utilizando estos datos para identificar

sus potencialidades, sus problemas y las oportunidades de desarrollo sostenible (CEPLAN,

2023).

Por ende, la planificación en regiones y municipios es un proceso estratégico, participativo y

técnico, ya que no se trata solo de redactar documentos, sino de construir una hoja de ruta que

guíe realmente el desarrollo de cada territorio, articulada con la visión nacional, es por ello

Gracias al trabajo conjunto entre CEPLAN y los gobiernos subnacionales, hoy es posible

diseñar planes más realistas, basados en datos, y enfocados en transformar la calidad de vida

de las personas.

Fortalezas y desafíos en la articulación nacional-regional-local.


Fortalezas del SINAPLAN

Marco institucional claro y guías metodológicas especializadas

Una de las principales fortalezas del SINAPLAN es la existencia de un marco institucional

bien definido, liderado por el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN). Este

organismo ha desarrollado guías metodológicas que orientan a las entidades del Estado, tanto

a nivel nacional como regional y local, en la elaboración de planes estratégicos, que son guías

permiten que todos los niveles de gobierno trabajen bajo una lógica común, facilitando así la

coherencia en las acciones del Estado, que contribuye a reducir la improvisación,

promoviendo decisiones basadas en evidencia, análisis territorial y participación ciudadana.

Además, estas metodologías aseguran que los planes no se queden como documentos

estáticos, sino que sean herramientas vivas para transformar el territorio (CEPLAN, 2023).

Creación y activación del Consejo de Coordinación Intergubernamental (CCI)​

Es una plataforma de diálogo que permite reunir a representantes del Gobierno Nacional con

autoridades regionales y locales, con el fin de discutir, alinear y coordinar las políticas

públicas desde una perspectiva territorial, aunque fue creado en 2007, este consejo fue

formalmente reglamentado y activado en 2021, lo que representa un avance importante para

la gobernanza descentralizada, que opera bajo principios de cooperación y

corresponsabilidad, y su existencia facilita la toma de decisiones más articuladas entre los

distintos niveles del Estado, lo cual ayuda a reducir las brechas entre los planes elaborados

en Lima y las necesidades reales de los territorios.​

([PCM], 2021; Andina, 2021).

Espacios de articulación operativa intergubernamental​

Además del CCI, el SINAPLAN promueve instancias como el GORE Ejecutivo, el MUNI

Ejecutivo y las mesas técnicas de desarrollo, son espacios funcionan como plataformas
operativas que permiten que los gobiernos regionales y locales puedan plantear directamente

sus necesidades, propuestas y dificultades ante el Gobierno Nacional. Gracias a estas

reuniones, se fortalecen los mecanismos de confianza, colaboración técnica y trabajo

conjunto, por lo cual también se reducen los cuellos de botella administrativos y se

identifican soluciones conjuntas que responden a las realidades territoriales (PCM, 2021).

Adopción del enfoque territorial y de la gobernanza multinivel

Una de las transformaciones más significativas del SINAPLAN es el giro hacia una

planificación territorial centrada en las características, recursos y desafíos específicos de cada

zona del país. El modelo de gobernanza multinivel busca integrar la acción del gobierno

nacional, los gobiernos subnacionales, la sociedad civil, el sector privado y la academia. Este

enfoque reconoce que las decisiones efectivas no se toman de forma aislada, sino a través de

una coordinación continua entre actores diversos. Así, se promueve una visión compartida del

desarrollo, con soluciones más realistas, sostenibles y adaptadas a cada territorio (Ius et

Veritas, 2022; CEPLAN, 2023).

Casos regionales de planificación avanzada

Algunas regiones del país han demostrado que es posible implementar una planificación

estratégica efectiva. Por ejemplo, el Gobierno Regional de Tacna ha sido pionero en la

aprobación de su Plan de Ordenamiento Territorial, incorporando criterios de sostenibilidad

ambiental, competitividad económica y participación ciudadana. Estas experiencias, aunque

aún no generalizadas, son una muestra del potencial que tienen los gobiernos subnacionales

cuando cuentan con herramientas adecuadas y apoyo técnico. Además, sirven como

referencia para otras regiones que desean fortalecer sus capacidades de planificación (Ius et

Veritas, 2022).
Implementación de herramientas tecnológicas para el monitoreo y seguimiento

El SINAPLAN ha sido reforzado con plataformas digitales como el Observatorio Territorial,

el módulo AEP (Articulación entre el Planeamiento y el Presupuesto) y el Sistema de

Seguimiento del Planeamiento Estratégico (SISPE). Estas herramientas permiten que tanto el

CEPLAN como los gobiernos subnacionales puedan monitorear el cumplimiento de sus

planes, analizar datos actualizados sobre sus territorios y tomar decisiones basadas en

evidencia. Esta transformación digital ha comenzado a cerrar las brechas en el acceso a la

información y ha mejorado la transparencia en la gestión pública (CEPLAN, 2023;

Observatorio CEPLAN, 2023)

DESAFÍOS

Debilidad en la implementación y coordinación efectiva

Uno de los mayores obstáculos que enfrenta el SINAPLAN es la dificultad para lograr una

coordinación eficaz entre los distintos niveles de gobierno. Aunque existen normativas y

estructuras para promover la articulación, muchas veces estas no se traducen en consensos ni

en acciones conjuntas. Las instancias de coordinación intergubernamental no siempre logran

construir una visión compartida de desarrollo territorial, y el enfoque sectorial predomina

sobre el territorial, lo cual impide integrar adecuadamente las necesidades reales de las

regiones. Esta falta de integración limita el impacto de los planes y fragmenta los esfuerzos

del Estado (Montecinos, 2021).

Ausencia de un plan de Estado para la descentralización

A pesar de los avances normativos, el Perú no cuenta con un plan nacional consolidado que

oriente la descentralización con metas claras, indicadores de seguimiento y estrategias de

articulación multinivel, ya que esta carencia impide que los gobiernos locales y regionales se
integren plenamente en la gestión del desarrollo del país. Sin una hoja de ruta unificada, cada

nivel de gobierno planifica según sus propios criterios, lo que reduce la eficacia y

sostenibilidad del proceso descentralizador (CEPLAN, 2024).

Inoperancia de los espacios de alto nivel

Los espacios creados para fomentar la coordinación como los GORE Ejecutivos y MUNI

Ejecutivos han mostrado limitaciones, en lugar de ser foros para definir políticas integrales o

abordar problemas estructurales del desarrollo territorial, muchas veces se usan para gestionar

demandas puntuales o resolver problemas específicos, como obras paralizadas, todo esta

lógica asistencialista desvía el propósito original de estos espacios, debilitando su capacidad

para influir en decisiones estratégicas de alcance nacional o macrorregional (Ius et Veritas,

2022).

Falta de claridad en las funciones y responsabilidades

En el sistema actual, persiste una gran ambigüedad respecto a qué nivel de gobierno es

responsable de qué servicio público. Esta situación genera duplicidades, superposición de

funciones, y en muchos casos, concentración de poder en el nivel nacional. Este problema no

solo afecta la eficiencia del gasto público, sino también la confianza de la ciudadanía en sus

autoridades. Un caso comparativo es el de Colombia, donde el proceso de "recentralización"

ha debilitado la autonomía de los entes territoriales al concentrar competencias y recursos en

el gobierno central (CEPLAN, 2024).

Información limitada y capacidades institucionales débiles​

Un reto persistente es la baja calidad de la información territorial que alimenta los planes

regionales y locales. Muchas regiones carecen de sistemas estadísticos sólidos o de personal


capacitado para interpretar datos y formular planes con base en evidencia. Además, no

existen suficientes incentivos desde el nivel nacional para que las regiones produzcan

información actualizada. Esta brecha técnica limita la capacidad de los gobiernos

subnacionales para planificar eficazmente y diseñar políticas adaptadas a su realidad

(CEPLAN, 2024).

Rigidez y desarticulación entre planificación y presupuesto

En la práctica, los planes estratégicos muchas veces no se traducen en presupuestos públicos

coherentes, por ende el sistema de inversión y presupuesto predomina sobre el planeamiento,

y ministerios como el de Educación (MINEDU) asignan recursos de manera centralizada, sin

contemplar las prioridades territoriales, esta rigidez impide que las regiones ejecuten

proyectos estratégicos y favorece prácticas discrecionales que pueden abrir espacios para la

corrupción o la ineficiencia del gasto público.​

(MINEDU, 2023).

Déficits en la planificación participativa

Aunque las normas promueven la participación ciudadana en la planificación, en la realidad,

este proceso es débil, porque las Direcciones Regionales de Educación y Gerencias

Regionales de Educación, por ejemplo, suelen elaborar planes sin una consulta real a la

población o a los actores sociales del territorio, lo cual genera planes desconectados de las

prioridades locales. Además, los lineamientos metodológicos nacionales son a veces

demasiado generales y no siempre se adaptan a las realidades específicas de cada región, por

ejemplo, en Colombia ocurre algo similar, donde la participación se limita más a la

fiscalización o monitoreo que a la concertación real de políticas (MINEDU, 2023).


PROBLEMÁTICAS ACTUALES

Fragmentación territorial y vacíos en la delimitación distrital

Uno de los principales obstáculos para una planificación territorial efectiva es la falta de

delimitación geográfica precisa. Según datos recientes, el 89% de los distritos peruanos no

cuenta con límites oficiales, lo que ocasiona múltiples problemas: disputas entre gobiernos

locales, dificultades en la provisión de servicios, desorganización del crecimiento urbano y

rural, y limitaciones para aplicar estrategias de ordenamiento territorial. Esta falta de claridad

genera una administración del territorio caótica y, muchas veces, sobrepuesta, impidiendo que

el SINAPLAN pueda ejercer su rol de articulador del desarrollo con base territorial (Baylón

Salvador, 2022).

Planes que no se concretan: normativas sin implementación efectiva

Si bien el Perú ha avanzado en el diseño de marcos normativos y metodologías para el

ordenamiento y la planificación territorial, en la práctica muchos de estos planes quedan en el

papel. Esta brecha entre el diseño y la implementación responde a múltiples causas: falta de

presupuesto, escasa capacidad técnica en regiones, y la percepción de la planificación como

un instrumento estatal de control, más que como una herramienta de gestión participativa del

desarrollo. Esto revela una desconexión entre la intención normativa y la realidad operativa

del país (Baylón Salvador, 2022).

Enfoque limitado en el Plan Nacional de Infraestructura


El Plan Nacional de Infraestructura para la Competitividad (PNIC), pese a su importancia

estratégica, ha sido criticado por su débil integración del enfoque territorial. Prioriza

proyectos desde una lógica sectorial (por ejemplo, en función de brechas en salud, transporte

o educación), pero sin considerar suficientemente los contextos sociales, ambientales y

geográficos de cada región. Esto puede llevar a inversiones mal dirigidas o mal adaptadas al

entorno, debilitando el impacto positivo que podría tener una infraestructura articulada al

territorio (Baylón Salvador, 2022).

Descentralización inconclusa y persistencia del enfoque sectorial

Tras dos décadas de iniciado el proceso descentralizador en el Perú, aún no se ha logrado

consolidar una gestión territorial verdaderamente autónoma, articulada y eficiente. Se

mantiene una lógica sectorial impuesta desde el gobierno central, con decisiones poco

adaptadas a las realidades regionales. Esta descentralización inconclusa se debe, en parte, a la

falta de un plan de Estado que guíe, mida y evalúe el proceso en forma clara y consensuada.

Sin una estructura orientadora sólida, los esfuerzos descentralizadores se diluyen o pierden

coherencia

Planificación educativa aislada y descontextualizada

En el sector educativo, muchas Direcciones Regionales de Educación (DRE) y Gerencias

Regionales de Educación (GRE) elaboran sus planes estratégicos de forma aislada,

cumpliendo formalmente con las disposiciones del MINEDU, pero sin que exista una

verdadera articulación con los planes de desarrollo concertado regional o local. Esta forma de

planificación desconectada no responde a las necesidades específicas del territorio, y reduce

la efectividad de las intervenciones educativas como instrumento de desarrollo. (CEPLAN,

2024).
Baja confianza ciudadana y participación decreciente

La percepción ciudadana sobre la gestión pública, especialmente la del gobierno nacional, se

ha deteriorado significativamente en los últimos años. A ello se suma una participación

electoral decreciente en comicios regionales y municipales, lo que revela un creciente

desapego de la población hacia las instituciones del Estado y hacia los procesos de toma de

decisiones en su propio territorio. Este fenómeno debilita la gobernanza territorial, ya que

limita la posibilidad de generar procesos participativos y consensuados que son esenciales en

el enfoque del SINAPLAN (Montecinos, 2021).

Jaensly– Enfoque participativo

Enfoque participativo: El enfoque participativo es fundamental para asegurar la legitimidad y

efectividad de la planificación, especialmente en el contexto del Sistema Nacional de

Planificación (SINAPLAN) de Perú. La integración de la ciudadanía en este proceso no solo

enriquece las propuestas, sino que también fortalece la gobernanza

democrática.(Lineamientos De Participación Ciudadana En Políticas Y Planes Del Sinaplan,

n.d.)

-Participacion ciudadana en el SINAPLAN: La participación ciudadana es un componente

esencial del enfoque participativo en la planificación del desarrollo, ya que promueve la

inclusión de las voces de la sociedad civil en la toma de decisiones públicas. En el caso del

Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico (SINAPLAN) del Perú, esta participación

busca fortalecer la legitimidad, transparencia y efectividad de los procesos de planificación a

nivel nacional, regional y local.CEPLAN (2020)


1. Espacios de Diálogo y Consulta con la Sociedad Civil:

El SINAPLAN, coordinado por el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN),

ha impulsado diversos mecanismos de consulta ciudadana para asegurar que los planes

estratégicos reflejen las verdaderas necesidades y aspiraciones de la población. Entre estos

mecanismos se encuentran:

Mesas de Trabajo y Talleres: Se deben habilitar y promover espacios formales e informales

donde representantes de la sociedad civil organizada (ONGs, gremios, asociaciones

vecinales, universidades, etc.) puedan debatir, proponer y aportar a la formulación de planes y

políticas.

Plataformas Virtuales y Foros: El uso de tecnologías de la información y comunicación

(TICs) es crucial para facilitar la participación de personas que por diversas razones no

pueden asistir a eventos presenciales, así como para ampliar el alcance de las consultas y que

permiten recoger aportes de ciudadanos en diferentes contextos geográficos..

Consejos y Comités Consultivos: La creación de órganos consultivos con participación de la

sociedad civil a nivel nacional, regional y local, específicos para el SINAPLAN o

intersectoriales, institucionaliza la voz ciudadana en la toma de decisiones.

Foros multisectoriales para la formulación del Plan Estratégico de Desarrollo Nacional

(PEDN) y planes concertados regionales y locales

2. Transparencia, rendición de cuentas y legitimidad del proceso:

El enfoque participativo también se traduce en una mayor transparencia y rendición de

cuentas. CEPLAN y las entidades públicas involucradas en el SINAPLAN deben publicar :

Resultados de las consultas.


Indicadores de seguimiento de los planes.

informes periódicos de avance.

-Acceso a la Información: Toda la información relevante sobre el SINAPLAN (planes,

programas, presupuesto, indicadores de avance, informes de evaluación) debe ser pública,

accesible y presentada en formatos comprensibles para la ciudadanía. Esto incluye el acceso a

los resultados de las consultas públicas y las decisiones tomadas.

- Mecanismos de Rendición de Cuentas: Establecer periódicamente mecanismos donde las

entidades responsables del SINAPLAN informen a la ciudadanía sobre los avances, desafíos

y el uso de los recursos. Esto puede ser a través de informes públicos, presentaciones en

eventos ciudadanos o plataformas digitales.

- Retroalimentación y Seguimiento Ciudadano: No solo se trata de consultar, sino de

demostrar cómo las contribuciones ciudadanas fueron consideradas en el proceso. Es

fundamental que la ciudadanía pueda hacer seguimiento a las políticas y planes en curso y

que exista un canal para recibir retroalimentación sobre su implementación.

- Legitimidad a Través de la Representatividad: Un proceso transparente y que rinde

cuentas genera confianza y legitimidad, ya que la sociedad percibe que su participación es

genuina y tiene un impacto real en las decisiones públicas.

3. Desafíos en la Inclusión de Sectores Vulnerables::

A pesar de los avances, persisten importantes desafíos en la inclusión efectiva de sectores

históricamente excluidos, como:

●​ Pueblos indígenas, comunidades rurales y amazónicas.

●​ Personas con discapacidad.


●​ Mujeres en situación de pobreza.

●​ Jóvenes sin acceso a conectividad digital.

- Brechas de Acceso y Participación: Los sectores vulnerables (poblaciones rurales,

indígenas, personas con discapacidad, adultos mayores, jóvenes en situación de riesgo,

etc.) a menudo enfrentan barreras para participar, como falta de acceso a información,

limitaciones geográficas, barreras lingüísticas o tecnológicas, y desconfianza en las

instituciones. (Defensoría del Pueblo, 2021).

- Metodologías Adaptadas: Es fundamental desarrollar metodologías de participación que

sean inclusivas y culturalmente apropiadas para cada sector vulnerable. Esto puede implicar

el uso de lenguas originarias, formatos accesibles (braille, lectura fácil), y la realización de

talleres y consultas en sus propios territorios y horarios.

- Fortalecimiento de Capacidades: Capacitar a los líderes y representantes de estos sectores

para que puedan participar de manera efectiva, entendiendo los procesos del SINAPLAN y

formulando propuestas concretas.

- Combate a la Discriminación y Estigmatización: Asegurar que los espacios de diálogo

sean seguros y respetuosos, libres de cualquier forma de discriminación que pueda desalentar

la participación de estos grupos.

- Incentivos para la Participación: Considerar mecanismos que puedan incentivar la

participación de estos grupos, como el apoyo logístico para el traslado o la provisión de

materiales informativos adaptados.


Yenifer – Enfoque prospectivo

1.​ Enfoque prospectivo del SINAPLAN

El Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico (SINAPLAN) adopta el enfoque

prospectivo como una metodología central para orientar la planificación del desarrollo en el

Perú. Este enfoque permite pensar el futuro no como una continuación lineal del presente,

sino como un espacio de posibilidades, donde se pueden anticipar oportunidades, riesgos y

transformaciones.

El enfoque prospectivo implica imaginar futuros deseados, construir visiones compartidas y

definir estrategias para alcanzarlas, basándose en análisis de tendencias, participación

ciudadana y articulación entre niveles de gobierno y sectores (CEPLAN,2019).

2. Plan Bicentenario y Visión del Perú al 2050

Plan Bicentenario: El Perú hacia el 2021

Este plan representó un esfuerzo estratégico para establecer metas de desarrollo en seis ejes

prioritarios: derechos fundamentales, oportunidades económicas, sostenibilidad ambiental,

gobernabilidad, descentralización, y competitividad del país. (CEPLAN,2019). Si bien ya

cumplió su ciclo, sentó las bases para una visión más amplia hacia el 2050.

Visión del Perú al 2050

El documento “Visión del Perú al 2050” es el instrumento de largo plazo que orienta la

acción del Estado, la sociedad civil y el sector privado. Fue construido con más de 1,800

actores sociales y representantes del Estado a nivel nacional, regional y local.

Contiene 5 grandes aspiraciones nacionales:


1.​ Personas con bienestar integral.

2.​ Sociedad democrática, pacífica y respetuosa de los derechos humanos.

3.​ Oportunidades para el desarrollo sostenible con empleo digno.

4.​ Gestión sostenible de la naturaleza.

5.​ Estado moderno, transparente y eficaz.

3. Incorporación de los ODS en la planificación nacional

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son una guía fundamental para la

planificación en el Perú. El SINAPLAN y el CEPLAN han promovido su incorporación en

los Planes Estratégicos Institucionales (PEI) y en los Planes de Desarrollo Concertado

(PDC), garantizando que el país avance en metas globales como:

●​ Fin de la pobreza.

●​ Salud y educación de calidad.

●​ Igualdad de género.

●​ Acción por el clima.

●​ Reducción de las desigualdades.

“Los ODS son incorporados como parte del proceso de planeamiento estratégico para

asegurar la articulación internacional del país con la Agenda 2030” (CEPLAN, 2020, p. 4).

Esto se logra a través de la metodología de alineamiento estratégico, donde los objetivos

nacionales y regionales se articulan con los 17 ODS, promoviendo así una visión compartida

del desarrollo.

4. Importancia del enfoque ambiental, intercultural y de género


El CEPLAN establece que toda planificación estratégica en el marco del SINAPLAN debe

integrar enfoques transversales para garantizar un desarrollo más justo y equitativo.

a) Enfoque ambiental:

Busca asegurar que el desarrollo se lleve a cabo en equilibrio con los ecosistemas. Se

promueve la mitigación del cambio climático, la gestión de riesgos y la protección de los

recursos naturales.

“Es necesario promover un desarrollo que no comprometa la capacidad de las futuras

generaciones para satisfacer sus propias necesidades” (CEPLAN, 2021, p. 12).

b) Enfoque intercultural:

Reconoce la diversidad cultural del Perú y la necesidad de respetar las cosmovisiones,

lenguas y saberes ancestrales de los pueblos indígenas, afroperuanos y originarios.

“Planificar con enfoque intercultural implica reconocer la pluralidad de identidades y

prácticas culturales como parte del desarrollo” (CEPLAN, 2021, p. 14).

c) Enfoque de género:

Busca cerrar las brechas entre hombres y mujeres en el acceso a oportunidades, derechos,

liderazgo y recursos.

“Una planificación con enfoque de género garantiza que las mujeres y hombres participen en

igualdad de condiciones en el desarrollo del país” (CEPLAN, 2021, p. 16).

Yulissa – Enfoque crítico y propositivo

Limitaciones actuales del SINAPLAN y propuestas de mejora


Dificultades en la implementación real de los planes.

Una de las mayores dificultades dentro del SINAPLAN reside en la disparidad que existe

entre la formulación de planos estratégicos desde un punto de vista técnico y su puesta en

marcha real y esta fractura se origina sobre todo por la falta de articulación entre las

distintas instancias gubernamentales, herramientas poco adaptables y esquemas

institucionales deficientes en el ámbito de los gobiernos locales o regionales.

Aunque los gobiernos subnacionales frecuentemente tienen la obligación de elaborar planos

como el PEI o el POV, Ceplan (2023) advierte que estos planos no siempre se traducen en

logros concretos ni en una mejora de los servicios que se ofrecen al público. De hecho, se

señala que “la planificación estratégica persiste como una formalidad, más vinculada al

cumplimiento de reglas que a una orientación eficaz de la administración pública” (CEPLAN,

2023, p. 12).

Además, la desconexión entre la planificación y la asignación de recursos presupuestarios

entorpece una ejecución armonizada y tal como indica Vergara (2021), se observa una falta

de sincronización entre los objetivos a mediano y largo plazo definidos en los planos

estratégicos y las resoluciones sobre el gasto que adoptan los gobiernos. Esta falta de

correspondencia entre la planificación y la inversión limita el verdadero alcance del

SINAPLAN.

Por ejemplo: a menudo, los proyectos a nivel regional no están en sintonía con las

directrices nacionales, resultando en trabajos repetidos, un uso ineficiente de fondos y

disputas sobre quién hace. Esta desconexión entre los diferentes niveles de gobierno

dificulta que el SINAPLAN logre coordinar de manera efectiva.

Falta de capacidades técnicas en gobiernos subnacionales.


Una debilidad importante del SINAPLAN reside en la inconsistencia técnica y organizativa

presente en las administraciones locales y regionales, a pesar de los esfuerzos de CEPLAN

por desarrollar directrices metodológicas, programas de capacitación y plataformas

digitales, se observa una notable disparidad en las habilidades de los equipos de

planificación.

El Observatorio Nacional de Prospectiva (2022) destaca que la planificación estratégica

exitosa demanda personal cualificado y una estructura organizativa firme y, sin embargo,

numerosas instituciones subnacionales carecen de departamentos de planificación

apropiados, enfrentan una elevada rotación de personal y carecen de recursos para

evaluaciones territoriales o prospectivas. La planificación a nivel subnacional a menudo se

relega a una función secundaria, según Paredes (2022), sin vínculo con la gestión ni los

presupuestos institucionales. (p.78).

La escasez de habilidades se manifiesta también en el caso de uso de herramientas como Coplan V.

01 y el Tablero de Seguimiento de Políticas Nacionales. El informe de Ceplan de 2024 revela que una

brecha técnica y digital considerable impide que menos del 35% de las entidades públicas

subnacionales las aprovechen, lo que implica una supervisión ineficaz del avance en dichas

plataformas.

Propuestas: fortalecimiento institucional, capacitación, monitoreo y evaluación.

Ante estas restricciones, es fundamental implementar un grupo de cambios dirigidos a

consolidar el SINAPLAN, que abarquen el refuerzo de su estructura institucional, la

optimización de habilidades técnicas y la instauración de métodos de evaluación más

estrictos y colaborativos.

a) Fortalecimiento institucional

Para consolidar el papel central del plan de Ceplan en la planificación estratégica, se

necesita un mayor respaldo a nivel técnico, económico y de respaldo político. Alvites (2021)
sostiene que la eficacia de la planificación no solo se basa en la solidez técnica de sus

herramientas, sino también en la influencia de la entidad y su capacidad de relacionarse con

otros sectores.

Asimismo, es crucial fomentar una genuina cooperación entre los distintos niveles de

gobierno, mediante foros de diálogo intergubernamental que propicien la armonización del

Plan Estratégico de Desarrollo Nacional (PEDN), los Planes de Desarrollo Regional

Concertado (PDRC) y los Planes de Desarrollo Local Concertado (PDLC).

b) Capacitación continua

Para mejorar la calidad en la elaboración de planos, es crucial que los empleados del

gobierno reciban formación constante, se deben crear programas estructurados que

abarquen temas como la planificación estratégica, la definición de objetivos, los indicadores

de desempeño, la gestión presupuestaria basada en resultados y el monitoreo y evaluación,

tanto en persona como en línea. Según CEPLAN (2022), los cursos impartidos hasta ahora

no han cubierto ni la demanda total ni todos los temas necesarios, así que es vital

implementar un enfoque que sea más cercano a la gente y que llegue a todos.

c) Monitoreo y evaluación

Un aspecto clave para mejorar implica robustecer el monitoreo y la valoración de los

proyectos, tanto a nivel de las entidades como en las regiones. Es crucial instaurar una

mentalidad de valoración en la administración pública que exceda el simple acatamiento de

las reglas y se centre en los efectos y las consecuencias.​

La herramienta para el Monitoreo y Valoración de Políticas Nacionales y Planes del

SINAPLAN (CEPLAN, 2024) plantea un esquema preciso; no obstante, aún se requiere

poner en marcha métodos de supervisión constante, parámetros cruciales y vías para la

divulgación de resultados a los ciudadanos. Como precisa Reátegui (2023), “si no hay una
valoración, no se puede progresar ni sacar lecciones de las equivocaciones en la

administración estatal” (p. 103).

DESAFIOS-MAYTE

Desafíos del Trabajo Social en el marco del SINAPLAN

El Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico (SINAPLAN), coordinado por el CEPLAN,

busca orientar el desarrollo del país mediante políticas públicas articuladas a objetivos

nacionales de largo plazo. Sin embargo, el Trabajo Social enfrenta múltiples desafíos en

este contexto, relacionados con su visibilización, participación efectiva y capacidad de

incidencia real en la planificación.

En primer lugar, existe un desajuste entre la lógica técnica del SINAPLAN y la perspectiva

crítica del Trabajo Social. Mientras que el planeamiento estratégico enfatiza indicadores,

metas y eficiencia, el Trabajo Social incorpora análisis cualitativos, subjetividades y

procesos sociales complejos, difíciles de medir en términos técnicos (Morales Díaz, 2013).

Esta tensión puede limitar la participación significativa de los profesionales del área en

espacios de diseño y evaluación de políticas.

Además, los trabajadores sociales a menudo no son incluidos como actores estratégicos en

los niveles macro de planeación, pese a su conocimiento territorial y comunitario. Según

Kliksberg (1999), la exclusión de saberes sociales en la formulación de políticas públicas

genera planes que no responden adecuadamente a las realidades de pobreza y

desigualdad. En el caso del Perú, esto se refleja en la falta de enfoque multidimensional en

muchos de los planes regionales y locales articulados al SINAPLAN.

Otro desafío es la formación y especialización profesional. Muchos trabajadores sociales no

han recibido capacitación específica en herramientas de planeamiento estratégico, lo que

limita su participación técnica. Según Ramírez y Mendoza (2018), existe una brecha entre la

formación académica del Trabajo Social y las demandas de gestión pública estratégica, lo

que refuerza su marginación institucional.


También se presentan dificultades éticas. En un sistema que prioriza la eficiencia sobre la

equidad, el Trabajo Social debe mantener una postura crítica y ética frente a políticas que

pueden invisibilizar a poblaciones vulnerables en nombre del crecimiento económico o la

simplificación de objetivos (Ife, 2001).

Finalmente, existe el reto de generar incidencia desde lo local hacia lo nacional. Los

trabajadores sociales, al estar en contacto directo con comunidades, podrían retroalimentar

el ciclo de planeamiento con información clave sobre desigualdades estructurales. Sin

embargo, la debilidad en los mecanismos participativos del SINAPLAN dificulta este proceso

(CEPAL, 2000).

SIPLAN Y SU RELACIÓN CON EL TRABAJO SOCIAL jhonatan

esto amplias

La relación entre el Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico y el Trabajo Social es

profunda y multidimensional, ya que la planificación, en sus diversos niveles, constituye una

función profesional intrínseca y fundamental para los trabajadores sociales (Rodríguez Otero,

2025).

Mientras que un Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico (que se entiende como un

marco o conjunto de procesos a nivel macro) busca orientar el futuro de una nación o sector,

el Trabajo Social aporta y se beneficia de estas estructuras al operar directamente en la

realidad social, diseñando, implementando, y evaluando programas y proyectos con un

enfoque participativo y transformador. (CEPLAN, 2023).

Un Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico puede entenderse como el conjunto de

procedimientos y marcos que buscan introducir racionalidad y organización en actividades y

acciones articuladas para influir en el curso de eventos, con el fin de alcanzar una situación

deseable utilizando recursos limitados. (CEPLAN, 2023).


A nivel de una entidad, como se observa en el caso de SIPLAN, estos sistemas brindan

información para la toma de decisiones, mostrando el porcentaje de avance en tiempo y

cumplimiento en la ejecución de proyectos por cada dependencia, aunque SIPLAN es una

herramienta de gestión interna de una entidad específica, los principios de la planificación

estratégica que subyacen a ella son aplicables a un sistema de planeamiento a escala nacional,

buscando mejorar el desempeño y lograr objetivos generales.

El Trabajo Social concibe la planificación como una actividad consciente y deliberada para

ordenar un conjunto de acciones con fines y objetivos específicos, anticipando una visión del

futuro, ya que esta profesión ha sido pionera en la creación de metodologías de intervención

social que se apoyan en las fases de planificación, históricamente arraigadas en el enfoque

normativo, aunque también incorporan elementos de la planificación estratégica situacional,

puesto que trabajadores sociales diseñan sus actividades en niveles operativo, táctico y

estratégico, elaborando proyectos, programas y planes que otorgan un marco de sentido y

operatividad a la intervención social, orientando sus objetivos, prestaciones y recursos al

servicio de los ciudadanos (Rodríguez Otero, 2025).

La relación entre ambos se manifiesta en varias contribuciones del Trabajo Social al

planeamiento estratégico, y viceversa:

Enfoque Participativo y Empoderamiento: Una de las principales contribuciones del Trabajo

Social a la planificación, ya sea a nivel local o nacional, es su énfasis en la participación

activa y el empoderamiento de las comunidades. La planificación estratégica busca integrar a

personas, grupos y comunidades en el diseño, seguimiento y evaluación de los programas

sociales, creando espacios donde pueden tomar conciencia de sus problemas, activar su

iniciativa y responsabilizarse, el rol del trabajador social es facilitar este proceso,

compartiendo experiencias, apoyando el potencial de la gente y asesorándolos para


determinar soluciones. Este enfoque participativo es fundamental para asegurar que los

planes nacionales se ajusten a la realidad y a las necesidades sentidas por la población (Rivas

de García, 2023).

Conocimiento Profundo de la Realidad Social (Diagnóstico): La planificación estratégica

comienza con un diagnóstico exhaustivo del entorno, identificando fortalezas, debilidades,

amenazas y oportunidades, por ello el Trabajo Social aporta una capacidad única para el

conocimiento de la realidad, no solo a través de la recopilación de datos, sino mediante una

aproximación sistemática que integra aspectos estructurales y coyunturales, objetivos y

subjetivos, y valora el conocimiento popular de las comunidades, lo cual esto permite

identificar las determinaciones de los fenómenos sociales y delimitar las posibilidades de

acción, construyendo una línea base para los proyectos sociales (Rodríguez Otero, 2025).

Definición de Objetivos y Acciones con Perspectiva Ético‑Política: El Trabajo Social, al no

ser neutral, aporta una dimensión ética‑política fundamental a la definición de los objetivos y

acciones de los planes estratégicos, ya que los trabajadores sociales contribuyen a la

formulación de la visión, misión y valores de los planes, buscando un "deber ser" que apunte

a la construcción de una sociedad justa, equitativa y humana. Además, su conocimiento de las

relaciones de poder y los intereses de los diferentes actores sociales es crucial para construir

la viabilidad política, económica e institucional de las propuestas, ya sea a través de la

cooperación, la cooptación o el manejo del conflicto (Zavala‑Mendoza et al., 2018).

Monitoreo y Evaluación Continua: La planificación estratégica incorpora fases de

seguimiento y evaluación para orientar la toma de decisiones y asegurar la mejora continua.

El Trabajo Social es vital en este aspecto, diseñando y aplicando herramientas para el

monitoreo participativo del cumplimiento de tareas e indicadores, tanto cuantitativos como

cualitativos. Esta evaluación permite valorar los resultados, identificar sesgos y proponer
ajustes al plan, asegurando que se adapte a los cambios en la realidad social (Reyna‑Castillo,

2022).

Desafíos de la Tecnificación y la Politización: A pesar de los beneficios que las tecnologías

de la información y la comunicación (TIC) y los sistemas como SIPLAN pueden ofrecer en la

gestión y el seguimiento de proyectos (por ejemplo, en la cuantificación y sistematización), el

Trabajo Social se enfrenta al desafío de la creciente instrumentalización y tecnificación.

Existe el riesgo de que la profesión se centre en procedimientos y resultados inmediatos,

perdiendo su enfoque holístico, relacional y ético-político.

Por ello, es crucial que los trabajadores sociales no solo utilicen estas herramientas, sino que

también intervengan activamente en su creación, asegurando que los instrumentos respondan

a una intencionalidad transformadora y que la función relacional de la profesión no sea

relegada, por ende el desafío final es politizar la intervención y adoptar una visión

transformadora, lo que implica que los trabajadores sociales se asuman como "creadores de

políticas" y no meros ejecutores, dando visibilidad a su rol en el mejoramiento de las políticas

públicas y la justicia social Zavala‑Mendoza et al., 2018).

Entonces, el Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico provee el marco y las

herramientas para una gestión eficiente, mientras que el Trabajo Social, con su arraigo en la

comunidad y su compromiso ético‑político, garantiza que esta planificación sea relevante,

participativa y orientada a la transformación de las realidades sociales, asegurando que los

planes no sean un fin en sí mismos, sino un medio para el empoderamiento y el desarrollo

humano.

• Cierre por el/la moderador/a:

Resumen de los aportes.


Reflexión final sobre el papel estratégico del SINAPLAN para un desarrollo inclusivo y

sostenible.

Invitación a seguir fortaleciendo la cultura de planificación en el Perú.

REFERENCIAS

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